“La libido”

Calor en una ciudad seca como Buenos Aires
en donde la periferia de la ciudad carece del verde
intenso que engalana los barrios en los que viven,
aquellos de muy buenos recursos algunos dudosos
como sucede en toda ciudad y en todo país del mundo.

Aquí los acaudalados y poderosos que se concentraban
en el sur montaron en polvorosa cuando en el siglo XIX,
llegó desde la India o de Brasil la epidemia del cólera,
mudándose a barrios del norte de la ciudad como Recoleta
o Belgrano, con grandes extensiones de espacios verdes,
volviendo a construir sus bellas mansiones con mármoles
de carrara, vitrales de Murano y mobiliario franco-inglés.

En cambio estoy caminando por Villa Santa Rita, cercana
al barrio de Devoto, que albergo en los años jóvenes al Diego
que hace poco se fue de vacaciones y luego a sus padres.

Aquí el asfalto incendia los pies mas la poca forestación
hace el resto recién iniciada la primavera transformada
casi en verano tórrido para aquellos que no nos fuimos
a las playas en este feriado puente por el día de la Virgen.

Pero no me quejo, no tendría sentido soy un hombre feliz
en armonía y paz conmigo mismo lo que me permite
socializar con  empatía con la mayoría de la gente.

Pareciera que Juan Carlos cada tanto cuando otea
que estoy caminando con Daysi se pone al acecho,
por la necesidad que todos tenemos de comunicarnos
principalmente ser escuchados hoy es una virtud escasa.

El tema de conversación de hoy; “la libido masculina”
escabroso entre jóvenes intelectuales con algunos años,
en donde se entrecruzan opiniones con doble sentido
como queriendo saber como hace el otro para ser el mejor.

No es la “pastillita azul”, es la marrón o la verde todo da igual
para recuperar aquel rasgo de otro tiempo, hoy alicaído
nos reimos sin tomar respiro mientras hablábamos rápido
de nuestras aventuras como también de aquellas que están por venir.

En el cierre, nos dijimos mutuamente “no nos den por muertos
que somos la “Armada Brancaleone en pronto regreso”…

Imagen: larazon.es – Pinterest

¡Sorpresa! Se acerca Nochebuena..

Veo solo desgano y malas caras
cuando paseo por las calles
de mi primaveral Buenos Aires,
que se ha engalanado de flores
en los jacarandás y ceibos
también en los macizos de los jardines
de cada casa dan ese esplendor
en que la naturaleza explota en colores.

Muchos se han ido a las playas
del Atlántico desesperados desde marzo
por no saber de sus casas de verano,
otros bestias en donde los otros no importan
organizan fiestas clandestinas por las redes,
mientras otros toman la explanada de la Ciudad “féliz”
Mar del Plata, para realizar una milonga,
resultado detenidos y más detenidos
con parva(1) de contravenciones y multas.

La inestabilidad emocional afecta la intelectual
de nosotros argentinos como en toda nuestra historia,
igual si contagiamos a alguien que se la banque (2)
no por el voy a perderme el disfrute de hacer lo que deseo.

Somos tan imbéciles como muchos que en este mundo
ponen la mejor cara de otario (3) como diciendo yo no fui,
fue aquel o aquella que me arrastró a esta tontería,
de lo contrario jamás lo habría hecho…yo siempre respeto
las disposiciones de las autoridades mientras se da vuelta,
lanzando una risita mordaz al que se encuentra detrás.

Si somos unos vivillos bárbaros, mientras el mundo se debate
con los rebrotes del Covid más la decisión de vacunarse o no,
nosotros ni siquiera nos permitimos pasar una Nochebuena
en Paz pensando que es una jornada espiritual con aislamiento
y no una batucada(4) para propios y extraños para disfrutar.

Vergüenza propia…vergüenza ajena.
¿Y dime en tu país observamos algo similar a lo que relato?

