Por qué hay una «fiebre del oro» con los combustibles fósiles en el mundo (pese a los llamados contra el cambio climático).

Las promesas de combatir el cambio climático sembradas en noviembre de 2021 durante la cumbre mundial sobre el cambio climático COP26, podrían estarse marchitando con la actual guerra de Rusia en Ucrania.

Durante el encuentro, realizado en Glasgow, casi dos centenares de gobiernos suscribieron un documento que fija la agenda para la lucha contra este problema global durante la próxima década.

Allí acordaron que este 2022 actualizarían sus objetivos sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y se comprometieron a ir eliminando los subsidios que reducen artificialmente -y por tanto facilitan el consumo- de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural.

Pese a esas promesas, poco meses más tarde, la producción y consumo de este tipo de combustibles ha recibido un fuerte empujón gracias a la invasión rusa a Ucrania.

Un informe publicado esta semana sobre el impacto de esa guerra en la lucha contra el cambio climático asegura que en la actualidad hay una especie de «fiebre del oro» global para la construcción de infraestructura para producir, transportar o procesar combustibles fósiles, en especial, gas natural licuado (GNL).

El documento fue elaborado por Climate Action Tracker (CAT, por sus siglas en inglés), un proyecto científico independiente que hace seguimiento a los acciones de los gobiernos para enfrentar el cambio climático y las contrasta con los objetivos del acuerdo de París de «mantener el calentamiento bien por debajo de 2°C y hacer esfuerzo para limitar el calentamiento a 1,5°C».

El informe destaca, entre otras cosas, los planes para construir nuevas plantas de GNL en Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos, mientras países como Estados Unidos, Canadá, Qatar, Egipto y Argelia prevén incrementar sus exportaciones de este combustible.

Instalaciones de gas natural licuado en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos son algunos de los países que están apostando por contar con nuevas instalaciones de GNL.

Al mismo tiempo, destaca que muchos productores de combustibles fósiles han aumentado su producción, mientras que gobiernos en más de una decena de países desarrollados están reduciendo los impuestos sobre el combustible o sobre el consumo de energía, incentivando así su consumo.

La idea de aumentar el consumo de combustibles fósiles para responder a la crisis energética actual fue cuestionada este martes por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien dijo que invertir dinero en carbón, petróleo o gas para enfrentar las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania es «ilusorio».

Agregó que la fórmula de consumo global de energía no funciona y que usar más carbón solamente reforzará el «flagelo de la guerra, la contaminación y la catástrofe climática».

BBC Mundo conversó con Niklas Höhne, un experto del NewClimate Institute, una ONG con sede en Berlín que forma parte del consorcio que elabora el CAT, sobre los hallazgos de este estudio y cuáles son los retos que plantea la actual situación para el combate contra el cambio climático.

Rayita

Climate Action Tracker hizo un estudio sobre la respuesta mundial a la Guerra de Ucrania desde la perspectiva de la lucha contra el cambio climático. ¿Qué hallaron?

En este momento, hay gobiernos que están tratando de hacer las cosas de manera diferente debido a la crisis energética. Tienen que hacer frente ahora a esta situación en la que no seguirán importando combustibles fósiles de Rusia.

Entonces, pueden hacer dos cosas: intentar obtener los recursos fósiles de otros lugares; o trabajar a favor de más eficiencia y energías renovables.

Desafortunadamente encontramos que en la mayoría de los países están viviendo una especie de «fiebre del oro» hacia la nueva infraestructura de combustibles fósiles, nuevas tuberías de gas natural licuado (GNL), nuevos puertos de GNL y nuevos campos de petróleo y gas.

Eso es muy contraproducente para la política climática porque una vez que se construya esta infraestructura, se utilizará durante varias décadas y nos atará a un futuro muy alto en consumo de carbono.

¿Por qué esperan que esta nueva infraestructura sea utilizada durante varias décadas?

Lo que ocurre con la nueva infraestructura es que es costoso construir un gasoducto y eso significa que una vez que lo construyes, los inversionistas quieren usarlo durante décadas.

El problema es que queremos reducir el consumo de gas a 0 a nivel mundial para mediados de siglo y si ahora construimos nueva infraestructura, esa reducción será muy difícil. Entonces, estas inversiones nos atarán a altas emisiones de gases de efecto invernadero o terminarán como activos abandonados.

Terminal de GNL en Grecia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Para poder importar el GNL, los países necesitan contar con terminales marìtimos construidos expresamente para ese fin.

Le preocupa la construcción de estas nuevas infraestructuras. Pero, ¿de qué otras maneras están trabajando los gobiernos en contra de los objetivos climáticos en la crisis actual?

El problema principal es la infraestructura, pero hay otro tema que actualmente casi todos los gobiernos que evaluamos han apoyado a sus consumidores con reducciones de impuestos a los combustibles fósiles. Esta no es una buena idea.

Puedo entender que los gobiernos quieran ayudar a sus consumidores e industrias, pero solo deberían apoyar a aquellos que realmente lo necesitan.

Más a la población pobre o a la industria que está realmente en peligro, pero en cambio lo que están haciendo es reducir los impuestos sobre los combustibles fósiles y eso significa que reducirán la presión para todos los ciudadanos y las compañías petroleras, incluso con aquellos que pueden permitírselo y que pueden abandonar los combustibles fósiles. Esa tampoco es una buena idea.

Pero en el contexto actual, cuando la inflación y los precios de la energía están tan altos, ¿cuáles son las alternativas para los gobiernos porque a mucha gente le cuesta llenar el tanque de gasolina de su auto para ir a trabajar. ¿Hay alguna solución viable que recomendaría?

Sí, si se trata de una compensación por los precios más altos de la energía, entonces uno debería compensar a los hogares más pobres y no compensar a los hogares más ricos.

Algunas personas han propuesto hacerlo sobre una base per cápita, de modo que cada persona reciba la misma cantidad. Otros dicen que es mejor hacerlo a través del sistema tributario para que la población pobre reciba una exención fiscal adicional o dinero extra en el bolsillo, lo que definitivamente sería posible y sería una mejor opción.

Pero la verdadera solución a largo plazo es ahorrar energía y contar con más energías renovables. Ahorrar energía es siempre una opción rentable.

Por ejemplo, conducir más despacio con límites de velocidad, bajar un poco la calefacción en invierno, restringir el acceso de los coches a las ciudades para que la gente utilice el transporte público. Subvencionar más el transporte público para que la gente no utilice los autos, sino el transporte masivo, hay muchas opciones para que los gobiernos ayuden a sus ciudadanos y empresas en esta crisis.

Estación de gasolina en España.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. España es uno de los países en los que el gobierno ha reducido los impuestos al combustible.

En el informe, ustedes señalan que la mayoría de los países occidentales han tratado de reducir o dejar de comprar combustibles fósiles rusos por completo y muchos han anunciado objetivos ambiciosos para la transición a fuentes de energía renovables como la eólica y la solar. ¿No es esto bueno para la lucha contra el cambio climático?

Sí, hay cosas que algunos países están haciendo bien. Varios han aumentado sus objetivos de energías renovables y algunos también han introducido subsidios para el transporte público.

Eso está bien, pero estamos tan atrasados en una política climática y tenemos que reducir las emisiones tan drásticamente que no tenemos tiempo para cometer errores.

La Agencia Internacional de Energía dice que, a partir de ahora, no deberíamos invertir en ninguna nueva infraestructura de combustibles fósiles.

Y si ahora vemos una «fiebre del oro» hacia la inversión en infraestructura energética de combustibles fósiles, eso sí sería un problema grave porque no podemos darnos el lujo de cometer este error.

En este momento, deberíamos usar el mismo dinero, esfuerzo y tiempo para impulsar la eficiencia energética, las energías renovables y no para expandir la infraestructura de combustibles fósiles.

Pero a corto plazo, ¿es realmente posible aprovechar las fuentes renovables para solucionar la crisis actual?

Bueno, la expansión de las energías renovables no es rápida, pero la construcción de un nuevo gasoducto o la construcción de una nueva terminal de GNL tampoco lo es. Entonces tienen el mismo problema.

Lo realmente rápido es reducir el consumo de energía conduciendo más despacio o bajando la calefacción. Eso sería muy rápido, pero desafortunadamente muchos gobiernos no están usando esa opción.

Un técnico repara unos páneles solares en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En medio de la crisis energética, algunos países han renovado su apuesta por las fuentes renovables.

El informe del CAT no menciona a China, el mayor consumidor de energía del mundo. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta de Pekín a esta crisis?

Creo que China está un poco menos afectada por la crisis. Ellos tienen algún comercio de energía con Rusia, pero no son tan dependientes como Europa.

