“Extraña pareja”

Eres pequeña…te veo diminuta pero tan simpática
que al solo reírte seduces a cualquier hombre si lo deseas,
tu mirada gatuna provoca un destello único y pagano
por siempre inacabable si lo sabré al conocerte hace tiempo.

Te he preguntado cual será el motivo por lo que esto
que nos atrapa a veces circunstancialmente es casi eterno,
desaparezco un largo tiempo, de repente tu llamado o el mío,
provocando el reencuentro a puro placer como la primera vez.

Nos conocemos tanto que sabemos como hacer feliz
al otro sin siquiera preguntar ya que cada encuentro
es diferente a todo lo conocido, es como si escribiéramos
un nuevo argumento para hacer de ese encuentro
algo tan auténtico en la sinfonía del éxtasis extremo,
luego de esa endemoniada batalla en donde las piernas
se entrecruzan moviendo vigorosamente tus caderas
penetrándose en las mías llegando juntos al primer orgasmo.

Pero sabemos siempre que no estamos conforme en lo nuestro,
e intentamos regalarnos mas y mas placer como recuerdo
hasta la próxima vez la que quizás sea dentro de meses,
porque sabemos tu y yo que lo nuestro es pertenecernos
por raras circunstancias de la vida, aún ambos con pareja.
 
Ven acércate no te vistas aún hace calor afuera.
se que te alejas cuando pretendo que hablemos
de la vida haciéndome saber que solo deseas fantasía
y es esto lo que me provoca retenerte un tiempo más.
volviendo a comenzar una y otra vez frenéticamente
aquello que creíamos haber finalizado hace instantes
.

¿Por qué?

Porque eres tan adicta a la lujuria ¿Dime?
me lastimas con tus uñas al tomarme la espalda
cuando al mismo tiempo a cada orgasmo llegas,
debe ser como tú quieres no como ambos anhelamos.

Porque tu erotismo te fagocita a ti misma
dejando de lado el juego amoroso que lo incita,
cual es el motivo de que no te detienes nunca
más que pedirme me exiges que me someta.

La controversia de esto es que soy tu objeto
en el cual dejas fluir todos esos demonios,
que guardas en silencio como un oprobio
ya que deseas seguir siendo la señora de…

Imagen: Floraexpress.tumblr.com – Pinterest

Saciemos nuestra sed…

Recorrí lentamente toda tu espalda
mi voraz lengua la fue acompañando
en todo su recorrido sin detenerse,
hasta su última colina donde confluye
en esas formidables grupas que tienes.

Ni te das cuenta, profundamente dormida
luego de esas batallas que libramos toda vez
que nos encontramos alejados de la rutina
que nos consume a ambos y solo seguimos,
porque sabemos que estará el otro esperando,
para dar sin pedir nada a cambio ese oxigeno
de llamas de pasión como es el verdadero amor.

Suavemente abriste los párpados no sorprendida,
ya sabias que quedaban otras batallas más locas,
quizás que la última o la próxima porque cada una
tan distinta a la otra porque agregamos una secuencia
nueva e inesperada que hace que deseemos cada cita,
como si fuera la última aun a sabiendas que habrá otra.

Ahora eres la que se desplaza sobre mi cuerpo,
sediento de esos labios que buscan y encuentran
con su humedad aquello que atrapan y mil destellos
perforan mi mente dejándome tieso a tu merced.

No he tenido estas sensaciones hace tanto tiempo
no porque no las tuviera pero ninguna con algún parecido,
será que como dicen nuestras pieles se han encontrado
para que aquella a la que se adhiere prisionera se convierte.

Cabalga amor mío, cabalga sin ver horizonte alguno
sigamos hasta ese infinito en el que ambos logremos
alcanzar ese punto inevitable de éxtasis que nos aguarda.

Imagen: Gentileza de wattpad.com – Pinterest

Desenfrenada lujuria

cance.

Puedo sentirte con mis dedos
porque acompañan el contorno
de tu cuerpo diminuto y frágil,
besando tantas veces tu cuello
sintiendo que tiemblas por ello,
te das vuelta apoyando tu boca
con una agitación que te desborda
de pasión y me muerdes con rabia,
desesperada como cada prefacio
de esta versión prohibida de amor.

