Péndulo utilitario

Noche
como tantas
en qué
me sumerjo
dentro de los
suburbios
de la misteriosa
ciudad,
acá si
es donde
se respira
en compañía
de esos olores,
que definen
la pobreza
más descarnada.

Pero
para la
inmensa
mayoria,
ese es 
un lugar
que prefiere
evitar,
porque
resulta incómodo
hacer visibles
a los
que nada tienen.

Los medios
distraen
y el vulgo 
compra
según
su conciencia,
porque
ello ayuda
a pensar
en un mundo
irreal mediatizado
que sólo
es un invento.

Sobre ellos
y en su miseria,
se posa
la mirada
cínica cómo
mero estigma,
para decirles
en silente
discurso,
de que no
solo no
son iguales,
sino que jamás
lo serán.

Son solo
una masa
espectral,
realidad
vergonzante,
que ee convierte
en juguete
de la puja
de los
que tienen
la sartén
por el mango
y el mango,
también.

Prisioneros
aunque
no inocentes
se saben,
pero se entregan
dócilmente
a aquellos
imbeciles de turno,
porque cruje
el estómago,
y la dignidad
no evita
el hambre..

De sus
necesidades,
seguirán
les promesas
una y otra vez,
que se repetirán
en toda
blasfema
y futura elección.

La rueda
seguirá girando
pero siempre
se detendrá,
solo del lado
de la banca.

Riqueza extrema: Chile, el país donde los ultra ricos tienen el patrimonio más grande de América Latina.

Chile fue el país de América Latina que en 2021 concentró el mayor nivel de patrimonio entre los ultrarricos en relación al tamaño de su economía.

El patrimonio conjunto de los chilenos más ricos fue equivalente a un 16,1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, según calculó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), utilizando datos de la revista Forbes.

Estos cálculos solo consideran a los llamados «milmillonarios», es decir, aquellas personas que tienen un patrimonio de al menos US$1.000 millones.

A nivel global hay 2.755 personas que pertenecen a esa categoría, en un listado liderado por Jeff Bezos (con US$177.000 millones), seguido de Elon Musk y Bernard Arnault.

En América Latina existen 104 ultrarricos de los cuales nueve son chilenos, con un patrimonio de estos últimos que a fines de 2021 estaba compuesto, según la revista Forbes, de la siguiente manera:

  • Iris Fontbona y familia Luksic: US$23.300 millones
  • Julio Ponce Lerou: US$4.100 millones
  • Horst Paulmann y familia: US$3.300 millones
  • Sebastián Piñera y familia: US$2.900 millones
  • Jean Salata*: US$2.400 millones
  • Roberto Angelini: US$2.000 millones
  • Alvaro Saeih: US$1.800 millones
  • Patricia Angelini: US$1.600 millones
  • Luis Enrique Yarur: US$1.300 millones

(*Vive y trabaja en Hong Kong desde 1989).

En qué sectores está el patrimonio del club de los más ricos.

Piñera y su esposa

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Sebastián Piñera se encuentra entre los «superricos» de Chile.

Según la lista Forbes de los milmillonarios de Chile, las fortunas de estos están concentradas principalmente en los sectores de las finanzas, minería, forestal y retail.

  • Finanzas: Sebastián Piñera, Alvaro Saieh, Luis Enrique Yarur
  • Minería: Iris Fontbona y Julio Ponce Lerou
  • Minería y forestal: Roberto Angelini, Patricia Angelini
  • Retail: Horst Paulmann
Jean-Paul Luksic,

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La familia de Iris Fontbona, de la cual forma parte Jean-Paul Luksic, es una de las más ricas del país.

La concentración del patrimonio en estas familias es un reflejo de la desigualdad que existe en la sociedad chilena.

Según el informe World Inequality Report de 2022, el 1% más rico de Chile concentra el 49,6% de la riqueza total del país, mientras que en Brasil controla el 48,9%, en México el 46,9% y en Estados Unidos el 34,9%.

¿Por qué la riqueza está tan concentrada en Chile?

Los historiadores suelen explicar el origen de la brecha social remontándose a los tiempos de las colonia, en los que la mayor parte de las tierras fueron repartidas entre los españoles y sus descendientes.

En esa época surgió la hacienda, en la que la sociedad quedó dividida entre patrones, empleados, inquilinos y peones.

Desde aquella desigualdad agraria, la concentración de la riqueza fue expandiéndose a otros sectores económicos de explotación de recursos naturales como, por ejemplo, la minería, que ha convertido a Chile en el mayor exportador de cobre del mundo.

