El desconocido caso de Enriqueta Favez, la primera mujer que, vestida de hombre, ejerció la medicina en América.

Cuando lo amenazaron con examinar su cuerpo y pasearlo desnudo por las calles de Santiago de Cuba, el respetable doctor Enrique Favez no tuvo otro remedio que confesar su secreto mayor.

Había llegado a la isla cuatro años antes, en 1819, procedente de la colonia francesa de Guadalupe.

De su pasado se sabía poco: que había nacido en Suiza, en 1791, que estudió medicina en Francia, que fue médico de guerra y soldado en el frente de campaña de Napoleón, hasta que fue capturado y hecho prisionero por las tropas vencedoras del duque de Wellington.

Liberado poco tiempo después, pero derrotado, sin rumbos, y con su título y su pasado guerrero a cuestas, decidió cruzar el océano en busca de mejor fortuna.

Y en el oriente de Cuba la había encontrado: para 1823 ya era un renombrado cirujano, se había casado por la iglesia con una lugareña, una tal Juana de León, y llevaba una vida holgada y respetable, aunque salpicada por rencillas y altercados resultados de los usos y abusos del alcohol.

Pero esa no era la causa por la que el doctor Favez había sido llevado a los tribunales de Santiago de Cuba y por la que esa tarde del 6 de febrero de 1824, un grupo de médicos lo amenazaba con practicarle el examen físico ordenado por el juez.

El verdadero motivo era una denuncia en su contra presentada por su propia esposa, que aseguraba que el respetado médico, el venerado cirujano de Baracoa, el fiel marido de Juana de León no era, en realidad, lo que decía ser.

Baracoa

FUENTE DE LA IMAGEN – AFP

Enrique se estableció en Baracoa, una villa en el oriente de Cuba donde vivían muchos franceses que habían huido de la Revolución de Haití.

Cuando los médicos y los agentes de policía se preparaban para comenzar el examen, Enrique Favez trató de impedirlo y contó su dolorosa verdad a viva voz.

Pero fue inútil: los médicos y guardias lo desnudaron y revisaron su cuerpo, parte por parte, con cuidadosa minuciosidad.

En el informe del proceso judicial, que aún se conserva en el Archivo Nacional de Cuba, todavía pueden leerse los resultados de aquella inspección.

La persona examinada “se hallaba dotada de todas las partes pudendas propias del sexo femenino”, por lo que era “real y perfectamente mujer”.

El doctor Enrique era, en realidad, Enriqueta Favez.

La primera doctora de América

No se sabe en qué momento exacto la mujer dejó de identificarse a sí misma como tal.

El historiador cubano Julio César González Pagés, autor de Por andar vestida de hombre, la más completa investigación sobre la apasionante vida del personaje, lo ubica en algún punto a inicios del siglo XIX.

“Hay documentación histórica que muestra que Enriqueta estuvo casada con un soldado del ejército de Napoleón, que murió. Tuvieron un hijo, que también muere a los pocos días de nacer. A partir de entonces, es que comienza a vestirse de hombre y asumir una identidad masculina”, cuenta a BBC Mundo.

casa de enriqueta

Enriqueta nació en esta casa en Lausana, Suiza el 1 de abril en 1791. Era hija de Louis Elie Favez y Jeanne Elisabeth Cavent. (Foto: Cortesía de Julio César González Pagés).

Con pantalones y trajes militares, Enriqueta siguió a su marido en la guerra y luego, cuando éste murió en la batalla, ella tomó su posición en la línea de combate.

Estudió medicina en la Universidad de París, una profesión destinada exclusivamente a los hombres, y sirvió como doctor durante la campaña rusa de la guerra napoleónica, según la investigación realizada por el cubano Antonio Benítez Rojo para su novela biográfica Mujer en traje de batalla.

“Cuando viaja a América ocurre un proceso muy interesante, porque se convierte en la primera mujer en ejercer la medicina no solo en Cuba, sino también en América Latina”, asegura González Pagés.

De hecho, Elizabeth Blackwell, la británica reconocida internacionalmente como la primera mujer en practicar la medicina en el continente americano, nació en 1821, cuando ya Favez consultaba y operaba a sus pacientes en el oriente de Cuba.

“Otro elemento destacable de esta mujer en su profesión es que era cirujana. Cuando hace el examen para revalidar su título ante el Protomedicato de La Habana se convierte, además, en uno de los tres únicos médicos cirujanos en el área del Caribe en esa época”, añade el historiador.

Amante y esposa

Pero las marcas que dejó para la historia Enriqueta Favez no quedaron solo en ser la primera médica de América.

Su relación con Juana de León y la boda de ambas ante los altares y con los ritos de la Iglesia católica, supusieron también un antecedente inusitado para la época, para la región y para la historia.

Un gráfico de la época

Un gráfico de la época muestra el lado femenino y masculino de Enriqueta.

“Hasta donde se conoce no había antecedentes públicos de lesbianismo en América Latina y son también las primeras mujeres que se casan bajo los oficios de la iglesia en toda Hispanoamérica”, señala González Pagés.

En Cuba, no obstante, las diferentes investigaciones que se hicieron sobre el personaje intentaban justificar que no se trataba de una lesbiana, según el investigador.

“Cuando se lee el expediente del juicio al que la sometieron y las cartas entre ella y su esposa que fueron vendidas después, no queda duda que entre las dos había una auténtica relación lesbiana de mutuo consentimiento”, asegura.

Sin embargo, fue la propia Juana quien entregó a su esposo a las autoridades.

¿Por qué?

González Pagés considera que se trató de una razón social.

“Al parecer, una empleada de la casa llegó un día y vio a Enrique borracho sobre la cama, con la camisa desabotonada y le vio los senos. A partir de ahí, se comenzó a difundir el rumor y parece que Juana, ante el temor de lo que le pudiera pasar y de las presiones de su propia familia, decidió denunciar”, explica.

En la denuncia, conservada en el Archivo Nacional de Cuba, Juana de León argumentó que se casó con Enriqueta por las “circunstancias de orfandad y desamparo en que se veía”, aunque le fue imposible “sospechar que los designios de ese monstruo fuesen dirigidos a profanar los sacramentos”.

Acusó a Enriqueta de haber consumado “artificialmente” el matrimonio en forma “que la decencia no permite referir” y que se había aprovechado de ella “del modo más cruel y detestable, abusando de su buena fe, candor e inexperiencia”.

González Pagés, cree que las razones de Juana estuvieron más bien basadas en el temor.

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El proceso contra Enriqueta tuvo lugar en la ciudad de Santiago de Cuba.

“Si en el siglo XXI, asumir la sexualidad es algo que todavía cuesta en muchos lugares de América Latina, imagina en el siglo XIX. Es una decisión contradictoria la de Juana de León, pero comprensible”, asegura.

Tras el largo proceso judicial, “el más escandaloso de Cuba en el siglo XIX”, según Pagés, Enriqueta Favez fue expulsada de forma definitiva de todos los territorios de España en América.

De Enriqueta a sor Magdalena

Cuando el buque con destino a Nueva Orleans zarpó de La Habana a mediados de 1824, Enriqueta Favez dejó atrás las costas de Cuba, un oscuro pasado, un escándalo sexual y una trágica historia de amor.

Nadie fue a despedirla al puerto.

