El día que el rey Luis XIV puso de moda las cirugías anales en toda Francia.

«La Gran Operación» del Rey Sol francés mantuvo en vilo al palacio y al reino entero. Tras salir exitosamente de la peligrosa cirugía, caballeros y damas nobles quisieron imitarlo. En palabras de un historiador, hubo «¡una epidemia de fístulas en Versalles!».

En 1686, un doloroso bulto que se había estado desarrollando en el trasero de Luis XIV, rey de Francia, había progresado hasta el punto de que el monarca ya no podía sentarse, andar a caballo, caminar o hacer otras cosas sin sentir un dolor espantoso que intentaba disimular bajo su siempre imponente manto de majestuosidad.

El «Rey Sol» tuvo los primeros síntomas del mal que pondría su vida en serio peligro a principios de aquel año. Según el doctor de la corte, D’Aquin, el monarca se quejó «de un pequeño tumor en el perineo, al lado de la apertura de las nalgas, a dos dedos del ano, bastante profundo, poco sensible al tacto, incoloro, sin rojez, ni pulsaciones».

Luis XIV tenía entonces 44 años. Se vio obligado a hacer reposo absoluto y soportar todo tipo de tratamientos, como cataplasmas de plomo y cicuta, lo que generó una gran preocupación en su círculo más íntimo. Mientras tanto, la enfermedad del rey se mantuvo en el más estricto secreto.

«Yo no sé en dónde estoy», escribió con preocupación su segunda esposa, Madame de Maintenon. «Me dicen que el trastorno del rey anda bien y, sin embargo, nos hacen meter aún la necesidad de un tijeretazo».

Cuando el régimen prescrito de cuatro enemas al día y ungüentos de lociones y pociones raras no lograron mejorar su condición, la corte se vio obligada a buscar tratamiento de un cirujano, Charles-Francois Félix (1635-1703). Sobre todo, porque pocos confiaban en el doctor D’Aquin, a quien se definía como «un hombre mal visto en toda la corte a causa de su suficiencia y avidez de dinero».

Lo realmente preocupante era que ningún cirujano había curado exitosamente una fístula anal en ese momento de la historia, e incluso las cirugías más simples a menudo conducían a la sepsis y la muerte.

Y, aunque médicos y boticarios podían entonces no saber nada acerca de cómo funciona el cuerpo humano, al menos sus tratamientos para el tratamiento de la sangre y las tinturas de mercurio no mataban a los pacientes si se administraban con cuidado.

Cuando el régimen prescrito de cuatro enemas al día y ungüentos de lociones y pociones raras no lograron mejorar su condición, la corte se vio obligada a buscar tratamiento de un cirujano, Charles-Francois Félix (1635-1703). ​

Las cirugías, por otro lado, en el siglo XVII mataban más gente de la que curaban. De hecho, el título oficial del oficio en ese momento era «barbero-cirujano», porque prácticamente la única habilidad requerida era saber cortar cosas.

Entre otras prácticas terroríficas, era un procedimiento estándar para los barberos-cirujanos reutilizar instrumentos sucios de un paciente a otro, lo que podía convertir a veces a estos voluntariosos cirujanos en «asesinos en serie con bisturí».

Como los médicos de Versalles no sabían como curar al rey, aconsejaron una cura en las aguas de Bareges, que tenían fama de curar esta dolencia, y el Ministro Louvois reunió a decenas de enfermos al lugar para probar suerte. Enfermos que volvieron tan enfermos como habían ido.

Cuando una dama de la corte llegó con la noticia de que las aguas de Bourbon curaban las fístulas, Louvois renovó la experiencia con los mismos enfermos y volvió con los mismos resultados. Desesperado, el ministro llenó su ministerio de personas con la misma dolencia que el rey para que los médicos ensayaran, sin éxito, remedios y cirugías.

Pero, afortunadamente, el doctor Félix resultó ser un cirujano mucho más concienzudo que sus contemporáneos. Le dijo al rey que estaría dispuesto a operar, pero debía esperar unos meses más. Necesitaba algo de tiempo para resolver los problemas de este nuevo procedimiento.

Las cirugías, por otro lado, en el siglo XVII mataban más gente de la que curaban. De hecho, el título oficial del oficio en ese momento era «barbero-cirujano», porque prácticamente la única habilidad requerida era saber cortar cosas

«La Gran Operación»

«Félix no se atrevía a aplicar sus métodos habituales y practicaba tímidas incisiones, abriendo los bordes de la llaga con piedras de cauterio, infligiendo al rey intensos sufrimientos, sin vaciar del todo el absceso», dijo el historiador Georges Bordonove, experto en la vidas de los reyes franceses.

Nancy Mittfor, una historiadora británica, relató: «Hasta el momento, los cirujanos habían luchado en vano con dicha enfermedad; y el cardenal de Richelieu había muerto del tratamiento que le habían dado”.

“Félix, cirujano del rey, tomó a varios desgraciados que padecían esta dolencia y los mandó a tomar las aguas en Bareges, que pasaban por sanarlos. Al no curarse nadie, empezó a operar las fístulas en todos los hospitales de París. Perfeccionó un instrumento que se creía que aminoraba el dolor».

Después de seis meses de ensayar cirugías en plebeyos (y agachándose en medio de la noche para enterrar a muchos de ellos), el doctor Félix finalmente se sintió lo suficientemente confiado para tomar el bisturí en la que se llamó «La Gran Operación», por la importancia del paciente.

El doctor Félix, quien logró reparar la fístula e incluso logró no matar al paciente esta vez, se convirtió de inmediato en una celebridad nacional y la gente de la nobleza comenzó a desear pasar por las manos y el bisturí que habían tenido el honor de tocar las parte íntimas del rey.

En la mañana del 18 de noviembre de 1686, Luis XIV acompañado de Madame de Maintenon y el Padre La Chaise, rezó fervientemente en su alcoba en el Palacio de Versalles. Después de encomendarse a las manos de Dios, el rey se puso en manos del doctor y cuatro boticarios que «hicieron que se echara sobre un travesaño puesto en el borde de la cama, bajo el vientre, para levantarle las nalgas abiertas”, según relata Bordonove.

Y continúa: «Félix hizo la pequeña incisión e introdujo el bisturí regio (…) La intervención duró unos cuantos minutos. Luis XIV, martirizado, no emitió ni un solo grito, no se permitió ni un gemido. A lo sumo, en un cierto instante, suspiró ‘¡Ah, ah… Dios mío!’. Sostenía la mano de Louvois con la suya. Madame de Maintenon rezaba con fervor. La frente de Félix estaba perlada de gotas de sudor».

La Gran Operación cayó como una bomba en Versalles: «El dolor se hizo ver en todos los rostros», manifestaba el periódico Le Mercure Galant. Los cortesanos del rey quedaron atónitos porque el rey pudo recibir embajadores al día siguiente y a las pocas semanas ya montaba a caballo de nuevo. Toda Francia estaba asombrada por su notable recuperación.

Los nobles franceses que fueron «bendecidos» de forma natural con la enfermedad comenzaron a suplicarle al doctor Félix, que estaba en pleno derecho, que los operara con su bisturí «De Calidad Real».

«¡Una epidemia de fístulas en Versalles!»

La cirugía fue tan exitosa, de hecho, que se organizaron celebraciones en todo el país. Los pobres y los nobles brindaron a la salud del «Rey Sol». Mientras tanto, en Versalles, los cortesanos del rey estaban tan encantados (muchos, desesperadamente aduladores) que declararon 1686 como «L’année de la Fistule» (Año de la Fístula). Pero eso no era nada.

El doctor Félix, quien logró reparar la fístula e incluso logró no matar al paciente esta vez, se convirtió de inmediato en una celebridad nacional y la gente de la nobleza comenzó a desear pasar por las manos y el bisturí que habían tenido el honor de tocar las parte íntimas del rey.

«He visto más de 30 personas que querían ser operadas», escribió el barbero real Pierre Dionis. «Tan locos estaban que parecían no entender cuando se les aseguraba que no había ninguna necesidad de ser operados (…) Quienes tenían pequeñas supuraciones o simples hemorroides, no demoraban en presentar su trasero al cirujano para que hiciese sus incisiones».

Una vez que Luis XIV se recuperó por completo, todos quisieron una fístula anal reparada quirúrgicamente, ya sea que tuvieran una o no. Literalmente se puso de moda entre la aristocracia tener un ano doloroso y agujereado:

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«¡Una epidemia de fístulas en Versalles! ¡Y sí,era inevitable! ¡Si se advertía que el rey cogeaba un poco, se cogeaba un poco! Si el rey padecía del ano, todos los cortesanos padecían del ano. Y hacerse operar era más glorioso que una herida de arcabuz en tal o cual campo de batalla», escribió el historiador Michele De Decker.

Los nobles franceses que fueron «bendecidos» de forma natural con la enfermedad comenzaron a suplicarle al doctor Félix, que estaba en pleno derecho, que los operara con su bisturí «De Calidad Real». Los menos afortunados tuvieron que arreglárselas usando vendas en sus perfectamente saludables nalgas, fingiendo haber sido víctimas de la misma enfermedad que el rey.

