Aparecen dos poemas de Garcilaso de la Vega en el lugar menos pensado.

La investigadora María Czepiel hizo el inesperado hallazgo de estos poemas, aunque todavía no quiere desvelar el lugar del descubrimiento.

Así lo ha anunciado la filóloga investigadora de la Universidad de Oxford Maria Czepiel en el congreso internacional El clasicismo horaciano en el contexto italiano de Garcilaso de la Vega, celebrado en Nápoles.

Se trata de dos odas escritas en latín; una dedicada al cardenal Pietro Bembo y otra dedicada al humanista alemán Brassicanus, del que apenas se tiene información.

Sorpresa en la tesis doctoral

La investigadora estaba siguiendo la pista del poeta para su tesis doctoral sobre la poesía latina del Renacimiento; entre libro y libro reconoció una de las tres odas latinas de Garcilaso que han llegado hasta nosotros

Pero no estaban en algún volumen de la Universidad de Alcalá de Henares, sino en una biblioteca de la República checa, escritos a mano en las últimas páginas de un libro impreso. «En las páginas finales de una antología de poetas italiano aparecieron otros textos copiados a mano, muchos de los cuales son de poetas ibéricos». 

Y entre esos poemas copiados a mano estaban las dos odas perdidas y encontradas. Su temática gira en torno al elogio de la amistad y la capacidad de la poesía para inmortalizar su objeto.

No se ha desvelado el origen

Otro tema es el de la relación entre la vida militar y la vida poética, tal y como la vivió Garcilaso de la Vega: soldado y poeta humanista, desterrado por Carlos V porque el poeta asistió a una boda en Ávila con la que el emperador no estaba de acuerdo

Fue apresado en Tolosa y confinado en una isla del Danubio junto a un destacamento militar, así que Garcilaso debió tener mucho tiempo para crear versos. Después, acudió a Ratisbona junto al gran ejército que se estaba preparando para luchar contra el Turco, en Viena.

Se cree que el libro tiene cierto vínculo con la ciudad de Alcalá y, probablemente con la universidad, tal y como se ve por una anécdota que el propio copista deja escrita en el libro, al relatar la llegada del veneciano Andreas Navagero a la localidad madrileña. 

Czepiel prefiere no revelar de momento la biblioteca donde se ha dado el hallazgo, al menos hasta que se publique su artículo académico en la revista especializada Bulletin of spanish studies, donde prepara una versión castellana de los originales en latín, de los que apenas adelanta algún verso: «Bembo, si acaso el sonido de mi modesta lira desvía los sentidos esforzados de tus altos estudios, perdóname, te ruego».

Imagen de portada: Supuesto retrato de Garcilaso de la Vega

FUENTE RESPONSABLE: El Debate. Cultura. España. Abril de 2022.

Sociedad y Cultura. España. Literatura.

 

Al morir, el estómago del cocodrilo aún mantenía algunos restos sin digerir de su última cena, un dinosaurio.

Hace 95 millones de años, un cocodrilo prehistórico que rondaba los pantanos de lo que hoy es Australia cazó a un pequeño dinosaurio y después de un breve forcejeo, logró devorarlo en un par de bocados.

El cocodrilo descrito como Confractosuchus sauroktonos (“cocodrilo roto y devorador de dinosaurios”, debido a que fue encontrado dentro de un fragmento de una roca destrozada) medía entre 2 y 2.5 metros de largo aunque aún no alcanzaba la adultez y poseía una poderosa mandíbula, que le permitía alimentarse de pequeños dinosaurios con frecuencia.

Y aunque aún no se conoce con precisión a la especie, el dinosaurio en cuestión era un ornitópodo, un herbívoro de la misma familia que los hadrosaurios, dinosaurios bípedos y veloces que poseían un pico similar al de los patos.

Poco tiempo después de devorar a su presa, el cocodrilo prehistórico murió víctima de un fenómeno climático extremo. La teoría más aceptada sugiere que tras su última cena, el Confractosuchus sauroktonos quedó atrapado en una inundación que provocó deslaves de los que no pudo escapar y sus restos permanecieron enterrados durante 95 millones de años en la Formación Winton, una formación geológica ubicada en el centro de Australia.

El equipo responsable del hallazgo dirigido por el Australian Age of Dinosaurs Museum junto con la Universidad de Nueva Inglaterra, realizó el primer descubrimiento en 2010 en lo que hoy es Queensland, al centro-oeste de Australia.

En aquella ocasión, las excavaciones revelaron una parte del cráneo y la pelvis del cocodrilo prehistórico, además de los restos de otros pequeños huesos aislados en la excavación.

A partir de imágenes nucleares avanzadas que revelaron su interior, el equipo descubrió accidentalmente que los huesos de dinosaurio se encontraban completamente incrustados dentro de la roca. Posteriormente, un escaneo del abdomen del cocodrilo a través de una tomografía computarizada creó un modelo en tercera dimensión que permitió conocer más sobre su presa:

El análisis reveló que el ornitópodo pesaba menos de 2 kilogramos y fue devorado en pocos bocados, pues la mayoría de su cuerpo se mantenía completo, con excepción del fémur, que se quebró a la mitad tras una hipotética primera mordida que sirvió para afianzar a su presa.

