Una especie de homínido prehistórico podría rondar las selvas de Indonesia todavía, revela un polémico estudio.

Conocido como Homo floresiensis, esta especie de homínido apareció en la Tierra hace 60.000 años. Podría ser que nunca se haya extinto.

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Los primeros hallazgos que se realizaron de restos de Homo floresiensis se reportaron en 2003. Científicos europeos estaban investigando las cuevas y grutas la isla Flores, del arco insular de Sonda en Indonesia. A partir de los huesos, los arqueólogos involucrados en la investigación determinaron que esta especie de homínido era notablemente más pequeña que otros contemporáneos suyos, y que tenían los pies muy grandes.

Con cráneos pequeños y columnas vertebrales reducidas, el Homo floresiensis apareció en la Tierra entre hace unos 700 mil y 60 mil años, según la datación que se realizó en ese momento. Sin embargo, no se han encontrado evidencias de que se haya extinto realmente, según explica Gregory Forth, antropólogo jubilado de la Universidad de Alberta, en su más reciente publicación.

Por ello, cabe la posibilidad de que estos homínidos prehistóricos cohabiten el planeta con nosotros. Ésta es la razón.

Una propuesta arriesgada

Así se ve la cueva donde se descubrieron los restos de Homo floresiensis en 2003, en Lian Bua, Flores, Indonesia / Rosino. / Wikimedia Commons

Según documenta El País, los ejemplares de esta especie «eran inteligentes y tenían capacidad de sacar conclusiones, tomar iniciativas y procesar emociones«. Hasta ahora, no se ha encontrado evidencia de que hayan superado los filtros biológicos de los diversos cambios climáticos en la historia natural del planeta.

Forth ha recibido críticas ácidas por la publicación de su más reciente libro. Más que nada, porque otros científicos que han estudiado los restos de Homo floresiensis son enérgicamente escépticos a su propuesta teórica.

Aún así, el arqueólogo de la Universidad de Alberta en Canadá confía en que la posibilidad de que estos homínidos coexistan con los Homo sapiens sapiens es real:

«[…] NO SABEMOS CUÁNDO SE EXTINGUIÓ ESTA ESPECIE O, DE HECHO, ME ATREVO A DECIR, NI SIQUIERA SABEMOS SI SE EXTINGUIÓ», ASEGURA FORTH A LIVE SCIENCE. «ASÍ QUE HAY ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE TODAVÍA ESTÉ VIVO».

El antropólogo retirado asegura que, en la década de los 80, se registraron seres con características similares a estos homínidos en la región de Lio. Según sus investigaciones, no sólo estaban vivos, sino que estaban perfectamente integrados al entorno. Para su libro, Between Ape and Human: An Anthropologist on the Trail of a Hidden Hominoid, el autor compiló los testimonios de 30 personas que aseguran haberlos visto en la región.

A pesar de ello, otros científicos guardan graves reservas sobre su trabajo.

¿Realmente podría haber ejemplares vivos de Homo floresiensis todavía?

Fairfax Media via Getty Images / Fairfax Media via Getty Images via Getty Images

Considerando que Flores es la décima isla más poblada de esta región en Indonesia, otros antropólogos argumentan que es casi imposible que otra especie de homínidos habite ese espacio sin haberse documentado nunca.

Así lo John Hawks, paleoantropólogo de la Universidad de Wisconsin, en una entrevista para Live Science:

«SIENDO REALISTAS, LA IDEA DE QUE HAY UN GRAN PRIMATE QUE NO SE OBSERVA EN ESTA ISLA Y QUE SOBREVIVE EN UNA POBLACIÓN QUE PUEDE SOSTENERSE A SÍ MISMA ES BASTANTE CERCANA A CERO«, ACLARA EL ESPECIALISTA.

Así como hay testigos que aseguran haber visto a otras criaturas mitológicas, como el monstruo del Lago Ness, quienes participaron en el estudio de Forth podrían haber clasificado mal sus experiencias —o no tener la información adecuada. «Los humanos somos expertos en contar y creer historias», concluye Mark Collard, antropólogo evolutivo de la Universidad Simon Fraser en Canadá.

Imagen de portada:Universal History Archive / Contributor via Getty Images.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andre Fischer. Abril 2022

Antropología/Arqueología/Asia/Homínidos/Indonesia/Controversias.

 

 

Cómo influye la religión para aceptar la teoría de la evolución.

