Encuentran un hipocausto romano excepcionalmente conservado bajo una calle de la ciudad alemana de Bonn.

Durante unas obras de construcción en el barrio de Friesdorf en Bonn, Alemania, se descubrieron restos de un edificio romano con un hipocausto, un sistema romano de calefacción por suelo radiante. El estado de conservación de la estructura es excepcional.

Los edificios romanos con calefacción por suelo radiante, el llamado hypocaustum, no son raros en Renania. Pero cuando se descubrió el sistema de calefacción totalmente conservado bajo el suelo original de la calle Pfarrer-Merck-Straße, los arqueólogos del Landschaftsverband Rheinland (LVR) quedaron asombrados.

Normalmente el suelo se ha derrumbado o la cavidad se ha rellenado de alguna otra manera. Así que este hallazgo es algo especial, explica el Dr. Jens Berthold, jefe de la sección de Overath de la Oficina de Conservación de Monumentos Arqueológicos de Renania (LVR-ABR), responsable de la arqueología de la zona de Bonn.

El suelo del hipocausto se apoya en columnas de ladrillo de 65 centímetros de altura colocadas en filas regulares sobre un subsuelo. El calor podía circular entre las columnas, generado por medio de una chimenea en el lado occidental de la sala. El techo de ladrillo construido entre el suelo y las columnas también servía para almacenar el calor.

La intersección de Hochkreuzallee y Pfarrer-Merck-Strasse en Google Maps

El hallazgo se realizó durante obras de construcción en la Pfarrer-Merck-Straße y la Hochkreuzallee. BonnNetz, el operador de la red de la ciudad federal de Bonn, había colocado más de 85 metros de nuevas tuberías de gas en la calle Pfarrer-Merck-Straße y sustituido tuberías de agua en una longitud de unos 115 metros. Dado que se sospechaba de la existencia de varios monumentos arqueológicos en el recorrido previsto, los trabajos fueron acompañados por la empresa arqueológica Fundort, bajo la supervisión experta de la LVR-ABR.

Por lo tanto, los hallazgos no fueron inesperados. Pues desde finales del siglo XIX se sabe que allí se esconde un edificio romano. Lo que nos sorprendió fue la poca profundidad a la que se encontraban los hallazgos bajo la superficie y su buena conservación, afirma la Dra. Bettina Carruba, de la empresa Fundort, que dirige las investigaciones en Friesdorf.

Además de la habitación con calefacción por suelo radiante, también salieron a la luz los cimientos de otras dos habitaciones y se documentó la sección de una tubería de agua. El número superior a la media de fragmentos de yeso pintado que el equipo de Carruba encontró durante la excavación da fe de la elaborada decoración interior de las habitaciones.

El suelo original de la calle bajo el que se encuentra el hipocausto sigue siendo claramente visible en la zanja de la tubería | foto Marcel Zanjani/LVR-Amt für Bodendenkmalpflege im Rheinland

La documentación de la cavidad era difícil porque sólo podía verse a través de un estrecho agujero en la solera romana. Con la ayuda de cámaras de vídeo, se pudo captar la mayor parte posible de la cavidad.

Para poder conocer con mayor precisión el tamaño de la cavidad, el LVR-ABR realizó una medición con georradar. Con este método, es posible detectar estructuras en el suelo sin necesidad de excavar. La imagen del radar reveló que la calefacción por suelo radiante se encuentra bajo una habitación con un ábside. Sin embargo, aquí tampoco se puede detectar toda la extensión de la habitación y el sistema de calefacción, ya que las condiciones de la superficie limitan el espacio disponible para la medición.

Las excavaciones realizadas a finales del siglo XIX y en las décadas de 1920 y 1950 ya habían registrado muros y habitaciones que pertenecían a un edificio señorial de época romana. Hasta ahora, el edificio ha sido interpretado como una villa rustica. Sin embargo, los nuevos hallazgos sugieren que también son posibles otras funciones. Quizá se trate también de un pequeño complejo de baños aquí, al sur del campamento legionario de Bonn, dice Berthold. Para poder asegurarlo con más precisión, primero hay que evaluar los resultados de la excavación.

En coordinación con la ciudad de Bonn y SWB, la cavidad se está rellenando con tierra líquida. No se trata sólo de evitar que el suelo se hunda, sino sobre todo de preservar este hallazgo especial, explica la Dra. Tanja Baumgart, responsable del seguimiento de las medidas en el LVR-ABR. Mediante una mezcla especial, la tierra líquida se convierte en sólida pero puede retirarse fácilmente en cualquier momento. De este modo, el monumento del suelo queda protegido de los daños causados por el posible derrumbe de la cavidad y sigue estando disponible para posibles investigaciones arqueológicas posteriores.


Fuentes Landschaftsverband Rheinland (LVR)

Imagen de portada: Vista del hipocausto descubierto | foto Marcel Zanjani/LVR-Amt für Bodendenkmalpflege im Rheinland.

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Por Guillermo Carvajal. 14 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Nuevos descubrimientos/ Investigación.

Científicos de la NASA concluyen que es muy posible que nos extingamos.

Investigadores de la NASA explican que el ‘gran filtro’, el evento de extinción que puede acabar con las civilización, es casi inevitable para la humanidad y todos los seres sintientes.

Sí deseas profundizar en esta entrada lee por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

La teoría del ‘Gran Filtro’ dice que la razón por la que no hemos tenido contacto con otras civilizaciones es porque todas se extinguieron antes de tener la oportunidad de entrar en contacto con nosotros. Ahora un grupo de investigadores de la NASA ha revisitado esa teoría y ha estudiado cuáles son esas causas de extinción y qué puede hacer nuestra civilización para evitarlas.

El famoso físico italiano, y uno de los pioneros de la energía nuclear, Federico Fermi, se hizo en 1950 una pregunta a propósito de la existencia de otras civilizaciones extraterrestres que todavía resuena más de siete décadas después: “¿Dónde está todo el mundo?”. Si es cierto que hay unos miles de billones de estrellas en el Universo y trillones de planetas que pueden albergar vida, es raro que no haya habido una civilización extraterrestre capaz de progresar tanto como para pasarse a saludar por la Tierra.

Pincha el siguiente link para ver el vídeo. Muchas gracias.

Control Z: seis futuros desastrosos que todavía podemos deshacer | Trailer

Aunque los astrónomos han planteado varias respuestas a esa pregunta, una de las más populares sigue siendo la teoría del ‘Gran Filtro’, propuesta originalmente en 1996 por Robin Hanson, economista de la Universidad George Mason. Ahora, un grupo de investigadores del ‘Jet Propulsion Laboratory’ (JPL) de la NASA, en California, EEUU, ha publicado un artículo en el que indagan no solo en las causas de esos eventos de extinción, sino también en qué podemos hacer nosotros para que no nos pase lo mismo. «La clave para que la humanidad atraviese con éxito ese filtro universal es… identificar esos atributos en nosotros mismos y neutralizarlos de antemano», escriben en su artículo.

Afortunadamente, no todos los astrofísicos están de acuerdo con esta teoría. «Parece excesivamente determinista, como si el ‘Gran Filtro’ fuera una ley física o una fuerza única que se enfrenta a toda civilización tecnológica en ascenso», explica Wade Roush, profesor de ciencias y autor de Extraterrestres, a The Daily Beast. «No tenemos pruebas directas de tal fuerza».

