Así fueron los Jardines Colgantes de Babilonia: La única de las maravillas del mundo antiguo que nadie ha podido encontrar.

Ni una vasija, ni una columna: nunca nadie ha encontrado evidencia física de los Jardines Colgantes de Babilonia. Ésta es la razón.

A los Jardines Colgantes de Babilonia se les dedicó ríos de tinta en la Antigüedad. Algunos de los historiadores más reconocidos del siglo VII a.C. le dedicaron años de trabajo documental. El espacio lo ameritaba: frutos desconocidos, arroyos artificiales, sistemas de riego únicos en su tipo, flores de aromas traídos del otro lado del mar.

Según la leyenda, el emperador Nabucodonosor II construyó este espacio para el deleite de los sentidos de su esposa, Amytis. Venida de una tierra lejana, extrañaba las montañas y la vegetación de su ciudad natal: en medio del desierto, se sentía completamente fuera de casa. En un acto de amor, dicen los escritos antiguos, su nuevo marido volcó todos los esfuerzos de su imperio en emular aquel paraje en medio de las dunas del actual Irak.

A la fecha, milenios más tarde, nadie sabe qué pasó con ellos, dónde están o por qué desaparecieron. Esto es lo que sabemos.

¿Dónde se encuentran los Jardines Colgantes de Babilonia?

Wikimedia Commons

Babilonia fue una de las ciudades política y económicamente más activas de Mesopotamia. Como tal, los Jardines Colgantes de Nabucodonosor II se construyeron en torno a su palacio. De esta manera, su esposa podría sentirse más en casa. En forma de terrazas y azoteas verdes, rebosaban en especies vegetales que nunca antes se habían visto en el actual desierto iraquí.

No sólo los historiadores antiguos le dedicaron atención a la construcción de Nabucodonosor. Por el contrario, en el siglo XIX, el arqueólogo británico Leonard Woolley sugirió «que los jardines se construyeron dentro de los muros del palacio real de Babilonia«, según documenta Britannica. Hasta ahora, es la teoría más aceptada sobre su ubicación original.

Otras propuestas teóricas suponen que los jardines realmente no ‘colgaban’, sino que estaban suspendidos en el aire. De esta manera, las terrazas del zigurat principal estaban delineadas por flores y plantas siempre. Por medio de un sistema de bombeo, se mantenían en aquel verdor perenne gracias al agua del Río Éufrates, uno de los que permitió el florecimiento de toda Mesopotamia.

Por el periodo en el que reinó el emperador, se asume que los Jardines Colgantes de Babilonia se construyeron alrededor de los años 605– c. 561 a. C. Sin embargo, no se tiene registro de cuándo desaparecieron —ni por qué. Este enigma histórico ha llevado a ciertos historiadores a asumir que se tratan de solo un «espejismo histórico», como los describe World History Encyclopedia.

Una de las razones es que, muchas veces, los relatos griegos y romanos sobre los Jardines Colgantes «fueron escritos de segunda mano siglos después de la supuesta destrucción de la maravilla», explica el medio. Incluso en la era contemporánea, equipos enteros de arqueólogos alemanes buscaron su ubicación original, con base en los textos que se conservan hasta la actualidad. Nunca encontraron nada.

Reconstrucción de cómo se pudieron ver las terrazas de los Jardines Colgantes de Babilonia / Getty Images

Ni un pilar, ni una columna, ni un mosaico: el desierto los consumió por completo. La construcción de Nabucodonosor II —que se pensó sólo para atender a los placeres de los sentidos, y no como fuente de comida— está completamente desvanecida del mapa. A diferencia de otras de las maravillas del mundo antiguo (como las Pirámides de Giza, por ejemplo), no hay un sólo registro físico de los Jardines Colgantes de Babilonia.

Otros vestigios de la antigua Babilonia ya se han encontrado en el sitio donde, supuestamente, la ciudad se erigió en la Antigüedad. El mejor ejemplo de ellos son las Puertas de Ishtar: el mítico umbral que guardaban los Lamassu de intrusos y posibles invasiones extranjeras. Aún así, los textos contemporáneos a los jardines de Nabucodonosor II los describen como una «maravilla para todos los pueblos».

Hasta la fecha, su existencia sólo está constatada por estos relatos.

Imagen de portada: UNA VISTA AÉREA DE LA ANTIGUA CIUDAD DE BABILONIA, UBICADA A 100 KM AL SUR DE BAGDAD IRAK EL 8 DE NOVIEMBRE DE 2021. LA HISTORIA DE LA ANTIGUA CIUDAD DE BABILONIA, UNA DE LAS SIETE MARAVILLAS DEL MUNDO ANTIGUO Y EN LA LISTA DE LA UNESCO, ES CONOCIDA POR EL AHORCAMIENTO GARDENS, EL OBELISCO DE HAMMURABI Y EL LEÓN DE BABILONIA DATAN DE HACE UNOS 4 MIL AÑOS. FOTO: KARAR ESSA / AGENCIA ANADOLU A TRAVÉS DE GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 19 de septiembre 2022.

Babilonia/Historia Antigua/Maravillas del Mundo/Mesopotamia.

 

 

 

 

El misterio de las cuevas de Guyajú, las extrañas viviendas en forma de panal en los acantilados de China:

Nadie sabe quién habitó las cuevas de Guyajú, un asentamiento cerca de Beijing, en China. A su paso, dejaron esqueletos de viviendas vacías.

Poco se sabe sobre la civilización que construyó las cuevas de Guyajú. Incrustadas por completo en las colinas de un complejo de acantilados cerca de Beijing, en China, se asume que fueron viviendas interconectadas entre sí. En algún momento de la historia, fueron abandonadas sin razón aparente. La comunidad prehistórica también se borró del mapa.

Historiadores chinos piensan que los orígenes de esta tribu se pueden rastrear a una antigua dinastía local, conocida como Kumo Xi. Se situaron un valle cerca de la actual Dongmenying, distrito de Yanqing, hacia los años 618 a 907 a.C. Por la forma de las viviendas, se piensa que pudieron fungir incluso como bases militares antiguas. Esta es la razón.

Casitas prehistóricas en forma de panal

Antiguas viviendas en acantilados de las cuevas de Guyaju en el condado de Yanqing / Getty Images

Las cuevas de Guyajú (古崖居, en chino) son algunas de las ruinas más únicas que se han registrado en Asia. Se ubica a unos 80 kilómetros al noroeste de Beijing, y fueron descubiertas originalmente en 1984. Por las dimensiones del yacimiento, se ha descrito como el sitio más grande de una antigua residencia en una cueva de China.

Desde fuera, se aprecia una estructura similar a un panal de abejas, construidas sobre las paredes rocosas en los acantilados chinos. Las habitaciones que se han encontrado, prácticamente intactas, están muy cerca las unas de las otras. Se estima que, al interior del complejo, hay unas 350 cámaras interconectadas.

Arqueólogos de la Oficina de Gestión de Reliquias Culturales del Condado de Yanqing encontraron los restos de un antiguo palacio de un cacique, ubicado en la parte inferior de la estructura. Es la residencia más compleja del sitio, con 8 habitaciones sostenidas con columnas de piedra.

