Las calzadas romanas sentaron las bases de la prosperidad actual, según un estudio.

Aunque han pasado más de 2.000 años desde que se establecieron las antiguas redes de carreteras romanas, existen claras conexiones entre los trazados de las vías y la prosperidad actual. En un estudio sobre economía, los investigadores analizan la importancia de la red de carreteras romanas en el mantenimiento o pérdida de riqueza a lo largo de los siglos.

Sí deseas profundizar en esta entrada lee por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Las redes de carreteras romanas eran construcciones impresionantes, que en su punto álgido incluían 80.000 kilómetros de calzada. Se construyeron no principalmente por razones económicas, sino para transportar tropas a diferentes partes del imperio. Se prestó poca atención a las redes de carreteras más antiguas o a las aldeas y comunidades que se encontraban a lo largo de ellas. Sin embargo, las calzadas romanas pronto empezaron a utilizarse para el comercio y el transporte, convirtiéndose en enlaces entre las ciudades con mercados emergentes e importantes para el desarrollo económico.

En el presente estudio, los investigadores investigan la importancia de las antiguas calzadas romanas como canales de transferencia de riqueza, para entender mejor por qué los lugares que prosperaron hace 2.000 años tienden a tener una mayor prosperidad económica incluso en la actualidad.

Calzadas romanas en tiempos de Adriano | foto Rowanwindwhistler en Wikimedia Commons

Contribuyeron a la concentración de las ciudades

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores superpusieron mapas de la red de carreteras del Imperio Romano sobre imágenes modernas de satélite que mostraban la intensidad de la luz por la noche, una forma de aproximarse a la actividad económica de una zona geográfica. A continuación, dividieron el mapa en una cuadrícula de malla fina, y en cada casilla midieron la presencia de las calzadas romanas y la compararon con las infraestructuras, la densidad de población y la actividad económica actuales.

Dado que han pasado muchas cosas desde entonces, muchas deberían haberse adaptado a las circunstancias modernas. Pero llama la atención que nuestro principal resultado sea que las calzadas romanas han contribuido a la concentración de las ciudades y la actividad económica a lo largo de ellas, aunque hayan desaparecido y estén cubiertas por nuevas vías, afirma Ola Olsson, profesor de economía de la Escuela de Negocios, Economía y Derecho de la Universidad de Gotemburgo, y uno de los autores del estudio.

Una cuestión importante del estudio se refiere a la causa y el efecto, es decir, si los romanos construyeron las carreteras en zonas con una fuerte actividad económica o si fueron las carreteras las que dieron lugar al crecimiento económico.

La llegada de César, cuadro de Ettore Forti | foto dominio público en Wikimedia Commons

Ese es el gran reto en todo este campo de investigación. Lo que hace que este estudio sea más interesante es que las propias calzadas han desaparecido y que el caos en Europa Occidental tras la caída del Imperio Romano habría sido una oportunidad para reorientar las estructuras económicas. A pesar de ello, el patrón urbano se mantuvo, afirma Ola Olsson.

Peor desarrollo en las zonas orientales

Otro factor que respalda las conclusiones del estudio es lo ocurrido en las partes orientales del Imperio Romano, en el norte de África y Oriente Medio, donde el transporte sobre ruedas se abandonó básicamente en los siglos IV a VI para ser sustituido por caravanas de camellos. Las calzadas de la región se utilizaron cada vez menos y se dejó que se deterioraran. Así, a diferencia de las zonas occidentales del imperio, no se construyeron nuevas carreteras sobre las antiguas.

Un tramo de la vía consular de la Galia | foto Rosario Lepore en Wikimedia Commons

Las calzadas se volvieron irrelevantes y, por tanto, no vemos en absoluto la misma continuidad en la prosperidad. Se puede decir que la zona se vio afectada por lo que se denomina una “inversión de la fortuna”: países que al principio desarrollaron la civilización, como Irak, Irán y Turquía, son hoy autocráticos y tienen un desarrollo económico significativamente peor que los países que entonces estaban en la periferia económica, dice Ola Olsson.

El hecho de que las inversiones en infraestructuras puedan tener importantes consecuencias económicas tanto décadas como siglos después de haberse realizado es significativo para entender por qué algunas regiones están más desarrolladas que otras, dice Ola Olsson, pero los resultados también pueden ser importantes como antecedente para las decisiones políticas actuales sobre infraestructuras.

En Suecia, por ejemplo, estamos hablando de la posible construcción de nuevas líneas troncales de ferrocarril. Las primeras, a partir del siglo XIX, adquirieron una enorme importancia para la actividad económica de Suecia. Se discuten nuevos tramos para el ferrocarril, y si se construyen cabe esperar que algunas comunidades reciban un gran impulso económico.


Fuentes: Swedish Research Council | Carl-Johan Dalgaard et al., Roman roads to prosperity: Persistence and non-persistence of public infrastructure, Journal of Comparative Economics (2022). DOI: 10.1016/j.jce.2022.05.003

Imagen de portada: La Vía Apia a su paso por la antigua Minturno | foto AlMare en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Imperio Romano/Historia

Científicos filman el primer vídeo que revela los restos del Titanic en resolución 8K.

Cientos de historias se hundieron la gélida noche del 14 de abril de 1912 en las heladas aguas del Atlántico Norte, muy cerca a las costas de Terranova, Estados Unidos. 

Todas esas vidas partían tan sólo 4 días desde el puerto inglés de Southampton en el transatlántico británico RMS Titanic, el cual se hundió en su viaje inaugural por el Atlántico tras chocar con un iceberg.

Más de 110 años después, el barco apodado «el insumergible» sigue fascinando a historiadores y arqueólogos. Y recientemente, ha sido la empresa de inmersiones OceanGate Expeditions la que ha dado la sorpresa al desvelar el vídeo de mayor calidad del pecio jamás filmado.

video titanic 8k oceangate expeditions 1

La empresa, especializada en la exploración submarina, se propuso descubrir los restos del barco varado a 3.821 metros de profundidad en el océano Atlántico Norte.

Los equipos se embarcaron en un minisubmarino llamado Titán, equipado con sus mejores cámaras para realizar un impactante vídeo del Titanic en una resolución 8K, las imágenes más precisas que existen actualmente. En sólo un minuto, podemos ver la proa oxidada y desintegrada, una placa conmemorativa, parte del casco delantero y la bodega de carga.

video titanic 8k oceangate expeditions 2
video titanic 8k oceangate expeditions 3

Esta reciente inmersión podría proporcionar una valiosa ayuda a los historiadores que no pueden estudiar el barco todo lo que desearían in situ debido a su profunda ubicación. El vídeo habría revelado nuevos detalles, como el nombre del fabricante del barco, Noah Hingley & Sons Ltd, en el ancla, y el avanzado estado de descomposición del pecio, que acabará desapareciendo.

«Estamos asombrados por la diversidad y densidad de esponjas, corales de bambú, otros corales de agua fría, langostas rechonchas y peces que prosperan a 2900 metros de profundidad en el Océano Atlántico Norte», ha asegurado, Steve W. Ross, científico jefe de OceanGate Expeditions.

Las exploraciones del Titanic se retomarán durante el año 2023 e incluso está vendiendo billetes al público por la elevada suma de 253.213 euros. 

video titanic 8k oceangate expeditions 4
video titanic 8k oceangate expeditions 5
video titanic 8k oceangate expeditions 7

Primer vídeo en 8K del Titanic, filmado por OceanGate Expeditions

First 8K Video of the RMS Titanic

Imagen de portada: Titanic (Ocean Gate Expeditions)

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Carlota Solarat. 8 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Titanic/Océano/Vídeo.

 

Cómo los preincas descubrieron la línea ecuatorial mucho antes de lo que recogió la Historia.

«Ecuador significa ‘la mitad del mundo’ y, obviamente, eso está empatado con la misión geodésica francesa, que definió el punto del centro del mundo donde está este momento el monumento», le dice a la BBC Jorge Eduardo Carrera, de la Ciudad Mitad del Mundo.

De 1734 a 1744, la Academia Francesa de Ciencias lanzó varias expediciones para determinar la forma real de la Tierra.

La misión geodésica francesa comprobó la teoría de Isaac Newton de que el planeta era achatado en los polos y ancho alrededor del Ecuador terrestre, también conocido como paralelo 0° o línea ecuatorial.

Pero la línea divisoria que trazaron no estaba precisamente en la latitud 0° real.

«Se ‘equivocaron’ por algunos metros. Hoy con el GPS tú puedes ver que el punto exacto queda aquí muy cerca, pero la referencia está aquí, en el sitio más visitado del Ecuador continental», señala Carrera.

