Kwichon: el fenómeno por el que cientos de miles de personas en Corea del Sur se están mudando al campo.

Durante décadas Seúl encarnó el espíritu de progreso y desarrollo surcoreano.

Esta megaurbe ocupa los primeros puestos de riqueza de entre todas las capitales mundiales y es epicentro de potentes industrias tecnológicas innovadoras que han conquistado el mundo.

Su magnetismo ha hecho que, solo el área metropolitana de Seúl, con casi 25 millones de habitantes, albergue a prácticamente la mitad de los surcoreanos.

Sin embargo, hay un creciente número de surcoreanos que se entregan a una nueva aventura: el kwichon.

«Kwichon significa literalmente ‘regreso a lo rural'», explica Su Min Hwang, editora del servicio coreano de la BBC.

En los últimos años, el gobierno surcoreano observó con preocupación el despoblamiento de zonas rurales en detrimento de la capital y su área metropolitana. Varias estrategias se han lanzado para motivar a que la gente vuelva al campo.

Pero parece que es ahora que el wichon vive su gran momento, con un récord de jóvenes surcoreanos entregándose a la vida rural.

La pandemia como impulsora

En 2021, la periodista Julie Yoonnyung Lee, del servicio coreano de la BBC, visitó el pequeño pueblo de Suncheon, en la provincia de Jeolla del Sur.

Campos de té en la provincia de Jeolla del Sur.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGEN, La provincia de Jeolla del Sur se encuentra en el suroeste de Corea del Sur.

Allí conoció a Yun Sihu, de 11 años, y a su madre Oh Sujung. Frente de la puerta de casa tenían una gran parcela de verduras con papas, maíz, berenjenas, pimientos y lechuga.

Lee cuenta que antes sus vidas no podían ser más distintas.

Sihu y su familia vivían en el noveno piso de un edificio de 19 plantas enclavado en una zona de tráfico denso. Incluso antes de que llegaran los confinamientos por la pandemia de coronavirus, Sihu y su hermano se las ingeniaban para jugar béisbol dentro del apartamento debido a la falta de espacio al aire libre.

Desde que se mudaron a Suncheon, su vista de rascacielos ha sido reemplazada por montañas, el ruido del tráfico por el cacareo de gallinas y el apartamento compacto de su familia por una casa tradicional de madera y techo curvado.

«Ahora pongo un pie fuera y todo es zona de juegos. Riego los pimientos, las berenjenas y las lechugas cada día», dijo Sihu.

Sihu y su hermano jugando béisbol en Corea del Sur.

Tras mudarse al campo, Sihu y su hermano pudieron jugar béisbol en un espacio al aire libre en condiciones.

El cambio que provocó la pandemia

Con más de la mitad de la población del país viviendo en el gran Seúl, muchos temieron que el covid se expandiera rápido a través de los densamente ocupados bloques de apartamentos de la ciudad.

Cuando llegó el virus, las escuelas cerraron primero. Para Sihu, el aislamiento fue demasiado. Su salud mental se debilitó al quedar atrapado con el aprendizaje en línea y sin poder ver a sus amigos.

Para su madre era devastador verle así. Entonces aprovechó la oportunidad de emprender una idea con la que había fantaseado por años: dejar la ciudad en busca de una nueva vida en el campo.

Otros cientos de miles de surcoreanos están haciendo lo mismo.

Sihu entrevistado por la BBC.

Para Sihu, la vida en el campo «no puede ser más perfecta».

Números récord

Regresar al campo y la agricultura es una tendencia que coge fuerza en los últimos años tras el golpe de la pandemia y por la necesidad de buscar estilos de vida alternativos.

Según una encuesta de 2021 de la Oficina Nacional de Estadísticas y el Ministerio de Agricultura, Alimentos y Asuntos Rurales, un total de 515.434 personas abandonaron Seúl ese año y se mudaron a pueblos rurales o pesqueros, un 4,2% más que el año anterior.

En particular, 235.904 personas de menos de 30 años retornaron a zonas rurales, un 45,8% del total y cifra récord desde que existen registros.

Vista de Seúl.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Durante décadas Seúl encarnó el gran crecimiento económico surcoreano, pero muchos jóvenes de hoy en día no son muy optimistas con sus perspectivas futuras.

«Recientemente, muchos jóvenes en Seúl terminan la carrera y, descontentos con su trabajo y perspectivas, deciden mudarse al campo a probar suerte. Y parece que a muchos les está gustando», le explica a BBC Mundo Ramón Pacheco Pardo, profesor de relaciones internacionales y especialista en asuntos coreanos y el este asiático en el King ‘s College de Londres.

El descontento con el trabajo se une a otros motivos de queja en otras grandes ciudades del mundo, como los altos precios de vivienda, el estrés urbano y mucha competitividad.

Corea del Sur tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo y esta es la mayor causa de mortalidad en adolescentes y jóvenes, según estadísticas del gobierno. Psicólogos han atribuido estos niveles de depresión y suicidio a la intensa presión impuesta en los jóvenes para que cosechen éxitos académicos.

Éxitos que, por otra parte, un número creciente de jóvenes ve como inalcanzables debido a cómo el trabajo excesivo y el ritmo de la ciudad les consume sin darles las recompensas que esperan.

Regreso a hábitats de pasado

En la segunda mitad del siglo XX, Corea del Sur experimentó décadas de bonanza y un frenético crecimiento económico. Durante muchos años, y antes de la partición de Corea en Norte y Sur en la década de 1940 y la posterior guerra civil entre 1950-1953, una gran mayoría de coreanos se dedicaba a la agricultura.

Pero a partir de los 60 se dio una masiva migración del campo a la ciudad, con muchos escapando de la pobreza. Esta explosión urbana fue uno de los grandes contribuyentes al crecimiento económico y la creación de oportunidades y riqueza.

Muchos jóvenes hoy en día, sin embargo, ven una brecha muy grande para lograr esas oportunidades con respecto a generaciones pasadas.

En este contexto, no es de extrañar que familias con adolescentes como Sihu y otros jóvenes profesionales abandonen sus trabajo, prueben la experiencia rural y regresen al hábitat tradicional de muchos coreanos del pasado.

Impulso a la vida rural

Distintos gobiernos han buscado la forma de equilibrar el desequilibrio poblacional y económico entre el gran Seúl y las zonas rurales.

Por décadas, una falta de inversión suficiente en industrias como la agricultura o la pesca dejó al campo surcoreano en un declive económico.

«Las zonas rurales se estaban quedando sin población porque precisamente los jóvenes y sobre todo las mujeres se mudaban a la ciudad en búsqueda de oportunidades», comenta Pacheco.

Corea del Sur, además, tiene una de las tasas más bajas de nacimientos del mundo, una estadística que golpea duro al espacio rural.

La despoblación del campo se fue agravando hasta el punto de atentar contra la seguridad alimentaria. Muchos agricultores, la mayoría gente mayor, comenzó a jubilarse o morir sin jóvenes que pudieran sustituirles.

Por ello las autoridades ponen facilidades en manos de sus ciudadanos que quieren mudarse.

«El gobierno impulsa entrenamientos y programas educativos sobre la vida en el campo. Hay programas para aprender a cosechar y algunos gobiernos locales ofrecen ayudas económicas y de acceso a vivienda», dice el experto del King ‘s College.

Plantaciones de arroz en Corea del Sur.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En los últimos años, el ingreso medio de los hogares rurales ha alcanzado números récord gracias a los subsidios del gobierno.

Ayudas indirectas como una mayor inversión en infraestructura también están motivando el buen momento del kwichon.

«En un país pequeño, el hecho de que la gente se pueda mover de forma barata gracias a nuevas infraestructuras ayuda a que más personas se planteen este cambio de vida», dice Pacheco.

Efectos en la nueva generación

Dado el boom relativamente reciente que está teniendo el kwichon, parece todavía pronto para evaluar sus efectos y los resultados de las ayudas del gobierno.

Antes de la pandemia, por ejemplo, muchas escuelas rurales estaban a punto de cerrar.

Cuando la BBC visitó Suncheon en 2021, entrevistó a Shin Youngmi, la profesora de la escuela de Sihu.

Youngmi había enseñado antes en el gran Seúl y, tras su experiencia en el campo, considera que las escuelas rurales pueden ofrecer una oportunidad real a los coreanos para lidiar con los altos niveles de estrés y depresión de la juventud.

Shin Youngmi.

La profesora Shin Youngmi tiene experiencia enseñando en el campo y la ciudad.

Para ayudar a las escuelas rurales, las autoridades incluso ofrecieron subsidios a las familias dispuestas a abandonar Seúl.

Aquel año, la escuela de Sihu tuvo siete nuevos estudiantes y Youngmi, la profesora, asegura que toda la comunidad se ha beneficiado de los nuevos habitantes.

Queda por ver si estas generaciones jóvenes de migrantes rurales eligen mantenerse en la naturaleza o si se verán atraídos de vuelta al bullicio de la ciudad.

*Reporte adicional de Julie Yoonnyung Lee, reportera del servicio coreano de la BBC.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por José Carlos Cueto* 23 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Corea del Sur/Economía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por qué el trabajo híbrido es emocionalmente agotador.

Cuando a Klara le ofrecieron un acuerdo de trabajo híbrido, pensó que sería lo mejor de ambos mundos.

La gestora de cuentas se había incorporado a una empresa en Londres (Reino Unido) con un contrato que la obligaba a ir a la oficina a tiempo completo, pero las sucesivas oleadas de covid-19 la forzaron a laborar desde casa.