Recámaras con calefacción propia

Se estima que el complejo de cuevas de Guyajú floreció hace unos 1,000 años. Además del antiguo recinto de gobierno, los científicos han encontrado habitaciones más pequeñas. En ellas, hay lámparas, bases de cama, mesas y espacios para almacenar artículos personales:

«Las cámaras tienen principalmente 1,8 metros de altura y están dispuestas en un plano rectangular o cuadrado que varía desde viviendas de una sola habitación hasta granjas más grandes de varias habitaciones en varios niveles», según Heritage Daily.

En algunas de las recámaras, incluso, se han encontrado estufas y chimeneas de piedra. Otras, las más sofisticadas, cuentan con un antiguo sistema de calefacción doméstico, conocido como kang. Este se ha visto en otros sitios arqueológicos que, en principio, no tienen nada que ver con las cuevas de Guyajú. Además de tener recámaras muy bien equipadas, la civilización que habitó este sitio contempló espacios para alimentar al ganado y establos para caballos.

Hasta ahora, el complejo más grande se conoce como «Guantangzi«, que se traduce literalmente como «Templo Dorado». Las columnas están ornamentadas con relieves. Se piensa que, por la distribución de las estructuras, se utilizó antiguamente para celebraciones religiosas o reuniones entre los dirigentes políticos.

Imagen de portada: WIKIMEDIA COMMONS (CC BY-SA 4.0)

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 5 de septiembre 2022.

Asia/China/Historia Antigua/Prehistoria.

 

Los misterios del Disco de Nebra, el mapa astronómico más antiguo que se ha encontrado hasta ahora.

El Disco de Nebra es el primer mapa astronómico que muestra la Luna, el Sol y otros astros en el firmamento de la Edad de Bronce. Esto es lo que sabemos.

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El Disco de Nebra tiene el tamaño, aproximadamente, de un vinilo setentero. A diferencia de los antiguos LPs, sin embargo, este artefacto no produce música. Por el contrario, es el mapa más antiguo de las estrellas que se ha encontrado hasta ahora. Con un diámetro de apenas 32 centímetros, está hecho completamente de cobre. En su superficie están representados una luna creciente, el Sol y lo que parecen ser otros astros.

Inscrito en 2013 al catálogo de Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO, se sabe que «fue enterrado ritualmente junto con dos espadas preciosas, dos hachas, dos brazaletes en espiral y un cincel de bronce«, según documenta la institución. Fue encontrado en 1999 en Mittelberg, cerca de la ciudad alemana de Nebra.

Por el acomodo en el que se encontró, los arqueólogos asumen que el Disco de Nebra está dedicado a los dioses. Esto es lo que sabemos.

Un mapa del cielo para los dioses

Photo: Hendrik Schmidt vía Getty Images

El hallazgo del Disco de Nebra se tiene como uno de los más significativos del siglo XX. Según la UNESCO, «combina una extraordinaria comprensión de los fenómenos astronómicos con las creencias religiosas de su época», que arrojan luz sobre el conocimiento astronómico que se desarrolló durante la Edad de Bronce.

En enero de 2021, la Universidad Goethe de Frankfurt y el Archäologischen Staatssammlung de Múnich realizó un estudio para entender mejor esta pieza arqueológica.  Como se sabe realmente muy poco sobre su procedencia y significado real, diversas teorías han aflorado en torno esta pieza de orfebrería prehistórica.

De acuerdo con World History Encyclopedia, la teoría más ampliamente aceptada es que éste fue un artefacto para calcular los tiempos de siembra y cosecha. Quizás, incluso, se tratara de una especie de reloj astronómico primitivo. Aunque ésta es sólo una suposición, el Disco de Nebra sí es «la representación realista del cosmos más antigua que se ha encontrado hasta la fecha».

La representación más antigua del cosmos

En un comunicado reciente, los especialistas desmintieron la suposición de que Nebra fue realmente el lugar donde el mapa se diseñó originalmente. Más que nada, porque se encontró después una serie de saqueos. Por lo cual, dicen los científicos, cada objeto encontrado junto con mapa astronómico debería de ser investigado de manera individual.

Esto fue revolucionario, ya que se asumió por décadas que las espadas, hachas y demás artefactos se encontraron ahí pertenecían a la misma época. Al término del estudio, los investigadores en Alemania concluyeron que podría ser que ni siquiera estuvieran relacionados entre sí.

Según los arqueólogos, esto significa que el disco debe estudiarse y evaluarse como un hallazgo individual. Por esta razón, el estudio de Gebhard y Krause abre nuevos horizontes de investigación: cultural y estilísticamente, según los autores, el disco celeste no encaja en el mundo con motivos de la Edad del Bronce Temprano. Podría ser que una redacción de esta pieza pudiera dar luz sobre el conocimiento que se tenía, más bien, en la Edad del Hierro a partir de esta antigua representación del cosmos.

Imagen de portada:  FOTOGRAFÍA: ANNE POLLMANN / DPA / DPA PICTURE-ALLIANCE VIA AFP

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 6 de septiembre 2022

Sociedad y Cultura/Edad de Bronce/Descubrimientos/Fenómenos/ Astronomía/Historia Antigua/Prehistoria.

 

La civilización sumeria: la invención del futuro.

Imagina algo que nunca se le haya ocurrido a nadie antes. Con un libro en las manos, se puede imaginar un e-book, un libro de gran tamaño, un libro de imágenes… cualquier clase de libro. Pero ¿cómo se imagina alguien un libro en un mundo en el que el concepto de «libro» no existe?

Imagina un día en el que no haya tiempo. La gente vive dentro del tiempo, y este rige el ritmo de cada día. Nos levantamos a una hora, vamos al trabajo o al colegio a otra, comemos a horas regulares, y nos vamos a dormir según lo que dice el reloj. Sin embargo, hubo un tiempo en el que no existía el tiempo. ¿Cómo se puede imaginar algo que no existe?

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Tanto el tiempo como la escritura, y muchos otros aspectos de nuestra vida cotidiana, los inventaron los sumerios de la antigua Mesopotamia hace más de 5.000 años. 

Antes de los sumerios, el día empezaba al amanecer y terminaba al anochecer. La gente iba a trabajar cuando el sol ascendía hasta cierto punto en el cielo por la mañana y regresaba a su casa cuando se ponía. Fueron los sumerios los que separaron el día de la noche con el tiempo, en incrementos de minutos de sesenta segundos y horas de sesenta minutos que conformaban doce horas de noche y doce horas de día.

En el primer capítulo del libro bíblico del Génesis, se dice que Dios dividió la noche del día y vio que era bueno. Si se acepta el papel de Dios a la hora de crear el día y la noche, entonces los sumerios terminaron el trabajo y, si no se acepta, entonces fueron los sumerios.