Cuáles son esos filtros

Para descubrir esos potenciales ‘grandes filtros’, los investigadores han estudiado a la única civilización conocida, la nuestra. Su razonamiento es que lo que parece más probable que nos mate a nosotros también puede suponer una amenaza existencial para la vida inteligente en otros planetas.

Enrico Fermi recibió el Premio Nobel de Física de 1938 por identificar nuevos elementos y descubrir reacciones nucleares.

Enrico Fermi recibió el Premio Nobel de Física de 1938 por identificar nuevos elementos y descubrir reacciones nucleares.

Con esto en mente elaboraron una lista de las mayores amenazas que acechan a la especie humana y, como era de esperar, todos los elementos de esa lista menos uno son culpa nuestra. 

El equipo del JPL cree que la guerra nuclear, una pandemia, el cambio climático o una inteligencia artificial fuera de control son los eventos más probables que acabarán con nuestra civilización. Frente a estos hay un evento que no es de origen antrópico y que es difícil que podamos evitar: el impacto de un asteroide contra nuestro planeta. El equipo atribuye estos riesgos existenciales a lo que describe como una disfunción propia de los seres inteligentes como los humanos. «La disfunción puede convertirse rápidamente en el Gran Filtro», escriben.

Cómo los evitamos

Aunque desvíar un asteroide ‘asesino’ parezca imposible a estas alturas de nuestra civilización, parar las guerras, prevenir las pandemias o llegar a acuerdos internacionales para controlar el desarrollo de la inteligencia artificial todavía parece más difícil. De hecho, los investigadores aseguran en su publicación que «los cimientos de muchos de nuestros posibles filtros tienen sus raíces en la inmadurez».

Avi Loeb. (REUTERS)

A pesar de esto, los investigadores del JPL son optimistas. Aseguran que los cambios necesarios para evitar estos ‘filtros’ requieren que la humanidad trabaje junta. «La historia ha demostrado que la competencia intraespecífica y, sobre todo, la colaboración, nos han llevado a las cimas más altas de la invención. Y sin embargo, prolongamos nociones que parecen ser la antítesis del crecimiento sostenible a largo plazo. Racismo, genocidio, desigualdad, sabotaje… la lista se extiende». 

Nuestro Avi Loeb sostenía algo similar en una de sus últimas columnas publicadas en Novaceno: “Recientemente, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha intensificado la retórica nuclear, afirmando que utilizará ‘todos los medios disponibles’ para defender el territorio ruso. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, advirtió que el mundo corre el riesgo de un ‘armagedón’ nuclear. Una escalada de la guerra en Ucrania a un conflicto mundial podría suponer un riesgo existencial para la humanidad. Puede proporcionar una respuesta a la pregunta de Fermi al demostrar que especies tecnológicas como la nuestra pueden no ser lo suficientemente inteligentes como para evitar el uso de armas nucleares”.

Imagen de portada: Dos galaxias colisionando — un objeto denominado IC 1623 — una de las últimas imágenes del James Webb. (NASA).

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 15 de noviembre 2022.

Sociedad/Investigación/Espacio/Tendencias de futuro.

 

Premio Nobel de Física por el descubrimiento del antiprotón para Emilio Gino Segré.

Nacido en Tívoli, Lacio, Italia, fue un físico ítalo-estadounidense que, juntamente con Owen Chamberlain, ganó en 1959 el Premio Nobel.

Hijo de padres sefardíes estudió ingeniería en la universidad romana de La Sapienza. En 1927 cambió de carrera por la física y se doctoró en 1928 con una tesis dirigida por Enrico Fermi. Pertenecía al llamado Grupo de Roma.

Después de hacer el servicio militar, desde el 1928 hasta el 1929 trabajó con Otto Stern en Hamburgo y con Pieter Zeeman en Ámsterdam, como miembro de la Fundación Rockefeller (Rockefeller Foundation). Segrè fue profesor de física de la Universidad de Roma “La Sapienza” de 1932 hasta 1936. De 1936 hasta 1938 será director del laboratorio de física de la Universidad de Palermo.

Después de la visita que hizo en el Laboratorio de Radiación de Berkeley (Berkeley Radiation Laboratory) a Ernest O. Lawrence. Ernest le envió en 1937 a Segrè una muestra de molibdeno que había sido bombardeado con núcleos de deuterio (deuterones) en el ciclotrón de Berkeley para que la analizase, ya que estaba emitiendo formas anómalas de radioactividad. Tras cuidadosos análisis químicos y teóricos, Segrè fue capaz de probar que parte de la radiación estaba siendo producida por un elemento químico desconocido que fue llamado tecnecio por haber sido el primero sintetizado artificialmente (del griego tecnetos, que significa “»artificial”). A posteriori ha sido encontrado en la naturaleza, aunque en muy pequeñas dosis.

Mientras Segrè estaba de visita a California, en verano del 1938, el gobierno fascista de Mussolini expulsó de las universidades a los judíos con sus leyes antisemitas. Como judío, a Segrè se le otorgó un permiso de emigrante por tiempo indefinido. En el Laboratorio de Radiación de Berkeley, Ernest O. Lawrence le ofreció un puesto de trabajo como Asistente de Investigación (una posición bastante baja para alguien que había descubierto un elemento) con un sueldo de 300 dólares al mes. Además, cuando Lawrence se enteró que Segrè estaba legalmente atrapado en California, le bajó el sueldo a 116 dólares (muchos, incluido Segrè, vieron en esto una situación de explotación). Segrè, empero, pudo encontrar otro trabajo como profesor del departamento de física en la Universidad de California en Berkeley. Mientras estaba allí, ayudó a descubrir el elemento conocido como astato y el isótopo plutonio-239 (que luego se utilizó para crear la bomba atómica lanzada en Nagasaki).

Desde 1943 a 1946, trabajó en el Laboratorio Nacional de Los Álamos / Los Alamos National Laboratory, dentro del grupo encargado del proyecto Manhattan. En 1944 obtuvo la ciudadanía estadounidense y, cuando regresó a Berkeley en 1946, trabajó como profesor de física allí hasta 1972. En 1974, volvió a la Universidad de Roma “La Sapienzaפ como profesor de física nuclear.

Segrè, además, fue un fotógrafo aficionado y sus instantáneas documentaron eventos y retrataron personas para la historia de la ciencia moderna. El Instituto Americano de Física (American Institute of Physics) dio su nombre al Archivo Fotográfico de la Historia de la Física en su honor.

Murió a la edad de 84 años, de un ataque cardíaco, en Lafayette, California (Estados Unidos).

Imagen de portada: Los “chicos” de Vía Panisperna en el patio del Instituto de Física de la Universidad de Roma en Vía Panisperna. De izquierda a derecha: Oscar D’Agostino, Segrè, Edoardo Amaldi, Franco Rasetti y Enrico Fermi – Foto: Wikipedia – Dominio Público

FUENTE RESPONSABLE: Aurora. Israel.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Física/Investigación/Premio Nobel

Nuestro cerebro puede ser la clave de la autodestrucción de la humanidad.

PREFERIMOS IGNORAR LOS PELIGROS GLOBALES.

El astrofísico de Harvard Avi Loeb reflexiona sobre por qué los humanos se centran en problemas locales e ignoran los peligros globales a los que estamos expuestos.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias.

La mente humana no tiene la obligación de buscar una perspectiva global. Ha sido entrenada a lo largo de millones de años para sobrevivir ante amenazas y peligros locales. A lo largo de la escala temporal de millones de años que caracteriza la historia humana, la selección natural no proporcionó ninguna ventaja duradera para relacionarse con tribus más allá de la propia, responder a las condiciones globales en la Tierra o aventurarse a otros entornos habitables en el sistema solar, cerca de otras estrellas o dentro de otras galaxias en todo el vasto Universo. 