El jefe de Klara introdujo la política híbrida en septiembre de 2021, cuando las directrices del gobierno británico que recomendaban el trabajo en casa llegaban a su fin: Los martes y los jueves laboraría desde casa, y el resto de la semana iría a la oficina durante las horas normales contratadas.

«Al principio, tener una configuración híbrida permanente fue un alivio», dijo Klara, cuyo apellido se reserva por razones de seguridad laboral. «Después de años de trabajo de oficina a tiempo completo, sentí que por fin tenía el control de mi horario y de mi ajetreada vida familiar».

Sin embargo, con el paso de los meses, la novedad del trabajo híbrido pronto dio paso a las molestias.

«Los días que trabajo desde casa me siento cómoda y concentrada», relató Klara. «Pero por la tarde me da pavor volver a una oficina ruidosa y pasar ocho horas mirando fijamente una pantalla, reajustándome exactamente a como era antes de covid-19», reconoce.

Doble complicación

Klara relató que siente que ahora tiene que mantener dos lugares de trabajo: uno en la oficina y otro en casa.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El tener que viajar varias veces a la semana a la oficina, cargando papeles y equipos resulta molesto para muchos trabajadores, de acuerdo con las primeras investigaciones hechas sobre el trabajo híbrido.`

«Implica una planificación y una rutina de parada y arranque: llevar y traer la computadora portátil a la oficina todos los días, y recordar qué cosas importantes he dejado en qué sitio», explica.

«Es el cambio psicológico -el cambio de escenario cada día- lo que resulta tan agotador; esta sensación constante de no estar nunca instalada, estresada y de que mi trabajo productivo en casa se ve siempre interrumpido», añade.

Los nuevos datos empiezan a respaldar esta evidencia anecdótica: muchos trabajadores afirman que el jornada híbrida es emocionalmente agotadora. Un reciente estudio global realizado por la plataforma Tinypulse reveló que más del 80% de los gerentes informaron que esta modalidad era agotadora para los empleados.

Los empleados también señalaron que el trabajo híbrido era más duro emocionalmente que los totalmente remotos y, de forma preocupante, incluso el trabajo a tiempo completo en la oficina.

Teniendo en cuenta que muchas empresas tienen previsto implantar modelos de trabajo híbridos permanentes y que los empleados quieren pasar sus semanas laborales entre el hogar y la oficina, estas cifras hacen saltar las alarmas.

Pero, ¿qué tiene el trabajo híbrido que resulta tan agotador desde el punto de vista emocional? ¿Y cómo pueden los trabajadores y las empresas evitar las trampas para que el trabajo híbrido funcione realmente?

No todo lo que brilla es oro

A medida que la pandemia se ha ido prolongando y los hábitos de trabajo flexible se han ido arraigando, la vuelta a la oficina a tiempo completo parece una reliquia. Sin embargo, aunque algunas empresas han implantado políticas de trabajo desde cualquier lugar, otras han apostado por la modalidad híbrida.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Al comienzo de la pandemia la mayoría de los trabajadores deseaba poder trabajar parte del tiempo desde casa, sin embargo con el paso del tiempo el entusiasmo por esta forma de trabajo ha ido disminuyendo.

En teoría, el modelo híbrido es la mejor opción tanto para el empleador como para el empleado, pues combina los patrones de trabajo en la oficina anteriores al covid-19 con los días de trabajo a distancia. Esto permitiría la colaboración en persona y la creación de equipos, así como una mayor flexibilidad y la oportunidad de concentrarse en las labores domésticas.

En el papel parecía que los trabajadores saldrían ganando. Un estudio realizado en mayo de 2021 arrojó que el 83% de los trabajadores quería trabajar de manera híbrida después de la pandemia.

«Había una sensación de que esta opción sería lo mejor de ambos mundos», afirma Elora Voyles, psicóloga organizacional y científica industrial en la firma Tinypulse, con sede en California (Estados Unidos).

«Para los jefes, significa que conservan una sensación de control y que pueden ver a sus trabajadores en persona. Para los empleados, ofrece más flexibilidad que la jornada completa en la oficina y significa que pueden trabajar con seguridad durante la pandemia», agrega.

FUENTE DE LA IMAGEN – JUSTIN PAGET. La pandemia del covid-19 forzó a muchas compañías a permitir a sus empleados trabajar desde casa, bien sea porque estuvieran contagiados o para evitar que engrosaran las estadísticas.

Sin embargo, a medida que la novedad del trabajo híbrido se ha ido desvaneciendo, también lo ha hecho el entusiasmo de los trabajadores. «Descubrimos que la gente era menos positiva sobre el trabajo híbrido a medida que avanzaba el tiempo», explica Voyles.

«En los meses de primavera y verano, muchas organizaciones estaban realmente dispuestas a implantarlo. Incorporaron a los empleados a un horario híbrido, pero luego se encontraron rápidamente con dificultades», apunta.

Organizaciones que nunca implantaron el sistema híbrido se vieron obligadas a elaborar políticas sobre la marcha, a menudo sin consultar a sus empleados. Así que, como en el caso de Klara, se impuso a los trabajadores la modalidad de trabajar parte en la oficina y parte en la casa.

La incertidumbre también juega

El optimismo de los trabajadores pronto dio paso al cansancio. En la encuesta realizada por Tinypulse a 100 empleados de todo el mundo, el 72% declaró estar agotado por el trabajo híbrido, casi el doble de las cifras de los trabajadores totalmente remotos y también mayores que las de los que trabajan tiempo completo en la oficina.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los constantes cambios de locación que el modelo de trabajo híbrido trae consigo vienen produciendo una incertidumbre en los trabajadores, que afecta su condición física y mental.

Pese al pequeño tamaño de la muestra, Voyles asegura que el estudio refleja el problema: La alteración de las rutinas diarias de los empleados -y la naturaleza entrecortada de la modalidad híbrida- es lo que los trabajadores encuentran tan agotador.

«Una rutina predecible y constante puede ayudar a las personas a hacer frente a los sentimientos de estrés e incertidumbre, especialmente durante una pandemia», dice.

«Sin embargo, lo híbrido requiere cambios frecuentes en esos hábitos diarios: los trabajadores tienen que cambiar constantemente las cosas, por lo que es difícil encontrar una rutina cuando tu horario está siempre entrando y saliendo de la oficina», explica.

Una rutina familiar puede actuar como un surco bien trazado que permite el flujo, pero forjar nuevos hábitos diarios -que implican un horario menos consistente entre los lugares de trabajo- puede mermar los recursos cognitivos.

«Pasar a la modalidad híbrida puede alterar la rutina de trabajo en casa», advierte la psicóloga Gail Kinman, miembro de la Sociedad Británica de Psicología.

«Las prácticas híbridas aún no se han convertido en algo natural, por lo que se necesita más energía, organización y planificación. Hay que crear nuevas estrategias (compartir puesto de trabajo, planificación de los desplazamientos) que no se necesitarían si se trabajara a distancia o en persona», apunta.

Llevar físicamente el trabajo de la casa a la oficina también puede tener un impacto psicológico para algunos.

Según un estudio reciente, el 20% de los trabajadores del Reino Unido declararon tener dificultades para desconectar del trabajo y sentirse «siempre activos»; la dificultad para adaptarse a la modalidad híbrida y a los límites permeables entre el hogar y el trabajo se citó como un factor importante.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Otra desventaja del modelo híbrido es que muchos empleados no logran poner fin a sus jornadas y terminan trabajando muchas más horas, lo cual afecta su convivencia familiar.

La modalidad híbrida también puede conllevar un mayor riesgo de presentismo digital, añadió Kinman, en comparación con los trabajos totalmente remotos, que implican la confianza del empleador desde el principio.

«Si un empleador establece la modalidad híbrida sin confiar en su personal, puede convertirse en poco más que un gesto simbólico: los trabajadores se sienten presionados a tener que demostrar a su jefe que están aprovechando el trabajo en casa. Eso puede llevar a un exceso de trabajo y al agotamiento, cuyos efectos pueden ser devastadores», puntualiza.

Definir lo híbrido

Para algunos trabajadores, las frustraciones con el sistema híbrido significan que están gravitando hacia trabajos que les permiten un control total de sus horarios.

«Pensé que la modalidad híbrida era para mí, pero dividir mi tiempo entre el hogar y el lugar de trabajo era demasiado perturbador», admite Klara, que pronto comenzará un nuevo puesto totalmente remoto.

«La oficina me distrae: te pueden molestar en cualquier momento. Cuanto más tiempo trabajaba de forma híbrida, más sentía que era un obstáculo más para hacer mi trabajo: desde el desplazamiento hasta saber que al día siguiente estaría trabajando en otro sitio. Rápidamente se convirtió en una tarea», agrega.

Sin embargo, la experiencia de Klara no significa necesariamente que los trabajadores deban volver a sus escritorios de oficina cinco días a la semana, ni que deban buscar trabajos que sean permanentemente remotos.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Expertos en organización de empresas consideran que la vía para minimizar las desventajas del modelo híbrido es pactar con los trabajadores los horarios y formas de trabajo.

La modalidad híbrida puede ser una armonía perfecta para los trabajadores, siempre que su empleador lo haga bien.

«Los casos de trabajo híbrido que fallan son aquellos dictados por el supervisor», explica Voyles. «Los empleados acaban teniendo una semana laboral sobre la que no tienen ningún control: es como el horario fijo de oficina a tiempo completo de antaño, que resulta que está en el domicilio del trabajador dos veces por semana».