Conocer el origen de la vida y sus diferentes fases evolutivas es esencial para formar una sociedad más crítica y formada en el rigor científico. Algunas creencias parecen influir en el grado de aceptación de la evolución, pero su conocimiento es generalizado.

La evolución y su significado en el devenir de los organismos y del ser humano es un tema ampliamente tratado en la literatura científica y no científica. Charles Darwin aportó en el siglo XIX una idea crucial para entender cómo se originan las especies: la selección natural. Desde entonces se han sucedido los debates. 

Su libro El origen de las especies, publicado en 1859, abrió la puerta para aprender y comprender la evolución biológica.

La evolución es un campo fundamental de la biología moderna que tiene una gran relevancia social hoy en día. Sus descubrimientos ayudan a entender y dar respuesta al cambio climático, la resistencia a los medicamentos, las epidemias y pandemias, los problemas de seguridad alimentaria y las controversias en la medicina moderna.

Esto hace que el conocimiento de la evolución sea un modelo ideal para investigar enfoques que mejoren el estado de la alfabetización científica en general.

Pero ¿conocemos el nivel del conocimiento y la aceptación de la evolución en diferentes entornos educativos? ¿Y los factores que influyen en su aceptación o rechazo? ¿Es homogéneo este conocimiento en los diferentes países? ¿La evolución y la selección natural están ampliamente aceptadas?

Los resultados publicados sobre este tema en los últimos años son ambiguos y demuestran que existe una amplia variedad de problemas de medición. Estas dificultades son debidas, en parte, a la falta de métodos estandarizados, especialmente para las comparaciones entre países.

La situación en Europa es muy diversa debido a las diferencias culturales, sistemas educativos y comunidades de investigación fragmentadas. Los estudios con resultados significativos son escasos y carecen de estandarización.

Los estudiantes aceptan la evolución, pero su conocimiento varía

Para subsanar estos déficits, el proyecto en el marco de la Acción Europea COST “EuroS citizen: building on scientific literacy in Evolution ha planteado entre sus objetivos un estudio estandarizado, validado y completo sobre estas cuestiones a través de un cuestionario de educación sobre la evolución.

En el estudio se han analizado tres variables:

  1. Aceptación de la evolución.
  2. Conocimiento de la evolución.
  3. Grado de creencia religiosa en las distintas confesiones.

En la encuesta han participado 9.200 estudiantes universitarios de primer año de veintiséis países europeos.

En el estudio se descubre que, a pesar de los diferentes contextos culturales y sistemas educativos de los países europeos, los estudiantes universitarios de primer año, en general, suelen aceptar la evolución. Sin embargo, su conocimiento varía significativamente. 

Se constata que, en general, los estudiantes carecen de conocimientos sustanciales sobre este tema. Incluso aunque estén matriculados en un programa de estudios relacionado con la Biología.

Los estudiantes de Biología conocen mejor la evolución que los demás, y la aceptan. Quienes no estudian Biología también la aceptan.

El estudio señala asimismo la influencia de las distintas creencias religiosas, tanto para la aceptación como para el conocimiento de la evolución. Los estudiantes muy religiosos aceptan la evolución significativamente menos que los no religiosos. 

Además, los países muy religiosos tienden a mostrar un menor conocimiento de la evolución.

España aparece con un nivel medio de creencias religiosas, pero ocupa el tercer puesto a nivel europeo –por encima de la media– tanto en la aceptación como en el conocimiento de la evolución. 

Es un buen dato sobre el nivel de nuestro sistema educativo, que ha venido incluyendo las asignaturas de Biología, Filosofía y Cultura Científica ya en la Enseñanza Secundaria.

Cómo mejorar el conocimiento de la evolución

El trabajo recomienda que, además de aumentar el conocimiento sobre la evolución en la enseñanza, se debería hacer hincapié en la relación entre la evolución y la religión cuando se fomenta su aceptación. Por ejemplo, mediante el razonamiento y la argumentación.

Este es un tema delicado a la hora de abordarlo con los alumnos, y la enseñanza a este nivel es un reto, en parte cultural. 

Según nuestro modelo, un aumento en los conocimientos sobre la evolución y el interés por los temas biológicos aumenta la aceptación de la evolución. El efecto de la edad y el sexo, así como el hecho de estar o no matriculado en un programa universitario relacionado con la Biología, son relativamente poco significativos.

Los resultados del amplio estudio indican que, a pesar de todas sus diferencias, la mayoría de los sistemas educativos europeos para la enseñanza secundaria y superior conducen a la aceptación de la evolución, al menos en los estudiantes universitarios.

