Tenía depresión y un implante para eliminar los pensamientos negativos cambió su vida.

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Se trata de una “especie de marcapasos para el cerebro” que puede evitar que el paciente caiga en depresión. La aplicación de este dispositivo generó debate entre los miembros de la comunidad científica.

Sarah, es una mujer de 38 años que padece depresión severa y desde hace 1 año no presenta síntomas. Científicos de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) le implantaron a la mujer un dispositivo que funciona con estimulación eléctrica en el cerebro para “descartar” los pensamientos negativos que le surgieran.

Este es el primer caso en el mundo que demuestra que la estimulación dirigida en un circuito cerebral específico con patrones cerebrales depresivos podría ser un tratamiento efectivo para la depresión severa. Que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta al 5% de los adultos en todo el mundo, un total de 250 millones de personas.

Según declaró a The New York Times la joven, se encontraba manejando su vehículo desde su trabajo hasta su hogar cuando se sintió tan abrumada que lo único que podía pensar era en terminar con su vida. “No podía dejar de llorar”, confesó. Pese a las ideas que le invadían  su mente, pudo llegar hasta su casa sin problemas. Pero algo debía cambiar en su vida.

Al poco tiempo de este hecho, y siguiendo las recomendaciones de su médico de confianza, se mudo a la casa de sus padres para no vivir sola. 

Su depresión la llevó a no poder concentrarse en su trabajo, por ello, también decidió renunciar a su puesto en una empresa relacionada con la tecnología de la salud.

Sarah contó que probó con una gran cantidad de tratamientos, desde medicación hasta terapia electroconvulsiva. Sin embargo, ninguna alternativa pudo ayudarla a aliviar los síntomas. Por ello, la paciente llegó hasta la Universidad de California en San Francisco Estados Unidos, allí un grupo de investigadores implantaron en el cerebro de Sarah un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, según los especialistas, “un marcapasos para el cerebro”. 

Este dispositivo puede ser calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando ella está por vivir un episodio propio de la depresión. Este “marcapasos”, a través de la estimulación eléctrica, con descargas de pulsaciones evita que aparezcan,

 La mujer compartió su experiencia y agregó: “El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”. 

Según se publicó en la revista Nature, a los 12 días de que el dispositivo de Sarah empezó a funcionar por completo en agosto de 2020, su puntaje en la escala estándar de depresión disminuyó de 33 a 14 y varios meses después cayó por debajo de 10. Esto significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

Debate en la comunidad científica

La aplicación de este método generó un gran debate entre especialistas. La idea de que los médicos manipulen y redirijan los pensamientos de un individuo, utilizando electricidad, plantea posibles dilemas éticos para los investigadores.

Para defender la implementación del dispositivo, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirma: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y a aliviar sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Por su parte, Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos que participó del tratamiento expresó: “Este estudio señala el camino hacia un nuevo paradigma que se necesita desesperadamente en psiquiatría”. Además aclaró que han desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de la paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aclaró Krystal y añadió: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”. De la investigación participan tres personas más y se sumarán 9 personas más.

En la otra vereda, se encuentra Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia, quien considera que este dispositivo puede afectar negativamente al paciente. “Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, sostiene Gilbert.

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line

Depresión/Dispositivo/Cerebro/Investigación/Salud Mental/Sociedad

Dormir bien para vivir mejor: una especialista nos da las claves para mejorar nuestro sueño y nuestro descanso. (Origen España)

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En muchas ocasiones hemos hablado de las tres bases fundamentales de la vida saludable: una es la nutrición, esa la solemos tener clara, y cuando queremos encontrarnos mejor una de las primeras cosas que hacemos es intentar mejorar la nuestra dieta. Otra es la actividad física y el entrenamiento, muy relacionados también con el estado de nuestra salud: al empezar a llevar una vida más saludable comenzamos a salir a caminar, a correr o incluso nos apuntamos al gimnasio.

La tercera de estas bases es, generalmente, la más infravalorada, y sin embargo es igualmente importante para poder llevar un estilo de vida más sano: nuestro descanso. No solo la cantidad de horas que dormimos, sino la calidad de las mismas, es importante para mantenernos saludables y para mejorar nuestro desempeño diario, tanto a nivel físico como mental.

Desde Vitónica hemos podido hablar con la doctora Cristina García de Leonardo, Médico Especialista en Neurofisiología Clínica, sobre la calidad de nuestro sueño, la necesidad del descanso y cómo podemos mejorarlo en nuestro día a día.

Las claves de un descanso saludable.

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¿Dirías que, en tu día a día, duermes bien y las horas necesarias para tener un descanso de calidad? Según la última encuesta de Fitbit, cuyos dispositivos destacan por su análisis del sueño, un 58% de los españoles admite que no duerme lo suficiente. Lo más sorprendente es que, a pesar de esto, un 46% de los encuestados afirmó que no hace nada por mejorar sus hábitos de sueño.

A este respecto, la doctora García de Leonardo nos comenta que “efectivamente en lo referente al sueño, como ocurre con otros hábitos de vida, solo cuando experimentamos las consecuencias directas de tener un sueño poco reparador somos conscientes de su importancia. Sin embargo, deberíamos concienciarnos de que el sueño hay que cuidarlo porque es una actividad necesaria para la supervivencia del organismo, ya que nos permite descansar de las actividades diarias y resulta esencial para la conservación de la energía y la regulación de nuestra temperatura corporal. Durante el sueño se producen cambios fisiológicos que afectan a la función cardiaca, la respiración, la temperatura, el tono muscular, la presión arterial y la secreción hormonal“.

