Para tod@s ustedes; amig@s virtuales amantes de las letras…

El mundo pertenece a quien se atreve, hermoso poema de Charles Chaplin.

Si deseas saber más sobre este artículo; por favor cliquea en donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Charles Chaplin reflexionó sobre la realidad que le había tocado vivir y se esforzó por ser una fuente de inspiración para el cambio. ¡En este artículo conocerás algunas de sus mejores enseñanzas!

Charles Chaplin nació en Londres en 1889 para ser uno de los actores, humoristas y escritores más influyentes del mundo. Vivió una infancia complicada, con un padre alcohólico que no tardaría en abandonar el hogar. Además, su madre sufrió una enfermedad mental de la que nunca pudo recuperarse totalmente.

Por estas circunstancias, Charles Chaplin terminaría pasando buena parte de su juventud junto a sus hermanos en un refugio para niños. No obstante, en ese lugar tampoco encontró paz, pues aquí las condiciones con las que tuvo que convivir también fueron duras.

Sin embargo, estos primeros años no echaron por tierra su talento artístico. Así, a la edad de 20 años decidió viajar a Estados Unidos en busca de una oportunidad y terminó por dar forma a un personaje con el que se identificaría durante toda su carrera, cosechando un enorme éxito con él.

El gran mensaje de las películas de Charles Chaplin

Las situaciones difíciles que vivió durante sus primeros años le llenaron de resiliencia y las aprovechó a su favor. En la mayoría de los metrajes en los que participó somos capaces de identificar una intención de denuncia frente a determinadas circunstancias o condiciones que le tocó vivir en primera persona, como la desigualdad o la falta de tolerancia.

Además, en en muchas de sus actuaciones también destaca la idea de que determinados cuadros clínicos pueden ser la consecuencia inequívoca de la experiencia. En este sentido, no solo se quedó en la denuncia; en última instancia intentó ser, con su trabajo, la chispa que encendiera la mecha del cambio.

Del mismo modo, puso en evidencia los fallos de los sistemas políticos que afectan a la calidad de vida de las personas. Por esto precisamente llegó a ser censurado. Afortunadamente, frente a los esfuerzos de quienes se esforzaron porque no fuera así, hoy podemos disfrutar de películas como El inmigrante, El chico, El gran dictador, En tiempos modernos y Luces de la ciudad.

“El mundo pertenece a quien se atreve”

Charles Chaplin también se valió de la escritura como medio para compartir reflexiones personales que pudieran ayudar a otras personas. De tal modo, su poema titulado El mundo pertenece a quien se atreve ha sido una fértil fuente de inspiración social.

A continuación te compartimos las maravillosas líneas que escribió el autor.

“ ¡Vive!

Ya perdoné errores casi imperdonables.

Trate de sustituir personas insustituibles,

de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,

mas también decepcioné a alguien.

Me abracé para protegerme.

Ya me reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos,

pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

Tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo

¡pero sobreviví!

¡y todavía vivo!

No paso por la vida

y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación

abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,

porque el mundo pertenece a quien se atreve

y la vida es mucho más para ser insignificante.”

– Charles Chaplin

Reflexión sobre el poema de Charles Chaplin

Con sus palabras, Charles deja claro que el miedo es uno de nuestros grandes lastres, pues siempre aparece cuando decidimos poner un proyecto en marcha o dar paso a actuaciones que se sitúan fuera de la llamada zona de confort. Además, puede cegarnos hasta el punto de llegar a sentir que todo el mundo está en nuestra contra, llenándonos de inseguridad, culpa, estrés y frustración.

A raíz de ello, el mensaje de Chaplin es que en la vida gana sentido cuando contamos con un propósito, un norte en nuestra brújula, que nos orienta. Es lo emocionante de imaginar posibilidades lo que le da sentido, en buena medida, al camino que imaginamos hasta la meta. Al atreverse las personas encuentran las motivaciones para seguir progresando y construir un futuro del que se sientan orgullosas. Asimismo, se dan el gusto de realizar todas las actividades que los llenan de felicidad y plenitud.

Chaplin dejó claro que, al atreverse, las personas solemos encontrar recompensa; ya sea en forma de éxito o de aprendizaje. Así, podremos disfrutar directamente del fruto, o indirectamente empleando los nuevos recursos que hemos adquirido. Una disposición frente a la realidad que nos permite adquirir conocimiento valioso de manera constante.

Para atreverse hay que soltar los sentimientos negativos

En algún momento de nuestra vida, todos podemos encontrarnos en una situación en la que predomine la decepción, rabia y la tristeza en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, lo que marca la diferencia es lo que hacemos a partir de ese momento. ¿Qué hacemos con ese conjunto de emociones? ¿Cómo escuchamos lo que nos quieren decir? ¿Qué hacemos con su energía?

Al hacer una gestión emocional inteligente, las personas vuelven a estar abiertas a nuevas experiencias. Por eso, soltar las ataduras es fundamental para dar forma a esos proyectos que imaginamos.

Charlot, el vago que enterneció al mundo

Dicen que la risa y el llanto están hechos del mismo material. La comedia es una manera inteligente de administrar las tragedias de la vida. Nos lo dijo mil veces Charlot, el vagabundo solitario creado por Charles Chaplin para pintar de colores su propio dolor. Un personaje que fascinó a los espectadores en las salas de cine de su tiempo y conmovió al mundo.

Charlot es el típico héroe cómico. Un hombre sin destino. El eterno perdedor que está allí para quebrar el orden y que, sin embargo, siempre se sale con la suya. El pobre, el torpe, el errante. Ese hombre desprevenido y curioso que teje crisis absurdas, a las que siempre encuentra salidas inesperadas. Es también una denuncia de lo ridículo que puede llegar a ser el mundo de “lo serio”.

Chaplin, el hombre detrás del vagabundo

Charles Chaplin tuvo una infancia trágica y profundamente desafortunada. Nació el 16 de abril en Londres. Su padre, un hombre alcohólico y desorientado, abandonó a la familia y luego murió tempranamente. La madre era actriz y cantante, que tuvo que batirse hombro a hombro contra la pobreza para mantener a sus dos hijos, Charles y Sydney.