A pesar del error, cientos de miles de turistas acuden cada año a esa mitad del mundo fijada hace más de tres siglos para caminar por esa línea que, aunque imaginaria, está pintada de color amarillo.

Expedición a los Andes

«La misión geodésica que llegó a Ecuador se encontró en un país lleno de pequeñas colinas y montañas muy altas donde tuvieron que triangular para poder medir lo que querían medir», señala María Patricia Ordóñez, de la Universidad San Francisco de Quito.

Cartel en Mitad del Mundo y línea amarilla

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Y también hay que tener cuenta que el país estaba en medio de muchos cambios políticos, así que la labor de la misión geodésica fue complicada desde un principio».

Un equipo fue enviado a Finlandia y otro a los Andes para aplicar diferentes métodos, entre ellos la triangulación.

«Otro método era el del péndulo, en el que la idea es que cuanto más cerca estés del medio, el péndulo se mueve de una manera distinta», explica Ordóñez.

Esto se debe a que, por su protuberancia ecuatorial, la atracción gravitacional de la Tierra es ligeramente más débil en el ecuador.

«Y el tercero es a través de las estrellas».

El cielo

Pero los franceses no fueron los primeros en mirar las estrellas en estas tierras.

Incluso antes de la llegada de los incas y españoles, las personas que gobernaban y vivían en los Andes ecuatoriales, conocidos como los Quitus, ya estaban buscando respuestas en los cielos.

«La ciencia no viene solamente del mundo occidental; las culturas milenarias también crearon ciencia y tecnología, y está la evidencia, que han durado miles de años», señala la antropóloga Esterlina Quinatoa Cotacachi.

«Sabían que estaban en el centro del mundo, y sabían todo lo que significaban todos los efectos del Sol.

Turistas con un pie en el hemisferio norte y el otro, en el hemisferio sur en el monumento del ecuador de Quitsato y reloj de sol cerca de Cayambe, cerca de Quito.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Turistas con un pie en el hemisferio norte y el otro, en el hemisferio sur en el monumento del ecuador de Quitsato y reloj de sol cerca de Cayambe, cerca de Quito.

«El manejo de la astronomía fue muy importante, sobre todo para los ciclos agrícolas, pero mucho más.

«Se dice que los incas venían acá al norte en busca del Sol recto».

Y «Quito es el lugar del Sol recto y del tiempo derecho», afirma el experto en calendarios andinos Gustavo Guayasamin.

Los calendarios solares de México, de Guatemala y de Colombia, de Bolivia, del norte de Argentina, de Chile, proyectan sombras asimétricas, explica.

«Quito es el lugar donde se puede contabilizar el tiempo de un año y que entra en dos brazos (sombras) exactamente iguales».

Durante 6 meses las sombras se proyectan al lado derecho y en los otros 6 meses, al izquierdo, explica.

«Y tiene exactamente el mismo tamaño, y por eso el tiempo en Quito se cierra en un solo círculo.

«Ese círculo con una cruz en el centro es la cruz cuadrada, la Cruz de Quito».

El firmamento

Con los años, la línea ecuatorial se ha movido unos metros para un lado y otros para otro, y, a pesar del advenimiento de los GPS de alta sensibilidad que prometía fijarla sin remedio, varios lugares en Ecuador reclaman ser la verdadera mitad del mundo.

Uno de ellos es la cima del cerro Catequilla, cuyo nombre viene de «Kati Killa», «el que sigue a la Luna»

«En Catequilla también está una construcción semicircular que no es inca: es preinca», señala Cotacachi.

«Catequilla es un lugar importantísimo porque se ve toda la Vía Láctea».

Monumento en Pichincha

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El famoso monumento a la mitad del mundo que construido entre 1979 y 1982 para marcar el punto donde se creía que el Ecuador atravesaba el país en aquel momento.

«Una de las particularidades de esta región es que solamente en la latitud 0° podemos observar absolutamente todas las estrellas del firmamento», resalta el arqueoastrónomo Cristóbal Cobo.

«Si vamos para el norte, por ejemplo a México, o para el sur de Perú, ya no podemos ver algunas estrellas.

«En la línea Ecuatorial podemos ver el 100% de las estrellas entonces aquí posiblemente se generó una conciencia integral de la observación de la bóveda celeste».

El todo

El problema es que ese territorio ha sido conquistado dos veces, por lo que hay poca evidencia arqueológica de antes de los incas.

Sin embargo, la lingüística puede llenar los vacíos históricos.

Tsafiki es una lengua precolonial hablada hasta el día de hoy por una pequeña minoría de personas y nos ofrece una pista.

«En tsafiki, ‘Quit-sa’ significa mitad y ‘To’, mundo: mitad del mundo. Posiblemente es la fuente del nombre Quito. ‘Quit’ mitad, ‘To’, mundo».

Para determinar el medio, primero hay que encontrar el todo.

Entonces, ¿qué tan avanzados eran los pueblos prehispánicos y fueron capaces de reconocer la forma real de la Tierra?

«La idea de una tierra cuadrada, plana, viene del medioevo de Europa, donde surgió el oscurantismo y se opacó al conocimiento, pero parece que en América no.

«Yo creo que en estos aspectos estas culturas americanas, como nos ha demostrado la matemática maya, estaban mucho más adelantadas que otras culturas alrededor del mundo.

«Esa gente fue muy sabia del uso de los recursos naturales del agua, los suelos, la biodiversidad.

«Ahora tenemos que ver la historia con pragmatismo, entender que cada sitio arqueológico es una fuente de información del uso inteligente de los recursos naturales, para poder rescatar nichos ecológicos, quebradas, para un uso inteligente del agua, del suelo para los cultivos.

«Esa es la dirección que la ciencia está tomando en el presente y hacia el futuro».

* Este artículo es una adaptación del video de BBC Reel «Who discovered the equator». Si quieres verlo, haz clic aquí.

Imagen de portada: El punto del centro del Mundo.

FUENTE RESPONSABLE: Cristina Muñoz; BBC Reel. 12 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Ecuador/Ciencia/Período Preincaico.

 

 

1582, el año en el que octubre duró 21 días.

LA INTRODUCCIÓN DEL CALENDARIO GREGORIANO

En octubre de 1582, el papa Gregorio XIII introdujo un nuevo calendario que tomó su nombre de él: el gregoriano. Este corregía un ligero desfase del calendario juliano, en vigor desde el año 46 a.C., y es el que se utiliza hoy en día en gran parte del mundo.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

El 4 de octubre de 1582, los habitantes de Italia, Francia, España y Portugal se fueron a dormir para despertarse diez días después, exactamente el día 15 de octubre. No se trató de ninguna enfermedad o extraño fenómeno paranormal, sino simplemente por un mero procedimiento administrativo: un cambio de calendario.

El calendario juliano -introducido en Europa por Julio César, quien se basó en el egipcio- era bastante exacto, pero tenía un pequeñísimo error: establecía la duración del año en 365 días y 6 horas, cuando en realidad era de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos, lo que suponía que cada año la fecha oficial se atrasaba 11 minutos y 15 segundos respecto a la astronómica. Se trataba pues de una diferencia mínima, pero en los más de 1600 años que el calendario juliano había estado en vigor había acumulado ya un desfase de casi 10 días.

UN ERROR TOLERADO

En realidad el error no era ninguna sorpresa: ya desde el siglo IV se sabía que el calendario juliano no era del todo exacto; y en siglo XIII los astrónomos del rey Alfonso el Sabio de Castilla habían recogido, en las llamadas Tablas Alfonsíes, un cómputo casi exacto del desfase, que fijaron en 10 minutos y 44 segundos por año.

El desfase del calendario juliano era conocido desde el siglo IV, pero solo empezó a ser visto como un problema cuando el error acumulado afectó a la fecha de la Pascua.

A pesar de esto, no se habían tomado medidas al respecto. La razón, aparte de que el desfase era mínimo, era que el calendario importante en la Europa cristiana no era el civil sino el litúrgico y durante siglos no afectó a las fechas señaladas. Solo empezó a ser visto como un problema cuando el error acumulado afectó a la fecha de la Pascua, cuya celebración había sido fijada en el domingo sucesivo a la primera luna llena de primavera.

Fue por ello que el papa Gregorio XIII decidió crear una “comisión del calendario” para implantar las correcciones necesarias, en base a los estudios astronómicos disponibles. De ella formaban parte estudiosos como Christophorus Clavius, un astrónomo al que recurrió el propio Galileo, y Luigi Lilio, que fue el autor principal de una propuesta de calendario que se tomó como modelo. Lilio murió en 1576 sin ver nacer el nuevo calendario, que fue finalmente aprobado en septiembre de 1580. Sin embargo, su aplicación se retrasó hasta octubre de 1582.