El hallazgo sugiere que los dinosaurios más pequeños eran una presa común de cocodrilos prehistóricos, que acechaban en pantanos y otros cuerpos de agua de baja profundidad; mientras que los estudios posteriores permitirán conocer más a fondo el papel que jugaban los dinosaurios en la cadena trófica del Cretácico, hace más de 90 millones de años.

ILUSTRACION: JULIUS CSOTONYI / MATT A.WHITE ET AL./GONDWANA RESEARCH

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Febrero 2022

Prehistoria/Periodo Cretácico/Hallazgo/Australia

El secreto escondido debajo de una pintura de Leonardo da Vinci.

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Las pinturas del genio florentino siguen despertando el interés de los expertos en Historia del Arte. Recientemente se ha descubierto un boceto borrado en ‘La virgen de las rocas’

RESUELTO OTRO MISTERIO

Leonardo da Vinci es, sin duda, una de las figuras más fascinantes que han existido en la historia. 

El genio florentino dejó para la posteridad cuadros que aún siguen llamando la atención de los hombres modernos, además de pintor fue anatomista (sus extraordinarios dibujos avalan su vena más médica), paleontólogo, botánico, escultor e incluso inventor (realizó esbozos de lo que serían predecesores del helicóptero, el reloj o el mortero). 

Los misterios que envuelven sus cuadros aún no se han desentrañado del todo. ‘La última cena’, por ejemplo, está plagado de pequeños mensajes que el pintor quiso dejar sin resolver para aquellos con suficiente ojo como para encontrarlos. ‘La Gioconda’, por su parte, sigue suscitando un enorme interés por su extraña sonrisa. Durante mucho tiempo se dudó de la identidad de la modelo, y diversas hipótesis sobre ella y su supuesto embarazo llaman aún la atención de los especialistas.

Secretos y misterios

Pero es otro cuadro el que recientemente ha sorprendido, ‘La Virgen de las rocas’. Como sucede con otras obras de Da Vinci, como la mencionada ‘Mona Lisa’, existen varias versiones con el mismo nombre y la misma temática de este cuadro, además de distintos bocetos. 

Las dos más famosas se encuentran en el Museo del Louvre y en la National Gallery de Londres. La pintura muestra a la Virgen junto al niño, Juan Bautista y un ángel. Una obra con un significado fuertemente religioso y de alabanza a María, que, sin embargo, no está exento de polémica. 

Gracias a una técnica llamada macro fluorescencia de rayos X se ha descubierto en la pintura el boceto de un niño Jesús con alas, borrado en el pasado.

Hace unos años, un equipo de expertos italianos en arte lograron descomponer la obra para analizarla hasta el más mínimo detalle.

Descubrieron así que se puede apreciar un perro con una correa entre las hojas y las rocas de la parte superior del cuadro, lo que, presuntamente, representaría para Leonardo la desobediencia y la acusación de corrupción del papado de la época.

Un cane dietro la Vergine delle Rocce? Sarebbe l’accusa di Leonardo contro la corruzione dei Papi http://dlvr.it/NWZJnP

No acaba ahí. Esa no es la primera señal de que ‘La Virgen de las Rocas’ esconde dibujos más antiguos de lo que podría haber sido una obra diferente.

«Fue como buscar una aguja en un pajar, la sensación de descubrir las alas y la cabeza del ángel (Jesus con alas) fue indescriptible» explicó en un comunicado Pier Luigi Dragotti, profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica y Electrónica del Imperial College de Londres. 

La técnica funciona utilizando elementos químicos individuales en la pintura, lo que hace que brillen levemente en formas que un escáner sensible puede captar. Se ha utilizado durante más de una década, y el Jesús recién descubierto fue encontrado gracias a un nuevo algoritmo para interpretar los datos. Lo ha desarrollado Dragotti.

‘Los tres niños santos’ de Bernardino de Conti.

El elemento clave que ha sido útil para revelar los bocetos fue el zinc. 

El boceto original de Da Vinci debe haber usado una sustancia que lo contenía. No está claro por qué el pintor cubrió su bosquejo original, pero ‘La Virgen de las Rocas’ sirvió de inspiración para otro de los cuadros más enigmáticos de la Historia del Arte: ‘Los tres niños santos’, de Bernardino De Conti. 

En su obra, utilizó la figura de los niños de Leonardo, pero reemplazó a la Virgen por un tercer niño. Las hipótesis aseguran que ese tercer niño podría ser en realidad el apóstol Tomás, puesto que Tomás significa ‘gemelo’ en arameo (en la Biblia aparece denominado como ‘El mellizo’), y algunas teorías apuntaban a que quizá podría ser el hermano de Jesucristo. 

Según esas mismas teorías, el niño del centro de la pintura sería San Juan (el de mayor edad), el de la derecha sería Jesús y el de izquierda el gemelo Tomás.

Imagen de portada: La Virgen de las rocas. Leonardo Da Vinci. 

