Era ya muy añoso en la inmensidad del bosque, acompañado por una multitud de especies de distintos orígenes. Los extremos de sus raíces ya habían recorrido las profundidades de la tierra vigorosa y húmeda.


Solo se destacaba por buscar siempre un claro para encontrarse con el sol y la luna, para hacerle cada día y noche a ambos, la misma propuesta que consistía en prometerles que no abrazaría con sus enormes y poderosas ramas a sus compañeros quitándoles el espacio y la luz del sol.

Pero a cambio de ello, deseaba que le concedieran solo un deseo y por un día entero.


Convertirse en aldeano del lugar, para acompañar a la dulce campesina que cantaba alegremente, recolectando hongos cada día. El sol y la luna, dudaron por semejante pedido, pero un querubín que presenciaba el dialogo, les sugirió aceptar lo que el árbol reclamaba.


Y así me convertí en quien soy y tal fue el amor a primera vista con Artemisa, que el sol y la luna quedaron tan conmovidos que nos permitieron ser parte del Olimpo y hemos recibido la bendición de Zeus y Hera. El querubín continua con nosotros…

Inmigración y Barbarie.

Diosa de mi vida, estrella fugaz que cada día pasas por mi ventana, dejándome besos luminosos. Ya debo dejarte, ya comienzo mi caminata nocturna visitando a los “sin techo” de mi ciudad, hoy por ejemplo he llenado mi mochila de golosinas, para escuchar las risas de los niños.
Sus padres, no. Prefieren que hable con ellos. Uno más entre la miseria más extrema, que otros provocan sin darle asco alguno, solo los llaman “los invisibles”
porque mis amigos se niegan a ser trasladados a refugios en donde los separan, los maltratan, sufren robos recurrentes, ni hay quien les ponga un oído amigo.
El entretejido social de mi ciudad, se viene desgarrando desde hace décadas, hay muchas ONG que valientemente y con esfuerzo; se ocupan de Norte a Sur, de Este a Oeste, pero no alcanza. Con el hambre, no se puede.
Además los inmigrantes limítrofes que se suman; que negando de mi parte cualquier sentimiento de xenofobia, reciben planes sociales, pagados por quienes contribuimos día a día con nuestros impuestos. Se dice, que dejando afuera a los jubilados y pensionados del sistema, hay entre cinco y siete millones de subsidios, de los cuales el 50 % lo reciben extranjeros.
Que problema ocasionaríamos a nuestro hermano Paraguay, si les enviamos a los 2 millones de residentes de esa nacionalidad, de regreso a su país. Paraguay dejaría de crecer a una tasa del 4,2% con un desempleo del 6,2%. Obviamente dicho país, quebraría.

Pero el otro extremo, quien trabajaría en nuestra más que alicaída industria de la construcción, que ocho personas que trabajan en una obra en construcción el 90% es de esa nacionalidad.

O citando a Bolivia, crecimiento del 4,3%-desempleo del 4,27%. Residen en nuestro país 450.000 según el censo de hace casi 10 años. Hoy deben ser un millón de almas. Al llegar a nuestro país tomaron fundamentalmente dos caminos, ser la mano de obra esclava de los coreanos del sur, llegados con algunos miles de dólares y dedicados a la industria textil-una de las mayores de empleo informal- Luego ellos mismos, ocupando ilegalmente viviendas, organizaron su sistema de trabajo, colocaron talleres también ilegales e hicieron llegar al país a otros connacionales o de otros lugares. Además en los últimos años, en la ciudad de Buenos Aires instalaron verdulerías, locales mínimos en donde vivían hacinados con sus hijos recién nacidos, hasta que dejaron de comprarle al Mercado Central, comenzaron a adquirir hectáreas en el sur de Buenos Aires principalmente y comenzaron a cultivarlas, transformándose en proveedores y clientes al mismo tiempo.