De hecho, estas aspiraciones globales se consideran a menudo una distracción de la política local y del confort que proporciona el entorno inmediato de una pareja amorosa, una familia amorosa o la tribu local. A menudo me preguntan en las entrevistas por qué hay que financiar la exploración espacial mientras nos enfrentamos a problemas mucho más acuciantes en nuestra economía local, la sanidad pública y la educación.

Aunque el enfoque común en los asuntos locales funciona a corto plazo, conlleva riesgos existenciales a largo plazo. Es probable que las culturas locales subestimen el riesgo de un evento global que las aniquile.

El erudito judío Hillel predicaba a favor de vivir una vida sencilla y razonaba «Cuanta más propiedad, más ansiedad» (Pikei Avot 2:7). Esto se extiende también a la propiedad intelectual y a la conciencia global. Leer las noticias de la mañana sobre los problemas del mundo eleva nuestro nivel de ansiedad sin un beneficio local inmediato. 

Por eso no es de extrañar que prefiramos centrar nuestra atención en los placeres locales de la buena comida y la compañía de los amigos que en los riesgos existenciales globales. 

Una vida local tiene más probabilidades de ser una vida feliz porque implica menos elementos independientes en los que algo pueda salir mal. Esta atracción por las circunstancias locales queda patente al recorrer el mundo y visitar comunidades muy unidas. Cada comunidad local tiene sus propias tradiciones y rituales basados en su historia local. 

Y cada burbuja cultural suele considerar su modo de vida como «la forma en que se supone que deben ser las cosas», al tiempo que desalienta a sus miembros a buscar sistemas de creencias alternativos. Esta última estrategia busca la autopreservación, ya que las comunidades dispuestas a adaptarse a un mundo cambiante ya han desaparecido.

Hace tres décadas, visité con mis padres el pueblo de Netze, cerca de Fráncfort (Alemania), donde mi padre nació hace casi un siglo y donde una calle lleva el nombre de mi abuelo, Albert Loeb, cuyo nombre llevo (ya que Albert=Abraham=Avi). 

Cuando caminamos por la calle con el alcalde del pueblo, la gente local saludó a mi padre a pesar de que se fue del pueblo sesenta años antes, a la edad de 11 años. Durante el almuerzo en un restaurante local, vimos una muestra de periódicos del siglo pasado, que celebraban acontecimientos memorables del pueblo. 

Daba la sensación de que el tiempo tenía un impacto limitado en este entorno local, a pesar de las enormes transformaciones que se producen en todo el mundo. Las burbujas culturales son estables mientras no entren en conflicto entre sí. A lo largo de la historia de la humanidad, los enfrentamientos desencadenaron el odio y la guerra. Pero incluso teniendo en cuenta estos peligros, los conflictos surgían cuando los intereses locales chocaban. 

La concentración en los asuntos locales explica por qué es tan difícil para la humanidad comprender el peligro que representan los riesgos globales, como una pandemia mundial o el cambio climático. 

El instinto político local del gobierno chino fue limitar la información sobre la pandemia de COVID-19 cuando surgió en la provincia de Wuhan. Del mismo modo, la comunidad internacional no hace lo suficiente para mitigar el cambio climático. La ceguera ante los riesgos existenciales globales tiende a persistir hasta que éstos infligen heridas inmediatas y cambian el estilo de vida de las comunidades a nivel local.

Pincha el siguiente link para ver el vídeo; muchas gracias.

Artemis I Rollout Trailer

El fenómeno de las burbujas culturales podría extenderse a la exploración espacial en el futuro. 

Cabe imaginar que el programa Artemis de la NASA dé lugar a una comunidad de personas muy unidas en la Luna que desarrollen rituales locales de forma muy diferente a una comunidad en Marte o a las comunidades tradicionales de la Tierra. 

Y si la fragmentación en burbujas culturales es un rasgo universal, también podría aplicarse a otras civilizaciones tecnológicas de la Vía Láctea y del Universo en general. 

Es probable que las especies inteligentes se separen en burbujas independientes incluso cuando viajen al espacio interestelar, con una atención limitada dedicada a la colaboración global. Aunque el enfoque común en los asuntos locales funciona a corto plazo, conlleva riesgos existenciales a largo plazo. Es probable que las culturas locales subestimen el riesgo de un evento global que las aniquile. 

Su capacidad para hacer frente a un desafío global sin precedentes se ve comprometida por su concentración en las tradiciones locales y el orgullo histórico, lo que les lleva a ser reacios a cooperar con socios globales. 

A la larga, la selección natural favorece a los que se adaptan a las circunstancias cambiantes; de hecho, la mayoría de las veces los cambios son locales, pero a veces son globales, como el impacto del meteorito que mató a los dinosaurios hace 66 millones de años. 

La naturaleza universal de la investigación científica rompe el molde de nuestro estado mental local. El Congreso de Estados Unidos encargó a la NASA hace dos décadas que identificara la mayoría de los objetos cercanos a la Tierra de tamaño superior al de un campo de fútbol, una lección de protección planetaria a partir del evento de extinción de los dinosaurios.

Pero la curiosidad científica va más allá. Los astrónomos se preocupan por las estrellas y los agujeros negros que no suponen un riesgo existencial para la humanidad. 

De hecho, acabo de publicar hoy un nuevo artículo en colaboración con mi postdoc, Fabio Pacucci, sobre el descubrimiento de un agujero negro supermasivo con tres millones de veces la masa del Sol en la galaxia enana Leo I, en las afueras de la Vía Láctea, a un millón de años luz. 

La avalancha de correos electrónicos que he recibido esta mañana da a entender que muchos astrónomos están entusiasmados con el hallazgo, porque Leo I tiene mil veces menos estrellas que la Vía Láctea y, sin embargo, albergan un agujero negro de masa similar en sus centros. 

El nivel de excitación no tiene nada que ver con ningún interés o preocupación local. En este sentido, los astrónomos desean averiguar la naturaleza de la materia oscura que no está presente en los meteoros próximos a la Tierra.

Estudian los restos estelares compactos en forma de estrellas de neutrones o enanas blancas, así como los entornos extremos del espacio-tiempo cerca de los agujeros negros y del Big Bang. En mi reciente artículo con Sunny Vagnozzi, analizamos las ondas gravitacionales producidas en el momento más temprano después del Big Bang como un nuevo método para descartar el paradigma de la inflación cósmica. Esta reliquia del Big Bang no supone ningún riesgo existencial.

Por supuesto, los astrónomos también sienten curiosidad por saber si existe vida extraterrestre y, en caso afirmativo, qué nivel alcanzó en sus encarnaciones más inteligentes. 

Si alguna vez la descubrimos, podríamos encontrar una cultura extraterrestre muy unida que se preocupa poco por nosotros; como una tribu aislada en una isla, que disfruta de los frutos locales sin preocuparse por lo que hay más allá del horizonte. 

Sería inapropiado por nuestra parte imponerles nuestros intereses científicos globales. Puede que sigan el sabio consejo de su propio Henry David Thoreau, abogando por los beneficios de «menos es más» al vivir una vida sencilla en cabañas cerca de su estanque local de Walden y no transmitir nunca señales de radio ni aventurarse en el espacio interestelar. 

