Demuestran cómo viajar más rápido que la luz sin violar las teorías de Einstein.

UNA CUESTIÓN DE DIMENSIONES

Un equipo de investigadores asegura que es posible que existan objetos que viajen más rápido que la luz sin violar las leyes de la física.

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Un equipo de físicos de las universidades de Varsovia y Oxford asegura que existe la posibilidad de que haya objetos que viajen más rápido que la velocidad de la luz. Esto, dicen, no es solo cierto en el plano teórico, sino que pueden existir también en la realidad sin violar las leyes de la física.  

Para sus cálculos se han basado en la idea del observador superlumínico, una figura hipotética que observa el universo mientras viaja dentro de un objeto a más velocidad que la luz. Esto, dicen, uniría la teoría de Einstein del espacio-tiempo con la mecánica cuántica, la parte de la física que explica el comportamiento de las partículas subatómicas.

Extendiendo la teoría de la relatividad

Según la teoría espacial de la relatividad de Albert Einstein, no hay nada en el universo que viaje tan rápido como la luz. 

Sin embargo, los investigadores han desarrollado «una extensión de la relatividad especial» que incorpora a esta teoría marcos de referencia que podrían darse a velocidades superiores a la de la luz. 

Einstein basó su teoría en el principio de relatividad de Galileo y la constancia de la velocidad de la luz. El principio de la relatividad dice que en todo sistema inercial —donde un cuerpo se mantiene en movimiento, mientras que ninguna fuerza actúa sobre él— las leyes de la física son las mismas y todos los observadores inerciales son iguales. 

Este principio se suele aplicar a los observadores que se mueven unos respecto a otros a velocidades inferiores a la de la luz. Pero, según Andrzej Dragan, el investigador principal del estudio publicado en la revista Classical and Quantum Gravity, no hay ninguna razón por la que los observadores que se mueven a velocidades superiores a la de la luz no deban estar sujetos a él.

Ilustración de un concepto de nave de vela solar impulsada por la luz de una supernova.

«Hasta hace poco, se creía en general que los postulados que subyacen a la teoría cuántica son fundamentales y no pueden derivarse de nada más básico», señala Dragan. «En este trabajo, demostramos que la justificación de la teoría cuántica mediante la relatividad extendida puede generalizarse de forma natural al espacio-tiempo 1 + 3».

Una cuestión de dimensiones

La clave para que un objeto viaje por encima de la velocidad de la luz está en el número de dimensiones. Los autores parten del concepto de espacio-tiempo que todos conocemos, con tres dimensiones para el espacio y una para el tiempo. 

Sin embargo, desde el punto de vista del observador superlumínico, solo una dimensión de este mundo conserva un carácter espacial, mientras que las otras tres son dimensiones temporales. Esa dimensión espacial es la única que permite el movimiento de una partícula. 

Si la vemos moverse desde el punto de vista del observador superlumínico, la partícula va envejeciendo independientemente en cada uno de los tres tiempos. Mientras que desde nuestro punto de vista —con tres dimensiones de espacio y una de tiempo— se vería como si la partícula se moviera en varias direcciones del espacio simultáneamente.

Concepto de nave espacial con motor de antimateria. (NASA)

«A pesar de nuestra percepción común, el tiempo y el espacio son sorprendentemente similares según la relatividad, y matemáticamente la única diferencia entre ellos es el signo menos en alguna parte de las ecuaciones», explica Dragan. 

Pero cuando el observador va más rápido que la velocidad de la luz, la diferencia de signos cambia. «El tiempo del observador superlumínico se convierte en espacio del sub lumínico, y su espacio se convierte en tiempo», afirma el investigador. Mientras que en las dimensiones 1 + 1 el espacio y tiempo son iguales, si se quiere estudiarlos como cosas distintas hay que añadir un segundo conjunto de dos dimensiones (el espacio y el tiempo 1 representan el espacio, mientras que el tiempo 2 y el tiempo 3, juntos, representan el tiempo).

Del ejercicio matemático a la hipervelocidad

Este trabajo parece querer poner las bases matemáticas de una gran teoría física unificada, una visión en conjunto que lo uniría todo. 

«El marco matemático desarrollado por los autores en este artículo es único. Parece que el beneficio que perciben del esfuerzo es que establece una base matemática de por qué necesitamos un marco teórico de campo», explica para Popular Mechanics Sonny White, antiguo físico de la NASA y fundador del Limitless Space Institute, un grupo que financia y promueve los viajes espaciales lejanos y la investigación en física.

Los vientos solares se pueden usar para propulsar una nave espacial. (NASA)»

Si imaginamos los modelos estándar de la física como un diagrama de Venn, habría dos círculos, uno al lado del otro, que se tocan en un único punto tangente», explica White. 

«La idea de una gran teoría del campo unificado podría concebirse como un círculo mayor que rodea a los dos círculos más pequeños». Toda esta explicación parece un ejercicio teórico que no nos acerca a tener naves con warp drive, como en Star Trek, que nos permitan hacer viajes interestelares en poco tiempo. 

Pero los investigadores no lo ven así. «La última cuestión que queda por resolver es si los objetos superlumínicos son solo una posibilidad matemática o existen realmente en la realidad», asegura Dragan. «Creemos que lo último es posible y ese es el propósito de nuestra próxima investigación».

Imagen de portada: Un concepto de nave con Warp Drive.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Investigación/Espacio/Física.

Desarrollan una pastilla para alargar la vida de los perros

Una empresa de EEUU lanzará al mercado el próximo año un fármaco para prolongar la longevidad canina.

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¿A quién no le gustaría alargar la vida de su mascota? Los perros, por ejemplo, son los compañeros fieles de millones de personas en España, pero su esperanza de vida es corta. 

Ahora, una empresa norteamericana cuyo objetivo es prolongar la vida (y en buenas condiciones de salud) de los perros está a punto de lanzar al mercado una pastilla para aumentar la longevidad de estas mascotas. De momento, está realizando los ensayos correspondientes de dos versiones del mismo producto.

La compañía Loyal, con sede en San Francisco, ha concluido exhaustivos estudios sobre la forma en que el envejecimiento afecta a las diferentes razas y a ejemplares de edad avanzada. A lo largo de los últimos años, sus especialistas han evaluado 500 animales de diferentes razas, tamaños y edades procedentes de todo Estados Unidos.

Hay dos productos en fase de ensayo. Por una parte, LOY-001 será un fármaco que se administrará cada tres o seis meses a perros más grandes, que normalmente solo viven la mitad de tiempo que los más pequeños. 

Por otra parte, LOY-002 tratará de gestionar un envejecimiento saludable en perros ya de cierta edad, de casi todos los tamaños y razas. La empresa asegura que el producto “mejora la aptitud metabólica, lo que alargará la cantidad de años saludables que vive su perro”.

Investigan en perros de EEUU la viabilidad del nuevo fármaco AGENCIAS

Este mismo 2023 el producto LOY-001 empezará a ser probado en perros y se estima que su lanzamiento tenga lugar en 2026. LOY-002, en cambio, se lanzará antes: en 2024, puesto que en 2023 ya se realizarán las pruebas decisivas para comprobar los resultados.

La influencia de la epigenética en perros

La investigación en curso también se centra en la influencia de la epigenética en el envejecimiento de los perros. La epigenética es el estudio de cómo el comportamiento y el entorno pueden afectar la forma en que funcionan los genes. 

A diferencia de la genética tradicional, que se centra en la secuencia de letras que componen el ADN, la epigenética es un campo más nuevo dedicado a comprender los procesos que activan y desactivan ciertos genes. 

“Si piensa en la secuencia de ADN como un manual de instrucciones para el cuerpo, entonces la epigenética es como notas escritas a mano que indican qué partes leer con atención y cuáles ignorar”, señala Loyal en su web.

“Nuestro estudio examina estos datos en miles de perros, y usaremos los resultados para desarrollar métricas de salud y medicamentos destinados a ayudar a los perros a vivir vidas más largas y saludables”, añade.