Otra consecuencia de este logro médico, que es infinitamente menos divertido pero de importancia histórica real, fue que también causó un cambio en la forma en que el público veía el campo de la cirugía. Sería el paso inicial hacia la medicina moderna.

Hasta este punto en el tiempo, los barberos-cirujanos eran vistos esencialmente como comerciantes, un segundo distante en prestigio para sus colegas médicos. Sin embargo, después de L’Année de la Fistule, la cirugía comenzó a verse como una profesión que requería conocimiento e inteligencia, y no solo la capacidad de atravesar el tejido humano.

En cuanto al Cirujano Real, el rey quiso mostrarle su agradecimiento con honores y una fortuna que le permitió comprar una finca, el Señorío de Tassy. Al morir, Félix legó gran parte de sus posesiones a la comunidad de cirujanos de París para que se crease una institución para la enseñanza de la Cirugía, que permitiera el mejor conocimiento de técnicas y procedimientos. De esta manera, nació la Real Academia de Cirugía de Francia, inaugurada en 1731, que en un sitio destacado tiene un retrato de Felix de Tassy con la leyenda: «El primer cirujano de Luis XIV».

Imagen de portada:El «rey sol» Luis XIV puso de moda las cirugías anales en Francia | MUSEO DEL PALACIO DE VERSAILLES.

FUENTE RESPONSABLE: Perfil. Por Darío Silva D´andrea. EDITOR DE BREAKING NEWS DE PERFIL.COM. 15 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Francia/Luis XIV/Historia/Medicina/Curiosidades

 

«Me sentí como un ataúd andante»: las mujeres obligadas a cargar con embarazos inviables en Estados Unidos.

Cuando saliera de aquella consulta, empezarían para Marlena Steel dos semanas «devastadoras» con los restos de un embarazo inviable en el útero.

Pero eso ella aún no lo sabía.

Era el 15 de septiembre de 2021 y, embarazada de algo más de nueve semanas y media, acababa de llegar a una clínica del centro de Houston, en Texas, a hacerse la segunda ecografía de una gestación de alto riesgo.

«Ilusionadisima», sacó el celular para captarlo todo y hacer un FaceTime con su marido, quien por restricciones relacionadas con la covid había tenido que quedarse fuera.

«Estábamos muy contentos y esperanzados, porque queríamos darle un hermano o hermana a nuestra hija de 2 años y el anterior ultrasonido, dos semanas antes, había ido bien», le cuenta la mujer de 42 años a BBC Mundo.

CORTESÍA MARLENA STEEL

Supo que estaba embarazada el 13 de agosto.

Pero esta vez la imagen del monitor no auguró nada bueno. «Allí solo se veía la cavidad, como una tumba negra hueca», dice. «Mi ginecóloga se quedó en silencio y entendí que algo malo pasaba».

La especialista le dijo que aquello parecía un embarazo anembrionario, también llamado huevo huero, que ocurre cuando el embrión nunca se desarrolla o deja de desarrollarse, es reabsorbido y deja un saco gestacional vacío. Es, en otras palabras, un embarazo sin bebé.

Suele estar relacionado con alteraciones genéticas y es la principal causa del aborto espontáneo, de acuerdo al Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés).

El monitor que le mostró su embarazo anembrionario.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA MARLENA STEEL. El monitor que le mostró su embarazo anembrionario.

Stell esperaba que a continuación hablarían de sus opciones. Pero en lugar de eso —dice— le advirtieron que, «debido a la ley del latido que acababa de entrar en vigor en Texas», antes de que pudieran ofrecerle cualquier tratamiento o intervención debía presentar una segunda ecografía como prueba de que su gestación no era viable.

La norma en cuestión se hizo efectiva en Texas el 1 de septiembre de 2021, apenas dos semanas antes de su ecografía y cuando aún faltaban nueve meses para que la Corte Suprema de Justicia eliminara el derecho constitucional al aborto en EE.UU. y dejara en manos de los estados legislar sobre el tema.

Se le conoce como «la ley del latido» porque prohíbe interrumpir la gestación si el médico puede detectar actividad cardíaca fetal, lo que ocurre usualmente a partir de la sexta semana, un punto en el que muchas mujeres aún no saben que están embarazadas.

Stell recuerda la escena y sigue sin poder dar crédito. «No es que no se le oyera latir, ¡es que no había rastro del bebé!».

Familia Stell

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA DE MARLENA STEEL

La clínica que la atendió, tras aclarar que no pueden hablar sobre casos concretos porque la ley que protege la confidencialidad de los pacientes no lo permite, le confirmó a BBC Mundo que «cumplen con la ley del latido» y suelen pedir una segunda ecografía para confirmar que lo observado en la primera es correcto y no «un falso negativo».

Y cuando se corrobora que es un embarazo inviable, siguen «el estándar de atención».

Stell sostiene que allí comenzó su odisea particular para conseguir que le eliminaran el contenido del útero con un procedimiento quirúrgico y así evitar cualquier posible infección.

Un legrado, por favor

Lo que ella pedía era una dilatación y legrado o curetaje (dilation and curettage, D & C, en inglés), que consiste en dilatar el cuello uterino e introducir un instrumento para retirar cualquier tejido del embarazo que quede en la matriz.

Es uno de los tratamientos principales para completar abortos tempranos, aquellos que ocurren antes de la semana 13.

Otros métodos comunes son el manejo expectante (dejar que el cuerpo expulse el tejido por sí mismo), acelerar el proceso con medicación, y la eliminación por aspiración.

«Una persona que experimente un aborto espontáneo debe poder elegir, en consulta con un proveedor médico, cuál es el tratamiento adecuado para ella», le subraya a BBC Mundo la representante del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) Jennifer Villavicencio. Así lo indica también el manual del ACOG.

La segunda ecografía para "probar" que su embarazo no era viable.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA MARLENA STEEL La segunda ecografía para «probar» que su embarazo no era viable.

Sin embargo, tras hacerles llegar la segunda ecografía que confirmó el embarazo anembrionario, Steel asegura que la instaron a esperar a que su cuerpo expulsara el contenido del útero y le ofrecieron una receta de misoprostol, un fármaco para acelerar el proceso.

«Pero por mi experiencia anterior —su cuerpo no expulsaba el tejido uterino y el dolor no le dejaba caminar— no me sentía segura con esa alternativa de hacerlo yo sola en mi casa y prefería que me lo practicara un médico en el hospital». Así que no usó las pastillas y siguió buscando quien le hiciera el legrado.

Lo consiguió el 28 de septiembre en una clínica abortiva.

«En esas dos semanas me sentí como un ataúd andante», describe Steel, «llevando de un lado a otro lo que había deseado que fuera un bebé pero nunca fue».

Retrasos en la atención y pacientes no tratadas

El cambio del paisaje legal en lo referente al aborto también está afectando el tratamiento de aquellas mujeres que, como Steel, se enfrentan a gestaciones deseadas pero no viables.

Los pacientes, médicos y organizaciones entrevistados por BBC Mundo para este reportaje apuntan a que la atención de abortos espontáneos incompletos, embarazos ectópicos —que se desarrollan fuera del útero y son considerados peligrosos— y otras complicaciones comunes se está viendo pospuesta, cuestionada e incluso negada.

Manifestante antiaborto sostiene un cartel que dice "dejen que su corazón lata" ante el Capitolio en Washington en noviembre de 2021.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Al S.B.8 de Texas se le conoce como «la ley del latido del corazón».

«Lo que realmente ha cambiado es quién está manejando el cuidado médico, porque (en algunos casos) los doctores lo hemos dejado de hacer por temor a juicios, multas y posibles condenas de cárcel», le dice a BBC Mundo Amanda Horton, especialista en medicina materno-fetal y obstetra de casos de alto riesgo que atiende en Texas desde 2014.

La ley de ese estado permite a los ciudadanos demandar por la vía civil a cualquiera que practique o ayude a practicar un aborto más allá de la semana seis de embarazo. Y las penas por realizar abortos aumentarán con otra ley que se espera se vuelva efectiva en cuestión de semanas.

Ilustración de embarazo ectópico.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ilustración de embarazo ectópico.

Uno de los casos más comunes que los especialistas tratan distinto con el cambio del panorama legal es el de la «ruptura prematura de membranas», dice Horton.

«Ocurre cuando una persona rompe aguas y aún no lleva embarazada el tiempo suficiente para que el feto pueda sobrevivir fuera del útero», explica. En general el límite de la viabilidad fetal se establece en torno a las 23-24 semanas de embarazo, aunque no hay un consenso universal.

Cuando sucede, lo más probable es que en cuestión de días o una semana empiecen las labores de parto, aunque no es así en todos los casos, apunta la experta. Y sin líquido amniótico, «aumenta el riesgo de infección, sangrado e incluso de muerte fetal, la que ocurre cuando el bebé muere dentro de la madre».

