¿Cómo mejorar la circulación cerebral? 

Estos son los hábitos que favorecen el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

VIDA MODERNA

Prevenir ciertas enfermedades y mejorar su memoria y concentración son algunos de los beneficios de estas prácticas.

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El flujo sanguíneo cerebral es el volumen de sangre que recibe este órgano en un periodo de tiempo determinado. Aunque el cerebro representa menos del 2 por ciento del peso de una persona, es el responsable del gasto de la quinta parte de la energía que produce el cuerpo. Para que funcione correctamente necesita oxígeno y glucosa, y estos nutrientes los recibe de los vasos sanguíneos que transportan la sangre.

Así cuando se requiere, se aumenta la cantidad de sangre que fluye en determinada parte del cerebro para que funcione óptimamente, y gracias a la función de los vasos sanguíneos esa región cerebral recibe la energía necesaria. De ahí que sea importante hacer todo lo posible por mantener una buena circulación cerebral.

Se trata de hábitos diarios que construyen un estilo de vida saludable, que tal y como indica el sitio web especializado Mejor Con Salud, “protege la salud cerebral y ayuda a prevenir enfermedades asociadas a una mala circulación”. Y no solo esto, aportan otros importantes beneficios al mantener el organismo activo y bombeando energía.

De acuerdo a una investigación de la American Association of Neurological Surgeons, el cerebro depende de las arterias carótidas y las vertebrales para su suministro de sangre, por lo que es importante que estas arterias estén sanas. Esto porque, con frecuencia, ocurren accidentes cerebrovasculares isquémicos, pues las carótidas están bloqueadas con acumulación de grasa. O cuando una arteria sobre la superficie del cerebro se ha roto o tiene fugas, causa sangrado y daño en el cerebro, lo que es conocido como accidente cerebrovascular hemorrágico.

Por lo anterior es de gran importancia que el flujo sanguíneo y el oxígeno necesario lleguen al cerebro. Sin oxígeno y nutrientes, las células cerebrales afectadas se dañan o mueren, y si mueren no pueden regenerarse y lo que puede causar daños devastadores tales como discapacidades físicas, cognitivas y mentales.

Consejos para entrenar el cerebro y prevenir el deterioro cognitivo

Algunos factores de riesgo frente a esto son los malos hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo. A los que también se relacionan dificultades de la salud como la presión arterial alta, diabetes, enfermedades arteriales, colesterol alto y otros trastornos del organismo.

Por lo tanto, evite fumar, pues altera el aumento del flujo sanguíneo cerebral y porque además puede incidir en la progresión de la enfermedad de Alzhéimer.

El sobrepeso y la obesidad también pueden ser un factor de riesgo, pues un índice de masa corporal alto está asociado a la reducción del flujo sanguíneo cerebral y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

En ese mismo orden de ideas se debe mantener a raya también el estrés, porque puede afectar la función vascular cerebral y aumentar el riesgo frente a otros padecimientos. Por esto es importante adquirir hábitos saludables como los que sugieren los expertos.

Para empezar se recomienda practicar ejercicios aeróbicos, que quiere decir “con oxígeno”. Se trata de aquella actividad física que a través de movimientos rápidos y rítmicos hace que el corazón y pulmones hagan un esfuerzo adicional para aportar oxígeno a las células musculares y ayudar así al gasto calórico.

Una investigación publicada en Artery Research, señala que este tipo de entrenamiento aumenta la velocidad del flujo sanguíneo cerebral y puede mitigar la disminución de este que se da a causa del envejecimiento.

¿Cómo aumentar la serotonina en el cerebro de manera natural?

No se requiere de extensas rutinas para recibir los beneficios de la actividad aeróbica, basta con caminar diariamente durante media hora, o correr o montar en bicicleta durante 15 minutos. Si lo prefiere puede tomar clases de baile o aeróbicos, siempre hay una opción para cada gusto.

Existen también ciertos alimentos que benefician y estimulan el flujo sanguíneo cerebral, principalmente aquellos que aportan antioxidantes, hidratos de carbono, proteínas y omega 3. Así que debería incluir en su dieta huevos, frutas como arándanos, fresas y cítricos, y verduras como tomates, col rizada, brócoli, espinacas y espárragos, entre otros. Esto además de granos enteros como quinoa, arroz integral, avena. Para obtener los ácidos grasos esenciales, incluye salmón, sardina, aguacate, aceite de oliva y frutos secos.

