Baños de sonido y sus beneficios.

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

En Shanti-Som dimos la bienvenida a la entrenadora de relajación de sonido, Christine Heckel, para facilitar una experiencia de baños de sonido cósmico. Los suaves sonidos de un gong y 12 cuencos tibetanos han llenado el espacio. Evidentemente, todos los participantes han terminado la sesión completamente relajados y emanando calma a su alrededor.

Queremos  compartir con vosotros qué es exactamente un baño de sonido y los beneficios para el bienestar y la salud.

¿Qué es un baño de sonido?

Es básicamente una experiencia terapéutica y meditativa en la que te “bañas” en los sonidos y vibraciones producidas por diferentes instrumentos como gongs, diapasones y cuencos de cristal. A través de estos, tu mente entra en un estado meditativo y relajado. Esto ayuda en el proceso de curación a nivel mental, emocional y físico.

Durante un baño de sonido, el estado de ondas cerebrales se altera del estado normal de vigilia (beta) al estado relajado (alfa), al estado onírico (theta) e incluso al estado restaurador (delta). A medida que la mente y el cuerpo se relajan, la frecuencia cardíaca y la presión arterial disminuyen y nuestra respiración se vuelve más profunda. Es en este estado en que se puede producir una sanación más profunda.

De esta manera, un baño de sonido no solo reduce el estrés y la ansiedad al inducirte a un estado de relajación, sino que también tiene beneficios fisiológicos, tales como: una reducción del dolor, mejor sueño, eliminación de toxinas y fortalecimiento del sistema inmunológico.

Beneficios de un baño de sonido.

Se ha demostrado que el sonido tiene efectos curativos tanto en la mente como en el cuerpo. Una sesión de baño de sonido puede reducir los niveles de ansiedad, tensión y tristeza, así como disminuir el dolor. Las investigaciones sobre este tema son limitadas, pero se han realizado estudios que indican que pueden mejorar su estado de ánimo y liberar la tensión corporal, entre otras cosas.

Puede parecer que los baños de sonido son otra de las nuevas tendencias del mundo actual, pero  es tan antigua como el tiempo, se remonta a más de 40.000 años. Los antiguos griegos usaban flautas y liras para tratar la digestión y la salud mental. Los tibetanos usaron cuencos  durante más de 2.000 años con fines para la meditación. Así mismo, las tribus aborígenes australianas tocaban el didgeridoo para curar a los enfermos.

sound bath gong

Beneficios para la salud mental.

Los baños de sonido pueden ayudar a tratar las afecciones de salud mental, como la depresión y la ansiedad.

Un estudio hecho en 2016 con 62 adultos, midió sus sentimientos antes de un baño de sonido y después de la sesión. Los investigadores encontraron que la tensión, la ansiedad y los estados de ánimo negativos habían disminuido significativamente después de la terapia.

En 2018 se realizó un estudio con 60 participantes. Se les pidió a 30 de ellos que escucharan la música de cuencos tibetanos antes de someterse a una cirugía y a los otros 30 se les dio auriculares sin música.

Los análisis encontraron que la frecuencia cardíaca y otros signos vitales, que indican ansiedad, mejoraron a aquellos que recibieron los auriculares con música.

Reducción del dolor físico

A los participantes del estudio realizado en  2016, mencionado anteriormente, también se les preguntó si tenían dolor y que lo clasificaran  en una escala del 1 al 5.

Antes del baño de sonido, estos participantes clasificaron su dolor más alto que después de la sesión. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para confirmar si este beneficio, de reducción del dolor, podría alcanzar importancia clínica.

En un estudio realizado en 2020, los síntomas físicos como la presión arterial y la frecuencia cardíaca también mejoraron. Sin embargo, este estudio concluyó que se necesitan más investigaciones para afirmar definitivamente que el baño de sonido tiene estos efectos en la mayoría de las personas.

Qué esperar durante un baño de sonido.

La mayoría de las sesiones duran entre 45 y 60 minutos. Te tumbas en un esterilla de yoga con un cojín cómodo debajo de la cabeza. Luego, el facilitador te pide que te concentres en la respiración durante unos minutos para relajarte y después usa diferentes instrumentos como cuencos tibetanos, diapasones y gongs para producir diferentes sonidos y vibraciones.

Los sonidos bañan tu mente y tu cuerpo y te llevan a un estado de conciencia más profundo, como durante la meditación. De hecho, te desconectas de los estímulos externos y entras en el estado de paz y armonía interna.

A lo largo de las sesiones, las personas experimentan una variedad de sensaciones físicas y mentales. Lo más común es que caigan en un estado profundo de relajación. Pero los participantes también han tenido momentos creativos, también hay quien ha derramado algunas lágrimas e incluso otros se han dormido. Por otro lado, puede haber personas que sientan muy poco en esos momentos.

sound bath session

¿Puedes hacer un baño de sonido en casa?

Puedes tener tu sesión de baño de sonido en casa si asistir a una sesión grupal no te resulta práctico. Hay muchas grabaciones disponibles en Internet.

Una vez que hayas seleccionado la música o los sonidos de la sesión, túmbate cómodamente. Luego, cierra los ojos y respira profundamente. Concéntrate en tu respiración, relájate y  concéntrate en los sonidos que te rodean. Escucha y fíjate en la diferencia que se crea cuando el sonido se desvanece.

Continúa experimentando los sonidos y déjalos que vengan a tu mente. No los juzgues, solo observalos. Si te pones nervioso o estás inquieto, no reacciones, simplemente reconoce la emoción. Haz esto durante el resto de la sesión mientras tomas consciencia del espacio que te rodea.

Una vez que hayas terminado, acuéstate en silencio durante uno o dos minutos y luego abre lentamente los ojos. Observa cómo ha cambiado tu percepción de la realidad.

Escuchar estas sesiones en casa es una excelente manera de mejorar tu práctica de meditación, reducir el ritmo de vida que llevamos y relajarse. Sin embargo, no hay nada como experimentar in situ con los instrumentos y con el facilitador que puede apoyar a cada participante.

Conclusión

Un baño de sonido es una práctica de meditación que es segura para la mayoría de las personas. Puede ser más fácil que otras porque no requiere mucha disciplina o paciencia para aprender a hacerlo; todo lo que tienes que hacer es escuchar.

Ten en cuenta que los baños de sonido no reemplazan los medicamentos o las terapias con psicólogos o psiquiatras cuando se trata la ansiedad o la depresión. No obstante, dado que la relajación es uno de los principales objetivos de esta práctica,  vale la pena intentarlo como una forma de recargar energías.

Imagen de portada: Gentileza de SHANTI – SOM España

FUENTE RESPONSABLE: Shanti-Som España. Junio 2021.

Sociedad y Cultura/Ansiedad/Depresión/Baños de sonido

5 temas de los que los hombres deberían hablar más (y por qué es preocupante que no lo hagan).

Cada 40 segundos, una persona se suicida en el mundo.

Con frecuencia, son más hombres que mujeres quienes se quitan la vida, en parte, porque son menos proclives a hablar de sus problemas o buscar ayuda.

Entonces, ¿de qué temas deberían hablar más los hombres para sufrir menos?