“La metilación del ADN es uno de los muchos tipos de modificaciones epigenéticas agregadas al ADN que controlan qué partes del ADN están activas en una célula”, escribe Zane Koch para Loyal.

Los perros pueden mejorar su longevidad y salud AGENCIAS

“Recientemente, los investigadores han descubierto que, a medida que pasa el tiempo, los patrones de metilación del ADN en las células de todo el cuerpo de un organismo van cambiando […] 

Estos cambios en la metilación del ADN están estrechamente relacionados con el envejecimiento. Tanto es así que los modelos computacionales, llamados ‘relojes epigenéticos’, pueden predecir con precisión la edad de un organismo basándose solo en la metilación de su ADN», añade.

“En Loyal, estamos creando herramientas avanzadas que aprovechan nuestros exclusivos conjuntos de datos epigenéticos sobre perros para predecir la salud, la longevidad y mejorar el desarrollo de fármacos”, continuó Koch. 

“Pronto, usted y su perro pueden beneficiarse de estos conocimientos, ya sea directamente a través de una prueba que informe sobre la salud y el estilo de vida o indirectamente a través de un tratamiento terapéutico más rápido”.

Si Loyal tiene éxito con sus píldoras antienvejecimiento para perros, es posible que también puedan ser útiles para los humanos algún día, ya que los conocimientos que explican cómo y por qué envejecemos se traducen en tratamientos para ralentizar esos procesos y medicamentos que pueden ayudarnos con el mismo fin.

Imagen de portada: Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: Información. Por Joan Lluís Ferrer. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Animales/Perros/Longevidad/Investigación/Ciencia.

Ciencia y filosofía: una dicotomía de corto alcance.

La ciencia y la filosofía son discursos distintos, pero no opuestos, que han estado y deben estar en permanente contacto. Su supuesta rivalidad es reciente y una revisión histórica nos muestra el provechoso diálogo que han mantenido desde los tiempos de la Revolución científica.

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En la época en la que se asegura que ha caído un buen puñado de las viejas dicotomías que sustentaron la modernidad, hay una que, pese a lo que se repita en los discursos protocolarios, sigue bien firme y consolidada. Es la dicotomía ciencias/humanidades, que el novelista y químico inglés Charles P. Snow bautizó como “las dos culturas” en su conocida conferencia de 1959, y que sigue siendo la base de nuestra educación y de nuestra vida cultural.

Algunos piensan que su origen es antiguo: que Sócrates era de letras y Aristarco o Arquímedes eran de ciencias, o que el trivio y el cuadrivio medievales ya consagraban la división. Un juicio así peca, no obstante, de anacronismo, aunque solo sea por el hecho de que es una cuestión controvertida si podemos hablar de ciencia en sentido estricto en época tan temprana.

En el siglo XVII, en la época de la Revolución científica, las distinciones no eran tan nítidas como ahora nos parecen. A veces se olvida que el padre de la filosofía moderna, René Descartes, era también matemático y físico. 

De hecho, sus ideas sobre física estuvieron vigentes en Francia hasta que en el siglo XVIII Voltaire divulgó en su país la física de Newton, después de que se la explicara con detalle su compañera y amante Émilie du Châtelet, que es quien realmente entendía las matemáticas de Newton y estaba traduciendo al francés su obra principal, los Principios matemáticos de la filosofía natural. 

Se olvida no solo que Descartes fue el creador de la geometría analítica, sino que su famosa obra Discurso del método, publicada en 1637, con la que se dice que comienza la filosofía moderna, era una especie de introducción metodológica a tres breves tratados científicos: “La dióptrica”, “Los meteoros” y “La geometría”, que, como se explica en el título, “son ensayos de este método”. Hoy en día, sin embargo, rara vez se publica junto a esos tratados, dando así la falsa impresión de que era un libro independiente dedicado solo a la filosofía, una crítica de las ideas de la escolástica y una búsqueda de los criterios para un conocimiento cierto.

Tiende a olvidarse igualmente que Leibniz fue un gran matemático y que, además de mantener una conocida polémica epistolar con Samuel Clarke, portavoz de Newton en este caso, sobre los problemas de las nociones de espacio y tiempo absolutos, de la gravedad como misteriosa acción a distancia y de la noción de vacío, sostuvo una agria disputa con el propio Newton acerca de la prioridad en el descubrimiento del cálculo infinitesimal. 

Y se omite que la Crítica de la razón pura de Kant, una de las cumbres del pensamiento filosófico, tenía como propósito central indagar sobre las condiciones de posibilidad de un logro tan sólido en el conocimiento humano como fue la mecánica de Newton, teniendo en cuenta que Hume había argumentado que ningún conocimiento basado en la experiencia podría aspirar a tal grado de firmeza epistémica. 

Kant mismo hizo en su juventud algunas aportaciones significativas a la ciencia, como que el sistema solar se formó a partir de una nube de gas y que este tipo de proceso tenía lugar en todo el universo. Sostuvo que la Vía Láctea era un disco en rotación de estrellas cuyo origen pudo ser también una nube de polvo y que otras nebulosas distantes, como Andrómeda, eran sistemas de estrellas (Humboldt los llamó universos islas y hoy los llamamos galaxias) similares a nuestra Vía Láctea.

En inglés, el término “ciencia” (science) fue tomado del francés en la Edad Media con el significado de conocimiento riguroso, sistemático y demostrado deductivamente a partir de primeros principios, como en la geometría de Euclides. 1 Con la excepción de Roberto Grosseteste en el siglo XIII, que sugiere que el experimento controlado puede tener un cierto papel en la investigación como método demostrativo, este fue el concepto de ciencia que se aceptó hasta que Bacon defendió la inducción frente a los métodos deductivos de la escolástica en su Novum organum, publicado en 1620. 

El ideal demostrativo siguió vigente durante un tiempo (por ejemplo, en Galileo, aunque con empleo de las matemáticas), pero fue cediendo el paso lentamente en los dos siglos posteriores a una visión de la observación y la experimentación que reconocía el carácter hipotético de sus resultados. En cuanto al término “científico”, existía en latín como adjetivo. Lo utiliza Boecio en su traducción de Aristóteles. 

Sin embargo, como sustantivo para nombrar a lo que hasta entonces venía denominándose “filósofo natural”, “filósofo experimental” u “hombre de ciencia”, lo introdujo en la lengua inglesa el historiador de la ciencia y filósofo William Whewell en 1834, en la breve descripción que hizo de un debate en la British Association for the Advancement of Science que tuvo lugar un año antes. 

La idea era tener un vocablo preciso y con una terminación que siguiera la pauta de “artista”, “economista” o “ateo” (el término inglés scientist tiene, en efecto, la misma terminación que artist, economist o atheist). La propuesta, sin embargo, no fue bien recibida en absoluto. Como cuenta la historiadora Melinda Baldwin, 2  muchos siguieron prefiriendo durante bastante tiempo la expresión “hombre de ciencia” (man of science) en oposición a “hombre de letras” (man of letters). Aquí encontramos, pues, aceptada de forma expresa esa dicotomía de la que hablamos.

El término “científico” no se impuso sino hasta la década de 1870, y principalmente fue en Estados Unidos. Entre los ingleses se consideró erróneamente que el término era un americanismo “innoble”, como lo calificó el Daily News en septiembre de 1890. Todavía en 1924 la revista Nature, que seguía evitando su uso, hubo de consultar entre lingüistas e investigadores si debía aceptarlo en adelante, y la decisión del editor fue no hacerlo, aunque no prohibiría que los autores que enviaran artículos lo emplearan. En este rechazo, Nature no estaba sola; otras instituciones, como la Royal Society, tampoco lo admitían. Puede parecer sorprendente, pero su uso no se generalizó como correcto hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Todo esto nos indica que la oposición entre las ciencias y las letras (o humanidades) no empezó a adquirir los tintes dicotómicos tan marcados que ahora tiene hasta bien entrado el siglo XIX. Tuvo mucho que ver en ese distanciamiento la creciente especialización de las ciencias, debido a la imposibilidad de abarcar todos los avances que comenzaban a producirse en los distintos campos, y su institucionalización en diferentes departamentos, administrativa y localmente separados, en las reformadas universidades que iban creándose por toda Europa, sobre todo en Alemania, Francia y Gran Bretaña. 

