La importancia del no saber. Reflexiones en el día de la filosofía.

Por qué la UNESCO decidió en 2002 celebrar cada año el tercer jueves del mes de noviembre el día mundial de la filosofía? 

Parece que estaba convencida de que de ese modo la filosofía «ganaría reconocimiento», se «daría un fuerte impulso a la filosofía y, en particular, a la enseñanza de la filosofía en el mundo». 

¿Por qué en 2012 se concedió el premio príncipe de Asturias a Martha Nussbaum? Según el acta del jurado, «Martha C. Nussbaum, una de las voces más innovadoras e influyentes de la filosofía actual, sostiene una concepción universal de la dignidad humana y de los derechos de la mujer para superar los límites del relativismo cultural. 

Sus teorías se basan en el convencimiento de que quienes  entienden de distinta manera lo que es el bien pueden ponerse de acuerdo sobre principios éticos universales, aplicables allí donde se dé una situación de injusticia o discriminación. 

Martha C. Nussbaum defiende el papel de las humanidades en la educación como elemento imprescindible para la calidad de la democracia».

Y Emilio Lledó ¿por qué consiguió ese premio en 2015? 

En esta ocasión el jurado valoró que «Lledó concibe la Filosofía como meditación sobre el lenguaje y subraya la tendencia natural del ser humano hacia la comunicación. De este modo, hace suya la razón ilustrada a través de un diálogo que impulsa la convivencia en libertad y democracia».

Y al filósofo Amartya Sen este mismo año, ¿cómo es que le concedieron el premio princesa de Asturias? 

Leemos en el acta del jurado que «su enfoque de las capacidades de las personas se ha extendido al conjunto de las ciencias sociales. Toda su trayectoria intelectual ha contribuido de manera profunda y efectiva a promover la justicia, la libertad y la democracia. 

Su continuada y excelente labor ha influido de manera decisiva en los planes de desarrollo y en las políticas de las más relevantes instituciones mundiales».

Y entonces ¿por qué se elimina la asignatura de Ética del conjunto de materias obligatorias de la ESO, cuando se había llegado al acuerdo entre todos los partidos de que era tan necesaria, para introducir a cambio una materia de Educación en valores cívicos y éticos que puede ser impartida en cualquier curso de los cuatro que forman la ESO? 

El texto de la LOMLOE dice así: «En uno de los cursos de la etapa, todo el alumnado cursará la Educación en Valores cívicos y éticos, que prestará especial atención a la reflexión ética e incluirá contenidos referidos al conocimiento y respeto de los Derechos Humanos y de la Infancia, a los recogidos en la Constitución Española, a la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial, a la igualdad de mujeres y hombres y al valor del respeto a la diversidad, fomentando el espíritu crítico y la cultura de paz y no violencia». 

Más o menos se trataría de introducir en una hora lectiva semanal todos los objetivos generales de la ley y además llevarlos a una reflexión ética, como si el autor del texto hubiera diseñado una materia que fuera un resumen de todo el espíritu de la ley. 

Cualquier profesional de la enseñanza secundaria sabe que esto es inviable, no solo por la carencia de tiempo, sino porque el empeño en dictarle a la filosofía desde fuera cuáles tienen que ser los contenidos y los valores que enseñe es inútil. 

Por otra parte, ¿por qué desaparece una asignatura optativa llamada Filosofía, que gozaba de bastante aceptación entre el alumnado y que servía de introducción a la reflexión filosófica que habría de continuarse en el bachillerato?

Salta a la vista la incoherencia entre lo que se considera meritorio, loable, digno de reconocimiento en los foros internacionales y lo que creemos que hay que enseñar a nuestros alumnos. 

Y sin embargo lo más coherente sería que si algo nos parece bueno se lo diéramos a nuestros jóvenes. Pues de lo contrario nos encontraremos con el problema de cómo salvar esa distancia entre lo que una niña aprende en la enseñanza secundaria obligatoria, que termina en 4º de la ESO, y lo que esa misma niña creemos que debería apreciar cuando llegue a ser adulta. 

¿Por qué va a encontrar admirable algo que no entiende, que nunca se le ha enseñado, de lo que se le ha privado?

Los profesores de filosofía españoles sabemos que siempre que hay una ley nueva o una reforma tenemos que salir a la calle a defender nuestra materia. Estamos acostumbrados. 

Sea cual sea el gobierno que promueva esa ley o el motivo que se plantee, la filosofía queda de algún modo perjudicada. Y, sin embargo, año tras año aumenta lentamente el número de estudiantes que se decide por estos estudios en la universidad, o el número de personas que estudian filosofía como segunda carrera. Año tras año aumenta el número y la calidad de los trabajos que se presentan a la Olimpiada de Filosofía de Asturias y de España. 

¿Dónde queda entonces la pretendida adecuación entre la enseñanza y la demanda social?

En el último año de la enseñanza secundaria obligatoria las alumnas suelen tener 15 o 16 años, una edad perfecta para iniciarse en la reflexión filosófica. 

Y la forma más universal, más accesible y más necesaria para iniciarse en ella es la ética, la reflexión acerca de la acción, el bien y el mal, el deber, la felicidad, la justicia y otras ideas-problema que, sin abandonar su carácter problemático, han amueblado nuestra cultura desde sus comienzos. 

La filosofía y la ética enseñan a considerar todos estos conceptos como problemas, a aplicarles el escepticismo necesario para que una tenga que replantearse sus ideas, sus acciones, sus elecciones desde los fundamentos. Esto lo sabe cualquiera que ha leído en serio un libro de filosofía y es una experiencia que se repite cada vez que abrimos uno nuevo o que releemos uno que creíamos que ya habíamos entendido bien. 

También lo sabe quien se reúne con otras personas a discutir, como parece que hacía Sócrates en el ágora, y tiene que reconocer que aquello que creía saber en el fondo no lo sabe. 

La filosofía es un sano ejercicio de no saber absolutamente necesario para enfrentarse a cualquier tipo de conocimiento y de acción. 

¿Vamos a dejar que nuestra juventud termine su enseñanza obligatoria sin haberse dado este baño de incertidumbre? 

¿Sin que se entrene mínimamente en el examen de sí misma que según Sócrates hace a la vida digna de ser vivida? 

Es más: ¿con qué derecho vamos a permitir que solo aquellas que elijan los estudios universitarios tengan a su disposición una materia de filosofía que intente introducirlas en este laberinto? 

¿No supone esto un cierto elitismo, cuando los problemas de los que estamos hablando pertenecen a cada cual y también al conjunto de todos? 

¿Nos podemos permitir que los que opten por una vía profesional no se planteen las cuestiones éticas? ¿A qué nos conduciría todo esto?

Por otra parte, ¿es que solo algunas personas son dignas de la libertad de pensamiento? 

Porque la filosofía, más que crítica, consiste en ejercitar libremente el pensamiento, en librepensamiento. La filosofía consiste en cultivar la audacia de pensar por sí mismo, sin amos ni tutores. Esto hace que cualquiera que pretenda restarle importancia a la filosofía aparezca como sospechoso de querer erigirse en tutor utilizando precisamente la enseñanza como medio para entontecer a sus animales domésticos, como instrumento de control y encierro de la juventud, a la que, en lugar de a pensar por sí misma, hay que enseñarle a ocupar su puesto en la cadena, no ya productiva, sino de consumo-sumisión-emprendimiento.

Queda muy bonito hablar de filosofía en los ámbitos representativos mientras se la relega en las aulas o se la reserva solamente para algunos. 

Pero esta filosofía de titulares culturales es completamente inútil si no está apoyada por la humilde y callada tarea diaria de las aulas, en la que los sufridos profesores intentan sembrar en sus estudiantes el interés por los eternos problemas de la filosofía. 

La SAF, integrada en la Red Española de Filosofía, hace suyo el lema que estos días se está difundiendo por toda España: #ESO es Filosofía. 

Este día mundial de la filosofía nos pilla en plena defensa de la filosofía. Exigimos, simplemente un poco de coherencia. No hay cultura sin educación. 

El amor al saber, a la ciencia, a la justicia, que exigimos en todo el mundo y de los que no podemos prescindir no se improvisan ni se pueden adquirir de otra manera que en la lenta tarea de lectura, argumentación, discusión y confrontación de ideas en los que los profesores de filosofía entrenan a sus alumnos. Tenemos que defender la filosofía; sencillamente, no podemos permitirnos prescindir de ella.

Soledad G. Ferrer es presidenta de la Sociedad Asturiana de Filosofía.

Imagen de portada: Gentileza de Clase de Filosofía en un IES Sandra Alonso

FUENTE RESPONSABLE: La Voz de Asturias. Por Soledad G. Ferrer. Noviembre 2021

Filosofía/Su razón de ser/Premio Principe de Asturias/

Unesco /Derechos Humanos

Corea del Norte: la brutal nueva ley que castiga con dureza a quienes vean series extranjeras (y a sus familiares o jefes).

Aunque es ilegal, muchos en Corea del Norte miran programas extranjeros.

Corea del Norte introdujo recientemente una nueva ley que busca erradicar cualquier tipo de influencia extranjera, castigando severamente a cualquiera que sea sorprendido con películas, ropa o incluso usando jerga extranjera. 

¿Pero por qué?

Yoon Mi-so cuenta que tenía 11 años cuando vio por primera vez la ejecución de un hombre que había sido sorprendido con una película surcoreana.

Todo su vecindario fue obligado a mirar la ejecución.

«Si no lo hacías, era considerado traición», le dice a la BBC desde su casa en Seúl.