1. De la diferencia entre redes sociales y realidad

Las redes sociales pueden tener un efecto profundo en la salud mental.

Un estudio de la Universidad de Pennsylvania, en Estados Unidos llegó a la conclusión de que cuanto más tiempo pasamos en las redes, más posibilidades tenemos de sentirnos solos y deprimidos.

Pero el efecto, dicen, es reversible.

Pareja posando para un selfie

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las redes sociales muestran una imagen muy distinta a la realidad.

«Usar menos las redes de lo que harías normalmente lleva a una disminución significativa de la depresión y la soledad», dice Melissa Hunt, psicóloga y autora del estudio.

«Estos efectos fueron particularmente pronunciados en personas que estaban más deprimidas cuando se hizo el estudio».

¿Pero qué tienen las redes sociales para ser tan dañinas?

Lo que pasa en las redes sociales es raramente un reflejo veraz de la vida real y, aún así, no podemos evitar hacer comparaciones, dice Oscar Ybarra, profesor de psicología de la Universidad de Michigan, en EE.UU.

«La gente no tiene que ser superconsciente de que eso está pasando, pero pasa. Entras al sitio, y generalmente debes lidiar con contenido que está muy curado», dice.

Cuando más usas las plataformas, más tendencia tienen a hacer comparaciones, y eso se vincula a cómo te sientes luego, añade.

2. De la soledad

Un estudio de la BBC y la Wellcome Collection (una entidad encargada de difundir el conocimiento sobre las ciencias médicas y la historia de la medicina) encontró que los jóvenes entre 16 y 24 años son los que se sienten más solos.

Un estudio de 2017 de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, halló que para los hombres es particularmente difícil combatir la soledad.

Joven mirando la puesta de sol

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

A los hombres les cuesta más que a las mujeres combatir la soledad.

«Lo que determinó la supervivencia de la amistad entre mujeres es si hacían o no el esfuerzo de hablar más por teléfono entre ellas», dice Robin Dunbar, líder del estudio.

«Lo que permitió mantener la amistad entre los hombres fue el hacer cosas juntos (ir a ver un partido de fútbol, ir al pub, o hacer algún deporte juntos). Es una diferencia de género muy sorprendente».

Cuando la soledad se torna una condición crónica puede tener un impacto serio tanto en la salud mental como física.

Estudios vinculan la soledad al aumento en el riesgo de demencia, enfermedades crónicas y comportamientos riesgosos para la salud.

3. De sus sentimientos

Numerosos estudios indican que llorar no solo nos proporciona alivio, sino que también promueve la empatía y ayuda a crear vínculos sociales.

Aún así, el concepto de que «los hombres no lloran» está muy arraigado en la sociedad.

Hombre angustiado

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Llorar ayuda a generar empatía en los demás.

Según un estudio en Reino Unido, 55% de los hombres entre 18 y 24 años sienten que llorar los hace menos masculinos.

Este sentimiento es compartido en muchos otros países.

«Condicionamos a los hombres desde una edad muy temprana a no expresar sus emociones, porque expresarlas es ser ‘débil'», dice Colman O’Driscoll, exdirector ejecutivo de operaciones y desarrollo en Lifeline, una organización sin fines de lucro australiana dedicada a prevenir el suicidio.

4. Sobre ser «el sostén de la casa»

En muchas sociedades, los hombres heterosexuales en una relación de pareja creen que deben ganar más que ellas.

Olumide Durojaiye es uno de ellos.

Olumide Durojaiye

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC SPORT

Olumide Durojaiye es mediocampista del equipo de fútbol británico Woking

«Yo veía cómo mi papá era el principal sostén (de la familia), y trabajaba día y noche viajando por todo el país. Yo necesitaba ser igual», dice Durojaiye.

«Necesitaba ganar dinero porque quería ser ese tipo de hombre que pensaba que mi pareja necesitaba».

Pero sentir el peso de la responsabilidad financiera puede exacerbar los problemas de salud mental.

Un estudio de 2015 descubrió que por cada aumento de 1% en la tasa de desempleo, hay un 0,79% de aumento en el índice de suicidios.

«Nos crían toda la vida para juzgarnos en comparación con nuestros pares y pare ser económicamente exitosos», dice Simon Gunning, director ejecutivo de Campaign Against Living Miserably (Calm), una ONG británica dedicada a evitar el suicidio en los hombres.

«Cuando hay factores económicos que no podemos controlar, se torna muy difícil».

5. De su imagen corporal

Josh Denzel ganó cierta fama en Reino Unido el año pasado cuando salió tercero en un reality de TV llamado «Love Island».

«Vivía (metafóricamente) en el gimnasio antes de ir al programa e incluso así, recuerdo mirarme al espejo y, aunque estaba en forma, no quería ir», confiesa.

Josh Denzel

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC SPORT

Los reality shows han sido criticados por crear ansiedad sobre la imagen corporal en los jóvenes,

«Todavía hoy siento que no hay nada peor que estar en la playa y ver pasar a un hombre con unos abdominales increíbles y mirarte a ti mismo y sentirte menos hombre».

Si tú o alguien de tu entorno se encuentra deprimido o en problemas, busca ayuda. Puedes encontrar aquí recursos de apoyo según tu región.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo – Mayo 2019

Sociedad/Salud/Salud Mental/Depresión

Fronteras del futuro: Los sueños lúcidos

Javier Sevillano explica en ‘La rosa de los vientos’ el concepto de los sueños lúcidos, un término acuñado en 1898 por el psiquiatra Frederik Van Eeden, que empleó el vocablo lúcido en el sentido de claridad mental. Y es que este psiquiatra holandés aspiraba a analizar aquellos sueños en los que el individuo es consciente de lo que está soñando.

«El sueño lúcido es un estado del sueño en el que uno experimenta tener una cierta percepción de lo que está soñando«, explicaba Sevillano.

Los sueños lúcidos

En términos generales, es posible afirmar que los sueños constituyen -entre otras cosas- una tentativa resolutiva de los asuntos pendientes en nuestra vida. Esta tentativa se produce de forma inconsciente debido a que lo común es no recordar nuestros sueños. Cuando despertamos se produce un cambio abrupto en la bioquímica cerebral desencadenando una amnesia fisiológica que hace que olvidemos aquello que hemos soñado al poco tiempo de despertar. Por eso, si no apuntamos el contenido de los sueños inmediatamente al levantarnos, estos suelen desvanecerse.

No sucede lo mismo con los soñadores lúcidos, aquellas personas que han adquirido tal control sobre sus sueños que, además de recordar su contenido, son capaces de controlarlos. De este modo, consiguen experimentar cualquier sensación o situación: desde volar, hasta respirar bajo el agua o visitar los lugares más exóticos del universo y de su imaginación.

Más allá de lo atractivo de controlar los sueños, se ha demostrado que el sueño lúcido puede tener efectos positivos sobre quien los disfruta. Así, algunos artistas han asegurado que este tipo de sueños estimulan su creatividad tal y como fue demostrado en un estudio de la Universidad de Lincoln, en Reino Unido. Tal vez por esto no sea de extrañar que ya se citen las claves para disfrutar de este tipo de sueños.

