Miguel Hernández y Josefina Manresa, aniversarios de una vida marcada por la guerra.

  • En unas semanas se cumplirán 80 años de la muerte del poeta. La Diputación de Jaén, propietaria de su legado, ha presentado hace unos días una revisión y actualización de la que está considerada la biografía más completa.

«Tengo una alegría muy grande, nena. No se te hará antiguo el vestido…». Un 3 de marzo de hace 85 años Miguel, el poeta de Orihuela, escribía estas palabras a Josefina, su novia, su musa, la guardiana de su recuerdo. Una vida marcada por la guerra que hizo que su historia de amor durase apenas siete años y que llevó a Miguel Hernández a escribir, entre otros, este poema durante su estancia en la cárcel, aunque se publicase tras su muerte.

Tristes guerras / si no es amor la empresa./Tristes. Tristes./ Tristes armas / si no son las palabras./ Tristes. Tristes./ Tristes hombres / si no mueren de amores./ Tristes. Tristes.

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En unas semanas, el 28 de marzo, se cumplirán 80 años de la muerte de Miguel Hernández. La Diputación de Jaén, propietaria del legado del poeta, ha presentado hace unos días una revisión y actualización de la que está considerada la biografía más completa, escrita por José Luis Ferris, además habrá un programa especial de actividades promovido por la Fundación Legado Literario Miguel Hernández.

Sin embargo, en este mes de marzo, se conmemoran otros aniversarios que pasarán más desapercibidos y que marcaron la vida de Miguel y Josefina, el poeta y la modista, como su boda, la estancia en Jaén de la pareja en plena guerra civil o, ya en el siglo XXI, 75 años después de su muerte, la llegada a la provincia del legado, la herencia del poeta.

Jaén, 3 de marzo de 1937. Mi querida Josefina: Espérame. Voy dentro de cuatro días. Prepárate para nuestro casamiento. Vas a venir a Jaén conmigo

Así comenzaba la carta que Miguel Hernández escribió ese día a Josefina Manresa de su puño y letra, no a máquina como haría en otras ocasiones, desde el edificio del Comisariado de Jaén, localizado en el número 9 de la calle Llana, hoy Francisco Coello, 11.

Hacía casi cuatro años que eran novios. La ilusión de Miguel era haberse casado en el mes de enero de ese año. Así se lo habían prometido la pareja, pero la contienda, que comenzó en julio de 1936, lo aplazó y al final la boda se celebró con menos alegría de la prevista, «por el luto de mi casa y el dolor de la guerra», según recordaba Josefina años después en un escrito que se puede consultar entre el legado digitalizado del poeta, junto a fotos de ambos en Jaén.

La pareja contrajo matrimonio a la una del mediodía del 9 de marzo de 1937, en el juzgado de Orihuela. «Por lo civil y ante Dios, porque eran las circunstancias de la guerra, no había medio de celebrarlo por la Iglesia», dice Josefina. Y añade que como «como Franco declaró nulos estos matrimonios, tuvimos que pasar por la pena de casarnos otra vez en ‘artículo mortis’, el 4 de marzo de 1942». Entonces, Miguel ya no se podía mover de la cama en la que estaba en la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante. Moribundo a causa de la tuberculosis.

El día del enlace en Orihuela, en 1937, Miguel viste el uniforme caqui verdoso de su época en el Quinto Regimiento. Josefina, un sencillo traje de fiesta. De la familia de ella solo fue a la boda una hermana de su padre, guardia civil asesinado por milicianos en el mes de agosto. «A Miguel le brotaba la alegría. A mí, además de la alegría la tristeza, pues tenía presente el recuerdo de la pérdida de mi padre y a mi madre que me la dejaba enferma».

Manuscrito de Miguel Hernández el 3 de marzo de 1937

La celebración tuvo lugar en la casa de los padres del poeta. Una comida de arroz con costra que hizo su madre. A los postres, poniéndose Miguel de pie, recitó las poesías que tenía escritas de «Viento del pueblo».

Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran, / me esparcen el corazón / y me aventan la garganta.

El 12 de marzo de ese mismo año llegan a Jaén. Miguel estaba allí destinado como comisario en el organismo de propaganda del «Altavoz del Frente Sur». Ocupaban una habitación de la casa del Comisariado, antiguo palacio, compartiendo vivienda con otra joven pareja: Carmen Soler y José Herrera Petere, escritor de la generación del 36, hijo del general y presidente de la II República en el exilio entre 1960 y 1962, Emilio Herrera Linares.