Esto provoca una continua inmigración por goteo cada año, que impacta en todos los órdenes sociales. Si nos decidiéramos cambiar el Preámbulo de nuestra Carta Magna, e hiciéramos lo mismo con Paraguay, Bolivia decantaría en una caída estrepitosa de su economía con la consecuente explosión social.
¿Pero claro, si ello sucediera donde compraríamos las frutas y verduras? Y sin obviar un detalle, todo lo que les comente es economía informal sin pago de tributo alguno, que alcanza casi el 50% de nuestro PBI.
Como pretendemos poseer la excelencia que hemos tenido, en materia de Salud y Educación Pública si con sus condiciones de gratuidad, finalizan convirtiéndose en una pésima Educación Pública e igual condición en los Hospitales Nacionales y Provinciales.

Aun nuestra Universidad de Buenos Aires, considerada en primer lugar en el mundo iberoamericano, recibe miles de estudiantes de países del cono sur de manera gratuita, son servicios de extrema calidad profesional.

Ahora bien, si sabemos que no existe reciprocidad con esos países -tenemos el caso de un turista argentino enfermo en Bolivia, que nuestro consulado debió rescatar y trasladar a nuestro país para ser atendido- por carecer de los medios económicos necesarios, para ser atendido por el sistema del país del Altiplano.
Ah…y además de nuestros hermanos latinoamericanos, los venezolanos que por distancia, generalmente han arribado en vuelos aéreos de línea y luchan para que les revaliden sus títulos universitarios, para poder ejercer desde Medicina hasta Derecho.

Pero mientras tanto, viven mejor en un país como el nuestro con casi el 40% de pobreza.

Ni hablar de los Senegaleses, primos de aquellos que veía caminando a la madrugada por la Plaza San Marcos en Venecia, hace unos años ofreciendo carteras o lo que fuera. Hoy son producto del tráfico humano que como esclavos se dedican a la venta de anteojos o bijouterie, y suman ya unos seis mil.
Entonces cabría preguntarnos, donde están los argentinos, que deberían ser absorbidos por la industria de la construcción. Donde también están aquellos que deberían cultivar la tierra en un país, que si uno quisiera podría auto abastecerse así mismo (ver artículos sobre huertas en terraza en la propia ciudad de Buenos Aires).

Me queda un interrogante luego de todo esto, y creo suponer la respuesta que es que no hacen nada y son en su mayoría funcionales-pendulares a las fuerzas de una dirigencia política, sindical, empresaria, judicial, social, eclesiástica; profundamente corrupta y apátrida.
Si herí susceptibilidades lo lamento…recuerden todo pueblo tiene el gobierno que se merece. Y a quien le agrade vivir de rodillas, gastando el pantalón o lastimándose las mismas, forma parte de una antigua letra de tango de buen arraigo popular como lo es el siempre “Cambalache” del genio de Discepolo.

Cuento corto para una corta vida

Saben compañeros de letras, que siempre en mi humilde papel de decidor solo escribo aquello que me conmueve, sea por emociones o sentimientos. Ya que ambos no son simétricos.
Sigo a quienes en sus letras, me producen ello y por lo tanto los percibo muy cerca, a pesar de no conocernos personalmente, algo maravilloso que supongo de suceder, las conversaciones serian más que enriquecedoras.
Hay muchos de ustedes que poseen el don maravilloso de las palabras que estremecen y otros que con la finitud de la brevedad, obligan a pensar. No me interesa tener muchos seguidores ni que me lean cientos de blogueros, me hacen feliz aquellos con los que comparto cada día y nos descubrimos permanentemente a través de lo que expresamos, sea ficción o no. Esta es mi pequeña introducción a lo que me ha sucedido ayer, lo que en parte no me dejo perplejo pero si conmovido, con una historia que bien puede ser solo una fantasía, para quien desea permanecer en el anonimato, apoyándome en la frase del Ángel Gris de Dolina en “que ninguna mujer nace para prostituta”.
Poseo mi cuenta en twitter desde hace unos tres años y ayer recibí un “me gusta” de alguien a quien no sigo. Deben saber que he dejado hace tiempo esa red social por su prontitud y profundidad en lo virtual, porque que quienes la integramos no terminamos de conocernos ya que no existe la profundidad de nuestras letras-es el aquí y el ahora-.

