¿Qué tan inteligente es su perro?: 

Un grupo de canes ‘genios’ sorprende a los científicos con sus excepcionales capacidades de aprendizaje.

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Los perros pueden aprender fácilmente palabras relacionadas con acciones como sentarse o acostarse, pero muy pocos pueden memorizar los nombres de objetos, aseguran los investigadores.

Todos los perros son inteligentes, pero algunos tienen un talento único para aprender nombres de objetos nuevos en corto tiempo y retenerlos en su memoria a largo plazo, según un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Eotvos Loránd (Hungría) publicado este miércoles en la revista The Royal Society.

Para la investigación se eligieron seis perros de la raza border collie de diferentes países. La enseñanza de palabras nuevas fue realizada por los dueños de los animales siguiendo instrucciones de los científicos, quienes monitorean el proceso de forma virtual. El experimento se dividió en cuatro etapas. En la primera, los propietarios tuvieron que enseñar a sus mascotas los nombres de seis juguetes desconocidos en una semana. Al cabo de dos semanas, repitieron el proceso con otros doce objetos nuevos. En las pruebas de los dos ensayos, las mascotas recogieron el objeto correcto en el 84,74 % y 86,81 % de las veces, respectivamente.

Tras esas dos fases de adiestramiento se guardaron los juguetes y los volvieron a sacar un mes después. Se mezclaron seis juguetes utilizados en los experimentos anteriores con otros objetos y pidieron a los animales que recogieran únicamente los nuevos. Un proceso similar se repitió después de dos meses y en ambas ocasiones los canes tomaron los juguetes correctos en el 61,11 % y 57,41 % de las veces, respectivamente.

Modelo para estudiar el comportamiento humano

“Sabemos que los perros pueden aprender fácilmente palabras relacionadas con acciones como sentarse o acostarse, pero muy pocos pueden aprender los nombres de objetos”, afirmó la autora principal del estudio, Shany Dror.

El border collie es uno de los perros más inteligentes, pero no todos los ejemplares de esa raza tienen la capacidad de aprender y recordar con facilidad palabras nuevas como los que participaron en el estudio. También encontraron ejemplares de otras razas con un talento similar, incluido un pastor alemán, un pequinés, un pastor australiano miniatura y algunos de razas mixtas.

“Los perros son buenos modelos para estudiar el comportamiento humano a medida que evolucionan y se desarrollan en el entorno humano”, explicó el profesor Adam Miklósi, coautor del estudio. “Con estos talentosos canes tenemos una oportunidad única de estudiar cómo otras especies entienden el lenguaje humano y cómo el aprendizaje de palabras influye en la forma en que pensamos sobre el mundo”, concluyó.

Imagen de portada: Gentileza de RT en vivo.

FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo.

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Cómo entrenar tu cerebro para mejorar tu rendimiento cognitivo.

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A medida que nos vamos haciendo mayores el rendimiento cognitivo, la concentración, la memoria y el aprendizaje se deterioran. Además, hay muchos factores que influyen en nuestro rendimiento cognitivo que están en nuestro día a día y no nos damos cuenta.

El cerebro es un órgano tan importante como los demás y tendemos a centrarnos demasiado en nuestro bienestar físico que nos olvidamos de nuestro bienestar mental. Por ello, te vamos a dar una serie de consejos para saber cómo entrenar tu cerebro para mejorar tu rendimiento cognitivo.

Trata de liberarte de una mala rutina.

Una mente que no sale de su zona de confort, que no explora nuevas formas de pensamientos es una mente estancada y restringida. De hecho, según un estudio, aquellas personas que se involucran en desafíos y en experiencias emocionantes tienen más probabilidad de mantener un alto rendimiento y funcionamiento cognitivo.

Sin embargo, al otro lado de la moneda hay la participación pasiva donde no creará nuevos retos y la mente no se nutrirá, por lo que no habrá un aumento en el rendimiento cognitivo, al contrario.

El simple hecho de escuchar música nueva e incluso de jugar a nuevos juegos de ordenador, por ejemplo, ya provoca una estimulación mental, por lo que es muy fácil aumentar tu desarrollo mental. Sal de tu zona de confort y encuentra algo que te apasione, ya que si estás dentro de ella es muy difícil que estés una zona donde mejores a nivel cognitivo.

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Trata de seguir moviéndote todos los días.

Hay infinitos estudios que respaldan que el ejercicio físico tiene un efecto increíble en la estimulación y el desarrollo mental, ya que un cuerpo sano también está estrechamente relacionado con una mente sana.