También se recomienda entrenar las funciones cognitivas, es decir la atención, comprensión y memoria, pues esto ayuda a generar nuevas conexiones entre neuronas, lo que hace que la salud cerebral sea más resistente a posibles enfermedades.

Por último, cultive diariamente emociones positivas, pues esto ayuda a mejorar el flujo sanguíneo cerebral y las funciones cognitivas. Para lograrlo trate de mantener un buen sentido del humor, practique alguna técnica de relajación como la meditación o el yoga, y avive sus relaciones sociales para estimular a su cerebro.

imagen de portada: Gentileza de SEMANA/Otras: Gentileza Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: SEMANA – Salud/Cerebro/Bienestar/Vida Moderna.

La Pandemia y los recuerdos de la Argentina

Memoria-olvido

En las incesantes conversaciones que mantenemos para combatir los embates del tedio que causa el prolongado encierro anti pandémico, mi hijo Oliverio tensa las cuerdas de su excepcional memoria, como si fuera un Yupanqui puntuando su guitarra, y hace surgir temas que sobrevuelan los obvios de la pandemia; por momentos, atentos y habiendo arrinconado triunfalmente al tedio, sus evocaciones nos hacen sentir en esos momentos privilegiados que no pasa nada y que todo es normal, hay un pasado, hay una historia que vale la pena recuperar. 

Los temas que brotan en cada ocasión remiten a viejas cuestiones inherentes a la vida y a la historia de este país cuyo pasado y sus enigmas nos siguen apasionando. 

Eso dura lo que dura la conversación, es normal, los días son largos, no hay muchas decisiones que haya que tomar pero algo queda y darle cuerpo tiene sentido, después de todo, mientras no estamos afectados, el futuro tampoco lo está y esto va a pasar y lo recordaremos, acaso surja un Daniel Defoe que lo describa y lo eternice.

En una de ésas y como desafiando a mi memoria me interroga sobre algo que supone que puedo, o debo, recordar: la delantera del equipo de Independiente de su época de mayor brillo. Me esfuerzo y lo saco, Sastre, Erico, de la Mata y por ahí Zorrilla. Se destaca la figura de Erico, su elegancia, su discreción, sus virtudes, comparables, en otro plano, con lo que pasaba en el país en plena “década infame” y en eso nos detenemos, hay más junto a Erico y no sólo en el deporte: estaba lleno de excepcionalidades en los años 30: Borges era Borges y lo acompañaban otros escritores no menos sólidos, Arlt, la revista Sur y la infatigable Victoria Ocampo y qué decir de Gardel y junto a él del tango que cubría el imaginario nacional y más allá, de Spilimbergo y Berni y la secuela de inolvidables pintores y escultores, de las investigaciones de Houssay, del rigor de Amado Alonso y de la audacia de Ángel Rosenblat, del ingenio de los Discépolo, de Nini Marshall y la cohorte de humoristas que alegraban la existencia, de los hermanos Finochietto, del sainete que movía multitudes, hasta del mitológico y adorado Justo Suárez y de Luis Ángel Firpo, en todos los órdenes de la vida un esplendor de talento e imaginación, héroes individuales de un momento que probablemente no tenga igual, enceguecedora luz pese a lo sombrío de la vida política, el auge de la pobreza y las grandes migraciones del campo a las ciudades y el oscuro nacimiento de las villas.

En ese contraste, del que un ejemplo son las actuaciones más que estridentes de un Liborio Justo, ese díscolo hijo del presidente de la entrega, que enfrenta al parlamento con una espectacularidad inesperada, un hijo de la oligarquía antinacional que aterra a su familia, nuestra conversación cambia de rumbo: esas contradicciones son muy difíciles de entender pero, en todo caso, ambos lados de la contradicción están vinculados con la central cuestión de la identidad nacional: el esplendor de esos “héroes” como manifestaciones de una afirmación, las ominosas situaciones sociales como la imposibilidad de esa misma sociedad de ser.

Hablamos de la afirmación: se diría que está en una fe y en el orden de un deseo complejo, heredado de las utopías sarmientinas y alterado por los resultados de una inmigración ansiosa de comprender en dónde está, por qué está en este lugar tan alejado de su origen. }

La imposibilidad engendra la potente idea del nacionalismo, tan confundido en tantos aspectos, y, posteriormente, explica el peronismo y su duradera implantación. 

