Rescatan en Venezuela a una cría de ajolote mexicano (en peligro crítico de extinción) que fue abandonada en una iglesia.

Una veterinaria venezolana ha decidido proteger al animal y darle los debidos cuidados dentro de una Fundación que rescata animales silvestres.

Si deseas conocer mas sobre este tema, cliquea por favor donde se encuentra escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Un bebé de ajolote mexicano fue encontrado por una familia cuando visitaban una iglesia en Venezuela. La cría del anfibio —amenazado en peligro crítico de extinción— estaba dentro de una pequeña bolsa que abandonaron debajo de una imagen de la Virgen del Carmen, reconocida dentro de la creencia católica como la patrona del mar y de los marineros.

Tras el hallazgo de esta especie, única en sus características físicas y genéticas, la familia llamó a la médico veterinario, artista plástico y directora de la Fundación Plumas y Colas en Libertad, Grecia Marquís, quien sostuvo una conversación con RT para explicar cómo fue el rescate del animal.

Rostro del ajolote resguardado en Caracas Grecia Marquis / Fundación Plumas y Colas en Libertad

Marquís, que tiene 20 años de experiencia de trabajo con animales y fauna silvestre, añade que el ajolote «es uno de los animales más impresionantes, maravillosos y extraños del planeta», porque es un anfibio que no hace metamorfosis, como ocurre con la Salamandra; y es capaz de regenerar partes y tejidos de su cuerpo.

«Es impresionante cómo puede regenerar su cuerpo, lo que lo convierte en el único vertebrado capaz de regenerar sus extremidades y tejidos de sus pulmones, corazón, ojos, ovarios, médula espinal y cerebro. Esto lo hace gracias a su carga genética, a su genoma, que es diez veces mayor a la del humano, de allí sus increíbles capacidades».

Otras características

Marquís resalta que el ajolote, cuyo nombre científico es Ambystoma mexicanum, es uno de los animales más estudiados por los científicos, pues sus características regenerativas podrían ser claves para encontrar la cura contra el cáncer.

El ajolote es un animal longevo, que puede vivir en su hábitat natural unos 10 años y en cautiverio hasta 20. Además puede llegar a medir 25 centímetros y se alimenta principalmente de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algunos peces pequeños.

Son ovíparos y capaces de reproducirse una vez al año con dos métodos: uno sexual y otro asexual. Las hembras pueden poner entre 100 a 300 huevos, pero no todos eclosionan. Para nacer tardan entre 10 y 14 días.

El ajolote ya tiene su museo en México

El ajolote ya tiene su museo en México

La Comisión Nacional Forestal de México indica que esta especie heredó su nombre del náhuatl Axolotl, que significa monstruo de agua, y vive entre los bosques de Oyamel y en los humedales de Xochimilco, donde puede encontrarse en arroyos y ríos. Su presencia indica además que hay agua limpia y un ecosistema sano.

La conservación del ajolote va más allá del ámbito científico y biológico. También existe un vínculo cultural ancestral con esta especie al ser considerada, según explica la Fundación UNAM, como la hermana gemela de Quetzalcóatl, el Dios bueno, de la vida hermosa y feliz, que representaba la unión del plano terrenal con el espiritual para los pueblos prehispánicos de Mesoamérica.

En el pasado, los ajolotes tenían un hábitat que se extendía a los lagos de Texcoco, Xochimilco, Zumpango y Xaltocan, en el Valle de México, pero la presencia del ser humano, la destrucción de sus hogares y su extracción para tenerlos como mascotas, han generado la amenaza de extinción que presentan en la actualidad.

¿Cuál es la principal amenaza del ajolote?

Para la doctora Marquís, la presencia de este animal en Venezuela deja ver que existe al menos una persona que se dedica a reproducirlo en cautiverio. «Su historia es muy curiosa, alguien lo dejó allí por alguna razón, y al ver que es un animalito que está en peligro de extinción decidí quedarme con él».

«La reproducción en cautiverio ha logrado frenar los números rojos sobre su extinción», agrega la veterinaria y señala que una de las principales amenazas para este anfibio es la destrucción de su hábitat por la presencia del humano.

Marquís explica que la destrucción de los ambientes naturales se han convertido en un problema mundial que afecta a todas las especies. Por ejemplo, dice, en Venezuela hay en la actualidad una tala indiscriminada de árboles que está destruyendo el hábitat natural de muchas especies que pone en riesgo la biodiversidad y el ecosistema.

