Star Wars: el proyecto «ultrasecreto» para construir el Halcón Milenario en un viejo hangar.

Es el pedazo de chatarra más veloz de la galaxia, capaz de completar la ruta Kessel en menos de 12 parsecs.

Lo que no es tan conocido sobre el Halcón Milenario es que en realidad fue la última nave construida en el histórico Real Astillero de Pembroke, en Gales, Reino Unido.

Ahora, una nueva exposición contará la historia de cómo la amada nave interestelar de Han Solo, de la saga de películas de Star Wars o La Guerra de las Galaxias, fue construida en un hangar de aviones en esa pueblo del condado de Pembrokeshire, en la primavera de 1979.

La intrigante historia será contada a través de fotografías, películas, maquetas y vestuario.

El proyecto era tan secreto que se designó con el nombre clave The Magic Roundabout («La Rotonda Mágica»), pero al final los rumores de la construcción de un «ovni» en el Hangar Occidental se filtraron.

Incluso, un equipo técnico de la BBC en Gales visitó al personal de Marcon Fabrications, la compañía metalúrgica encargada de construir el gigante crucero intergaláctico.

Los ingenieros normalmente trabajaban para empresas petroleras y petroquímicas.

Fotografía antigua de la construcción del Halcón Milenario

La nueva exposición muestra fotografías del proyecto de construcción del Halcón Milenario

Les tomó tres meses construir la nave, antes de que fuera transportada a los estudios de cine Elstree para el rodaje de la película El Imperio contraataca (secuela de la Guerra de las Galaxias – Una nueva esperanza) y que fue galardonada con dos premios Oscar.

La maqueta de tamaño natural se ve al comienzo del filme en las escenas del planeta congelado de Hoth, cuando la base secreta de la Alianza Rebelde está bajo ataque.

Una concesión de US$10.000 del Fondo de la Lotería Nacional ha hecho posible que los lugareños puedan contar la historia de cómo se construyó la nave más veloz de la galaxia.

La fuerza de Pembrokeshire

Mark Williams, experto y entusiasta en temas de Star Wars, supervisó de cerca el largo montaje de la exposición del Halcón Milenario, que se inaugura en el Centro de Patrimonio Histórico en Pembroke Dock.

«George Lucas estableció un nuevo estándar, tanto narrativo como cinematográfico, con la Guerra de las Galaxias, y la historia de la construcción del Halcón Milenario en Pembroke fue muy importante en esa época».

«Todo el mundo sabía al respecto, luego la historia desapareció y se convirtió en leyenda».

«La idea de un pueblo en el oeste de Gales haciendo una contribución significativa a esta increíble saga, por el hecho de ser el lugar donde se construía la nave estelar más icónica de la ciencia ficción, produce una mezcla de incredulidad, asombro y orgullo».

En una entrevista exclusiva con BBC Gales, la gerente general de Lucasfilm, Lynwen Brennan, que es de Pembrokeshire, reconoció que no se enteró del vínculo entre su condado natal y la Guerra de las Galaxias sino hasta hace 10 años.

Fotografía antigua de la construcción del Halcón Milenario

La maqueta a tamaño real se construyó en Pembroke Dock en 1979.

«Es tan fabuloso descubrir esa conexión en común. ¡Creo que la fuerza debe ser muy poderosa en Pembrokeshire!», afirmó.

«Hay un nivel tan alto en los detalles de la escenografía, la utilería, las naves, y el hecho que fueron construidos por artesanos increíbles, eso es lo que se proyecta en la pantalla. Por eso es que la gente puede penetrar ese mundo y perderse en él».

Brennan se crió en la aldea costera de Penally, antes de dejar su huella con la compañía que produjo las películas de Star Wars. Expresó que definitivamente iría a la exposición cuando regrese a Gales en junio.

«Me fascina el hecho que tome lugar en el pueblo donde nación mi mamá y todavía tengo mucha familia en Pembroke Dock, así que la conexión es grande. Pembrokeshire continúa siendo mi hogar».

Imagen de portada: DISNEY PARKS VIA GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Reino Unido/Cine/Espectáculos

 

 

 

 

 

 

La estrella de cine que ocultó su pasado para pasar por blanca y triunfar en Hollywood.

Merle Oberon, una estrella de Hollywood de la era del blanco y negro, es un icono olvidado en la India, su país natal.

Mejor conocida por interpretar el papel principal en el clásico «Cumbres Borrascosas» (1939), Oberon era una angloindia nacida en Bombay en 1911.

Pero como estrella en la Edad de Oro de Hollywood, mantuvo sus antecedentes en secreto, haciéndose pasar por blanca durante toda su vida.