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En el Archivo Nacional de Cuba se conservan los documentos del juicio y la deportación de Enriqueta Favez. (Foto: Cortesía de Julio César González Pagés).

Su rastro se perdió en la historia hasta muchos años después, cuando una carta, remitida por una tal sor Magdalena, cruzó en barco la ruta de Nueva Orleans a La Habana y luego, siguió el trote de los caballos del Correo Real hacia Baracoa.

Pero Juana de León, la destinataria del documento, había muerto tiempo antes.

Sor Magdalena, la monja médico que se había presentado primero como partera en Veracruz y que luego atendió a los enfermos en la congregación de las hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, nunca supo si su envío había llegado o no a su destino.

Tal vez, pensó en su pasado y entendió que había razones para que esa carta, una carta desesperada de amor, en la que suplicaba ver de nuevo a su esposa, nunca fuera respondida.

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Enriqueta fue deportada a Nueva Orleans en 1824. (Foto: Hulton Archive)

“Una de las opciones que le dan que se libere de este pecado es entregando su vida a la Iglesia y a partir de entonces se dedica a cuidar a los enfermos. Pero siguió, lógicamente siendo lesbiana, y está documentado que intentó volver a Cuba para volverse a encontrar con su esposa”, afirma Pagés.

Pero Enriqueta Favez nunca volvió a pisar la isla.

Murió en 1856, vistiendo los hábitos de las hijas de la Caridad y fue enterrada con ritos católicos en el cementerio antiguo de Nueva Orleans.

Cuando en 2005 el huracán Katrina cruzó Guadalupe, devastó el oriente de Cuba y siguió su paso imparable hacia Nueva Orleans, en una ruta similar a la seguida por Favez en su paso por América, destruyó su tumba y con ella, uno de los últimos recuerdos de una de las mujeres más sorprendentes que marcaron la vida del continente en el siglo XIX.

Página de portada: Gentileza de BBC Mundo-Una reconstrucción realizada por la policía de Cuba muestra cómo pudo ser el rostro de Enriqueta Favez. (Foto: Cortesía de Julio César González Pagés)

FUENTE RESPONSABLE: BBC Mundo

Cuba/Sociedad y Cultura/Medicina/Mujer

Qué es el glicocálix, el poco conocido pero trascendental órgano que está en todo nuestro cuerpo.

El glicocálix endotelial cubre internamente todas las arterias y venas del cuerpo. Desde las más grandes hasta los microcapilares (vasos sanguíneos) más diminutos.

Por sorprendente que pueda parecer, todos nosotros, incluidos los más gélidos y duros, tenemos dentro un romántico sempiterno que día y noche nos acaricia y protege incansablemente hasta el más pequeño e íntimo de nuestros rincones, un desconocido para la mayoría pero sin el cual no podríamos vivir: el glicocálix endotelial.

Detrás de estas dos palabras se encuentra un órgano cuya existencia fue confirmada en mamíferos poco antes de que el hombre llegara a la Luna.

Este órgano, en un adulto humano, pesa tanto como su cerebro: aproximadamente 1,4 kilogramos. Si se desplegara por completo, cubriría tres canchas de baloncesto.

Lo que lo diferencia de otros órganos es que no se encuentra en ningún lugar específico del cuerpo. Por el contrario, está en todas partes, en contacto directo con la sangre.

Es similar a una capa suave de terciopelo que cubre internamente todas las arterias y venas del cuerpo, desde las más grandes hasta los microcapilares (vasos sanguíneos) más diminutos.

El grueso de este abrigo de terciopelo que todos llevamos dentro oscila entre una milésima y una diez milésima parte de un milímetro (entre 0,1 y 1,0 micrómetros).

Misiones cruciales

Pero no se dejen engañar por su tamaño. Aunque pueda parecer una nimiedad como para considerarlo un órgano vital, el glicocálix endotelial cumple diversas misiones de importancia crucial.

En primer lugar, hace de barrera selectiva dejando pasar solo ciertas moléculas desde la sangre hacia el resto del cuerpo y nos protege contra la pérdida de fluidos (edemas).

También sirve de capa lubricante para transportar los glóbulos rojos. En el caso de los microcapilares es especialmente importante, ya que su apertura puede ser menor que el tamaño del propio glóbulo rojo.

Ilustración de un torso en el que se ve el corazón y los vasos sanguíneos

FUENTE DE LA IMAGEN – SCIENCE PHOTO LIBRARY

Lo que diferencia al glicocálix endotelial de otros órganos es que no se encuentra en ningún lugar específico del cuerpo, sino en todas partes, en contacto directo con la sangre.

Además, previene la erosión de las paredes de las venas y las arterias y evita, en gran medida, que otras partículas que fluyen por la sangre se adhieran, provocando coágulos y obstrucciones. Por otra parte, mediante la captura de ciertas moléculas, controla la aparición de trombosis, inflamaciones y estrés oxidativo.

Otra función esencial del glicocálix es enviar información al exterior de las células que forman parte de las paredes de los vasos sanguíneos (endotelios), para que modifiquen su forma, tamaño y otras propiedades. Esto lo consigue a través de las fuerzas que ejerce la sangre sobre él.

Así el transporte de la sangre es el óptimo en todo momento y circunstancia. Además, el glicocálix también interviene en la regulación del crecimiento y la migración de estas células endoteliales a lo largo del cuerpo.

Enfermedades ligadas a su ausencia

El papel vital del glicocálix se pone de manifiesto cuando este recubrimiento desaparece en parte o totalmente. Cuando esto sucede, la arteriosclerosis (acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro de las arterias y sobre sus paredes) se inicia rápidamente y las placas de ateroma bloquean con rapidez el paso de la sangre.

También se ha relacionado su pérdida con los ictus cerebrales, la hipertensión, la preeclampsia y las infecciones bacterianas más graves.

Algunas bacterias producen toxinas que deterioran el glicocálix como estrategia para poder campar a sus anchas por todos y cada uno de los rincones del cuerpo humano.

Arteria con acumulación de grasas y colesterol en su interior

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Cuando el glicocálix desaparece se inicia la aterosclerosis (acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro de las arterias y sobre sus paredes).

Investigaciones hechas en 2019 han constatado que, en el caso de contraer la malaria, si el glicocálix se deteriora, las probabilidades del paciente de sobrevivir disminuyen de manera drástica.

Por otro lado, el glicocálix juega un papel muy importante en el crecimiento y la migración de las células tumorales (metástasis), según estudios recientes.

Asimismo, indicios muy sólidos apuntan que muchas de las complicaciones que van apareciendo en el tiempo con la diabetes provienen del hecho de que la enfermedad deteriora significativamente el glicocálix de los microcapilares.

Algunos ejemplos de ello son las lesiones oculares que pueden acabar en ceguera, lesiones en riñones, lesiones en los nervios y pequeños vasos que pueden conducir al pie diabético y a la gangrena.

Desconocido y vital a partes iguales

Así, el glicocálix se ha convertido en una diana terapéutica a tener en cuenta en investigaciones dirigidas a curar o aliviar las complicaciones de ciertas enfermedades que fustigan a la humanidad.

Pero, a pesar del interés generado, el gran problema es que, 55 años después del descubrimiento de glicocálix en los mamíferos, sigue siendo un gran desconocido en muchos aspectos.