En el momento cumbre de su carrera, su voz comenzó a deteriorarse. En una presentación se le quebró la garganta y el encargado del espectáculo envió a Charles para reemplazarla, en plena función. El niño tenía cinco años. Salió a escena e imitó a su madre, incluyendo el quebrantamiento de la voz. Esto causó grandes risotadas dentro del público y marcó el inicio de una carrera que no terminaría jamás.

Los niños Chaplin asistían a la escuela, pero frecuentemente eran objeto de burlas debido a su pobreza. Seguramente esas fueron las primeras marcas para perfilar al que sería el vagabundo más famoso del planeta.

La madre de Charles, Hanna Hill, comenzó a mostrar señales de demencia y fue recluida en un sanatorio para enfermos mentales. Fue entonces cuando Charles y su hermano comenzaron un largo periplo por distintos orfanatos, en los que fueron tratados con particular severidad.

Antes de cumplir diez años, Charlie ya se había unido a un grupo itinerante de teatro, y a los doce se le consideraba un actor profesional. A los 24 llegó a Hollywood y dos años más tarde ya era una celebridad.

El otro Chaplin

Charles Chaplin fue también un hombre bien informado y activo políticamente. Criticó sin timideces el capitalismo y las hipocresías de la guerra. Hizo amistades con varios comunistas reconocidos, pero siempre se definió como un pacifista simplemente.

Ganó enemigos en todos los frentes. Mientras Goebbels, el Ministro de Propaganda de Hitler, lo llamo “un pequeño judío despreciable”, en Estados Unidos lo consideraron un hombre “peligrosamente progresista y amoral”. Fue expulsado de ese país en 1952, luego de haberlo acusado de traición. Sus películas “Tiempos Modernos” y “El Gran Dictador” fueron fuente permanente de críticas por parte del establecimiento.

En Chaplin también hubo un hombre atormentado por sus fantasmas interiores, obsesivo al enamorarse y solitario a la hora de enfrentar las más grandes decisiones de su vida. Distante y a la vez entrañablemente unido a sus hijos.

Un artista en todo el sentido de la palabra que incluso alcanzó un Óscar a la “Mejor Música Original” por la composición de la pieza Candilejas para la película de ese mismo nombre. También fue un pensador que dejó plasmada su sensibilidad en poemas y en textos comoCuando me amé de verdad”, el más popular de ellos.

Chaplin murió a los 88 años de edad, mientras dormía en su casa de Suiza. Padecía asma y demencia senil al momento de su deceso. Dejó para el mundo un testimonio de ternura. Esa ternura que hay en toda risa franca, cuando el dolor ya no es capaz de decir nada. Esa ternura que nunca muere.

Imagen cortesía de Zoller, Charles C.

Imagen de portada: Gentileza de “La Mente es Maravillosa”

FUENTE RESPONSABLE: La mente es maravillosa/Bibliografía/Charles Chaplin

La Pandemia y los recuerdos de la Argentina

Memoria-olvido

En las incesantes conversaciones que mantenemos para combatir los embates del tedio que causa el prolongado encierro anti pandémico, mi hijo Oliverio tensa las cuerdas de su excepcional memoria, como si fuera un Yupanqui puntuando su guitarra, y hace surgir temas que sobrevuelan los obvios de la pandemia; por momentos, atentos y habiendo arrinconado triunfalmente al tedio, sus evocaciones nos hacen sentir en esos momentos privilegiados que no pasa nada y que todo es normal, hay un pasado, hay una historia que vale la pena recuperar. 

Los temas que brotan en cada ocasión remiten a viejas cuestiones inherentes a la vida y a la historia de este país cuyo pasado y sus enigmas nos siguen apasionando. 

Eso dura lo que dura la conversación, es normal, los días son largos, no hay muchas decisiones que haya que tomar pero algo queda y darle cuerpo tiene sentido, después de todo, mientras no estamos afectados, el futuro tampoco lo está y esto va a pasar y lo recordaremos, acaso surja un Daniel Defoe que lo describa y lo eternice.

En una de ésas y como desafiando a mi memoria me interroga sobre algo que supone que puedo, o debo, recordar: la delantera del equipo de Independiente de su época de mayor brillo. Me esfuerzo y lo saco, Sastre, Erico, de la Mata y por ahí Zorrilla. Se destaca la figura de Erico, su elegancia, su discreción, sus virtudes, comparables, en otro plano, con lo que pasaba en el país en plena “década infame” y en eso nos detenemos, hay más junto a Erico y no sólo en el deporte: estaba lleno de excepcionalidades en los años 30: Borges era Borges y lo acompañaban otros escritores no menos sólidos, Arlt, la revista Sur y la infatigable Victoria Ocampo y qué decir de Gardel y junto a él del tango que cubría el imaginario nacional y más allá, de Spilimbergo y Berni y la secuela de inolvidables pintores y escultores, de las investigaciones de Houssay, del rigor de Amado Alonso y de la audacia de Ángel Rosenblat, del ingenio de los Discépolo, de Nini Marshall y la cohorte de humoristas que alegraban la existencia, de los hermanos Finochietto, del sainete que movía multitudes, hasta del mitológico y adorado Justo Suárez y de Luis Ángel Firpo, en todos los órdenes de la vida un esplendor de talento e imaginación, héroes individuales de un momento que probablemente no tenga igual, enceguecedora luz pese a lo sombrío de la vida política, el auge de la pobreza y las grandes migraciones del campo a las ciudades y el oscuro nacimiento de las villas.

En ese contraste, del que un ejemplo son las actuaciones más que estridentes de un Liborio Justo, ese díscolo hijo del presidente de la entrega, que enfrenta al parlamento con una espectacularidad inesperada, un hijo de la oligarquía antinacional que aterra a su familia, nuestra conversación cambia de rumbo: esas contradicciones son muy difíciles de entender pero, en todo caso, ambos lados de la contradicción están vinculados con la central cuestión de la identidad nacional: el esplendor de esos “héroes” como manifestaciones de una afirmación, las ominosas situaciones sociales como la imposibilidad de esa misma sociedad de ser.

Hablamos de la afirmación: se diría que está en una fe y en el orden de un deseo complejo, heredado de las utopías sarmientinas y alterado por los resultados de una inmigración ansiosa de comprender en dónde está, por qué está en este lugar tan alejado de su origen. }

La imposibilidad engendra la potente idea del nacionalismo, tan confundido en tantos aspectos, y, posteriormente, explica el peronismo y su duradera implantación. 