Es menester aclarar que hay excepciones, a las cuales les tengo un inmenso respeto por la continuidad de la relación virtual no solo por un “like”, sino por preocuparnos como nos encontramos y darnos eso que llamamos “empujón” cuando nos cajoneamos.
Pero pues, volvamos a lo sucedido. Al “me gusta” de una gran amiga de twitter que suele leer lo que escribo en mi humilde blog, le siguió otro de una desconocida con la breve leyenda de “Debería escribir un libro”.
Con eso tan humano de querer saber de quien se trataba, me encontré con una jovencísima mujer, cuyo hermoso rostro de cejas tupidas y labios como dibujados, me hicieron recordar a una joven Frida Kahlo.
No he sido afecto a enviar mensajes directos, salvo cuando por razones de solidaridad he debido hacerlo.
Pero esta era una situación distinta, alguien a quien no seguía y ella sí lo hacía, solo por tan bello rostro me llevo inconscientemente a preguntarle de que país era. La respuesta de que había nacido en uno de los países andinos en que la maravillosa cultura inca, hizo su majestuoso recorrido para regocijo de la humanidad, me dio la extraña sensación de estar frente a una bella y salvaje amazona de esa etnia.
Como alguna vez, dije en algún poema el amor no tiene edad y fue así que desee saber más en este tiempo otoñal de mi vida, pero pleno de juventud en mi corazón. No igual a aquellos, que piensan primero con los genitales y perdón por la expresión-porque solo el estiércol se encuentra en sus cerebros-.
Ahonde en mi curiosidad y pregunte en qué lugar de la ciudad vivía. Al responderme le dije que si bien conocía la ciudad, no el lugar. Algo no cierto, ya que recordaba haber caminado por la plaza principal y haber almorzado exquisitamente en uno de los tantos restaurantes del lugar.
Antes de que alguien se sienta horrorizado de lo que a continuación relataré; es preferible que piensen cuando Frank Sinatra se casó con Mía Farrow o más acá Alec Baldwin que con sus jóvenes 61 años, se ha casado con una bella española y tiene hijos de uno a seis años. Es deseable no ser hipócrita y dejar los pruritos de la indeseada moralina, para los que pecan a diario y van a misa los domingos.
Pero continuo con la conversación vía mensaje directo de twitter.
Al preguntarle a que se dedicaba, me respondió vagamente en una tienda. Ya había leído su perfil en donde indicaba “hago lo que me viene en ganas”. Humm…me pregunté es toda una invitación pública. No dude, y la invite a acompañarme a uno de mis viajes y extrañamente contesto con dos emojis felices con un “y viceversa?¿De donde eres?

-De Buenos Aires…iba a ir a Portugal pero lo pospuse. Con seguridad me iré al Caribe-
-Woouuuu viajas mucho…y otro emoji de sorpresa.-
-Sí le dije, el año pasado desde Barcelona y toda la costa del Mediterráneo. ¡Dime tú tienes pasaporte? Se juntaron el otoño y la primavera de la vida…y los dos provocaríamos un estallido volcánico ¿Qué crees?-
-Dos nuevos emojis sonrientes…podría ser una buena idea.-
-Piénsalo bien. No sé si te permiten a tu edad la salida del país. Debes estar segura. No me hubiera atrevido a escribirte, pero he quedado impresionado de tu belleza tan salvaje, como algo que proviene de tus ancestros. Podemos continuar conociéndonos, si tienes WhatsApp.-
-Estoy con el celular del trabajo, pero pronto me sacare mi propio numero…(Hum pensé…nuevamente algo extraño) dos emojis sonrientes más…yo tengo 19, si podría salir. Y prosiguió…Nos hospedaríamos en el mismo hotel o cómo?-
-Vendrías como mi pareja. ¿Has tenido relación solo con gente de tu edad? ¿Tu familia que te diría? ¿Dime?-
-Soy huérfana de padre y madre, mis abuelos me criaron y trabajo con el amigo de mi abuelo quien es algo mas ahora…¿?)-
Y prosiguió…Si vamos como pareja has de saber que duermo con bata transparente,dos nuevos emojis… espero que no sea incómodo para ti.
Le respondí, ya teniendo todo claro

-¿Eres su amante? ¿Qué edad tiene? ¿Te dejaría que te salgas de su lado, por un tiempo? Me gustaría que me contaras de ti, cuanto mides, tu verdadero nombre y de tus cosas. Yo acostumbro a dormir desnudo, así que no me sorprenderías. Me podrías enviar unas fotos tuyas ¿Qué opinas?-

