Las cosas que no te conté: una mirada adulta sobre el fin del amor.

Las cosas que no te conté, drama de William Nicholson protagonizado por los excelentes Annette Bening y Bill Nighy, propone una mirada adulta y emotiva sobre las separaciones.

Si hay algo sobre el amor que es de carácter casi indiscutible es que si no se cultiva entre quienes se aman, muere lentamente. El vínculo muta, pero ya no es amor. Partiendo de la base de una ruptura inesperada, Las cosas que no te conté propone una muestra sobria y elegante del talento que tienen Annette Bening y Bill Nighy.

Edward (Bill Nighy) toma la decisión de dejar a su mujer, Grace (Annette Bening), tras 29 años de matrimonio. 

A partir de este momento, cada uno de ellos, a su manera, buscará la forma de rehacer su vida en un pequeño pueblo costero cerca de los acantilados de Hope Gap. 

La raíz emotiva de la situación permite que William Nicholson, el director, analice en profundidad las cargas y secretos que subyacen en las relaciones largas, y que son transmitidas de padres a hijos.

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Las cosas que no te conte – Trailer subtitulado

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Los diálogos tienen una carga dramática fuerte y es muy acertada la elección de que sean Bening y Nighy los responsables de expulsar los parlamentos dado el amplio abanico de matices por los que transitan sus composiciones. 

A la dupla de actores se suma Josh O’Connor (el príncipe Carlos en la serie The Crown) en una muy lograda interpretación de un hijo huidizo que no asume los demonios vinculares que lo persiguen. 

Bajo una atmósfera escénica calma, Las cosas que no te conté narra duras verdades en forma sensible, humana y despojada de redundancias. 

Mientras la pareja se desconecta, el efecto de conexión entre espectadores y el melodrama crece, al punto de encontrar puntos de pertenencia en los estados de dolor de Edward y Grace. 

Las cosas que no te conté puede ser un tanto melodramática pero el peso de las interpretaciones levanta la experiencia.

Dirección: William Nicholson.

Elenco: Annette Bening, Bill Nighy, Aiysha Hart, Josh O’Connor, Nicholas Burns, Rose Keegan, Sally Rogers, Steven Pacey y Nicholas Blane.

Imagen de portada: Gentileza de El Destape

FUENTE RESPONSABLE. El Destape. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Amor/Convivencia/Crisis/Cinematografía

Murió Anne Rice, la mujer que se encargo de «romantizar» a los vampiros.

Luto en la literatura.

La autora de «Entrevista con el vampiro» falleció a los 80 años producto de complicaciones de un ACV. 

Anne Rice, la autora gótica famosa por su exitosa novela “Entrevista con el vampiro”, falleció este sábado a los 80 años debido a complicaciones de un ACV.

Su hijo, Christopher Rice, hizo el anuncio en las cuentas de la autora en Facebook y Twitter.

“En sus últimas horas, me senté junto a su cama de hospital admirado por sus logros y su valor», escribió en un comunicado. 

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Anne Rice escribió en 1976 “Entrevista con el vampiro”, novela que fue adaptada más tarde en una película protagonizada por Tom Cruise y Brad Pitt en 1994. Además, se anunció que la historia será llevada a la televisión en una serie de AMC y AMC.

La novela reactivó el interés en el género vampírico, que más tarde continuó con las series «The Vampire Diaries» y la saga Crepúsculo.

Rice sería enterrada en una ceremonia privada en el mausoleo familiar en Nueva Orleans en una fecha no revelada, según el comunicado. El año que viene se celebrará un acto en homenaje a su vida. 

Imagen de portada: Gentileza de Entre Lineas

FUENTE RESPONSABLE: Entre Líneas

Literatura/Novelas/Cinematografía/Anne Rice/Homenaje

Por qué escribía en secreto, la relación con Cortázar y cómo creó sus grandes películas. A los 95 años, Manuel Antín sigue enseñando.

Llevó la literatura a la pantalla como ningún otro director argentino. Hoy, trabaja de lunes a viernes en la universidad que fundó hace tres décadas y que devino semillero de grandes realizadores.

La entrevista es en su oficina. Manuel Antín tiene 95 años y trabaja de lunes a viernes, de 9 a 16, en la Universidad del Cine. Llega todos los días en auto: maneja en solitario desde su casa en Belgrano hasta el Pasaje Giuffra, en San Telmo. “Mi auto es mi confesor”, asegura. 

Antín creó esta universidad (la FUC) en 1991. Poco tiempo antes había pasado por la gestión pública, a cargo del Instituto Nacional de Cinematografía en tiempos de Raúl Alfonsín. Ya había dirigido toda su obra: una decena de largometrajes que lo convirtieron en uno de los nombres más distinguidos de la Generación del 60. Ya había escrito algunas novelas, que nadie conoce.

-¿Sigue escribiendo?

-Escribo en secreto. Escribo continuamente, pero no publico. Mi paso al cine significó de alguna manera una elección, pero no hubiera sido cineasta sin antes ser escritor o al menos un gran lector; grande en el sentido de cantidad. Y de ahí en más, el tipo de cine que hice… Porque no he hecho otra cosa que llevar al cine obras literarias.

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

ADRIEN BRODY. EL HIJO DE UN PINTOR Y DE UNA CORRESPONSAL DE GUERRA EN EL QUE WES ANDERSON CONFÍA SUS PELÍCULAS.

-¿Qué escribe en secreto?

-Novelas. Dicho así, en plural, asusta. Pero escribo sobre todo relatos que no tienen mucha posibilidad de grandes audiencias, como no la tuvieron mis películas. En realidad, yo he filmado fracasos. Lo digo con todo respeto porque suena feo eso de fracaso, pero el hecho de elegir un lugar de expresión que transmite ideas es una manera de limitar la audiencia.

-Sus películas no fueron éxitos comerciales, pero convengamos que han sido siempre valoradas y reconocidas.

-Sí, estoy de acuerdo. Creo que han tenido algo indispensable, que es la difusión internacional. Cuando estuve a cargo del Instituto, lo primero que hice fue crear una agencia en Madrid que se ocupara de transmitir el cine argentino, de llevarlo a otras partes, siguiendo un poco el modelo norteamericano, que tiene agencias en todo el mundo desde donde se dirige la promoción y la programación. Esto es fundamental: alguien tiene que ocuparse de programar las películas, no alcanza solamente con crearlas.

Antín conoció personalmente a Córtazar cuando rodaba en París "La cifra impar", basada en “Cartas de mamá”

Antín conoció personalmente a Córtazar cuando rodaba en París «La cifra impar», basada en “Cartas de mamá” archivo.

-¿Qué ocurrió con ese proyecto?

-Mi gestión duró lo que duró Alfonsín y solamente pude crear esa agencia en Madrid, que se llamó Argencine. No se pudo materializar del todo porque la política tiene sus límites, pero yo quería tener también una agencia en Londres, en Moscú, en Estados Unidos y en Brasil, para que se ocuparan de empujar el cine argentino como si fueran sus productores. El proyecto tenía la doble virtud de significar un ingreso de divisas, porque las ventas se hacían en blanco, y era una especie de respaldo material de una cosa que tiene su lado abstracto.

-¿No se retomó nunca esa idea?

-La Argentina tiene esa característica, ¿no? Los presidentes valen mientras están en gestión y después todo desaparece.

-Volvamos a sus novelas. ¿No quiere que sean publicadas?

-En realidad, nunca he tenido la ocasión de contar con una editorial que se ocupara de mi literatura. Una sola publicó una novela titulada Alta la luna [Aurelia Rivera, 2016], pero se hicieron 500 ejemplares, cuyo destino… Yo compré varios para hacerme creer que tenía muchos lectores.

-No trascendió como esperaba.

-No imaginaba siquiera que algún lector pasara de la página 5. Hay que decir también que resulta muy difícil sobrevivir como escritor cuando hay tanta literatura maravillosa. Yo, por ejemplo, soy un lector continuo, permanente y eterno del Quijote. Me parece que toda la sabiduría humana está en esa obra que muy poca gente ha leído, lamentablemente.

-¿Vuelve a ella cuando escribe?

-Vuelvo a ella continuamente. Cuando no tengo nada que me interese para leer, porque no puedo leer más de una cosa a la vez, vuelvo a ella. Ojo, no es que quiera hacerle prensa de Cervantes [se ríe], ni creo que le haga falta.

“No soporto el cine en solitario –dice en referencia al streaming–. Porque el cine es espectáculo y el espectáculo es comunión”.

“No soporto el cine en solitario –dice en referencia al streaming–. Porque el cine es espectáculo y el espectáculo es comunión”.Vera Rosemberg

Alta la luna fue escrita por Antín en la década del 60. No intentó publicarla entonces porque la idea de convertirse “súbitamente en escritor” le parecía inapropiada, porque ya era un cineasta reconocido. “Aunque siempre había sido mi gran ambición –cuenta en el prólogo–, estaba ya resignado a ese camuflaje de mi otro yo”.