De hecho, los investigadores de la Universidad de Minnesota descubrieron, en el 2014, que una mejora en la aptitud cardiorrespiratoria se correlacionó directamente con una mejora de la capacidad cognitiva, que se mantenía en el futuro.

Además, la actividad física también tiene efectos positivos en estados emocionales alterados como la depresión y ansiedad, haciendo que las personas que realizan ejercicio físico se sientan más motivados y menos estresados que las personas que no hacen ningún deporte.

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Trata de dormir lo suficiente para cubrir las horas recomendadas.

Dormir poco durante un periodo de tiempo largo tiene efectos muy nocivos para la salud, de hecho puede ralentizar tu desarrollo profesional y personal de forma drástica ya que tu capacidad de memoria, aprendizaje, captación de información y rapidez mental disminuye. Por lo que, dormir las horas necesarias es fundamental para tener un buen rendimiento cognitivo.

Un estudio que realizó la Universidad de Brown demostró que el sueño insuficiente bloquea el conocimiento adquirido al aprender nuevas tareas y disminuye el rendimiento cognitivo. Es más, la somnolencia excesiva se demostró que puede impedir que el cerebro interiorice gran parte del aprendizaje o el trabajo que ha realizado durante el día, haciendo que esa información se pierda e impidiéndote recordarla al cabo de unas horas.

La alimentación también influye en el desarrollo cognitivo.

A medida que se han hecho investigaciones al respecto se ha descubierto que hay ciertos alimentos que son perfectos para el cerebro, que son los llamados Brain Foods que son aquellos que si los ingieres de forma habitual pueden ayudarte a mejorar el rendimiento cognitivo.

Por ejemplo, los más famosos son los alimentos ricos en ácidos grasos como el omega-3, como el pescado y las nueces, son capaces de ayudar a combatir la depresión y mejorar la cognición con el tiempo.

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Por otro lado, los antioxidantes, que se encuentran principalmente en los arándanos y las bayas de acai, pueden ralentizar los efectos perjudiciales que tienen los radicales libres en el cerebro.

Además, los alimentos ricos en hierro, como la carne, los huevos y las verduras de color oscuro, pueden ser responsables de mejorar la concentración y aumentar el coeficiente intelectual. Es más, los alimentos que contienen vitamina B1, sobre todo los cereales y los panes integrales, pueden ayudar a mejorar la velocidad de los procesos mentales.

Trata de confiar en el poder de la risa.

Sonreír y reír provoca una secreción de endorfinas que influyen en el desarrollo cognitivo, ya que ayuda a reducir la influencia del cortisol frenar trastornos emocionales como es estrés y la depresión. De hecho la risa y otras formas positivas de ver las cosas pueden mejorar la capacidad para pensar de forma creativa y de ver los problemas desde una perspectiva nueva.

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Además, un estudio realizado en el 2016 demostró que la risa puede ayudar a eliminar la incidencia de epinefrina en nuestro cuerpo, mejorando los valores de hipertensión arterial y reduciendo el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca.

Imagen de portada: Gentileza de Vitónica.iStock.

FUENTE RESPONSABLE: Vitónica. Ejercicios que benefician las capacidades cognitivas. Razones para disminuir el estrés asi como la ansiedad. Como hacer para evitarlo. Por Guille Andreu

El emocionante texto de María Moreno en la reapertura del Museo del Libro y la Lengua.

La paradoja de tener dislexia tras un ACV y dirigir una sede literaria

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En un acto realizado en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno se anunció la reapertura del Museo del Libro y de la Lengua, de lunes a viernes. Su directora, María Moreno, que sufrió un accidente cerebrovascular a inicios de julio, preparó un emocionante texto que fue leído por la escritora Inés Ulanovsky durante el evento. 

El texto completo

Que el Museo del Libro y de la Lengua sea dirigido por alguien que ha sufrido los efectos de un ACV, entre los cuales se encuentra una severa dislexia, es decir, que siente un sabor amargo en la lengua del cuerpo y la del alma, según una frase elegíaca de don Leopoldo Marechal en su Adán Buenosayres, parece una obra de Copi; pero como la vida tiene los argumentos más extravagantes, es despóticamente real.

El 3 de julio de 2021 tuve un infarto cerebral que me provocó parálisis en el lado derecho de mi cuerpo, incluida la mano –nunca pensaba en ella, simplemente estaba ahí para servirte en mis caprichosas asociaciones literarias, era la mano de escribir–. Estaba escribiendo sobre la potencia de la enfermedad y de la asimetría corporal en la obra de Lina Meruane y Mario Bellatin. Nunca volveré a provocar a los dioses que convierten la escritura en una profecía.

