Cómo es la ultraderecha rusa que quiere arrastrar a Putin a la «guerra total».

Desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de este año, el Kremlin ha buscado por todos los medios minimizar la realidad de la guerra.

La descripción de la invasión como una «operación especial» y la persecución de cualquiera que se atreviera a llamarla con cualquier otro nombre pretende subrayar el carácter supuestamente temporal y limitado del conflicto armado.

Quiere desdibujar la frontera entre la guerra y la paz.

Este principio continuó en el discurso de Vladimir Putin el 21 de septiembre, en el que anunció una «movilización parcial».

Pero la feroz resistencia de Ucrania le ha dado la vuelta a la tortilla.

Mientras que algunos rusos se han opuesto al ataque a Ucrania desde el principio y protestaron públicamente contra la movilización que se declaró recientemente, otros, en la ultraderecha, sienten que Rusia se está conteniendo demasiado y piden cada vez más una movilización total, bombardeos masivos de ciudades ucranianas, e incluso el uso de armas nucleares.

Comprender quiénes son estos ultranacionalistas y qué representan es esencial para descifrar la estrategia de guerra del Kremlin.

Los hombres detrás de la ultraderecha de Rusia

Aunque casi nadie en Rusia afirma abiertamente ser de «ultraderecha», existe, no obstante, una «coalición heterogénea» a la derecha del régimen de Vladimir Putin que comprende fundamentalistas ortodoxos, varios matices de nacionalistas de la oposición (que van desde «nacional demócratas» hasta neonazis), las llamadas milicias «patrióticas», blogueros militares (mil bloggers) y veteranos del Donbás.

Una de las figuras de estos últimos, Igor Girkin, también conocido como Strelkov («tirador»), se desempeñó brevemente como «ministro de defensa» de la autoproclamada República Popular de Donetsk en 2014.

Esta franja política no tiene representación parlamentaria. El erróneamente llamado Partido Liberal Democrático de Vladimir Zhirinovsky (1946-2022) fue sin duda ultranacionalista en la década de 1990, pero luego se incorporó, junto con el Partido Comunista, a la oposición títere y «sistémica».

Leonid Slutski

FUENTE DE LA IMAGEN – NATALIA KOLESNIKOVA/AFP VIA GETTY IMAGES

Leonid Slutski fue el sucesor de Vladimir Zhirinovsky al frente del Partido Liberal Democrático. Diputado en la Duma rusa desde 2000, actualmente preside el Comité de Asuntos Exteriores y casi siempre ha apoyado la política de Vladimir Putin.

El Kremlin también prohibió muchos movimientos de ultraderecha que consideraba peligrosos o violentos por su «extremismo» y les negó permisos a los partidos nacionalistas de oposición para registrarse formalmente.

Sin embargo, el régimen tolera, si no es que alienta, la presencia de portavoces de estos movimientos en los medios de comunicación rusos con la condición de que les sean leales.

Con la excepción de un puñado de figuras que se oponen a la guerra, la ultraderecha de Rusia elogió al régimen de diversas maneras por restaurar la grandeza de Rusia, emanciparse de Occidente (y sus valores supuestamente decadentes) y, sobre todo, defender el «mundo ruso».

Si bien la mayoría de estos radicales dieron la bienvenida al anuncio de una movilización parcial por parte de Vladimir Putin, y algunos incluso reconocieron en ella un «signo de la Providencia», un buen número, sin embargo, afirmó que era demasiado poco y demasiado tarde.

Llamados a una guerra total

La retirada de las fuerzas armadas rusas de las cercanías de Kyiv a finales de marzo de 2022 y la serie de fracasos militares subsiguientes en varias zonas de conflicto han expuesto al mando militar ruso, a su ministro de Defensa, Sergei Shoigu, y al liderazgo político ruso a fuertes críticas.

Rusia llevó a cabo este lunes el conjunto de ataques aéreos más amplio desde las primeras semanas de la guerra, con bombardeos sobre varias ciudades ucranianas, incluida la capital, Kyiv.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Rusia llevó a cabo este lunes el conjunto de ataques aéreos más amplio desde las primeras semanas de la guerra, con bombardeos sobre varias ciudades ucranianas, incluida la capital, Kyiv.

Como resultado, los nacionalistas actualmente instan al Estado ruso a golpear a Ucrania con más fuerza. En su opinión, es hora de poner fin a la «operación especial» y pasar a una «guerra total».

Las dos principales ramas ideológicas del nacionalismo ruso tienen en común este llamado.

La primera rama es de inspiración imperialista. Enfatiza la grandeza del Estado ruso frente al mundo exterior, es decir, Occidente, y alienta al Estado a ejercer su dominio sobre varios espacios y poblaciones, tanto eslavas como no eslavas.

Aquí, Rusia se define como una entidad imperial dedicada a expandir sus fronteras en el espacio de la antigua Unión Soviética.

La segunda rama, etnocéntrica, se ocupa sobre todo de los intereses del pueblo ruso, entendido en el sentido étnico del término, tanto en Rusia como en el extranjero.

Esta rama busca transformar la Federación Rusa, que considera «demasiado multinacional», en un estado nacional ruso.

Una de las claves sería el irredentismo, preferentemente pacífico pero también belicoso si fuera necesario.

Estas dos lógicas nacionalistas tienden a converger en el contexto de la guerra en Ucrania.

Plaza Roja Moscù

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES. La presión de los grupos de ultraderecha en Rusia incluye el uso de armas nucleares.

La actitud actual de Rusia hacia su vecino contiene tanto un elemento imperial como étnico.

Los imperialistas enfatizan el poder del estado ruso y su expansión territorial, mientras que los etnonacionalistas se enfocan en la defensa de los rusos (o ucranianos de habla rusa) como comunidad étnica o cultural.

Para los etnonacionalistas, críticos con el régimen de Putin, el enemigo es ante todo nacional; son los ucranianos y su identidad, enmarcados como «negación» de lo auténticamente ruso.

Por ejemplo, el veterano nacionalista Alexander Sevastyanov insiste en que la guerra en Ucrania constituye «la oposición frontal del proyecto ucraniano a todo lo ruso».

En la medida en que el pueblo y las autoridades ucranianas están «animados por un odio visceral» hacia los rusos, la «desnazificación de Ucrania y su re rusificación constituyen la tarea más apremiante», concluye.

A pesar de estas diferencias de interpretación, ambos campos están de acuerdo en un punto: la victoria debe lograrse a toda costa, incluso si esto significa desplegar el arsenal nuclear en Ucrania.

«Si la elección es entre una victoria ucraniana y una guerra nuclear global, la guerra nuclear es preferible», dice Yegor Kholmogorov, un periodista de opinión nacional imperialista de Tsargrad y RT (Russia Today), quien ha mediado durante mucho tiempo entre los nacionalistas leales al Kremlin y opositores nacionalistas.

Y es que, en palabras del activista etnonacionalista Alexander Khramov, si Ucrania, respaldada por Occidente, gana esta guerra, Rusia se dividirá en «una multitud de microestados» y el pueblo ruso será aniquilado.

Putin

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Muchos temen que si Ucrania logra rechazar la invasión, Rusia «se dividirá una multitud de microestados».

Galvanizados por la guerra, estos actores piden una «purificación» efectiva de la sociedad rusa que va más allá de las declaraciones del Kremlin.

Los miembros de las élites económicas, intelectuales o políticas son considerados «compradores» (burguesía compradora) por su apego a Occidente y los bienes que poseen allí.

Alexander Zhuchkovsky, un activista nacionalista que vive en el este de Ucrania desde 2014, llega incluso a implorar el establecimiento de una nueva opritchnina, el término ruso para un régimen de terror introducido por Iván el Terrible en el siglo XVI.

¿Podrá el Kremlin canalizar el creciente fervor belicista?

En vista de la intensidad de la retórica de las diversas alas de la ultraderecha rusa, respaldadas recientemente por varios aliados de Putin, incluido el líder checheno Ramzan Kadyrov, es dudoso, pero sea cual sea el resultado de la guerra en Ucrania, es probable que la presión nacionalista se convierta en una amenaza grave y duradera para la estabilidad interna de Rusia.

*Jules Sergei Fediunin es investigador postdoctoral en el Centro Raymond Aron de Estudios Sociológicos y Políticos (EHESS), doctor en Ciencias Políticas asociado al Centro de Investigación Europeas-Eurasia (CREE) de INALCO, Instituto Nacional de Lenguas y Civilizaciones Orientales.

Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí si quieres leer la versión original.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. En 2014, un grupo de manifestantes coreaban «Nuestro nombre es Strelkov», en solidaridad con el veterano militar Igor Girkin, quien desempeñó un papel clave en la anexión de Crimea y la guerra en Donbás.

FUENTE RESPONSABLE: Jules Sergei Fediunin. The Conversation. Hace 9 horas.

Sociedad/Conflicto Rusia-Ucrania/Guerra/Vladimir Putin/Ultraderecha.

 

 

Quién es Serguéi Surovikin, el general ruso acusado de destruir Alepo y que ahora comanda la ofensiva de Moscú en Ucrania.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, puso este fin de semana a uno de sus hombres más destacados al frente de la guerra en Ucrania.

Serguéi Surovikin, general del ejército ruso, fue nombrado el sábado «comandante del Grupo Conjunto de Tropas en el área de la operación militar especial», como denomina el Kremlin a la invasión de su país vecino.

Con esta decisión, Moscú dio un mensaje dentro de su estrategia bélica horas después del colapso parcial del puente de Crimea ocurrido en la madrugada del sábado por la explosión de un camión que provocó el incendio de siete tanques de combustible.

Ucrania no se hizo responsable por el incidente.

Dos días después, este lunes, Rusia atacó Kyiv con misiles después de meses sin acercarse a la capital ucraniana.

Putin lo calificó como la respuesta a un «acto de terrorismo» del que culpó al gobierno de Volodymyr Zelensky.

Pero también fue la respuesta de Putin a los halcones en su propio campo, que están cada vez más inquietos con las pérdidas rusas en la guerra y cada vez más fuertes con sus llamados a una acción más dura, según analiza Sarah Rainsford, corresponsal de la BBC en el este de Europa.

Los funcionarios del Kremlin y presentadores de televisión que estaban deprimidos y abatidos hace solo unos días, ahora aplauden este ataque a su vecino, se regodean e incluso bailan en las publicaciones de las redes sociales, mientras Ucrania llora por sus muertos y se remueve entre los escombros de múltiples ataques.