Esta constatación ofrecería un nuevo giro a la interpretación de la paradoja de Enrico Fermi: «¿Dónde está todo el mundo?». En este caso, la respuesta podría ser: «Tranquilos. Están disfrutando de la buena comida y la compañía de los amigos en su propio planeta habitable en las afueras de la Vía Láctea. Tienen periódicos que describen acontecimientos históricos de los últimos miles de millones de años expuestos en sus restaurantes locales. Salud».

Imagen de portada: Invertir en investigación espacial es un seguro de vida para el futuro. (DOE)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Novaceno. Por Avi Loeb. 3 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Filosofía/Espacio/Investigación

 

¿Cuáles son los lugares más despoblados del mundo?

Los lugares más despoblados del mundo son casi en su totalidad desiertos y espacios helados, inhóspitos para los seres humanos.

Es una realidad que la sobrepoblación es un problema al que tendremos que enfrentarnos, en términos de abastecimiento de todo tipo de recursos a nivel mundial. Sin embargo, hay enormes extensiones de territorio donde la mano humana todavía no ha logrado dejar su huella: son los lugares más despoblados del planeta.

Con un número mínimo de habitantes por kilómetro cuadrado, en el mundo todavía existen áreas en las que la gente literalmente está sola en el espacio. Aquí te mostramos, de mayor a menor, los 5 lugares con menor población registrada en la Tierra:

1. Alaska

En el territorio norte y occidental del estado 49 de Estados Unidos, sólo hay 65 mil habitantes. Esta cifra lo posiciona como el más despoblado en todo el país, esta esquina de apenas alcanza los 17 habitantes por kilómetro cuadrado. Con capital en Jeneau y Anchorage, se conoce como la «Nevera de Seward», y a pesar del frío, tiene una gran variedad de climas.

Los primeros pobladores llegaron hace cerca de 14 mil años, al cruzar el Estrecho de Bering. Hoy, sigue siendo la zona menos poblada de EEUU. Entre la tundra, las personas viven en casi un millón de kilómetros cuadrados de bosques, acompañados por la fauna local y las especies vegetales endémicas de la zona.

Foto: Getty Images

2. Karakum

Del turcomano «Arena Negra», el desierto de Turkmenistán se encuentra entre los lugares más despoblados del mundo. Está ubicado en Asia Central, y recubre un área de más de 350 mil kilómetros.

Aunque el clima se caracteriza por ser árido, los fríos son violentos y crudos, lo que lo convierte en un lugar inhóspito para la vida humana. A pesar de ocupar el 70 % de la superficie del país, cuenta con una población de aproximadamente 50 mil personas.

Es famoso por albergar La puerta del Infierno: un paraje turístico en el que la gente puede adentrarse a las profundidades del desierto para admirar un cráter de gas natural que lleva ardiendo desde 1971.

En el interior del cráter de 69 metros de diámetro, una lengua de fuego se prendió hace 50 años, y se mantiene perenne arrojando colores misteriosos, que despiertan la curiosidad de la comunidad científica internacional.

Foto: Getty Images

3. Taklamakán

Éste es uno de los desiertos de dunas más extensos del mundo. Se ubica en China, sobre la Región Autónoma Uigur de Sinkiang. La población alcanza escasamente los 3.29 habitantes por kilómetro cuadrado, convirtiéndola en uno de los lugares más despoblados del mundo.

En total, las dunas cubren un área de más de 33 mil kilómetros cuadrados. Desde tiempos inmemoriales, se le ha conocido como «el desierto de la muerte» o «punto sin retorno«, por lo desolado y abandonado que está. Etimológicamente, Taklamakán se compone de dos términos: taklá, que se traduce como abandonar, dejar sólo, dejar atrás; y  makán, que quiere decir lugar. 

Foto: Getty Images

4. Kalahari

Entre Namibia y Botsuana, se extiende un desierto más. Con una densidad de apenas 2 habitantes por kilómetro cuadrado, se posiciona como el segundo lugar menos poblado del mundo.

Esta cifra casi nula de personas corresponde a la población de los bosquimanos, los pueblos africanos que todavía son nómadas y recolectores. En total, no superan los 100 mil habitantes.

Sin embargo, gozan de la riqueza natural del delta del Okavango, uno de los lugares más biodiversos de toda África: hay jirafas, elefantes, y una gran variedad de grandes felinos, todos gozando de su libertad.

Foto: Getty Images

5. Mongolia: el lugar más despoblado del mundo

Antes enunciamos espacios que corresponden a estados o ecosistemas propios de zonas en un país. Sin embargo, el lugar más despoblado del mundo es una nación completa: Mongolia. Tiene la menor densidad de población registrada, posicionándose en el primer lugar de todos.

Específicamente, en el desierto de Gobi y la estepa, la cifra se reduce todavía más. En toda el área, sólo hay 1.55 habitantes por kilómetro cuadrado. Un tercio del país está ocupado por este ecosistema inhóspito, que da hogar a diversas especies animales y vegetales. Los seres humanos no son bienvenidos.

Foto: Getty Images

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andrea Fischer. 26 de diciembre de 2020.

Sociedad y Cultura/Investigación/Población Mundial/Los lugares más despoblados del mundo.

 

Así será la increíble Proteus: una estación submarina gigante para los astronautas de las profundidades

El nieto del legendario Jacques Cousteau sigue el legado de su abuelo y quiere construir este auténtico monstruo bajo el agua.

Si deseas profundizar la entrada; cliquea adonde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias.

Cuando hablamos de la exploración subacuáticas, el apellido Cousteau está destinado a aparecer en algún momento en la conversación. En este no hablamos de Jacques, el legendario explorador y biólogo marino, si no de Fabien, su nieto. Siguiendo los pasos de su abuelo, Fabien Costeau quiere desvelar los secretos del fondo del mar, y su nuevo y titánico proyecto marcará un antes y un después en el sector. 

Fue presentado en Marbella, durante el Space and Underwater Tourism Universal Summit (SUTUS), una cumbre donde se mostraron al mundo grandes proyectos, tales como un hotel turístico en el espacio, o Proteus, la gigantesca estación submarina.

Proteus es el gran proyecto con el que Fabien Costeau quiere hacer crecer la exploración submarina. Se trata de una estación sumergida a cientos de metros bajo el agua y que servirá de base a los acuanautas para realizar sus investigaciones. Pocas cosas más alien hay que el fondo marino, y es por eso que las similitudes del los perfiles de explorador espacial y submarino son tan semejantes. Proteus aspira a convertirse en lo que ahora mismo es la Estación Espacial Internacional, pero bajo el agua.

Astronautas de la ESA entrenando bajo el agua. Imagen: ESA

Esta estación servirá para entrenar a los acuanautas y para que los expertos puedan llevar a cabo investigaciones del lecho marino. El diseño que Cousteau ha presentado en la cumbre es 10 veces más grande que Aquarius, la estación localizada a 4.5 km de la costa de Cayo Largo en Florida, a unos 20 metros bajo la superficie marina. Estas gigantescas nuevas instalaciones prepararán a los científicos a las altas presiones del fondo del mar y les permitirá vivir en un entorno subacuático durante meses.

