«Súper El Niño», la peligrosa versión del fenómeno climático que se hace cada vez más frecuente en el Pacífico.

Desde el Pacífico, cerca del Ecuador, un patrón climático rige periódicamente las lluvias, las sequías, las inundaciones y las tormentas en toda la Tierra.

Es el llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un fenómeno meteorológico que se genera por el calentamiento de las aguas oceánicas y que trastoca periódicamente el clima del planeta.

«El ENOS cambia la los patrones de circulación de la atmósfera por lo que puede causar eventos muy extremos a lo largo de todo el mundo. Desde inundaciones en India o Australia hasta diluvios en la costa oeste de Sudamérica», explica a BBC Mundo Bin Wang, jefe del Departamento de Meteorología de la Universidad de Hawái.

Pero según el experto, esta oscilación atmosférica mostró en los últimos 40 años su lado más trágico: el llamado «Súper El Niño», una versión más intensa del fenómeno con consecuencias aún más devastadoras.

«Los ‘Súper El Niño’ son una forma muy extrema del ENOS en las que la intensidad puede hacer que las aguas del Pacifico se calienten hasta 3 o 4ºC más en comparación con la temperatura normal del océano», indica Bin.

Sin embargo, según el experto, solo se reportaron tres «Súper El Niño» desde que se llevan registros en los últimos 130 años: la primera, en 1982, después en 1998 y, la última, en 2015.

Todos después de 1970.

El Niño estuvo activo entre 1997 y 1998 y entre 2015 y 2016.

El Niño estuvo especialmente activo entre 1997 y 1998 y entre 2015 y 2016.

Sin embargo, una investigación realizada por Bin y otro grupo de expertos y publicada esta semana en la prestigiosa revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences indica que el fenómeno extremo podría ser cada vez más frecuente… y más destructor.

Y, de acuerdo con Bin, hay un responsable detrás de esto: el calentamiento global producido por la acción humana.

«Si tenemos más «Súper El Niño» o no, depende de cómo las fuerzas antropogénicas inducen el calentamiento global», indica el meteorólogo.

Un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos publicado también esta semana indica que actualmente existen las condiciones para un «El Niño» neutral, es decir, que no manifieste sus efectos en los próximos meses.

Sin embargo, Bin recuerda que la activación del fenómeno es periódica y esto no descarta que en los próximos años pueda volver con toda su fuerza.

¿Qué halló la investigación?

El estudio, que se extendió por más de dos años, analizó por primera vez los registros climáticos sobre El Niño desde 1901 hasta 2017.

«Durante ese periodo hubo 33 eventos El Niño y analizamos cuándo comenzaron, cómo se desarrollaron, qué causó su desarrollo y cuál fue su impacto», recuerda Bin.

Tierra

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La temperatura del planeta ya aumentó en promedio 1 ºC desde la era preindustrial.

«El principal descubrimiento fue que el lugar donde se origina el ENOS ha cambiado del este del Pacífico al oeste desde la década de 1970 y eso coincide con los eventos más extremos», agrega el académico.

De acuerdo con el estudio, antes de 1970, el fenómeno se originaba en el lejano este del Pacífico, pero en el último medio siglo su foco se desplazó hacia una región más cálida: el oeste de ese océano.

¿A qué se debe ese cambio?

El estudio, explica Bin, indica que las aguas del oeste del Pacífico se han calentado desproporcionadamente más rápido que las del Pacífico central por la acción humana.

El calentamiento en esa región ha sido el responsable de los eventos más fuertes de El Niño que se han reportado en las últimas décadas y de los que podrían manifestarse en un futuro cercano, según el experto.

«Si el oeste del Pacífico se continúa calentando más rápido que el Pacífico central, entonces El Niño será más frecuente y su intensidad se incrementará», señala.

En su criterio, la investigación evidencia cómo la acción humana puede conducir a mayores eventos extremos de El Niño en el futuro.

¿Cuáles son los efectos del «Súper El Niño»?

De acuerdo con el experto, los «Súper El Niño», como los que ocurrieron en 1982, 1998 y 2015, pueden subir de forma alarmante la temperatura global, generar más huracanes y tifones e incluso afectar ciclos naturales del planeta.

Sus daños pueden ir desde matar los arrecifes de coral hasta generar inundaciones, deslaves o grandes sequías.

El Niño

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El último gran episodio de inundaciones en América del Sur y sequías en África y Asia causadas por El Niño se registró en 2015-2016.

«Genera eventos climáticos extremos duraderos que afectan a cientos de millones de personas y dejan miles de millones de dólares en daños», comenta Bin.

«Si las causas que han generado este calentamiento en el Pacífico continúan con motivo de la acción humana, los eventos extremos de El Niño no solo serán más frecuentes, sino que dejarán profundas consecuencias socioeconómicas», concluye.

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FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Octubre 2019

Clima extremo/Cambio climático/Ciencia/Huracán 

 

 

 

Medio ambiente: cuáles son los 9 límites que mantienen a la Tierra en equilibrio (y qué riesgos corremos por haber pasado 4).