Mayukh Sen, un escritor y académico radicado en Estados Unidos, tropezó con su nombre por primera vez en 2009 cuando descubrió que Oberon había sido la primera persona de origen sudasiático nominada a un Oscar.

Su fascinación creció cuando vio sus películas y profundizó en su pasado.

«Como queer que soy, empatizo con este sentimiento de que debes ocultar una parte de tu identidad para sobrevivir en una sociedad hostil que no está realmente lista para aceptar quién eres», dice.

Sen está trabajando en una biografía para contar la historia de la actriz desde una perspectiva del sur de Asia.

Una madre que no era la madre

Oberon, cuyo nombre real era Estelle Merle O’Brien Thompson, nació en Bombay en 1911, épocas en las que la India era una colonia británica.

Su madre era en parte originaria de Ceilán -hoy Sri Lanka- y en parte maorí, mientras que su padre era británico.

La familia se mudó a Calcuta en 1917 después de que el padre de Oberon muriera en 1914, y comenzó a actuar gracias a la Sociedad Teatral Amateur de esa ciudad en la década de 1920.

Después de ver por primera vez una película en 1925, el filme mudo «El ángel de las tinieblas», Oberon se inspiró en su protagonista, Vilma Bánky, para convertirse en actriz, según Sen.

Se fue a Francia en 1928, después de que un coronel del ejército le presentara al director Rex Ingram, quien le dio pequeños papeles en sus películas.

La madre de Oberon, Charlotte Selby, que tenía la piel más oscura, la acompañó como su mucama.

Merle Oberon con Laurence Olivier en una escena de "Cumbres Borrascosas".

FUENTE DE LA IMAGEN – FOTO DE ARCHIVO

La actuación de Oberon en «Cumbres Borrascosas», junto a Laurence Olivier, consolidó su lugar en Hollywood.

Un documental de 2002 llamado The Trouble with Merle (en español, «El problema con Merle») descubrió más tarde que Selby era, de hecho, la abuela de Oberon.

La hija de Selby, Constance, tuvo a Oberon cuando era adolescente, pero las dos presuntamente fueron criadas juntas como hermanas durante algunos años.

La mentira de Tasmania

La primera gran oportunidad de Oberon vino de Alexander Korda, un cineasta con el que se casaría más tarde, quien la eligió como Ana Bolena en «La vida privada de Enrique VIII» (1933).

Los publicistas de Korda supuestamente tuvieron que inventar una historia para explicar sus orígenes.

«Tasmania fue elegida como su nuevo lugar de nacimiento porque estaba muy lejos de Estados Unidos y Europa (en Australia) y, en general, se la consideraba ‘británica’ hasta la médula», escribió Marée Delofski, directora de The Trouble with Merle, en sus notas sobre el documental.

Merle Oberon interpretando a Lady Marguerite Blakeney en "La pimpinela escarlata".

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Merle Oberon interpretando a Lady Marguerite Blakeney en «La pimpinela escarlata».

Oberon se hizo pasar por una chica de clase alta de Hobart (capital de Tasmania) que se mudó a la India después de que su padre muriera en un accidente de caza, dijo Delofski.

Sin embargo, la actriz pronto se convirtió en una parte intrínseca de la tradición local en Tasmania y, durante el resto de su carrera, los medios australianos la siguieron de cerca con orgullo y curiosidad.

Incluso reconoció a Tasmania como su origen y rara vez mencionó a la India.

Merle Oberon como Ana Bolena en "La vida privada de Enrique VIII".

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Uno de los papeles más destacados de Oberon fue el de Ana Bolena en «La vida privada de Enrique VIII».

Pero Calcuta la recordaba. «En las décadas de 1920 y 1930 hubo menciones pasajeras sobre ella en las memorias de muchos hombres ingleses» que vivían en la ciudad india, cuenta la periodista Sunanda K. Datta Ray.

«La gente decía que nació en la ciudad, que era operadora de la central telefónica y que ganó un concurso en el restaurante Firpo», agrega.

Llegada a Hollywood

Como fue haciendo más películas en Hollywood, Oberon se mudó a Estados Unidos y en 1935 fue nominada a un Oscar por su papel en una nueva versión de «El ángel de las tinieblas».

Pero fue su actuación en «Cumbres Borrascosas», junto a la leyenda de la interpretación Laurence Olivier, lo que consolidó su lugar en la industria.

Merle Oberon en una escena de baile de "Jack, el destripador" (1944).

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Merle Oberon en una escena de baile de «Jack, el destripador» (1944).