Mi mano derecha yace exangüe, lívida, sobre una plataforma de elevación; los dedos apiñados, las uñas pintadas de rojo, apenas firmes para sostener un abanico como en un cuadro de Prilidiano Pueyrredón. Mi pierna derecha se siente como la del capitán Ahab, pero mucho peor escrita. No escribo las palabras que deseo; a estas las olvido fácilmente. Escribo las que son fruto de una negociación; a veces, otras que nunca hubiera escrito de no haber tenido un ACV. Escribo esto con el índice de la mano izquierda, que se ve obligado a realizar con el dedo pulgar simples coreografías para tocar simultáneamente Alt y la tecla del signo de puntuación buscado.

Se asocia la dislexia al retraso mental, a la media lengua de los niños. Solo los llamados subalternos dicen “no entiendo”, con firmeza, cuando en realidad son los únicos que entienden y reconocen que detrás de los fallos del lenguaje están los antiguos privilegios.

El neurólogo y escritor Oliver Sacks mostró la existencia del inconsciente al observar en los accidentados neurológicos una imaginación que excedía las estrategias de la enfermedad al servicio del impulso reparador y, por supuesto, al soporte material del cerebro humano. En El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Un antropólogo en Marte y Veo una voz, Sacks registra unos “despertares” que evocan la prodigalidad creativa de un Leonardo: un músico que no puede diferenciar entre su esposa y una gorra pero que es genial, una escultora que no percibe sus manos y es un éxito, un sordomudo orador y lingüista. En cierta ocasión escuchó unas carcajadas convulsivas que provenían de la sala de afásicos del hospital donde trabajaba. Al entrar descubrió que la reacción se estaba produciendo ante el discurso del presidente –Sacks no dice cuál, aunque se puede sospechar que se trata de Ronald Reagan–. Según el diagnóstico médico ciertos afásicos no pueden comprender el significado de las palabras y sí, con peculiar precisión, la expresión que las acompaña, es decir la teatralidad. Su conclusión es que a un afásico no se le puede mentir. Una mujer, Emily D., ocupante también del pabellón de afasia, sufría una enfermedad diferente, la agnosia, que le hacía comprender el sentido de las palabras pero no sus cualidades expresivas. Esta mujer determinó que el discurso del presidente no era buena prosa, es decir, desaprobó su retórica. ¿Deberían los afásicos postularse como analistas políticos?

Yo también tuve mis musas: las de la disartria. He renunciado a mis excesos barrocos y a mis enumeraciones caóticas rococó. He llegado a la síntesis por un déficit, no por voluntad. He ganado en lectores, ahora soy transparente, mientras que mi habla se vuelve a veces infranqueable.

Esta larga introducción es para anunciar que el Museo del Libro y de la Lengua está abierto a las lenguas rotas e infartadas, a sus invenciones, que no pueden adjudicarse simplemente al concepto de reparación.

Hoy es el décimo cumpleaños del Museo y, por lo menos, la tercera reinauguración de las muestras La kermés del día después y Mareadas en la marea: diario de una revolución feminista. En la última inauguración las sacamos al jardín y las filmamos. La kermés del día después aludía a la pastilla del día después y ahora, con la ley del aborto obtenida, vuelve a ser la kermés del día después de la inauguración. Esta vez levantamos un altar en homenaje a las víctimas de femicidio, y dice así:

“La culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía”. (Las Tesis)

Las que siendo una menos siempre fueron por más. A sus cuerpos gozosos, deseantes. A sus ganas de bailar, hacer el amor, de vivir su libertad hasta el fondo. Para ellas es este altar de cotillón e iconografía popular de nuestra américa en el que no quisiéramos tener que escribir un nombre más.

A sus memorias, amorosamente.

Felicitaciones a la craneoteca del Museo: Esteban Bitesnik, Inés Girola, Pablo Licheri, Inés Ulanovsky, Nicolás León Rubio, Martín Algieri, Ornella Benevento, Laura Orgambide, Viviana Gonzalez y Gabriel Zarco que supo encontrar aquí su cajita feliz con lealtad y compromiso. Felicito también, especialmente, a Viviana, que de ahora en adelante abrirá las puertas a los visitantes.

Agradezco su paciencia.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE RESPONSABLE: Página 12

Museo del Libro y de la Lengua. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN – FINAL

Estimular la mente.

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Una forma de tener al cerebro entretenido es cambiar nuestras rutinas. Hacer cada día lo mismo a las mismas horas es una buena práctica en las personas con demencia o en los mayores con riesgo de desorientación. 

Sin embargo, introducir ciertas novedades en el día a día es fundamental en las personas que se valen por sí mismas para no caer en la monotonía.

Foto: Foto: iStock.