La bula Inter Gravissimas fue promulgada por Gregorio XIII en febrero de 1582 y anunciaba las medidas para el cambio de calendario en octubre de ese mismo año. Imagen: CC

LOS PROBLEMAS DEL CAMBIO

Pero la medida no fue muy popular en un primer momento y al principio solo Italia, Francia, España y Portugal la aplicaron, a pesar de que Gregorio XIII la había promulgado a través de una bula papal. Los países católicos adoptaron el nuevo modelo en los años siguientes, mientras que la mayoría siguió usando sus propios calendarios. Todavía hoy en día, en los países que no son de tradición cristiana, se mantiene un sistema dual en el que el calendario católico es usado paralelamente al propio.

Incluso en los países que acogieron de buen grado la reforma, el cambio no estuvo libre de quebraderos de cabeza. El más evidente tenía que ver con los documentos oficiales: se decidió que todas las fechas anteriores a la reforma se mantendrían según el calendario en vigor en ese momento, por la evidente imposibilidad de cambiarlas. Además hubo que revisar todas las fechas administrativas previstas, tales como juicios y pagos, que se retrasaron diez días, generando no pocas complicaciones.

La transición de un calendario a otro dio como resultado algunas anécdotas curiosas. Las personas que habían muerto inmediatamente antes del 5 de octubre -entre las que se encontraban nombres como el de Santa Teresa de Jesús- tuvieron que “esperar”, sobre el papel, otros diez días antes de ser enterradas. Las invitaciones oficiales de países que todavía no habían adoptado el cambio, por no ser católicos, tenían que especificar a qué calendario se referían para evitar confusiones.

Pero la anécdota más curiosa es seguramente que, aunque Cervantes y Shakespeare son homenajeados conjuntamente en el Día del Libro, ninguno de los dos murió ese día: el castellano falleció el 22 de abril de 1616 pero fue enterrado al día siguiente, mientras que en la Inglaterra anglicana seguía vigente el calendario juliano y, por lo tanto, cuando allí era el 23 de abril en España ya era el 3 de mayo.

Aun después de todo ello, el nuevo sistema no resultó ser definitivo, aunque sí más consistente que el anterior. Variaciones en la velocidad de rotación de la Tierra crean una diferencia ínfima de un día cada 3300 años aproximadamente, que se resolvería fácilmente quitando dicho día de un año bisiesto. Pero aún quedan casi 3000 años para ello, así que no hay prisa.

Imagen de portada: CC

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Abel G.M. Periodista especializado de la Historia y los Viajes. 5 de junio 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Curiosidades

 

 

Las estatuas de más de 2.000 años de antigüedad halladas en Italia que podrían “reescribir la historia”.

Arqueólogos italianos descubrieron 24 estatuas de bronce extraordinariamente preservadas en la Toscana, que se cree datan de la época de los antiguos romanos.

Las estatuas fueron halladas bajo las ruinas lodosas de baños en San Casciano dei Bagni, un pueblo en lo alto de una colina en la provincia de Siena, a unos 160 kilómetros de Roma.

Las figuras, que se estima tienen alrededor de 2.300 años, representan a Higía, Apolo y otros dioses grecorromanos. Higía era la diosa de la limpieza y la sanación y de su nombre se deriva la palabra «higiene».

Un experto dijo que el hallazgo podría «reescribir la historia».

La mayoría de las estatuas, que se encontraron sumergidas debajo de los baños junto con unas 6.000 monedas de bronce, plata y oro, datan de entre el siglo II a. C. y el siglo I d. C.

Esta era marcó un período de gran transformación en la antigua Toscana a medida que la región pasó del dominio etrusco al romano, afirmó el ministerio de cultura italiano.

Jacopo Tabolli, profesor asistente de la Universidad para Extranjeros de Siena y director de la excavación, cree que las estatuas habrían sido sumergidas en aguas termales en una especie de ritual. «Le das al agua porque esperas que el agua te devuelva algo», observó.

Las estatuas, que fueron preservadas por el agua, serán llevadas a un laboratorio de restauración en la localidad de Grosseto, antes de ser exhibidas en un nuevo museo en la municipalidad de San Casciano, que es parte del área metropolitana de Florencia.

Massimo Osanna, director general de los museos estatales de Italia, dijo que el descubrimiento es el más importante desde los Bronces de Riace y «ciertamente uno de los hallazgos de bronces más significativos jamás realizados en la historia del Mediterráneo antiguo».

Los Bronces de Riace, descubiertos en 1972, representan a un par de antiguos guerreros. Se cree que datan de alrededor de 460-450 a. C.

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

REUTERS

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

EPA

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

EPA

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

REUTERS

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

REUTERS

Una de las estatuas halladas en la Toscana

FUENTE DE LA IMAGEN,

EPA

Una vista aérea del sitio donde fueron halladas las estatuas

Imagen de portada: EPA

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 9 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Historia/Religión/Italia

«Pasamos de no notar las estatuas en absoluto hasta que alguien las derriba y entonces nos obsesionan».

«Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar».

Este pasaje de la Biblia (Deuteronomio 12:3) aparece en las primeras líneas de Fallen Idols (Ídolos caídos), el libro de la historiadora y guionista británica Alex von Tunzelmann, para recordarnos que la humanidad lleva años derribando lo que antes levantó.

Sin embargo, hay un año que interesa a Von Tunzelmann por sobre todos los demás: 2020, el año en que decenas de estatuas fueron atacadas, mutiladas y derribadas en el mundo, y que la llevó a investigar esta compleja relación entre los seres humanos y sus monumentos.

Aunque la autora reconoce que el asesinato de George Floyd en Estados Unidos el 25 de mayo fue el gran disparador de esta ola iconoclasta, encabezada en ese país por el movimiento Black Lives Matter, también le concede influencia a la pandemia y el confinamiento:

«Se sintió como una experiencia colectiva, porque estábamos en nuestras casas, mirando caer las estatuas por las redes sociales. Creo que el motivo político detrás de esas protestas era muy real, no lo subestimo en absoluto, pero pienso que psicológicamente -por la pandemia- la gente explotó».

ANDREW WHITEHURST

Alex von Tunzelmann ha hecho guiones televisivos para programas como el largometraje sobre Churchill en 2017 y la serie sobre la familia Medici.

BBC Mundo conversó con la historiadora, que participa en el HAY Festival de Arequipa, sobre la relación de las sociedades con su pasado, el desacuerdo entre el pensamiento histórico y los gustos personales, y por qué la mayoría de las estatuas que nos rodean son de hombres blancos.

Línea

Tú muestras en el libro que nuestra relación con las estatuas es un poco ambigua, porque -por un lado- no solemos en la cotidianeidad interesarnos por los monumentos que nos rodean, y -por el otro- esos monumentos se vuelven el foco de protestas y surgen medidas extremas para protegerlos.

Es una relación extraña, pasamos de no notar las estatuas en absoluto hasta que alguien las derriba y entonces nos obsesionan.

Gary Younge, un escritor británico, dijo que las estatuas son una buena forma de olvidar a alguien. Solo las levantas en una esquina o en un pueblo y luego empiezas a ignorarlas.

Pero en EE.UU. y en Reino Unido propusieron en los últimos años hasta 10 años en prisión para cualquiera que las dañe, por más mínimo que sea el daño, que es más de lo que te darían en general por abuso sexual.

Por eso hablo en el libro de «medidas draconianas» para cuidarlas.

Otra curiosidad para el lector es darse cuenta de que la mayoría de las estatuas que nos rodean se levantaron en el mismo período -desde la mitad del siglo XIX a la mitad del siglo XX- y que en su mayoría son hombres y blancos.

Otro escritor británico llamado Thomas Carlyle entendió a mediados del siglo XIX que la Historia era simplemente la biografía de grandes hombres.

Carlyle sólo habló de hombres, no mencionó mujeres, y en sus escritos solo incluyó a un hombre que no era blanco: el profeta Mahoma.

Y su teoría es que las acciones de estos hombres blancos impulsaron la Historia, que nada más provocó esos cambios.

Esto, que fue muy controvertido incluso en su tiempo y que hoy no sería respaldado por muchos historiadores, tuvo un impacto cultural muy grande.

La gente se interesó mucho por estas biografías y por las estatuas, porque las estatuas reducen la Historia a la figura de una persona… generalmente un hombre.