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¿Y qué podemos hacer para dormir mejor cada día? La doctora nos indica sencillos gestos que podemos implementar desde hoy mismo para mejorar la calidad de nuestros descanso:

“El ambiente que nos rodea desempeña un papel fundamental en la duración y calidad de nuestro sueño en la medida que interfiera con él. Y en este sentido necesitamos un entorno ambiental que facilite la conciliación y el mantenimiento del sueño, no sólo en lo relacionado con los estímulos que nos llegan directamente (estimulación lumínica, ruidos, radiaciones electromagnéticas…), sino en las posibles consecuencias que sobre nuestro estado de ánimo pueda tener la exposición continua a estos agentes. Según publica el International Journal of Environmental Research and Public Health, dormir en una habitación cuya ventana da a un espacio tranquilo, se asocia con un menor riesgo de presentar problemas de sueño.

Ser regulares en el horario de ir a dormir y de levantarnos por la mañana, evitar las pantallas en la cama porque la luz inhibe la producción de melatonina, que es una hormona muy importante para conciliar el sueño adecuadamente, hacer cenas ligeras y evitar sustancias excitantes: el alcohol, el café, el chocolate, el té… son algunas de ellas”.

¿Cuántas horas tenemos que dormir cada noche?

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Seguro que has escuchado alguna vez que lo ideal es dormir ocho horas cada noche. Este número tan concreto de horas proviene de las recomendaciones de la OMS para los adultos, y a menudo se relaciona con el hecho de dedicar un tercio de nuestro día a cada tarea importante: trabajo, ocio y descanso.

Sin embargo, las investigaciones más recientes nos indican que uno de los factores más relevantes a la hora de saber cuántas horas tenemos que dormir es nuestra edad: mientras que un adolescente necesita entre siete y once horas de descanso, los adultos mayores reducirían ese número a entre cinco y nueve.

En algunos casos, las personas que no pueden dormir muchas horas en su día a día optan por compensarlo pasando más horas en la cama durante el fin de semana. La doctora García de Leonardo nos aclara que “lo ideal es tener una rutina de sueño en nuestro día a día y fijar un horario para ir a dormir cumple una función básica para mejorar la calidad del sueño. De hecho, según datos de Fitbit, los usuarios que cambian cada día su horario de irse a la cama duermen menos. Así, una persona que durante la misma semana ha variado la hora de irse a dormir en dos horas duerme media hora menos que otra cuya variación solo oscila en 30 minutos”.

¿Y qué pasa con la siesta? ¿Algo tan nuestro como echar una cabezadita después de comer (los que puedan permitírselo, claro) puede ayudarnos a completar las horas de sueño que nos faltan durante el día a día? Según la doctora “la siesta debemos limitarla a 20 o 30 minutos después de comer, incluso eliminarla si vemos que nos está afectando al sueño por la noche”.

Lo cierto es que, más importante que la cantidad de horas que dormimos, es la calidad de nuestro sueño. En general, necesitaríamos entre 45 y 60 minutos de sueño profundo cada noche para que nuestro descanso fuera reparador y nos permitiera rendir bien al día siguiente. Estos minutos de sueño profundo se alternan con las otras fases del sueño durante la noche.

Podemos conocer el estado de nuestro sueño a través de diferentes wearables, que nos ofrecen un informe detallado de cuánto tiempo hemos pasado en cada fase y, en el caso de Fitbit, que cuenta con una base de datos muy grande de usuarios, dónde nos situamos respecto a la media comparándonos con personas de nuestro mismo sexo y edad.

Trastornos del sueño que nos impiden descansar bien.

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Una de las causas más comunes que nos impiden tener un descanso de calidad son los llamados trastornos del sueño. Uno de los trastornos más comunes es la apnea del sueño o síndrome de apnea-hipopnea.

Este síndrome se debe a episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea superior que tienen lugar mientras la persona duerme, debido a que la vía respiratoria se estrecha, se bloquea o se vuelve flexible. Así, se produce una disminución de los niveles de oxígeno y un aumento del nivel de CO2 en la sangre, pudiendo despertarnos, y que vuelve a la normalidad generalmente con un ronquido fuerte.

Los wearables nos permiten ya conocer la variación estimada de oxígeno en sangre mientras estamos durmiendo, un dato que puede ser muy útil en el análisis de nuestro descanso y, compartiéndolo con un profesional, para saber si efectivamente sufrimos el síndrome de apnea del sueño.

Esta medición es la última incorporación a los dispositivos Fitbit, que miden la saturación de oxígeno en sangre mientras dormimos y nos ofrecen ese dato en forma de gráfica en nuestro teléfono.

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Dormir bien para despertarte mejor.

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Tan importante como la hora a la que nos vamos a dormir es también la hora a la que nos despertamos. En anteriores ocasiones hemos hablado ya de los ciclos de sueño y de cómo entramos en distintas fases de forma repetida durante el tiempo en que nos encontramos dormidos.

Durante cada ciclo de sueño pasamos por las fases de sueño ligero, sueño profundo y por la fase REM (rapid eye movement) de forma cíclica. Cada fase del sueño tiene una duración aproximada, siendo la fase de sueño ligero en la que pasamos más tiempo.

La fase en la que nos encontramos cuando suena el despertador va a influir en nuestro estado cuando nos despertamos. ¿No os ha ocurrido que algunos días os levantáis de la cama y os cuesta muchísimo poneros en marcha? Además de la calidad de vuestro descanso, es muy posible que vuestro despertador ha sonado mientras os encontrabais en una fase de sueño profundo.

Lo ideal, para levantarnos con energía y ponernos en marcha enseguida, sería despertarnos mientras nos encontramos en una fase de sueño ligero. Actualmente muchos de los wearables que analizan nuestro sueño disponen de una función de “despertador inteligente” que nos ayuda a hacerlo: simplemente tenemos que seleccionar el intervalo de tiempo en el que queremos poner la alarma (por ejemplo, entre las 7:45 y las 7:55 de la mañana) y nuestro wearable seleccionará por nosotros el momento idóneo para despertarnos dentro de ese intervalo.

