Me equivoqué

Debía ayudarte a crecer y no someterte a
mis deseos no siempre justos ni armoniosos,
crecidos en la omnipotencia de esa soberbia
que en un momento de la vida nos atrapa,
así que debía llevarte conmigo, donde fuera
aun sin darme cuenta, de tu clamor doliente.

Ahora jamás podremos ir tomados de la mano,
demasiados traspiés e impurezas contamino
definitivamente eso que se inició como un sueño,
y finalizo como una pesadilla, aun despiertos.

No por ello, olvidemos los ciertos y pocos momentos
aunque dudes, que sí créeme los hemos tenido, 
en aquel mundo que fue nuestro y sin tiempos, 
tratemos de recordar de aquello solo lo bueno, 
que basto para que hoy, vivamos sin resentimiento. 

Haría lo mismo que hace tantos años, 
pero como dicen, ya con estos años vividos
todo desde el inicio sería tan distinto,
pero la vida es como una película cuando 
ya la has visto, no crees que su remake
aunque sea gratis, brinde otro final.

Déjalo, fue otro pensamiento en voz alta.

Vidas truncas…

No era posible no dejarte ya,
si a tu amor, el hastió había alejado.
Hacía tiempo, en que fue anunciado,
con ese estar y no estar al mismo
tiempo, como haciendo evidente
un rechazo que expoliaba el ambiente
haciéndonos invisibles, aun presentes.

A veces solo a veces, te extraño
por todo aquello que vivimos juntos,
pero sé que a través del tiempo
todo será aún más difuso y obscuro,
al pretender recordar felices y únicos
momentos, que deshilvanamos juntos,
como volviendo desde el ovillo del inicio
en que pretendimos lanzarnos al vacío,
sin contención alguna, para hacer solo
de lo muestro algo distinto y prohibido
al mismo tiempo, tal como era tu ilusión.

No supe comprender desde el comienzo
que frente a mí, había una joven con sueños
e hice todo lo posible casi desde el principio 
para que ellos se esfumaran, sin darte tiempo 
a que supieras en esa, tu juventud que debíamos 
no ser solo amantes, debía enseñarte un mundo 
desconocido, lo que no supe o no tuve la voluntad 
de tolerar tus tiempos, que demandaban hacerlo.

Lo siento, perdona, gracias…

Gracias

Nada equivocado estuve
cuando me dije que pronto
más que tarde, te olvidaría.

Ofendida por no reconocer
tus equívocos y como dando
un portazo a mi corazón,
decidiste terminar algo
que podría haber sido fantástico.

No supiste tener un hombre
y menos soportar, que te dijera
su verdad de tus maneras,
en donde monosílabos confundidos
construían frases sin sentido ni razón.

Solo pretendiste un acompañante
que aceptara tus demandas,
sin animarse a contradecirte.

Deseabas no una pareja, alguien
que fuera una compañía sin voz,
para evitar proyectar esa ardua tarea
de crear una vida, mejor que las pasadas.

Sonrió ahora y sin dudarlo, doy gracias
a tu decisión, tan acertada.

Cada cual…es cada quien

Eras rosa suave y perfumada un día,
corona de Cristo al otro día.

Eras torbellino de palabras,
y a veces silencio que no supe percibir,
decía mucho más de lo que callabas.
¿Agua y aceite, quizás?¿O distintas formas de sentir la vida?

Quizás a ambas preguntas,
responda en forma afirmativa.

Supere los márgenes de ser gracioso,
lo que llevo a innumerables equívocos.

Pero no puedo cambiar, mis raíces
son ya profundas y se han afirmado
en unas convicciones que se
que solo son mías y de nadie más,
ya que no existe razón alguna
para pedirle a alguien hacerlas propias.

Seguiremos el camino de la vida
por senderos distintos buscando a quien
cubra la necesidad leal y fiel
de ese agujero llamada soledad.

“Touch and go”

Estas enferma, quizás en tu lecho
en tu departamento, no puedo llamarte
ni acompañarte como desearía
por el solo hecho de hacerte compañía.

Pero soy el “amigo invisible”, clandestino
para tus hijos y quizás para otros.
Me siento como si fuera un ladrón
convertido en la sombra de lo que no soy. 

Pero tu pusiste las reglas, o más bien
dejaste que solas se acomodaran, tras el secreto.
Y los secretos sabemos, son difíciles
de mantener en el tiempo. Siempre se descubren.

Tengo que mandarte un mensaje,
para saber si puedo llamarte…
me siento que no soy parte de tu vida,
solo el amor clandestino que necesitabas,
algo de aquello que se llama “touch and go”…

¿Te crees Afrodita?

Eres como Afrodita bella
sabiendo actuar como aquella
Diosa del amor, que provocaba
disputas entre los hombres,
y como aquella mitológica
que se desposo con Hefestos,
pero se acostaba con Ares
deseando su belleza
sobre la fealdad de su esposo.

A ti no te descubrirá Zeus o el Dios Sol,
serán las señales en tu lascivo cuerpo,
que enseñaran a tu marido
el camino a tomar, no sera quizás
una red de oro sobre tu lecho,
sera tu propia vergüenza si la tienes,
la que te enseñe a alejarte de el,
para nunca mas creerte Afrodita.  

Credulidad estúpida

Me descubriste, mirando entre las cosas
que habías dejado tu sobre la mesa,
expuestas a mi mirada o a la de las niñas.

Sin desearlo, mire lo era inevitable no mirar
tu registro de citas de trabajo, de entrevistas.

Solo algo me llamo la atención, los jueves
de cada semana, la misma hora y el mismo cliente.

Te pregunte de quien se trataba, si era un ejecutivo
de una gran compañía, cuyas compras te permitían
obtener un continuo y preciado beneficio.

Estallaste furiosa preguntándome porque leía tus cosas,
te dije que tú las habías dejado a la vista de cualquiera.

Jamás pensé, crédulo que reaccionarias de esa manera.

Fue solo la punta de un ovillo, tan largo como tu traición.

Aún seguimos discutiendo las visitas de las niñas,
fin de semana por medio, a mi nueva casa.