El menosprecio inicial a su importancia, su fragilidad, su pequeño tamaño y el hecho de que observar en acción es muy difícil en estudios in vivo son factores que han contribuido a que hoy en día existan lagunas de conocimiento muy importantes sobre su funcionamiento.

Tampoco conocemos los mecanismos asociados a su enfermedad y cómo provocar disrupciones en el resto del cuerpo.

Ilustración de un cerebro que sufre un accidente vascular debido a aterosclerosis

FUENTE DE LA IMAGEN – SCIENCE PHOTO LIBRARY

La pérdida del glicocálix también se ha relacionado con los ictus cerebrales.

Estas deficiencias hacen que los avances médicos que se producen sean más el resultado del lento proceso de aprendizaje por ensayo y error que una investigación estimulada por una comprensión fundamental de este órgano tan complejo.

Sin duda, conocer mejor cómo funciona el complejo glicocálix contribuiría a acelerar de manera sustancial los avances médicos.

Observación del glicocálix por simulación computacional

En la Universidad de Baleares (UIB), en nuestro grupo de investigación de Física Computacional Avanzada nos hemos propuesto mejorar el conocimiento que se tiene sobre el glicocálix y las enfermedades asociadas.

Dada la dificultad de estudiar y extraer conclusiones de estudios en vivo, hemos decidido dirigir el problema mediante simulaciones numéricas.

Estas permitirían modelar con gran detalle cómo se comporta el glicocálix cuando está sometido al paso de un fluido similar a la sangre.

Para conseguir este detallado modelo hecho por simulación computacional del glicocálix, lo primero que hay que hacer es idear y construir nuevos algoritmos.

El objetivo es poder simular en un tiempo razonable estos sistemas tan grandes y complicados, con todo el detalle necesario para obtener resultados fidedignos y cuantitativos.

Esta ha sido la primera tarea llevada a cabo en nuestro proyecto GLICOSIL: hemos conseguido las herramientas computacionales necesarias, que en breve estarán también a disposición de otros grupos interesados, y con la ayuda de estas estamos investigando con detalle dos fenómenos básicos pero escasamente entendidos.

La primera es cómo el glicocálix modifica las propiedades de los fluidos y glóbulos rojos que circulan por el interior de los microcapilares.

El segundo, el rol del glicocálix en el inicio de la formación de depósitos obstructivos en los microcapilares.

Son solo algunos pasos hacia el entendimiento total del glicocálix, pero que sin duda nos acercarán a todos de manera firme hacia el objetivo final.

Imagen de portada: Gentileza de The Conversation

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo- Por The Conversation

Joan Josep Cerdà Pino es profesor en el Departamento de Física de la UIB, Universidad de Baleares; Antonio Cerrato Casado es profesor ayudante, y Doctor en Física de la Universidad de Baleares; Carles Bona Casas es profesor contratado y Doctor en Mecánica de Fluidos, Universidad de Baleares; Joan Masso es profesor de Física Teórica y Director del grupo ACP (Física Computacional Avanzada), Universidad de Baleares.

Joan Josep Cerdà Pino, Antonio Cerrato Casado, Carles Bona Casas y Joan Masso

Glicocálix/Salud/Capilares/Simulación computacional/Ciencia

¿Cómo mejorar la circulación cerebral? 

Estos son los hábitos que favorecen el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

VIDA MODERNA

Prevenir ciertas enfermedades y mejorar su memoria y concentración son algunos de los beneficios de estas prácticas.

Si deseas profundizar sobre el tema planteado, por favor cliquea en lo subrayado y/o escrito en negrita. Muchas gracias.

El flujo sanguíneo cerebral es el volumen de sangre que recibe este órgano en un periodo de tiempo determinado. Aunque el cerebro representa menos del 2 por ciento del peso de una persona, es el responsable del gasto de la quinta parte de la energía que produce el cuerpo. Para que funcione correctamente necesita oxígeno y glucosa, y estos nutrientes los recibe de los vasos sanguíneos que transportan la sangre.

Así cuando se requiere, se aumenta la cantidad de sangre que fluye en determinada parte del cerebro para que funcione óptimamente, y gracias a la función de los vasos sanguíneos esa región cerebral recibe la energía necesaria. De ahí que sea importante hacer todo lo posible por mantener una buena circulación cerebral.

Se trata de hábitos diarios que construyen un estilo de vida saludable, que tal y como indica el sitio web especializado Mejor Con Salud, “protege la salud cerebral y ayuda a prevenir enfermedades asociadas a una mala circulación”. Y no solo esto, aportan otros importantes beneficios al mantener el organismo activo y bombeando energía.

De acuerdo a una investigación de la American Association of Neurological Surgeons, el cerebro depende de las arterias carótidas y las vertebrales para su suministro de sangre, por lo que es importante que estas arterias estén sanas. Esto porque, con frecuencia, ocurren accidentes cerebrovasculares isquémicos, pues las carótidas están bloqueadas con acumulación de grasa. O cuando una arteria sobre la superficie del cerebro se ha roto o tiene fugas, causa sangrado y daño en el cerebro, lo que es conocido como accidente cerebrovascular hemorrágico.

Por lo anterior es de gran importancia que el flujo sanguíneo y el oxígeno necesario lleguen al cerebro. Sin oxígeno y nutrientes, las células cerebrales afectadas se dañan o mueren, y si mueren no pueden regenerarse y lo que puede causar daños devastadores tales como discapacidades físicas, cognitivas y mentales.

Consejos para entrenar el cerebro y prevenir el deterioro cognitivo

Algunos factores de riesgo frente a esto son los malos hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo. A los que también se relacionan dificultades de la salud como la presión arterial alta, diabetes, enfermedades arteriales, colesterol alto y otros trastornos del organismo.

Por lo tanto, evite fumar, pues altera el aumento del flujo sanguíneo cerebral y porque además puede incidir en la progresión de la enfermedad de Alzhéimer.

El sobrepeso y la obesidad también pueden ser un factor de riesgo, pues un índice de masa corporal alto está asociado a la reducción del flujo sanguíneo cerebral y un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

En ese mismo orden de ideas se debe mantener a raya también el estrés, porque puede afectar la función vascular cerebral y aumentar el riesgo frente a otros padecimientos. Por esto es importante adquirir hábitos saludables como los que sugieren los expertos.

Para empezar se recomienda practicar ejercicios aeróbicos, que quiere decir “con oxígeno”. Se trata de aquella actividad física que a través de movimientos rápidos y rítmicos hace que el corazón y pulmones hagan un esfuerzo adicional para aportar oxígeno a las células musculares y ayudar así al gasto calórico.

Una investigación publicada en Artery Research, señala que este tipo de entrenamiento aumenta la velocidad del flujo sanguíneo cerebral y puede mitigar la disminución de este que se da a causa del envejecimiento.

¿Cómo aumentar la serotonina en el cerebro de manera natural?

No se requiere de extensas rutinas para recibir los beneficios de la actividad aeróbica, basta con caminar diariamente durante media hora, o correr o montar en bicicleta durante 15 minutos. Si lo prefiere puede tomar clases de baile o aeróbicos, siempre hay una opción para cada gusto.