Un factor fundamental fue la profesionalización de la ciencia, cuyos inicios hay que situar también en ese momento y que hizo de la formación científica una exigencia que reclamaba una exclusividad casi total debido a su rigor.

Pero ¿cuál es la situación actual? ¿Hay realmente visos de debilitamiento de esta dicotomía, como a veces se dice? Para responder a esto, me centraré en el caso de la filosofía, que es el que mejor conozco. 

Es innegable que algunas corrientes filosóficas marcaron claras distancias con la ciencia a lo largo de los siglos XIX y XX, en especial en los países de habla no inglesa; no obstante, la filosofía ha mantenido siempre corrientes de pensamiento que se consideraban ligadas a la ciencia, que buscaban recibir su influjo y que incluso, en ocasiones, pretendían hacer aportaciones que fueran útiles a la propia ciencia. En la actualidad designamos a esas corrientes bajo el apelativo de “naturalistas” y tienen una notable fuerza en el ámbito cultural anglosajón.

Es posible que la mencionada pretensión de hacer aportaciones útiles a la ciencia desde la filosofía suene a algunos a aspiración desmedida. Sin embargo, por modestas que sean, estas aportaciones han existido. La lógica matemática, que tiene como pioneros a los filósofos Gottlob Frege, Bertrand Russell y Alfred North Whitehead, fue pieza fundamental en el desarrollo de la teoría de la computación y de la inteligencia artificial. En este campo de la inteligencia artificial, las críticas de Hubert Dreyfus a las ideas vigentes en los años sesenta y setenta –la IA simbólica–, basadas en la filosofía de Heidegger y de Merleau-Ponty y en la importancia que ambos otorgaron a la interacción corpórea con el mundo, contribuyeron de forma indirecta a allanar el camino de la robótica situada.

En el desarrollo de la psicología cognitiva fue muy importante el funcionalismo, apadrinado por los filósofos Hilary Putnam y Jerry Fodor. A este último debemos también la influyente teoría de la modularidad de la mente. Y, entre otras cosas, la psicología le debe a Daniel Dennett la idea de que la capacidad para atribuir creencias falsas a otro sea un criterio clave para considerar que una persona (o animal) posee una Teoría de la Mente (ToM).

Por su parte, la filosofía de la biología, que desde hace ya cuatro décadas se ha convertido en una de las ramas más activas de la filosofía de la ciencia, ha contribuido a clarificar bastantes cuestiones biológicas, como los diversos significados que encierran los conceptos de “especie”, “aptitud o eficacia biológica” (fitness) o “gen”, o el papel que la selección de grupo ha podido jugar en el surgimiento de la conducta altruista, o la plausibilidad del determinismo genético. En ocasiones, estas contribuciones han sido el resultado de una colaboración explícita entre profesionales de la filosofía y de la biología.

Añadamos a esto que los problemas éticos y sociales suscitados por el desarrollo de campos tecnocientíficos, como la ingeniería genética, la biología sintética o la inteligencia artificial han hecho que vuelva a estimarse como necesario un acercamiento entre las ciencias y las humanidades.

La tesis central del naturalismo filosófico es que no hay una discontinuidad esencial entre ciencia y filosofía, sino que más bien hay una continuidad de fines y métodos entre ellas (aunque no identidad). La ciencia no solo no sería lo contrario de la filosofía, ni, como pensaba Stephen Hawking, habría acabado con la filosofía, sino que cuanto más y mejores teorías científicas tenemos, más problemas filosóficos surgen en torno a los supuestos que esas teorías asumen o a las características que atribuyen a la realidad.

¿Es esto realmente defendible? 

¿Existe esa continuidad de objetivos y de métodos entre ciencia y filosofía? 

Vayamos a la cuestión de los objetivos. ¿Cuáles son los de la ciencia? No es fácil determinarlos con exactitud, pero espero que se me acepte que en la ciencia actual estos serían algunos de los más importantes: 1) explicar, comprender y predecir fenómenos; 2) determinar qué tipo de entidades y procesos explican el funcionamiento del universo; 3) crear conceptos y herramientas matemáticas de utilidad en dichas explicaciones; 4) encontrar regularidades en los fenómenos (de ser posible, en forma de leyes matemáticas); 5) buscar teorías crecientemente comprehensivas y coherentes; 6) servir de base al desarrollo tecnológico. No niego que habría muchos más que añadir si vamos a los detalles de las diferentes ciencias, pero estos son comunes a muchas de ellas, aunque con excepciones.

No más fácil resulta dilucidar qué fines pueden atribuirse en la actualidad a la filosofía, pero ya puestos me atrevo a sugerir que habría que distinguir dos tipos fundamentales: los fines interpretativos, que tienen que ver con el conocimiento de la realidad, y los fines normativos, que tienen que ver con la defensa de lo que se considera valioso y las razones que se dan para ello.

Entre los fines interpretativos me parecen destacables los siguientes: a) crear, aclarar y mejorar conceptos e ideas; b) formular nuevas preguntas sobre diversos aspectos desatendidos de la realidad; c) analizar críticamente los presupuestos filosóficos (premisas ocultas) en todo tipo de creencias; d) ayudar a construir una visión coherente de la realidad (“hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida”, que decía Unamuno); e) indagar sobre la condición humana y sobre “el puesto del hombre en el cosmos”; f) indagar sobre la naturaleza y los límites del conocimiento y sobre las implicaciones que deben extraerse de conocimientos aceptados; g) imaginar formas alternativas en que podrían ser las cosas (utopías sociales, mundos posibles, formas alternativas de arte, formas alternativas de ser humano, etc.).

En cuanto a los fines normativos, cabe citar estos: h) proponer metas culturales, éticas, sociales y políticas; i) criticar las instituciones sociales vigentes (crítica social y cultural); j) establecer las formas del razonamiento correcto, así como los criterios para el conocimiento garantizado y para la crítica racional; k) prescribir nuevas relaciones con la naturaleza, con los demás seres vivos y con las cosas.

¿Hay entonces continuidad entre estos fines y los de la ciencia? 

Una diferencia que podemos apreciar es que la ciencia carece de fines normativos, es decir, no pretende establecer lo que debe ser la realidad, sino solo cómo es de hecho y por qué es así, aunque eso no quita que el conocimiento de ciertos hechos pueda ser relevante a la hora de sustentar o modificar nuestras normas epistémicas, sociales, morales o de otro tipo. Y tampoco quiere decir que en la investigación científica no estén implicadas cuestiones axiológicas. Pero ese es otro tema que nos llevaría muy lejos.

Además de este carácter no normativo, pueden señalarse otras diferencias claras entre la ciencia y la filosofía. Por ejemplo, la mayor radicalidad (de raíz) de la filosofía. Esto último no debe entenderse como si la ciencia no se hiciera preguntas fundamentales, sí que las hace, como cuando trata de averiguar el origen del universo o el origen de la vida, sino únicamente en el sentido de que la ciencia no cuestiona en principio sus presupuestos, mientras que la filosofía lo hace hasta llegar a los cimientos de sus propias pretensiones de validez. 

También es bastante evidente que en la metodología hay diferencias importantes. En la ciencia solemos encontrar, aunque no en todos los casos, un alto grado de matematización y de experimentación, cosa que es extraña en filosofía. 

No se trata, sin embargo, de una diferencia absoluta. Algunas partes de la filosofía recurren al lenguaje formal de la lógica y la matemática y, de forma mucho más indirecta y pausada que en la ciencia, también las ideas filosóficas se confrontan con la realidad a través de la experiencia y con los resultados establecidos por la investigación científica. 

Así, algunas tesis metafísicas, como el mecanicismo, el dualismo mente/cuerpo, o la negación del pensamiento animal, terminaron siendo abandonadas porque se habían tornado insostenibles ante lo que mostraba el desarrollo de las ciencias. No obstante, hay que admitir que la contrastabilidad empírica no es un requisito exigible en la filosofía, mientras que sí suele serlo en la ciencia.