Sumerian Worshipper Statue

Estatua de un adorador sumerio. Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

La invención del futuro

Sumeria era una región del sur de Mesopotamia en torno a 5000/4500-1750 a.C. que corresponde con el moderno Irak y Kuwait. Esta tierra estaba habitada antes del 4500 a.C. por pueblos de origen desconocido, que los arqueólogos han llamado pueblo Obeid (por el emplazamiento el-Obeid, que fue donde se descubrieron por primera vez). Los Obeid están considerados como los primeros agentes civilizadores de la región, ya que tenían un conocimiento tecnológico rudimentario, tal y como demuestran las herramientas y los artefactos de arcilla que nos dejaron.

Sin embargo, no tenían la misma habilidad e ingenio de los sumerios que vinieron después. Los sumerios fueron los responsables de la invención de muchos de los aspectos de la vida moderna que siempre damos por sentado. En su obra La historia empieza en Sumer, Samuel Noah Kramer enumera 39 «primeros acontecimientos» en la civilización y la cultura que tuvieron su origen en Sumeria. Su lista incluye:

Las primeras escuelas, el primer caso de peloteo, el primer caso de delincuencia juvenil, la primera «guerra de nervios», el primer Congreso bicameral, el primer historiador, el primer caso de reducción de impuestos, el primer «Moisés», el primer precedente legal, la primera farmacopea, el primer «almanaque de granjero», el primer experimento con la jardinería para dar sombra, la primera cosmogonía y cosmología, los primeros ideales morales, el primer «Job», los primeros Proverbios, las primeras fábulas de animales, los primeros debates literarios, los primeros paralelismos bíblicos, el primer «Noé», la primera historia de resurrección, el primer «San Jorge», el primer caso de préstamo literario, la primera edad heroica del hombre, la primera canción de amor, el primer catálogo de libros, la primera edad de oro del hombre, la primera sociedad «enferma», los primeros lamentos litúrgicos, los primeros mesías, el primer campeón de larga distancia, la primera imaginería literaria, el primer simbolismo sexual, la primera señora de los Dolores, la primera canción de cuna, el primer retrato literario, las primeras elegías, la primera victoria del trabajo, el primer acuario.

Además de todos estos logros, por supuesto también está la invención rudimentaria del tiempo, un sistema de números, el círculo de 360 grados, la geometría, los primeros vehículos de ruedas, los juguetes de niños, la escritura, los artilugios para escribir, el dominio de los vientos, la domesticación de animales, los desarrollos agrícolas como el regadío, los avances médicos, la odontología, los desarrollos arquitectónicos y la urbanización.

El descubrimiento de Sumeria

Parece que los sumerios también inventaron el concepto de la guerra de asedio, y puede que incluso la táctica de la «tierra quemada», que se lleva usando de manera efectiva desde entonces. Para una persona actual, todo esto significa que cada día está usando un aspecto u otro de los inventos de los sumerios. El reloj que te dice cuándo levantarte de la cama, el coche o el autobús que te llevan al trabajo o al colegio, el periódico o el libro de texto que lees, y el concepto del final del día laboral o escolar: todo ello tiene su origen en la civilización sumeria. Kramer apunta a que:

Un hecho notable es que hace tan solo un siglo no se sabía siquiera de la existencia de los sumerios en la antigüedad. Los arqueólogos y estudiosos que, hace unos cien años, empezaron a explorar esa parte de Oriente Medio conocida como Mesopotamia, no estaban buscando a los sumerios, sino a los asirios y los babilonios. Tenían mucha información sobre estos pueblos y sus civilizaciones gracias a las fuentes griegas y hebreas, pero no tenían ni idea de Sumeria y los sumerios. Tampoco había ningún rastro ni del país ni sus gentes en todo el corpus literario disponible para los estudiosos de la época. El mismo nombre de Sumeria se borró de la memoria de la humanidad durante más de dos mil años. Y sin embargo, hoy en día los sumerios son uno de los pueblos que mejor se conocen del antiguo Oriente Próximo. Sabemos qué aspecto tenían gracias a sus propias estatuas y estelas esparcidas por varios de los museos más importantes… Es más, decenas de miles (literalmente) de tablillas de arcilla sumerias usadas a modo de documentos comerciales, legales y administrativos coronan las colecciones de estos mismos museos, lo que nos ofrece muchísima información sobre la estructura social y la organización administrativa de los antiguos sumerios. (La historia empieza en Sumer, xx)

En cierta medida, Sumeria se descubrió por accidente. Los arqueólogos y estudiosos de los que habla Kramer se dirigieron a Mesopotamia en busca de evidencias bíblicas. Algunas ciudades como Babilonia y Nínive eran infames en la Biblia, por lo que los estudiosos del siglo XIX conocían bien a los babilonios y los asirios. Las excavaciones en Mesopotamia dieron comienzo en un intento por confirmar la historicidad de las historias bíblicas como el gran diluvio o la torre de Babel. La única referencia que se hace en la Biblia a Sumeria es como la «Tierra de Sinar» (Génesis 10:10 y en otros pasajes), que en general se interpretaba como una referencia a la tierra en torno a Babilonia, hasta que el asiriólogo Jules Oppert (1825-1905 d.C.) identificó esta referencia bíblica con la región meridional de Mesopotamia conocida como Sumeria y, además, afirmó que la escritura cuneiforme era de origen sumerio.

Esto era un logro sorprendente, que se podría comparar con que alguien afirmara hoy en día que la Atlántida de Platón son las Bermudas y que pudiera demostrarlo. Más sorprendente aún, ya que no había unas «Bermudas» que se pudieran comparar. Nadie sabía que Sumeria había existido alguna vez. Oppert no era, ni de lejos, el primer explorador europeo interesado en Mesopotamia o la escritura cuneiforme. Jean Chardin (1643-1713 a.C.) exploró la región y escribió sobre sus descubrimientos en su libro Viajes por Persia, publicado en 1686. Chardin fue el primer europeo en decir que las marcas extrañas encontradas en las tablillas de arcilla y en ornamentos arquitectónicos no eran simples decoraciones, sino que de hecho eran un sistema de escritura avanzado.

Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX que los estudiosos y los arqueólogos como William Kennet Loftus (1820-1858), George Smith (1840-1876), Robert Koldewey (1855-1925) y Henry Creswicke Rawlinson (1810-1895) empezaron a sacar a la luz la civilización de la antigua Sumeria y los muchos logros de su pueblo.