Había empezado a escribir a los 15, escondido en el baño de su casa, de noche. Manuel era el séptimo de ocho hermanos en una familia amorosa pero de poco diálogo.

-¿Dónde vivían?

-En muchos lugares. Nací en Las Palmas, Chaco. Después vivimos en Resistencia, en Corrientes, en Buenos Aires. Todo dependía de la salud económica de mi padre, que no siempre fue excelente.

-¿De qué trabajaba?

-Era empleado de comercio.

-Cuando usted inició su carrera de cineasta, ¿sus padres vieron sus películas?

-Ya habían muerto. Nunca vieron ninguna película mía.

-Y a usted le hubiera gustado que las vieran…

-Mucho. Mis hermanos tampoco las vieron, porque todos murieron antes del 58, que fue cuando hice mi primer cortometraje.

-¿Cómo ocurrió eso, tan jóvenes?

-Enfermedades… No me explico por qué fallecieron ellos ni por qué no fallecí yo. Cosas que ocurrieron.

-¿Cómo recuerda su infancia?

-Como una infancia difícil, con mi padre siempre a la búsqueda de alguna cosa, de encontrar una forma de sostener a una familia de diez personas.

Alberto Argibay y Graciela Borges en "Circe" (1964), la adaptación del cuento de Cortázar que el escritor y el cineasta trabajaron juntos

Alberto Argibay y Graciela Borges en «Circe» (1964), la adaptación del cuento de Cortázar que el escritor y el cineasta trabajaron juntos – archivo

-¿Por qué se tenía que esconder para escribir?

-Porque mi familia no me entendía o porque yo creía que no me hubiera comprendido.

-No es que alguna vez lo castigaron por eso.

-No, no, de ninguna manera. Alguna vez mi padre me preguntó qué hacía tanto tiempo en el baño, preocupado por si hacía cosas raras. Pero no les dije que escribía: eso les hubiera parecido mucho más raro.

-Y cuando se enteraron, ¿qué ocurrió?

-Nunca lo supieron tampoco.

-¿Algo de esa historia aparece en sus textos?

-Mi literatura es absolutamente ajena a mí en el sentido de la anécdota. Es una literatura ampulosa que ni siquiera se parece a mis películas. Cuando lea mi novela, si es que llega a avanzar en algunas hojas, va a comprender lo que le digo.

Antín busca sin apuro uno de los tantos ejemplares de Alta la luna que se auto compró para regalar. Lo encuentra en uno de los cajones de una oficina empapelada de recuerdos: afiches de películas propias y de sus alumnos, diseños de vestuario, souvenirs, premios. Una carta enmarcada, la última que le envío Julio Cortázar. Justamente, tres de sus películas son transposiciones de cuentos del autor de Rayuela: La cifra impar (1962), sobre “Cartas de mamá”; Circe (1964), del cuento homónimo, e Intimidad de los parques (1965), una combinación de “Continuidad de los parques” y “El ídolo de las Cícladas”.

"La cifra impar" (1962), con María Rosa Gallo y Lautaro Murúa, integró  la competencia oficial del Festival de Cannes

«La cifra impar» (1962), con María Rosa Gallo y Lautaro Murúa, integró la competencia oficial del Festival de Cannes- archivo

Antín adaptó, además, textos de Augusto Roa Bastos, Beatriz Guido y Ricardo Güiraldes, entre otros (su versión de Don Segundo Sombra, de 1969, fue su único film realmente exitoso en cuanto a cantidad de público). Y adaptó una novela propia, Los venerables todos, cuya película se presentó en el Festival de Cannes, pero no fue estrenada comercialmente y el libro en sí tampoco vio la luz: el único ejemplar lo perdió Cortázar. “Como no estaba publicado y él lo quería leer, le presté el manuscrito. Cortázar se lo llevó a Viena, a un encuentro de la Unesco donde era traductor, y lo dejó olvidado en el hotel. Tiempo después, cuando me envío el original de Rayuela para que yo se lo diera a Paco Porrúa [su editor], le respondí que, como venganza, la iba a publicar como mía”, recuerda risueño.

En su juventud, haber encontrado un libro de Cortázar en la biblioteca de un amigo fue justamente el impulso necesario para empezar a filmar. El cuento “Circe” cambió su destino.

-¿Qué encontró en ese cuento tan significativo?

-Yo estaba atravesando una historia de frustraciones sentimentales, algo parecido a lo que le pasaba al personaje [un joven enamorado de una chica oscura y misteriosa]. Tendría unos 20 años cuando empecé con ese problema y al leer el cuento sentí, como suele pasar con todos los textos de Cortázar, que él estaba contando cosas personales mías. O que podría haber escrito yo ese cuento y que Cortázar se adelantó.

-Que le ganó de mano.

-Claro. Me ganó de mano en muchas cosas, especialmente en eso.

El vínculo con Cortázar comenzó cuando Antín le pidió autorización para adaptar “Circe” y el escritor le sugirió que, para empezar, tratándose de un director novel, filmara “Cartas de mamá”. 

Antín aceptó y durante el rodaje en París se cruzaron por primera vez. Cortázar quedó entusiasmado con el resultado y luego no solo lo autorizó a filmar Circe, también le propuso trabajar el guion en conjunto, algo que finalmente harían, a distancia, mediante cartas y grabaciones en cintas magnetofónicas (el guion también lo firma Héctor Grossi). 

Antín y Cortázar entablaron amistad y mantuvieron una relación epistolar “de dos o tres cartas por semana” que hoy está plasmada en el libro Cartas de cine. Julio Cortázar a Manuel Antín 1961-1975 (María Lyda Canosa, 1995) y en el documental Cortázar y Antín: cartas iluminadas (Cinthia Rajschmir, 2018).

Referente de la Generación del 60, dirigió diez largometrajes

Referente de la Generación del 60, dirigió diez largometrajes – archivo

Pero la tercera película sobre su obra, Intimidad de los parques, no le gustó demasiado a Cortázar. Ya habían tenido discrepancias con el guion y luego con la producción, porque Antín decidió filmar en el Machu Picchu situaciones propias de las islas del Egeo, en Grecia. 

El resultado tampoco fue el soñado por el cineasta. “Se filmó en distintas alturas de Perú y no podíamos ver el material al día siguiente, como ocurre normalmente cuando se filma, entonces me encontré con las imágenes recién a la vuelta, en Buenos Aires. Además, gran parte del material se deterioró, entonces tuve que hacerla con lo que quedaba. Por eso también es una película muy breve”, recuerda.

Después del estreno, las cartas entre París y Buenos Aires perdieron frecuencia. La última que le envió el escritor fue en 1975. “Te dije que te mandaba unas líneas y ya ves la lata –le escribe Cortázar en el último tramo–; pero es que me alegra reanudar contacto con vos y ojalá vengas a Europa y podamos vernos antes de mucho tiempo. Inútil agregar que después de mi trabajo político, no seré yo quien vaya a Buenos Aires por el momento; como decía un español, no es que les tenga miedo a las balas, pero sí a la velocidad con que vienen”.

-Habían pasado muchos años sin escribirse. ¿Qué ocurrió? ¿Cómo terminó la relación entre ustedes?

-La relación terminó cuando él dejó de ser escritor para convertirse en político. Cuando se le dio por las ideologías. Siempre he creído que la inteligencia y la imaginación no tienen nada que ver con la realidad. Y la política es la realidad. Creo que Cortázar dejó de ser Cortázar cuando se metió en política, se separó de Aurora [Bernárdez], tomó otros caminos… 

Es decir, cambió completamente su modo de ver el mundo, incluso cambió su literatura, prácticamente no hay ninguna obra de sus últimas épocas que haya trascendido.

-¿A usted qué le sucedió con eso? ¿Lo enojó? ¿Lo entristeció?

-Claro, me entristeció, nos separó. Porque uno vale por lo que hace y no por lo que dice. Los valores de Cortázar están en sus maravillosos libros y dejar todo eso para dedicarse a promover ideas, ideologías ajenas e inútiles. Porque además el mundo nunca dejará de ser lo que quiera ser, nosotros no podemos cambiarlo.

-O sea que no lo entristeció solo que se metiera en política: tampoco comulgaba con sus ideas.

-No, no, no. Pero tampoco con otras, eh… No es que yo estuviera del otro lado. Él se estaba dedicando a la realidad. Y la realidad no se merece un escritor como Cortázar.

La cultura alrededor

Alguna vez dijo que se siente más director de cine por lo que no hizo que por lo que hizo. Lo contó en referencia a varias películas que le quedaron literalmente en el tintero, como la adaptación de “El muerto”, cuento de Jorge Luis Borges publicado originalmente en la revista Sur, y de La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, la novela corta de Gabriel García Márquez. 