Como se ve, del inocente juego de la memoria, de Arsenio Erico y sus inolvidables gambetas, llegamos a un punto nodal, a una cuestión que nos sigue percutiendo en el pensamiento y que tiene todo el aspecto de estar hoy en crisis, con pandemia o sin ella, privatización, tecnologización, padecimiento cultural, despersonalización, pérdida de soberanía frente a tentativa de reconstrucción, autonomía, lenguaje propio, recursos legítimos, mayor distribución. 

O sea ¿de qué hablamos cuando hablamos? ¿Hablamos en la actualidad, de un expresivo 48% frente a un incomprensible 40%?

Pero no es sólo eso: la conversación llega, como desprendiéndose fatalmente de los términos que hemos apuntado, a un punto de sorpresa en mi hijo y respecto del cual mi respuesta es apenas un borrador: se pregunta por qué los descendientes de los muchos, muchísimos, que proceden de variados lugares del mundo, parecen haber borrado totalmente todo rasgo de su origen, no se les nota lo que queda de lo gallego ni de lo calabrés ni de lo judío ni de lo ucraniano ni de lo polaco, lo que no quiere decir que haya desaparecido toda presencia de todas esas etnias en esta ya compleja sociedad; al contrario, hay “Centro Gallego”, hay “Hospital Italiano”, hay “Daia”, hay “Club Sirio-Libanés”, hay “Centro Armenio”, pero ninguno de ellos es un reducto del origen, casi todos son empresas abiertas a tutti quanti, no se habla italiano en el Italiano ni alemán en el Alemán y así siguiendo. 

Pero no se trata de eso, son vibrantes recuerdos de un momento de anclaje pero lo que observamos, si es que eso tiene un sentido, es que no hay restos en los seres que ya se han fundido y confundido con esta sociedad.

Trato de explicarlo. 

Somos, la mayoría, la primera o la segunda generación y hasta la tercera de los que fueron llegando a estas tierras: los de la primera, con esfuerzo, recuerdan y evocan a sus progenitores, más abuelos que padres, yo mis padres y mis abuelos; algunos, incluso, viajan para ver de dónde salieron sus padres o abuelos con la esperanza de determinar por qué lo hicieron y por qué a este lugar; muchos, también, evocan la gesta de la llegada y de la integración, hay una literatura nostálgica y reverencial sobre los que primero pisaron este suelo. 

En los de la segunda el origen es un eco lejano, casi inaudible, el aquí y el ahora predomina, la memoria se detiene. Pero, en todos los casos, no hay rastros en el lenguaje ¿Se ha perdido el linaje, ha desaparecido el interés por recuperarlo? ¿O no hay nada de qué jactarse?

Podría decirse que la fusión ha sido en ciertos casos tan completa que herederos de los inmigrantes han asumido el olvido con tanta naturalidad que no se distingue en ellos nada del origen: ¿se recuerda lo italiano en los Frondizi, se convoca a lo sirio en los Menem, se recuerda lo español en los varios Fernández, todos primeros actores en este complicado devenir que es la vida política y cultural del país?

Por otro lado, según cierta manera de ver, es como si se hubiera realizado el sueño de conformar una nueva etnia, un objetivo que acaso se plantearon Alberdi, Sarmiento, con sus grandes decepciones, y los constituyentes de 1853. 

Eso no quiere decir que todo transcurra como miel sobre hojuelas: cuando el atentado a la AMIA se hablaba de judíos en exclusiva, no de argentinos que podían ser judíos o lo que fuere y también se sospechaba que Menem protegía a sirios sospechosos de ser los autores y ni qué decir recordar que Kicillof era nieto de un rabino. 

Ése es otro capítulo, no me voy a internar en él, lo que para culminar esta nota quiero decir es que quizás el momento del olvido de los vástagos de la inmigración comienza el día en que sus antecesores miran, como lo hizo Martín Fierro, las “últimas poblaciones” y tienen fuertes razones para no querer evocarlas, la miseria, las persecuciones, los sufrimientos, la falta de porvenir, el hambre, arrasan con la nostalgia y borran los sueños, se abre un presente incierto pero infinito que se hace futuro y la memoria se puebla de otras impresiones, raras, difíciles pero muy diferentes a las abandonadas y nada cuesta disiparlas. 

¿Evocarán los gallegos con morriña y llanto la sequedad de sus campos, los judíos los pogromos, los italianos el terror, los chinos la explotación? 

Y eso, los riesgos del ser, eso es lo olvidable y se transmite y se encarna, el lenguaje lo muestra, quizás lo padezca y sea una pérdida, pero quién sabe. 

FUENTE: Página 12 – Sociedad – República Argentina – Por Noé Jitrik

MUJER – ¿Quieres entrenar el cerebro y mantenerlo en forma?

Apunta estos ocho ejercicios.

 

El cerebro es un músculo más de nuestro cuerpo que necesita que lo trabajes para preservar su salud. Si no haces ejercicios para activarlo, puede atrofiarse, acomodarse y perder capacidades. Por tanto, al igual que te esfuerzas para mantener tu cuerpo en forma, si quieres un cerebro joven, mejorar tu memoria, tu concentración, tu imaginación y creatividad y alcanzar un envejecimiento saludable, tienes que empezar a practicar estas actividades. 

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Test para saber si tienes pérdida de memoria

Cerebro en forma 

Se trata de un plan de entrenamiento o gimnasia cerebral conocida también como neuróbica. Como nos cuentan desde Herbalife Nutrition, todas estas actividades están enfocadas a mejorar y estimular el funcionamiento de los dos hemisferios del cerebro, permitiendo un aumento de la actividad neuronal. Son sencillos ejercicios que puedes practicar a diario que te ayudarán a tener más memoria, atención, concentración y mayores capacidades cognitivas ¡Toma nota!

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Los 8 alimentos que tu cerebro necesita para mejorar la memoria

Aprender, cambiar, mover 

Tu cerebro necesita acción o, de lo contrario, se relaja. Cada vez que aprendes algo nuevo, que cambias de lugar los muebles de tu casa o le das un aire nuevo a tu hogar, cuando cambias la ruta para ir al trabajo, cambias el reloj de muñeca, intentas manejar el ratón con la otra mano o utilizas la contraria para cepillarte los dientes estás obligando a tu cerebro a trabajar y a esforzarse, es decir, a mantenerse activo. 