¿Qué tan cerca estamos de romper el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra?

Hace unos 11.000 años sucedió algo inédito en los últimos 100.000 años de historia de la Tierra: el clima del planeta se volvió estable.

Esta era geológica con temperaturas predecibles fue bautizada como Holoceno y le permitió a la humanidad desarrollar la agricultura, domesticar animales y básicamente crear el mundo moderno actual.

Sin embargo, en ese proceso también extinguimos especies y dañamos ecosistemas, contaminamos el aire, el agua y el suelo, y desatamos la crisis del cambio climático.

En otras palabras, forzamos el ingreso al Antropoceno, la actual era geológica donde los humanos somos los principales responsables de los cambios en el planeta.

Es en este contexto que un grupo internacional de científicos liderados por el sueco Johan Rockström del Centro de Resiliencia de Estocolmo comenzó a investigar qué riesgo corremos de quebrar el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra.

Su influyente estudio, publicado en 2009, definió nueve límites o parámetros interconectados que son determinantes para mantener la estabilidad del planeta.

«Cada uno de esos aspectos es muy importante individualmente, pero también es muy importante verlos con el conjunto», le dice Arne Tobian, investigador del centro, a BBC Mundo.

Gráfico de los 9 límites planetarios

Además de identificar esos nueve procesos, los expertos definieron medidas cuantitativas muy específicas para cada uno de ellos, que delimitan una zona segura de acción y una de riesgo, que a su vez va creciendo en peligrosidad.

Si no cruzamos esas fronteras trazadas, dicen, la humanidad va a poder seguir prosperando por generaciones.

Pero en caso de pasar tan solo una de ellas, nos exponemos a generar cambios ambientales irreversibles en todo el sistema y desencadenar el colapso de nuestra sociedad.

Los resultados de este colosal estudio fueron llevados a la pantalla en un reciente documental de Netflix titulado «Romper los límites: La ciencia de nuestro planeta» y se ha vuelto especialmente relevante en el marco de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), cuyo objetivo es lograr que el mundo actúe rápido ante una crisis que se conoce desde hace décadas y cuyo margen de acción es cada vez menor.

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LOS 9 LÍMITES PLANETARIOS

De los nueve límites planetarios, ya cruzamos cuatro, hay tres dentro de la zona segura (por ahora) y dos que todavía son una gran incógnita.

1. Cambio climático

Uno de los cuatro límites que ya hemos sobrepasado es quizás el más conocido de todos: el cambio climático.

Desde la Revolución Industrial, la temperatura global ha subido 1,1°C. Este aumento es el responsable de los fenómenos climáticos extremos que cada vez se producen con mayor frecuencia a lo largo del mundo, como las sequías e inundaciones.

Según Naciones Unidas (ONU), hoy en día tenemos cinco veces más desastres meteorológicos que en 1970 y son siete veces más costosos. Las consecuencias son más devastación y más muertes.

La comunidad científica afirma que, para evitar que las consecuencias del cambio climático sean aún peores, es necesario que el aumento de la temperatura se mantenga en el entorno de los 1,5ºC.

Río Paraná

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Sequías como la actual del río Paraná que afecta a varios países de Sudamérica son cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

No obstante, si seguimos tal como en la actualidad, para fines de este siglo el incremento puede llegar a los 4,4°C, lo cual sería catastrófico.

«El drama es que el desafío del cambio climático puede ser el más fácil (de resolver) si uno considera el desafío del desarrollo sostenible en conjunto», dijo Rockström al presentar su estudio en una charla TED en 2010.

Por si fuera poco, el cambio climático es uno de los dos límites planetarios considerados centrales por su influencia sobre todo el sistema.

2. Integridad de la biósfera

La integridad de la biósfera, es decir, la pérdida de biodiversidad y extinción de especies, es el otro de los límites centrales. Y también lo hemos pasado.

Sin embargo, a diferencia del cambio climático, este proceso ya pasó la zona de riesgo creciente y se encuentra directamente en la zona de riesgo alto, lo que aumenta las probabilidades de generar cambios ambientales irreversibles a gran escala.

Es tanto lo que hemos sobrepasado este umbral que algunos investigadores creen que estamos en medio de la sexta extinción masiva en la historia del planeta.

Para tener una idea, las extinciones masivas fueron periodos donde se aniquiló del 60 al 95% de las especies.

Abejas

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Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción.

En el documental de Netflix, Rockström asegura que deberíamos perder cero biodiversidad y especies a partir del año que viene.

El desafío es monumental si se tiene en cuenta que actualmente de las 8 millones de especies animales y vegetales que habitan el planeta, 1 millón está en peligro de extinción.

No obstante, es un esfuerzo necesario: tener ecosistemas saludables nos provee de aire limpio, suelos fértiles, agua dulce, cultivos polinizados, materias primas para nuevos fármacos y un largo etcétera.

3. Cambio del uso del suelo

El uso del suelo es otro de los límites que hemos cruzado y consiste en la transformación de bosques, pastizales, humedales, la tundra y otros tipos de vegetación principalmente en tierras para la agricultura y ganadería.