«En Caracas y en todo el país hay una tala masiva que afecta directamente la vida de todos. Al cortarse un árbol, las aves rapaces pierden sus lugares de anidación y la oportunidad de alimentarse. Además, con la tala de cada árbol se elimina un pequeño mundo de biodiversidad muy valioso, que acaba con la vida de colonias de insectos, invertebrados, nidos de aves y de mamíferos como ardillas, rabipelados, perezosos, puercoespines, entro otros».

¿Qué hace la Fundación Plumas y Colas en Libertad?

Marquis, que cuenta con una maestría en Gestión Ambiental, explica que desde la Fundación con la que trabaja desde hace 15 años, además de velar por las distintas especies que llegan heridas tras ser rescatadas por activistas, realizan una campaña para sensibilizar sobre el tráfico de animales silvestres, la importancia de que vivan en libertad y la conservación de sus hábitats.

La campaña, llamada ‘Mascota o prisionero’, busca generar empatía con animales como aves, tortugas, iguanas, monos, culebras, entre otros, que suelen se vendidos por traficantes en las carreteras del país. «Lo que queremos es que las personas sientan lo que puede vivir un animal enjaulado o encadenado, cuando debe vivir en libertad. Una mascota te recibe alegre, moviéndote la cola, corriendo por la casa, pero no un animalito encerrado o con una cadena en el cuello como pasa con los monos».

Aunque en Venezuela hay leyes que condenan el tráfico y tenencia de animales silvestres, Marquis considera que pese al trabajo de las autoridades en los últimos años, todavía queda mucho por hacer. «Los entes que regulan y que vigilan, como Guardería Ambiental (de la Guardia Nacional Bolivariana), que tiene una gran participación, deben tener más presencia en las carreteras para enfrentar a los traficantes de animales. No es solamente hacer campañas educativas para que la gente no compre animales silvestres, el tráfico de fauna tiene que ser penado. Debe haber castigo y vigilancia».

Marquís señala que cuando las autoridades decomisan animales a traficantes, deberían también procurar devolverlos a sus hábitats naturales y no encerrarlos en un zoológico, donde se les priva de libertad de por vida. «Desde mi experiencia, cuando recibo a estos animales que una vez fueron libres, evalúo cómo puedo ayudarlos para que vuelvan a la libertad y no queden en cautiverio. Por eso las experiencias más bonitas que tengo son las liberaciones».

La doctora resalta que las personas pueden llegar a tener como mascotas especies sumamente extrañas. «Una vez me llevaron a consulta privada un inmenso cangrejo azul y un escorpión gigante de EE.UU». También ha atendido halcones, búhos, gavilanes, guacamayas, roedores, entre otros.

«Nos han llegado búhos pequeños que se caen de sus nidos y nos toca enseñarlos como si fuéramos sus padres porque quedan huérfanos. Los entrenamos para que puedan vivir en libertad y puedan sobrevivir, porque los depredadores como ellos, las rapaces, están en lo más alto de la pirámide alimenticia y cumplen una función muy importante en el ecosistema».

¿Cómo financia su trabajo?

La Fundación que dirige Marquis trabaja a través de la autogestión, pues no cuenta con apoyo financiero privado o gubernamental.

Los pocos recursos que maneja para atender a los animales que rescatan se obtienen a través de donaciones y de la venta de pinturas y otras piezas de arte que ella misma realiza.

«La situación económica actual ha puesto un poco difícil la venta de arte, pero igual lo sigo haciendo. También hago llamados para que las personas aporten lo que puedan, porque todas las donaciones son valiosas».

La fundación a cargo de la doctora Marquís se encuentra ubicada en La Trinidad, en el estado Miranda, cerca del llamado Bosque del Volcán, entre los municipios Baruta y El Hatillo, un lugar que —advierte— está siendo dañado por la recurrente actividad humana que ha venido en aumento para realizar actividades turísticas y deportivas.

Imagen de portada: Gentileza de Arno Burgi 

/ http://www.globallookpress.com

FUENTE RESPONSABLE: RT En vivo. Por Orlando Rangel Y.

Animales/Deforestación/Medio Ambiente/México/Venezuela/

América Latina/Curiosidades/Medicina

Alarma mundial: este será “el genocidio del siglo XXI” según especialistas.

Un grupo de expertos está trabajando para que el Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional (CPI), sea modificado e incluya entre sus crímenes al ecocidio.

Si deseas profundizar sobre esta información cliquea por favor en donde se encuentra escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Matar el propio hogar. Esa es la definición de la palabra greco latina “ecocidio”, que hoy está adquiriendo cada vez más notoriedad en el mundo debido a la emergencia climática.

