Traición

Escucho solo
mi silencio,
recuerdos
de otros tiempos
sobrevuelan
mis sueños,
y siempre
con el mismo
final desgarrador
por tu abandono.

Te veo riendo
no entendiendo
la razón
de tanto rencor,
y luego amanece
el sudor
se pega a mi cuerpo
que despierta,
como huyendo
de un pasado
que deseo
olvidar de una vez
y sacar
de mi cabeza.

Temo cada noche
que llega a mi,
con tortuosas
e imaginarias
traiciones,
que se repiten
idénticas al pasado,
y tú sigues
riéndote de mí,
una y otra vez
en un círculo
que ya
se hace infinito.

Imagen: Gentileza Pinterest -gabitos.com

La “otra”

Las sombras
de la arbolada,
tornan difusas
las de los amantes,
que abrazados
van por el sendero
del bosque claro,
iluminado por la luz
de la luna llena.

Ella los mira
desde su ventana,
al estar con él,
sentía a su corazón
tan liviano,
ahora al verlos
ese mismo corazón
le pesa demasiado,
quiere ponerlo
ligero sacándolo
a la fuerza
de su jaula ciega.

Junto a su amiga
de toda la vida,
la engañaron
como a una niña,
no dirá nada
se irá prontamente,
para no perder
en la estación el tren
con el que partirá
hacia una nueva vida.

Nada resultó

Mientras fuiste
mi gran amor,
yo represente
sólo al poseedor
de las llaves,
que te abrieron
las puertas
para sacarte
de tu infierno.

Maltrato,
mentiras
por doquier,
que doblegaron
tu espíritu,
lo que obligó
a tu huida,
buscando
a quien
te protegiera.

Trate darte
una buena vida
pero no alcanzó,
a pesar de saber
que agua y aceite
jamás coinciden.

Por mi amor
se alimentaron
otros cercanos a ti,
no me importo,
lo hice
por lo nuestro,
y lo volvería hacer
por lo sublime
que eras
en ese momento
dentro de mi ser.

Te fui útil
mientras duró,
hasta un día
en qué huellas
pequeñas,
trajeron a la luz
evidencias concretas
de tu traición.

Ya todo termino
pero no te culpo,
siempre son dos
quienes se
equivocan,
en el difícil
ejercicio
de convivir.

Imagen: Sarcasmofrases.net Pinterest

Perfidia

Has sabido sumar
como nadie mis errores,
pero no dudaste
en dejar de lado
todos mis aciertos,
construyendo
solo con los primeros,
un lacerante silencio
y ese sabor amargo
de humillante traición.

Llegaste 
a la vida
como yo,
al igual
que tantos
otros,
poseyendo
la nada,
y mientras
muchos nos
aferramos
el camino
del esfuerzo,
tu en cambio
cruzaste
de vereda
creyendo ingenua,
que tu cara bonita
y mohín inocente,
te daría la llave
de una felicidad,
que solo buscaste
en el bolsillo ajeno,
sorpresa fue
cuando supiste
que al hacerlo,
la hoguera ardiente
terminó con todas
tus vanidades.

“Todo vale”

Amantes frenéticos
de día,
fieles cónyuges
de otros
en la noche
adormecida,
la que vomita
tristeza
en donde
todo da igual,
ni siquiera
mirarse
a los ojos
avergüenza.

En el poliamor 
o relación abierta,
el todo vale
se hace rutina,
el experimentar
seduce al engaño,
mientras
la luz mortecina
de un motel
de cuarta,
susurra
a sus oídos,
loca ella, loco yo.

Imagen: Katherine SantanaPinterest

El núcleo social en el tobogán

En este atardecer templado en pleno invierno de Buenos Aires; decidí a pesar del desgano que tengo en deslizar las palabras sobre el teclado, escribir que cuando el corazón -en sentido poético, obviamente-  es engañado, el mundo se derrumba como si fuera un castillo de naipes o la reacción en cadena como fichas de dominó que caen una sobre otra, y la voluntad de volver a construirlos huye, atenazando la mente en un laberinto de recuerdos y emociones pasadas, inyectándole un cóctel explosivo de tristeza y odio.

Y esto último, malsano como el que más es producto de la falta de códigos en esa misma pareja, que juro y perjuro que antes del engaño era preferible con un café por medio, decirse cuando cualquiera de los dos dejará de amar.


Pero; sin embargo es sufrimiento y soledad insoportable, cuando luego de la ruptura comienza cualquiera de ellos, a descubrir finamente situaciones vividas, en que el otro avisaba sutilmente que la rotura en mil pedazos de la relación, se había iniciado mucho antes del final.

No interesa siquiera que la pareja hubiera convivido decenas de años. Sería un error generalizar esta situación, ya que sé de matrimonios que fueron tan claros, en una decisión dolorosa pero compartida, cuando a pesar de las buenas intenciones la vida en común se torna insoportable.


