Rescatan en Venezuela a una cría de ajolote mexicano (en peligro crítico de extinción) que fue abandonada en una iglesia.

Una veterinaria venezolana ha decidido proteger al animal y darle los debidos cuidados dentro de una Fundación que rescata animales silvestres.

Si deseas conocer mas sobre este tema, cliquea por favor donde se encuentra escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Un bebé de ajolote mexicano fue encontrado por una familia cuando visitaban una iglesia en Venezuela. La cría del anfibio —amenazado en peligro crítico de extinción— estaba dentro de una pequeña bolsa que abandonaron debajo de una imagen de la Virgen del Carmen, reconocida dentro de la creencia católica como la patrona del mar y de los marineros.

Tras el hallazgo de esta especie, única en sus características físicas y genéticas, la familia llamó a la médico veterinario, artista plástico y directora de la Fundación Plumas y Colas en Libertad, Grecia Marquís, quien sostuvo una conversación con RT para explicar cómo fue el rescate del animal.

Rostro del ajolote resguardado en Caracas Grecia Marquis / Fundación Plumas y Colas en Libertad

Marquís, que tiene 20 años de experiencia de trabajo con animales y fauna silvestre, añade que el ajolote «es uno de los animales más impresionantes, maravillosos y extraños del planeta», porque es un anfibio que no hace metamorfosis, como ocurre con la Salamandra; y es capaz de regenerar partes y tejidos de su cuerpo.

«Es impresionante cómo puede regenerar su cuerpo, lo que lo convierte en el único vertebrado capaz de regenerar sus extremidades y tejidos de sus pulmones, corazón, ojos, ovarios, médula espinal y cerebro. Esto lo hace gracias a su carga genética, a su genoma, que es diez veces mayor a la del humano, de allí sus increíbles capacidades».

Otras características

Marquís resalta que el ajolote, cuyo nombre científico es Ambystoma mexicanum, es uno de los animales más estudiados por los científicos, pues sus características regenerativas podrían ser claves para encontrar la cura contra el cáncer.

El ajolote es un animal longevo, que puede vivir en su hábitat natural unos 10 años y en cautiverio hasta 20. Además puede llegar a medir 25 centímetros y se alimenta principalmente de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algunos peces pequeños.

Son ovíparos y capaces de reproducirse una vez al año con dos métodos: uno sexual y otro asexual. Las hembras pueden poner entre 100 a 300 huevos, pero no todos eclosionan. Para nacer tardan entre 10 y 14 días.

El ajolote ya tiene su museo en México

El ajolote ya tiene su museo en México

La Comisión Nacional Forestal de México indica que esta especie heredó su nombre del náhuatl Axolotl, que significa monstruo de agua, y vive entre los bosques de Oyamel y en los humedales de Xochimilco, donde puede encontrarse en arroyos y ríos. Su presencia indica además que hay agua limpia y un ecosistema sano.

La conservación del ajolote va más allá del ámbito científico y biológico. También existe un vínculo cultural ancestral con esta especie al ser considerada, según explica la Fundación UNAM, como la hermana gemela de Quetzalcóatl, el Dios bueno, de la vida hermosa y feliz, que representaba la unión del plano terrenal con el espiritual para los pueblos prehispánicos de Mesoamérica.

En el pasado, los ajolotes tenían un hábitat que se extendía a los lagos de Texcoco, Xochimilco, Zumpango y Xaltocan, en el Valle de México, pero la presencia del ser humano, la destrucción de sus hogares y su extracción para tenerlos como mascotas, han generado la amenaza de extinción que presentan en la actualidad.

¿Cuál es la principal amenaza del ajolote?

Para la doctora Marquís, la presencia de este animal en Venezuela deja ver que existe al menos una persona que se dedica a reproducirlo en cautiverio. «Su historia es muy curiosa, alguien lo dejó allí por alguna razón, y al ver que es un animalito que está en peligro de extinción decidí quedarme con él».