La deforestación, por ejemplo, tiene un enorme impacto en la capacidad del clima para regularse, algo que los especialistas repiten cada vez que hay incendios en el Amazonas.

Pero el cambio del uso del suelo es también uno de los impulsores de las graves reducciones de la biodiversidad, sobre todo por la creciente demanda de tierra para producir comida.

De hecho, uno de los desafíos actuales de la sostenibilidad es cómo alimentar a las casi 8 mil millones de personas que viven en el planeta (y los 2 mil millones más que habrán en 2050) sin quitarle más terreno a la naturaleza.

4. Flujos biogeoquímicos

La cuarta y última frontera ya sobrepasada es la de los flujos biogeoquímicos, que abarca sobre todo a los ciclos de fósforo y nitrógeno.

Cultivos en California

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La agricultura representa el 70% del uso de agua dulce en el planeta.

Si bien ambos elementos son esenciales para el crecimiento de las plantas, su uso excesivo en fertilizantes los coloca en zona de riesgo.

Uno de los problemas que esto genera es que parte del fósforo y nitrógeno aplicados a los cultivos es arrastrado al mar, donde empujan a los sistemas acuáticos a traspasar sus propios umbrales ecológicos.

5. Reducción del ozono estratosférico

De los nueve procesos, hay uno solo sobre el que la humanidad actuó con éxito al ver las señales de alerta: la reducción del ozono en la estratósfera.

Hace más de 30 años el mundo entero se puso de acuerdo en prohibir los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias químicas que estaban provocando un «agujero» en la capa de ozono.

Las consecuencias de perder esta capa de protección iban desde la multiplicación de los casos de cáncer de piel hasta daños medioambientales irreversibles.

Tierra vista desde el espacio.

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El Protocolo de Montreal vigente desde 1989 prohibió el uso de ciertas sustancias para proteger a la capa de ozono, vital para frenar las radiaciones ultravioletas del Sol.

Tras el famoso Protocolo de Montreal, el ozono estratosférico se ha ido recuperando, lo que hoy nos permite estar tranquilos dentro de la zona segura para este proceso.

6. Uso del agua dulce

Si bien el uso de agua dulce está actualmente dentro del área de acción segura, nos estamos moviendo de forma vertiginosa hacia la zona de riesgo, asegura Rockström en el documental.

Es que la Tierra puede verse como un punto azul desde el espacio, pero solo el 2,5% es agua dulce. Este porcentaje es cada vez menor principalmente por la ya citada creciente presión de la agricultura para producir más y más comida.

Cabe destacar que aunque la desalinización es posible, consume mucha energía que, en general, proviene de los mismos combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático. Por si esto fuera poco, este proceso es una fuente de contaminación de los ecosistemas costeros.

7. Acidificación del océano

Con la acidificación del océano sucede algo similar que con el agua dulce: el límite no ha sido cruzado aún, pero estamos peligrosamente cerca.

Blanqueo de corales.

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El blanqueo de los corales los expone a enfermedades y ya ha desatado eventos de muertes masivas de estos organismos a lo largo del mundo.

El problema es que sus efectos quedan justamente ocultos bajo el agua, por ejemplo, con la muerte de los corales.

Este proceso en particular presenta una capa extra de riesgo, pues varias de las extinciones masivas de la historia tuvieron a la acidificación de los océanos como detonante.

En los últimos 200 años, el agua del océano se ha vuelto un 30% más ácida, una tasa de transformación química 100 veces más rápida que la registrada allí en los últimos 55 millones de años.

Este límite está tan íntimamente ligado con el cambio climático que se le suele llamar su «gemelo malvado».

Lo bueno es que si se cumplen las metas del cambio climático ratificadas en la COP 26, el pH del océano se mantendrá a raya.

8. Carga de aerosoles atmosféricos

Todavía quedan dos límites por mencionar que no están de uno ni del otro lado de la frontera. Y es que los científicos no saben cómo medirlos.

«No existe una línea base de los últimos 11.000 años para esos procesos, porque son nuevos», explica Tobian.

Humo

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Respirar aire altamente contaminado es responsable de unas 800.000 muertes prematuras cada año.

Uno de ellos es la contaminación de la atmósfera con aerosoles de origen humano, es decir, partículas microscópicas generadas sobre todo por la quema de combustibles fósiles, pero también por otras actividades como los incendios forestales.

Estos aerosoles afectan tanto al clima (por ejemplo, provocan cambios en los sistemas de monzones en las regiones tropicales) como a los organismos vivos (unas 800.000 personas mueren cada año de forma prematura por respirar aire altamente contaminado).

9. Incorporación de nuevas entidades

El noveno y último proceso es la incorporación de las llamadas «nuevas entidades».

Se trata de elementos u organismos modificados por los humanos, así como sustancias enteramente nuevas. Esto incluye una lista de cientos de miles de entidades que van desde materiales radiactivos hasta microplásticos.

Pero quizás el mejor ejemplo sean los CFC, es decir, esas sustancias químicas que fueron prohibidas para salvar a la capa de ozono estratosférico.