Map of Sumer

Mapa de Sumeria. P L Kessler (Copyright)

La literatura sumeria y la Biblia

Antes del descubrimiento y desciframiento de la escritura cuneiforme, la humanidad entendía los orígenes de ciertos aspectos de la vida de una manera bastante diferente. Se creía que la escritura se había originado en Fenicia, el tiempo en China, las escuelas en Grecia y que la primera canción de amor era el libro Bíblico del Cantar de los cantares. El Antiguo Testamento de la Biblia estaba considerado como el libro más antiguo del mundo hasta que esto fue desmentido por el asiriólogo alemán Friedrich Delitzsch (1850-1922), que, desarrollando la obra de hombres como George Smith, le mostró al mundo que los sumerios tenían historias escritas que lidiaban con la caída del hombre y el gran diluvio antes de que la narrativa del Génesis se pusiera por escrito. El erudito Paul Kriwaczek escribe,

Así se estableció que, mucho antes de que el Génesis se pusiera por escrito, los antiguos mesopotámicos ya habían contado la historia de un diluvio universal enviado por decreto divino para destruir a la humanidad. Pronto se descubrieron otros textos que hablaban de algo parecido en varias lenguas (sumerio, acadio antiguo, babilonio) y en varias versiones diferentes. En la más antigua, encontrada en una tablilla de la ciudad de Nippur que data de alrededor de 1800 a.C. y está escrita en sumerio, el papel de Noé recae sobre un rey de Shurupak llamado Ziudsura o Ziusudra, que quiere decir «que vio la vida» porque los dioses lo recompensaron con la inmortalidad. En otra historia, escrita a principios del siglo XVII a.C. en acadio, el protagonista es Atrahasis, que quiere decir «extremadamente sabio». (69)

Conclusión

Por tanto, se puede decir que los sumerios escribieron la versión más antigua de uno de los mitos más poderosos de la civilización occidental: El gran diluvio. En su intento por demostrar la verdad histórica de la Biblia, los arqueólogos y estudiosos del siglo XIX revelaron que las narraciones bíblicas que se tenían por verdades divinas absolutas eran interpretaciones posteriores de la literatura de los sumerios.

Sin embargo, tal y como se ha dicho, la manera en que la gente entendía el mundo contemporáneo no solo cambió en el área de estudios religiosos. Con sus muchas invenciones e innovaciones, los sumerios asentaron las bases para tantos de los avances de la vida cotidiana de la humanidad que hoy en día no podemos imaginarnos la vida sin estas cosas. De alguna manera, la gente de Sumeria fue capaz de imaginar cosas que nunca antes habían existido en la tierra y, al expresar esa imaginación, inventaron el futuro.

Bibliografía

Imagen de portada: Ciudad de Ur-Sumeria.

FUENTE RESPONSABLE: World History en Español. Por Joshua J. Mark*Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía. traducido por Rosa Baranda. 18 de enero 2012.

Sociedad y Cultura/Historia Antigua/Sumeria/Civilizaciones/Pasajes bíblicos/Investigación/Arqueología/Ciencia.

 

 

Cómo Pompeyo acabó con los piratas cilicios que dominaban el Mediterráneo.

Alanya es una ciudad de la provincia turca de Antalya, un encantador enclave que por su combinación de patrimonio arqueológico, paisajes naturales y clima mediterráneo constituye un atractivo destino turístico, motor económico actual de la urbe. Alanya es más conocida entre los aficionados a la historia porque allí fue donde el famoso Pompeyo puso fin a la recalcitrante piratería cilicia que, en su creciente osadía, había llegado a las costas romanas. Fue en una batalla que ha sido bautizada con el antiguo nombre del lugar, Coracesio.

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Cilicia, el litoral de Anatolia, era una antigua satrapía persa que había sido objeto de disputas por parte de los diádocos, los sucesores de Alejandro Magno, quedando primero bajo dominio de los lágidas (la dinastía de Ptolomeo) y después de los seleúcidas (la de Seleuco). Los primeros construyeron allí importantes fortificaciones que convirtieron su puerto en un sitio perfecto y seguro para numerosos piratas, algo que no sólo continuó sino que aumentó con los siguientes gracias a que ampliaron y perfeccionaron esas defensas, ya de por sí fuertes gracias a los acantilados que dificultan los desembarcos y la escasez de otros núcleos habitados.

De ese modo, la Cilicia Traquea (o sea, la que se situaba entre el mar y los montes Tauro, frente a la Cilicia Pedias llana, preferentemente interior), pasó a ser el refugio por excelencia de la piratería en el Mare Nostrum. Y, como decíamos, ésta alcanzó tales proporciones que sus correrías se extendieron a la península itálica sin que Roma pudiera hacer nada por evitarlo, debido a que descuidó la protección marítima al creerse a salvo. Al fin y al cabo, el pretor de Cilicia, Marco Antonio Orator, había llevado a cabo una campaña contra los piratas en el 103 a.C., destruyendo la base que tenían en Creta (pese a que su hijo Marco Antonio Crético estropeó la labor paterna en el 71 a.C.), lo que remató en el 68 a.C., Quinto Cecilio Metelo Crético.

Vista general de Alanya, antigua Coracesio/Imagen: Ozgurmulazimoglu en Wikimedia Commons.

Pero eso acabó con los piratas cretenses, no con los cilicios, quienes aprovecharon esa falta de vigilancia por parte de los romanos, consecuencia de la citada errónea percepción de seguridad y de las recientes guerras civiles, para reorganizarse y volver a operar cada vez más atrevidamente, según explica Dión Casio:

Porque como las guerras contra potencias rivales absorbían los esfuerzos de Roma, floreció gran número de piratas que circundaban abundantes tramos de la costa (…) Pues bien, una vez terminó aquello no depusieron su actitud, sino que ellos solos causaron grandes y graves daños a los romanos y sus aliados. Navegaban no en pequeños grupos sino a bordo de grandes flotas y tenían generales, llegando la cosa al extremo de que algunos de ellos adquirieron considerable renombre (…) De esta manera, puesto que el éxito coronaba sus empresas, empezaron a adentrarse en tierra firme, donde causaban grandes daños incluso a aquellos que no tenían relación con el mar. Y ello sufrían no sólo los aliados de otras tierras sino la misma Italia.

La provincia romana de Cilicia, ya en época de Trajano | foto Caliniuc en Wikimedia Commons.

Su avistamiento en una zona tan delicada como la desembocadura del Tíber hizo saltar todas las alarmas, ya de por sí alteradas por el descontento que cundió entre la población a causa de la subida del precio del pan, consecuencia de la escasez de grano provocada por los asaltos a los barcos mercantes. Así lo explica Dión Casio:

Ciertamente los romanos recibían noticia de lo ocurrido e incluso presenciaban algunas de sus consecuencias (en efecto, como no les llegaba ningún artículo de importación, también los envíos de trigo habían sido cancelados.

Es decir, la amenaza era múltiple: bélica, económica y social. No resultaba menor la humillación que se sentía en Roma, tal como reseña Plutarco:

Música de flautas, tañido de cuerdas y embriaguez en cada orilla, raptos de personas importantes y rescates de ciudades hechas prisioneras eran una vergüenza para el gobierno romano. Las naves piratas llegaron a ser más de mil y las ciudades tomadas por ellos cuatrocientas (…) Esta fuerza se había distribuido a la vez por casi todo el mar que está junto a nuestra tierra, de modo que resultó innavegable para cualquier clase de comercio.

Relieve en mármol de galeras romanas/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons.

De hecho, tampoco ningún otro estado mediterráneo había adoptado medidas al respecto porque las incursiones en la griega Delos, principal mercado de esclavos en aquella época, desplomó el precio de la mercancía humana permitiendo que fluyera en grandes cantidades esa mano de obra a las grandes villas y minas. Fueron las humillaciones sufridas por los notables romanos apresados -a los que ridiculizaban en burlas grotescas cuando reivindicaban su linaje- los que finalmente saturaron la paciencia de Roma.