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Ada Nuño. Febrero 2020

Sociedad y Cultura/Genios virtuosos/Pintura/Leonardo Da Vinci/ Hallazgos

Encuentran más de 220 nuevas especies de animales y plantas en la región del Gran Mekong.

Se trata de docenas de reptiles, anfibios, peces y 155 especies de plantas.

Una serpiente babosa, incluida en la última actualización del Fondo Mundial para la Naturaleza.World Wildlife Foundation / AP.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) ha incluido en su catálogo 224 nuevas especies de fauna y flora descubiertas en la región asiática del Gran Mekong, entre las que se incluyen un mono con ojeras blancas, un tritón nudoso y la única especie de bambú suculenta conocida, informa AP.

Fueron descubiertas en el 2020, pero la presentación de su informe se suspendió el año pasado debido a la pandemia del covid-19. El mono de ojeras blancas, catalogado como ‘Popa langur’, fue encontrado en las laderas de un volcán extinto de Birmania y es el único mamífero en la nueva lista. También fueron registrados docenas de reptiles, anfibios, peces y 155 especies de plantas en dicha zona de gran biodiversidad que se extiende por Birmania, Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam.

Un mono Popa langur.World Wildlife Foundation / AP

La región del Gran Mekong es un punto crítico de biodiversidad y hogar de miles de especies, subraya WWF, apuntando que desde 1997 en esa zona han sido encontradas más de 3.000 nuevas especies. Algunas de estas especies ya podrían encontrarse en peligro de extinción, entre ellas la citada nueva especie de mono, de la que podrían quedar entre 200-250 ejemplares.

Un tritón nudoso.World Wildlife Foundation / AP

La caza, la deforestación y la minería se encuentran entre los factores que amenazan la existencia de estas nuevas especies. Gran parte de la citada región aún no está explorada y cada año se encuentran decenas de nuevas especies, señala WWF, instando a los gobiernos locales a tomar las respectivas medidas para proteger la biodiversidad.

Una rana cabezona.World Wildlife Foundation / AP

FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo. Enero 2022

Sociedad/Hallazgos/Animales/Asia/Medio Ambiente.

 

 

Cómo la genética está reconstruyendo la fascinante travesía de los primeros humanos a América.

América. El último continente poblado por el ser humano. Una parte del planeta Tierra desconocida por el Homo sapiens durante miles de años.

Hasta que un cambio climático —entre otras muchas cosas— permitió que el inquieto primate plantara sus pies en ella.

Pero, ¿cómo se pobló América?

“Es una pregunta vital que todavía no hemos resuelto y nos la seguimos haciendo porque late en nuestra curiosidad humana”, le dice a BBC Mundo Lawrence C. Brody, director de la División de Genómica y Sociedad del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI), en Estados Unidos.

“Los humanos anatómicamente modernos salieron de África hace al menos unos 100.000 años y empezaron a expandirse. Y en algún momento después de 40.000 años, el humano desarrolló la tecnología necesaria para empezar a explorar más hacia el norte”, le cuenta a BBC Mundo Víctor Moreno, investigador postdoctoral del Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague.

Hay varias teorías, pero la corriente actual mayoritaria sostiene que hubo una sola migración primero hacia Asia, luego Australasia y más tarde Europa.

América todavía quedaba muy lejos y sobre todo muy aislada.

Infográfico del mapa mundo y las fechas en que el homo sapiens salió de África para esparcirse por el mundo

Los estudios de ADN han sido clave para situar en el mapa estas migraciones ancestrales.

“Nuestro ADN contiene un archivo enorme de la historia de nuestros ancestros. Un genoma puede representar la historia de mucha gente diferente de toda una población”, le dice a BBC Mundo la antropóloga y genetista estadounidense Jennifer Raff, especializada en el poblamiento inicial del continente americano.

Para aprender sobre el árbol genealógico de nuestros ancestros, los científicos secuencian el ADN humano y de animales que todavía puede hallarse en restos de fósiles y esqueletos de cientos de miles de años, por eso se le llama “ADN antiguo”.

ADN antiguo

Las tecnologías modernas de secuenciación han permitido acceder a fragmentos de ADN sin tener que secuenciar todo un genoma.

“Los antropólogos obtienen conclusiones generales a partir de muestras muy, muy pequeñas de ADN antiguo, como dientes o fragmentos de huesos y, más recientemente, arcilla y arena. Los algoritmos nos ayudan a interpretar los datos y a saber si ese ADN está contaminado”, le dice a BBC Mundo el genetista humano Lawrence C. Brody.

Infográfico sobre dónde se puede encontrar ADN antiguo

Eso les ha dado algunas respuestas sobre el poblamiento de América.

“Por ejemplo, descubrimos que varias poblaciones ancestrales contribuyeron a la ascendencia de los pueblos indígenas americanos, y no solo una como se creía anteriormente”, cuenta Raff.

“Gracias a eso ahora sabemos que el escenario del poblamiento de América fue mucho más complejo de lo que se creía, pero también mucho más interesante”.