Augusto Pinochet

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Durante el régimen de Augusto Pinochet se llevaron a cabo una serie de privatizaciones de empresas públicas.

En la historia más reciente, la brecha social se expandió en las décadas de los 70 y los 80 durante el régimen de Augusto Pinochet con la creación de un modelo económico con poca regulación que permitió el surgimiento de grandes fortunas familiares.

Según escribió el economista Osvaldo Larrañaga en «La desigualdad a lo largo de la historia de Chile», la brecha aumentó con Pinochet a través de mecanismos como «la privatización de las empresas públicas, que pasan a ser propiedad de un número pequeño de grupos económicos, la supresión y represión de los sindicatos, y la conversión del estado benefactor en uno de carácter residual», entre otras medidas.

En el grupo de los ultra ricos del Chile actual hallamos el caso de Julio Ponce Lerou, el exyerno de Pinochet que se convirtió en el mayor accionista de la empresa SQM (Soquimich), una de las mayores productoras de fertilizantes, yodo y litio a nivel global, tras la privatización de la firma.

Valparaíso, Chile

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Con el retorno de la democracia en 1990, la pobreza y la desigualdad de ingresos disminuyeron en el país, aunque la riqueza permaneció concentrada en la punta de la pirámide, lo que fue una de las principales demandas durante el estallido social que comenzó en el país en octubre de 2019.

Así fue como el tema de la brecha social se convirtió en parte fundamental del debate de la campaña electoral de las elecciones presidenciales que le dieron el triunfo al izquierdista Gabriel Boric en 2021.

De qué se trata el «impuesto a los superricos»

El 11 de marzo Boric se convertirá en el nuevo presidente de Chile con un ambicioso programa de gobierno que incluye medidas como poner fin al actual sistema de pensiones, transformar el sistema de salud y aumentar los impuestos con la idea de crear un Estado de bienestar.

Esa agenda «transformadora», que va a requerir una mayor recaudación fiscal, enfrentará una serie de obstáculos como, por ejemplo, la falta de una mayoría en el Congreso, un presupuesto limitado y un bajo crecimiento económico proyectado para 2022.

Boric.

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El 11 de marzo Gabriel Boric asumirá la presidencia de Chile.

Para financiar sus planes Boric ha propuesto una reforma tributaria «con gradualidad y responsabilidad fiscal» que aspira a recaudar un 5% del PIB durante su mandato.

La reforma considera cambios en el impuesto a la renta para las grandes empresas, reducción de exenciones, impuestos verdes, royalties a las grandes mineras, medidas contra la evasión y la elusión, y un impuesto a la riqueza.

Éste último, conocido como el «impuesto a los superricos», afectaría a alrededor del 0,1% de la población.

¿Un golpe a la inversión?

La propuesta de reforma tributaria ha sido blanco de duras críticas.

Quienes se oponen a la idea aseguran que no ha servido para recaudar cantidades significativas de recursos en otras partes del mundo.

Barras de oro.

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«El caso más famoso es el de Francia, donde los millonarios se fueron a vivir a Bélgica. Después se eliminó porque resultó ser inútil», dijo el economista Bernardo Fontaine.

En muchos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) «se ha ido retirando», aseguró Fontaine.

Otro de los argumentos más citados contra la iniciativa es que desincentivará la inversión y, por lo tanto, perjudicará el crecimiento económico.

¿Por qué crear un impuesto a la riqueza?

En la mayoría de los países se gravan los ingresos de las personas y no su riqueza. Esta última incluye, además de los ingresos, activos financieros, propiedades, tierras, yates o cualquier activo que forme parte del patrimonio.

Mujeres chilenas cocinando

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«En países como Chile, Brasil y México, hemos visto que ha bajado la desigualdad de ingresos laborales, pero si agregamos las rentas del capital, la desigualdad se mantiene más constante», le dice a BBC Mundo Ignacio Flores, coordinador para América Latina del World Inequality Database de la Escuela de Economía de París e investigador de la Universidad de Nueva York.

En los mercados financieros, «mientras más dinero tienes, más rápido se reproduce», un fenómeno que hace muy difícil el movimiento de las personas hacia la punta de la pirámide.

«En Chile la movilidad social es bajísima», sostiene el economista, especialmente al llegar al 10% más rico.

Falta de competencia en los mercados

En Chile y Latinoamérica hay niveles más altos de concentración de la riqueza porque en algunos sectores son muy pocos los actores, dice Luis Felipe López-Calva, director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

«La riqueza nos preocupa cuando viene de rentas por falta de competencia, no cuando es riqueza productiva que genera bienestar para un país», apunta en diálogo con BBC Mundo.