En la muestra de casos analizada, las diferencias de conocimiento entre países no reflejan ni el grado en que los planes de estudio escolares cubren la biología evolutiva ni el porcentaje de estudiantes que cursan biología.

Para esclarecer la influencia de estos factores, en futuros estudios se debería investigar el papel de los distintos planes de estudio europeos, además de identificar los conceptos evolutivos especialmente problemáticos o infrarrepresentados en la enseñanza y analizar con más detalle el papel de las creencias religiosas en la enseñanza de la evolución.

Esencial para la alfabetización científica

La evolución es la columna vertebral de los estudios biológicos modernos. Proporciona un marco unificador en el que los científicos de diferentes ramas y subdisciplinas se plantean preguntas sobre el mundo viviente. Una comprensión básica de los conceptos evolutivos centrales es esencial para la educación biológica y la alfabetización científica, y así lo han subrayado en el Consejo de Europa.

En este sentido, desde diferentes organizaciones científicas europeas se promueve y trabaja en la enseñanza de la evolución como una teoría científica fundamental. El proyecto “EuroS citizen: building on scientific literacy in Evolution” también pone empeño en el análisis de los planes de estudio, los libros de texto, los mensajes en exposiciones científicas y los medios de comunicación para mejorar la contribución de la educación formal e informal a la comprensión de la evolución y a la alfabetización científica del público europeo sobre este tema.

Solo a la luz de los conocimientos evolutivos podremos entender realmente los avances en la investigación biológica y médica, y los riesgos que conlleva el declive de la biodiversidad y el cambio climático.

Imagen de portada: Charles Darwin, uno de los naturalistas más famosos de la historia y autor de la teoría de la selección natural.

Foto: iStock

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. The Conversation. Por Inmaculada Yruela Guerrero.

*Inmaculada Yruela Guerrero es investigadora científica del CSIC en la Estación Experimental de Aula Dei (EEAD – CSIC). Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

La literatura del siglo XIX y las disputas de poder

Personajes

¿Se leerán en la actualidad las atractivas novelas del siglo XIX, esos prodigios de narración y de fantasía que parecían imprescindibles décadas atrás? Parece poco probable, Víctor Hugo, Dickens, Manzoni, Dumas, Melville, Balzac, Verne, Dostoievski parecen alejarse melancólicamente de esa candente curiosidad que, niños y adolescentes, nos hacía encerrarnos durante horas y días para devorar esos seductores mamotretos.

Para aquellos que las sienten como necesarias, o al menos inolvidables, la literatura en otras palabras, permanecen y hasta regresan, si no es fácil recordar las intrincadas tramas, es muy difícil que hayan desaparecido de una memoria colectiva, casi mundial, los nombres de ciertos personajes, Jean Valjean, Edmundo Dantés, El Capitán Ahab, Raskolnikov, Nemo, Margarita Gautier, Facundo, Fausto, Madame Bovary, Martín Fierro, ese ejército de seres inexistentes que pueblan la memoria de generaciones, la mía sin duda.

Pero, creo que una aclaración, y el excurso, es oportuna, porque no se sabe muy bien qué es un personaje en esa fabricación que es una novela; se podría decir que ésos que mencioné se distinguen, son personalidades y realizan acciones, representan a las personas, pareciera que si no se cuenta lo que hacen no se está contando nada, pero lo que entendemos por tal cosa no es un elemento más y obvio en las novelas: desde que se empezó a tratar de comprender la narración más allá de la representación se puede afirmar que es otra cosa, nada menos que el elemento concentrador por excelencia, el hilo unificador del impulso narrativo; tramas y situaciones importan pero unas y otras se encadenan en torno a él, el personaje es el “yo”, remite a la perduración, si desaparece desaparece el relato y la ilusión de una perduración de la vida misma; si bien narrar va más allá a lo que voy apuntando se queda en su forma y en lo que encarna, que es ahora lo que interesa.