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La esperanza como acción

El trabajo del Centro de Resiliencia de Estocolmo no solo advierte sobre los problemas centrales que afectan al planeta. También da esperanza.

«Sabemos cuál es el problema y sabemos que tenemos un problema y también al mismo tiempo sabemos cuáles serían las soluciones posibles. Lo tenemos a la mano», le dice Tobian a BBC Mundo.

El desafío es grande y apremiante: en esta década que termina en 2030 la humanidad debe llevar adelante una transformación masiva para mantenerse en línea.

Sin embargo, los científicos aseguran que es posible.

Mural en Glasgow previo a la COP26.

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«Nuestro clima está cambiando», dice este mural pintado en Glasgow, sede de la COP26.

Se precisan acciones rápidas y audaces de parte de todos y cada uno de los gobiernos del mundo, empezando por el uso de energías renovables.

«Nuestra adicción a los combustibles fósiles está llevando a la humanidad al borde del abismo», dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, esta semana en la COP26.

«Basta de quemar, perforar y excavar a mayor profundidad. Estamos cavando nuestra propia tumba», agregó.

También aseguró que «los países del G20 tienen una responsabilidad especial, ya que representan alrededor del 80% de las emisiones», recordando a los países desarrollados su compromiso (hasta ahora incumplido) de aportar «US $100.000 millones anuales de financiación climática en apoyo de los países en desarrollo».

No obstante, para lograr un mundo sostenible también se necesitan cambios en el estilo de vida de los individuos.

Comer más verduras, ahorrar energía, plantar árboles y elegir caminar, ir en bicicleta o en transporte público son medidas concretas que, según los especialistas, hacen la diferencia.

En otras palabras, lograr un desarrollo sostenible es posible y necesario, pero no fácil. Como dijo la activista sueca Greta Thunberg en un discurso previo a la COP 26 que se volvió viral: «La esperanza no es bla, bla, bla. La esperanza es decir la verdad. La esperanza es actuar».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Ana País (@anapais)

Clima extremo/Suecia/Naturaleza/Agua/          

Cambio Climático/Ciencia/ Animales/Sociedad/Salud/Vida.

 

La sutil influencia de la Luna en el clima de la Tierra (y por qué nuestro satélite cada año se aleja un poco). Final.

¿Qué pasaría sin mareas?

Un mundo sin mareas tendría sistemas climáticos muy diferentes. Las mareas son un factor que influye en el movimiento de las corrientes oceánicas, que mueven agua caliente o fría alrededor de la Tierra.

Las corrientes oceánicas cálidas traen un clima más cálido y húmedo, mientras que las corrientes oceánicas frías traen un clima más frío y seco.

Uno de los fenómenos meteorológicos más importantes de la Tierra también puede verse afectado por el ciclo nodal lunar.

Marea alta en California

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La Luna genera corrientes de marea y olas tanto en la superficie como en las profundidades del océano.

Por lo general, los fuertes vientos a lo largo del ecuador soplan el agua superficial cálida en dirección oeste desde América del Sur hacia Indonesia y en su lugar se levantan aguas profundas más frías.

Durante el evento conocido como El Niño, estos vientos alisios se debilitan o incluso se invierten, lo que afecta el clima en todo el mundo. El agua superficial cálida se acumula cerca de la costa oeste de América del Sur y el agua fría permanece en las profundidades del océano.

Por lo general, las regiones húmedas pueden verse sumidas en la sequía, mientras que las regiones secas pueden inundarse por la lluvia, lo que incluso hace que los desiertos florezcan.

La Niña, por otro lado, tiene el efecto opuesto de El Niño. Los vientos alisios son más fuertes de lo habitual, ya que empujan más agua caliente hacia Asia.

Las aguas frías que brotan de la costa de las Américas empujan la corriente en chorro hacia el norte.

El resultado son temperaturas invernales más cálidas de lo habitual en el sur y más frías de lo normal en el norte.

Juntos, los fenómenos de El Niño y La Niña hacen parte de un ciclo llamado El Niño-Oscilación del Sur, Enos. La parte «Oscilación del Sur» se refiere al cambio en la presión del aire al nivel del mar sobre el Océano Pacífico ecuatorial.

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio han sugerido que el cambio entre El Niño y La Niña puede estar influenciado por una ola oceánica subterránea impulsada por la fuerza gravitacional de la marea lunar. 

Investigadores de la Universidad de Tokio sostienen que Enos puede predecirse observando el ciclo nodal de 18,6 años de la Luna.

«Ciertamente existe un efecto nodal lunar conocido sobre las temperaturas de la superficie del mar», dice Phil Woodworth, científico del nivel del mar y miembro emérito del Centro Nacional de Oceanografía de Reino Unido.

La atracción gravitacional de la Luna influye en las corrientes de las mareas y, por lo tanto, en el movimiento y la mezcla de las capas superiores del agua del océano, dice Woodworth. «Esto se aplica especialmente al Pacífico Norte».