Exhibición sobre las protestas de 2020 en Bristol

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las protestas de 2020 dispararon el interés de la escritora británica por las estatuas.

Entonces, a mediados del siglo XIX, en capitales europeas como Londres y París, pero también en ciudades estadounidenses y otras urbes, producto de la colonia había una decena de estatuas por ciudad. Pero para la Primera Guerra Mundial todas tenían 200, 300 estatuas.

Y a partir de entonces tenemos dictaduras en muchas partes del mundo y los dictadores -en general- levantan estatuas. Entonces se reproducen las mismas ideas: hombres y blancos.

Son los prejuicios de las personas de esa época con los que estamos lidiando hoy en día: sexismo, racismo, colonialismo.

Meses atrás visité el Museo Británico y en el hall habían colocado estatuas de mujeres, bajo un cartel que decía que en Londres hay más monumentos dedicados a animales que a mujeres.Pero en tu libro dices que levantar monumentos con figuras históricas femeninas es un «cambio cosmético».

Creo que esa es una reacción de mucha gente. Ves que hay pocas estatuas de mujeres, entonces piensas que necesitas más estatuas de mujeres. Ves que hay muchas estatuas de hombres blancos, entonces levantas estatuas de gente de color, de indígenas…

Cuando en el libro hablo de estatuas que provienen de esta teoría del «gran hombre» en la Historia, considero que de forma inherente esa teoría es muy patriarcal. Es la idea de que solo las grandes figuras mueven al mundo.

Entonces crear estatuas de mujeres no es lo suficientemente radical para mí, porque lo que hace es reforzar la idea de que la Historia está regida por estos personajes importantes.

Logras un pequeño cambio, ahora tienes mujeres en lugar de hombres, pero no cambias la forma en que ves la Historia.

Si tienes un enfoque feminista, o un enfoque contrario al racismo, o buscas una suerte de liberación, tienes que desafiar la Historia que se basa en seres singulares, tienes que pensar en una Historia colectiva, en cómo cambia toda una sociedad.

Y las estatuas no van a representar eso.

Portada del libro de Fallen Idols

FUENTE DE LA IMAGEN – EDITORIAL HEADLINE

Por ejemplo, una mejor forma de representación con la que ya contamos son los monumentos posteriores a la guerra, que representan a todo un grupo de personas que fueron a combatir. O sea que tenemos formas de honrar a mucha gente, no a uno solo.

Creo que un enfoque más progresivo sería olvidarse de las estatuas, esa es una obsesión victoriana.

¿Cómo es nuestra relación con la Historia actualmente? Porque recuerdo al historiador británico Eric Hobsbawn diciendo a comienzos de siglo que estábamos cada vez más aislados del pasado, viviendo una suerte de presente continuo…

Pienso que es interesante la idea de que vivimos en un presente continuo, pero también es cierto que es mucho más fácil hoy acceder a la Historia.

Si uno ve una estatua, y no sabe quién es el que está inmortalizado en ella, puede simplemente googlearlo.

Encontrarás muy rápido un montón de material, mientras que en el pasado dependía de si había una biblioteca en donde vivías y tenías que aprender a encontrar el libro adecuado.

Y ese pasado, más accesible, permite que la gente se pregunte «¿por qué no me enseñaron esto en la escuela?». Esa es una buena pregunta, porque lo que seleccionamos para ser enseñado en la escuela representa cómo pensamos sobre nosotros mismos como sociedad.

Esa interrogante es un buen punto de partida, porque lo que hacemos en Historia es pensamiento crítico: pensamos de forma crítica lo que se nos ha dicho.

Y luego te preguntas quién decidió que eso fuera lo que se iba a enseñar, qué razones había detrás de esa selección. Y las estatuas son una forma muy visible de esto.

Si, por ejemplo, estás investigando la trata de esclavos, y descubres que en tu barrio hay un monumento a un dueño de esclavos sobre el que nunca te enseñaron, es posible que te sientas muy ofendido.

Pero también dices en tu libro que el problema con las estatuas es que a veces confundimos nuestros gustos personales con nuestro entendimiento de la Historia.

Sí, y es muy difícil porque todos tenemos gustos personales. Y la Historia se ha vuelto un lugar de enorme controversia.

Como decía, para muchos de nosotros la Historia es una asignatura que nos enseñan cuando somos niños, y es muy perturbador si ahora nos dicen que la Historia no es como nos la enseñaron. Emocionalmente es muy duro.

Pero si uno aprende la disciplina histórica, uno se da cuenta de que no tiene que ver con tus juicios de valor. Uno no dice «Cristóbal Colón fue bueno o malo». Esa escala de buenos y malos no sirve.

Lo que te debes preguntar es qué lo motivó, qué tipo de sociedad creó al llegar al Caribe, cuáles fueron sus prioridades. Y aunque aún puedes tener una discusión sobre estos interrogantes, va más allá de tu opinión.

Protesta frente a la estatua de Cecil Rhodes en Oxford

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Muchas protestas fueron encabezadas por estudiantes universitarios, como esta en Oxford contra la estatua de Cecil Rhodes.

En el caso de los monumentos, la gente trata de establecer reglas, incluso para saber qué estatuas dejar y cuáles derribar, pero es muy difícil, porque cada caso es diferente.

No hay respuestas fáciles. No sólo en el ámbito político, que es el que hemos discutido, sino también desde lo estético, desde lo artístico. Hay estatuas muy hermosas y hay estatuas muy feas.

Y a veces no se trata de dejarlas en un pedestal o derribarlas, sino de cambiarlas de una forma interesante.

En el memorial soviético en Bulgaria alguien pintó una estatua con el uniforme de Superman. En Paraguay alguien desarmó una estatua de Alfredo Stroessner y colocó las piezas entre dos bloques de concreto.

Creo que eso es muy creativo porque cambia completamente el significado de la estatua. Y termina siendo más artístico.

Tú has manifestado que la Historia no se borra por destruir una estatua, por el contrario, se hace Historia al plantearnos ciertas preguntas sobre el pasado.

Tirar una estatua no cambia nada, no es suficiente por sí solo.

Una estatua es un símbolo, y atacar una estatua también es un símbolo. Y los símbolos son muy importantes.

Pero si tú miras el final de la Unión Soviética verás que muchas estatuas cayeron y de forma muy dramática, como la estatua de Felix Dzerzhinsky en Moscú, que era el jefe de la inteligencia soviética.

Y si miras a Rusia ahora te puedes preguntar si el país ha retrocedido a ese estado de represión, ya que hay gente que quiere volver a poner la estatua de Dzerzhinsky.

La cabeza de Stalin cortada de su estatua

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La cabeza de Stalin cortada de su estatua yace en una calle de Budapest.

Puede ser un disparador muy importante de una revolución o de un cambio en la sociedad, puede ser una catarsis emocional, un gran momento, pero no cambiará nada.

En Budapest, en 1956, derribaron una gran estatua de Stalin. Fue un momento increíble, pero la revolución fue rápidamente derrotada. La gente de Hungría fue puesta nuevamente bajo el control de la Unión Soviética.

Al menos los soviéticos fueron lo suficientemente inteligentes de no volver a colocar la estatua de Stalin. En su lugar pusieron una más pequeña de Lenin.

Y, para ser justa, yo creo que el movimiento Black Live Matter lo entiende. Trata de analizar los caminos para alcanzar esta justicia social, más allá de los gestos simbólicos.

Quizás el mejor ejemplo de lo que dices es el capítulo de tu libro dedicado al derrumbe de la estatua de Saddam Hussein en la plaza Firdos de Bagdad en abril de 2003.

Cuentas que, debido a todo lo que ocurrió después en Irak, el ciudadano que inició aquel derrumbe años atrás declaró que quisiera volver a poner la estatua de Saddam en su lugar…

Sí, y esto nos muestra que con las estatuas existe, a veces, un elemento propio de la magia, porque en muchas culturas la gente les reza, las lava, les deja ofrendas.

Es diferente a la relación que tenemos con las pinturas y con otras formas de arte.

Y ves este pensamiento mágico en este ciudadano iraquí, que cree que si vuelve a poner la estatua en su lugar las cosas volverán a ser como antes. Pero no es así, claro.

Y en el caso de Lenin, esta suerte de poder mágico se extendió a su cuerpo, porque al embalsamarlo, él se convirtió en estatua.

Eso es muy extraño.

Lo mismo ocurrió con Ho Chi Min (el líder vietnamita). En Stalin, también, pero por un tiempo.

Es muy curioso para mí que estas sociedades comunistas, que son básicamente ateas, conserven cuerpos como reliquias.