Esta última transposición iba a ser protagonizada por Orson Welles, quien ya había dado el okey para filmar bajo las órdenes de Antín (se conocieron personalmente en Roma) y se mostraba entusiasmado con interpretar a la abuela de la historia (La abuela, desnuda y grande, parecía una hermosa ballena blanca en la alberca de mármol…). Pero una aseguradora internacional lo rechazó porque el creador de Ciudadano Kane ya había abandonado varias filmaciones como actor y director. Otro proyecto que quedó en el camino fue Adán Buenosayres, que Cortázar quería que filmaran por la pasión que sentía por Leopoldo Marechal.

En un estudio de la Universidad del Cine, "una productora que enseña, o una escuela que produce", define el fundador y rector

En un estudio de la Universidad del Cine, «una productora que enseña, o una escuela que produce», define el fundador y rector – Vera Rosemberg

Esos intentos frustrados lo alejaron del cine y lo acercaron a la militancia cultural desde los centros de participación política (CPP) creados por Alfonsín durante la campaña de 1983, con la idea, entre otras, de otorgarles el manejo de la cultura a los propios artistas. Fue Luis Brandoni quien sugirió luego su nombre para comandar el Instituto de Cinematografía. “Cuando Alfonsín me ofreció el cargo, le dije que me disculpara, pero que no podía aceptar. Él me pregunto por qué. Entonces le dije que no quería fracasar”, cuenta en el libro Diálogos de cine. Manuel Antín-Daniel Burman (2016, DAC). Alfonsín lo convenció y le prometió apoyo: “Si no vamos a pasar a la historia por la cultura, ¿me querés decís por qué vamos a pasar?”, le preguntó el Presidente.

De alguna manera, Antín siempre estuvo vinculado con gente de la cultura, desde que empezó a escribir poesía y se la leía a otros poetas. “Creo que me la he pasado buscando oyentes, desde joven, cuando todos los sábados iba a la casa de Ricardo Rojas o de Arturo Capdevila para leerles mis sonetos. Los perseguía para que me recibieran en sus casas y yo los ‘deleitaba’ (entre comillas) con mi lectura. Y ellos tenían la gentileza de darme consejos”. Muchos años más tarde, así como tuvo a Leopoldo Torre Nilsson entre los vínculos más cercanos que le dio el cine, fue amigo de Adolfo Bioy Casares. A Borges apenas lo conoció: “Alguna que otra vez estuvimos los tres en La Biela, pero en general me encontraba solamente con Bioy ahí, almorzábamos muy a menudo”.

La mayor parte de los cineastas referentes de la Generación del 60 se caracterizó por las búsquedas intelectuales, en simetría con sus pares de la Nouvelle Vague, el movimiento de cine francés cuya base era utilizar la cámara al igual que un escritor utiliza la pluma. Aquel cine de autor argentino rompió los cánones del modelo industrial de las décadas anteriores, pero tuvo mucha más repercusión en el exterior que en el país.

-Se habla de Generación del 60 cuando en realidad poco tenían que ver entre ustedes, los directores. Algo parecido ocurrió con el Nuevo Cine Argentino, que difícilmente pueda considerarse un movimiento homogéneo más allá de ciertos rasgos en común. Desde la experiencia de director de una escuela de cine, ¿se puede hablar de “generaciones” o “camadas” de realizadores?

-Creo que no hay generaciones ni camadas, sino talentos. En la universidad, a los estudiantes les ofrecemos la teoría, equipos, etcétera, pero el talento lo tienen que traer ellos. En ese sentido, hemos tenido bastante suerte, porque el talento no es una moneda corriente y nosotros hemos tenido y tenemos ilustres directores, como Damián Szifron, Pablo Trapero, Ana Katz, Ariel Winograd, Santiago Mitre… En fin, muchos alumnos han sobresalido en el mundo, que es además el verdadero itinerario del cine. Porque el cine no puede estar reducido al consumo interno. Mi gran argumento cuando estaba en el Instituto era que el progreso de los países está muy relacionado con su capacidad de hacer cine. En ese sentido, me gusta una frase del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt: “Primero irán nuestras películas, después nuestros productos”.

-Ellos sí que mandaron películas.

-¡Y vaya si han mandado productos!

-Muchos cineastas se vuelcan hoy al streaming. ¿No ve ahí un riesgo de estandarización?

-Lo noto como algo patético y una desgracia para el cine y también para el teatro y el espectáculo en general. No hay nada peor que la soledad como la que estamos viviendo actualmente.

-¿Soledad en qué sentido?

-No soporto el cine en solitario. Porque el cine es espectáculo y el espectáculo es comunión. Hay una vieja historia de un rey de la Edad Media que vivía en un palacio en lo alto de la montaña, que un día llamó a alguien de su corte quejándose de que las obras de teatro que tenían tanta repercusión en el pueblo y que él veía allí, en lo alto, no le gustaban. Le respondieron: “Lo que pasa es que el espectáculo es comunión y se necesita la emoción ajena, la risa ajena, el entusiasmo ajeno, es algo colectivo”. Desde ese momento empezó a bajar al pueblo.

-¿Cómo se logra combatir eso?

-Difundiendo estas ideas dentro del alumnado, que entiendan que una cosa es la escritura o la lectura, que son actos en soledad, y otra es el espectáculo, el cine, el teatro. En ese sentido, contribuimos a sostener algo que no sé si existiría de no haber sido por las escuelas.

-¿Cumplen una función de resistencia?

-Claro.

-Han cumplido también un rol de renovación, sobre todo a fines de los 90. ¿Sigue siendo así?

-Siempre sostuve la idea de que no se podía solamente enseñar: había que ayudar a producir. Porque el problema del cine son los costos, por eso nosotros cuando empezamos a trabajar creamos un poco la idea de una productora que enseña, o una escuela que produce. Es una especie de simbiosis de esas dos cosas que son inseparables. Por eso hemos construido una escuela con un amplio espacio de producción y muchísima tecnología: cámaras, luces, travelling. Enseñar a hacer cine es una maldad si uno no provee los medios para realizar la película.

-¿Cómo es su relación con los estudiantes?

-Creo que tengo una relación magnífica. Al principio se muestran cohibidos, tal vez por mi edad, pero entran rápidamente en confianza. Siempre les pido que tomen a esta oficina como un pasillo más de la universidad. Siento que hago lo mismo que aquellos escritores, mucho mayores que yo, como Ricardo Rojas, hacían conmigo: los escucho y me pongo en su lugar. Mi mayor orgullo es haberlos alentados. Después, cuando veo sus películas, siento que de alguna manera son un poquito mías también.

Antín acompaña hasta la puerta de calle, en silencio, porque hay estudiantes filmando. Mientras camina, quita las hojas secas de los macetones del patio interno de la FUC. “Cuando quiera, cuente conmigo –dice con un apretón de manos–. Cualquier duda acá me encuentra”.

Imagen de portada: Gentileza de La Nación

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Cultura. Por Martín Wain. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Cinematografía/Literatura/Manuel Antin/Julio Cortazar

Oscar 2017: «Lion», la fascinante historia de un joven indio que encontró a su familia gracias a Google Earth.

El pequeño Saroo vivía con su humilde familia en India. Un día se quedó dormido en un tren y despertó en Calcuta, a unos 1.500 kilómetros de casa.

Tenía 5 años y fue adoptado por una pareja australiana pero su aventura no se puede resumir en una frase.

La historia real de Saroo es la trama de Lion, película dirigida por Garth Davis y protagonizada por Dev Patel y Nicole Kidman que este domingo opta a seis premios Oscar, entre ellos el de mejor película.

Una desgarradora historia real

En 2012, el mundo quedó cautivado ante la noticia de un joven indio que, 25 años después, había encontrado a su familia gracias a Google Earth.

Todo empezó cuando Saroo, de 5 años, le pidió a su hermano mayor, Guddu, que le dejara ir con él.

Los hermanos vivían con su hermana pequeña y su madre en Ganesh Talai, un barrio de la ciudad de Khandwa, en India central.

La situación económica de la familia no era muy buena y Guddu trabajaba de vez en cuando barriendo vagones de tren.

Sunny Pawar

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El joven actor Sunny Pawar interpreta al pequeño Saroo de 5 años.

Esa noche de 1986, Guddu y Saroo se fueron y ya no regresaron más.

«Era tarde por la noche. Nos bajamos del tren en Burhanpur y yo estaba tan cansado que me senté en la estación y me dormí», le contó Saroo a la BBC cuando su historia se dio a conocer hace cinco años.

La funesta siesta determinó el resto de su vida.

«Pensé que mi hermano volvería por mí pero cuando me desperté no lo vi por ningún sitio. Entonces vi un tren frente a mí y decidí subirme, esperando encontrar en él a mi hermano».

No sólo no lo encontró sino que se quedó dormido y despertó 14 horas después… en Calcuta.

«Estaba muy asustado. No sabía dónde estaba».