Un general con experiencia

Surovikin es originario de Siberia, tiene 56 años y una carrera militar ascendente: combatió en Afganistán, Chechenia, Tayikistán y Siria. Carga consigo una reputación de crueldad y brutalidad, aunque la versión rusa es que es un «líder militar duro y exigente».

En Chechenia, su promesa pública de «destruir tres militantes por cada soldado muerto» obtuvo amplia resonancia, de acuerdo a la agencia de noticias rusa TASS.

Antes de ser designado como general del ejército en agosto de 2021, Surovikin combatió en la guerra en Siria.

Allí dirigió desde marzo de 2017 el grupo de tropas rusas en ese país y, según TASS, tomó el control de la mayor parte del territorio, las principales comunicaciones de transporte y campos petroleros, entre otros.

Serguéi Surovikin

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Serguéi Surovikin en una teleconferencia durante la guerra en Siria.

En noviembre de 2017 fue nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia y, con ello, responsable de la destrucción desde el aire de gran parte de la ciudad siria de Alepo.

Y un mes más tarde fue condecorado por Putin: recibió el título de Héroe de la Federación Rusa «por el coraje y heroísmo mostrados en el desempeño del deber militar en la República Árabe Siria».

El currículum del general incluye además la muerte de manifestantes prodemocracia en Moscú en 1991 durante el intento de golpe de Estado, por lo que ya se le calificaba de despiadado.

El militar fue arrestado en ese momento, pero el entonces presidente de Rusia, Boris Yeltsin, ordenó su liberación, según TASS.

Enfoque en Ucrania

Surovikin ya estaba dirigiendo el grupo de tropas «Sur» en Ucrania desde este año y, según Frank Gardner, corresponsal de Seguridad de la BBC, no está claro qué diferencia supondrá su nombramiento.

En Ucrania, Rusia se enfrenta a un ejército real, equipado y entrenado por países de la OTAN, y los rusos han ido perdiendo terreno y prestigio.

El Kremlin ha perdido varios generales muertos en el frente y otros han sido despedidos por incompetencia.

Y la línea dura en Moscú ha estado clamando por un enfoque más agresivo para lograr su objetivo de subyugar a Ucrania.

El incidente del puente de Crimea llevó a un punto máximo la consternación rusa por el progreso de la guerra.

Designar a Surovikin al mando de las tropas en Ucrania fue «una concesión de Putin a los intransigentes», dice Rainsford.

Vladimir Putin, Dimitri Medvedev y Serguéi Surovikin.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Vladimir Putin, Dimitri Medvedev y Serguéi Surovikin en la fiesta de coronación de militares que combatieron en Siria.

Llevaban tiempo pidiendo ataques contra la infraestructura civil: congelar al pueblo ucraniano para someterlo este invierno boreal, si sus soldados no pueden ser vencidos en el campo de batalla.

«¿Cuándo empezaremos a pelear?», exigió el propagandista Vladimir Solovyov, argumentando que era mejor para Rusia ser temida que ser objeto de burlas.

Grigory Yudin, de la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales de Moscú, describió el bombardeo masivo del lunes como «un acto de desesperación», destinado principalmente a resolver los problemas internos de Putin.

El mandatario ruso parece haber adoptado la idea de los halcones de que hay que «asustar de muerte al oponente» para que se rinda, escribió Yudin en Twitter.

El expresidente de Rusia Dmitry Medvedev, una vez visto como un liberal, advirtió que estos ataques son solo «el primer episodio», con más por venir.

«Está claro que actualmente sus fuerzas están demasiado dispersas en demasiados frentes. Si Surovikin planea un replanteamiento radical, es posible que decida concentrarse en una sola área y aplicar una fuerza abrumadora y aplastante», analiza Gardner.

Imagen de portada: EPA. Surovikin fue condecorado en 2017 por Putin por sus servicios militares en Siria.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 10 de octubre 2022.

Sociedad/Conflicto Rusia-Ucrania/Guerra/Europa/Sector Militar.

 

 

 

Por qué las madres rusas no salen a la calle a protestar.

Cientos de miles de hombres rusos han huido de la movilización parcial. ¿Por qué no hay protestas masivas de mujeres en las calles rusas? DW habló con una madre, cuyo hijo huyó a Kazajistán.

Si deseas profundizar en esta entrada; por favor cliquea adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

DW habló con Irina Ivanova (nombre ficticio por razones de seguridad), en Moscú.

DW: ¿Su hijo se fue de Rusia debido al llamamiento a filas?

Irina Ivanova: No, no esperamos tanto, porque podría ser de los primeros en ser reclutados. Tiene unos 30 años, estudia en la universidad y sirvió en el Ejército. Al principio, dijeron que los estudiantes no serían reclutados. Pero reiteradamente van empleados de las oficinas de reclutamiento y de la Policía a la universidad. Así que decidimos con rapidez que debía irse. Mi hijo compró boletos y se fue a un pueblo en la frontera con Kazajistán. Sabíamos que todavía era posible cruzar legalmente la frontera allí. Una amiga mía lo ayudó y esperó a que pasara todos los controles y se subiera a un auto al otro lado.

Cientos de miles de rusos buscan refugio en países vecinos. ¿Por qué la movilización parcial tuvo un impacto tan grande? Durante siete meses, la gente vivió como si no hubiera guerra en Ucrania.

No es verdad. Todo el mundo sabe que hay guerra en Ucrania. Pero cada uno tiene su vida cotidiana. La gente que fue a la guerra en Ucrania decidió hacerlo por razones ideológicas, económicas o convicciones personales. Ahora las autoridades han tomado decisiones sin tener en cuenta a la gente, y muchos no están de acuerdo. Y para no tomar parte en todo esto, huyen.

Mucha gente en el extranjero cree que los rusos no deberían huir de este problema, sino luchar contra él…

No veo la manera de que la gente ponga fin a lo que está pasando aquí. Hoy todo el mundo dice: «Tienen un presidente así, salgan a la calle y derrótenlo». ¿Cómo se supone que debemos hacer eso? Después de este éxodo masivo, no quedó en el país población masculina, fuerte y pensante. 

Los hombres huyen porque no quieren mancharse las manos de sangre. Las mujeres como yo nos quedamos. ¿Qué debemos hacer? Tal vez habrá una rebelión de las mujeres. La historia conoce muchos ejemplos. Pero, ¿qué se debe hacer en esta situación concreta? No tengo ninguna respuesta.

Hombres rusos en Kazajistán.

Casi todos los que huyen son maridos e hijos. Las protestas más grandes de mujeres solo se produjeron en Daguestán y Yakutia. ¿Por qué no en otras regiones o en grandes ciudades como Moscú?

Mis amigos, colegas y yo hablamos sobre ello todo el tiempo. Todos tenemos diferentes opiniones al respecto, pero estamos de acuerdo en una cosa: somos responsables de nuestros hijos. 

Siempre fui a todas las protestas, vigilias y manifestaciones. Siempre tuve cuidado de que la Policía no me golpeara con porras, porque tengo otros dos hijos menores de edad.

Hay cientos de miles, millones de personas como yo. Si por alguna razón ya no estamos allí, entonces también se destruirá la vida de nuestras familias y de nuestros hijos. En pequeñas repúblicas como Daguestán o Yakutia, las familias y los clanes son muy fuertes. Los moscovitas, como yo, no tenemos a nadie que nos apoye. No podemos garantizar la seguridad de nuestros niños. No queremos vivir en las condiciones en las que tenemos que vivir hoy, pero no hay nada que podamos hacer al respecto. Esta es nuestra mayor tragedia y nuestra mayor desgracia.

¿Cómo reacciona la gente ante la movilización parcial en su círculo de amigos y en todo el país?

En mi círculo de amigos estamos consternados y condenamos esta guerra. Estamos en contra. Odio al poder estatal, que se ha apropiado de mi país de origen —he estado diciendo esto durante 20 años—, y ahora obliga a mi hijo a involucrarse. 

Por otro lado, sé que en provincias, en pueblos y aldeas desfavorecidos, donde la información sólo llega distorsionada y solo a través de los medios estatales, las opiniones son muy diferentes. Es un territorio enorme, y esas personas están dispuestas a apoyarlo todo. Nos sentimos en minoría.

¿Cómo ve el futuro de su país y su futuro personal?

Desgraciadamente, no veo ningún futuro para la Rusia actual. No tenemos un solo líder a quien seguir. Todos han sido quitados de en medio. Ya nadie intenta ser un líder. 

Ya no tenemos ninguna influencia. Lo único que nos queda es nuestro rechazo y nuestra resistencia contra todo. Todo lo que podemos hacer es tratar de salvar al menos a una parte de nuestra familia y una parte de nosotros mismos.

La entrevista fue realizada por Marina Baranovska.

Imagen de portada: Rusos en la frontera con Kazajistán, tras darse a conocer la movilización parcial.

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. 5 de octubre 2022.

Sociedad/Rusia/Conflicto Rusia-Ucrania.

 

3 medidas del inédito plan de emergencia para abaratar las cuentas de luz en Europa (y en qué no han logrado ponerse de acuerdo).

Mientras en Italia manifestantes salieron a las calles estos días a quemar facturas de la luz en protesta por el aumento de los precios, los gobiernos de la Unión Europea intentan ponerse de acuerdo para controlar la escalada en el costo de la electricidad.

«Estamos en una guerra energética con Rusia, se acerca el invierno [boreal] y tenemos que actuar ahora», dijo el viernes el ministro checo de Energía, Jozef Sikela, cuyo país ejerce la presidencia rotativa del Consejo Europeo.

Esa urgencia por conseguir soluciones para enfrentar la escalada en las tarifas de la electricidad en medio de la crisis energética llevó a los ministros de Energía de la UE a conseguir un acuerdo en Bruselas.

El plan alcanzado incluye tres medidas de emergencia: una reducción del consumo eléctrico, un tope a los precios de la generación eléctrica que no depende del gas (renovables o nuclear) y un impuesto temporal a las petroleras conocido como «contribución solidaria».

Pero la gran batalla por contener los precios de la energía probablemente se va a librar, dicen los expertos, en el polémico campo de la intervención del precio del gas natural que llega a la región.

Algunos de los 27 países que componen el bloque comunitario esperan ir mucho más lejos y reclaman intervenciones más profundas para limitar el precio del gas, no solo el ruso, como propone la Comisión Europea.