Antes de la ley del latido, «Texas tenía ciertas regulaciones sobre a quiénes podíamos ofrecer o no esa opción y había un proceso que seguir —incluida una espera obligatoria de 24 horas —, pero si era un embarazo lo suficientemente temprano y la paciente deseaba interrumpirlo, podía», cuenta Horton.

«Pero ahora, a menos de que haya señales de infección o de inicio de labores de parto, no se les puede ofrecer porque su vida no está en ese momento en riesgo». La ley del latido hace excepciones en el caso de que haya peligro de muerte de la madre.

Mujer emberazada en hospital

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Aunque no hay consenso universal, en general se considera como límite de la viabilidad fetal el tiempo gestacional de 23 o 24 semanas.

Eso le tuvo que decir en junio a la mujer embarazada de 17 semanas que llegó, tras romper aguas, a la pequeña clínica de la zona rural de Texas en la que se atiende.

Como el feto tenía aún actividad cardíaca, después de un periodo en observación y la constatación de que su vida no corría peligro en aquel momento a falta de signos de infección, el hospital la envió a casa a esperar a que los hubiera o empezaran las labores de parto.

«Ella terminó tomando el asunto en sus propias manos y salió del estado para poner fin a su gestación», cuenta.

Médicos especializados en gestaciones de alto riesgo comparan la forma en la que se abordan dichos casos —retrasando cualquier intervención — en estados con leyes del aborto altamente restrictivas con hacer a las mujeres trepar hasta la azotea de un rascacielos, empujarlas hasta el borde y agarrarlas justo antes de que se precipiten al vacío.

«Es una forma muy peligrosa de practicar la medicina. Todos sabemos que alguna va a morir», apunta un doctor de Texas que pide el anonimato.

Mientras, organizaciones llamadas provida rechazan la idea de que las leyes contra el aborto estén afectando la atención a la salud materna más allá y aseguran que el verdadero problema es la «desinformación» de los medios y los activistas a favor del derecho a elegir.

Manifestante antiaborto durante una protesta en Dallas, Texas, el 15 de enero de 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. «Como alguien que ha experimentado embarazos complicados, hay una gran diferencia entre los esfuerzos médicos para tratar de salvar a todos —embarazada y feto— y trabajar activamente para provocar la muerte de una persona», le dice a BBC Mundo Kristi Hamrick, de Students for Life, una de las mayores organizaciones antiaborto de EE.UU.

«Pesadilla distópica»

Elizabeth Weller, de 26 años y residente en la ciudad texana de Houston, es una de las que se vio obligada a trepar a lo alto del hipotético edificio que decía aquel médico, observó con vértigo hacia abajo y tuvo la suerte de no caer.

El 10 de mayo, tras haber salido a caminar como le habían recomendado, sintió «un cambio de presión en el útero», le cuenta a BBC Mundo. Cuando se agachó, recuerda que le salió «un chorro».

James y Elizabeth Weller.

FUENTE DE LA IMAGEN- CORTESÍA DE LOS WELLER. James y Elizabeth Weller.

La ecografía que le hicieron en urgencias del hospital Woodlands le confirmó ruptura prematura de membranas. Estaba en su semana 18 de gestación y ahí empezó lo que ella llama su «pesadilla distópica».

«Apenas hay líquido amniótico y eso no es bueno. Así que te queda rezar y esperar que las cosas vayan bien», recuerda que le dijo el médico que estaba en la sala.

Luego su ginecóloga le explicaría con detalle la situación (similar al descrito antes por la doctora Horton) y le plantearía dos opciones, dice: quedarse ingresada en el hospital hasta alcanzar la viabilidad fetal o la «terminación por razones médicas».

«Al escuchar esas palabras mi corazón se hundió. Sabía que era una posibilidad pero fue muy triste y frustrante», recuerda.

Ecografía

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La ecografía confirmó que había actividad cardíaca fetal.

La decisión la tomó junto a su marido durante la noche, que pasaron llorando y despidiéndose de su hija. Y cuando a la mañana siguiente le comunicaron a la ginecóloga que querían poner fin a la gestación, esta les contestó que iba a solicitar la autorización y que ese mismo día pondrían en marcha el proceso, cuenta.

«No te van a tocar»

«Mi doctora se pasó las siguientes cinco o seis horas discutiendo con la administración (del hospital), tratando de que le autorizaran el procedimiento»; en su caso, una inducción, seguida del parto.

«Pero cuando regresó al cuarto me dijo que el hospital había decidido que no me iban a tocar». Y les dejó claro que tenía que ver con la ley del latido y el posible fin de Roe vs. Wade.

Así que ese mismo día los Weller regresaron a casa a esperar que el feto dejara de tener actividad cardíaca o se desarrollara una infección. Estos eran los síntomas que debía tener para que pudieran considerar que su vida estaba en peligro y la pudieran intervenir, le dijeron: «Fiebre (100.4 F), escalofríos y un flujo amarillento y maloliente».

Termómetro

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«De camino, compramos un termómetro», recuerda Weller. «James me tomó la temperatura cada hora, cada día, con la esperanza de que me enfermara para que nuestro sufrimiento terminara».

No ocurriría hasta tres angustiosos días después.

El viernes se despertó preguntándose si seguiría embarazada o no. «Técnicamente lo estaba, pero mi bebé iba a morir. ¿Dónde me deja eso? Estaba teniendo una crisis existencial», recuerda.

Sumergida en esa conversación consigo misma, escuchó un ruido en su abdomen. Era un gas, pero lo que en aquel momento y aquellas circunstancias le pasó por la cabeza fue que era el grito de su hija a punto de morir. «Me asusté mucho y llamé al hospital para que volvieran a mirar si tenía latido».

Allí constataron que seguía habiendo actividad cardíaca fetal.

Pero a su regreso a casa vio cómo el flujo que manchaba su ropa interior era ya de un color oscuro y muy maloliente. La infección había comenzado.

Esa misma tarde le indujeron el parto. «Mi hija murió inmediatamente después. No hubo nada que pudieran hacer. Pero pude tenerla en mis brazos».

BBC Mundo se puso en contacto con el hospital Woodlands, parte del sistema hospitalario Houston Methodist, para conocer su versión, pero hasta el momento de la publicación de este artículo no ha tenido respuesta.

«Insondablemente cruel»

Sin embargo, el caso de Weller coincide con otros relatados por médicos a este medio, en su estado y en otros con similares restricciones al aborto.

«Antes, a las pacientes con anomalías fetales letales — malformaciones cardíacas, renales o cerebrales importantes debido a las cuales el bebé nunca sobreviviría fuera del útero—y especialmente si tenían afecciones médicas de alto riesgo como la presión arterial alta, enfermedad renal o cáncer, solíamos ofrecerles la opción del aborto», le cuenta a BBC Mundo Mae Winchester, quien trabaja en un centro académico de Cleveland, Ohio, como especialista en medicina materno-fetal.

Son casos en los que «no importa lo que hagamos, el bebé no va a salir vivo, y es insondablemente cruel pedirles a las madres que sigan con el embarazo hasta los nueve meses arriesgando sus propias vidas».

Ecografía que muestra un embarazo extrauterino.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Ecografía que muestra un embarazo extrauterino.

Si bien la mayoría de las prohibiciones estatales al aborto contemplan excepciones cuando la vida de la mujer peligra, la falta de claridad sobre dónde se establece esa línea y el miedo a enfrentar demandas está llevando a algunos obstetras a consultar con abogados y comités de ética de hospitales sobre las decisiones relacionadas con la atención de rutina.

Equipos de abogados y comités éticos

La primera vez que Winchester buscó consejo legal antes de atender a una paciente fue inmediatamente después del cambio del panorama legal en el estado.

«Yo sabía lo que tenía que hacer a nivel médico. Llegó al hospital con sangrado, dolor, el nivel de células blancas alto, señal de que había infección, y con la frecuencia cardíaca muy alta, síntomas todos compatibles con la septicemia», potencialmente mortal.

Protesta a favor del aborto en Cleveland, Ohio.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Ante ese cuadro el estándar de cuidado es el aborto. Lo ha sido durante décadas. Pero necesitaba orientación en términos de una logística legal con la que no estaba familiarizada: ¿había formularios que debía firmar?, ¿debía buscar la aprobación de alguien más?… Quería asegurarme de que protegía a la paciente, a mí misma y a la institución, para que pudiera seguir proveyendo la misma atención en el futuro».

Es un procedimiento que ahora sigue con cada caso. «Tengo que obtener la aprobación de nuestros abogados antes de hacer nada. Y no puedo hacer lo que no me permiten hacer».

«Antes era muy natural ofrecer un amplio abanico de opciones reproductivas, pero ahora no podemos ayudar a las pacientes de esa manera —y hablo por mí y también por los otros médicos con los que he hablado — por miedo a que nos multen o encarcelen», reconoce Horton, obstetra en Texas. «Tengo una familia en la que pensar y que no quiero sacrificar».