Kinman dice que todo se reduce a lo que las organizaciones entienden por «híbrido». «Es una definición amplia que puede interpretarse de muchas maneras: desde ir a la oficina tres días a la semana, hasta una vez al mes. Lo híbrido puede seguir siendo el futuro del trabajo y representar lo mejor de ambos mundos, pero todavía hay que perfeccionarlo», explica.

La modalidad híbrida puede tener éxito cuando la gerencia se pone en contacto con sus empleados, preferiblemente de forma individualizada, para definir cómo les conviene la configuración.

«Tanto el empresario como el empleado deben establecer los límites. Pero es necesario que el trabajador tenga autonomía para autogestionar su horario: la flexibilidad debe ser dictada por el individuo, no por el jefe», dice Voyles.

Ensayo y error

Además, el personal híbrido podría verse favorecido por una configuración más sólida del trabajo a distancia, lo que ayudaría a facilitar el cambio psicológico entre la oficina y el hogar.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Psicólogos y expertos en temas organizacionales consideran que el trabajo híbrido puede ser el futuro para muchos empleados, pero admiten que todavía falta mucho camino por recorrer para minimizar sus desventajas.

«Lo híbrido es un estado de ánimo», agrega Kinman. «Es la idea de que nos movemos y trabajamos sin problemas de un entorno a otro. Por lo tanto, hay que establecer mecanismos que garanticen que los empleados tienen el software y las herramientas adecuadas para trabajar en casa», zanja.

Kinman admite que estamos en medio de un gran experimento laboral y predice que los problemas durarán años.

«Actualmente, sabemos más sobre el trabajo remoto a tiempo completo durante una crisis de salud que sobre el trabajo híbrido a largo plazo», añade, al tiempo que dice que si se permite a los trabajadores un cierto grado de elección y control sobre sus pautas de trabajo, las recompensas serán jugosas.

«Tanto las personas como las organizaciones afirman que quieren el trabajo híbrido. Por tanto, hay una gran oportunidad de cambiar la forma de trabajar. Pero hay que ir más allá de las horas que fijan los jefes: tiene que ser una mentalidad que funcione tanto para el empresario como para el empleado», concluye Kinman.

Esta historia fue publicada originalmente en BBC Worklife.Lee aquí el artículo en inglés.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Alex Christian; BBC Worklife. 21 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Economía/Pandemia de Coronavirus/Salud

 

 

 

Chancay, el megapuerto estratégico para el comercio con Asia que China construye en Perú (y el impacto que ya genera).

Chancay era hace no tanto tiempo un tranquilo enclave pesquero y agrícola en la costa central de Perú frecuentado por turistas y por las aves marinas que migran estacionalmente hacia y desde Canadá y Estados Unidos.

Paseando por sus calles junto al Pacífico bajo la bruma pertinaz típica del invierno austral en esta parte de Perú, nada haçía pensar que esta localidad de 63.400 habitantes albergará en pocos años un megapuerto que cambiará radicalmente su fisonomía y se convertirá en un eslabón clave del comercio entre América Latina y China.

Hoy, los lugareños conversan como siempre junto a lo que un día fueron dos muelles de madera y desde las cebicherías del paseo tratan de convencer a gritos al visitante de que su menú es el mejor. Pero desde finales del año pasado un ruido intermitente y violento interrumpe la rutina de los chancayanos, el de las explosiones con los que los operarios aplanan el terreno donde se levantaba un cerro del que apenas queda nada.

Cosco Shipping Ports, uno de los colosos empresariales del Estado chino, construye en este lugar a 80 kilómetros al norte de Lima el Terminal Portuario Multipropósito de Chancay, una infraestructura colosal que supondrá un nuevo hito de la presencia e influencia chinas en Perú y en toda América Latina.

El megapuerto será uno de los puntos preferentes para la salida de las materias primas que la región exporta a China, como el cobre y otros minerales que Perú produce en abundancia, y por su tamaño y volumen de operaciones está llamado a convertirse en un centro neurálgico del comercio internacional.

«Las dimensiones son tan notables que todo indica que Chancay se va a convertir en un punto crítico para los envíos a China y a toda Asia», le djio a BBC Mundo Margaret Myers, experta en Asia y América Latina de The Dialogue, un centro de análisis estadounidense.

Se trata de una inversión enorme, US$3.600 millones según las proyecciones oficiales, y una compleja obra de ingeniería ya en curso con la que el gobierno peruano espera atraer alrededor de un 50% de los cerca de US$580.000 millones que mueve cada año el comercio entre China y América del Sur.

Tan ambicioso proyecto está, sin embargo, envuelto en la polémica. Sus promotores, principalmente el gobierno chino y el peruano, aseguran que impulsará el desarrollo de la zona, el empleo y los intercambios, pero sus detractores alertan de su impacto social y denuncian daños al medio ambiente.

Mapa con la ubicación del puerto de Chancay.

Un macroproyecto desde que llegó China

La idea de construir un puerto complementario para aliviar la congestión del de El Callao, principal punto de llegada de mercancías a Perú, llevaba tiempo sobre la mesa. Pero fue la llegada de capital chino lo que lo hizo arrancar definitivamente en Chancay.

Todo cobró otra dimensión con la entrada de Cosco Shipping en el proyecto. El terminal de Chancay contará con capacidad para que atraquen los buques de carga más grandes del mundo, los que pueden transportar más de 18.000 contenedores. En un principio contará con cuatro puntos de amarre, pero más tarde podrían llegar a ser quince, y ya son visibles los espigones kilométricos en los que atracarán los cargueros.

Para construir el puerto se demolió uno de los cerros que configuran el paisaje de acantilados típico de esta zona de la costa central del Perú y para conectarlo con la cercana Carretera Panamericana se excava bajo el núcleo poblado de Chancay un túnel de 1,8 kilómetros que tendrá tres carriles para circulación de vehículos, dos cintas para el transporte de carga a granel sólida y tuberías para los líquidos.

Habrá también grandes áreas de almacenaje de contenedores, estacionamiento de vehículos pesados, oficinas y aduanas.

Obras del túnel bajo Chancay.

FUENTE DE LA IMAGEN – PRESIDENCIA DE PERÚ. Un gran túnel bajo Chancay conecta el puerto con la Carretera Panamericana.

De acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones peruano, Chancay se convertirá en un «hub» regional que enlazará con los vecinos Chile, Ecuador y Colombia. Y el embajador chino en Perú, Liang Yu, vaticinó que «va a fomentar el desarrollo en gran medida de todo el país porque tendrá la capacidad de exportar mercancías hacia el mundo».

La vasta obra ha sido inscrita en la llamada Nueva Ruta de la Seda, oficialmente Iniciativa de la Franja y la Ruta, un plan de inversiones masivas para construir grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo lanzado por el presidente chino Xi Jinping en 2013.

«Durante mucho tiempo, Perú ha sido un socio muy importante para China y su implicación ha sido bienvenida en Perú, por lo que el país se ha vuelto muy atractivo para las inversiones chinas», señala la experta Myers.

Myers explica que «China lleva años en una estrategia de proyección al exterior que impulsa a sus compañías a salir a buscar recursos naturales y mercados para la exportación de sus productos, y Perú ha sido importante porque es un proveedor crítico de minerales, sobre todo cobre, del que hay mucha demanda en China».

Prueba de esa relación especial es que China se ha convertido en el principal socio comercial del país andino, por delante de Estados Unidos, y el futuro puerto de Chancay está llamado a potenciarla.

Vista aérea del futuro puerto de Chancay

FUENTE DE LA IMAGEN – PRESIDENCIA DE PERÚ.. El mega puerto de Chancay alterará completamente la fisonomía del lugar.

Juan Barranzuela, hasta hace pocas semanas ministro de Transportes de Perú, le dijo a BBC Mundo antes de dejar el cargo que el proyecto de Chancay sitúa a su país en un «posicionamiento estratégico internacional que aventaja incluso a países como Chile, que tenían la preeminencia en el intercambio comercial con el Asia-Pacífico».

Según él, el megapuerto actuará como «un disparador de la economía nacional y permitirá una colocación especial de Perú en el ámbito internacional».

La supuesta ventaja competitiva respecto al vecino Chile es un argumento repetido por el gobierno, que apoya decididamente el proyecto, como dejó clara la visita del presidente Pedro Castillo a las obras en el mes de marzo.

De acuerdo con las estimaciones de la embajada china en Perú, la construcción del puerto genera 1.300 puestos de trabajo directos, a los que se sumarían otros 5.000 entre directos e indirectos cuando entre en funcionamiento.

Pero no todos están convencidos de que el proyecto sea un buen trato para Perú, un país donde la actividad de las compañías extranjeras despierta mucha polémica y lleva tiempo en el centro del debate público.

En 2018, un grupo de organizaciones civiles presentó un recurso contra el Estudio de Impacto Ambiental realizado por la empresa Cosco Shipping.

Contrataron al biólogo marino alemán Stefan Austermühle, quien elaboró un informe en el que denunciaba que la construcción del puerto causaría daños irreparables al humedal de Santa Rosa, un paraje de 77 hectáreas contiguo a los terrenos donde se construye el puerto en el que tienen su santuario cerca de un centenar de especies de aves, ahora afectadas por las voladuras y el trajín de camiones y maquinaria pesada.

Dos aves, en el humedal de Santa Rosa.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA. El puerto se construye junto a un humedal frecuentado por aves migratorias.

El informe de Austermühle señaló otros efectos que la compañía no había reportado en su estudio inicial, como la erosión de las costas a causa de los inmensos corrimientos de tierras y el impacto en la fauna marina del intenso tráfico de buques de gran calado que traerá consigo el puerto.