«La reproducción en cautiverio ha logrado frenar los números rojos sobre su extinción», agrega la veterinaria y señala que una de las principales amenazas para este anfibio es la destrucción de su hábitat por la presencia del humano.

Marquís explica que la destrucción de los ambientes naturales se han convertido en un problema mundial que afecta a todas las especies. Por ejemplo, dice, en Venezuela hay en la actualidad una tala indiscriminada de árboles que está destruyendo el hábitat natural de muchas especies que pone en riesgo la biodiversidad y el ecosistema.

«En Caracas y en todo el país hay una tala masiva que afecta directamente la vida de todos. Al cortarse un árbol, las aves rapaces pierden sus lugares de anidación y la oportunidad de alimentarse. Además, con la tala de cada árbol se elimina un pequeño mundo de biodiversidad muy valioso, que acaba con la vida de colonias de insectos, invertebrados, nidos de aves y de mamíferos como ardillas, rabipelados, perezosos, puercoespines, entro otros».

¿Qué hace la Fundación Plumas y Colas en Libertad?

Marquis, que cuenta con una maestría en Gestión Ambiental, explica que desde la Fundación con la que trabaja desde hace 15 años, además de velar por las distintas especies que llegan heridas tras ser rescatadas por activistas, realizan una campaña para sensibilizar sobre el tráfico de animales silvestres, la importancia de que vivan en libertad y la conservación de sus hábitats.

La campaña, llamada ‘Mascota o prisionero’, busca generar empatía con animales como aves, tortugas, iguanas, monos, culebras, entre otros, que suelen se vendidos por traficantes en las carreteras del país. «Lo que queremos es que las personas sientan lo que puede vivir un animal enjaulado o encadenado, cuando debe vivir en libertad. Una mascota te recibe alegre, moviéndote la cola, corriendo por la casa, pero no un animalito encerrado o con una cadena en el cuello como pasa con los monos».

Aunque en Venezuela hay leyes que condenan el tráfico y tenencia de animales silvestres, Marquis considera que pese al trabajo de las autoridades en los últimos años, todavía queda mucho por hacer. «Los entes que regulan y que vigilan, como Guardería Ambiental (de la Guardia Nacional Bolivariana), que tiene una gran participación, deben tener más presencia en las carreteras para enfrentar a los traficantes de animales. No es solamente hacer campañas educativas para que la gente no compre animales silvestres, el tráfico de fauna tiene que ser penado. Debe haber castigo y vigilancia».

Marquís señala que cuando las autoridades decomisan animales a traficantes, deberían también procurar devolverlos a sus hábitats naturales y no encerrarlos en un zoológico, donde se les priva de libertad de por vida. «Desde mi experiencia, cuando recibo a estos animales que una vez fueron libres, evalúo cómo puedo ayudarlos para que vuelvan a la libertad y no queden en cautiverio. Por eso las experiencias más bonitas que tengo son las liberaciones».

La doctora resalta que las personas pueden llegar a tener como mascotas especies sumamente extrañas. «Una vez me llevaron a consulta privada un inmenso cangrejo azul y un escorpión gigante de EE.UU». También ha atendido halcones, búhos, gavilanes, guacamayas, roedores, entre otros.

«Nos han llegado búhos pequeños que se caen de sus nidos y nos toca enseñarlos como si fuéramos sus padres porque quedan huérfanos. Los entrenamos para que puedan vivir en libertad y puedan sobrevivir, porque los depredadores como ellos, las rapaces, están en lo más alto de la pirámide alimenticia y cumplen una función muy importante en el ecosistema».

¿Cómo financia su trabajo?

La Fundación que dirige Marquis trabaja a través de la autogestión, pues no cuenta con apoyo financiero privado o gubernamental.

Los pocos recursos que maneja para atender a los animales que rescatan se obtienen a través de donaciones y de la venta de pinturas y otras piezas de arte que ella misma realiza.