La doctora Winchester también habla de preocupación y miedo, y no solo de médicos, sino también de enfermeras, anestesistas…

Preguntadas si han considerado dejar de practicar en sus estados, las doctoras reconocen que les pasa a veces por la cabeza, pero se mantienen firmes.

«Al final del día, que no haya obstetras en Texas solo perjudica a las mujeres», dice Horton.

Winchester coincide y va más allá: «Todo el mundo está muy asustado. Nadie más que las pacientes».

«Nos preocupa que el futuro de la ginecología y obstetricia en este estado (Ohio), porque si no formamos a la siguiente generación para que pueda llevar a cabo procedimientos para salvar, ¿cómo será esto para las pacientes en 20 años, en 40 años?».

Imagen de portada: Cortesía Marlena Steel

FUENTE RESPONSABLE: Leire Ventas; Corresponsal de BBC Mundo en Los Ángeles. 8 de agosto 2022.

EE.UU./Derechos de la Mujer/Aborto/Medicina/Salud

 

 

Los fármacos que retrasan el alzhéimer están cada vez más cerca de los pacientes.

NUEVO ESTUDIO

El avance imparable de la enfermedad alienta la idea de que no existe ningún tratamiento capaz de frenarla. ‘PLOS Biology’ publica un análisis de cuatro moléculas anti amiloide (la proteína implicada en el origen) y la conclusión es muy positiva.

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La población mundial envejece, y eso no es malo del todo; lo peor son las limitaciones, los problemas de salud y la dependencia que acarrea vivir hasta edades cada vez más avanzadas. Entre todas las enfermedades asociadas al envejecimiento, una de las más terribles es el alzhéimer, que golpea no solo a quien lo padece (un millón de personas solo en España), también a sus familiares y cuidadores. La Organización Mundial de la Salud estima que en el año 2030 habrá más de 56 millones de enfermos, y en 2050 superarán los 90 millones. Y lo peor: no hay ningún tratamiento que lo ataje, ni que retrase su aparición.

Al menos, esa es la idea que impera en la calle, pero en los laboratorios y centros de investigación, la realidad es muy diferente. En los últimos tiempos se han producido hallazgos relevantes relacionados con cómo se extiende la degeneración del cerebro, nuevos genes implicados en el mal, nuevas formas de detectarlo en la sangre, incluso algún ‘potencial’ nuevo fármaco. Sin restarles relevancia, los ciudadanos no alcanzamos a comprender su verdadero alcance y sentimos que quedan lejos de la cabecera de los pacientes.

Un anuncio alentador

Ahora, Christian Haass, del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, y Dennis Selkoe, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, anuncian para los próximos meses “un flujo crítico de nuevos datos de ensayos [de fármacos] en fase 3 [son seguros y funcionan] durante los próximos meses”, y defienden que “al contrario de lo que se suele escribir, la búsqueda de tratamientos para el alzhéimer avanza a buen ritmo”.

«La investigación biológica nos ha llevado a la cúspide de los tratamientos que verdaderamente retrasan la enfermedad» El alemán es abiertamente optimista y afirma: “La investigación biológica nos ha llevado recientemente a la cúspide de los tratamientos que verdaderamente retrasan la enfermedad”. Esos mensajes surgen a raíz del resultado de su trabajo para descifrar las bases moleculares de la enfermedad de Alzheimer (EA) y buscar explicaciones al escaso avance en los tratamientos. 

Hass y Selkoe han analizado las alteraciones en la proteína beta amiloide -que comienzan dos décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas del mal-, y los ovillos de la proteína TAU, ambas características de la EA, y también han examinado el papel que tiene la microglia (un tipo de células del sistema nervioso que actúan como células inmunes).

Foto: iStock.

Después, han revisado los ensayos clínicos de cuatro anticuerpos monoclonales que durante la investigación demostraron su capacidad para eliminar las placas de beta amiloide, pero después su efecto en los pacientes no fue tan evidente.

Los porqués del fracaso

En un artículo publicado en ‘PLOS Biology, los neurólogos argumentan qué es lo que ha podido suceder para que, finalmente, los ensayos con esos medicamentos se detuvieran y, excepto uno, adacan umab (que cuenta con una polémica aprobación de la FDA americana, pero no de la Agencia Europea del Medicamento), no hayan llegado a la fase de comercialización. 

Su conclusión es que “trasladar la ciencia preclínica de los fármacos anti amiloides a un claro beneficio clínico ha sido logísticamente difícil y plagado de errores”. Pero confían en que con los nuevos biomarcadores y técnicas de imagen se podrán escoger mejor a los participantes en los estudios y completarlos hasta el final.

Entre el deseo y la realidad

Eso es lo que creen (o quieren creer) los autores del artículo de ‘PLOS Biology’. Pero ¿de verdad hay que pensar que pronto habrá medicamentos que ralenticen la EA? Alberto Rábano, neuropatólogo y director del banco de tejidos de la Fundación Cien, también piensa que se están produciendo cambios importantes en el estudio de fármacos contra los depósitos de beta amiloide. 

“Los nuevos ensayos, algunos de los cuales proporcionarán resultados clave en los próximos meses, se han basado en diferentes estrategias de diseño y selección de los anticuerpos utilizados, en nuevas vías de administración de los fármacos, en periodos de administración más prolongados y en una selección más precisa de los pacientes”, explica a El Confidencial.

Foto: iStock.

De esto a pensar que en poco tiempo los fármacos estarán aprobados para su uso, hay un trecho. “Es imposible hacer una predicción precisa de este tipo, porque, aunque algunos fármacos demostraran alguna eficacia en los próximos meses, los procesos de aprobación por las correspondientes agencias (FDA y la Agencia Europea de Medicamentos) llevarían al menos uno o dos años adicionales”, indica Rábano. “Lo que podemos decir es que algo que hace tiempo podíamos esperar que tardara no menos de 10 años, en este momento podríamos estimar, con prudencia, que podría tardar menos de 5 años”.


Además de pronto, lo deseable es que los medicamentos estuvieran disponibles para todos los afectados, un anhelo que, siendo realistas, es difícil que sea real. En primer lugar, porque la prioridad no será igual para todos los enfermos. 

“Por lo que conocemos de la biología de la enfermedad y de sus fases de desarrollo, tal como las podemos estudiar en el cerebro post mortem, es esperable que los primeros beneficiarios de este tipo de fármacos serán los que ya han desarrollado lesiones iniciales de alzhéimer en su cerebro pero aún no han dado lugar a síntomas clínicos, o en los que el deterioro cognitivo es aún leve”. 

Los pacientes con demencia ya instaurada tienen por delante muchos años de vida y necesitan nuevas generaciones de fármacos Es decir, el mejor momento para tratar es antes de que la enfermedad se manifieste o nada más comenzar los síntomas. “Es, precisamente, el enorme desarrollo de la investigación en biomarcadores el que permitirá definir con precisión las características de la población en riesgo de desarrollar demencia que se pueda beneficiar de estos tratamientos”, concreta este responsable de la Fundación Cien. 

Sin embargo, subraya, “pensando más a largo plazo, no debemos olvidar a los pacientes con demencia ya instaurada, que tienen por delante muchos años de vida en una situación de creciente dependencia y fragilidad, cuya calidad de vida sería esperable que pudiera mejorar también con nuevas generaciones de fármacos».

Imagen de portada: Istock

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Ángeles Gómez. 21 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Salud/Medicina/Salud Mental.

 

El cirujano que ha salvado miles de vidas gracias a que un daño cerebral le cambió la personalidad.

Stephen Westaby publicó sus memorias en dos libros: «Vidas frágiles: las historias de vida y muerte de un cirujano cardíaco en la mesa de operaciones» (2017) y «El filo de la navaja: el corazón y la mente de un cirujano cardíaco» (2019).

Stephen Westaby ha operado más de 12.000 corazones y estima que salvó al 97% de sus pacientes.

Eso, ya de por sí, es impresionante.

Pero Westaby, actualmente con 73 años, es además un pionero innovador, reconocido internacionalmente por haber ayudado a desarrollar y refinar el uso de bombas cardíacas, corazones artificiales y tecnología de apoyo circulatorio para impulsar la sangre por todo el cuerpo.

Sin embargo, relata, su carrera profesional habría sido muy distinta de no ser por un golpe que recibió cuando tenía 18 años.

Aunque siempre tuvo clara su vocación. Westaby supo a qué quería dedicar su vida cuando un programa de televisión lo cautivó a los 7 años de edad.

Tras ver una máquina cardiopulmonar en acción en la entonces nueva serie médica de la BBC «Your Life in Their Hands» (Tu vida en sus manos), decidió convertirse en cirujano cardíaco.

El abuelo

La enfermedad de su adorado abuelo y su agonizante muerte cimentaron su decisión.

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«Un día estábamos paseando al perro y él se agarró el pecho y cayó de rodillas. Después de aproximadamente media hora se levantó y nos fuimos a casa», le contó al programa BBC Outlook.