Calcuta, India, en 2001

Calcuta es la tercera ciudad más grande de India y Saroo se convirtió en uno de los miles de niños que piden en los barrios marginales.

Intentó comprar un billete de tren para regresar a casa pero el vendedor no entendía el destino que Saroo pronunciaba. El niño decía Ginestlay en lugar de Ganesh Talai.

Sin saber leer ni escribir e incapaz de entender el idioma que se hablaba en Calcuta, Saroo se resignó a sobrevivir en la calle.

«Tenía que ser muy cuidadoso. No podía confiar en nadie», relató.

Conoció a un adolescente que le llevó a una comisaría de policía, donde apenas podían entender lo que decía.

Semanas más tarde, fue trasladado a la Sociedad India para el Patrocinio y la Adopción.

Incapaces de rastrear a su familia, las autoridades lo declararon oficialmente niño perdido.

Finalmente fue adoptado por Sue y John Brierley, una pareja de Hobart, en Tasmania, Australia.

Keith Urban, Nicole Kidman, Saroo Brierley, Sue Brierley y John Brierley

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los padres adoptivos de Saroo, Sue y John Brierley (a la derecha de la imagen), posan con su hijo y con la actriz Nicole Kidman (que interpreta a Sue) y su esposo, el cantante Keith Urban.

Su madre biológica, Kamla Munshi, no dejó de buscarle pero Saroo asumió su nueva realidad.

«Acepté que estaba perdido y que no podía encontrar el camino de regreso a casa, así que pensé que era bueno ir a Australia».

Búsqueda de sus raíces

Saroo se adaptó muy bien a su nuevo hogar. Los Brierley adoptaron un año después a otro niño indio, Mantosh.

Pero según crecía, el deseo de encontrar a su familia de origen se fue haciendo más fuerte.

Saroo mantenía grabada la imagen de su madre.

En 2005, con 24 años, se dispuso a encontrarla con una computadora y una determinación inquebrantable.

Imagen de Google Earth

FUENTE DE LA IMAGEN – GOOGLE EARTH

Imagen de Google Earth que ayudó a Saroo a encontrar el camino a casa.

Se convirtió en una obsesión. Empezó a usar Google Earth para buscar su lugar de origen.

«Usé las matemáticas y todo lo que podía recordar sobre los paisajes y la arquitectura de mi población natal», señaló Saroo.

Tras pasar años mirando distintas fotografías satelitales, Saroo ideó una estrategia más eficaz.

«Una noche decidí que tenía que cambiar de plan, no sabía dónde estaba mi ciudad natal pero sí sabía dónde llegué tras aquel largo viaje.

«Multipliqué el tiempo que pasé en el tren, unas 14 horas, por la velocidad de los trenes indios y obtuve como resultado una distancia aproximada de unos 1.200 kilómetros», le explicó el joven a la BBC.

Saroo dibujó un círculo en el mapa con el punto central en Calcuta y con un radio de poco más de 1.200km.

En su memoria guardaba la imagen de una pequeña y polvorienta población llena de recuerdos de infancia: el bosque, el templo, un puentecito, un muro, la cascada en la que solía jugar.

Hasta que encontró lo que estaba buscando: Khandwa. Era el año 2011.

Cronología de un reencuentro

  • 1981 nace Saroo
  • 1986 se pierde y vive en las calles de Calcuta
  • 1987 es adoptado por una pareja de Tasmania, Australia
  • 2005 comienza la búsqueda de su lugar de origen
  • 2011 encuentra su ciudad gracias a Google Earth
  • 2012 se reencuentra con su madre, Kamla Munshi

BBC

ABC

El emotivo reencuentro

Poco después Saroo viajó a Khandwa y encontró su casa en el barrio de Ganesh Talai. Pero no era lo que esperaba, parecía abandonada.

Preguntó a las personas que estaban por allí y una de ellas le dijo que lo llevaría hasta su madre.

«Me sentí bloqueado y pensé ‘¿es real lo que estoy oyendo?'».

Al principio, Saroo no la reconoció.

«La última vez que la había visto ella tenía 34 años, era joven y bastante bonita. Se me había olvidado el impacto del paso del tiempo. Pero la estructura facial era la misma y dije: ‘Sí, eres mi madre’.

Dev Patel

FUENTE DE LA IMAGEN – THE WEINSTEIN COMPANY

«Lion» es la quinta película que el actor británico Dev Patel, que saltó a la fama por «Slumdog Millionaire»,. ha rodado en India.

«Creo que estaba tan paralizada como yo. Tenía dificultades para asimilar la idea de que su hijo había aparecido, 25 años después, como un fantasma».

Aunque por mucho tiempo temió que Saroo hubiera muerto, un adivino le dijo a la mujer que un día volvería a ver a su hijo.

Tristemente, las noticias que le dieron a Saroo sobre su hermano Guddu no eran buenas.

«Un mes después de mi desaparición hallaron a mi hermano muerto sobre las vías del tren».

Su madre nunca supo si fue un crimen o un accidente.

Para Saroo fue desgarrador saber que su hermano mayor había muerto. Eran muy cercanos.

Hasta la alfombra roja

Cuando la hazaña de Saroo Brierley se dio a conocer en abril de 2012 fueron muchos los que pensaron que era una historia de película.

El joven escribió su experiencia en el libro «Un largo camino a casa» (2013) y los productores de cine no tardaron en llamar a su puerta.

Dev Patel y Nicole Kidman

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Dev Patel y Nicole Kidman están nominados en las categorías masculina y femenina de mejor interpretación de reparto.

De ahí nació Lion.

«Nunca pensé que algo así le pudiera pasar a alguien como yo. Soy una persona bastante relajada», contó. 

«La gente está muy cautivada y fascinada por la película».

Saroo ha regresado a India más de una docena de veces, pero Tasmania sigue siendo su hogar.

«Allí es donde está mi corazón, mi familia, mis amigos».

Imagen de portada: Gentileza de THE WEINSTEIN COMPANY

FUENTE RESPONSABLE:  BBC Mundo, Los Ángeles. Por Beatriz Díez. Febrero 2017

Sociedad y Cultura/India/EE.UU./Australia/Cine/Premios Oscar 2017

 

Alejandro Dumas: la desconocida historia del verdadero conde de Montecristo.

Alejandro Dumas, abuelo y padre de los reconocidos escritores franceses, fue el primer general negro en Francia.

Esta nota fue publicada en 2012, pero actualizada con motivo del aniversario de la primera aparición de «El conde de Montecristo» el 28 de agosto de 1844*.

La historia del general Alejandro Dumas -nacido en Haití, mulato y bien parecido, diestro con la espada y padre del autor de «El conde de Montecristo»- es digna de las fascinantes aventuras literarias que creó su hijo.

Hijo de un aristócrata francés y una esclava negra, Dumas se convirtió en general poco después de la revolución Francesa, destacó por su destreza en el combate cuerpo a cuerpo y como estratega, y llegó a rivalizar con el mismísimo Napoleón.

Pero luego languideció durante dos años en un calabozo italiano, y sus recuerdos de esa aciaga experiencia inspiraron los avatares de Edmundo Dantés, el protagonista de la famosa novela.

Tom Reiss, escritor estadounidense, investigó y recuperó su historia.

«Me encontré con la vida del general Dumas cuando era chico, porque me gustaban tanto las obras de su hijo que busqué sus memorias».

Alexandre Dumas

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Alejandro Dumas fue un destacado escritor francés.

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Alejandro Dumas abuelo, padre e hijo

  • El general Alejandro Dumas fue el primer general negro del ejército francés.
  • Alejandro Dumas padre, como se lo conoce en Francia, es el autor de las célebres novelas de aventuras «Los tres mosqueteros» y «El conde de Montecristo».
  • Alejandro Dumas hijo también fue escritor y su novela «La dama de las camelias» fue base de la ópera «La Traviata» de Verdi.
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«Lo increíble es que en las primeras 200 páginas sólo habla de este hombre extraordinario, su padre, que parece una combinación de D’Artagnan con Edmundo Dantés, Porthos, un poco de Aramis, todos en un mismo personaje», cuenta Reiss en conversación con la BBC.

Un mulato en el ejército francés

Reiss rastreó la historia del general Dumas en archivos oficiales y privados de Francia y escribió su biografía en el libro «El Conde Negro».

«No fue difícil seguir su carrera militar», cuenta el biógrafo, «los archivos militares franceses están inundados de documentos de 1790, porque este hombre fue un gran espadachín y general de la revolución, aunque después fuera olvidado y borrado de la historia, así que encontré muchas descripciones de él en combate.»

Más complejo fue lograr hilvanar la historia del hombre detrás del excepcional soldado.

Reiss cuenta en su libro que el padre de Dumas fue una especie de aristócrata renegado que se marchó al territorio colonial que hoy es Haití para hacer fortuna, pero no tuvo mucho éxito.

Escultura

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Una escultura en honor del escritor francés.

