Una gorila entre mariposas y otras fabulosas imágenes del concurso de fotografía The Nature Conservancy 2021.

“Un recordatorio magnífico e inolvidable de la vitalidad y el poder sobrecogedor de la naturaleza”.

Así es como Meg Goldthwaite, directora global de comunicaciones de The Nature Conservancy (TNC), describe las imágenes ganadoras de la competencia fotográfica de la organización, que promueve la conservación y busca soluciones a desafíos urgentes como el cambio climático.

En esta edición recibió más de 100.000 fotografías de 158 países, tras una pausa de un año debido a la pandemia.

El gran premio fue para el británico Anup Shah por su impresionante imagen, titulada “Malui”, de una gorila occidental de llanura caminando entre una nube de mariposas en República Centroafricana.

“Me gustan las fotos que te atrapan”, dijo el fotógrafo estadounidense Ben Folds, uno de los jueces del concurso.

“La cara [de la gorila]… ¿muestra tolerancia o dicha? Es muy difícil de interpretar, y los insectos te llevan hacia ella”.

Latinoamérica se destacó con fotografías premiadas en Colombia, México, Argentina y Brasil.

A continuación, te mostramos algunas de las imágenes ganadoras del concurso.

Gran Premio para América Latina: “Mis monos”, por Gustavo Garcés Villa, Colombia

Tres monos nocturnos emergen sus cabezas con sus grandes ojos del tronco de un árbol en Villaviencio, Colombia, 2019

FUENTE DE LA IMAGEN, GUSTAVO GARCÉS VILLA/TNC PHOTO CONTEST 2021

En la fotografía captada en 2019, tres monos nocturnos emergen de sus cabezas con sus grandes ojos del tronco de un árbol en Villavicencio, Colombia.

“Es el tipo de fotografía que te hace sonreír, algo que todos necesitamos después de un año tan turbulento”, dijo Alex Snyder, editor fotográfico de TNC.

“La correcta composición y configuración de la cámara capturaron un instante perfecto que muestra a estos animales en su entorno. Inmediatamente, nos sentimos atraídos por sus expresiones y sonreímos”.

Elección del público: “Luciérnagas”, por Prathamesh Ghadekar, India

Justo antes del monzón, estas luciérnagas se congregan en ciertas regiones de India y, en algunos árboles especiales como este, se encuentran en una cantidad increíble que puede llegar a ser de millones.

FUENTE DE LA IMAGEN – PRATHAMESH GHADEKAR/TNC PHOTO CONTEST 2021

Justo antes de una tormenta monzónica, las luciérnagas se congregan en ciertas regiones de India y algunos árboles pueden llegar a albergar millones de ellas.

Esta imagen en particular es un conjunto de 32 fotografías (30 segundos de exposición cada una) del árbol tomadas con un trípode. Contiene 16 minutos de tiempo de visualización.

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Primer lugar, Paisaje: “Sequía”, por Daniel de Granville Manço, Brasil

Un lagarto en descomposición en un suelo seco y agrietado.

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIEL DE GRANVILLE MANÇO/TNC PHOTO CONTEST 2021

El cadáver de un cocodrilo (caimán yacaré) de Pantanal yace en el suelo seco, a orillas de la carretera Transpantaneira en el municipio de Poconé, Mato Grosso, Brasil.

La foto fue tomada con un dron en 2020 en pleno apogeo de las sequías que azotaron el Pantanal ese año.

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Segundo lugar, Paisaje: “Serra Do Mar”, por Denis Ferreira Netto, Brasil

La cima de una montaña cubierta de verde emerge de las nubes.

FUENTE DE LA IMAGEN – DENIS FERREIRA NETTO/TNC PHOTO CONTEST 2021

“En un vuelo en helicóptero por la cordillera del mar, me encontré con esta capa de nubes blancas, que resultó en esta magnífica imagen que se asemeja a la cabeza de un dinosaurio”, dijo el fotógrafo.

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Mención honorífica, Paisaje – América Latina: “Estática nocturna”, Hernando Alonso Rivera Cervantes, México

Actividad nocturna en el volcán de Colima,

FUENTE DE LA IMAGEN – HERNANDO ALONSO RIVERA/TNC PHOTO CONTEST 2021

La imagen muestra actividad nocturna en el volcán de Colima, el más activo de México, durante una noche de invierno, explica el autor.

Si deseas conocer más sobre este tema, cliquea por favor donde está escrito en “negrita”. Muchas Gracias.

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Mención honorífica, Paisaje: “Color de la vida”, por Scott Portelli, Australia

Una foto aérea de ríos y arroyos en el Golfo de Carpentaria, Australia

FUENTE DE LA IMAGEN – SCOTT PORTELLI/TNC PHOTO CONTEST 2021

Durante la temporada de lluvias, el golfo de Carpentaria, en el norte tropical de Queensland, alberga una gran cantidad de ríos, esteros y arroyos sinuosos que crean uno de los paisajes vívidos e intrincados de la naturaleza.

Exuberantes manglares verdes bordean las marismas, acentuados por las mareas y los meses de lluvia que llenan la cuenca artesiana.

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Primer lugar, Gente y naturaleza: “Salvando orangutanes”, por Alain Schroeder, Bélgica

Un joven orangután es sedado y preparado para la cirugía por un equipo de especialistas.

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAIN SCHROEDER

Esta imagen documenta el rescate, la rehabilitación y la liberación de un orangután indonesio, cuenta el autor de la fotografía.

El equipo del Programa de Conservación de Orangután de Sumatra trabajó en conjunto para preparar a Brenda, una orangutana de aproximadamente tres meses, para la cirugía.

Los orangutanes están amenazados por la merma continua de la selva tropical debido a las plantaciones de aceite de palma, la tala, la minería y la caza.

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Segundo lugar, Gente y naturaleza: “Tormenta de arena”, po Tom Overall, Australia

Un hombre lucha contra el viento que sopla en la tela alrededor de su cabeza en el desierto del Sáhara

FUENTE DE LA IMAGEN – TOM OVERALL/TNC PHOTO CONTEST 2021

Espectacular fotografía de un guía en el desierto del Sáhara enfrentando una tormenta de arena.