«No sabíamos que lo que había tenido era un ataque al corazón. Después lo vi tener otro y otro, y luego hundirse en una insuficiencia cardíaca grave, que lleva a una existencia miserable.

«Finalmente un día llegué a casa de la escuela y vi el auto del doctor afuera de la casa de mi abuelo. Me colé muy silenciosamente y vi a mi abuelo morir azul sin poder respirar».

Fue ese mismo abuelo quien percibió que su nieto contaba con una habilidad muy preciada para un cirujano.

«Se dio cuenta de que yo era ambidiestro. Me enseñó a pintar y vio que podía dibujar con ambas manos».

Aunque era predominantemente diestro, podía manipular un bolígrafo, un pincel (y eventualmente instrumentos quirúrgicos) con cualquier mano.

Con esa destreza y una conciencia espacial inusualmente precisa que le permitía dibujar bien, ya contaba con dos puntos a su favor para convertirse en lo que deseaba.

Pero había uno en contra, y muy grande.

Timidez

«Los cirujanos necesitan el temperamento adecuado», explicó Westaby en un artículo del diario Daily Mail.

«Tienes que ser capaz de explicar la muerte a los familiares en duelo. Tienes que tener la valentía de relevar a tu jefe cuando se cansa, las agallas para aceptar la responsabilidad del cuidado postoperatorio de los bebés pequeños o para enfrentar catástrofes en la sala de trauma».

«Yo era un niño tímido, modesto, sin pretensiones, que se asustaba de su propia sombra».

Tanto que, cuando le ofrecieron la oportunidad de estudiar en Cambridge, una de las mejores universidades del mundo, la rechazó pensando que se sentiría fuera de lugar.

Jugadores de rugby peleando por la pelota

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Durante un partido de rugby, Westaby recibió un golpe en la cabeza que le fracturó el hueso frontal del cráneo.

Optó en cambio por Charing Cross Medical School en Londres, pensando que allá podía pasar más desapercibido. Y así fue. Al principio, su vida universitaria transcurrió sin que se destacara ni para bien ni para mal.

Lo que sí hizo fue aprender a jugar rugby, lo que le cambió la vida.

El golpe

En 1968, «fuimos de gira jugando rugby. Un día gris de invierno nos enfrentamos a un equipo de Cornualles, que tenía jugadores muy rudos y recibí un golpe en la cabeza que me fracturó el hueso frontal del cráneo».

«En los vestuarios estaba viendo estrellas y, en lugar de llevarme a un hospital, esos estudiantes de medicina me llevaron al pub. Después de varias pintas de cerveza y caer inconsciente, amanecí al día siguiente muy enfermo».

Ahora sí lo enviaron al hospital. No sólo se perdería de seguir en la gira de rugby sino que ese podría haber sido el final de su carrera médica.

Pero el incidente, extrañamente, tuvo todo el efecto contrario.

Stephen Westaby

«La cirugía, para mí, no es un trabajo, siempre ha sido una compulsión. Si pudiera hacerlo todo el día y la mayor parte de la noche, eso es lo que haría».

«La primera noche en el hospital, yo, ese chico introvertido y tímido, le coquetee a la enfermera que me estaba cuidando».

Cuando trataban de atenderlo, respondía agresivamente, como nunca lo habría hecho antes.

Algo había cambiado.

Sin miedo

Los rayos X revelaron una pequeña grieta en el hueso frontal del cráneo.

«El traumatismo craneal afectó la parte de mi cerebro responsable del razonamiento crítico y la prevención de riesgos. Esto explicaba mi nueva falta de inhibición, mi irritabilidad y agresión ocasional».

«Las pruebas de los psicólogos mostraron que obtuve una puntuación alta en algo llamado ‘inventario de personalidad psicópata’, y el psicólogo me dijo: ‘No te preocupes, la mayoría de los grandes triunfadores son psicópatas. Particularmente los cirujanos».

«Se esperaba que volviera a la normalidad cuando bajara la hinchazón, pero afortunadamente para mí no fue así».

Lo que hizo la lesión en la cabeza fue quitarle el miedo y las inhibiciones.

Pintura de Keith Holmes de una válvula de reemplazo lista para ser colocada en el corazón de un paciente. Dos de las tres manos son del Dr. Stephen Westaby; la tercera, de un colega.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Pintura de Keith Holmes de una válvula de reemplazo lista para ser colocada en el corazón de un paciente. Dos de las tres manos son del Dr. Stephen Westaby; la tercera, de un colega.

«Repentinamente me convertí en el secretario social de la escuela de medicina que organizaba los bailes del hospital, y poco después en el capitan de rugby y de críquet».

«Parecía inmune al estrés y me convertí en un tomador de riesgos habitual, un adicto a la adrenalina que anhelaba constantemente la emoción. En resumen, salí de la experiencia de la lesión en la cabeza desinhibido y despiadadamente competitivo».

Westaby tenía ahora «la mezcla completa de habilidades para un cirujano exitoso»: coordinación, destreza manual y audacia.

«Lo que menos quieres es ser un cirujano asustado».

Corazón mecánico

Westaby vivió las siguientes cuatro décadas en esa zona tensa entre la vida y la muerte, marcada por el sonido de los latidos del corazón.

Entre otras cosas, se especializó en el complicado campo de la cirugía pediátrica o de operación de bebés, y desarrolló un método de cirugía cardíaca sin cuidados intensivos.

Pero había un área que lo deslumbraba: el potencial de los corazones artificiales.

Westaby en un episodio de "Tu vida en sus manos", la serie que lo inspiró a los 7 años.

Westaby en un episodio de «Tu vida en sus manos», la serie que lo inspiró a los 7 años.

«Se puede ayudar a las personas con insuficiencia cardíaca, pero los trasplantes de corazón son muy raros. Necesitas que alguien muera para que te proporcione ese órgano».

«Siempre pensé que tenía que haber una mejor manera, una solución mecánica».

Pero los corazones artificiales eran demasiado grandes, voluminosos y poco prácticos.

«Un día, en 1993, conocí a un ingeniero que trabajaba en corazones artificiales llamado Robert Jarvik».

Fue el comienzo de una asociación que revolucionaría la cirugía cardíaca.

Jarvik había inventado una bomba que ayudaba a hacer circular la sangre por el cuerpo, pero no sabía cómo mantenerla encendida. Ahí es donde entró el Dr. Westaby. Juntos crearon el Jarvik 2000, una miniatura de turbina a batería.

«La primera persona en tener un Jarvik 2000 fue un hombre de 59 años llamado Peter Houghton».

En el laboratorio de investigación de Oxford le habían dicho a Westaby que sólo podía colocar el dispositivo a un paciente cuya expectativa de vida fuera de pocas semanas.

«Cuando lo llevaron a mi oficina en una silla de ruedas, sus tobillos estaban hinchados, sus labios azules, su vientre hinchado. Me recordó a mi abuelo justo antes de morir y por eso estaba desesperado por ayudarlo».

Peter viviría otros 8 años, mucho más que cualquier persona con un corazón artificial en ese momento.

Mientras tanto, Westaby estaba ganando fama, y no solo en los círculos médicos. En 2004 recibió una llamada con ecos del pasado.

«Eran unos productores de televisión que querían hacer un programa llamado ‘Tu vida en sus manos’ conmigo».

«Automáticamente les dije que estaría encantado de hablar con ellos porque ese fue el programa que vi cuando tenía 7 años».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 5 de junio 2022.

Sociedad/Cirugia/Medicina/Salud

 

 

 

El alzhéimer podría estar ligado al ritmo circadiano, según un estudio.

ELIMINACIÓN DE UNA PROTEÍNA LIGADA A LA ENFERMEDAD

Investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer señalan que los hábitos de sueño saludables son imprescindibles para evitar riesgos de esta enfermedad.

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El alzhéimer es una enfermedad que causa demencia y deterioro en la memoria, el pensamiento y el comportamiento del ser humano. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, en 2019 en España había 800.000 personas que padecían dicha enfermedad, por lo que es común la preocupación entre los familiares de los pacientes o público general en relación con la patología.

Poco a poco, estudios científicos van esclareciendo las causas y cómo atajar dicha demencia. Por ejemplo, por qué las mujeres lo padecen más. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Ahora, un grupo de científicos de Estados Unidos ha abierto un camino a posibles terapias para combatir el alzhéimer.

Y han llegado hasta dicha observación gracias al vínculo que han descubierto entre la enfermedad de Alzheimer y el ciclo circadiano de cada persona. Su investigación, publicada en ‘PLOS Genetics’, habla de la capacidad del cerebro de eliminar una proteína ligada a esta demencia y el ritmo circadiano.

Ritmo circadiano y alzhéimer

El estudio se llevó a cabo en el del Instituto Politécnico Rensselaer, en Nueva York, y se enfocó en las enfermedades neurodegenerativas. Los científicos indagaron si la interrupción del sistema circadiano se asocia con enfermedades como la diabetes, el cáncer y el alzhéimer.