Como se ve, del inocente juego de la memoria, de Arsenio Erico y sus inolvidables gambetas, llegamos a un punto nodal, a una cuestión que nos sigue percutiendo en el pensamiento y que tiene todo el aspecto de estar hoy en crisis, con pandemia o sin ella, privatización, tecnologización, padecimiento cultural, despersonalización, pérdida de soberanía frente a tentativa de reconstrucción, autonomía, lenguaje propio, recursos legítimos, mayor distribución. 

O sea ¿de qué hablamos cuando hablamos? ¿Hablamos en la actualidad, de un expresivo 48% frente a un incomprensible 40%?

Pero no es sólo eso: la conversación llega, como desprendiéndose fatalmente de los términos que hemos apuntado, a un punto de sorpresa en mi hijo y respecto del cual mi respuesta es apenas un borrador: se pregunta por qué los descendientes de los muchos, muchísimos, que proceden de variados lugares del mundo, parecen haber borrado totalmente todo rasgo de su origen, no se les nota lo que queda de lo gallego ni de lo calabrés ni de lo judío ni de lo ucraniano ni de lo polaco, lo que no quiere decir que haya desaparecido toda presencia de todas esas etnias en esta ya compleja sociedad; al contrario, hay “Centro Gallego”, hay “Hospital Italiano”, hay “Daia”, hay “Club Sirio-Libanés”, hay “Centro Armenio”, pero ninguno de ellos es un reducto del origen, casi todos son empresas abiertas a tutti quanti, no se habla italiano en el Italiano ni alemán en el Alemán y así siguiendo. 

Pero no se trata de eso, son vibrantes recuerdos de un momento de anclaje pero lo que observamos, si es que eso tiene un sentido, es que no hay restos en los seres que ya se han fundido y confundido con esta sociedad.

Trato de explicarlo. 

Somos, la mayoría, la primera o la segunda generación y hasta la tercera de los que fueron llegando a estas tierras: los de la primera, con esfuerzo, recuerdan y evocan a sus progenitores, más abuelos que padres, yo mis padres y mis abuelos; algunos, incluso, viajan para ver de dónde salieron sus padres o abuelos con la esperanza de determinar por qué lo hicieron y por qué a este lugar; muchos, también, evocan la gesta de la llegada y de la integración, hay una literatura nostálgica y reverencial sobre los que primero pisaron este suelo. 

En los de la segunda el origen es un eco lejano, casi inaudible, el aquí y el ahora predomina, la memoria se detiene. Pero, en todos los casos, no hay rastros en el lenguaje ¿Se ha perdido el linaje, ha desaparecido el interés por recuperarlo? ¿O no hay nada de qué jactarse?

Podría decirse que la fusión ha sido en ciertos casos tan completa que herederos de los inmigrantes han asumido el olvido con tanta naturalidad que no se distingue en ellos nada del origen: ¿se recuerda lo italiano en los Frondizi, se convoca a lo sirio en los Menem, se recuerda lo español en los varios Fernández, todos primeros actores en este complicado devenir que es la vida política y cultural del país?

Por otro lado, según cierta manera de ver, es como si se hubiera realizado el sueño de conformar una nueva etnia, un objetivo que acaso se plantearon Alberdi, Sarmiento, con sus grandes decepciones, y los constituyentes de 1853. 

Eso no quiere decir que todo transcurra como miel sobre hojuelas: cuando el atentado a la AMIA se hablaba de judíos en exclusiva, no de argentinos que podían ser judíos o lo que fuere y también se sospechaba que Menem protegía a sirios sospechosos de ser los autores y ni qué decir recordar que Kicillof era nieto de un rabino. 

Ése es otro capítulo, no me voy a internar en él, lo que para culminar esta nota quiero decir es que quizás el momento del olvido de los vástagos de la inmigración comienza el día en que sus antecesores miran, como lo hizo Martín Fierro, las “últimas poblaciones” y tienen fuertes razones para no querer evocarlas, la miseria, las persecuciones, los sufrimientos, la falta de porvenir, el hambre, arrasan con la nostalgia y borran los sueños, se abre un presente incierto pero infinito que se hace futuro y la memoria se puebla de otras impresiones, raras, difíciles pero muy diferentes a las abandonadas y nada cuesta disiparlas. 

¿Evocarán los gallegos con morriña y llanto la sequedad de sus campos, los judíos los pogromos, los italianos el terror, los chinos la explotación? 