  1. Parva: Mucha cantidad. Muchas.
  2. Banque: Hacerse cargo.
  3. Otario: Boludo – gilipollas – tarado
  4. Batucada: Fiesta-bochinche-reunión ruidosa

Mi pequeño homenaje

Llueve a cántaros en Buenos Aires,
en este atardecer de primavera
el sol se ha escondido pareciera,
y haber llamado a las tormentas
dispersas para juntarse solo en una,
que es plomiza como la tristeza
que se ha acumulada desde la partida
de “El Diego” el pibe aquel de Fiorito,
que jamás renegó de su cuna
al contrario, petiso guapo que se enfrentó
a los más poderosos sin importarle nada,
ni siquiera a las consecuencias de esos
que gobernaban los medios o instituciones.

Porque “el Diego” se sentía mas feliz
con aquellos en donde se reflejaba,
como si fueran su propio espejo
los más humildes, los que no nada tenían.

¿Si era controvertido? ¿Si era adicto?
¿Y qué hay con eso?
¿O los que están arriba, son abstemios
de todo, además de hipócritas?

Aquellos que no renegamos y nunca lo haremos
de dónde venimos lo recordaremos como aquel,
que nos llenó de alegría en un momento
mas que histórico para todos nosotros.

Ahora estará rodeado de querubines,
a la derecha de Dios con el que se enojo,
cuando se llevó a la Tota, su madre
pero solo fue por el dolor porque siguió
creyendo en Él hasta que no se quien,
lo invito a pasear él confiado como siempre,
se dejó llevar y ahora no solo el pueblo llora
el cielo también lo hará por largo tiempo…

Día Nacional del Mate: ¿en homenaje a quién se celebra?

Desde el 30 de noviembre de 2015 se conmemora esta fecha en homenaje al nacimiento de un caudillo guaraní, que fue el principal propulsor de su producción y distribución. De quién se trata y el rol de los indios guaraníes y de los sacerdotes jesuitas.

El fútbol, como el mate, son dos de las más grandes pasiones argentinas. Por eso es que, desde el 30 de noviembre de 2015, en la Argentina se celebra el Día Nacional del Mate en conmemoración al nacimiento del  caudillo guaraní Andrés Guaçurarí y Artigas, quien, además de haber sido el único gobernador indígena de la historia argentina, fue el principal responsable de fomentar tanto la producción como la distribución de la yerba mate.

La fecha fue establecida tanto por el Senado como por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, mediante la Ley 27.117 que fue sancionada el 17 de diciembre de 2014, promulgada de hecho el 20 de enero de 2015, y publicada en el Boletín Oficial de la  República Argentina, el 28 de enero de 2015.

A partir de esta sanción, el consumo de mate se convirtió en una tradición que, con el correr de los años, va sumando cada vez más adeptos no solo en la Argentina sino en el mundo entero.   

OrÍgen del mate

Para hablar del origen del mate hay que hay que remontarse a la época de los indios guaraníes, quienes usaban las hojas del árbol de la yerba mate (Ilex paraguariensis) como su bebida principal,  a la vez que también la empleaban como moneda de cambio en sus trueques con otros pueblos prehispánicos, como los incas, los charrúas y los araucanos.

Para el guaraní, el árbol de la yerba es el árbol por excelencia. ya que más allá de utilizarlo como fuente de energía para sus largas caminatas por la selva, le rendían culto y homenajes porque lo  consideraban un regalo de los dioses.  Los conquistadores aprendieron de los guaraníes las virtudes y formas de tomar mate, y contribuyeron para que el hábito de tomarlo se difundiera al punto de organizarse un intenso comercio desde su zona de cultivo originaria, a todo el Virreinato del Río de la Plata.

Muchos años después, los sacerdotes jesuitas fueron quienes incorporaron el cultivo del mate en las misiones que tenían en la Argentina, Paraguay y Brasil.Cabe resaltar que la primera plantación de yerba mate en el país fue recién en 1903 en la localidad misionera de Santa Ana.

Así, las primeras reducciones jesuíticas que se especializaron en la producción yerbatera, fueron las de Nuestra Señora de Loreto, Corpus Christi y la de San Javier, pueblos todos que contaban con importantes yerbales naturales e implantados. Hasta entonces, y a lo largo de muchos años, la yerba que se consumía se cosechaba de los yerbales de la selva que ocupan grandes extensiones. Sin embargo, la explotación irracional de estos yerbales y la cada vez mayor tala de árboles nativos para el uso comercial de la madera, terminó agotando este recurso. 