Santiago, Chile

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Previo a la discusión que se avecina en Chile sobre cómo aplicar un impuesto a la riqueza, los expertos han estado debatiendo sobre cuál es la mejor manera de gravar esos recursos.

Algunos aseguran que lo más efectivo es crear un impuesto a las propiedades, dado que es muy complejo identificar dónde están los fondos invertidos en los mercados financieros internacionales.

Otros consideran que es factible introducir un tributo que también incluya a los flujos de capital.

«Gran parte de la riqueza es financiera», dice Pablo Gutiérrez, investigador de la Universidad de British Columbia, en Canadá, en diálogo con BBC Mundo.

Frente al argumento de que un impuesto a la riqueza provoca una salida de capitales hacia otros países en los que los inversores pueden conseguir mejores rentabilidades, el economista señala que las personas de alto patrimonio prefieren un país estable, en vez de arriesgarse a buscar retornos en países con ventajas tributarias, pero baja calificación de riesgo.

violencia en las protestas en Chile en 2020.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El estallido social de 2019 en Chile provocó grandes cambios políticos.

«Con un impuesto a la riqueza estás controlando un poco el descontento social», dice Gutiérrez.

«Y aunque es verdad que los empresarios van a tener un retorno menor, a mediano plazo habrá una mayor estabilidad social y sus negocios van a poder crecer».

«A nadie le gusta que le cobren impuestos. A nadie. Pero si se hace de una forma gradual y consensuada, asegurando una mayor estabilidad social, no se van a ir del país».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Febrero 2022

Economía/Chile/América Latina/Finanzas/Negocios/Desigualdad

Sobre el declive de las civilizaciones.

Civilizaciones “inferiores”, pero más cohesionadas (tribus bárbaras, bereberes) pueden hacer caer a una civilización decadente sin cohesión de una forma relativamente rápida

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En un meme viral que circula por WhatsApp, se observa en la parte superior de la imagen unos legionarios romanos atravesando los Alpes, y acompaña a la viñeta la leyenda (en inglés en el original) “épocas difíciles crean hombres duros”; la imagen inmediatamente inferior muestra el esplendor de la civilización romana con el auge de la Urbe, y la leyenda “hombres duros crean épocas buenas”; la tercera viñeta muestra una bacanal (fiestas en honor de Baco, el dios del vino, en las que confluía, según la tradición, aparte del caldo, el sexo orgiástico), la leyenda es “épocas buenas crean hombres débiles”; la cuarta y última viñeta muestra el asalto de los vándalos a Roma, con la destrucción parcial de la ciudad, y la leyenda es “hombres débiles crean épocas difíciles”. Se señala así cómo el final de un ciclo vuelve a dar paso al principio de otro. La conmoción que supuso la caída del Imperio romano occidental a manos de tribus bárbaras consideradas más atrasadas fue enorme. 

Con todo, el primer historiador que se atrevió a realizar un trabajo profundo sobre la naturaleza del declive de las civilizaciones fue el tunecino Ibn Jaldún, a su vez hijo de sevillanos huidos tras la reconquista, en el siglo XIV. Jaldún se quedó perplejo al observar las grandes ciudades romanas del norte de África y preguntarse cómo en esa zona las tribus bereberes y los vándalos venidos del norte por mar habían podido desplazar a Roma. 

Su obra ‘Muqaddima’ (Introducción a la historia universal) realiza un planteamiento general sobre los elementos comunes que marcan el declive de las civilizaciones. El concepto esencial que utiliza es el de ‘cohesión social’ (‘asabiya’, en árabe). Según él, las sociedades, al hacerse opulentas, acaban perdiendo ‘asabiya’, hasta el punto de que entran en decadencia a pesar de su opulencia. Llegados a un punto, civilizaciones “inferiores”, pero más cohesionadas (tribus bárbaras, bereberes) pueden hacer caer a una civilización decadente sin cohesión de una forma relativamente rápida.