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Mención honorífica, Gente y naturaleza: “El camino a casa”, por Minqiang Lu, China

Dos hombres y un animal viajan a lo largo de una tirolina sobre un río fuerte

FUENTE DE LA IMAGEN – MINQIANG LU/TNC PHOTO CONTEST 2021

La imagen de estos dos hombres en una tirolina fue tomada en Yunnan, China, en mayo de 2021.

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Primer lugar, Acuáticas: “Agua”, por Kazi Arifujjaman, Bangladesh

Una foto en blanco y negro de una tubería que brota agua con la silueta de un hombre caminando en el fondo.

FUENTE DE LA IMAGEN – KAZI ARIFUJJAMAN/TNC PHOTO CONTEST 2021

Fotografía en blanco y negro de una tubería que brota agua, junto a la silueta de un hombre caminando.

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Segundo lugar, Acuáticas: “Nadando”, por Joram Mennes, México

Buzos nadan en un cenote

FUENTE DE LA IMAGEN – JORAM MENNES/TNC PHOTO CONTEST 2021

“Tres niveles de diversión: nadadores, apneístas y buceadores disfrutan de sus respectivas actividades deportivas o recreativas en una masa de agua dulce conocida localmente como los Cenotes”, cuenta el fotógrafo.

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Mención honorífica, Acuáticas: “Burbujas glaciales”, por Jorge Andrés Miraglia, Argentina

Burbujas de aire atrapadas en el hielo en un glaciar

FUENTE DE LA IMAGEN – JORGE ANDRÉS MIRAGLIA/TNC PHOTO CONTEST 2021

Este glaciar, en la Patagonia argentina, se originó a partir de sucesivas nevadas que se acumularon y compactaron, formando una densa masa lo suficientemente viscoelástica como para poder arrastrarse por el valle.

Mientras descienden, las temperaturas aumentan y el hielo se derrite, liberando parte del aire que quedó atrapado en su interior, cuenta Miraglia.

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Primer lugar, Vida silvestre: “Un baño turbulento”, por Buddhilini de Soyza, Australia

Guepardos machos nadan a través de un río que fluye rápido

FUENTE DE LA IMAGEN – BUDDHILINI DE SOYZA/TNC PHOTO CONTEST 2021

Las incesantes lluvias en la Reserva Nacional de Masai Mara, Kenia, provocaron la inundación del río Talek.

“Estos guepardos machos buscaban cruzar el río en medio de poderosas corrientes. Parecía una tarea condenada al fracaso y nos alegramos cuando llegaron al otro lado”, dice el autor de la imagen.

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Mención honorífica, Vida silvestre: “Esperando”, por Kristhian Castro, Colombia

Cría de león marino de Galápagos

FUENTE DE LA IMAGEN – KRISTHIAN CASTRO/TNC PHOTO CONTEST 2021

Cría de león marino de Galápagos (Zalophus wollebaeki), esperando a su madre en la arena de la playa, en isla San Cristóbal, Galápagos, Ecuador.

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Mención honorífica, Vida silvestre: “En búsqueda”, por Thomas Vijayan, Canadá

Un orangután se aferra a los tocones de los árboles talados que fueron su hogar

FUENTE DE LA IMAGEN – THOMAS VIJAYAN/TNC PHOTO CONTEST 2021

Los humanos podríamos haberlo pensado dos veces antes de talar estos árboles en Borneo y arrebatarle el hábitat a este simio gigantesco, que se aferra a lo que una vez fue su hogar.

“Los orangutanes están acostumbrados a vivir en los árboles y se alimentan de frutas silvestres como lichis, mangostanes e higos, y beben agua a sorbos en los agujeros de los árboles”, explica el fotógrafo.

Todas las imágenes están sujetas a derechos de autor.

Imagen de portada: Gentileza de BBC News Mundo-ANUP SHAH/TNC PHOTO CONTEST 2021

Esta imagen de una gorila caminando entre una nube de mariposas en República Centroafricana ganó el Gran Premio.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Fotografía/Medio Ambiente/Naturaleza/Conservación

Ciencia

Las imágenes ganadoras de este concurso de astrofotografía son sencillamente impresionantes.

Este concurso de fotografía astronómica cuenta con 11 categorías divididas por temáticas y otra dedicada a astrofotógrafos juveniles.

Si deseas mayor información; por favor cliquea en lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Las imágenes ganadoras de cualquier concurso de fotografía son siempre una bonita muestra de arte con la que deleitarse. Si a eso le sumamos la majestuosidad del cielo, queda algo tan bonito como las instantáneas que se han alzado con los premios del Astronomy Photographer of the Year 2021, un famoso concurso de fotografía astronómica, organizado cada año por el Royal Museum de Greenwich

En total son 12 categorías, en las que se pueden ver desde imágenes de galaxias hasta auroras. Y, por supuesto, también hay una categoría para fotógrafos juveniles que están empezando en esto de la astrofotografía y que, a pesar de su corta experiencia, no tienen nada que envidiar a muchos adultos.

Este año el ganador absoluto del concurso ha sido Shuchang Dong, quien ha presentado la foto del eclipse solar anular de junio de 2020, tomada desde el Tíbet. Pero veamos el resto de categorías.

Las auroras también son fotografías astronómicas.

Dmitrii Rybalka

Lógicamente, las auroras no podían faltar en un concurso de fotografía astronómica. De hecho, tienen su propia categoría en el concurso. En ella, el ganador ha sido Dmitrii Rybalka, con una imagen tomada en el estrecho de Kara, en Rusia, en noviembre de 2020.

Personas y espacio

Deepal Ratnayaka

Las imágenes en las que se colocan los seres humanos como punto de referencia de la inmensidad del universo son de las más bonitas de la astrofotografía. Por eso, también cuentan con una categoría, en la que se ha alzado ganador Deepal Ratnayaka.

En la instantánea se puede ver a su hija de 6 años, muy interesada en la astronomía, enseñándole las estrellas del cielo a su muñeco de peluche.

Se tomó en Windsor, Reino Unido, en enero de 2021.

Astrofotografía de estrellas y nebulosas

Terry Hancock

En la categoría de estrellas y nebulosas ha ganado Terry Hancock, con una colorida imagen de la Nebulosa de California, ubicada a unos 1.000 años luz de la Tierra. Fueron necesarios 7 días para tomar las imágenes que compondrían el resultado final, pero el trabajo valió la pena.

El cielo como parte del paisaje

Jeffrey Lovelace

En la categoría Skyscapes de este concurso de fotografía astronómica ha quedado en primer lugar Jeffrey Lovelace.