Nos dejamos llevar como si el aire
nos depositara en las blancas sábanas
de nuestro lecho para calzarnos
los disfraces de amantes únicos,
alejándonos de todo y de todos
nada se iguala a nuestro juego
parte vital de ese pacto de amor
que se multiplica y estalla dentro
de nuestros cuerpos en sintonía
a esa desenfrenada sensación
del éxtasis maravilloso y único
cuando lo repetimos una y otra vez.

Nos resulta imposible de explicar
esto que nos pasa y nos reímos
por ello, porque la atracción no decae
transformándose en algo nuevo
que en cada encuentro renace.

Solo nosotros queremos guardarlo
tal cual secreto que nos abochorna
cuando nuestros cuerpos húmedos
ya jadeantes, quedan entrelazados
esperando al amanecer que nos alcance.

Que dulce sexo…

Recorrí tu cuerpo, pasándote
por tu espalda esa crema relajante
que me has dado y presiono
suavemente sobre tus omóplatos,
alcanzando tu cintura y glúteos,
una y otra vez, suspiras, te excitas.

Te das la vuelta, quieres lo mismo
pero en tus pechos, llevas mis manos
adonde deseas, y las bajas a tu braga,
me haces penetrar mis dedos
en la humedad de tu intimidad.

Te alcanza el frenético ritmo
hacia abajo y arriba de tu cuerpo,
que con murmullos o susurras no se que,
y llegas a ese orgasmo, que te deja exhausta.

Ah…mi bella pelirroja…

Debo decirte que me sorprendiste
cuando al mes de conocerte,
me invitaste venir contigo al bosque
a esta cabaña que tienen tus padres,
este fin de semana…

Pero comienzo a notar en ti,
que haces honor a las leyendas
sobre quienes como en tu caso, son pelirrojas.

Tu temperamento es fuerte,
pero tu energía sexual lo es más aún.
No has dejado de abrazarme y besarme
llevándome lisa y llanamente
a la cama, cuando te ha venido en ganas.

Me recuerdas por tu cabello,
que los germanos durante tres siglos
desnudaban a las mujeres de ese color,
para comprobar si tenían marcas del demonio.

Debo decirte, que como te comportas
eres como bien afirmaba la Inquisición,
portadora del mismo demonio del Averno.

Pero sabes, nada me importa de esas tonterías
me importa más que sigas siendo la que eres,
mi desconocida y sorprendente amante
ya que me haces sentir el más feliz de los mortales.

Las puertas del infierno

Un sobresalto hizo vibrar su cuerpo
después de no verme durante tanto tiempo.
Sentí en mis entrañas lo mismo,
solo atine a mirar hacia otro lado
de manera no muy convincente,
para que no fuera advertido por la gente
que sabía de nuestra vida, allá lejos.

Se sabe que el morbo, excita a muchos
y seguramente elucubraban ya, nuevos episodios.

La fiesta se desarrollaba a puro champagne
con una orquesta blusera, que el anfitrión
contrató para festejar el aniversario de su boda.

Nos cruzamos en el medio del lugar
donde toda la gente bailaba,
ella con su pareja, yo con la mía.
No pude disimular, tampoco ella.
Nos miramos como si recordáramos
la pasión de aquel tiempo, incomparable.

Nos rozamos, ella y su mano sobre el hombro
de su pareja, me observo con aquellos ojos negros
que la hacían parecer una hechicera y sonrió.

Termino la melodía, muchos dejaron la pista
y entre ellos, nosotros también.
Sentados a solo unos metros, de repente la banda
cambio el blues por el rock and roll,
me disculpe, dije que iba a la mesa de lo frío
cuando en realidad me dirigi hasta su mesa,
le solicite a su pareja permiso y la tome de la mano.

Fuimos a bailar como en aquellos tiempos,
solo como excusa, buscamos uno de los baños
de la residencia y entramos a besarnos con furia
como antes, cerré la puerta
la subí hasta mi cintura, ella desabrocho mi pantalón
su lencería quedo en el suelo y comenzó a balancear
sus caderas en forma cadenciosa,
hasta acelerar de una manera frenética,
por la cual llegamos al orgasmo al mismo tiempo.
Agitados, exultantes, besándonos aun
nos detuvimos, me arregle la ropa
y la deje a ella, para que se embelleciera
tal como estaba, sin levantar sospechas.