En resumen, la ciencia y la filosofía son discursos distintos, pero no opuestos, que han estado y deben estar en permanente contacto. Las ciencias incluyen supuestos filosóficos que no tematizan ellas mismas y pueden recibir un análisis filosófico fructífero y la filosofía necesita de conocimientos empíricos bien establecidos para no pensar sobre el vacío o para no hacer propuestas que ya se han mostrado como inviables. Entre sus fines hay similitud y complementariedad y entre sus métodos hay diferencias, pero no absolutas. ~

Imagen de portada: Gentileza de Letras Libres.

FUENTE RESPONSABLE: Letras Libres. Por Antonio Diéguez. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Filosofía/Historia de la Ciencia/Historia de las ideas.

El olvidado genio gallego que ayudó a crear el Sistema Métrico Decimal: Matemático Rodríguez.

La historia casi desconocida del matemático gallego que contribuyó a la invención del metro.

El 19 de marzo de 1791, la Academia de Ciencias de París proponía al mundo la adopción de un patrón de medida procedente de la naturaleza: el metro. 

Una medida que sería la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de París. Pero ante la imposibilidad de medir todo un cuarto de meridiano desde el polo Norte al Ecuador, utilizaron una ingeniosa solución: medir un trozo y calcular matemáticamente el valor del total. 

El arco elegido fue el comprendido entre Dunkerque y Barcelona. Tras obtener la aprobación del rey Luis XVI y de seis meses de duro trabajo, se definió que el metro mediría 3 pies de rey, 11 líneas y 296 milésimas de una línea

El 10 de diciembre de 1799, una ley de la República firmada por el primer cónsul, Napoleón Bonaparte, establecía el metro para siempre con el lema: “Para todos los pueblos y para todos los tiempos”. 

Entre todos los que participaron en aquellas mediciones se encontraba un genio de su tiempo, un científico gallego que no solo ayudó a definir el metro, sino que introdujo la cristalografía en España y demostró empíricamente que la tierra estaba achatada por los polos, desmintiendo a los grandes de su época y dándole la razón al legendario Isaac Newton. Este gallego, quizá uno de los primeros científicos modernos de nuestra historia, se llamaba José Rodríguez González, más conocido como Matemático Rodríguez.

Uno de los 16 patrones de metro que se instalaron por todo París. https://mateturismo.wordpress.com

José nacía en una aldea de la parroquia de Santa María de Bermés, en el ayuntamiento de Lalín, provincia de Pontevedra, el 25 de octubre de 1770, en el seno de una humilde familia de labradores. 

Era el séptimo hijo de Ambrosio Rodríguez y Francisca González, que vieron que José era, ya desde muy pequeño, un niño inteligente, inquieto y con gran ansía de conocimiento. Como su situación económica no les permitía dar al joven José la formación que necesitaba, recurrieron a su tío y a su padrino, ambos eclesiásticos, para que les ayudaran en su formación. 

Y así lo hicieron.

Iglesia de Santa María de Bermés. https://www.turismo.gal

Fue enviado a cursar sus primeros estudios en el Colegio de Humanidades de Monforte de Lemos bajo la tutela de su tío, que dirigía el Colegio del Cardenal. José completó los estudios de Gramática, Aritmética y latín y partió, con 17 años hacia Santiago de Compostela para continuar con los estudios eclesiásticos gracias a una beca conseguida en el Colegio de los Jerónimos. 

En octubre de 1787 comienza los estudios de Filosofía y obtiene, tres años después, el Bachiller. Cinco años más tarde obtiene también el Bachiller en Teología, mientras compagina de manera autodidacta los estudios de Matemáticas y Botánica, ya que sus inquietudes no pasaban por la iglesia.

En 1789 ejerce como catedrático suplente de Matemáticas de la Facultad de Medicina, ganando dicha cátedra por oposición en 1801. Al finalizar su exposición ante el tribunal, sus miembros se rindieron ante su genialidad afirmando: “es usted quien debiera estar examinándonos ”

Era tal su extraordinaria inteligencia que la mesa del tribunal envió un informe al rey Carlos IV calificandolo de genio.

El rey Carlos IV. https://www.cervantesvirtual.com

En 1802 solicita a la universidad permiso para viajar a París para perfeccionar y ampliar sus conocimientos, ciudad a la que parte en junio de 1803 y donde estudia Astronomía y Matemáticas en el Observatorio y Colegio de Francia, lugar en el que entabla amistad con algunos de las mentes más brillantes de la época, como Pierre-Simon Laplace, uno de los más mayores científicos de todos los tiempos.

Pierre-Simon Laplace. https://es.wikipedia.org

De estos sabios partió la recomendación al gobierno español para que Rodríguez fuese nombrado Comisionado para la medida del arco meridiano entre Barcelona y Formentera, petición que fue aceptada en agosto de 1806. 

El objeto de estas operaciones era prolongar hasta la isla de Formentera la medida realizada entre Dunkerque y Barcelona. La importancia de la correcta medición del meridiano de París se debía a que sería la base para establecer el “metro”, la unidad de medida de longitud del futuro Sistema Métrico Decimal. 

El 3 de septiembre de 1806 sale de París para ponerse manos a la obra, pero la misión se complica a partir de 1808, debido a la guerra hispano-francesa. 

Que unos científicos en lo alto de las montañas lanzaran globos aerostáticos y señales luminosas como parte de sus trabajos de medición, provocó que fuesen considerados espías, más aún al descubrir que algunos de ellos eran franceses, por lo que tuvieron que finalizar abruptamente su trabajo y huir a Francia.

Uno de los 135 medallones de bronce que recorren París marcando el meridiano. https://www.teknoplof.com 

Un año después, Rodríguez recibía un nuevo encargo del gobierno español para que viajase a Inglaterra con el objeto de examinar los establecimientos científicos ingleses destinados a la práctica y enseñanza de la Astronomía y sus aplicaciones a la Geografía y la Navegación.

Sería en las islas británicas donde José Rodríguez se convertiría en una leyenda, una auténtica eminencia. En Inglaterra realizó estudios y cálculos sobre el meridiano de Greenwich, llegando a determinar un error en los cálculos de uno de los geógrafos más prestigiosos de su época, William Mudge, que afirmaba que la Tierra era achatada por el Ecuador y no por los polos. 

El gallego recalculó todas las observaciones y su trabajo fue presentado ante la Royal Society el 4 de junio de 1812, demostrando empíricamente y de una manera definitiva lo que Isaac Newton afirmaba en una de sus teorías, que la Tierra estaba achatada por los polos.

Sede de la Royal Society dede 1967 en Westminster, Londres. https://www.britannica.com

A mediados de 1812, Rodríguez regresa a Santiago, donde permanece hasta que es enviado por orden del gobierno, dos años después, para estudiar Ciencias Naturales y Mineralogía en Alemania, con A.G. Werner, uno de los pioneros de la Geología y Mineralogía modernas. Después marcha a la Universidad de Göttingen, donde conoce al legendario Friedrich Gauss, que daba clase en el Observatorio de aquella universidad.

En 1817 vuelve a París por encargo de la Universidad de Santiago para adquirir instrumentos y equipamiento para el nuevo gabinete de Física, donde conoce a René J. Hauy, padre de la Cristalografía, que le regala una extraordinaria colección de 1.024 modelos cristalográficos perfectamente catalogados y ordenados que hoy se pueden admirar en el Museo de Historia Natural de la universidad compostelana. 

En la capital francesa le ofrecieron la cátedra de Astronomía del Ateneo de Ciencias, puesto que rechazó. Por aquella época, el Emperador de Rusia, el zar Alejandro I, también le hizo llegar una propuesta irrechazable: la dirección del Observatorio Astronómico de San Petersburgo. Pero Rodríguez no quiso aceptarla sin dar conocimiento al gobierno español de este ofrecimiento. Para evitar su marcha le nombraron director del Observatorio Astronómico de Madrid, cargo que aceptó en 1819 y que le hizo volver a España.

