Corea del Norte: la brutal nueva ley que castiga con dureza a quienes vean series extranjeras (y a sus familiares o jefes).

Aunque es ilegal, muchos en Corea del Norte miran programas extranjeros.

Corea del Norte introdujo recientemente una nueva ley que busca erradicar cualquier tipo de influencia extranjera, castigando severamente a cualquiera que sea sorprendido con películas, ropa o incluso usando jerga extranjera. 

¿Pero por qué?

Yoon Mi-so cuenta que tenía 11 años cuando vio por primera vez la ejecución de un hombre que había sido sorprendido con una película surcoreana.

Todo su vecindario fue obligado a mirar la ejecución.

«Si no lo hacías, era considerado traición», le dice a la BBC desde su casa en Seúl.

Los guardias norcoreanos querían asegurarse de que todos supieran que la pena por el contrabando de videos ilícitos era la muerte.

«Tengo un recuerdo muy fuerte del hombre que tenía los ojos vendados. Todavía puedo ver sus lágrimas. Fue traumático para mí. La venda estaba completamente empapada por su llanto».

«Lo pusieron en una estaca, lo ataron y luego le dispararon».

«Una guerra sin armas»

Imagínate estar en un estado constante de aislamiento sin Internet, sin redes sociales y solo con unos pocos canales de televisión controlados por el estado, diseñados para decirte lo que los líderes del país quieren que escuches: así es la vida en Corea del Norte.

Kim Jong-Un

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Kim Jong-Un considera al habla extranjera, y ciertos peinados y ropa como «venenos peligrosos».

Y ahora su líder, Kim Jong-Un ha apretado los tornillos aún más, introduciendo una nueva y drástica ley contra lo que el régimen describe como «pensamiento reaccionario».

Cualquiera que sea sorprendido con una gran cantidad de medios de comunicación de Corea del Sur, Estados Unidos o Japón enfrenta ahora la pena de muerte. Aquellos encontrados mirando pueden ser enviados a un campo de prisioneros durante 15 años.

Y no se trata solo de lo que ve la gente.

Recientemente, Kim escribió una carta en medios estatales pidiendo a la Liga Juvenil del país que tome medidas enérgicas contra el «comportamiento desagradable, individualista y antisocialista» entre los jóvenes.

Él dice que busca acabar con el habla extranjera, los peinados y la ropa que describe como «venenos peligrosos».

El Daily NK, una publicación online en Seúl con fuentes en Corea del Norte, informó que tres adolescentes habían sido enviados a un campamento de reeducación por cortarse el pelo como ídolos del K-pop y usar los pantalones por encima de los tobillos. La BBC no pudo verificar esta información.

Hambre

Todo esto se debe a que Kim está en una guerra que no involucran armas nucleares ni misiles.

Analistas dicen que está tratando de evitar que la información externa llegue a la gente de Corea del Norte en momentos en que la vida en el país se está tornando cada vez más difícil.

Pandemia en Corea del Norte

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El aislamiento tras la pandemia golpeó duramente a la ya en crisis economía norcoreana.

Se cree que millones de personas están pasando hambre. Kim quiere asegurarse de que sigan siendo alimentados con la propaganda cuidadosamente elaborada del Estado, en lugar de vislumbrar la vida según las ostentosas series de televisión dramáticas que se desarrollan al sur de la frontera en Seúl, una de las ciudades más ricas de Asia.

El país ha estado más aislado del mundo exterior que nunca después de que sellara su frontera el año pasado en respuesta a la pandemia.

Los suministros vitales y el comercio de la vecina China quedaron casi completamente paralizados. Aunque algunos suministros están comenzando a llegar, las importaciones aún son limitadas.

Este aislamiento autoimpuesto ha exacerbado una economía que ya está fracasando, en la que el dinero se canaliza hacia las ambiciones nucleares del régimen.

A principios de este año, el propio Kim admitió que su pueblo se enfrentaba a «la peor situación que tenemos que superar».

¿Qué dice la ley?

El Daily NK fue el primero en hacerse con una copia de la ley.