Los guardias norcoreanos querían asegurarse de que todos supieran que la pena por el contrabando de videos ilícitos era la muerte.

«Tengo un recuerdo muy fuerte del hombre que tenía los ojos vendados. Todavía puedo ver sus lágrimas. Fue traumático para mí. La venda estaba completamente empapada por su llanto».

«Lo pusieron en una estaca, lo ataron y luego le dispararon».

«Una guerra sin armas»

Imagínate estar en un estado constante de aislamiento sin Internet, sin redes sociales y solo con unos pocos canales de televisión controlados por el estado, diseñados para decirte lo que los líderes del país quieren que escuches: así es la vida en Corea del Norte.

Kim Jong-Un

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Kim Jong-Un considera al habla extranjera, y ciertos peinados y ropa como «venenos peligrosos».

Y ahora su líder, Kim Jong-Un ha apretado los tornillos aún más, introduciendo una nueva y drástica ley contra lo que el régimen describe como «pensamiento reaccionario».

Cualquiera que sea sorprendido con una gran cantidad de medios de comunicación de Corea del Sur, Estados Unidos o Japón enfrenta ahora la pena de muerte. Aquellos encontrados mirando pueden ser enviados a un campo de prisioneros durante 15 años.

Y no se trata solo de lo que ve la gente.

Recientemente, Kim escribió una carta en medios estatales pidiendo a la Liga Juvenil del país que tome medidas enérgicas contra el «comportamiento desagradable, individualista y antisocialista» entre los jóvenes.

Él dice que busca acabar con el habla extranjera, los peinados y la ropa que describe como «venenos peligrosos».

El Daily NK, una publicación online en Seúl con fuentes en Corea del Norte, informó que tres adolescentes habían sido enviados a un campamento de reeducación por cortarse el pelo como ídolos del K-pop y usar los pantalones por encima de los tobillos. La BBC no pudo verificar esta información.

Hambre

Todo esto se debe a que Kim está en una guerra que no involucran armas nucleares ni misiles.

Analistas dicen que está tratando de evitar que la información externa llegue a la gente de Corea del Norte en momentos en que la vida en el país se está tornando cada vez más difícil.

Pandemia en Corea del Norte

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El aislamiento tras la pandemia golpeó duramente a la ya en crisis economía norcoreana.

Se cree que millones de personas están pasando hambre. Kim quiere asegurarse de que sigan siendo alimentados con la propaganda cuidadosamente elaborada del Estado, en lugar de vislumbrar la vida según las ostentosas series de televisión dramáticas que se desarrollan al sur de la frontera en Seúl, una de las ciudades más ricas de Asia.

El país ha estado más aislado del mundo exterior que nunca después de que sellara su frontera el año pasado en respuesta a la pandemia.

Los suministros vitales y el comercio de la vecina China quedaron casi completamente paralizados. Aunque algunos suministros están comenzando a llegar, las importaciones aún son limitadas.

Este aislamiento autoimpuesto ha exacerbado una economía que ya está fracasando, en la que el dinero se canaliza hacia las ambiciones nucleares del régimen.

A principios de este año, el propio Kim admitió que su pueblo se enfrentaba a «la peor situación que tenemos que superar».

¿Qué dice la ley?

El Daily NK fue el primero en hacerse con una copia de la ley.

«Establece que si un trabajador es descubierto, el jefe de la fábrica puede ser castigado, y si un niño es problemático, los padres también pueden ser castigados. El sistema de monitoreo mutuo alentado por el régimen de Corea del Norte se refleja agresivamente en esta ley», le dice a la BBC su editor en jefe Lee Sang Yong.

Dice que esto tiene la intención de «destruir» cualquier sueño o fascinación que la generación más joven pueda tener con Corea del Sur.

Actores de una serie surcoreana

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La idea, dice Lee Sang Yong, es destruir la fascinación de los jóvenes por todo lo que venga de Corea del Sur.

«En otras palabras, el régimen concluyó que si se introducen culturas de otros países podría crearse un sentimiento de resistencia», dijo.

Choi Jong-hoon, uno de los pocos desertores que logró salir del país en el último año, le dijo a la BBC que «cuanto más difíciles son los tiempos, más severos se vuelven los reglamentos, las leyes y los castigos».

«Psicológicamente, cuando tienes la barriga llena y ves una película surcoreana, puede que sea por placer. Pero cuando no hay comida y vivir es una lucha, la gente se enoja».

¿Funcionará?

Las medidas severas anteriores solo demostraron cuán ingeniosa ha sido la gente para circular y ver películas extranjeras que generalmente se pasan de contrabando a través de la frontera con China.

Durante varios años, las series se han compartido a través de memorias USB que ahora son tan «comunes como las rocas», dice Choi. Son fáciles de ocultar y también están protegidas con contraseñas.

«Si escribes la contraseña incorrecta tres veces seguidas, el USB borra su contenido. Incluso puedes configurarlo para que esto suceda después de una entrada incorrecta de la contraseña si el contenido es muy delicado».

Dibujo de una familia mirando TV

Pese a las prohibiciones, la gente se las ha ingeniado para ver contenido de Corea del Sur.

«También hay muchos casos en los que el USB está configurado para que solo se pueda ver una vez en una computadora determinada, por lo que no se puede conectar a otro dispositivo o dárselo a otra persona. Solo tú puedes verlo. Así que incluso si hubieses querido difundirlo no hubieras podido».

Mi-so recuerda cómo su vecindario hizo todo lo posible para ver películas.

Cuenta que una vez tomaron prestada una batería de automóvil y la conectaron a un generador para obtener suficiente electricidad para alimentar la televisión. Recuerda haber visto un drama surcoreano llamado «Stairway to Heaven» (Escalera al cielo).

Esta épica historia de amor sobre una niña que lucha primero contra su madrastra y luego contra el cáncer parece haber sido popular en Corea del Norte hace unos 20 años.

Choi dice que en ese momento fue también cuando realmente despegó la fascinación por los medios extranjeros, ayudada por los CD y DVD baratos de China.

El comienzo de la represión

Pero entonces, el régimen de Pyongyang comenzó a notarlo. Choi recuerda que la seguridad del Estado llevó a cabo una redada en una universidad alrededor de 2002 y encontró más de 20.000 CDs.

«Esto fue en solo una universidad. ¿Te imaginas cuántos había en todo el país? El gobierno estaba conmocionado. Fue entonces cuando endurecen los castigos», dice.

Kim Geum-hyok cuenta que tenía solo 16 años en 2009 cuando fue capturado por guardias de una unidad especial creada para perseguir y arrestar a cualquiera que compartiera videos ilegales.

TV en Corea del Norte

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Los canales de TV que se pueden ver en Corea del Norte están controlados por el Estado.

Él le había dado a un amigo algunos DVD de música pop surcoreana que su padre había traído de contrabando desde China.

Lo trataron como a un adulto y lo llevaron a una sala secreta para interrogarlo, donde los guardias se negaron a dejarlo dormir. Dice que le propinaron puñetazos y patadas repetidamente durante cuatro días.

«Estaba aterrorizado», le dice a la BBC desde Seúl, donde vive actualmente.

«Pensé que mi mundo se estaba acabando. Querían saber cómo había conseguido este video y a cuántas personas se lo había mostrado. No podía decir que mi padre había traído esos DVD de China. ¿Qué podía decir? Era mi padre. No dije nada, solo dije: «No lo sé, no lo sé. Por favor déjenme ir.»

Geum-hyok es de una de las familias de élite de Pyongyang y su padre finalmente pudo sobornar a los guardias para que lo dejaran en libertad. Algo que será casi imposible bajo la nueva ley de Kim.

Campos más grandes

Muchos de los capturados por delitos similares en ese momento fueron enviados a campos de trabajo. Pero esto no resultó ser un factor disuasorio suficiente, por lo que las sentencias aumentaron.

«Al principio, la sentencia era de alrededor de un año en un campo de trabajo. Eso cambió hace más de tres años. Ahora mismo, si vas a un campo de trabajo, más del 50% de los jóvenes están allí porque vieron medios extranjeros. «, asegura Choi.

«Si alguien mira dos horas de material ilegal, serían tres años en un campo de trabajo. Este es un gran problema».

Varias fuentes nos han dicho que el tamaño de algunos de los campos de prisioneros en Corea del Norte se ha expandido en el último año y Choi cree que las nuevas leyes están surtiendo efecto.

«Ver una película es un lujo. Primero debes alimentarte antes de pensar siquiera en ver una película. Cuando los tiempos son difíciles incluso para comer, enviar a un solo miembro de la familia a un campo de trabajo puede ser devastador».

¿Por qué la gente lo sigue haciendo?

«Tuvimos que arriesgarnos muchísimo para ver esas telenovelas. Pero nadie puede vencer nuestra curiosidad. Queríamos saber qué estaba pasando en el mundo exterior», me dijo Geum-hyok.

Kim Geum-hyok (izq.) y Yoon Mi-so (der.) viven ahora en Seúl.

FUENTE DE LA IMAGEN – KIM GEUM-HYOK (IZQ.) Y YOON MI-SO (DER.)

Para Guem-hyok, finalmente conocer la verdad sobre su país cambió su vida. 

Fue uno de los pocos norcoreanos privilegiados a los que se les permitió estudiar en Pekín, donde descubrió internet.

«Al principio, no podía creerlo (las descripciones de Corea del Norte). Pensé que la gente occidental estaba mintiendo. Wikipedia está mintiendo, ¿cómo puedo creer eso? Pero mi corazón y mi cerebro estaban divididos».