Protestas en Roma contra el aumento de la electricidad organizada por Unione Sindacale di Base (USB).

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En Roma manifestantes quemaron facturas de luz y advirtieron que los precios pueden subir hasta 60% en los próximos meses.

Sin embargo, esas aspiraciones chocan con la resistencia de países que temen que ello pueda afectar al suministro, como es el caso de Alemania o Países Bajos.

Qué implica el acuerdo

Los miembros del bloque se comprometieron a reducir el 10% del consumo general de electricidad y un 5% obligatorio en las horas punta.

Para concretar ese paso, los países deberán identificar entre diciembre de 2022 y marzo de 2023 cuáles son sus horas de máximo consumo y determinar libremente las medidas necesarias para reducir la demanda.

Camarero saliendo de restaurante y cuentas de electrcidad en la ventana

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Algunos pequeños restaurantes están poniendo las cuentas de electricidad en sus ventanas.

Por otro lado, los países acordaron fijar un precio tope para las llamadas energías inframarginales (renovables y nuclear) de unos US$175 el megavatio hora entre diciembre y junio, aunque se permitirá a los países que ya cuentan con medidas en marcha, como España, mantener sus propios límites.

La tercera parte del acuerdo trata de la implementación de un impuesto temporal y obligatorio a los beneficios de las productoras de energías fósiles y las refinerías.

Esta «contribución solidaria» supondrá un gravamen del 33% de cualquier ganancia superior al 20% de lo que han obtenido como excedentes respecto a la media de los últimos cuatro años.

Desde el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania en febrero, las tarifas energéticas y las preocupaciones sobre cómo manejar la crisis en el corto y en el largo plazo no han parado de crecer.

Y es que, tras la ofensiva rusa, Estados Unidos, la UE y sus aliados adoptaron una serie de sanciones sin precedentes y, en represalia, el Kremlin redujo drásticamente su suministro de gas natural, un componente clave para mantener en movimiento la industria y los hogares europeos.

Persona enchufa artefacto elécrico

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES.

Hasta ahora, varios países del bloque han adoptado medidas de protección especial a los consumidores para pagar las cuentas de luz, precisamente cuando la inflación en la eurozona ha llegado al 10%.

Alemania, por ejemplo, el país más directamente afectado por la ausencia de gas ruso, adelantó que destinará casi US$200.000 millones para proteger a los hogares y empresas de la crisis.

Acusaciones de sabotaje

Mientras los países europeos intentan encontrar fórmulas para mitigar la escalada de precios del gas y la electricidad, el conflicto entre las potencias de Occidente y Rusia por la invasión de Ucrania continúa avanzando.

La semana pasada el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció la anexión a su territorio de cuatro regiones ucranianas y la Unión Europea denunció que las fugas en dos importantes gasoductos que van de Rusia a Europa fueron causadas por un «sabotaje».

El gobierno de Ucrania aseguró que las fugas en los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2 fueron provocadas por Rusia en lo que calificó como un «ataque terrorista».

Trayecto gasoductos Nord Stream desde Rusia

Sin embargo, Moscú negó su responsabilidad. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, desestimó las acusaciones de sabotaje como «predecibles, estúpidas y absurdas».

Las cuatro fugas detectadas, dicen expertos, han dejado en evidencia la «fragilidad» energética de Europa frente al Kremlin.

Tras los incidentes, las naciones europeas han reforzado las medidas de seguridad cerca de sus infraestructuras estratégicas. «Nos tenemos que preparar para escenarios que hace poco eran inconcebibles», dijo Nancy Faeser, la ministra de Interior de Alemania.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) declaró este lunes que Europa enfrenta riesgos sin precedentes para el suministro de gas natural y que podría terminar en una competencia con Asia por conseguir las escasas reservas de gas líquido transportado por barco.

En ese escenario, el organismo recomendó a los países de la UE reducir en un 13% su consumo durante los próximos meses en caso de un corte total del gas ruso.

Por ahora, los países del bloque han compensado buena parte del déficit ruso comprando costosos envíos de gas natural licuado (GNL), que llega por barco desde países como Estados Unidos y Qatar, y aumentando el suministro por gasoductos desde Noruega y Azerbaiyán.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Los consumidores están preocupados por el aumento de las facturas eléctricas.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 4 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Europa/Conflicto Rusia-Ucrania/Energía/ Restricciones.

 

 

 

 

Qué busca Rusia con los criticados referendos en los territorios ucranianos ocupados que comenzaron este viernes.

Las votaciones en distintos referendos sobre la incorporación a Rusia de los territorios ucranianos de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia, en el este del país, comenzaron este viernes según informaron los medios locales.

Este proceso, al que no solo el gobierno de Ucrania sino gran parte de los países que condenan la invasión rusa a este país rechaza, se prolongará hasta el próximo 27 de septiembre.

En un comunicado, el gobierno ruso, a través de la jefa del organismo electoral de Rusia, afirmó que dará todo el apoyo necesario a los habitantes de las regiones «liberadas» para que puedan participar en este proceso.

«Todos los miembros de los comisiones electorales, más de 5.000 personas, comenzaron su labor», declaró a la agencia Interfax la jefa de la comisión electoral instalada en la región de Zaporiyia, Galina Katiuschenko.

Katiuschenko explicó que por medidas de seguridad durante los primeros cuatro días de votación los ciudadanos de estos territorios podrían votar desde sus casas o en lugares especiales y que solo el propio 27 de septiembre serán abiertos los colegios electorales habituales.

GETTY IMAGES. Una delegada electoral lleva una urna durante el primer dia de votación por el referendo en la región del Donbás, este de Ucrania.

A pesar de que Rusia ha respaldado los referendos, de acuerdo a los expertos militares su ejército ocupa poco más de la mitad de las regiones de Donetsk y Zaporiyia.

Aunque sí controla totalmente las zonas de Lugansk y Jersón.

Por su parte, el gobierno de Ucrania, que rechaza con vehemencia la realización de estos referendos, acusa a las fuerzas rusas de manipular a los electores en los territorios ocupados.

Estas votaciones también han sido duramente criticadas por varios líderes en Occidente.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, calificó durante su discurso en la Asamblea General de la ONU de «falsos» los referendos y acusó a Rusia de «querer acabar con el derecho de Ucrania a existir como Estado».

¿Cuál es el objetivo de los referendos?

Después del inicio de la invasión, el pasado febrero, la intención de Moscú ha sido apoderarse principalmente de los territorios ubicados en la región del Donbás, en el este de Ucrania.

De hecho, allí concentró su estrategia militar una vez desistió de intentar capturar Kyiv, la capital del país.

Sin embargo, en las últimas semanas la contraofensiva del ejército ucraniano ha logrado recapturar cerca de 3.000 kilómetros de territorio y liberar varias ciudades que estaban bajo el control ruso, lo que ha hecho que Moscú cambie de planes.

Primero, convocó a 300.000 reservistas para reforzar su empeño militar en Ucrania.

Votación del referendo.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las votaciones se hacen cerca de la casa de los habitantes de estas zonas del este de Ucrania por motivos de seguridad.

Y segundo, confirmó el apoyo a la celebración de los referendos que buscan anexar estos territorios a Rusia, con un propósito principal: poder afirmar que su territorio está siendo atacado por armas de la OTAN y otros países de Occidente.

A esto se suma que, con los 300.000 nuevos soldados que ha convocado, Rusia podría vigilar y proteger cerca de 1.000 kilómetros de frontera.

Esta estrategia ya fue utilizada por Moscú en 2014, cuando logró anexar Crimea después de una serie de incursiones militares y posteriormente realizó un referendo, que no fue aceptado por varios países alrededor del mundo.

Las últimas acciones ordenadas por Vladimir Putin han sido ampliamente rechazadas por representantes de gobiernos de Occidente, como el presidente Biden y la presidenta de la Comisión de la Unión Europea, Ursula von der Leyen.

¿Algo cambiará?

Sin embargo, a pesar del afán ruso, lo cierto es que al menos dos de las ciudades donde comenzaron los referendos no son zonas dominadas completamente por el ejército ruso.

Estas ciudades son Jersón y Zaporiyia, donde las fuerzas de Moscú todavía no han podido dispersar la contraofensiva del ejército ucraniano.

Por esa razón, en conversación con la BBC, un asesor del ministro de Defensa de Ucrania, Yuriy Sak, anotó que los referendos estaban condenados al fracaso.

«Estamos viendo que las poblaciones locales están todas a favor de regresar a Ucrania», señaló.

En cualquier caso, Kyiv dice que cualquiera sea el resultado de estas votaciones no cambiará su estrategia y sus fuerzas seguirán presionando para liberar los territorios.

Ejercito de Ucrania.

En las últimas semanas, el ejército ucraniano ha logrado recapturar un amplio territorio en el este de Ucrania.

Por su parte, el analista ruso Alexander Baunov señala que, aunque es cierto que redefinir las áreas ocupadas como territorio ruso probablemente no detendrá al ejército de Ucrania, envía un mensaje a las poblaciones que tiene bajo su control.

Y agrega, que «la esperanza del Kremlin es que los países de Occidente que apoyan a Ucrania se resistan a que sus armas sean disparadas contra territorios declarados por Moscú como rusos».

Así, cobra sentido la anotación que hizo Putin esta semana sobre «utilizar todos los medios a su disposición para proteger a Rusia».

Esto pone sobre el tapete, como lo indica Bainov, el uso de armas nucleares.

Finalmente, el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, habló de una «escalada peligrosa», pero reafirmó la posición de Washington de que ningún reclamo ruso sobre suelo ucraniano podría quitarle el derecho a Ucrania a defenderse.

Incluso Turquía, que ha tratado de desempeñar un papel mediador, ha condenado la votación como ilegítima.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. Las votaciones comenzaron en varias zonas en el este de Ucrania.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 23 de septiembre 2022.

Guerra/Rusia/Ucrania/Conflicto Rusia-Ucrania/OTAN.

 

 

¿Sirve para algo la poesía? Una semana conviviendo con una poetisa ucraniana.

«Para Yuliya hay un tipo de nacionalismo que es bueno y es constructivo, para mí no hay nacionalismo bueno».

Todo el mundo desea pertenecer a un país con una cultura viva, y hablar una lengua que haya servido de herramienta para engendrar alguna obra literaria de la que se pueda presumir (no en vano nos referimos al castellano como la lengua de Cervantes), pero nadie está dispuesto a sostener a los novelistas ni mucho menos a los poetas, los auténticos parias de las letras sin cuyas creaciones una lengua no merecería respeto internacional alguno.