«La situación económica actual ha puesto un poco difícil la venta de arte, pero igual lo sigo haciendo. También hago llamados para que las personas aporten lo que puedan, porque todas las donaciones son valiosas».

La fundación a cargo de la doctora Marquís se encuentra ubicada en La Trinidad, en el estado Miranda, cerca del llamado Bosque del Volcán, entre los municipios Baruta y El Hatillo, un lugar que —advierte— está siendo dañado por la recurrente actividad humana que ha venido en aumento para realizar actividades turísticas y deportivas.

Imagen de portada: Gentileza de Arno Burgi 

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FUENTE RESPONSABLE: RT En vivo. Por Orlando Rangel Y.

Animales/Deforestación/Medio Ambiente/México/Venezuela/

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Las maravillas arquitectónicas del milenario Manhattan del desierto.

Pasar por la Bab-al-Yaman, la enorme puerta que permite acceder a la antigua ciudad amurallada de Saná en Yemen, es como atravesar un portal hacia otro mundo.

Ves gran cantidad de edificios altos y delgados amontonados en estrechos callejones que conectan exuberantes jardines de frutas y verduras con el antiguo zoco (mercado) donde todavía se venden burros.

Vi cerrajeros remendando enormes llaves de metal que abren imponentes puertas de madera; un vendedor que ofrece tunas con una carreta, y el panadero local que saca pan fresco de un ardiente agujero en el suelo.

En una pieza diminuta, un camello caminaba en círculos impulsando una piedra de molino que machacaba semillas de sésamo.

Pero pese a todo aquel estímulo visual, era sin duda la arquitectura lo que dominaba la escena.

Saná está llena de edificios que son diferentes a los que puedes encontrar en cualquier otro lugar del mundo.

En la calle, donde la monotonía de las paredes de adobe solo es interrumpida por grandes puertas de madera, a menudo no había mucho que ver.

Pero al mirar hacia arriba, me di cuenta de que estos esbeltos edificios, algunos con solo una o dos habitaciones por piso, se elevan hacia el cielo.

Mientras que los pisos inferiores, a nivel de calle, no tenían ventanas debido a su uso como refugio de animales o espacios de trabajo, las ventanas ornamentadas más arriba estaban cubiertas por vidrieras o por delicadas pantallas de mashrabiya que protegen la privacidad de las mujeres en el interior.

Edificios que datan de hace más de 300 años

Los marcos de las ventanas y los frisos entre los pisos estaban marcados con una intrincada cal blanca para contrastar el fondo de color barro, creando un efecto de casa de pan de jengibre.

Calle en Yemen.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

A nivel de la calle, los edificios a menudo no tienen ventanas debido a que se usan como refugios para animales o espacios de trabajo.

Muchos tenían terrazas en la azotea, que se utilizan como espacios de entretenimiento, así como dormitorios al aire libre para las noches cálidas.

La magnificencia de los edificios, junto con su simple practicidad, da lugar a un inspirador panorama arquitectónico.

Desde los callejones era prácticamente imposible apreciar la verdadera altura de estos edificios, pero cuando llegué al zoco, pude ver que algunos tenían hasta siete pisos de altura.

Subí a una azotea en el séptimo piso que había sido convertida en un café; el casco antiguo estaba abajo, pero los edificios alrededor eran en su mayoría tan altos como en el que yo estaba, y evocaban la extraña sensación de estar rodeado de rascacielos.

Casi podría haberme sentido en Dubái o Nueva York, solo que estas construcciones tenían entre 300 y 500 años y estaban hechas de barro.

Algunos de los rascacielos de Yemen pueden alcanzar hasta los 30 metros de altura. Los primeros rascacielos modernos que se construyeron en Chicago eran solo un par de metros más altos que estos.

«El Manhattan del desierto»

Yemen está lleno de construcciones altísimas parecidas a estas. Se encuentran tanto en las poblaciones más pequeñas como en las más grandes, como en la famosa ciudad de Shibam, que fue apodada en la década de 1930 «el Manhattan del desierto» por la exploradora anglo-italiana Dame Freya Stark.