Austermühle le dijo a BBC Mundo que el «estudio presentado por la compañía trabajaba con metodologías no adecuadas para esconder y reducir los impactos aprovechándose de la ignorancia de las autoridades peruanas».

Tras recibir el informe de Austermühle, el Servicio Nacional para la Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) de Perú solicitó a la compañía que hiciera modificaciones a su Estudio de Impacto Ambiental y acabaron cambiando algunos aspectos del proyecto. Entre otras cosas, se instalaron unos enormes tubos que hoy atraviesan la playa de Chancay de lado a lado.

Playa de Chancay atravesada por los enormes tubos de contención del agua.

FUENTE DE LA IMAGEN – G. D. OLMO. Se instalaron unos enormes tubos para frenar la subida de las aguas, pero hay expertos que cuestionan la eficacia de la medida.

Austermühle explica que «son unos geotubos que se utilizan para contener la subida de las aguas», pero asegura que «es una tecnología que ha fallado ya en muchos otros lugares y no soluciona el problema de la erosión costera». Un problema más para una zona que fue de las afectadas el pasado enero por el derrame de petróleo de una refinería de la compañía española Repsol.

La embajada china en Perú respondió por escrito a una solicitud de comentarios de BBC Mundo y señaló que «el proceso de evaluación del estudio de impacto ambiental ha cumplido con todas las leyes y reglamentos peruanos» y con «los más altos estándares internacionales».

La representación china indicó que «las opiniones de Austermühle fueron recibidas y respondidas técnicamente» y finalmente «desestimadas por el Senace». También alegó que el Estudio de Impacto Ambiental finalmente aprobado incluye al humedal de Santa Rosa en el Área de Influencia Indirecta del proyecto, por lo que se establecen acciones específicas para protegerlo.

Grietas

Los daños al entorno no son el único motivo de queja.

Míriam Arce, presidenta de la Asociación en Defensa de las Viviendas y el Medio Ambiente del puerto de Chancay, un colectivo vecinal que reclama la reubicación del puerto, denuncia que «muchos vecinos han visto cómo aparecían grietas en sus casas y hay barrios enteros que tienen que ser evacuados a diario por las voladuras».

«Estamos sufriendo daños psicológicos. Nadie sabe lo que es vivir todo el día con el sobresalto de las explosiones», comenta Arce, que llegó a plantear el problema al presidente Castillo en Yauyos, en uno de los Consejos de Ministros que el mandatario suele celebrar en lugares públicos alejados de Lima.

Castillo la escuchó y la emplazó a contactar con el ministro de Transportes y Comunicaciones, pero Arce asegura que todos sus intentos de hacerlo fueron en vano.

El entonces ministro Barranzuela reconoció en su conversación con BBC Mundo que «las demoliciones y el corrimiento de tierras están produciendo inestabilidad en los suelos y el colapso de algunas viviendas».

Pedro Castillo estrecha la mano de trabajadores en la obra de Chancay.

FUENTE DE LA IMAGEN – PRESIDENCIA DE PERÚ.. El presidente Castillo apoyó el puerto con una visita a las obras el pasado marzo.

Barranzuela tenía previsto reunirse con representantes de la embajada china y de la empresa constructora para abordar los problemas denunciados por los vecinos a finales de agosto, pero fue destituido por Castillo antes de poder hacerlo.

Es uno de los 68 ministros que, según el recuento de la agencia Bloomberg, ha cambiado el presidente en el poco más de un año que lleva en el cargo.

Su sucesor en el cargo, Geiner Alvarado, no ha tomado hasta ahora cartas en el asunto. El Ministerio de Transportes dijo a BBC Mundo que el ministro no haría declaraciones sobre el puerto de Chancay hasta que se aclare su situación tras verse implicado en el caso de presunta corrupción en la adjudicación de obras públicas por el que la Fiscalía investiga a Castillo y a varios miembros de su familia, y que ha llevado a la cárcel a su cuñada.

Alvarado ha tenido que declarar ante la Fiscalía y el Congreso ha iniciado un proceso que podría terminar en su destitución.

Barcos de pesca abandonados en la playa de Chancay.

FUENTE DE LA IMAGEN – G. D. OLMO. Algunos en Chancay lamentan que la llegada del puerto ha terminado con la pesca artesanal habitual en la zona.

Mientras tanto, en Chancay, sus pobladores conviven con las obras del puerto, que ocupan gran parte del núcleo urbano.

Desde la parte del acantilado que no han laminado las explosiones, William Jurado, chancayano de nacimiento, señala a los barcos pesqueros fondeados frente a la playa. «Aquí vivíamos tranquilos con la pesca y el turismo, pero todo eso se acabó ya».

Su gran preocupación es que el puerto termine por expandirse y acabe devorando el humedal por el que le gusta pasear contemplando las gaviotas, golondrinas, chorlos playeros, gallaretas y patos que revolotean en él.

«Siento una gran indignación», afirma.

Pero no todos aquí parecen compartir su pesar y en los últimos tiempos han llegado a Chancay nuevos pobladores atraídos por las expectativas de crecimiento y oportunidades en torno al puerto.

«Ya hay quien ha empezado a ocupar terrenos del humedal porque piensan en venderlos en el futuro», cuenta Davila.

A la salida de la pequeña ciudad, un aviso señala el signo de los tiempos.

«Compro terrenos junto al megapuerto».

Imagen de portada: PRENSA PRESIDENCIA DE PERÚ. El megapuerto de Chancay se construye en la costa central de Perú.

FUENTE RESPONSABLE: Guillermo D. Olmo@BBCgolmo. Corresponsal de BBC News Mundo.  8 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Perú/China/Economía/Negocios/Geopolítica.

 

Bed Bath & Beyond: el suicidio de un alto ejecutivo de origen venezolano que puso el foco en la grave crisis que atraviesa la cadena de tiendas de EE.UU.

La trágica muerte de uno de los ejecutivos de origen latino de más alto rango en Estados Unidos, Gustavo Arnal, ha puesto de relieve la grave crisis que atraviesa una de las cadenas más famosas de ese país: Bed Bath & Beyond.

El empresario venezolano de 52 años, quien era director financiero (CFO en inglés) de la empresa de artículos para el hogar, murió el viernes en Nueva York tras caer desde el balcón de su apartamento en el piso 18 de un rascacielos en Manhattan.

La oficina del forense de la ciudad de Nueva York le dijo al canal CNBC que Arnal murió a causa de múltiples lesiones por contusión y que se quitó la vida.

Aunque Arnal no dejó una nota, muchos han vinculado su muerte con la crisis que viene atravesando la empresa a la que se sumó en 2020, en plena pandemia.

Tras conocerse la noticia de su dramático fallecimiento las acciones de Bed Bath & Beyond cayeron casi un 20%.

Días antes de que perdiera la vida su «número dos», la empresa había anunciado el cierre de 150 tiendas y el despido de cerca del 20% de sus empleados.

La cadena viene padeciendo problemas financieros causados primero por las cuarentenas generadas por el coronavirus y luego por el cambio en los hábitos de consumo debido a la inflación post pandémica.

En agosto, la empresa reportó una caída del 26% en las ventas durante el segundo trimestre.

Y las acciones de la cadena cayeron un 65% en el último año, con una volatilidad que las llevaron a ser catalogadas como «acciones meme», como se conoce a las que tienen precios basados más en rumores en redes sociales que en datos financieros de la empresa.

Logo de Bed Bath & Beyond

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Bed Bath & Beyond es una de las tiendas por departamento especializadas en productos del hogar más importantes de EE.UU.

Escándalo

Diez días antes de morir, Arnal, quien también ocupó altos cargos ejecutivos en la empresa de cosméticos Avon y el gigante de bienes de consumo Procter & Gamble, se vio involucrado en un escándalo por presunto fraude financiero.

El pasado 23 de agosto, el CFO y otros grandes accionistas de Bed Bath & Beyond, entre ellos el presidente de GameStop, Ryan Cohen, fueron acusados en una demanda colectiva de haber inflado artificialmente el precio de las acciones a través del uso de información privilegiada para luego venderlas.

Según los demandantes, que reclaman US$1.200 millones, en la primera mitad de agosto la cotización de esos títulos aumentó casi un 600%, para luego desplomarse.

Durante ese período, Arnal vendió acciones de la empresa por un importe de US$1,4 millones.

En tanto, Cohen vendió toda su participación, equivalente al 10% del total de las acciones de Bed Bath & Beyond, llevando a que la cotización se hundiera.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Economía/Negocios/Venezuela/EE.UU./Salud Mental.

Cómo Francia está utilizando fotos aéreas e inteligencia artificial para encontrar piscinas ocultas y recaudar más impuestos.

El hallazgo de miles de piscinas privadas ocultas en Francia le ha dado un inesperado empuje a los ingresos fiscales del país europeo.

Gracias a un experimento con el uso de inteligencia artificial (AI), las autoridades fiscales francesas descubrieron más de 20.000 piscinas ocultas.

Según los medios franceses, el hallazgo ha logrado recaudar unos 10 millones de euros (US$10 millones) en ingresos.

Tener piscinas en Francia puede obligar a sus propietarios a pagar un mayor impuesto sobre bienes inmuebles porque aumentan el valor de la propiedad, por eso deben declararse al fisco, según la ley francesa.

Las 20.000 piscinas fueron detectadas durante una prueba en octubre de 2021 utilizando un software desarrollado por Google y la consultora francesa Capgemini con imágenes aéreas de nueve regiones del país.