A lo que sí hay bastante disposición es a invitar a los plumillas a dar la chapa en todo tipo de saraos y a pagarles una copa después –ya se sabe que en este gremio a veces uno se conforma con que le presten atención en una sobremesa–. Si uno está de racha, puede que incluso le inviten a una residencia o a un festival de literatura en algún lugar exótico. 

Este verano, que no me salían las cuentas para ir más allá del pueblo de mi abuela, tuve la fortuna de recibir al principio de junio una invitación al Festival de Literatura Mediterránea de Malta, que se celebra en un fuerte de La Valeta la última semana de agosto, y por cuya asistencia me daban además un estipendio diario para comer y una pequeña paga por recitar. 

No sabía absolutamente nada de aquel festival pero acepté siempre y cuando pudiera ir con mi mujer, petición que me fue concedida y vi cómo de repente se nos resolvía esa escapada que todo matrimonio cuarentón debe hacer para huir de su familia y recuperar la condición de novios durante unos días o por el contrario, para comprobar definitivamente que ya la cosa no tiene solución posible.

Nunca habríamos elegido La Valeta como destino para una escapada, pero a caballo regalado ya se sabe. De Malta una persona de mi generación por lo general solo acertaría a decir que es un país al que le metimos doce goles en los ochenta. Si uno es medio cultureta, sabe que a Corto Maltés le da cierto caché de desclasado romántico su condición de maltés y si además ha visto The Maltese Falcon de John Huston, algo le sonará eso de los caballeros de la poderosa orden de Malta. Poco más en todo caso. 

Tras una semana de inmersión profunda puedo hacer una breve introducción al lugar. Malta es el país más pequeño de la UE, es un archipiélago de tres islas cuyo territorio de trescientos kilómetros cuadrados equivale a poco más que la mitad de Ibiza, la mayor de las islas es Malta y está densamente poblada, la menor se llama Comino y está deshabitada y luego hay otra más rural que se llama Gozo. 

En este mínimo espacio se apelotonan medio millón de habitantes además de cantidades ingentes de turistas, que duplican la población de la isla. Ninguna isla en el Mediterráneo tiene un carácter insular tan marcado como Malta. Para empezar este país es junto con Chipre uno de los dos únicos estados insulares del Mediterráneo, pero puede decirse que Chipre está políticamente atada al continente por la ocupación turca del norte de la isla, y también lo está culturalmente al compartir idioma con Grecia y con Turquía. 

El resto de islas de este mar pertenecen a países del continente y ninguna tiene lengua propia a excepción del sardo, que es una lengua en vías de ser sustituida por el italiano.

Estas islas no están atadas a ningún país del continente –de hecho fueron colonia de otras islas, Reino Unido, país del que Malta se independizó en los sesenta– y además posee un idioma propio, el maltés, que tiene su origen en el dialecto árabe medieval que se originó en Sicilia. Es decir, es un idioma surgido en una isla y trasplantado a otra que está ochenta kilómetros más al sur. Por el camino, el maltés ha articulado sobre su gramática árabe miles de palabras italianas, inglesas y de donde hiciera falta, por Malta han pasado todos. 

La Valeta es la encarnación del idioma maltés: decenas de iglesias barrocas desde donde se oyen a ancianos feligreses de ojos negros y tez tostada rezar rosarios en algo que suena a árabe, viejos palacetes bellamente descoloridos y desconchados al más puro estilo italiano, en cada fachada imágenes católicas con velas prendidas que conviven con iconos civiles del mundo sajón como las rojas cabinas de teléfono y los rojos buzones del Royal Mail, coches con volante a la derecha que circulan por la izquierda bajo banderolas y estandartes de santos católicos con sus nombres arabizados, tipo San Girgor il-Kbir. Todo parece una fabricación de una inteligencia artificial a la que se la ha pedido que sintetice un mundo fantástico a partir de datos e imágenes de Londres, Nápoles, una isla griega y un barrio de Argel.  

La comunidad de hablantes es de unos 400.000, y casi todos alternan el maltés con inglés e italiano, pues según me cuentan los organizadores del festival, el maltés sigue teniendo el estigma en su propio país de ser el idioma de la cocina, un idioma doméstico sin el lustre del prestigio literario. 

Este es un estigma contra el que luchan los esforzados organizadores de este festival de bajo presupuesto que tiene entre sus objetivos conectar a autores de países del Mediterráneo con autores locales y promover lazos entre ellos para evitar que el diminuto círculo de la literatura maltesa caiga en la total irrelevancia. Lo que se nos pide pues a los asistentes a este festival es que dediquemos las mañanas que yo esperaba pasar nadando en alguna cala de aguas turquesas a un taller de traducción de poesía, en que todos nos traducimos a todos usando el inglés como lengua franca y preparando el material que será leído en maltés y en otras lenguas en un evento de dos días en un patio del imponente Fuerte de Sant Elmo que guarda la entrada al puerto natural más grande del Mediterráneo, antaño defendido por los legendarios caballeros de la Orden de Malta.

En una pequeña estancia de este fuerte nos reunimos de nueve a 12 el poeta italiano Claudio Pozzani, la poetisa argelina Lamis Saidi, la poetisa ucraniana Yuliya Musakovska, los autores locales Aleks Farrugia, Antoinette Borg y Adrian Grima. 

Yo soy el único que me he presentado al festival con mi pareja, un neceser lleno de cremas de sol, toallas de playa, unos Montecristo para las sobremesas, gafas de bucear y las mejores calas de la isla marcadas en mi cuenta de Google Maps. Tengo claro que esta es mi verdadera semana de vacaciones, pero trato de que no se noten demasiado mis verdaderas prioridades.

Al entrar el primer día en el Fuerte de Sant Elmo, veo que bajo las murallas hay unas rocas con unas precarias escaleras oxidadas para tirarse al agua, casetas de pescadores reconvertidas en merenderos para bañistas locales y un chiringuito favela rio encaramado en la orilla que pone música de los ochenta y anuncia en una pizarra con muy mala letra que hay cheeseburgers y Aperol spritz a módicos precios. 

Es todo lo que necesito para ser feliz, pienso. Marco la ubicación del lugar en WhatsApp y se la envío a mi mujer, aquí es donde nos vamos a encontrar en el momento en que el reloj marque las doce y termine el taller de traducción que justifica mi presencia en la isla.

Soy el único de los invitados internacionales que llega con chanclas, bermudas y una bolsa con accesorios de bañista a nuestro primer encuentro. Lamis Saidi tiene el pelo cubierto con el heyab, y va recatadamente vestida. Yuliya lleva un vestido largo y un gesto perpetuamente circunspecto, Claudio viene elegantemente vestido con camisa y pantalones largos de lino blanco. Los escritores malteses también van con pantalones largos, zapatos y camisa.

Soy consciente de que sin haber abierto la boca he delatado en el primer minuto mis verdaderas intenciones. El resto del grupo hará saber las suyas en una ronda de presentaciones, donde todos revelan de una manera directa o inconsciente su relación con la poesía y sus objetivos para este festival de literatura. 

Yuliya viene desde Lviv, al este de Ucrania, fue la primera escritora en ser convocada porque este año todo festival cultural ha de dar voz a un representante de Ucrania. 

Los poemas que nos trae para traducir son todos muy recientes, es una poesía de tiempos de guerra, explícita, angustiosa y descarnada. Nos hace saber sin tapujos que viene con una misión, tiene un mensaje para la minúscula nación maltesa, está aquí para denunciar a Rusia y tiene reivindicaciones concretas: la cancelación de la cultura rusa mientras dure la guerra y la suspensión de todos los visados a los ciudadanos rusos. 

Malta está llena de turistas de aquel estado terrorista que disfrutan del sol y de la playa mientras el ejército ruso ocupa su país y asesina a los compatriotas de Yuliya. 

Lamis también tiene su agenda política, reivindica la voz de su país y tarda poco en hacer una enmienda a la cosmovisión colonialista, en cuanto le hablamos en francés deja claro que es un idioma que ha dejado de ser la lengua preferente de los intelectuales de Argelia. Los autores malteses nos hablan de su lucha por mantener la pujanza del idioma local, pues un idioma que no produce poesías o novelas que permitan a su comunidad de hablantes asombrarse y entender el mundo en el que viven, es un idioma condenado a muerte: la suya es una misión de supervivencia. 

Claudio es prudente y parco en palabras, un hombre de sesenta y un años muy bien llevados, que tarda en presentarse un cuarto del tiempo que los demás han empleado, se guarda de hacer cualquier proclamación y se limita a decir que es poeta a tiempo completo y que organiza un festival de poesía todos los años en Génova. No hace falta decir más para haber dicho más que todos solo con eso. 

Los demás asistentes han tenido que confesar que tienen empleos en otras cosas, es decir, que a lo sumo son poetas de fin de semana y fiestas de guardar. Busco a Claudio discretamente en internet y veo que por el festival que dirige han pasado nada menos que Lou Reed, Fernando Arrabal, Lydia Lunch, Richard Hell, Jodorowsky y Ferlinghetti.

Tras las presentaciones iniciales, escogemos los poemas de los otros autores que queremos traducir con mimo para que puedan reencarnarse en otra lengua. Todos han hecho el trabajo previo de traducir previamente al inglés –la lengua franca de este taller de traducción– una selección de sus textos, y ahora nos sentamos con los otros poetas para ir revisando verso a verso, preguntándoles qué es exactamente lo que han querido decir en su idioma original, de modo que se conserve la esencia al trasladar imágenes y metáforas por ese alambicado camino que va desde el idioma de partida hasta la lengua franca y de ésta a nuestras respectivas lenguas. 

El resultado final de ese trabajo del taller serán los poemas que leeremos en varias lenguas el fin de semana ante el público maltés que acuda al festival. Yo he sido bastante vago y solo he presentado los únicos poemas que tenía ya en inglés desde hace mucho tiempo, que son los que escribí cuando tenía 22 años, era estudiante de literatura en Boston y solo quería impresionar a alguna chica de clase.