También China está pensando en aumentar sus objetivos de energía renovable. Eso sería bueno. Pero al mismo tiempo, China está pensando en comprar petróleo y gas ahora más baratos de Rusia. En las condiciones de mercado podría hacerlo, pero por otras razones eso no sería una buena señal.

China es muy importante desde el punto de vista climático. Es responsable de 1/4 de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y lo que suceda allí es muy importante para las emisiones globales y el clima global. Además, uno esperaría que la crisis derivara en un mayor impulso hacia la eficiencia y las energías renovables.

¿Qué hay de América Latina? No hay ninguna mención a los países latinoamericanos en su informe…

No. Actualmente las exportaciones de GNL y gas están más concentradas en América del Norte, África y Asia.

Ahora hay otra cosa positiva que hemos visto: algunos gobiernos ahora están haciendo acuerdos para suministrar o comprar hidrógeno verde. Eso creo que es una nueva oportunidad. Pensamos que eso sucedería en cinco años más o menos, pero ya está sucediendo ahora. Así que hay una aceleración que es buena.

América Latina tiene mucho potencial para la energía renovable. Podría pensar en exportar hidrógeno verde hecho a partir de energía renovable y venderlo a Europa u otros lugares, y creo que sería una buena oportunidad de negocio.

Edificio bombardeado en la ciudad ucraniana de Jàrkiv.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Además de la destrucción que ha causado en Ucrania, la invasión rusa ha generado fuertes perturbaciones en el mercado energético mundial.

¿Tiene alguna otra recomendación u otras soluciones alternativas a esta crisis?

Hay un elemento más. Muchas empresas de combustibles fósiles están obteniendo beneficios récord porque los precios de la energía son muy altos y sus precios de producción son los mismos.

Así que ahora definitivamente obtienen ganancias mucho mayores y algunos gobiernos han comenzado a gravar estas ganancias adicionales y reinvertirlas en energías renovables, pero solo unos pocos gobiernos han hecho eso y esa sería otra cosa que los gobiernos podrían hacer ahora.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El gas natural licuado puede ser exportado en barcos y es una de las alternativas a las que recurren los países de la UE para sustituir el gas de Rusia.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Ángel Bermúdez. Junio 2022.

Economía/COP26/Unión Europea/Cambio climático/Medio ambiente/ Industria petrolera/Rusia/Energía/Ucrania/Energías renovables

El pueblo en Francia que se quiere iluminar con organismos vivos.

En una tranquila habitación de un centro de vacunación contra el coronavirus en Rambouillet, una pequeña ciudad francesa a unos 50 kilómetros al suroeste de París, una suave luz azul emana de una fila de tubos.

En fechas próximas, el mismo resplandor azul iluminará la cercana Place André Thomé y Jacqueline Thomé-Patenôtre.

Pero a diferencia de las farolas estándar, que a menudo emiten un fuerte resplandor y necesitan ser conectadas a la red eléctrica, estas luces son alimentadas por organismos vivos a través de un proceso conocido como bioluminiscencia.

Este fenómeno, en el que las reacciones químicas dentro del cuerpo de un organismo producen luz, se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia: está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.

Estos experimentos también están en marcha en toda Francia, incluso en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital.

Variedad natural

Los ejemplos de bioluminiscencia en el mundo natural son muchos.

Las luciérnagas se iluminan para atraer parejas, mientras que algunas especies de algas brillan cuando se agita el agua circundante.

El rape (un pez de aguas profundas) permite que bacterias bioluminiscentes se establezcan en un lóbulo sobre su cabeza como un señuelo tentador para sus presas.

La mayoría de las especies oceánicas luminiscentes emiten una luz azul verdosa que, debido a las longitudes de onda más cortas de los colores, puede viajar más lejos en el océano.

Algunas luciérnagas y ciertos caracoles brillan de color amarillo, y se sabe que el llamado «gusano ferroviario», una larva de escarabajo nativa de las Américas, se vuelve rojo y amarillo verdoso en un patrón que se asemeja a un tren por la noche.

Incluso se ha descubierto que algunos roedores nocturnos que se encuentran en el sur de África tienen cabello que produce un brillo biofluorescente de color rosa intenso.

Las luces de Francia

El brillo azul turquesa en la sala de espera en Rambouillet proviene de una bacteria marina recolectada en la costa de Francia llamada Aliivibrio fischeri.

Las bacterias se almacenan dentro de tubos llenos de agua salada, lo que les permite circular en una especie de acuario luminoso.

Dado que la luz se genera a través de procesos bioquímicos internos que forman parte del metabolismo normal del organismo, su funcionamiento casi no requiere más energía que la necesaria para producir los alimentos que consumen las bacterias.

La bioluminiscencia en las aguas de la bahía Preservation de Tasmania

FUENTE DE LA IMAGEN – BRETT CHATWIN

Se agrega una mezcla de nutrientes básicos y se bombea aire a través del agua para proporcionar oxígeno.

Para «apagar las luces», simplemente se corta el aire, deteniendo el proceso al enviar la bacteria a un estado anaeróbico donde no produce bioluminiscencia.

«Nuestro objetivo es cambiar la forma en que las ciudades usan la luz», dice Sandra Rey, fundadora de la empresa emergente francesa Glowee, que está detrás del proyecto en Rambouillet.

«Queremos crear un ambiente que respete mejor a los ciudadanos, el medio ambiente y la biodiversidad e imponer esta nueva filosofía de la luz como una alternativa real».

Los defensores del proyecto argumentan que la bioluminiscencia producida por bacterias podría ser una forma sostenible y eficiente en energía para iluminar nuestras vidas.

La forma en que actualmente producimos luz, argumenta Rey, ha cambiado poco desde que se desarrolló la primera bombilla en 1879.

Si bien la bombilla LED, que surgió en la década de 1960, ha reducido significativamente los costos de funcionamiento de la iluminación, todavía depende de la electricidad, que se produce en gran parte por la quema de combustibles fósiles.

Glowee

Fundada en 2014, Glowee está desarrollando una materia prima líquida, en teoría infinitamente renovable, hecha de microorganismos bioluminiscentes.

Se cultiva en acuarios de agua salada antes de envasarse en los tubos.

El proceso de fabricación, afirma Rey, consume menos agua que la fabricación de luces LED y libera menos CO2, mientras que el líquido también es biodegradable.

Las luces también usan menos electricidad para funcionar que las LED, según la compañía, aunque las bombillas Glowee producen menos intensidad de luz que la mayoría de las bombillas LED modernas.

las luces de Glowee

FUENTE DE LA IMAGEN – GLOWEE

Las luces de Glowee.

Si bien las luces de Glowee actualmente solo están disponibles en tubos estándar para eventos, la compañía planea producir pronto varios tipos de mobiliario urbano, como bancos para exteriores, con iluminación incorporada.

En 2019, el ayuntamiento de Rambouillet firmó una sociedad con Glowee e invirtió US$109.000 para convertir la ciudad en «un laboratorio de bioluminiscencia a gran escala».

Guillaume Douet, jefe de espacios públicos de Rambouillet, cree que si el experimento tiene éxito, podría conducir a una transformación en todo el país.

«Se trata de una ciudad del mañana», dice Douet. «Si el prototipo realmente funciona, podemos implementarlo a gran escala y reemplazar los sistemas de iluminación actuales».

Los usos de la bioluminiscencia

Los estudios de la bioluminiscencia no son nuevos.

Alrededor del año 350 a. C., el filósofo griego Aristóteles describió la bioluminiscencia en luciérnagas como un tipo de luz «fría».

Los mineros del carbón han usado luciérnagas en frascos como iluminación en minas donde cualquier tipo de llama, incluso una vela, podría desencadenar una explosión mortal.

Luciérnagas

FUENTE DE LA IMAGEN *GETTY IMAGES

Mientras tanto, las tribus de la India han utilizado hongos brillantes durante años para iluminar selvas densas.

Sin embargo, Glowee es la primera empresa del mundo en alcanzar este nivel de experimentación y dice que está en negociaciones con 40 ciudades de Francia, Bélgica, Suiza y Portugal.

ERDF, una empresa mayoritariamente estatal que gestiona la red eléctrica de Francia, se encuentra entre los patrocinadores de Glowee; la Comisión Europea ha proporcionado US$1,9 millones de financiación y el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) ha proporcionado asistencia técnica y apoyo.

Los desafíos

Carl Johnson, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, cree que aún quedan serios desafíos por delante antes de que la bioluminiscencia pueda obtener luz verde para su implementación a gran escala.

«Primero, tienes que alimentar a las bacterias y diluirlas a medida que crecen», dice.

«Eso no es tan fácil. Además, el fenómeno dependerá mucho de la temperatura y dudo que funcione en el invierno. En tercer lugar, la bioluminiscencia es muy tenue en comparación con la iluminación eléctrica», agrega.