«Establece que si un trabajador es descubierto, el jefe de la fábrica puede ser castigado, y si un niño es problemático, los padres también pueden ser castigados. El sistema de monitoreo mutuo alentado por el régimen de Corea del Norte se refleja agresivamente en esta ley», le dice a la BBC su editor en jefe Lee Sang Yong.

Dice que esto tiene la intención de «destruir» cualquier sueño o fascinación que la generación más joven pueda tener con Corea del Sur.

Actores de una serie surcoreana

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La idea, dice Lee Sang Yong, es destruir la fascinación de los jóvenes por todo lo que venga de Corea del Sur.

«En otras palabras, el régimen concluyó que si se introducen culturas de otros países podría crearse un sentimiento de resistencia», dijo.

Choi Jong-hoon, uno de los pocos desertores que logró salir del país en el último año, le dijo a la BBC que «cuanto más difíciles son los tiempos, más severos se vuelven los reglamentos, las leyes y los castigos».

«Psicológicamente, cuando tienes la barriga llena y ves una película surcoreana, puede que sea por placer. Pero cuando no hay comida y vivir es una lucha, la gente se enoja».

¿Funcionará?

Las medidas severas anteriores solo demostraron cuán ingeniosa ha sido la gente para circular y ver películas extranjeras que generalmente se pasan de contrabando a través de la frontera con China.

Durante varios años, las series se han compartido a través de memorias USB que ahora son tan «comunes como las rocas», dice Choi. Son fáciles de ocultar y también están protegidas con contraseñas.

«Si escribes la contraseña incorrecta tres veces seguidas, el USB borra su contenido. Incluso puedes configurarlo para que esto suceda después de una entrada incorrecta de la contraseña si el contenido es muy delicado».

Dibujo de una familia mirando TV

Pese a las prohibiciones, la gente se las ha ingeniado para ver contenido de Corea del Sur.

«También hay muchos casos en los que el USB está configurado para que solo se pueda ver una vez en una computadora determinada, por lo que no se puede conectar a otro dispositivo o dárselo a otra persona. Solo tú puedes verlo. Así que incluso si hubieses querido difundirlo no hubieras podido».

Mi-so recuerda cómo su vecindario hizo todo lo posible para ver películas.

Cuenta que una vez tomaron prestada una batería de automóvil y la conectaron a un generador para obtener suficiente electricidad para alimentar la televisión. Recuerda haber visto un drama surcoreano llamado «Stairway to Heaven» (Escalera al cielo).

Esta épica historia de amor sobre una niña que lucha primero contra su madrastra y luego contra el cáncer parece haber sido popular en Corea del Norte hace unos 20 años.

Choi dice que en ese momento fue también cuando realmente despegó la fascinación por los medios extranjeros, ayudada por los CD y DVD baratos de China.

El comienzo de la represión

Pero entonces, el régimen de Pyongyang comenzó a notarlo. Choi recuerda que la seguridad del Estado llevó a cabo una redada en una universidad alrededor de 2002 y encontró más de 20.000 CDs.

«Esto fue en solo una universidad. ¿Te imaginas cuántos había en todo el país? El gobierno estaba conmocionado. Fue entonces cuando endurecen los castigos», dice.

Kim Geum-hyok cuenta que tenía solo 16 años en 2009 cuando fue capturado por guardias de una unidad especial creada para perseguir y arrestar a cualquiera que compartiera videos ilegales.

TV en Corea del Norte

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Los canales de TV que se pueden ver en Corea del Norte están controlados por el Estado.

Él le había dado a un amigo algunos DVD de música pop surcoreana que su padre había traído de contrabando desde China.

Lo trataron como a un adulto y lo llevaron a una sala secreta para interrogarlo, donde los guardias se negaron a dejarlo dormir. Dice que le propinaron puñetazos y patadas repetidamente durante cuatro días.

«Estaba aterrorizado», le dice a la BBC desde Seúl, donde vive actualmente.

«Pensé que mi mundo se estaba acabando. Querían saber cómo había conseguido este video y a cuántas personas se lo había mostrado. No podía decir que mi padre había traído esos DVD de China. ¿Qué podía decir? Era mi padre. No dije nada, solo dije: «No lo sé, no lo sé. Por favor déjenme ir.»