Existen también ciertos alimentos que benefician y estimulan el flujo sanguíneo cerebral, principalmente aquellos que aportan antioxidantes, hidratos de carbono, proteínas y omega 3. Así que debería incluir en su dieta huevos, frutas como arándanos, fresas y cítricos, y verduras como tomates, col rizada, brócoli, espinacas y espárragos, entre otros. Esto además de granos enteros como quinoa, arroz integral, avena. Para obtener los ácidos grasos esenciales, incluye salmón, sardina, aguacate, aceite de oliva y frutos secos.

También se recomienda entrenar las funciones cognitivas, es decir la atención, comprensión y memoria, pues esto ayuda a generar nuevas conexiones entre neuronas, lo que hace que la salud cerebral sea más resistente a posibles enfermedades.

Por último, cultive diariamente emociones positivas, pues esto ayuda a mejorar el flujo sanguíneo cerebral y las funciones cognitivas. Para lograrlo trate de mantener un buen sentido del humor, practique alguna técnica de relajación como la meditación o el yoga, y avive sus relaciones sociales para estimular a su cerebro.

imagen de portada: Gentileza de SEMANA/Otras: Gentileza Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: SEMANA – Salud/Cerebro/Bienestar/Vida Moderna.

La curiosa relación entre la microbiota intestinal, la soledad y la sabiduría.

Las personas sabias albergan un conocimiento que trasciende lo puramente académico. Por su parte, las personas que viven en soledad experimentan un sentimiento de dolorosa desconexión respecto al resto de seres humanos que les rodean. ¿Pero qué relación guardan ambos fenómenos con lo que sucede en nuestras tripas? Mucho más de lo que parece, según los últimos estudios científicos. Concretamente, la elevada riqueza de nuestra flora intestinal se asocia a niveles bajos de soledad, a mayor sabiduría y a una tendencia acentuada a aprovechar el apoyo social disponible.

El eje intestino-cerebro

Decir que el cerebro humano alberga misterios insondables no es nada nuevo. Después de todo, se trata del órgano sobre el cual se cimienta todo cuanto somos, nuestra personalidad y nuestros anhelos. Pese a que el conocimiento acumulado sobre el mismo crece exponencialmente, todavía estamos muy lejos de desentrañar por completo sus complejidades.

Uno de los aspectos que más interés está suscitando durante los últimos años es el modo particular en que la microbiota intestinal, entendida como el conjunto de microorganismos que habita en ese rincón tan recóndito del cuerpo, puede asociarse a dimensiones psicológicas tan aparentemente alejadas de las entrañas como los pensamientos y los sentimientos. 

El eje intestino- cerebro (gut-brain axis) escenifica nítidamente este tipo de relaciones. Lo hace planteando una comunicación bidireccional entre ambos órganos e introduciendo incógnitas fascinantes sobre cómo ciertos hábitos interfieren en la salud emocional o neurológica.

Pese a que en sus inicios la mayor parte de los estudios se centraban en las interacciones entre la dieta y los trastornos de ansiedad o estado de ánimo, recientemente se ha introducido la posibilidad de que la citada microbiota pueda explicar (al menos parcialmente) fenómenos tan filosóficamente profundos como la sabiduría o la soledad. En este artículo se delineará, precisamente, esta interesante cuestión.

Sabiduría, soledad y salud emocional

La sabiduría y la soledad son fenómenos difícilmente definibles, aunque en ambos casos existen acepciones coloquiales que nos ayudan a apreciar su significado. Entenderlos es importante porque ambos impactan directamente en nuestro bienestar psicológico: mientras el primero nos protege del sufrimiento inherente a la vida, el segundo promueve trastornos como la depresión mayor. 

Las personas sabias albergan un conocimiento que trasciende lo puramente académico, y que generalmente parte de la experiencia reflexiva sobre la propia existencia. Se trata de una dimensión que no solo facilita una mejor resolución de los problemas cotidianos, sino que también supone una aproximación más serena a las tensiones naturales que se desprenden del hecho de vivir. La sabiduría permite una visión privilegiada de las cosas que aúna la sensibilidad y la inteligencia de un modo armónico y proactivo.

La soledad, por su parte, es un sentimiento de dolorosa desconexión respecto al resto de seres humanos que nos rodean. Como valoración subjetiva que es, cuesta cuantificar. Quien vive sumido en esta sensación cree estar desprovisto de todo tipo de apoyos (emocional, instrumental, etc.), lo que entorpece extremadamente su capacidad percibida para adaptarse al estrés. 

Una de las funciones de la psicología es comprender ambas realidades y determinar qué mecanismos psicoterapéuticos permiten optimizarlas. No obstante, el enfoque integral desde el cual hoy en día se contempla la salud ha abierto la puerta a que puedan analizarse también bajo el prisma de la Biología. Veamos, pues, qué nos dice la Ciencia actual sobre la forma en que el intestino puede contribuir a esta empresa.

Sentir que estamos solos en el mundo depende de la flora intestinal

En el cuerpo humano habitan aproximadamente 38 billones de microorganismos. Cada uno de nosotros actúa, por tanto, como anfitrión de una cantidad impresionante de virus, bacterias y arqueas. 

Aproximadamente tres kilogramos de nuestro peso corporal corresponden a estas… ¡el doble de lo que pesa un cerebro promedio!

El intestino es uno de los repositorios fundamentales, al dar cobijo a la mayoría de estos diminutos polizones. Su número o composición es variable, además de único para cada individuo, como una huella digital.

Concretamente depende de aspectos tan específicos como la dieta, el modo en que se cocinan los alimentos, la masa corporal o el consumo de fármacos. A todo ello se suman el estilo de vida, el ejercicio físico o el entorno en que residimos habitualmente.

En este contexto, un estudio reciente concluyó que la elevada riqueza de nuestra flora intestinal se asocia a niveles bajos de soledad, a mayor sabiduría y a una tendencia acentuada a aprovechar el apoyo social disponible. Así pues, la variedad de microorganismos en esta región del cuerpo influye en variables clave para la vida emocional y puede explicar indirectamente los efectos positivos de ciertos hábitos sobre la salud psicológica.

Más en concreto, se encuentra una relación lineal entre la diversidad alfa (que considera la flora a nivel local) y la sensación subjetiva de no estar solos en el mundo. Por su parte, existe una asociación positiva entre la diversidad beta (que contempla el número de microorganismos locales en contraste con el de los regionales) y los índices de sabiduría.

Estos resultados son muy interesantes, pues sustentan el conocimiento previo sobre la relación entre la pobreza microbiótica y la fragilidad de la salud mental, pero aportando un punto de vista útil para el futuro de la psicoterapia.

Quizá, en el futuro, podamos hacer uso de estos avances para contribuir a mejorar la calidad de vida de muchas personas.

Imagen: Gentileza The Conversation

FUENTE: The Conversation – Rigor Académico – Microbioma – Soledad – Cerebro – Intestinos – 

Por Joaquín Mateu Moliá (Profesor Adjunto en Universidad Internacional de Valencia, Doctor en Psicología Clínica, Universidad Internacional de Valencia)

 

 

¿Se puede revertir la pérdida de memoria?

Un tratamiento genético podría hacer posible que conservemos la habilidad de recordar cosas sin importar nuestra edad.

La pérdida de memoria es un proceso común cuando vamos envejeciendo. Por supuesto existen condiciones severas como la demencia senil y específicamente el Alzheimer, pero en general no es raro tener un declive de nustras funciones cognitivas con la edad.

Perder la memoria no solamente se trata de dejar de recordar, sino también de tener una capacidad disminuida de aprender cosas nuevas.