Escribir a mano 

Estamos tan acostumbradas a utilizar las nuevas tecnologias  los teclados que hacemos muy pocas cosas a mano, algo que es necesario para que tu cerebro se mantenga en forma. Por lo tanto, escribir a mano es otro de los ejercicios fundamentales que deberías empezar a hacer para conservar una buena memoria y frenar el deterioro cogntivo. Puedes escribir un diario, algo que, además, te servirá para conectar con tus emociones, por ejemplo. 

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Todos los motivos por lo que deberías escribir un diario

Pasatiempos 

Son perfectos para un cerebro en forma. Esto es debido a que las actividades a las que estás acostumbrada, por ejemplo, las de tu trabajo o las tareas del hogar o, como no, ver la tele, no supone demasiado esfuerzo para tu cerebro. Pero si lo desafías, incrementarán el rendimiento, la coordinación, la concentración y la memoria. Ejercicios como los sudokus, encontrar las diferencias, crucigramas, cálculo mental, etc, son las actividades que tu cerebro necesita para que se creen nuevas conexiones neuronales. 

Leer 

Un estudio realizado por investigadores peruanos, en el que participó la Universidad Complutense de Madrid, vio que las personas que leen poco muestran un rendimiento cognitivo general inferior. Además, tienen menos velocidad de procesamiento, imaginación, atención, etc. Está claro que leer es una actividad muy completa y un hábito saludable, pues no solo mejora el pensamiento abstracto, sino también el funcionamiento y la reserva cognitiva del cerebro, es decir, la capacidad para mantener, a lo largo del tiempo, las actividades cerebrales.

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Los 15 libros más vendidos en España y en el mundo

El prestigioso neurocirujano Sanjay Gupta, autor del libro ‘Mantente alerta: construye un cerebro mejor a cualquier edad’, señala que conectar con los demás es otro de los ejercicios fundamentales para mantener la salud de este órgano. Asegura que uno de los secretos de las personas felices es tener unas buenas relaciones sociales y que ello ayuda a aumentar la capacidad para adaptarse y frena el deterioro cognitivo. 

Dieta sana y equilibrada 

La alimentación tiene una repercusión directa en la salud del cerebro, recuerdan los expertos de Herbalife Nutrition. Por eso, es importante, no solo evitar el consumo de alcohol y tabaco, que contribuyen al envejecimiento prematuro, sino llevar una alimentación saludable y equilibrada que permita mantener el cerebro joven y prevenir su deterioro cognitivo. Las frutas, verduras, hortalizas y el pescado aportan los beneficios nutritivos necesarios para mantener el cerebro a pleno rendimiento y prevenir su deterioro cognitivo. 

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Dieta sana: Alimentos buenos para tu memoria

Hacer ejercicio 

Para el Dr. Gupta, tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza mantienen una buena salud cerebral. Recomiendo actividades como caminar, andar en bici, correr al aire libre, etc, y cambiar las rutas y el terreno, o descubrir actividades nuevas que impliquen que nuestro cerebro trabaje, por ejemplo, baile, equitación, etc. 

Descansar 

Es esencial para la salud de tu cerebro. Mientras duermes, tu cerebro trabaja para eliminar la ‘basura’ del día y para fijar los recuerdos. Sin descanso, tu cerebro envejece, se deteriora. Por tanto, es importantísimo procurar dormir al menos 7 horas para una correcta salud cerebral. Los expertos recomiendan mantener un horario para levantarse y acostarse a la misma hora todos los días, evitar siestas largas que van más allá de media hora y no utilizar aparatos electrónicos antes de dormir. Para compensar, puedes hacer siestas cortas si no has dormido lo suficiente.

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Activa tus neuronas con este ejercicio: lograrás dormir bien

Imagen de portada: Gentileza de HOLA!

FUENTE: HOLA! HOME/Estar bien.

 

CLASE SOBRE JORGE LUIS BORGES POR SANTIAGO LLACH

Diez líneas interpretativas sobre El Aleph y la metaliteratura del yo

  • En este, uno de sus grandes cuentos, Borges ajustó cuentas con Dante y con Shakespeare, y ficcionaliza su gran derrota amorosa/literaria en el triángulo con Norah Lange y Oliverio Girondo y su derrota en el Premio Nacional de Literatura de 1942.

Borges está de moda, quizás porque siempre eludió las modas intelectuales y quizás porque la vida se ha vuelto digital, y la vida digital es muy literaria, y nadie pensó la literatura mejor que Borges; tópicos actuales como la identidad de género (¡qué hay en un nombre, Romeo!) pueden ser pensados a la luz de la profundidad con la que Borges operó y pensó el lenguaje y la identidad personal. Su mirada miope, maltrecha, esquinada y orillera sobre el mundo (ladina como la del pulpero Recabarren en el cuento “El fin”) resultó profética.

Jorge Luis Borges

Sus textos están vivos porque son pastillas comprimidas de las que es posible extraer tiras y tiras de interpretaciones, y la maldición del lector de Borges es que todas las lecturas parecen haber sido previstas por él. Pillo, Borges se convirtió en autor siempre parado en el mostrador del lector, y ejerce con picardía sobre nosotros su rol de controlador de las aduanas del sentido. Sus textos son como canciones: resisten muchas lecturas y en cada lectura descubrimos una nueva pista que nos descoloca. En las próximas semanas, la editorial Ampersand publicará en español “El método Borges”, un estudio en el que el estadounidense Daniel Balderston –quizás el número uno de los muchos especialistas en Borges– analiza algunos de sus manuscritos en busca de los secretos genéticos de su escritura.

“Sus textos están vivos porque son pastillas comprimidas de las que es posible extraer tiras y tiras de interpretaciones, y la maldición del lector de Borges es que todas las lecturas parecen haber sido previstas por él.”

El cuento “El Aleph” es una obra cumbre de Borges. La historia, como suele ocurrir, es muy simple: un hombre (Borges) visita seguido al primo de su amada muerta; el primo, Carlos Argentino Daneri –escritor como el personaje Borges–, le muestra un día una “esfera tornasolada” que tiene escondida en el sótano, en la que se ven “todos los puntos del espacio”. Borges, descreído, accede a mirarlo, y su maravillosa visión lo deja a la vez asombrado y triste: en ese punto que contiene todos los puntos del Universo ve también que su amada Beatriz se mandaba cartas pornográficas con su primo Carlos Argentino. Para colmo, poco después Carlos Argentino gana un premio en un concurso al que Borges también había enviado una obra suya, que no recibió ni un solo voto.