Allí, Josefina aparece en las fotos vestida de negro por el luto de su padre, el negro, un color que ya nunca se quitó. Reciben a multitud de personalidades y celebran reuniones con Pedro Martínez Cartón, dirigente del asedio al Santuario; el humorista Andrés Martínez de León, «Oselito»; el poeta Pedro Garfias o el fotógrafo Tréllez son solo algunas de las visitas que recibieron a lo largo de su estancia en tierras jiennenses.

Miguel escribe. Es una de las épocas más prolíficas de su trayectoria. Una poesía de guerra y de lucha. De hecho, apenas llega a Jaén, fecha su poema «Aceituneros», publicado ese 2 de marzo en el periódico Frente Sur, y que se ha convertido en el himno de la provincia de Jaén.

Andaluces de Jaén,

aceituneros altivos,

pregunta mi alma: ¿de quién,

de quién son estos olivos? (…)

También muchos artículos y poemas que el poeta firma bajo sus iniciales o bajo el pseudónimo Antonio López en los periódicos y revistas «Frente Sur», «El mono azul» o «La voz del combatiente».

A veces, salían un rato a las afueras de la ciudad, por la Senda de los Huertos hasta Jabalcuz. Allí había una alberca donde Miguel se bañaba. Otras veces ella escribía a máquina: «Miguel me dictaba cosas que nos hacían reír». Porque Miguel se reía mucho y le gastaba bromas, con ese vozarrón que podemos escuchar recitando la «Canción del esposo soldado».

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cancion del esposo soldado en la voz de Miguel Hernandez

Pero Josefina no es feliz. Preocupada por la enfermedad de su madre vive además el bombardeo de Jaén el 1 de abril, donde mueren 157 personas y ve de primera mano los destrozos de la guerra, incluso ve morir a un niño de diez años aprisionado entre una puerta y la pared. La tarde del 19 de abril deja Jaén para no volver, sin saber que 75 años después, esta tierra se haría cargo del legado que durante tantos años recopiló, protegió y escondió.

Cuenta Josefina que «Miguel prometía mucho para el futuro, contando con la terminación de la guerra. Quería escribir mucho teatro en América. También tenía pensamiento de escribir sobre los animales y su naturaleza».

Pero nunca sospecharía que parte de su vida, de su legado, de sus poemas a su hijo muerto, Manuel Ramón, y al que no pudo ver crecer, Manuel Miguel, se expondrían en un museo en Quesada, el pueblo donde su «nenica» nació. Un pueblo, de unos 5.500 habitantes, situado en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las villas, que Josefina nunca pudo visitar con Miguel, aunque lo deseaban y que se ha convertido en foco de cultura gracias a la herencia de vida y de muerte del poeta.

Tampoco sospecharía que su herencia se abriría al mundo tras digitalizarla la Diputación de Jaén, dueña de su legado: 5.819 manuscritos, folletos, partituras, prensa histórica, grabaciones sonoras, y 26.684 imágenes, la mayoría de ellas guardadas por Josefina hasta que murió.

Y que una madrugada de un mes de marzo de hace 85 años, con 31 años, y sus «grandes ojos azules abiertos bajo el vacío ignorante», dejaría la vida, como dice el poema del que siempre fue su amigo, Vicente Aleixandre.

Pero como le decía a Josefina en otras de sus cartas, «¿por qué han de durar tan poco tiempo nuestras alegrías, nenica, mujercita mía?».

Imagen de portada: Josefina Manresa y Miguel Hernández Legado del autor

FUENTE RESPONSABLE: ElDiario.es. La Caja Negra. 

Sociedad y Cultura/España/Literatura/Jaén/Miguel Hernández/Poesía/Guerra Civil Española/Andalucía

De Goya a Dalí: el arte perdido durante la Guerra Civil

Algunas obras maestras de la pintura desaparecieron sin dejar rastro entre 1936 y 1939.

Las guerras, además de las pérdidas humanas, conllevan otro tipo de destrucciones, incluso de tipo artístico. Durante la Guerra Civil, pese a los esfuerzos de muchos por salvar el tesoro patrimonial, algunas obras se perdieron para siempre. Estas son algunas de las que se han perdido para siempre entre 1936 y 1939.

La primera obra de Goya. Francisco de Goya dejó una muestra de su talento en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en su Fuendetodos natal, la misma en la que fue bautizado. 