Supuestamente la eligieron a ella sobre Vivien Leigh, otra actriz nacida en la India, porque el equipo detrás de la película sintió que era un nombre más importante, dice Sen.

Una reseña de la película publicada en The New York Times cuando se estrenó afirmaba que Oberon había «captado perfectamente el espíritu cambiante e inquieto de la heroína de (Emily) Brontë».

El final de la década de 1930 catapultó a Oberon a las llamadas grandes ligas, narra Sen. Su círculo íntimo incluía figuras como el compositor de música Cole Porter y el dramaturgo Noël Coward.

Desprenderse de su acento

Merle Oberon con su primer marido, el productor de cine Alexander Korda, leyendo juntos un guion, alrededor de 1939-1945.

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El cineasta Alexander Korda fue el primer marido de Oberon.

Korda y el veterano productor Samuel Goldwyn ayudaron a Oberon a cambiar algunos aspectos como su acento, que hubieran delatado sus orígenes del sur de Asia, dice Sen.

Pero el secreto de Oberon pesaba sobre ella, a pesar de que su color de piel claro le facilitaba pasar por blanca en la pantalla.

«A menudo todavía sentía la necesidad de silenciar los frecuentes murmullos de que era mestiza. Los periodistas de cine de su época notaban su tez más bronceada», dice Sen.

Algunos reportes afirman que la piel de Oberon se dañó por tratamientos de blanqueamiento.

Después de que Oberon resultó herida y con cicatrices en la cara en un accidente automovilístico en 1937, el director de fotografía Lucien Ballard desarrolló una técnica que la iluminaba de una manera que disimulaba lo ocurrido (Oberon se divorció de Korda y se casó con Ballard en 1945).

Merle Oberon en Acapulco (México) en 1966.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Merle Oberon en Acapulco (México) en 1966.

«Algunas fuentes han sugerido que la técnica también era una forma de blanquear el rostro de Merle ante la cámara», dice Sen.

El sobrino de Oberon, Michael Korda, quien publicó un libro de memorias familiares llamado «Alexander Korda: Una vida de ensueño» en 1979, dijo que ocultó detalles de su pasado después de que ella lo amenazó con demandarlo por incluir su nombre real y lugar de nacimiento.

Merle Oberon al volante de una lancha a motor en su película "Mi corazón te guía".

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Oberon y sus patrocinadores hicieron esfuerzos concertados para mantener oculto su pasado.

«Supuse que había pasado suficiente agua por debajo del puente, pero a ella todavía le importaba mucho su pasado», dijo en una entrevista con el diario Los Angeles Times.

Huir de las preguntas

Con el paso del tiempo, la farsa se volvió más difícil de sostener.

En 1965, Oberon canceló apariciones públicas y acortó un viaje a Australia después de enterarse de que los periodistas locales tenían curiosidad por sus antecedentes.

Reportes de esa época afirmaban que estaba angustiada durante su última visita a Tasmania en 1978, ya que las preguntas sobre su identidad seguían surgiendo.

Pero ella nunca admitió la verdad en público. Murió en 1979, de un derrame cerebral.

Merle Oberon junto al presentador de televisión Mike Walsh en 1978.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Merle Oberon junto al presentador de televisión Mike Walsh en una entrega de premios en 1978.

En 1983, su herencia angloindia se reveló en una biografía, Princess Merle: The Romantic Life of Merle Oberon (en español, «Princesa Merle: la vida romántica de Merle Oberon»).

Los autores encontraron su partida de nacimiento en Bombay, su certificado de bautismo y cartas y fotografías que tenían sus parientes indios.

A través de su libro, Sen espera transmitir las enormes presiones que Oberon enfrentó como mujer del sur de Asia «navegando en una industria que no fue diseñada para adaptarse a ella y produciendo un trabajo tan conmovedor mientras luchaba esas batallas».

«Lidiar con esas luchas no pudo haber sido fácil. Es más útil sentir empatía por ella que juzgarla».

Imagen de portada: GETTY IMAGES.  Merle Oberon nació en Bombay.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Delhi. India. Por Meyl Sebastian. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Relaciones interraciales y étnicas/

India/ Australia/Reino Unido/Cine.

 

 

 

 

El vagabundo que se convirtió en el «más improbable» héroe de la Segunda Guerra Mundial… aunque estaba muerto.

«Lo único que hizo que valió la pena, lo hizo después de su muerte».

La opinión del agente de inteligencia británico Ewen Montagu sobre el galés Glyndwr Michael puede parecer demasiado dura.