“Despertarnos cuando estamos en sueño profundo provoca un estado confusional, la ‘embriaguez de sueño’, que en ocasiones persiste durante las siguientes horas”, nos indica la doctora. “Sin embargo, con el uso continuado de estos dispositivos y mediante el aprendizaje automático que hace de nuestra estructura de sueño, podemos asegurar nuestro despertar en fases de sueño que no interfieran posteriormente en nuestra alerta. Ese hecho es importante, dado que la reducción del nivel de atención se ha asociado a lesiones deportivas, especialmente lesiones por sobreestiramiento en probable relación con un descenso del control postural y propioceptivo”.

Imagen de Portada: Gentileza de En Vitónica iStock, Fitbit

FUENTE RESPONSABLE: En Vitonica- Siete consejos para dormir bien cada noche. Por Cristina Garcia de Leonardo (ESPAÑA)- Por LADY FITNESS.@LadyFitnessMad

Hazlo mujer, te hará más que bien…porqué no tu también amigo. No solo por la cognición, la liberación de endorfinas por la alegría de hacerlo. Un maravilloso viernes y mejor fin de semana. Abrazos a tod@s.

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN – PARTE I

Esas cosas increíbles de la memoria: qué se nos olvida y de qué nos acordamos siempre.

¿Por qué somos capaces de recordar algunos pasajes de nuestra vida como si hubieran sucedido ayer y otros los olvidamos mucho más fácilmente?

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Da igual que tengas 30 años que 70: seguro que, en algún momento dado de tu vida habrás dicho esa frase de ‘¿cómo se me puede haber olvidado esto?’ 

 

Lo cierto es que no hay una explicación que se pueda utilizar para todos los casos, pero sí es cierto que nuestra memoria olvida algunas cosas fácilmente y otras, no tanto. La “culpable” de esto es la evolución de la memoria a lo largo de la historia de la humanidad. Un factor vital para permitir la supervivencia de la especie que entenderemos solo con poner un ejemplo: si la primera vez que nos acercamos al fuego nos quemamos, la memoria permitirá que recordemos ese momento para no volver a repetirlo. Y así con (casi) todo.

Esto tiene que ver con los tipos de memoria existentes. Hay muchas teorías al respecto, pero la más aceptada a nivel científico es la que formuló el norteamericano Larry Squire a finales del siglo XX. Squire distinguió entre memoria declarativa y memoria no declarativa, afectando cada una de ellas a diferentes aspectos de la vida y teniendo características distintas.

Tipos de memoria

La memoria declarativa se encarga de los recuerdos autobiográficos acumulados en nuestra vida y de los conocimientos que adquirimos y depende a nivel anatómico de la integridad del lóbulo temporal medial. Por su parte, la memoria no declarativa es la que se encarga del aprendizaje de habilidades motoras, como conducir o montar en bicicleta, que se adquieren con la experiencia. 

Anatómicamente, depende de estructuras subcorticales. Larry Squire distinguió entre dos tipos de memoria: declarativa y no declarativa. Al estar ante dos tipos de memoria diferente, hay distintos resultados a la hora de enfrentarse a los diversos procesos que aparecen en la vida. 

Será diferente la respuesta de uno u otro tipo de memoria ante una situación patológica como puede ser la demencia o ante un proceso no patológico como puede ser el envejecimiento. 

El comportamiento es distinto. Resumiéndolo todo mucho, la memoria declarativa que engloba los recuerdos autobiográficos de la persona es mucho más frágil que la no declarativa. Por eso, una persona que sufra una demencia podrá recordar cómo tocaba el piano cuando era joven y, de hecho, será capaz de tocar una canción, pero será incapaz de acordarse de lo que desayunó esa misma mañana.

La memoria declarativa que engloba los recuerdos autobiográficos es más frágil. 

Pero, además de las diferencias que hay entre la memoria declarativa y la no declarativa, existen otros factores que pueden jugar un papel decisivo en lo que una persona recuerda y en lo que olvida. Y uno de los factores más importantes es el contenido emocional de las experiencias vividas: cuanto más te emociones, más fácil será acordarse de ello.

Recuerdo y olvido

Los expertos consultados por la BBC se muestran de acuerdo al afirmar que los recuerdos que tienen un “alto contenido emocional permanecen más tiempo en nuestra memoria”. 

El día de nuestra boda, el nacimiento de un hijo o el día que entraste por primera vez en tu nueva casa son solo algunos ejemplos de recuerdos emocionales que son difíciles de olvidar.

Eso sucede porque nuestro sistema emocional traslada a nuestra memoria la importancia que le damos a una determinada experiencia, ya sea positiva o negativa. Por eso también es posible que recordemos las últimas palabras de un ser querido antes de su muerte o una situación dolorosa que nos marcará en un determinado momento de nuestra vida. 

Otro factor al que los investigadores conceden una gran importancia es la atención que prestamos a un determinado acontecimiento. 

Por ejemplo, si no encontramos el teléfono en casa no solo se debería a nuestra mala memoria, que podría ser, sino que es posible que se debiera a la falta de atención que pusimos cuando lo usamos por última vez, posiblemente porque estuviéramos centrados en otra cosa: una conversación, una noticia importante en la televisión, vestirnos para ir al trabajo, etc. 

Puedes recordar cómo tocar el piano, pero no qué desayunaste esta mañana 

Los expertos señalan que los recursos atencionales no son infinitos y, por tanto, no podremos hacer varias cosas a la vez y recordarlas todas. Hay personas que sufren más fácilmente ante esas distracciones, mientras otras son capaces de gestionar esos recursos cognitivos y, por tanto, recordarán mejor dónde dejaron el teléfono la última vez o qué desayunaron esta mañana.