Diseño de conceptual de la estación submarina Proteu. Imagen: Fabien Cousteau, PROTEUS

El 95% de la superficie total de los océanos está todavía inexplorada

Cousteau recuerda que el ser humano solo ha explorado un 5% de los océanos de la Tierra, y siendo un ecosistema tan importante para nuestro planeta, vale la pena estudiarlo:

Los estudios que los acuanautas realizarán a bordo van dirigidos a salvar la vida y la biodiversidad marina, a la vez que prestan apoyo a la investigación de los que estamos en la tierra. Hay muchas cosas que podemos aprender sobre la fisiología y la psicología humana en estos entornos tan extremos

Esta estación incluirá el uso de hidroponía, lo que permitirá a los habitantes cultivar plantas frescas para alimentarse. El hábitat estará alimentado de manera sostenible por fuentes híbridas, incluidas la eólica y la solar, e incluirá una instalación de producción de vídeo a gran escala para proporcionar transmisión continua en directo con intención educativa. Por el momento no hay una ventana de lanzamiento para que empiece la construcción de Proteus, pero el proyecto parece estar ya bastante definido.

Imagen de portada: Astronautas de la ESA entrenando bajo el agua. Imagen: ESA

FUENTE RESPONSABLE: Urban Tecno. Por Mario Seijas, 6 de octubre 2022.

Sociedad/Tecnología/Estación submarina/Proteus/Investigación.

Estas son las tres razones por las que el astrofísico Martin Rees, profesor en Cambridge, cree que el CERN podría destruir la Tierra.

Martin Rees no es un astrofísico del montón (si es que se puede ser un astrofísico «del montón»). Este cosmólogo británico ha sido presidente de la prestigiosa Royal Society de Londres, rector del no menos reputado Trinity College, y ejerce como profesor emérito de Cosmología y Astrofísica en la Universidad de Cambridge. Además, por si su currículo no fuese ya suficientemente impresionante, desde 1995 ostenta el título honorario de Astrónomo Real, lo que lo coloca en la misma senda por la que han caminado antes que él otros astrónomos célebres, como Edmund Halley o Sir Harold Spencer Jones.

Si deseas profundizar en esta entrada; por favor cliquea adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Durante su carrera ha estudiado fenómenos tan apasionantes y complejos como el rol que puede tener la materia oscura en la formación de las galaxias, la existencia de las ondas gravitacionales, la formación de los agujeros negros o cómo se distribuyen los cuásares a lo largo y ancho del Universo. También ha publicado varios centenares de artículos científicos y nueve libros de divulgación. Precisamente este artículo está dedicado al último de ellos. Y es que en un capítulo de ‘En el futuro: perspectivas para la humanidad’ Rees plantea la posibilidad de que los experimentos que llevamos actualmente a cabo en los aceleradores de partículas puedan destruir la Tierra. O, incluso, todo el Universo.

Durante su carrera Martin Rees ha estudiado fenómenos tan complejos como el rol que puede tener la materia oscura en la formación de las galaxias, las ondas gravitacionales o la formación de los agujeros negros

Solo un puñado de científicos puede permitirse escribir algo así en un libro de divulgación y salir indemne. Martin Rees es uno de ellos. Aborda esta idea apoyándose en los planteamientos de otros científicos, pero al explicar estas teorías en su obra tal y como lo hace les da cuando menos una mínima credibilidad. Y por esta razón merece la pena que indaguemos en ellas, pero únicamente como curiosidad con ambición científica. Sin intranquilizarnos lo más mínimo. Y es que en la última sección del artículo veremos qué opina sobre estas ideas Javier Santaolalla, un doctor en física de partículas español que participó en los experimentos del CERN que propiciaron el descubrimiento del bosón de Higgs.

Un agujero negro voraz capaz de devorarlo todo

Esta no es la primera vez que alguien defiende la posibilidad de que la colisión de las partículas que hacemos chocar en los aceleradores provoque la formación de un diminuto agujero negro que podría incrementar su masa absorbiendo la materia circundante. Pero en esta ocasión quien describe esta idea es Martin Rees, por lo que parece razonable aceptar que podría dejar de ser una «magufada» para ser considerada una curiosidad científica. En su libro Rees afirma que según la Teoría General de la Relatividad enunciada por Albert Einstein la energía necesaria para producir un agujero negro microscópico es muy superior a la que generan las colisiones que producimos en los aceleradores actuales.

Martinreesret

Además, y esto es algo que Rees no refleja en su libro pero que ha sido defendido en innumerables ocasiones por muchos físicos de partículas, si durante las colisiones se produjese un agujero negro microscópico se evaporaría en una fracción mínima de tiempo por efecto de la radiación de Hawking. 

Y no llegaría a comportarse como un objeto estable ni a engullir materia de forma insaciable. Explicar a fondo cómo funciona esta forma de radiación descrita por el recientemente desaparecido Stephen Hawking requeriría que le dedicásemos un artículo completo, pero nos basta saber que los agujeros negros emiten radiación, y, por tanto, pierden masa hasta desaparecer completamente. Y que los menos masivos son los que se evaporan con más rapidez.

Lo que Martin Rees aporta a esta discusión, y lo que la hace interesante más allá de lo que ya sabíamos, deriva de algunas implicaciones de la Teoría de supercuerdas. Esta teoría es una hipótesis descrita por varios modelos teóricos que son candidatos a afianzarse como una Teoría del todo, y que, por tanto, pretenden aglutinar las cuatro interacciones fundamentales de la naturaleza: la gravedad, la fuerza electromagnética, la interacción nuclear débil y la interacción nuclear fuerte. En su libro Rees defiende que estas teorías describen dimensiones espaciales que coexisten con las tres con las que todos estamos familiarizados y que podrían «reforzar el agarre de la gravedad».

La relación entre estas dimensiones espaciales adicionales y el tirón gravitatorio del que habla Martin Rees no está clara porque su explicación en el libro es muy escueta. Con toda probabilidad su brevedad se debe a que la física sobre la que están construidas las teorías de supercuerdas que los físicos teóricos proponen actualmente es extraordinariamente compleja. En cualquier caso, lo realmente interesante es que Rees da visibilidad a la posibilidad, previsiblemente mínima, de que el refuerzo de la gravedad provocado por estas dimensiones espaciales extra provoque que una partícula en unas condiciones muy concretas implosione, dando lugar a un agujero negro presumiblemente diminuto, al menos en su estadio inicial.

La Tierra podría transformarse en un enorme ‘strangelet’

La palabra strangelet es peculiar. Y no es en absoluto algo casual. Un strangelet es una partícula hipotética que, según algunas teorías de la física actual, podría ser un elemento constituyente de la materia extraña. Como veis, nos adentramos, de la mano de Martin Rees, en un terreno pantanoso que no va más allá de lo hipotético. Antes de seguir adelante es necesario que repasemos algunas nociones acerca de la materia extraña, una peculiar forma de materia compuesta tan solo por tres tipos de quarks de los seis que hay en total: arriba (up), abajo (down) y extraño (strange).

Los quarks son partículas fundamentales que interactúan entre ellas para constituir partículas subatómicas como los protones o los neutrones, que son, a su vez, las partículas que podemos encontrar en el núcleo de los átomos. Como ejemplo, un neutrón está formado por un quark arriba y dos quarks abajo, que permanecen unidos gracias a la interacción nuclear fuerte. La característica más sorprendente de la materia extraña es que no está formada por los protones y los neutrones con los que estamos familiarizados debido a que está sometida a una presión tan alta que estas partículas quedan disociadas en sus elementos constituyentes, que, precisamente, son los quarks de los que hemos hablado unas líneas más arriba.

