Abandono

Me pediste que te siguiera
hasta el fin del mundo si lo deseabas,
y así lo hice con ese amor leal
que solo lo poseen las almas buenas.

Pero, siempre hay un pero
en un pacto de dos, a códigos plenos
y sucedió para mi lo impensado,
comenzaste a alejarte de lo idílico.

Comenzaste a dejar de perseguir sueños
y renegabas de todo aquello que juntos,
podíamos alcanzar, comenzando a alejarte.

Tus silencios, que mucho decían.
Tu actitud al amar en la cama, era otra.
Tu mirada perdida en un horizonte desconocido.
Señales, solo señales
de que te estaba perdiendo.

Ni tuviste siquiera la amabilidad
de despedirte, cuando al despertar un día
solo vi ausencia de tu mitad en la cama,
y unas letras apuradas sobre
ese hueco que quedo como escarchado,
en un doloroso, pero esperado vacío.

El primer desamor

Iba de un lado a otro,
se le notaba nerviosa
o no sé, es lo que parecía.

También angustiada
los párpados hinchados,
consecuencia seguro
de un mal dormir en la noche.

Empalideció cuando lo vio,
él abrazado a otra mujer.

Se escondió detrás de una columna,
no deseaba ser vista
y comenzó con un llanto convulsivo,
apretando sus dientes
para no hacer ruido alguno.

Como lastima el desamor,
de la persona a la que quieres
desde hace tiempo y con quien
hiciste un pacto de que primara
la verdad ante todo, 
en el juego de la suma y la resta.

Me acerque, como buen entrometido
le toque el hombro,
dio la vuelta y me miro
con sus grandes ojos pardos.

Le dije que si le hacia
bien hablar con alguien,
contará conmigo
qué bien era un extraño, 
podía ser su padre.

Estuvimos tres horas,
de las cuales dos fueron escucharla.
Supo por primera vez
ser engañada burdamente,
y a través de las palabras
que intercambiamos
no curo su herida
que seguramente tardaría
en cicatrizar.

Pero la vi al despedirnos
segura y valorándose a sí misma.
Como que ese hombre
ya fuera cosa de un pasado
que tratara de olvidar.

Dolor profundo

Salta de banco en banco
de la plaza, como un gorrión.
No puede detenerse
ni lo quiere.
Solo puedo observarla.

A él lo he visto, la ha dejado
hace un instante, nada mas
solo con el gesto
de encoger sus hombros
y marcharse, a pesar de sus ruegos.

Su ansiedad, su angustia
la sume en esa supongo,
desgarradora obscuridad
de no saber o comprender,
la pena de este abandono
brusco e inesperado.

Sus blancas manos
en el cardio, como un ruego.

Como siempre ante el que sufre,
no puedo permanecer impávido.

Me acerco, y frente a ella
escucho ese sollozo
de lágrimas que convulsionan
ese rostro marcado por el dolor

Súbitamente, me invita a sentarme.
Ha percibido que he visto todo,
que ya han corrido años por mi vida
y sin dudar me abraza. Me sorprende.

Pongo mis manos
suavemente en su espalda,
como un amigo invisible
que la contiene, en silencio.

Al rato, ya ha enjugadas
sus lágrimas en mi pañuelo.
Hablo con ella, como si fuera mi hija.
La rabia por el engaño, es la mentira
lo que más la consterna.

Le hablo de mi vida,
le digo que el amor duele,
tanto cuando se tiene
como cuando se pierde.

La vida es como
las agujas del reloj,
que giran sobre un eje
uniendo sus espacios entre sí,
y así nos marcan el tiempo
que vivimos amando,
o el tiempo que sufrimos
por el desamor.

Solo me atreví
a decirle, que a su edad
un desengaño
con el tiempo, seria recuerdo.

Que nada estaba perdido,
que alguien, el adecuado
volvería a golpearle la puerta
y que estuviera atenta.

Sonríe, y de a poco el gorrión
se transforma en golondrina…

 

Amor incierto

Caminaba presurosa por la estación,
o estación de París del Norte o Gare du Nor,
ya que faltaban escasos minutos
para que su tren saliera con destino a Bruselas.

Se había vestido con ropa informal,
en esa cálida primavera parisina.
Sus estudios en la Sorbona le daban un respiro
y el encontrarse con Phillippe , luego de un mes
ello la mantenía ansiosa y agitada, pensando en él.

Sabía que de Bruselas, debería hacer el trasbordo
con destino a Brujas, “ la Venecia de los belgas”
creada realmente para los millones de turistas
de todo el mundo que la visitaban, asombrados
por los paneles solares que se hacen ver
durante todo el recorrido por el colorido paisaje
de las casas edificadas en forma casi idénticas.