DENTRO Y FUERA DE CASA

10 consejos para entrenar la memoria y fortalecerla a largo plazo

La salud mental es muy importante, sobre todo con el paso del tiempo, y hacer funcionar el cerebro correctamente nos ayudará a envejecer con calidad de vida.

La memoria es esa parte de las personas que nos permite sobrevivir en nuestro entorno. Sin memoria no solo no seríamos capaces de hacer las actividades básicas de la vida diaria, sino que también olvidaremos determinadas situaciones que nos pondrían en peligro, como que no se puede cruzar un semáforo cuando está en rojo, etc. 

Por eso, entrenar la memoria es fundamental, sobre todo cuando se llega a una determinada edad. Uno de los primeros consejos para fortalecer la memoria es cuidarse, tanto desde el punto de vista de la alimentación, siguiendo una dieta sana y equilibrada, como a la hora de descansar el tiempo suficiente cada día, ya que se recomienda dormir entre 6 y 8 horas diarias.

Varios estudios han demostrado que estar descansado ayuda al cerebro a un mejor funcionamiento, al igual que sucede con el deporte. Por eso, se recomienda hacer ejercicio de manera frecuente y abandonar el sedentarismo, ya que, de esa manera, estamos luchando contra la depresión y la ansiedad, dos de las enfermedades mentales que más pueden afectar a la memoria.

Cómo entrenar la memoria

Los expertos del Instituto Superior de Estudios Sociales y Sociosanitarios recomiendan no perder nunca la curiosidad. Es importante tratar de aprender cosas nuevas cada día, tener inquietudes por las cosas nuevas. 

Una de las formas más sencillas de llevar a cabo este truco es leer cada día el periódico: además de hacer funcionar el cerebro, estaremos al corriente de lo que pasa en el mundo. Tratar de aprender cosas nuevas es una buena forma de entrenar la memoria También es muy importante mantener la vida social.

La razón es que “relacionarse con las personas nos “obliga” a mantenernos activos, a utilizar el lenguaje y a poner en marcha nuestra cabeza”. 

Por eso, es fundamental no encerrarse en uno mismo y seguir relacionándose con los demás, tanto a nivel familiar como con amigos, compañeros o excompañeros de trabajo, etc. 

Una forma muy eficaz de entrenar la memoria es contar historias del pasado. 

Tanto si se es joven, como si se está en la mediana edad o ya se es abuelo, siempre hay cosas que contar, a los amigos, a los hijos, a los nietos, etc. 

Incluso, si la vida social falla, se puede seguir adelante con este truco escribiendo un diario en el que poder plasmar los recuerdos de cada día.

La memoria puede entrenarse (iStock)

La memoria puede entrenarse (iStock). Pero, sin duda, una de las formas más importantes de mantener la memoria es ser independiente. Si nos acostumbramos a que nos lo den todo hecho, el cerebro se acostumbra a dejar de pensar por sí mismo y, por tanto, funcionará mucho peor. Si, por el contrario, somos independientes y tenemos que valernos por nosotros mismos en todo momento, la memoria se verá fortalecida.

Imagen de la Portada: Gentileza de Alma, Corazón y Vida.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida – Por EC

Envejecimiento/Memoria/Salud/Ejercicios

 

Crean una arquitectura informática inspirada en el cerebro: es casi tan flexible y adaptable como las neuronas.

El cerebro humano ha inspirado a un grupo de científicos para crear una nueva arquitectura informática que supera muchas limitaciones de los sistemas actuales: es más rápida, eficiente y alcanza un nivel de flexibilidad y capacidad de adaptación comparable al obtenido por nuestro cerebro.

Una nueva arquitectura informática inspirada en el cerebro humano, desarrollada por un equipo internacional de investigadores, utiliza el funcionamiento de una molécula para aumentar aún más la toma de decisiones ultrarrápidas en los ordenadores y ganar flexibilidad, recordando a la plasticidad de las neuronas en el cerebro.

De acuerdo a una nota de prensa de la Universidad de Limerick, en Irlanda, uno de los centros académicos que formó parte de la investigación, el avance crea un nuevo tipo de arquitectura informática con un considerable ahorro de tiempo y energía, que podría tener importantes implicaciones en áreas que van desde la toma de decisiones financieras hasta la bioinformática.

La molécula que inspiró a los científicos utiliza la asimetría natural en sus enlaces metal-orgánicos para cambiar velozmente entre diferentes estados, lo que le permite tomar decisiones ultrarrápidas. En el nuevo dispositivo, todo se hace en un solo lugar, por lo que no hay necesidad de seguir leyendo o moviendo información

El nuevo circuito informático-molecular se basa en que la unidad de procesamiento por ordenador ya no tiene que buscar datos en la memoria para cada operación que realiza: esta integración y simultaneidad ahorra enormemente en tiempo y costos de energía. El estudio sobre el cual se basa esta innovación fue publicado recientemente en la revista Nature.

Buscando imitar la plasticidad cerebral

Los investigadores comenzaron su trabajo reconociendo que las redes sinápticas entre las neuronas del neocórtex incorporan intrincadas estructuras lógicas que permiten una toma de decisiones sofisticada y extremadamente veloz, que supera ampliamente a cualquier análogo electrónico artificial.

Además, la red neuronal en el cerebro humano se puede reconfigurar dinámicamente, proporcionando flexibilidad y adaptabilidad a entornos cambiantes: esta característica no ha podido ser alcanzada aún por las redes artificiales y los sistemas informáticos. No es extraño, entonces, que muchos avances en estas áreas se logren a partir de desarrollos inspirados en el cerebro humano.