Foto: Dos niños pasan con sus patinetes frente a un mural en Chile. (Reuters)

Opinión Consecuencias económicas de nuestra desaparición. Ignacio de la Torre

Ya en el siglo XXI, el recientemente fallecido pensador judío Jonathan Sacks afirmó unas impactantes palabras al recoger el premio Templeton de 2016: «Ibn Jaldun, Giambattista Vico, Stuart Mill, Bertrand Russell, Will Durant… Todos han mantenido lo mismo: que las civilizaciones comienzan a morir cuando pierden la pasión moral que les dio forma. Ocurrió en Grecia y Roma, y le puede ocurrir a Occidente. Los signos son: caída de la tasa de natalidad, decadencia moral, mayores desigualdades, una pérdida de confianza en las instituciones, autoindulgencia por parte de los ricos, desesperanza por parte de los pobres, minorías no integradas, la incapacidad de hacer sacrificios presentes para poder beneficiar a las futuras generaciones y una pérdida de fe en las creencias antiguas sin que sea reemplazada con un nuevo esquema de valores. 

Son señales peligrosas, y muchas de ellas están hoy en auge».

Nos separan siete siglos desde los escritos de Jaldún, y casi 16 desde la caída del Imperio romano de Occidente. Sin embargo, las palabras de Sachs parecen estar más presentes que nunca. 

La prosperidad lograda en la reconstrucción tras la segunda guerra mundial sin duda promovió un rearme económico y un Estado social que soportó el crecimiento de las clases medias, y su afinidad con el sistema democrático. Desde mediados de los 70, ese modelo adolece, por las ventajas y los desafíos que ha supuesto la cuarta revolución industrial. Desde entonces, seguimos progresando, pero a un ritmo muy inferior al que lo hacían nuestros padres. Además, el progreso es mucho más volátil, debido a las habilidades que se precisan precisamente de dicha revolución industrial: ahí se genera la enorme dispersión de salarios observada desde entonces, génesis de la mayor desigualdad de ingresos y de riqueza. 

Por último, la revolución ha concentrado la creación de trabajos altamente remunerados en grandes urbes, lo que se traduce en un crecimiento económico totalmente dispar, y en la emigración de jóvenes desde sus ciudades ancestrales hacia la gran urbe que genera el ‘efecto red’ de trabajos altamente productivos y remunerados. La consecuencia de estos factores es una pérdida intensa de ‘cohesión social’.

Foto: Un bar de Vallecas. (Sergio Pérez/Reuters)

Opinión El «apoyo político al más alto nivel» y lo que se está cociendo en los barrios del sur. Esteban Hernández

No demonizo la revolución tecnológica, está aquí y presenta también enormes ventajas (como las vacunas de RNA mensajero contra el covid), pero no nos hemos parado a analizar posibles respuestas. 

Los populistas levantan su bandera proponiendo soluciones sencillas para tamaños problemas (como construir un muro en Texas, o cambiar fronteras), pero, como siempre, un fenómeno complejo requiere de soluciones complejas, y nos jugamos mucho en ello. 

Esta vez, con todo, me asombra que, a diferencia del siglo V, no acabo de encontrar otras civilizaciones muy cohesionadas. China y Rusia se encuentran en un ‘suicidio demográfico (acuñando la expresión de Alejandro Macarrón) profundo. La India ha pasado ya a una tasa de fertilidad de dos niños por mujer, que no asegura el reemplazo generacional. El islam afronta profundas divisiones políticas, religiosas y jurídicas. 

La cuestión, como siempre en la historia, es cómo reaccionamos a tamaños problemas. Spengler escribió ‘La decadencia de Occidente’ en 1917, hace más de un siglo, y aún seguimos debatiendo la decadencia. En cualquier caso, nuestra reacción ante tan enormes desafíos tiene que partir de la premisa de la valentía. Como dijo Upton Sinclair: “Nuestras libertadas se ganaron con sufrimiento, y pueden perderse a través de nuestra cobardía”.

Imagen de portada: La caída del Imperio romano. (Thomas Cole, 1836)

FUENTE RESPONSABLE: Observatorio del IE. España. Por Ignacio de la Torre. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Decadencia/Populismo/Demografía/Tecnología/

Educación/Desigualdad.

Antigua Roma. La sexualidad romana. Parte 2/2

¿Qué diferencia había entre una mujer casada y una concubina en el mundo romano?

Para tenerlo claro debemos seguir al jurista romano Paulo que lo definió de la siguiente forma “una concubina se diferencia de una esposa solamente en la consideración social en la que se la tiene”, lo que nos viene a decir es que una concubina no era considerada socialmente igual a su hombre como lo era la esposa. La ley romana decía que un hombre no podía tener una concubina al mismo tiempo que una esposa.

A pesar de estar clara la ley romana, los primeros que la incumplieron fueron los propios emperadores como fue el caso de Augusto, Marco Aurelio y Vespasiano.

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Jurídicamente las concubinas estaban muy desamparadas por las leyes romanas. 