Como respuesta tuve “Mi preludio” algo escrito seguramente como carta de presentación ya hace un tiempo, en que relataba su triste historia (de ser real) en que la madre había fallecido al darle a luz, que el padre la abandono, habiendo sido criada en la selva y llevada a la capital, a los 9 años. “A los 14, ya sufrí acoso sistemático, tuve demasiadas propuestas, estudie una carrera técnica contable hasta abandonar, ya cansada de que mi abuelo fuera demasiado cariñoso conmigo (SIC), me fui de casa y alquile un cuarto lejos de esa casa, con la excusa del trabajo y los estudios. Actualmente trabajo con un amigo de mi abuelo, quien paga muy bien por el poco trabajo que hago. Lo malo es que está enamorado de mí, no tengo seguridad con mis sentimientos y a veces cuando visito a mis abuelos, cuando mi abuela se queda dormida, mi abuelo vuelve a portarse más cariñoso de lo normal. No espero nada de nadie y mejor así…Supongo que es lo principal.” emoji sonriente. Y luego estallaron en mi pantalla dos fotos consecutivas con la aclaración “de ahora y ya me estoy cambiando para dormir de hecho” nuevo emoji de está “niña mujer” por lo que empecé a sentir una profunda furia y tristeza a la vez, no pudiendo alejar de mi cabeza, la belleza incaica de su rostro.
Ya se habrán dado cuenta, compañeros de letras que si bien el amor no tiene edad, esto nada tiene que ver con ello. He compartido las sabanas con jóvenes mujeres, pero siempre con sentimientos compartidos. Luego llegarían las emociones.
Pensé en como aprobaba esa vida o por crédula, pensaba que no había otra mejor. Pero aún faltaba la frutilla del postre. A veces la diferencia de husos horarios, detiene el tiempo en su momento exacto.

Le respondí; Has tenido una vida muy dura y de mucho abuso desde muy niña. Disculpa pero es una hijaputez lo que te han hecho y hacen. Gracias por las fotos. Pero estoy seguro que otra hubiera sido tu vida y que desearías tener una pareja igual de joven como tú. Tienes una belleza única y salvaje. Me agradas mucho, pero no deseo que tengas problema alguno (Poniéndome en la necia y estúpida posición, de quien va a rescatar a la princesa encerrada en la torre encantada, como tantos otros que asumen el desafío como propio).

Me respondió “Descuida-emoji en carcajada- ahora estoy mucho mejor de hecho. Al contrario, ya me siento libre…

En mi estupidez, respondí “Eso es bueno…gente que te preste un oído y sepa escucharte”

Dijo “Pensare muy bien lo que debería hacer. En serio. Gracias. Seguramente mañana lo pensaré bien. Así que quisiera darte algo, pero no lo tomes a mal por favor.

Proseguí -Piénsalo, me agradaría llevarte conmigo de viaje. Envíame lo que quieras…mi camino ha sido largo. Atrévete…un beso.

Tres fotos explosionaron en mi celular; las tres solo mostrando su figura carnal sin rostro, de frente y de espaldas con transparencias blancas, que realzaban aún más su piel trigueña. Era estar como en el Red Light de Ámsterdam, frente al Secret pero en directo.
Lo que me dijo después, lo tome como una tomadura de pelo (aunque bien pudo no darse cuenta de ello);

Gracias por abrirme los ojos…cuatro emojis…Tal vez algún día podamos ir juntos de viaje y de repente…un emoji de carcajada y otro de una sonrisa de oreja a oreja (Lo dudo, los proxenetas las mantienen prisioneras del mundo y de la realidad).
Telón de final con despedida recíproca, ella con un GIF de besos de ositos y un “dulces sueños” y de mi parte otro GIF del hombre maduro que aplaude, asintiendo y diciéndole que no me interesaba si tenía buena cola o pechos. Que me encantaban los rasgos de su hermoso rostro. Seguramente habrá vuelto a reírse a carcajadas. Un “que descanses” fue mi despedida.
Aquí, en Thailandia, en Dominicana, en Budapest, en la Torre del Reloj en la ciudad vieja de Praga, en Paris, en Barcelona, el más antiguo oficio del mundo, producto de la opresión y esclavitud impuesta por el hombre, desde la más tierna e inocente edad. No obstante, solo me quedo con su mirada como reflejo de su alma.
Me siento un miserable más…Si herí la susceptibilidad de alguien, las disculpas del caso.