De repente me vi a mis 46 años en bermudas y chanclas, con una intrascendente colección de poemas de amor adolescente, ante poetas que acudían con misiones de enorme trascendencia a aquel pequeño festival en Malta, y empecé a considerar entonces si debía encontrar algún texto con suficiente sustancia para ser presentado al reducido público que se esperaba para el fin de semana y que iba a recibir la tremenda descarga emocional de aquellas poetisas que escriben con la convicción de que sus versos pueden tener un impacto en el mundo, aunque el mundo no sea más que los cuatro gatos a los que aún les importa la poesía en uno de los países más diminutos del planeta. 

Pronto comencé a sospechar que lo que me había parecido una mamandurria que me iba a permitir gozar de una semana en una isla del Mediterráneo a solas con mi mujer tenía el peligro de convertirse en una cuestión filosófica sobre el sentido de escribir poesía, una pregunta de la que afortunadamente me había liberado hace años y para la cual, a estas alturas de la vida, tras comprobar la absoluta irrelevancia de cada verso que he escrito, me hubiera contentado con responder cínicamente que solo había valido para pasar una semana de agosto en Malta. 

Antes de que me diera tiempo a seleccionar qué poemas míos en inglés iba a elegir para recitar, si una oda a una chica que comía sándwiches de mantequilla de cacahuete en el autobús que me llevaba a la universidad u otro sobre la terraza donde tomábamos cervezas tras salir de clase, sonó una ruidosa sirena en el fuerte que no supe identificar. 

Uno de los presentes preguntó qué era eso, y uno de los organizadores malteses nos explicó que en el fuerte la sirena siempre sonaba a las doce. En ese momento se me cayó el bolígrafo de la mano y plegué mi portátil, era la señal para salir corriendo al chiringuito donde me esperaba mi mujer. 

Luego me fijé en la cara descompuesta de Yuliya, la poetisa ucraniana, y en ese momento caí en cuenta que aquella era la típica sirena de alarma para avisar de un bombardeo aéreo –algo que sólo he escuchado en películas. 

Por lo visto, nos explicó el maltés, el fuerte además del escenario del festival de literatura, es sede del museo de la guerra de Malta, y la sirena es una de las atracciones de aquel museo que recuerda cómo la pequeña isla fue inmisericordemente bombardeada durante la segunda guerra mundial. 

Se sucedieron entonces las palabras de consuelo para Yuliya, que tras ese sonido no pudo evitar caer en una profunda angustia y empezar a relatarnos el trauma de su día a día en la Ucrania de hoy donde esas sirenas suenan cada dos por tres. No parecía de recibo salir a por el primer chapuzón del día frente al chiringuito donde ya me esperaba mi mujer, procedía quedarme a escuchar su sobrecogedor testimonio de una guerra que como a tantos, ya empezaba a causarme cierta indiferencia.

Cuando ya pude ir por fin al chiringuito recibí un email de la organización confirmando el orden de las actuaciones para el fin de semana. 

A mí me tocaba recitar justo después de Yuliya, que no solo iba a leer, sino que iba a hacer una auténtica performance multimedia con música y vídeo junto a su compatriota Marijka, una cantante que venía desde Kiev solo para la ocasión. Los poemas de Yuliya que yo había traducido esa mañana no eran precisamente ligeros, y empecé a preocuparme mucho por el ridículo que podría hacer si recitaba una oda a aquella chica a la que observaba comer sándwiches en el autobús a un público que acababa de escuchar a dos mujeres que vienen de la guerra y pronto volverían a ella para declamar versos como estos:

El cuerpo de mi patria

Han estado mirando

Al cuerpo desnudo y destrozado de mi patria.

Tomando y publicando fotos,vídeos en alta resolución.

Se quedaron atónitos, lo denunciaron

Consternados, chasqueaban sus lenguas. 

Animándola y jaleándola en voz alta.

Sorprendidos de que siga viva.

Impresionados por su coraje y resistencia.

Le ofrecieron comida y bebida,toallitas húmedas,un lecho donde dormir,un permiso de trabajo,

todo esto gratis,mientras un perro enloquecido le arrancaba de su cuerpo pedazos sangrientos de carne,una pulgada de su carótida.

Toda una multitud de gente totalmente armada se juntó, pero ninguno se atrevió a tirar del gatillo para evitar la sacudida del retroceso. 

Estaba claro que debía encontrar algo que pudiera mantenerse a flote en la turbulenta estela que dejaría la actuación de Yuliya. En tiempos de guerra la poesía adquiere importancia y se hace por fin útil, es una medicina potente y barata que sirve de soporte emocional en el frente, que ofrece palabras a gente que necesita desesperadamente poner un cierto orden al ruido de la guerra en su cabeza y a la vez es una voz que agita las conciencias de manera más eficaz y perenne que el chorro constante de noticias en la prensa.

A uno le vienen inmediatamente a la cabeza versos de Alberti, Miguel Hernández o César Vallejo compuestos durante la Guerra Civil, que hoy en día son recordados más que ninguna batalla concreta de aquella guerra. 

Pero no basta servir a una buena causa para hacer buena poesía o para hacer buen arte de ningún tipo. De hecho la probabilidad de incurrir en tópicos, cursilerías y  grandilocuencias aumenta cuanto más grande, urgente y terrible sea la causa a la que uno pretende servir. 

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea donde se encuentra escrito en “azul”.

Uno no puede dejar de pensar en algunas esculturas bochornosas que se han hecho con mejor fe que criterio estético a la memoria de las víctimas del terrorismo, sirva de ejemplo el espanto que hay en la Plaza de la República Dominicana  de Madrid o ese cilindro incomprensible que hay en una rotonda frente a la Estación de Atocha. 

Mientras nadaba bajo un baluarte del fuerte de Sant Elmo, que a tantos atacantes habría hecho frente, me preguntaba qué tipo de poeta habría sido yo en una guerra, el que escribe según caen las bombas, el que queda enmudecido y paralizado ante el terror y tarda años en escribir sobre lo vivido o el que abandona su país, y se niega a que la barbarie le dicte con prisas los temas de su poesía y se apodere completamente de su mirada. 

Cernuda que pertenece a este último tipo, escribió esto con lo que no puedo estar más de acuerdo: «Durante los años de la guerra civil hubo excesivo acopio de versos, tanto de un lado como de otro; y aunque la consigna fuera «cantar al pueblo», de un lado, y de otro «cantar la causa», ni unos cantos ni otros, productos de ambas consignas (era inevitable), sobrevivieron al conflicto. La destrucción y la muerte, sea bajo tal o cual pretexto, no se pueden cantar ni mucho menos glorificar; quienes por ellas han tenido que pasar, y sobrevivieron a la catástrofe, acaso puedan utilizarlas más tarde, como experiencias humanas; pero en otro contexto, donde sería ya difícil reconocerlas bajo su apariencia bestial primera.»

Tras una tarde de zozobra en el chiringuito donde me preguntaba qué podía yo recitar después de la poetisa ucraniana, a la vez que me azotaban el tímpano con Glenn Medeiros y la lambada, tuvimos en el Archivo Nacional de Malta un sarao con canapés y vinos para encontrarnos con la crema de la intelectualidad maltesa. 

Allí se le pidió a Claudio, el veterano del grupo, que recitara unos poemas para amenizar la velada y entonces entendimos del todo cómo era posible que alguien viviera de la poesía, y es que Claudio no vive de escribir poesía, sino de actuarla, interpretarla y darle forma a lo que escribe en un escenario. El cuerpo, la voz y los gestos de Claudio se transformaban totalmente cuando entraba en modo rapsoda. No lee sus poemas sino que los interpreta, para él la poesía no es un producto de la mente hecho para ser abandonado en la página de un libro, sino que explora hasta el final las posibilidades físicas de la voz humana, el ritmo del lenguaje y la musicalidad de las palabras. 

Ver y escuchar a Claudio recitar sus poemas en italiano con la misma elegancia y naturalidad con que se viste es comprender que a veces la poesía, como la buena música, ni siquiera necesita que uno entienda la lengua en la que está compuesta, basta con gozar las posibilidades de la voz humana, el diapasón de los versos, la emoción no impostada que vive en los timbres de las sílabas y las inflexiones de las frases. Uno no debe olvidar nunca, pensé, que por mucha fuerza que tenga el poema que elija, la poesía nace muerta en un escenario si no tiene algo de eso gracia que Claudio sabía darle. 

Durante el piscolabis le comenté a Yuliya mi descubrimiento del chiringuito playero en las faldas del fuerte, y le sugerí que viniera a darse un baño al día siguiente. 

Yuliya no estaba para darse baños ni para disfrutar de una semana en el Mediterráneo lejos de la guerra de su país. Me dejó claro que ella venía casi con la actitud de quien viaja en misión diplomática. 

Daban ganas de decirle, «venga mujer, si ya estás aquí, date un buen chapuzón, tómate una cerveza en una tumbona y coge fuerzas para lo que viene, que la cosa va para rato». 

Yuliya me miraba con cara de tú-no-te-has-enterado-de-qué-va-la-vida, y me dice que no tiene tiempo para chapuzones, tiene que ensayar muy bien su performance para el sábado. No sé por qué, me siento algo provocado por su solemnidad y me dan muchas ganas de decirle a Yuliya que yo también he conocido la tragedia en la vida y que no hay que tomarse a uno mismo tan en serio, que no pasa nada por darse un chapuzón, nada va a cambiar por ello, pero no he tomado suficiente vino como para perder del todo la prudencia y me limito a decirle que me parece admirable que de verdad crea tanto en la poesía como para dejar a los suyos en Ucrania y venir hasta Malta a recitar.

Yuliya me dijo entonces que no hay público pequeño ni público de segunda categoría, ella va a todos los sitios donde estén dispuestos a escucharla, lleva ya media docena de festivales y con que pueda dejar su mensaje en un puñado de personas le basta, cada persona y cada corazón ganado para su causa es importante, igual que lo es que el testimonio de la guerra no llegue solo por las noticias, sino por lo que alguien que está ahí pueda contar de viva voz. 

La poesía para ella es muy importante, no puede entenderlo de otra manera, sobre todo cuando hay una potencia como Rusia negando que exista tal cosa como la nación ucraniana, es la poesía la que da identidad, sustancia y adherencia emocional a una lengua me viene a decir y me recuerda que cuando Stalin empezó con sus purgas (Rusia nunca fue buen vecino por lo visto), lo primero que hizo en Ucrania es aniquilar a los escritores y poetas que a principios del siglo XX habían empezado un resurgir de la cultura ucraniana y reivindicaban con sus escritos una lengua que hasta entonces estaba considerada como un dialecto de campesinos. 