Después de todo, tras su muerte a los 34 años, Michael ayudó a terminar la Segunda Guerra Mundial meses antes de lo que habría durado de otra forma, salvando así cientos de miles de vidas.

En abril de 1943 su cadáver fue utilizado por agentes de inteligencia británicos en la llamada «Operación Mincemeat», considerada el engaño más audaz del conflicto.

El plan logró embaucar a los alemanes para que redistribuyeran regimientos enteros desde Sicilia a Grecia y los Balcanes.

El libro del historiador Ben Macintyre sobre el engaño, titulado «Operation Mincemeat», se ha convertido ahora en una película de Warner Brothers que se acaba de estrenar en Reino Unido. En español el film se titula «El arma del engaño».

«Glyndwr Michael es posiblemente el héroe más improbable de toda la Segunda Guerra Mundial», afirmó Macintyre.

«Él huyó de Gales a Londres para escapar de la enorme pobreza durante la Gran Depresión de la década de 1930. Su propio padre se suicidó tras el colapso del trabajo en las minas».

Fotos y documentos usados en el film "Operation Mincemeat"

FUENTE DE LA IMAGEN – WARNER BROS

Agentes de inteligencia británicos dieron a Michael una identidad falsa como el comandante interino William Martin.

El historiador explicó que el cuerpo de Michael fue encontrado en un galpón en la zona de King ‘s Cross en Londres y de acuerdo al informe forense se había quitado la vida tomando veneno.

Pero el historiador cree que no se trató de un suicidio.

«Yo creo que Michael pudo haber estado tan hambriento que incluso comió por error pan envenenado con raticida», afirmó.

Directamente de una novela de James Bond.

Cualquiera haya sido la causa de la muerte de Glyndwr Michael, sus restos fueron entregados al forense Bentley Purchase.

El forense había sido alertado de la necesidad de hallar un cuerpo cuyas lesiones no fueran incompatibles con haber caído desde un avión con un paracaídas fallido.

Una vez que los restos estuvieron a cargo de los agentes Charles Cholmondeley y Ewen Montagu, comenzó la transformación de Glyndwr Michael en el comandante William Martin.

Escena del film Operation Mincemeat. Se ve a agentes británicos frente a los restos de Michael

FUENTE DE LA IMAGEN – WARNER BROS

Mientras los restos estaban en la morgue, los agentes Cholmondeley y Montagu pasaron meses elaborando la identidad falsa de Michael.

La idea de usar un cadáver flotante para hacer llegar planes falsos a territorio enemigo fue concebida por primera vez en la década del 30 por Ian Fleming, el autor de las novelas de espías protagonizadas por James Bond. (Fleming trabajó durante la Segunda Guerra Mundial como asistente de John Godfrey, director de la División de Inteligencia Naval de la Marina británica).

A fines de 1942, el éxito de los Aliados en su campaña en el norte de África les permitió centrar su atención en otras áreas en el sur de Europa controladas por los alemanes.

Sicilia era el sitio obvio para lanzar un operativo, ya que el dominio de la isla significaba el control de la navegación en el Mediterráneo.

El problema era que la opción de Sicilia era demasiado obvia.

El hombre que nunca fue.

«Todo el mundo menos un tonto sabría que el operativo será en Sicilia», dijo el entonces primer ministro británico Winston Churchill.

Sin embargo, eso no impidió que los Aliados quisieran tomar Sicilia como un trampolín hacia Italia. Y para ello llevaron a cabo un espectacular acto de distracción.

Cholmondeley y Montagu se pusieron a trabajar en los detalles que harían el engaño más creíble para los alemanes.

Le dieron a su oficial falso una identidad y una historia exhaustiva, comenzando con el nombre William Martin, un apellido común en los Royal Marines.

Y dieron al supuesto militar el rango de Capitán, que consideraron lo suficientemente alto como para llevar documentos secretos, aunque no tan importante como para ser conocido por el enemigo.

Ewen Montagu

Ewen Montagu fue uno de los agentes que elaboró el plan para engañar a Hitler.

Luego escogieron artículos cotidianos que cualquiera tendría encima. En el caso de Martin, esto significó llaves, sellos, cigarrillos, fósforos, un medallón de San Cristóbal, talones de boletos para el teatro, un recibo de una camisa nueva, una carta de su padre e incluso una notificación de un sobregiro del banco Lloyd’s.

Todos los documentos estaban escritos con una tinta especial que no se corría en el agua.

Ewan Montagu pasó meses creando la identidad del oficial falso. Pero Ben Macintyre afirma que la parte más convincente del rompecabezas fue la prometida de Martin, una joven llamada Pam -en realidad, una funcionaria de los servicios de inteligencia británicos llamada Jean Lesley.