¿Coincidimos? O me enriqueces…

El nuevo amor es conmoción que entrecruza dos almas,
que por causalidad de la vida iban en el mismo sentido.
Como todo lo nuevo, provoca exaltación hormonal, ansiedad…
Incertidumbre por que no sabemos cómo resultará.
Lo sabremos, cuando nuestras ropas queden sobre el suelo
como meros disfraces, de quienes decimos y parecemos ser.
Así en la sinceridad que nos da la intimidad que tendremos,
sabremos si será posible construirlo en formato anti-sísmico
en pos de la felicidad plena, que anhelamos…
Ninguno que conozca, tuvo el corazón vacío demasiado tiempo
porque no es bueno ni saludable, para uno y todo lo que circunda.
Todos hemos y fuimos amados, algunos con matices livianos
y otros más profundos. Algunos, solo sufrieron por el desamor.
El amor no es un orgasmo u orgasmos múltiples.
Nada puede ser mecánico, seria irracional no sentirnos atraídos
por quien nos acompaña, entres las sabanas de los mil hilos.
Lo que se compra en tienda, es solo una fantasía efímera.
Siempre recordaremos aquel muchacho o muchacha, fugaz su paso
en nuestra vida, pero que guardamos en nuestra mente por su
sensualidad, el o la que nos hizo sentir la explosión de átomos como si estuviéramos en un verdadero combate cuerpo a cuerpo, donde no hay vencedores ni vencidos.
Solo fluidos a flor de piel, triunfo del éxtasis de la pasión.
Vale por ellos, por donde andarán.
Dicen que amar, se ama toda la vida.
Hay algunos que recordaremos toda la vida.
Otros que nuestros subconscientes, preferirán evitarlos.
En estos últimos generalmente, ambos nos equivocamos.
Un nuevo amor, a veces resulta maravilloso…nos trae consigo
nuevamente esa sensación de plenitud a la que no dejas ir.
Hasta nos lleva a reflexionar, el propio sentido de nuestra vida.
Pero a veces por el contrario, la desazón o tristeza te rompe todo.
Es un don…no un defecto. Enamorarse más de una vez.
Quien dice lo contrario, se engaña a sí mismo.
Imbecilidad es decir amar y mentirse toda una vida, duelo para ambos.
Cuando amamos de verdad nos exponemos demasiado.
Lo sabemos, pero siempre lo intentamos. Dejamos de lado a veces,
hasta las consecuencias que presuponemos.
La seducción es intriga, sutileza y un “halo de misterio”.
Debemos creer, que el dolor es ya pasado. Nada podemos modificar.
Hoy, solo aguardamos qué de la nada, la conmoción de un nuevo amor
llegué a nuestra vida y volvamos a amarrarnos a su muelle.

Gris atardecer

Atardecer de viernes en Buenos Aires, el vidrio
de la ventana del bar, se parece una pintura de
tono impresionista.
No deja ver nada al exterior, entre las gotas de
lluvia y la humedad se nubla adentro y afuera,
haciendo que las aceras de la ciudad, sorprendan
al más distraído, sufriendo una patinada como si
practicara un gran slalom en los Pirineos o en nuestro
sur, donde la nieve aun cae.

Tomo unas servilletas de papel y las paso por el
vidrio, tan opaco como el día.
Porque mi ciudad con lluvia, se transforma como
en una mujer misteriosa y melancólica, esperando
que la acompañen en su indeseada soledad.

Miro hacia afuera y la gente, va y viene a veces
sin verse, atropellándose. Nadie se detiene por
nadie ni nada. Como si fueran intérpretes de una
serie de ficción, en donde unos se fagocitan a otros.
Como estamos como sociedad, sigo preguntando y
respondiéndome al mismo tiempo. Nadie se detiene
o solo algún buen samaritano, si alguien tropieza y cae.
El resto, simples observadores morbosos, con sonrisas
escondidas de cinismo. Si! Se divierten…De no creer.
Pero es una tendencia que no tiene fin.
Lamentable, pero cierto.