De acuerdo con los autores, el sistema circadiano se compone de un conjunto central de proteínas de reloj que anticipan el ciclo día/noche provocando oscilaciones diarias en los niveles de enzimas y hormonas, afectando a parámetros fisiológicos como la temperatura corporal y la respuesta inmunitaria.

Conociendo esto, los científicos estudiaron una señal reveladora del alzhéimer, que son placas de la proteína amiloide-beta 42 (AB42) formadas en el cerebro. Por otro lado, también se centraron en los macrófagos, células inmunitarias que buscan y destruyen este material no deseado, incluida la AB42.

Cómo oscila el nivel de enzimas relacionadas con el alzhéimer.

Por esta razón, los investigadores se centraron en el control circadiano de los macrófagos y cómo oscilaban sus niveles de enzimas. Ellos notaron oscilaciones en las enzimas que ayudan a producir dos proteínas en la superficie de las células de los macrófagos, el proteoglicano de sulfato de heparán y el proteoglicano de sulfato de condroitina, que se sabe que juegan un papel en la regulación de la eliminación de AB42.

Tras una serie de experimentos, los científicos del Instituto Politécnico Rensselaer establecieron que la cantidad de AB42 ingerida por macrófagos sanos oscila con el ritmo circadiano. También midieron los cambios diarios en los niveles de proteoglicanos de sulfato de heparán y los de condroitina.

Después de realizar sus observaciones el equipo descubrió que cuando la producción de estos proteoglicanos estaba en un nivel bajo la ingestión de la proteína AB42 aumentaba. Por tanto, estas células son inhibidoras e impiden que los macrófagos eliminen AB42, ligada al alzhéimer.

Sin embargo, los científicos todavía no han encontrado el porqué esa célula impide a la otra actuar. «Lo que está claro es que todo está cronometrado por el reloj circadiano», relata la autora Jennifer Hurley en un comunicado. Ella misma indica que, definitivamente, «hay una relación» entre los proteoglicanos y la proteína AB42.

La importancia del sueño en el alzhéimer

La científica también explica que esta relación entre ambos tipos de células también puede ayudar a desarrollar terapias que fomenten una eliminación mayor de AB42, y así prevenir daños en el cerebro.

Por otro lado, el estudio señala la importancia de los hábitos de sueño saludables para evitar que la proteína amiloide-beta 42 (AB42) forme grumos en el cerebro. «Un patrón de sueño saludable podría ser importante para aliviar algunos de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, y este efecto beneficioso podría ser impartido por un tipo de célula inmunitaria llamada macrófago».

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: TecnoXplora. España. Por Sara Sendino. 8 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental/Alzhéimer/Medicina/Ciencia

Cómo tus uñas te advierten sobre tu salud y ayudan a detectar enfermedades.

Cuidar las uñas es mucho más que ir a salones de belleza o de manicura. Esta parte del cuerpo, también denominada con el término técnico de placa ungueal, puede indicar diversos problemas de salud.

Es importante prestar atención a los cambios de color, la aparición de manchas y otros componentes que sirven de alerta para muchas enfermedades. Cuando esto ocurre, lo recomendable es buscar un dermatólogo para que evalúe individualmente cada caso y realice exámenes como hemogramas y otros que pueda determinar el médico.

Cuando se sospecha algo grave, el especialista puede ordenar una biopsia.

Hay enfermedades que son sistémicas, que afectan a una o más regiones del cuerpo, que se presentan tanto en los pies como en las manos. Los problemas más comunes son causados ​​por condiciones renales, cutáneas, hepáticas, endocrinas, nutricionales y autoinmunes.

La buena noticia es que ciertas variaciones de las uñas no siempre indican un problema grave, a menudo son causadas por la rutina.

«La uña del pie está menos cuidada y, a veces, sufre más problemas. La uña de la mano, por ejemplo, puede volverse más amarilla y gruesa», dice Valéria Zanela Franzon, dermatóloga y profesora del curso de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Paraná (Pucpr).

Compartimos a continuación algunas señales que pueden indicar problemas y merecen atención:

Uñas blancas

El color debe tenerse en cuenta cuando una persona nota un cambio fuera de lo normal. En el caso de la pigmentación blanca, el tono más claro puede indicar micosis, psoriasis, neumonía e incluso insuficiencia cardíaca.

La falta de algunos nutrientes, la desnutrición y una dieta baja en alimentos proteicos también provocan el cuadro.

Uñas blancas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las uñas pálidas pueden revelar anemia.

«Tener una uña más pálida también puede indicar anemia. Es causada por la falta de hierro y puede hacer que la uña tenga forma de cuchara y sea más cóncava», destaca Juliana Piquet, dermatóloga y miembro efectivo de la Sociedad Brasileña de Dermatología y de la Sociedad Americana de Láser para Medicina y Cirugía.

También existe la llamada leuconiquia, en la que pueden aparecer manchas blancas en la región de la uña debido a un cambio en la estructura, pero es inofensiva y no indica un cambio en el cuerpo.

Para tratar estas condiciones, los médicos generalmente piden al paciente que investigue la causa del problema. Por ello, se recomienda realizar varias pruebas y seguimiento con un dermatólogo y especialistas relacionados con la enfermedad de origen como cardiólogos, nutricionistas y otros.

Uñas amarillentas

El color se puede caracterizar por herencia genética o por el envejecimiento de la uña, dejándola más gruesa y con un tono amarillento.

También puede resultar de la pigmentación causada por micosis y hongos específicos. En casos más severos, también indica condiciones como psoriasis, VIH y enfermedad renal.

Uñas amarillas.

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES.Las uñas amarillas pueden revelar varias enfermedades.

Los fumadores también pueden cambiar el tono de las uñas, debido al contacto directo con el cigarrillo. Lo más común es que se presente en las uñas de los dedos pulgar e índice.

Uñas con puntos blancos

Conocidos como «pitting», estos pequeños puntos pueden aparecer solos y espaciados en la uña.

Están relacionados con la dermatitis atópica, la psoriasis y otras afecciones de la piel y el cabello.

«Cuando el orificio está bien, puede estar relacionado con la alopecia areata. En ese caso, hay que tratar la enfermedad de base, que es la condición en el cabello», explica Juliana Toma, dermatóloga de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) y con un posgrado del Instituto Sirio-Libanés. En casos raros, también pueden indicar infecciones de transmisión sexual como la sífilis.

Uñas con puntos blancos.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los puntos blancos están relacionados con la dermatitis atópica.

Uñas azuladas

Aunque es más raro, esta pigmentación puede aparecer por el uso de medicamentos específicos. Uno de los más comunes son los que tratan el acné y los antipalúdicos que se utilizan para tratar la malaria.

Cuando esto ocurre, el médico debe valorar si es necesario suspender un determinado fármaco y proceder con una nueva línea terapéutica. «Se observa si la uña es la única manifestación y efecto secundario aceptable», añade Valéria Zanela Franzon, de la Pucpr.

Uñas con micosis recurrentes

Las micosis son causadas por hongos y pueden reaparecer cuando se suspende el tratamiento. Cuando el seguimiento no se realiza de forma adecuada, los hongos pueden reaparecer con frecuencia.

El problema aparece con mayor prevalencia en las uñas de los pies y debe tratarse hasta por seis meses. En las manos se recomienda tratarlo durante tres a cuatro meses. Lo ideal es que la persona respete el momento adecuado de cada medicamento y espere a que el médico diga cuándo puede suspender los cuidados necesarios.

Uña con micosis.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las micosis son causadas por hongos.

Paralelamente, se recomienda evitar situaciones y lugares que lo expongan al riesgo de contaminación, como piscinas, saunas, zapatos ajustados y calientes.

Uñas con líneas

Conocidas como las líneas de Beau, son similares a las líneas horizontales y pueden aparecer después de una fiebre alta o de tratamientos de quimioterapia. Cuando ocurre un trauma en el área es normal que se formen líneas en este lugar, dejando la uña más arrugada.

Cuando las líneas son oscuras y aparecen en un solo dedo, la imagen puede indicar un melanoma, que es un cáncer de piel.

Uñas quebradizas

La causa más frecuente, según los expertos, es el contacto con productos químicos que resecan las uñas y los dedos. Lo ideal es siempre aplicar crema en esta parte del cuerpo y dejar la piel bien hidratada.

Uñas quebradizas.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El contacto con productos químicos puede causar uñas quebradizas.

Otro motivo muy habitual es una dieta baja en proteínas, biotina (también conocida como B7) y otras vitaminas del grupo B. En el caso de pacientes vegetarianos y veganos, lo ideal es complementar la B12 y otros nutrientes para evitar que las uñas se rompan con frecuencia.

Uñas rojas

El tono rojizo, especialmente en forma de media luna, puede indicar la presencia de enfermedades reumatológicas como el lupus y la artritis reumatoide.

El enrojecimiento alrededor de la piel en esta región puede ser causado por hongos y bacterias, que «invaden» la uña después de quitar la cutícula. «La cutícula es protección. Culturalmente la quitamos, pero lo ideal es no hacerlo. Se recomienda hidratar y no forzar», dice Piquet.