El cuerpo de Lenin embalsamado en Moscú

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES.El cuerpo de Lenin embalsamado en Moscú.

Eso es muy cristiano. Las reliquias son muy propias del cristianismo ortodoxo.

Y lo otro curioso con Lenin es que él no quería estatuas, su viuda no quería estatuas, pero Stalin decidió lo contrario y terminamos con un montón de estatus de Lenin.

En tu lista de aquellos que levantaron estatuas de sí mismos y cuyas estatuas fueron derribadas, hay un latinoamericano: Rafael Trujillo. ¿Qué te atrajo de su historia, que tú misma reconoces no es muy conocida en el mundo anglosajón?

Lo primero que intenté es que mi lista fuera global y en América Latina había muchas opciones muy interesantes.

Creo que, fuera de Corea del Norte, Trujillo debe haber hecho más estatuas de sí mismo que nadie en el mundo.

Hay muchas de Lenin, como decíamos, pero por metro cuadrado, considerando la superficie de República Dominicana, Trujillo es único.

Rafael Trujillo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Rafael Trujillo, el único latinoamericano en la lista de ídolos caídos en el libro de Von Tunzelmann.

Y él tuvo un enfoque muy distinto hacia sus monumentos porque estaba obsesionado con su capacidad sexual, con su machismo; algo muy distinto a Stalin que se presentaba a sí mismo en las estatuas como una figura paternal.

Pensé que eso lo hacía muy diferente a las otras historias.

Quiero terminar esta entrevista con el ejemplo que pones en el libro de que una vez alguien escribió «pez racista» en la estatua de la Sirenita en Copenhague, Dinamarca. ¿Nos tomamos muy en serio a los monumentos?

Estuve en Dinamarca hace poco dando una charla sobre estatuas y me contaron que después de esa pintada hubo un debate en los medios de comunicación sobre si un pez puede ser o no racista.

Y era como para decirles que se lo estaban tomando demasiado en serio. Que era una broma. Bastante divertida, por cierto.

Pero esa estatua es vandalizada todo el tiempo y tienen una partida presupuestaria muy alta solo destinada a lavarla. Han tenido incluso que ponerle la cabeza de nuevo en su lugar, una vez le mutilaron un brazo.

Como es un símbolo del país, si uno quiere llamar la atención va por uno de estos objetivos.

Pero es muy dulce que terminen teniendo un debate nacional sobre si un pez puede ser racista cuando está claro que alguien solo quiso reírse y pensó que era una broma.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana del 3 al 6 de noviembre. Sigue aquí toda la cobertura.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Estatua derribada de Saddam Hussein en Bagdad en abril de 2003.

FUENTE RESPONSABLE: Matías Zibell. HayFestivalArequipa@BBCMundo. 6 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Hay Festival.

 

Epitafios de la revista Martín Fierro.

Fundada y dirigida por Évar Méndez (Guillermo Evaristo González Méndez, 1885-1955), la revista Martín Fierro se publicó entre febrero de 1924 y diciembre de 1927 (último número: 44-45).

El abrupto final de la revista está explicado por José Luis Trenti Rocamora:1

Évar Méndez lo habría decidido por la formación, a cargo de la mayoría de los integrantes de Martín Fierro, de un Comité Yrigoyenista de Intelectuales Jóvenes, que funcionó en el propio domicilio de Borges, Quintana 222, y que estaba integrado, principalmente, por Girondo, Palacio, Mastronardi, González Tuñón, Marechal, Rega Molina, Petit de Murat, Ganduglia, Rojas Paz, Pondal Ríos, Arlt y Bernárdez.

Évar Méndez, en este n.º 44-45, efectuó una durísima Aclaración: “Martín Fierro declara una vez más su carácter absolutamente no-político, y mucho menos político-electoral o de comité politiquero. Nada tiene que ver este periódico ni quiere interesarse por ningún partido político (…). 

Sus redactores militarán donde les cuadre (…), pero en ninguna forma permitirá Martín Fierro que lo comprometan (…). Y esto sea dicho en defensa del prestigio del periódico (…) para destruir las versiones que dan a Martín Fierro como fundador de un comité electoral (…). 

Han fundado ese Comité de Jóvenes Intelectuales, algunos de sus colaboradores y amigos. Ellos no cuentan, ni pretenderán contar nunca, suponemos, con la sanción o el auspicio de Martín Fierro”.

La sola mención de esos pocos escritores, que no fueron los únicos, da una idea del pluralismo de talentos que convocó la revista. Aquí sólo deseo recordar, con ánimo de generar alguna sonrisa, alguno de los graciosos “epitafios” que los colaboradores destinaban a propios y ajenos:2

De Conrado Nalé Roxlo:

Yace aquí Jorge Max Rohde.

Dejadlo dormir en pax,

que de este modo no xode

…………..Max.

De Horacio Rega Molina:

Aquí yace bien sepulto

Capdevila en este osario.

Fue niño, joven y adulto,

pero nunca necesario.

Sus restos deben quemarse

para evitar desaciertos.

Murió para presentarse

en un concurso de muertos.

De Eduardo González Lanuza:

Bajo este grano de sal

Brandrán Caraffa se oxida;

su muerte fue natural:

lo mató un insecticida.

De Emilio Lascano Tegui:

Fue don Leopoldo Lugones

un escritor de cartel,

que transformaba el papel

en enormes papelones.

Murió no se sabe cómo.

Esta hipótesis propuse:

“Fue aplastado bajo el lomo

de un diccionario Larousse”.

De Ernesto Palacio:

Bajo esta losa pesada,

libre de malos momentos,

tiene Gálvez su morada.

Sus versos no fueron nada,

sus novelas fueron cuentos.

¿De Pablo Rojas Paz?:

Don Jorge Luis yace aquí.

Era un varón de los buenos.

Lo mató la Inquisición

por una coma de menos.

¿De Francisco López Merino?:

Aquí está Calixto Oyuela,

bardo de escasa poesía.

Fue compañero de escuela

de Mármol y Echeverría.

¿Autor?:

Soiza Reilly su diarrea

literaria terminó.

Ésta su lápida sea:

L. P. Q. T. P.

Imagen de portada: La revista Martín Fierro circuló entre 1924 y 1927 y congregó en sus páginas a varios destacados autores argentinos.

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. Por Fernando Sorrentino.* Escritor argentino (Buenos Aires, 1942). Es profesor de lengua y literatura. Ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (1972; 1992), El mejor de los mundos posibles (1976), El rigor de las desdichas (1994), La corrección de los corderos y otros cuentos improbables (2002), Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza (2005), El regreso. Y otros cuentos inquietantes (2005), En defensa propia / El rigor de las desdichas (2005), Costumbres del alcaucil (2008), El crimen de san Alberto (2008), El centro de la telaraña y otros cuentos de crimen y misterio (2008), Paraguas, supersticiones y cocodrilos (Verídicas historias improbables) (2013), Problema resuelto / Problem gelöst (bilingüe español/alemán, 2014) y Los reyes de la fiesta y otros cuentos con cierto humor (2015); la novela Sanitarios centenarios (2000); la nouvelle Crónica costumbrista (1992; reeditada como Costumbres de los muertos, 1996); los libros de relatos para niños o adolescentes Cuentos del Mentiroso (1978; 2002; 2012), El remedio para el rey ciego (1984), El Mentiroso entre guapos y compadritos (1994), La recompensa del príncipe (1995), Historias de María Sapa y Fortunato (1995; 2001), El Mentiroso contra las Avispas Imperiales (1997), La venganza del muerto (1997), El que se enoja pierde (1999), Aventuras del capitán Bancalari (1999), Cuentos de don Jorge Sahlame (2001), El Viejo que Todo lo Sabe (2001), Burladores burlados (2006) y La venganza del muerto (2011); el libro de ensayo El forajido sentimental: incursiones por los escritos de Jorge Luis Borges (2011), y los libros de entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (1974; 1996; 2001; 2007) y Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares (1992; 2001; 2007). En colaboración con Cristian Mitelman, y bajo el seudónimo conjunto de Christian X. Ferdinandus, ha redactado varias ficciones policiales. Dos de ellas (“The Center of the Web” y “For Strictly Literary Reasons”) fueron publicadas en la Ellery Queen’s Mystery Magazine, de Nueva York (Estados Unidos). Ha publicado varias antologías de relatos de autores argentinos e hispanoamericanos. Libros suyos han sido traducidos al inglés, al portugués, al italiano, al alemán, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil. 25 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Historia/Autores argentinos

Tigrán Petrosián: cuando el ajedrez es una trinchera.