Corría el año 67 a.C. cuando Aulo Gabinio, tribuno de la plebe, retomó un plan del Senado nunca llevado a la práctica para, por ley (la Lex Gabinia), designar a un promagistrado con imperium proconsular durante tres años, facultado para intervenir en todos los territorios del Mediterráneo desde las Columnas de Hércules hasta el mar Negro hasta una distancia de cincuenta millas aguas adentro (unos ochenta kilómetros), con capacidad para nombrar quince legados del rango de pretor y armar doscientas naves; todo ello financiado con cargo al erario público, calculado en ciento cuarenta y cuatro millones de sestercios. En la práctica, se trataba de un mando omnímodo que abarcaba no sólo todos los dominios romanos sino también los de otros estados.

Era previsible que el Senado se opusiera a la concesión de tanto poder a un solo hombre y así fue; el único que apoyó la rogatio de Gabinio fue Julio César, que tiempo atrás había sido rehén de los piratas cilicios y tuvo que pagar un rescate para obtener la libertad, aunque luego marchó contra ellos y los castigó. Por eso Gabinio presentó su iniciativa directamente en los comicios, en el Foro (lo que Cicerón denominó popularis ratio), sin necesidad de proponer un candidato porque sabía que la gente aclamaría a su pariente Cneo Pompeyo Magno, a cuyas órdenes había servido en la Tercera Guerra Mitridática.

Pompeyo, en efecto y pese a las críticas senatoriales (una broma de la época hablaba de un Pompeyo navarca como preludio al Pompeyo monarca), primero fingió no estar interesado pero luego consiguió su imperium, reunió un ejército de ciento veinte mil infantes y cinco mil jinetes (una treintena de legiones, aproximadamente), nombró veinticuatro legados y dos cuestores, y los embarcó a todos en medio millar de barcos, poniendo proa al este. Los números son exagerados a todas luces pero lo importante es que, cuenta Plutarco, ello tuvo un efecto balsámico instantáneo en la economía:

Los precios de los víveres, habiendo caído inmediatamente, proporcionaron una razón al pueblo de estar contento por pensar que el solo nombre de Pompeyo había terminado la guerra

Y es que lo primero que hizo fue limpiar de piratas los mares Tirreno (el que baña la costa occidental de Italia y las islas de Cerdeña, Córcega y Sicilia) y el Líbico (el que se ubica entre el sur de Sicilia y el norte de África) en apenas cuarenta días. A continuación, reunió su flota en Bríndisi y tras dejar a sus hijos, Sexto y Cneo, vigilando el Adriático, zarpó de nuevo con rumbo a Atenas, donde se estableció para preparar su estrategia. Dividió el Mediterráneo en trece áreas, cada una al mando de un legado con una escuadra asignada, de modo que la presencia de barcos romanos fuera constante y disuasoria. Aparte, reservó doscientos barcos a sus órdenes directas.

Un quinquerreme romano/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons.

Busto de Pompeyo/Imagen: Alphanidon en Wikimedia Commons.

El plan, que según Dión Casio combinaba mano dura con invitación a pasarse a su bando, dio buen resultado. Los piratas, acostumbrados a no encontrar resistencia, se vieron superados en todas partes y eran derrotados u obligados a huir; como no encontraban puertos en los que refugiarse, escapaban a su base de Coracesio, donde estaba claro que se iba a dirimir la contienda. La batalla naval que lleva ese nombre fue rápida y acabó con una contundente victoria romana, pues, a pesar de su inferioridad numérica (aunque la relación de fuerzas que reseña Plutarco parece exagerada), Pompeyo barrió al enemigo. La narración de Plutarco en ese punto es más bien lacónica:

La mayor parte de los piratas tenía situados a sus familias, riquezas y a la gente inútil en fortificaciones y ciudadelas en torno al Tauro y, después de haber equipado sus barcos, ellos mismos recibieron cerca de Coracesio de Cilicia a Pompeyo, que venía al ataque. Habiéndose trabado batalla, fueron vencidos y sitiados. Finalmente, enviaron súplicas y se entregaron ellos mismos, sus ciudades y las islas que dominaban tras haberlas fortificado, difíciles de ser tomadas al ataque e incluso de acercarse a ellas.

La guerra había terminado con una duración récord, inferior a tres meses, con un éxito espectacular. Según las diversas crónicas clásicas (Estrabón, Plinio, Apiano…), Pompeyo acabó con diez mil piratas, ocupó ciento veinte plazas fuertes, se apoderó de ochocientos cuarenta y seis barcos e hizo veinte mil prisioneros. Por supuesto, la historiografía actual considera imposibles esas cifras, pero son una expresión evidente del triunfo de la República.

En esta ocasión, la tradicional dureza de la justicia romana no fue tanta, quizá porque ejecutar a dos mil prisioneros podía resultar excesivo. Se había hecho con los rebeldes de Espartaco poco antes, pero eso fue en Italia; en tierra extraña podría resultar contraproducente. Ahora bien, Pompeyo tampoco podía permitir que se dispersaran para después volver a juntarse, teniendo en cuenta que carecer de recursos y ser belicoso es una combinación perfecta para tomar las armas. Por eso la dispersión se hizo de forma programada y bajo control, por sitios de Asia y la región griega de Acaya. Volvamos a Plutarco:

Como [Pompeyo] pensaba que por naturaleza el Hombre ni ha sido ni es un ser salvaje e insociable, sino que degenera contra su natural por el uso del vicio y que también se domeña con las costumbres y el cambio de lugar y de género de vida, pues incluso las fieras, al participar de un régimen más benigno, se desprenden de su crueldad y dureza, decidió que se trasladaran estos hombres del mar a tierra y que gozaran de una vida adecuada, acostumbrándose a vivir en ciudades y cultivar el campo. A algunos los aceptaron las ciudades pequeñas y más desiertas de Cilicia y los mezclaron con ellos, tras haber recibido terrenos.

La guerra de Pompeyo contra los piratas | foto dominio público en Wikimedia Commons.

Todo un proyecto de reinserción que no tardó en quedar relegado a un segundo plano porque, si bien «la guerra terminó y la piratería de todos los lugares fue expulsada del mar», en palabras del autor de Vidas paralelas, en esos momentos se imponía otro problema de actualidad que se arrastraba desde el año 74 a.C.: la mencionada Tercera Guerra Mitridática, un conflicto intermitente, que brotaba y se apaciguaba temporalmente para retomarse, por el empeño del rey del Ponto, Mitrídates VI, en enfrentarse a la República de Roma… para lo cual se había aliado con los piratas esporádicamente.

Y de nuevo fue Pompeyo el destinado a ponerle fin de una vez por todas, al aceptar otra vez el imperium, en esta ocasión por una rogatio presentada por el tribuno de la plebe Cayo Manilio, quien imitó a su predecesor dictando la Lex Manilia. Lo cual es ya otra historia.


Fuentes: Plutarco, Vidas paralelas: Sertorio y Pompeyo | Dión Casio, Historia romana | Serguei Ivanovich Kovaliov, Historia de Roma | Francisco Javier Lomas Salmonte y Pedro López Barja de Quiroga, Historia de Roma | Arturo S. Sanz, Imperium Maris. Historia de la Armada romana imperial y republicana| Javier Cabrero Piquero y Pilar Fernández Uriel, Historia Antigua II. El mundo Clásico. Historia de Roma | Pierre Grimal, El mundo mediterráneo en la Edad Antigua. La formación del Imperio Romano | Wikipedia.