Su imagen tiene como protagonistas a la Luna creciente y a las dunas de arena del Parque Nacional del Valle de la Muerte, en California.

Las galaxias no podían faltar

Zhong Wu

El concurso cuenta también con una categoría de galaxias, en la que ha ganado Zhong Wu, con una bonita imagen en forma de anillo. Se trata de un mosaico, cuya composición, a base de fotos de la Vía Láctea, le ha llevado más de dos años al autor. 

Premios Annie Maunder de fotografía astronómica

Sergio Diaz Ruiz

Leonardo Di Maggio

Annie Maunder fue una astrónoma y matemática irlandesa, conocida, entre otras hazañas, por el hallazgo del Diagrama de Mariposa, en el que se visualizan los patrones de migración de las manchas solares. 

Con su nombre se han bautizado dos premios de este concurso de fotografía astronómica, cuyos ganadores han sido Sergio Díaz Ruiz y Leonardo Di Maggio. Ambas son composiciones, una de las nubes de Júpiter y otra de Saturno, sus anillos y sus lunas.

Pequeños grandes astrofotógrafos

Zhipu Wang

Zhipu Wang solo lleva un año practicando la fotografía astronómica, pero ya ha conseguido una imagen de tanta calidad como esta del sistema solar, con la que ha ganado el premio de la categoría juvenil del concurso.

Recién llegado, una curiosa categoría

Paul Eckhard

Este concurso de astrofotografía cuenta también con una categoría llamada “recién llegado”, en la que se ha hecho con la victoria Paul Eckhard. En su imagen, para la cual casi tuvo que superar una gymkana que le permitiera estar en el lugar adecuado y el momento adecuado, puede verse el Falcon 9 justo después de su lanzamiento, pasando por delante de la Luna. Por supuesto, fue una foto tomada desde Florida.

Nuestra Luna

Nicolas Lefaudeux

Hemos visto las lunas de Saturno, o incluso nuestra propia Luna, formando parte de un paisaje. Pero también hay una categoría dedicada enteramente a nuestro satélite. 

En este caso el ganador ha sido Nicolas Lefaudeux, con una astrofotografía en la que puede verse el planeta Venus asomado sobre el horizonte lunar.

Planetas, cometas y asteroides

Frank Kuszaj

La última categoría de este concurso de fotografía astronómica tiene como protagonistas a planetas, cometas y asteroides.

La ganadora ha sido una imagen tomada por Frank Kuszaj, en la que podemos ver el bonito paso de un meteorito, captado totalmente por casualidad, según explicó el propio fotógrafo a la BBC.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Hipertextual/Astronomía/Foto Arte/Concurso

La exuberante y hermosa Constantinopla otomana en el siglo XIX.

22 imágenes a todo color

Advertencia: una versión anterior de este artículo se publicó en 2016.

Si deseas profundizar sobre esta interesante  entrada, cliquea por favor en aquello que observes subrayado. Muchas gracias.

Estambul, capital preñada de puertos, es hoy una ciudad cerrada a influencias externas, al igual que el resto del país. Si hace tan sólo unos años Turquía ansiaba entrar en la Unión Europea, la región está hoy más lejos que nunca de sus valores occidentales. Hace poco más de medio año se retiraron de la Convención de Estambul, contra la violencia machista, se despedía al gobernador del Banco Central y se iniciaba el proceso de ilegalización del principal partido kurdo. Erdogan y su deriva autoritaria tiene hoy menos apoyo popular que nunca, pero sigue dictando el futuro cultural a este lado de Eurasia. Todo ello hace que nos preguntemos: ¿cómo era Estambul en los últimos compases del mundo antiguo, en el siglo XIX?

Retrotraerse más de cien años a Estambul implica viajar al extinto Imperio Otomano, una de las grandes organizaciones político-territoriales de la historia. Con varios siglos a sus espaldas de esplendor cultural y económico, el Imperio Otomano radicó en la antigua Constantinopla el centro de su inmenso poder. Antes de que el orden dinástico quedará arrasado en el interior de Europa, Constantinopla representaba un permanente cruce de culturas, una puerta abierta a Asia desde Europa y un centro de sofisticación y arte.

La Primera Guerra Mundial acabó con ella. Con su nombre y con el estado para el que ejercía de capital: el Imperio Otomano fue desmembrado por las potencias aliadas y en Anatolia surgió la República de Turquía, que eliminó el rastro oficial musulmán de los gobernantes de la Sublime Puerta y que, al adoptar el alfabeto latino, renombró la ciudad a Estambul. ¿Fue el fin de sus días? No: estas imágenes (recopiladas por Retronaut) tomadas con la técnica del fotocromo reviven los agitados días de la Constantinopla finisecular.

Barberos callejeros arreglando el vello facial a sus clientes. Muchos de ellos portaban el fez, que posteriormente fue prohibido por la república laica kemalista.

Cocineros callejeros (¡kebab!) en plena calle de Estambul.

El antiguo Ministerio de Relaciones Exteriores, a la derecha.

El cementerio de Üsküdar.

El complejo de Koca Sinan Pasha.

El faro de Kadıköy.

El emblemático puente de Galata repleto de actividad, transeúntes, carros y inusitado trasiego industrial. La Constantinopla otomana representaba una oportunidad única para comerciar más allá de Europa.

El interior de la asombrosa mezquita dedicada al Sultán Ahmed.

El vivaz barrio de Scutari.

La célebre fuente del Sultán Ahmed.

La magnífica Santa Sofía, uno de los monumentos más espectaculares de Europa.

Las imágenes recopiladas aquí forman parte del inmenso catálogo de la Detroit Publishing Company. En concreto, de una pequeña colección titulada Imágenes de pobladores y sitios de Turquía” que fue publicada en 1905 (aunque algunas de las fotos incluidas en este artículo son ligeramente posteriores). Por aquel entonces, la técnica del fotocromo, como ya hemos visto en otras ocasiones (a propósito de París o Venecia, sin ir más lejos) servía de herramienta fantástica para aportar color allí donde las placas fotográficas no lo hacían.

Constantinopla dejaría de ser denominada oficialmente como tal a partir de 1930, con la definitiva implantación de las políticas kemalistas, de la República de Turquía y del borrado total de todo rastro del Imperio Otomano. Mustafa Kemal Atatürk, padre de todos los turcos, trataría de despojar a la actual Estambul de la herencia imperial y musulmana, modernizando a la ciudad como capital de una República de Turquía de carácter más occidental. Constantinopla quedaría encapsulada para siempre en estas preciosas imágenes de fotocromo.