En la nueva investigación, los científicos descubrieron que una molécula simple hecha de solo 77 átomos puede ser utilizada para crear una arquitectura informática que no solamente es más veloz y económica: también puede obtener un nivel de flexibilidad que recuerda a la plasticidad neuronal que caracteriza a nuestro cerebro.

Dejar atrás el «cuello de botella»

De esta manera, la innovación estaría superando el denominado cuello de botella de Von Neumann. Se trata de una limitación en el procesamiento informático como consecuencia de las arquitecturas informáticas que se emplean en la actualidad. En las mismas, los datos, aplicaciones y programas que se encuentran en la memoria están físicamente separados del procesador.

Debido a esto, los ordenadores deben dedicar una cantidad significativa de tiempo al transporte de información entre ambos sistemas (memoria y procesador). Es entonces cuando se genera un «cuello de botella», ya que aunque disponga de grandes velocidades de procesamiento, el ordenador debe perder mucho tiempo en integrar los datos de la memoria con el procesador, permaneciendo inactivo para otros fines durante ese período.

La innovación basada en el funcionamiento de una molécula e inspirada en el cerebro humano supera esta limitación, integrando memoria y procesamiento. Incluso, los científicos demostraron experimentalmente que su dispositivo era capaz de efectuar cálculos complejos en un único paso o fragmento de tiempo, para posteriormente reprogramarse y realizar otra tarea de forma inmediata.

Los investigadores han explorado una solución basada en moléculas orgánicas, que últimamente se están utilizando para crear dispositivos que puedan superar el cuello de botella de Von Neumann, una condición que los sistemas tradicionales y otras opciones no pueden lograr con cierta eficacia.

Ahora, este tipo de desarrollos promete la creación de dispositivos informáticos ultrarrápidos y con una increíble flexibilidad para llevar adelante múltiples tareas y adaptarse a los cambios, casi al mismo nivel que muestra el siempre sorprendente cerebro humano.

Ingresa si lo deseas al siguiente link; muchas gracias.

Referencia :Decision Trees within a Molecular Memristor. Sreetosh Goswami, Rajib Pramanick, Abhijeet Patra, Santi Prasad Rath, Martin Foltin, Ariando Ariando, Damien Thompson, T. Venkatesan, Sreebrata Goswami and R. Stanley Williams. Nature (2021)

Foto: Gerd Altmann en Pixabay.

FUENTE RESPONSABLE: TENDENCIAS – Por Pablo Javier Piacente. Arquitectura informática/cerebro/plasticidad neuronal.

Memoria semántica: ¿de qué se trata y cómo puede mejorarla?

Salud

Existen varios tipos de memoria y cada una presenta una función particular.

La memoria puede ser definida como la capacidad que tiene el cerebro para retener información y recuperarla de manera voluntaria, tales como hechos, ideas, relaciones entre conceptos, sensaciones, entre otros eventos que ocurrieron en el pasado, reseña CogniFit, empresa líder en el entrenamiento cognitivo de precisión a través de dispositivos digitales.

“Aunque el hipocampo es la estructura cerebral más relacionada con la memoria, no podemos localizar los recuerdos en un punto concreto del cerebro, sino que está implicada una gran cantidad de áreas cerebrales. Además, esta capacidad es una de las funciones cognitivas más comúnmente afectadas con la edad”, agrega.

Es de mencionar que existen varios tipos de memoria y cada una presenta una función particular. La memoria semántica, por ejemplo, es la que permite darle sentido al mundo que rodea a cada individuo. Además, cuando se junta con la memoria episódica, conforman la memoria declarativa, reseña el portal especializado en bienestar y salud, MejorConSalud.

Partiendo del hecho de que la memoria semántica es la encargada de darle significado al entorno de cada persona, es preciso mencionar que se trata de una especie de pirámide de conceptos que están a disposición de cada uno. 

Un ejemplo de ello es que cuando una persona va a responder a una pregunta, lo hace mediante el uso de los conceptos que conoce.

Como bien es sabido, los nuevos conocimientos se aprenden conforme las personas van avanzando en edad y ese cúmulo de información adquirida es la que va conformando la pirámide de conceptos semánticos. 

Así las cosas, la memoria semántica evoca los nombres de objetos que se usan con frecuencia.

MejorConSalud deja en claro que este tipo de memoria “no se encarga de almacenar conocimientos profundos respecto a los conceptos”, sino que ”ayuda a identificar y a diferenciar unas cosas de otras”. 

De hecho, cita un ejemplo bastante claro: cuando una persona está en un examen y sabe que una de las respuestas es la correcta, pero no sabe por qué lo es y no tiene un argumento de fondo para sustentar, lo sabe mediante la memoria semántica.

Se trata de una memoria que está dedicada a los conceptos, sin seguir un orden estructurado y los recuerdos llegan mediante las asociaciones. Caso muy diferente al que ocurre con la memoria episódica, que opera siguiendo el hilo narrativo de la vida de cada individuo.

Hay una serie de recomendaciones que hace el portal especializado en bienestar y salud para potenciar la memoria semántica de cada individuo. La constancia es un factor clave para obtener buenos resultados.

Clasificar los conceptos

Es de recordar que la memoria semántica es un tipo de memoria piramidal, la cual puede ser potenciada mediante la clasificación de la información. “Dicho de otro modo, le asignamos diferentes categorías a los conceptos que aprendemos. Al implementar este método será más sencillo evocar los conceptos cuando los necesitemos”, reseña MejorConSalud.

Nombrar las categorías

Una vez se haya cumplido con el paso anterior, es decir, cuando ya se hayan clasificado los conceptos que se quieren recordar, luego se debe establecer cuál es la categoría a la que pertenecen, especificando cada una de las categorías. 

De este modo, se va a ir reduciendo el espectro de cada concepto. Por ejemplo: la categoría de manejo abarca los carros automáticos y sincrónicos.

