“Gata maula”

Juegas conmigo como decia la letra

de aquel tango de Gardel, Razzano y Lepera.

Recordas aquello de “Mano a Mano”

donde ni vos ni yo habíamos nacido,

en que una de sus frases debilitan

la figura del afamado guapo, despechado

por el amor perdido que se fue con un bacán,

que solo se atreve a declamar en su despecho

algo absolutamente sublime y desesperado,

“como juega el gato maula con el mísero ratón”.

Esa es nuestra relación, me acechas

me arrinconas aprovechándote de un amor

que como el mío, no tendrás jamás.

Solo basta que me encuentres

para que sin dudarlo me atormentes,

llevándome donde lo haces siempre.

Tu dormitorio es el palacio de la lujuria,

el antro en que el demonio se apodera de ti

y te transformas saboreando los fluidos

de mi cuerpo y haciendo que yo te imite.

Las bocas se juntan, las lenguas penetran

por todo lugar conocido, pero es solo el preámbulo

de lo que vendrá, lo hacemos suavemente

pero recorriendo cada centímetro de nuestra piel.

Han pasado ya tres horas, y aun sigues insaciable

y yo exhausto me transformo en el mísero ratón,

mientras tu “gata ardiente” no caminas por el tejado

sino por todo y cada lugar de mi cuerpo.

Sigue y no detengas nunca…

Lujuria consentida

Recuerdo cuando abriste la puerta.
en forma sorpresiva y nos viste en la cama.
Te quedaste de pie en la puerta,
a pesar que te dije que te fueras,
me contestaste que no nos dejarías en paz.
Mi libido se fue al carajo y abandone la batalla.

Me vestí despacio, mordiendo la bronca
por la travesura de lo que eras, una mocosa insolente.
Baje por las escaleras, furioso para irme.
Como si nada hubiera pasado
Me preguntaste -…me alcanzas?
te fulmine con mi mirada, harto de tu soberbia.
Insististe una y otra vez, hasta que accedí.

Ya en el auto, me preguntaste si sabía la razón
del porque de tu actitud, al entrar al cuarto.
No, con desdén te dije.
Y allí estallo la bomba de neutrones.
“Quiero acostarme contigo y ahora mismo”
fue tu respuesta.
No te intereso que te dijera, que con ello nada ganarías.

Detuve el auto, ya habías reclinado tu asiento
te quitaste la ropa y luego aflojaste mi cinturón
y sin más tu mano fue a recorrer, a sabiendas
con que te encontrarías y con la otra guiaste mi mano
hacia tus zonas mas íntimas, al mismo tiempo.

Dos horas no te resultaron suficientes
intentando las posturas más excitantes e imposibles,
quise detenerte, pero eras una ninfómana insaciable
reiniciabas el acto, de una obra donde ambos éramos parte.

Tu boca

Es tu boca
la que provoca,
la que reclama,
la que insiste,
la que se muestra,
la que entreabre
sus labios,
la que desafía,
y es por ello,
que el instinto
salvaje de
todos los tiempos
del universo,
la hacen mía
una y otra vez,
un roce de labios
al comienzo,
mi lengua
saboreando
y hundiéndose
en lo más profundo.

Y tú,
que respondes.
Que jugueteas
y muerdes mi cuello,
soplas suavemente
sobre mis orejas,
sigues
con mi pecho,
no tienes limites,
continuas
deslizándote
hacia abajo,
y todo se inflama,
deja de ser
una sensación erótica,
para transformarse
en el éxtasis
del placer infinito,
como lo es
desde el inicio
del Génesis.

Apariencias…

Te tengo
en mis brazos,
abrazada
a mí pecho,
con pecado
concebida,
como cada
una de tus
fugas de sábado,
en que
te alejas
al que llamas
“bueno para nada”.

A veces,
siento que
ingreso
mansamente
en tu infierno.

Quieres todo
al mismo tiempo,
como si
un instinto
animal
te exigiera,
llegar hasta
a lo más prohibido.

Me libero
del pecado
de la lujuria,
y pienso si el
con su fortuna,
no se inmuta,
a pesar de saber
que te ha perdido
hace tiempo.

Pero el no
te dejara,
eres algo mas
para mostrar,
y menos
lo harás tu,
gustosa
de lujos
y apariencias.

Para ambos,
es solo un guión
a interpretar
con debido celo
día tras día.
Y yo?
Cómplice
de algo,
no endemoniado
como hace
años.

Para que esperar…

Quiero besarte
hasta dejarte
sin aliento.

Quiero recorrer
tu cuerpo
suavemente,
hasta arribar
como sediento
caminante
a ese, tu pubis
que deseo beber.

Déjame,
solo quiero
amarte,
como nunca
nadie lo
ha logrado hacer.

Ven, no temas
noto ese temblor
en tu cuerpo,
no tan joven
pero tan bello,
por el que
destilas pasión
por cada poro
de tu piel.

Entrégate y dime
que deseas
sin prejuicio alguno,
para sentirte
como ya hace tiempo,
no te pasa.

Amistad encarnada…

Respeto tu opinión
querida amiga,
para mantener
la dignidad
de esta relación,
la distancia
a mantener
entre nosotros,
deber ser
inevitable.

Pero sabes,
es una vulgar
mentira,
bien lo sabes.

La vida,
los años de
esta relación
nuestra,
no ha logrado
a que tan
distinta sea,
a la de una mujer
y un hombre
que se tienen
más que afecto,
y que se esconden
tras las mascaras
de la “amistad”.

Pero sé quién soy,
sé a quién dar,
esto que
me quita aliento
y estalla
en mis arterias,
ven tómame
de la mano
como siempre,
acompáñame
a disfrutar
lo que deseamos
hace ya
largo tiempo,
hagamos el amor
sin pausa
ni prejuicios,
ya muchas veces
nuestra piel
rozo al otro,
en un beso
que cada vez,
se acercó mas
a nuestras labios.

¿Me dices que sí?
quédate aquí,
conmigo
en mi pequeño
y solitario reino
de intimidad.

Comencemos.
En la antesala,
la ceremonia
del amor,
con murmullos,
caricias y besos
que mojan
la piel para
llevarla al éxtasis.

Penetramos
nuestros cuerpos,
y nuestra agitación
reina en el lugar,
dando sonoridad
a esos pequeños
susurros de felicidad
y pasión.