La pesca industrial que conlleva a la pérdida de múltiples especies; los vertidos de petróleo; la ganadería intensiva que causa deforestación en zonas como la Amazonía; y la contaminación por plástico que termina colapsando algunas áreas del océano, son algunos de los ejemplos de estos actos que causan graves daños medioambientales.

Ante esta situación, científicos, académicos y líderes ambientalistas de distintos países han alertado sobre la necesidad de convertir el ecocidio en un crimen internacional que penalice la destrucción generalizada del mundo natural.

"El ecocidio va a ser el genocidio del siglo XXI"

«El ecocidio va a ser el genocidio del siglo XXI» – Getty Images

Algo que en la actualidad no existe. Por eso, un grupo de connotados expertos —reunidos bajo la campaña “Stop Ecocidio”— está trabajando para que el Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional (CPI), sea modificado e incluya entre sus crímenes al ecocidio.

El abogado chileno radicado en España y experto en derecho penal internacional Rodrigo Lledó forma parte de este grupo.

En entrevista con BBC Mundo, realizada en el marco del Hay Festival Arequipa, el académico analiza por qué es importante responsabilizar penalmente la destrucción medioambiental, por qué aún hay países que se resisten a esta idea y qué tan cerca estamos realmente de que el ecocidio sea incluido en el Estatuto de Roma.

¿Qué es y cómo se definió el ecocidio?

Es cualquier acto ilícito o arbitrario perpetrado a sabiendas de que existe una posibilidad sustancial de que cause daños graves al medio ambiente, o de que estos sean intensos o duraderos.

No es un término nuevo, contrariamente a lo que se piensa. Se viene hablando de ecocidio desde la guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos roció con agente naranja y otros químicos la selva vietnamita.

Con el ecocidio, la idea es responsabilizar penalmente e individualmente a quienes hagan daño. Tiene que haber medidas de prevención para que esto no ocurra y, si es que ocurre, te tienes que ir a la cárcel.

La deforestación podría convertirse en un crimen internacional si es que el ecocidio se incluye en el Estatuto de Roma.

La deforestación podría convertirse en un crimen internacional si es que el ecocidio se incluye en el Estatuto de Roma.Getty Images

Desde una perspectiva histórica, ¿cree que el ecocidio será uno de los crímenes más importantes en el futuro?

Probablemente.

En 1948, en el Tribunal de Núremberg, hablamos de los crímenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio porque eran los problemas que la humanidad enfrentaba en ese momento. Se acababa de terminar la segunda guerra mundial.

Pero hoy día, la humanidad enfrenta otros problemas y por lo tanto necesitamos que el derecho penal internacional se adecúe y dé respuesta a esos problemas. Y el mayor problema es, precisamente, el cambio climático.

Entonces, tal como miramos hacia atrás al genocidio o a los crímenes de lesa humanidad, al final el ecocidio va a ser como el genocidio del siglo XXI.

Y ¿cuán cerca estamos de que el ecocidio sea un crimen internacional?

Va a depender de los Estados miembros de la Corte Penal Internacional.

En 2019, antes de la pandemia, hubo dos Estados que estuvieron de acuerdo en tipificar el ecocidio como un delito: Vanuatu y las Islas Maldivas. ¿Qué particularidad tienen? Son países insulares, que en cosa de 10 o 15 años se van a quedar bajo el agua. De hecho, ya tienen invasiones marinas y, por lo tanto, serios daños a sus cultivos y otras cosas tremendas.

Lo que queda ahora es que los Estados digan: sí, queremos que esto sea un crimen de competencia de la Corte. Así que hay que convencerlos…

Pero para modificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional se necesita la aprobación de dos tercios de los Estados parte. Por lo tanto, es probable que tardemos varios años.

¿Qué razones usan los Estados para no aceptar la tipificación del ecocidio como delito internacional?

Razones que se centran en no molestar a las empresas. Porque hay empresas altamente contaminantes que van a tener que modificar su sistema productivo.

Por esa razón, se ha pensado en la posibilidad de que exista un período de transición; darles un plazo para que se adecúen. La idea no es criminalizar a las empresas porque sí, sino por el riesgo que entrañan.

Lo que hay que hacer es que esas mismas empresas desarrollen su actividad pero tomando medidas para no dañar al medioambiente. Porque hoy día dañar al medioambiente sale gratis y depende de que un Estado lo regule o no. Y ¿qué pasa con los Estados fallidos? ¿O en altamar, donde es tierra de nadie?

Expertos buscan que el daño medioambiental sea un crimen a nivel internacional.

Expertos buscan que el daño medioambiental sea un crimen a nivel internacional.Getty Images.