Rey, de Glowee, reconoce los desafíos que se avecinan, pero insiste en que los beneficios, tanto ecológicos como económicos, podrían ver ciudades futuras bañadas en luz azul bacteriana.

Hongos

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Actualmente, el equipo de Evry está trabajando para aumentar la intensidad de la luz producida por bacterias, que por ahora solo dura días o semanas antes de requerir más nutrientes y aún no es tan fuerte como las luces LED.

Hasta ahora, Glowee dice que sus bacterias pueden producir una salida de brillo de 15 lúmenes por metro cuadrado, por debajo, pero no muy lejos, del mínimo de 25 por metro cuadrado que cree que se requiere para la iluminación pública en parques y jardines.

En comparación, una bombilla LED doméstica de 220 lúmenes puede producir unos 111 lúmenes por metro cuadrado de suelo.

«Estamos avanzando poco a poco», dice. «Pero ya hemos dado pasos enormes y nuestra filosofía de la luz es una respuesta a la crisis que enfrenta la humanidad».

Catrin Williams, profesora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Cardiff que ha estudiado la bioluminiscencia en bacterias, está de acuerdo en que es «difícil» mantener cultivos bacterianos vivos a largo plazo debido a la necesidad de suministro de nutrientes.

Pero Williams dice que esto podría superarse centrándose en la «quimioluminiscencia», un proceso que Glowee también está investigando actualmente, que elimina la necesidad de bacterias vivas.

En cambio, la enzima responsable de la bioluminiscencia, la luciferasa, en teoría puede extraerse de las bacterias y usarse para producir luz.

«Creo que el enfoque de Glowee es extremadamente novedoso e innovador y podría ser fantástico», dice Williams.

Otras iniciativas

Otras iniciativas en todo el mundo están proporcionando más rayos de esperanza.

Nyoka Design Labs, con sede en Vancouver, está desarrollando una alternativa biodegradable a las barras luminosas utilizando enzimas no vivas y libres de células que, según los creadores, son mucho más fáciles de mantener que las bacterias vivas.

«En lugar de usar todo el automóvil, solo quitamos los faros», dice Paige Whitehead, fundadora y directora ejecutiva.

«La enzimología ha avanzado hasta el punto de que ya no tenemos que depender de los sistemas sustentados por células», agrega.

Luciérnagas

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Las luciérnagas han sido estudiadas desde la Antigüedad.

Una vez utilizadas, las barras luminosas no se pueden reciclar debido a la mezcla de productos químicos que contienen.

Se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde usos policiales y militares hasta festivales de música.

Algunos investigadores han expresado su preocupación por el efecto de los productos químicos que contienen en la vida marina, ya que también se utilizan a menudo como señuelos en la pesca con palangre.

«Gran parte de este desperdicio es innecesario», dice Whitehead. «La visión que buscamos es reemplazar cualquier sistema de iluminación alternativo para hacerlos más sostenibles».

En un gran avance para esa visión, un estudio publicado en abril de 2020 reveló que un equipo de bioingenieros rusos que trabajan con una empresa emergente de biotecnología con sede en Moscú han creado un método para mantener la bioluminiscencia en las plantas.

Afirman que pudieron hacer que las plantas brillaran 10 veces más y durante más tiempo que los esfuerzos anteriores, produciendo más de 10.000 millones de fotones por minuto, mediante la bioingeniería de genes bioluminiscentes de hongos en las plantas.

La nueva investigación se basó en los hallazgos que identificaron una versión fúngica de la luciferina, uno de los compuestos únicos que es necesario para la bioluminiscencia, junto con las enzimas luciferasa o fotoproteína.

Keith Wood, un científico que hace 30 años creó la primera planta luminiscente utilizando un gen de luciérnagas, dice que la tecnología podría reemplazar en parte la iluminación artificial como los LED.

Más recientemente, descubrió que al alterar la estructura genética de una luciferasa que se encuentra en el camarón de aguas profundas Hoplophorus gracilirostris, su brillo podría aumentar 2,5 millones de veces.

luces

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La enzima resultante, que los investigadores llamaron NanoLux, también era 150 veces más brillante que las luciferasas que se encuentran en las luciérnagas.

«La aplicación de la biología sintética a la bioluminiscencia es una gran oportunidad», dice Wood, quien ahora está desarrollando una planta bioluminiscente para la empresa Light Bio.

Pero todavía está por decidirse exactamente cómo se podrían usar estas plantas bioluminiscentes transgénicas en el futuro.

Imagen de Portada: GETTY IMAGES. Tubos de luz de Glowee en el pueblo de Rambouillet.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Peter Young. Abril 2022

Ciencia/Energía/Francia/Tecnología/Energía renovable

El triángulo del litio: 3 obstáculos que enfrentan Argentina, Bolivia y Chile para escapar de la «maldición de los recursos naturales».

Desde que apareció la fiebre del litio por la rápida expansión del mercado de las baterías para autos eléctricos, Sudamérica vio una gran oportunidad.

Y es que en «el triángulo del litio» (Argentina, Bolivia y Chile) están las mayores reservas mundiales de litio.

Los tres países se lanzaron de golpe hace más de una década a buscar la forma de explotar esas reservas pero rompiendo con la «maldición de los recursos naturales» que tradicionalmente ha perseguido a los países exportadores de materias primas.

Pero el viaje desde la extracción del litio hasta llegar a la fabricación de una batería para autos, es largo y pedregoso.

En el medio, hay muchas paradas que permiten agregarle valor a un producto natural conocido como el «oro blanco», cuya demanda aumenta frenéticamente en la medida que los autos eléctricos se empiezan a popularizar en cada vez más países.

Estos son algunos de los desafíos que enfrentan los países sudamericanos para entrar en la disputada carrera por fabricar baterías.

1. Alta especialización

Los países que forman parte del triángulo del litio concentran más de la mitad de las reservas mundiales del metal, según las estimaciones más conservadoras.

Y Chile es el país con los mayores depósitos del planeta.

Sin embargo, la fabricación de baterías requiere de un alto nivel de especialización tecnológica, que no se puede crear de la noche a la mañana.

«No basta con tener litio. Eso no es garantía de nada», le dice a BBC Mundo Jose Lazuen, analista de vehículos eléctricos y baterías de Roskill, consultora especializada en el sector de los metales, minerales, industrias químicas y los mercados asociados a esos productos.

Batería eléctrica de auto

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El 90% de las baterías en la próxima década serán destinadas a la industria automotriz.

«Hay una cadena de producción muy larga, donde el litio es apenas una parte», advierte.

Si el punto de partida es la extracción del metal, el paso siguiente es su procesamiento para obtener químicos como carbonato o hidróxido de litio.

En esta fase están los productores sudamericanos, trabajando en plantas con capitales extranjeros, que procesan el metal después de extraerlo.

De ahí en adelante la cadena de producción se pone cuesta arriba. La siguiente meta es producir cátodos, luego celdas y al final del camino, baterías.

Es por eso, explica Lazuen, los países que fabrican baterías han impulsado una industria química y de ensamblaje que requiere un avanzado desarrollo tecnológico.

Y aunque el mercado mundial también necesita baterías para celulares, computadores o consumo local (como el almacenamiento de energía para la red eléctrica), el «gran negocio» que está creciendo frenéticamente es la fabricación de baterías de autos.

De hecho, las proyecciones de Roskill apuntan a que el 90% de las baterías en la próxima década serán destinadas a la industria automotriz.

sdad

Esa batalla industrial por las baterías está dominada por China, que concentra el 70% de la producción y una parte aún mayor del mercado, si se considera que detrás de fabricantes estadounidenses y europeos, en realidad, hay capitales chinos.

2. El factor geográfico

«El viento en contra sopla más fuerte que el viento en la espalda», dice Sam Jaffe, director general de Cairn Energy Research Advisors, consultora estadounidense especializada en almacenamiento energético, en conversación con BBC Mundo.

«La idea de que los países sudamericanos serán exportadores de baterías para autos eléctricos no tiene mucho sentido».

Como están lejos de los grandes centros de fabricación de autos, el costo del transporte de baterías es muy alto.

Por eso, «que tengan litio no les da una ventaja logística», explica. «Probablemente su mejor opción se exportar la materia prima».

Batería eléctrica

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El líder mundial en la producción de baterías eléctricas para autos es China.

El factor clave, según analistas consultados por BBC Mundo, es que la producción de baterías se encuentre cerca de los centros de fabricación de autos.

Y desde esa perspectiva, el triángulo sudamericano tiene una gran desventaja para exportar baterías a Estados Unidos, México, Europa o Asia.