Geum-hyok es de una de las familias de élite de Pyongyang y su padre finalmente pudo sobornar a los guardias para que lo dejaran en libertad. Algo que será casi imposible bajo la nueva ley de Kim.

Campos más grandes

Muchos de los capturados por delitos similares en ese momento fueron enviados a campos de trabajo. Pero esto no resultó ser un factor disuasorio suficiente, por lo que las sentencias aumentaron.

«Al principio, la sentencia era de alrededor de un año en un campo de trabajo. Eso cambió hace más de tres años. Ahora mismo, si vas a un campo de trabajo, más del 50% de los jóvenes están allí porque vieron medios extranjeros. «, asegura Choi.

«Si alguien mira dos horas de material ilegal, serían tres años en un campo de trabajo. Este es un gran problema».

Varias fuentes nos han dicho que el tamaño de algunos de los campos de prisioneros en Corea del Norte se ha expandido en el último año y Choi cree que las nuevas leyes están surtiendo efecto.

«Ver una película es un lujo. Primero debes alimentarte antes de pensar siquiera en ver una película. Cuando los tiempos son difíciles incluso para comer, enviar a un solo miembro de la familia a un campo de trabajo puede ser devastador».

¿Por qué la gente lo sigue haciendo?

«Tuvimos que arriesgarnos muchísimo para ver esas telenovelas. Pero nadie puede vencer nuestra curiosidad. Queríamos saber qué estaba pasando en el mundo exterior», me dijo Geum-hyok.

Kim Geum-hyok (izq.) y Yoon Mi-so (der.) viven ahora en Seúl.

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Para Guem-hyok, finalmente conocer la verdad sobre su país cambió su vida. 

Fue uno de los pocos norcoreanos privilegiados a los que se les permitió estudiar en Pekín, donde descubrió internet.

«Al principio, no podía creerlo (las descripciones de Corea del Norte). Pensé que la gente occidental estaba mintiendo. Wikipedia está mintiendo, ¿cómo puedo creer eso? Pero mi corazón y mi cerebro estaban divididos».

«Así que vi muchos documentales sobre Corea del Norte, leí muchos periódicos. Y luego me di cuenta de que probablemente eran ciertos porque lo que decían tenía sentido».

«Después de darme cuenta de que se estaba produciendo una transición en mi cerebro, fue demasiado tarde, no podía volver».

Guem-hyok finalmente huyó a Seúl.

Mi-so está viviendo sus sueños como asesora de moda. Lo primero que hizo en su nuevo país fue visitar todos los lugares que vio en «Stairway to Heaven».

Pero historias como las suyas son cada vez más raras.

Salir del país se ha vuelto casi imposible con la orden actual de «disparar a matar» en la frontera estrictamente controlada. Y es difícil no esperar que la nueva ley de Kim tenga un efecto más escalofriante.

Choi, quien tuvo que dejar a su familia en el norte, cree que ver una o dos series no anulará décadas de control ideológico. Pero sí cree que los norcoreanos sospechan que la propaganda estatal no es la verdad.

«Los norcoreanos tienen en su corazón la semilla de un reclamo, pero no saben a quién está dirigido», dice.

«Es un reclamo sin dirección. Me duele el corazón que no puedan entenderlo ni siquiera cuando les digo. Es necesario que alguien los despierte, los ilumine».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Seúl por Laura Bicker

Corea del Norte/Sociedad/Despotismo/Derechos Civiles/Cultura/Vida

La hambruna que se cierne sobre Corea del Norte y que puede ser la peor en décadas.

Los mensajes de alarma llegan desde dentro y fuera de Corea del Norte.

Desertores norcoreanos en Corea del Sur nos dijeron que sus familias en el norte están pasando hambre. Se teme que con la llegada del invierno los más vulnerables mueran de inanición.

«Se reportan continuamente problemas como que hay más huérfanos en las calles y muertos por inanición», asegura Lee Sang Yong, editor jefe de Daily NK, que tiene fuentes en Corea del Norte.

«Las clases bajas en Corea del Norte están sufriendo más y más» ya que la escasez de alimentos está siendo peor de lo que se esperaba, según Lee.

Obtener información de Corea del Norte es cada vez más difícil.