Esta resistencia también tiene que ver con que muchas personas y países aún no son conscientes de lo que está pasando, ¿no?

Sí, por supuesto. Durante mucho tiempo ha habido falta de conciencia. Pero también hubo mucha desinformación para poder seguir produciendo petróleo, etc… Ha habido intereses.

Y si te fijas en la actitud de los Estados, la pregunta que se hacen es: ¿cuánto más podemos calentar el planeta? Y en realidad no lo sabemos. Estamos jugando con fuego. Pero de que nos acercamos a un desastre, claro que sí y cada vez más. Es una irresponsabilidad.

Y no se trata de ser catastrofista y de decir que nos vamos a extinguir. Pero lo vamos a pasar mal. Nuestros hijos y nietos lo van a pasar muy mal. Será complejo cultivar, va a ser muy caro. Las zonas cultivables se van a reducir al igual que las zonas habitables.

¿Qué países de América Latina podrían beneficiarse más si es que se logra tipificar el ecocidio como crimen?

Creo que sobre todo los países que son frontera con la Amazonía como Ecuador, Colombia o Brasil. Dependemos de la Amazonía, es el pulmón del mundo.

Con el ecocidio, la idea es responsabilizar penalmente e individualmente a quienes hagan daño. Tiene que haber medidas de prevención para que esto no ocurra y, si es que ocurre, te tienes que ir a la cárcel.

Con el ecocidio, la idea es responsabilizar penalmente e individualmente a quienes hagan daño. Tiene que haber medidas de prevención para que esto no ocurra y, si es que ocurre, te tienes que ir a la cárcel.Getty Images.

Y ¿qué pasa con las empresas que, a pesar de que hacen un daño al medioambiente, proporcionan grandes beneficios a sus comunidades?

En la definición de ecocidio se tiene en cuenta la desproporción entre el beneficio esperado versus el daño que se va a provocar. Es decir, yo puedo provocar un daño al medio ambiente si es que hay un beneficio enorme para la humanidad.

Por ejemplo, una represa que va a generar electricidad de manera limpia para miles de personas.

Porque si transformamos el medio ambiente, si lo dañamos, tiene que haber una proporción, tiene que ser sustentable, que beneficie y nos permita seguir viviendo como humanidad. Si no, lo que estamos haciendo es realmente un suicidio.

Por ejemplo, la producción de aguacate en Chile tiene seca a toda la zona de Petorca, ¿para qué? Para el beneficio económico de un señor que es el dueño de esos aguacates. Ahí hay una desproporción enorme entre el daño que provocas y el beneficio social. Entonces eso sí sería un caso de ecocidio.

¿Usted cree que el ecocidio puede realmente ayudar a terminar con el problema medioambiental?

Es un paso importante pero claramente no resuelve todos los problemas.

Yo apostaría a que otras iniciativas que son de más largo aliento, como un tribunal medioambiental o una convención internacional vinculante, fueran realidad también.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: La Nación (BBC News Mundo)

Contaminación Ambiental/Deforestación/Mundo/Sociedad

 

 

Cuáles son los países del mundo que talan más árboles y por qué hay tres de América Latina entre los primeros.

Ha sido calificado como uno de los acuerdos más importante de la cumbre climática COP26 en Glasgow: los países asistentes se han comprometido a poner fin y revertir la deforestación para 2030.

No es la primera vez que los líderes del mundo hacen promesas de este tipo y muchos ponen en duda que los acuerdos se lleguen a poner en práctica en la fecha prevista.

En 2014, Naciones Unidas anunció un acuerdo para reducir a la mitad la deforestación para 2020 y ponerle fin para 2030.

Luego, en 2017, estableció otro objetivo para aumentar las tierras boscosas en un 3% en todo el mundo para 2030.

Pero la deforestación continuó a «un ritmo alarmante», según un informe de 2019, con graves consecuencias para la lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, se trata de un tema que los expertos no dudan en calificar de «urgente».

Y es que los bosques absorben grandes cantidades de dióxido de carbono (CO₂), uno de los principales contribuyentes al calentamiento global, por lo que la tala de árboles puede tener un gran impacto sobre la vida en el planeta.

La ONU dice que 420 millones de hectáreas de bosque se han perdido desde 1990 y la agricultura es la razón principal de esto.

Ha habido algunos esfuerzos de reforestación, mediante el crecimiento natural o la plantación, pero los árboles necesitan años para madurar antes de que puedan absorber completamente el CO₂.

Los árboles hablan entre ellos en secreto y esto es lo que dicen

Durante la última década, se perdieron anualmente 4,7 millones de hectáreas de bosques, con Brasil, la República Democrática del Congo, Indonesia y Bolivia entre los países más afectados.