Estas dependían de lo que los hombres le otorgaran. Las leyes romanas tenían claro que debían diferenciar claramente entre lo que es una esposa y una concubina. Si seguimos al jurista Numa Pompilio decía “Una concubina no tocará el altar de Juno. Si lo hace, le ofrecerá sacrifico con una oveja teniendo el pelo suelto”.

El concubinato es una figura que aparece rápidamente en el mundo romano y ya existía esta figura en la época de la monarquía romana, pero las concubinas tenían prohibido la adoración a la diosa Juno que era la diosa del matrimonio. El jurista Ulpiano decía “solamente esas mujeres con las que se tienen relaciones lícitas pueden ser concubinas sin temor a cometer un crimen”.

LA PROSTITUCIÓN

La prostitución en la historia de Roma fue evolucionando. De esta forma, en la antigua Roma, la prostitución era un símbolo de vergüenza. En la República Tardía en los inicios del Principado, la falta de reputación estaba reflejada en la ley y calificaba a sus practicantes como infames.

La primera documentación, que hace referencia a la prostitución romana lo encontramos en el Cuerpo de Derecho Civil que tiene su origen en los inicios del siglo VI a. C.

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Moneda romana sprintia

Todas las personas que se dedicaban a la prostitución no podían expresarse en la Corte, ni realizar acusaciones y no podían presentarse en candidaturas para la Magistratura.

Toda persona que ejerciera la prostitución debía estar registrada legalmente. La ley romana estipulaba la infamia y decía “no solamente una mujer que practica la prostitución, pero también quien lo ha hecho aunque haya cesado la práctica; la desgracia no es eliminada aunque se discontinúe la actividad”.

La infamia era la pérdida formal de una buena reputación y en el mundo romano era una gran herramienta cultural para la consecución del buen comportamiento de todos sus ciudadanos.

Esta pérdida de la buena fama debido a un comportamiento vergonzoso, como era la prostitución, representaba un estigma social y legal muy importante.

 Significaba la pérdida a los ciudadanos de muchos de sus privilegios.

El miedo a la vergüenza a los ojos de la comunidad, suponía un buen antídoto y era un modo de controlar socialmente el comportamiento decoroso de la ciudadanía.

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La famosa Copa Warren, se encuentra en el Museo Británico

La literatura romana da muestras de cómo eran utilizada estas formas de comportamiento y se trabaja sobre el comportamiento de estos dos tipos de mujeres: la bien educada que era virgen y puede esposarse y la prostituta que está por debajo del nivel social de los ciudadanos.

La literatura romana muestra de una forma muy sugerente el papel de la prostituta. Muchas veces se recurría a la prostitución como una metáfora.

 Eran vestidas y reconocidas por su vestimenta, con ropas chillonas hechas de seda transparente. Además, se distinguían por el uso de las togas, que eran ropas que solían usar los hombres romanos.

Los escritores romanos presentaban la prostitución de forma muy degradante para la mujer y la representaban como signo de impureza. La prostitución era asociada a la suciedad, lo que todavía le daba un rango social menor.

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Figura 1. Escenas de sexo en representaciones artísticas romanas: A) Detalle de mosaico (termas de Caracalla, Roma). B) Fragmento de vidrio (Metropolitan Museum, Nueva York). C) Pintura estucada (casa del Centenario, Pompeya)

Los proxenetas romanos también eran representados de forma infame. Estos eran mirados con desdén y estaban estigmatizados dentro de la sociedad romana. La ley decía “la ocupación de un proxeneta no es menos degradante que la práctica de la prostitución y el crimen por ello es incluido en las leges Juliae, como una pena preservada contra el marido que tenga ganancias monetarias por el adulterio de su esposa”.

Debemos saber, que los romanos vivían con marcados tabúes morales y sexuales. Todos aquellos aspectos de la práctica sexual que estaban socialmente reconocidos se desarrollaban dentro del matrimonio romano.

Dentro de la sexualidad romana los genitales femeninos y la menstruación eran vistos de manera negativa. No se permitía que se produjera alteración de los roles establecidos, así era muy mal visto que una mujer pudiera ejercer un rol dominante sobre el hombre.

Ser penetrado un hombre o hacer sexo oral a la mujer era considerado sexualmente como un rol pasivo. El sexo oral hacia la mujer era muy controvertido. Hay muy pocos datos sobre el lesbianismo entre romanas, pero parece claro que era un tabú más fuerte, que si lo realizaban dos hombres.

Las prácticas sexuales dentro del mundo femenino también variaban en función de la clase social a la que pertenecían. Las mujeres de clase baja, las extranjeras y las esclavas, tenían mucha más libertad sexual que las de clase alta, las matronas.