Las regiones de Alpes-Maritimes, Var, Bouches-du-Rhône, Ardèche, Rhône, Haute-Savoie, Vendée, Maine-et-Loire y Morbihan formaron parte de la prueba, pero los funcionarios fiscales aseguran que ahora puede implementarse en todo el país.

En el año 2020 ya había más de 3,2 millones de piscinas privadas en Francia, según cifras de la Federación de Profesionales de la Piscina, y las ventas ya estaban en auge antes de la pandemia de covid.

Pero con la llegada del coronavirus hubo un aumento adicional en las instalaciones de piscinas a medida que cada vez más empleados trabajaban desde casa.

Según el diario Le Parisien, por una piscina promedio de 30 metros cuadrados se debe pagar anualmente al fisco unos 200 euros (US$200).

Fallas

La Dirección General de Finanzas Públicas (DGFiP) de Francia está utilizando específicamente algoritmos que le permiten extraer a partir de tomas aéreas los contornos de piscinas y estructuras para comprobar si tienen los impuestos que, según la ley, deberían tener.

En su defecto, se invita al propietario del inmueble a regularizar su situación y pagarle lo que debe al fisco.

La piscina en los terrenos de la lujosa villa de Joan Collins en las colinas de San Tropez.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las autoridades fiscales afirman que el software también podría ser utilizado en el futuro para hallar extensiones no declaradas de casas, patios o kioskos de jardín, que también hacen que el impuesto sobre bienes inmuebles aumente.

«Tenemos como objetivo particularmente extensiones de casas, como terrazas», le dijo Antoine Magnant, subdirector de la DGFiP, a Le Parisien.

«Debemos estar seguros de que el software podrá encontrar edificios con grandes superficies y no la caseta del perro o una casita de juegos para niños», agregó.

Pero medios franceses han reportado que, por el momento, el software de Google y Capgemini configurado para identificar piscinas tiene fallas a la hora de encontrar extensiones de casas.

«¿Cómo puede estar seguro de que una mancha rectangular negra, vista desde el cielo, es una ampliación y no una lona colocada en el suelo, una carpa o incluso una terraza?», interroga Le Parisien.

¿Prohibir piscinas nuevas?

La mano dura del gobierno francés en contra de las piscinas no declaradas se produce después de que Julien Bayou, secretario general del partido ecologista Europa Ecología Los Verdes y consejero de la región Île-de-France, no descartara la prohibición de construir nuevas piscinas privadas.

En declaraciones a BFMTV, Bayou señaló que Francia necesita una «relación diferente con el agua» y que la prohibición sería un «último recurso».

«El desafío no es prohibir las piscinas, es garantizar nuestras necesidades vitales de agua», agregó.

Sus comentarios toman aún más relevancia en un momento en que Francia atraviesa la peor sequía de la que se tiene registro, en la que más de 100 municipios se han quedado sin agua potable.

En julio, Francia tuvo apenas 9,7 mm de lluvia, lo que lo convirtió en el mes más seco desde marzo de 1961, según el servicio meteorológico nacional Meteo-France.

La crisis es tan grave que en el noroeste y sureste del país se ha prohibido el riego con el objetivo de tratar de conservar el agua.

Francia es el segundo país con más piscinas per cápita en el mundo, solo por detrás de Estados Unidos, y el mercado está en pleno auge.

Solo en 2021, los franceses construyeron cerca de 244.000 piscinas, según la Federación de Profesionales de la Piscina.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Muchos en Francia ocultan sus piscinas para pagar menos impuestos.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 31 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Francia/Economía/Conservación/Cambio climático/Ciencia/Tecnología

 

 

 

Los países con la gasolina más cara y más barata del mundo.

Un precio es caro o barato en relación al poder adquisitivo que tienes.

Si el costo de la gasolina en Suiza parece a primera vista «carísimo», en realidad no lo es, al compararlo con el nivel de riqueza del país.

Hong Kong tiene el precio más alto del mundo (US$2.98 el litro, US$11.28 el galón), pero no es el más caro para el nivel de vida de su población, según el «ránking de asequibilidad» (gasoline affordability ranking, en inglés) elaborado por Global Petrol Prices, un proyecto de recolección y análisis de datos energéticos.

«Hay países exportadores de petróleo, como Qatar y Kuwait, que mantienen el precio del combustible muy bajo al subsidiarlo, pero también están las economías avanzadas, como Estados Unidos y Australia, donde el combustible es más caro pero los ingresos son altos», explica Neven Valev, director Global Petrol Prices y del Proyecto Economía Global.

«En el otro extremo de la escala se encuentran principalmente los países pobres. La gasolina allí no es especialmente cara pero el nivel de ingresos es muy bajo», agrega.

GETTY IMAGES. Hong Kong tiene el precio más alto del mundo. Foto de archivo.

Es así como Qatar, Kuwait, Luxemburgo, Estados Unidos y Australia son los países con el precio más asequible para el bolsillo de sus habitantes.

En cambio Mozambique, Madagascar, Malawi, Sierra Leona y Ruanda tienen los precios más caros en relación al nivel de ingresos de cada nación.

La crisis energética

Cuando el mundo está en medio de una crisis energética, el precio de la gasolina se ha vuelto un una preocupación central en la mayoría de los países que deben comprar combustibles en los mercados internacionales para abastecer su demanda local.

Getty

Los países con la gasolina menos costosa para su población

En relación al PIB per cápita del país

  • Estado de Catar Asia
  • KuwaitAsia
  • LuxemburgoEuropa
  • Estados UnidosAmérica del Norte
  • AustraliaOceanía

Fuente: Global Petrol Prices

El frenético aumento del precio de combustibles como el petróleo, la gasolina, el diésel y el gas ha remecido a la economía global, en medio de una ola inflacionaria que está golpeando duramente el presupuesto de los hogares y causando trastornos en el costo del crédito (por la subida en las tasas de interés) y el crecimiento económico.

Lo que ha pasado, le dice Valev a BBC Mundo, es que «el efecto de la guerra en Ucrania se sumó a la tendencia general de aumento de los precios de la energía a medida que la economía mundial se recuperaba de la pandemia».

Getty

Países con la gasolina más costosa para su población

En relación al PIB per cápita

  • MozambiqueÁfrica
  • MadagascarÁfrica
  • República de MalawiÁfrica
  • Sierra LeonaÁfrica
  • RuandaÁfrica

Fuente: Global Petrol Prices

Si bien los vaivenes del precio del petróleo en los mercados internacionales afectan el precio de la gasolina que pagan los consumidores, la situación es muy diferente en cada país, dependiendo de si se trata de una nación exportadora o importadora de crudo, si tiene la capacidad de refinarlo, y de otros factores, como de cuánto es el nivel de los subsidios que aplican los gobiernos.

Sin considerar la asequibilidad, otra forma de clasificar a los países es directamente por el costo del litro de gasolina, independientemente del nivel de ingresos de una nación.

Desde esta perspectiva, los precios más bajos están en Venezuela, Libia, Irán, Argelia y Kuwait.

En el otro lado de la balanza, con los precios más altos del mercado, están Hong Kong, Islandia, Zimbabue, Noruega y República Centroafricana.

La gasolina en América Latina

El ránking de asequibilidad compara los precios de la gasolina en 150 países, aunque no todos los latinoamericanos forman parte de la lista.

En la siguiente lista te mostramos los países de la región ordenados desde la nación donde la gasolina es más asequible para su población, hasta aquella donde el precio resulta más caro para sus habitantes.

Esta lista fue elaborada considerando el costo de llenar un tanque de gasolina de 40 litros.

Qué tan asequible es el precio de la gasolina para sus habitantes. Ordenados desde el país donde es menos costosa en relación al PIB per cápita..  .

Según este cálculo, los países con la gasolina menos costosa para su población serían Panamá, Chile y Colombia, mientras que los países con el mayor costo son Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Es conveniente aclarar que el índice utiliza el dato de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita como una medida para estandarizar el ingreso por persona, lo que significa que el cálculo no está basado en un análisis de la media del ingreso mensual que reciben las personas o los hogares.

¿Qué puede pasar a futuro?

A principios de año, el precio promedio mundial de la gasolina fue de US$1,23 por litro.

Con el paso de los meses fue subiendo, hasta que a fines de junio alcanzó el punto más alto, cuando llegó a US$1,50 por litro.

Autos en la carretera

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Actualmente, está siguiendo una curva descendente que lo sitúa en US$1,31, es decir, los precios se estarían acercando al nivel anterior a la guerra.

Algo parecido está ocurriendo con el petróleo, en el sentido de que «la mayoría de las previsiones apuntan a una disminución lenta y gradual de los precios del crudo hasta los niveles anteriores a la guerra», argumenta.

«El impulsor clave de esa tendencia es la desaceleración de la actividad económica en todo el mundo», dice Valev.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Cecilia Barría; BBC News Mundo. 30 de agosto 2022.

El Mundo/Economía/Industria Petrolera/Energía/Negocios

Litio, obsesión del Gobierno: se duplicó la exportación, surgen proyectos y estos son los países que se llevan el metal.

Sólo en el último mes, las ventas del mineral al exterior representaron el 29 por ciento del movimiento minero. Las automotrices, detrás de la demanda.

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La promoción del litio y su extracción ya le rinde frutos a la obsesión por la minería que ostenta la gestión de Alberto Fernández. Las exportaciones del metal se incrementaron más de 200 por ciento en el último año y sólo en julio los indicadores de ventas subieron casi 460 por ciento comparado con igual mes pero de 2021. El 100 por ciento de esta comercialización al exterior responde a la práctica extractivista que se lleva a cabo en Catamarca y Jujuy, mientras sigue en proceso la activación de proyectos en torno a ese mineral en el territorio de Salta.