«Así que vi muchos documentales sobre Corea del Norte, leí muchos periódicos. Y luego me di cuenta de que probablemente eran ciertos porque lo que decían tenía sentido».

«Después de darme cuenta de que se estaba produciendo una transición en mi cerebro, fue demasiado tarde, no podía volver».

Guem-hyok finalmente huyó a Seúl.

Mi-so está viviendo sus sueños como asesora de moda. Lo primero que hizo en su nuevo país fue visitar todos los lugares que vio en «Stairway to Heaven».

Pero historias como las suyas son cada vez más raras.

Salir del país se ha vuelto casi imposible con la orden actual de «disparar a matar» en la frontera estrictamente controlada. Y es difícil no esperar que la nueva ley de Kim tenga un efecto más escalofriante.

Choi, quien tuvo que dejar a su familia en el norte, cree que ver una o dos series no anulará décadas de control ideológico. Pero sí cree que los norcoreanos sospechan que la propaganda estatal no es la verdad.

«Los norcoreanos tienen en su corazón la semilla de un reclamo, pero no saben a quién está dirigido», dice.

«Es un reclamo sin dirección. Me duele el corazón que no puedan entenderlo ni siquiera cuando les digo. Es necesario que alguien los despierte, los ilumine».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Seúl por Laura Bicker

Corea del Norte/Sociedad/Despotismo/Derechos Civiles/Cultura/Vida

Masacre de Tulsa: qué ocurrió en la oculta matanza del «Wall Street negro», uno de los peores crímenes racistas en la historia de EE.UU.

Durante el estallido de violencia se lanzaron explosivos desde el aire contra los residentes del llamado Wall Street negro.

Fue una de las peores masacres contra la comunidad negra en Estados Unidos, pero es prácticamente desconocida.

«Estoy aquí para buscar justicia», dijo Viola Fletcher la semana pasada ante el Congreso de Estados Unidos.

«Estoy aquí para pedirle a mi país que reconozca lo que sucedió en Tulsa en 1921».

Fletcher, de 107 años, es la sobreviviente más longeva de la masacre de Tulsa, Oklahoma, uno de los episodios más trágicos en la historia de la ciudad.

Viola Fletcher, de 107 años, sobreviviente de la masacre de Tulsa, compareció el 19 de mayo ante un comité del Congreso de EE.UU. para demandar justicia.

Ocurrió en 1921 y dejó un rastro de muerte y destrucción en un próspero barrio de población negra conocido como el «Wall Street negro».

Cómo se produjo la masacre

Todo empezó con el rumor de que un joven negro había atacado a una chica blanca en un hotel del centro de Tulsa.

Era la mañana del 30 de mayo de 1921 y Dick Rowland coincidió en un elevador con una mujer llamada Sarah Page. Los detalles de lo que pasó entonces varían según la fuente.

Entre la comunidad blanca de la ciudad empezaron a circular relatos del incidente que se fueron exagerando a medida que se compartieron con más personas.

La policía de Tulsa arrestó a Rowland al día siguiente y abrió una investigación.

Un incendiario reportaje en la edición del 31 de mayo del periódico Tulsa Tribune fue el acicate para que estallara un enfrentamiento entre blancos y negros cerca del tribunal donde el alguacil y sus hombres habían bloqueado el último piso para proteger a Rowland de un posible linchamiento.

Hubo disparos y los afroestadounidenses, que eran minoría, comenzaron a replegarse hacia el distrito de Greenwood, conocido como el «Wall Street negro» por la abundancia de negocios y su prosperidad económica.

Imagen aérea del Wall Street negro en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

El distrito de Greenwood, en Tulsa, se conocía como el Wall Street negro por su prosperidad económica.

Temprano en la mañana del 1 de junio, Greenwood fue saqueado y quemado por alborotadores blancos.

El entonces gobernador de Oklahoma, James Robertson, declaró la ley marcial y desplegó la Guardia Nacional.

Un día después del estallido racial, la violencia cesó.

Durante los disturbios, 35 cuadras quedaron en ruinas, lo que significó la destrucción de más de 1.200 casas.

Más de 800 personas tuvieron que ser atendidas por lesiones y en un principio se dijo que hubo 39 muertos, pero los historiadores calculan que murieron al menos 300 personas.

Más de 6.000 personas -la mayoría afroestadounidenses- fueron detenidas en el centro de convenciones y algunas permanecieron allí hasta ocho días.

Edificios ardiendo en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Los disturbios dejaron más de 1.200 casas en ruinas.

BBC

El Wall Street negro

A principios del siglo XX, el distrito de Greenwood era una floreciente comunidad con salas de cine, restaurantes, tiendas y un estudio de fotografía.

Era un vecindario autosuficiente y boyante, separado del resto de la ciudad por las vías del ferrocarril.

El apelativo de Black Wall Street («Wall Street negro») pone de manifiesto su bonanza económica, que hizo que el barrio fuera considerado uno de los mejores del país para la comunidad negra.

Ese boom fue dilapidado en dos días de fuego y violencia.

BBC

Tensiones previas

La masacre racial de Tulsa no se produjo como un hecho aislado e inesperado.

Para comprender lo que pasó hay que entender que dos años antes, cuando los militares estadounidenses regresaron de la Primera Guerra Mundial, muchos soldados negros fueron linchados con sus uniformes puestos.

De hecho, el verano boreal de 1919 se conoce en EE.UU. como el «Verano Rojo» por la cantidad de linchamientos y otros crímenes que se cometieron en distintas ciudades del país contra la población afroestadounidense.

Mujer afroestadounidense en un vehículo en Tulsa Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Al igual que en muchas otras ciudades de EE.UU, en aquella época, en Tulsa había una rigurosa segregación racial a principios del siglo XX.

«La masacre de Tulsa surge de ese contexto», le explica a BBC Mundo Ben Keppel, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Oklahoma.

«Hay bastantes pruebas de que el barrio era un próspero centro económico, lo que aporta un elemento de envidia.

«La presencia de ese Wall Street en tiempos de una rigurosa segregación racial trastornaba a los supremacistas blancos, que no podían permitir ese ejemplo de igualdad y por eso sentían que lo tenían que quemar», señala Keppel.

«Además, justo después de la guerra, la economía en EE.UU. cayó en una profunda recesión que afectó a la industria petrolera. Hay un racismo preexistente que está soterrado y que sale a la superficie cuando hay problemas económicos.

«Hay que entender lo que pasaba para luchar contra ello, contra la creencia en la supremacía de los blancos», apunta el historiador.

Una tragedia escondida

Sin embargo, por mucho tiempo no fue posible entender lo que pasaba porque simplemente no se sabía.

El propio Keppel no oyó hablar de la masacre racial de Tulsa hasta que llegó como profesor a la Universidad de Oklahoma y un estudiante lo mencionó en clase. Era 1994. No lo había estudiado ni en la escuela ni en el instituto ni durante su formación universitaria.

Varias personas subidas en una camioneta en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

La masacre racial de Tulsa permaneció oculta durante décadas.

Esa situación ha cambiado. Los trágicos incidentes ya forman parte del currículo escolar, aunque gran parte de los estadounidenses siguen sin conocer los detalles.

Desde su puesto como coordinadora de programas en el centro cultural de Greenwood, Michelle Brown intenta mantener vivo el recuerdo y recopila testimonios de los pocos sobrevivientes que siguen con vida.

«Después de la masacre tanto los negros como los blancos escondieron lo que pasó bajo la alfombra, tenían que salir adelante», le cuenta Brown a la periodista de la BBC Jane O’Brien.

«Hablar de ello era revivirlo y era demasiado doloroso. Hubo madres que no volvieron a saber de sus hijos, esposas que perdieron a sus maridos, niños que se quedaron sin padres… nunca supieron nada de ellos».

Alrededor de 300 muertos fueron enterrados en fosas comunes y los cuerpos nunca se encontraron.

Tampoco nadie pagó por lo sucedido.

«En los años 90 se emprendieron acciones legales para intentar obtener justicia para los sobrevivientes, pero técnicamente los delitos habían prescrito y no se hizo nada», indica el profesor Keppel.

Mapa de localización de Oklahoma

Las autoridades de Tulsa pusieron en marcha en 2019 un proyecto para localizar las fosas mediante un radar de penetración subterránea y posteriormente identificar a las víctimas.

«Tenemos que hablar de esto como comunidad porque la ciudad está sufriendo, la ciudad está dividida porque no hemos lidiado con esta parte de la historia, tenemos que hacerlo si queremos seguir adelante como una Tulsa unida, tiene que haber una discusión que lleve a la reparación y la reconciliación», subraya Brown.

Difícil reparación

La cuestión de la reparación es delicada. Las vías del tren todavía separan Greenwood del resto de la ciudad.

Más allá de algunos puntos históricos, casi no hay pruebas de ese «Wall Street negro» en Tulsa.

«Aquí vivía mi familia en 1921, ahora es una calle sin salida», relata Therese Aduni.

Su abuelo fabricaba relojes, su padre nació pocos meses después de la masacre.

«Acaban de aceptar la palabra masacre, por años lo llamaron disturbios, así las compañías de seguros no tenían que pagar daños a los propietarios de casas o de negocios que lo perdieron todo», le explica Aduni a la BBC.

Destrozos en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Durante mucho tiempo se habló de disturbios en lugar de masacre para que las compañías de seguro no tuvieran que pagar daños.

«La gente quiere darle un cierre a esto, oímos sobre las reparaciones a los japoneses, a los sobrevivientes del Holocausto, ¿por qué nosotros no?», plantea.

Para Aduni, la reparación tiene que llegar en forma de desarrollo económico, algo que -denuncia- se le ha negado sistemáticamente a la comunidad.