«La empresa China probablemente no instalará una fábrica de baterías en Sudamérica, para mandar esa batería de vuelta a China», señala Jose Lazuen, salvo que un análisis de costos le demuestre lo contrario.

Estar tan lejos de los grandes centro de fabricación de autos, es la principal desventaja mencionada por varios analistas consultados por BBC Mundo.

De hecho, las baterías no se pueden exportar por avión, requieren un largo trayecto en barco y además, tienen un peso que encarece el costo del traslado.

«Probablemente no serán la primera opción de los grandes fabricantes de autos pata invertir miles de millones de dólares», le dice a BBC Mundo William Adams, analista de la consultora especializada en commodities o componentes básicos, Fast Markets.

Auto eléctrico

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Uno de los problemas del triángulo del litio es que está lejos de los grandes centros de fabricación de automóviles eléctricos.

De acuerdo a su experiencia, los grandes fabricantes baterías y automóviles eléctricos quieren mantener la cadena de producción territorialmente cerca.

Pero además, no están inclinados a correr el riesgo de instalar una fábrica en países donde esté garantizada la estabilidad y la seguridad jurídica.

3. La competencia por los incentivos

Cuando los países quieren atraer inversionistas extranjeros, suelen ofrecer incentivos.

«Hay países como Polonia o Hungría que han ofrecido grandes incentivos», comenta Lazuen.

Entre ellos, la exención del pago de impuestos o la financiación de gran parte de los proyectos.

Operaria china con una batería

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Las fábricas de baterías eléctricas están principalmente en Asia, Estados Unidos y Europa.

Algo similar ha ocurrido en estados de Estados Unidos, como es el caso de Nevada.

«Si los incentivos son los correctos, seguramente las fábricas se instalarán donde sea económica y geopolíticamente viable», apunta Adams.

A todos los desafíos anteriores, se suman los reclamos de organizaciones medioambientales y comunidades indígenas que se oponen a prácticas consideradas como «depredadoras» por parte de las empresas que extraen y procesan el litio, porque ponen en peligro los ecosistemas.

En ese sentido, demandan un mayor protección de los salares y los recursos hídricos de las zonas donde se extrae el litio.

Línea.

¿Qué están haciendo los países del triángulo para ir más allá de la extracción?

Chile llegó a un acuerdo con la dos principales mineras de litio que operan en el país, Albemarle y SQM, para que una parte de su producción sea vendida a un precio preferente a las empresas que instalen en el país fábricas de partes de baterías eléctricas.

Con ese incentivo, el conglomerado Samsung SDI y Posco, además de Sichuan Fulin y Molymet están en la última etapa de negociación para acordar las condiciones que le permitirían comenzar a construir las plantas en los próximos meses.

Salar de Atacama, Chile

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Chile tiene la mayor acumulación de reservas de litio del planeta.

Plantas cuyo norte es llegar a la fabricación de cátodos para las baterías eléctricas.

«Hay que poner un poco de realismo. Muchos piensan que vamos a fabricar autos eléctricos en Chile y eso no es así», le dice a BBC Mundo Victoria Paz, directora de Estrategia y Sustentabilidad de la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo.

Pero las baterías sí están en el horizonte.

«Chile puede ser un proveedor de baterías eléctricas, aunque hay que ir paso a paso».

Para eso, el país tiene una licitación abierta por US$200 millones para crear un instituto de tecnologías limpias que permita generar tecnología, innovación y emprendimientos.

Salar de Jujuy, Argentina.

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Argentina desarrolla su industria para hacer más eficiente la producción de los químicos del litio.

Argentina también tiene claro que el camino es largo y que el viaje recién comienza.

«En el mediano plazo tenemos que ser un proveedor estratégico de los químicos del litio», dice Mariano Lamothe subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, en diálogo con BBC Mundo.

«Nuestros científicos están trabajando para hacer que esos procesos sean lo más eficientes posible».

En ese contexto, Argentina tiene dos plantas en funcionamiento (con capital australiano y estadounidense) y dos plantas en proceso de construcción: Sal de Vida y Hombre Muerto.

Y en la provincia de Jujuy, acaba de comenzar la construcción de una planta para fabricar baterías con una inversión de US$60 millones.

La empresa será manejada por Jujuy Litio, integrada por Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) en un 60% y la compañía italiana Grupo SERI, con el 40%.

Científico boliviano

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Bolivia llegó a una acuerdo con la empresa alemana ACI Systems para la fabricación de baterías de litio.

La historia de Bolivia va por un carril paralelo.

En los últimos años, el litio ha sido presentado por el gobierno como una de las mayores oportunidades comerciales del país, provocando tanto entusiasmo que en la prensa local se ha dicho que el país se convertirá en el «Dubái del oro blanco» o «la Arabia Saudita del litio».

Luego de varios intentos de negociación con empresas extranjeras que no prosperaron y anuncios de fabricación de plantas que no llegaron a materializarse, el país está intentando sacar adelante proyectos con aportes de capitales alemanes y chinos.

«Vamos a enviar la primera batería eléctrica para autos a Alemania a fines del 2023 o al inicio de 2024», le asegura a BBC Mundo Luis Alberto Echazú, viceministro de Altas Tecnologías Energéticas.

¿Pero qué están produciendo actualmente? «Estamos produciendo baterías que se instalan en viviendas campesinas que no tienen energía de la red eléctrica», explica.

También están produciendo baterías para bicicletas a pequeña escala.

Salar de Uyuni, Bolivia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Bolivia produce baterías a pequeña escala para electrificar casas en zonas rurales.

A nivel industrial, el país tiene una planta de potasio de litio y está construyendo una planta para producir carbonato.

Con la compañía alemana ACI Systems GmbH, el gobierno de Evo Morales firmó un acuerdo comercial para comenzar a producir hidróxido de litio, materiales catódicos y baterías a escala industrial, aunque aún no tiene fecha el inicio de la construcción de las plantas.

Están, explica Echazú, en el proceso de constituir formalmente la empresa mixta.

El otro proyecto es una «intención preliminar» de acuerdo suscrita en febrero con el consorcio chino Xinjiang TBEA Group-Baocheng para industrializar reservas de litio en los salares de Coipasa y Pastos Grandes.

«Yo creo que en unos cinco años el litio va a ser tan importante como el gas», apunta Echazú.

Pero como los proyectos de los otros dos países del triángulo del litio, en el corto plazo no se vislumbran resultados inmediatos.

Y dado que América Latina tiene una larga historia de dependencia de la venta al exterior de materias primas, esta quizás puede ser una oportunidad para exportar tecnología a partir de la bendición de un recurso natural, pese a todas las dificultades, los riesgos medioambientales y la dura competencia.

Salvo que alguien desarrolle otra manera de hacer baterías eléctricas para autos que no requiera litio. Pero eso ya es parte de otra historia.

*Esta nota fue publicada el 21 de junio de 2019. En febrero de este año, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) publicó un informe con nuevos datos sobre reservas de litio en el mundo, donde Bolivia pasa a ocupar el primer lugar, con 21 millones de toneladas métricas, desplazando a Argentina Chile.

Imagen de portada: GETTY IMAGES.Los países del triángulo del litio concentran las mayores reservas del mundo.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Junio 2019

Sociedad/Energía/Energías renovables/Triangulo del litio/Negocios

Litio: la fiebre del «oro blanco», ¿fortuna o infortunio para Argentina?

Tomasa Soriano cría cabras y llamas en Jujuy. Ella cree que hay menos agua en la zona desde que llegaron los mineros de litio.

En el noroeste de Argentina, la carretera hacia el Altiplano zigzaguea a una altitud de 4.000 metros. Es un paisaje de colosales farallones de lava, conos volcánicos y profundos barrancos.

Los cactus gigantes sobresalen de las grietas de las rocas y se alzan hacia la inmensidad del cielo azul.

Unas asustadizas vicuñas, parientes de la llama, se alejan del tráfico con sus endebles extremidades. Y sobre la cresta de la montaña se ve una vasta y cegadora extensión de algo mágicamente blanco: la cuenca rica en litio de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.

El cartel hecho a mano que da la bienvenida a los visitantes no deja lugar a dudas: «No al litio».

Argentina, junto a Bolivia y Chile, tiene una de las mayores reservas mundiales de litio.

«No al litio. Sí al agua y a la vida en nuestros territorios», es el cartel que recibe a los visitantes de Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, al norte de Argentina.

«Litio para hoy, hambre para mañana»

A principios de este año, la compañía minera canadiense involucrada en actividades de exploración abandonó la zona luego de que los manifestantes bloquearan la carretera principal que atraviesa las salinas.

«Litio para hoy, hambre para mañana», dicen las señales de los activistas.