Mujer recolecta castañas de agua

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Las marismas son una fuente alimenticia fundamental

Hielo, tierra y aire

Si bien el ciclo nodal lunar traerá cambios marcados en las próximas décadas, en una escala de tiempo más corta, la Luna afecta a la Tierra de algunas otras formas menos conocidas.

También se cree que la Luna afecta las temperaturas polares y contribuye a las fluctuaciones en la extensión del hielo ártico. Aunque aquí, la influencia de la Luna no es su ciclo nodal de 18,6 años, sino su variación mensual más familiar en la cantidad de luz reflejada por ella a medida que crece y decrece.

Las mediciones de satélite han demostrado que los polos son 0,55 °C más cálidos durante la luna llena.

Además, las fuerzas de las mareas actúan para romper las capas de hielo y cambiar los flujos de calor del océano, alterando la cantidad de hielo en el Océano Ártico.

La Luna genera corrientes de marea y olas tanto en la superficie como en las profundidades del océano, dice Chris Wilson, experto en física marina y clima oceánico del Centro Nacional de Oceanografía.

«Estas corrientes y olas pueden derretirse o romper el hielo marino debido al transporte y la mezcla de aguas más cálidas o a los movimientos de tensión que actúan para romper el hielo en pedazos más pequeños, que luego son más susceptibles a derretirse».

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Las mareas alteran la cantidad de hielo en el océano Ártico.

El agua y el hielo del océano no son las únicas partes del planeta que experimentan mareas. La Luna también tiene un efecto de marea tanto en tierra firme como en la atmósfera.

Las mareas terrestres son similares a las mareas oceánicas. La tierra se deforma y se hincha al igual que el mar y se cree que desencadena actividad volcánica y terremotos.

Las mareas atmosféricas provocan flujos de energía de la atmósfera superior a la inferior y cambios en la presión atmosférica.

Los cambios en la presión del aire relacionados con la posición de la Luna se detectaron por primera vez en 1847.

Las fuerzas gravitacionales de la Luna provocan protuberancias y oscilaciones en la atmósfera de la Tierra, similares a las que se observan en el agua.

«Los cambios en la presión atmosférica están relacionados con temperaturas del aire más altas, lo que significa que las moléculas de aire pueden retener más humedad en forma de vapor de agua, reduciendo la humedad y, por lo tanto, la posibilidad de lluvia», dice Liz Bentley, directora ejecutiva de la Real Sociedad Meteorológica.

Como resultado, se sabe que una presión más baja genera un clima frío y húmedo y una presión más alta, un clima más tranquilo y agradable.

El sol, un efecto no tan sutil

Pero la influencia de la Luna en la precipitación a través de las mareas atmosféricas es pequeña, ya que otros factores como el calor del Sol tienen un efecto mucho mayor.

Investigadores de la Universidad de Washington informaron que las fuerzas lunares afectan la cantidad de lluvia, pero solo alrededor del 1%.

John Wallace, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Washington, dice: «En los momentos en que el Sol y la Luna se juntan, llueve un poquito más de lo que ocurre seis horas antes o después. Así que la atracción de la Luna no afecta la cantidad de lluvia sino cuándo llueve».

La influencia de la Luna, a veces sutil y a veces profunda, ha tenido un impacto formativo en la vida en la Tierra.

Algunos científicos sostienen que es la Luna la que hizo posible la vida en primer lugar.

Ilustración de la Tierra y la Luna en el espacio

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La Luna es el aliado más cercano de la Tierra.

La Luna estabiliza a la Tierra mientras gira sobre su eje, lo que nos ayuda a tener un clima estable. Sin ella, la Tierra se tambalearía de manera más errática. Los polos se moverían marcadamente en relación con la órbita de la Tierra. Las estaciones, los días y las noches serían muy diferentes.

Pero las mareas que pueden haber iniciado la vida en la Tierra también están alejando a nuestra luna de nosotros.

Cada año, la Luna se aleja de la Tierra casi 4 cm debido a las mareas que provoca nuestro planeta.

La Tierra gira más rápidamente que las órbitas de la Luna, por lo que el tirón gravitacional del bulto de la marea arrastra a la Luna más rápido.

A medida que la Luna acelera, tiende a lanzarse un poco hacia afuera y su órbita se agranda. Se parece a cuando te paras en la rotonda de un parque: cuanto más rápido gira, más sientes que te lanza hacia afuera desde el centro.

La Luna es nuestro aliado más cercano en la inmensidad del Universo sin el que la Tierra sería un lugar muy solitario.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC Future por Katherine Latham

Espacio/Clima extremo/Luna/Cambio Climático/

Medio Ambiente/Ciencia

La sutil influencia de la Luna en el clima de la Tierra (y por qué nuestro satélite cada año se aleja un poco). I Parte.

«Luna pálida anuncia agua, roja viento, y blanca buen tiempo». Durante generaciones, la gente ha observado la Luna para anticipar los cambios del clima. La Luna, de hecho, afecta el clima de la Tierra y los patrones climáticos de varias formas sutiles.

Hace 4.500 millones de años, dos viejos planetas chocaron y se fusionaron en uno para convertirse en la Tierra.