De acuerdo con un informe divulgado por la Secretaría de Minería, durante el primer semestre del año el litio representó el 15 por ciento de las exportaciones del sector, lo cual representó una cifra cercana a los 335 millones de dólares. La salida del metal desde Catamarca y Jujuy aumentó 65 por ciento en el mismo período.

Sólo en julio la extracción evidenció un volumen monetario del orden de los 84 millones de dólares.

La explotación de litio, según la cartera oficial, comprende un total de 37.000 toneladas anuales que se dividen en los proyectos Fénix, perteneciente a la estadounidense Livent y establecido en Catamarca, y la iniciativa Sales de Jujuy, una explotación bajo control accionario de la australiana Orocobre y la automotriz Toyota.

La intención del Gobierno es escalar hasta alcanzar las 800.000 toneladas antes de 2026. La exportación del rubro minero a nivel general es encabezada por Santa Cruz, con ventas externas del orden de los 1.000 millones de dólares y San Juan, con 524 millones. En ambas provincias el foco está puesta en la explotación de oro y plata.

Siempre según la Secretaría de Minería, Santa Cruz, San Juan, Jujuy, Salta y Catamarca concentran el 98 por ciento de los yacimientos activos a nivel nacional. Cerro Vanguardia, Cerro Negro, Cerro Moro y Veladero son las minas que explican el despegue generalizado de los números del sector.

Litio: quiénes compran el mineral

En un apartado de su informe, la dependencia oficial explicó que la demanda del mineral tiene como fin su integración en circuitos de batería diseñadas para el ámbito automotriz.

En cuanto a los compradores, China adquiere casi el 45 por ciento de todo el litio que se extrae en la Argentina. Japón, en tanto, compra el 29 por ciento de la producción que se lleva a cabo en Jujuy y Catamarca.

Detrás de estas naciones se ubican Corea del Sur, con una porción del 14 por ciento, y Estados Unidos, dueño de una participación del 10. Este último país redujo sus compras un 11 por ciento en el último año. El salto más importante lo efectuó Japón, que entre 2021 y el corriente elevó 12 por ciento su demanda de litio argentino.

Los yacimientos de litio que vienen

En cuanto a las iniciativas en carpeta, el año próximo entraría en fase de extracción la iniciativa Cauchari Olaroz –Minera Exar, participada por la canadiense Lithium Americas y la china Ganfeng– en territorio jujeño. El yacimiento alcanzará un tope de producción de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

En Catamarca, mientras tanto, dan por hecho que en 2024 habrá extracción de litio en el proyecto de Tres Quebradas, propiedad de Liex, una subsidiaria de la china Zijin. Allí el ritmo extractivista será de 20.000 toneladas del mineral.

Sal de Oro, en tanto, contemplará una producción de 25.000 toneladas anuales de hidróxido de litio. En el mismo distrito se viene desarrollando el proyecto Kachi, con una explotación que podría superar las 25.000 toneladas anuales. En Catamarca dan por descontado que la mina iniciará operaciones en el transcurso de 2024.

En Salta, se estima que a principios de 2024 la francesa Eramet pondrá en marcha su proyecto emplazado sobre el salar Centenario Ratones.

En ese distrito también se encuentran muy avanzadas las obras del proyecto Puna Mining, con fecha de inicio de la extracción establecida para el año próximo. Su tope de producción alcanzará las 12.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

Región Minera del Litio

Jujuy, Salta y Catamarca están decididas a hacer de la explotación del litio la principal fuente de recaudación económica de las próximas décadas.

De ahí la decisión de los gobernadores de esos distritos de avanzar con un plan común de acciones con vistas a consolidar un frente de control y usufructo del mineral que, ya en estos días, comenzó a denominarse Región Minera del Litio.

A mediados de este mes, Gerardo Morales, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil, mandatarios provinciales de Jujuy, Salta y Catamarca, respectivamente, mantuvieron un encuentro para comenzar a definir políticas comunes con el objetivo de acelerar la recaudación por la venta al exterior del metal que más seduce a automotrices y electrónicas.

En concreto, las administraciones provinciales discutirán pautas para acelerar el desembarco de compañías que, estiman en el sector, podrían garantizarles a las provincias desembolsos por al menos 4.000 millones de dólares en el transcurso de 6 años.

Desde el entorno de áreas oficiales como la Secretaría de Minería comentaron a iProfesional que los distritos aunarán criterios en cuanto a participación estatal en los proyectos, manejo de las inversiones adicionales que lleven a cabo las empresas del litio, precios de referencia y control ambiental.

En Salta y Catamarca merodea la idea de imitar a Jujuy y su intervención en los emprendimientos a través de la firma estatal JEMSE. Hoy por hoy, la empresa en cuestión tiene presencia en Sales de Jujuy, una explotación bajo control accionario de la australiana Orocobre y la automotriz Toyota.

Imagen de portada: Yacimiento de litio.

FUENTE RESPONSABLE: iProfesional. Por Patricio Eleisegui. 30 de agosto 2022.

Sociedad/Argentina/Economía/Negocios/Minería/Litio

Así recaudaban impuestos en la Edad Media para financiar obras públicas.

  • La sisa era una tasa a descontar al comprar ciertos productos
  • Era tan eficaz que se convirtió en una medida permanente
  • Sirvió para mejorar infraestructuras y dotar de servicios a las ciudades

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En tiempos del Imperio romano, de las obras públicas se encargaban los ‘publicani’, y estaban financiadas por las arcas del Estado. La República lograba grandes botines de guerra cuando conquistaba nuevos territorios, además de obtener ingresos adicionales a través del ‘stipendium’, un tributo que debían pagar las ciudades vencidas.

Pero tras celebrar el triunfo, debían pensar en gobernar y administrar las nuevas posesiones, además de tratar de satisfacer mínimamente las necesidades de los habitantes de los territorios ahora sometidos.

Los tentáculos administrativos de Roma no eran tan largos como para poder cubrir todas estas obligaciones. Ahí aparecen los ‘publicani’, empresarios privados o sociedades, a los que se recurría para construir la obra pública civil, como acueductos o calzadas; religiosa, como los templos; o las de carácter propagandístico y cultural, como las estatuas, los monumentos, los anfiteatros o los circos. Además, también se encargaban del correspondiente mantenimiento.

Una vez que el Senado aprobaba el gasto, y con las ofertas presentadas en papiro o en pergamino, los censores estudiaban las ofertas, y adjudicaban la obra al proyecto con mejor relación calidad/precio. Pese a la normativa, ser generoso con los políticos, o estar dentro de su círculo de amistades, hacía que las posibilidades de hacerse con el contrato aumentasen.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de cargos públicos en Roma eran de periodicidad anual, y no estaban remunerados. Eso hacía que solo las familias pudientes pudieran permitirse ser candidatos, ya que debían financiar las campañas electorales, e incluso los gastos durante su mandato. Y no era barato, porque para ganarse al pueblo costeaban obras públicas o financiaban espectáculos.

Los impuestos en la Edad Media

Con la caída de Roma, y la desintegración de sus estructuras centralizadas, el poder se dispersó. Primero entre los pueblos germánicos, y después entre los señores feudales. El modelo productivo esclavista se vio sustituido por uno basado en la relación de servidumbre. Eran los nombres los que debían dotar a su reino de las estructuras necesarias: puentes, molinos, fortificaciones, norias… Pero en este caso, la inversión se repercutía vía impuestos en sus vasallos.

Hay numerosos ejemplos, como la alfarda, que era el pago por aprovechar el agua de las acequias; el herbaje, que se pagaba por aprovechar los pastos; el montazgo, que era un impuesto sobre los ganados; el diezmo, que correspondía a una décima parte de las cosechas y que recaudaba la iglesia para mantener el clero… Se pagaba por el depósito de mercancías, por su comercio, por usar molinos y hornos comunitarios, por trabajar la tierra, por entrar en las ciudades, por cruzar puentes…

Todos estos impuestos medievales eran indirectos, se aplicaban independientemente de la capacidad económica del pagador, y gravaban la producción, el comercio o el consumo. Repercutían casi en exclusiva en el pueblo, y beneficiaban a la Corona, la nobleza y el clero.

La sisa, el impuesto a descontar en el momento de compra de ciertos productos.

Otro tema de la sisa, un impuesto que consistía en descontar en el momento de la compra una cantidad de ciertos productos, normalmente un octavo. La diferencia entre el precio pagado y lo que realmente se recibía, la sisa, era el gravamen que iba al fisco.

Aunque en un principio la sisa estaba destinado a cubrir necesidades financieras extraordinarias y puntuales, era tan eficaz que terminó por convertirse en permanente. La Corona podía recaudarlo directamente, o delegar en las instituciones locales, lo que permitía al rey conseguir el dinero por adelantado, que salía de las arcas municipales.

Viendo que era un impuesto seguro, los municipios también quisieron sacar tajada de la sisa, y comenzaron a recaudarlo directamente, en beneficio de sus propias arcas, y no para la Corona. Siempre con la autorización Real, claro, y explicando a qué iban a dedicar la recaudación.

¿Y a qué productos se les aplicaba este impuesto? Pues dependía de cada municipio, pero generalmente a bienes de primera necesidad como el pan, la carne, el aceite, el vino… por lo que era uno de los impuestos más impopulares.