«¡No tenemos un supermercado! Necesitamos un supermercado, una zapatería, una lavandería… queremos todos los negocios que teníamos antes, queremos que los restauren, eso sería reparación para mí».

Las autoridades de la ciudad dicen que están trabajando en abordar la desigualdad racial y que ha habido cierto progreso.

Debate más profundo

Keppel observa con satisfacción el creciente número de documentales, libros y reportajes sobre lo que sucedió en Tulsa hace casi 100 años.

«Espero que a medida que se acerca el centenario no solo se supere la amnesia institucional sino que cambie la forma como los estadounidenses se ven a sí mismos como sociedad», sostiene.

Protesta liderada por el movimiento Black Lives Matter

FUENTE DE LA IMAGEN – PA

Las protestas contra la brutalidad policial y la discriminación racial se han extendido por distintas ciudades de EE.UU. y otros países.

«Estamos inmersos en un debate en el que una vez que has reconocido que eso ocurrió y que fue grave, la pregunta es qué hacemos, cuáles son las implicaciones para nuestras instituciones públicas.

«En todas partes del país hay historias que se han mantenido ocultas y que deben ser expuestas y discutidas. Debemos plantearnos qué pasa ahora en Tulsa y otras ciudades, qué necesitamos aprender», expone.

Keppel reflexiona sobre el actual debate sobre el racismo en EE.UU.

«Lo que pasa ahora lleva tiempo fraguando. En los últimos 10 años, o cinco o uno, este mal comportamiento policial se ha dado en repetidas ocasiones por todo el país y la gente está harta.

«Hay pocos momentos en la historia en los que las circunstancias se unen con las emociones y catalizan una conversación más grande. Espero que este sea uno de esos momentos», concluye.

* Este artículo se publicó originalmente en junio de 2020 y fue actualizado a propósito del 100º aniversario de la masacre.

Imagen de portada: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Beatriz Diez (@bbc_diez)*

La masacre de Tulsa/El Wall Street negro/Racismo/

Brutalidad policial/Impunidad/Sociedad/Derechos Civiles

El viaje en Metro – Parte I

Ya atardecía, el final del invierno se anunciaba al alargarse los días. Era viernes, como siempre un caos en el tránsito. Más automóviles que cualquier otro día de la semana, siempre solo supuse sus razones.


Creía por un lado, que había gente que terminada la semana laboral, acelera el regreso a su casa, para luego irse con su familia o con amigos, a un country, a un club de campo o a las playas, no muy lejanas de la ciudad de Buenos Aires.

También el estrés laboral más pandemia; podría ser otra razón para quien no usará su automóvil, y si lo hacía los días viernes para llegar quizás más rápido a su hogar, algo que dudaba por los embotellamientos que se producen en las principales avenidas.

El transporte público ahora sin restricciones, es tremendamente agotador y hostil para el pasajero, que viaja apretujado y a veces con demora o interrupciones del servicio, por ejemplo en alguna línea del metro.

Caminaba justamente el viernes pasado por la Avenida Corrientes ya que me había encontrado con Roberto, amigo con el que no nos veíamos desde hace unos años. Las causas, son conocidas cuando uno se divorcia, ya que es muy difícil que la amistad entre las parejas continúe en el tiempo.

Teníamos tanto para contarnos, que estuvimos casi cuatro horas, poniéndonos al día sobre nuestras vidas. Eso sí, con varias ruedas de exquisito cafe «late».

Luego de dejar a Roberto, comencé a caminar hacia la entrada de la estación Congreso del Metro.

Luego de pasar mi magnética me dirigí al andén, me senté a pesar que la frecuencia rara vez supera los 5 minutos.
Como buen observador que siempre he sido, me llamó la atención porqué formo parte de la inauguración del Metro en la Ciudad, allá por el año 1913. En los últimos años, muchas estaciones – Congreso, incluida – fueron transformadas por completo, con la instalación de escaleras mecánicas, reemplazo de cerámicas en sus paredes y ascensores para personas con capacidad reducida.

Pero el entorno conocido en sí, no me distrajo como para no ver a un par de jóvenes al final del andén y a metros de ellos una adolescente, sola y sentada en uno de los pocos asientos existentes.
Si bien me encontraba a unos treinta metros del lugar; pude observar que los muchachos le decían alguna “grosería” a la niña, ya que esta se paró repentinamente y se alejó unos metros, ubicándose en uno de los lugares marcados en el piso, para el acceso a la formación que venía de la estación de Paseo Colón.

No pude de dejarme llevar; me hacian ruido las tripas ante situaciones semejantes, a pesar de que me pregunté entre dientes -¿que vas a conseguir?. Escuché que los sujetos, estaban “fumados”  porque ciertas palabras me resultaban ininteligibles, pero percibí que la niña estaba más que nerviosa, apretando su mochila contra su espalda y moviéndose de lado a lado cerca de las vías.

Como haciéndome el distraído; me acerque hasta donde estaba ella, cuando ya llegaba la formación del metro. Subió ella, los muchachos casi me llevaron por delante para subir, y yo los seguí. Presentí que algo iba a suceder. Recordé esos films en donde en el Metro de Nueva York o de Londres; facinerosos sin escrúpulos abusaban de mujeres o de ancianos…

Continuará.
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Imagen: Gentileza PinterestNorelli A.

Glosario:

Muchachos: Adolescentes o jovenes adultos

«Fumados»: Consumo de sustancias prohibidas (Porros o cigarrillos de marihuana)

La mayoría de los jóvenes temen por el futuro debido al cambio climático.

Una nueva encuesta internacional ilustra la profundidad de la ansiedad que sienten muchos jóvenes ante el cambio climático.

Casi el 60% de los jóvenes encuestados dijeron que se sentían muy preocupados o extremadamente preocupados.

Más del 45% señaló que los sentimientos sobre el clima afectan su vida diaria.

Y tres cuartas partes de los consultados pensaban que el futuro era aterrador. Más de la mitad (56%) señaló que cree que la humanidad está condenada.

Dos tercios de los jóvenes dijeron sentirse tristes, asustados y ansiosos. Cuatro de cada diez dudan si tener hijos.

«Para los jóvenes es diferente; para nosotros, la destrucción del planeta es personal», señaló un joven de 16 años.

La encuesta consultó a 10.000 personas de entre 16 y 25 años en 10 países: Reino Unido, Finlandia, Francia, Estados Unidos, Australia, Portugal, Brasil, India, Filipinas y Nigeria.

La investigación fue financiada por la plataforma Avaaz y dirigida por la Universidad de Bath en Inglaterra, en colaboración con otras cinco universidades, incluyendo el Centro para la Innovación en Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y la Universidad de Helsinki. El estudio está disponible en forma preliminar en una plataforma abierta y será publicado en la revista Lancet Planetary Health.

Dos tercios de los jóvenes dijeron sentirse tristes, asustados y ansiosos.

Si deseas profundizar sobre el informe de la ONU; sobre el cambio climático cliquea en el siguiente párrafp. Muchas gracias.

«Se sienten traicionados por los gobiernos»

El informe dice que, a nivel global, los jóvenes se ven especialmente afectados por los temores climáticos porque se están desarrollando psicológica, social y físicamente.

«Esto muestra que la ansiedad ecológica no es solo por la destrucción del medio ambiente, sino que está indisolublemente ligada a la inacción de los gobiernos ante el cambio climático. Los jóvenes se sienten abandonados y traicionados por los gobiernos», afirmó Caroline Hickman, investigadora de la Universidad de Bath y autora principal del estudio.

Una encuesta global de jóvenes reveló temor ante el cambio climático

Participaron jóvenes de entre 16 y 25 años de 10 países (Brasil, Reino Unido, Finlandia, Francia, EE.UU., Australia, Portugal, India, Filipinas y Nigeria). De ellos…

  • 75%dijo que el futuro es aterrador
  • 65%dijo que sus gobiernos están fallando a los jóvenes al no actuar ante el cambio climático
  • 83%dijo que las personas fallaron en cuidar el planeta
  • 55%dijo que tendrán menos oportunidades que sus padres
  • 39%dijo que duda si tener hijos

Fuente: Lancet, Young People’s Voices on Climate Anxiety, Government Betrayal and Moral Injury

Tom Burke, del centro de análisis E3G, dijo a la BBC: «Es racional que los jóvenes estén ansiosos. No sólo están leyendo sobre el cambio climático en los medios, sino que lo están viendo desarrollarse frente a sus propios ojos».

Los autores creen que el fracaso de los gobiernos sobre el cambio climático puede definirse como un «acto de crueldad» según la legislación de derechos humanos. Seis jóvenes en Portugal ya están llevando al gobierno a los tribunales para argumentar este caso.

«Los jóvenes están viendo el cambio climático desarrollarse frente a sus ojos».

Los investigadores dijeron sentirse conmovidos por la magnitud de la angustia entre los jóvenes a nivel global.

Se preguntó a los jóvenes su opinión sobre las siguientes declaraciones, entre otras:

• Las personas no han cuidado el planeta: el 83% estuvo de acuerdo a nivel mundial

• El futuro es aterrador: 75%

• Los gobiernos están fallando a los jóvenes: 65%

• Se puede confiar en los gobiernos: 31%

Un joven señaló: «No quiero morir, pero no quiero vivir en un mundo que no se preocupa por los niños y los animales».

Mayor ansiedad en Brasil

Entre los 10 países estudiados, las tasas de ansiedad y preocupación tienden a ser más altas entre los jóvenes de países en desarrollo, como Brasil, Nigeria y Filipinas, o los del hemisferio sur, como Australia.