Durante el colosal encuentro de estos dos planetas, la proto-Tierra y Theia, una pequeña masa rocosa se desprendió para convertirse en nuestra luna. 

Este, nuestra compañera más cercana en la inmensidad del espacio está intrínsecamente ligada a nuestra propia existencia, con ritmos lunares incrustados en los ciclos de la vida en la Tierra.

Los efectos de las acciones de la Luna sobre la Tierra aún no se comprenden totalmente. El reto es desentrañar qué es mito y cuándo nuestra compañera lunar realmente tiene influencia.

Órbita fluctuante

El efecto más obvio que tiene la Luna en la Tierra se puede ver en las mareas oceánicas. A medida que la Tierra gira cada día, la gravedad de la Luna empuja el agua del lado más cercano de la Tierra hacia ella, creando un bulto.

El mar también se hincha en el lado opuesto debido a la fuerza centrífuga causada por la rotación de la Tierra. La Tierra gira debajo de estos bultos acuosos, lo que resulta en las dos mareas altas y las dos mareas bajas que vemos cada día.

Cada 18,6 años, la órbita de la Luna «oscila» entre un máximo y un mínimo de más o menos 5 grados en relación con el ecuador de la Tierra.

Este ciclo, documentado por primera vez en 1728, se llama ciclo nodal lunar.

Marea alta en India

FUENTE DE LA IMAGEN – HINDUSTAN TIMES

El efecto más obvio que tiene la Luna en la Tierra se puede ver en las mareas oceánicas.

Cuando el plano lunar se aleja del plano ecuatorial, las mareas en la Tierra disminuyen. Cuando la órbita de la Luna está más alineada con el ecuador de la Tierra, las mareas se extienden.

Ahora la NASA dice que el aumento del nivel del mar debido al cambio climático, combinado con la influencia del ciclo nodal lunar, provocará un aumento dramático en la cantidad de inundaciones causadas por la marea alta durante la década de 2030.

Benjamin Hamlington, líder del equipo científico del Grupo de Nivel del Mar y el Hielo de la NASA, está interesado en cómo los niveles del mar responden a las acciones naturales y humanas, además de lo qué significa eso para las poblaciones costeras.

Antes de mudarse a California, Hamlington vivía en la costa de Virginia, donde las inundaciones ya eran un gran problema.

«Las inundaciones de la marea alta afectan ampliamente la vida en las comunidades costeras. Afectan su capacidad para llegar a trabajo, dificultan que las empresas permanezcan abiertas», dice.

«Ahora es sólo un inconveniente, pero será algo difícil de ignorar, difícil de vivir», asevera.

Estas inundaciones, exacerbadas por la Luna dañarán la infraestructura y cambiarán las costas, asegura Hamlington.

«Es posible que veamos cuatro veces la cantidad de inundaciones de una década a la siguiente. El ciclo nodal lunar afecta a todos los lugares de la Tierra y los niveles del mar están subiendo en todas partes. Así que veremos estos rápidos aumentos en las inundaciones de marea alta en todo el mundo», dice el investigador científico.

Una amenaza para la vida silvestre

El ciclo nodal lunar podría plantear muchos desafíos para los humanos, pero para la vida silvestre en los ecosistemas costeros podría ser una amenaza existencial.

Ilia Rochlin, profesora visitante de la Universidad de Rutgers, estudia el vínculo entre el ciclo nodal lunar y las poblaciones de mosquitos de las marismas.

«Cuando el ciclo nodal está en su punto máximo, las mareas altas inundan el hábitat de los mosquitos hacia la tierra», dice Rochlin.

En ese momento, la inundación de las mareas ocurre con más frecuencia y trae consigo killis, un grupo de unos pocos cientos de especies de peces parecidos a los pececillos que se encuentran en aguas saladas, salobres y dulces.

Estos depredadores eliminarán o reducirán las poblaciones de mosquitos que se encuentran en las etapas de desarrollo de huevo, larva o pupa, antes de que los insectos pueden volar fuera del agua donde nacieron.

Rana verde

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La Luna tiene un efecto sutil sobre la Tierra que afecta a todos los ecosistemas.

«Normalmente, hay menos mosquitos en el pico del ciclo», afirma Rochlin. «En el punto más bajo del ciclo nodal, las mareas pueden inundar el hábitat de los mosquitos con muy poca frecuencia, dándoles tiempo suficiente para emerger, aumentando así sus poblaciones».

Y no son solo los mosquitos los que se ven afectados porque su abundancia es un indicador del bienestar de muchas otras especies.

Las ciénagas carecen de grandes mamíferos herbívoros, pero tienen invertebrados como camarones, cangrejos, caracoles, saltamontes y otros insectos. Estos, a su vez, son una importante fuente de alimento para las aves playeras y los peces.

«Cuando el pico del ciclo nodal lunar se cruza con el aumento del nivel del mar, crea la posibilidad real de que las marismas se ahoguen», alerta Rochlin.