Y es que con la edad nuestro cerebro se vuelve “menos flexible”. Es decir que su capacidad de adaptarse, la neuroplasticidad disminuye.

Entonces, ¿qué tal si lográramos conseguir que esa neuroplasticidad se mantuviera sin importar qué edad tenemos?

 

Cerebro de ratón

Justamente eso fue lo que buscaron hacer un grupo de neurocientíficos de las universidades británicas de Leeds y Cambridge.

Pero para hacerlo usaron ratones como modelos animales para estudiar si era posible revertir la pérdida de memoria. 

Aunque nos veamos muy diferentes a los ratones, finalmente somos mamíferos y tenemos organismos que funcionan de manera muy parecida, incluidos nuestros cerebros.

Por ejemplo, también los ratones ancianos van perdiendo sus habilidades cognitivas relacionadas con la memoria.

En esta investigación, publicada en la revista científica especializada Molecular Psychiatry, se mostró que los cambios químicos que suceden en la matriz extracelular del cerebro, están relacionados con la pérdida de memoria.

Cuando pensamos en cerebros, de ratones o de personas, pensamos en neuronas sin duda, pero el cerebro es más que eso.

Rodeando a las neuronas hay un mar de compuestos químicos que por supuesto también influyen en su funcionamiento: la matriz extracelular. 

 

Memoria química

La matriz extracelular contiene más de 300 compuestos diferentes, entre ellos muchas proteínas que se organizan en redes tridimensionales.

Algunas de esas forman algo que se llama redes perineuronales: estructuras de moléculas que rodean a las neuronas.

Ya desde hace algún tiempo, se ha identificado que ciertas proteínas de esas redes tienen que ver con las funciones de la memoria.

Específicamente esas redes que están alrededor de las neuronas regulan esa plasticidad del cerebro.

Al inicio de nuestra vida, cuando somos niños, nuestro cerebro es completamente plástico, pero también poco eficiente porque necesita mucha energía, después se vuelve menos adaptable, pero también es más eficiente.

Esos cambios que sufre el cerebro se deben a los cambios en las concentraciones de ciertos compuestos en la matriz extracelular.

Clickeando luego de “Por ejemplo”; obtendrás mayor información de este título.

Por ejemplo: si tenemos una mayor concentración de sulfato de condroitina-4 hay una inhibición de la neuroplasticidad, mientras que si tenemos más de otro compuesto similar, pero ligeramente diferente, el sulfato de condroitina-6, nuestro cerebro es más plástico.

 

Recuerdos que regresan

Resulta que cuando envejecemos tenemos más compuestos inhibidores de la neuroplasticidad en el cerebro.

Entonces, si encontráramos una manera de regular sus concentraciones, es que sería posible restaurar la pérdida de memoria y de otras funciones cognitivas.

Así que los investigadores de Leeds y Cambridge buscaron manipular la concentración de los sulfatos de condroitina en el cerebro de ratones de 20 meses, que es una edad muy avanzada para un ratón.

Para lograrlo usaron un virus manipulado genéticamente no para infectar, sino para lograr que el cerebro de estos ratones ancianos produjera más sulfato de condroitina-6.

Clickeando luego de “Con esos vectores virales,”; obtendrás mayor información de este título.

Con esos vectores virales, una tecnología similar a la que se usa en ciertas vacunas contra el covid-19, lograron que esos ratones fueran mejores para reconocer ciertos objetos que se les presentaban en forma repetida: comportándose de manera similar a ratones jóvenes.

Si bien ahora solo los ratones podrían alegrarse, esto abre la posibilidad de tratamientos, que puedan ayudarnos a llegar a la vejez con un cerebro que no solo no olvide, sino que siga aprendiendo.

Les reitero que les dejo las entradas a otros links, que les permitirá conocer con mayor profundidad este atrapante tema.

FUENTE: FAYERWAYER.COM POR: PAULA GARCIA 

Hay quien señala a la autofagia como secreto para el buen envejecimiento: esto es todo lo que sabemos sobre ello.

La autofagia es uno de esos conceptos acuñados por la biología desde hace muchas décadas, pero rescatado y revestido por la moda de la salud desde hace muy poco.

Bien controlada, esta promete un mejor envejecimiento, menos enfermedades y otro sinfín de beneficios.

El ayuno se alza como gran aliado de la autofagia, aunque también hay medicamentos, técnicas y hasta alimentos que perjuran su control. ¿Qué sabemos sobre el tema y qué dice el consenso científico al respecto?

Qué es la autofagia

A medida que la ciencia y el lenguaje científico arraigan con más ahínco en la sociedad, aparecen términos nuevos. Algunos no siempre se utilizan como deberían. Otros son necesariamente sobre simplificados. Nadie dijo que la ciencia fuera fácil.

Entre la línea de mal uso y la de sobresimplificación necesaria hay un terreno gris, complicado y lleno de matices. En él encontraremos la autofagia, tal y como se utiliza al día de hoy en muchos círculos nutricionales y de salud.

¿Qué es la autofagia? Es un proceso celular propio de los organismos más complejos (los eucariotas) que consiste, grosso modo, en un complejo sistema de reciclaje.

Cuando hay una serie de elementos en mal estado o un exceso de algún componente de la célula, este proceso es el encargado de desmontar todo lo que sobra o está mal y convertirlo en nuevo material útil para la célula.

Es como reciclar esa silla rota, o el papel que gastamos cada día, y que puede servir para hacer nuevos muebles o papel reciclado, pero a nivel celular.

Autofagia

La autofagia es uno de los mecanismos celulares que se estudian en biología debido a su importancia. Más recientemente se ha comprobado la relación tan íntima que tiene con el envejecimiento.

En términos generales, de nuevo, el tejido acumula restos celulares y estructuras disfuncionales a medida que pasa el tiempo. Cuando la autofagia comienza a fallar, esta acumulación se torna cada vez más complicada y perniciosa para la salud general del tejido.

Por otro lado, la autofagia es uno de los puntos vitales de la homeostasis, el juego de reglas fisiológicas que evitan que muramos, básicamente. 

Este proceso participa de forma fundamental en el crecimiento celular. En definitiva, es algo esencial en el metabolismo de nuestras células y está íntimamente relacionado con numerosas enfermedades. 

Entonces, ¿podemos utilizarlo en nuestro beneficio?

Los supuestos beneficios para la salud

Como todos los procesos biológicos, la autofagia es muy compleja. Se produce de forma natural en circunstancias finamente reguladas (normalmente).

¿Podemos sacarle provecho a este conocimiento? Muchos investigadores afirman que la relación entre la autofagia y las enfermedades asociadas al envejecimiento es enorme. De hecho, existen numerosas publicaciones que así lo muestran. A partir de estas premisas, se puede deducir que, entonces, si aumentamos la autofagia reduciremos los efectos negativos de las enfermedades de la vejez.

Los principales beneficios asociados a la autofagia son la neuroprotección (mejor mantenimiento de nuestro sistema nervioso); la prevención contra ciertos problemas metabólicos relacionados con las grasas y las proteínas; y, por supuesto, el envejecimiento, que es donde brilla más su papel. Esto tiene aún más interés en la medida en la que existen, como hemos dicho, tratamientos farmacológicos y estilos de vida que son capaces de intensificar la autofagia. 