“El Aleph” es la historia de un doble duelo del personaje Borges: duelo dolido por Beatriz Viterbo (la amada muerta) y duelo de masculinidad con Carlos Argentino Daneri por Beatriz Viterbo; es una sátira sobre la literatura y la vida literaria; es un cuento fantástico en el cual, como en casi todos los cuentos fantásticos de Borges, un don aparentemente maravilloso resulta perturbador; y es un texto sobre los límites y las posibilidades del lenguaje y de la mente.

“El Aleph” es la historia de un doble duelo del personaje Borges: duelo dolido por Beatriz Viterbo (la amada muerta) y duelo de masculinidad con Carlos Argentino Daneri por Beatriz Viterbo

 Propongo a continuación algunas líneas interpretativas de las que se puede tironear para seguir pensando a Borges:

1) Forza Italia: “El Aleph” es una versión de la Divina Comedia: un relato realista y fantástico a la vez, narración de aprendizaje de un escritor, en el que un poeta desciende a los infiernos (sótano) guiado por otro poeta (Daneri = Dante Alighieri, que en este caso es guía y no guiado), bajo el recuerdo de su amada (Beatriz en ambas obras) y en procura de la poesía/visión divina. El chiste de Borges es que a esa operación de lectura de la obra cumbre de la literatura italiana le adosa una sátira sobre los italianos inmigrados recientemente a la Argentina (Zunini, Zungri y otros apellidos con Z). 

En la clase alta argentina, cuando un heredero o heredera se ponían de novios con alguien de origen italiano, se decía que la familia “se manchaba de tuco”. Borges, un estratega del puñal y el mimo, eleva a lo italiano y se burla simultáneamente de él, sabiendo que el cocoliche que hablaban los inmigrantes recientes se parecía, en tanto lenguaje coloquial, al toscano al que Dante había llevado a la categoría de lengua literaria. Los inmigrantes italianos se quedan con la casa de los Viterbo y, metafóricamente, con la Buenos Aires que había sido de la aristocracia criolla a la que Borges adhería.

2) El lenguaje exclusivo: Borges maneja intuitivamente los desarrollos teóricos que llevan a cabo los lingüistas de las primeras décadas del siglo XX. Uno de ellos (aludido también en el trayecto que va del toscano de Dante al idioma que hablan los inmigrantes italianos) es el hecho de que el lenguaje cambia, de que es una tecnología viral cuya virtud es el cambio (algo que no advierten quienes objetan el llamado lenguaje inclusivo en nombre de una pureza de la lengua que no existe). El personaje Borges se burla de la solemnidad de Daneri, pero el Borges autor es bien consciente también de su propia solemnidad (el comienzo del cuento es a la vez maravilloso y solemne). 

Lo que en general se denomina “solemnidad” es el uso de expresiones gastadas por el uso, el registro deficiente del cambio lingüístico. Cuando tiene que describir a Aleph, Borges se desespera: no encuentra palabras. Y regala en ese momento la definición más hermosa del lenguaje que conozco: “Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten”. 

Cada vez que un hablante usa una expresión, en ella están todas las veces en que fue usada, los esfuerzos, las torsiones y los aciertos de cada ser humano en los sucesivos intentos de nombrar los distintos aspectos de lo real. En cada hecho lingüístico, parece decir Borges, está como un fantasma la historia de lo que quiso ser expresado, la historia de eso que llamamos humanidad.

En cada hecho lingüístico, parece decir Borges, está como un fantasma la historia de lo que quiso ser expresado, la historia de eso que llamamos humanidad.

3) Borges in love: Su atrevido biógrafo Edwin Williamson subraya el papel crucial que jugó para Borges su fallida historia de amor con la hermosa escritora pelirroja Norah Lange, perdida a manos (usamos esa expresión de antiguo régimen a riesgo de que sea cancelada) de su rival literario Oliverio Girondo, a quien desde entonces Borges votó todos los años como el peor escritor argentino. Beatriz Viterbo es sin duda Norah Lange, pero también es la joven Estela Canto, una mujer moderna y desprejuiciada a quien Borges apretaba contra las barandas del mirador del Parque Lezama, y a quien le regaló un caleidoscopio, ese objeto infantil que lo inspiró para pergeñar “El Aleph”.

Norah Lange.

4) Carlos Argentino Daneri, autor de En busca del tiempo perdido: Cuatro años antes de “El Aleph”, el primer cuento (cuento con muchas comillas) que escribió Borges después del accidente que casi le cuesta la vida fue “Pierre Menard, autor del Quijote”. “Menard” es una bomba neutrónica que postula a la literatura como una actividad de colaboraciones fértiles.

Una de las influencias menos estudiadas de Borges es la de Marcel Proust. Es sorprendente la cantidad de recursos y tópicos de Proust que resuenan en su obra. Proust era el tipo de escritor –francés, autor de una novela extensa, mundana, realista– que típicamente era objeto de los dardos de Borges. 

No fue así en este caso, y aunque en unas pocas oportunidades lo menciona elogiosamente, creo que fue una influencia crucial que Borges tendió a ocultar. 

En “El Aleph”, es notable el parecido entre el rimbombante Carlos Argentino Daneri (que como Proust está escribiendo una obra literaria interminable) y Bloch, el amigo insoportable del protagonista de En busca del tiempo perdido.

 El flash lisérgico de la visión del Aleph se parece bastante a la descripción de los efectos que produce en el protagonista de la obra de Proust la ingesta de la magdalena. Un dato que pinta también esa conversación entre amigos y ese sistema de préstamos que es la historia de la literatura: Estela Canto traduciría de manera notable, años más tarde, la obra maestra de Marcel Proust (y es la única argentina que lo hizo hasta el momento).

Marcel Proust

5) Perder un concurso literario, la mejor manera de convertirse en escritor: Borges, genio del marketing, recrea en “El Aleph” el Premio Nacional de Literatura en el que fue derrotado. Esa derrota generó entre sus amigos una reacción que hoy sería inverosímil: un número especial de la revista Sur en su homenaje, con más de cien indicaciones de su genio.