«El nivel de detalle al que llegaron fue increíble: incluso vistieron el supuesto uniforme y la ropa interior de Martin para que pareciera ropa usada en la medida correcta».

«Tuve la suerte de conocer a ‘Pam’ (Jean Lesley) cuando tenía unos 80 años, y ella me llevó al Támesis hasta el punto donde ella y ‘William’ supuestamente se habían comprometido. Tan creíble fue la historia que incluso la esposa de Montagu se convenció de que estaba teniendo una aventura».

El engaño

Cholmondeley y Montagu prepararon el cuerpo y lo cargaron en un contenedor lleno de hielo seco para el viaje a Escocia; el vehículo fue conducido por un campeón de automovilismo de antes de la guerra.

En Escocia esperaba el submarino HMS Seraph. Se necesitaron 10 días para llegar al punto de entrega.

Escena del film Operation Mincemeat. Se ve a un cuerpo flotando en el mar

FUENTE DE LA IMAGEN – WARNER BROS

El cuerpo de Glyndwr Michael fue descubierto por un pescador de sardinas frente a las costas de España el 30 de abril de 1943.

Mientras tanto, la tripulación del submarino desconocía el propósito de la misión. Una vez que los oficiales bajaron el cuerpo de Martin al agua, los motores se aceleraron para que la corriente lo empujara hacia la costa española.

A primeras horas del 30 de abril de 1943, un pescador de sardinas español halló el oficial británico supuestamente ahogado cerca de Huelva.

La inteligencia militar alemana, la Abwehr, cayó en la trampa, y una copia de las cartas de Martin con los planes de un operativo aliado en Grecia acabaron en el escritorio de Adolf Hitler.

Al mismo tiempo, en un sótano oscuro del edificio de la Marina en Londres, hombres y mujeres de la inteligencia británica celebraron golpeando las mesas y saltando arriba y abajo cuando el mensaje a Hitler fue interceptado por los descifradores de códigos Enigma en la instalación militar de Bletchley Park.

Una última conexión galesa.

Macintyre dijo que hubo otra conexión con Gales que eventualmente convenció a Hitler de que el cuerpo era genuino.

«Una de las cartas del padre de Martin supuestamente fue escrita desde un hotel en Mold (un pueblo en Gales)», dijo.

«Cuando investigaba mi libro, volví al registro original del hotel, y estaba el nombre de un señor Martin escrito en la fecha correcta de la carta. Los detalles de la historia son increíbles».

Una placa conmemora a Glyndwr Michael como "el hombre que nunca existió" en su pueblo natal de Aberbargoed.

FUENTE DE LA IMAGEN – JAGGERY/GEOGRAPH

Una placa conmemora a Glyndwr Michael como «el hombre que nunca existió» en su pueblo natal de Aberbargoed.

Los británicos siguieron su engaño con un telegrama fácilmente interceptado a los españoles, pidiendo la devolución del maletín de Martin lo antes posible.

«Documentos secretos probablemente en un maletín negro. Se requiere información lo antes posible. Debe recuperarse de inmediato. Se debe tener cuidado de que no caiga en manos indeseables», rezaba el telegrama.

A los 38 días de la invasión aliada de Sicilia, el 10 de julio de 1943, la isla había sido capturada. Poco después cayó Italia, lo que provocó la caída del régimen de Benito Mussolini.

Glyndwr Michael fue enterrado en Huelva con todos los honores militares.

Matthew Macfayden, Colin Firth, Kelly Macdonald y Penelope Wilton en el estreno del film "Operation Mincemeat"

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El elenco principal del film. Matthew Macfayden, Kelly Macdonald, Penelope Wilton y Colin Firth, quienes interpretan respectivamente a Charles Cholmondeley, Jean Leslie, Hester Leggett (la jefa de Leslie), y Ewen Montagu.

Imagen de portada:WARNER BROS. Un maletín lleno de secretos militares falsos fue encadenado al brazo de Glyndwr Michael.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News. Por Neil Prior. Abril 2022

Historia/Segunda Guerra Mundial/Reino Unido/Cine

 

El cadáver exquisito de Agatha Christie.

El estreno de ‘Muerte en el Nilo’, la serie ‘The Afterparty’ y la novela ‘La apelación’ confirman el tirón que sigue teniendo la segunda autora más vendida del mundo solo por detrás de Shakespeare

Muchos la invocan como la reina del crimen, la escritora que sentó las bases del whodunit (el relato de un asesinato y las pesquisas que conducen a resolver quién lo cometió). 