Casi la mitad (48%) de los brasileños entrevistados dijeron que el cambio climático les hace dudar sobre tener hijos. Esta proporción estaba muy por encima del promedio mundial (39%) y fue el porcentaje más alto registrado en los diez países encuestados.

La ansiedad de los jóvenes «está indisolublemente ligada a la inacción de los gobiernos», según los investigadores.

En Reino Unido, por ejemplo, el porcentaje de jóvenes que dudan en tener hijos debido al cambio climático es del 38%. En Estados Unidos es del 36% y en Australia del 42%.

La mayoría de los jóvenes entrevistados en Brasil sienten que el gobierno les está fallando (79%), mientras que la tasa es del 65% entre los jóvenes británicos y del 67% entre los australianos.

El 92% de los jóvenes brasileños consultados también cree que la humanidad falló en cuidar el planeta y piensa que el futuro es aterrador.

Solo el 18% de los jóvenes brasileños entrevistados cree que el gobierno los está protegiendo a ellos, al planeta y a las generaciones futuras, una tasa incluso más baja que el promedio mundial para este criterio, que es del 31%.

Entre los 10 países estudiados, las tasas de ansiedad y preocupación tienden a ser más altas entre los jóvenes de países en desarrollo.

Impacto grave en América del Sur

Las preocupaciones de los jóvenes brasileños no están desconectadas de la realidad.

El último informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) mostró que el cambio climático se está intensificando y confirmó nuevamente que esto es resultado de acciones humanas.

Si deseas profundizar más; sobre los fenomenos climáticos en América Latina, cliquea en el siguiente párrafo. Muchas gracias-

El informe muestra que Brasil se verá fuertemente afectado: América del Sur tendrá un aumento de temperatura mayor que el promedio mundial.

En Brasil y en otras partes de América del Sur y Central, «es probable que las temperaturas promedio hayan aumentado y seguirán aumentando a un ritmo mayor que el promedio mundial», dice el informe del IPCC.

Deforestación para plantaciones de soya en Brasil. 

El país podría dejar de ser una potencia agrícola mundial debido al cambio climático, según el científico Carlos Nobre.

El sureste del continente tendrá mayores precipitaciones, lo que incluye la región sur de Brasil y parte del sureste, donde se encuentran São Paulo y Río de Janeiro.

Las consecuencias para Brasil son graves, y podrían hacer que el país deje de ser una potencia agrícola mundial, en la evaluación del científico Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo y experto en la Amazonía, quien trabajó durante 35 años en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).

Nobre señala que en los próximos años el país experimentará sequías cada vez más prolongadas, temperaturas más cálidas y climas extremos que tendrán un impacto profundo en la producción de energía y alimentos.

Imagen de la portada: Gentileza de BBC News

FUENTE: BBC News Mundo

Madre Teresa de Calcuta: las luces y sombras de una vida dedicada a los más pobres.

Es una de las personalidades más conocidas del siglo XX. A lo largo de su vida, la Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) obtuvo honores como el Premio Nobel de la Paz en 1979 y también fue canonizada en un proceso relativamente rápido.

El papa Francisco la canonizó el 4 de septiembre de 2016, hace exactamente cinco años, menos de dos décadas después de su muerte.

Pero la biografía de esta monja incluye muchos momentos controvertidos.

La Madre Teresa de Calcuta era una mujer de etnia albanesa nacida en la actual Macedonia del Norte, cuyo nombre civil era Anjezë Gonxhe Bojaxhiu.

Fundó la congregación Misioneras de la Caridad y dedicó su misión al servicio de los llamados «más pobres entre los pobres», «los intocables», los últimos en la jerarquía social de la sociedad india.

Hoy hay unas 4.500 seguidoras de la Madre Teresa que trabajan en 130 países.

Algunos biógrafos crearon polémica al señalar su fundamentalismo y cuestionar el origen de parte del dinero recaudado por su institución.

También se ha discutido mucho acerca de la calidad de la atención brindada a los pobres e incluso un sobre su fe, en base a diarios en los que la monja afirmó no sentir la presencia de Dios.

«En la Iglesia católica, cuánto más se entrega una persona a los demás, más importante es a los ojos del mundo. Así fue con San Francisco de Asís o con Sor Dulce y también Santa Teresa de Calcuta, que vivió para ayudar a los más pobres en la India», dice fray Rogério Lima, asistente eclesiástico de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

«La entrega radical de la Madre Teresa ganó fama, llamó la atención de todo el mundo», continúa.

Ni por US$1 millón

«Sus actitudes y pensamientos han cambiado la forma de pensar de muchas personas. Nadie puede mantener el corazón indiferente al recordar el episodio en el que la Madre Teresa, cuando escuchó a alguien decir que no cuidaría de un moribundo por un millón de dólares, respondió diciendo que ella por un millón de dólares tampoco lo haría, que lo haría por amor».

Para Lima, «el tema de la caridad define su misión, que es cristiana ante todo».

El papa Juan Pablo II con la Madre Teresa

FUENTE DE LA IMAGEN – EPALa Madre Teresa era una amiga cercana del papa Juan Pablo II.

«Su legado caritativo es visible y reconocido incluso por personas y regímenes que no profesan la doctrina cristiana y no aceptan a la Iglesia católica», recuerda.

«Su trabajo no estuvo marcado por el proselitismo. Logró ir a países comunistas y otros países con distintos credos y formas políticas. Muchas veces su trabajo la llevó a países donde el catolicismo no podía entrar y ella entró. Estaba en diálogo con todos. Recibió el Premio Nobel de la Paz por este gran humanismo».

El complemento (Calcuta) a su nombre religioso (Teresa) hace referencia a la ciudad india, capital del estado de Bengala Occidental.

En la década de los 50, la Madre Teresa fundó su congregación y en ella se encuentra actualmente la sede mundial de la institución religiosa, que cuenta con 4.500 miembros repartidos en más de 130 países de todo el mundo.

«Era una monja católica profesa, que vivía en una nación cuyas principales religiones son el hinduismo y el islam, con solo un 2,3% de cristianos. Estaba preocupada por los que no tenían a nadie», dice el asistente eclesiástico.

«Mucha de la gente que acogía no profesaban su religión, pero lo importante era acogerlos», comenta el investigador y estudioso de la vida de los santos José Luís Lira, fundador de la Academia Brasileña de Hagiología y profesor de la Universidad Estatal de Vale do Acaraú, en Ceará.

Presidente Reagan homenageando Madre Teresa.

FUENTE DE LA IMAGEN –  CASA BLANCA/DOMÍNIO PÚBLICOEn 1985, el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, rindió homenaje a la Madre Teresa.

«En todo esto ella era católica-cristiana. Su congregación vivía de la caridad».

Lira cree que fueron estos factores los que «contribuyeron a las controversias».

«Pero para mí, ella era y es santa. Es un modelo de amor al prójimo y de caridad, y veo altruismo total en sus acciones y en las de sus ‘hijas’, las monjas que continúan con su trabajo», agrega.

El dinero

A medida que el trabajo con los pobres atrajo la atención del mundo, comenzaron a llegar más y más donaciones a la causa de la Madre Teresa.

La fuente de parte de ese dinero es un talón de Aquiles en la reputación de la congregación.

En su libro ‘The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice’, el periodista y escritor británico Christopher Eric Hitchens (1949-2011) presentó a la madre como una oportunista, que se movía entre una élite conservadora y que había presentado la difícil situación de los indios pobres de una forma hábil para que engordara las arcas de su congregación.

En el apéndice de la reimpresión de 2003 de su obra, cuando informó de su participación como ponente en el proceso de canonización de la monja, el periodista dijo que «no era de mi incumbencia lo que la Iglesia decidiera sobre sus santos, sino que la palabra ‘santa’ tenía un significado secular comprensible para todos y estaba dispuesto a argumentar que la candidata no merecía ese adjetivo en absoluto».

«Cuando me preguntaron si sabía algo de su trabajo entre los pobres, respondí que había caminado con ella por Calcuta y que había llegado a la conclusión de que no era tan amiga de los pobres como amiga de la pobreza. 

Elogió la pobreza, la enfermedad y el sufrimiento como regalos de arriba, y le dijo a la gente que aceptara estos regalos con alegría», escribió.

Madre Teresa en Calcuta

FUENTE DE LA IMAGEN –  GETTY IMAGESLa Madre Teresa trabajó con los desahuciados y los destituidos en Calcuta durante casi medio siglo.

«Se opuso vehementemente a la única política que ha aliviado la pobreza en todas las naciones, que es empoderar a las mujeres y asegurar su control sobre su propia fertilidad», continuó.

Hitchens afirmó que la famosa institución fundada por la Madre Teresa en Calcuta «en realidad no era más que un hospital primitivo, un lugar donde la gente moriría, un lugar donde la atención médica era escasa, casi inexistente».

Por otro lado, subrayó que cuando ella lo necesitaba, volaba «en primera clase a una clínica privada en California».

«Las grandes sumas de dinero recaudadas se gastaron principalmente en la construcción de conventos en su honor», señaló.

Proximidad a los dictadores haitianos

«Se hizo amiga de varios ladrones ricos y explotadores, desde Charles Lincoln, de Lincoln Savings & Loans, hasta la repulsiva dinastía Duvalier de Haití, aceptando generosas donaciones de ambos que, de hecho, habían sido robadas a los pobres», dijo.

Su proximidad a los dictadores haitianos François Duvalier (1907-1971), Papa Doc y Jean-Claude Duvalier (1951-2014), Baby Doc, benefactores de sus proyectos, es una de las páginas más problemáticas de su biografía.