6) El Aleph y una línea de Hamlet: Uno de los epígrafes del cuento es una cita de Hamlet (“Oh, Dios, podría estar encerrado en una cáscara de nuez y considerarme el Rey del espacio infinito”). Esa línea de Shakespeare parece haber inspirado la idea de “El Aleph”: alguien encerrado es capaz de captar la totalidad del universo. 

La línea está en la famosa segunda escena del segundo acto, en la que Hamlet (“words, words, words”) reflexiona sobre los límites del lenguaje y sobre la vida como puesta en escena, dos tópicos también presentes en el cuento de Borges. Pero además este subrayado de Borges parece haber influido sobre otro escritor inglés, Ian McEwan, que escribió una maravillosa versión de Hamlet llamada justamente Cáscara de nuez. Hamlet, “El Aleph” y “Cáscara de nuez” son sátiras sobre escritores y reflexiones sobre el poder de la mente y del lenguaje.

7) La invención de razones: Antes de ser derrotado por Daneri, el personaje Borges se burla de él cuando le recita y le explica el poema que está escribiendo basado en la visión de el Aleph que esconde su sótano. 

El malicioso Borges dice de Daneri (que es Borges): “Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modifica la obra para él, pero no para otro.” Ese es Borges en la cima de la self-deprecion, del autodesprecio. Borges encontró el poder de su poética en la “invención de razones”, en la justificación y la interpretación –a través de prólogos, notas y posdatas– de su propia obra. Borges fue el mejor lector de sí mismo, el maestro de la metaliteratura del yo.

8) Daneri engordado: Carlos Argentino Daneri (“considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no sé qué cargo subalterno en una biblioteca ilegible de los arrabales del Sur”) es sin duda Borges. Daneri es también Girondo (el poeta que le arrebató a Norah Lange). Pero Daneri es, sobre todo, Roberto Arlt, un escritor en las antípodas estéticas de Borges, muerto dos años antes de la escritura de “El Aleph”, a quien Borges admiraba. En el cuento, Daneri aprende: su poema florido e interminable se convierte en una frase arltiana que le espeta a Borges cuando emerge mareado de la visión del Aleph: “Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman”. Un cross coloquial a la mandíbula del atribulado Borges.

9) La casa encantada: “El Aleph” es también una versión del esquema narrativo de la casa encantada, vía “La caída de la Casa Usher” de Edgar Allan Poe, una casa de una familia decadente habitada por el pasado que, igual que la casa familiar de los Daneri, es destruida/demolida. 

El Borges que volvió a Buenos Aires tras su exilio adolescente en Europa se encontró con una Buenos Aires modernizada y populosa ante la que se sintió extrañado. Borges va hacia el sur de la ciudad, que es su pasado; casi diez años más tarde Borges completará el trayecto melancólico hacia el pasado con otro bibliotecario, Juan Dahlmann, que en “El sur” viaja a la pampa. Más influencias de Poe: la repetida mención del nombre de Beatriz frente a su retrato replica la escena del protagonista de “El cuervo” de Poe ante su amada muerta.

10) Visión y misión: Daneri derrota a Borges, pero también se puede pensar que Borges  derrota a Daneri. El poema kilométrico que quiere escribir Daneri para reflejar la Tierra está contenido dentro de “El Aleph”: es la enumeración caótica encabezada por el verbo “ver”, uno de los recursos favoritos de Borges. 

“Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, etc.”: en esa maravillosa enumeración Borges (el autor o el personaje) alcanza a señalar lo inefable, lo irrepresentable, “el inconcebible universo”. Eso que buscaba Daneri (¿Proust?) mediante la extensión lo obtiene Borges mediante la síntesis. La poesía y el misticismo se tocan, ayudados quizás por el coñac ¿alucinógeno? que le sirve Daneri. Borges pierde (retrospectivamente) a Beatriz y pierde la gloria literaria, pero cumple su misión de poeta, encuentra finalmente las palabras para dar cuenta de esta visión sublime.

FUENTE: SLL ETIQUETAS El Diaria AR Pez Banana – Jorge Luis Borges – El Aleph – Marcel Proust

Un visionario…

William S. Burroughs, el profeta más radical que definió nuestro mundo actual

“EL LENGUAJE ES UN VIRUS”

¿Qué tiene en común este célebre escritor de la generación beat con la Organización Mundial de la Salud? 

 Ambos advirtieron del peligro latente para la salud física y mental del lenguaje.

“Esto ya es como Black Mirror”. 

Esta bien podría ser una de las frases más comunes expresadas por el inconsciente colectivo en el último año. El género de las distopías, tanto en la literatura como en la televisión y en las series, no ha dejado de ‘hacer su agosto’. 

Las reediciones de los clásicos de Orwell, Bradbury o Huxley emergen de tanto en cuando en las listas de libros más vendidos, junto a la recuperación de otros tomos menos conocidos por el público general hasta ahora, como “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, popularizados a raíz del amplio consumo de las series en ‘streaming’. 

Hay una distopía personalizable a cada caso, y quien no ve un Gran Hermano por todas partes, espiándola hasta para cuando va a ir al baño y colocando ‘microchips’ hipodérmicos (cuando ya lo lleva en el bolsillo todos los días en su teléfono inteligente), acaba enganchado a su soma ideal o creyendo en un ‘Estado profundo’ conformado por estrellas del espectáculo y políticos progres. Quizá una de las campañas publicitarias más geniales de los últimos meses es la que precisamente idearon cuatro estudiantes de publicidad de la escuela Brother Ad Madrid, cuando en una marquesina de autobús de la capital colocaron un espejo con la frase: “Black Mirror 6th Season. Live Now, everywhere” , con el logo de Netflix.

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de 'Black Mirror'. (Brother Ad School)

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de ‘Black Mirror’. (Brother Ad School)En su momento, se viralizó muchísimo esta propuesta, algo normal dadas las circunstancias: era junio de 2020, la época en la que el término ‘nueva normalidad’ estaba en boca de todos y comenzábamos la desescalada hacia un mundo que creíamos que iba a ser totalmente diferente al que habíamos conocido. 

A pesar de que la pandemia no termina de acabarse (curiosa paradoja semántica) y haya dejado tantas muertes y secuelas, la sociedad está esforzándose en volver a la realidad previa a la crisis sanitaria, aunque como es evidente ahora llevemos mascarillas por precaución más que por obligación, mantengamos las distancias de seguridad en los espacios públicos cerrados o revisamos a diario las noticias para saber si es seguro o no viajar a tal sitio, si nos exigen estar vacunados o debemos pasar por una PCR.  