Es el caso de The Afterparty (Apple TV+), serie en clave de comedia en la que cada episodio adopta un género diferente para contar las horas previas a un crimen según la versión de cada uno de los sospechosos. Tras una reunión de antiguos compañeros de instituto (¿quién no ha soñado con vengarse años después de aquel odioso vecino de pupitre?), el único de ellos que ha conseguido estatus de estrella del pop invita a los demás a un fiestón en su obscenamente lujosa mansión. 

La noche acaba con este doble de Justin Bieber despeñado por un barranco y la policía revisando los testimonios contradictorios de ocho de los presentes, a cual más delirante.

Phil Lord y Christopher Miller, responsables de La LEGO Película e Infiltrados en clase, son los responsables de esta parodia que nunca acaba de despegar salvo en momentos concretos -el episodio musical-, quizá porque se esfuerza demasiado en resultar graciosa sin conseguirlo la mayor parte de las veces. 

Un crimen, sin duda.

Quienes no están para bromas son los personajes de La apelación, primera novela de Janice Hallet, que estos días llega a las librerías españolas de la mano de Ático de los Libros tras convertirse en un bestseller en tierras británicas. La vuelta de tuerca que propone Hallet en la investigación de un asesinato cometido en el idílico pueblecito inglés de Lockwood -a Agatha Christie le gusta esto- es invitar al lector a ejercer de detective a través de los correos electrónicos, SMS y WhatsApps que se envían los principales sospechosos, miembros de una compañía de teatro amateur implicados en la recaudación de fondos para el tratamiento de una niña enferma.

La autora mezcla la novela epistolar con un whodunit de manual no exento de mala leche, con las pistas diseminadas como las migas de Pulgarcito. 

Los documentos no ofrecen el relato íntegro de lo que ocurrió, hay lagunas y omisiones más elocuentes que páginas y páginas de cháchara aparentemente intrascendente, y en la resolución del misterio esos silencios son indicios cruciales para desenmarañar la trama.

Y así llegamos a una adaptación directa de Christie, Muerte en el Nilo, que llega a los cines el 18 de febrero después de dos años de retrasos y cancelaciones, incluida la de uno de sus protagonistas, Armie Hammer, por sus supuestas tendencias caníbales -a Hannibal Lecter le gusta esto-. Con Kenneth Brannagh asumiendo la dirección y el papel de Hércules Poirot, como ya hizo en Asesinato en el Orient Express, la película lo apuesta todo a su reparto (Gal Gadot, Annette Benning, Letitia Wright, Sophie Okonedo…) y naufraga con todas las de la ley. Tan es así que convierte la versión de 1978, con Peter Ustinov, David Niven, Bette Davis y compañía, en una obra maestra. Las comparaciones son odiosas, pero también reveladoras.

Imagen de portada: Gentileza de El Mundo. España.

FUENTE RESPONSABLE: El Mundo. Cultura. Por Ismael Marinero @ismarmed Febrero 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Muerte en el Nilo/Agatha Christie/Critica

«Bestia»: Íngrid Olderöck, la cruel torturadora conocida como «la mujer de los perros» que inspiró el cortometraje chileno nominado al Oscar.

Sugiero al lector considerando que el contenido de esta entrada puede herir su sensibilidad; de ser así recomiendo no leerla. Muchas gracias.

Conocida como «la mujer de los perros», Íngrid Felicitas Olderöck Bernhard fue una exagente de la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional (DINA), el servicio de seguridad creado por Augusto Pinochet tras derrocar a Salvador Allende en 1973.

Pero no fue una agente más del órgano encargado de torturar y eliminar a los opositores políticos del régimen militar.

Olderöck, ex oficial de Carabineros, llegó a ser la mujer más destacada dentro de la DINA y tuvo entre sus funciones la formación de decenas de jóvenes a las que entrenó para enfrentarse a los enemigos políticos.

Relatos de víctimas la acusan de haber adiestrado a perros para violar a prisioneros y prisioneras políticas en los centros de detención donde muchos desaparecieron.

Especialmente en uno de los recintos clandestinos más brutales, «La Venda Sexy», una casa de dos pisos en un sector de clase media de la comuna de Macul, en Santiago, donde solía operar Íngrid Olderöck.

Los agentes le pusieron ese nombre al centro clandestino porque el método preferido de tortura eran las vejaciones sexuales, según quedó establecido en el primer Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, más conocido como informe Valech.