Para adentrarnos en este fascinante viaje hay que empezar situando la brújula del tiempo aproximadamente unos 25.000 años atrás.

La última edad de hielo

Nos encontramos en el período del Último Máximo Glacial (LGM, por sus siglas en inglés), la última edad del hielo conocida en la historia de la Tierra.

“El mapa del mundo era muy distinto al actual. La mayor parte de Norteamérica estaba cubierta por una gruesa capa de hielo que hacía la región inhabitable”, dice Acuña-Alonzo, antropólogo genetista del ENAH, la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México.

“Eran unas condiciones bastante difíciles. Muchos lugares estaban inaccesibles y cubiertos de hielo. Hacía muchísimo frío, los humanos tenían que cazar y recolectar… ¡y no sabían cuándo podría aparecer el próximo mamut!”, añade el investigador Víctor Moreno.

GIF animado de cómo se creó un corredor de hielo entre el 19.000 y el 12.500 a.C.

Mientras avanzaba el período glacial, el nivel de los mares del mundo fue disminuyendo, a medida que el agua se iba almacenando en las capas de hielo que cubrían los continentes.

“Toda el agua estaba secuestrada en los glaciares”, explica Moreno.

Por eso había dos grandes glaciares que cubrían casi todo Canadá y que hacían prácticamente imposible ir hacia el sur.

Pero al final de ese período glacial, hace unos 12.000 años, las capas de hielo comenzaron a derretirse y aparecieron algunos refugios glaciares.

“En esos lugares, las condiciones no eran tan terribles y seguían siendo productivos en términos de recursos para que los humanos pudieran alimentarse”, dice Moreno.

Uno de esos refugios fue Beringia: un puente de tierra que emergió del mar helado por el que las primeras poblaciones de humanos entraron en América, según creen la mayoría de investigadores.

Se extendía desde lo que hoy conocemos como Alaska hasta Eurasia y era un territorio seco, poblado de vegetación y fauna.

Mapa de cómo era el puente de Beringia

Actualmente está sumergido bajo el agua —por eso no es posible hallar restos arqueológicos— pero hay consenso en que los ancestros de los indígenas americanos partieron desde Siberia en dirección a Alaska por aquel tramo de tierra y quedaron aislados en Beringia durante algún tiempo.

“Al bajar las condiciones terribles del Último Máximo Glacial, se abrieron ciertas rutas – a través de la costa y por el interior – que habrían permitido la entrada en América desde la zona de Beringia”, dice Víctor Moreno.

Pero aún hay dudas sobre la ruta que siguieron para ingresar en América, sobre cuántos grupos (o qué grupos) lo hicieron y cuándo tuvo lugar.

¿Cuándo llegaron a América?

Hay dos teorías sobre cuándo llegaron a América los primeros seres humanos.

Las dos principales corrientes son la teoría del poblamiento temprano (los que dicen que ocurrió hace unos 30.000 o 25.000 años) y la teoría del poblamiento tardío (quienes consideran que fue hace unos 12.000 o 14.000 años).

Durante mucho tiempo, se pensó que el poblamiento fue tardío. A esa hipótesis también se le conoce como “teoría clásica sobre el poblamiento de América” o “modelo clovis”.

Los clovis, considerados a mediados del siglo XX la cultura indígena más antigua de América, utilizaban una técnica muy cuidadosa de tallado de piedras para cazar la fauna gigante que existía en la Edad de Hielo con unas herramientas que hoy conocemos como “puntas clovis”.

Fotografía de una 'punta clovis'

Fuente: Getty

Durante décadas, se encontraron estas “puntas clovis” en yacimientos arqueológicos de hace unos 13.000 años esparcidos por diversas partes de Norteamérica, por eso se pensó que los clovis fueron los primeros pobladores de América.

Pero en años recientes varios estudios genéticos han rebatido esa idea.

Aunque no existe consenso, hoy son más los científicos y arqueólogos que sostienen que la ocupación de América ocurrió mucho antes de lo que se pensaba.

“La mayoría de los científicos y arqueólogos hoy día respalda la teoría del poblamiento temprano, y no la del tardío, pero los investigadores no se ponen de acuerdo sobre una fecha concreta o sobre qué sitios arqueológicos son los ‘auténticos’”, le dice a BBC Mundo Jennifer Raff.

El análisis genético de poblaciones contemporáneas y antiguas fue clave para que la teoría del poblamiento temprano ganara peso.

No obstante, muchos investigadores —principalmente arqueólogos— siguen defendiendo la teoría del poblamiento tardío.

“Algunos arqueólogos son escépticos respecto a los sitios tempranos, principalmente porque no aceptan los métodos de fechamiento, las asociaciones con actividad humana y la estratigrafía (el análisis de estratos arqueológicos) que se ha reportado”, explica Acuña-Alonzo.

“Es cierto que demostrar la antigüedad de la presencia humana es bastante complicado o difícil, así que sólo sitios muy bien excavados y documentados servirán para ir cambiando esas posturas”, añade el investigador.