El hombre o su esposa, recuerda ahora aquella oportunidad en que su pareja, le digo que había estado en una disco -New York City-, otrora reducto de adolescentes y jóvenes, ahora únicamente para adultos mayores -solos y solas-, que desean recuperar como si fuera el lugar la fuente de juvencia, todo aquello de los años jóvenes, que no volverán.

Una copa, una conversación liviana, un baile con manos entrelazadas, como si fuera un grito de libertad. El engaño es para quien lo comete, como una respiración profunda cuya inhalación produce energía y al exhalar relaja, como si uno rompiera cadenas invisibles, que atan y asfixian.


En esos casos, generalmente son amigos/as o familiares afectos a esos lugares y habitués que con similar conducta, alientan y llevan a quien ya tiene profundas dudas de la unión con su pareja a esos lugares, aceptando lo que le dicen “será una fantasía como cuando se trataba de una rata de no ir a la escuela” y pasarla fenomenal o una nimiedad que a nadie lastimara, por lo que no habrá culpa alguna, tan es así que muchos afirman, que es algo normal dentro de este mundo anormal.


Múltiples ausencias del hogar, casi periódicas con cualquier excusa para justificarlas. Y ella o él, creyendo la imbecilidad de que solo es la libertad necesaria, para no asfixiar el aire que se respira, dentro de la pareja.

Y aún, hay casos en que quien no es infiel, se pregunta qué ha hecho mal más cuando el amor de su vida, ha tenido una vida en común no libre de problemas, pero casi siempre en una zona de confort. Obviamente, aquí “billetera no mata galán”.


Ayer cuando escribí “no habrá más amor”; me preguntaba cuántas personas conforman hogares monoparentales, es decir de una sola persona. No me sorprendí cuando observé en la Encuesta Permanente de Hogares en la Ciudad de Buenos Aires, suman cientos de miles. Y supongo, debe ser una tendencia en el mundo; salvo sociedades en donde el mandato social y religioso, se encuentra rigurosamente establecido.


Sea hombre o mujer, el que se enfrente a una situación de infidelidad reacciona de acuerdo a sus sentimientos o emociones. No será fácil, la soledad y la pregunta persistente Solo me pregunto lo mismo que muchas/os ¿Sí ya termino, porque duele tanto?

No habra ya amor…

Es más el tiempo detrás
que he dejado al que me queda
por venir hacia adelante,
y a pesar de ello no hay pena,
solo las cuentas que cada uno lleva
en ese libro de una vida trashumante
con aciertos y errores por igual.

Es como esa ansiedad producida al final
de esa obra que uno ha sabido pergeñar
pieza por pieza desde el mínimo detalle,
e imprevistamente dispone otro desenlace
que anticipa así mi obituario aunque lo dude.

¿He sido infiel? ¿O fue quizás al revés?
Seguro que si, no hay amores para siempre
no hay ataduras ni mandato social posible,
que obligue a alguien ser preso hipócritamente
de aquel “hasta que la muerte los separe”
o del otro “en la salud o en la enfermedad”.

Es como si como ser humano
fuéramos como un producto,
con fechas de uso limitado
y porque no de vencimiento,
de uno y otro lado
un día la decisión será alejarse.

La espiritualidad
es ya puro cuento para muchos,
de no ser así
no habría tantos gurúes proclamando
que el arte de vivir,
pasa por la autoreflexión
cuando ello lleva aún más
profundamente al yo
frente a su propio espejo,
haciendo del nosotros
para toda la vida juntos,
una parodia tomada
de un mundo ya irreal
y solo habitado
por hostiles monstruos.

¿Dime…porque lo has hecho?

Creíste tontamente que no lo había percibido
quizás preocupado como cada día en ti y el niño,
esforzándome para lograr ese anhelado ascenso
para poder darles una mejor y amable vida.

No supiste no dejar pequeñas pistas, mínimas
sobre su tocador del dormitorio donde me prometÍas
cada tanto y solo cuanto tu lo deseabas amor de por vida.

Cuando te ibas de la casa llevando a Pablito
donde la vecina para que te lo cuidara, yo sin saberlo
para volver antes de que regresara de mi oficina
o cuando pretendía hablar contigo por teléfono,
y debía ser solo por tu móvil porque habías dado
de baja la línea fija diciendo que era un inútil gasto.

Cuando anoche vi el collar de fino oro con una joya
en forma de pez dorado que brillaba como arqueándose,
al preguntarte – ¿ Y esto,Elena…es tuyo ?
demoraste en contestarme…tragaste saliva, vi enrojecer
tu cara…ello era toda una introducción a tu respuesta,
artera traición que no dudaste en hacerme en vil forma.

Me has destrozado el corazón…pero el tiempo todo supera,
solo pienso ahora en nuestro hijo porque bien supondrás
que lucharé para tener su custodia aunque te dejaré verlo.


El tiempo te dirá si eres sincera contigo misma si lo que has hecho
algunos de los dos lo tenia merecido, ahí quizás obtengas
esa respuesta que seguramente buscabas hace ya tiempo.