«Para nosotros, Salinas Grandes es como una madre sagrada», dice Verónica Chávez, quien es la presidenta de su pueblo, Santuario Tres Pozos, una de las 33 comunidades indígenas en esta área, la mayoría de ellas en la provincia de Jujuy.

«Tenemos que respetarla porque me cuida a mí, a mi familia y a mis hijos. Y cuidó de mis ancestros. Así que sentimos un profundo respeto hacia este entorno, no hay lugar para la explotación del litio».

Verónica Chávez , Jujuy, Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Verónica Chávez dice que en su tierra no hay lugar para la explotación de litio.

Esta es una de las regiones más áridas de la Tierra.

Así que, más allá de los vínculos culturales y espirituales que los pueblos indígenas tienen con las salinas, hay una gran ansiedad sobre la demanda de agua dulce.

«Sabemos que las empresas de litio usan millones y millones de litros de agua dulce», dice Chávez, «Así que, ¿qué pasará con nuestros animales, con nuestras vidas, con las vidas de nuestros nietos en el futuro?»

jujuy, Argentina

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El Santuario Tres Pozos, Salinas Grandes es el pueblo de Verónica.

La extracción minera de litio en Argentina requiere perforar profundamente en el salar para llegar hasta la salmuera (agua saturada de sal) que contiene el mineral que alimenta nuestros celulares, computadoras y autos eléctricos.

El agua salada se bombea a unas enormes piscinas en la superficie y se deja evaporar durante meses, resultando en una solución rica en litio.

El agua dulce se usa entonces para producir y extraer carbonato de litio, el polvo blanco que se exporta al extranjero, a las fábricas de baterías, a partir de esta solución.

Para impulsar un auto Tesla Model S eléctrico se necesitan 45 kg de carbonato de litio.

Y para producir una tonelada de carbonato de litio -dependiendo de la instalación- se evapora aproximadamente medio millón de litros de salmuera y se usan 30.000 litros de agua dulce.

jujuy, Argentina

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Llama de sal en Salinas Grandes, Jujuy, en donde las comunidades lograron expulsar a las empresas de extracción de litio.

Más dinero, menos agua

En contraste con el enfrentamiento entre las comunidades y la industria minera en Salinas Grandes, a dos horas en carro en dirección oeste, hacia la frontera con Chile, queda el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio.

Sales de Jujuy, un proyecto empresarial conjunto entre la firma australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la compañía minera del gobierno provincial de Jujuy- es una de las dos minas en operación en Argentina.

El año pasado, la planta produjo unas 14.000 toneladas de carbonato de litio. Solamente en términos de agua dulce, la fábrica podría haber utilizado el equivalente a más de 150 piscinas olímpicas.

Olaroz Cauchari

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Sales de Jujuy es la «joint venture» encargada de extraer litio en Olaroz Cauchari.

Algunos residentes de la zona han notado un cambio en su suministro de agua desde que llegaron los mineros.

«Hay mucha menos agua en los pozos y en los canales de riego. Estamos preocupados», dice Tomasa Soriano quien cría cabras y cuida a 97 llamas.

Soriano vive en Huancar, un pequeño pueblo de calles de tierra y en su mayoría edificios de adobe en los alrededores de la inmensa blancura de Olaroz Cauchari.

El litio ha aportado una gran mejora económica a estas comunidades, que viven una de las regiones más ignoradas de Argentina.

El marido de Soriano trabaja para una compañía de exploración minera. Pero cuando no está trabajando en la escuela local, cuidando de sus cinco hijos o atendiendo a sus animales, ella también tiene que aprender sobre el agua.

Franco Lamas, minero de sal en Salinas Grandes.

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Franco Lamas es un minero de sal tradicional en Salinas Grandes, la comunidad que rechazó a las empresas.

«Puede que tengamos menos agua por el cambio climático», dice ella. «Pero también sospechamos que la industria del litio, los mineros, usan mucha cantidad de agua dulce».

Los activistas ambientales argentinos respaldan la sospecha de Soriano.

La teoría es que cuando la salmuera se bombea desde debajo del salar, el agua dulce de los laterales de la cuenca gravitó para llenar el espacio dejado por la salmuera extraída, por lo que quedará menos agua para cultivos, animales y personas.

«Incluso aunque la información que tenemos es incompleta, creemos que los datos muestran un daño que ya se está haciendo. Lo que no sabemos es la extensión de ese daño», dice Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El informe de FARN se basa en datos públicos de compañías mineras que trabajan en Jujuy. La ONG ha pedido que se detenga toda la nueva producción de litio.

Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

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Pia Marchegiani, de FARN, le dijo a la BBC que se sabe que la minería de litio está perjudicando la zona.

«Tenemos un principio en ley medioambiental llamado el principio de precaución, que dice que si no hay suficiente información científica, o cuando la literatura no coincide con impactos probables, no debería haber un motivo para estar inactivo. Se debe actuar con anticipación», dice Marchegiani.

Opiniones enfrentadas

El secretario de Minería del gobierno provincial de Jujuy está molesto por esta cuestión.

«El estudio de FARN es pura cháchara», dice Miguel Soler con desprecio.

«No hemos visto ningún impacto en los recursos hídricos o en la vida silvestre hasta ahora. De hecho, hubo un aumento de vicuñas y flamencos en la zona», asegura.

Miguel Soler

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Miguel Soler, del gobierno regional, defiende las actividades mineras en los salares.

«Tenemos más de 10 años de datos de monitoreo y muestreo sobre la calidad del agua. Tenemos muchos pozos de perforación que controlan la profundidad del agua. El trabajo lo realizan las compañías y el gobierno lo revisa».

Su respuesta subraya la falta de investigaciones independientes sobre los recursos de agua dulce.

«Ese es uno de los mayores problemas», dice Victoria Flexer, profesora de electroquímica en la Universidad de Jujuy y directora de un grupo de trabajo interdisciplinar sobre el litio.

Y con la economía argentina una vez más al borde del desastre frente a las elecciones nacionales, es improbable que haya dinero para un estudio imparcial.

«En Argentina, las provincias que tienen litio están entre las más pobres del país», dice Flexer.

«Así que, por un lado, estos gobiernos provinciales no tienen recursos humanos cualificados para llevar a cabo un monitoreo cuidadoso. Y por otro las economías de estas provincias se están convirtiendo en fuertemente dependientes de la presencia de compañías de litio, pues crean trabajo».

Respecto al problema del agua, se muestra escéptica sobre el reporte de FARN, la ONG medioambiental.

«No he visto cifras sólidas», dice ella. «Atribuir la desecación de un pequeño curso de agua dulce a la industria minera es algo que no se puede probar ni refutar en solo un año, porque en los lagos y ríos del desierto a veces se secan de forma natural».

Olaroz Cauchari

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Lugares como Olaroz Cauchari dependen económicamente cada vez más de las empresas mineras.

«Necesitamos mediciones durante al menos cinco años para estar absolutamente seguros de ello. La variabilidad se debe a la extracción de litio y no solo a la variación de las lluvias «.

Aún así, el agua -y su ahorro- son una prioridad para su equipo. Ella está trabajando en un método para recuperar el litio usando electroquímica.

«Creemos que podríamos producir agua dulce paralelamente al carbonato de litio. Podría ser como un producto lateral, y podríamos enviar ese agua a las comunidades».

La desventaja de la técnica es que usa electricidad, haciéndola mucho más costosa que el actual método para extraer litio, el cual depende del sol para evaporar la salmuera, rica en minerales.

Y en un momento en que el precio de este mineral ha caído en los mercados internacionales, la industria no ha arrancado hasta ahora.

Pero algunas compañías privadas han desarrollado otras técnicas para producir litio que también usan menos agua dulce.

«Una vez que la salmuera se bombea, la ponemos en una columna de agua durante un par de horas. Hay pequeños gránulos del tamaño de medio grano de arroz. Estos gránulos extraen el litio del agua», dice Steve Promnitz, director gerente de Lake Resources, una empresa australiana dedicada a la exploración en Olaroz Cauchari, que pretende comenzar la producción en 2023.

Dra. Victoria Flexer

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Victoria Flexer dice que faltan investigaciones independientes.

«A las dos horas devolvemos ese agua al acuífero. Es exactamente la misma, pero sin litio. Después se puede tratar ese producto concentrado y convertirlo en un producto de litio».

Estos dos métodos evitan la necesidad de enormes piscinas de evaporación, reduciendo la huella ambiental.

Pero en la cuenca de Salinas Grandes y en la Laguna de Guayatayoc, donde se detuvo la exploración de litio desde las protestas de febrero, Verónica Sánchez no se deja impresionar.

«No vamos a permitir más minería aquí», dice con firmeza.