Se trata de una memoria que está dedicada a los conceptos, sin seguir un orden estructurado y los recuerdos llegan mediante las asociaciones. – Foto: Getty Images

Hacer un listado de conceptos

La categorización puede resultar un proceso no tan sencillo para todas las personas, por lo que se recomienda realizar listados con los conceptos que se van incorporando. “Escribir ayuda a ordenar la pirámide de información. Los listados también son útiles para establecer las maneras de aplicar el conocimiento”, reseña el portal.

Practicar ajedrez

Un deporte que también es considerado como una ciencia, es el ajedrez. Quizás no sea el juego más fácil de aprender a jugar, valga la redundancia, pero ha demostrado ser muy benéfico para estimular todos los procesos cognitivos. La memoria semántica se ve beneficiada cuando las personas aprenden y practican ajedrez. 

Aprender un nuevo idioma

Aprender un nuevo idioma está en la lista de proyectos o de cosas por hacer de millones de personas en el mundo y, además de abrir un sinnúmero de puertas en el campo profesional, también es muy bueno para la memoria semántica. 

Para aprender una nueva lengua es necesario tener el dominio de diferentes conceptos de forma estructurada, por lo que con cada significado o cada regla nueva que se aprende, la memoria semántica se ejercita.

Relacionado: 

¿Qué alimentos necesita el cerebro para mejorar la memoria y la concentración? | Videos Semana

Imagen: Gentileza de SEMANA Salud

FUENTE: SEMANA –

Salud/Memoría/Cerebro/Investigación/Ciencia

Erwin Neher, Premio Nobel de Medicina: 

“La curiosidad es algo que todos tenemos de niños, un investigador es alguien que logra conservarla de adulto”

Desde que estaba en la secundaria, Erwin Neher, por pura curiosidad, desarmaba radios y relojes para ver cómo funcionaban sus mecanismos eléctricos.

Luego aprendió que el cuerpo humano también tiene electricidad, un dato que le pareció tan fascinante que lo llevó a estudiar biofísica, una área de la ciencia que se ocupa de los fenómenos eléctricos en los organismos vivos.

A Neher le llamaba la atención que algo como la electricidad, la cual se manipula con cables, transistores y resistencias, también pudiera ocurrir en un cuerpo humano, que está lleno de líquidos y sin ningún metal.

Neher (Alemania, 1944) estudió física en la Universidad Técnica de Múnich, medicina en la Universidad de Göttingen (Alemania) y se especializó en fisiología en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.).

Lo que nació como una inquietud de adolescente, en 1991 lo llevó a ganar el Premio Nobel de Medicina, que recibió junto a su colega Bert Sakmann.

Durante décadas, Neher y Sakmann habían estudiado la manera en que las células intercambian mensajes eléctricos.

De esa manera, lograron desarrollar técnicas para medir las corrientes eléctricas que atraviesan las membranas celulares.

Gracias a ese descubrimiento, se han podido desarrollar una gran cantidad de fármacos, entre ellos algunos para tratar enfermedades como el párkinson, el alzhéimer y la fibrosis quística.

Si lo deseas, clickea en el siguiente párrafo para profundizar sobre los “hábitos”

neuronas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

Neher ha dedicado su vida a estudiar las señales eléctricas que circulan entre las células.

Hoy, a sus 77 años, Neher sigue convencido de que la curiosidad fue lo que le permitió alcanzar la mayor distinción en la ciencias, y en sus charlas en escenarios mundiales siempre aconseja a los jóvenes mantenerse curiosos.

Actualmente, Neher es el director del Instituto Max Planck de Química Biofísica en Alemania.

En BBC Mundo conversamos con Neher acerca de la curiosidad y la ciencia.

línea

¿Qué es la curiosidad, una cualidad o un hábito?

Creo que es una cualidad todos tenemos, particularmente los niños. Ellos quieren explorar el mundo, quieren averiguar, ensayar cosas.

Un investigador es alguien que preserva esa curiosidad cuando es adulto. Es alguien cuya mente está cautivada por las ganas de saber, de probar, de entender algo.

Niño

FUENTE DE LA IMAGEN –  GETTY

¿Cree que a medida que crecemos vamos perdiendo la curiosidad?

Sí, a medida que envejecemos tienden a ponerse en primer plano cosas como mantener a tu familia o tener solvencia económica, cosas como esas.

Cuando envejeces quizás tienes la sensación de que las posibilidades de encontrar algo nuevo o de lograr una experiencia nueva disminuyen, pero como científico siempre estás confrontado por nuevas preguntas, nuevas ideas.

¿Usted tiene un método para mantenerse siempre curioso?

Creo que se trata simplemente de mantenerse intentando cosas nuevas.

En el caso de los niños, se trata de dejarlos hacer cosas por ellos mismos, de que averigüen por ellos mismos las leyes de la física.

Niña

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

Para Neher, la clave es no perder la curiosidad que todos tenemos de niños.

¿Cree que los sistemas educativos estimulan la curiosidad?

En la universidad creo que no mucho. Tradicionalmente, la idea es transmitir conocimiento establecido.

Luego, en las prácticas, los estudiantes pueden intentar cosas y encontrar maneras de resolver ciertos problemas.

Más adelante, en los estudios doctorales o en las tesis de maestría, los estudiantes se enfrentan a retos que definitivamente despiertan la curiosidad.

Un buen número de estudiantes, no todos, desarrollan esta curiosidad, es una buena oportunidad para hacerlo.

¿Y qué se podría hacer para estimular más la curiosidad en las universidades?

Creo que tiene que ver con la forma de enseñar. Es decir, que no sea solo lo que llamamos educación frontal, esa en la que el profesor censura y dice lo que él piensa que es la verdad y los estudiantes tienen que aceptarla.