Los muelles de Constantinopla.

Una panorámica del Cuerno de Oro.

Una plaza céntrica de la antigua Constantinopla.

Típica estampa de la vida turca: un mercado justo debajo de la nueva mezquita.

Panorámica de Constantinopla.

La nueva mezquita, a la luz de la luna.

La plaza Eminönü bajo la mezquita nueva.

Los castillos de Hisari (Castillo de Anatolia) y de Rumeli Hisarı, en la parte más estrecha del Bósforo.

Mezquita de Kariye Müzesi.

Escenas del barrio de Scutari.

Otra perspectiva del transitado puente de Galata.

Imagen de portada: Gentileza de MAGNET

FUENTE: MAGNET Por MOHORTE  -Cultura/Constantinopla /Historia / Sociedad/

 

Las fotografías ganadoras y 300 seleccionadas del concurso “El verano de nuestras vidas” (1 de 7).

A finales de julio lanzamos un concurso muy estimulante: “El verano de nuestras vidas”. Os pedíamos que publicáis fotografías hechas por vosotros acompañadas de un pie de foto y junto al hashtag #El Verano De Nuestras Vidas.

Nos ha costado muchísimo hacer la selección final. Muchísimo. Disculpad, por favor, la demora. La participación ha sido altísima, con cerca de 23.000 fotografías con un nivel magnífico.

Aquellas, aquellos que veáis alguna de vuestras fotos incluidas en los artículos con las 300 fotos mencionadas y queráis que dicha foto vuestra forme parte de la exposición “El verano de vuestras vidas” que vamos a instalar en el Parque del Retiro de Madrid en octubre, por favor, mandadnos las fotografías a la mayor celeridad, antes del 24 de septiembre, y en la mayor resolución posible para que podamos imprimirla, a prensa@cultura inquieta.com 

Quien desee ver las fotografías, por favor cliquee en lo subrayado y en “negrita”

Nota importante: Ante la impresionante acogida del concurso, nos hemos encontrado con un problema inesperado, nos tememos que las herramientas de Instagram no permiten visualizar todas y cada una de las fotografías presentadas a la convocatoria. Aunque hemos repasado varias veces todas las que aparecen en #elveranodenuestrasvidas de Instagram, sospechamos que Instagram no muestra las 23.000 fotos participantes, por más que lo intentamos.

Tanto las 10 fotografías ganadoras como el resto de las seleccionadas no pretenden ser más que un crisol, una muestra coral de vuestra forma de observar vuestros veranos. Hemos tratado de seleccionar diez imágenes con estilos diferentes. Obvia decir que tanto el listado de fotos ganadoras como de imágenes seleccionadas podría haber sido muchísimo más amplio sin perder un ápice de calidad. Claramente, elegir diez fotos ganadoras entre 23.000 es una tarea tremendamente difícil y en la que estamos condenados a dejar afuera multitud de fotografías igualmente merecedoras del premio.

Por favor, aquellos que veáis vuestras fotos entre las 300 seleccionadas, enviarnoslas con la mayor resolución posible a prensa@culturainquieta.com  antes del 24 de septiembre.

Al final del artículo encontraréis un enlace para comenzar a ver los siete diferentes artículos con las 300 fotos seleccionadas.

Primer premio, dotado con 500 euros:

Una fotografía de Víctor de Valles

Si vas el día y hora correcta en según que cuevas puedes encontrar escenas como estas, Menorca es un lugar increíble por sus cuevas y su agua transparente.

Segundo premio, dotado con 300 euros:

Una fotografía de Nerea Coll

Hechas de atardeceres con lunas, de fusión planetaria, de bigbang y amor cósmico. 

Tercer premio, dotado con 200 euros:

Una fotografía de Patricia de Pinto Steinmauer 

En cuerpo y alma.

Del cuarto al décimo premio, dotados con 100 euros:

Una fotografía de Mario Pereda 

Después de todo un año absorbidos por nuestros trabajos, nuestros estudios y por la monotonía de nuestra vida cotidiana, el verano supone una pequeña pausa durante la que reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestros seres amados.

Una fotografía de May Dominguez  

No la he dejado bañarse de noche y ha sido todo un drama. ¿Podría haberla dejado? Sí. Ya lo he hecho otras veces, pero hoy hace fresco y no quiero que se resfríe.

Pero parece que, en su deber como niño, entiende que por muchas cosas que haya podido hacer hoy, que se le niegue bañarse a las 10 de la noche es lo peor que le puede pasar. Aunque razone y le explique la suerte de verano que está pasando….No la he dejado bañarse.y eso es un drama a sus ocho años de edad.

Una fotografía de Claudia Cabrero 

Un año más tarde… Misma modelo, misma playa, sensaciones diferentes. Mi padre siempre decía que cuando alguien se va es una putada, primero para el que se va y después para los que se quedan. Pero también nos enseñó que esta vida hay que vivirla con pasión. Así que un año más tarde saltamos de nuevo con la cabeza bien alta para comernos el mundo y sonreírle a la belleza que nos rodea.

Una fotografía de María Delgado 

Subidas, bajadas y cosquilleo en la barriga.

Una fotografía de Kety Duran 

Summertime

Una fotografía de Alejandro 

El son y la timba.

Una fotografía de Capturolavida 

La silueta más bonita de mi vida: mi hijo. Que la magia nos acompañe. 

Imagen de portada: CULTURA INQUIETA

FUENTE: 

CULTURA INQUIETA – España/Arte/Fotografía/Verano/Concurso

“Origins”: poderosas fotografías muestran cómo el planeta lucha por su preservación.

Hoy en día, no saber o no ser conscientes de las problemáticas que sufre nuestro planeta, es un acto totalmente voluntario porque todo se documenta y todo queda reflejado en imágenes que valen más que mil palabras.

Además, es fácil acceder a todos esos testimonios mudos que nos invitan a recapacitar y a tomar las riendas de una situación que hemos provocado y empeorado nosotros a través de pequeños y grandes actos.