Para ilustrar su punto, Hitchens citó que la Madre Teresa recibió «dinero sucio»del abogado, banquero y promotor inmobiliario Charles Keating (1923-2014), arrestado en 1991 en Estados Unidos por fraude.

«La Madre Teresa le escribió al juez en el caso alegando que Keating era un buen hombre. Definitivamente era bueno para ella: le había prestado su jet privado y le había donado US$1,4 millones», dijo el periodista.

Hitchens dictaminó además que, «a pesar de las vastas sumas de dinero recaudadas por la orden religiosa, nunca se ha hecho público ningún libro de cuentas de las Misioneras de la Caridad».

Foto de la Madre Teresa y su trabajo con los pobres, acompañada de representantes de la fundación ACN.

FUENTE DE LA IMAGEN –  ARCHIVO FUNDACIÓN ACNFoto de la Madre Teresa y su trabajo con los pobres, acompañada de representantes de la fundación ACN.

Agregó que no estaba acusando a la Madre Teresa de apropiarse del dinero para sus propios fines, sino que el dinero se gastó «en predicar el fundamentalismo católico en los países pobres, como ella misma parece haber afirmado repetidamente».

El profesor de la Universidade Presbiteriana Mackenzie, el historiador, filósofo y teólogo Gerson Leite de Moraes coincide en que el origen del dinero para las obras de la monja es algo recurrente en el cuestionamiento de su santidad, como personaje histórico.

«Parece que la organización [que fundó] no estaba muy preocupada por eso. Siempre y cuando llegara el dinero», dice.

Un refugio para morir

«También hay polémica porque ella no manejó bien estos recursos, porque las condiciones de vida de las personas y las condiciones sanitarias de las instituciones [a cargo de la congregación] eran muy malas», agrega.

«Pero todo esto convierte a la Madre Teresa quizás en un símbolo del tipo de santidad que la Iglesia quiere resaltar hoy en día: una santidad que no es de una persona con una vida perfecta, sino de una persona de carne y hueso, que vive en el mundo real, con sus dudas, idiosincrasias y preguntas», dice Leite de Moraes.

Filipe Domingues, quien siguió de cerca el proceso de canonización de la monja en 2016, recuerda que esta fue una característica del trabajo de la Madre Teresa.

«Hizo cosas muy pequeñas y muy sencillas, pero de una manera extraordinaria, porque lo hizo con mucho amor», señala.

«Ella acogió a esas personas, las últimas entre las últimas de la sociedad, los intocables, dentro de un país ya pobre. Eran personas que lo necesitaban. Todo lo que recibían ya era más de lo que tenían», explica.

«Y la Madre Teresa llevó a estas personas a un albergue y se quedó con estas personas, les dio algo de dignidad para morir. No era un súper hospital, pero ella puso a la gente y cuidó a estas personas hasta que murieron. Su trabajo no tenía milagros o curas. Dio la bienvenida a esas personas en el momento más frágil, que es el final de la vida».

Congregación religiosa.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGESHace 5 años, el 4 de septiembre de 2016, fue canonizada por el papa Francisco.

«Se sintieron acogidos, abrazados, incluidos físicamente».

Domingues recuerda que la propia monja enfatizó que nunca tuvo la intención de crear un hospital, sino de brindar un lugar para que la gente muera con dignidad, una cama para morir en paz.

Vivía en una gran oscuridad

En 2003, el sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk publicó el libro ‘Madre Teresa: Ven, sé mi luz’, basado en cartas y notas de la propia monja.

La obra termina exponiendo una faceta inesperada de una santa: el momento en el que se cuestiona su propia fe en Dios.

«Dejó en claro [en sus diarios] que quizás la mayor parte de su vida no sintió la presencia de Dios. 

Oraba, hacía todo con gran disciplina y diligencia, pero vivía en una gran oscuridad. Oraba y no sentía nada a cambio. No se sintió amada por Dios y, para ella, fue un gran dolor «, señala Domingues. «El cielo estaba oscuro, dijo».

Foto de la Madre Teresa y su trabajo con los pobres, acompañada de representantes de la fundación ACN.

FUENTE DE LA IMAGEN –  ARCHIVO FUNDACIÓN ACNLa propia monja recalcó que nunca tuvo la intención de crear un hospital, sino de brindar un lugar para que la gente muera con dignidad.

«La Madre Teresa experimentó lo que en el cristianismo llamamos la ‘noche oscura'», explica el hagiógrafo Lira.

«Grandes santos y místicos tuvieron esta experiencia, que es una especie de falta de fe. Allí se puede ver que Santa Teresa cuestionó a su Dios ante la inhumanidad que presenció».

Para el teólogo Moraes, este camino acaba por traer aún más humanidad al personaje.

Haciendo públicas las dudas que tenía la monja, «ese momento en que la fe da un giro», incluso «con frases impactantes, diciendo que Dios no existe realmente, que busca pero que nadie le responde, que no tiene fe».

«Un santo no es una persona perfecta», añade Domingues. «Sino una persona cuya trayectoria vital tiene sentido desde el punto de vista de la fe, las obras, las virtudes».

«La Iglesia la considera importante porque ha dado un verdadero testimonio a los cristianos», dice el padre Bogaz.

Una imagen de la Madre Teresa de Calcuta

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Hay muchas órdenes que atienden a los pobres y a los enfermos, pero que tienen grandes estructuras. Ella se convirtió en una servidora de estos pueblos más pobres, vivió la pobreza que profesan los religiosos de manera radical».

«La santidad de la Madre Teresa es intocable, ya que vivió en la sencillez y la pobreza hasta el final de su vida», añade.

«Vivió pobre, entre los pobres. Sólo los que viven entre los pobres pueden entender la lógica de esta solidaridad, bastante diferente a los gobernantes lejanos o los periodistas que solo buscan la curiosidad de los hechos».

Y advierte: «No se cuestiona su santidad, pero todos los que se dedican a la misión de servir a los más vulnerables deben tener cuidado de no ser explotados por gobiernos y poderosos que utilizan estas situaciones para lavar su imagen y perpetuarse en el poder».

FUENTE:

  • Edison Veiga
  • Desde Eslovenia para BBC News Brasil

 

El gas usado para «desinfectar» a mexicanos en EE.UU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi. FINAL.

«¿Sabe qué es la vergüenza?»

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistan como «soldados de la producción» y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

«Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano», dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

«Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban», describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

FUENTE DE LA IMAGEN –  CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.

Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

«Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. 

Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?».

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

«Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tocábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… 

A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarías. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…».

«Injusticias y abusos»

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de «injusticias y abusos».

«Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios», indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalía entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

«Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conlleva a una estigmatización», dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de «la contradicción en la política de inmigración» de Estados Unidos.

«Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo», sentencia.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Foto de portada

La escena que capturó esta foto de 1956 ha sido descrita como «un momento atroz».

FUENTE:

  • Patricia Sulbarán Lovera

El gas usado para «desinfectar» a mexicanos en EE.UU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi. Parte I.

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron «el polvo».

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como «un momento atroz».

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

GETTY IMAGES

Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un «probable carcinógeno humano».

Pero este no fue el único pesticida empleado para «desinfectar» a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de «cámaras de despiojado» en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar «la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables», escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution («Asiento en primera fila a una revolución»).

«Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente», describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones se habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como «sucios piojosos indigentes» que «sin duda, van a traer y propagar el tifus».

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de «segunda clase» eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, «les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo», señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

«No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas», advierte Romo.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU.

Foto de portada

La escena que capturó esta foto de 1956 ha sido descrita como «un momento atroz».

FUENTE:

  • Patricia Sulbarán Lovera
  • Corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles

¿Racismo? La faz cambiante de Estados Unidos

En Estados Unidos, hablar de raza ya no es hablar de blancos y negros. De hecho, ¿qué es una raza? ¿Existen en realidad diversas razas? Estos retratos de Martin Schoeller muestran la fabulosa diversidad del país americano.

Me seduce la intimidad del primer plano porque capta la esencia de una persona: no se detiene en describir su atuendo o el entorno, que podrían hablarnos de su posición social. 

Todo se sintetiza en el rostro. De las 40, 50, 100 fotografías que suelo tomar de una persona, mi favorita es aquella en que la cara todavía no ha terminado de dibujar la expresión que el cerebro pretende adoptar. 

Me gusta compilar catálogos de semblantes que invitan a la comparación. 

Todos tenemos una idea de cómo debe ser el ojo –o la nariz, o un labio– humano, pero cuando comparas 10, 20, 100 pares de ojos, constatas sus enormes diferencias. 

Fotografío personas que proceden de circunstancias, culturas y etnias muy variadas, pero a fin de cuentas somos todos seres humanos. Hoy puedo retratar al Presidente y la semana que viene, a un indigente. 

Mi objetivo es suscitar una reflexión sobre el uso que hacemos de nuestra apariencia para modelar nuestra identidad.

¿Qué tienen estos rostros que resultan tan intrigantes? ¿Es simplemen­te que sus facciones rompen nuestros esquemas, que no estamos acostumbrados a ver esos ojos debajo de esos cabellos, esa nariz sobre esos labios? 

En un país como Estados Unidos, con una población de tan variados orígenes, la reacción puede ir desde un inofensivo afán de antropólogo aficionado a identificar ascendencias y encontrar coincidencias hasta un rechazo en toda regla de la violación de las fronteras entre grupos (según el viejo discurso racista, el watering down o «dilución racial»).