Los mejores trucos para fortalecer la memoria a corto y largo plazo

Otra buena manera de entrenar la memoria es por medio de los juegos y pasatiempos. Si se tiene compañía, se puede estimular el cerebro jugando contra alguien a diferentes juegos de mesa. 

Si no, existen pasatiempos que se adaptan a todos los niveles cognitivos e, incluso, videojuegos como ‘Brain Training’ que sirven para trabajar con la memoria a corto y largo plazo. Otro de los buenos consejos para que el cerebro siga funcionando correctamente es la lectura. 

Con un libro no solo estamos estimulando la memoria, sino que también dejamos volar la imaginación. Cada persona se imagina un libro de una manera diferente y los lectores se formarán en su cabeza las imágenes que ellos desarrollen de la historia que están leyendo, haciendo trabajar al cerebro. La vida familiar y social es fundamental para mantener el cerebro en funcionamiento 

El último consejo para fortalecer la memoria es un repaso por algunas rutinas diarias que debemos hacer, tanto en casa como en la calle: enumerar lo que se ve en un paseo, escribir cartas a antiguos amigos, repasar los álbumes de fotos, hacer juegos de palabras… Todos estos pequeños trucos ayudan a que nuestro cerebro no deje de trabajar y no perdamos la memoria.

Así puedes hacer las paces con tu memoria: trucos para no olvidar las tareas pendientes.

Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución.

Vuelve septiembre y vuelve la rutina, es decir, las nuevas tareas que nunca son nuevas del todo y que, además, se juntan con la recopilación de tareas que has dejando “para otro momento” y que el verano enterró en el cajón del olvido o de septiembre, que es lo mismo. De repente, nos quedamos atrapados en esa espiral de cosas que hay que hacer sin nuevo horizonte lo suficientemente cercano para volver a mirar de reojo a la idea de posponerlas. 

Colapso. ¿Cómo nos vamos a acordar de cada cosa en el momento exacto de llevarlas a cabo? Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución para que el proceso no se haga más cuesta arriba de lo que ya nos resulta la vuelta al ajetreo diario. El experto en educación y vida laboral Marty Nemko sugiere una serie de ideas para que las pongas en marcha.

En el portal de Psychology Today, Nemko ha recogido lo que, según su propia experiencia, resulta más factible para evitar ese cóctel fatal de desgana y desmemoria. Coge lápiz y papel, o no:

Menos apuntar y más hacer

Lo primero que el experto asegura que hay que apuntar es que no hay que apuntar tanto. Es decir, que dejes de hacerte listas y pegarlas en la pared de tu habitación, en la nevera o en cualquier parte de la casa que luego no vas a mirar como huyendo de ellas. ¿Para qué lo escribes si no le vas a prestar atención a la nota de aviso? Simplemente hazlo. “Si es solo una tarea de unos minutos, a menudo es mejor hacerla. Eso no solo evita que tu lista de tareas pendientes sea demasiado larga, sino que también suprime la posibilidad de olvidarlo”, dice Nemko, porque luego, ya sabes, llega el remordimiento.

No se trata de que no apuntes nada

Pero después de no intentar escribir menos, escribe. Sí, porque no se trata de que no apuntes nada, sino de que no lo apuntes todo. Sobre todo, resulta mejor apuntar aquello que nos surge y que no hacemos con regularidad, ya sea una actividad laboral o no. En estos casos, “coloca un post-it en la pantalla de tu ordenador, el espejo del baño u otro lugar por el que pases con frecuencia, por ejemplo, el mostrador de la cocina”. 

¡Pero míralo! Asimismo, cuando se trata de presentaciones, “no dejes que el miedo a olvidar te haga el guión y por ningún motivo te pongas a leer la presentación. Solo ten una hoja de referencia en una tarjeta de índice, con una palabra o frase para cada punto, ejemplo, estadística o anécdota”, recuerda Nemko.

Haz balances diarios

Si es necesario, antes del final de cada día, refresca tu memoria revisando las carpetas de correos enviados de tu correo electrónico y los mensajes de texto de tu móvil, es decir, haz un balance, de la mejor forma que consideres y teniendo en cuenta aquello a lo que dedicas más tiempo. De la misma forma, puede ayudarte “revisar tu correo electrónico y la carpeta de mensajes de texto enviados para ver si hay algo que hayas olvidado hacer”.

Según este experto, también puede ser buena idea tener siempre un bloc de notas a mano, y dejarlo junto a tu bolso, cartera o mochila para no olvidarlo nunca, para que recuerdes llevarlo contigo. También puedes tener una de repuesto en tu coche. Así podrás anotar todo aquello que se te viene a la cabeza en esos momentos menos oportunos.