Y, cerrando el excurso y volviendo a lo particular, pueden las novelas que contienen a los que mencioné estar perdidas en la sombra pero, sin embargo, lo mejor que les pasa es que siguen siendo objeto de lecturas mayores, no solamente infantiles, que hacen ver mucho más que lo que se ha perdido, en gran medida por lo que son sus personajes o por lo que los constituye, eso es lo inquietante. Sabemos que los personajes aparecen en las escrituras desde los tiempos más remotos, Dios mismo es personaje de una novela fundamental, son héroes, son seres comunes, lo que importa es su función y la carga de sentido que tienen puede ser tanta que se convierten en arquetipos que saltan de la literatura a la vida social, basta con mencionar como mero ejemplo al desajustado Quijote, al turbulento Hamlet, al avaro Harpagón, al hipócrita Tartufo, al seductor don Juan, a la insatisfecha Bovary y a tantos más para comprender esta afirmación. Eso está pero, yendo un poco más lejos, que hayan sido escritos en determinados momentos históricos sugiere que esas caracterizaciones resultan de sagaces miradas sobre la sociedad, lo cual repone la cuestión nunca del todo respondida acerca de cómo, porque de alguna manera lo hace, lo que recorre a una sociedad altera el imaginario de los escritores que vuelcan en los personajes transformándolo, en el fondo todo personaje es como el mítico Gólem, un ser de barro que sólo se mueve por la palabra.

Pero en la manera de amasar ese barro está la sociedad: sólo por recuperar los mencionados se podría pensar que la que transmitía sus pulsiones era o se creía de una solidez que podía parecer eterna, la feudal o posfeudal, pero apunta en ella un comienzo de transformación, lo feudal se está corrompiendo, lo burgués se está expresando y aspira al poder.

Y eso, por supuesto, incide en el imaginario de los grandes novelistas, la narrativa se va haciendo cargo, el individuo impone su soberanía, el personaje de las novelas ya no es arquetípico sino lo más parecido posible a ese individuo, sus pasiones y sus cualidades y las dificultades que tiene para llegar a ser, lo que le cuesta, el precio que paga, sus tentativas, sus derrotas y sus triunfos.

Puede decirse, si consideramos no sólo lo que esa nueva sociedad quiere sino también el pensamiento que adopta, que en la literatura del siglo XIX poner el acento en el personaje, héroe triunfante de enrevesados conflictos, es una emergencia del romanticismo para el cual el individuo es lo central, idealizado por un lado, base del sistema por otro. Pero lo que me parece indiscutible es que la representación de personajes en esa extraordinaria narrativa, incluido el teatro, y el “yo” en la lírica, y en la pintura el retrato –que ya había expresado una relación semejante en el Renacimiento, que homenajeaba a los próceres de la nueva riqueza comercial-, puede verse como una respuesta a fuerzas sociales y a su creciente poder. Modo de ver que algo le debe a la sociología.

En lo que atañe a la gran narrativa del siglo XIX, si se la ve en una panorámica, no es difícil advertir que en parte su conjunto se inscribe entre dos mundos que se enfrentan. Uno es inamistoso, persecutorio y cruel, lleno de miserables que se aprovechan de otros seres o en el que navegan como en tierra propia repugnantes perdularios que explotan a huérfanos sin piedad, o rencorosos perseguidores de débiles y menesterosos, atropellados por una justicia que, no es difícil verlo, está al servicio de poderosos, pocas veces rescatando, siempre castigando, más que en la actualidad, es cierto, pero ahí vamos: ¿no es un lugar común que poca gente en nuestro país cree que la justicia es equidistante y sabia, fiel ejecutora de las leyes y los códigos? ¿No son más, muchos, los convencidos de que jueces limpios y probos son perseguidos y castigados por los peores que, temible casualidad, son los que tienen más poder?

Enfrentándolo, está ese otro mundo, fuertemente deseable en ese acervo narrativo, que, si se mira bien, no sería otro que la imagen de una burguesía protectora y prometedora, en la que priman valores, buenas costumbres y modales, generosa y hasta tierna, que quiere creer que es la dispensadora de las “grandes esperanzas” (que tendrían los perseguidos, los hambrientos, los desposeídos), como titulaba Dickens una de sus novelas.

Pero, como consideración al margen, aunque este mundo no es estrictamente hablando el paraíso en la tierra es presentado casi invariablemente como tierra socialmente prometida, sin origen, a sabiendas de que no a todos podía estarles destinada la posibilidad de pertenecer a él: “pobres habrá siempre”, es el título de una novela de Luis Horacio Velázquez, lo que quiere decir que ricos también, unos usufructúan y otros trabajan para que aquellos puedan usufructuar sin culpas, ésa es la amarga verdad. Como Víctor Hugo o Dickens, Engels piensa que eso no es justo, su padre cree que lo es sin discusión. Dicho sea de paso, es en ese ámbito, en el seno mismo de la familia, que se empieza a expresar esa contradicción, por un lado son burgueses que pueden ser generosos y caritativos pero nunca renuncian a lo que consideran suyo y bien ganado; de ellos, inesperadamente, brotan los disidentes que enjuician a la burguesía y, por fin, muchos, muchísimos, el ejército de los que no lo son, la aceptan sin pensarlo, en el mejor de los casos entrar en ese oprimente mundo es lo más que tratan de obtener, correlativamente al abandono de la idea de combatirlo o a la lucha por valores deseables pero que parecen propiedad privada, como tantas cosas, de los burgueses o, mejor dicho y precisando los términos, de las burguesías.