Ninguno mira hacia arriba para maravillarse de
aunque mas no sea, de algún edificio con reminiscencias
del Art Déco, de aquella Argentina prospera.
Y así estamos, por décadas creyéndonos los mejores
de todo por seguir atados a los fines del siglo XIX
y las primeras décadas del XX -aun existiendo las
corruptelas enquistadas en aquella época de caudillaje
político-

Hace tiempo que la memoria colectiva, no se
da un baño de realidad y se sincera en que somos
“los mejores de la nada” Basta con el verso de que
antes Maradona y ahora Messi entre otros, son nuestros
embajadores ante los ojos del mundo. Damos pena…

Me senté en la misma mesa de siempre, y es
magnífico el material que uno puede acumular en
su retina, para escribir luego lo que se le ocurra.
Ya van dos capuchinos, y mi bloc de notas va
guardando como un disco rígido, rostros, emociones,
posturas, y todo aquello que presupongo de cada
situación de más de a dos.
También de los solitarios…y sus expresiones que dicen
mucho más, en sus silencio entre tanto murmullo.

Pero ingresa ella y cierro los ojos, para volverlos
a abrir. No…es imposible.
Ella lo percibe y también dirige sus ojos a mi mesa.
Se sorprende. Viene a mí. Me incorporo y nos
estrechamos en un abrazo tan prolongado,
que creemos que estamos solos en ese bar.
La invito a sentarse.
Conversamos de nuestros tiempos juntos.

Buenos Aires, esboza una sonrisa porque propicio

el momento inequívoco, para juntar recuerdos
imborrables de dos que se amaron. Al bloc, obvio
lo cierro. Solo quiero reflejarme en sus pupilas color
cielo.
Bebemos un café, hablamos de nuestros presentes
y con la naturalidad de dos que se conocen hasta el
recóndito habito con el cual se visten, la invito a mi
departamento sabiendo de su respuesta afirmativa.
Buenos Aires, vuelve a sonreír. La lluvia y la humedad
es un buen paisaje y hace que se convierta en magnifico
e ideal reducto de los amantes…

Destinos cruzados

Feliz fui cuando te conocí, tan frágil y pequeña que no me atreví siquiera a abrazarte con mis grandes brazos por temor a dañarte tan porcelana te vi y así fue, que deje irte.
Cuanta tristeza me invade cada tanto, cuando pienso que no luche por ti lo suficiente, un padre ausente y riguroso al mismo tiempo que les imponía reglas como lo hacía en la marina mercante. Hasta cuando volviste de Nervi, aguarde con ansiedad tu llamado.
Llego, sí. Invitándome a tu casa no solo para vernos, sino para pasar la estricta inspección ocular de tu padre.
Nunca fui manso. Siempre me desagrado aquel, que te mira por lo cree que tienes y no por quien eres.
Salude, me retire y al pasar por una florería multitud de rosas rojas te envié, con un simple “Se feliz”…adiós.
Pasaron unos años y lo que es la vida, nuestra hijas coincidieron en el mismo colegio y en la primera reunión, brincabas a los saltitos cuando convocaron a los padres de mi hija Analía, solo para verme con una alegría que te brotaba por los poros.
Nos vimos nuevamente en otros actos, tus ojos se iluminaban. Luego me entere, que durante los cinco años en que tu padre, estuvo destinado a Génova te escribías no solo conmigo, sino también con otro amigo de la adolescencia, antes de que partieras.
Es decir, que cuando me llamaste te visite, y sin saberlo estaba en una competencia secreta con quien desconocía, pero poseía un apellido ilustre. Seguramente fue el nominado.
No sé porque razón, invitada por mi esposa llegaste a mi casa. Luego solo al llegar, recibí comentarios que mirabas el parque con avidez, cada detalle de la casa como si fueras una investigadora del FBI local. Eso sí, mi mujer me comento que todo lo que veías, lo hacías con un dejo de melancolía.
Podría suponer, que te encontraste sorprendida como el de apellido no ilustre, poseía semejante casa y enviaba a uno de sus hijos al mismo colegio donde tú habías cursado el primario y el secundario, tiempo en que nos conocimos.
Y hace poco, el año pasado al irme atender en mi servicio de salud, fue tu hija mayor, medica de la guardia de ese centro asistencial quien amablemente y con una dulzura que me hizo recordarte, fue quien me atendió. No pude contenerme, le pregunte por tu madre, una de las mujeres más hermosas que haya conocido, me respondió que bien a pesar de sus 91 años. Solo atine a decirle que enviaba mis respetos a la familia.
Por eso me pregunto nuevamente, si todos sabemos que el tren pasa en un horario solo una vez, porque no nos apresuramos a subirá el, oponga quien se oponga. Que daría tomar un café o te contigo, para solo saber como ha sido tu vida.