La frontera lleva cerrada desde enero del año pasado para prevenir la propagación de la covid desde China. Incluso enviar mensajes a los familiares que huyeron de Corea del Norte acarrea enormes riesgos.

Cualquiera a quien capturen con un teléfono celular no autorizado puede ser internado en un campo de trabajos forzados.

Y aun así, algunos intentan enviar mensajes de texto o de voz a sus seres queridos y medios de comunicación en Seúl, la capital de Corea del Sur.

A través de estas fuentes, algunas de las cuales deben guardar anonimato, hemos tratado de describir lo que está pasando en Corea del Norte.

«Cada grano de arroz»

Corea del Norte ha sufrido siempre problemas de escasez de comida, pero la pandemia ha empeorado la situación.

Su líder, Kim Jong-un ha comparado la crisis actual con la llamada «Ardua Marcha» de 1990, el peor desastre en la historia del país, en el que cientos de miles de personas murieron de hambre.

Se cree que las cosas no han llegado a ese punto aún. Hay algunas señales para la esperanza. La reapertura de la frontera con China parece cercana, pero no hay certeza del volumen comercial o de ayuda que hará falta para reparar los daños sufridos hasta el momento.

La cosecha de este año es crucial. Una serie de tifones destruyó los cultivos el año pasado.

Para asegurar el mayor éxito posible este año, decenas de miles de personas han sido enviadas a los campos a ayudar en las tareas de recolección de arroz y maíz, entre ellos muchos militares.

Según algunas informaciones, Kim Jong-un ha ordenado que se asegure cada grano de arroz y que todos ayuden en la cosecha.

«Se ha diseñado un plan para reducir las pérdidas en la cosecha» afirma Lee, del Daily NK.

«Se pone el énfasis en que se impondrán severos castigos si se detectan robos o engaños. Están creando una atmósfera de miedo».

La semana pasada, el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur le dijo a un comité parlamentario en una audiencia a puerta cerrada que «Kim siente que camina sobre una fina capa de hielo debido a la situación económica», de acuerdo con diputados que estuvieron presentes en la audiencia.

La inteligencia también informó de que la falta de medicinas y otros productos esenciales ha acelerado la difusión de enfermedades infecciosas como la fiebre tifoidea.

La creciente preocupación se ha visto amplificada por los medios del estado, que han subrayado las medidas adoptadas para prevenir los daños a los cultivos y difundido carteles de propaganda en los que se resaltan los esfuerzos en producción alimentaria.

Granjas modernas

Corea del Norte tiene dos problemas principales con su suministro alimentario.

El primero son los métodos que usa en sus granjas. Pyongyang ha invertido en tecnología militar y en misiles, pero, según los expertos, carece de la maquinaria moderna que se necesita para una cosecha rápida y exitosa.

Choi Yongho, del Instituto Económico Rural de Corea, nos dijo que «el insuficiente suministro de maquinaria agrícola resulta en una baja productividad».

Pudimos comprobarlo con nuestros propios ojos.

Desde un nuevo punto de observación en el extremo occidental de Corea del Sur, con los opulentos rascacielos de Seúl como telón de fondo, mi equipo y yo tuvimos una buena vista de la entrada del río Han en Corea del Norte. Se siente tan lejos y tan cerca a la vez…

Mirador en Corea del Sur.

Desde este nuevo mirador en el oeste de Corea del Sur, la gente puede mirar al norte.

Oí a una niña que miraba con unos prismáticos decir que los del norte eran «la misma gente».

«Son como nosotros», decía, mientras brincaba de vuelta hacia su madre.

Los aldeanos al otro lado, decenas de ellos, se afanaban en reunir balas de arroz y las cargaban en sus espaldas hasta un tractor bastante envejecido.

Un campesino surcoreano en Paju, cerca de la zona desmilitarizada que separa ambos países, dijo que le llevó una hora recolectar el arroz de sus campos con una máquina. Si lo hiciera hecho a mano como los del norte, le llevaría una semana.

SK harvest

Un campesino de Corea del Sur trabaja en un campo de arroz con una máquina.

Altamente vulnerable

Pero, además de la falta de tecnología y suministros, Corea del Norte se enfrenta a otro problema más a largo plazo.

