Guía de «Ser y tiempo», obra clave de la filosofía contemporánea.

Dosier: La pregunta por el ser en Heidegger.

A lo largo de la historia de Occidente, pocas obras de filosofía han marcado giros abruptos en el pensamiento, desvíos impredecibles, dejando huellas interrogativas que perduran con el paso del tiempo. Es probable que, en total, no sean más de cinco. Ser y tiempo, de Heidegger, fue el último de los libros añadidos a esta selecta lista. Por su lenguaje abigarrado, denso, barroco y cargado de neologismos ha sido una obra despreciada por algunas corrientes de filosofía. En este dosier, Javier Correa Román nos guía por esta fascinante obra para que demos un primer paso en uno de los pensamientos más brillantes de nuestra tradición.

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Contenido del dosier

Martin Heidegger (1889-1976) es uno de los filósofos más importantes de la tradición filosófica occidental y, junto a Wittgenstein, probablemente el filósofo más importante del siglo XX. Su obra es de tal calado que sin sus escritos no podría entenderse a la mayoría de los grandes pensadores de las últimas décadas como Gadamer, Derrida, Lévinas o Vattimo.

Discípulo de Husserl, Heidegger comienza su andadura filosófica adoptando el método fenomenológico de su maestro. Como afirma en Ser y tiempo, la fenomenología no nos da el qué del estudio, sino el cómo; es decir, la fenomenología no es el estudio de algo en concreto, sino una forma particular (un método) para estudiar distintos objetos. Es importante notar que en Heidegger, y a diferencia de lo que ocurría en Husserl, la fenomenología adquiere un perfil más metafísico. ¿En qué sentido? En que Heidegger va a tratar de responder con la fenomenología a la pregunta fundamental de la metafísica, esto es, la pregunta por el ser.

Cuando Ser y tiempo salió a la luz en 1927 tuvo una gran acogida. Fue la primera gran obra del joven Heidegger y lo consagró como una de las voces fundamentales del panorama filosófico internacional. En esta obra, Heidegger hará suya una de las preguntas más complejas y difíciles de responder: la pregunta por ser. Para ello, optará por estudiar al ente que tiene una relación privilegiada con el ser: los seres humanos.

Sin embargo, Ser y tiempo —como veremos— fracasa estrepitosamente en su objetivo y el libro termina con el proyecto inacabado. Después de Ser y tiempo, Heidegger asumirá su fracaso e intentará abordar la pregunta por el ser desde otros ámbitos. Entonces se produce el Kehre [giro] de la filosofía de Heidegger, donde intentará pensar al ser sin atarlo al ser humano. En este segundo período, hay un acercamiento a la poesía como manifestación más originaria del ser.

Imagen de portada: «Ser y tiempo», de Martin Heidegger, es un libro sin el cual no se puede entender la filosofía actual. En él se analizan algunos elementos fundamentales del ser humano, como la existencia, el mundo o el lenguaje. Diseño realizado a partir de la imagen de Pexel (CC0).

FUENTE RESPONSABLE: Filosofía y Cía. 4 de julio 2022.

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El “ser para la muerte” de Martin Heidegger.

Para el filósofo, la finitud de la vida confronta al ser humano con sus posibilidades de elección. Además, aseguraba que el hombre siempre está preguntándose por su propia existencia. Sus postulados sirvieron como base filosófica de la psicología humanista.

Martin Heidegger creció en un ambiente católico. De hecho, su padre Friedrich Heidegger era sacristán. Tal vez sería por esa influencia religiosa que a sus catorce años empezó a cursar sus estudios secundarios en un seminario de Constanza. Aunque tres años después se trasladó a otra institución educativa, en Friburgo, de la misma índole, en donde se inició en la teología.

Sin embargo, de a poco se alejó de esta disciplina y se acercó más a la filosofía. En 1914 recibió su título como filósofo gracias a sus tesis La teoría del juicio en el psicologismo. En 1916 conoció a Edmund Husserl, fundador de la fenomenología, y se convirtió en su asistente y discípulo. 

Doce años después, Heidegger terminó ocupando el puesto de Husserl en la Universidad de Friburgo. Y aunque en dos ocasiones la Universidad de Berlín lo contactó para ofrecerle un puesto ahí, prefirió continuar en Friburgo, dicen que al parecer al filósofo no le agradaba el trajín de la ciudad. 

Y es que solía pasar sus días en una cabaña en Todtnauberg, en donde se dedicaba a sus lecciones y escritos.

Las cátedras de Heidegger se caracterizaban por estar repletas de estudiantes jóvenes. 

“Había en Heidelberg, conscientemente rebelde y proveniente de una tradición diferente de la filosófica, un Karl Jaspers, que, como se sabe, fue durante mucho tiempo amigo de Heidegger, precisamente porque le gustaba lo rebelde del comportamiento de Heidegger como algo en principio filosófico en medio del parloteo académico sobre filosofía”, decía Hannah Arendt. 

Y pese a todo, Heidegger también fue víctima de cuestionamientos debido a su cercanía con el nazismo. En 1933, tras la llegada de Adolf Hitler al poder, se convirtió en el rector de la Universidad de Friburgo; además, se afilió al Partido Nacionalsocialista. 

Algunos dicen que actos antisemitas tuvieron lugar bajo su rectoría. Parece ser que el filósofo permitió la quema de libros marxista y judíos, y que los subsidios a los estudiantes pertenecientes a esta religión fueron suspendidos durante aquella época. 

El 21 de abril de 1934, un año después, renunció a su cargo como rector y se desafilió del Partido Nazi. “Dejo mi cargo a disposición porque ya no es posible ninguna responsabilidad. ¡Vivan la mediocridad y el ruido!”.

Imagen de portada: “Toda elección es una determinación creadora de mí”, afirmaba Martin Heidegger.Foto: PIFAL/Flickr

FUENTE RESPONSABLE: El Espectador. El Magazine Cultural. Por Danelys Vega (Extracto). Junio 2022.

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