Fue allí donde estuvo durante décadas guardada la que se ha considerado como la primera obra original de Goya, las únicas que se guardaban en la tierra natal del artista. Por desgracia, durante la Guerra Civil los bombardeos se ocuparon de destruir tanto el templo como lo que había en su interior

Es el caso del conjunto goyesco que contaba con 24 metros cuadrados, un grandioso mural de temática religiosa y que estaba situado en el altar de las reliquias. 

La escena principal era una representación de la venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza y su aparición al apóstol Santiago y los convertidos. Lo único que ha llegado del conjunto son fotografías en blanco y negro. Recientemente la Diputación de Zaragoza llevó a cabo una reconstrucción digital de lo destruido.

Retrato de Maria Abadal, por Dalí. Es evidente que Salvador Dalí es célebre por ser uno de los pilares del surrealismo gracias a la creación de un imaginario propio basado en imágenes oníricas. 

Sin embargo, Dalí también fue realista como demostró en muchos retratos. Eso es lo que demostró en una pintura de la que no se sabe nada desde la Guerra Civil. Es el titulado como “Retrato de Maria de Abadal” que Dalí realizó por encargo en 1927, aunque no lo completó hasta el año siguiente

Es una de las grandes obras maestras del Dalí retratista que aprovecha también la ocasión para jugar con el espacio y plasmar un paisaje de masía mironiana. El hecho de que fuera un óleo sobre madera probablemente hizo que fuera más fácil su desaparición. Incluso se desconocen sus medidas.

Rafael Santos Torroella, el gran especialista en el artista ampurdanés, le dijo al autor de estas líneas que era probable que el cuadro hubiera sido víctima del fuego bélico, aunque también añadía que “la esperanza es lo último que se pierde”.

El segador, por Miró. El Pabellón de la República Española en la Exposición Universal de París, en 1937, es especialmente célebre por haber sido el primer hogar del “Guernica” de Picasso. Sin embargo, el conjunto de obras presentes en aquel espacio diseñado por Sert y en apoyo de una República herida de muerte sigue siendo hoy impresionante. 

Además de Picasso, se contaba con Calder, Alberto, Buñuel o Miró. 

Este último fue el responsable de una gran pintura titulada “El segador” y que podía rivalizar en cuanto a tamaño y fuerza con el mismísimo “Guernica”. Una vez concluida la Exposición Universal, la obra de 5,50 por 3,65 metros, viajó a España donde se perdió para siempre su rastro. En la actualidad se desconoce si fue destruida o simplemente extraviada.

Los Bayeu en la Moncloa. Si hay una saga familiar íntimamente ligada con Goya y su tiempo esa es la de los Bayeu. 

El gran pintor aragonés se formó junto a esta familia, una de las más importantes de su tiempo en cuanto a encargos artísticos. Antes del estallido de la Guerra Civil, una sobresaliente muestra de su trabajo se guardaba en el Real Sitio de la Moncloa, un palacete situado en el noreste de Madrid y que en aquel tiempo pertenecía al Ministerio de Fomento. 

Además de pinturas de los Bayeu, un depósito del Museo del Prado, el edificio también albergaba obras de José del Castillo o Antonio González Velázquez. Todo ello despareció para siempre en 1939. 

En la actualidad el espacio ocupado por ese edificio lo ocupa el Palacio de la Moncloa, sede de la presidencia del Gobierno.

Imagen de portada: El desaparecido retrato de Maria de Abadal, por Salvador Dalí FOTO: FUNDACIÓ GALA-SALVADOR DALÍ.

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. Cataluña. España. Por Víctor Fernández.

Sociedad y Cultura/España/Historia/Guerra Civil española/Goya, Joan Miró, Salvador Dalí/Palacio de la Moncloa/Artistas/Museo del Prado.

El secreto detrás de la principal obra de Pablo Picasso.

El gran artista español creó por encargo un enorme mural. Fue un suceso histórico el que lo inspiró para crear una obra única.

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Luis caminaba al mercado. Era un lunes casi como cualquier otro, pero esta vez no iba como un niño. Ya era un adulto de pantalones largos luego de haber cumplido, justo el sábado anterior a ese día, sus 14 años.

Como buen lunes, los vecinos y viajeros de pueblos cercanos se acercaban a Guernica, en los países vascos, a comprar los productos que necesitaban. España vivió épocas complicadas en 1937, casi un año después del comienzo de la Guerra Civil. 

Muchos soldados republicanos se habían refugiado en la ciudad ante el avance de las fuerzas del General Francisco Franco. Luis nunca imaginó que ese 26 de abril, e indirectamente su vida, quedaría retratada en el cuadro más importante de Pablo Picasso.