Solo una aventura.

El tenebroso aullido gutural se escuchaba a lo lejos. Eran lobos o coyotes, buscando su presa en el vasto campo “La Gracielita” de Santa Rosa, La Pampa, una de nuestras provincias.
En la inmensidad del bosque y en ese claro; que la naturaleza sabiamente había construido; el crepitar de los leños de la fogata, nos iluminaba lo suficiente como para cocinar el jabalí que horas antes con nuestros dogos Tom, Buttler y Mo habíamos cazado a cuchillo; junto con Ricardo.
No fue tarea fácil, para nada. El salvaje animal viéndose rodeado por los perros defendió cara su vida; a tal punto que se llevó consigo, la del bueno de Mo, a quien atravesó en pleno estomago con sus filosos colmillos. Era lodo y sangre; como en una arena taurina.
Era a muerte. Lo atravesé en el cráneo mientras los perros lo mordían en las patas y a dentelladas, partes de cuero volaban por los aires.
Hasta que llego el instante en que la furia del jabalí, le dio lugar a un cansancio con el que no podía lidiar. Ahí la mano diestra y entrenada de Ricardo, le asesto la feroz puñalada en pleno corazón. Soltó un grito desgarrador; anunciando su muerte.
No queríamos que sufriera; no era nuestro objetivo de caza. Solo alimentarnos habiendo terminado nuestras provisiones para los tres días, desde que habíamos partido del casco de la estancia. Pero la lluvia, el fuerte viento que soplaba del Sur, nos obligó a estar demasiado tiempo en la tienda que habíamos levantado.
Lo tomamos de las patas traseras con mucho esfuerzo y lo colgamos en un árbol, con la cabeza hacia abajo. Así, tomándolo fuerte de su cabeza; lo degollé para terminar de matarlo y que se desangrase.
Aún estaba tibio cuando lo bajamos y comenzamos a abrirlo; para sacar sus órganos y descuerar.
Prendimos un fuego y nos sentamos alrededor junto a los fieles dogos, y el jabalí en una lanza haciéndose lentamente con unas pocas brasas, que lo circundaban. De a poco iba dorándose el cuero y tomando ese color dorado por el calor del fuego. Eran ya las ocho de la noche y suponíamos cenar a las cuatro horas, por lo que seguramente cerca de medianoche estaríamos junto a los perros, comiéndonos al jabalí cuya carne de sabor salvaje, no nos disgustaba.
Como cazadores, nos teníamos prohibido ir por avestruces ya que solo sus alas-aunque parezca extraño- son comestibles y aún existen bestias humanas, que los embisten con sus 4 x 4. Nuestras piezas favoritas son las perdices o martinetas, ni siquiera las liebres.

Con el agregado de disfrutar la naturaleza y el avistaje de infinidad de aves autóctonas de nuestro país. Luego de cenar, guardamos el resto y lo refrigeramos en la camioneta como obsequio al dueño del campo.

Solo lamentamos profundamente la muerte de Mo, a quien le dimos sepultura mientras sus compañeros de ruta, como en una ceremonia ritual aullaban en la noche de luna llena, como fondo del paisaje.
Sabíamos que al otro día, recién llegados planificaríamos nuestra nueva aventura. La vida no es solo amar y escribir. Es el todo lo que se disfruta…es lo que siempre he creído. Hasta la próxima. Nos leemos.