Recorrer Brujas puede hacerse en un día
y sobra tiempo, pensaba Lucia.
Pero su estadía se extendería todo el fin de semana,
ya que su viaje sería una sorpresa para Philippe,
y solo pensaba en que disfrutarían ambos con adoración
ese reencuentro.

Luego de hacer el trasbordo en Bruselas,
tuvo una extraña sensación de ahogo.
Pensó que era la emoción de reencontrarse,
con quien era el primer amor real de su vida.

Bajo del tren y casi trotando se dirigió
a la habitación que alquilaba Phillippe
en esa antigua casa de más de 60 años.
Subió por las escaleras al primer piso,
puso su llave y abrió…
se quedo paralizada y muda al ver,
a su primer amor junto a una
joven adolescente durmiendo
desnudos en la inmensa cama.

Ni supieron de su presencia,
Cerró detrás de si, silenciosamente
la puerta y bajando la escalera
dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
La cabeza le martillaba, y totalmente confundida
desando el camino de regreso a la estación.

Dejo que la brisa, le diera el aire
que le faltaba y saco sus pañuelos de tela
para secarse el llanto, se sentó en un banco
y comenzó a tiritar por la traición consumada.

Recordaba lo que le dijera su amiga Laurie,
que el amor a distancia, era un riesgo en si mismo
si la pareja no estaba realmente consolidada.
Aquella vez no quiso escucharla, creyó que lo decía
solo por su mala experiencia. Phillipe era distinto.

Se mordió los labios, no quiso que nadie la viera llorar.
Se levantó y caminando rápido llego a la estación,
ya tenía el boleto de regreso y más de tres horas a París,
que le permitirían pensar en perspectiva
y dejar los sentimientos de lado, para pensar solo en ella.

“Tati” mi viejo amigo

Acodado sobre el mostrador del bar

somnoliento por el alcohol que ha bebido,

me hizo recordar a un personaje

de una película de taitas como aquellas

que escribía nuestro ilustre Borges.

 

Me acerque al conocerlo, resulto ser

uno de mis amigos de la infancia, el “Tati” Parril.

Levanto su cabeza, primero no me reconoció.

Hacía ya dos décadas de la última vez

que por casualidad nos cruzamos

en una esquina de mi Buenos Aires,

que te fagocita en su jungla de acero

enviándonos al olvido de nuestra historia.

 

Le dije –“Tati” soy yo “Eddie”-

Un ahh…con tremendo olor a alcohol

salió de esa garganta, que fue

un murmullo de dolor,

más que de sorpresa.

 

Me senté a su lado, le apoye mi mano

en su hombro y no hubo necesidad

ni siquiera de preguntarle,

-sabes, mi querido amigo-

me abandono después de 30 años.

 

Traicionándome hace 5, pero sabes

me hacia el que no veía, muriendo de dolor

y para no perderla, permití la humillación.

 

Solo lo escuche, lo que no tiene remedio

no se puede curar, nada más que contener

prestarle el oído a quien sufre,

y bien sabe, que quedara solo entre los dos.

Falso guión de amor

Continuas golpeando a mi alma herida
cual granizo que destruye mis tejidos,
no te basto ser la autora de un guión
pleno de fantasía y de locura.

Escribiste un “te amo” con tinta indeleble,
atroz mentira que sostuviste por añares,
hasta que tu traición artera lo hiciera trizas.

Aun hoy, que me has dejado
te atreves a enviarme mensajes
de falso arrepentimiento, cuando sabes
que vives con él y solo lo haces,
para llevarme al abismo que me has creado.

Hasta pareces la reina pelirroja y deforme
de Alicia en el País de las maravillas”,
y en tu guión me convertiste, en el ridículo bufón
del cual, todos se ríen.

Porqué tanto odio, luego de haberte
dado tanto?
Ese mismo odio te destruirá a ti,
sin duda alguna, algún día.
Solo deseo que quien esta contigo
se dé cuenta a tiempo
del monstruo que has sido siempre.

Haz hecho del amor un juego,
solo un instrumento de tus intereses.

No volverás…

Ya has partido sin más, ni miraste atrás.
Tan dolida estas, por haber dado tanto…
Tan triste, por no recibir nada a cambio…
Tan traicionada, habiéndole dado hasta la última gota de amor…
Tan rabiosa, porque él creía que el engaño seria para siempre…
Tan desolada, por haberle servido sin engaños…
Tan sola te sientes, que ahora vas por la vuelta.
A reconstruirte mujer, para demostrarse a ti
que si puedes, dejar atrás y soltar
para suavemente y sin apuro encuentres
solo cuando te parezca, un puerto seguro donde amarrar
a sabiendas que no volverás a equivocarte.
Una pena que ese puerto, deba demostrarte
todo lo contrario de aquel, del cual partiste traicionada.
No volverás a cometer el mismo error…