Bubblegum” de Cristina Mittermeier

En esta serie de espectaculares y poderosas imágenes que componen la exposición titulada ‘Origins’ expuesta en el Hilton Asmus Contemporary de Chicago, los protagonistas son desde los gélidos aguaceros del archipiélago noruego de Svalbard hasta los retratos íntimos de la gente de Papúa en Nueva Guinea.

‘Origins’ estará disponible hasta el 2 de octubre, tanto de forma virtual como presencial.

Estas capturas no son otra cosa que un mensaje sutil y bello de los temas sobre los que giran los esfuerzos de conservación de hoy. La serie reúne el trabajo de artistas y biólogos marinos como Cristina Mittermeier y Paul Nicklen, que combinan sus prácticas creativas con su trabajo en la organización sin ánimo de lucro Sea Legacy.

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“Megaptera” de Paul Nicklen

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“Ice Waterfall” de Paul Nicklen

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“Adrift” de Cristina Mittermeier

Cofundada por Mittermeier y Nicklen en 2014, la organización se dedica a preservar los océanos utilizando sus imágenes inspiradoras para convertir la apatía en acción e impulsar poderosas victorias de conservación en todo el mundo.

Como prueba de los paisajes y de los ecosistemas que vale la pena preservar, en los impresionantes trabajos expuestos, se muestran las crisis globales o momentos tiernos de personas y culturas de todo el mundo.

Una mujer Lisu en la provincia china de Yunnan que lleva a su pato mascota encima de la cabeza o los desmoronados icebergs de la Antártida, en cada una de las capturas se lanza un mensaje sobre esta belleza por la que es necesario seguir luchando para que siempre siga viva y no solo en nuestras retinas.

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“Lady with the Goose II” de Cristina Mittermeierorigins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 6

“Frozen Highway” de Paul Nicklen

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“Leap Of Faith” de Cristina Mittermeier

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“Alone Together” de Cristina Mittermeier

FUENTE: CULTURA INQUIETA

  • CULTURA
  • ARTE – FOTOGRAFÍA /PLANETA TIERRA/PRESERVACION

El mar y la niebla se funden en las melancólicas y relajantes capturas de Raf Maes.

Los que son amantes del mar, no esperan al verano para poder observar la delicadeza de sus formas y la suavidad de sus movimientos cuando está en calma.

Sentarse en una orilla ante la inmensidad del océano a perderse en reflexiones y pensamientos que nos llenen de liviandad, debería ser algo obligatorio durante todo el año aunque no sea posible para todo el mundo.

Por suerte, para aquellos que no pueden disfrutar del agua infinita con la belleza que le otorgan los diferentes fenómenos atmosféricos propios de cada estación, están los trabajos fotográficos de artistas como Raf Maes.

La melancolía, la paz, la tranquilidad, el desasosiego, la calma e incluso la tristeza se dan de la mano en esta fusión (casi) homogénea que forman los mares en calma y las nieblas densas que Maes captura con devoción y delicadeza.

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A través de espesos mantos de niebla matutina, el fotógrafo documenta las serenas olas que surgen a lo largo de las costas que bañan Los Ángeles. Las imágenes capturan la poderosa energía del océano mientras se ondula a través del marco en una sola línea larga.

Me encanta la yuxtaposición entre la agitación del mar en constante cambio y el efecto calmante que produce en mí. De alguna manera logró traducir esa calma también en mis imágenes, mientras que el tema es bastante salvaje’.

Y a vosotros y vosotras, ¿qué sensaciones os transmite las imágenes de Maes?¿A qué punto externo o interno os llevan?

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Imagen de portada: Gentileza CULTURA INQUIETA – ARTE/FOTOGRAFÍA/Raf Maes: Instagram 

FUENTE: CULTURA INQUIETA

Revelan las impresionantes imágenes candidatas al premio Wildlife Photographer.

DOS ESPAÑOLES, ENTRE LOS FAVORITOS

La mirada desafiante de un lince ibérico, la angustiosa lucha de unos guepardos por sobrevivir a una inundación o la caricia a un murciélago son algunas de las más destacadas

Un zorro busca salmones en Alaska. (Jonny Armstrong/Wildlife Photographer of the Year).

El premio Wildlife Photographer of the Year reconoce, cada año, a los autores de las mejores imágenes de la naturaleza. Ya van 57 ediciones de este prestigioso certamen, organizado por el Museo de Historia Natural de Londres, pero ninguna defrauda. 

Con más de 50.000 publicaciones realizadas por fotógrafos de 95 países distintos, la de este año es la más disputada hasta la fecha, no sólo por la cantidad récord de participantes, sino también por la calidad de sus trabajos.

“Fue la calidad general de las imágenes lo que nos sorprendió. Con la mayoría de los planes de viaje cancelados durante el año pasado, los fotógrafos parecen haber dedicado más tiempo a valorar qué joyas enviarnos”, explica la presidenta del jurado, Roz Kidman Cox. 

“Hay imágenes destacadas de escenas y encuentros inolvidables, esos momentos salvajes únicos, hábilmente enmarcados, que son el resultado del conocimiento, la experiencia y la planificación, pero también de observaciones de la naturaleza cerca de casa o en primer plano”. 

El resultado es una colección de imágenes que, en los días grises de la pandemia, muestra el fascinante mundo de color que aguarda fuera de casa.

Las 100 instantáneas ganadoras se conocerán el próximo 12 de octubre y pasarán a formar parte de una exposición que se inaugurará el próximo 15 de octubre en la capital británica, para después emprender una gira internacional. 

Como forma de abrir boca, la organización del concurso ha compartido una selección de las más destacadas:

Miles de arenques muertos. (Audun Rikardsen/Wildlife Photographer of the Year)

Cuatro guepardos tratan de sobrevivir a una inundación. (Buddhilini de Soyza/Wildlife Photographer of the Year)

Un murciélago huérfano recibe caricias de su cuidador. (Douglas Gimesy/Wildlife Photographer of the Year)

Entre las imágenes más impactantes, sobresale la del fotógrafo noruego Audun Rikardsen, que muestra una enorme concentración de arenques muertos y que fue utilizada como prueba en un juicio contra el propietario de un barco pesquero. 

Otra de las más sobrecogedoras es la obra de Buddhilini de Souza, que captó la lucha de cuatro guepardos macho para sobrevivir a las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias de 2020 en Masai Mara, Kenia. 