Imagen de portada: El triunfo de Pompeyo, cuadro de Gabriel de Saint-Aubin (1765) | foto dominio público en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Jorge Álvarez. 

Antigua Roma/Cilicia/Piratas/Historia

La sequía extrema en Italia, revelo un puente romano de 2.000 años sepultado por el Río Tiber.

La afluencia del Río Tíber en Roma bajó un metro con respecto al año anterior. A su paso, la sequía reveló la estructura del mítico Pons Neronianus.

Como consecuencia de la crisis climática global, la sequía se ha manifestado en Italia con periodos cada vez más abrasivos. El Río Tíber ha sido una de las víctimas más sonadas en todo el país, por la historia milenaria que su caudal acarrea. Sólo con respecto al año anterior, documenta la AFP, el volumen del río descendió en un metro completo.

Naturalmente, los ríos italianos no son los únicos que resienten las condiciones climáticas. Otros cuerpos de agua, como lagos y lagunas antiguas, también están sintiendo la presión ecológica. Casi por accidente, la falta de agua está trayendo a la vida antiguas estructuras romanas. Quizá la más imponente de ellas sea el Pons Neronianus: uno de los puentes icónicos que construyó el emperador Nerón, hace 2 mil años.

Una mala planeación romana

Ponte Vittorio Emanuele II y Ciudad del Vaticano en Roma, Italia / Getty Images

Owen Jarus es colaborador en materia de arqueología para Live Science. Ante la opulencia con la que los emperadores —y otros dirigentes políticos— de Roma vivían, el especialista describe el reinado de Nerón como uno enfocado en la infraestructura pública y los deleites estéticos del Imperio:

«El emperador Nerón […] fue un soberano controvertido que construyó estructuras públicas y ganó victorias militares en el extranjero, pero también descuidó la política y, en cambio, centró gran parte de su tiempo y pasión en las artes, la música y carreras de carros.»

Nerón gobernó el Imperio como el quinto emperador romano, entre los años 54 y 68 d.C. Aunque descuidó la política, enfocó gran parte de sus esfuerzos en embellecer la capital y pavimentar —literalmente— nuevos caminos en las ciudades. A final de cuentas, quería gobernar una ciudad que estuviera al nivel de su poderío económico y militar.

Una de las obras que presuntamente mandó a construir Nerón fue justamente el Pons Neronianus. Se asume que, por la mala localización que se escogió en ese entonces, eventualmente la estructura quedó completamente sepultada por el agua. En temporada de secas, ya había sido visible en Roma. Sin embargo, conforme avanza la crisis climática global, el puente queda cada vez más al descubierto.

¿Construido por el mismo Nerón?

Fotografía: Oliver Weiken / picture alliance via Getty Images

Aunque la tradición local sugiere que el Pons Neronianus fue construido por órdenes de Nerón —de ahí su nombre—, hay especialistas que dudan sobre esta posibilidad. Y lo que es más: piensan que podría ser mucho más antiguo que el mismo emperador. Al respecto, el profesor de historia de la arquitectura en la Universidad Metropolitana de Londres, Nicholas Temple, explica lo siguiente a Live Science:

«Los orígenes del puente son inciertos, dado que es probable que existiera un puente aquí antes del reinado de Nero y, por lo tanto, el Pons Neronianus probablemente fue una reconstrucción de un cruce anterior», detalla el especialista en un correo electrónico.

De cualquier manera, Temple piensa que este puente tenía un doble significado. En primer lugar, lo más probable es que haya sido el paso de legiones enteras de soldados romanos de un lado al otro del Tíber. Sobre el Pons Neronianus, los batallones regresarían triunfales a la ciudad, después de conquistar otro territorio más en el mundo conocido.

El segundo sentido del puente, literalmente, era el camino que los acusados seguían para ser crucificados. En el lugar donde hoy se erige la Plaza de San Pedro, los criminales y rivales políticos de Roma tendrían castigos ejemplares, ante la mirada de cientos de personas que entendían el evento como un espectáculo más.

Sus pisadas se difuminaron con el paso de los milenios. Sin embargo, conforme la temporada de sequía se alargue, es probable que el Pons Neronianus sea visible por más tiempo.

Imagen de portada:  FOTOGRAFÍA: OLIVER WEIKEN / PICTURE ALLIANCE VIA GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 19 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Historia Antigua/Imperio Romano/ Puente

DESCIFRAN EL NOMBRE REAL DEL ‘DIOS DEL UNIVERSO’ QUE GOBERNÓ PALMIRA, LA MÍTICA CAPITAL ROMANA EN SIRIA.

El ‘Dios del Universo’ encontrado en Siria nunca ha sido nombrado directamente, dicen los arqueólogos. Tal vez, este anonimato sea intencional.

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En su momento de mayor esplendor, a Palmira se le hacía referencia como la «ciudad de los árboles de dátil«. Fue el centro de poder de un imperio antiguo, datado de hace al menos 2 mil años en medio del desierto de Medio Oriente. Aunque estuvieron ligados al Imperio Romano, conservaron su propio panteón divino, al que adoraron por milenios de manera independiente a la fe romana.

Quizá una de las deidades más misteriosas fue un ser omnipotente y omnipresente, que dirigía las fuerzas del cosmos en la palma de su mano. Por décadas, los investigadores que han ido a Palmira se refieren a él sencillamente como ‘Dios del Universo’, porque un halo de anonimato ha recubierto a esta figura ancestral.

‘Aquel cuyo nombre es bendito para siempre’

Desde una posición ligeramente elevada mirando a través de un vasto desierto lleno de escombros hacia el Templo Funerario.

La identidad del Dios del Universo de Palmira ha estado oculta por siglos. Aunque se hace mención de él repetidamente en las inscripciones de los templos en la actual Siria, nadie nunca ha logrado descifrar su nombre verdadero. Algunos arqueólogos sencillamente pensaron que esta condición era intencional, como sucede en los textos sagrados de la tradición judeocristiana.

Al tiempo que Palmira se convertía en una potencia económica, al ser el centro de poder del Imperio Romano en Asia, su cultura floreció con la misma abundancia que los árboles de dátil que le daban reconocimiento internacional. Por la riqueza de las inscripciones que permanecen hasta hoy, en 1980, el sitio se declaró como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Como tal, el sitio de Palmira ha sido sujeto de múltiples investigaciones arqueológicas. En consecuencia, el Dios del Universo ha sido un motivo de inquietud: aunque su función en el panteón divino estaba clara, nadie sabía realmente cuál era su nombre. En las inscripciones antiguas sólo se le hacía referencia como «aquel cuyo nombre es bendito para siempre«, «señor del universo» y «misericordioso«, según documenta Science in Poland.

¿Un dios de múltiples rostros?

Un oasis en el desierto sirio, al noreste de Damasco, Palmira contiene las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue.