En cambio, puede ser una educación más interactiva, en la que se hagan preguntas y los estudiantes intenten encontrar sus propias respuestas a ciertos problemas.

Creo que eso es lo principal.

Universidad

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY

La curiosidad es un buen primer paso, pero, ¿cómo llevarla a un nivel que dé frutos?

Como investigador, tienes que encontrar tú mismo cuál es la pregunta que quieres resolver.

Un investigador necesita una curiosidad que lo atrape en una idea en la que prácticamente no pueda dejar de pensar.

Eso es lo más importante, identificar el problema que quieres solucionar y mirarlo desde distintos ángulos.

Luego, haces experimentos de los que se derivan preguntas más específicas.

En el laboratorio puedes responder algunas de estas preguntas, a menudo fallas, el experimento no te dice lo que esperabas, o no te dice nada nuevo.

Eso, por supuesto, es decepcionante, pero si sigues pensando en esas preguntas haces algunos ajustes para arreglar lo que no funcionó y, si tienes suerte, funciona.

Erwin Neher

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Un investigador necesita una curiosidad que lo atrape en una idea en la que prácticamente no pueda dejar de pensar”

Erwin Neher

Premio Nobel de Medicina, 1991

Idealmente, todos quisiéramos ser más curiosos e intentar cosas nuevas, pero a veces la rutina, el tipo de trabajo o las necesidades apremiantes no lo permiten. ¿Qué hacer en ese caso?

Bueno, no tengo esa experiencia porque he sido un investigador toda mi vida.

Pero me imagino que las compañías pueden fomentar una cultura en la que las iniciativas de los empleados sean reconocidas, y que sean recompensados por innovar o implementar mejoras.

Me refiero a cualquier medida que vaya en contra de la rutina, que vaya en contra de que la gente haga lo mismo todo el día.

Usted sostiene que un aspecto clave para el éxito es el buen manejo del tiempo. ¿Cómo maneja su tiempo?

Como investigador, tu trabajo es tu hobby, y tu hobby es tu trabajo.

Eso significa que, aparte de tu trabajo, hay poco tiempo para otras cosas.

Si tienes una familia, un pasatiempo o quieres participar en actividades con tus amigos, tienes que usar el tiempo que te queda de tus labores de investigación de manera efectiva.

Como investigador, por supuesto que quieres tener bastante tiempo para tus experimentos, para lidiar con el problema que quieres resolver.

Pero también te ves forzado a hacer otras cosas, como leer literatura, escribir postulaciones a becas. Tienes que enseñar si estás en la universidad. Hay muchas cosas que se comen tu tiempo.

Tienes que esforzarte para hacer estas cosas de manera eficiente, de manera que puedas separar tiempo para lo que realmente quieres ser.

reloj

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El manejo del tiempo es clave en la carrera de un investigador científico.

Usted es un gran defensor del estudio de las ciencias básicas, cuyo objetivo es producir conocimiento, sin que necesariamente tenga una aplicación específica. ¿Cómo defender esas áreas en un mundo en el que el mercado y la tecnología exigen soluciones prácticas?

Mucha gente cree que uno debe elegir entre investigación básica o investigación aplicada.

Pero no se trata de elegir, es cuestión de encontrar el balance correcto entre ciencias básicas y ciencia aplicada.

La ciencia básica se trata de crear conocimiento nuevo. Si tienes conocimiento nuevo que surgió en tu laboratorio, tienes muchas más posibilidades de encontrarle una aplicación, o lo que la gente llama una innovación.

Usted compara a los científicos con los artistas, ¿a qué se refiere?

Un científico, al menos uno que tenga éxito en ser un investigador líder, es alguien que hace cosas que salen de sí mismo, a diferencia de alguien que está empleado y tiene que hacer lo que el superior o la compañía quiere que haga.

Entonces me refiero a una persona que se dedica a cosas que él mismo ha creado, similar a un artista que sigue sus propias ideas y sentimientos.

Artista

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¿En esta etapa de su vida qué le causa curiosidad?

Bueno, acabo de cumplir 77 años y creo que es tiempo de concluir, de recolectar las ideas que he tenido en los últimos 20 años y tratar de llegar a conclusiones sobre los problemas en los que he trabajado.

Eso tiene que ver con los mecanismos básicos de comunicación entre las neuronas.

Me parece fascinante cómo trabaja el cerebro, pero no es algo fácil. El trabajo diario en el laboratorio no se enfoca en las grandes ideas acerca del cerebro, si no, muy a menudo, en detalles de los mecanismos de cómo una neurona le envía una señal a otras neuronas.

cerebro

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Neher está interesado en conocer mejor el funcionamiento del cerebro humano.

En este año que lleva la pandemia de coronavirus, ¿qué reflexiones ha hecho sobre el papel de la ciencia y la medicina en la sociedad?

La pandemia nos dice, una vez más, que la base de nuestra vida es la biología, que estamos sujetos a que ocurran cosas relacionadas con la biología.

La pandemia es un evento biológico, y creo que nos dice que debemos estar preparados.

Debemos investigar más acerca de cómo se esparce la infección, cómo se desarrolla la pandemia.

La pandemia nos muestra, una vez más, lo importante que la ciencia básica es para nuestra vida.

¿Qué consejos le daría a los jóvenes que se quieren dedicar a la investigación científica?

Los jóvenes que se quieran dedicar a la ciencia deben averiguar por sí mismos si tienen la habilidad de sumergirse en un problema, de dejarse cautivar por un problema.

Una vez identifiquen ese problema, los estudiantes deben tratar de ingresar a un laboratorio, en cualquier parte del mundo, donde se esté investigando este problema de la mejor manera posible.