Para muchos, es alarmante que tres países de América Latina estén en la cabeza de la lista. Te contamos cuáles son.

Brasil: continúa la tala ilegal

Aproximadamente el 60% de la selva amazónica se encuentra en Brasil y desempeña un papel vital en la absorción de CO₂ nocivo que, de otro modo, se escaparía a la atmósfera.

Después de caer de manera constante desde 2004, la deforestación en la Amazonía brasileña ha aumentado nuevamente, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del país.

Según un reporte de la organización, en 2020 la tasa de deforestación fue la más alta en más de una década.

Indonesia deforestation

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El presidente Jair Bolsonaro le dijo a la ONU que, a partir de agosto de este año, la deforestación en Brasil se redujo en comparación con el año 2020.

Sin embargo, la tasa de deforestación es aún más alta que antes de que asumiera el cargo en 2019.

Imazon, un instituto de investigación centrado en la Amazonía, dice que sus datos no muestran que la tasa de deforestación se desacelere este año.

El presidente Bolsonaro ha sido criticado por políticas «anti medioambientales», como el fomento de la agricultura y la minería en la Amazonía.

El mandatario también ha sido cuestionado porque ha recortado los fondos para las agencias gubernamentales que son responsables de enjuiciar a los agricultores y madereros que violan la ley ambiental.

Las multas por tala ilegal cayeron un 20% en 2020.

No se dispone de cifras exactas, pero estudios recientes sugieren que hasta el 94% de la deforestación y destrucción del hábitat en Brasil podría ser ilegal.

El caso de Bolivia

Brasil no es el único país responsable de la deforestación de la Amazonía; los países vecinos, incluido Bolivia, también contribuyen.

El año pasado, Bolivia perdió casi 300.000 hectáreas de bosque tropical, el cuarto más alto del mundo.

De 2002 a 2020, Bolivia perdió 3,02 millones de ha de bosque primario húmedo, lo que representó el 51% de su pérdida total de cobertura arbórea en el mismo período, según datos de Global Forest Watch.

El área total de bosque primario húmedo en el país andino disminuyó un 7,4% en este período de tiempo.

De 2001 a 2020, Bolivia perdió 6,11 millones de hectáreas de cobertura arbórea, equivalente a una disminución del 9,5% en la cobertura arbórea desde 2000, lo que implica unas 2,67 gigatoneladas de emisiones de CO₂.

En el país, de acuerdo con el estudio de Global Forest Watch, de 2001 a 2019, el 74% de la pérdida de cobertura arbórea ocurrió en áreas donde los principales impulsores de la pérdida resultaron en la deforestación.

Perú

De 2002 a 2020, Perú perdió 2,16 millones de hectáreas de bosque primario húmedo y el área total de bosque primario húmedo disminuyó un 3,1% en este período, según Global Forest Watch.

En ese mismo lapso, el país perdió 3,39 millones de hectáreas de cobertura arbórea, lo que equivale a una disminución del 4,3% en la que existía desde 2000 y a 2,17 gigatoneladas de emisiones de CO₂.

Qué pasa en el resto del mundo

Indonesia, en Asia, y la región del Congo, en África, son las otras áreas que se encuentran entre las de mayor tasa de deforestación del mundo.

Indonesia ha estado entre los cinco principales países que reportan mayor pérdida de bosques durante las últimas dos décadas.

Según datos de Global Forest Watch, el país perdió 9,75 millones de hectáreas de bosque primario entre 2002 y 2020, principalmente debido a la tala para plantaciones de palma aceitera.

Hasta el 80% de los incendios se iniciaron con este fin, según datos oficiales.

Logs from the Amazon

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

En 2016, desapareció un récord de 929.000 hectáreas de bosque, pero desde entonces ha habido una disminución constante en la tasa de deforestación allí.

La cuenca forestal del Congo es la segunda selva tropical más grande del mundo. Más de la mitad se encuentra en la República Democrática del Congo.

El grupo de campaña ambiental Greenpeace dice que la tala ilegal, tanto por parte de empresas grandes como pequeñas, está conduciendo a la deforestación.

Aunque EE.UU. y la Unión Europea han prohibido la importación de madera ilegal, todavía se contrabandea fuera del país.

Otras amenazas incluyen la agricultura de subsistencia en pequeña escala, la extracción de carbón y combustible, la expansión urbana y la minería.

En los últimos cinco años, la pérdida anual de bosque primario ha sido de casi medio millón de hectáreas, según Global Forest Watch.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Deforestación/Cambio Climático/Sociedad/Salud/Ecología no sustentable