También sigue debatiendo cómo entraron al continente los primeros seres humanos una vez abandonaron Beringia, pero los científicos barajan principalmente dos posibilidades: una ruta marítima o una ruta terrestre.

Teoría de la vía marítima

Mapa de Norteamérica con flecha que desciende por la costa del Pacífico

La opción de una ruta marítima está ligada a la teoría del poblamiento temprano y ha sido respaldada por estudios arqueológicos, lingüísticos y genéticos relativamente recientes.

Según esta teoría predominante, los primeros humanos habrían ingresado a América bordeando la costa del Pacífico, ya que en esa época tan fría “el nivel del mar era más bajo y las costas mucho más amplias. No habrían podido atravesar grandes distancias ni corrientes marítimas que no les favorecieran”, explica Acuña-Alonzo.

No sabemos la fecha concreta, puede ser hace unos 17.000 años o ¡incluso 20.000 o 30.000 años!

Teoría del paso terrestre

Mapa de Norteamérica con flecha que señala el corredor libre de hielo

De nuevo, no hay consenso, aunque son menos los científicos que dicen que la ruta fue por tierra hace unos 13.000 años, coincidiendo con la teoría del poblamiento tardío.

“Los investigadores que defienden ese modelo creen que los primeros humanos que llegaron a América lo hicieron mucho después del Último Máximo Glacial, viajando por un corredor libre de hielo que se abrió paso en las Montañas Rocosas de Canadá a medida que se retiraron los glaciares”, explica Raff.

Según esta teoría los humanos habrían atravesado ese “pasillo” entre los glaciares por el interior de Norteamérica, para después esparcirse por Sudamérica.

Pero el estudio de genomas antiguos y contemporáneos, el descubrimiento de sitios anteriores a los clovis y algunos estudios ambientales cuestionan esa teoría; por eso son más los científicos que defienden que el paso fuera por mar.

Las huellas pertenecen a niños y adolescentes que vivieron hace al menos 21.000 años.

Estas huellas pertenecen a niños y adolescentes que vivieron hace al menos 21.000 años. Fuente: Universidad de Bournemouth

Uno de los descubrimientos más recientes fue el hallazgo en septiembre de 2021 de huellas humanas en un lago de Nuevo México que datan de hace más de 20.000 años.

Esas huellas sugieren que los primeros humanos llegaron a América en el apogeo de la Última Edad de Hielo y que pudo haber grandes migraciones sobre las que todavía no sabemos mucho.

El mestizaje

Apenas sabemos qué aspecto tenían los primeros seres humanos que llegaron a América.

Para tratar de averiguar quiénes eran, recurrimos de nuevo a la genética.

Gracias a ella sabemos que los ancestros de los primeros americanos se separaron de sus “primos asiáticos” cuando entraron en Beringia, y que se movilizaron y mezclaron entre sí mucho más de lo que se daba por sentado, sobre todo durante los últimos 10.000 años.

Los genetistas creen que hubo un mestizaje entre dos poblaciones humanas ancestrales: los antiguos norsiberianos y los antiguos asiáticos del este, según cuenta Acuña-Alonzo.

Infografía que muestra el mestizaje producido en Beringia

Raff dice que uno de esos grupos habitó lo que hoy es el Sudeste Asiático. Se cree que ese grupo contribuyó mayoritariamente a la ancestría de los primeros seres humanos que poblaron el continente americano —concretamente, en un 60%, apunta Víctor Moreno.

La otra rama ancestral emergió hace unos 39.000 años en lo que hoy es el nordeste de Siberia.

Esos dos grupos convergieron hace unos 25.000 y 20.000 años.

No sabemos exactamente cómo pasó, pero ocurrió durante una migración desde Siberia”

“Tenemos muy poca idea. Muy probablemente ocurrió en algún lugar de Siberia, pero ¿qué tan cerca de Beringia ocurrió? ¿Qué tan al norte o qué tan al sur? Eso es algo que está debatido porque el soporte genético, arqueológico y antropológico es escaso”, dice Víctor Moreno.

Lo que sí explica la genética es lo que pasó después: hubo una serie de eventos demográficos complejos y la población, de nuevo, se dividió en dos.

Una rama, los antiguos beringianos (por su posible conexión con Beringia) no tuvo descendientes conocidos. La otra, los americanos nativos ancestrales, sí.

Los científicos han llegado a estas conclusiones tras hallar una afinidad genética muy grande entre grupos ancestrales de Siberia y poblaciones del este de Eurasia.

Investigador analizando huellas de hace más de 20.000 años halladas a orillas de un lago en Nuevo México.

Investigador analiza huellas de hace más de 20.000 años halladas a orillas de un lago en Nuevo México. Fuente: Universidad de Bournemouth

“Sabemos, por ejemplo, que los indígenas americanos están relacionados genéticamente con poblaciones del noreste de Asia por una serie de genes que permitieron a sus ancestros guardar energía en condiciones climáticas muy difíciles”, añade el genetista.

A pesar de estos descubrimientos, todavía están tratando de precisar cuántos pueblos antiguos y actuales en América tienen conexión con el linaje genético de aquellos americanos nativos ancestrales.