Fronteras del futuro: La generación muda

Javier Sevillano plantea en ‘La rosa de los vientos’ el problema de ansiedad al que se enfrentan los millennials, los centennials y la generación Z a la hora de realizar una llamada de teléfono.

«Cuatro de cada cinco jóvenes reconoce tener ansiedad antes de realizar una llamada de teléfono«, exponía Sevillano.

Fronteras del futuro: Implante contra la depresión

Javier Sevillano expone en ‘La rosa de los vientos’ el sorprendente caso de una mujer que ha logrado superar su depresión severa gracias a un novedoso implante cerebral desarrollado por un grupo de científicos.

Los investigadores de la Universidad de California San Francisco han desarrollado un implante cerebral con el que han logrado tratar exitosamente la depresión aguda de una paciente que no respondía a otros tratamientos. Así lo relatan en un artículo de la revista ‘Nature Medicine’ donde exponen el caso de Sarah, una mujer de treinta y ocho años que durante años ha padecido continuas depresiones severas.

Un tratamiento experimental

Sarah lo había probado todo. Tomó hasta veinte medicamentos distintos, pasó meses ingresada en tratamiento psiquiátrico, intentó la estimulación magnética transcraneal, pero nada terminaba de funcionar. Así pues, desesperada accedió a someterse a este novedoso tratamiento.

El tratamiento consta de dos fases. En la primera de ellas, Sarah debía someterse a una exploración intensiva que duró diez días durante los cuales los investigadores trataron de identificar el patrón específico de la actividad cerebral que provoca esta depresión aguda.

«Han investigado en el cerebro de esta mujer mediante unos electrodos que han medido su actividad neuronal informando a los investigadores sobre cómo se sentía emocionalmente», explicaba Sevillano.

Transcurridos los diez días, lograron definir con precisión el biomarcador específico que generaba esta depresión y consecuentemente, procedieron con la segunda fase del experimento: debían colocar el implante en el cerebro.

En el caso de Sarah situaron el dispositivo de estimulación en su hemisferio cerebral derecho y lo vincularon a electrodos ubicados en dos regiones: en el estriado ventral, relacionado con la emoción, la motivación y la recompensa; y en la amígdala donde puede predecirse el agravamiento de los síntomas. De este modo, si el electrodo de la amígdala detecta sintomatología depresiva, envía una señal al electrodo del estriado ventral donde, según explicaba Sevillano, durante seis segundos se genera una descarga eléctrica de un miliamperio.

«Esto provoca un cambio de la actividad neuronal y neutraliza los síntomas relacionados con los estados depresivos», concluía.

No obstante, Javier Sevillano subrayaba el hecho de que esta tecnología atiende a parámetros personalizados debido a que las depresiones se generan en circuitos cerebrales diferentes en función de cada persona. En cualquier caso, esta medicina individualizada resulta sumamente esperanzadora considerando el factor de que «la depresión es una de las enfermedades mentales que más vidas se lleva», tal y como lamentaba el investigador.

Imagen de portada: Gentileza de RADIO ESTADIO

FUENTE RESPONSABLE: RADIOESTADIO

Sueños/La Rosa de los Vientos/

Javier Sevillano/Origen/Depresión/Implantes de la Universidad de California/

Almudena Sánchez : «Mi miedo más terrorífico no es la muerte siquiera, es volver a tener depresión, me aterroriza cada mañana».

«La depresión te sonambuliza, te mata. Es un estado de pánico constante. Te ha salido una enemiga inesperada que no se va, no se va, no se larga ni se pronuncia: dadme todos los fármacos del planeta. Solo hay dos opciones a la hora de tapar una depresión, dos descansos auténticos: dormir y morir.»

Así describe la escritora española Almudena Sánchez (Mallorca, 1985) la enfermedad que la tumbó por tres años y que registró en su último libro Fármaco.

En sus páginas desnuda la depresión, la suya propia, para intentar explicarse a sí misma y también al mundo lo que estaba viviendo.

Sánchez, que fue incluida hace dos años entre los diez mejores escritores treintañeros de España por la AECID, compartirá su experiencia en los diálogos de HAY Arequipa, que se realizan esta semana.

«La inminencia de una depresión no se presiente. Comienza desde la frente hasta las rodillas. Es la enfermedad más grande, invisible, inesperada, destructiva, egoísta, insana, paranoica, desaliñada, mugrienta y tendenciosa que he tenido. La frase que más he oído es: Almudena, tú eres fuerte.»

¿Qué te pasaba cuando escuchabas esa frase?

Se suele decir sin maldad, pero no se entiende que la otra persona no puede hacer las cosas que quieres que haga.

Es como si tuviera una pierna rota y le dijeras que corra una maratón. Con la depresión pasa igual, aunque sea una enfermedad más abstracta y difícil de comprender, la persona tampoco puede hacerlo.

Yo quería expresar ese sentimiento de incomprensión, porque lo que me obsesionó fue sufrirla sin tener herramientas, sin saber qué me estaba pasando por el cuerpo.

«No sé en qué parte de mi cuerpo está la herida. Me estiro o me rompo el codo, me estremezco, me estranguló. No sé en qué parte de mi cuerpo está la herida»… ¿Cómo se manifiesta físicamente la depresión?

Yo sentía náuseas desde que me levantaba por la mañana hasta la noche. Una calle que recorría en cinco minutos, tardaba media hora en caminar, porque el cuerpo no me funcionaba.

Es como si estuviera, con todas las diferencias y el respeto, inválida. No me levantaba para ir al baño porque no podía. Estás inservible y cuesta entenderlo.

¿Cómo fue el proceso de escribir con depresión?

Empecé muy despacio, a mano en un cuadernito, ni siquiera creía en poder ser escritora, porque en ese momento solo quieres desaparecer del mundo, morirte básicamente, dicho en las palabras en que hay que decirlo.

Y me costó mucho creer en el libro, en el tema, trasladarlo a la literatura. Es además un tema que está muy banalizado con la autoayuda.

Entonces parto del extrañamiento e intento indagar en la tristeza, en el misterio de la mente y lo incomprensible de la condición humana, en las cosas que nos pasan.

Y en esta revisión de tus vivencias, ¿cuáles fueron los dolores que encontraste?

La depresión es un diálogo con la muerte, dejas de dialogar con la vida, ya no quieres salir al mundo, no quieres viajar, ni tomarte una cerveza con tus amigos, nada, solo quieres estar en el sofá y piensas en formas de morir. Y estando tan cerca de la muerte -nunca había estado tan cerca-, me vinieron muchos recuerdos.

Fármaco

FUENTE DE LA IMAGEN – LAIA COLLET

También pensé en cómo había llegado a la situación de querer matarme. Y empecé a pensar qué me había pasado cuando niña, comienzas a rememorar, a rebobinar, a ver si puedes encontrar alguna causa donde sea.

Eso pasa cuando estás en un estado vital al límite, te viene la infancia de repente, momentos decisivos de tu vida que te han configurado el carácter.

Cuentas que te acosaban en el colegio, que quizás no tuviste la protección que necesitabas. ¿Cómo habría que criar a los niños para enfrentar la dureza del mundo?