Para Yuliya hay un tipo de nacionalismo que es bueno y es constructivo, para mí no hay nacionalismo bueno, y quisiera haberle dicho que la principal razón de sus males es el nacionalismo de su agresor. 

Siempre me pareció que todo nacionalista piensa que hay un nacionalismo bueno, que es el propio, y otro malo que es el del vecino, pero no le digo nada a Yuliya porque esta ya es la opinión de quien ve con enorme escepticismo y cierta aversión cualquier intento de ser la voz de un pueblo. 

Seguramente en momentos de enorme oscuridad hay quien necesite que alguien le de una voz con la que pueda hablar bonito, y Yuliya siente que eso es lo que puede hacer en esos momentos por su gente, poner su habilidad al servicio de la causa. Para ella estar aquí no es fácil, cuando se separa de su hijo y su marido (que tiene algún tipo de discapacidad) para acudir a uno de estos festivales, pasa tanto miedo de que les ocurra algo en su ausencia que estos se trasladan a Polonia hasta que ella termine su actuación y entonces vuelven todos juntos a casa. 

Y lo cierto es que no se puede saber qué va a pasar, cada día hay un castigo aleatorio a los civiles, como aquellos que iban en un tren y les cayó un misil probablemente como represalia por el coche bomba en Moscú. Esto pasó estando nosotros en Malta, y Yuliya no pudo llegar a las nueve de la mañana al taller de traducción por la enorme angustia que le había generado esa noticia. No la vi relajada ni un minuto hasta que terminó su performance, que acompañó de un discurso en el que pidió enardecida el boicot total a Rusia y el cierre de fronteras ante un público conmovido.

«A veces ayuda ponerle palabras a los sentimientos, para eso sigo creyendo que sirve la poesía, porque los sentimientos que no aprenden a hablar tampoco saben callarse, solo hacen ruido, cuando no aúllan, gimen»

A mí me tocó subir después al escenario, pensé en hacer una broma y decirles que si pensaban que yo les iba a subir un poco el ánimo después de lo de Yuliya, iban listos, pero opté por no hacer la gracia. 

Al final había escogido el último poema que había escrito, que es un poema de duelo para una amiga que perdió a su hermano el otoño pasado, unos días antes del noveno aniversario de la muerte del mío. Apenas escribo poemas ya, pero como dice Yuliya, es cierto que a veces ayuda ponerle palabras a los sentimientos, para eso sigo creyendo que sirve la poesía, porque los sentimientos que no aprenden a hablar tampoco saben callarse, solo hacen ruido, cuando no aúllan, gimen. 

Por otro lado, aquellos sentimientos que no encuentran palabras adecuadas terminan por enloquecernos. El puñado de poemas que he escrito en los últimos diez años es sobre el duelo y han sido para consumo privado de familiares y amigos, pero escribo de los dramas que nos van a ocurrir a todos, y es que aún después de haber convivido una semana con Yuliya y de traducir sus poemas sobre la guerra, sigo pensando que el hombre no tiene más patria que la muerte ni más pueblo que el de los vivientes. 

Invité a Claudio a que leyera con su voz prodigiosa la traducción de mi poema al italiano (lengua que casi todos entienden en esa isla) y después a Antoinette Borg, escritora maltesa, a leer su traducción al maltés. 

Cuando ya el público maltés lo había entendido en su idioma, lo leí yo en español para que vieran cómo sonaba y traté de infundirle algo de esa vida que Claudio da a lo que lee en alto. No naufragué en la estela de Yuliya, más bien supe aprovechar el estado en que me dejó al público y tras ese poema inicial les llevé a otros poemas más risueños y adolescentes sin problema.

Para entonces Yuliya se estaba tomando por fin una copa de vino con una sonrisa en la cara, su misión estaba cumplida, ahora podía disfrutar por fin de la belleza de La Valeta y del buen ambiente de ese pequeño festival hasta la mañana siguiente en que volvería a Ucrania. Yo brindé con ella, le di un abrazo y le prometí que cuando llegara de vuelta a España, escribiría esta crónica e incluiría los poemas suyos que había traducido, por si es cierto que la poesía sirve para algo. Uno ya lo he puesto, aquí tienen los otros dos: 

El niño espartano

La guerra que has estado llevando

En el bolsillo de tu camisa

te ha roído cual zorro un agujero.

Tu corazón no deja de caerse.

Estoy zurciéndote ese roto,

Juntando firmemente los bordes

Con mis dedos tiesos y entumecidos.

Espero que se mantenga cerrado un poco más. 

Cuando la ciudad se duerme

Despiertan negras orugas: las cicatrices

Que un día serán esas polillas con el dibujo de una calavera en el lomo.

La ciudad exhala vapor por su nariz

Y dispone sus colinas como cuernos.

Tienes visiones de los rostros de tus compañeros

Al fondo del lago–

Es cuento infantil que se ha hecho real.

Daba igual que fueras un niño educado, que respetaras a los mayores, y te contentaras con poco.

En realidad no existe tal cosa como la justicia.

La taza rayada de acero de la que nunca te desprendes,

Tu sueño ligero, y tu odio acérrimo a los fuegos artificiales.

Qué afortunado, pudo haber perdido mucho más,

Está casi entero, dicen.

Me has escogido por mis dedos hábiles y sensibles.

Me siento cómodo sujetando una aguja con ellos. 

El zorro se asoma fuera de tu bolsillo,

Relamiéndose los belfos, recordando a qué sabía mi pájaro de la paz.

La oración de mi madre

Oigo a mi madre llorar por primera vez,

está al teléfono.

Una flor recia y radiante, mi madre.

Una belleza del Cáucaso, a sus sesenta y ocho.

Un puerto seguro con su ciudadela.

Madre mía, una encarnación

De los diez mandamientos,

Consuelo y apoyo para su vecino.

¿Cómo puede un humano hacerle esto a otro?

¿Qué lo hace posible?

¿Por qué no se los ha tragado la tierra,a estos brutos,¿Por qué no los ha devuelto al útero?¿Por qué el rayo no les ha fundido?

El bárbaro hiede a vapores de alcohol y podredumbre,degollando el nuevo día con dedos sucios y voraces.

Rompe huesos, alegre en la matanza de todo cuanto vive en extático ritual de autodestrucción.

Madre, mi flor, no llores más.

Verás como al final la oscuridad les consume,cómo Cristo solo ha sido temporalmente suplantado por el severo Dios del Antiguo Testamento.

Imagen de portada: Aaron Burden | Unsplash

FUENTE RESPONSABLE: The Objective. Por Jacobo Bergareche.Creador y productor de varias series de televisión. Director de proyectos de ficción en Onza TV. Autor de ‘Playas’ (TF Editores, 2004), ‘Estaciones de Regreso’ (Círculo de Tiza, 2017), ‘Aventuras en Bodytown’ (Beascoa, 2017) y ‘Los Días Perfectos’ (Libros del Asteroide, 2021). 2 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Malta/Conflicto Rusia-Ucrania/Literatura/Ucrania/Poesía

 

 

 

Guerra en Ucrania: 6 gráficos que muestran el devastador impacto de los 6 primeros meses de conflicto.

Han pasado seis meses desde que comenzó la guerra en Ucrania.

El 24 de febrero, el presidente ruso Vladimir Putin declaró en un discurso televisivo una «operación militar especial» en la región ucraniana del Donbás. Al mismo tiempo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le pedía parar.

Las sirenas de ataque aéreo sonaron sobre Kyiv, la capital ucraniana, y el presidente Volodymyr Zelensky advirtió que «si alguien intenta arrebatar nuestra tierra, nuestra libertad, nuestras vidas… nos defenderemos».

Fue el momento en que las vidas de muchas personas cambiaron para siempre.

En este día de la Independencia de Ucrania y sin vistas del fin de la guerra, analizamos su impacto a través de seis gráficos, desde el avance ruso ante el número de personas muertas y desplazadas.

1. Ucrania antes de la invasión

Mapa de Ucrania antes de la invasión

Antes de la invasión, separatistas prorrusos controlaban cantidades significativas de territorio en el Donbás, en el este de Ucrania.

El 21 de febrero, el presidente Putin anunció que reconocía la independencia de dos regiones separatistas, autoproclamadas como Repúblicas Popular de Donetsk y la República Popular de Luhansk.

El movimiento fue condenado por Ucrania, la OTAN y Occidente y luego permitió a Putin trasladar sus tropas a Ucrania.

En este punto, Rusia ya había anexado Crimea en 2014, aunque la mayoría de países reconocen esta península como parte de Ucrania.

2. Ucrania seis meses después

Áreas de control militar ruso en Ucrania.

Tras seis meses de invasión, Rusia ha avanzado ganando terreno en el este.

Pero Moscú se ha visto obligado a abandonar enormes extensiones de tierra cerca de Kyiv y otras ciudades importantes en el norte de Ucrania de las que se había apoderado al comienzo del conflicto.

Las fuerzas rusas ahora controlan toda la región de Luhansk y continúan haciendo pequeños avances en Donetsk.

La ciudad de Járkov ha sido bombardeada con dureza por meses.

La evacuación de tropas ucranianas de la acería Azovstal de Mariupol en mayo, luego de un asedio largo y sangriento, dio a Rusia un puente de tierra hasta Crimea y el control completo del Mar de Azov, tomando toda la costa sudeste de Ucrania.

Rusia mantiene el control militar sobre Crimea, aunque en agosto ha sido atacada con explosiones alrededor de la base aérea de Belbek en Sebastopol, usada para lanzar ataques sobre Ucrania.

En el sur, Jersón fue la primea ciudad ucraniana en caer ante las fuerzas rusas, pero ahora Ucrania intenta recuperarla utilizando artillería de largo alcance contra puentes sobre el río Dniéper.

3.Número de muertos

Muertes reportadas en Ucrania

Es complicado registrar el número real de muertes en cualquier conflicto.

Un análisis de la BBC a través del Proyecto de Datos de Eventos y Ubicación de Conflictos Armados, un grupo sin fines de lucro con sede en EE.UU., sitúa el número de muertos en más de 13.000 desde el comienzo de la guerra.

Pero los expertos dicen que es probable que el número total de muertes registradas esté subestimado.

Ucrania y Rusia dicen que los muertos ascienden a decenas de miles, aunque sus reclamos no encajan y no pueden identificarse de forma independiente.