Y eso, los riesgos del ser, eso es lo olvidable y se transmite y se encarna, el lenguaje lo muestra, quizás lo padezca y sea una pérdida, pero quién sabe. 

FUENTE: Página 12 – Sociedad – República Argentina – Por Noé Jitrik

El cerebro lucha contra la depresión incluso cuando está inactivo.

Las neuronas desencadenan una dinámica antidepresiva en el cerebro incluso en ausencia de actividad: generan la producción de proteínas que afectan a la función de células y circuitos neuronales.

Investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, han descubierto que el cerebro desarrolla mecanismos de neurotransmisión orientados a detener los efectos de la depresión incluso sin presencia de actividad concreta. Las neuronas «dormidas» ponen en acción de forma espontánea procesos celulares e inician la transcripción de genes.

Se trata de algunos pocos genes que se dinamizan, pero que luego activan a otros y desarrollan así diferentes procesos. La transcripción genética permite que la información contenida en los genes se transfiera hacia las proteínas u otros componentes, en forma de órdenes o mecanismos a poner en marcha, en este caso con una función antidepresiva.

Según una nota de prensa, los resultados de este nuevo estudio podrían poner a la ciencia un paso más cerca de comprender la fisiología de la acción antidepresiva en el cerebro. Aunque en la actualidad existe una gran cantidad de fármacos y tratamientos que buscan combatir la depresión, la realidad indica que son ineficaces en alrededor de la mitad de los casos.

Causas que interactúan

La depresión se ha convertido en una de las enfermedades con mayor impacto en la actualidad, y que promete ir en aumento a lo largo del siglo XXI. Hoy afecta a 264 millones de personas en todo el mundo, con el añadido de una peligrosa predisposición al suicidio en los casos sin tratamiento efectivo.

Aunque habitualmente se indica que la depresión es causada por un desequilibrio químico en el cerebro, en realidad su origen puede provenir de múltiples factores. Una regulación defectuosa del estado de ánimo, la vulnerabilidad y predisposición genética a este tipo de patologías, los acontecimientos vitales estresantes, la acción de algunos medicamentos y otras enfermedades relacionadas, son fuerzas que interactúan para provocar la depresión.

Neuronas dormidas que activan genes

Sin embargo, la nueva investigación, publicada recientemente en la revista Cell Reports, parece indicar que la forma de detener a la depresión puede encontrarse en la propia dinámica cerebral.

En un mecanismo que los científicos han denominado «neurotransmisión excitadora espontánea», las neuronas inactivas ponen en marcha y regulan a pesar de su letargo la expresión génica relacionada con la proteína BDNF. Esta proteína se encuentra implicada en diferentes procesos antidepresivos, y es así que fármacos como la ketamina se orientan a impulsar su actividad para reducir los efectos de la depresión.

Este nuevo conocimiento puede renovar la comprensión del proceso fundamental que se desarrolla en el cerebro relativo a la depresión. Gracias a esto, los científicos podrán avanzar en el desarrollo de fármacos más inteligentes, con el objetivo de ofrecer opciones de tratamiento más rápidas o más duraderas. Vale recordar que la efectividad de los tratamientos antidepresivos suele reducirse drásticamente a mediano y largo plazo.

A futuro, los investigadores estadounidenses piensan que la profundización en torno al proceso espontáneo que llevan adelante las neuronas, y que pone en marcha mecanismos antidepresivos, podrá permitir extender en el tiempo los efectos benéficos de la ketamina y otros fármacos. Además, hará posible reducir los efectos negativos que puedan estar relacionados con su aplicación en enfoques antidepresivos.

Referencia:

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A subthreshold synaptic mechanism regulating BDNF expression and resting synaptic strength. Patricia M. Horvath, Natali L. Chanaday, Baris Alten, Ege T. Kavalali and Lisa M. Monteggia. Cell Reports (2021).DOI:https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109467

Foto: un proceso que las neuronas realizan incluso al estar «dormidas» puede derivar en la activación de genes y la acción de proteínas con potencial antidepresivo. El mecanismo descubierto podrá iniciar el camino hacia un mejoramiento de la eficacia de fármacos y otros tratamientos que buscan combatir a la depresión, una de las enfermedades con mayor impacto global. Crédito: Gerd Altmann en Pixabay.