Otro ejemplo es el exquisitamente decorado palacio de Dar-al-Hajar, el «Palacio de Roca».

El estilo arquitectónico de los rascacielos yemeníes es tan único que las ciudades de Zabid, Shibam y la ciudad vieja de Saná han sido reconocidas como Patrimonio Mundial de la Unesco.

El monumental palacio de Dar-al-Hajar.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El monumental palacio de Dar-al-Hajar.

La tradición se remonta al menos a los siglos VIII y IX, según Trevor Marchand, profesor de antropología social en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) y autor de Architectural Heritage of Yemen – Buildings That Fill My Eye.

La datación exacta de las estructuras es casi imposible de conocer, ya que estos edificios de adobe necesitan ser reparados o restaurados constantemente para evitar que sucumban.

Pero Marchand explica que algunas fuentes medievales nos dicen que el Palacio Ghumdam en Saná fue construido en el siglo III a.C., fue sede de los antiguos gobernantes sabaeanos de Yemen, contaba con 20 pisos de altura y estaba elaboradamente decorado.

Todavía en uso

Lo que hace que los rascacielos yemeníes sean tan únicos es que todavía están en uso, tal como lo estaban hace cientos de años.

En el casco antiguo de Saná, por ejemplo, aunque algunos se han convertido en hoteles y cafés, la mayoría todavía se utiliza como residencias privadas.

«De niños, jugábamos fútbol en los estrechos callejones y de adolescentes bebíamos café detrás de las brillantes vidrieras», asegura Arwa Mokdad, defensora de la paz de la Fundación Yemen Relief and Reconstruction.

Mientras viajaba por el país, maravillándome con sus ciudades llenas de rascacielos, no pude evitar preguntarme por qué los yemeníes construyeron así, considerando que el país cuenta con vastas extensiones desérticas.

Salma Samar Damluji, arquitecta y autora de un libro sobre la arquitectura de Yemen y su reconstrucción, me explicó que la construcción de edificios tradicionalmente estaba restringida a pequeños sitios, lo que obligaba a construir verticalmente.

«Los pueblos y ciudades tenían un muro exterior, llamado Sur, y otro límite en el desierto».

La arquitecta también me contó que el muro y el desierto circundante no solo representaban una barrera para cualquier desarrollo urbano, sino que también se consideraba que cualquier espacio agrícolamente viable era muy valioso para llenarlo de edificios.

Shibam.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Conocida como «el Manhattan del desierto», la ciudad amurallada de Shibam fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1982.

Por eso construir hacia arriba, en estrechos clústeres, era la opción preferida.

Para protegerse de fuerzas invasoras

También estaba la necesidad de protegerse, que hizo que los asentamientos de Yemen se concentraran en ciertos sitios en lugar de extenderse por todo el territorio.

Los planificadores urbanos consideraron que, viviendo en un desierto inhóspito, era bueno contar con la capacidad de mirar a lo largo de las tierras para identificar enemigos cuando se acercaran y de poder cerrar las puertas de las ciudades en la noche.

«Un factor importante que contribuyó al desarrollo en Yemen de ‘casas-torre’ fue la necesidad de estar seguros frente a fuerzas invasoras, así como en tiempos de disputas tribales locales o de guerra civil», detalla Marchand.

Construidos con materiales naturales, los rascacielos yemeníes son sostenibles y se adaptan perfectamente al clima cálido y seco del desierto árabe.

Las terrazas en las azoteas funcionan como dormitorios al aire libre, mientras que las pantallas en las ventanas invitan incluso a la más breve brisa a entrar en la casa, y al mismo tiempo permiten que entre la luz pero no demasiado calor.

«El adobe es una masa térmica excepcional», añade Ronald Rael, profesor de arquitectura de la Universidad de California en Berkeley y especialista en edificios hechos de barro.