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Lo que sí era igual era el uso de afrodisiacos o las llamadas pociones del amor, utilizadas tanto por mujeres como por hombres. El sexo con mujeres embarazadas era socialmente muy aceptado. Hay textos donde se relata que Julia, hija del emperador Augusto aprovechaba su embarazo para tener relaciones sexuales con otros hombres, que no fuera su marido.

Hay un aspecto muy llamativo dentro de la sexualidad romana y es que en la época de la Roma imperial la violación era una práctica muy normal, muy diferente a la de otras culturas antiguas, que era muy castigado. Sin embargo, durante la monarquía la violación era considerada un delito y estaba penada con la pena de muerte o debía partir para el exilio el violador y se le confiscaban todos sus bienes.

Lo que se pretendía era preservar el valor de la castidad en las mujeres, el honor del padre si era virgen y el honor del esposo de la mujer casada. No podemos hablar de un atentado a la libertad sexual, porque las mujeres no podían decidir con quién mantener relaciones sexuales.

Las mujeres no tenían libertad en sus relaciones con los hombres. Estos consideraban el lesbianismo como algo excitante y morboso, pero estaba muy oculto en la sociedad, ya que la mujer de entonces sólo tenía la misión reproductora y no del disfrute de su sexualidad ni como elegir la forma del disfrute carnal. Una mujer que quería ser la pareja activa en una relación se le llamaba tribade, algo no consentido socialmente y penalizado.

La sexualidad romana era de total dominio del hombre que actuaba como un amo respecto a su esposa y esclavos, es decir, esta relación estaba basada en el sometimiento total al hombre.

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Relieve que muestra una pareja practicando sexo

El placer femenino era totalmente ignorado. La moral sexual romana se basaba en el binomio someter y ser sometido. 

Someter era un honor, mientras que ser sometido era absolutamente vergonzoso y más si este era un varón adulto libre. Sin embargo, si era un esclavo o una mujer se consideraba de lo más natural.

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Uno de los aspectos que llaman mucho la atención es que los romanos no practicaban el beso en la calle. Sin embargo, la ley dice que el esposo tiene el derecho al beso, es decir una mujer romana estaba obligada a besar cada día al marido en la boca.

Esto que nos resulta sorprendente ahora era una vieja costumbre romana y tenía la finalidad de controlar que la mujer no bebiera. Había una ley que prohibía beber vino a las mujeres, porque se decía que si una mujer bebía podía perder el control, porque podía favorecer y dar facilidades al adulterio por los efectos desinhibidores que produce el alcohol.

Habrá una segunda parte donde tocaré temas como el aborto, el infanticidio, las bacanales, las fiestas de las prostitutas, las monedas sexuales y las termas. Espero que les guste y no se pierdan la segunda parte.

Imagen de portada: Los frescos de Pompeya demuestran la importancia del sexo en la época.

FUENTE RESPONSABLE: nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás. Mayo 2017.

Antigua Roma/La sexualidad romana/Amor/Libertad sexual/

Mujer/Sometimiento/ Desigualdad/Sociedad y Cultura.

Antigua Roma. La sexualidad romana. Parte 1/2

Los romanos vivían el amor y el sexo como un gran regalo de los dioses, que debían practicarlo al máximo.

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Hay un grafiti en las ruinas de Pompeya que dice “que viva el que ama; que se muera quien no sabe amar. Dos veces perezca todo el que pone obstáculos al amor”.

Visité las ruinas de Pompeya hace un año con gran detenimiento. El guía, que nos acompañaba, empezó diciendo, que para entender la vida romana deberíamos dejarnos los tabúes actuales, consecuencia de la moral cristiana con la que nos educaron, que es totalmente represora de la sexualidad.

Debemos saber que los dioses romanos no tenían la sexualidad como una cuestión moral degradante. Se buscaba siempre el placer, la vida natural y la felicidad. En la misma Pompeya hay escrita una frase de un amante, que dice “Los amantes como las abejas, saborean una vida dulce como la miel”.

La presencia del falo era algo cotidiano para los romanos, al igual que había sucedido en todas las culturas antiguas, porque era el instrumento que garantizaba la fertilidad.

El falo estaba en el dios romano Fascinus. Las matronas romanas eran las encargadas de llevarle flores. Su culto era desarrollado por las conocidas vestales, cuya misión consistía en alejar el mal de ojo (fascinum) que tanto preocupaba a los romanos, favorecer la germinación de las plantas y estimular el alumbramiento de las hembras estériles.