Naciones Unidas ha dicho que los datos ofrecidos por los involucrados en el conflicto no son verídicos.

4. Número de desplazados

Desplazados en Ucrania desde el inicio del conflicto.

Al menos 12 millones de personas han huido de sus hogares desde el comienzo de la invasión en Ucrania, según las Naciones Unidas.

Más de cinco millones se han ido a países vecinos, mientras que se estima que otros siete millones se encuentran desplazados dentro de la propia Ucrania.

Sin embargo, cientos de miles de refugiados han podido regresar a su país, especialmente en ciudades como Kyiv.

Se estima que más de 6,4 millones de refugiados han salido de Ucrania hacia Europa desde el comienzo de la invasión hasta el pasado 17 de agosto, de acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Algunos ucranianos han viajado a Rusia desde Luhansk y Donetsk. Putin ha dicho que sus fuerzas evacuaron a 140.000 civiles desde Mariupol e insistió en que ninguno de ellos fue forzado a irse a Rusia, pero grupos de voluntarios afirman haber ayudado a miles de ucranianos a abandonar Rusia.

Muchos refugiados se han ido de Ucrania hacia Polonia o Alemania.

5. Los daños causados

Ucrania: pérdidas por valor de US$104.000 millones durante la guerra . Daños totales (miles de millones de dólares).  A 8 de junio de 2022. "Otros" incluye automóviles, terrenos, depósitos de petróleo, edificios administrativos, etc..

Seis meses después, el daño físico de la guerra en Ucrania es evidente.

Donde alguna vez estuvieron casas y grandes edificios, solo quedan escombros de bloques de apartamentos enteros derrumbados.

La pérdida estimada de viviendas durante la guerra hasta el 8 de junio asciende a US$39.000 millones, según la Escuela de Economía de Kyiv.

En total, la cifra aumenta a US$104.000 millones en pérdidas de infraestructuras.

6. El impacto global en los alimentos

Exportaciones de trigo de Ucrania

La guerra ha contribuido a una crisis mundial de alimentos.

Muchos países dependen de las exportaciones de trigo de Ucrania pero Rusia ha estado bloqueando los puertos ucranianos desde febrero.

Seis meses después, se ha llegado a un acuerdo que permite a Ucrania reanudar sus exportaciones.

Según los términos del acuerdo, Rusia acordó no atacar a los puertos mientras los envíos están en tránsito y Ucrania acordó que sus buques de guerra guiarán a los de carga a través de aguas minadas.

Varios barcos transportando granos abandonaron los puertos del mar Negro de Ucrania, pero los críticos temen que muchos no puedan obtener la seguridad necesaria para regresar.

El acuerdo ha sido de los pocos avances diplomáticos de la guerra hasta el momento y Turquía y la ONU ayudaron a negociarlo.

El secretario general de la ONU Antonio Guterres, quien participó en las negociaciones, instó a las partes a continuar trabajando «de buena fe» para que se mantenga el acuerdo.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que el acuerdo de granos podría ser la base para las conversaciones de paz, pero pocos comparten el entusiasmo.

El presidente Zelensky dijo que las negociaciones solo pueden comenzar después de que Rusia abandone el territorio invadido.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Lorna Hankin, Equipos de Periodismo Visual y Datos. BBC World Service. 24 de agosto 2022. Actualizado 4 horas.

Rusia/Ucrania/Conflicto Rusia-Ucrania.

 

Darya Dugina: muere en una explosión en Moscú la hija del «Rasputín de Putin», uno de sus principales ideólogos.

La hija de un aliado cercano del presidente ruso, Vladimir Putin, fue asesinada el sábado por la noche cerca de Moscú.

Darya Dugina, hija del filósofo ruso Alexander Dugin, falleció después de que su automóvil explotara mientras conducía a su casa, informó el Comité de Investigación de Rusia.

Se cree que su padre, conocido como «el cerebro de Putin», pudo haber sido el objetivo previsto del ataque.

Dugin es un destacado ideólogo ultranacionalista que se cree que es cercano al presidente ruso.

Hasta el momento no hay certezas sobre cómo se produjo el ataque o la explosión.

Algunas figuras rusas y prorrusas acusaron de inmediato a Ucrania, pero el consejero del presidente Volodymyr Zelensky, Mikhail Podolyak, negó las acusaciones.

Cambio de último minuto

Dugin y su hija habían sido convocados como invitados de honor a un festival en una finca cerca de Moscú, donde el filósofo dio una conferencia.

El festival «Tradición» se describe a sí mismo como un festival familiar para los amantes del arte que se lleva a cabo en la finca Zakharovo, donde una vez estuvo el poeta ruso Alexander Pushkin.

Ambos debían viajar de regreso del evento el sábado por la noche en el mismo automóvil antes de que Dugin tomara la decisión de viajar por separado de su hija a último minuto.

Imágenes no verificadas publicadas en Telegram parecen mostrar a Dugin mirando en estado de shock, mientras los servicios de emergencia llegan a la escena en la que se ven los restos de un vehículo en llamas.

La BBC no ha podido verificar las imágenes de forma independiente.

Investigadores confirmaron que Darya Dugina murió en el lugar, cerca del pueblo de Bolshiye Vyazemy.

Alexander Dugin

FUENTE DE LA IMAGEN – ALEXANDER DUGIN. Aunque Alexander Dugin no tiene un puesto oficial en el gobierno, es una figura simbólica en la política rusa.

Dijeron que un artefacto explosivo había estallado antes de que el auto se incendiara. Los expertos forenses y de explosivos están aún investigando el incidente.

Análisis de Will Vernon, periodista de la BBC en Moscú

Si bien Alexander Dugin no es un funcionario estatal, es una figura simbólica en la política rusa.

Su filosofía ultranacionalista y antioccidental se ha convertido en la ideología política dominante en Rusia y ha ayudado a dar forma a la política exterior expansionista del presidente Putin, sobre todo en Ucrania.

La atención ahora se centrará en quién estuvo detrás de este ataque.

Denis Pushilin, el «jefe» de la autoproclamada «República Popular de Donetsk» prorrusa, ya culpó a Ucrania, escribiendo en Telegram «¡Viles villanos! Los terroristas del régimen ucraniano, tratando de eliminar a Alexander Dugin, volaron a su hija… En un auto. Celebramos la memoria de Darya, ¡es una verdadera niña rusa!».

Lugar de la explosión

FUENTE DE LA IMAGEN. COMITÉ DE INVESTIGACIÓN DE LA FEDERACIÓN RUSA. Investigadores rusos en el lugar de la explosión del vehículo.

Incidentes como este pondrán nerviosos a los funcionarios de Moscú, especialmente después de una serie de explosiones y ataques en la ocupada Crimea y en las regiones rusas cercanas a la frontera con Ucrania.

La propaganda del Kremlin enfatiza constantemente cómo Vladimir Putin trajo seguridad y estabilidad a Rusia después de la turbulenta década de 1990, cuando los coches bomba y los asesinatos eran algo común.

Este coche bomba en la capital rusa socava esa narrativa.

Periodista sancionada

Aunque no ocupa un puesto oficial en el gobierno, el padre de Dugina es un aliado cercano del presidente ruso e incluso ha sido calificado como el «Rasputín de Putin».

Vladimir Putin

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La hija del filósofo, Darya Dugina, era una destacada periodista que apoyaba abiertamente la invasión de Ucrania.

A principios de este año fue sancionada por las autoridades estadounidenses y británicas, que acusaron a la joven de 29 años de contribuir a la «desinformación» en internet en relación con la invasión de Rusia.

Escuela destruida en Mykolaiv Oblast por un ataque aéreo ruso

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Tanto Darya Dugina como su padre fueron sancionados por su apoyo a la guerra en Ucrania.

En mayo, Dugina describió la guerra en una entrevista como un «choque de civilizaciones» y expresó su orgullo por el hecho de que tanto ella como su padre habían sido sancionados por Occidente.

Alexander Dugin fue sancionado por Estados Unidos en 2015 por su presunta participación en la anexión rusa de Crimea.

Se le atribuye a sus escritos una profunda influencia en la visión del mundo de Vladimir Putin y se le considera uno de los principales arquitectos intelectuales de la ideología ultranacionalista a la que se adhieren muchos en el Kremlin.

Durante años, Dugin ha hecho un llamado a Moscú para que se afirme de manera más agresiva en el escenario mundial y ha apoyado la acción militar rusa en Ucrania.

Imagen de portada: REUTERS. Darya Dugina era una voz que apoyaba la invasión de Ucrania.

FUENTE RESPONSABLE: Leo Sands; BBC News. 21 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Rusia/Conflicto Rusia-Ucrania/Atentado

Los países de la Unión Europea que están cerrando sus puertas a los turistas rusos.

Transcurridos casi seis meses desde el inicio de la invasión de Ucrania ordenada por Vladimir Putin, las puertas de algunos países de la Unión Europea (UE) empiezan a cerrarse para los ciudadanos rusos.

Los gobiernos de Estonia y Finlandia encabezan una iniciativa que busca cerrar a los turistas rusos el acceso a la zona Schengen de libre tránsito, que incluye a 22 miembros de la UE así como a Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

«No es correcto que los ciudadanos rusos puedan viajar, entrar en la zona Schengen europea, ser turistas, ver los paisajes, mientras Rusia está matando gente en Ucrania. Eso está mal», dijo el martes la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, durante una rueda de prensa en Oslo.

Su postura fue secundada por la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, quien el martes escribió en Twitter: «Visitar Europa es un privilegio, no un derecho humano». Luego añadió: «Es hora de poner fin al turismo de Rusia ahora».

Desde la invasión a Ucrania, la UE prohibió los vuelos desde y hacia Rusia.

Sin embargo, las fronteras terrestres han permanecido abiertas, por lo que muchos rusos han estado viajando por tierra a Finlandia y Estonia, dos países de la UE con los que Rusia comparte fronteras terrestres, y desde allí toman vuelos a otros destinos en Schengen.

La semana pasada, la cadena pública finlandesa YLE informó que hay empresas rusas que ofrecen traslados por tierra desde San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia, hasta los aeropuertos de Helsinki y Lappeenranta en Finlandia, desde donde pueden volar a numerosos destinos europeos.

Limitaciones al tránsito

Algunos países de la UE como Letonia han comenzado a suspender la emisión de visas a turistas rusos debido a la guerra, pero estas medidas son ineficaces si no se toma una decisión que afecte al conjunto de miembros del área Schengen.