Con esta línea de argumentación, es fácil llegar a la conclusión: entonces, si incentivamos la autofagia, mejoraremos la salud de las personas, ¿verdad?

En realidad, esto no está tan claro. En una publicación de 2019 de la prestigiosa Nature, dos investigadores de la Sorbona, Francia, ponían de manifiesto una duda más que legítima: ¿qué viene primero, el problema celular o la enfermedad? 

No es una pregunta baladí: la falta de salud tiene como efecto directo la aparición de un montón de desechos celulares. ¿Podemos suponer que eliminandolos mejorará nuestra salud? En el mismo estudio ya se contesta a esta pregunta: no lo sabemos.

Para estos investigadores, la simulación de la autofagia tiene un impacto positivo. ¿A qué nivel? Tampoco podemos determinarlo. ¿Funciona en la vida real? 

Pues es otra cuestión que todavía está sin aclarar. Por ejemplo, si sabemos que alterar la autofagia con la mutación de un gen funciona con ratones.  

Pero del modelo murino (roedores) al humano hay un trecho bastante grande. Eso por no hablar de que estamos comparando un modelo genético con posibilidad de usar un fármaco para regular este proceso metabólico en nuestro beneficio.

La biología nunca ha sido sencilla, como ya hemos dicho, y de un resultado de laboratorio a un resultado clínico hay un camino lleno de pasos en falso y fracasos escondidos. 

Aun así, decenas de empresas y laboratorios se han lanzado a la carrera de encontrar fármacos contra el envejecimiento que controlen la autofagia. ¿Queremos decir con esto que es una moda pasajera, una estafa más? No, tampoco es eso.

El ayuno, un patrón beneficioso muy relacionado con la autofagia.

Existe una relación muy interesante sobre la que sí podemos andar con más seguridad. Hablamos del ayuno, claro. Este patrón nutricional activa la autofagia en diversos tejidos y situaciones. Según la literatura científica, y a pesar de que falta asentar algunos aspectos de la mecánica, el estrés producido por el ayuno y la restricción calórica induce a la autofagia. Este mecanismo pudiera ser el que esté detrás de otro hecho conocido: el ayuno es beneficioso para la salud. 

La restricción calórica temporal ayuda a reducir los factores de riesgo de varias enfermedades como el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. También se han encontrado beneficios contra las enfermedades neurodegenerativas. Reducir el tiempo de ingesta, y espaciar entre comidas, ayuda a reducir la grasa corporal y a aumentar la cantidad de masa magra (el músculo) o a mejorar la neuroplasticidad.

Podríamos seguir así un buen rato, pero la conclusión sería la misma: hay muchos indicios, pruebas y hasta consenso avalado por la evidencia científica de que ayunar es bueno para la salud.

La cuestión es que todavía no sabemos con total seguridad qué papel juega la autofagia en todo esto. Probablemente sea parte del resultado positivo del que hablamos. 

Puede que sea una causa directa o puede, incluso, que no tenga absolutamente nada que ver. En cualquiera de los casos, todavía no se conocen los mecanismos exactos. Esto nos lleva a apuntalar lo que decíamos antes: tampoco sabemos cómo puede afectar clínicamente, el ayunar a nivel de autofagia.

Esto tiene un sentido muy claro: nuestro cuerpo es una máquina que se regula con una exactitud increíble. 

Su capacidad de respuesta está por encima de cualquier ingenio que podamos inventar. Esto tiene también un precio, y es que es muy difícil variar algunos de sus aspectos más intrínsecos. 

La autofagia y sus consecuencias se cuentan entre dichos aspectos, al igual que el metabolismo y otras cuestiones fisiológicas.

En conclusión, tenemos claro que es un proceso esencial en el envejecimiento, y cada vez estamos más cerca de entender cómo podemos usar dicho conocimiento en nuestro beneficio, pero todavía queda mucho camino que recorrer.

FUENTE: Medicina y Salud – Por el Dr. Santiago Campillo

Qué es la amnesia generacional, la pérdida de memoria que sufrimos todos en algún momento.

A medida que cada nueva generación hereda el mundo, perdemos conocimiento vital. No solo olvidamos cómo surgieron los avances tecnológicos sino cómo nuestros antepasados han dañado el planeta.

¿Puede una generación ser desmemoriada? Ciertamente las generaciones más viejas pueden dejar de recordar lo que era ser joven. Con la edad, surge una burla predecible hacia los más jóvenes que parece afectar a casi todos los grupos demográficos mayores de 35 años.

“Menospreciar a otras generaciones es en realidad un eterno comportamiento humano”, escribió el novelista canadiense Douglas Coupland en un ensayo para el diario británico The Guardian en junio pasado. Y debe saberlo: él fue quien acuñó el término “Generación X”.

Los baby boomers, recuerda el escritor, alguna vez se burlaron de los de la Generación X, como él, quienes a su vez irradiaron arrogancia hacia los hábitos alimenticios de tostadas de aguacate de los “tibios” millennials. Y ahora el turno de ser juzgados por sus mayores es para la Generación Z, con sus TikToks y sus políticas de identidad.

Hay un término científico para esto: el efecto “niños de estos días”, que se remonta a los escritos de los antiguos griegos.

“Desde al menos el año 624 a.C. la gente ha lamentado el declive de la generación actual de jóvenes en relación con las generaciones anteriores”, de acuerdo con los psicólogos que nombraron el fenómeno.

“La universalidad de las quejas sobre ‘niños de estos días’ a lo largo de los milenios sugiere que estas críticas no son precisas ni se deben a la idiosincrasia de una cultura o una época en particular, sino que representan una ilusión generalizada de la humanidad”.

Una razón, según los investigadores, es que la gente tiende a olvidar que ellos mismos han cambiado con el tiempo, y por lo tanto, asumen que la madurez, las actitudes y los comportamientos de los jóvenes son inamovibles.

Sin embargo, ese no es el único tipo de olvido que ocurre mientras pasan las generaciones. Hay otro tipo que es menos obvio llamado “amnesia generacional”, que tiene efectos profundos en cómo vemos el mundo. Y que, desafortunadamente, todos lo sufrimos sin importar qué tan jóvenes o viejos seamos.

A cada generación se le entrega un mundo forjado por sus predecesores y luego aparentemente se olvida de ese hecho.

GETTY IMAGES. LAS NUEVAS GENERACIONES OLVIDAN DE DÓNDE VIENEN LOS AVANCES TECNOLÓGICOS.

Nuevas y viejas tecnologías

Consideremos cómo pensamos sobre tecnología. La idea de tecnología para la generación actual significa teléfonos inteligentes, criptomonedas o el internet, pero no fue siempre así: la tecnología alguna vez se centró en la neumática o el vapor, más que en el silicio.

Un científico informático alguna vez dijo en broma que la tecnología debería definirse como “cualquier cosa que se haya inventado después de que naciste”.

Algunos inventos están tan omnipresentes que hemos olvidado por completo que son tecnologías. Como alguna vez señaló el escritor y comediante británico Douglas Adams: “Ya no pensamos en las sillas como una tecnología, sólo pensamos en ellas como sillas”.

Pero había una época en la que no habíamos resuelto cuántas patas deberían tener las sillas, qué tan altas deberían ser y si se rompían cuando tratábamos de usarlas”.