Hace poco hablé con psiquiatras y me dijeron que en algunos colegios hay una asignatura optativa sobre salud mental, para que los niños aprendan que los actos tienen consecuencias.

Si acosan a un niño, puede ser que más adelante tenga un trauma, porque eso no se olvida, lo llevas enquistado dentro.

Y es una pena, porque la sensibilidad es un valor. Los niños sensibles son los más propensos a sufrir enfermedades mentales más adelante. Habría que cuidarlos, deberían tener cariño extra, porque son sensibles ante la enormidad del mundo.

Y son más vulnerables.

Hablas también de la relación con tu madre y dices: «Mi madre es como Dios: yo no la veo nunca pero ella me ve a mí. Así es Dios, ¿no? Un ente omnipresente. A lo mejor Dios son las madres»… ¿Habrá algo de eso?

El tema de la relación materno filial es algo que me obsesiona, no sé por qué. Yo tengo bastante incomunicación con mi madre, pero no es culpa de ella ni mía, simplemente existe.

Y pienso, ¿cómo saliendo de un cuerpo, que he salido del suyo, puedo llevarme mejor con otras personas?, ¿cómo se llega a ese punto?

Es algo que exploré, que no entiendo y que me retrae, el no conseguir expresar mis emociones a personas que son tan importantes como mis padres, que me han criado.

Está ahí de fondo, es una de las cosas que me planteé en ese momento, ¿cómo puedo decirles a mis padres que no quiero vivir más?

¿Llegaste a decírselo?

Estuve mucho tiempo sin hablar con ellos durante la depresión, no podía, tenía muchísima culpa dentro.

Me sentía culpable de todo lo que estaba haciendo, de mi actitud, solo quería pedirles perdón.

Almudena Sánchez

FUENTE DE LA IMAGEN – LAIA COLLET

Es una situación incomprensible para ti y para todos los demás, porque, claro, te dicen ¿qué más tenemos que hacer para que quieras vivir? Si ellos me han criado bien, me han cuidado. Lo que pasa es que tuvieron una hija demasiado emocional.

Hablas de tu pareja, de tu tía, que fue uno de los soportes; para el entorno ver a un ser querido sufrir tanto es difícil también.

Hay personas que me preguntan, incluso padres que me dicen: tengo un hijo que está sufriendo, ¿qué puedo hacer? Y no sé qué contestar porque todo lo que se refiere a la depresión suena impositivo.

Cuando le dices sal a dar un paseo, a lo mejor te sienta bien el sol, a la persona que está en la cama, y que quiere salir al sol pero no puede, todo le suena obligatorio, como una orden.

Se aprende poco a poco a ser una compañía fluida, sin imposiciones. Estar al lado de la persona, intentar que esté bien, si te quiere contar algo te lo cuenta, porque las órdenes no sirven para nada.

Yo espero que este libro sirva como amigo, como compañero durante la depresión, lo coges, lees, luego lo dejas. Lo escribí porque a mí me hubiera gustado leerlo.

Hablas de un diálogo permanente con la muerte,»tu cabeza rumorea cómo acabar contigo, intentas no pensar», ¿cómo se cuela este deseo de morir?

Básicamente te despiertas queriendo morir y te acuestas queriendo morir, y todo el tiempo que pasas es queriendo morir, buscando estrategias para ver cómo y sintiéndote culpable, y echándose atrás, y atreviéndose en un momento dado, pero luego viendo los ojos de tu tía y diciendo no, ya no lo voy a hacer, y llorando.

Así pasa el día, eso es la depresión. Un día tras otro.

Yo estuve tres años así y es una desesperación. En algún momento tenía destellos de luz, veía una imagen de los pájaros en una nube plateada y decía, bueno, creo que hay belleza en el mundo y merecería la pena quedarse. Vas comprendiendo que el mundo merece la pena.

Al principio no podía salir y luego empecé a tomar una caña con unos amigos, aguanté diez minutos y me fui corriendo. Luego aguanté 20, después ya podía comer con ellos. Es un proceso lento, progresivo. Poco a poco fui disfrutando de pequeñas cosas y te vas curando, viendo la belleza del mundo otra vez.

«Para suicidarse, es necesario ser egoísta. Olvidar quién y qué te quiere, encerrar el cariño, el amor…y adiós. Me tiré a un coche negro. Tarde y mal porque frenó». Lo intentaste…

Contar el intento de suicidio me parecía importante, no sabía si ponerlo por mis padres, pues les iba a afectar, pero creo que si estás hablando con honestidad, la depresión lleva al suicidio, por eso es una enfermedad grave, porque te llegas a matar.

De hecho, la tasa de suicidios ahora mismo es altísima y esto viene de una depresión anterior, seguro.

No la quise dulcificar sino contarla con toda su crudeza; también con momentos esperanzadores. Estoy aquí, estoy viva, estoy hablando, pero puede desembocar en eso y podría no estar aquí.

También comentas que las notas de suicidio deberían ser analizadas como textos literarios, ¿por qué?

Creo que ahí estás vulnerable, escribiendo con el corazón. Yo leí bastantes y lloré, porque hablas con la muerte tan cerca, que es un estado para analizar. Están escritas en el punto final de alguien con la conciencia casi ida.

Tuve muchas dificultades para buscar cartas de suicidio, están bastante censuradas.

¿Cómo llegaste a escribir la tuya?

En el libro hay una especie de carta que escribí en el bloc de notas del móvil. (Me he convertido en una señal de stop, en una mujer que ya apenas se siente mujer, ni ser viviente, ni nada, pues nada me hace vivaz, ni apasionada, ni soñadora, ni tampoco febril… He estado esperando a que las crisis pasarán. He tenido paciencia).

Laia Collet

FUENTE DE LA IMAGEN – LAIA COLLET

La llegué a escribir, porque tenía tan pocas esperanzas de vivir, que dije bueno, por lo menos está escrita. Y pedir perdón a todo el mundo, justificar por qué había hecho esto. La culpa es uno de los ejes de la depresión, te sientes culpable por lo que te pasa.

Quieres desvanecerte para no cometer más errores y no ser una carga para nadie, porque emocionalmente eres inestable. Es una amalgama de todas esas cosas.

Y cuando estabas tan cerca de la muerte, ¿le tenías miedo o se pierde ese temor?

Miedo a morir no tenía. Tenía miedo cuando pensaba en cómo iba a dejar a los demás. No lo hacía por los otros. Si no hubiera tenido a nadie más queriéndome, quizá lo hubiera hecho. Lo que más me frenaba era eso, cuando me entraba la cara de una persona que quería.

Querer es un antídoto contra la muerte, que te quieran o que haya alguien detrás queriendo.

Pero aún habiendo esa persona, a veces tampoco funciona…

La enfermedad es más fuerte que todo.

Una chica que conozco, una amiga que tiene depresión, me dijo que el otro día estuvo una tarde entera en un centro comercial mirando cuchillos. Esa fue su tarde entera.

Me parece brutal, una desesperación y una tristeza que me conmueve. Eso no puede ser vivir. No es un estado de ánimo. Es una enfermedad.