Para Burroughs, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias Sin duda alguna, lo que dejaba de manifiesto aquel anuncio es lo que el célebre autor de documentales Adam Curtis llamó “hiper normalización” la tendencia a aceptar y normalizar de que todo está fatal y lo que es peor aún, lo va a estar, ya que nos resulta prácticamente imposible crear, ya no solo imaginar, mundos futuros mejores. No; la realidad, afortunadamente, todavía no es como Black Mirror, aunque el ingenio de los publicistas de colocar un espejo en pleno centro de Madrid nos enseñe nuestra figura apresurando el paso por la calle, haciéndonos protagonistas de un hipotético nuevo episodio que solo existe en nuestra mente.

Sin embargo, hay distopías que fueron creadas con mucha anterioridad a la serie de Netflix y que reflejan con más precisión la política y la sociedad del mundo de hoy en día. 

Uno de los autores que merece la pena releer y que no está incluido entre esa caterva inamovible de autores clásicos de ciencia ficción distópica es William S. Burroughs. 

Presente en los manuales de literatura entre nombres de la generación beat como Jack Kerouac, Allen Ginsberg o Gregory Corso, a menudo se pasa por alto algunas de sus descerebradas profecías y rabiosas proyecciones de futuro, quizás debido a la altanería de su personaje, su grotesca visión del mundo, su heterodoxia narrativa y la profunda escatología que inunda sus textos, plagados de yonkis, sexo promiscuo sin fin y atentados contra la moral dominante.

El lenguaje, los virus, la droga

El autor de “El almuerzo desnudo) (1959), un ‘cocktail molotov-novela’ que llevó magistralmente David Cronenberg a la gran pantalla, lanzó una serie de profecías entre ‘cut-up’ y ‘cut-up’, a modo de sobresalto, exabrupto literario o vómito de palabras difícil de interpretar. 

Sin embargo, desde cierta perspectiva sus predicciones fueron mínimamente más acertadas que las que construyeron de forma rigurosa y científica otros escritores más respetados por el público de masas, como Orwell o Huxley. No hace falta lanzar una proyección de futuro en el que un partido dictatorial llamado Ingsoc totalice todos los aspectos de la vida del ser humano (eso ya lo vimos en el siglo XX en cierto modo) o que toda la población se robotice y aprenda a no desear ni sentir nada, anulando cualquier sentido de libertad.

Tan solo hacía falta atender a lo más esencial, aquello que nos une y da sentido a nuestra realidad: el lenguaje. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial” El lenguaje es un virus”. 

Esta es la cita con la que bien podría resumirse toda su obra, su ‘lied’ argumental, pues el objetivo de ‘El Hombre Invisible’ (uno de sus seudónimos) con sus novelas y escritos no fue otro que sabotear las formas sintácticas y semánticas, ya que para él la verdadera revolución no tenía una dimensión política o social, sino mental. 

En este sentido, como la droga, el otro gran tema de sus libros, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias, poseyendo al sujeto y haciéndole carente de interioridad, pues todo su mundo gira en torno a ese “álgebra de la necesidad” que le hace consumir más y más. 

“La droga es aquí una inoculación de muerte que mantiene al cuerpo en una paradójica condición de emergencia y ralentización, donde el adicto es inmune al aburrimiento”, escribe Adolfo Vásquez Rocca, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, en un análisis sobre la obra Burroughs y sus crípticos significados. “Puede estar horas mirándose los zapatos o simplemente permanecer en la cama. Es el contagio definitivo, el de la interioridad intoxicada”.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Al igual que la heroína, el tipo de sustancia a la que más estuvo enganchado el autor junto con el alucinógeno yagé, el lenguaje manipula y transforma a los seres humanos por proceso de contagio. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial”, sintetiza Vásquez Rocca. 

Sus teorías son muy disparatadas desde un punto de vista científico, cierto. No por ello carecen de valor vital y filosófico, pues tuvo la intención de llevarlas hasta el final. 

La estrategia de este hombre gris de mirada encorvada era precisamente romper con la alienación impuesta por el lenguaje mediante la técnica del cut-up en sus escritos o por acciones concretas enmarcadas en el territorio de la experimentación audiovisual, la investigación acerca del control social y sus posibilidades de romperlo, o el vandalismo callejero que detalló en obras como “Manual Revisado del Boy Scout” (La Felguera, 2016) o en su ensayo de ficción “La revolución electrónica” (Caja Negra, 2009).

Infodemia y pandemia

“Lo primero, necesitas un dispositivo de codificación, una televisión, una radio, dos cámaras de vídeo, una estación de radioaficionado y un simple estudio fotográfico con unos pocos accesorios y actores”, escribe Burroughs.

“Para empezar, mezcla todas las noticias y emítelas en todas direcciones, a las cadenas de radio y grabadoras callejeras. Construye transmisiones de vídeo con noticias falsas y mezclalas con las reales. 

Para las imágenes, puedes usar fotografías antiguas. La ciudad de México podría ser el escenario perfecto de una revuelta en Saigón y viceversa. Una insurrección de Santiago de Chile puede hacerse con imágenes de Londonderry (Irlanda del Norte). 

Nadie notaría la diferencia… mezclas las imágenes de ‘fake news’ con noticias reales. Así, tendrás más ventaja sobre tu oponente, que deberá ocultar sus manipulaciones. Tú no tendrás esa necesidad. En realidad, puedes promocionar que estás escribiendo noticias por adelantado sobre hechos que puedes crear por técnicas que nadie pueda usar. 

Y eso te convierte en noticia… los ‘cut-ups’ podrían inundar los medios de comunicación de masas de engaños”. El lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad con el que nos comunicamos, sino que permea en el organismo vivo afectando a la salud, como Burroughs avisaba Efectivamente, el Exterminador (otro de sus seudónimos) se está refiriendo a lo que hoy en día todo el mundo conoce como ‘fake news’, un fenómeno que en la época del escritor pudo ser utilizado como recurso de contrainsurgencia, en operaciones militares y por los servicios de inteligencia, pero que hoy en día y debido a la multiplicidad de canales, emisores y receptores que hay en la red, fruto de la autocomunicación de masas, ha adquirido una categoría mucho más notoria en nuestra sociedad. 