Allí vivió 30 años junto a una esclava negra -la madre del general- mientras en Francia lo daban por muerto.

Cuando quiso regresar a Francia para heredar un castillo y un título nobiliario estaba tan quebrado que vendió a su propio hijo Alex -el héroe de esta historia- como esclavo.

«Yo encontré el documento que le permitió volver a comprar a su hijo una vez que heredó su fortuna», relata Reiss.

Alex llegó a Francia en 1776, a los 14 años, y recibió entrenamiento en la academia de esgrima en Versalles.

Se convirtió rápidamente en uno de los grandes esgrimistas del país.

Luego se unió al ejército como soldado raso, y en seguida se distinguió por su arrojo y por su destreza con las armas.

Cuando estalló la revolución, muchos nobles huyeron del país, y esto le brindó la oportunidad de desarrollar sus talentos militares.

En el lapso de un año consiguió convertirse en el primer general negro de un ejército occidental.

Tras una campaña exitosa en los Alpes, creció la fama del general Dumas, que además era muy alto y apuesto.

Los celos de Napoleón

Otro general que hizo carrera durante la revolución fue Napoleón Bonaparte, quien encontró en el heroico militar un rival de altura.

Casa de Alexandre Dumas

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El conde de Montecristo apareció por primera vez publicado el 28 de agosto de 1848 en la revista Journal des Débats.

Dumas participó junto a Napoleón en el combate contra las tropas austrohúngaras en el norte de Italia, y aquí es donde realmente se destacó cuando defendió su posición en un puente prácticamente solo.

El general Dumas decía lo que pensaba y confrontaba las megalómanas decisiones de Napoleón en medio del desierto.

Esta hazaña le valió el apodo de «Demonio negro», y Bonaparte no tuvo más alternativa que celebrar la proeza de Dumas.

Pero fue después, en la campaña napoleónica en Egipto, cuando esta rivalidad se hizo más patente.

Dumas comandaba la caballería francesa, y la presencia física del general negro causaba mucha más impresión entre los enemigos que la del pequeño y menos gallardo Napoleón.

«Esto volvía loco a Bonaparte», relata Reiss, y explica que además «el general Dumas decía lo que pensaba y confrontaba las megalómanas decisiones de Napoleón en medio del desierto. Eso nunca se lo perdonó.»

Horror en un calabozo

De regreso a Francia desde Egipto, la frágil embarcación en la que viajaba Dumas naufragó cerca de Italia, y allí fue a parar a un calabozo en el que pasó dos años terribles.

Imagen del Conde de Monte Cristo

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El conde de Montecristo es considerado un clásico de la literatura universal.

Sólo la insistencia de su esposa logró que las autoridades francesas intercedieran por uno de sus más valerosos generales.

«Una de las cosas que encontré», dice Reiss, «fue el manuscrito original que él mismo escribió una vez que fue liberado sobre esos dos años en los que fue envenenando y estuvo a punto de morir en prisión».

Según el autor, este texto es la base de las desventuras de Edmundo Dantés.

«Sus hazañas militares inspiraron las aventuras de los mosqueteros y su terrible experiencia en el calabozo, ‘El conde de Montecristo'», afirma el biógrafo.

El general Dumas murió de cáncer a los 43 años, cuando su hijo Alexandre sólo tenía cuatro, y su nombre se fue opacando en la historia, aunque dejó su huella e inspiración en la obra del novelista.

Curiosamente, la única estatua que recordaba las proezas del general negro fue destruida por los nazis cuando invadieron París en 1940, y nunca fue recuperada.

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FUENTE RESPONSABLE: Redacción* BBC News Mundo. Agosto 2020

Sociedad y Cultura/Historia/Francia/Literatura/Cine

«House of Gucci»: la oscura historia de Patrizia Reggiani, la «viuda negra de la moda» que encarna Lady Gaga en la película.

«Es mejor llorar en un Rolls-Royce que ser feliz en una bicicleta».

Patrizia Reggiani pronunció su frase más célebre en una entrevista televisiva cuando formaba parte de lo más alto de la élite italiana. Es tal vez la que mejor define la obsesión por el lujo y el glamour que la ha acompañado durante casi toda su vida.

Años después, la que se conoce como la «viuda negra de la moda» se convertiría en una de las mujeres más odiadas de Italia, tras un mediático juicio en el que fue condenada a casi 30 años de prisión por orquestar el asesinato de su exmarido a manos de un sicario en 1995.

Su exesposo no era otro que Maurizio Gucci, heredero del imperio de la moda Gucci, fundado por su abuelo, el prestigioso diseñador Guccio Gucci, en 1906.

El caso, que conmocionó a Italia y a la industria de la moda de la década de 1990, vuelve ahora al ojo mediático gracias a un filme dirigido por Ridley Scott y protagonizado por Lady Gaga.

La cantante y actriz encarna en el segundo rol principal de su carrera a Patrizia Reggiani en «House of Gucci» («La casa Gucci», en Latinoamérica), junto a un destacado elenco que incluye a Adam Driver, Al Pacino, Jared Leto, Salma Hayek y Jeremy Irons.

Cartel de "House of Gucci"

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La película, basada en el libro homónimo de Sara Gay Forden, celebró el martes pasado su première en Londres y llegará a los cines de todo el mundo a partir del 25 de noviembre.

¿Pero cuál es la historia real de la mujer a la que da vida Lady Gaga y cómo se ganó el apodo de «viuda negra de la moda»?

Los inicios

Patrizia Reggiani nació en un pequeño pueblo italiano a las afueras de Milán, en el norte de Italia, el 2 de diciembre de 1948. No conoció a su padre biológico y su madre trabajaba como camarera.

Su situación humilde cambió cuando tenía 12 años y su madre se casó con Ferdinando Reggiani, un rico empresario de la industria del transporte.

Reggiani empezó a agasajar a su hija adoptiva con espléndidos regalos, como abrigos de piel o autos deportivos.

Poco a poco, la joven comenzó a ascender en la escala social y a relacionarse con las personas más influyentes de Milán… incluidos los Gucci.

En una fiesta en noviembre de 1970, conoció a Maurizio Gucci, con quien se casaría dos años más tarde y con quien tuvo dos hijas: Alessandra (en 1977) y Allegra (en 1981).

Patrizia Reggiani, interpretada por Gaga, se casó con un miembro de la familia Gucci en 1972.

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Patrizia Reggiani, interpretada por Lady Gaga (en la imagen, una escena del filme «La casa Gucci»), se casó con un miembro de la familia Gucci en 1972.

La ostentación rodeaba la vida del matrimonio: un ático enorme en la Quinta Avenida de Nueva York, una lujosa villa en México, un chalet de invierno en los Alpes o el yate de madera más grande del mundo (el Creole) eran algunas de sus propiedades.

Patrizia lucía trajes de Valentino y Chanel en eventos sociales. Las páginas de sociedad de la prensa italiana la apodaron la «Joan Collins de Monte Napoleone» (una calle elegante en Milán famosa por sus comercios de moda y joyas).

El padre de Maurizio, Rodolfo Gucci, nunca aprobó esa relación; consideraba que Patrizia era una «cazafortunas», explica Sara Gay Forde en su novela.

El matrimonio comenzó a deteriorarse cuando, tras la repentina muerte del padre de Maurizio, este tomó el control de la compañía, y las aparentes presiones de Patrizia sobre cómo gestionar la marca crearon tensiones.

«Cuando era más joven, Maurizio buscó a Patrizia para que lo apoyara y para le diera la fuerza para enfrentarse a su padre. Pero a medida que ganó poder, se sintió oprimido por sus críticas», escribe Forden.

Eventualmente, la relación llegó a su fin.

Del amor al odio

En 1985, Maurizio dejó a Patrizia. Se fue de casa y nunca regresó.

Forden cuenta que, durante años, ella mantuvo la esperanza de regresar con él. Pero cuando Maurizio comenzó a salir con otras mujeres sus esperanzas se tornaron en amargura.

En 1991 se divorciaron.

Lady Gaga en el rodaje de "House of Gucci".

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Lady Gaga en el rodaje de «House of Gucci».

«Vio que todo lo que había tratado de lograr en la vida a través de Maurizio, toda la fama, el estatus y la riqueza, se le escapaba de las manos», describió Forden.

En 1992, a Patrizia le diagnosticaron un tumor cerebral, que fue eliminado sin grandes consecuencias. Le pidió a su exmarido que se encargara de las niñas, pero él se negó, diciendo que el trabajo lo tenía muy ocupado.

Durante los siguientes tres años, Maurizio le dio a Patrizia una asignación mensual de US$100.000, pero le prohibió usar algunas de sus lujosas viviendas, en favor de su nueva pareja, Paola Franchi.

Forden cuenta que Patrizia juró destruir a su exmarido y que le dijo a varias personas, incluida su ama de llaves, que quería «verlo muerto».

La propia Patrizia ha reconocido esas declaraciones.