Y a diferencia de la región de Olaroz Cauchari, donde los lugareños no tuvieron muchas opciones para impulsar sus perspectivas económicas antes de la llegada de las compañías de litio, las comunidades de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc tienen una relación comercial sólida con el salar.

Muchos turistas que se toman selfies los visitan todos los días. Hay puestos que venden chucherías talladas en sal mientras las mujeres asan empanadas rellenas de carne de llama. Y hay ingresos de la recolección tradicional de sal.

AIS Resources, la compañía canadiense dedicada a la exploración de litio cuando ocurrieron las protestas, no quiso ser entrevistada por la BBC.

jujuy, Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Este es el pueblo de Verónica, Santuario Tres Pozos, Salinas Grandes.

En cualquier caso, nueve meses después, el callejón sin salida continúa. Por eso ninguna de las compañías de litio con concesiones en Salinas Grandes y la Laguna Guayatayoc puede trabajar ahí.

«El gobierno de Jujuy está totalmente abierto a hablar», dice Soler. «Respetamos a la comunidad, pero al mismo tiempo debemos respetar la ley».

Él afirma que la exploración continuará.

En 2017 había unos tres millones de vehículos eléctricos en las carreteras de todo el mundo. Y la Agencia Internacional de Energía ha pronosticado un aumento de casi 125 millones para 2030.

Steve Promnitz compara el cambio que está llegando a la revolución del transporte con el que se produjo a principios del siglo XX.

«Hacia 1910, nadie podía verlo. Y luego en la década de 1920 nadie imaginaba todavía usando caballos. Eso es lo que va a pasar con los autos eléctricos que funcionan con baterías de litio. Esta es una tecnología probada».

Pero Verónica Chávez tiene un mensaje para los conductores que quieren un auto eléctrico para «descarbonizar» sus vidas y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

«Nosotros también tenemos derecho a vivir en paz. Y no deberíamos cargar con las consecuencias de quienes quieren salvar el planeta… porque nos están matando».

Imagen de portada: Gentileza de BBC/LINDA PRESSLY

FUENTE RESPONSABLE: Enviada especial de BBC News a Jujuy, Argentina. Linda Pressly. 20/10/2019

Economía/Argentina/Medio Ambiente/Ciencia/Tecnología/Energía Renovable.

 

 

Energías renovables: qué son los hidrógenos verde, azul y negro (y por qué se invierten miles de millones en 2 de ellos).

Los automóviles con motores impulsados con hidrógeno ya son una realidad.

Cuando hace unas décadas se hablaba del hidrógeno como el combustible del futuro, parecía una realidad muy distante.

Pero el futuro ya está aquí con planes nacionales y multilaterales que están destinando inversiones estratosféricas a que el hidrógeno sustituya a otras fuentes de energía no renovable que han causado severos daños al planeta.

«Quizás no nos damos cuenta, pero estamos ya en ese futuro en el que el hidrógeno ya está dando sus pasos», dice a BBC Mundo el doctor Alejandro Karelovic, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción (Chile).

«Ya existen mercados de hidrógeno verde, proyectos de producción de energía renovable ya toman en cuenta la generación de hidrógeno», añade.

Desde su uso en autobuses, trenes y automóviles, turbinas industriales y estufas, el hidrógeno ya se ha probado como un combustible que reemplaza a los derivados del petróleo, el carbón o el gas.

Reino Unido ha puesto en marcha autobuses abastecidos con hidrógeno que no libera gases nocivos al ambiente.

Si bien en la actualidad la producción de hidrógeno con fines energéticos no está libre de generar dióxido de carbono (CO2), el causante del efecto invernadero y el calentamiento global, no es una tarea imposible.

De hecho ya hay desarrollos avanzados que muestran que el hidrógeno es la fuente deseada de energía libre de contaminantes derivados y hay señales de que será un energético costeable.

Hidrógeno verde, azul y negro

Si bien el hidrógeno es el elemento químico más abundante del planeta, no se encuentra disponible como molécula en ningún yacimiento. Hay que obtenerlo de otras fuentes.

«La principal es el agua, H2O. Y los combustibles fósiles también tienen mucho hidrógeno, como el gas natural. Esa es la principal fuente para obtenerlo en la actualidad», explica Karelovic.

Una ilustración de la composición del agua

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El agua es una fuente de hidrógeno.

La producción de hidrógeno con fines energéticos se clasifica por colores que hacen referencia a qué tan limpia o no es su generación.

El más común hoy en día es el hidrógeno azul. Para generarlo, se extrae de los yacimientos de gas natural.

Si se evita que se libere a la superficie CO2, no contribuye al calentamiento global. Pero lograrlo eso eleva los costos, por lo que mucho es producido con alguna carga de carbón.

«Es el mejor disponible en el momento», dice Karelovic.

Un auto con la leyenda "hidrógeno azul"

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El hidrógeno azul es el más disponible en la actualidad.

Hay uno más limpio y deseable: el hidrógeno verde es aquel que se produce a través de fuentes renovables de energía, como la que generan los campos de paneles solares o los eólicos, que aprovechan los vientos.

Esa energía limpia se emplea para alimentar máquinas.

Un electrolizador, por ejemplo, puede extraer el hidrógeno que hay en el agua y así se genera en el proceso solo vapor y no se quema ningún combustible nocivo.

Un campo eólico

FUENTE DE LA IMAGEN – EPA

La energía eólica, que no contamina, puede ser usada para generar hidrógeno de fuentes como el agua.

El hidrógeno también se ha producido durante décadas echando mano de estos combustibles no renovables, como el carbón o el petróleo. Se le llama hidrógeno negro (también marrón o gris) porque es parte del daño ambiental persistente.

«Ahora mismo se produce mucho hidrógeno, pues se usa en muchas materias primas, entre ellas los fertilizantes. La mayor parte, actualmente, viene de hidrógeno negro», explica Karelovic.

«A lo que tenemos que ir como humanidad es al hidrógeno verde. Es la única manera de salvarnos del cambio climático y de los problemas que se avecinan», añade.

¿Y qué hacer con el hidrógeno?

Mientras que energías limpias como la solar o la eólica son intermitentes, pues funcionan solo cuando hay sol o viento, el hidrógeno tiene la ventaja de poder almacenar y distribuir energía.

«El hidrógeno se puede usar de distintas maneras. Se puede usar para volver a producir electricidad, para crear materias primas, productos químicos. Se puede mezclar con otros combustibles para hacer combustión mixta», explica el experto de la Universidad de Concepción.

Un campo de energía solar

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Los campos de energía solar fotovoltaica tienen la desventaja de solo generar electricidad durante el día.

La producción del deseado hidrógeno verde ya está probada a través del uso de electrolizadores, dispositivos que dividen los elementos químicos del agua (dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno) en sus componentes.

El hidrógeno tiene múltiples aplicaciones: puede ser quemado directamente en sustitución del gas a nivel industrial o urbano, o en celdas de combustible de vehículos de transporte, entre ellos automóviles y trenes.

Puede servir para almacenar o producir energía eléctrica. Para refinar metales y en aplicaciones agrícolas como los fertilizantes.

Un gráfico del funcionamiento de un tren cero emisiones

Sin embargo, el proceso de crear hidrógeno a partir de energía eólica o solar tiene críticos, como el multimillonario Elon Musk, que llama «células tontas» a la creación de este tipo de baterías.

Señalan que es un desperdicio porque implica convertir la electricidad en gas y luego de nuevo en electricidad, una mezcla de dos pasos.

Pero quienes apoyan esta alternativa creen que eso es un problema de la infraestructura actual y que en una futura red eléctrica producirá tanta energía barata fuera de las horas pico que es necesario encontrarle otros usos.

Y esperan ver caer en picada el costo de las celdas de combustible.

Una bomba de energía de hidrógeno

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En algunos países ya hay bombas de energía para vehículos que tienen como base el hidrógeno.

Otro problema de la infraestructura actual, advierte Karelovic, es cómo transportarlo, ya que el hidrógeno es un gas que tiene que ser comprimido para moverlo, además de que es inflamable.

«Una de las soluciones es transformar el hidrógeno en un carrier (o portador) energético. Un ejemplo es el amoniaco, el metanol, que son mucho más fáciles de transportar. El hidrógeno se transforma en esas moléculas», explica.

América Latina, ¿protagonista o espectador?

La Unión Europea presentó en julio su plan para alcanzar en 2050 la sustitución de energías no renovables por hidrógeno verde y azul que contribuyan a «limpiar» el continente.

Su plan, que pretende poner en marcha generación de hidrógeno renovable desde este mismo 2020, tendrá una inversión inicial para esta década equivalente a casi US$50.000 millones.