Verbaliza y entrégate a la alarma

Pero no solo es bueno escribir, también verbalizar. Según Nemko: “Si hay algo que de otro modo podrías olvidar, podría ser útil decirlo en voz alta tres veces, con expresión”. De hecho, este experto sostiene que si tienes problemas para recordar el nombre de alguien, “repítelo en voz alta”, incluso haz con él una rima. Por supuesto, nuestra gran enemiga, la alarma, por más que no nos guste es, a su vez, una gran aliada. Así que, sobre todo para eventos o actividades urgentes que corres el riesgo de olvidar, usa la función de alarma de tu teléfono o un temporizador de cocina para recordártelo”.

Perdónate

“Para encontrar siempre tus llaves o lo que sea, actualízalo, es decir, adquiere el hábito de poner tus llaves siempre en el mismo lugar y hazlo de inmediato”, apunta. Por último, pero no menos importante, perdónate. Los descuidos no te caracterizan, no solo te pasan a ti. Todos olvidamos cosas, y a medida que envejecemos es posible que olvidemos más a menudo. Pero estos consejos pueden ayudarte a reconciliarte con tu memoria y, un poquito más, con septiembre y el regreso a las tareas.

LA MENTE SIEMPRE FUERTE

Las mejores formas de fortalecer tu memoria para que nunca se te pase nada

El cerebro es un músculo que tiene que ser entrenado como cualquier otro del cuerpo humano. Hoy vemos una serie de consejos de la mano de expertos para que nada se te olvide.

La mente, al igual que el cuerpo físico, necesita cuidarse y entrenarse para mantenerse siempre fuerte. De hecho, conservar nuestra memoria es uno de los aspectos clave para gozar de una vida plena y cargada de bienestar, pues nuestra vida cotidiana quedaría muy limitada en caso de que ir perdiendo gradualmente la capacidad de pensar conceptos y resolver situaciones que antes no nos deparaban ningún esfuerzo mental. Además, nuestra forma de vida actual resulta perjudicial en muchas ocasiones para forzarnos a recordar. Sin ir más lejos, ahora necesitamos hacer uso de dispositivos móviles tanto para buscar aquello que nos interesa y hemos olvidado como para recordarnos tareas pendientes o asuntos de lo más variados. De alguna manera, estos aparatos acaban siendo una extensión de nuestro propio cerebro, por lo que corremos el riesgo de ser más olvidadizos y perder la capacidad de rememorar detalles que antes podíamos recordar al ‘dedillo’. Por no hablar de la falta de atención que pueden producir y que nos impide concentrarnos en nuestras tareas.

¿Quieres evitar perder más memoria en la medida de lo posible y mantener a tu cerebro en forma todo lo máximo posible? La revista Preventionha reunido a una serie de expertos para que digan cuáles son los mejores trucos para conseguir que las cosas no se te olviden y ganar en calidad de vida.

No busques en Google, intenta recordar

Como decíamos, los teléfonos móviles han acabado siendo una extensión de nosotros mismos y muchas veces esto corre en nuestra contra. Internet es una gran herramienta para saber los nombres de aquellos actores que salían en tu película favorita y ya no te acuerdas, pero si lo usas en exceso para recuperar esta serie de datos que antes estaban perfectamente almacenados en tu cerebro, corres el riesgo de perder la habilidad para recordar las cosas. Por cierto, ¿te acuerdas, valga la redundancia, de aquellos tiempos en los que había que marcar cada uno de los dígitos del número al que querías llamar? Ahí está la prueba de que la tecnología, en muchos casos, nos ha hecho más olvidadizos, desechando datos y detalles que antes eran vitales en nuestra vida diaria y ahora apenas significan nada. Establece un horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantente estricto en relación al tiempo que le dedicas a cada una “El cerebro es una máquina de usar o desechar”, asevera Sara Mednich, profesora de ciencia cognitiva en la Universidad de California. “Cuando aprendemos cosas nuevas y luego las recordamos, activamos el hipocampo y la corteza prefrontal, áreas del cerebro íntimamente relacionadas con la memoria. Pero cuando confiamos en fuentes externas, como nuestros teléfonos o Internet, esas regiones del cerebro pueden debilitarse”.

Échate la siesta

Sí, tal y como suena. El sueño hace más por la memoria que cualquier pastilla que estimule la actividad mental. Dormir nos ayuda a interiorizar todos los conocimientos que hemos aprendido a lo largo del día, por lo que es de vital importancia que duermas tus horas necesarias para estar descansado y completamente despierto al día siguiente. En caso de no poder por distintos motivos, siempre puedes recurrir a una siesta breve después de comer. “Cuando nos echamos la siesta a mitad del día, nuestro cerebro se vuelve más eficiente”, recalca Mednick. La cifra de tiempo que marca la experta es una hora y media, aunque algunos pensarán que eso es demasiado. Con 30 minutos tienes más que suficiente.