Uñas onduladas

Esto se debe principalmente a la eliminación semanal de cutículas. Pueden surgir rizos debido a la fuerza excesiva de la espátula y otros materiales durante el esmaltado.

Los especialistas también advierten y contraindican la colocación de uñas de gel. El proceso de eliminación es agresivo y puede dejar la capa de la uña muy débil y magullada.

Uñas de difícil cicatrización

Cuando hay problemas de curación relacionados con esta parte del cuerpo, puede ser una indicación de diabetes. Esto se debe al proceso circulatorio, que puede estar asociado a la enfermedad e incluso al sangrado.

«La diabetes más avanzada deja la circulación deficiente. La uña se vuelve fea, gruesa y con manchas. Incluso puede tener puntos negros que se conocen como hemorragia en astilla», concluye Piquet.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Priscila Carvalho. Rio de Janeiro. BBC News Brasil. 8 de julio 2022

Brasil/Ciencia/Medicina/Salud

 

Los smartphones están destrozando nuestra memoria. La gran pregunta es que si debería importarnos.

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«No puedo hacer nada durante más de quince minutos sin mirar el móvil». Arrancando con esa frase, recorríamos hace unas semanas los problemas y ansiedades de una generación que vive «eternamente desconcertada»

El eco del reportaje ha sido profundo y nos ha llevado a hacernos una pregunta: Más allá de la anécdota, más allá de la sensación generalizada… ¿es posible que esa desconcentración esté teniendo efectos a largo plazo en nuestra memoria, nuestra atención y en nuestras capacidades cognitivas?

¿Nos están cambiando los móviles? ¿Nos está cambiando internet? El debate no es tanto si la memoria (la atención u otras capacidades cognitivas) cambian con el uso de los dispositivos móviles. Eso es una trivialidad. 

Cambian, vaya que si cambian. Y no solo cambian funcionalmente, también lo hacen a nivel estructural y a todos los niveles. Las mismas pantallas han modificado sustancialmente nuestra corteza somatosensorial; o sea, han cambiado la forma en que tocamos el mundo.

No hay que olvidar tampoco que, como nos explicaba Manuel Sebastián, investigador de la Unidad de Cartografía Cerebral de la Universidad Complutense, «sabemos que el texto que incluye enlaces (hipertexto) parece recordarse peor en general, lo que es totalmente lógico porque constituyen distractores y el papel de la atención es crítico en el recuerdo».

Cambios, cambios y más cambios. Esto tiene implicaciones importantes en la medida en que trabajamos en ambientes virtualmente muy enriquecidos y que, por el hecho de estarlo, nos impiden procesar y nos dificultan la concentración. Y sin concentración, los recuerdos se vuelven quebradizos. Esto se da a niveles muy básicos que afectan también a los recuerdos que ya tenemos: cuando optamos por buscar la información en Google en lugar de intentar recordarlo estamos impidiendo que ese tipo de información pase a nuestra memoria.

Pero, ojo, esto es normal. «El hecho de que la información se procese de forma diferente, no es necesariamente malo», nos contaba Sebastián. 

Nuestro cerebro se pasa la vida reorganizándose) y las tecnologías de la información nos llevan afectando desde los primeros pictogramas. De hecho, como señalaba en The Observer, Chris Bird, profesor de neurociencia cognitiva en la Facultad de Psicología de la Universidad de Sussex, “siempre hemos descargado cosas en dispositivos externos, como escribir notas, y eso nos ha permitido tener vidas más complejas. 

No tengo ningún problema con el uso de dispositivos externos para aumentar nuestros procesos de pensamiento o de memoria. Lo estamos haciendo más, pero eso libera tiempo para concentrarnos, enfocarnos y recordar otras cosas”.

El problema son las consecuencias que pueden tener. El problema es saber si todas estas consecuencias positivas pueden tener algún problema asociado. El ejemplo más claro es el hipocampo. Esta área del cerebro está muy relacionado con la orientación espacial. De hecho, la idea de que los taxistas de Londres lo tienen hiperdesarrollado es un lugar común en el mundillo de la neurociencia. Pero, ¿qué pasa si dejamos de necesitar orientarnos? ¿Qué pasa si empezamos a recurrir a los mapas del móvil de forma desproporcionada y el hipocampo acaba por subdesarrollado?

Sobre todo, porque en el cerebro rara vez hay algo que tiene un solo uso. Oliver Hardt, de la Universidad McGill de Montreal, decía que «la densidad reducida de materia gris en esta área del cerebro va acompañada de una variedad de síntomas, como un mayor riesgo de depresión y otras psicopatologías, pero también ciertas formas de demencia». Estamos lejos de tener una relación causal, pero si Hart está en lo cierto “el costo de esto podría ser un enorme aumento de la demencia» (y, a largo plazo, del Alzheimer). Esto, con una población mundial cada vez más longeva, sí que es un problema.

Unas consecuencias sobre las que estamos investigando… El problema, como siempre, es que no es sencillo saber de qué estamos hablando. En EEUU hay un estudio que está siguiendo a más de 10.000 niños año tras año para saber cómo afecta exactamente el teléfono móvil al desarrollo neurocognitivo.

Los primeros estudios lo tienen claro: hay una relación entre el adelgazamiento cortical y la tecnología. Lo que no sabemos a ciencia cierta es qué significa eso. Sobre todo, porque ese adelgazamiento es algo que surge de forma natural con el tiempo; es decir, no sabemos si están madurando antes, o están envejeciendo más rápido.

…pero que nos ha ganado la mano. Al fin y al cabo, el teléfono móvil (la informática en general) se ha comido el mundo. Está en todos lados, por todas partes: hay muy poca gente que no esté metido en este gran experimento social masivo. ¿Qué ocurre si descubrimos que lo que perdemos por el uso de la tecnología no se ve compensado como ha pasado históricamente hasta ahora? Es cierto que, por ahora, no hay datos sólidos que nos obliguen a enfrentarnos a esa pregunta; pero cada vez parece más cercano el día en que tengamos que tomar cartas en el asunto.

Hace unos años, el filósofo Antonio Diéguez defendía que la idea de que «no se le pueden poner puertas al campo» en relación con la tecnología era más un mensaje político, interesado, de relaciones públicas e intereses cruzados que una realidad. Ese parece ser el gran reto de la actualidad: desarrollar los mecanismos sociales necesarios para recuperar el control sobre lo que es bueno o malo para nosotros mismos.

Imagen de portada: Por Mika Baumeister

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Javier Jiménez. 5 de julio 2022.

Sociedad/Medicina/Salud/Neurociencia/Smartphones/Cambios

Siempre hemos pensado en la dislexia como un déficit. La ciencia tiene otra teoría: “exploradores de lo desconocido”.

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¿Y si tuviéramos que cambiar nuestra forma de entender la dislexia? Es la duda que ha planteado recientemente un equipo de la Universidad de Cambridge en un artículo publicado en la revista Frontiers of Psychology. Los investigadores proponen pasar de ver la dislexia como una enfermedad a verla como una estrategia evolutiva de especialización.

¿Qué es la dislexia? La dislexia, tal y como la entendemos hoy por hoy, es un trastorno del aprendizaje que afecta a entre un 3 y un 20% de la población, aunque como deja entender esta gran horquilla, es difícil obtener una estimación precisa de la prevalencia de este trastorno. El rasgo característico de la dislexia es la dificultad para la lectura, el cual no va acompañado de otros problemas en lo que a inteligencia y capacidad visual se refiere.

La dislexia una Dificultad Específica de Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico que se manifiesta en las zonas del cerebro que procesan el lenguaje. Se trata de una enfermedad con fuerte componente hereditario, aunque también aparece vinculada a factores de riesgo ambientales y circunstanciales como los nacimientos prematuros o la exposición a determinadas sustancias como tabaco y alcohol.

Una nueva teoría sobre la dislexia Un grupo conformado por dos investigadores británicos, ha propuesto una visión que podría cambiar este marco. Para estos, las personas afectadas por la dislexia simplemente estarían especializadas en la “búsqueda cognitiva exploratoria”, lo cual implicaría no un problema neurocognitivo sino una estrategia adaptativa humana. Los autores explican en su artículo que la mayor parte de la investigación en dislexia ha percibido ésta como un “déficit”. Sin embargo, proponen que ésta también viene acompañada de ventajas que compensaran en buena medida los déficits, lo cual explicaría su alta prevalencia.

Los autores aluden a un “sesgo explorador”. Esto es, que las personas con dislexia tendrían cerebros más enfocados en lo exploratorio en comparación con el resto de personas. Éstas últimas estarían más enfocadas en lo explotativo en contraposición a lo exploratorio. Esto dejaría una sociedad con dos grupos con habilidades complementarias, y otros con un perfil centrado en aprovechar los recursos existentes, y otros con afán por la búsqueda de nuevos recursos, que englobaría a las personas con dislexia.