Sólo con las plantaciones sistemáticas, el cultivo de yerba volvió a encontrar, después de mucho tiempo, su lugar en la historia. Ese que hoy lo hace ser una de las bebidas argentinas más reconocidas en el mundo entero.

Quién fue Andrés Guacurarí

Hijo de aborígenes guaraníes, entre los años 1815 y 1819, Andrés Guacurarí fue designado “comandante general de Misiones” por José Gervasio Artigas, bajo cuyas órdenes participó, como soldado, en las luchas por la independencia de la Argentina. En 1811 formó parte de la Milicia Guaraní-Misionera incorporada al ejército de Manuel Belgrano cuando regresaba de su campaña al Paraguay, y por órdenes del gobierno de Buenos Aires avanzaba sobre Uruguay. Allí, bajo el mandato de José Rondeau,  participó en el sitio de Montevideo.

Su primera gran misión militar como comandante fue recuperar los pueblos misioneros ocupados por los soldados paraguayos a orillas del rio Paraná. Así, al mando de su llamado “ejército indio” formado por 500 de sus mejores combatientes de infantería y caballería no muy bien armados ni preparados, en septiembre de 1815 logró recuperar  Candelaria y posteriormente, Santa Ana, San Ignacio, Loreto y Corpus. En julio de 1817 logró derrotar a las fuerzas portuguesas en la Batalla de Apòstoles, mientras que en marzo de 1818 fue derrotado en Batalla de San Carlos.

Si bien no hay datos oficiales  sobre el día exacto de su muerte, se cree  que Guacurarí falleció, en 1821, mientras se encontraba prisionero en las mazmorras de la isla de las Cobras. Mientras el 5 de julio de 2012, la Honorable Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones, lo declaró “prócer misionero”, el 1 de abril de 2014, por medio del Decreto Nacional N” 463/2014, fue ascendido a la jerarquía de general del Ejército Argentino, mientras que, el 17 de diciembre de ese mismo año fue declarado “héroe nacional”, por el Congreso de la Nación mediante la Ley 27.716 que fue promulgada el 20 de enero de 2015.

Fuente: Revista Weekend Imagen: Gentileza Revista Weekend 1/12/2020

Milonga y vida para dos…

El salón Canning es uno de los más renombrados
de todos los salones de tango de Buenos Aires,
las milongas cada atardecer taconean sobre el piso
siempre eso la dama si es un experta bailarina
solo saldrá al centro del salón con quién sabe
bailar aun mejor que ella y con maestría guiarla,
en ese baile que arrebata derrochando pasión
al mover los tacones de los expertos danzantes.

Allí se conocieron el, delgado con una altura media
emperifollado para la milonga con ese don de dandy,
que en otras épocas debería volver locas a las mujeres,
pero sus noventa y tres pirulos los llevaba como de 70.

Ella en cambio no tenia mas de treinta, pelirroja
con aires de princesa rusa convertida en Margot,
todos les hacían ronda cuando salían a la pista
ver el arte supremo que llevaban ambos en la sangre,
el señalándole con sus dedos en la espalda cada paso
y ella bailando con traspié, cambiando de pierna
en firulete que por su velocidad parecía una paloma
levitando sobre la pista dejando una estela de caras
asombradas ante tal magnífico y porteño espectáculo.

Ambos eran de esa raza de ganadores, no importaba
ni les interesaba la edad eran una amalgama
de piezas que encastraban a la perfección en una vida
que en común habían iniciado para disfrutar cada día.

No les interesaba a ambos…el hasta cuando…

Imagen: Gentileza Pinterest

Sutilezas argentinas – Historia del dulce de leche argentino.

Esta delicia nacional es reconocida como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina”. La historia popular cuenta que se creó en 1829 en Cañuelas, casi por casualidad.

La autora de este manjar fue una de las criadas del entonces General Juan Manuel de Rosas, quien olvidó al fuego una lechada –mezcla de leche y azúcar-. Cuenta la leyenda, que al regresar a buscarla se encontró con una sustancia espesa y de un color similar al marrón.