También usas el humor y declaras: «no quiero morir con el pelo sucio, las piernas peludas, los ojos amoratados, el labio partido, un insecto rondando por el cuerpo… Morir bien es un acto poético. Morir con la piel suave y un perfume a rosa recién cortado. No pido más». ¿Lo pensaste de verdad?

Al final también hay un poco de patetismo dentro del libro, humor hacia uno mismo.

Un día intenté hacer la compra del supermercado y hacía mucho sol, era un sol como que me acuchillaba. Y entonces volví corriendo y decía, ¿quién le ha dado un cuchillo al sol? Es una visión distorsionada de la realidad. Estás tan frágil que te rompes con cualquier cosa, con que haga un poco más de sol.

¿Pero se trataba de morir digna, perfumada?

También está esa presión hacia las mujeres, que es siempre estar bien. Esa dictadura de la belleza y en el momento de morir, yo me lo planteé.

Tenemos tantos mandatos que cumplir las mujeres que hasta cuando estás fatal y te quieres matar, piensas en morir más o menos limpia, peinada y no hecha un desastre. A mí me impresionó. Llevas tanto dentro, tanta presión, que te lo planteas.

¿Qué diferencia hay entre una gran tristeza y la depresión que sufriste, para la que podría haber una predisposición biológica?

Mi miedo más terrorífico no es la muerte siquiera, es volver a tener depresión, me aterroriza cada mañana.

Creo que hay una predisposición genética, tengo una abuela que la tuvo y una prima. Pero también hay factores sociales y se puede incubar en la infancia si te falta amor, si te falta atención.

Para mí es una búsqueda, porque soy una persona muy vital a la que no le pega tener depresión. De repente estalló y para mí es una amenaza invisible, que nos puede pasar a todos y que hay que aceptar, como cuando tienes un bulto cancerígeno y vas al médico.

Si notas que estás triste, vas a un psicólogo y si te deriva al psiquiatra, a lo mejor lo necesitas.

¿Qué descubriste de tu relación con los fármacos?

Creía que me darían un fármaco para estar un poquito grogui, medio dormida durante el día.

En cambio me dieron uno que me estimulaba muchísimo, me daba energía. Sentía como un empuje, como si alguien me llevara del brazo con los antidepresivos y para todo aquel que esté asustado o asustada, yo aconsejaría que se dejase ayudar por ellos.

Es una medicación difícil, con efectos secundarios como todas, pero al final es lo que te salva. Y a mí, me salvó. Este libro es un elogio hacia la ciencia también.

Dices: «yo beso mis cosas, las beso día y noche, es lo que soy. Tengo que besarme y besarme para curarme en condiciones. No esperes que nadie te bese, besarte a ti misma». ¿Al final hay que rascarse con las propias uñas?

Al final todo se basa en el amor propio, suena un poquito a autoayuda, pero creo que vamos a estar solos en muchos momentos de la vida y que la depresión también surge por una autoestima muy baja, por la dependencia y por muchas cosas.

Una de las lecciones que saqué es que tengo que aprender a estar sola y a quererme tal y como soy, a quererme sola o acompañada, pero sola también. Y ya está. Si es que se puede sacar algo bueno de la depresión es un grado más de madurez, no lo sé.

Este artículo es parte del Hay Festival Arequipa digital, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza del 1 al 7 de noviembre de 2021.

Imagen de portada: Gentileza de Laia Collet

FUENTE RESPONSABLE: HayFestivalArequipa@BBCMundo por Diana Massis

Sociedad/Salud Mental/Depresión/Tratamiento farmacológico/Tabues

 

 

Tenía depresión y un implante para eliminar los pensamientos negativos cambió su vida.

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Se trata de una «especie de marcapasos para el cerebro» que puede evitar que el paciente caiga en depresión. La aplicación de este dispositivo generó debate entre los miembros de la comunidad científica.

Sarah, es una mujer de 38 años que padece depresión severa y desde hace 1 año no presenta síntomas. Científicos de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) le implantaron a la mujer un dispositivo que funciona con estimulación eléctrica en el cerebro para «descartar» los pensamientos negativos que le surgieran.

Este es el primer caso en el mundo que demuestra que la estimulación dirigida en un circuito cerebral específico con patrones cerebrales depresivos podría ser un tratamiento efectivo para la depresión severa. Que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta al 5% de los adultos en todo el mundo, un total de 250 millones de personas.

Según declaró a The New York Times la joven, se encontraba manejando su vehículo desde su trabajo hasta su hogar cuando se sintió tan abrumada que lo único que podía pensar era en terminar con su vida. «No podía dejar de llorar», confesó. Pese a las ideas que le invadían  su mente, pudo llegar hasta su casa sin problemas. Pero algo debía cambiar en su vida.

Al poco tiempo de este hecho, y siguiendo las recomendaciones de su médico de confianza, se mudo a la casa de sus padres para no vivir sola. 

Su depresión la llevó a no poder concentrarse en su trabajo, por ello, también decidió renunciar a su puesto en una empresa relacionada con la tecnología de la salud.

Sarah contó que probó con una gran cantidad de tratamientos, desde medicación hasta terapia electroconvulsiva. Sin embargo, ninguna alternativa pudo ayudarla a aliviar los síntomas. Por ello, la paciente llegó hasta la Universidad de California en San Francisco Estados Unidos, allí un grupo de investigadores implantaron en el cerebro de Sarah un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, según los especialistas, «un marcapasos para el cerebro». 

Este dispositivo puede ser calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando ella está por vivir un episodio propio de la depresión. Este «marcapasos», a través de la estimulación eléctrica, con descargas de pulsaciones evita que aparezcan,

 La mujer compartió su experiencia y agregó: “El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”. 

Según se publicó en la revista Nature, a los 12 días de que el dispositivo de Sarah empezó a funcionar por completo en agosto de 2020, su puntaje en la escala estándar de depresión disminuyó de 33 a 14 y varios meses después cayó por debajo de 10. Esto significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

Debate en la comunidad científica

La aplicación de este método generó un gran debate entre especialistas. La idea de que los médicos manipulen y redirijan los pensamientos de un individuo, utilizando electricidad, plantea posibles dilemas éticos para los investigadores.

Para defender la implementación del dispositivo, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirma: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y a aliviar sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Por su parte, Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos que participó del tratamiento expresó: “Este estudio señala el camino hacia un nuevo paradigma que se necesita desesperadamente en psiquiatría”. Además aclaró que han desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de la paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aclaró Krystal y añadió: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”. De la investigación participan tres personas más y se sumarán 9 personas más.

En la otra vereda, se encuentra Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia, quien considera que este dispositivo puede afectar negativamente al paciente. “Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, sostiene Gilbert.

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line

Depresión/Dispositivo/Cerebro/Investigación/Salud Mental/Sociedad

¿Cómo mejorar la circulación cerebral? 

Estos son los hábitos que favorecen el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

VIDA MODERNA

Prevenir ciertas enfermedades y mejorar su memoria y concentración son algunos de los beneficios de estas prácticas.

Si deseas profundizar sobre el tema planteado, por favor cliquea en lo subrayado y/o escrito en negrita. Muchas gracias.