¿Por qué es relevante la diferencia? Este análisis podría decirnos un poco más sobre la evolución humana, pero según explican sus autores en la nota de prensa en la que anunciaban el artículo, esta teoría cambiaría nuestra perspectiva de la dislexia como una enfermedad. En palabras de Helen Taylor, “La visión de la dislexia centrada en el déficit no cuenta la historia completa.”

Los problemas causados por la dislexia son achacados a una incompatibilidad, a tener que elegir entre la exploración de nuevos conocimientos y la explotación de la información ya existente. Es decir, que aunque la dislexia cause perjuicio, también viene acompañada de ventajas cognitivas, una mayor habilidad en el descubrimiento, la creatividad o la innovación. “Esta investigación propone un nuevo marco para ayudarnos a entender mejor las fortalezas cognitivas de las personas con dislexia”, concluye Taylor.

Hay otra noción que destacan los autores del texto, y es la percepción de la humanidad no como una especie adaptada a un contexto concreto sino a una adaptada “a la variabilidad en sí misma.

La «búsqueda cognitiva». Los autores hablan de un intercambio entre cualidades, de tener que renunciar a ciertas capacidades en favor de otras. En este caso la exploración y la explotación. La idea de búsqueda cognitiva está vinculada a este intercambio. Muy vinculado a esto aparecería la idea de la “cognición complementaria”, en este caso la idea de que estas alternativas son complementarias y que la existencia de individuos con distintos rasgos favorece el desarrollo del grupo a través de la cooperación.

Aquí la exploración incluiría la búsqueda de “lo desconocido”, en contraste a la explotación, una habilidad relacionada con conceptos como refinamiento, eficiencia y selección.

Un cambio aún por definir. El artículo presenta una teoría que acompaña de diversas pruebas encontradas en la literatura. Sin embargo conviene tener en cuenta que se trata simplemente de una teoría, una propuesta de marco conceptual que involucraría un cambio radical en cómo percibimos una condición que solo en España afecta a más de cuatro millones y medio de personas.

La propia tarea de definir el concepto de enfermedad es compleja, puesto que no existen criterios plenamente objetivos, mucho más cuando hablamos de la psicología. La dislexia no sería la primera enfermedad en dejar de serlo, la “lista de enfermedades” no es un concepto cerrado, cambia conforme avanza nuestra comprensión sobre nuestro propio cuerpo. Lograr un mejor conocimiento es un paso indispensable para llegar al objetivo que debemos alcanzar, mejorar la calidad de vida de las personas, independientemente de que su problema sea causado por una enfermedad u otro tipo de condición.

Imagen de portada: Thought Catalog

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Pablo Martínez-Jurado. 27 de junio 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Medicina/Psicología/Dislexia

Covid: 4 extraños síntomas de los que quizás no hayas oído hablar.

Si lo deseas; por favor mira el siguiente enlace.

4 extraños síntomas del covid-19 de los que quizás no hayas oído hablar | BBC Mundo

Fiebre, pérdida de olfato y de gusto, tos, dolor de cabeza, moqueo nasal y dolor de garganta son signos de un posible contagio de coronavirus.

Se trata de los síntomas más conocidos, pero nuevos estudios confirman que no son los únicos.

En este video, te explicamos en qué consisten cuatro signos de covid de los que quizás no hayas oído hablar.

Estos raros efectos incluyen desde lesiones en la piel, hasta las llamadas «uñas covid», pasando por la pérdida de audición o acúfenos.

Son síntomas extraños, pero la buena noticia es que, según los expertos, tienden a desaparecer con el tiempo.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. 29 de junio 2022.

Pandemia de coronavirus/Medicina/Salud

 

La extraordinaria operación con la que unos médicos quemaron el tumor de un bebé en el útero para salvarle la vida.

«Escogimos ‘Ragnar’, el nombre de un guerrero incluso antes de saber que iba a tener que pasar por tanto», dice la periodista de 34 años Polyana Resende Brant, después de haber dado a luz a su primer hijo el 18 de mayo.

Al llegar al segundo trimestre de su embarazo, los exámenes comenzaron a dar indicios de la presencia de un tumor en la región del pecho del bebé. Era una condición rara, llamada secuestro pulmonar, en la que hay una masa que parece un pulmón, al cual le suministran sangre los vasos sanguíneos pero no tiene ninguna función específica.

«A pesar de que ese tumor no es maligno, es decir, no es un cáncer, estaba creciendo y comprimiendo los órganos del bebé, además de robar parte de la sangre del cuerpo y causar que se deposite agua en la región del pulmón», dice Danielle do Brasil, médica cirujana especializada en cirugía fetal en el Hospital Santa Lucía de Brasilia.

Allí recibió el caso luego de que Polyana hubiera buscado obstetras que se encargaran de casos de alto riesgo.

Cirugía fetal en la que un equipo médico brasilero quema un tumor dentro del vientre.

Los médicos le advirtieron a Polyana que si el embarazo continuaba sin ningún tipo de medidas quirúrgicas, su hijo no sobreviviría. Y aún si daba a luz de emergencia, Ragnar, quien apenas tenía 29 semanas de gestación, una edad considerada extremadamente prematura, podría morir también.

«Fue desesperante. Tenía que mantener la fe y buscar los mejores especialistas. Tenemos que valorar la ciencia y saber que puede ir de la mano de la fe. Es lo que mi esposo, quien estuvo a mi lado durante todos los procedimientos, y yo hicimos», dice la madre.

Polyana y Tiago

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIELLE DO BRASIL

La madre y el bebé estuvieron bajo vigilancia médica después de los dos procedimientos para quemar el tumor.

Como lo explicó la cirujana Danielle do Brasil, que también es especialista en casos de alto riesgo en el King ‘s College de Londres, la literatura médica establece que para un caso como el de Ragnar había que cauterizar uno de los vasos que distribuía sangre al tumor.

«Así que, con una aguja gruesa que contiene fibra láser dentro, podemos cauterizar ese vaso, la masa muere y luego es absorbida por el cuerpo. La idea era también remover el fluido del pecho para ayudar que los pulmones se expandieran», explica.

Polyana buscó otras opiniones, pero luego de escuchar a distintos expertos, accedió a la cirugía.

«Habíamos quemado el vaso perfectamente, y todo el equipo estaba bastante satisfecho. Pero desafortunadamente, después de 10 días, el tiempo que usualmente esperamos para ver si la técnica ofrecía beneficios, encontramos que la circulación del tumor había tomado otro camino, haciendo que la masa volviera a crecer e incrementando el fluido en el pecho», dijo la médica.

Imágenes de la cirugía en la que los médicos quemaron el tumor de un feto dentro del vientre de su madre

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIELLE DO BRASIL

En la izquierda, la médica recibe una aguja mientras le realizan un ultrasonido al feto para encontrar el tumor. En la derecha, Polyana, recibe la aguja que será utilizada para quemar el tumor.

El procedimiento sin precedentes

La cirujana dice que fue difícil compartir la noticia con los padres. «Ya habían oído de parte nuestra y de otros doctores que una segunda cirugía podría ser necesaria, pero las expectativas eran altas. Piensa en una pareja que imaginó durante una buena parte de su embarazo que su bebé podría morir».

«Pero de las dificultades nació la creatividad», dice Danielle do Brasil. El equipo decidió intentar no quemar un nuevo vaso sino que, mediante la misma técnica, destruir el tumor entero.

Polyana y su esposo aceptaron hacer el intento. «Hice todos los procedimientos con una sonrisa en la cara, tal como lo muestran las fotos, por tener la oportunidad para salvar a mi hijo. De alguna manera, cuando te conviertes en madre, nace una fuerza colosal».

La segunda intervención duró dos horas y media.

«Fue la más difícil de mi vida. En una cirugía fetal, no siempre sabemos los pasos de todo lo que va a ocurrir, no siempre tenemos claridad de lo que hay adentro. Tenía un objetivo móvil, que era el tumor, dentro de otro objetivo móvil, que era el líquido amniótico, y estaba tratando de alcanzar la masa con algo que no se podía mover: mi aguja», dice la cirujana, quien operó con la ayuda de la doctora Juliana Rezende, doctores residentes, el equipo de enfermeras y de anestesia.

Esta vez, el tumor no volvió a crecer, y Ragnar nació al término del embarazo, el 18 de mayo. La primera radiografía que se tomó luego de su nacimiento no mostró señales del tumor.

«En tres meses, haremos una tomografía de pecho, un examen más completo.

Nuestra expectativa es encontrar áreas con fibrosis debido a la cicatrización del tumor destruido. Y por supuesto que este bebé no necesite más cirugías», dice la médico.

Ahora, el equipo está recopilando los materiales de los procedimientos para enviar el reporte del caso a algunas revistas médicas para compartir la experiencia a la comunidad médica a nivel mundial.

Polyana y Ragnar

FUENTE DE LA IMAGEN – ARCHIVO PERSONAL. Ragnar nació el 18 de mayo, sin señales del tumor

Imagen de portada: ARCHIVO PERSONAL

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Brasil. Por Giulia Granchi. 24 de junio 2022.

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