Rael, quien vive en una casa de adobe de su bisabuelo en el sur de Colorado, Estados Unidos, explica que este material «absorbe y libera calor lentamente».

«Durante el día, cuando el sol golpea la pared, el calor del sol es absorbido lentamente por la pared. A medida que cae la noche, ese calor se libera lentamente (ayudando) a que los edificios de tierra mantengan una temperatura agradable», prosigue.

Este simple efecto natural ha hecho que la construcción de adobe siga siendo popular hoy en día y justifica que las estructuras de barro en Yemen aún resistan.

Una forma de construir casi extinta

Increíblemente, los constructores de manera general no usaban andamios.

Los maestros constructores comenzaban con una base de piedra, a menudo de unos 2 metros de profundidad, sobre la cual colocaban ladrillos de barro en un enlace continuo.

Luego construían lentamente hacia arriba, colocando vigas de madera para aportar mayor resistencia y agregando pisos de madera y materiales de palma a medida que subían.

Los andamios solo comenzaban a usarse posteriormente, una vez que la casa estaba terminada y necesitaba una restauración.

Sin embargo, según Damluji, estas formas de construcción están al borde de la extinción.

«Queremos estructuras que puedan resistir hasta 300 años y más. Edificios de seis y siete pisos construidos con ladrillos de barro secados al sol es una manera de construcción que ningún arquitecto contemporáneo puede utilizar hoy en día».

Para evitar que se pierda este conocimiento, Damluji trabaja en estrecha colaboración con la fundación Dawan, que se esfuerza por preservar estos métodos de construcción, fomentando el uso de materiales y métodos tradicionales por encima de los modernos.

La existencia de estos históricos edificios también está amenazada por la constante erosión eólica, la guerra y las luchas económicas que impiden que las familias cuiden adecuadamente sus frágiles hogares.

En 2020, la Unesco examinó alrededor de 8.000 de estas maravillas arquitectónicas y restauró 78 que estaban al borde del colapso.

La Unesco está haciendo lo que puede por salvar el mayor número de edificios posible, pero es difícil en las circunstancias actuales.

«Es una experiencia desgarradora presenciar cómo la historia se convierte en escombros», lamenta Mokdad.

«Esta destrucción es una pérdida para toda la humanidad».

«En cualquier otro lugar, estos edificios serían piezas de museo, pero en Yemen siguen siendo hogares. No puedo describir el orgullo de vivir en un hogar preservado por generaciones de antepasados. Son nuestra conexión con el pasado», concluye.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES. Casco Antigua de Saná.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel. Por Ulrike Lemmin Woolfrey. Octubre 2021

Sociedad y Cultura/Historia/Medio Ambiente/Viajes/Arquitectura/Arqueología/Yemen

Las aves comunes desaparecen en Europa: “Es el anuncio de la sexta extinción de especies”.

Se han perdido unos 600 millones de aves reproductoras en la UE desde 1980.

Las aves están desapareciendo. Y es un acontecimiento que preocupa. “Las aves son el canario de la mina y su desaparición es el anuncio de la sexta extinción de especies que está en marcha”, asegura Miguel López, director de organización de SEO BirdLife España. 

Un nuevo estudio sobre las aves reproductoras en la UE muestra que se ha perdido una de cada seis aves en un periodo de casi 40 años.

Han desaparecido unos 600 millones de aves reproductoras en la UE desde 1980. Así lo han verificado un equipo de científicos europeos de la Real Sociedad para la Protección de las Aves (RSPB), la mayor organización sin ánimo de lucro de Europa dedicada a la protección de la vida salvaje, BirdLife International y la Sociedad Checa de Ornitología que han analizado los datos de 378 de las 445 especies de aves nativas de los países de la UE.

Entre 1980 y 2017, los autores estiman un descenso global de la población de entre el 17% y el 19%, lo que equivale a una pérdida de entre 560 y 620 millones de aves individuales. 