A los trece años empecé a trabajar barriendo calles en mitad del invierno. Era horrible. Por supuesto, en esos tiempos no había máquinas, así que tenía que hacerlo todo a pulso. Y yo era un muchacho débil. Me avergonzaba ejercer como barrendero; esta era una reacción natural, supongo. El trabajo no era tan horrible por la mañana temprano, con las calles aún vacías, pero cuando amanecía y las multitudes salían de casa llegaba a odiarlo de verdad. Me puse enfermo y perdí un año de colegio. Teníamos una babushka, una hermana de mi padre, que me salvó la vida. Me daba pan para comer cuando estaba enfermo y hambriento. Por entonces empecé a sufrir los problemas de audición, pero no recuerdo cómo sucedió. Todo lo relacionado con aquella época está borroso.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias.

Se dice que la personalidad de los ajedrecistas se refleja en su estilo de juego. Es evidente en algunos casos, pero no tanto en otros, así que quizá hablamos de una hipótesis imperfecta. Eso sí, se cumple a la perfección en el caso de Tigrán Vartánovich Petrosián, el «Tigre de Acero», superviviente de la miseria y el hambre, luchador tenaz, noveno campeón mundial de ajedrez. 

Antes de que su vida diese un giro dramático, el pequeño Tigrán fue un alumno superdotado. Su padre, Vartan, trabajaba como conserje en una residencia para militares retirados de Tiflis, donde la familia podía ocupar un pequeño apartamento en el ático. Vartan era analfabeto, pero veía en el estudio la única vía de escape para sus hijos, fomentando la pasión de Tigrán por la lectura. Le gustaba menos que Tigrán se aficionó a los naipes y otros juegos de mesa con los que pasaban el tiempo los jubilados residentes en la institución. El niño leía y estudiaba, pero no solo aprendió aquellos juegos, sino que no tardó en vencer con regularidad a los adultos. Solo se le resistía, curiosamente, el ajedrez. Le intrigaba por su complejidad, pero no se atrevía a pedirles a los adultos que lo incluyesen en las partidas.

Cuando tenía trece años, sus padres murieron con una diferencia de pocos meses. La escasez generalizada que produjo la guerra contra la Alemania nazi estaba golpeando con dureza a la población. Para no quedarse sin un techo, y con un hermano menor al que alimentar, Tigrán se hizo cargo de las responsabilidades que su padre había ejercido como conserje del asilo. Por las mañanas trabajaba antes de acudir al colegio. Una vez terminadas las clases, volvía a trabajar. Entre sus tareas había que una que detestaba especialmente: barrer las calles contiguas en mitad del gélido invierno. Siendo un niño débil, enfermizo y desnutrido, no tardó en enfermar. 

El trauma sobre lo sufrido durante aquellos años debió de ser considerable, pues dio paso a un olvido selectivo. El mismo Petrosián que en el futuro, durante los torneos, encendía y apagaba su audífono a mitad de partida —uno de sus más reconocibles gestos— no conseguía recordar cómo había adquirido su característica sordera. Pero había sobrevivido. Y se había hecho más fuerte.

Después de pasar semejantes calamidades, cualquier otra persona hubiese jurado no volver a pisar la nieve, pero Tigrán Petrosián no era cualquier persona. Casi como revancha, terminó aficionándose al esquí de fondo, y pasaría incontables horas de su vida adulta atravesando parajes teñidos de blanco, como si esa misma nieve no hubiese estado a punto de matarlo siendo apenas un niño. 

La orfandad y la miseria tampoco mataron su ansia de crecimiento intelectual. Azotado por la enfermedad y el hambre, decidió que no iba a abandonar el aprendizaje del ajedrez, aun a costa de quitarse el pan de la boca. En una Unión Soviética azotada por la carestía de alimentos, Tigrán gastó valiosos puntos de su cartilla de racionamiento para adquirir Práctica de mi sistema, uno de los famosos manuales del ajedrecista letón Aron Nimzowitsch. El libro le costó renunciar a unas cuantas comidas, pero lo devoró con pasión: «Ya sabes, cuando consigues un libro de esa manera, te lo lees de verdad».

Por las noches se sumergía en las páginas hasta no poder más, y después metía el libro bajo la almohada para poder leer otro rato nada más despertarse. A los trece años, apenas dos años después de haber empezado a estudiar ajedrez, el chaval desvalido que barría las calles venció por primera vez a un jugador profesional. A los diecisiete se convirtió en campeón juvenil de la Unión Soviética. A los veinte se mudó a Moscú, la capital mundial del ajedrez, porque estaba faltando competencia en Tiflis. A los veintitrés años obtuvo el título de gran maestro. Por entonces ya no barría calles y se había licenciado en la universidad, aunque el recuerdo de la miseria siempre tendría un gran efecto sobre su carácter:

Los tres amores de mi vida son el hockey, el ajedrez y el fútbol. Por ese orden. Y el billar, supongo. Hasta cuando estoy esquiando me sorprendo a mí mismo pensando sobre ajedrez. Es curioso; el único momento en que puedo apartar completamente mi mente de los tableros es cuando estoy jugando al billar. Porque incluso cuando discuto con mi mujer estoy pensando en el ajedrez.

Petrosián se repuso de su enfermiza infancia convirtiéndose en un ávido aficionado a los deportes. Además del esquí de fondo, jugaba al fútbol y al tenis de mesa. Como espectador, seguía al Spartak de Moscú con fervor, y entre sus contrincantes era sabido que a veces concedía tablas rápidas a oponentes inferiores con el único objetivo de llegar a tiempo para ver un partido. Pero las distracciones futbolísticas no fueron las únicas responsables de que su ascenso al trono del ajedrez fuese relativamente tardío. 

Tigrán Petrosián era un superviviente y un competidor duro cuando se lo proponía, pero también en un hombre que apreciaba aquello que tenía, y no parecía necesitar más. En 1953, diez años antes de su coronación, estaba ya situado en la élite, pero su estilo defensivo le permitía obtener buenas puntuaciones en los torneos, lo cual conllevaba ingresos suficientes para vivir con una soltura que no había conocido en sus primeros años. Ya en 1960, un joven Bobby Fischer señalaba a Petrosián como «el mejor» jugador de la Unión Soviética, pero señalaba su falta de confianza y lo que veía como su mayor debilidad: el exceso de empates.

Petrosián jugaba para no perder. Y en ello no tenía parangón. Llevó al extremo la lógica posicional de sus ídolos: el pragmático Nimzowitsch, el calculador Akiba Rubinstein, y el analítico José Raúl Capablanca

Como ellos, Petrosián evitaba riesgos y buscaba capitalizar los errores del contrario. Esta filosofía lo hacía casi invencible, pero le otorgaba pocas victorias y se interpuso en su progreso. La década de 1950 transcurrió sin que diese el paso hacia la cumbre. Demostró poseer el potencial para convertirse en aspirante a campeón, pero vivía bien. Para conquistar el trono, necesitaba dejar de conformarse con vivir bien.

El ajedrez soviético —y, por ende, el mundial— orbitaba en torno al todopoderoso Mijaíl Botvínnik, patriarca deportivo e institucional de la URSS. Era proponente de un estilo de juego científico muy del gusto de la ideología estatal. 

Petrosián, con su carácter modesto, consideraba inatacable el estilo de Botvínnik. Pero Botvínnik no era inatacable. El final de la década vio el ascenso de dos campeones que entrecortan de manera fugaz, pero muy brillante, el reinado del patriarca. Vasili Smyslov y Mijaíl Tal. 

Ambos demostraron que la ambición, el atrevimiento y la imaginación podían quebrantar al patriarca. Petrosián se dio cuenta de que necesitaba apretar el acelerador. Dejó de regalar tablas fáciles a rivales inferiores, y su escalada resultó imparable. 