El país ha sido incluido en la lista que la inteligencia estadounidense elabora con los países más vulnerables a los efectos del calentamiento global, y la superficie limitada de la que dispone para sus cultivos podría ser una de las más golpeadas.

«Los fracasos en la producción de arroz y maíz se volverán más habituales en el litoral occidental», la reserva principal de producción alimentaria de Corea del Norte, pronostica Catherine Dill, del Consejo de Riesgos Estratégicos y coautora del reciente informe «Crisis convergentes en Corea del Norte».

Quizá sea una de las razones por la que Pyongyang envió a su embajador en Reino Unido a la XXVI Cumbre sobre Cambio Climático que la ONU celebra en Glasgow.

«Corea del Norte es especialmente vulnerable a los desastres naturales. Las inundaciones por las lluvias monzónicas y los tifones les pone en apuros cada año, lo que afecta a las cosechas e indirectamente causa problemas de plagas», dice Choi.

Inundaciones en Corea del Norte.

Corea del Norte es muy vulnerable a los desastres naturales.

El informe de las «crisis convergentes» plantea que las cosas se van a poner mucho peor en los próximos años y la producción de arroz se verá afectada por sequías e inundaciones.

«Ya se aprecia que tormentas más intensas afectan a Corea del Norte, y hubo ejemplos destacados en las temporadas de tifones de 2020 y 2021. Y la subida del nivel del mar va a poner en riesgo creciente a las zonas costeras», asegura Dill.

Aunque Pyongyang rara vez colabora con el mundo exterior, ha hecho habituales excepciones con el cambio climático y el medio ambiente y en la elaboración de informes detallados por países en 2003 y 2012. También ha suscrito algunos acuerdos internacionales como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París.

Una razón para esta actitud diferente en lo que se refiere al cambio climático puede ser su impacto en la producción de alimentos.

La ONU constató que la temperatura media en Corea del Norte aumentó en 1,9 °C entre 1918 y 2000, lo que la sitúa como uno de los países de Asia de calentamiento más rápido.

Según un informe del Fondo Verde para el Clima de 2019, se espera que las temperaturas medias anuales en Corea del Norte aumenten aún más, entre 2,8-4.7 °C, para la década de 2050.

Corea del Sur ve aquí una oportunidad para trabajar juntos en un problema que afecta a ambos.

La ministra de Medio Ambiente surcoreana, Han Jeoung-ae, me dijo la semana pasada que esperaba reunirse con su homóloga en Glasgow para hablar sobre la colaboración intercoreana sobre el cambio climático, pero eso no ha sucedido.

Si la delegación de Corea del Norte está escuchando los discursos en Escocia, sabrá que incluso cuando el miedo a esta pandemia disminuya y se reanude el comercio con China, incluso cuando las mercancías comiencen a fluir nuevamente a través de la frontera, el país se enfrentará a una crisis creciente que puede afectar profundamente a una población ya vulnerable.

Y no puede superar esto por sí sola.

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FUENTE RESPONSABLE. BBC News, Seúl por Laura Bicker

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El juego del calamar: 6 cosas que la serie de Netflix muestra sobre la realidad de Corea del Sur.

«El juego del calamar» (Squid Game), un drama sangriento de Corea del Sur, se ha convertido en uno de los programas más populares de Netflix.

A principios de octubre fue la serie más vista en 90 países y su éxito está dando al mundo la idea de que la nación asiática cuenta con una sociedad compleja.

Pero aparte de ser una historia con mucho suspense, con concursantes que tienen problemas económicos que participan en juegos de vida o muerte a cambio de dinero, la serie se ha ganado aplausos por su descripción de las dificultades reales que afectan a los habitantes de Corea del Sur.

La serie sigue los pasos de Parasite, la célebre película que muestra el contraste en las vidas de dos familias en Seúl.

En 2020, fue la primera producción en un idioma diferente al inglés en ganar el Oscar a la mejor película.

Parasite también se llevó otros cinco premios Oscar, incluido el de mejor director.

Es posible que muchos espectadores extranjeros no hayan estado al tanto de los problemas sociales de Corea del Sur, pero con «El juego del calamar» esto estaría cambiando.