“Tenemos que aceptar que hay muchas aristas de esa pregunta para las que aún no tenemos respuesta”, dice Raff.

De hecho, el último descubrimiento en Nuevo México deja otra gran incógnita en el aire: la posibilidad de que las primeras poblaciones se hubieran extinguido sin dejar descendientes, siendo “reemplazadas” por otros colonos cuando se formó el corredor de hielo.

Pero todavía no se sabe si fue así ni cómo habría sucedido.

“No nos queda otro remedio que abrazar la incertidumbre. Pero a la vez es emocionante saber que cada vez estamos más cerca de recomponer ese primer viaje a América”.

Mientras tanto, los científicos esperan que la herencia genética nos dé más respuestas sobre ​​la última gran expansión del Homo sapiens en el planeta.

 

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Ciencia. Por Lucía Blasco. Enero 2022

Créditos

Investigación y reportaje: Lucía Blasco

Edición: Carol Olona

Diseño e infografías: Cecilia Tombesi

Mapa base utilizado: Ron Blakey, NAU – NSF

Programación: Zoë Thomas, Adam Allen y Marcos Gurgel

Con la colaboración de Sally Morales

Proyecto liderado por Carol Olona

 

Arqueólogos encuentran «información» reveladora en un casco de hace 2400 años.

El elemento de combate revela cuestiones sobre la organización militar y el arte de la guerra en la península itálica. Había sido hallado hace casi 100 años.

Un casco etrusco de 2.400 años de antigüedad había sido encontrado en 1928, en la necrópolis de la Osteria di Vulci. Sin embargo, casi 90 años después, los arqueólogos notaron una inscripción en su interior que «hablaba» sobre la organización militar de este pueblo prerromano.

El descubrimiento, adelantado por el Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia y que se ilustrará en la revista Archeologia Viva, refiere a un epígrafe que se encuentra grabado en el protector de la nuca, y está formado por siete letras -HARN STE-, probablemente un gentilicio que indica un lugar de origen -del objeto o del dueño- y que debe leerse como una única palabra.

Se trata, de hecho, de una inscripción “muy rara” que “ofrece informaciones fundamentales para la reconstrucción de la organización militar y de la evolución del arte de la guerra” en la península itálica antes de la hegemonía de Roma.

El yelmo perteneció a un guerrero etrusco, un pueblo que dominaba parte importante de la actual Toscana, y ha sido datado en la mitad del siglo IV AC. Entonces el centro de Italia se caracterizaba por los cruentos conflictos entre tribus locales, que competían por el predominio de la península o por simple supervivencia, amenazada por el avance de los celtas. Roma, fundada según la tradición en el 735 AC junto al río Tíber, estaba aún lejos del poder y la expansión que lograría en época imperial.

El casco narra aquellos años de sangre y hierro por el dominio del territorio. Por ejemplo es posible presuponer que el hecho de que la inscripción esté en su interior indique a su propietario, una costumbre, la de marcar posesiones, muy actual. Esto “reforzaba el sentimiento de pertenencia de un objeto de vital importancia” para el guerrero, sostiene el museo.

Pero también ofrece información sobre el sistema de fraguas en las que los etruscos fabricaban sus armas y es “posible” que el yelmo no fuera elaborado en Vulci, donde se encontró, sino en algún punto próximo a la actual ciudad de Perugia (centro).

El historiador del siglo I a.C Tito Livio reveló la existencia de un campamento etrusco llamado “Aharnam” que congregó a las tropas en la víspera de la tercera batalla de la guerra samnita en 295 a.C, entre Roma y una liga de etruscos, galos, umbros y otras tribus. El topónimo “Aharnam” suena muy parecido a la actual localidad de Civitela d’Arna, cercana a Perugia, por lo que el gentilicio del yelmo, Harn Ste, leído como una única palabra, “pudo haberse formado a partir del nombre de esa ciudad” o de sus aledaños.

Y es que en otras lápidas u objetos etruscos se han encontrado otros gentilicios que comparten raíz, como “Havrna”, “Havrenies” o “Harenies”.

No obstante el museo subraya que “no es posible establecer con certeza si el nombre conservado coincida con el de su último propietario”, ya que estas piezas muchas veces pasaban de mano en mano como trofeo de guerra.

Imagen de portada: Gentileza de Ámbito

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito

Antiguedad/Arqueología/Civilización etrusca/Hallazgo

Israel mostró piezas arqueológicas encontradas en el fondo del mar.

Son objetos de dos naufragios, de hace 600 y 1700 años.

Israel dio a conocer este miércoles centenares de objetos arqueológicos encontrados en excavaciones submarinas en el Mediterráneo. Entre ellos destaca un anillo de oro que permaneció bajo el agua durante 1700 años y que tiene grabada la imagen del Buen Pastor, alegoría de Jesucristo.

Los objetos han sido descubiertos durante los últimos meses frente a las costas de Cesárea, entre las ciudades de Tel Aviv y Haifa, donde dos barcos se hundieron hace 1700 y 600 años, respectivamente, según lo informado por la Autoridad de Antigüedades Israelí (AIA).