Real Observatorio de Madrid. https://es.wikipedia.org

En la capital defendió la creación de la Universidad Central de Madrid como centro aglutinador de la ciencia, participando en su fundación. Para ello abandonó su cátedra en Santiago y ocupó la de Astronomía en la recién fundada universidad madrileña, germen de la actual Universidad Complutense de Madrid.

Universidad Central de Madrid a finales del siglo XIX. https://archivoshistoria.com

José compaginó sus actividades académicas y científicas con la política ya que, entre julio de 1820 y febrero de 1822 es diputado por Galicia en las Cortes, lo que le valdrá para ser perseguido cuando el rey Fernando VII anula la Constitución de Cádiz y restaura, en 1823, el absolutismo en España. 

Su orientación política provoca que se le retire la cátedra, lo que le deja sin recursos, además de enfermo, por lo que decide viajar a Portugal para trabajar en las universidades de Coímbra y Lisboa, donde se reencuentra con compañeros y amigos exiliados.

Retrato de Fernando VII por Francisco de Goya. https://es.wikipedia.org

El 12 de septiembre de 1824 regresa enfermo y empobrecido a Santiago, donde fallecería el día 30 de ese mismo mes a las 07:30 de la mañana.

Pese al gran prestigio y reconocimiento internacional que obtuvo en vida, pese a haber sido una autoridad científica, pese a haber demostrado empíricamente y de manera definitiva la forma de la Tierra y pese a haber colaborado en la medición exacta que definió el metro y con ello el Sistema Métrico Decimal, en la actualidad, sigue siendo un gran desconocido y una figura perdida en el tiempo enterrada en la iglesia de San Agustín de Santiago de Compostela con una lápida sin inscripción ni nombre alguno. 

Desde hoy, Matemático Rodríguez, ya forma parte de nuestras Historias de la Historia.

Iglesia de San Agustín en Santiago de Compostela. https://www.santiagoturismo.com

A pesar de que la Academia de Ciencias francesa decretó que el metro sería una diezmilésima parte de la longitud del meridiano de París desde el Polo Norte hasta el Ecuador, la longitud de un metro ha ido cambiando, pasando por barras-patrón de platino e iridio, en 1889, por 1.650.763,73 veces la longitud de onda en el vacío de la radiación naranja de un átomo del criptón 86, en 1960, y la actual de 1983, la distancia recorrida por la luz en el vacío en 1/299.792.458 partes de un segundo.

El meridiano de París. https://www.teknoplof.com

Imagen de portada: José Rodríguez González

FUENTE RESPONSABLE: Quincemil. Por Iván Fernández Amil. 29 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Matemáticas/En memoria/José Rodriguez González.

Cómo será la búsqueda del tesoro espacial estrellado en el fondo del Pacífico.

COMENZARÁ EN DOS MESES

El Proyecto Galileo, que busca evidencias de objetos tecnológicos creados por otras civilizaciones, acaba de recibir luz verde. El Dr. Avi Loeb nos explica qué pasará dentro de dos meses.

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Hoy se ha tomado la decisión final. Dentro de un par de meses, dirigiré una expedición para recoger los fragmentos del primer meteoro interestelar. Este meteoro es el primer objeto cercano a la Tierra detectado por el ser humano procedente de fuera del sistema solar. 

En previsión de encontrarme con él, no me importaría dormir en la cubierta abierta de un barco y asumir los riesgos que conlleva un viaje al océano Pacífico. Elon Musk sueña con morir en Marte. Yo me conformo con quedarme en la Tierra, siempre que tenga la oportunidad de sostener en mis manos un fragmento interestelar. 

Es posible que IM1 e IM2 sean más duros porque son de origen artificial, parecidos a nuestras propias sondas interestelares 

La expedición del Proyecto Galileo ha recibido más de un millón de dólares de financiación. Tenemos un barco. Tenemos un dream team, que incluye a algunos de los profesionales más experimentados y cualificados en expediciones oceánicas. 

Tenemos planos completos de diseño y fabricación del trineo, los imanes, las redes de recogida y el espectrómetro de masas necesarios. Y lo más importante, hoy hemos recibido luz verde para arrancar. ¿A qué se debe todo este alboroto?

El 8 de enero de 2014, un objeto procedente del espacio interestelar, ahora denominado IM1, colisionó con la Tierra a una velocidad de 45 kilómetros por segundo. Como resultado de su fricción con el aire, el objeto se desintegró en diminutos fragmentos a unos cien kilómetros de la costa de la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea. 

La fragmentación aumentó la superficie colectiva y, por tanto, la fricción, acelerando la liberación de calor y generando una bola de fuego desbocada. La explosión liberó en un quinto de segundo un porcentaje pequeño de la energía asociada a la bomba atómica de Hiroshima. La brillante llamarada fue detectada por las cámaras del Gobierno estadounidense. La ubicación se incluyó en el catálogo de bolas de fuego CNEOS de JPL / NASA a una cifra significativa tras el punto decimal en longitud y latitud.

El meteoro IM1 era más duro que el resto de los 272 meteoros del catálogo CNEOS.(NASA/Ron Garan)

Después del descubrimiento del objeto en 2019, escribí un artículo con mi estudiante, Amir Siraj, que lo identificó como el primer meteoro interestelar jamás descubierto. 

El origen interestelar se confirmó en 2022 con un nivel de confianza del 99,999 por ciento en una carta oficial del Comando Espacial de Estados Unidos, dependiente del Departamento de Defensa, a la NASA. La carta de confirmación iba acompañada de la curva de luz del bólido, que mostraba tres explosiones distintas separadas por una décima de segundo. 

Estos datos de la bola de fuego nos permitieron concluir en un artículo de seguimiento que el meteoro era más duro que el resto de los 272 meteoros del catálogo CNEOS. Intrigado por esta conclusión, formé un equipo que diseñó una expedición de dos semanas para buscar los fragmentos del meteoro a 1,7 kilómetros de profundidad en el fondo del océano. 

El análisis de la composición de los fragmentos podría permitirnos determinar si el objeto es de origen natural o artificial. La confirmación del descubrimiento del primer meteoro interestelar fue reconocida por la CNN como uno de «los momentos y revelaciones cósmicas más extraordinarias de la exploración espacial en 2022». 

Las coordenadas publicadas definen la ubicación de la bola de fuego en una región de 10 kilómetros, demasiado extensa para una búsqueda eficaz. 

Afortunadamente, descubrimos que la onda expansiva de la explosión del meteoro generó una señal de alta calidad en un sismómetro situado en la isla de Manus. 

La señal sonora incluye dos amplios picos separados por aproximadamente un minuto, ambos de una duración de decenas de segundos. La velocidad del sonido en el aire es mucho menor que en el agua o la tierra. 

El primer pico comienza con una trayectoria de sonido que va a través del aire desde la explosión hasta la superficie del océano y luego a través del agua y el suelo hasta el sismómetro. El camino más corto a través del aire va directamente de la explosión al sismómetro y define el comienzo del segundo pico en la señal del sismómetro. La envolvente de este segundo pico es la suma de los trayectos en los que la onda expansiva esférica se refleja en la superficie del océano en círculos de radios diferentes, en momentos diferentes y con una amplitud que disminuye de forma inversa a la distancia desde cada punto de reflexión. 

Utilizando una geometría simple de una onda expansiva esférica que rebota en la superficie del océano, Amir y yo pudimos reproducir el momento del primer pico y la forma del segundo. 

En conjunto, el modelo proporciona muchas más restricciones que parámetros libres y mide con precisión la elevación y la distancia de la explosión. Limitamos la trayectoria del meteoro a una estrecha línea dentro del cuadro de localización USG original, reduciendo el área de búsqueda en casi dos órdenes de magnitud.

Esférulas de fusión de la explosión de un meteorito el 7 de marzo de 2018 en el Océano Pacífico. (NASA)

Nuestra expedición de pesca puede recoger fragmentos de distintos tamaños. 