El asesinato

A las 8:20 de la mañana del 27 de marzo de 1995, Maurizio Gucci, de 46 años, salió de su casa para ir a trabajar.

Unos 15 minutos después recibió cuatro disparos a las puertas de su oficina, situada en uno de los barrios más elegantes de Milán.

Fue asesinado por un asaltante, un hombre de cabello ondulado, según los reportes. Más adelante la policía establecería que se trató de un sicario.

Maurizio Gucci en 1981.

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Maurizio Gucci en 1981.

Patrizia no tardó en mudarse a la vivienda de Maurizio Gucci en la lujosa calle Corso Venezia de Milán con sus dos hijas —entonces adolescentes— expulsando a Franchi.

Casi dos años después, el 31 de enero de 1997, dos autos de policía la arrestaron en la puerta de la casa.

Tranquila y serena, salió de la casa con relucientes joyas de oro y diamantes, un abrigo de visón que rozaba el suelo y un bolso de cuero de Gucci.

«Pensaba que podría evadir (la acusación por) el asesinato, que regresaría a casa en unas pocas horas», explicó Forden.

No fue así.

Lady Gaga interpreta a Patrizia Reggiani (en la foto), quien fue condenada por orquestar el asesinato de su exmarido.

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Patrizia Reggiani fue condenada por orquestar el asesinato de su exmarido.

La policía milanesa tenía pruebas de que Patrizia había ordenado matar a su exmarido y había pagado a un sicario US$375.000 para cometer el crimen.

En junio 1998 fue juzgada por un tribunal de Milán. Su cabello corto y oscuro estaba despeinado. Vestía unos sencillos pantalones de algodón azul y un suéter de algodón sobre los hombros. Poco quedaba de aquella mujer ostentosa.

En noviembre de ese mismo año, Patrizia, junto a cuatro cómplices, fue declarada culpable del asesinato de Maurizio Gucci y condenada a 29 años de prisión.

El juicio tuvo una enorme repercusión mediática. fue entonces cuando pasó a conocerse como la «viuda negra de la moda».

Las hijas de Patrizia —las verdaderas víctimas de la tragedia, según Forden— pidieron que la sentencia fuera anulada, alegando que su madre había quedado trastocada por el tumor cerebral que había sufrido, que podría haber afectado a su personalidad.

La sentencia no fue anulada, pero sí reducida a 26 años. Ante la perspectiva de pasar tantos años presa, trató de suicidarse, pero los guardias de la prisión la encontraron a tiempo, según reportó la prensa local en el año 2000.

Patrizia Reggiani fue juzgada en 1998.

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Patrizia Reggiani fue juzgada en noviembre de 1998. Esta imagen fue tomada a las puertas de los juzgados.

Finalmente, Patrizia terminó cumpliendo 18 años de condena, y hasta rechazó el tercer grado que le ofrecieron en 2011. «Nunca he trabajado en mi vida y desde luego no voy a empezar ahora», le dijo a su abogado, según The Guardian.

En 2016, salió de la cárcel con una sentencia acortada por «buen comportamiento».

Según el diario The Telegraph, debido a un acuerdo firmado en 1993, Patrizia cobra más de US$1 millón al año de la herencia de Gucci. También recibe un pago atrasado de más de US$22 millones, que acumuló durante su estancia en prisión.

Desde su salida de la cárcel, Patrizia vive en Milán, donde ha sido vista (y fotografiada) en varias ocasiones con su loro-mascota sobre el hombro.

Tumba de Maurizio Gucci en St. Moritz, Suiza, 1997

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Tumba de Maurizio Gucci en St. Moritz, Suiza, 1997.

El pasado marzo la mujer, que hoy tiene 72 años, le dijo a la prensa italiana: «Estoy bastante molesta por el hecho de que Lady Gaga me interprete en la nueva película de Ridley Scott sin haber tenido la consideración y sensibilidad para venir a conocerme».

También expresó su disgusto por no haber estado involucrada en el proyecto y aclaró que no va a recibir «ni un solo centavo de la película».

«No es una cuestión económica, sino de sentido común y respeto», agregó.

Ella siempre ha negado ser la autora del asesinato.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES/Policía de Milan

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Sociedad y Cultura/Moda/Cine/Espectáculos

El mundo pertenece a quien se atreve, hermoso poema de Charles Chaplin.

Si deseas saber más sobre este artículo; por favor cliquea en donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Charles Chaplin reflexionó sobre la realidad que le había tocado vivir y se esforzó por ser una fuente de inspiración para el cambio. ¡En este artículo conocerás algunas de sus mejores enseñanzas!

Charles Chaplin nació en Londres en 1889 para ser uno de los actores, humoristas y escritores más influyentes del mundo. Vivió una infancia complicada, con un padre alcohólico que no tardaría en abandonar el hogar. Además, su madre sufrió una enfermedad mental de la que nunca pudo recuperarse totalmente.

Por estas circunstancias, Charles Chaplin terminaría pasando buena parte de su juventud junto a sus hermanos en un refugio para niños. No obstante, en ese lugar tampoco encontró paz, pues aquí las condiciones con las que tuvo que convivir también fueron duras.

Sin embargo, estos primeros años no echaron por tierra su talento artístico. Así, a la edad de 20 años decidió viajar a Estados Unidos en busca de una oportunidad y terminó por dar forma a un personaje con el que se identificaría durante toda su carrera, cosechando un enorme éxito con él.

El gran mensaje de las películas de Charles Chaplin

Las situaciones difíciles que vivió durante sus primeros años le llenaron de resiliencia y las aprovechó a su favor. En la mayoría de los metrajes en los que participó somos capaces de identificar una intención de denuncia frente a determinadas circunstancias o condiciones que le tocó vivir en primera persona, como la desigualdad o la falta de tolerancia.

Además, en en muchas de sus actuaciones también destaca la idea de que determinados cuadros clínicos pueden ser la consecuencia inequívoca de la experiencia. En este sentido, no solo se quedó en la denuncia; en última instancia intentó ser, con su trabajo, la chispa que encendiera la mecha del cambio.

Del mismo modo, puso en evidencia los fallos de los sistemas políticos que afectan a la calidad de vida de las personas. Por esto precisamente llegó a ser censurado. Afortunadamente, frente a los esfuerzos de quienes se esforzaron porque no fuera así, hoy podemos disfrutar de películas como El inmigrante, El chico, El gran dictador, En tiempos modernos y Luces de la ciudad.

“El mundo pertenece a quien se atreve”

Charles Chaplin también se valió de la escritura como medio para compartir reflexiones personales que pudieran ayudar a otras personas. De tal modo, su poema titulado El mundo pertenece a quien se atreve ha sido una fértil fuente de inspiración social.

A continuación te compartimos las maravillosas líneas que escribió el autor.

“ ¡Vive!

Ya perdoné errores casi imperdonables.

Trate de sustituir personas insustituibles,

de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,

mas también decepcioné a alguien.

Me abracé para protegerme.

Ya me reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos,

pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

Tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo

¡pero sobreviví!

¡y todavía vivo!

No paso por la vida

y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación

abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,

porque el mundo pertenece a quien se atreve

y la vida es mucho más para ser insignificante.”

– Charles Chaplin

Reflexión sobre el poema de Charles Chaplin

Con sus palabras, Charles deja claro que el miedo es uno de nuestros grandes lastres, pues siempre aparece cuando decidimos poner un proyecto en marcha o dar paso a actuaciones que se sitúan fuera de la llamada zona de confort. Además, puede cegarnos hasta el punto de llegar a sentir que todo el mundo está en nuestra contra, llenándonos de inseguridad, culpa, estrés y frustración.

A raíz de ello, el mensaje de Chaplin es que en la vida gana sentido cuando contamos con un propósito, un norte en nuestra brújula, que nos orienta. Es lo emocionante de imaginar posibilidades lo que le da sentido, en buena medida, al camino que imaginamos hasta la meta. Al atreverse las personas encuentran las motivaciones para seguir progresando y construir un futuro del que se sientan orgullosas. Asimismo, se dan el gusto de realizar todas las actividades que los llenan de felicidad y plenitud.

Chaplin dejó claro que, al atreverse, las personas solemos encontrar recompensa; ya sea en forma de éxito o de aprendizaje. Así, podremos disfrutar directamente del fruto, o indirectamente empleando los nuevos recursos que hemos adquirido. Una disposición frente a la realidad que nos permite adquirir conocimiento valioso de manera constante.

Para atreverse hay que soltar los sentimientos negativos

En algún momento de nuestra vida, todos podemos encontrarnos en una situación en la que predomine la decepción, rabia y la tristeza en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, lo que marca la diferencia es lo que hacemos a partir de ese momento. ¿Qué hacemos con ese conjunto de emociones? ¿Cómo escuchamos lo que nos quieren decir? ¿Qué hacemos con su energía?