Al mismo tiempo, la enorme presión a la que están sometidas estas partículas fundamentales provoca que estén muy juntas, propiciando que la materia extraña tenga una densidad descomunal. Una característica interesante de esta forma de materia que ha sido descrita por los físicos teóricos es que es más estable que la materia ordinaria con la que todos estamos familiarizados, la que está compuesta por protones, neutrones y electrones. Curiosamente, algunos astrofísicos están convencidos de que el interior de algunas estrellas de neutrones está sometido a una presión tan alta que los neutrones podrían aparecer disociados en forma de materia extraña. Un dato sobrecogedor: la densidad de una estrella de neutrones es tal que un «dado» de un centímetro cúbico pesaría mil millones de toneladas.

Ya tenemos cierta intuición acerca de la naturaleza de la materia extraña, por lo que podemos volver a nuestros strangelets, que, como vimos al principio de esta sección, son los elementos constituyentes de esta forma de materia. Lo que algunos físicos postulan, y Martin Rees recoge en su libro, es que si un strangelet entra en contacto con el núcleo de un átomo de materia ordinaria podría transformarlo en materia extraña, liberando durante el proceso una gran cantidad de energía y más strangelets. Estos últimos presumiblemente saldrían despedidos en todas direcciones y al entrar en contacto con otros núcleos atómicos producirían una reacción en cadena que transformaría la materia ordinaria en materia extraña.

La densidad de una estrella de neutrones es tal que un «dado» de un centímetro cúbico pesaría mil millones de toneladas.

Rees se hace eco de las hipótesis defendidas por algunos físicos que describen la posibilidad de que las colisiones de partículas que llevamos a cabo en los aceleradores en determinadas circunstancias den lugar a la aparición de strangelets. Y estos al entrar en contacto con la materia ordinaria de la que está hecho nuestro planeta (y también nosotros mismos) podrían transformar por contagio toda la Tierra en una esfera hiperdensa de materia extraña de alrededor de 100 metros de diámetro. Imaginad toda la masa de nuestro planeta comprimida hasta tal punto que quede confinada a una esfera tan pequeña. Desde luego no parece algo agradable. Afortunadamente solo se trata de una hipótesis que, como veremos en la última sección del artículo, ha sido desmontada por muchos más físicos de los que la defienden.

Una transición de fase podría desgarrar el continuo espacio-tiempo

El tercer accidente recogido por Martin Rees en su libro como posible resultado de las colisiones que llevamos a cabo en los aceleradores de partículas es si cabe aún más dramático que los dos anteriores. En su explicación Rees recurre a una metáfora muy ilustrativa que defiende que el espacio que contiene todas las partículas y las fuerzas fundamentales que gobiernan el mundo físico podría existir en varias «fases», de la misma forma en que el agua puede encontrarse en tres estados diferentes: líquido, sólido o gaseoso. Lo interesante de esta perspectiva es que, según Rees, algunos físicos defienden que el vacío del espacio podría ser frágil e inestable.

La inestabilidad del vacío en determinadas circunstancias propiciadas por el choque de las partículas en los aceleradores podría provocar que el espacio cambie de fase súbitamente

Durante su explicación desarrolla más la analogía del espacio y el agua describiendo la posibilidad de sobreenfriar el agua más allá de la temperatura a la que se congela. Sin embargo, esto solo es posible si el agua es totalmente pura y está en perfecto reposo. 

Cualquier perturbación, por mínima que sea, provocaría que el agua abandone este estado de sobreenfriamiento y adopte nuevamente la forma de hielo. Con el espacio podría suceder algo similar. La fragilidad e inestabilidad del vacío en determinadas circunstancias propiciadas por el choque de las partículas en los aceleradores podría provocar que el espacio cambie de fase súbitamente, desgarrando así el continuo espacio-tiempo y dando lugar a una catástrofe que no solo afectaría a la Tierra, sino, quizá, a todo el Cosmos.

Todo esto tiene interés teórico, pero no tenemos por qué preocuparnos

Después de describir los tres «accidentes» en los que acabamos de indagar Martin Rees expone que las teorías más aceptadas son tranquilizadoras porque aseguran que el riesgo que entrañan los experimentos que estamos llevando a cabo en los actuales aceleradores de partículas, como los del CERN, es cero. 

Las razones que esgrime el grueso de la comunidad científica para defender esta afirmación son contundentes: los rayos cósmicos, que están constituidos por partículas con una energía muy superior a la que manejamos en los aceleradores, colisionan con frecuencia en el Cosmos, y, que sepamos, no han producido ninguna catástrofe.

No obstante, no hace falta que nos remontemos a los confines de la galaxia para reforzar este argumento. Esos mismos rayos cósmicos de alta energía impactan constantemente con los núcleos atómicos de la atmósfera de nuestro planeta y es evidente que no han provocado la formación ni de agujeros negros, ni de strangelets, ni tampoco la ruptura del continuo espacio-tiempo. 

En cualquier caso, para indagar un poco más en todo este asunto y clarificarlo en la medida de lo posible hemos hablado con Javier Santaolalla, un doctor en física de partículas e ingeniero de telecomunicación español que ha trabajado en algunas de las instituciones científicas más respetadas, como la Agencia Espacial Francesa, el CIEMAT o el CERN. De hecho, dentro de esta última organización formó parte del equipo de físicos que hizo posible el descubrimiento en 2012 del bosón de Higgs.

Las primeras explicaciones de Javier, como esperaba, son profundamente tranquilizadoras: «Martin Rees habla de teorías muy improbables y exóticas.

En su descripción hay mucha especulación debido a que todos los escenarios que plantea son muy extraños. Podemos estar seguros de que las colisiones que llevamos a cabo en los aceleradores de partículas no entrañan riesgos si nos fijamos en los rayos cósmicos. Son mucho más energéticos que los choques que estamos produciendo ahora y los que produciremos en el futuro, y no hemos observado que ningún planeta haya colapsado o desaparecido debido a la acción de estas partículas de altísima energía».

«Martin Rees habla de teorías muy improbables y exóticas. Podemos estar seguros de que las colisiones que llevamos a cabo en los aceleradores de partículas no entrañan riesgos si nos fijamos en los rayos cósmicos»

Además, Javier apunta varias ideas muy interesantes que sin duda enriquecen esta discusión: «Una teoría incluso ha predicho que el campo de Higgs podría tener una forma tal que diese lugar a un efecto túnel capaz de desgarrar el Universo. 

A mí personalmente, como físico experimental, estas teorías me hacen pensar que estamos tan perdidos acerca de la forma en que debemos avanzar en nuestro conocimiento de la física fundamental que aparecen ideas tan extrañas como estas. Yo creo que el Universo es más sencillo que todo eso, y defiendo que la teoría que vendrá después no introducirá este tipo de ideas tan especulativas y raras».

Fotografía aérea de las instalaciones del CERN en la frontera entre Francia y Suiza.

Antes de concluir mi conversación con Javier me resistí a dejar escapar la oportunidad de preguntarle si durante su estancia en el CERN había hablado en alguna ocasión con algún físico veterano acerca de la posibilidad de que los experimentos que estaban llevando a cabo produjesen un accidente. 

«En una ocasión durante mi estancia allí hablé con un físico veterano y reconoció que hipotéticamente, en algún escenario muy particular, aun teniendo en cuenta los rayos cósmicos se podría producir algún efecto no deseado. Pero de nuevo es un planteamiento hipotético que se apoya en un escenario muy particular», rememoró Javier.

Y concluyó su explicación apuntando: «Estas ideas surgen sobre el papel para proponer algo que podría hipotéticamente ser posible, pero en la práctica es muy probable que no sean correctas. 