Se deduce que el tamaño del meteorito era de medio metro, basándose en su velocidad y en la energía de la explosión. La enorme explosión fundió el objeto en diminutas gotas. Los fragmentos más pequeños se detuvieron rápidamente por su fricción con el aire debido a su gran superficie por unidad de masa. 

Cayeron directamente desde el lugar de la explosión en forma de lluvia caliente, levantaron vapor de la superficie del océano y se hundieron hasta el fondo oceánico. Los fragmentos más grandes continuaron más lejos a lo largo de la trayectoria original del meteoro.mo resultado, esperamos tener una franja de fragmentos en el fondo del océano, orientada a lo largo de la trayectoria original del meteoro, con los fragmentos más pequeños marcando el comienzo de la franja justo debajo del lugar de la explosión inicial y los fragmentos más grandes más adelante. 

Como resultado, esperamos tener una franja de fragmentos en el fondo del océano, orientada a lo largo de la trayectoria original del meteoro, con los fragmentos más pequeños marcando el comienzo de la franja justo debajo del lugar de la explosión inicial y los fragmentos más grandes más adelante. 

¿Cuántos fragmentos de distintos tamaños cabe esperar? Este fue el tema central de un reciente artículo que escribí con un becario, Amory Tillinghast-Raby, y Amir. Nuestra previsión depende de la composición. 

Para un meteorito de hierro, prevemos unos mil fragmentos mayores de un milímetro, mientras que para uno de composición de acero inoxidable esperamos tamaños mayores, con decenas de fragmentos mayores de un centímetro. 

La inusual resistencia del material no es un hallazgo raro en la población de meteoritos interestelares. Recientemente, escribí otro artículo con Amir en el que se identificaba un segundo meteoro interestelar, IM2, que se detectó cerca de Portugal el 9 de marzo de 2017 y que también era extremadamente duro.Ambos meteoros interestelares, IM1 e IM2, colisionaron con la Tierra desde una trayectoria no ligada gravitacionalmente al Sol. 

En otras palabras, los objetos llegaron al Sistema Solar desde el espacio interestelar y se movían a mayor velocidad que la de escape del Sol cuando fueron recogidos por la red de pesca de la atmósfera terrestre. 

El segundo meteoro interestelar era 10 veces más masivo y tenía un tamaño aproximado de un metro. IM2 se movía a una velocidad de 40 (frente a los 60 de IM1) kilómetros por segundo en relación con el Estándar Local de Reposo, el marco de referencia local de la Vía Láctea que calcula la media de los movimientos aleatorios de todas las estrellas cercanas al Sol. 

Sorprendentemente, tanto IM1 como IM2 se desintegraron a baja altura en la atmósfera terrestre a pesar de sus velocidades inusualmente altas. La presión del arrastre, que es el producto de la densidad de la masa de aire y el cuadrado de la velocidad de los meteoros en el momento de su desintegración, proporciona una estimación del límite elástico de su material. 

Los límites elásticos inferidos de 194 mega-pascales (MPa) para IM1 y 75 MPa para IM2 implican que ambos eran más duros que los meteoritos de hierro, que tienen un límite elástico máximo de 50 MPa. IM1 e IM2 ocuparon los puestos 1 y 3 en la distribución de resistencias materiales entre los 273 meteoritos del catálogo CNEOS. 

La probabilidad de obtener la resistencia de material del primer y segundo meteoritos interestelares de la población conocida de rocas del Sistema Solar es aproximadamente el cuadrado de (3/273), o lo que es lo mismo, una parte entre 10.000. Esto significa que la población de meteoritos interestelares es de aproximadamente el cuadrado de (3/273). Esto significa que la población de meteoritos interestelares es diferente de la de meteoritos del sistema solar con un nivel de confianza del 99,99%. 

Esta conclusión se corrobora ajustando la distribución de los meteoros de CNEOS con una forma gaussiana en el logaritmo de la resistencia del material. 

Tanto IM1 como IM2 se sitúan en la cola de la distribución, a 2,6 y 3,5 desviaciones estándar de la media, lo que hace que su probabilidad combinada sea inferior a una parte en un millón en este contexto. Esta tentadora conclusión sobre la extremadamente rara fuerza del material de IM1 e IM2, implica que los meteoritos interestelares pueden no ser rocas de sistemas planetarios como el Solar. En ese caso, ¿cuál podría ser su origen? 

La expedición para encontrar el meteorito interestelar IM1 arranca en un mes.

La Tierra choca con objetos interestelares a lo largo de su órbita alrededor del Sol. La suposición más sencilla es que se trata de objetos naturales que llegan al sistema Solar siguiendo trayectorias aleatorias en la Norma Local de Reposo. 

Basándonos en la tasa de detección de IM1 e IM2 en el catálogo CNEOS, aproximadamente una vez por década, nos encontramos con que hasta un tercio de todos los elementos refractarios de la Vía Láctea deben estar encerrados en objetos interestelares a escala de metros si IM1 e IM2 son de origen natural. 

De nuevo, esta abundancia extraordinariamente elevada parece desafiar el origen de un sistema planetario. Se ha observado que las supernovas producen proyectiles ricos en hierro. Por ejemplo, las imágenes de rayos X del remanente de supernova Vela revelaron arcos de choque de objetos que salieron volando del lugar de la explosión, un descubrimiento que intenté explicar hace tres décadas. 

Es posible que IM1 e IM2 tengan una resistencia inusualmente alta porque se produjeron en la eyecta de una estrella en explosión o en colisiones de dos estrellas de neutrones. Estos eventos explosivos producen los elementos más pesados, pero los eyecta deben ser frenados a la velocidad de decenas de kilómetros por segundo, característica de IM1 e IM2, antes de formar estos objetos. 

Alternativamente, también es posible que IM1 e IM2 sean duros porque son de origen artificial, parecidos a nuestras propias sondas interestelares pero lanzadas hace mil millones de años desde una civilización tecnológica lejana. 

La ventaja de un origen artificial es que reduce la abundancia inferida de objetos interestelares de casi 10 a la potencia de 24 (un billón de billones) por estrella como el Sol a un número mucho más razonable. 

En caso de que recuperemos una reliquia tecnológica de tamaño considerable del océano Pacífico, he prometido a la conservadora del Museo de Arte Moderno, Paula Antonelli, que la traeré para exponerla en Nueva York. Esta pieza representaría la modernidad para nosotros, aunque para los remitentes sea una reliquia de la historia antigua. Esta reliquia tecnológica podría interesar mucho no solo a los coleccionistas de arte, sino también a los emprendedores de Silicon Valley. Para escuchar mi opinión sobre el contexto, haga clic aquí.

Imagen de portada: Los restos de un meteorito interestelar que puede tener restos de otras civilizaciones. (Videoblocks)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Avi Loeb. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Espacio exterior/Objetos interestelares/Expedición/Búsqueda/Investigación.

El Universo esta conectado con super carreteras celestiales, revela el mapa más preciso del Cosmos, hasta ahora.

Al diseñar el mapa más preciso del Universo hasta ahora, los científicos no contaban con que se encontrarían con un vacío desconocido.

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El mapa astronómico más antiguo que se ha encontrado hasta ahora se diseñó hace 3 mil 600 años. Conocido como el Disco de Nebra, es el intento más lejano de calcar la traza universal con las manos humanas. Miles de años más tarde, un equipo de científicos de la Universidad de Hawaii presume haber creado el mapa más preciso de la materia en el Universo.

A partir de los datos que arrojaron dos telescopios, que observan dos tipos diferentes de luz, los astrónomos dieron con una distribución de la materia menos ‘grumosa’, según la describe Live Science. Por lo cual, es posible ver con más claridad cómo se distribuyen los objetos en el cosmos —y en dónde no hay nada. Los investigadores no pensaron toparse con que, en medio de ese orden cósmico, se encontrarían con un vacío abismal.

Cuando el vacío te devuelve la mirada.

Los modelos de distribución en la materia generalmente no son muy nítidos. Sin embargo, el mapa más preciso del Universo que produjo la Universidad de Hawaii sugiere la posibilidad de una vasta red cósmica. A través de ella, las galaxias, estrellas y todos los objetos en el cosmos se conectan.