El flujo sanguíneo cerebral es el volumen de sangre que recibe este órgano en un periodo de tiempo determinado. Aunque el cerebro representa menos del 2 por ciento del peso de una persona, es el responsable del gasto de la quinta parte de la energía que produce el cuerpo. Para que funcione correctamente necesita oxígeno y glucosa, y estos nutrientes los recibe de los vasos sanguíneos que transportan la sangre.

Así cuando se requiere, se aumenta la cantidad de sangre que fluye en determinada parte del cerebro para que funcione óptimamente, y gracias a la función de los vasos sanguíneos esa región cerebral recibe la energía necesaria. De ahí que sea importante hacer todo lo posible por mantener una buena circulación cerebral.

Se trata de hábitos diarios que construyen un estilo de vida saludable, que tal y como indica el sitio web especializado Mejor Con Salud, “protege la salud cerebral y ayuda a prevenir enfermedades asociadas a una mala circulación”. Y no solo esto, aportan otros importantes beneficios al mantener el organismo activo y bombeando energía.

De acuerdo a una investigación de la American Association of Neurological Surgeons, el cerebro depende de las arterias carótidas y las vertebrales para su suministro de sangre, por lo que es importante que estas arterias estén sanas. Esto porque, con frecuencia, ocurren accidentes cerebrovasculares isquémicos, pues las carótidas están bloqueadas con acumulación de grasa. O cuando una arteria sobre la superficie del cerebro se ha roto o tiene fugas, causa sangrado y daño en el cerebro, lo que es conocido como accidente cerebrovascular hemorrágico.

Por lo anterior es de gran importancia que el flujo sanguíneo y el oxígeno necesario lleguen al cerebro. Sin oxígeno y nutrientes, las células cerebrales afectadas se dañan o mueren, y si mueren no pueden regenerarse y lo que puede causar daños devastadores tales como discapacidades físicas, cognitivas y mentales.

Consejos para entrenar el cerebro y prevenir el deterioro cognitivo

Algunos factores de riesgo frente a esto son los malos hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo. A los que también se relacionan dificultades de la salud como la presión arterial alta, diabetes, enfermedades arteriales, colesterol alto y otros trastornos del organismo.

Por lo tanto, evite fumar, pues altera el aumento del flujo sanguíneo cerebral y porque además puede incidir en la progresión de la enfermedad de Alzhéimer.

El sobrepeso y la obesidad también pueden ser un factor de riesgo, pues un índice de masa corporal alto está asociado a la reducción del flujo sanguíneo cerebral y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

En ese mismo orden de ideas se debe mantener a raya también el estrés, porque puede afectar la función vascular cerebral y aumentar el riesgo frente a otros padecimientos. Por esto es importante adquirir hábitos saludables como los que sugieren los expertos.

Para empezar se recomienda practicar ejercicios aeróbicos, que quiere decir “con oxígeno”. Se trata de aquella actividad física que a través de movimientos rápidos y rítmicos hace que el corazón y pulmones hagan un esfuerzo adicional para aportar oxígeno a las células musculares y ayudar así al gasto calórico.

Una investigación publicada en Artery Research, señala que este tipo de entrenamiento aumenta la velocidad del flujo sanguíneo cerebral y puede mitigar la disminución de este que se da a causa del envejecimiento.

¿Cómo aumentar la serotonina en el cerebro de manera natural?

No se requiere de extensas rutinas para recibir los beneficios de la actividad aeróbica, basta con caminar diariamente durante media hora, o correr o montar en bicicleta durante 15 minutos. Si lo prefiere puede tomar clases de baile o aeróbicos, siempre hay una opción para cada gusto.

Existen también ciertos alimentos que benefician y estimulan el flujo sanguíneo cerebral, principalmente aquellos que aportan antioxidantes, hidratos de carbono, proteínas y omega 3. Así que debería incluir en su dieta huevos, frutas como arándanos, fresas y cítricos, y verduras como tomates, col rizada, brócoli, espinacas y espárragos, entre otros. Esto además de granos enteros como quinoa, arroz integral, avena. Para obtener los ácidos grasos esenciales, incluye salmón, sardina, aguacate, aceite de oliva y frutos secos.

También se recomienda entrenar las funciones cognitivas, es decir la atención, comprensión y memoria, pues esto ayuda a generar nuevas conexiones entre neuronas, lo que hace que la salud cerebral sea más resistente a posibles enfermedades.

Por último, cultive diariamente emociones positivas, pues esto ayuda a mejorar el flujo sanguíneo cerebral y las funciones cognitivas. Para lograrlo trate de mantener un buen sentido del humor, practique alguna técnica de relajación como la meditación o el yoga, y avive sus relaciones sociales para estimular a su cerebro.

imagen de portada: Gentileza de SEMANA/Otras: Gentileza Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: SEMANA – Salud/Cerebro/Bienestar/Vida Moderna.

La Pandemia y los recuerdos de la Argentina

Memoria-olvido

En las incesantes conversaciones que mantenemos para combatir los embates del tedio que causa el prolongado encierro anti pandémico, mi hijo Oliverio tensa las cuerdas de su excepcional memoria, como si fuera un Yupanqui puntuando su guitarra, y hace surgir temas que sobrevuelan los obvios de la pandemia; por momentos, atentos y habiendo arrinconado triunfalmente al tedio, sus evocaciones nos hacen sentir en esos momentos privilegiados que no pasa nada y que todo es normal, hay un pasado, hay una historia que vale la pena recuperar. 

Los temas que brotan en cada ocasión remiten a viejas cuestiones inherentes a la vida y a la historia de este país cuyo pasado y sus enigmas nos siguen apasionando. 

Eso dura lo que dura la conversación, es normal, los días son largos, no hay muchas decisiones que haya que tomar pero algo queda y darle cuerpo tiene sentido, después de todo, mientras no estamos afectados, el futuro tampoco lo está y esto va a pasar y lo recordaremos, acaso surja un Daniel Defoe que lo describa y lo eternice.

En una de ésas y como desafiando a mi memoria me interroga sobre algo que supone que puedo, o debo, recordar: la delantera del equipo de Independiente de su época de mayor brillo. Me esfuerzo y lo saco, Sastre, Erico, de la Mata y por ahí Zorrilla. Se destaca la figura de Erico, su elegancia, su discreción, sus virtudes, comparables, en otro plano, con lo que pasaba en el país en plena “década infame” y en eso nos detenemos, hay más junto a Erico y no sólo en el deporte: estaba lleno de excepcionalidades en los años 30: Borges era Borges y lo acompañaban otros escritores no menos sólidos, Arlt, la revista Sur y la infatigable Victoria Ocampo y qué decir de Gardel y junto a él del tango que cubría el imaginario nacional y más allá, de Spilimbergo y Berni y la secuela de inolvidables pintores y escultores, de las investigaciones de Houssay, del rigor de Amado Alonso y de la audacia de Ángel Rosenblat, del ingenio de los Discépolo, de Nini Marshall y la cohorte de humoristas que alegraban la existencia, de los hermanos Finochietto, del sainete que movía multitudes, hasta del mitológico y adorado Justo Suárez y de Luis Ángel Firpo, en todos los órdenes de la vida un esplendor de talento e imaginación, héroes individuales de un momento que probablemente no tenga igual, enceguecedora luz pese a lo sombrío de la vida política, el auge de la pobreza y las grandes migraciones del campo a las ciudades y el oscuro nacimiento de las villas.