Haz ejercicio

Cuando te mueves, el corazón bombea la sangre más rápido y también a tu cerebro. Junto con todos sus nutrientes. “El ejercicio estimula al cuerpo para que produzca una proteína que actúa como fertilizante para la mente, estimulando las neuronas para que broten asociaciones entre ellas y se comuniquen de forma más efectiva”, asegura Gary W. Small, experto en habilidades cognitivas.

Evita el ‘multitasking’

“El cerebro no está diseñado para hacer varias tareas a la vez”, incide Small. “Como resultado, la mente se estresa cuando se obliga a realizar varias tareas a la vez y entonces es cuando cometes más errores, lo que provoca que sea menos eficiente”. Este estrés, ya sea percibido o no, desencadena una liberación de hormonas que interfieren con la memoria a corto plazo.

¿Cómo evitarlo? Centrándome en una sola tarea, eliminando (lo primero) el teléfono de tu vista para evitar distracciones. También puedes establecer una especie de horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantenerte estricto en el tiempo que le dedicas a cada una.

Imagen de la Portada: Gentileza de Alma, Corazón y Vida.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida – Por EC

Envejecimiento/Memoria/Salud/Ejercicios

6 estrategias para detener tu diálogo interno negativo.

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A veces, el enemigo que impide nuestro bienestar es el tipo de diálogo interior que tenemos. En este artículo, te mostraremos cómo puedes mejorar tu voz interior para sentirte mejor.

Todos contamos con una voz interior con la que, de alguna manera, mantenemos conversaciones, un yo imaginario al que le hablamos y nos habla. En algunos casos, posee un tono amable y sirve de apoyo. No obstante, hay quienes conviven con una voz interna que no les ayuda. Este tipo de diálogo tiene consecuencias sobre la salud mental y física.

Incluso en los momentos en los que la gente piensa que la voz hostil está callada, en realidad está allí. Sin embargo, aplicando ciertas estrategias, puedes detener tu diálogo interno.

La importancia del diálogo interno

A menudo, la importancia del diálogo interno está infravalorada, llegando a pensar que nuestra manera de pensar no importa demasiado. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la forma en la que hablamos con nosotros mismos tiene gran influencia.

Rantanen et al. (2021) publicaron un estudio sobre los efectos de la verbalización en la actividad autónoma del organismo al recordar experiencias desagradables. Los resultados reflejaron que verbalizar un recuerdo negativo tenía efectos regulatorios en las respuestas simpática y parasimpática. En términos simples, ayudaba a las personas a mantenerse calmados, reduciendo su frecuencia cardíaca.

Por otro lado, Tanck et al. (2021) desarrollaron un trabajo en el que evaluaron la eficacia de la técnica de exposición al espejo. Más específicamente, su efectividad para abordar las emociones, la imagen corporal y los desórdenes alimenticios. En su investigación, los autores hicieron una comparación entre verbalizaciones positivas y negativas. Dentro de sus conclusiones, mencionan que las expresiones positivas son la mejor opción para favorecer la satisfacción corporal.

A la luz de estas evidencias, podemos valorar un poco mejor las consecuencias de mantener un diálogo interno negativo. Después de todo, un aspecto clave es el bienestar psicológico, y las voces negativas lo perjudican. Si cambias la manera en que hablas contigo, verás que te sientes mejor.

Marioneta con muchos pensamientos

6 claves para detener el diálogo interno negativo

Lo primero que debes saber es que el tipo de diálogo que tienes contigo mismo no surge de pronto. Estas verbalizaciones internas aparecen a partir de diferentes experiencias positivas o negativas que constituyen tu sistema de creencias. En otras palabras, es posible decir que es algo que aprendes con el paso del tiempo.

Por lo tanto, también puedes aprender a mantener un diálogo interno más positivo que te genere satisfacción. Para alcanzar este objetivo, solo necesitas desarrollar ciertos hábitos en tu vida cotidiana, como los que describimos a continuación.

1. Presta atención a los sesgos cognitivos

Los sesgos cognitivos son errores en el procesamiento de la información que producen percepciones alteradas de la realidad. Existen trabajos, como los de Platt et al. (2015), que habla sobre el vínculo entre estos y la depresión tanto en jóvenes como adultos.