De hecho, se han perdido unos 900 millones de aves durante ese periodo, aunque esto se contrapone a un aumento de unos 340 millones en determinadas especies. Una gran proporción de estas pérdidas se debe a una disminución muy importante de un pequeño número de especies comunes, y lo mismo ocurre con los aumentos.

Estamos perdiendo individuos a un ritmo sin precedentes y es uno de los indicadores de pérdida de biodiversidad» MIGUEL LÓPEZ, SEO

El estudio se ha elaborado a partir de los datos del sistema paneuropeo de seguimiento de aves comunes del Consejo Europeo del Censo de Aves y de los informes obligatorios de los Estados miembros de la UE a la Comisión Europea en virtud de la Directiva de Aves de la UE.

“Los datos corroboran la información que registran a escala global los voluntarios en los programas de ciencia ciudadana de SEO/BirdLife. 

Desde hace tiempo nos dicen que estamos perdiendo individuos a un ritmo sin precedentes y es uno de los indicadores de pérdida de biodiversidad, al ser las aves el grupo faunístico más estudiado”, afirma Miguel López.

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Según el estudio, el gorrión común es el más afectado. Ha perdido el 50% de su población desde 1980, un total de 247 millones de aves. Su pariente más cercano, el gorrión molinero, también ha perdido 30 millones de ejemplares. Ambos se han visto afectados por los cambios en la política y la gestión agraria, pero los gorriones de las ciudades también han disminuido. Las razones de estos descensos urbanos no están claras, pero pueden estar relacionadas con la escasez de alimentos, la propagación de la malaria aviar o los efectos de la contaminación atmosférica.

Gorrión común.

Gorrión común. SEO

“La desaparición de aves la tenemos delante de nuestras casas con la situación del gorrión común, cuando un pueblo no tiene gente los gorriones desaparecen  en el campo y el hecho de que desaparezcan en las ciudades nos habla de los poco saludables ambientes que tenemos”, asegura el director de organización de SEO/Birdlife España.

«La naturaleza ha sido erradicada de nuestras tierras de cultivo, del mar y de las ciudades» ANNA STANEVA, BIRDLIFE EUROPE

«Este informe muestra de forma clara y contundente que la naturaleza está dando la voz de alarma” esgrime Anna Staneva, directora de Conservación de BirdLife Europe. 

“Las aves comunes son cada vez menos frecuentes, en gran medida porque los espacios de los que dependen están siendo arrasados por el ser humano. La naturaleza ha sido erradicada de nuestras tierras de cultivo, del mar y de las ciudades. Los gobiernos de toda Europa deben establecer objetivos legalmente vinculantes para la restauración de la naturaleza, de lo contrario, las consecuencias serán graves, incluso para nuestra propia especie», añade.

“En la cumbre del clima de Glasgow se han constatado que la pérdida de diversidad y el cambio climático son problemas que tienen las mismas causas y se retrolimentan”, afirma López.  

Fiona Burns, científica principal de conservación de la RSPB y autora principal del estudio apunta  a los organismos internacionales para que tomen en consideración el problema de la sexta extinción. «El año que viene se reunirá el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas para debatir el futuro de nuestra biodiversidad mundial y crear un marco que exija aumentar los esfuerzos de conservación para prevenir las extinciones y recuperar la abundancia de las especies”, afirma Burns.

Imagen de portada: Gentileza de PIXABAY

FUENTE RESPONSABLE: El Independiente. Por Rafael Ordóñez – Noviembre 2021

Medio Ambiente/Contaminación Ambiental/Depredación/Extinción/Aves/Sociedad

Cambio climático: 10 de los bosques más protegidos del mundo emiten más CO2 del que absorben a causa de la actividad humana.

El Parque Nacional de Yosemite, en Estados Unidos, es uno de ellos.(Portada)

Diez de los bosques más protegidos del mundo se han convertido en emisores netos de carbono, debido a su degradación por la actividad humana y el cambio climático.