Además, aun siendo correctas deben enfrentarse a la improbabilidad de que se den las circunstancias apropiadas para que ese efecto tenga lugar. Por estas razones todo esto suena más a ciencia ficción que a ciencia. El LHC seguirá funcionando; continuará llevando a cabo colisiones sin ningún problema y el mundo no va a desaparecer porque no hay ninguna evidencia plausible por la que tengamos que preocuparnos».

Imagen de portada: CERN

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Juan Carlos López. 5 de octubre 2022.

Sociedad/Investigación/Ciencia/Espacio/Física/Quark/Cosmos/CERN/Agujeros Negros/Martín Rees.

 

 

Descubren trazas fósiles de un cardumen de 430 millones de años de antigüedad.

Un equipo de investigación del CONICET halló rastros de peces que habitaron los mares someros de la zona de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina hace más de 430 millones de años.

Un equipo de especialistas en paleontología y geología del CONICET halló más de 120 trazas fósiles en una cantera de roca cuarcita, más conocida como piedra Mar del Plata. Las marcas se encontraron en una superficie de cinco mil metros cuadrados y pertenecerían a peces, denominados Raederichnus dondasi, que habitaron los mares someros de la zona hace más de 430 millones de años. El grupo halló las marcas fósiles en cuarcitas de origen marino que pertenecen a la Formación Balcarce, un afloramiento de roca presente en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires, en serranías del Sistema de Tandilia. Estas rocas pueden encontrarse, además, en las defensas costeras de los balnearios bonaerenses luego de ser extraídas a través de actividad minera.

Las investigadoras del CONICET Karen Halpern, del Centro de Geología de Costas del Cuaternario (CGCyC, CIC-UNMDP) y Soledad Gouiric-Cavalli del Museo de La Plata, junto a Matías Taglioretti y Fernando Scaglia, del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, Marcelo Farenga y Julio Del Río del CGCyC y Lydia Calvo Marcilese, del Área de Geociencias de YPF Tecnología S.A, publicaron recientemente el descubrimiento en la revista científica Palaios.

Karen Halpern explica que las trazas son el molde que dejaron los vientres de los peces, que se recostaron en el fondo del mar hace millones de años. Al irse se cubrieron con sedimentos que, a través de procesos de fosilización y litificación, se transformaron en la traza fósil encontrada en la actualidad. “Lo importante de este hallazgo es que no había registro de peces en la formación Balcarce en Mar del Plata”,  afirma Halpern. Taglioretti agrega: “Además son trazas asociadas, es decir,  son grupales y nos muestran el comportamiento de los peces, que era gregario desde hace 450 millones de años. El comportamiento suele ser difícil de interpretar a partir de fósiles, pero en este caso era bastante claro y eso lo convierte en un hallazgo único en Argentina y en el mundo”.

¿Cómo llegaron a saber que se trataba de peces? Halpern y Taglioretti cuentan que el proceso fue complejo y desafiante, porque en las rocas no encontraron material que indicara directamente que se trataba de peces, como podría haber sido una escama. Sin embargo, el grupo de investigación continuó su búsqueda de información hasta inferir que las trazas eran de peces que descansaban en el fondo del mar, como si fueran lenguados actuales, por varios detalles que detallan a continuación.

Inicialmente el tamaño de las huellas indicaba que no se trataba de los invertebrados conocidos para aquella época, ya que las marcas encontradas eran de treinta y cinco centímetros, cuando los invertebrados no superan los diez. Algo semejante sucedió con la posibilidad de que hubieran sido cangrejos herradura ancestrales, conocidos como xifosuros, pero los de aquella época eran mucho más pequeños y sus trazas son bastante diferentes, sobre todo en la cola. En los cangrejos herradura la parte posterior es como un filamento y en el caso de las trazas fósiles marplatenses los especialistas observaban un volumen que no coincidía. De hecho, analizando en detalle los fósiles, encontraron marcas de arrastre que señalan una especie de cola con volumen semejante a la que tienen los peces.

Por otra parte, no encontraron marcas de patas, lo que descartó a los cangrejos prehistóricos. Además, el hecho de contar con más de 120 muestras permitió desestimar esta posibilidad porque resulta poco probable que en todas las trazas se hayan borrado las marcas de extremidades. Por el contrario, lo que sí encontraron fueron marcas de apoyo pareadas en los costados que podrían haber sido generadas por las aletas. La conclusión a la que llegaron a partir de las huellas es que estos peces habrían tenido una forma batoidea, como las rayas, pero con una cola más gruesa, como la que se encuentra en los peces guitarra.

Los paleontólogos añaden que no existía una traza para esa época con estas características, por lo que tuvieron que nombrar a la especie que la habría originado. El nombre elegido fue Raederichnus dondasi. Halpern indica que el nombre Raederichnus surge de la palabra raedera que eran unos artefactos hechos en piedra Mar del Plata con forma de gota que realizaban los nativos pampeanos para raspar y cortar, cuya forma se asemeja mucho a las marcas dejadas por el pez fósil. El nombre se postuló como homenaje a estos antiguos pobladores de estas tierras. Por otra parte, dondasi tiene origen en el apellido de Alejandro Donda, quien fue el encargado del laboratorio de paleontología del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia y aportó a las investigaciones y al cuidado del patrimonio en la ciudad. “Por eso decidimos homenajearlo con el epíteto de la especie”, comenta el paleontólogo Taglioretti.

Halpern comenta que la especie Raederichnus habitaba mares tranquilos de poca energía y el paisaje de esta zona se caracterizaba por presentar grandes planicies mareales someras con amplitudes de marea bien marcadas, como las que se encuentran hoy en el balneario Las Grutas o San Antonio Oeste. Taglioretti añade: “Hay que tener en cuenta que la luna tenía un efecto más marcado sobre las mareas que el que conocemos hoy, porque estaba mucho más cerca. El planeta era completamente diferente y, si bien hay discusión al respecto, se puede decir que en aquel momento la vida sucedía principalmente en los mares”.

El descubrimiento de las trazas de Raederichnus dondasi es de suma importancia porque no existía registro de peces para el paleozoico inferior en la Formación Balcarce y porque resulta una evidencia fuerte del comportamiento en cardumen de estos peces. Pero, además, la presencia de peces en aquellos ambientes indica que se trataba de comunidades más complejas, lo que abre la puerta a una nueva línea de investigación sobre estas rocas para la época en la que Raederichnus habitó los mares.

Referencia bibliográfica

Halpern, K., Gouiric-Cavalli, S., Taglioretti, M. L., Farenga, M., Scaglia, F., Marcilese, L. C., & Del Río, J. L. (2022). Raederichnus Dondasi a New Trace Fossil from the Early Paleozoic of Argentina Reveals Shoaling Behavior in Early Fish. Palaios, 37(8), 418-432.https://doi.org/10.2110/palo.2021.023

 

Imagen de portada: Un equipo de especialistas en paleontología y geología del CONICET halló más de 120 trazas fósiles en una cantera de roca cuarcita en la Formación Balcarce. Fotos: gentileza equipo de investigación.

FUENTE RESPONSABLE: CONICET Argentina.Por Daniela Garanzini – Área de comunicación del CONICET Mar del Plata. 30 de septiembre 2022.

Paleontología/Geología/CONICET/Investigación/Argentina.

 

Por qué los «súper ancianos» pueden llegar a tener mejor memoria que personas 30 años más jóvenes.

¿Por qué hay algunos adultos mayores que tienen más habilidades cognitivas que personas 30 años más jóvenes que ellos? Un grupo de científicos en EE.UU. cree estar cerca de poder responder a esta gran pregunta de la medicina.