Siguiendo esta línea, identificar y desechar los sesgos cognitivos mejora nuestro diálogo interno. Un ejemplo de esto sería el pensamiento catastrófico, que lleva a las personas a imaginar siempre los peores escenarios posibles. En esta situación podrías preguntarte: ¿qué probabilidad hay de que ocurra en realidad? Seguro que notarás que es algo poco racional.

2. Escucha la voz de tu interior

Un error común que cometen las personas es pensar que ignorar lo negativo es suficiente para evitar el malestar. En este sentido, es crucial recordar que todo lo que no se procesa como es debido vuelve a resurgir como un síntoma.

Empieza a escuchar las verbalizaciones que con frecuencia te dices durante el día. De ser posible, anótalas en un cuaderno, así, podrás comprender mejor cómo tu diálogo interior afecta tus emociones.

3. Integra verbalizaciones positivas a tu vida diaria

Una vez que identificas las expresiones negativas que te hacen sentir mal, es momento de reemplazarlas por otras positivas. Existen diferentes frases o mantras que puedes aplicar en distintas situaciones para regular tus emociones.

No solo basta con reconocer las ideas negativas y desecharlas, si quieres detener tu diálogo interno negativo, también debes incluir cosas positivas. Por ejemplo, un pensamiento negativo típico puede ser: “si algo sale mal, voy a angustiarme mucho”. En su lugar, podrías decir “si se presenta un problema, lo tomaré con calma y lo resolveré”.

4. Trabaja en tu autoestima

Tu voz interior tiene mucho que ver con tu autoestima. Los individuos que de modo constante se dirigen críticas destructivas, suelen tener una mala percepción de sí mismos.

En consecuencia, una estrategia útil para reducir el diálogo negativo es tener una visión más amable de tu persona. Recuerda que, así como tienes debilidades, también tienes virtudes que te han ayudado a crecer. Intenta hacer una lista con tus cualidades positivas y negativas para que puedas tener una percepción más realista.

5. Enfócate en el presente

Con frecuencia la gente tiende a preocuparse en exceso por el futuro o piensan demasiado en el pasado. Si solo piensas en las cosas que te faltan, en lo que podría pasar o los errores, sentirás malestar. Además, ten en mente que no hay forma de cambiar el pasado y el futuro todavía no ha llegado. Caer en estos círculos viciosos no te ayudará a detener tu diálogo interno negativo.

Cuando desarrollas un enfoque que tiende a centrarse en el presente, aumentas tu capacidad de respuesta y resolución de conflictos. De nada te sirve gastar energía mental y física en un problema que no existe, o en algo que ya no se puede modificar. En cambio, si abordas las situaciones según se presentan, podrás enfrentarlas mejor.

Mujer con los ojos cerrados al aire libre

6. Acude a psicoterapia

Por último, considera recibir acompañamiento psicológico para abordar tu malestar emocional. La consulta es un espacio en el que se pueden estudiar en profundidad las causas del diálogo negativo y comprender su función. De este modo, el psicólogo o psicoterapeuta podrá utilizar diferentes técnicas para ayudarte a desarrollar una voz interior más amable.

Cabe señalar que en ocasiones el diálogo interno negativo puede relacionarse con cuadros clínicos como la depresión o ansiedad. En esos casos, la intervención psicológica o psiquiátrica siempre será la mejor alternativa. No sólo para detener el diálogo interno negativo, sino también con el fin de tratar la afección psicológica.

Tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental

Si cuidas la forma en que te hablas a ti mismo toda tu realidad cambia. Esta artesanía psicológica no es precisamente fácil, pero si aplicas estas cuatro estrategias empezarás a notar beneficios día a día.

Hay una serie de tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental y que además le gustan a tu cerebro. La verdad es que a menudo descuidamos la gran trascendencia que tiene esa charla interna y cómo, en algunos casos, puede actuar como un debilitante del ánimo y la felicidad. Es más, esas conversaciones suelen ser el sustrato de muchos trastornos psicológicos.

Cabe señalar que el estudio sobre el diálogo interno es reciente. Hasta no hace demasiado, se infravalora la relación existente entre la forma en que las personas se hablan a sí mismas y el bienestar. Es más, en algún momento de nuestro pasado, se pensaba que el hecho de que alguien se «hablara a sí mismo» evidenciaba poco más que un rasgo de locura. Afortunadamente, ya sabemos que dialogar con nosotros mismos no solo es necesario, sino también saludable.

Ahora bien, es necesario hacerlo de manera adecuada. Porque no basta con que un día seamos nuestro peor enemigo y al otro, nos tratemos con respeto. El autocuidado es un ejercicio diario, riguroso y hábil con el que debemos comprometernos. Por ello, es interesante practicar estas cuatro formas de comunicación interna, cuatro estrategias que debemos tener presentes.