Violaciones con perros

Sobrevivientes que pasaron por la Venda Sexy, como Beatriz Bataszew, han denunciado la utilización de perros como método de tortura, además de colgamientos, ahogamientos, simulacros de fusilamiento, embarazos forzados, abortos forzados o descargas eléctricas en los genitales.

LA NACIÓN/U. DIEGO PORTALES. MUSEO DE LA MEMORIA.

Olderöck negó todas las acusaciones y nunca fue sometida a un proceso judicial.

«En la Venda Sexy había un perro llamado Volodia adiestrado para violentar sexualmente a las mujeres», dijo en declaraciones a la prensa local.

Un relato similar es el de Alejandra Holzapfel, quien con apenas 19 años fue detenida en aquella casa.

Fui «violentada sexualmente con un perro pastor alemán al que los agentes de la dictadura llamaban Volodia», dijo Holzapfel al diario The Clinic.

«Ingrid dirigía al animal, mientras los otros torturadores obligaban a los detenidos a adoptar posiciones que facilitaran el abuso. Hombres y mujeres que pasaron por La Venda Sexy fueron víctimas de esta atrocidad».

Olderöck negó todas las acusaciones y nunca fue sometida a un proceso judicial.

El cortometraje «Bestia»

Su figura ha vuelto al debate público luego de que se convirtiera en la protagonista del cortometraje animado «Bestia», del director chileno Hugo Covarrubias, que esta semana fue nominado al Oscar.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

«Bestia» es el cortometraje animado nominado a un Oscar inspirado en la vida de Olderöck.

«Es un thriller psicológico sobre una mente siniestra», le dice Covarrubias a BBC Mundo.

Una de las pocas personas que tuvo la oportunidad de conversar extensamente con la exagente fue la periodista chilena Nancy Guzmán, quien publicó el libro «Ingrid Olderöck, la mujer de los perros», en el que -a partir de aquellas conversaciones- elabora una crónica donde la describe como «la mujer más poderosa y brutal de la DINA».

En la casa de Olderöck

En diálogo con BBC Mundo, Guzmán cuenta que un día de 1996 tocó la puerta de la casa de Olderöck en la calle Bremen, comuna de Ñuñoa.

«Apareció una mujer de cuerpo grueso, manos grandes y voz ronca, con un cigarro en la mano».

Era ella.

Cortesía Paz Errázuriz

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA PAZ ERRÁZURIZ

«Vestía una falda floreada, un suéter hecho a mano de color rosado indefinido y unas botas cortas».

«Vivía completamente sola», dice Guzmán. «No tuvo hijos, no tuvo marido».

Olderöck, continúa la escritora en su relato, «fue la oficial que se hizo cargo del destacamento de mujeres dentro de la DINA entrenadas para torturar, perseguir y asesinar a opositores»

«Ella era como un comando en sí misma. Era especialista en tiro, en paracaidismo, en artes marciales, en equitación y en adiestramiento de perros».

«Ella fue la que adiestró un perro llamado Volodia que durante las sesiones de tortura se dedicó a violar a mujeres y hombres», afirma Guzmán.

«Hay exdetenidas que sufrieron esa tortura o que vieron lo que le pasó a otros. Todas recuerdan que una de las jóvenes, Marta Neira, llegó llorando desesperada y destruida porque fue víctima de la violacion del perro. Días después Marta desapareció».

«Yo soy nazi»

El padre de Íngrid Olderöck emigró desde Alemania en 1925, a los 29 años de edad.

Junto a sus hermanas, Hannelore y Karin, crecieron bajo un sistema familiar muy estricto.

No se les permitía hablar español ni tener amigos chilenos.

Fue así como crecieron prácticamente aisladas.

«Yo soy nazi desde pequeña, desde que aprendí que el mejor período que vivió Alemania fue cuando estuvieron los nazis en el poder, cuando había trabajo y tranquilidad y no había ladrones sinvergüenzas», cuenta Olderöck en el libro de Guzmán.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

Cuando en 1967 Carabineros autorizó el ingreso de mujeres a su Escuela de Oficiales, Olderöck se anotó en el primer concurso.

Fue la primera mujer paracaidista de Chile y de América Latina. Decía ser experta en equitación y entrenamiento de perros, además de tener cinturón azul de judo.

También practicaba tenis, esquí, montañismo y aseguraba ser experta en tiro.

Con esas credenciales, rápidamente pasó a formar parte del servicio secreto que dirigía el coronel Manuel Contreras: la DINA.

A medida que demostró sus capacidades, Olderöck fue consolidando su posición de poder dentro del servicio.

Una bala en la cabeza y otra en el vientre

Pero en 1981 su vida dio un giro.