Imagen: Gentileza de Festival Puerto de Ideas

FUENTE. BBC News MUNDO – Por Carlos Serrano – Neurociencia – Cerebro – Investigación – Sociedad – Mundo

 

Dígame con qué sueña y le diré lo que recordará su cerebro.

Alexander Luria era el mejor neuropsicólogo de Rusia y su caso más famoso fue un periodista. Si el jefe de redacción daba indicaciones, todos tomaban notas, excepto Shereshevsky. 

Cuando le increparon, el chico lo repitió palabra por palabra. Asustado, el jefe le rogó que visitara a un psicólogo, y Luria comprobó que tenía hipermnesia. Podía recordar todo lo que ocurría, fórmulas y páginas enteras, incluso años después: su cerebro no era normal.

Los cerebros normales necesitan un periodo de consolidación de los recuerdos. Durante el sueño, los contenidos relevantes se reciclan y consolidan. 

Los circuitos que conectan el hipocampo y la corteza se recombinan mientras dormimos. Una función esencial del sueño es seleccionar qué recordar y qué olvidar. Cada fase del sueño es importante para consolidar un tipo de información.

La fase de sueño NREM inicia el proceso del dormir. Al principio, las ondas son rápidas y el sueño, superficial. 

Luego, el sueño se hace profundo y las ondas cerebrales más lentas. Esta etapa es importante para consolidar habilidades sensoriales (distinguir señales visuales) y habilidades motoras (bailar, practicar deportes).

La fase REM se caracteriza por movimientos oculares muy rápidos y ensoñaciones más vívidas, casi una película. Esta fase aumenta su duración cuando estudiamos. Sirve para guardar conocimientos abstractos y también episodios muy emocionales.

El cerebro dirige

La película del sueño parece montada por un director excéntrico, tipo David Lynch. Este director, obviamente, es nuestro cerebro.

La amígdala es una estructura pequeña, escondida en el interior del lóbulo temporal. Es la encargada de marcar los contenidos emocionales, es la música que da el tono emocional. 

¿Por qué el argumento del sueño nos parece surrealista o absurdo? Los protagonistas son eventos destacables del día. Si están cargados de emoción, tienen probabilidades de ser elegidos en el casting.

En paralelo, cada neurona puede combinarse con miles de millones. 

Las neuronas activas pueden llamar a antiguas amigas. Los neurocientíficos dicen que las neuronas son muy ruidosas. Por este motivo, se activan muchas conexiones adyacentes. Son actores secundarios que rellenan nuestros sueños. Y así, junto a eventos del día, aparecen personas o escenas familiares que hace tiempo no veíamos.

Entonces, ¿qué significan nuestras ensoñaciones? 

No hay que prestar tanta atención al argumento –esa historia intrigante que Freud intentaba descifrar–, ya que es debido a la presencia del azar en el proceso. Unos contenidos emocionales llaman a otros episodios de tono emocional similar.

Lo esencial es la emoción predominante, el tema de la película.

Si el sueño es una comedia, probablemente viva usted un momento feliz. Si es de terror, el miedo está presente durante el día. Si es un thriller, puede haber ansiedad. Todo el montaje ocurre de forma inconsciente e involuntaria. 

La mayoría de las veces, no lo recordamos al despertar. En este aspecto, Freud tenía razón. La película se rueda sin público, en el inconsciente. ¿Nadie la ve? Si la escena es muy intensa, el cerebro nos despierta antes de tiempo. Ya hay un espectador en la sala. Nuestra consciencia.

Sueño y memoria

En realidad, todas las fases parecen interaccionar de forma mucho más compleja y contribuir a la consolidación. 

Incluso la alternancia entre las fases de ondas lentas y el sueño REM juega un papel en los recuerdos de las experiencias. Por ello se dice que el procesamiento de la memoria es dependiente del sueño.

En resumen, el cerebro se ocupa de mantener viva la información importante. Imaginemos un profesional que, tras una noche sin dormir, no recuerda ninguna de sus tareas pendientes. 

El sueño cumple este objetivo, sintetizar lo relevante. Estos datos se repasan, se resumen y están disponibles al despertar.

Además, el dormir cumple muchas otras funciones, relacionadas con la higiene neuronal. Dormir poco, menos de entre 5 y 8 horas, constantemente, se asocia con un incremento de la mortalidad. 

No tema dormir, no perderá el tiempo, pues mientras usted descansa su cerebro trabaja de muy diferentes formas. El sueño favorece la creatividad y la resolución de problemas. 

La literatura ha recogido muchos sueños famosos que reflejan esta función. 

Por encargo del poeta Lord Byron, Mary Shelley tenía que escribir un relato. Tras una pesadilla, nació Frankenstein. El poeta Samuel Coleridge soñó un largo poema sobre Kubla Khan, lo que maravillaba a Borges. En el campo de la química, Mendeléyev confesó que se le había ocurrido la tabla periódica durante un sueño.

Por cierto, ¿qué fue del periodista Shereshevsky? No tuvo una carrera brillante. Su cerebro tenía demasiadas conexiones extrañas. 

Una mancha le recordaba una fórmula; un número tenía sabor o forma y se convertía en un hombre con bigote. Todos los sentidos se interconectaban y las informaciones se mezclaban. 

Esta sinestesia le impedía pensar bien, centrarse en el presente. Carecía de un cerebro normal, como el nuestro, que ejecutase la tarea de seleccionar lo importante.

Durante un tiempo, ofreció espectáculos circenses en locales de Moscú. 

Aun así, el pobre seguía sin saber cómo deshacerse de lo accesorio. Una simple tos le distraía, ya que no podía olvidar nada. No dejó de visitar a Luria y, al final, acabó conduciendo un taxi. 

Olvidar lo accesorio también es esencial para vivir el presente.

FUENTE: THE CONVERSATION – Neurociencia – Cerebro

Imagen: Gentileza The Conversation