Si nos topamos con estos rostros por la calle, a los más curiosos (o menos educados) quizá se nos ocurriría acercarnos a preguntar: «¿De dónde eres?» o «¿Tú qué eres?». 

Observamos con curiosidad porque lo que vemos dice mucho sobre el pasado de este país, su presente y su prometedor (o preocupante) futuro.

La Oficina del Censo de Estados Unidos no empezó a computar datos detallados sobre los ciudadanos multirraciales hasta el año 2000, cuando por primera vez les permitió marcar más de una raza al cumplimentar el formulario, y 6,8 millones de personas optaron por la marcación múltiple. 

Diez años después esa cifra au­­mentó un 32 %, lo cual la convierte en una de las categorías de crecimiento más acelerado. 

La opción de marcar múltiples razas es aplaudida como un progreso por los ciudadanos frustrados con las limitaciones de las categorías raciales establecidas a finales del siglo XVIII por el científico alemán Johann Friedrich Blumenbach, quien clasificó a los humanos en cinco «variedades naturales»: cobrizos, amarillos, malayos, negros y blancos.

Aunque la opción de marcar varias razas no deja de estar incardinada en esa taxonomía, al menos introduce la posibilidad de la autoidentificación.

Constituye un paso hacia la reparación de un sistema de categorías que, paradójicamente, es tan erróneo (pues los genetistas han demostrado que la raza no es una realidad biológica) como ineludible (ya que vivimos en un mundo de razas y racismo). 

La determinación de la raza de los individuos se utiliza para hacer cumplir las leyes antidiscriminación y también para identificar cuestiones sanitarias específicas de poblaciones concretas.

Categorías raciales

La Oficina del Censo, consciente de que sus categorías raciales son un instrumento imperfecto, niega cualquier intención de definir la raza con criterios biológicos, antropológicos o genéticos». 

Y, de hecho, para la mayoría de los estadounidenses multirraciales, como los que aparecen retratados en estas páginas, en el concepto de identidad intervienen innumerables matices, influidos por la política, la religión, la historia y la geografía, así como por el uso que el interesado cree que se dará a su respuesta. 

«Yo digo que soy morena –dice McKenzi McPherson, de 9 años–. Y pienso: “¿A ti qué más te da?”.» Maximillian Sugiura, de 29 años, explica que se arroga la identidad étnica que le resulte más ventajosa en cada circunstancia. 

Las lealtades también cuentan, sobre todo cuando la ascendencia de uno no se traduce visiblemente en una piel, un cabello o unas facciones fenotípicas.

Yudah Holman, de 29 años, se describe como mitad tailandés y mitad negro, pero en los formularios marca la opción «asiático» y siempre alude en primer lugar a la parte tailandesa, «porque me crió mi madre, así que estoy orgulloso de ser tailandés».

Blancos y Negros

Sandra Williams, de 46 años, creció en una época en la que el país todavía funcionaba sobre la dicotomía negros/blancos. 

El censo de 1960 dibujaba una nación donde el 99 % seguía siendo o una cosa o la otra, y cuando seis años después nació Sandra –de unos padres que combinaban una y otra ascendencia– los matrimonios in­­terraciales seguían prohibidos en 17 estados. 

En la ciudad del oeste de Virginia donde se crió, solo había un niño asiático en el colegio. Si hubiese atribuido la claridad de su piel y su cabello a su ascendencia blanca, dice ella, los negros lo ha­­brían interpretado como un rechazo. 

Por eso, a pesar de que considera la raza un constructo social, ella marca la casilla «negra» en el formulario. «Como hacían mis padres», dice.

En el mundo actual, en teoría más tolerante, las personas con orígenes raciales y culturales complejos hilan un discurso mucho más fluido y lúdico para describirse a sí mismos. 

En los patios de recreo y en los campus universitarios se manejan términos de cuño propio tales como negronés, filatino, chicanés y corgentino. Cuando Joshua Ahsoak, de 34 años, iba a la universidad, su mezcla de inupiat (esquimal) y judío del Medio Oeste le granjearon el apodo de «jusquimal», término que aún usa para describirse.

Tracey Williams Bautista dice que su hijo de siete años, Yoel Chac Bautista, se autodenomina negro cuando está con ella, afroamericana, pero se presenta como mexicano cuando está con su padre. «Nosotros decimos que es negxicano», bromea. Los familiares negros advierten a Tracey de la vigencia de la «regla de la gota de sangre», la antigua práctica de considerar negro a quien posea el más mínimo rastro de ascendencia negra. «Dicen: “Aunque solo tenga la mitad, sigue siendo un negro de m…”»

En Estados Unidos la raza sigue importando, por más que la elección de Barack Obama haya anunciado un mundo post racial. 

Quizá llegue a ser una nación plural en 2060, cuando según la predicción de la Oficina del Censo los blancos no hispanos dejen de ser mayoría. Pero las estadísticas no borran el legado de los campos de concentración donde se internó a estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial ni las leyes de segregación racial vigentes hasta los años sesenta.

Los blancos tienen de media el doble de ingresos y seis veces más pa­­trimonio que los negros e hispanos, y los jóvenes negros tienen el doble de probabilidades de estar desempleados que los blancos. 

El sesgo racial sigue presente en las tasas de encarcelación, las estadísticas sanitarias y los informativos: hace poco tiempo la emisión de un anuncio de cereales Cheerios que presentaba una familia multirracial causó un alud de reacciones negativas, entre ellas reivindicaciones de genocidio blanco y lla­mamientos al «muerticulturalismo».

Tanto los defensores como los detractores del anuncio basaban sus opiniones en lo que se conoce como el test del ojo: un estudio de la actividad cerebral

realizado por la Universidad de Colorado en Boulder mostró que las personas toman nota de la raza en una décima de segundo, antes incluso que del sexo. 

Otra investigación divulgó en mayo que los conservadores presentan una tendencia más marcada que los progresistas a categorizar rostros ambiguos como negros.

Cuando la gente pregunta a Celeste Seda, de 26 años, de qué raza es, a ella le gusta dejar que lo adivinen antes de explicar que es de ascendencia dominicana y coreana. Matiza que incluso al decir eso solo revela una mínima parte de su identidad, que incluye una infancia en Long Island, una familia adoptiva puertorriqueña, una hermana afroamericana y una incipiente carrera como actriz. Llamar la atención por tener una imagen insólita halaga tanto como agota. «Es un don y una maldición», sentencia.

Y es también, para el resto de nosotros, una oportunidad. Si resulta que no podemos encasillar al prójimo en ninguna de las categorías de toda la vida, quizá nos veremos obligados a revisar las definiciones de raza e identidad, las presunciones sobre quiénes son ellos y quiénes nosotros. Tal vez aprenderemos a ser menos cautelosos a la hora de identificarnos con los demás si cada vez nos topamos con más personas como Seda, personas cuyos rostros parecen proclamar ese verso del vibrante poema de Walt Whitman Canto a mí mismo: «Soy inmenso, contengo multitudes»

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Por Martín Schoeller

UN TEMA POLÉMICO – PARTE II

¿POR QUÉ CONSUMIMOS SEXO DE PAGO?

Así es el putero español: “El sexo es de pago, pero el matrimonio sale más caro”

Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: “Mientras sea libre y consentido no me parece mal”. El problema es que esas condiciones no existen.

España es un país de puteros. En el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre Actitudes y prácticas sexuales, de 2008, el 24,6% de los hombres reconoció haber tenido alguna vez en su vida relaciones sexuales con una persona a la que habían pagado por ello.

Un porcentaje que, con toda seguridad, es más elevado y es, con bastante diferencia, el mayor de Europa. Pero lo más preocupante de todo es que está aumentando. ¿Por qué nos gusta tanto ir de putas? Hay muchas razones, pero como explica a El Confidencial Águeda Gómez Suárez, profesora de sociología en la Universidad de Vigo y coautora del libro El putero español (Catarata), las autoridades de nuestro país han sido especialmente permisivas con la industria del sexo de pago.

“A nivel jurídico en 1995 hubo una reforma que despenalizó el proxenetismo, lo que permitió que se asentasen muchas mafias que distribuían a las prostitutas por toda Europa”, explica la profesora. “Se incremento la oferta y creció el consumo”.

Un consumo que ya era de por sí elevado teniendo en cuenta que, como explica Gómez, somos un país en que apenas ha habido una educación afectivo-sexual que criticara la relación de explotación que existe cuando un hombre paga por tener sexo con una mujer. Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: “Mientras sea libre y consentido no me parece mal”.

El problema es que la inmensa mayoría de las mujeres que practican la prostitución lo hace porque no les queda más remedio. Según un informe de 2007 elaborado por una comisión del Congreso de los Diputados en España existen unas 300.000 mujeres que ejercen la prostitución, siendo la abrumadora mayoría pobres, inmigrantes e indocumentadas, mientras que casi la totalidad de los clientes, el 99,7%, son hombres.

“Pensamos en el putero como alguien casado, de sexualidad tradicional, pero no es así” Y es su condición de hombre lo único que define a todos los clientes de prostitución. “No es una casualidad, no es azar, tiene que ver con la socialización que recibimos y una sociedad patriarcal que da menos oportunidades las mujeres”, asegura Gómez.

Para la socióloga, el acudir a burdeles forma parte de una subcultura masculina en el que la prostitución es sólo un divertimento más. “Hay mucho cliente casual, porque es un código lúdico, acuden a un club después de una despedida de soltero, una cena de empresa, como el que va a un after”, explica Gómez.