Pero otros países europeos también están haciendo sus propios planes. Alemania ha destinado casi US$10.000 millones, mientras que Reino Unido está creando su Grupo de Trabajo del Hidrógeno para establecer presupuestos y metas.

Un tranvía impulsado por hidrógeno en Rusia

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Rusia puso en funcionamiento su primer tranvía de hidrógeno en San Petersburgo en 2019.

Los analistas estiman que para 2050, esta industria tendrá un valor de US$1,2 billones.

La producción y distribución de hidrógeno, en particular el verde, no es rentable en este momento ante otros combustibles fósiles como el petróleo o el gas.

«Pero las tecnologías van avanzando tan rápido que los precios de los electrolizadores y la tecnología asociada van disminuyendo rápidamente. Se prevé que en el año 2030 sería ya competitivo con la energía no renovable», dice Karelovic.

Requiere también de un impulso político, como la visión estratégica de potencias de Europa y Asia que no solo buscan el ansiado combustible limpio, sino ser competidores en el mercado energético del futuro.

Una celda energética de hidrógeno

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Las celdas de hidrógeno han probado ser una fuente confiable de energía.

«En Latinoamérica no podemos quedarnos atrás», dice Karelovic. «El que no se suba a esto va a quedar retrasado en las nuevas tecnologías. Por eso es súper importante que los países lo consideren para su economía y hacerlo lo antes posible».

En América Latina apenas hay esbozos de planes para sustituir combustibles fósiles por renovables como el hidrógeno, el cual puede ser producido por cualquier país, aunque tendrán ventajas competitivas aquellos que tengan infraestructura energética como la eólica, la solar o la hidroeléctrica.

Chile, en su región desértica, está entre los países que tienen un gran potencial en la generación de energía solar. En Centroamérica y México existen importantes recursos hidrológicos.

«Si uno no produce, por lo menos va a necesitar tecnología para poder usar este hidrógeno. Todos van a estar metidos en esto tarde o temprano», señala el experto chileno.

«Por eso es importante no quedarse atrás ahora, porque si no, vamos a estar como siempre: compramos la tecnología, no la desarrollamos».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Darío Brooks

Economía/Cambio Climático/Energías Renovables/Medio Ambiente/Ciencia

 

 

 

Cuál es el «oro líquido» que se esconde en los bosques de España.

En las provincias españolas de Segovia, Ávila y Valladolid se esconde un tesoro.

Allí, en medio de la Tierra de Pinares y la Sierra de Gredos, un espeso bosque de 400.000 hectáreas de pinos resinosos se extiende hacia las montañas.

Protegido del cálido sol español y bordeado de senderos, este bosque es un destino popular para locales y turistas.

Y, si lo visitas en la época adecuada y observas con detalle, verás a trabajadores junto a los troncos de los árboles llevando a cabo la tradición centenaria de recolectar el «oro líquido» del pino.

Un mercado en auge

La resina de pino fue utilizada por diferentes civilizaciones durante miles de años.

En España y en gran parte del Mediterráneo, se usó para impermeabilizar barcos, tratar quemaduras y encender antorchas, entre otras cosas.

Un extractor de resina en los bosques de Castilla y León en España.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

Pero según Alejandro Chozas, profesor del departamento de ingeniería forestal de la Universidad Politécnica de Madrid, no fue hasta los siglos XIX y XX cuando la extracción de resina de pino se volvió rentable en esa región española.

Cuando la tecnología y la industrialización ayudaron a convertir la savia espesa en plásticos, barnices, colas, neumáticos, caucho e incluso aditivos alimentarios a mediados del siglo XIX, los propietarios de los densos bosques de Pinus pinaster de Castilla y León vieron una oportunidad.

Los trabajadores empezaron a cortar la corteza de los pinos de resina en toda la región para recolectar la valiosa savia.

Y aunque este lento proceso se detuvo en gran parte del mundo, en la última década ha experimentado un renacimiento en Castilla y León, el lugar con más fabricantes de resina en toda Europa y uno de los últimos en el continente donde persiste esta práctica.

Herramientas y fotografías sobre la extracción de resina.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

Hoy en día, muchas familias de la región exhiben con orgullo viejas herramientas de extracción de resina de pino y fotografías de sus familiares «sangrando» a los árboles.

De la «muerte» a la vida»

Mariano Gómez nació en Ávila y trabajó durante 32 años extrayendo resina de pino.

«Mi padre era productor de resinas y yo aprendí de él. Al principio usaba hachas de leñador, pero me dolían mucho las manos. Hoy las herramientas están mejor diseñadas para cada tarea, pero todavía son manuales», explicó.

El proceso de extracción se mantuvo prácticamente sin cambios desde que comenzó esta industria, pero los fabricantes de resinas actuales crearon herramientas más eficientes y ergonómicas, así como productos químicos que estimulan la secreción de resina.

Como resultado, los rendimientos y la productividad mejoraron enormemente.

Recipiente con resina recién salida del árbol.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

La savia espesa de color blanco lechoso de la resina se utiliza para fabricar plásticos, barnices, pegamentos, neumáticos, caucho, e incluso aditivos alimentarios.

Lo que cambió también fue que en el pasado la extracción de resina era «hasta la muerte» de los árboles, utilizando métodos muy agresivos.

Pero, desde hace un tiempo ha habido un cambio «a la vida», con una práctica en la que se minimiza el número de incisiones en la corteza, reduciendo el daño en el árbol.

«Sangrando» a los árboles

En los meses más cálidos de marzo a noviembre, los productores locales extraen cuidadosamente la resina de los pinos quitando primero la capa exterior de la corteza del árbol.

Clavan un sostenedor y colocan un recipiente recolector. Luego, los extractores usan sus hachas para hacer incisiones diagonales en la corteza provocando un «sangrado» de los árboles y haciendo que su resina se filtre en el cubo. Cuando están llenos, vierten la savia en contenedores de 200 kg.

Herramienta antigua de extracción de resina.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

La práctica y las herramientas de extracción de resina se transmitían de generación en generación.

Los productores envían la sustancia a las fábricas destiladoras, que extraen la trementina de la resina que tiene una apariencia viscosa y amarillenta que se solidifica cuando se enfría y se convierte en piedras brillantes de color ámbar.

Orgullo local

Durante el auge de la extracción de resina de pino en España en 1961, cuando se extrajeron 55.267 toneladas, más del 90% procedía de los bosques de Castilla y León.

La falta de demanda y la fuerte caída de los precios llevaron a que la producción descendiera y casi desapareciera en la década de 1990. Muchos pensaron que este sería el fin de esta tradición española.

En Castilla y León, la resina no solo ha sido un sustento económico para las comunidades rurales, sino un oficio que se transmite de generación en generación.

Herramientas y árbol con resina.

FUENTE DE LA IMAGEN -SUSANA GIRÓN

Muchas familias tienen al menos una persona que ha «desangrado» árboles o participó en su destilación.

Gran parte de la actividad económica y social en estos pueblos siempre ha estado marcada por la industria de la resina y las comunidades mantienen este legado como parte importante de su cultura.

¿Una alternativa ecológica al petróleo?

Según varios estudios, al ritmo actual de extracción, se espera que las reservas de petróleo de la Tierra se agoten cerca del 2050.

Blanca Rodríguez-Chaves, vicedecana de la facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Madrid y experta en políticas ambientales, cree que la resina podría ser una alternativa.

Sostiene que la mayoría de los productos elaborados con petróleo, como el plástico, por ejemplo, que no es biodegradable, también se pueden fabricar con resina y se descomponen más fácilmente.

«La resina es el petróleo del mundo de hoy y del futuro. La idea es que todos los usos del petróleo sean reemplazados por la resina», afirmó.

Resina solidificada.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

Algunos expertos españoles afirman que la resina de pino podría ser una alternativa viable al petróleo.

«Los plásticos ya se están fabricando a partir de resina. (Se utiliza) en la industria cosmética y farmacéutica además de sus aplicaciones en la construcción o en la fabricación de barnices y colas. El bosque es el gran proveedor de recursos renovables y energía que permite sustituir los productos del petróleo. La resina juega el papel principal», aseguró.

Retorno rural

Los defensores de la resina de pino también creen que podría ofrecer una solución al éxodo rural de España.

Según un informe del Banco de España, el 42% de las localidades del país se ven afectadas por la despoblación porque cada vez son más los jóvenes que abandonan el campo para buscar mejores oportunidades laborales en las ciudades.

Este fenómeno se agrava en Castilla y León, donde el 80% de los municipios de 14 provincias se consideran «en peligro de extinción».

Sin embargo, debido al nuevo interés por la resina de pino, algunos jóvenes han comenzado a regresar.

Tajos para "desangrar" a un árbol.