Anteriormente, explican los investigadores en un comunicado, se pensaba que esta red cósmica gigantesca estaba conformada por ‘supercarreteras celestiales’, que se cruzaban entre sí con hidrógeno y materia oscura. Después del estallido original que hubo en el Big Bang, sólo era el caos. Con el paso de miles de millones de años, sin embargo, el universo joven empezó a condensarse de manera ordenada.

Nathan Anderson / Unsplash

En muchas partes del Universo, escriben los autores para Physical Review D, la materia es está menos agrupada. Sin embargo, se distribuye de una manera más uniforme de lo que se pensaba. Así lo explica Eric Baxter, astrofísico de la Universidad de Hawaii, a cargo del estudio:

«Parece que hay un poco menos de fluctuaciones en el universo actual de lo que predeciríamos asumiendo que nuestro modelo cosmológico estándar está anclado al universo primitivo», explica el especialista en un comunicado.

El mapa más preciso del Universo se ajusta a esta nueva comprensión de cómo evolucionó el cosmos. Y lo que es más: podría reescribir el modelo estándar de la cosmología, que asume que este acomodo es producto de cómo los objetos en el Universo se han acomodado conforme la materia se ha ido enfriando.

Parece ser que el Universo está mucho más ordenado y es más uniforme de lo que pensábamos. Tal vez los griegos tenían razón al llamarle ‘cosmos’, que se traduce literalmente como orden.

Imagen de portada: TOMA PANORÁMICA DE LA VÍA LÁCTEA EN PICO DO ARIEIRO, MADEIRA / GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 1 de febrero 2023.

Sociedad/Universo/Ciencia/Mapa Cósmico/Astronomía/Tecnología

Descubren que la oxitocina no es realmente la hormona del amor y no es necesaria para formar lazos profundos.

Un estudio con roedores de pradera confirmó que la ‘hormona del amor’ no es necesaria para encontrar pareja o cuidar a nuestra red de apoyo.

Se viene febrero. Y sí, empezarán los cientos de miles de artículos sobre cuál es la química del enamoramiento en el cerebro. Sin ser una casualidad por completo, un equipo de científicos de University of California, San Francisco publicó en la revista Neuron recientemente un estudio que desmitifica la función de la oxitocina, conocida también como la ‘hormona del amor’.

En la cultura popular, se le atribuye a esta hormona el desarrollo de confianza y cariño en mamíferos. Para desmentir esta creencia, los investigadores recurrieron a una de las especies que demuestra más apego social a largo plazo con sus parejas: los ratones de pradera. Esto fue lo que encontraron.

¿La oxitocina es necesaria para enamorarse?

Hámster europeo (Cricetus cricetus) avistado en Austria. / Getty Images

Entre los mamíferos que existen en la Tierra, los ratones de pradera (Microtus ochrogaster) han demostrado tener una filiación muy fuerte con la monogamia. Es decir: una vez que escogen una pareja para aparearse, se quedan con ella para el resto de sus vidas. No necesitan a nadie más.

De acuerdo con Devanand Manoli, biólogo de la Universidad de California, este comportamiento se identificó por primera vez hace 40 años. Desde entonces, la especie ha despertado el interés de la comunidad científica por su intensa necesidad de mantener una misma pareja para siempre.

Cinco ratones de cosecha en una espiga de trigo, Indiana, EE.UU. / Getty Images.

Para comprobar si realmente necesitaban la ‘hormona del amor’ para establecer estos vínculos vitalicios, los investigadores a cargo de Manoli inyectaron un fármaco para inhibir la señalización de la hormona en el cerebro de estos roedores en un entorno controlado de laboratorio. Se sorprendieron:

«[…] NUESTROS ESTUDIOS REVELAN INESPERADAMENTE QUE EL APEGO SOCIAL, EL PARTO Y EL COMPORTAMIENTO DE LOS PADRES PUEDEN OCURRIR EN AUSENCIA DE SEÑALIZACIÓN DE OXITOCINA EN RATONES DE PRADERA», ESCRIBEN LOS AUTORES EN EL ESTUDIO.

Es decir: las hembras siguieron teniendo afinidad por sus crías, y no abandonaron a sus parejas cuando dejaron de sentir los efectos de la oxitocina. La apuesta de los biólogos es que la oxitocina no sea la única responsable de estos vínculos amorosos, sino que sean resultado de una interacción química mucho más compleja, que la ciencia no ha logrado decodificar.

Por ello, los investigadores cuestionan si realmente la ‘hormona del amor’ es necesaria para generar vínculos profundos. Parece ser que, en la especie monogámica por antonomasia, éste no es el caso.

Imagen de portada: Ratones blancos sentados en una flor / Getty Images

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andrea Fischer. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Amor/Animales/Hormonas.

Hemos logrado clonar esta especie de caballo en peligro de extinción con ADN de hace más de 40 años.

La nueva cría es la segunda que nace gracias a este ADN que lleva décadas siendo la última esperanza de la especie.

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La lista de animales en peligro de extinción tiene varias distinciones importantes. No todos los animales están en el mismo nivel de riesgo, y todo depende del número de individuos que se estima que vivan en libertad. La lista engorda en el apartado de «Amenazados», automáticamente seguido de los que están «En Peligro». La lista la lideran pocas especies, pero son las que más tenemos que proteger, dado que están en «Peligro Crítico de Extinción» y su existencia pende de un hilo. El animal del que os hablamos hoy lleva años ya en esta parte de la lista, pero por suerte, esta vez son buenas noticias.

Ciencia

Hablamos de los caballos de Przewalski, también conocido como caballo salvaje mongol o takhi y que es una de las especies más amenazadas de Asia, y de todo el mundo. 

Esta especie se caracteriza por tener la cabeza más grande en proporción al cuerpo que el resto de caballos, y también tienen las patas más cortas. Por lo demás se parecen bastante a sus familiares equinos, con los que comparten tanto la apariencia como la dieta y hábitos sociales

Sin embargo, esta especie estuvo a punto de desaparecer en el siglo XX, y sobrevivió gracias a un grupo de naturalistas que localizaron los pocos especímenes que quedaban en libertad y los relocalizaron en un parque nacional para intentar perpetuar la especie.

La nueva cría ha nacido por clonación, con ADN de hace 43 años

Cria de caballo con su madre

Imagen: San Diego Zoo Wildlife Alliance, Ken Bohn

Hoy en día no quedan caballos de Przewalski en libertad, y los que quedan vivos nos los encontramos en parques nacionales o zoológicos. Se estima que todos los supervivientes están relacionados con 12 animales que fueron extraídos en su día de su hábitat natural con la intención de salvar la especie. 

En el zoo de San Diego viven algunos ejemplares, que hoy son los grandes protagonistas. La organización del zoo ha anunciado el nacimiento de una nueva cría, lo cual, dado los números críticos de estos animales, es motivo de celebración. Lo más sorprendente es que este nuevo potrillo es en realidad un clon, un clon creado a raíz de ADN de hace más de 43 años.

Este ADN se almacenó el Banco de Biodiversidad de la San Diego Zoo Wildlife Alliance, Ken Bohn (SDZWA), hace 43 años, y esta nueva cría no es la primera que se beneficia de él. 

En 2020 nació Kurt, el primer potro clonado a partir de estas muestras de ADN, y desde entonces las labores por perpetuar la especie no han dejado de avanzar. Ahora, con este nuevo nacimiento, los expertos creen que en no mucho tiempo podremos tener una colonia lo suficientemente grande como para reinsertarla en un hábitat natural controlado, para que se relacionen entre ellos y con suerte promover la variación genética.

Imagen de portada: No quedan ejemplares de estos animales en libertad, así que este nacimiento es de suma importancia para la supervivencia de la especie. Imagen: San Diego Zoo Wildlife Alliance, Ken Bohn

FUENTE RESPONSABLE: Urban Tecnos. Por Mario Seijas. 31 de enero 2023.

Sociedad/Ciencia/Genética/Clonación/Animales/Extinción/Ética.