A tal punto de explosión ha llegado que los medios de comunicación han comenzado a referirse a esta profusión de noticias falsas como “infodemia”, un término compuesto por las palabras ‘información’ y ‘pandemia’, que sin duda entronca muchísimo con las advertencias e hipótesis sobre el lenguaje que tenía Burroughs, ya no solo con sus técnicas para crear el caos social y político.

“Una infodemia es una sobreabundancia de información, en línea o en otros formatos, e incluye los intentos deliberados por difundir información errónea para socavar la respuesta de salud pública y promover otros intereses de determinados grupos o personas”, define la OMS en una entrada del 23 de septiembre de 2020, con la clara intención de alertar sobre el alto volumen de ‘fake news’ y de teorías de la conspiración que contradecían las versiones oficiales sobre la pandemia que ellos mismos extendieron bajo un aluvión de críticas por su mala gestión. 

“La información errónea y falsa puede perjudicar la salud física y mental de las personas, incrementar la estigmatización, amenazar los valiosos logros conseguidos en materia de salud y espolear el incumplimiento de las medidas de salud pública, lo que reduce su eficacia y pone en peligro la capacidad de los países para frenar la pandemia”. 

Si todavía no se entiende la asociación de ideas que Burroughs hacía entre algo tan físico como es una enfermedad o un virus y algo tan intangible como es el lenguaje que nos une y compartimos, en pleno 2020, más de dos décadas después de su muerte, llega la OMS para ratificar su teoría crítica sobre poder y control social.

Portada de la edición anglosajona del 'Manual revisado del Boy Scout' seguido de 'La revolución electrónica' en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

Portada de la edición anglosajona del ‘Manual revisado del Boy Scout’ seguido de ‘La revolución electrónica’ en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

El asunto va más allá: el organismo reconoce sus repercusiones en la salud individual y colectiva, pues el lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad que sirve para que nos comuniquemos, sino que permea en el organismo como la droga a la que estaban enganchados la mayoría de los personajes de Burroughs, les corroe y les destruye, en los casos más visibles inundándose de odio (bajo intereses políticos), pero también diciéndoles cómo tienen que comer, qué tienen que consumir y qué es lo que deben desear. 

No en vano el término que se usa para nombrar a una información o contenido que se comparte mucho en redes sociales es “viral”, el cual hace referencia directa a las enfermedades causadas por un virus. Y no, este concepto no emergió después de la pandemia como infodemia, sino que ya venía de antes.

El ‘cut-up’ informativo más inmediatamente actual

Hace apenas unos días, el periodista Miquel Ramos decidió subir a Twitter un vídeo en el que denunciaba la represión que estaban sufriendo los manifestantes de Cuba por parte de los agentes policiales. Lo curioso es que, en vez de subir imágenes reales de las protestas que están aconteciendo en la isla caribeña, lo hizo con las cargas policiales del 1 de octubre en Cataluña.

La respuesta de los usuarios no se hizo esperar. Muchos de ellos se dieron cuenta de que, efectivamente, los policías llevaban la bandera de España en el uniforme y los manifestantes hablaban catalán. Pero también hubo otros tantos que cayeron en la argucia de Ramos, quien con este curioso experimento demostró lo fácil que es colar una ‘fake news’. La maniobra del periodista, además, encaja casi punto por punto con la técnica de cut-up de Burroughs explicada al inicio del artículo. Ver para creer.

El arma definitiva de Burroughs

Regresando a la vida y obra del escritor norteamericano, cabe preguntarse cuáles fueron las fórmulas que patentó para salir de la tiranía del lenguaje y las formas de control social que el poder establecido desplegaba a partir de este. 

Los esfuerzos del Hombre Invisible pasaron, primero, por la experimentación tanto vital como literaria, trazando líneas de fuga a partir de viajes físicos (sobre todo a Tánger) y mentales (a Interzonas, ese ‘no-lugar’ al que accedía a través de las drogas entre otros muchos métodos), y escabulléndose siempre del formalismo narrativo que heredó de sus influencias literarias anteriores. 

De algún modo, soñaba con redes clandestinas de adolescentes que atentaban contra el poder establecido y los férreos códigos morales que imperaban en aquellos días. 

Su vida conyugal no es tan encomiable: disparó a su mujer en la cabeza jugando a Guillermo Tell después de consumir drogas. Tanto en ‘Los chicos salvajes’ como en ‘El almuerzo desnudo’ podemos comprobar cómo sus personajes entran y salen de la acción de la novela sin permiso, pues la obra entera puede leerse de principio a fin o de forma aleatoria. 

Esto le emparenta con las tácticas que luego desarrollaron los situacionistas franceses más adelante, como “la deriva psicogeográfica” o “détournemen” la cual consistía en hacer una especie de ‘cut-up’ cartográfico, superponiendo un mapa de una ciudad sobre otra distinta o explorando las zonas de la periferia urbana no solo física sino también mentalmente, donde los conceptos de campo y ciudad se funden y la guerra social entre clases se hace más patente. 

La influencia del autor en los movimientos de vanguardia artística y política posteriores es, por tanto, amplísima. Otro hecho biográfico reseñable al final de sus días es su encuentro con Kurt Cobain, del cual dijo que era un muchacho “con una expresión moribunda en sus mejillas”. 

Un acontecimiento sobre el que Servando Rocha escribe en “Nada es verdad. Todo está permitido” (Alpha Decay, 2014). “Él no tenía intención de suicidarse. Por lo que yo sé, ya estaba muerto”, dijo el escritor cuando en 1994 el líder de Nirvana decidió poner fin a su vida.

Sin embargo, y a pesar de todas sus desgracias personales, su lucha incansable contra el lenguaje y su afán de querer dinamitar el orden establecido, vale la pena rescatar las palabras que escribió en la última entrada de su diario, al poco de morir, recogidas en “Agente Provocador”: “No hay nada. No hay sabiduría final ni experiencia reveladora; ninguna jodida cosa. No hay Santo Grial. No hay Satori definitivo ni solución final. 

Solo conflicto. La única cosa que puede resolver este conflicto es el amor. Amor puro. Lo que yo siento ahora y sentí siempre por mis gatos. ¿Amor? ¿Qué es eso? El calmante más natural para el dolor que existe. AMOR”.

FUENTE: Alma, corazón y vida – Por Enrique Zamorano