Aeropuerto de Barajas.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. España es uno de los destinos favoritos de los turistas rusos.

De acuerdo con las reglas de esta zona de libre tránsito, un turista debe solicitar la visa del país que piensa visitar, pero una vez que la tiene puede entrar en la zona Schengen a través de cualquiera de los países miembros y transitar libremente durante 90 días en un periodo de 180 días.

España, Italia y Grecia son los tres países que más visas de turistas emiten a ciudadanos rusos.

Durante el último mes, Finlandia y Estonia han estado haciendo llamamientos para abordar el tema de forma conjunta dentro de la UE para cerrar lo que consideran un «agujero» en las sanciones impuestas a Rusia que permite a sus ciudadanos viajar por tierra, mientras tienen prohibido volar o viajar en tren a la UE.

En el caso de Finlandia, que había mantenido suspendida la emisión de visas a ciudadanos rusos debido a la pandemia de covid-19, empezó a emitirlas nuevamente en julio pasado aunque en cantidades muy menores a las que solía hacerlo.

Sin embargo, el gobierno ya anunció planes para reducir el número de citas para solicitudes de visa en Rusia de 1.000 a 500 al día, de las cuales solamente 100 serán destinadas a turistas.

Mientras tanto, la primera ministra Marin ha dicho que el tema de las visas a ciudadanos rusos debe ser discutido por la UE.

Según reportó YLE, se espera que esto ocurra el próximo 31 de agosto durante la cumbre de ministros europeos de Relaciones Exteriores.

«Creo que en reuniones futuras del Consejo Europeo, este tema va a surgir incluso con más fuerza. Mi posición personal es que el turismo debe ser restringido», le dijo Marin a YLE.

Objeciones en Moscú… y Alemania

Los llamamientos a prohibir el turismo ruso han generado indignación en Rusia y no solamente en el Kremlin.

En redes sociales, algunas figuras de la oposición han cuestionado la idea por considerar que alimenta la propaganda antioccidental del gobierno y que no facilita una solución al conflicto en Ucrania.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, desestimó la iniciativa señalando que con el tiempo «el sentido común se manifestará y aquellos que hicieron esas declaraciones entrarán en razón».

La propuesta también ha encontrado una fuerte resistencia en el canciller alemán, Olaf Scholz.

El canciller alemán Olaf Scholz.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El canciller alemán, Olaf Scholz, se opone al veto a los turistas rusos.

«Esta no es la guerra del pueblo ruso. Esta es la guerra de Putin y tenemos que ser muy claros en este asunto», dijo el mandatario el martes durante una rueda de prensa en Oslo.

«Es importante que entendamos que hay mucha gente huyendo de Rusia porque están en desacuerdo con el régimen ruso», agregó.

Pero quienes abogan por la prohibición no son ajenos a estos matices, como indicó la propia primera ministra finlandesa.

«Esto no es una cuestión de blanco y negro, hay también distintos tonos de gris. También hay mucha gente en Rusia que están en contra de la guerra, que están bajo amenaza…», agregó.

Para hacer frente a este dilema, Finlandia está evaluando la creación de una visa humanitaria que podría ser otorgada a ciudadanos rusos que necesiten huir de ese país o viajar a Europa para participar en actividades relacionadas con grupos de presión o trabajos periodísticos.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, no obstante, tiene una posición muy clara que expresó el lunes pasado en una entrevista con The Washington Post. ¿Su postura? Todos los países occidentales deberían cerrar sus puertas a los turistas rusos.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. La primera ministra de Finlandia, Sanna Marin impulsa el veto a los turistas rusos.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 8 horas.

Turismo/Sociedad y Cultura/Unión Europea/Conflicto Rusia-Ucrania

Por qué miles de judíos han huido de Rusia desde que comenzó la guerra en Ucrania.

Rusia enfrenta la emigración masiva de su comunidad judía. Al menos uno de cada ocho de los judíos que residían en el país euroasiático lo han abandonado desde que comenzó la guerra con Ucrania.

La Agencia Judía, organización que ayuda a los judíos de todo el mundo a trasladarse a Israel, afirma que desde marzo se han marchado unos 20.500 de los 165.000 judíos que se calcula que hay en Rusia.

Otros miles se han trasladado a otros países.

Sin duda, el espectro de la persecución histórica que este colectivo ha sufrido parece haber provocado esta repentina migración masiva.

Por la borda

En Moscú, desde el colapso del sistema comunista un grupo de líderes y personalidades hicieron un gran esfuerzo por desarrollar a la comunidad judía. Entre ellos destacan Pinchas Goldschmidt, rabino jefe de la ciudad desde 1993.

GETTY IMAGES. Desde la caída del comunismo a principios de los años 90, sinagogas y escuelas judías han abierto sus puertas a lo largo de Rusia.

«Empezamos de cero con sinagogas, escuelas, guarderías, servicios sociales, profesores, rabinos y miembros de la comunidad», rememoró.

Sin embargo, a las dos semanas del inicio de la invasión a Ucrania, el rabino Goldschmidt y su familia abandonaron Rusia, primero a Hungría y luego a Israel.

Ya fuera del país renunció a su cargo y condenó la agresión del Kremlin.

«Sentí que tenía que hacer algo para mostrar mi total desvinculación y desacuerdo con esta invasión de Ucrania, pero me habría puesto en peligro si lo hubiera hecho quedándome en Moscú», explicó.

Algunos judíos rusos le criticaron por marcharse y hablar, preocupados de que significara un mayor escrutinio de la comunidad, pero el rabino Goldschmidt dijo que la mayoría le apoyaba.

Una mujer con un cartel contra la guerra en Ucrania y un hombre con la bandera de Ucrania en una protesta en Tel Aviv

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La comunidad judía, dentro y fuera de Israel, se ha posicionado en contra de la invasión rusa a Ucrania.

«Recibí algunos mensajes que decían: ‘¿Cómo puedes dejarnos solos?’, pero yo diría que la gran mayoría me apoyó muchísimo. No fue un conflicto menor decidir si nos íbamos, para mí y mi mujer la comunidad era nuestra vida», afirmó.

Goldschmidt aseveró que de quedarse no habría podido pronunciarse en contra de la invasión, porque de hacerlo pondría en peligro a la comunidad.

Atendiendo a la historia

Desde que el líder espiritual de los judíos moscovitas se marchó, un gran número de personas ha seguido su ejemplo.

Muchos han aprovechado la oportunidad de trasladarse a Israel, donde la Ley del Retorno da derecho a la ciudadanía a cualquier persona que pueda demostrar que tiene al menos un abuelo judío.

«He estado pensando bastante en por qué hay tanta prisa por ir, porque no estamos viendo una gran oleada de antisemitismo», dijo Anna Shternshis, profesora de estudios yiddish en la Universidad de Toronto y especialista en historia judía en Rusia.

Foto de las víctimas de un linchamiento masivo ocurrido en 1905 en contra la comunidad judía en Rusia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGEN. A lo largo de la historia los judíos en Rusia han servido de «chivos expiatorios» por los desastres o problemas que ha afrontado el país, lo cual les ha hecho sufrir persecución y ataques.

«Pero luego, poniéndome mi sombrero de historiadora, veo que cada vez que ocurre algo en Rusia, alguna agitación, algún cambio, los judíos siempre están en peligro», recordó.

La historiadora se refirió a los hitos que condujeron hechos de violencia contra los judíos rusos, tales como la crisis económica de finales del siglo XIX, la revolución de 1917 (que estableció el régimen comunista) y la II Guerra Mundial.

Entre 1880 y 1920 se registraron varios pogromos (linchamientos en masa) contra comunidades judías a lo largo del país, a quienes los rusos ortodoxos responsabilizaron, sin evidencia alguna, de estar detrás del magnicidio contra el zar Alejandro II y luego por oponerse a la revolución bolchevique.

Shternshis, que nació y creció en Rusia, afirmó que se siente especialmente consternada por la forma en que los judíos sienten, una vez más en la historia mundial, que pese al esfuerzo por construir una vida, ésta les puede ser arrebatada de repente.

Habla la calle

La BBC conversó con un hombre, quien está intentando marcharse, y éste aseguró que se siente inseguro. El entrevistado quiso que se le conociera como Alexander, un nombre falso, por temor a las consecuencias que le podría acarrear hablar.

«Después del 24 de febrero, mi familia se dio cuenta de que estábamos absolutamente en contra de esta guerra, pero no sabíamos cómo protestar. Uno de mis hijos está en edad de hacer el servicio militar, así que esa es otra razón por la que nos queremos ir», comentó.

Dos policías rusos arrestando a un manifestante contra la guerra en Ucrania

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las autoridades rusas han mostrado muy poca tolerancia contra quienes se oponen a su guerra en Ucrania y han reprimido toda protesta contra su «Operación Especial».

Su voz oculta la angustia que le provoca la posibilidad de dejar su hogar y su país. Asimismo, admitió que está preocupado por no poder encontrar trabajo en el extranjero y no tener grandes ahorros.

Pero, como sugirió Shternshis, la ansiedad de Alexander por el futuro de su familia en Rusia va más allá de la mera oposición a la guerra.

«Las autoridades en Rusia son imprevisibles y tienen una mala tendencia; los judíos se convierten en uno de sus objetivos de propaganda, tradicionalmente somos una buena forma de encontrar enemigos internos. Mis bisabuelos y abuelos sufrieron esos tiempos», dijo.

Alexander afirmó que sólo conoce a otras dos familias judías y que la comunidad no ha sido una parte importante de su vida.

Sin embargo, reconoció que teme que, por muy integrado que está a la sociedad rusa, esto no importará si cambian los ánimos contra los judíos. En previsión ya ha solicitado la ciudadanía israelí y debe ser entrevistado en las próximas semanas.

Una de las cosas que ha alarmado a Alexander es la intención declarada por el Kremlin de cerrar la filial de la Agencia Judía en el país.

«De repente lo vemos en las noticias, y nos preguntamos: ¿qué es lo siguiente? Nos sentimos muy inseguros y pensamos que podríamos perder nuestros trabajos, o ir a la cárcel. Las cosas se han vuelto muy aterradoras», zanjó.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Aleem Maqbool. BBC News, editor de religiones. Hace 2 horas.

Migraciones/Rusia/Conflicto Rusia-Ucrania/Derechos Humanos/ Derechos de las Minorías