Los murcielagos no tienen buena prensa, pero se ven con otros ojos después de echar un ojo a la enternecedora escena capturada por el australiano Douglas Gimesy. El “Pteropus poliocephalus o zorro volador es un mamífero volador de gran tamaño cuya supervivencia se considera amenazada. La imagen de Gimesy muestra los cuidados que recibe un ejemplar huérfano de esta especie mientras disfruta de su almuerzo en un refugio.

Un lince ibérico en un pajar abandonado de Sierra Morena. (Sergio Marijuán/Wild Life Photographer of the Year)

Una pepsini o avispa caza tarántulas arrastra una araña sobre un frigorífico en Quito, Ecuador. (Jaime Culebras/Wildlife Photographer of the Year)

Una leona con la cara llena de sangre tras devorar a su presa en el Serengueti, Tanzania. (Lara Jackson/Wildlife Photographer of the Year)

Dos fotógrafos españoles se cuelan en la muestra de Wildlife Photographer.

Uno es Sergio Marijuán, que ha conseguido la espectacular toma de un lince ibérico enmarcado en la puerta de un antiguo pajar de Sierra Morena. 

El otro es Jaime Culebras, cuya imagen de una avispa pepsini o caza tarántulas haciendo honor a su nombre sobre la superficie de un frigorífico en Quito (Ecuador) no deja indiferente a nadie. 

Tampoco lo hace el primer plano de una leona con el hocico ensangrentado tras devorar a una presa. La autoría de esta fotografía corresponde a la británica Lara Jackson, que consiguió enfrentarse a la mirada más aterradora de la sabana en el Parque Nacional del Serengeti (Tanzania).

Una cotorra de Kramer alimenta a sus crías Gagana. (Mendis Wickramasinghe/Wildlife Photographer of the Year)

Miles de camarones narval en aguas del Mediterráneo francés. (Laurent Ballesta/Wildlife Photographer of the Year)

FUENTE: El Confidencial – Medioambiente – Naturaleza – Foto Arte

Pequeño homenaje a Julio Cortázar desde la fotografía.

Julio Cortázar forma parte de esa estirpe de escritores que era capaz de crear un mundo propio solo con las palabras que salían de sus manos. Y muchos no querríamos nunca salir de él.

Amaba la música como nadie y a la fotografía como muchos de nosotros. En 1978 escribió ‘Ventanas a lo insólito’, una reflexión única sobre la fotografía que se había perdido entre sus papeles abandonados.

Julio Cortázar nació el 26 de agosto de 1914. Hace exactamente 107 años que pisó el mundo. Es autor de algunos de los mejores cuentos que se han escrito nunca.

Tradujo todos los cuentos de Edgar Allan Poe para inspirar el mismo terror que a los anglosajones y escribió ese monumento a la literatura que es ‘Rayuela’ en 1963.

Fue capaz de relacionar la literatura y la imagen de una forma perfecta en una conferencia que pronunció en la ciudad de La Habana:

La novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que una película es en principio un “orden abierto”, novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación.Pon tu texto aquí…

La portada del libro perdido

Y rebuscando por las redes en busca de los libros que tengo abandonados en el fondo de un triste almacén hasta finales de septiembre (creía que podía rescatarlos ya), he encontrado un texto que se publicó por primera vez en ‘Papeles inesperados’ en 2011 y que habla precisamente sobre la fotografía: ‘Ventanas a lo insólito’.

Julio Cortázar y la fotografía

No es un autor fácil. Obliga a releer una y otra vez sus páginas con música de jazz de fondo.

Está contaminado por muchos lectores que creen formar parte de una élite porque leen al argentino con un cigarro en la boca y con boina en los antiguos cafés. Simplemente te tiene que gustar. Y si no es así, no pasa nada.

Julio Cortázar no cambia aunque no te guste (Wikipedia(Sara Facio))

En “Ventanas a lo insólito” descubres cómo veía la fotografía.

Y puede que coincidamos en muchas cosas con él. Lo malo es que nunca has encontrado esas palabras exactas para expresarlo.

Es lo bueno de la lectura, algo que muchos olvidan, que te enseña también a pensar:

No me atraen demasiado las fotos en las que el elemento insólito se muestra por obra de la composición, del contraste de heterogeneidades, del artificio en último término.

Si lo insólito sorprende, también tiene que ser sorprendido por quien lo fija en una instantánea. La regla del juego es la espontaneidad, y por eso las fotos que más admiro en ese terreno son técnicamente malas, ya que no hay tiempo que perder cuando lo extraño asoma en un cruce de calles, en un juego de nubes o en una puerta entornada.

Lo insólito no se inventa, a lo sumo se lo favorece, y en ese plano la fotografía no se diferencia en nada de la literatura y del amor, zonas de elección de lo excepcional y lo privilegiado

Es uno de los textos perdidos que podemos leer en “Papeles inesperados” de la editorial Afaguara, un libro ya descatalogado que tendremos que buscar en las librerías de viejo. Porque el precio asusta en Amazon.

Pero la fotografía está presente en varios de sus textos. En su cuento ‘Las babas del diablo’ el protagonista es un fotógrafo (inspirado en una historia de Sergio Larrain) que encuentra la verdad a través de un disparo.

Este es el cuento que Antonioni adaptó para hacer su famosa película ‘Blow up’ (1966). Y tiene el mismo problema que el propio Cortázar.

Los intelectuales la tomaron como una referencia, pero tienes que conectar con ella para entenderla. Yo sigo perdido con ella. Tengo que volver a verla.

Como anécdota curiosa contaré que al principio del cuento, Cortázar habla incluso de la cámara que utilizaba, la Contax 1.1.2. Es gracioso leer los ensayos en los que afirman la precisión del autor al mencionar dicho modelo…

El problema es que no existe ese modelo como tal. Y probablemente se refería a la Contax I, el modelo que competía en los años 30 con la Leica II, y que llevaba un objetivo Sonnar 50 mm 1:2 F…

El problema de escribir rápido y no avisar al corrector…

Así que os animamos a adentraros en el mundo de Julio Cortázar para buscar sus fotografías. En ‘Rayuela’ cuenta muchas veces como si estuviéramos viendo una imagen. Y creo que debe ser una referencia para nosotros si fue capaz de escribir:

Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros… cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y deliciosos rebote de un rayo del sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche.

FUENTE: xataka fotos – Por Fernando Sánchez

Asombrosas fotografías a color tomadas en Francia durante la I Guerra Mundial.