Estos son algunos de los temas clave que se destacan en la serie.

Advertencia: este artículo revela algunos detalles de la trama de la serie.

1. Misoginia

Mujeres surcoreanas protestan contra la desigualdad de género en una marcha de 2018

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Los surcoreanos no obtienen buenos puntajes en las evaluaciones de igualdad de género.

Corea del Sur ocupa un modesto puesto 102 en la lista de países con mayor igualdad de género, según la edición de 2021 de la Brecha de Género Global del Foro Económico Mundial.

«El juego del calamar» refleja esta característica cultural a través de discusiones sobre la idoneidad de las mujeres en tareas asignadas a los concursantes.

Cho Sang-woo, el banquero de inversiones, más de una vez intenta impedir que las mujeres participen en tareas grupales.

Pero el programa en sí recibió críticas por su interpretación de los roles de las mujeres.

Específicamente, se generó una polémica en torno al personaje Mi-nyeo, quien se involucra en relaciones sexuales con el gánster Deok-su para ingresar a su equipo.

El escritor y director de «El juego del calamar», Hwang Dong-hyuk, rechazó las acusaciones de misoginia hechas en las redes sociales.

En una entrevista con el diario coreano Hankook Ilbo, refutó esa sugerencia y dijo que imaginó a los personajes reaccionando «cuando se encuentran en la peor situación».

2. La difícil realidad de los desertores del norte

Sae-byok interpretada por la modelo Jung Ho-yeon (derecha), una desertora norcoreana, en una escena de "El juego del calamar".

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Sae-byok (derecha), una de las pocas participantes femeninas en el juego, es una desertora de Corea del Norte.

«El juego del calamar» también analiza el problema de los desertores norcoreanos.

En la serie, la concursante Sae-byok (interpretada por Jung Ho-yeon) se une al grupo con la esperanza de ganar dinero para reunir a su familia, que se separó mientras huía del régimen represivo del país vecino.

Antes de la pandemia, más de 1.000 norcoreanos buscaban refugio en Corea del Sur cada año.

Si bien Seúl cuenta con una serie de planes y beneficios de adaptación, los desertores pueden sufrir malos tratos, discriminación y sospecha por parte de los surcoreanos.

«El juego del calamar» muestra algunos aspectos de este problema, que incluye un detalle sobre el lenguaje. Como muchos otros desertores en la vida real, Sae-byok oculta su acento original norcoreano y habla en el dialecto estándar de Seúl.

Solo vuelve a su acento original en una escena cuando habla con su hermano menor que está en un orfanato.

3. Pobreza

Un hombre mayor surcoreano sentado en el barrio humilde de Guryong de Seúl con nieve en el suelo.

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Más del 16% de los surcoreanos viven en la pobreza, según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Cualquiera levantaría una ceja si el tema en discusión es la pobreza en Corea del Sur.

El país asiático aparece en el puesto 23 en el ranking del Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, por delante de Francia, Italia y España, por ejemplo.

Pero el personaje principal de la serie, Gi-hun, fue despedido por la compañía ficticia Dragon Motors, tiene dos negocios que no funcionaron, vive con su madre enferma y no puede darse el lujo de comprarle a su hija un regalo de cumpleaños decente.

Él personifica al trabajador fracasado que no puede salir de la pobreza.

En el Índice de Gini, que mide la distribución de la riqueza nacional, Corea del Sur obtiene mejores resultados que algunos países nórdicos e incluso Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué la pobreza es un tema en la serie?

Bueno, podría ser porque la desigualdad está en aumento en el país asiático. El 20% de los que más ganan en Corea del Sur tiene un patrimonio neto 166 veces mayor que el del 20% más pobre.

Una persona sin hogar duerme en la acera de la ciudad de Daegu.

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La falta de vivienda también es un problema que afecta a los surcoreanos más pobres.

Cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que casi el 17% de los más de 51 millones de habitantes de Corea del Sur vivían en la pobreza antes de la pandemia de la covid-19.

Las viviendas pueden ser pequeñas en forma de cubículos llamados Goshitels y Goshiwon, algunos de apenas 2 metros de ancho. Varias generaciones de una familia pueden vivir juntas en estos apartamentos.