Saliendo de su casa, fue atacada por dos desconocidos que le dispararon a quemarropa en la cabeza y en el vientre, pero no la mataron.

De hecho, sobrevivió hasta el final de sus días con una bala alojada en su cabeza, cuenta Guzmán.

Acusaron del ataque a miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

Sin embargo, Olderöck siempre insistió en que el ataque había sido planificado en su contra por los propios servicios de inteligencia que intentaban castigarla por su supuesto intento de deserción.

Después del atentado se retiró de Carabineros y cuando la justicia la citó para declarar en las causas de detenidos desaparecidos de La Venda Sexy, ella pretendió tener amnesia, cuenta Guzmán.

«No tenía piedad»

«Era una mujer violenta, agresiva, que no tenía piedad», agrega.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

En una de las conversaciones le contó que ella siempre tenía tres armas: una pistola en la cartera, otra en la mesa de noche y una en el horno de la cocina.

«Entonces ella se para, va a la cocina, vuelve y pone la pistola en la mesa. Yo no sabía qué hacer».

«Hasta que le digo ‘saque esta arma, no me gustan las armas’ y en ese momento se pone furiosa y me dice que odia a las personas como yo. Me repetía… ‘yo a usted la odio, odio a los pacifistas'».

Así eran las entrevistas, cuenta Guzmán. En otra ocasión le dijo que tuviera cuidado porque había una organización activa de exagentes que se llamaba la DINITA y que podría «pasarle cualquier cosa».

«Fue un personaje terrible dentro de un mundo de horror», reflexiona la escritora. «Las sociedades tienen estos monstruos. Y estos monstruos no terminan con las dictaduras. Los monstruos están permanentemente en las sociedades».

A los 58 años, Íngrid Olderöck murió sola, de una hemorragia digestiva aguda, sin haber sido condenada por ningún delito.

Línea

Primer extracto del libro «Ingrid Olderöck, la mujer de los perros» de Nancy Guzmán:

¿Usted estuvo en la Venda Sexy?

¿La Venda Sexy? ¿Dónde quedaba? ¡No!

La Venda Sexy era una casa de dos pisos con una escala central que subía al segundo piso y quedaba en Los Plátanos con Irán, en la comuna de Macul.

¿En Los Plátanos con Irán? No. No recuerdo. Yo no la conocí, nunca estuve ahí.

¿No recuerda el lugar? Ahí había perros y funcionó hasta diciembre de 1974.

No, estoy segura que no estuve nunca ahí. Si usted no me cree, puede hacerme una prueba con hipnosis; yo eso se lo he dicho mucho a la jueza: «Interrógueme con hipnosis», y no me ha hecho caso.

Y tampoco me quieren creer que yo no estuve en ninguno de los lugares donde se me acusa de haber torturado a personas. Usted no me va a creer, pero desde el accidente yo he olvidado muchas cosas.

Si cuando salí del hospital no sabía hablar castellano, hablaba en puro alemán. También se me olvidó tocar el violín. Yo había aprendido de chica a tocar el violín. No sé por qué me pasó eso. Yo tuve que aprender a hablar en castellano nuevamente y eso no me lo cree el juez.

Segundo fragmento de las conversaciones:

A usted se le acusa de haber entrenado perros para violar presas. Hay ex detenidas que dicen que usted les daba la orden a los perros para cometer aberraciones sexuales.

Sí, me acusan de eso en Naciones Unidas, pero yo quisiera saber cómo se hace para entrenar perros para hacer eso. Yo jamás he entrenado perros para violar, yo soy entrenadora de perros y tengo premios, pero lo primero que voy a decir es que yo solo he tenido perras, nunca perros.

Oiga, usted sabe que a mí se me acusa de muchas cosas terribles. No sé de dónde sacan esas cosas, pero yo estoy tranquila porque no he hecho nada de eso de torturar.

Si usted dice no haber entrenado perros para torturar, ¿quién lo hizo? ¿O la DINA la acusó a usted para que le hicieran el atentado?

Yo creo que todo es posible, pero no entiendo por qué.

¿Entonces, cómo explica que se le acuse de haber participado en ese tipo de torturas?

¡Ah! no sé de dónde sacan tanta tontera, si a mí me han acusado de no sé cuántas tonteras.

¿Y de dónde cree usted que sale esa información a los organismos de derechos humanos?

No sé. Yo he tenido que ir montones de veces a los juzgados porque se me acusa de tanta barbaridad y yo cumplí en la DINA solo labores de analista en la brigada Purén.

Imagen de portada: Gentileza de WIKIMEDIA COMMONS

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Febrero 2022

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