Los romanos vivían el amor y el sexo como un gran regalo de los dioses, que debían practicarlo al máximo. Para que veamos hasta donde llega esta sexualidad hay una lápida funeraria que dice “Vino, sexo y termas arruinan nuestros cuerpos, pero son la sal de la vida”.

La sexualidad romana ha pretendido siempre mostrarse orgullosa de su propia virilidad, por eso es fácil encontrar inscripciones, grafitis que hacen alabanza de la misma. De esta forma, el poder, el estado social y la buena fortuna se expresaban frecuentemente en términos fálicos.

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Los hombres romanos tenían que ser parte activa en todo lo referente a la sexualidad. No se entendía la pasividad sexual en un hombre, pues suponía la pérdida del control, virtud esta que era muy valorada en Roma.

Los hombres romanos podían tener relaciones tanto con hombres prostitutos (los prostitutos eran esclavos, siempre que el romano fuera el activo) como con mujeres. Esto era aceptado social y legalmente.

La homosexualidad

Las leyes romanas regulaban la homosexualidad. Tenemos la “Lex Scantinia”, “Lex Iulia” y “Lex Iulia de vi publica” que regulaban la homosexualidad entre hombres libres. Un hombre, que disfrutaba siendo penetrado, era llamado pathicus o catamita. Se le consideraba pasivo y en consecuencia es presentado como hombre débil y femenino, con una fuerte connotación despreciativa.

Estas leyes sobre la homosexualidad no se aplicaban cuando eran los esclavos o los bárbaros quienes la practicaban, pues no eran considerados como seres humanos. Si un romano se dejaba penetrar por cualquiera de ellos, era mirado con desdén. Los esclavos eran definidos como res (cosa) y podían ser usados libremente en cualquier situación sin ser considerado algo ilegal.

El hombre romano era bisexual y la educación que se daba a los hijos, iba encaminada a lograr esa bisexualidad. El hombre era quien dominaba y tenía que mostrar su superioridad en todos los órdenes de la vida, tanto en la familia, como en la sociedad, la política y por supuesto en la guerra.

El hombre romano era el que mandaba en casa y decidía todo. Su bisexualidad era buscada, porque su dominio superaba a la mujer y debía tener una dominación total sobre todas las cosas.

Una de las prácticas, que hacían los romanos, era la sodomización de los enemigos vencidos. Además también sodomizaban a los esclavos que vivían en sus casas.

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Termas suburbanas de Pompeya

La educación bisexual de los romanos no iba encaminada a la consecución del placer, sino a demostrar su poder, esto era por motivos culturales y políticos. 

En Roma, la insinuación de que un hombre hubiera sido penetrado por otro hombre, podía ser suficiente para terminar con una carrera política. Sin embargo, debemos saber que no todos los ciudadanos romanos realizaban estas prácticas homosexuales.

Como estamos viendo de forma reiterada, la sociedad romana era profundamente machista y además muy jerarquizada. Los hombres jóvenes no debían llegar vírgenes al matrimonio y era mal visto, que un joven se casara sin tener experiencia sexual.

Sin embargo, lo que era válido para el hombre, no lo era para la mujer joven. 

Las mujeres pertenecientes a las clases poderosas tenían terminantemente prohibido haber mantenido relaciones sexuales antes del matrimonio. La virginidad femenina en las clases pudientes representaba un gran valor social en la mujer. Al mismo tiempo, se impedía que se llegara al matrimonio estando embarazada y el marido tuviera que admitir un hijo que no fuera suyo.

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EL MATRIMONIO

Uno de los aspectos que nos debe llamar la atención es que los romanos no se casaban por amor, sino simplemente para reproducir y así dar continuidad y engrandecer el futuro de Roma. 

Los contrayentes matrimoniales, salvo excepciones, no eran fruto del amor, pues su finalidad al igual que estamos viendo en otras sociedades antiguas era la procreación de hijos legítimos. Es lo que vemos continuamente en los planteamientos de la iglesia católica, que entiende el matrimonio como un sistema de reproducción y nunca como una forma de placer humano, al cual condena con toda su fuerza.

Los matrimonios romanos eran exclusivamente por intereses sociales y económicos. Las relaciones entre los esposos carecían de intimidad alguna y en consecuencia la atracción sexual era muy escasa. Esto hacía que el divorcio se diera en la sociedad romana con gran frecuencia.

Las relaciones con esclavas eran alentadas. Sin embargo, las relaciones con esclavos no eran alentadas como forma de placer sexual. Estas relaciones homosexuales eran una forma de castigo al mismo nivel que cuando se usa el látigo para infringir dolor.