En ese contraste, del que un ejemplo son las actuaciones más que estridentes de un Liborio Justo, ese díscolo hijo del presidente de la entrega, que enfrenta al parlamento con una espectacularidad inesperada, un hijo de la oligarquía antinacional que aterra a su familia, nuestra conversación cambia de rumbo: esas contradicciones son muy difíciles de entender pero, en todo caso, ambos lados de la contradicción están vinculados con la central cuestión de la identidad nacional: el esplendor de esos “héroes” como manifestaciones de una afirmación, las ominosas situaciones sociales como la imposibilidad de esa misma sociedad de ser.

Hablamos de la afirmación: se diría que está en una fe y en el orden de un deseo complejo, heredado de las utopías sarmientinas y alterado por los resultados de una inmigración ansiosa de comprender en dónde está, por qué está en este lugar tan alejado de su origen. }

La imposibilidad engendra la potente idea del nacionalismo, tan confundido en tantos aspectos, y, posteriormente, explica el peronismo y su duradera implantación. 

Como se ve, del inocente juego de la memoria, de Arsenio Erico y sus inolvidables gambetas, llegamos a un punto nodal, a una cuestión que nos sigue percutiendo en el pensamiento y que tiene todo el aspecto de estar hoy en crisis, con pandemia o sin ella, privatización, tecnologización, padecimiento cultural, despersonalización, pérdida de soberanía frente a tentativa de reconstrucción, autonomía, lenguaje propio, recursos legítimos, mayor distribución. 

O sea ¿de qué hablamos cuando hablamos? ¿Hablamos en la actualidad, de un expresivo 48% frente a un incomprensible 40%?

Pero no es sólo eso: la conversación llega, como desprendiéndose fatalmente de los términos que hemos apuntado, a un punto de sorpresa en mi hijo y respecto del cual mi respuesta es apenas un borrador: se pregunta por qué los descendientes de los muchos, muchísimos, que proceden de variados lugares del mundo, parecen haber borrado totalmente todo rasgo de su origen, no se les nota lo que queda de lo gallego ni de lo calabrés ni de lo judío ni de lo ucraniano ni de lo polaco, lo que no quiere decir que haya desaparecido toda presencia de todas esas etnias en esta ya compleja sociedad; al contrario, hay “Centro Gallego”, hay “Hospital Italiano”, hay “Daia”, hay “Club Sirio-Libanés”, hay “Centro Armenio”, pero ninguno de ellos es un reducto del origen, casi todos son empresas abiertas a tutti quanti, no se habla italiano en el Italiano ni alemán en el Alemán y así siguiendo. 

Pero no se trata de eso, son vibrantes recuerdos de un momento de anclaje pero lo que observamos, si es que eso tiene un sentido, es que no hay restos en los seres que ya se han fundido y confundido con esta sociedad.

Trato de explicarlo. 

Somos, la mayoría, la primera o la segunda generación y hasta la tercera de los que fueron llegando a estas tierras: los de la primera, con esfuerzo, recuerdan y evocan a sus progenitores, más abuelos que padres, yo mis padres y mis abuelos; algunos, incluso, viajan para ver de dónde salieron sus padres o abuelos con la esperanza de determinar por qué lo hicieron y por qué a este lugar; muchos, también, evocan la gesta de la llegada y de la integración, hay una literatura nostálgica y reverencial sobre los que primero pisaron este suelo. 

En los de la segunda el origen es un eco lejano, casi inaudible, el aquí y el ahora predomina, la memoria se detiene. Pero, en todos los casos, no hay rastros en el lenguaje ¿Se ha perdido el linaje, ha desaparecido el interés por recuperarlo? ¿O no hay nada de qué jactarse?

Podría decirse que la fusión ha sido en ciertos casos tan completa que herederos de los inmigrantes han asumido el olvido con tanta naturalidad que no se distingue en ellos nada del origen: ¿se recuerda lo italiano en los Frondizi, se convoca a lo sirio en los Menem, se recuerda lo español en los varios Fernández, todos primeros actores en este complicado devenir que es la vida política y cultural del país?

Por otro lado, según cierta manera de ver, es como si se hubiera realizado el sueño de conformar una nueva etnia, un objetivo que acaso se plantearon Alberdi, Sarmiento, con sus grandes decepciones, y los constituyentes de 1853. 

Eso no quiere decir que todo transcurra como miel sobre hojuelas: cuando el atentado a la AMIA se hablaba de judíos en exclusiva, no de argentinos que podían ser judíos o lo que fuere y también se sospechaba que Menem protegía a sirios sospechosos de ser los autores y ni qué decir recordar que Kicillof era nieto de un rabino. 

Ése es otro capítulo, no me voy a internar en él, lo que para culminar esta nota quiero decir es que quizás el momento del olvido de los vástagos de la inmigración comienza el día en que sus antecesores miran, como lo hizo Martín Fierro, las “últimas poblaciones” y tienen fuertes razones para no querer evocarlas, la miseria, las persecuciones, los sufrimientos, la falta de porvenir, el hambre, arrasan con la nostalgia y borran los sueños, se abre un presente incierto pero infinito que se hace futuro y la memoria se puebla de otras impresiones, raras, difíciles pero muy diferentes a las abandonadas y nada cuesta disiparlas. 

¿Evocarán los gallegos con morriña y llanto la sequedad de sus campos, los judíos los pogromos, los italianos el terror, los chinos la explotación? 

Y eso, los riesgos del ser, eso es lo olvidable y se transmite y se encarna, el lenguaje lo muestra, quizás lo padezca y sea una pérdida, pero quién sabe. 

FUENTE: Página 12 – Sociedad – República Argentina – Por Noé Jitrik

El cerebro lucha contra la depresión incluso cuando está inactivo.

Las neuronas desencadenan una dinámica antidepresiva en el cerebro incluso en ausencia de actividad: generan la producción de proteínas que afectan a la función de células y circuitos neuronales.

Investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, han descubierto que el cerebro desarrolla mecanismos de neurotransmisión orientados a detener los efectos de la depresión incluso sin presencia de actividad concreta. Las neuronas «dormidas» ponen en acción de forma espontánea procesos celulares e inician la transcripción de genes.

Se trata de algunos pocos genes que se dinamizan, pero que luego activan a otros y desarrollan así diferentes procesos. La transcripción genética permite que la información contenida en los genes se transfiera hacia las proteínas u otros componentes, en forma de órdenes o mecanismos a poner en marcha, en este caso con una función antidepresiva.

Según una nota de prensa, los resultados de este nuevo estudio podrían poner a la ciencia un paso más cerca de comprender la fisiología de la acción antidepresiva en el cerebro. Aunque en la actualidad existe una gran cantidad de fármacos y tratamientos que buscan combatir la depresión, la realidad indica que son ineficaces en alrededor de la mitad de los casos.