Como resultado, la persona promedio de hoy vive una vida con adelantos y lujos que hubieran sido solo un sueño para las generaciones más privilegiadas del pasado.

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Si Cleopatra o Isabel I viajaran en el tiempo hasta la actualidad, se hubieran maravillado del mundo que damos por sentado, con sus vacunas y antibióticos y un inodoro y una nevera en cada hogar.

Las nuevas generaciones también tienen la costumbre de olvidar colectivamente cómo el cambio social positivo se produce a través del activismo persistente de las minorías que alguna vez fueron rechazadas.

El sufragio universal, por ejemplo, no siempre fue percibido como algo irrefutablemente correcto. Este hecho rara vez se recuerda.

GETTY IMAGES. EL ‘SÍNDROME DE LA LÍNEA DE BASE CAMBIANTE’ SE PROPUSO POR PRIMERA VEZ PARA DESCRIBIR EL DECLIVE INVISIBLE A LARGO PLAZO DE LOS PECES.

Pero si la generación más reciente se olvida de los pasos positivos y los cambios que les traspasaron sus antepasados, entonces tampoco se darán cuenta de cómo esos predecesores dañaron el mundo.

Síndrome de base cambiante

Una de las primeras veces que se observó este tipo particular de amnesia generacional fue en la década de 1990, para describir un efecto que afectaba a los investigadores que estudiaban peces.

Un día, el científico pesquero Daniel Pauly notó algo curioso entre sus contemporáneos. A pesar de una disminución a largo plazo registrada objetivamente en ciertas poblaciones de peces, cada generación de científicos parecía aceptar la menor abundancia y diversidad como parte de su “línea de base”.

Esto a pesar de que las generaciones de científicos anteriores tenían conclusiones muy distintas de sus observaciones y experiencias en el océano.

Por ejemplo, Pauly recordó cómo el abuelo de un colega había expresado alguna vez su molestia por cómo, en la década de 1920, el atún rojo se enredaba regularmente en sus redes en el Mar del Norte, una región donde la especie ahora está en gran parte ausente.

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Lo que este punto ciego significaba, argumentó Pauly en un breve artículo, era que los científicos no se estaban dando cuenta del lento avance de las especies en desaparición y cada generación aceptaba una biodiversidad oceánica agotada que heredaron como si fuera normal. Lo denominó como el efecto “síndrome de base cambiante”.

Desde entonces, el efecto de cambio de la línea de base se ha observado mucho más allá de la comunidad pesquera: tiene lugar en cualquier ámbito de la sociedad donde una línea de base se mueve imperceptiblemente a lo largo de las generaciones.

Experimentos de amnesia generacional

Años más tarde, el psicólogo Peter Kahn, de la Universidad de Washington, describió un efecto similar en un contexto completamente diferente: las comunidades negras de Houston, Texas. Tenía curiosidad por las percepciones de los niños sobre la calidad del medio ambiente en el que vivían.

Por medio de entrevistas, descubrió que los niños podían describir fácilmente qué era la contaminación del aire, así como destacar otras ciudades contaminadas, mientras que no lograron demostrar mucha conciencia de que Houston se había convertido en una de las ciudades más contaminadas de Estados Unidos. Simplemente aceptaban el estado de las cosas.

“¿Cómo es posible que estos niños no lo supieran? Una respuesta es que nacieron en Houston, la mayoría nunca se había ido y, al vivir allí, habían construido su línea de base para lo que pensaban que era un entorno normal”, escribió Kahn más tarde en un artículo en el que fue coautor con su colega Thea Weiss.

Según Kahn y Weiss, todos experimentamos esta forma ambiental de amnesia generacional. No es tanto que los individuos no recuerden el pasado que ellos mismos han vivido. Es más que la humanidad colectivamente “olvida” el mundo natural como era antes a medida que pasan las generaciones.

“El asunto es uno de los problemas psicológicos más urgentes de nuestra vida”, aseguran los psicólogos. “Ya es bastante difícil resolver problemas, como la deforestación, la acidificación de los océanos y el cambio climático, pero al menos la mayoría de la gente los reconoce como problemas”.

GETTY IMAGES. LOS PADRES Y ABUELOS EN REINO UNIDO ERAN MÁS PROPENSOS A VER NUBES DE ESTORNINOS CUANDO ERAN JÓVENES.

Incluso los ejemplos más familiares de la naturaleza pueden olvidarse.

La zoóloga Lizzie Jones, de la Universidad de Londres, y sus colegas entrevistaron recientemente a personas que viven en Reino Unido sobre sus percepciones y recuerdos de diez especies de aves de jardín, tanto en el momento de la encuesta como cuando tenían 18 años.

Las personas más jóvenes, que estaban más cerca de los 18 años, fueron menos capaces de describir el verdadero cambio ecológico a largo plazo que había ocurrido entre las poblaciones de aves británicas.

Como señalaron Jones y sus colegas, el vuelo sincronizado de los pájaros estorninos era algo común en Reino Unido, pero su número solo en Inglaterra disminuyó en un 87% entre 1967 y 2015.

Otro ejemplo podría ser el “fenómeno del parabrisas”, que describe la observación de todas las generaciones, a excepción de la más joven, de que hoy en día menos insectos se estrellan contra la ventana delantera de sus autos.

GETTY IMAGES. EXPERTOS SUGIEREN SUGIEREN QUE GENERACIONES DISTINTAS INTERACTÚEN CERCA A LA NATURALEZA PARA EVITAR LA AMNESIA GENERACIONAL AMBIENTAL.

¿Hay alguna forma de evitar la amnesia generacional ambiental?

Podría parecer que se trata simplemente de educar a cada nueva generación, pero Kahn y Weiss sostienen que no se debe acudir a la enseñanza tradicional en el aula.

En cambio, hacen un llamado a las generaciones de los mayores para que fomenten lo que llaman “patrones de interacción”, un enfoque más experimental en el que se alienta a los niños y jóvenes a buscar la naturaleza donde sea que la encuentren.

No hace falta el ideal romantizado de visitar un bosque salvaje raro o caminar por un desierto inaccesible; podría ser tan simple como caminar a lo largo del borde de un cuerpo de agua, identificar los frutos rojos en un día de verano o incluso simplemente acostarse sobre el césped o en la tierra. No importa si vives en una ciudad o en el campo.

“La solución que estamos proponiendo es, en efecto, ‘una pequeña interacción con la naturaleza a la vez'”, escriben Kahn y Weiss.

A medida que cada generación envejece, puede ser tentador lamentar la falta de conciencia entre los “niños de estos días”, tal como lo hizo la generación anterior cuando nosotros éramos jóvenes.

Pero cuando se trata de garantizar que no se olviden nuestros mejores recuerdos del mundo, parece que al menos parte de esa energía podría emplearse mejor transmitiendo experiencias, en lugar de emitir juicios.

FUENTE:  Mdz – BBC News Mundo

HISTORIA DE LA MEDICINA – Tardío reconocimiento.

Fidel pagés, el inventor de la anestesia epidural.

Denominada por su inventor, Fidel Pagés, como “anestesia metamérica”, la anestesia epidural fue ampliamente utilizada por este médico aragonés en el frente marroquí para aliviar el sufrimiento de los soldados españoles heridos en combate. Este método anestésico sigue siendo a día de hoy uno de los más utilizados en intervenciones quirúrgicas en todo el mundo.