Pero incluso aquellos con mayores recursos económicos tienen problemas: la deuda de los hogares en Corea del Sur ahora vale más que el Producto Interno Bruto (PIB) del país, el nivel más alto de toda Asia.

4. Explotación de migrantes

Una trabajadora migrante tailandesa rodeada de plantas de tabaco en una granja de Corea del Sur

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Si bien las autoridades surcoreanas han aprobado leyes de protección laboral en las últimas dos décadas, las condiciones aún pueden ser nefastas para los trabajadores migrantes, según grupos de derechos humanos.

Uno de los personajes más entrañables de «El juego del calamar» es Ali, un inmigrante paquistaní que trabaja en una fábrica y que se une a los concursantes después de que su jefe surcoreano le retuviera su salario durante meses, lo que le obliga a abandonar a su esposa y su bebé.

Los paquistaníes no son el grupo de inmigrantes más grandes de Corea del Sur, pero la historia de fondo de Ali destaca una rutina de trabajo duro y de explotación que algunos trabajadores extranjeros pueden experimentar en el país.

Si bien Corea del Sur cuenta con leyes de protección laboral aprobadas en las últimas dos décadas, las condiciones aún pueden ser nefastas para los trabajadores migrantes, según grupos de derechos humanos.

5. Amiguismo corporativo y político

Park Geun-hye (izquierda) llega para una audiencia en un tribunal de Seúl en 2016.

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Park Geun-hye, la primera mujer presidenta de Corea del Sur, fue destituida y encarcelada en 2016 por su participación en un escándalo de corrupción.

Uno de los personajes principales de la serie es Cho Sang-woo, un banquero de inversiones que se une al juego después de ser acusado de malversar fondos de la empresa para la que trabajaba.

En los últimos años, Corea del Sur se ha visto sacudida por escándalos que involucran a su élite empresarial y política, incluida una investigación de corrupción que en 2016 derrocó a su primera presidenta, Park Geun-hye.

6. Una relación complicada con China

Fila fuera de un comercio ambientado en "El juego del calamar" en Shanghái.

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«El juego del calamar» es tan popular en China que ha generado negocios temáticos como este comercio de Shanghái que vende dulces inspirados en la serie.

«El juego del calamar» hace una única referencia a China, que es el principal aliado de Corea del Norte: la madre de Sae-byok es detenida mientras intentaba llegar a Corea del Sur a través de China continental.

Fuera de la pantalla, la serie se convirtió en otro ejemplo de las tensiones entre Seúl y Pekín. Los medios chinos informaron que los uniformes verdes usados por los concursantes del juego son similares a los trajes en la película china de 2019 «Teacher, Like».

Eso dio lugar a encendidas discusiones en las redes sociales, pero hizo poco para afectar el éxito de «El juego del calamar» en el país.

A pesar de que Netflix está bloqueado en China y no hay distribución oficial, el programa está disponible a través de servicios de transmisión ilegal.

Recibió la crítica de casi 300.000 personas en Douban, la plataforma de reseñas de libros y películas más grande de China, con una respetable puntuación de 7,6 sobre 10.

Irónicamente, sitios de comercio electrónico también ofrecen productos relacionados con «El juego del calamar», incluidos los trajes verdes. En Shanghái, incluso hay tiendas que venden dalgona, un dulce coreano que aparece en un episodio.

Seong Gi-hun, uno de los personajes principales de "El juego del calamar", sostiene una dalgona.

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Seong Gi-hun, uno de los personajes principales de «El juego del calamar», sostiene una dalgona.

Los concursantes tienen que tallar formas en relieve en trozos de caramelo quebradizo, hecho con bicarbonato de sodio y azúcar.

También hay un «desafío de dulces dalgona» que se extiende a través de videos en TikTok, donde los fanáticos recrean el placer mortal del programa.

«El juego del calamar» puede haber creado una imagen negativa sobre un alimento tan inocuo, pero la popularidad de la serie destaca lo que parece ser una creciente fascinación mundial por la cultura coreana.

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FUENTE RESPONSABLE. BBC por Fernando Duarte

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