Después de décadas de estudios, la arqueóloga Aleksandra Kubiak-Schneider, de la Universidad de Wrocław en Polonia, piensa haber descifrado el misterio del Dios del Universo. En su hipótesis, es posible que este ser divino no se trate de una única deidad, sino de la síntesis de dioses mesopotámicos.

Kubiak-Schneider «comparó las inscripciones de Palmyra con las inscripciones encontradas en toda Mesopotamia que datan del primer milenio a.C.», documenta Live Science. Fue así que se dio cuenta de que había deidades a las que se hacía referencia de la misma manera que al Dios del Universo en Palmira. Uno de ellos es Bel-Marduk, el dios supremo de Babilonia.

Así como a la deidad siria, los mesopotámicos llamaban a este dios como «misericordioso». En contraste, se referían a Baalshamin, un dios del cielo, como «señor del mundo», que se asemeja mucho a «señor del universo».

Un silencio milenario en señal de respeto.

Además, Kubiak-Schneider asegura que cuando los antiguos habitantes de Palmira escribían ‘dios’, no se referían a un solo ente divino, sino que podían englobar a varios. Por ello, piensa que el ‘Dios del Universo’ de esta cultura podría ser un híbrido entre los dioses mesopotámicos Bel-Marduk y Baalshamin, a quienes no nombraban «como señal de respeto», detalla la experta.

Otros investigadores que no participaron en su estudio tienen graves reservas sobre su propuesta teórica. Y lo que es más: advierten que es una hipótesis con la que se debe tener ‘cuidado’, ya que no existe un registro real que muestre una relación entre ambas entidades religiosas. Aún así, la propuesta de Kubiak-Schneider es la única que le da nombre al Dios del Universo, que gobernó el panteón divino de Palmira hace al menos 2 mil años.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 12 de julio de 2022.

Historia Antigua/Deidad/Dios/Dioses/Palmira/Religión.

El misterio de los Jardines Colgantes de Babilonia continúa: podrían no estar donde los historiadores creían.

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Los jardines colgantes de Babilonia son una de las siete maravillas del mundo antiguo. Las leyendas hablan de unos majestuosos jardines construidos en vertical rebosantes de flores y árboles exóticos, con cascadas y riachuelos bañándolo todo. Siempre se han situado en la antigua Babilonia, pero un estudio de Oxford podría cambiarlo todo.

La localización de estos jardines es uno de los grandes enigmas de la humanidad. Los escritos clásicos que lo referían son del siglo IV aC y lo atribuyen a la antigua Babilonia, que hoy en día se sitúa en el desierto de Irak. 

Concretamente dicen que fue el rey Nabucodonosor II el que mandó construirlos como el mejor regalo de cumpleaños para su esposa de la historia.

Jardines Colgantes De Babilonia Donde Estan

Pero un estudio publicado en formato libro sobre los Jardines de Babilonia de Oxford plantea una cuestión revolucionaria. ¿Y si no estuvieran en Babilonia? 

Esta hipótesis se basa en que las fuentes grecorromanas a menudo confundían Asiria y Babilonia y en que las escenas de caza descritas en los escritos sobre estos jardines encajan mejor con los grabados de Asiria (actual norte de Irak, Irán y sudeste de Turquía).

Así pues, la asirióloga británica Stephanie Dalley, autora de esta investigación, abre la vía a plantear que los Jardines Colgantes de Babilonia puedan situarse en realidad en el Palacio de Nínive y en el río Tigris. 

Un lugar que encaja con las descripciones y con el sistema de acueductos sofisticado del antiguo reino. ¿Podría esta teoría resolver el gran misterio arqueológico? Solo el tiempo lo dirá.

Imagen de portada: Wikipedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: Tendencias. Por Pipa López. 1° de julio 2022

Sociedad y Cultura/Historia antigua/Jardines de Babilonia.

El pigmento sagrado de Oaxaca que Vincent Van Gogh utilizó en sus pinturas más famosas.

El intenso color rojo que Van Gogh y otros maestros europeos utilizaron viene de la grana cochinilla, un insecto sagrado empleado por los mixtecas.

Caravaggio, Gaugin o prácticamente cualquier maestro de la pintura en Europa nunca hubieran podido usar el rojo intenso que protagonizan sus obras más emblemáticas sin la ayuda de los pueblos originarios de Oaxaca. Venido de una antigua tradición desarrollada por los mixtecas, la capital del imperio precolombino, el pigmento de la grana cochinilla se empleó originalmente para decorar vasijas y códices en Mesoamérica.

Ancestralmente utilizado con fines ceremoniales, el color rojo intenso que se obtenía de la grana cochinilla se empleó para teñir prendas, vasijas y pasajes enteros inscritos en los templos prehispánicos del sur mexicano. No fue hasta que Cortés llegó a América que este pigmento rojo intenso llegó a manos de pintores europeos —milenios después de haberse creado en México.

Nocheztli: sangre de tuna

Después del oro y la planta, la grana cochinilla fue el producto más exportado en Nueva España durante el siglo XVI, según documenta la Universidad Autónoma de México (UNAM). 

Como en Europa no existía un pigmento tan poderoso para conseguir el rojo, los insectos mexicanos eran muy apreciados en todo el continente. Más que nada, porque el color no desmerecía con el tiempo —y era relativamente fácil de obtener, una vez que se tenía la sangre de los animales.

Sin embargo, la tradición de obtener esta tonalidad intensa de rojo viene de milenios antes de la Conquista de México. Los mixtecos ya utilizaban al Dactylopius coccus —nombre científico que recibe la especie mexicana— para pintar murales, vestimentas y demás objetos ceremoniales.

Codex Aubin, ilustrado con tinte de grana cochinilla. / Wikimedia Commons

Con un ciclo de vida reducido —de apenas 3 meses—, la grana cochinilla se molía para obtener el colorante natural. Como estos animales crecen y se reproducen en los nopales, según documenta la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México, los mixtecos se referían a este pigmento natural como ‘ndukun’, o insecto de sangre:

«[…] un método de crianza de un insecto parasitario del nopal para obtener un pigmento rojo cuya intensidad le permitió ingresar al mundo mágico de los símbolos sagrados.»

Cuando la tradición se intercambió comercialmente con los mexicas, otras regiones del imperio adoptaron esta técnica ancestral para crear tonalidades intensas y duraderas de rojo. Incluso, explica la institución, los mexicas «la llamaban nocheztli, ‘sangre de tuna’, y era uno de los tributos que los aztecas exigían a este pueblo dominado por ellos.»

Tras la invasión de los peninsulares europeos

Ejemplares de grana cochinilla (Coccus hesperidum) en la rama de un árbol de limón. / Getty Images.

El tinte natural de la grana cochinilla se obtiene a partir del ácido carmínico: una «sustancia que se sintetiza como colorante«, explica la UNAM. Naturalmente, las hembras utilizan esta sustancia como mecanismo de defensa ante sus depredadores naturales. Incluso desde entonces, los pueblos originarios de México sabían manipularlas para extraer la mayor cantidad posible.