La Gran Guerra provocó 10 millones de muertos, trastoca el mapa de Europa, tumbó tres imperios, propició la revolución soviética y fue una causa latente de la Segunda Guerra Mundial.

Las guerras sólo causan dolor, ausencias y divisiones. Los jóvenes de hoy en día poco saben del horror que provocan los conflictos bélicos… sabemos de las trincheras, de los ataques y de los bandos por el testimonio de nuestros mayores, los libros de historia y los relatos de ficción que vemos en películas.

Aún con todo, sería muy difícil imaginarse cómo era la realidad vivida durante los tiempos de guerra sin imágenes.

Fotógrafos como Fernand Cuville aportaron un testimonio gráfico incalculable para las generaciones venideras. Mientras servía como soldado en el ejército francés durante la I Guerra Mundial, Cuville continuó con la tradición de los auto cromistas registrando con gran detalle las estampas de un país en guerra.

La colección de fotografías en color que acompañan a estas líneas fueron tomadas por el fotógrafo en el transcurso de 1917. Sus instantáneas capturan a los soldados franceses en situaciones cotidianas, incluida la limpieza de su ropa y el almuerzo.

También muestran la destrucción de la guerra en escenas de edificios y paisajes en ruinas causadas por los bombardeos alemanes.

A principios del siglo XX, el imperio de Francia se extendía desde el Caribe hasta África, el sudeste de Asia y el Pacífico.

Esta expansión había estado acompañada de un intenso interés por el valor educativo de la geografía social y la documentación sistemática que la acompañaba.

La fotografía, y el autocromo en particular, era un medio ideal para capturar grandes cantidades de información con gran precisión.

El proyecto fotográfico del banquero francés Albert Kahn, Les Archives de la Planete, iniciado en 1909 y diseñado para ser una colección de miles de autocromos ordenados en categorías geográficas, fue una magnífica expresión de este interés.

Cuville fue uno de los fotógrafos que más contribuyó a este proyecto, aportando un lenguaje artístico a su obra que lo alejaría de las horribles realidades de la guerra.

FUENTE: CULTURA INQUIETA – ARTE – FOTOGRAFÍA

Poderosos retratos de las últimas cazadoras con águilas de Mongolia. Final

Nómadas, una palabra que por diferentes circunstancias repito a menudo durante los últimos meses. Palabra que define un modo de vida sorprendente. Al escucharla, mi imaginación se transporta a nuestra historia, a unos orígenes en los que el desplazamiento era vital para garantizar la supervivencia. Es sinónimo de personajes fantásticos que parecen fundirse con el entorno y a los que es difícil seguir. Pero aún los podemos encontrar, moviéndose por apartados rincones del mundo en un planeta habitado por una población que parece querer estrechar su hábitat, privándoles de su bien más preciado, la libertad.

Después de muchas horas de recorrido por diferentes pistas que nos van introduciendo en las zonas de pastoreo, encontramos las primeras escenas de ese tipo de cultura. Una subsistencia aferrada a una naturaleza en la que no hay nada superfluo. En ella, todo tiene un sentido y hay que descifrar sus mensajes, una especie de lenguaje que para nosotros es duro de entender, pero que hay que saber interpretar para encontrar una lógica a un modo de vida que a veces roza lo imposible. Sólo hay que recordar la catástrofe acaecida durante los años 2000 y 2001 por culpa de unas terribles tormentas de viento y nieve bajo una temperatura de 50 grados bajo cero. La hierba se congeló impidiendo que el ganado pudiera alimentarse. El resultado fue devastador, más de 6 millones de animales murieron de inanición y frío, una décima parte del ganado de todo el país.

Al igual que en cada uno de los 365 días del año, hay que realizar las tareas rutinarias que permitan la supervivencia del grupo familiar. Nuestra llegada al filo del atardecer nos permite compartir, aunque sólo sea de un modo visual, costumbres que no han cambiado con el paso de los siglos. La temperatura cae en picado, y eso que estamos a finales de septiembre. 

En pocas horas estaremos ya en los cero grados, por lo que tenemos que buscar un refugio antes de que sea de noche. Nuestras dos únicas opciones son, montar la tienda o compartir la yurta con alguna de las familias de nómadas. Las yurtas, también llamadas ger, constituyen la vivienda tradicional utilizada por los trashumantes de las estepas del Asia central.

Tiene forma circular y es desmontable para poder transportarla sobre los animales durante sus desplazamientos. Su interior es una especie de museo de la artesanía y modo de vida de los pueblos mongoles y kazajos.

Reagrupamiento de animales, búsqueda de hierbas y excrementos para hacer el fuego, ordeño de cabras, camellas y yaks, elaboración de mantequilla… Y después, a sentir el calor del hogar. 

Momentos de compartir detalles de lo acontecido durante la jornada. Hablan de lobos, de tierras, de agua, del clima… pero hoy, hemos conseguido sacarles de sus temáticas habituales. Somos su atracción en la que probablemente sea la tierra menos poblada del planeta. Un encuentro fortuito que ellos acogen ofreciendo todo lo que está a su mano. De una manera amable, denegamos su invitación a compartir su comida. Su alimentación difiere mucho de nuestros gustos, aunque consiste principalmente en una cocina elaborada a base de carnes y productos lácteos, es muy grasienta. Pero gracias a eso obtienen el suministro de energía necesaria para soportar temperaturas que llegan a alcanzar los 45 grados bajo cero durante los meses de invierno.

Simples, armónicos, prácticos, coloridos, bellos… Adjetivos que definen el mobiliario que poseen y que tienen que trasladar al menos tres veces al año. Todo dispuestos en torno al círculo que representa la yurta. En el centro, la insustituible cocina que hace las veces de horno y calefactor. Todo gira en torno a ella, es el corazón de la vivienda. En ese lugar se come, se charla y se duerme, aunque la velada de hoy se alargará más de lo habitual debido a nuestra presencia. La matriarca desea que Najat y Elena se vistan para este momento a la usanza tradicional, un modo de agasajar nuestra estancia con ellos.