Esos personajes son presentados como víctimas del peor lado del sistema: escarnecidos, oprimidos, explotados, perseguidos. En un comienzo pareciera que siempre será así, podrían ser los “condenados” de los que hablaba Fanon, pero es como si se depositara sobre ellos el dedo de Dios y decidiera que otro destino los estuviera aguardando. Y, de una manera extraordinaria, pasan a integrar un orden que previamente parecía ser inalcanzable: Jean Valjean llega a ser un fuerte empresario, Edmund Dantes recibe un tesoro que lo convierte en Conde, Oliver Twist es protegido por excelentes burgueses, hay muchos más, los narradores los rescatan pero no los asimilan al bando de la perversidad que constituye la esencia del sistema que los había marginado y perseguido. Resolución de alta moralidad, lo que llamaba el sistema tiene su costado positivo, acaso, en esas felicisimas novelas, la lucha de clases no tiene ninguna posibilidad, está condenada al fracaso: Zola de alguna manera lo está si no diciendo imaginando ¿Será lo que dijo Marx invocando a Balzac?                         

Imagen de portada: Émile Zola

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Cultura. Por Noé Jitrik

Sociedad y Cultura/Literatura/Siglo XIX/Controversias

 

¿Una nave extraterrestre? Continúa polémica científica por origen de Oumuamua: astrofísicos de Harvard insisten en que pueden ser los restos de una nave espacial.

Según los dos astrofísicos de Harvard, es imposible que se trate de un objeto hecho de hielo de nitrógeno, como sostuvieron dos astrónomos. La naturaleza de Oumuamua sigue siendo un misterio y dividiendo a la comunidad científica.

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En octubre de 2017, astrónomos descubrieron un extraño objeto estelar cruzando el Sistema Solar. Lo bautizaron Oumuamua. Por su gran velocidad, unos 92.000 km/h, concluyeron que no se había originado en nuestro sistema y que provenía de otro sistema planetario diferente al nuestro.

Todas estas características hicieron que Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard, lanzara una controvertida hipótesis: Oumuamua eran los restos de una nave espacial extraterrestre.

Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard.

Desde entonces, los científicos y astrónomos de todo el mundo debaten sobre la validez de esta tesis.

Una de las explicaciones que desacreditan el origen extraterrestre de Oumuamua, nombre que significa xxx, pues fue descubierto desde un telescopio en Hawai, es que la enigmática roca espacial en realidad es un ‘iceberg de nitrógeno’. De acuerdo a esta teoría, esto explicaría su enorme reflectividad y su aparentemente inexplicable capacidad de aceleración.

Los científicos han estado desconcertados con la velocidad del objeto. Todos esperaban que al pasar cerca del Sol, la gravedad lo frenara, pero el extraño objeto hizo todo lo contrario: tras su acercamiento aceleró aún más. Algunos sostuvieron que esta aceleración podía deberse a la evaporación de agua o a una emisión de gases, lanzados por el calor del Sol, lo que le habría dado un impulso extra, como ocurre con varios cometas. Pero los astrónomos no hallaron ninguna evidencia de que Oumuamua estuviera emitiendo gas, ni vapor, ni absolutamente nada. ¿De dónde salía entonces la energía necesaria para la aceleración?

La trayectoria aparente de Oumuamua por el Sistema Solar. Crédito: Nasa

Fue entonces cuando algunos postularon la tesis del iceberg de nitrógeno, que también explicaría su inusual brillo, que no ha permitido a los investigadores determinar de qué material está hecho.

En marzo, Alan Jackson y Steven Dessch, astrofísicos de la Universidad Estatal de Arizona, publicaron su teoría del “iceberg de nitrógeno”, el que básicamente concluye que Oumuamua es un fragmento de hielo de nitrógeno que se desprendió de un planeta similar a Plutón, en algún rincón del Sistema Solar.

El nitrógeno le proporciona su “inexplicable brillo” y funciona como un “propulsor invisible”, porque a medida que Oumuamua se acercaba al Sol, el gas del nitrógeno en evaporación, que resulta invisible para los telescopios, habría empujado el objeto, proporcionándole la aceleración detectada.