Sin embargo, en lugar de desechar el producto, su sabor agradó a Rosas y se cuenta que compartió el nuevo dulce durante una reunión con el General Juan Lavalle para discutir los principales puntos del Pacto de Cañuelas, con el objetivo de detener la guerra civil que asolaba la provincia de Buenos Aires.

Los ingredientes nobles del dulce de leche son sólo leche y azúcar, y la calidad de la leche argentina es la que lo hace único. El típico color y sabor del dulce de leche se obtiene por la caramelización del azúcar con la leche, lo que se denomina reacción de Maillard.

En Argentina se consumen 3,10 kg/cápita por año, y se producen anualmente, 128.000 toneladas. El 90% es para consumo local y el 10% restante para exportación (entre los mercados de exportación más importantes están, Chile, Brasil, Uruguay, Perú, USA, Canadá, Europa e Israel).

Además, es el 4° producto lácteo para las familias argentinas después de la leche, el queso, y el yogur.Chimbote, es sin dudas, la marca premium histórica por excelencia de la Argentina. Chimbote siempre fue lo máximo en dulce de leche. Es de consistencia blanda, y de un inconfundible color más claro que casi todos los de la competencia. El mayor logro de ésta marca, es que no empalaga.El dulce de leche, esa pasión de los argentinos, que sin dudas existe en otras latitudes, en nuestro país alcanza niveles de perfección, además de la verdadera pasión que despierta entre nosotros, forma parte de nuestro desayuno, de golosinas y de la repostería.

Se encuentra presente en todos los niveles de las gastronomía, en los restaurantes mas caros o en los simples bodegones de barrio. Debe su éxito a algunas simples razones, en primer lugar es riquísimo, pero además es barato y es el dulce nacional por excelencia.

Esta es unas selección de los mejores 5 dulce de leches Argentinos.

1. Chimbote.

Con tan sólo nombrar la marca, a algunos se les activan automáticamente las glándulas salivales. Chimbote, es sin dudas, la marca premium histórica por excelencia de la Argentina. Chimbote siempre fue lo máximo en dulce de leche. Es de consistencia blanda, y de un inconfundible color más claro que casi todos los de la competencia. El mayor logro de ésta marca, es que no empalaga. Cuesta, aproximadamente el doble que el resto de los dulces premium, pero vale la pena. Además todavía se lo puede conseguir en el clásico envase de cartón encerado.

2. Havanna.

La marca de alfajores marplatense por excelencia, se valió de sus locales para dar a conocer esta maravilla. Es muy denso y opaco, duro, poco elástico y poco untuoso. Empalaga mucho, pero a pesar de esto tiene un sabor exquisito. El sabor se aproxima a lo que podría ser una Vauquita, pero por supuesto menos sólido. Es sin dudas un dulce de leche diferente y muy sabroso. Con semejantes alfajores que fabrican, no se podía esperar menos de Havanna.

3. La Serenísima Estilo Colonial.

Esta tradicional marca argentina, elabora dulce de leche desde hace muchísimos años, pero sin embargo dieron el salto de calidad, hace algunos años, con su nueva versión colonial. Es increíble que, a pesar de ser una marca generalista, lograron un sabor que no tiene absolutamente nada que envidiarle a las marcas premium. Posee una textura muy brillosa, es elástico y no empalaga. Ideal para untar en panes tostados. La marca posee otras opciones, como el estilo actual, pero no se aproximan siquiera a la calidad del estilo colonial.

4. San Isidro Labrador.
Es una marca, que no es masiva, y es poco conocida aun por el público. Es el dulce de leche de las heladerías Munchi’s, está elaborado según sus fabricantes, con leche de vacas Jersey, al igual que los helados que fabrican. Es de color oscuro, intenso, denso, pesado y muy cremoso, es ideal para comer desde el pote, sin escalas. Acompañando un flan de huevo casero sería sin dudas el complemento ideal.

5. La Salamandra.
Es un dulce que si bien tiene sus años en el mercado, todavía tiene poca presencia local, en los puntos de venta, ya que gran parte de su producción se exporta. Es de consistencia blanda, opaco y cremoso. Cuenta con una notable presencia arenosa del azúcar, pero agradable. Es unos de los mejores que se pueden encontrar en los supermercados.

¿Alguna o algún goloso; que desea probar el exquisito y único dulce de leche…?