La tecnología para placas solares depende casi enteramente de China. Y ya se plantea prohibir su exportación.

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China se plantea tirar de freno en la industria dedicada a los paneles solares. No en la suya, claro. 

Lo que quiere es que EEUU, la Unión Europea o la India, potencias que intentan dotarse de sus propias cadenas de suministro en un sector en el que Pekín ha logrado asentarse con un dominio indiscutible, se vean obligadas a bajar de marcha. 

El objetivo es evidente, proteger su posición. Y tiene un  herramienta fantástica para lograrlo: limitar la exportación de su tecnología punta.

Al fin y al cabo, y parafraseando aquel viejo eslogan de la campaña de Clinton del 92, no es solo energía: es eso y economía. Y también un poco de juego político.

¿Qué está valorando China? Incluir métodos clave para la fabricación de obleas solares en la lista de tecnologías que Pekín prohíbe exportar. 

Así lo avanza al menos Bloomberg, que aclara que el país aún no ha tomado ninguna decisión y la medida estaría en una fase de consulta pública. A finales de 2022, el Ministerio de Comercio de la república publicó un aviso precisamente sobre la revisión de su catálogo de tecnologías prohibidas y restricciones a la exportación.

Sin entrar en detalles, China asegura que la actualización «refina los puntos de control de algunos elementos». También avanza que facilitará unas «condiciones positivas para fortalecer la cooperación técnica internacional».

¿Y cuál es el objetivo? Blindar su dominio, una posición de fortaleza indiscutible que se explica con una sola cifra: según recoge el informe Trends in Photovoltaic Applications 2022, de la Agencia Internacional de la Energía (AIE-PVPS), China acapara más del 97% de la producción mundial de obleas de silicio. En 2021 produjo 226,6 GW, con un crecimiento interanual del 40%. Se calcula que 22,6 GW se exportaron a otros países fabricantes, como Malasia o Vietnam.

Hace solo unos meses CGTN, medio ligado a las autoridades chinas, daba otra pincelada interesante citando a Bernereuter Research: aproximadamente el 45% del suministro global de polisilicio, una materia prima importante para los paneles solares, parte de la región autónoma uygur de Xinjiang, al noroeste de China. 

Otras provincias del país suministran el 35% de la producción global. «Solo el 20% del suministro se produce en otros países», presumía la CGTN. Las compañías del gigante asiático han logrado además un peso fundamental en el sector.

¿Y por qué mover ficha ahora? Porque ese dominio en un sector tan estratégico como el energético, sobre todo en plena transición hacia un modelo descarbonizado, despierta recelo en otras latitudes. 

La dependencia no gusta, por su lectura estratégica y lo expuesta que deja una economía, como ya se comprobó con las tensiones en el suministro en otros sectores durante la crisis sanitaria. Y por eso EEUU, la UE o la India intentan impulsar su músculo nacional.

«Pekín y los líderes del mercado en la industria solar de China sin duda están preocupados por los esfuerzos de los EEUU, la UE y la India para desarrollar industrias de fabricación solar locales, por lo que estos controles de exportación de tecnologías recientes pueden ser una respuesta», explica a Bloomberg Cosimo Ries, analista de Trivium China. 

En su opinión, la lectura es simple: «Pekín quiere frenar la velocidad a la que sus competidores pueden desarrollar sus cadenas».

China is flexing its muscles in economic statecraft: Beijing considers imposing an export ban on solar tech – to shield its solar panel industry, as others invest in local manufacturing, and leverage its asymmetrical advantage against US export controls. https://t.co/RXGbfA2SSm

— Dr Maria Shagina 🇺🇦 (@maria_shagina) January 28, 2023

¿Qué están haciendo otros países? Moverse. La India busca duplicar su capacidad de fabricación de módulos solares para finales de este mismo ejercicio —36 GW, según JMK Research & Analytics— gracias en gran medida al respaldo de su gobierno. 

El camino es claro también en EEUU, que aspira con su nueva Ley de Reducción de la Inflación (IRA) incrementar la fabricación «Made in USA». La normativa contempla 30.000 millones de dólares en créditos fiscales dirigidos a empresas con el objetivo de producir paneles solares y componentes de renovables. Todo esto, claro, en el país, que ya ha visto como Qcells anunciaba una inversión de 2.500 millones para «una cadena de suministro solar completa en EEUU».

En otoño, durante el Foro Solar de Unef, el Gobierno de España anunció también que liderará un proyecto de interés comunitario que busca precisamente fomentar la fabricación de paneles en Europa. 

La Comisión Europea ha firmado además un acuerdo con Enel Green Power para apoyar una factoría de módulos fotovoltaicos en Italia. El objetivo: alcanzar una producción de 3 GW anuales y que la fábrica pueda estar en pleno funcionamiento ya a corto plazo, en 2024.

Cauchari; Jujuy. Argentina. Considerado el parque solar mas grande de Sudamérica.

Imagen de portada: Gentileza de Xataka

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Carlos Prego. 30 de enero 2023.

Sociedad/China/Energía/Energía solar/Tecnología/Ciencia/Suministro global.

Este es el escalofriante sonido del campo magnético terrestre.

Un equipo de científicos daneses ha convertido en sonido las señales magnéticas terrestres de la misión Swarm de la ESA, y el resultado es bastante aterrador.

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A pesar de resultar fundamental para la vida en la Tierra, el campo magnético de nuestro planeta no es algo que podamos ver en sí mismo o escuchar. El campo magnético de la Tierra es una burbuja compleja y dinámica que nos mantiene a salvo de la radiación cósmica y de las partículas cargadas atraídas por los poderosos vientos que fluyen desde el Sol. 

Cuando estas partículas chocan con los átomos y moléculas de nuestra atmósfera, principalmente con el oxígeno y el nitrógeno de sus capas superiores, parte de la energía de las colisiones se transforma en las típicas y fantasmagóricas luces verdeazuladas de las auroras boreales. Y si bien la aurora boreal ofrece una muestra visual de cómo funciona nuestro campo magnético, escuchar cómo este interacciona con otras partículas o el propio viento solar es un asunto muy diferente.

El inmenso campo magnético de la Tierra es en gran parte generado por un océano de hierro líquido, el núcleo exterior de nuestro planeta, situado a unos 3.000 kilómetros bajo nuestros pies, y que actúa de manera similar a la que lo hace una dinamo en la rueda de una bicicleta, en la que el movimiento giratorio produce corrientes eléctricas que, en esta ocasión, a su vez generan un campo magnético en constante cambio.

Para estudiar este campo magnético, en el año 2013 la Agencia Espacial Europea lanzó el trio de satélites Swarm con la intención no solo de medir con precisión las señales magnéticas que proceden del núcleo de la Tierra, si no también del manto, la corteza, los océanos, la ionosfera y la magnetosfera.

FOTO: DTU/ESA

ARTE Y CIENCIA UNIDOS

Estos datos fueron precisamente los que emplearon un equipo de músicos y científicos de la Universidad Técnica de Dinamarca para interpretar cómo suena al oído humano el campo magnético terrestre. 

«Un proyecto que sin duda ha sido un ejercicio gratificante en el que unir el arte y la ciencia”, cuenta Klaus Nielsen, unos de los integrantes del equipo. 

Puede parecer una pesadilla, pero, sorprendentemente, este clip de audio representa el campo magnético generado por el núcleo de la Tierra y su interacción con una tormenta solar.

European Space Agency · The scary sound of Earth’s magnetic field

“El estruendo del campo magnético de la Tierra está acompañado por una representación de una tormenta geomagnética que resultó de una llamarada solar el 3 de noviembre de 2011 y, de hecho, suena bastante aterrador”, añade Nielsen. 

La intención, por supuesto, no es asustar a la gente, si no una forma peculiar de recordarnos que el campo magnético existe y, aunque su estruendo es un poco desconcertante, la existencia de vida en la Tierra depende de él.

Imagen de portada: Representación artística. iStock

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Héctor Rodríguez. Actualizado el 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Agencia Espacial Europea/Ciencia/Planeta Tierra/ Física/Campo Magnético/Sonido