El año 1921 fue el año en que Turquía firmó la paz con Armenia, en Estados Unidos Charles Chaplin estrenaba la película El chico, en Irlanda estallaba la guerra contra el ejército británico, y también fue el año en que Adolf Hitler se convirtió en el líder del partido nazi. 

Acontecimientos mundiales que la prensa, los libros e incluso las series de televisión se han encargado de divulgar. Pero para lo que quizás el mundo no estaba preparado aún en esa época era para que un médico militar aragonés llamado Fidel Pagés inventara uno de los métodos que a día de hoy se aplican en cualquier lugar el mundo en operaciones quirúrgicas para las cuales no se considera necesaria una anestesia general. Estamos hablando de la anestesia “metamérica” o epidural.

UN GOLPE DE REALIDAD

Nacido el 26 de enero de 1886 en Huesca, Fidel Pagés vivió en la ciudad aragonesa hasta que empezó a estudiar el bachillerato. Licenciado en Medicina con premio extraordinario en el año 1908, completó su formación en la Universidad Central de Madrid. Influenciado por las mentes más privilegiadas de su tiempo, como Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset o Gonzalo Rodríguez Lafora, el joven Fidel decidió alistarse en el cuerpo de sanitarios del ejército como cirujano militar. Muy pronto las urgencias de la guerra lo llevarían hasta una de las contiendas más sangrientas de aquella época: la guerra del Rif.

Influenciado por las mentes más privilegiadas de su tiempo, como Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset o Gonzalo Rodríguez Lafora, el joven Fidel decidió alistarse en el cuerpo de sanitarios del ejército como cirujano militar.

A su llegada a Melilla, en 1909, Pagés enseguida se daría cuenta de dónde se había metido. Tan solo desembarcar, se vio invadido en el muelle por los gritos de dolor, el humo y el vaivén de personas que precisaban ayuda inmediata ante una emergencia sanitaria urgente. Las cabilas rifeñas, las tribus bereberes del norte de África, habían asestado un duro golpe a los soldados españoles que se agolpaban en ese muelle en espera de ayuda. 

El joven cirujano, desbordado ante aquel drama, quería saber la causa de aquella masacre y preguntó a la primera persona que pasó por su lado, que solo pudo contestarle, balbuceante: Barranco del Lobo. 

Aquel enclave fue el lugar donde las tropas españolas sufrieron una gravísima derrota a manos de las fuerzas rifeñas.

Un convoy de soldados del ejército español traslada a algunos heridos en 1913, durante la Guerra del Rif. Este fue el primero conflicto bélico en el que Pagés llevó a cabo sus labores como médico, por ejemplo, organizando un servicio de ambulancias capaz de llegar hasta la línea de frente, reduciendo drásticamente el número de muertes- Foto: CC

UN INNOVADOR EN EL CAMPO DE BATALLA

A Pagés le encargaron sus superiores organizar una división de ambulancias de montaña capaces de trasladar a los médicos hasta la primera línea de combate y hasta los lugares más recónditos del frente para poder así evacuar rápidamente a los heridos. Gracias a aquel sistema, el índice de mortalidad disminuyó drásticamente. 

Pero Pagés, cansado de ver sufrir a los soldados en el quirófano a causa de sus graves heridas, empezó entonces a pensar en un método que eliminara el dolor durante las intervenciones quirúrgicas. Con la experiencia adquirida en el campo de batalla, Pagés redactaría un informe acerca de las heridas y las fracturas causadas por las armas de fuego por el que recibió una mención honorífica. 

Las reflexiones del joven médico acerca del sufrimiento de los soldados en combate le valieron un traslado a Viena en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, donde gracias a su experiencia quirúrgica y a sus conocimientos de alemán lo nombraron delegado para inspeccionar los campamentos de prisioneros de la capital austríaca. 

Aparte de sus tareas de supervisión, Pagés también desarrolló una amplia e intensa labor como cirujano en el transcurso de la Gran Guerra.

Pagés, harto de ver sufrir a los soldados en el quirófano, empezó entonces a pensar en un método que eliminara el dolor durante las intervenciones quirúrgicas.

A su regreso a España, las publicaciones científicas de Pagés sobre el tema se sucedieron. En todos sus artículos, el científico ponía de relieve la importancia de hallar una modalidad anestésica que paliara el dolor de los heridos y que estos pudieran ser operados de traumas abdominales que hasta la época eran absolutamente inoperables. 

En 1919 fundó la Revista Española de Cirugía, en la que años más tarde publicaría sus primeros estudios acerca del nuevo procedimiento de anestesia que hoy conocemos como epidural. 

Sus artículos estaban basados en diversas prácticas médicas y en intervenciones quirúrgicas. Aquellos estudios eran tan minuciosos que sirvieron de guía a otros médicos que por aquel entonces daban sus primeros pasos en aquella novedosa disciplina. De hecho, no pasó mucho tiempo hasta que Pagés fue reconocido como uno de los cirujanos más innovadores en España, aunque por desgracia sus estudios no fueron muy conocidos a nivel internacional ya que no fueron traducidos para su divulgación en el extranjero.

MUERTE PREMATURA Y RECONOCIMIENTO TARDÍO

Pagés tuvo que partir de nuevo al frente justo cuando pretendía divulgar sus estudios en el extranjero. El llamado Desastre de Annual, una grave derrota del ejército español en tierras marroquíes, en 1921, llevó a Pagés de nuevo al frente, pero esta vez de una manera distinta. 

El científico iba pertrechado con todo lo necesario y preparado para realizar operaciones que hasta aquel momento ningún otro cirujano se había atrevido a realizar: atender heridas abdominales y, tal como explica en sus estudios, realizar “drenajes trans cerebrales”. 

Pero el estrés del frente acabaría pasando factura al médico aragonés, y en 1923 tuvo que solicitar un permiso para disfrutar de un descanso. 

Pero la desgracia sería la compañera de viaje del cirujano, ya que una vez en España, el 21 de septiembre de 1923, el coche que conducía Fidel Pagés sufrió un grave accidente cerca de la localidad burgalesa de Quintanapalla, en el Alto de la Brújula. 

En el accidente, su mujer e hijos resultaron gravemente heridos, y él perdió la vida. Tenía 36 años. Días después, y en medio de un gran revuelo mediático, se celebró el funeral en Madrid.

Meses después del Desastre de Annual, los cadáveres todavía permanecían insepultos en el campo de batalla, una símbolo de la cantidad de soldados caídos y la imposibilidad de gestionar la catástrofe. – Foto: CC

Pero ¿por qué los estudios acerca de la anestesia metamérica (como Pagés bautizó a la anestesia epidural), es decir, la administración de un anestésico local en el espacio epidural para bloquear de esta manera las terminaciones nerviosas en su salida a la médula espinal, pasaron desapercibidos en el mundo científico internacional? 

Una de las causas sería el propio Fidel Pagés. En ningún momento viajó al extranjero para ofrecer conferencias que diesen a conocer su descubrimiento y también renunció a que su descubrimiento se divulgara en otras revistas científicas que no fueran la fundada por él, la Revista Española de Cirugía.

Esta actitud pudo haber acabado condenando al ostracismo científico, ya que en 1932 el médico italiano Achille Dogliotti declara haber inventado la anestesia epidural y la comunidad científica así lo reconoció.

FUENTE: National Geographic – Por N. Sadurní