Chica con gafas aplicando los tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental

4 tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental

Hay épocas en que las cosas se nos complican más de la cuenta y el mundo entero (como dicen los niños) se nos hace «una bola». Es decir, cuesta masticar, tragar y digerir los problemas, todo se acumula y lo que empezó siendo una piedra en el camino acaba siendo una montaña insuperable. Pasar por épocas así es normal, como lo es también que nuestro diálogo interno se vuelva algo más negativo.

Ahora bien, la clave está en que esas situaciones no se vuelvan crónicas. En caso de que dejemos pasar el tiempo y ese tipo de pensamiento se vuelva negativo, corremos el riesgo de sufrir estrés e incluso problemas cognitivos como pérdidas de atención o memoria. Debemos reaccionar y para ello, lo ideal es aplicar estos tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental. Son los siguientes:

1. Sé Paul Auster, mejor un narrador en segunda persona

Nuestro diálogo interno casi siempre usa la voz en primera persona. Nos decimos aquello de “pero qué despistado soy, he metido la pata”, “si hago esto seguro que hago el ridículo”, “todo me va a salir mal…”.

Lo ideal en estos casos para ganar en sensación de control es usar la voz en segunda persona; ser un narrador un poco más alejado, pero directivo que es capaz de supervisar y a su vez controlar. Estrategias como decirnos “¿pero qué razón hay para que pienses que te vas a equivocar en esto? Mejor inténtalo y luego valoras”, “Venga, Carlos, puedes hacerlo”, “Muy bien, Elena, lo estás haciendo genial”.

El narrador en segunda persona no es muy común en literatura, pero cuando se usa, el efecto es muy intenso e impactante. Recordemos el libro de Paul Auster, Diario de invierno:

«Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro»

2. Sé un buen fotógrafo, amplía el enfoque

En un estudio realizado por la doctora Barbara Frederickson, de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, se demostró algo interesante. Cuando hacemos uso de un enfoque mental negativo es común aplicar la clásica visión de túnel. Es decir, nos focalizamos solo en lo adverso, en lo problemático, en el lado más oscuro de la vida.

Así, uno de los tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental es aprender a relativizar, a ser como un fotógrafo que hace un zoom panorámico y mucho más amplio. Solo así vemos más opciones, más perspectivas y esperanzas.

Decirnos cosas como “de acuerdo Natalia, estás preocupada, pero haz algo”; “fíjate en que hay más opciones que esa que ahora tienes en mente”; “habla con otras personas y verás como todo se puede solucionar”.

Mente de una persona con un corazón para representar la inteligencia emocional durante el confinamiento

3. Sí a las autoafirmaciones

Este dato no deja de ser curioso. Sabemos que el tema de las autoafirmaciones es un clásico, pero no falta quien lo pone en duda. El decirnos cosas como “eres valioso, mereces lo que quieres, vas a poder con esto o así como eres ya eres perfecto” entraba a menudo en ese campo de la espiritualidad o del crecimiento personal con menos evidencia científica.

Sin embargo, funciona. De hecho, son varios los estudios que avalan el hecho de cómo al decirnos cosas positivas, a modo de refuerzo, genera alivio, reduce el estrés y aumenta la positividad. Investigaciones como la llevada a cabo en la Universidad de California por el doctor Clayton Ricther son un ejemplo.

4. Charla empática, el mejor de los tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental

Hay muchas personas que son amables, compasivas e increíblemente empáticas con los demás. Sin embargo, consigo mismas son poco más que sus peores enemigos. ¿Por qué lo hacemos? A veces, es por baja autoestima, autoexigencia o porque, en realidad, siempre nos hemos hablado de ese modo.

Hay que cambiarlo. De hecho, el mejor de los tipos de diálogo interno que favorecen tu salud mental es la charla empática. Decirnos cosas como “Alberto, sé lo que sientes y entiendo que veas con angustia el no tener trabajo ahora. Sin embargo, ambos sabemos que has pasado por situaciones más complicadas antes. Podrás con ello, estoy contigo y creo en ti”.

Para concluir, solo cabe señalar un detalle: no es nada fácil cambiar el diálogo interno. Generamos pensamientos e ideas de manera tan automática que apenas somos conscientes de cómo modelan nuestro estado de ánimo. En la medida de lo posible, hay que tomar plena conciencia de todo lo que habita, pasa y ocupa nuestro universo mental. Pongámonos a ello.

Imagen de portada: Gentileza de La Mente es Maravillosa

FUENTE RESPONSABLE. La Mente es Maravillosa

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