Ilustración de Oumuamua.

Pero Loeb, junto al también astrofísico de la U. de Harvard, Amir Siraj, no están de acuerdo y dicen que eso es “imposible”.

Imagen de portada: Gentileza de ESO

FUENTE RESPONSABLE: La Tercera. Por Patricio Lazcano

Ciencia/Astrofisica/Hallazgo/Investigación/Controversias

Ocho tendencias en inteligencia artificial.

Esta tecnología ofrece oportunidades para las empresas, pero sin olvidar las implicaciones éticas.

Un coche circula por una carretera, de pronto el motor falla y el coche se sale de la calzada. El conductor debe decidir entonces si atropella a un niño o a un anciano para evitar daños mayores. Un humano decide esto en cuestión de segundos, casi de manera inconsciente, pero cuando se trata de vehículos autónomos, la reacción de la máquina dependerá de la moral de la persona que la haya programado.

Un dilema frecuente cuando se habla de la ética de la inteligencia artificial es que María Albalá, directora de Icemd, el instituto de innovación de ESIC, elevó al siguiente nivel al relacionarla también con el ámbito de los negocios. “¿Qué va a decidir la máquina: atropellar a una persona en la acera o chocar y matar a los propios conductores, que son los que han pagado por el vehículo?”, planteó la directiva durante la presentación del informe Innovation Series: Tendencias de innovación en Inteligencia Artificial.

Esta tecnología tiene un gran potencial para las empresas, pero no deben olvidar estas cuestiones para asegurarse de que los avances contribuyen al modelo de sociedad que desean. Es por esto que los perfiles híbridos, que van más allá de los conocimientos técnicos, son los más demandados en este campo. “La inteligencia artificial se basa en datos y procesos, pero además hay que conocer el contexto, tanto la relación entre ellos como el significado y las implicaciones”, desarrolló Albalá. Al difuminar el perfil habitual para este tipo de tecnología, el acceso a la misma se democratiza y, por tanto, surgen nuevos usos potenciales. “Cuando hay más personas que se dedican a algo, es más fácil que se vean diferentes potenciales. Solo así podremos sacarle el máximo rendimiento a estas innovaciones”, sentenció la experta. Estas son las tendencias que han identificado desde Icemd para los próximos meses:

  • Automatización. La sustitución de trabajadores por máquinas es una realidad en la mayoría de industrias, pero “algunos están aprovechando esta transformación para hacer la técnica también inteligente”, explicó Albalá. La combinación de la automatización robótica de procesos con la inteligencia artificial (IA) desemboca en procedimientos cada vez más eficientes.
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  • Automatización inteligente. Un paso más allá en el punto anterior. Las empresas están utilizando la IA para identificar qué procesos se pueden automatizar, así como para reconocer inconsistencias en los datos que se utilizan que pueden ser imperceptibles para el ojo humano.
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  • Ciberseguridad. Las amenazas crecen en la misma línea que lo hace la tecnología. “En última instancia, la IA es un análisis de datos que nos puede señalar dónde tenemos pequeñas brechas que pueden utilizar los ciberdelincuentes”, expuso la responsable de Icemd.
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  • Internet de las cosas. Es otra de las tecnologías que cada vez aparece más de la mano de la inteligencia artificial. En los próximos años habrá aún más objetos conectados, lo que disparará la cantidad de datos disponibles, el alimento que necesita para funcionar la inteligencia artificial.
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  • Aficionados. El acceso a estas tecnologías se está democratizando, lo que facilitará que surja más innovación alrededor de las mismas. “Cientos de personas pensando tienen más ideas que una sola”, sentenció Albalá.
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  • Visión por computadora. No solo hay disponible una mayor cantidad y calidad de datos, sino también de imágenes. Un factor que hará que aparezcan nuevas funcionalidades de la IA aplicada al reconocimiento facial.
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  • Chatbots. La pandemia ha multiplicado el uso de esta herramienta por parte de las empresas. Estos robots requieren de un proceso de aprendizaje para tener una comunicación más natural con los humanos, con lo que un mayor uso también repercutirá en una mayor calidad de los mismos.
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  • Fuerza de trabajo. Un paso más allá en la automatización. La IA desembocará en una masa de trabajo híbrida, donde los robots harán parte del trabajo humano. Un ejemplo es Amelia, una asistente virtual que se puede contratar para gestionar agendas.

Imagen: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: CINCO DÍAS Por Ana Muñoz Vita

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