Mejora de las infraestructuras en España

Opinión muy distinta tenían de la sisa los que la recaudaban, porque estuvo en vigor desde del siglo XIII hasta 1845 y, la verdad, sirvió para mejorar las infraestructuras, para la dotación de servidos y para hacer frente a desastres naturales. Algunos ejemplos en España fueron la sisa del vino en Avilés para reparar lo destruido por el fuego; la de San Sebastián sobre las «cosas de comer» para reparar las torres y puentes; la del vino de Burgos para financiar inversiones en el abastecimiento de agua; la del pescado de Sevilla para fortificar Cádiz; la del vino de la Plaza para construir la plaza Mayor de Madrid…

También las hubo para gastos más superfluos, como la sisa del cuarto de palacio de Madrid sobre la carne para construir un habitación en el Palacio para doña Margarita de Austria, la del cacao y el chocolate para «otros» gastos de la monarquía o la del hierro y los metales para «las fiestas y regocijos del casamiento y recibimiento de la reina doña María Luisa de Borbón»; e incluso para fines bélicos como la del tocino y el vino para la guerra de Flandes o la del azúcar para la guerra de Portugal.

Al menos en los grandes núcleos, el recurso más habitual para financiar los gastos de infraestructuras desde la Baja Edad Media hasta la mitad del XIX fueron las sisas.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: elEconomista.es España. Por Lorena Torio y Javier Calvo. 29 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Edad Medía/Impuestos/Economía

Cómo podremos reemplazar las sociedades moldeadas por los multimillonarios de Silicon Valley. Parte 2/2

Más sencillo de lo que parece

El reto no es que el futuro ciudadano sea difícil de encontrar o complicado de articular. Es sencillo, está arraigado en una verdad profunda y surge en todas partes.

Pero está oculto, porque cada día la gente se cuenta a sí misma otras historias de la sociedad y su papel en ella.

De manera crítica, las instituciones refuerzan estas otras narrativas, tomando el oxígeno de la imaginación, haciéndolas parecer como las únicas posibilidades.

No somos los primeros en sugerir que las historias pueden dar forma a las sociedades. En un ensayo histórico escrito hace 25 años, Donella Meadows, pionera del pensamiento sistémico, propuso que las sociedades se aferran a mentalidades o paradigmas que describió como «acuerdos sociales compartidos sobre la naturaleza de la realidad (…) el conjunto más profundo de creencias sobre cómo funciona el mundo».

Son, según ella, «las fuentes de los sistemas».

Y más recientemente, la socióloga Arlie Russell Hochschild ha tratado de entender las comunidades estadounidenses que estudia a través de su «historia profunda», una «lente subjetiva» a través de la cual ven el mundo.

En la balanza

Proponemos que una de las historias profundas más extendidas es la «historia del consumidor».

Dice así: nuestro papel como individuos es perseguir nuestro propio interés, sobre la base de que se agregará a los mejores resultados para la sociedad. Nos definimos a través de la competencia.

En el camino, nuestras elecciones representan nuestro poder, nuestra creatividad, nuestra identidad: nos hacen ser quienes somos.

Todas las organizaciones e instituciones, desde las empresas hasta las organizaciones benéficas y el gobierno, existen para ofrecer estas opciones. Todas se reducen a proveedores de productos y servicios.

Esta historia de consumo es la que nos lleva al Futuro B, el futuro de las fugas marcianas, los multimillonarios con un poder desproporcionado y la desigualdad extrema.

Las favelas de Río de Janeiro al lado de las zonas acaudaladas de la ciudad

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El modelo capitalista, pese a garantizar derechos y libertades, ha dejado a millones en todo el mundo sumidos en la pobreza.

En cuanto al Futuro A, este futuro orwelliano corresponde al retorno del «relato del súbdito», como en «súbditos del Rey».

En esta historia, el líder es el que mejor sabe, trazando el camino a seguir y declarando nuestros deberes.

Los demás somos inocentes, ignorantes de los asuntos importantes. Este trato se hace más atractivo cuanto mayor es el peligro, por lo que esta historia vuelve a aparecer hoy en día.

Los gobiernos y las organizaciones que surgen del relato del súbdito son paternalistas y jerárquicos, con unos pocos supuestamente superiores en la cima de la pirámide.

Ya en China, las consecuencias de esta historia son claras. El proyecto Skynet del país cuenta con más de 400 millones de cámaras de vigilancia, con un número cada vez mayor de ellas enganchadas automáticamente al reconocimiento facial y a otros programas de inteligencia artificial.

El gobierno sabe casi todo lo que hacen sus ciudadanos, desde las compras hasta el comportamiento al volante, pasando por las publicaciones en las redes sociales y la cantidad de tiempo que una persona pasa jugando a los videojuegos.

También existe el Sistema de Crédito Social, un enorme sistema de recopilación y procesamiento de datos, que concede automáticamente premios o castigos.

Un castigo ya muy extendido es la prohibición de comprar vuelos: según las cifras publicadas por el Centro Nacional de Información de Crédito Público de China, esto ya había ocurrido 17,5 millones de veces a finales de 2018.

Otros castigos incluyen, según se informa, la reducción automática de la velocidad de internet o la confiscación de la mascota.

La historia del súbdito precedió a la historia del consumidor. Fue la historia dominante durante siglos, dando forma a las interacciones de la mayoría de la humanidad, al menos desde el siglo XVII, hasta que se desmoronó en el transcurso de las dos guerras mundiales del siglo XX.

La historia del consumidor, por inevitable que parezca, sólo surgió de las cenizas del súbdito, y sólo ha sido la historia dominante de la humanidad durante los últimos 70 años.

El gran hermano te vigila.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES-. 

El modelo orwelliano es aplicado en países como China, donde las autoridades hoy por hoy saben casi todo lo que hacen sus ciudadanos, desde en qué gastan su dinero y hasta cuánto tiempo pasan jugando videojuegos.

A diferencia del súbdito, la historia del consumidor parecía prometer un sueño dorado, con su distribución más amplia de los recursos y la riqueza, su sustitución de la aristocracia por la meritocracia.

Pero ahora la historia del consumo se está resquebrajando. Se está derrumbando bajo el peso de sus propias contradicciones, y amenaza con arrastrarnos con ella.

Tenemos una desigualdad tan generalizada que amenaza la seguridad de todos (incluso de los más ricos), mientras que el relato dice que nuestra principal responsabilidad es competir para acaparar más.

Tenemos un colapso ecológico, mientras que la historia insiste en que nuestra identidad y nuestro estatus dependen de un consumo cada vez mayor.

Tenemos una epidemia de soledad y problemas de salud mental, mientras el relato nos dice que estamos solos.

Ciudadanos del mañana

Son las viejas historias las que están rotas, no la humanidad.

La caída del relato del súbdito y el auge del consumidor son la prueba de que el cambio a nivel de un relato profundo es posible. El relato ciudadano puede sustituir al consumidor, como el consumidor sustituyó al súbdito.

Para realizar el futuro ciudadano, no debemos aceptar lo que se nos da como única posibilidad, como hacen los súbditos; ni tirar nuestros juguetes del cochecito cuando no nos gusta lo que se nos ofrece, como hacen los consumidores.

Como ciudadanos, debemos proponer, no sólo rechazar. Debemos establecer una base de creencia en los demás. Debemos empezar desde donde estamos, aceptar la responsabilidad y crear oportunidades significativas para que cada uno contribuya mientras lo hacemos.

Debemos dar un paso al frente y participar. Como escribió el arquitecto y diseñador pionero Buckminster Fuller: «Nunca se cambian las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, hay que crear un nuevo modelo que haga obsoletos los modelos existentes».

Un grupo de personas juntas vistas desde el aire

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los ciudadanos juntos pueden lograr más cambios que individualmente, apuntan los autores.

El proceso de reescribir la historia es exigente para todos nosotros. Cuando aparecen las grietas en una creencia largamente mantenida, provoca ansiedad y dolor.

A medida que el mundo seguro es sustituido por una gran incertidumbre, el riesgo es que nos aferremos más que nunca a lo que conocemos. La atracción gravitatoria de lo conocido se ejerce, sin importar lo disfuncional que sepamos que es lo conocido.

Cuando reconocemos esto, podemos mantener el espacio para este colapso y esta transición de forma más suave, más respetuosa, con más cuidado.

De lo contrario, la ansiedad se convierte en ira, y las personas pierden la confianza y la fe en los demás y en sus instituciones.

El resultado corre el riesgo de convertirse en un círculo vicioso: a medida que los retos de nuestro tiempo se intensifican, confiamos menos en nuestros líderes, las salidas que buscamos en nuestro descontento -como las creencias anticientíficas o las teorías de la conspiración- se vuelven más extremas, y nuestros líderes a su vez confían menos en nosotros.

Se inclinan aún más por ceñirse a lo que conocen -las viejas historias- negándonos la capacidad de acción mientras se dedican a intentar inútilmente resolver los retos por nosotros, sin nosotros.

Por eso, el trabajo más esencial en este momento debería ser una reimaginación de lo que es el liderazgo. Si los que ocupan posiciones de poder actúan como si no hubiera nada malo, nada que ver, nuestra desconfianza en ellos se profundiza aún más.

Los líderes que construyen el futuro de los ciudadanos empiezan por reconocer la incertidumbre, compartiendo con nosotros las preguntas y los retos en lugar de proporcionarnos (o no proporcionarnos) las respuestas.

Crean oportunidades para que participemos y contribuyamos. Cultivan la llamada «incertidumbre segura»: reconocen las incógnitas, no las niegan.