Su ajedrez era un reflejo de su vida anterior: resistir, resistir y resistir. Convertido en el mayor genio del juego defensivo, levantaba murallas en el tablero que intimidaban incluso a los más feroces rivales. Bobby Fischer, reacio a conceder en público la menor superioridad psicológica a cualquier otro jugador, le confesó a su compatriota Larry Evans que «en todo el mundo, Petrosián es el hombre más difícil de batir». El maestro Lev Polugaievski lo resumió así: «En aquellos años, era más fácil ganar el campeonato soviético que ganarle una partida a Tigrán». En 1963, Petrosián se convirtió en el aspirante al título. Estaba en el cénit de sus poderes. Pero aún se sentía empequeñecido ante Mijaíl Botvínnik, que, pese a haber sobrepasado ya los cincuenta años, había obtenido el trono mundial por tercera vez. Petrosián había estudiado el estilo de Botvínnik durante años, pero acudió al enfrentamiento sintiéndose abrumado por la larga sombra del patriarca: 

Botvínnik era una institución nacional. Siempre se hablaba de él en términos superlativos, y eso, por supuesto, tuvo influencia en mí desde el principio. Era terriblemente opresivo. Cualquier libro de ajedrez que abrieses estaba conectado a él, de una manera u otra. La prensa siempre decía que Botvínnik había convertido el ajedrez en una ciencia. Así que cuando te dabas cuenta de que eras solamente un ser humano normal que casualmente juega al ajedrez, tienes la impresión de que no hay manera posible de vencer a Botvínnik. Se vuelve algo bíblico. David contra Goliat. Bueno, quizá más adelante llegué a verme como David, pero al empezar aquella final me veía simplemente como el pobre Petrosián.

La presión deportiva no era el único factor. Siendo armenio, enfrentarse a un ruso tenía un componente étnico y, como le sucedería mucho más adelante a Garri Kaspárov (de madre armenia y apellido original Kasparián), Petrosián sentía el enorme peso de defender a los suyos. Por aquella época y hasta la década de 1980, con la sola excepción de Bobby Fischer, los dos finalistas del campeonato mundial eran siempre soviéticos. 

De cara al resto del mundo, los jugadores soviéticos parecían un bloque monolítico, pero en las finales existía una palpable tensión si uno de los contendientes pertenecía a una minoría no rusa. Como aclaraba el propio Petrosián: «En el extranjero nos llaman rusos a todos, pero yo soy armenio». Se convirtió en un símbolo. Antes de empezar la final de 1963, una congregación de seguidores armenios se dedicó a agasajarlo con comidas típicas armenias. Incluso le llevaban trucha recién pescada en Armenia y transportada en avión hasta Moscú. Para ellos, Petrosián era un héroe.

Era muy poco característico de Petrosián ceder a la presión, pero le sucedió en la primera partida, que perdió de manera estrepitosa y jugando muy por debajo de su auténtico nivel: «Jugué como un niño. Aquella partida fue un jarro de agua fría. Me sentí realmente avergonzado de mí mismo». Un punto de desventaja al empezar una final es mucho; es, de hecho, una desventaja muy difícil de remontar. Pero fue justo entonces cuando Tigrán Petrosián, el modesto conformista, se transformó en el terrorífico e intimidante Petrosián que iba a pasar a la historia del ajedrez: «Decidí que, o bien le regalas la final a tu oponente, o bien haces que te tenga que vencer por sus propios méritos».

Cuando Petrosián se recompuso y empezó a ser él mismo, la final cambió por completo. A la derrota inicial siguieron tres empates muy competidos. Por fin, Petrosián ganó la quinta partida, demostrando la profundidad de su visión al detectar una ventaja posicional que nadie, ni aun sus ayudantes, habían visto. Se adelantó ganando también la séptima partida de manera brillante, incluido un sacrificio de alfil que demostraba que el aspirante armenio era muy capaz de usar golpes tácticos si los necesitaba, por más que no fuesen habituales en su estilo. 

Botvínnik puso toda su ciencia al servicio de la defensa de la corona; tras forzar seis tablas consecutivas, ganó la decimocuarta partida y volvió a empatar la final. Pero esto ya entraba en los planes de Petrosián. Como hacen algunos boxeadores —Floyd Mayweather viene a la mente—, Petrosián no dedicó el segmento central de la final a forzar una victoria rápida, sino a provocar el desgaste de su adversario. Por fin, cansado de enfrentarse a la muralla del armenio, Botvínnik se vino abajo y Petrosián ganó tres de las siguientes cinco partidas. Sentenció el Mundial de manera tan contundente que Botvínnik decidiría no volver a intentar el asalto a la corona. 

Su victoria fue recibida con euforia por los armenios. Recibió la carta de una admiradora armenia que acaba de alumbrar trillizos y había decidido bautizarlos en su honor: Tigrán, Vartan y Petros. Unos años más tarde, otro seguidor de apellido Petrosián, aunque no pariente, bautizó a su hijo Tigrán: ese Tigrán Petrosián tiene actualmente treinta y siete años y también es gran maestro de ajedrez.

El nuevo campeón continuó sin perseguir las ganancias económicas. Nunca sobrecargaba su agenda. Recordaba bien las penurias de combinar el colegio con el trabajo a cambio de unas pocas monedas y raciones. Ahora vivía con comodidad gracias al dinero de los torneos y la escritura de artículos, tarea que se le daba particularmente bien, dada su formación como lingüista, filósofo y adicto a la lectura: «Ahora que soy campeón, toda clase de revistas se abalanzan sobre cualquier cosa que escriba. Supongo que, si quisiera, podría dar conferencias y ofrecer exhibiciones durante todo el año, pero lo que gano sin necesidad de trabajar tanto me es suficiente. Los premios que gano en torneos del extranjero me bastan para comprar caprichos». El niño que barría la nieve prefería ahora disfrutar de la vida. En los torneos, además, aparecía relajado y sociable. Dejó muchos momentos para recordar, como cuando ofreció tablas durante una partida, pensó que el rival las rechazaba, apagó su audífono para no oír el ruido de fondo, y terminó ganando cuando el rival terminó aceptando su oferta, pero él no llegó a enterarse.

En apariencia volvía a ser el Petrosián conformista de los años cincuenta, excepto por un detalle: el mundial le había dado una inquebrantable confianza en sí mismo. Una vez sintió que era el mejor, dejó de preocuparse por quiénes eran sus rivales. Sabía que su impenetrable estilo era ideal para la defensa del título. En 1966 se enfrentó al nuevo aspirante y gran estrella emergente del ajedrez soviético Borís Spasski, cuya clarividencia y capacidad de adaptación le habían permitido desarrollar una especie de «estilo universal» y lo habían convertido en el favorito de todas las quinielas. Petrosián, sin embargo, no le dio opción. Spasski cometió el error de subestimar la versatilidad del campeón, y salió derrotado en la final. Después admitió su error y señaló lo que muchos parecían olvidar: que el defensivo Petrosián era «primero, y antes que nada, un estupendo táctico». 

Ambos contendientes volvieron a enfrentarse tres años después, en 1969. Las circunstancias habían cambiado. Petrosián había cumplido los cuarenta años y ya no se sentía con la misma energía. Spasski era, ya nadie lo dudaba (excepto, cómo no, Bobby Fischer) el mejor jugador del mundo. La final no hizo sino confirmarlo. Petrosián empezó ganando la primera partida, al igual que seis años antes había hecho Botvínnik ante él. Pero la edad y el hambre —esta vez, el hambre figurada de Spasski por la gloria— iban a convertirse en factores determinantes. 

Ya destronado, acarició la idea de apartarse para siempre del ciclo por el campeonato mundial, pero su juego continuaba siendo de muy alto nivel y su defensa impenetrable para todos (salvo para Spasski), así que la retirada parecía prematura. Decidió disputar el Torneo de Candidatos de 1971. Fue una mala idea. Empezó muy bien, imponiéndose invicto a dos jugadores jóvenes y ambiciosos. En cuartos de final eliminó al alemán Robert Hübner. En semifinales se impuso al temperamental, feroz e indomable prodigio ruso Víktor Korchnói. Petrosián, pues, se plantó en la final del Candidatos habiendo producido una gran impresión para un cuarentón. El problema era el oponente en la final: Bobby Fischer. En el nivel de rendimiento más alto que se haya visto desde que existen las competiciones modernas, Fischer había aplastado por 6-0 a sus dos anteriores rivales, hazaña inédita. Llevaba una racha nunca vista de veinte victorias consecutivas, ¡sin conceder ni unas tablas!

Petrosián se encontró con la presión de defender el honor de una humillada Unión Soviética, pues una de las víctimas de Fischer había sido el ruso Mark Taimánov. Petrosián no solo se jugaba una final, sino su estatus social y su prestigio de cara al régimen soviético. Nadie ignoraba que Taimánov iba a ser condenado al ostracismo por haber perdido 6-0. A Petrosián podía sucederle lo mismo, pero él continuaba teniendo su férrea presencia de ánimo. Aunque Fischer empezó la final ganando la primera partida, Petrosián se rehízo del golpe ganando la segunda. Después siguieron tres tablas donde Petrosián llegó a tener posiciones de ventaja. Considerando el asombro internacional que había despertado la racha de Fischer, aquellas cinco primeras partidas bastaron para salvar el honor de Petrosián. Era más de diez años mayor que su rival, pero hacía gala de una inusual frescura mientras que Fischer parecía cansado y extrañamente intimidado ante el armenio, a quien sin duda admiraba. Fischer, como Spasski, opinaba que Petrosián «tiene una increíble visión táctica y un maravilloso instinto para el peligro. No importa cuánto pienses o con cuánta profundidad analices, Petrosián olfateará cualquier peligro con veinte movimientos de antelación». Ambos jugadores no se parecían, pero podían sentir una conexión: eran de origen muy humilde, habían tenido infancias difíciles y habían crecido con carestías familiares o afectivas. Ambos conocían la pobreza, pero llegaron a rechazar, aunque por diferentes motivos, grandes cantidades de dinero en momentos clave de sus carreras. 