En las excavaciones submarinas se descubrió el anillo octogonal de oro, con una gema verde engarzada y grabada con la imagen de un joven pastor con túnica, con un carnero u oveja en sus hombros.

Monedas halladas en el fondo del mar. AFP

De acuerdo a Helena Sokolov, responsable de conservación de piezas de la AIA, la imagen del Buen Pastor, que representa a Jesucristo como un guía de su pueblo, es muy poco frecuente en un anillo aunque está muy extendida en el arte cristiano. La alhaja, en virtud de su pequeño tamaño, habría pertenecido a una mujer, según Sokolov.

Su descubrimiento frente a las costas de Cesárea tiene sentido, puesto que esta ciudad fue la capital local del Imperio romano en el siglo III y su puerto era clave por entonces. «En aquella época, el cristianismo vivía aún sus inicios, pero era muy evidente que se estaba desarrollando, sobre todo en ciudades mixtas como Cesárea», apuntó la experta.

La Autoridad de Antigüedades también recuperó centenares de monedas de plata y bronce que datan de la época romana, y otros cientos del siglo XIV, de la época mameluca (sultanato medieval en la región). Además fue descubierta una piedra preciosa roja, junto a objetos en cerámica y pequeñas figuras.

Imagen de portada:El anillo con la imagen del Buen Pastor.Imagen: AFP

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Actualidad. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Israel/Arqueología/Hallazgos

 

 

Un embrión de dinosaurio de 66 millones de años.

Lo hallaron en China y por la postura del esqueleto estaba preparándose para salir del huevo.

Científicos anunciaron este martes el descubrimiento de un embrión de dinosaurio perfectamente conservado, que data al menos de hace 66 millones de años y que estaba preparándose para salir de su huevo. El fósil fue descubierto en Guangzhou, en el sur de China, y pertenece a un dinosaurio terópodo sin dentadura, u oviraptosaurio, que los investigadores bautizaron como «bebé Yingliang«.

«Es uno de los mejores embriones de dinosaurios jamás encontrados», dijo a la AFP la investigadora de la Universidad de Birmingham Fion Waisum Ma, coautora de la publicación en la revista Science. 

Ma y sus colegas encontraron al embrión con su cabeza colocada por debajo de su cuerpo, con los pies a ambos lados y con la espalda encorvada, una postura que no había sido observada antes en dinosaurios pero similar a la de las aves modernas. En los pájaros, ese comportamiento es controlado por el sistema nervioso central y se le llama «plegamiento». Los pollos que se preparan a salir del huevo colocan su cabeza debajo de su ala derecha para mantenerla estable mientras rompen el cascarón con sus picos.

Los embriones que no logran esta posición tienen más chance de morir por una eclosión fallida. «Esto indica que tal comportamiento en las aves modernas primero evolucionó entre sus ancestros dinosaurios», dijo Ma.

Una alternativa a ese plegamiento podría ser algo similar a lo que hacen los cocodrilos modernos, que toman una posición como si estuvieran sentados con su cabeza inclinada hacia el pecho para eclosionar.

Los ovirraptorosaurios, o «lagartos ladrones de huevos», eran dinosaurios emplumados que vivían en lo que ahora es Asia y Norteamérica durante el periodo Cretácico Superior. Tenían varios tipos de picos y dietas, y su tamaño iba desde el de un pavo moderno al del enorme Gigantoraptor, de ocho metros de largo.

El «bebé Yingliang» mide unos 27 centímetros de largo desde la cabeza a la cola y se encuentra dentro de un huevo de 17 centímetros en el Yingliang Stone Nature History Museum. Los investigadores creen que la criatura es de hace 66 a 72 millones de años, y probablemente pudo preservarse al quedar el huevo enterrado como consecuencia de un alud, lo que lo protegió de los carroñeros por tanto tiempo.

Habría crecido hasta los dos o tres metros de largo de haber llegado a ser adulto, y probablemente se habría alimentado de plantas. El ejemplar es uno de varios fósiles de huevos que quedaron olvidados en un depósito por décadas.

El equipo de investigación sospechó que podrían contener dinosaurios no nacidos y raspó parte del huevo para descubrir el embrión dentro.

«Este embrión de dinosaurio dentro de este huevo es uno de los más bellos fósiles que jamás haya visto», dijo el profesor Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo y parte del equipo de investigación, en un comunicado.

«Este pequeño dinosaurio en su estado prenatal se asemeja mucho a un ave bebé encorvada en su huevo, lo que aporta más evidencia de que muchas de las características de las aves de hoy evolucionaron de sus ancestros dinosaurios», siguió.

El equipo espera estudiar al «bebé Yingliang» con más detalle a través de avanzadas técnicas de escaneo, para mapear todo su esqueleto, incluidos los huesos de su cráneo, porque parte de su cuerpo aún está cubierto por roca.

Imagen de portada: El embrión del «bebé Yingliang», un  dinosaurio de 66 millones de años. Imagen: AFP.

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/China/Hallazgo/Dinosaurio/Bebe Yingliang

 

 

Chipre: hallaron el esqueleto de hace 3.000 años de un niño rodeado de oro.