El matrimonio era una institución básica en la sociedad romana, pues definía de forma clara la propiedad y legitimidad de los hijos. Sin embargo, no era necesariamente considerada como una institución sagrada desde el punto moral y religioso.

Los esposos acataban las rígidas reglas legales que marcaba el matrimonio, sin embargo las actividades íntimas de los esposos no eran tan estrictas, siendo considerado normal que el esposo buscara satisfacción sexual con otras mujeres.

Vemos como predominaba el machismo más rancio, porque a las esposas no se les permitía lo mismo que al marido y debían respetar las reglas de fides marita y ser fieles a sus esposos.

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EL ADULTERIO

El adulterio no estaba bien visto, pero una vez más podemos comprobar que el mismo hecho no es considerado igual, si la que lo realiza es una mujer pobre o una matrona romana. Si el adulterio lo provoca una mujer de clase baja esto no es considerado un problema, mientras que era considerado un serio crimen si venía de una matrona de la elite.

Los romanos partían del principio de que se iban a producir traiciones y adulterios en el matrimonio. El hombre adultero lo podía hacer de forma pública, mientras que las mujeres lo tenían que hacer en la oscuridad para evitar ser descubiertas. Las leyes romanas condenaban el adulterio femenino, pero a pesar de esto era muy practicado.

El castigo para el adulterio variaba en función de la clase social. La mayoría de las veces, las penas eran aplicadas para la mujer adúltera y su amante. 

Los castigos eran mayormente patrimoniales, dictando la confiscación de la mitad de los bienes del adúltero, un tercio del de la mujer, así como la mitad de su dote.

En determinadas circunstancias se permitía, que el marido pudiera matar a su esposa si la sorprendía cometiendo el adulterio. Normalmente lo que se le planteaba era que se divorciara.

La sociedad romana era patriarcal, en la familia todo era decidido por el hombre y en consecuencia el castigo del adulterio sería decidido por el marido. Cuando el adulterio no era condenado con la muerte, entonces esta mujer después del matrimonio tenía prohibido volverse a casarse.

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Consoladores romanos

Todas las leyes romanas buscaban mantener la limpieza moral del Imperio y sobretodo mantener las clases sociales intactas. 

Para Thomas A. J. McGinn “es como que las leyes augustas sobre el adulterio y el matrimonio, alentaran indirectamente el alza de un respetable concubinato como una institución reconocida en su propio derecho”.

El emperador Augusto, nada más llegar al poder promulgó leyes que hacían del adulterio femenino un delito grave y fuertemente castigado.

EL CONCUBINATO

El concubinato es una institución romana, que permitía a un hombre tener una cierta relación ilegal sin repercusiones, con la excepción del emparejamiento con prostitutas. Los ciudadanos no podían casarse o cohabitar legalmente con una concubina mientras se tuviera una esposa legal.

El marido utilizaba a las esclavas, las amantes, las concubinas y a las prostitutas. El papel de la esposa era exclusivamente darle hijos al marido. La esposa no debía conocer el placer que proporcionaba el sexo y el amor.

Esta poligamia masculina era tolerada de hecho porque no significa una amenaza para la religión y la integridad legal de la familia. El título de concubinato no era considerado derogatorio y era utilizado incluso en las lápidas funerarias.

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La leges Juliae aprobado por el emperador Augusto dio el primer reconocimiento legal al concubinato y lo definía como la convivencia pero sin matrimonio. De esta forma, el concubinato tenía una función práctica, permitiendo tener unas relaciones legales fuera del matrimonio. Sin embargo, eran consideradas ilegales las de la prostitución.

La leges Juliae regulaba muchas de estas relaciones fuera del matrimonio y consideraba inapropiados algunas relaciones. Por ejemplo un senador no podía casarse con una esclava liberada o convivir con una ex prostituta. El hombre que deseaba vivir en concubinato con una mujer y no casarse era preciso que lo notificara a las autoridades.

Este tipo de cohabitación variaba muy poco del matrimonio. Sin embargo, si de esta relación de concubinato había hijos, estos no eran considerados legítimos. Muchos hombres de las clases dominantes después de quedarse viudos solían vivir en concubinato, entonces los hijos de su primer matrimonio eran los que heredaban, mientras que los del concubinato no tenían ningún derecho.

Imagen de portada: Los frescos de Pompeya demuestran la importancia del sexo en la época.

FUENTE RESPONSABLE: nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás. Mayo 2017.

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