Petrosián lo dio todo. Sin embargo, la edad y la apoteosis de Fischer estaban en su contra. Fischer ganó la sexta partida, pero además notó que Petrosián evitaba las situaciones complicadas que requiriesen una larga lucha. Así, dedujo que Petrosián había ocultado hábilmente su propia falta de energía. Como un tiburón que huele la sangre, el estadounidense ya no perdonó. Ganó las tres siguientes partidas, asestando un parcial de 4-0 que era aplastante, pero que no menoscabó la imagen de Tigrán Petrosián. El resultado final fue de 6.5 a 2.5 puntos. Un resultado abultado, pero matizado por la resistencia que, para asombro de todos, había ofrecido el veterano excampeón. Petrosián fue, junto a Spasski, el único hombre capaz de plantar batalla al fenómeno que desbarató el ajedrez internacional entre 1970 y 1972.

Tigrán Petrosián falleció en 1984, no sin antes haber propiciado una fiebre del ajedrez en Armenia, de la que surgió toda una nueva generación de jugadores. Entre ellos, los actuales top cien: Levón Aronián (número seis del mundo en el momento de escribir estas líneas), Gabriel Sargissián, Karen Grigorián y Hrant Melkumián. Pero, sobre todo, dejó una lección que valía tanto para el ajedrez como para la vida: no siempre tiene más posibilidades de ganar quien más arriesga, sino quien más está dispuesto a resistir.

Imagen de portada: Tigrán Petrosián disputa varias partidas de ajedrez simultáneamente en Londres, 1978. Fotografía: Getty.

FUENTE RESPONSABLE: Jot Down. Por E.J. Rodríguez. 

Sociedad y Cultura/Ajedrez/Armenia/Deportes/URSS/Historia.

Desentierran un impresionante templo romano debajo de una iglesia en Croacia.

Debajo de una iglesia del siglo XVIII Croacia, se encontraron los cimientos de un antiguo templo romano desconocido.

Sucedió en la municipalidad de Danilo, al sur de Croacia. Un equipo de arqueólogos encontró, enterrada debajo de una iglesia dedicada a San Daniel, los cimientos de un lujoso templo romano. Aunque se suponía que esa estructura tendría que estar en algún lugar, los investigadores croatas no habían dado con ella. Hasta ahora.

Con aproximadamente 200 metros cuadrados de superficie, se sabe que el edificio contaba con paredes macizas y un amplio marco en la puerta. Los investigadores a cargo del estudio dimensionaron el espacio a partir de tecnología de georadar, utilizada originalmente para analizar las condiciones de la iglesia de San Daniel. Esto fue lo que encontraron.

Desenterrando los restos de Ridit

Anteriormente, los arqueólogos habían desenterrado restos de decoraciones y elementos arquitectónicos del antiguo templo romano en Croacia. Sin embargo, su ubicación exacta era todavía desconocida. Utilizando las imágenes del georadar, sin embargo, encontraron la entrada original y una serie de columnatas.

No es la primera vez que en Danilo se encuentran ruinas de esta magnitud. Por el contrario, las autoridades consideran a la localidad como un sitio arqueológico en sí misma, ya que se han encontrado complejos enteros de lujosas fincas. Esto es así porque, en la antigüedad, ahí se erigió la ciudad romana de Ridit, documenta Science in Poland.

Fabian Welc, usando la tecnología de georadar para rastrear el sitio de Ridit. | Crédito: A. Konestre

Fabian Welc, del Instituto de Arqueología de la Universidad Cardenal Stefan Wyszyński en Varsovia, dijo al medio que el templo romano posiblemente fue parte de un foro. Lo más probable es que se hubiera construido al centro de Ridit, entre juzgados y otros edificios cívicos. Por ello, los arqueólogos no se sorprendieron de encontrar un edificio contiguo, con «un patio central y un pórtico con numerosas habitaciones», explican en un comunicado.

Con la tecnología LIDAR, el equipo de investigación rastreó los restos de un antiguo cementerio, adyacente al templo. Según la datación preliminar, se utilizó durante los siglos IX y XV. Algunas de las tumbas exhumadas ahí cuentan con reliquias de baños romanos, a pesar de haberse enterrado en la Edad Media.

Imagen de portada: ALGUNOS DE LOS CIMIENTOS DEL ANTIGUO TEMPLO ROMANO ENCONTRADO EN CROACIA. | CRÉDITO: F. WELC

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 2 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Nuevo descubrimiento/Historia/Imperio Romano.

 

Pavlopetri, la ciudad hundida más antigua del mundo.

Pavlopetri, ciudad situada bajo el agua en Grecia es el sitio arqueológico sumergido más antiguo del mundo.

Pavlopetri es un pequeño islote frente a la costa de Laconia en el sur del Peloponeso, donde la historia antigua se encuentra con el azul infinito del mar Mediterráneo.

Este hermoso lugar, que permanece casi completamente desconocido para la mayoría de las personas, y esconde una de las historias más sorprendentes de la historia griega, ya que es la ciudad más antigua que se ha descubierto bajo el agua.

Descubrimiento de Pavlopetri

Pavlopetri, la ciudad hundida más antigua del mundo

Pavlopetri en Grecia

Su nombre se traduce como «Piedra de Pablo», y está directamente relacionado con San Pedro y San Pablo, los dos más grandes apóstoles y mártires cristianos, que viajaron por todas partes difundiendo el cristianismo durante el primer siglo d.C.

Sin embargo, la larga historia de la ciudad se remonta a casi 5,000 años atrás en la antigüedad, ya que se sabe que la región más amplia estuvo habitada durante los primeros años de la historia griega.

Descubierta en 1967 por Nicholas Flemming, esta antigua ciudad griega es ahora la ciudad perdida submarina más antigua del mar Mediterráneo, y una de las ciudades más antiguas del mundo.

Un año después del descubrimiento de Pavlopetri, en 1968, arqueólogos de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido visitaron este extraordinario lugar para mapear toda la ubicación y determinar la extensión de la antigua ciudad perdida.

Al principio, los científicos creyeron que su descubrimiento era originalmente de una ciudad de la era micénica, pero investigaciones posteriores revelaron que en realidad era mucho más antigua.

Pavlopetri, extensa ciudad antigua

Pavlopetri, la ciudad hundida más antigua del mundo

Pavlopetri

Más específicamente, los científicos pudieron determinar que Pavlopetri fue habitada por primera vez en 2800 a. C., después de que se encontraran e identificaran elementos que datan de la Edad del Bronce.

Quizás la característica más singular de esta zona es que, hasta ahora, su diseño general se ha mantenido intacto, lo que la convierte en un lugar de extraordinaria importancia para los arqueólogos.

Los investigadores creen que la ciudad quedó sumergida después de una serie de tres terremotos cataclísmicos que ocurrieron en el área alrededor del año 1000 a.C.

Estos violentos eventos sísmicos, que hicieron que la ciudad nunca pudiera resurgir del fondo del mar, jugaron un papel crucial en el mantenimiento de sus características originales.

Al margen de la intervención humana, sus secretos han permanecido desconocidos durante miles de años.

Estructuras de Pavlopetri

Pavlopetri, la ciudad hundida más antigua del mundo

Estructuras de Pavlopetri

En la última década, la nueva tecnología de punta ha permitido a los científicos descubrir que la ciudad submarina se compone de al menos quince grandes edificios, que se encuentran aproximadamente a cuatro metros bajo la superficie del mar.

Se espera que la tecnología y los científicos puedan descubrir los misterios más ocultos de la cultura mística Pavlopetri, haciéndola más conocida e incluso accesible para los visitantes a través de recorridos organizados.

Imagen de portada: Pavlopetri, la ciudad hundida más antigua del mundo

FUENTE RESPONSABLE: Topadventure.com Por Marcela Amparán. 31 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Peloponeso/Historia/Antigua Grecia/Ciudad sumergida.