Y cuando los invertebrados de una marisma se ahogan, las aves playeras, los peces y otras especies que dependen de ellos también sufren profundamente. Eso incluye a las personas, ya que estas ciénagas son parte integral de la economía mundial y sirven como vivero de una gran cantidad de vida marina que incluye más del 75% de todas las especies pesqueras.

Las marismas también tienen una importancia ambiental significativa ya que almacenan carbono a tasas mucho mayores que muchos ecosistemas terrestres.

Los humedales de agua dulce, por su parte, contienen casi 10 veces más carbono que los sitios de agua salada de las mareas, en parte debido a su gran extensión.

Con el aumento de las inundaciones debido a la oscilación de la Luna y el aumento del nivel del mar, los humedales de agua dulce también pueden enfrentar un cambio profundo.

Kristine Hopfensperger, científica medioambiental de la Universidad de Northern Kentucky, EE.UU., estudia la salinización de los humedales de agua dulce.

«Los humedales costeros de agua dulce experimentan grandes fluctuaciones de marea a lo largo del día y son mucho más biodiversos que sus contrapartes de las marismas», dice.

«Muchas especies son especialistas, así que tan pronto como las plantas o el primer nivel de la red alimentaria comienzan a variar la composición de una comunidad diversa de plantas de agua dulce hacia una comunidad menos diversa de plantas tolerantes a la sal, los animales que dependen de estas plantas pueden comienzan a cambiar, como las aves y los insectos terrestres», explica.

«Las especies acuáticas de agua dulce también se ven muy afectadas por el aumento de la salinidad y son empujadas río arriba para permanecer en el agua dulce», acota.

«La salinización de los humedales costeros de agua dulce seguirá aumentando con el aumento del nivel del mar y cuanto más frecuentes sean las inundaciones, más se verán afectados los humedales por la salinidad».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC Future por Katherine Latham

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Medio Ambiente/Ciencia

5 revelaciones del preocupante informe de la ONU sobre cambio climático. (9 AGOSTO 2021)

El mundo despertó este lunes con el anuncio de una «una alerta roja para la humanidad».

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas publicó su esperado informe sobre cómo el calentamiento global cambiará nuestro planeta en las próximas décadas.

Se trata del análisis de más de 14.000 artículos científicos, el más completo hasta la fecha.

Según las conclusiones de los científicos, las emisiones continuas de gases de efecto invernadero podrían quebrar un límite clave de la temperatura global en poco más de una década.

También creen que «no es posible descartar» una subida del nivel del mar que se acerque a los 2 metros a finales de este siglo.

En BBC Mundo te compartimos 5 de las revelaciones más importantes del documento, según el corresponsal de Medio Ambiente de la BBC, Matt McGrath.

Grecia

FUENTE DE LA IMAGEN – COPERNICUS/SENTINEL-2

Los fuegos en Evia, Grecia, han sido una de las últimas señales del calentamiento global.

1. El cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando ( y depende de nosotros)

Para quienes viven en Occidente, los peligros del calentamiento global ya no son algo lejano, algo que impacta a personas que viven en otros lugares: es ya parte de nuestra vida cotidiana.

«El cambio climático no es un problema del futuro, está aquí y ahora y afecta a todas las regiones del mundo», dijo la Dra. Friederike Otto, de la Universidad de Oxford, y una de las muchas autoras del informe del IPCC.

La confianza de las afirmaciones que los científicos están haciendo ahora sobre sus proyecciones es la verdadera fuerza de esta nueva publicación.

La frase «muy probable» aparece 42 veces en las 40 páginas del Resumen para responsables de políticas. En términos científicos, eso significa que es un 90-100% seguro de que ocurrirá.

El más claro de estos puntos se refiere a la responsabilidad de la humanidad por el cambio climático.

Ya no hay equívocos, somos nosotros los que podemos detener esta situación.

gráfico - pequeño cambio

2- La temperatura puede aumentar más de lo previsto

Cuando se publicó el último informe del IPCC sobre el cambio climático en 2013, se consideró como límite global seguro para el calentamiento una temperatura de 1,5°C.

Pero en las negociaciones políticas que condujeron al acuerdo climático de París en 2015, muchos países en desarrollo y estados insulares presionaron por un límite de temperatura más bajo, argumentando que era una cuestión de supervivencia para ellos.

gráfico - calentamiento

Un informe especial en 2018 mostró que las ventajas de mantenerse por debajo de ese límite eran enormes en comparación con un mundo 2°C más caliente.

Llegar allí requeriría reducir las emisiones de carbono a la mitad, esencialmente, para 2030 y alcanzar las cero emisiones netas para 2050.

De lo contrario, el límite se alcanzaría entre 2030 y 2052.

Este nuevo informe reafirma este hallazgo. En todos los escenarios, el umbral se alcanzará en 2040.

Chilwa, Malawi

FUENTE DE LA IMAGEN – WATERAID/ DENNIS LUPENGA

Si no se controlan las emisiones, los 1,5°C podrían alcanzarse en alrededor de una década.

Si bien la situación es muy grave, no es una caída repentina en la calamidad.