“Pero hay un porcentaje muy elevado de personas que normaliza acudir a estos lugares”. Y es gente de lo más variopinta. “Cuando vas encuentras todo tipo de hombres”, explica la socióloga. “El perfil es heterogéneo: de todas las edades, clases, ocupaciones, formación, ideologías políticas… Pensamos en el putero como alguien casado, de sexualidad tradicional, pero no es así.

Te impresiona cuando vas a los clubs y ves la gente que hay, abarcando toda la oferta. Hay gente universitaria, joven, guapa…”

Un retrato del putero español

Entre 2011 y 2013 Gómez y sus compañeras Silvia Pérez y Rosa María Verdugo entrevistaron a más de 30 consumidores de prostitución que aceptaron participar en su investigación.

En su opinión, los clientes pueden dividirse en cuatro grandes grupos con un tipo de discurso similar en cuanto a la prostitución. En el libro se recogen testimonios directos de los clientes, que sirven para trazar una radiografía de las motivaciones que guían a los hombres para pagar por sexo y la opinión que tienen sobre las prostitutas, el negocio, la mujer y el sexo en general. Estos son los cuatro grandes grupos:

El cliente misógino

“Es algo que existe desde el principio de la existencia”, “todo el mundo va de putas”, “prestan un servicio necesario a la sociedad”… Son testimonios reales recogidos por las investigadoras, que reflejan claramente que, para este tipo de clientes, la prostución es algo normal y necesario.

“¿Por qué se paga por el sexo?Pues yo te voy a decir por qué: porque cobráis, si fuera gratis no pagaría nadie“ Gómez explica que, por suerte, este tipo de consumidores de prostitución son minoritarios, y representan tan sólo entre el 10 y el 15% de los puteros, pero son los más peligrosos pues para ellos la mujer es un ser perverso, falso y materialista. 

No les queda otra que consumir sexo de pago porque son las víctimas de un sistema en el que la ambición materialista de las mujeres les obliga a gastar su dinero. “¿Por qué se paga por el sexo?”, preguntaba retóricamente uno de los clientes entrevistados. “Pues yo te voy a decir por qué: porque cobran, si fuera gratis no pagaría nadie, ¿no te parece? El sexo es casi todo de pago, lo que pasa es que el matrimonio sale más caro”. Entre las motivaciones más señaladas por los clientes misóginos para consumir sexo de pago estacan la búsqueda de “sexo de calidad”, cambiar la rutina de la vida en pareja y satisfacer necesidades fisiológicas para mantener la salud corporal y el equilibrio mental. Como decía uno de los entrevistados: “para desatascar las cañerías”.

El cliente consumidor

En este grupo se enmarca la mayor parte de los clientes jóvenes: no son sexistas y son críticos con la herencia machista del pasado, pero comparten una ética hedonista de consumo.

Intuyen que hay mujeres explotadas, pero prefieren no pensarlo, al igual que alguien que compra ropa que ha sido fabricada por niños. Van de putas a comprar un servicio, sin más. El cinismo campa a sus anchas. 

“Creo que debería haber igualdad de géneros, pero creo que actualmente no es algo que se pueda apreciar fácilmente en la sociedad”, comenta uno de los clientes entrevistados. “Sin ir más lejos, en mi casa mi mujer sigue siendo la que carga con el mayor peso, me avergüenzo de ello e intentó ganar terreno yo en las tareas del hogar, pero ella se organiza mucho mejor que yo y me entra una envidia sana tremenda”. 

“Para encontrar nuevas emociones, en vez de esperar a una casualidad o ser valiente, te basta con comprar la experiencia” Según explica Gómez, este grupo es el más numeroso. En él se encuadran en torno al 25 y 30% de los puteros, y es, además, el que más crece. “La lógica de consumo se impone a cualquier otra”, explica la profesora. “La diversificación de los patrones de consumo se despliega también en el terreno del sexo de pago. Se buscan emociones diversas, mujeres de distinto origen, grupos, prácticas especiales… Para ellos es fácil mantener una relación de noviazgo o ligoteo con alguien, e ir a putas. Es como si tienes un iPad, un móvil y un ordenador”. 

Además, como explica la socióloga, “a falta de otros referentes, estos jóvenes se socializan en un erotismo vinculado con la pornografía donde lo que excita y erotiza se suele vincular con una situación de dominio masculino frente a la mujer”. 

Para justificar el consumo de sexo de pago el cliente consumidor acude a la ideología capitalista y liberal que convierte todo en una mercancía que puede ser comprada y vendida. “Para encontrar nuevas emociones, en vez de esperar a una casualidad o ser valiente, basta con comprar la experiencia”, explica Gómez. “El servicio que ofrecen estas mujeres responde a una demanda”, afirma uno de los clientes entrevistados. “En una sociedad de mercado libre, esta actividad debiera estar regulada, tanto para garantizar unas condiciones adecuadas del desarrollo de su actividad para ellas, como para garantizar también unas condiciones mínimas de seguridad a los clientes en cuanto higiene y en cuanto a la seguridad material, tanto de los clientes como de ellas mismas”.

El cliente amigo

Los clientes amigos –el segundo perfil más numeroso, que representa en torno al 20% de los puteros– son, según explica Gómez, gente de lo más normal. “Era gente empática, simpática, integrada socialmente, tenían amigos… 

No eran personas que mostrasen dificultades en las relaciones sociales, ni que tuvieran escasas habilidades”. “No lo condeno moralmente, pero no es algo con lo que me sienta cómodo” 

Estos clientes humanizan a las mujeres en prostitución y empatizan con ellas, pero eso no les impide consumir sexo de pago. En su opinión, su buen hacer como amantes los diferencia de otros clientes, porque ellos saben hacer disfrutar a las prostitutas, y las tratan mejor. 

Son conscientes de que todo forma parte de una actuación, pero ellos buscan afectividad y aseguran no poder encontrarla en otro lugar. “Yo idealmente creo que el sexo debería limitarse al ámbito del matrimonio, pero yo no tengo pareja y soy consciente de que la pulsión sexual es muy fuerte y pienso que pocos hombres pueden obviarla y por este motivo acudimos a los servicios de estas mujeres”, explica uno de los clientes. “No lo condenó moralmente, pero no es algo con lo que me sienta cómodo”.

El cliente crítico

Este tipo de cliente es el menos numeroso (Gómez cree que sólo encaja en este perfil uno de cada diez puteros). Son personas que reconocen la existencia de desigualdad, saben que casi ninguna prostituta lo es por gusto y se arrepienten de haber sido clientes de prostitución. 

Si acabaron en un puticlub, aseguran, fue por presión social. “Si te sientes inferior tienes ahí una oportunidad para sentirte superior y para hacer lo que realmente quieras” “He ido varias veces con la cuadrilla de amigos y tal, y con algún cliente de mi negocio de antes…”, explica uno de los entrevistados. “Eh, una vez un cliente me llevó a un piso donde sólo había menores… Yo no pude, no pude… ir con ninguna. 

Es muy fuerte… Pensé en mis hermanas, en…, y perdí al cliente, ya dejó de venir a mi negocio”. Los clientes críticos son los únicos que atisban una de las razones de ser de la prostitución. “Si te sientes inferior y tal, tienes ahí una oportunidad para sentirte superior y para hacer lo que realmente quieras”, explica un cliente. 

Para Gómez esta es una de las claves que solemos olvidar: la prostitución responde a una relación de poder, del hombre hacia la mujer. El hombre cree mostrar su virilidad, su fortaleza comprando sexo de pago, aunque en realidad, como asegura la psicóloga, lo que muestra es una debilidad: “Todo eso un síntoma de que algo está fallando en ti, es un gesto de debilidad porque no quieres enfrentarte a un igual”.

¿Abolición o legalización?

Existe un gran debate en torno a cuál es la mejor forma de reducir la miseria asociada a la prostitución, porque nadie duda que hoy por hoy es una lacra insostenible. “La situación actual beneficia a los proxenetas y las mafias”, asegura tajante Gómez. “Hay una impunidad clara y una connivencia con las autoridades. Los fiscales no tienen directrices para perseguir a los proxenetas. 

Cualquier libro de contabilidad de los clubes es una prueba de proxenetismo pero no se persigue. La policía también consume. Todo este ambiente muestra la corrupción de una forma dramática”. ¿Cuál sería la solución? Gómez reconoce que las posturas, incluso dentro del mundo del feminismo –del que proceden la mayoría de expertas en el tema–, está completamente dividida.

En su opinión, lo primero es la educación, pero teniendo en cuenta la situación, son necesarias además una serie de medidas punitivas. “Se debería visibilizar ese mundo, igual que ha ocurrido con la violencia de género, para que la gente sea consciente de lo que está ocurriendo”, explica Gómez. 

“La medida punitiva es muy eficaz, hay menos accidentes desde que hay carnet por puntos y mucha gente dejó de fumar porque se prohibió. pero debe estar acompañada de una sensibilización”. Lo primero, asegura, es “acabar con el mito de que los hombres biológicamente tienen una sexualidad desenfrenada y que la prostitución cumple un bien social. Eso es una falacia totalmente ideológica”. 

Pero esto no es suficiente. “En nuestro momento histórico y nuestra sociedad occidental se ha visto que en los países donde se ha legalizado la prostitución han aumentado las víctimas de trata”, asegura Gómez. “Sin embargo, en los países en que se ha penalizado el cliente, como en Suecia, se ha reducido mucho. La prostitución infantil se incrementa en los países en los que se legaliza, al final beneficias al proxeneta y sus negocios turbios paralegales, y le das una cobertura mayor para que campe a sus anchas”.

FUENTE: Alma, Corazón y Vida  Por Fran Sánchez Becerril y Miguel Ayuso