Los arqueólogos encontraron también 155 esqueletos humanos y cerca de 500 objetos del año 1350 en las dos cámaras subterráneas descubiertas. 

Arqueólogos de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, hallaron en el yacimiento de Hala Sultan Tekke, en una ciudad de Chipre que data de la Edad de Bronce, dos cámaras subterráneas con 155 esqueletos humanos y cerca de 500 objetos del año 1350 A.C. Uno de los descubrimientos más curiosos, según los investigadores, son los restos de un niño de 5 años que fue enterrado rodeado de oro. 

“Los hallazgos indican que se trata de tumbas familiares de la élite gobernante de la ciudad. Los restos del niño, por ejemplo, estaban ornamentados con un collar de oro, pendientes de oro y una tiara de oro. Probablemente era hijo de una familia rica y poderosa”, explicó el profesor Peter Fischer, de la Universidad de Gotemburgo.

Aunque los arqueólogos suecos comenzaron a cavar la zona en 2010, recién hace 3 años dieron con estas cámaras subterráneas, que además de restos humanos contienen joyas de oro, piedras preciosas y cerámicas.

El hallazgo requirió de un trabajo muy delicado ya que los huesos, después de más de 3.000 años en el suelo salado, estaban extremadamente frágiles. Según advirtieron los investigadores, los esqueletos y objetos rituales estaban en capas uno encima del otro, lo que demuestra que las tumbas se utilizaron durante varias generaciones.

Además de joyas y otros instrumentos hechos de oro, plata, bronce, marfil y piedras preciosas, y de vasijas ricamente decoradas de muchas culturas, los arqueólogos también encontraron un toro de cerámica. “Su cuerpo hueco tiene dos aberturas: una en el lomo para llenarlo con un líquido, probablemente vino, y otra en la nariz para beber. Aparentemente, tenían fiestas en la cámara para honrar a sus muertos», indicó Fischer.

Otro hallazgo que llamó la atención fue un sello en forma de cilindro hecho con un mineral llamado hematita (óxido férrico), con una inscripción cuneiforme de Mesopotamia (actual Irak), que los arqueólogos pudieron descifrar. 

“El texto consta de tres líneas y menciona tres nombres. Uno es Amurru (o Martu), un dios adorado en Mesopotamia. Los otros dos son reyes históricos, padre e hijo, a quienes recientemente logramos rastrear en otros textos sobre tablillas de arcilla del mismo período, es decir, del siglo XVIII a.C.», contaron los expertos suecos.

«Actualmente estamos tratando de determinar por qué el sello terminó en Chipre, a más de 1.000 kilómetros de distancia de donde se hizo», agregaron.

Entre los objetos también se encontró una sorprendente piedra preciosa roja (cornalina) de la India, lapislázuli azul de Afganistán y ámbar procedente de distintos puntos del Mar Báltico, lo que demuestra que la ciudad tuvo un papel central en el comercio durante la Edad del Bronce.

Imagen de portada: Gentileza de Peter Fisher

FUENTE RESPONSABLE: Página 12

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Una misión arqueológica española halla en Egipto restos humanos con lenguas de oro.

El descubrimiento se ha producido en el yacimiento arqueológico de la actual ciudad El-Bahnasa, antiguamente conocida como Oxirrinco, uno de los mayores yacimientos de Egipto donde la Universidad de Barcelona lleva tres décadas investigando.

Oxirrinco era la capital del Alto Egipto y su existencia está documentada por primera vez por las fuentes jeroglíficas con su nombre faraónico, Per-medyed, en la dinastía XXV. Desde hace tres décadas, la Universidad de Barcelona en colaboración con el Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, investiga el terreno para dar a conocer increíbles hallazgos que puedan ayudar a avanzar en la documentación de la historia.

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Hace escasas semanas, los investigadores españoles hallaron centenares de piezas pertenecientes a la cámara funeraria de un importante sacerdote del Antiguo Egipto y, ahora, han encontrado dos tumbas de la última dinastía que gobernó el Antiguo Egipto antes de la conquista persa, la Dinastía XXVI o época Saíta (624-525 a.C.) y varias láminas de oro en forma de lengua en una de las sepulturas.

Los restos se han encontrado en dos cementerios adyacentes. Mustafa Waziri, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, aclaró que las lenguas doradas se encontraron junto a los restos de dos personas desconocidas. Era una práctica habitual que los antiguos egipcios le ofrecieran a la momia una lengua de oro durante los rituales sagrados para que pudieran hablar con Osiris, el dios del inframundo, en el más allá.

En el interior del cementerio además se encontró un ataúd hecho de piedra caliza con una cubierta de mujer y junto a él, los restos de una mujer. Por su parte, la investigadora española Mayte Mascourt, jefa de la misión, explicó que el segundo cementerio estaba completamente cerrado y que era la primera vez que se abría durante las excavaciones.

Imagen de portada: Gentileza de Twitter / @TourismandAntiq

FUENTE RESPONSABLE: SPUTNIK Mundo

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