Mi pareja se extrañó por mi tardanza,
Pero no era la primera vez que le dije,
lo que ella solo desea escuchar.

Fue una noche mágica, no por el anfitrión
y su festejo.
Si por encontrarla, y reeditar algo del todo
que sucedió hace veinte años.

“Gata maula”

Juegas conmigo como decia la letra

de aquel tango de Gardel, Razzano y Lepera.

Recordas aquello de “Mano a Mano”

donde ni vos ni yo habíamos nacido,

en que una de sus frases debilitan

la figura del afamado guapo, despechado

por el amor perdido que se fue con un bacán,

que solo se atreve a declamar en su despecho

algo absolutamente sublime y desesperado,

“como juega el gato maula con el mísero ratón”.

Esa es nuestra relación, me acechas

me arrinconas aprovechándote de un amor

que como el mío, no tendrás jamás.

Solo basta que me encuentres

para que sin dudarlo me atormentes,

llevándome donde lo haces siempre.

Tu dormitorio es el palacio de la lujuria,

el antro en que el demonio se apodera de ti

y te transformas saboreando los fluidos

de mi cuerpo y haciendo que yo te imite.

Las bocas se juntan, las lenguas penetran

por todo lugar conocido, pero es solo el preámbulo

de lo que vendrá, lo hacemos suavemente

pero recorriendo cada centímetro de nuestra piel.

Han pasado ya tres horas, y aun sigues insaciable

y yo exhausto me transformo en el mísero ratón,

mientras tu “gata ardiente” no caminas por el tejado

sino por todo y cada lugar de mi cuerpo.

Sigue y no detengas nunca…

Lujuria consentida

Recuerdo cuando abriste la puerta.
en forma sorpresiva y nos viste en la cama.
Te quedaste de pie en la puerta,
a pesar que te dije que te fueras,
me contestaste que no nos dejarías en paz.
Mi libido se fue al carajo y abandone la batalla.

Me vestí despacio, mordiendo la bronca
por la travesura de lo que eras, una mocosa insolente.
Baje por las escaleras, furioso para irme.
Como si nada hubiera pasado
Me preguntaste -…me alcanzas?
te fulmine con mi mirada, harto de tu soberbia.
Insististe una y otra vez, hasta que accedí.

Ya en el auto, me preguntaste si sabía la razón
del porque de tu actitud, al entrar al cuarto.
No, con desdén te dije.
Y allí estallo la bomba de neutrones.
“Quiero acostarme contigo y ahora mismo”
fue tu respuesta.
No te intereso que te dijera, que con ello nada ganarías.

Detuve el auto, ya habías reclinado tu asiento
te quitaste la ropa y luego aflojaste mi cinturón
y sin más tu mano fue a recorrer, a sabiendas
con que te encontrarías y con la otra guiaste mi mano
hacia tus zonas mas íntimas, al mismo tiempo.

Dos horas no te resultaron suficientes
intentando las posturas más excitantes e imposibles,
quise detenerte, pero eras una ninfómana insaciable
reiniciabas el acto, de una obra donde ambos éramos parte.

Tu boca

Es tu boca
la que provoca,
la que reclama,
la que insiste,
la que se muestra,
la que entreabre
sus labios,
la que desafía,
y es por ello,
que el instinto
salvaje de
todos los tiempos
del universo,
la hacen mía
una y otra vez,
un roce de labios
al comienzo,
mi lengua
saboreando
y hundiéndose
en lo más profundo.

Y tú,
que respondes.
Que jugueteas
y muerdes mi cuello,
soplas suavemente
sobre mis orejas,
sigues
con mi pecho,
no tienes limites,
continuas
deslizándote
hacia abajo,
y todo se inflama,
deja de ser
una sensación erótica,
para transformarse
en el éxtasis
del placer infinito,
como lo es
desde el inicio
del Génesis.