Al hacer una gestión emocional inteligente, las personas vuelven a estar abiertas a nuevas experiencias. Por eso, soltar las ataduras es fundamental para dar forma a esos proyectos que imaginamos.

Charlot, el vago que enterneció al mundo

Dicen que la risa y el llanto están hechos del mismo material. La comedia es una manera inteligente de administrar las tragedias de la vida. Nos lo dijo mil veces Charlot, el vagabundo solitario creado por Charles Chaplin para pintar de colores su propio dolor. Un personaje que fascinó a los espectadores en las salas de cine de su tiempo y conmovió al mundo.

Charlot es el típico héroe cómico. Un hombre sin destino. El eterno perdedor que está allí para quebrar el orden y que, sin embargo, siempre se sale con la suya. El pobre, el torpe, el errante. Ese hombre desprevenido y curioso que teje crisis absurdas, a las que siempre encuentra salidas inesperadas. Es también una denuncia de lo ridículo que puede llegar a ser el mundo de “lo serio”.

Chaplin, el hombre detrás del vagabundo

Charles Chaplin tuvo una infancia trágica y profundamente desafortunada. Nació el 16 de abril en Londres. Su padre, un hombre alcohólico y desorientado, abandonó a la familia y luego murió tempranamente. La madre era actriz y cantante, que tuvo que batirse hombro a hombro contra la pobreza para mantener a sus dos hijos, Charles y Sydney.

En el momento cumbre de su carrera, su voz comenzó a deteriorarse. En una presentación se le quebró la garganta y el encargado del espectáculo envió a Charles para reemplazarla, en plena función. El niño tenía cinco años. Salió a escena e imitó a su madre, incluyendo el quebrantamiento de la voz. Esto causó grandes risotadas dentro del público y marcó el inicio de una carrera que no terminaría jamás.

Los niños Chaplin asistían a la escuela, pero frecuentemente eran objeto de burlas debido a su pobreza. Seguramente esas fueron las primeras marcas para perfilar al que sería el vagabundo más famoso del planeta.

La madre de Charles, Hanna Hill, comenzó a mostrar señales de demencia y fue recluida en un sanatorio para enfermos mentales. Fue entonces cuando Charles y su hermano comenzaron un largo periplo por distintos orfanatos, en los que fueron tratados con particular severidad.

Antes de cumplir diez años, Charlie ya se había unido a un grupo itinerante de teatro, y a los doce se le consideraba un actor profesional. A los 24 llegó a Hollywood y dos años más tarde ya era una celebridad.

El otro Chaplin

Charles Chaplin fue también un hombre bien informado y activo políticamente. Criticó sin timideces el capitalismo y las hipocresías de la guerra. Hizo amistades con varios comunistas reconocidos, pero siempre se definió como un pacifista simplemente.

Ganó enemigos en todos los frentes. Mientras Goebbels, el Ministro de Propaganda de Hitler, lo llamo “un pequeño judío despreciable”, en Estados Unidos lo consideraron un hombre “peligrosamente progresista y amoral”. Fue expulsado de ese país en 1952, luego de haberlo acusado de traición. Sus películas “Tiempos Modernos” y “El Gran Dictador” fueron fuente permanente de críticas por parte del establecimiento.

En Chaplin también hubo un hombre atormentado por sus fantasmas interiores, obsesivo al enamorarse y solitario a la hora de enfrentar las más grandes decisiones de su vida. Distante y a la vez entrañablemente unido a sus hijos.

Un artista en todo el sentido de la palabra que incluso alcanzó un Óscar a la “Mejor Música Original” por la composición de la pieza Candilejas para la película de ese mismo nombre. También fue un pensador que dejó plasmada su sensibilidad en poemas y en textos comoCuando me amé de verdad”, el más popular de ellos.

Chaplin murió a los 88 años de edad, mientras dormía en su casa de Suiza. Padecía asma y demencia senil al momento de su deceso. Dejó para el mundo un testimonio de ternura. Esa ternura que hay en toda risa franca, cuando el dolor ya no es capaz de decir nada. Esa ternura que nunca muere.

Imagen cortesía de Zoller, Charles C.

Imagen de portada: Gentileza de “La Mente es Maravillosa”

FUENTE RESPONSABLE: La mente es maravillosa/Bibliografía/Charles Chaplin

Homenaje: Christopher Reeve cumpliría 69 años: los secretos de “Superman” y el calvario que sufrió tras el accidente que lo dejó tetrapléjico.

Christopher D’Olier Reeve nació en Nueva York un día como hoy pero de 1952. El actor, director de cine y activista adquirió fama mundial al interpretar al “Hombre de acero” en las películas basadas en el popular personaje de cómics “Superman” y también es recordado por su personaje de Richard Collier en el film “Somewhere in Time”.

El productor ejecutivo Ilya Salkind nunca hubiera adivinado que el héroe del cómic de su infancia definiría su carrera en Hollywood. Tenía 31 años cuando le dieron la oportunidad de llevar a “Superman” a la pantalla grande por primera vez, y ese fue el éxito de 1978 que transformaría a Christopher Reeve y Margot Kidder en sensaciones de la taquilla.

Años atrás, en una entrevista con Fox News, Salkind no dudó en compartir algunos secretos de uno de los clásicos del cine. Para empezar indicó que la película Zorro, protagonizada por Alain Delon en 1975, fue el gran disparador. “Estaba caminando en París y había una película sobre el Zorro”, explicó. “Eso me dio la idea de hacer una película de cómics”.

Salkind había trabajado en el detrás de escena en Los cuatro mosqueteros de 1974 cuando estaba pensando en ideas sobre una nueva película junto a su padre, Alexander Salkind, durante la cena. “Dije de la nada: ‘¿Por qué no hacemos Superman?’”, recordó. “Mi padre no sabía nada de Superman, dije: ‘Vuela, tiene poderes’ y me respondió: ‘Eso suena interesante’”. Al día siguiente, el padre de Salkind dio luz verde al proyecto.

Si bien Salkind quedó impresionado por la actuación de Sylvester Stallone en Rocky de 1976 durante una proyección antes de que la película fuera estrenada al público, simplemente no creía que el actor era el indicado para ser “El hombre de acero”: “Él absolutamente quería hacerlo, pero no era para él”.

Salkind reveló que DC Comics, que posee los derechos de Superman y aprobó una adaptación cinematográfica, tenía una lista de actores aprobados para el papel principal. “Tenían personas como Al Pacino y Dustin Hoffman”, dijo Salkind. “Stallone también fue aprobado por cierto. Robert Redford, Clint Eastwood, ambos rechazados. También probamos a Bruce Jenner (ahora Caitlyn), pero no era un buen actor. No tenía ninguna experiencia en la actuación”.

Mientras Christopher Reeve es aclamado hoy como una leyenda de Hollywood, era un actor relativamente desconocido que buscaba su primera gran oportunidad cuando audicionó para el papel.

Reeve parecía prometedor para el rol del superhéroe, excepto que todavía tenía mucho trabajo por hacer. “Leyó la parte de Superman y Clark Kent y fue fantástico”, dijo Salkind. “Pero él era muy, muy flaco. Demasiado delgado así que pasamos a probar otros actores”.

Salkind todavía no tenía a su protagonista. Sin embargo, el desempeño de Reeve dejó una gran impresión en él, por lo que no se pudo negar a darle el papel. Así que lo llevaron de regreso a Londres e hizo la prueba con el disfraz y volvió a causar sensación. Sólo le faltaba aumentar de peso.

El fisicoculturista inglés David Prowse, quien interpretó físicamente a Darth Vader en la Guerra de las galaxias de 1977, fue elegido para entrenar a Reeve, quien comenzó a comer hasta seis comidas al día. “Ganó cerca de 18 kilos de músculo”.

Superman se quedó sin director por sus deudas con el fisco. “Originalmente tuvimos a Guy Hamilton, que hizo ‘Goldfinger’”, dijo Salkind. “Estaba en Roma, donde estábamos filmando al principio, pero no podía quedarse porque tenía un problema fiscal. Así que tenía que ir todas las semanas a París. 

Después de unas pocas semanas, estaba demasiado cansado y no podía soportarlo más. Entonces elegimos a Richard Donner “.

Salkind se llenó de alegría cuando Marlon Brando, quien estaba en el apogeo de su carrera con The Godfather y Last Tango in Paris en 1972, acordó asumir el papel de Jor-El, el padre biológico de Superman. 

Sin embargo, al principio no le facilitó las cosas a los productores de la película. “Cuando lo llamamos para hablar sobre su disfraz, abordó temas completamente diferentes sobre [los nativos americanos] y todo tipo de cosas”, explicó Salkind. “Pensé se acabó y va a destruir la película”.

Sobre el papel de Lois Lane, Salkind dijo que a Leslie Ann Warren la consideraron originalmente para el papel, y que le hicieron la prueba al mismo tiempo que Stockard Channing. Mientras que Warren parecía una posibilidad, Channing no lo era. “Pensamos que Channing se parecía mucho a la madre de Superman”, dijo Salkind. Sin embargo, una actriz llamada Margot Kidder también audicionó por el papel de Salkind y se robó el protagónico. “Ella creó su propia Lois Lane”.