«El umbral de 1,5°C es un umbral importante políticamente, por supuesto, pero desde un punto de vista climático, no es el borde de un acantilado, que una vez que superemos los 1,5°C, de repente todo se volverá muy catastrófico», explica la Dra. Amanda Maycock, de la Universidad de Leeds.

«El escenario de emisiones más bajo que evaluamos en este informe muestra que el nivel de calentamiento se estabilizará alrededor o por debajo de 1,5°C más adelante en el siglo. Si ese fuera el camino que seguiríamos, entonces los impactos se evitarían significativamente», dice.

3- El nivel del mar continuará aumentando, no importa lo que hagamos

En el pasado, los informes del IPCC habían sido criticados por ser demasiado conservadores a la hora de evaluar el riesgo del aumento del nivel del mar.

La falta de una investigación clara hizo que los informes anteriores excluyeran los posibles impactos del derretimiento de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida.

No esta vez.

NASA

¿Podemos limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 °C?

  • 1,1°C es el aumento de temperatura global desde la época preindustrial, en grados Celsius.
  • 2.400miles de millones de toneladas de CO2 emitimos los humanos hasta ahora.
  • 500miles de millones más dejaría el 50% de posibilidades de permanecer por debajo de 1,5 °C.
  • 40miles de millones de toneladas CO2 emite la humanidad cada año.

Fuente: IPCC

El informe muestra ahora que, en los escenarios actuales, los mares podrían elevarse por encima del rango probable, subiendo hasta 2 m para fines de este siglo y hasta 5 m para 2150.

Si bien estas son cifras poco probables, no pueden descartarse bajo un esquema muy amplio de altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Es un escenario bastante negativo, pero incluso si controlamos las emisiones y mantenemos las temperaturas alrededor de 1,5°C para el 2100, las aguas continuarán subiendo en el futuro.

«El peligro detrás de estos números de aumento del nivel del mar es muy aterrador a largo plazo», dice el profesor Malte Meinshausen de la Universidad de Melbourne y otro de los autores del informe.

«En el documento se muestra que incluso con un calentamiento de 1,5°C, estamos mirando a largo plazo de dos a tres metros de aumento del nivel del mar y en otros escenarios es mucho mayor. Eso simplemente da miedo, porque tal vez no sea al final de nuestra vida, pero está a la vuelta de la esquina y puede comprometer a este planeta».

Incluso si el aumento del nivel del mar fuera relativamente leve, tendría efectos colaterales que no podremos evitar.

gráfico - aumento nivel del mar

«Con el aumento gradual del nivel del mar, esos eventos extremos del nivel del mar que han ocurrido en el pasado, solo una vez por siglo, ocurrirán con más frecuencia en el futuro», dice Valérie Masson-Delmotte, copresidenta del grupo de trabajo del IPCC que preparó el nuevo informe.

«Aquellos que ocurrieron solo una vez por siglo en el pasado se espera que ocurran una o dos veces por década a mediados de siglo. La información que brindamos en este informe es extremadamente importante para tomar en cuenta y prepararse para estos eventos».

4- Los hallazgos sobre el CO2

Los científicos han estado preocupados durante mucho tiempo de que el clima de nuestro planeta podría ser más sensible al dióxido de carbono de lo que pensaban.

Generalmente, los expertos usan un término llamado «sensibilidad climática de equilibrio» para expresar el rango de calentamiento que podría ocurrir si se duplican los niveles de CO2.

En el último informe, en 2013, este rango osciló entre 1,5°C y 4,5°C, sin una mejor estimación.

Esta vez, el margen se ha reducido y los autores optan por 3°C como el más probable.

alemania

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El clima extremo ya es parte de nuestra vida.

¿Por qué es esto importante?

«Ahora podemos restringir este número con un buen grado de certeza y luego lo podemos emplear para hacer predicciones mucho más precisas», dice el profesor Piers Forster, de la Universidad de Leeds, y otro autor del informe.

«Entonces, de esa manera, sabemos que el cero neto realmente cumplirá».

5- El papel del metano

Otra gran sorpresa en el informe es el papel del metano, otro gas detrás del calentamiento global.

Según el IPCC, alrededor de 0,3°C de los 1,1° C de los que el mundo ya se ha calentado es resultado del metano.

Abordar esas emisiones, provenientes de la industria del petróleo y el gas, la agricultura y el cultivo de arroz, podría ser una gran victoria a corto plazo.

«El informe anula cualquier debate restante sobre la urgente necesidad de reducir la contaminación por metano, especialmente de sectores como el petróleo y el gas, donde las reducciones disponibles son más rápidas y económicas», dice Fred Krupp, del Fondo de Defensa Ambiental de Estados Unidos.

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Una cámara infrarroja muestra el metano escapando de una planta de gas natural.

«Cuando se trata del sobrecalentamiento de nuestro planeta, cada fracción de grado importa, y no hay una forma más rápida y alcanzable de disminuir la tasa de calentamiento que reduciendo las emisiones de metano causadas por el hombre».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Clima extremo/Ciencia/Calentamiento global.