No pretenden saber exactamente cómo será el futuro. Pero nos aseguran que la mejor manera de construirlo es trabajando juntos. Como dice la filósofa y activista Adrienne Maree Brown: «Nadie es especial; todos somos necesarios».

Para sobrevivir y prosperar, debemos entrar en el futuro ciudadano. Debemos vernos a nosotros mismos como ciudadanos: personas que moldean activamente el mundo que nos rodea, que cultivan conexiones significativas con su comunidad e instituciones, que pueden imaginar una vida diferente y mejor, que se preocupan y asumen responsabilidades, y que crean oportunidades para que otros hagan lo mismo.

De manera crucial, los líderes de nuestras instituciones también deben ver a las personas como ciudadanos, y tratarnos como tales.

Si somos capaces de adentrarnos en el futuro ciudadano, podremos hacer frente a nuestros innumerables retos: la inseguridad económica, la emergencia ecológica, las amenazas a la salud pública, la polarización política, etc. Podremos construir un futuro. Podremos tener un futuro juntos.

Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Jon Alexander y Ariane Conrad. BBC Future. 28 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Economía/Democracia/Derechos Humanos/Tecnología

 

 

 

Cómo podremos reemplazar las sociedades moldeadas por los multimillonarios de Silicon Valley. Parte 1/2

Los titulares cargados de fatalidad de nuestros tiempos parecen indicar que hay dos futuros en oferta.

En uno de ellos, prevalece un autoritarismo orwelliano. Temerosos ante las crisis que se agravan -la climática, sanitaria y económica-, los ciudadanos aceptan el trato que les ofrece el «hombre fuerte»: su protección a cambio de una lealtad incuestionable como «súbditos». Lo que sigue es la abdicación del poder personal, la elección o la responsabilidad.

En el otro, todos somos «consumidores» y la autosuficiencia se convierte en un deporte extremo. Los más ricos tienen en una mano sus lugares para escaparse o retirarse de la rutina en Nueva Zelanda y en la otra un billete para Marte.

El resto nos esforzamos por ser como ellos, valiéndonos por nosotros mismos a medida que los robots nos quitan puestos de trabajo y se intensifica la competencia por unos recursos cada vez más escasos.

Los beneficios de la tecnología, ya sea la inteligencia artificial, la biotecnología, la nanotecnología o la agrotecnología van a parar a los más ricos, al igual que todo el poder de la sociedad.

Se trata de un futuro moldeado por los caprichos de los multimillonarios de Silicon Valley. Aunque este modelo se vende a sí mismo con garante de las libertades personales, la experiencia para la mayoría es de exclusión: un mundo de ricos y pobres.

La tercera vía

A pesar del ancho de banda y las ondas dedicadas a estas dos distopías, existe otra trayectoria: la llamamos «futuro ciudadano».

Un grupo de personas formando el mapa del mundo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los autores explican que el concepto de ciudadanía va más allá del ejercicio de voto y de otros mandatos previstos en la ley.

En los últimos años estuvimos trabajando en un libro titulado «Ciudadanos», en el que proponemos una narrativa más esperanzadora para el siglo XXI.

En este futuro, las personas son ciudadanos, en lugar de súbditos o consumidores. Con esta identidad, resulta más fácil ver que todos somos más inteligentes que cualquiera de nosotros. Y que la estrategia para navegar en tiempos difíciles es aprovechar las diversas ideas, la energía y los recursos de todos.

Esta forma de ciudadanía no tiene que ver con el pasaporte que tenemos, y va mucho más allá del votar en las elecciones. Representa el significado más profundo de la palabra, cuyas raíces etimológicas se traducen literalmente como «personas juntas»: los humanos nos definimos por nuestra interdependencia fundamental, las vidas no tienen sentido sin la comunidad.

Es una práctica más que un estatus o una posesión, casi más verbo que sustantivo.

Como ciudadanos, miramos a nuestro alrededor, identificamos los ámbitos en los que tenemos alguna influencia, encontramos a nuestros colaboradores y nos comprometemos. Y, fundamentalmente, nuestras instituciones nos animan a hacerlo.

Sin embargo, aprovechar este futuro dependerá de que veamos y aceptemos una historia más amplia de lo que somos como seres humanos. ¿Y cómo lo hacemos?

Ejemplos en cada esquina

Mientras escribíamos el libro, encontramos con innumerables ejemplos de la perspectiva ciudadana. Si miramos más allá de los titulares, pronto descubriremos un fenómeno global e intersectorial, y lo que pueden parecer ejemplos aislados están conectados por temas comunes.

Libros de la protesta de nueva Constitución de Chile.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Chile se encuentra en estos momentos inmerso en la campaña para decidir si aprueba una nueva Constitución.

Pensemos en la gobernanza. La ciudad de París acaba de aprobar la creación de una Asamblea Ciudadana permanente que orienta la política, y se ha comprometido a distribuir más de US$ 101 millones al año mediante presupuestos participativos.

La Ciudad de México ha elaborado una Constitución para sus nueve millones de habitantes, mientras que Chile se encuentra en medio del proceso para ratificar un proyecto de Carta Magna redactado por una Convención impulsada por los ciudadanos.

En Reikiavik (Islandia), los diseñadores de juegos han construido una plataforma de democracia participativa que ha incorporado a cientos de personas al funcionamiento de la ciudad.

Quizá lo más impresionante de todo sea que Taiwán mostró al mundo un camino para superar la pandemia, construyendo su respuesta en torno a tres principios: rápido, divertido y justo.

Esto llevó al gobierno taiwanés a abrir sus datos, a convocar premios para aplicaciones de seguimiento de la disponibilidad de máscaras faciales (y mucho más), a confiar en la gente lo suficiente como para restringir los movimientos sobre la base de la «autovigilancia participativa», e incluso a crear una línea de atención telefónica a la que cualquier ciudadano podía llamar con ideas sobre qué más se podía hacer.

¿El resultado? Una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo, sin imponer nunca un confinamiento.

El futuro de los ciudadanos también está ganando terreno en el mundo de la empresa. Muchas empresas aspiran ahora a crear «valor para las partes interesadas» y no sólo «valor para los accionistas».

Un antiguo director general de Unilever, por ejemplo, fijó como objetivo de la empresa ser contribuyentes «positivos netos» a la sociedad. Y algunas de las empresas más grandes y de más rápido crecimiento del mundo están experimentando con el crowdsourcing y el crowdfunding.

General Electric, por ejemplo, recurre habitualmente a soluciones de crowdsourcing para algunos de sus principales retos. Y la marca de cosméticos Body Shop ha instituido un pionero Colectivo de Jóvenes como parte de su estructura de gobierno.

Un grupo de personas en una asamblea en Taiwán

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La decisión del gobierno taiwanés de permitirle a sus ciudadanos participar a la hora de diseñar las políticas para combatir la pandemia del covid-19, es para los expertos un modelo de la ciudadanía del futuro.

Hay muchas más cosas que ocurren por debajo del radar convencional, arraigadas en modelos de negocio que se construyen para extenderse en lugar de escalar.

El cooperativismo de plataforma, con el que Airbnb y Uber se enfrentan a la competencia de Ride Austin y Peepl Eat, cuyos clientes son también sus propietarios; y el crowdfunding de capital, el cual difumina la línea entre el accionista y el cliente e impulsa a empresas establecidas como la cervecera Brewdog y a nuevas empresas como Yuup, la cual es una plataforma que apoya a pequeños negocios en la ciudad inglesa de Bristol.

Las ONG también se suman

El futuro de los ciudadanos también está tomando forma en el sector no lucrativo, ya que las organizaciones se reimaginan a sí mismas como facilitadoras de los movimientos dirigidos por los ciudadanos.

En el Reino Unido, organizaciones como la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Amigos de la Tierra están reorientando sus estrategias hacia la participación, apoyando campañas en lugar de iniciar las suyas propias.

Por su parte, Greenpeace EE.UU. está adoptando un enfoque más colectivo, tratando de ser, en palabras de la directora ejecutiva Annie Leonard, «un héroe entre héroes».

Una nueva plataforma llamada Restor permite a los proyectos de base de conservación de la naturaleza de todo el mundo trazar su impacto, conectarse y colaborar.

Al mismo tiempo, los grupos comunitarios están rechazando los viejos modelos de ayuda y caridad, y buscando soluciones locales.

Las ofertas de acciones comunitarias, por ejemplo, son una innovación en el Reino Unido que facilita a la población local la inversión en sus propias comunidades.

En Grimsby, en el norte de Inglaterra, un grupo llamado East Marsh United acaba de completar con éxito una oferta de acciones comunitarias por valor de US$ 602.000 para comprar 10 casas, que serán reformadas y luego alquiladas a menor costo.

El proyecto generará un flujo de ingresos sostenible para el resto de sus operaciones.

Una campaña de Greenpeace

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Greenpeace ha comenzando a respaldar las iniciativas de otras agrupaciones ambientalistas, en lugar de iniciar campañas en solitario.

Y si hay alguien que destaca por encima de todos en toda esta historia, es Kennedy Odede: un hombre que empezó con un balón de fútbol y teatro callejero en uno de los barrios marginales de Nairobi y ha hecho crecer su organización Shining Hope for Communities hasta una escala en la que permitió a más de dos millones de habitantes de los barrios marginales apoyarse durante la pandemia.

Incluso acoge un incipiente Foro Mundial de Comunidades, una alternativa más colectiva al Foro Económico Mundial de Davos.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Jon Alexander y Ariane Conrad. BBC Future. 28 de agosto 2022.

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