FUENTE DE LA IMAGEN -SUSANA GIRÓN

Guillermo Arranz es uno de ellos. Vive y trabaja en Cuéllar (Segovia) y es la cuarta generación de resineros de su familia.

«El pinar es mi oficina y la posibilidad de seguir trabajando en el lugar donde nací. Lo que más me gusta de mi trabajo es la libertad de no tener jefe, y por supuesto, el contacto directo con la naturaleza y mi gente», contó.

Vicente Rodríguez trabaja como productor de resina en su ciudad natal de Casavieja y es uno de los aproximadamente 30 productores de resina en Ávila.

«Somos pocos. La gente todavía se sorprende cuando nos ve resinando los pinos. Creen que somos algo del pasado. Pero no entienden que el futuro de estas áreas (está conectado a) la resina», dijo.

Isabel Jiménez con sus herramientas de trabajo de extracción de resina.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

Cuando Isabel Jiménez empezó a extraer resina hace tres años, los hombres pensaron que solo duraría unas semanas.

Isabel Jiménez es una de las pocas mujeres que extrae resina de pino de la zona. Dada la dureza del trabajo, tradicionalmente el trabajo de las mujeres se limitaba a tareas de apoyo.

«Todavía recuerdo cuando empecé a extraer resina y los hombres hacían bromas y apuestas sobre cuántas semanas iba a durar. Y aquí estoy tres años después. Soy una mujer físicamente fuerte. Además de ser un estilo de vida para mí y una fuente de ingresos, este es mi reino. Mi pequeño pedazo de tierra en la Tierra».

Autonomía en el trabajo y turismo

Aproximadamente el 95% de la extracción de resina de pino de España se realiza en Castilla y León, y Arranz y Rodríguez creen que la mejor forma de preservar estos bosques milenarios es dar mayor control a los propios extractores.

«El futuro es permitir que los productores de resina administren (su) propio territorio. Si el gobierno nos diera ayuda a cambio de limpiar o monitorear las montañas, trabajaríamos todo el año y habría muchos más resineros dispuestos a trabajar en las montañas», dijo Rodríguez.

Un hombre trabajando en un árbol.

FUENTE DE LA IMAGEN – SUSANA GIRÓN

Al atraer a más jóvenes a vivir y trabajar en estos pueblos rurales, Rodríguez cree que la región podría ver un aumento en el ecoturismo.

Para contribuir a que esto sea una realidad, la zona rica en resina del Valle del Tiétar (Ávila) se ha postulado recientemente para convertirse en Reserva de la Biosfera protegida por la Unesco.

También hay varios museos donde los visitantes pueden ver las tradicionales cabañas donde dormían los primeros trabajadores y apreciar herramientas antiguas, y varias empresas ofrecen recorridos guiados por la «Ruta de la Resina».

Los fines de semana, estos frondosos bosques pueden llenarse con el sonido de los pasos de los turistas que vienen para escapar del bullicio de las ciudades cercanas.

Pero si prestas atención, puedes escuchar la gota del «oro líquido» de España mientras cae en los cubos que cuelgan de los troncos de los árboles.

Imagen de portada: Gentileza de BBC Travel Susana Girón

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel Por Susana Girón

Recursos Naturales/Resina de pino/Energía/España/Sociedad

Una monstruosa multiturbina flotante.

Así quiere revolucionar la obtención de energía eólica en alta mar una empresa noruega.

Si deseas profundizar sobre el tema tan controversial de la energía, cliquea por favor en aquello que observes subrayado o “en negrita”. Muchas gracias.

Mientras el debate en torno a las centrales nucleares se aviva (especialmente en España), la carrera hacia la «transición verde» sigue y las empresas y especialistas en la producción de energía a partir de fuentes renovables continúan intentando evolucionar soluciones ya muy extendidas como la energía eólica. En este ámbito, resulta bastante llamativo el proyecto de multiturbina flotante que busca elevar la producción de energía considerablemente con respecto a las turbinas tradicionales.

Se trata de un proyecto de la compañía noruega Wind Catching Systems, cuyo nombre es toda una declaración de intenciones considerando que las actuales turbinas son algo del pasado. Al menos en el factor forma en la que abundan tanto en tierra firme como en mar, según el CEO de esta empresa.

Rediseñar lo que ha demostrado ser competente.

Según dónde viváis, puede que tengáis cerca una de las actuales instalaciones eólicas en alta mar, o que quizás como quien os escribe las hayáis visto con una mezcla de curiosidad y fascinación al volar por áreas como la costa danesa, donde se observan las turbinas que se ven habitualmente en colinas asomar por el mar. Es decir, la idea de la energía eólica en turbinas en el mar no es nueva ni mucho menos, y hay países que planean recurrir a ella a lo bestia, como Reino Unido.

Hablando de turbinas eólicas flotantes, la idea no es estrictamente nueva. Aquí, por ejemplo, vimos la aproximación de X1 Wind, desarrollada en Barcelona, o la estrictamente flotante (en el aire) de Altaeros Energies. Y la idea de los noruegos es algo distinta, aunque no menos ambiciosa.

Se trata de unificar más de 100 turbinas de 1 MW para conseguir una eficiencia de hasta cinco veces la de la turbina actual más grande, según comunicaban en Wind Catching Systems. Su fundamento, según explican, es que con una turbina convencional se limita la producción de energía sobre un viento de 11-12 metros/segundo porque las aspas empiezan a cabecear, y que la multiturbina es capaz de aprovechar esas mayores velocidades al tener aspas más cortas.

Un render para tener una idea de la altura de las multiturbinas.

De ahí que calculen una producción de energía anual de 2,5 veces la de una turbina normal, aunque éstas sean de unos 15 MW (y las de la multiturbina de 1 MW). El cálculo que hacen es el de que cinco multiturbinas flotantes podrán producir la misma electricidad que 25 turbinas convencionales.

Con ello, la promesa es de que cada multiturbina flotante dé suficiente energía como para abastecer a 80.000 hogares en un año. También que, pese a estar en pleno océano, soportando esos fuertes vientos, oleajes y tormentas, aguantarían hasta 50 años y tendrán un coste menor de mantenimiento que los sistemas flotantes actuales.

Las multiturbinas medirán unos 305 metros de altura, más o menos tres veces la altura de una turbina actual estándar, y se situarán sobre plataformas flotantes ancladas al suelo marino. La ventaja de flotar y de no requerir instalación, más allá de los teóricos costes, es que su instalación y mantenimiento no requiere que se construyan como mucho a unos 30 kilómetros de la costa, de manera que así se aprovecharán los vientos oceánicos más potentes (alejados de la costa).

Apuntaba Ole Heggheim, CEO de Wind Catching Systems, que la instalación proyectada por su compañía es menos costosa de construir, un 80% menos, que las actuales plataformas flotantes eólicas. Ronny Karlsen, CFO, explicaba que el diseño incorpora un sistema de ascensores para el mantenimiento y que está pensado para que si hay que cambiar o reparar alguna aspa, sólo tenga que pararse una turbina, no las 126 de una instalación.

La idea es que los materiales se puedan reutilizar, por ejemplo, al retirar una multiturbina. O bien reciclar aspas, dado que se recurrirá al aluminio y no a la fibra de vidrio y carbono como en las turbinas actuales (lo cual es un problema en cuanto a la gestión de residuos), y el CEO habla en FastCompany de algo tan sencillo como fundir las viejas para crear nuevas.

Heggheim apunta a 2022 o 2023 para ver funcionar a la multiturbina flotante, con lo cual lograrían haber tardado en construirla menos tiempo que lo que según el CEO se tarda en poner en marcha una plataforma eólica flotante de las actuales. Evidentemente, todo lo expuesto por los datos de la empresa es favorable, pero habrá que ver si en la realidad todo resulta tan ventajoso una vez se ponga en marcha.

Como decíamos, hay precedentes como Hywind, en Escocia. La primera instalación eólica flotante que ha ido auto superando su récord de producción, llegando a dar según sus datos hasta 80.00-100.000 MW en condiciones muy favorables, por lo que si la estructura de la multiturbina cumple quizás llegue a la meta prometida.

Otro aspecto es el de la promesa de un mantenimiento menos costoso, en esfuerzo y en inversión. Por una parte se evita la costosa instalación en el mar de una turbina estándar al ser flotante, pero por otra están esos fuertes vientos que se quieren aprovechar, que también son un handicap ante cualquier posible reparación. Estaremos pendientes de su puesta en marcha, sobre todo si acaba siendo una alternativa más conveniente para obtener energía a nivel de eficiencia e impacto ambiental.

Imagen de portada: Gentileza de XALAKA

FUENTE: XALAKA – Por Anna Martinelli/Ciencia/Energías renovables/ Medio Ambiente/Ecología sustentable.