Los científicos señalan que estos octogenarios a los que estudian, también llamados «súper ancianos», podrían tener células nerviosas más grandes en sectores del cerebro responsables de la memoria.

Y la causa de ello es que posiblemente estas personas han nacido con estas células, o bien sus neuronas han crecido más o no se han encogido con los años.

De acuerdo al estudio, publicado en la revista Journal of Neuroscience, se necesitan más investigaciones en este sentido que puedan ayudar a luchar contra la demencia.

Sobre todo, los investigadores quieren concentrarse en cómo los cambios en las células nerviosas podrían impactar en la salud de nuestro cerebro. Y se preguntan: ¿ofrecen estas células alguna protección a las personas de edad avanzada o son un simple reflejo de un cerebro saludable?

Autopsias

El principal objetivo del programa de investigación sobre envejecimiento de la Universidad de Northwestern, en EE.UU. -que lleva funcionando más de diez años- es tratar de averiguar qué mantiene la agudeza cerebral cognitiva y cómo puede protegerse de la demencia.

De este programa hacen parte personas que superan los 80 años, han demostrado tener una memoria privilegiada -dentro de los estándares establecidos por los científicos- y están dispuestas a hacerse evaluaciones periódicas.

Además, los participantes deben estar de acuerdo en donar sus cerebros a la ciencia una vez fallezcan.

resonancia magnética del cerebro

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Muchas de las evaluaciones se realizaron mediante resonancias magnéticas de los cerebros.

Basados en múltiples estudios de resonancia magnética realizados en el pasado, los investigadores involucrados en el estudio han llegado a la conclusión que los cerebros de estos «súper ancianos» funcionan como el de una persona de 50 años y no refleja los más de 80 que todos tienen.

Y las autopsias de cerebros donados se han focalizado en el corteza entorrinal que controla la memoria.

Los investigadores examinaron seis cerebros de estos «súper ancianos», siete cerebros de adultos mayores promedio, cinco con indicios tempranos de Alzheimer y seis de personas jóvenes que murieron por causas no relacionadas con enfermedades cerebrales.

Y hallaron que los cerebros de los «súper ancianos» tenían neuronas más grandes y más saludables que los otros cerebros examinados.

Otro hallazgo documentado por los investigadores es que eran menos propensos a tener depósitos anormales de proteínas, que es común en los cerebros de pacientes con Alzheimer.

Para Rosa Sancho, del equipo Research Alzheimer de Reino Unido, las conclusiones a las que llegaron los investigadores de la Universidad de Northwestern podrían ayudar a encontrar nuevos tratamientos para la demencia.

Señora con anteojos

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El resultado de este estudio podrìa ayudar a encontrar nuevos tratamientos para la demencia.

«Se necesitarán más investigaciones para descubrir exactamente qué hace que estas células cerebrales de los súper ancianos sean más grandes y estén mejor protegidas. Por ejemplo, ¿es una característica genética con la que nacen las personas mayores y, de ser así, de qué característica se trata?», señala Sancho.

Y agrega: «Mientras los investigadores trabajan para comprender cómo detener los cambios en el cerebro que causan la demencia, hay pequeños pasos que todos podemos tomar para mantener nuestro cerebro saludable a medida que envejecemos».

Hasta el momento se desconoce con exactitud qué causa el Alzheimer, pero existen numerosos aspectos que se cree pueden aumentar los riesgos.

Algunos de ellos, como la edad y la genética, son inevitables, pero otros factores como dejar de fumar, comer saludablemente y hacer ejercicio pueden contribuir a reducir el riesgo.

La investigadora principal de Northwestern, la profesora Tamar Gefen, le dijo a la BBC que planeaban construir una imagen detallada de las personas mayores que estudiaron para comprender más lo que está detrás de estos cerebros no envejecidos.

«Necesitamos estudiar su genética, factores de estilo de vida y logros educativos. También necesitamos capturar su historia y narrativas personales. He tenido la suerte de conocer de cerca a estas personas inspiradoras tanto en la vida como en la muerte».

Imagen de portada:GETTY IMAGES. Un grupo selecto de personas de entre 80 y 90 años conserva poderes cognitivos excepcionales

FUENTE RESPONSABLE: Michelle Roberts; Editora de Salud BBC. 3 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Vejez/Memoria/Investigación

Abraham Stern, el “Edison judío” fue inventor de la calculadora mecánica y máquinas para la agricultura.

Además inventó un método para la medición de grandes superficies entre otros importantes inventos.

Abraham Jacob Stern fue un inventor, educador y poeta judío polaco. Es conocido por haber inventado la calculadora mecánica. 

Recibió una educación judía tradicional y se formó como relojero. A partir de 1810, Abraham Stern construyó una serie de máquinas calculadoras que realizaban las cuatro operaciones aritméticas básicas y también podían extraer raíces cuadradas. 

Cuando era niño, trabajó para un relojero en Hrubieszów, donde llamó la atención de Stanisław Staszic, una figura destacada del movimiento de la Ilustración polaca, sacerdote católico, filósofo, geólogo, escritor, poeta, traductor y estadista. Staszic ayudó a Stern a establecerse en Varsovia, que en ese momento estaba vedada para los judíos.

Su primer gran invento fue una calculadora mecánica, perfeccionada en 1817, que podía calcular las raíces cuadradas de los números. Esto atrajo una gran atención y lo llevó a ser elegido en 1817 como el primer miembro judío de la Sociedad de Amigos de la Ciencia de Varsovia.

En 1816, y nuevamente en 1818, fue presentado al zar Alejandro I, quien le otorgó una pensión anual de 350 rublos del tesoro del Estado, prometiendo, en caso de su muerte, pagar la mitad de esta suma a su viuda. 

Animado por sus amigos, Stern desarrolló una tecnología para la medición de superficies planas, un invento de gran valor para los ingenieros civiles y militares. 

El comité designado por la academia para examinar este invento informó muy favorablemente sobre él. Stern prestó grandes servicios a la agricultura por inventar máquinas trilladoras y cosechadoras, así como por su invención de una nueva forma de hoz que se usa hasta el día de hoy.

Stern siempre siguió siendo un judío ortodoxo; vestía una kipá en presencia de sus eminentes amigos, y cuando se hospedaba en el castillo de Adam Czartoryski, un cocinero judío preparaba sus comidas.

En las dos décadas febriles que siguieron, la carrera de Stern se convirtió en una reminiscencia de la de Leonardo da Vinci, ya que desarrolló, además el precursor de la computadora moderna.

También fue conocido como un opositor del judaísmo jasídico. Stern se interesó activamente en los asuntos educativos y aceptó el puesto de inspector de escuelas judías y el de censor de textos hebreos. La escuela rabínica en Varsovia se organizó de acuerdo con el plan sugerido por él mientras era miembro del Consejo Asesor Judío del Comité de Asuntos Judíos.

Sin embargo, sus deberes oficiales no le impidieron hacer contribuciones a la literatura hebrea. Escribió una oda en honor a la coronación de Nicolás I, que apareció en hebreo bajo el título “Canción y oración” y que también fue traducida al polaco. Escribió también «Shirim» (‘Poemas’), que aparecieron en la colección Shire musar haskel (Varsovia, 1835).

Fuente: Grupo de Facebook Personalidades judías de todos los tiempos. Compilado por Raúl Voskoboinik.

Imagen de portada: Retrato de Abraham Stern, por Antoni Blank (1823) – Foto: Wikipedia – Dominio Público

FUENTE RESPONSABLE: Aurora. Israel. 1 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Investigación/Historia