La depresión puede aliviarse en pocos minutos

Un novedoso enfoque de neuromodulación personalizada logra aliviar los síntomas de la depresión severa y resistente al tratamiento en cuestión de minutos. Se centra en las características individuales de cada paciente, a partir de su “firma eléctrica” cerebral.

Una nueva técnica de estimulación cerebral personalizada o neuromodulación permite reducir el impacto de los casos más severos de depresión, incluso cuando existe resistencia a los tratamientos, en sesiones de algunos minutos. La innovación, desarrollada por científicos de la Universidad de California en San Francisco, se basa en la firma cerebral de cada paciente, que determina características únicas de sus redes y conexiones neuronales.

Reinterpretando el esquema que se emplea para corregir circuitos cerebrales defectuosos en personas con epilepsia o enfermedad de Parkinson, los especialistas estadounidenses han creado un nuevo modelo de estimulación cerebral completamente personalizado. Según un comunicado, ya ha sido probado con éxito en un caso de depresión severa.

Para Katherine Scangos, autora principal del estudio, “tanto el cerebro como el corazón son órganos eléctricos, y teniendo en cuenta esto existe una creciente aceptación en el campo científico sobre el impacto de determinadas redes cerebrales defectuosas que causan depresión, al igual que en la epilepsia o la enfermedad de Parkinson. Dichas redes podrían pasar a un estado más saludable mediante la estimulación dirigida», explicó.

Técnicas personalizadas y dirigidas

La neuromodulación o estimulación dirigida, previamente adaptada a los síntomas distintivos de cada paciente, es una forma cada vez más común de corregir los circuitos cerebrales defectuosos en personas con epilepsia o enfermedad de Parkinson. Ahora, en esta nueva investigación publicada en la revista Nature Medicine, se demuestra que una técnica similar puede aliviar los síntomas de la depresión severa con resistencia al tratamiento en algunos pocos minutos. ¿Cómo se logra este avance?

El primer punto a tener en cuenta es que se trabaja a partir de la “firma eléctrica” cerebral de cada paciente, o sea un conjunto de características que identifican y personalizan a sus redes neuronales y a la manera en la que las mismas se conectan e integran. Posteriormente, una innovadora técnica de mapeo cerebral permite identificar sitios de estimulación terapéutica específicos, incrementando la eficacia de las intervenciones.

El equipo de investigadores probó su metodología empleando un enfoque mínimamente invasivo denominado estéreo-EEG, que consiste en colocar 10 cables de electrodos intracraneales en el cerebro. Mediante una estimulación eléctrica leve en una serie de regiones específicas del cerebro, los especialistas buscaron conseguir efectos positivos sobre el estado de ánimo de una paciente de 36 años que sufre depresión severa desde su infancia.

Resultados prometedores

Los investigadores encontraron que la estimulación de 90 segundos aplicada en varios sitios diferentes del cerebro producía una variedad de estados emocionales positivos en la paciente indicada. Incluso, hallaron que los efectos positivos duraban horas, mucho más que los 40 minutos que habían considerado como límite en su estudio.

En este caso particular, los síntomas mejoraron significativamente en el transcurso de un estudio de 10 días, lo que desembocó en una ausencia casi total de síntomas durante seis semanas. Los científicos se centraron en un área conocida como estriado ventral, que parecía conveniente para abordar mejor los síntomas primarios de baja energía y pérdida de placer en las actividades cotidianas.

Más allá de estos interesantes resultados, los investigadores saben que es necesario abordar la nueva técnica en otros contextos para poder comprobar su eficacia definitiva. Al respecto, expresaron que únicamente desarrollarán el tratamiento cuando la firma cerebral personalizada de un paciente deprimido indique que se necesita un abordaje terapéutico.

Sin embargo, creen que a futuro el esquema podrá aplicarse con éxito porque cada persona recibirá un tratamiento diferente y personalizado, en el cual se buscarán reducir las anomalías en las redes cerebrales que llevan a la depresión, y que se manifiestan de forma única en cada caso.

Referencia

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State-dependent responses to intracranial brain stimulation in a patient with depression. Scangos, K.W., Makhoul, G.S., Sugrue, L.P. et al. Nature Medicine (2021).DOI:https://doi.org/10.1038/s41591-020-01175-8

Foto: Volkan Olmez en Unsplash.

FUENTE RESPONSABLE: TENDENCIAS – Ciencia – Cerebro, consciencia – Depresión – Red neuronal – Por Pablo Javier Piacente.