EL «GUERNICA» MIDE 776,6 CENTÍMETROS DE LARGO POR 349,3 DE ANCHO

“Guernica” es una obra del famoso pintor español, padre y máximo exponente del cubismo, que mide 776,6 centímetros de largo por 349,3 de ancho. Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, de Madrid.

Un encargo sin inspiración

La historia cuenta que a principios del 37, representantes de la Segunda República, solicitaron a Picasso una obra para presentar en la Exposición Internacional de París, en el pabellón español. El pintor produjo una serie de aguafuertes que serían vendidas durante el encuentro para recaudar fondos para la causa republicana.

PABLO PICASSO

Aunque también le encargaron un mural, los problemas familiares que atravesaba Picasso lo llevaron a demorar la obra. 

El gobierno republicano le pagó, el pintor alquiló un taller en el nro. 7 de la rue des Grands-Augustins y comenzó a planificar. 

Existe una discusión sobre el monto abonado y si este incluía la “mano de obra” del artista o si solo se le dio suficiente para abonar costos de pinturas, telas y alquileres. De cualquier manera, el recibo firmado por Picasso sirvió para que, años después, el gobierno español reclamareclamara la obra.

Suenan las campanas

El 26 de abril de 1937, alrededor de las cuatro de la tarde, Luis comenzó a escuchar las campanadas de la iglesia que anunciaban problemas. 

Dos días antes, radios del bando franquista habían anunciado un “golpe contra el que es inútil cualquier resistencia”. Vecinos y visitantes corrieron a los refugios. Por suerte, el alcalde de la ciudad había cerrado el mercado antes del mediodía ante el riesgo de un ataque.

Fuerzas alemanas de la Legión Cóndor e italianas de la Aviación Legionaria, bombardearon Guernica. La ciudad no estaba preparada para defenderse de un ataque aéreo. 

El primer explosivo cayó cerca de puentes y de la estación de trenes. Una hora después, a las seis, el bombardeo se intensificó. Diecinueve Ju-52 alemanes dejaron caer cargas explosivas e incendiarias. 

A las siete de la tarde finalizó el ataque, con el pase de aviones caza que ametrallaron a quienes estaban al descubierto.

GUERNICA DESPUÉS DEL BOMBARDEO. FOTO: CC BY-SA 3.0 DE

La destrucción fue enorme. Pilotos de los últimos bombarderos aseguraron que arrojaron sus explosivos a ciegas, porque los incendios previos imposibilitaban la visión. 

No existen datos exactos de víctimas. El gobierno vasco señaló que fueron más de 1.600, sin embargo investigaciones recientes estiman entre 250 y 300 muertes. El 70% de la ciudad fue destruida. Dos días después, el 28 de abril, las tropas franquistas entraroningresaron en Guernica y tomaron el control, quemando registros oficiales, por lo que es muy difícil que se sepa la magnitud de las muertes con certeza.

De una triste lectura a una gran obra

Ese mismo día, Pablo Picasso desayunaba mientras leía una copia del periódico  L’Humanité y se enteraba del caso. 

El 1 de mayo comenzó a bocetar su obra más famosa. Se considera que la creación, producción y finalización del cuadro están perfectamente documentadas, lo que permite ver todo el proceso por el que pasó el artista.

El 4 de junio de 1937, Picasso culminó su obra. Poco más de un mes después se presentó en la Exposición Internacional. 

Luego viajó por distintas ciudades de Europa, generando que muchas comenzarán a prestar atención a la situación española. Finalmente estuvo en los Estados Unidos, protegida del gobierno de Franco, hasta 1981 cuando fue devuelta a España.

Luis sobrevivió el bombardeo y contó su experiencia durante años en distintas entrevistas. Hoy Guernica tiene 17.000 habitantes y da nombre al cuadro más importante de un movimiento pictórico, que desde el simbolismo nos recuerda las atrocidades de la guerra.  

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line. Por Santiago Hernandorena. Septiembre 2021

Guernica/Picasso/Cruzarte una historia/Guerra Civil Española

 

El secreto detrás de la principal obra de Pablo Picasso.

El gran artista español creó por encargo un enorme mural. Fue un suceso histórico el que lo inspiró para crear una obra única.

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Luis caminaba al mercado. Era un lunes casi como cualquier otro, pero esta vez no iba como un niño. Ya era un adulto de pantalones largos luego de haber cumplido, justo el sábado anterior a ese día, sus 14 años.