Hacer Superman fue todo un reto. Salkind y su equipo estaban decididos a hacer que las escenas de vuelo de Reeve, que eran cruciales para el éxito de la película, fueran lo más realistas posible.

Reeve y Kidder pasaron horas colgados con arneses, algo que a la actriz odiaba: “Pensaba que era incómodo y que simplemente no estaba entrando en la situación“.

En Londres fue donde Salkind encontró a los mejores técnicos para las escenas de vuelo. Pese a las dificultades, la película obtuvo un Oscar por los efectos especiales.

Salkind dijo que Reeve no solo estaba completamente dedicado al papel de Superman, sino que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para que la película fuera un éxito. “Fue muy amable con la prensa y nunca rechazó una entrevista“.

El elenco se mantuvo en contacto, incluso después de que Superman se estrenara en 1978. “Reeve y yo éramos muy buenos amigos. Quedé devastado cuando tuvo el accidente”.

Por último, Salkind no tuvo palabras muy buenas sobre el último Superman del cine interpretado por el actor británico Henry Cavill. “Intenta parecerse mucho a Batman. Superman nunca mata“.

El calvario que sufrió Christopher Reeve tras el accidente que lo dejó tetrapléjico.

Matthew Reeve, el hijo mayor del mejor Superman en la pantalla grande, habló en 2018 sobre la depresión que sufrió su padre al quedarse en silla de ruedas y la fuerza con la que luchó hasta el final.

Reveló en una extensa entrevista el sufrimiento que debió enfrentar su famoso padre, quien quedó tetrapléjico a los 42 años tras caerse de un caballo durante una competición hípica en mayo de 1995. 

En pleno estrellato, la vida del popular actor cambió para siempre. Diez años más tarde del terrible accidente, el 10 de octubre de 2004, el recordado Superman del cine perdía la vida. Pero, según su hijo, nunca se rindió.

En 2018, Jered Chinnock, un estadounidense que quedó parapléjico en 2013, entró en la historia de la medicina al ser capaz de caminar 100 metros con ayuda de un andador y un tratamiento pionero. Ese mismo año un grupo de neurocirujanos de la Universidad de Louisville, publicó que dos de sus pacientes parapléjicos habían logrado dar unos pasos gracias a estas sesiones de rehabilitación y estimulación eléctrica continua.

La noticia fue celebrada por Matthew ya que su padre se había convertido en una de las voces a favor de la investigación con células madre y en un ejemplo de heroicidad, al negarse a rendirse ante su condición.

“Él estaría exultante”, afirmó Matthew, respecto al avance médico. 

Cuando se accidentó le dijeron: ‘Esta es tu silla de ruedas, acostúmbrate a ella. No volverás a recuperar el movimiento’. Nadie a quien le ocurra hoy en día debería escuchar esas palabras porque no son verdad”, expresó el guionista y productor de 39 años, al periódico The Daily Mail.

“Mi padre tenía una gran esperanza y trabajó incansablemente para recaudar fondos para la investigación”, contó Matthew sobre el deseo de su progenitor, a nombre de quien se creó una fundación para financiar estudios para curar lesiones de la médula y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Matthew tenía 15 años cuando su padre tuvo el accidente .”Sabíamos que su vida estaba en peligro, así que fuimos a verlo de inmediato”, recordó. “Su lesión era de las más severas, estaba tetraplégico, necesitaba respiración asistida y cuidados las 24 horas”, agregó.

Pero Reeve mantuvo la cabeza alta y se negó a dejar que su condición determinará su vida. Pese a su gran actitud, su hija confesó que el actor pasó por momentos difíciles: “Al principio mi padre estuvo deprimido. [El accidente] lo golpeó muy fuerte porque él solía ser un hombre muy activo”.

“Sin embargo, optó por aceptar lo que había sucedido, enfrentarse a todo y ayudar con las investigaciones contra la parálisis, ya que era un personaje público y podía dar voz”, explicó su hijo.

Sobre la vida del actor tras el episodio, Reeve “quería continuar estando presente como esposo y como padre”. Luego, finalizó destacando el poder de lucha de su padre: “Mi hermano menor, Will, tenía tres años en el momento del accidente y papá le enseñó a andar en bicicleta con solo darle instrucciones”.

Imagen de portada: Gentileza de Grosby Group

FUENTE: Infobae – 

Homenaje/Christopher Reeve/Superman/Cinematografía

Pu Yi nació como el último emperador de China, pero terminó sus días como jardinero.

Pu Yi fue el último soberano perteneciente a la dinastía Qing en ocupar el trono del Dragón durante la primera mitad del siglo XX.

Historias de superación hay muchas; en cuentos, fábulas y en la Biblia, pero la vida real en cambio, recoge historias que desvelan cómo todo puede cambiar de un día al otro. Este es el caso de Pu Yi, el último soberano perteneciente a la dinastía Qing en ocupar el trono del Dragón durante la primera mitad del siglo XX.

Su nombre completo era Aisin Gioro Pu-Yi.

Ocurrió en Pekín (China) en noviembre de 1908 cuando este personaje fue elegido como Hijo del Cielo, el título de los emperadores chinos, para suceder al emperador Guangxu, su tío, tras su deceso en la Ciudad Prohibida. Sin embargo, el panorama del reino chino era deplorable y el país estaba lleno de caos.

Con dos años de edad, obtenía el título más importante de todos y el trono de un imperio que se caía a pedazos, alentado por los movimientos revolucionarios y republicanos que pretendían derribar la monarquía en su totalidad. 

A los cinco años, la revolución logró destituirlo y acabar con el sistema imperial, sin embargo, lo dejaron vivir en tierras aledañas con un subsidio anual. Se instaló en el mando un grupo bautizado como La República.

Aunque no gobernaba, el niño seguía siendo reverenciado como un emperador y fue educado con las tradiciones monárquicas chinas y en su adolescencia tuvo un tutor británico que le ayudó con el inglés para que sea bilingüe. Si bien no era un emperador, vivió rodeado de protocolos, sirvientes y tratos especiales. Pero pocas veces logró reunirse con su familia.

A pesar de haber dejado de ser el gobernante de China seguía siendo una figura simbólica únicamente para la Ciudad Prohibida, fuera del sitio, no tenía mucha relevancia. 

Con el descenso del congreso, Pu Yi fue obligado a abandonar la Ciudad Prohibida y se trasladó a la muy cosmopolita Tianjin, donde no era nadie y sufrió burlas crueles de su entorno, además no contaba con el apoyo de su familia.

Diez años después su madre se suicidó, pero al funeral tampoco tuvo autorización de asistir.

Finalmente se casó con Wang-Jung, pero no logró consumar el matrimonio y huyó del lecho conyugal en su noche de bodas. 

Luego se casó por segunda vez con la concubina Wen-Hsiu, quien tiempo después lo abandonó. En esta historia que recoge el portal web de La Vanguardia, algunos historiadores apuntan a problemas de impotencia o seguramente que era estéril. Sin embargo, Pu Yi tenía una vida social alocada, acudía constantemente a fiestas o las organizaba él mismo.

En su vida adulta, con dos matrimonios fallidos, Pu Yi entró en contacto directo con las autoridades japonesas. 

Oficiales del Ejército y de los servicios secretos iniciaron un discreto acercamiento a él con el pretexto de que debía aceptar puestos de mayor responsabilidad y recuperar su antigua posición, la que en honor a su ego, merecía pero fue una trampa en la que Pu Yi no tardó en caer y accedió a encabezar el gobierno de Manchukuo, el estado supuestamente independiente que los japoneses establecieron en la Manchuria, ocupada a partir de 1931.

Luego de ser encerrado en la cárcel de Fusin por los comunistas chinos, en la ciudad de Harbin, tuvo posada en casa de una de sus hermanas casadas y se le asignó un trabajo como jardinero en el Instituto Botánico de la Academia China de las Ciencias. 

Más tarde pasó a ser archivero en una institución del Partido Comunistas Chino. En el plano personal, se casó con una enfermera llamada Li Shu-Hsien, en una vida ajena a la que tuvo inicialmente.

Su final estuvo lleno de sufrimiento, no solo por no poder concretar una familia sino que su vida de excesos le provocó un diagnóstico lamentable: cáncer de vejiga, el mismo que lo llevaría a la muerte en cuestión de cinco años. 

Según la historia, Pu Yi fue enterrado por los dirigentes comunistas en un lugar destinado a los héroes de la revolución.

La vida de Pu Yi fue llevada al cine con el título El último emperador (The Last Emperor), una película de 1987 de género biográfico, dirigida por Bernardo Bertolucci. (E)

Imagen de Portada: Gentileza de El Universo

FUENTE: El Universo / Historia/China