Poco a poco nos vamos adentrando en la región de las montañas de Altai, territorio de los Kazajos y sus cazadores con águilas. Una tradición que ha logrado conservarse desde hace 6.000 años en la que jinetes cabalgan horas y horas transportando un águila a la que han adiestrado para cazar zorros, liebres, marmotas e incluso lobos. Las facciones de estos personajes, diferentes a los rasgos mongoles, les confiere una apariencia igual de altiva y digna que la de sus águilas, existiendo entre ellos un vínculo parecido al de padres e hijos. Incluso sus marcadas narices aguileñas parecen competir con los picos de sus mascotas. Se dice que en la actualidad sólo quedan unos 300 cazadores que utilizan y entrenan estas aves de presa.

Las pieles de los animales cazados las utilizan como vestimenta contra los fríos del invierno. El sobrante lo venden en los mercados para conseguir unos ingresos extras en su economía. Los pequeños animales que consiguen cazar, como las marmotas o liebres, terminan en la cocina y sirven de ingrediente añadido a su dieta diaria. Mi objetivo es poder llegar a fotografiar a estos personajes en su medio natural y en sus tareas cotidianas. En las imágenes que he podido encontrar al buscar documentación sobre este pueblo, he podido ver de otros fotógrafos bellas composiciones de animales y cazadores, aunque muchas de ellas son fruto de largos posados previo acuerdo económico. Éste no es nuestro caso, no hemos quedado con nadie, por lo que me siento como en una especie de cazador de cazadores. Vamos al encuentro espontáneo de esta gente, y no dudo que conseguiremos vivir las experiencias humanas que estamos buscando.

Esta tradición de caza con aves, que estuvo a punto de desaparecer hace 20 años, ha cobrado un nuevo impulso gracias al mayor conocimiento que existe sobre este arte kazajo en el extranjero y de la preparación de algunos jóvenes que desean heredar este saber centenario. Los pequeños acompañan a los mayores en sus salidas de caza, observan como llaman a las águilas con gritos y cánticos que han repetido cientos de veces para que el ave reconozca la llamada de su dueño, o como las tranquilizan cuando se terminan posando sobre el brazo. Muchos de los aprendices emplean también halcones con los que adiestrarse antes de tener un águila sobre su brazo. Normalmente, el entrenamiento con las aves se inicia después de sacar a algún aguilucho de su nido en medio de alguna escarpada pared de montaña.

La relación de los cazadores con estas aves puede durar muchos años, por lo que terminan siendo como un miembro más de la familia. Sin embargo, la mayoría de los animales son liberados después de algunos años junto a sus adiestradores. Ese momento es muy emocionante para sus dueños tras largas aventuras en común. El amor que sienten por sus águilas es lo que les impulsa a despedirse de ellas para que emprendan el vuelo hacia la libertad. A menudo, ese momento es celebrado con el sacrificio de una oveja, una manera de testimoniar la importancia de esa separación. 

Casi a diario salen a cazar entre las montañas con unas aves que pesan más de 7 kilos. En un momento dado, las liberan y el animal busca la presa a la que partirá el cuello con sus potentes garras sin dejar casi ninguna marca. Cuando la caza se realiza sobre un terreno nevado, la presa es reconocible con más facilidad al destacar el animal sobre el blanco del suelo. Antes de soltarla para volar, al ave se le quita una especie de capucha que lleva en la cabeza y que sirve para tranquilizarla durante los desplazamientos.

Desde la época de Genghis Khan o Kublai Khan, existen multitud de relatos, muchos de ellos descritos por Marco Polo, de la cantidad de halcones y águilas que viajaban en las expediciones para practicar la caza. En la antigüedad, los cazadores con águilas tenían como principal función la de tratar las pieles para su conservación. Además, estos animales eran considerados como benefactores por sus propiedades como soporte espiritual para las personas, sobre todo para las mujeres embarazadas que incluso en nuestros días siguen recurriendo a esta terapia.

Como colofón de nuestro periplo a través de las tierras kazajas nos dirigimos a las proximidades de Ulgii para asistir, aunque tan solo durante unas horas, al cada vez más conocido Festival de las Águilas. Un encuentro de comerciantes de la región, de extranjeros y de los verdaderos protagonistas, las águilas y los cazadores. Algunos de ellos han recorrido muchísimos kilómetros sobre sus caballos  y camellos atravesando montañas y estepas. Aparecen ataviados de pieles conseguidas en sus últimas cacerías transportando lo necesario para montar la yurta y pernoctar durante los tres días de festival. Zapatillas, tapices, libros de cuero, cuchillos… objetos que los vendedores ofrecen a todos los que nos reunimos para ver las habilidades que los cazadores realizan con sus águilas.

El momento álgido del festival es aquel en el que los competidores se reúnen con sus animales en lo alto de una colina para soltar un águila que tendrá que buscar a su cazador situado en la parte baja de la montaña, en el interior de un círculo de 18 metros de diámetro. Mediante chillidos, las aves tienen que reconocer a su dueño para terminar posándose sobre su brazo. La multitud guarda silencio mientras los gritos envuelven el paisaje y el águila vuela en círculos buscando el brazo en el que tendrá que posarse. No todas lo consiguen y, cuando esto sucede, los espectadores vitoreaban con júbilo el logro obtenido.

Regresamos a la casa de nuestro amigo Temir, una sencilla construcción en barro y piedras para soportar las inclemencias del duro invierno que está a punto de comenzar. Pasado los rigores invernales, cargarán nuevamente los animales con la yurta a la búsqueda de pastos y nuevas presas para sus águilas. Disponer de este tipo de construcción en duro es un lujo que no todos pueden o desean poseer. Dormir en el interior de las tiendas es algo que llevan muy adentro y a lo que es difícil renunciar. Una vez más, la cocina tradicional de forja, no sólo calienta sino que sirve para cocer el pan tradicional que toman con té antes de salir hacia las montañas. El sobrante de la comida se la entregan a un lobo que tienen atado en el exterior de la vivienda cual mascota.

Nosotros nos marchamos, decimos adiós a nuestros amigos que una vez más seguirán explorando y oteando desde las alturas de las montañas nuevas presas a las que dar caza. Los valles nos van guiando hacia Khovd, un paisaje difícil de olvidar, no sólo por la belleza, sino por las experiencias que nos han hecho vivir a lo largo de estas semanas. Las vivencias de estas jornadas han conseguido que mi mente retome nuevamente el vuelo, cual águila dorada, sobre un mundo fantástico sobre el que volver a aterrizar. Espero que las fantasías se vuelvan a convertir en realidad.

FUENTE: Final – RELATO – FOTOGRAFÍA – ARTE Por Juan Antonio Muñoz