Causas que interactúan

La depresión se ha convertido en una de las enfermedades con mayor impacto en la actualidad, y que promete ir en aumento a lo largo del siglo XXI. Hoy afecta a 264 millones de personas en todo el mundo, con el añadido de una peligrosa predisposición al suicidio en los casos sin tratamiento efectivo.

Aunque habitualmente se indica que la depresión es causada por un desequilibrio químico en el cerebro, en realidad su origen puede provenir de múltiples factores. Una regulación defectuosa del estado de ánimo, la vulnerabilidad y predisposición genética a este tipo de patologías, los acontecimientos vitales estresantes, la acción de algunos medicamentos y otras enfermedades relacionadas, son fuerzas que interactúan para provocar la depresión.

Neuronas dormidas que activan genes

Sin embargo, la nueva investigación, publicada recientemente en la revista Cell Reports, parece indicar que la forma de detener a la depresión puede encontrarse en la propia dinámica cerebral.

En un mecanismo que los científicos han denominado «neurotransmisión excitadora espontánea», las neuronas inactivas ponen en marcha y regulan a pesar de su letargo la expresión génica relacionada con la proteína BDNF. Esta proteína se encuentra implicada en diferentes procesos antidepresivos, y es así que fármacos como la ketamina se orientan a impulsar su actividad para reducir los efectos de la depresión.

Este nuevo conocimiento puede renovar la comprensión del proceso fundamental que se desarrolla en el cerebro relativo a la depresión. Gracias a esto, los científicos podrán avanzar en el desarrollo de fármacos más inteligentes, con el objetivo de ofrecer opciones de tratamiento más rápidas o más duraderas. Vale recordar que la efectividad de los tratamientos antidepresivos suele reducirse drásticamente a mediano y largo plazo.

A futuro, los investigadores estadounidenses piensan que la profundización en torno al proceso espontáneo que llevan adelante las neuronas, y que pone en marcha mecanismos antidepresivos, podrá permitir extender en el tiempo los efectos benéficos de la ketamina y otros fármacos. Además, hará posible reducir los efectos negativos que puedan estar relacionados con su aplicación en enfoques antidepresivos.

Referencia:

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A subthreshold synaptic mechanism regulating BDNF expression and resting synaptic strength. Patricia M. Horvath, Natali L. Chanaday, Baris Alten, Ege T. Kavalali and Lisa M. Monteggia. Cell Reports (2021).DOI:https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109467

Foto: un proceso que las neuronas realizan incluso al estar «dormidas» puede derivar en la activación de genes y la acción de proteínas con potencial antidepresivo. El mecanismo descubierto podrá iniciar el camino hacia un mejoramiento de la eficacia de fármacos y otros tratamientos que buscan combatir a la depresión, una de las enfermedades con mayor impacto global. Crédito: Gerd Altmann en Pixabay.

La depresión puede aliviarse en pocos minutos

Un novedoso enfoque de neuromodulación personalizada logra aliviar los síntomas de la depresión severa y resistente al tratamiento en cuestión de minutos. Se centra en las características individuales de cada paciente, a partir de su “firma eléctrica” cerebral.

Una nueva técnica de estimulación cerebral personalizada o neuromodulación permite reducir el impacto de los casos más severos de depresión, incluso cuando existe resistencia a los tratamientos, en sesiones de algunos minutos. La innovación, desarrollada por científicos de la Universidad de California en San Francisco, se basa en la firma cerebral de cada paciente, que determina características únicas de sus redes y conexiones neuronales.

Reinterpretando el esquema que se emplea para corregir circuitos cerebrales defectuosos en personas con epilepsia o enfermedad de Parkinson, los especialistas estadounidenses han creado un nuevo modelo de estimulación cerebral completamente personalizado. Según un comunicado, ya ha sido probado con éxito en un caso de depresión severa.

Para Katherine Scangos, autora principal del estudio, “tanto el cerebro como el corazón son órganos eléctricos, y teniendo en cuenta esto existe una creciente aceptación en el campo científico sobre el impacto de determinadas redes cerebrales defectuosas que causan depresión, al igual que en la epilepsia o la enfermedad de Parkinson. Dichas redes podrían pasar a un estado más saludable mediante la estimulación dirigida», explicó.

Técnicas personalizadas y dirigidas

La neuromodulación o estimulación dirigida, previamente adaptada a los síntomas distintivos de cada paciente, es una forma cada vez más común de corregir los circuitos cerebrales defectuosos en personas con epilepsia o enfermedad de Parkinson. Ahora, en esta nueva investigación publicada en la revista Nature Medicine, se demuestra que una técnica similar puede aliviar los síntomas de la depresión severa con resistencia al tratamiento en algunos pocos minutos. ¿Cómo se logra este avance?

El primer punto a tener en cuenta es que se trabaja a partir de la “firma eléctrica” cerebral de cada paciente, o sea un conjunto de características que identifican y personalizan a sus redes neuronales y a la manera en la que las mismas se conectan e integran. Posteriormente, una innovadora técnica de mapeo cerebral permite identificar sitios de estimulación terapéutica específicos, incrementando la eficacia de las intervenciones.

El equipo de investigadores probó su metodología empleando un enfoque mínimamente invasivo denominado estéreo-EEG, que consiste en colocar 10 cables de electrodos intracraneales en el cerebro. Mediante una estimulación eléctrica leve en una serie de regiones específicas del cerebro, los especialistas buscaron conseguir efectos positivos sobre el estado de ánimo de una paciente de 36 años que sufre depresión severa desde su infancia.

Resultados prometedores

Los investigadores encontraron que la estimulación de 90 segundos aplicada en varios sitios diferentes del cerebro producía una variedad de estados emocionales positivos en la paciente indicada. Incluso, hallaron que los efectos positivos duraban horas, mucho más que los 40 minutos que habían considerado como límite en su estudio.

En este caso particular, los síntomas mejoraron significativamente en el transcurso de un estudio de 10 días, lo que desembocó en una ausencia casi total de síntomas durante seis semanas. Los científicos se centraron en un área conocida como estriado ventral, que parecía conveniente para abordar mejor los síntomas primarios de baja energía y pérdida de placer en las actividades cotidianas.

Más allá de estos interesantes resultados, los investigadores saben que es necesario abordar la nueva técnica en otros contextos para poder comprobar su eficacia definitiva. Al respecto, expresaron que únicamente desarrollarán el tratamiento cuando la firma cerebral personalizada de un paciente deprimido indique que se necesita un abordaje terapéutico.

Sin embargo, creen que a futuro el esquema podrá aplicarse con éxito porque cada persona recibirá un tratamiento diferente y personalizado, en el cual se buscarán reducir las anomalías en las redes cerebrales que llevan a la depresión, y que se manifiestan de forma única en cada caso.

Referencia

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State-dependent responses to intracranial brain stimulation in a patient with depression. Scangos, K.W., Makhoul, G.S., Sugrue, L.P. et al. Nature Medicine (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s41591-020-01175-8

Foto: Volkan Olmez en Unsplash.

FUENTE RESPONSABLE: TENDENCIAS – Ciencia – Cerebro, consciencia – Depresión – Red neuronal – Por Pablo Javier Piacente.