Como buen lunes, los vecinos y viajeros de pueblos cercanos se acercaban a Guernica, en los países vascos, a comprar los productos que necesitaban. España vivió épocas complicadas en 1937, casi un año después del comienzo de la Guerra Civil. 

Muchos soldados republicanos se habían refugiado en la ciudad ante el avance de las fuerzas del General Francisco Franco. Luis nunca imaginó que ese 26 de abril, e indirectamente su vida, quedaría retratada en el cuadro más importante de Pablo Picasso.

EL «GUERNICA» MIDE 776,6 CENTÍMETROS DE LARGO POR 349,3 DE ANCHO

“Guernica” es una obra del famoso pintor español, padre y máximo exponente del cubismo, que mide 776,6 centímetros de largo por 349,3 de ancho. Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, de Madrid.

Un encargo sin inspiración

La historia cuenta que a principios del 37, representantes de la Segunda República, solicitaron a Picasso una obra para presentar en la Exposición Internacional de París, en el pabellón español. El pintor produjo una serie de aguafuertes que serían vendidas durante el encuentro para recaudar fondos para la causa republicana.

PABLO PICASSO

Aunque también le encargaron un mural, los problemas familiares que atravesaba Picasso lo llevaron a demorar la obra. 

El gobierno republicano le pagó, el pintor alquiló un taller en el nro. 7 de la rue des Grands-Augustins y comenzó a planificar. 

Existe una discusión sobre el monto abonado y si este incluía la “mano de obra” del artista o si solo se le dio suficiente para abonar costos de pinturas, telas y alquileres. De cualquier manera, el recibo firmado por Picasso sirvió para que, años después, el gobierno español reclamareclamara la obra.

Suenan las campanas

El 26 de abril de 1937, alrededor de las cuatro de la tarde, Luis comenzó a escuchar las campanadas de la iglesia que anunciaban problemas. 

Dos días antes, radios del bando franquista habían anunciado un “golpe contra el que es inútil cualquier resistencia”. Vecinos y visitantes corrieron a los refugios. Por suerte, el alcalde de la ciudad había cerrado el mercado antes del mediodía ante el riesgo de un ataque.

Fuerzas alemanas de la Legión Cóndor e italianas de la Aviación Legionaria, bombardearon Guernica. La ciudad no estaba preparada para defenderse de un ataque aéreo. 

El primer explosivo cayó cerca de puentes y de la estación de trenes. Una hora después, a las seis, el bombardeo se intensificó. Diecinueve Ju-52 alemanes dejaron caer cargas explosivas e incendiarias. 

A las siete de la tarde finalizó el ataque, con el pase de aviones caza que ametrallaron a quienes estaban al descubierto.

GUERNICA DESPUÉS DEL BOMBARDEO. FOTO: CC BY-SA 3.0 DE

La destrucción fue enorme. Pilotos de los últimos bombarderos aseguraron que arrojaron sus explosivos a ciegas, porque los incendios previos imposibilitaban la visión. 

No existen datos exactos de víctimas. El gobierno vasco señaló que fueron más de 1.600, sin embargo investigaciones recientes estiman entre 250 y 300 muertes. El 70% de la ciudad fue destruida. Dos días después, el 28 de abril, las tropas franquistas entraroningresaron en Guernica y tomaron el control, quemando registros oficiales, por lo que es muy difícil que se sepa la magnitud de las muertes con certeza.

De una triste lectura a una gran obra

Ese mismo día, Pablo Picasso desayunaba mientras leía una copia del periódico  L’Humanité y se enteraba del caso. 

El 1 de mayo comenzó a bocetar su obra más famosa. Se considera que la creación, producción y finalización del cuadro están perfectamente documentadas, lo que permite ver todo el proceso por el que pasó el artista.

El 4 de junio de 1937, Picasso culminó su obra. Poco más de un mes después se presentó en la Exposición Internacional. 

Luego viajó por distintas ciudades de Europa, generando que muchas comenzarán a prestar atención a la situación española. Finalmente estuvo en los Estados Unidos, protegida del gobierno de Franco, hasta 1981 cuando fue devuelta a España.

Luis sobrevivió el bombardeo y contó su experiencia durante años en distintas entrevistas. Hoy Guernica tiene 17.000 habitantes y da nombre al cuadro más importante de un movimiento pictórico, que desde el simbolismo nos recuerda las atrocidades de la guerra.  

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line. Por Santiago Hernandorena. Septiembre 2021

Guernica/Picasso/Cruzarte una historia/Guerra Civil Española