Después de que Hernán Cortés trajera el pigmento a Europa, no pasó mucho tiempo antes de que se volviera un bien altamente apreciado entre mercaderes de telas y artistas del más alto calibre. Uno de los primeros en experimentar con este color fue Caravaggio, el maestro italiano del Barroco.

Natural, accesible y replicable

Judith y Holofernes (1598–1599), de Caravaggio. Óleo sobre lienzo / Getty Images.

La técnica que los mixtecos diseñaron ancestralmente fue imitada por los artistas europeos en cuestión de años. Era tan accesible y fácil de hacer —una vez que se contaba con los insectos vivos—, que se popularizó en toda la extensión del continente europeo. Muy pronto, en las academias de Bellas Artes se enseñó método indígena como una herramienta básica. A fin de cuentas, los matices mexicanos eran superiores a los de los pigmentos europeos.

Con el paso de los siglos, este método mixteco eventualmente llegó a Vincent van Gogh. A veces con escasos recursos para realizar sus obras, encontró en la grana cochinilla una alternativa accesible a nivel económico y técnico. Aunque en sus obras más afamadas predominan los tonos cálidos —como el amarillo, el dorado y el naranja—, algunas de las menos conocidas están basadas prácticamente sólo en el colorante natural de la grana cochinilla.

Imagen de portada: THE RED VINEYARD (1853-1890), DE VINCENT VAN GOGH. ÓLEO SOBRE LIENZO. / DEAGOSTINI / GETTY IMAGES.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

Sociedad y Cultura/Arte/Historia Antigua/México/Tenochtitlan

 

 

LA ‘CUNA DE LA HUMANIDAD’ EN SUDÁFRICA ES UN MILLÓN DE AÑOS MÁS ANTIGUA DE LO QUE SE CREÍA.

Ni siquiera Lucy, la icónica homínida de Etiopía, es tan antigua como los homínidos encontrados recientemente en la Cuna de la Humanidad.

El espacio más nutrido en restos de homínidos antiguos encontrado hasta ahora se encuentra a las afueras de Johannesburgo, la capital de Sudáfrica. Naturalmente, está compuesto de un conjunto de cuevas de piedra caliza, identificado geológicamente bajo el nombre de ‘sistema de Sterkfontein’. Por la amplia diversidad de restos de Australopithecus encontrados en este espacio, también se le conoce como la ‘Cuna de la Humanidad’.

Antes, los restos de la icónica homínidaLucy‘, la Australopithecus encontrada en Etiopía, se consideraban los más antiguos de la Historia. Originalmente descubierta en noviembre de 1974, ha sido motivo de amplios estudios antropológicos y evolutivos. Sin embargo, parece ser que un equipo de arqueólogos en Estados Unidos encontró ejemplares todavía más antiguos, que datan de hace 4 millones de años.

Un millón de años antes de Lucy

Los restos de los homínidos encontrados en el sistema de cuevas Sterkfontein podrían cambiar el punto de referencia temporal a nivel evolutivo que marcó Lucy, la Australopithecus etíope. Según la datación de sus fósiles, ella vivió hace 3.2 millones de años aproximadamente.

Sin embargo, sus primos del sur podrían haber deambulado por la Tierra varios milenios antes.

De acuerdo con el equipo de arqueólogos de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, el sistema de cuevas sudafricano rebosa en fósiles de homínidos. Más que cualquier otro yacimiento del mundo. Sin embargo, reconocen que datar los huesos encontrados es una tarea difícil:

«Pero es difícil obtener una buena fecha para ellos. Las personas observaron los fósiles de animales encontrados cerca de ellos y compararon las edades de las características de las cuevas, como las coladas, y obtuvieron un rango de fechas diferentes», explica el geólogo y geofísico Darryl Granger, líder de la investigación.

Sin embargo, explica el especialista, los datos que arrojaron el estudio contribuyen a «resolver estas controversias». Más que nada, porque los restos que encontró con su equipo de trabajo son «mucho más antiguos de lo que pensábamos originalmente«.

Anteriormente, las dataciones de este tipo de evidencias se hacían con base en los sedimentos encontrados alrededor de los fósiles. El equipo de arqueólogos de Purdue intentó un método distinto y, según Granger, mucho más preciso que éste.

Nuevas maneras de leer aquel pasado remoto

Hay que considerar que las permitas excavaciones en busca de homínidos se realizaron entre las décadas de los 30 y los 40. En aquel entonces, no se contaba con la tecnología de investigación que hoy tenemos disponible. Sin embargo, el estudio publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) no se basó en el sedimento —que califican como ‘evidencia variable’— para determinar la edad de los huesos encontrados.

El equipo analizó pequeños fragmentos de roca que estaban incrustados los restos de Australopithecus. En lugar de enfocarse en las piedras alrededor del cuerpo —que podrían no ser contemporáneas a su existencia en el planeta—, realizaron una  «descomposición radiactiva de dos isótopos raros en el cuarzo: aluminio-26 y berilio-10″, según documenta Science Alert.

«Estos isótopos radiactivos, conocidos como nucleidos cosmogénicos, son producidos por reacciones de rayos cósmicos de alta energía cerca de la superficie del suelo, y su desintegración radiactiva data de cuando las rocas estaban enterradas en la cueva cuando cayeron en la entrada junto con los fósiles», detalla Granger.

Los hallazgos del equipo de Purdue tiene implicaciones significativas en la línea del tiempo con la que entendemos el origen de nuestra especie. Sobre todo, porque los primeros ancestros podrían ser mucho más antiguos de lo que se pensó por siglos. Granger no duda que, tal vez, en la Cuna de la Humanidad hayan existido homínidos incluso anteriores a ellos. Sin embargo, no hay evidencia concluyente todavía para asegurarlo con certeza.

Así se veían las mujeres de la Edad de Piedra, sugiere una reconstrucción en 3D. Por Andrea Fischer BBC News Mundo.

Después de 350 horas de trabajo, un investigador en Suiza logró reconstruir el rostro, cuerpo y vestiduras de una mujer prehistórica.

Oscar Nilsson tenía una misión: reconstruir el rostro de una mujer prehistórica, a partir de los huesos que quedaron en su entierro. Junto al esqueleto de un niño de 7 años, se le encontró en el pueblo sueco de Lagmansören. A partir de la datación del equipo de paleontólogos que encontró su tumba, se determinó que ambos tenían, al menos 4 mil años de haber fallecido.

«Desde nuestro punto de vista, tendemos a pensar que se trata de una madre y un hijo«, explicó a Live Science Nilsson, el artista forense encargado del proyecto. Sin embargo, reconoce que todavía no existe evidencia suficiente para asegurarlo. Por el contrario, dado la edad de la mujer prehistórica, es posible que sean de dos hermanos, o dos compañeros de la misma tribu.

Más que nada, según el equipo de paleontólogos que condujeron la investigación, porque los restos genéticos en los huesos están muy dañados. Esto impide que se pueda realizar un análisis más detallado. Sin embargo, el artista forense se inclina por pensar que ambos esqueletos guardan una relación filial.

Imagen de portada:ASÍ SE VE UN CRÁNEO DE AUSTRALOPITHECUS. / GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

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