Es la alarmante revelación de un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre el papel de estos bosques, declarados patrimonio de la humanidad, en la emisión y absorción de gases que contribuyen al calentamiento global.

La investigación concluye que, durante los últimos 20 años, estas áreas protegidas —que abarcan dos veces la extensión de Alemania y casi el área total de Chile— emitieron más dióxido de carbono (CO2) del que absorbieron.

La deforestación en reserva de la biosfera de Río Plátano, Honduras

FUENTE DE LA IMAGENGETTY IMAGES

La invasión de colonos ha contribuido a la deforestación de la Reserva de la Biosfera de Río Plátano, en Honduras.

La red de 257 bosques denominados patrimonio de la humanidad absorbe 190 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera cada año, añade el estudio.

«Eso es casi la mitad de las emisiones anuales de carbono dióxido producidas por la quema de combustibles fósiles en Reino Unido», dijo el doctor Tales Carvalho Resende, coautor del informe.

«Ahora tenemos la imagen más detallada hasta la fecha del papel vital que estos bosques juegan en la mitigación del cambio climático».

Sin embargo, los bosques están sometidos a toda una serie de presiones, incluyendo la tala ilegal, la expansión de cultivos e incendio forestalescada vez más frecuentes por el cambio climático.

Incendio en el parque nacional de secuoyas en California, Estados Unidos

FUENTE DE LA IMAGENGETTY IMAGES

Los secuoyas gigantes de California -unos de los seres vivientes más antiguos de la Tierra- han sido diezmados por los incendios forestales.

Combinando los datos recopilados por satélite y por monitoreo en tierra, los investigadores han podido estimar cuánto CO2 absorbieron y emitieron los bosques protegidos por la Unesco entre 2001 y 2020.

Además de calcular los miles de millones de toneladas de dióxido de carbono absorbidos por toda esa «biomasa» de árboles y vegetación, el estudio revela la presión bajo la cual se encuentran algunos de estos sitios.

Son bosques que cuentan con el más alto nivel de protección oficial por su valor natural y son monitoreados continuamente.

A pesar del constante monitoreo, los sitios patrimonio de la humanidad están bajo constante presión, como muestran estos cultivos que colindan con el parque nacional de Virunga, en la República Democrática del Congo.

«Continúan bajo una presión significativa», indicó el doctor Carvalho Resende, «principalmente por la intrusión de la agricultura y la tala ilegal; presiones provocadas por los humanos».

«Pero también encontramos amenazas relacionadas con el clima, específicamente incendios forestales».

«Círculo vicioso»

Unos «incendios forestales sin precedentes», tal como los denominó la Unesco, registrados particularmente en Siberia, Estados Unidos y Australia, emitieron decenas de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

«Es un círculo vicioso», dijo Carvalho Resende.

«Más emisiones de carbono significan más incendios forestales, lo que quiere decir más emisiones de carbono».

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Bosques considerados patrimonio de la humanidad que fueron fuentes netas de carbono entre 2001 y 2020

  • La selva tropical de Sumatra, Indonesia
  • La Reserva de la Biosfera de Río Plátano, Honduras
  • El Parque Nacional de Yosemite, Estados Unidos
  • El Parque Internacional de la Paz Waterton-Glacier, Canadá y EE.UU.
  • Las montañas Barberton Makhonjwa, Sudáfrica
  • El parque de Kinabalu, Malasia
  • La cuenca del Uvs Nuur, Rusia y Mongolia
  • El Parque Nacional del Gran Cañón, EE.UU.
  • La región de la Sierra Azul, Australia
  • El Parque Nacional Morne Trois Pitons, Dominica
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«Mensaje alarmante»

Se estima que el huracán María destruyó 20% de la bóveda arbórea en el parque nacional de Morne Trois Pitons, Dominica, en 2017.

«Este estudio contiene un mensaje de alarma», advirtió Carvalho Resende.

«Hasta las áreas forestales más protegidas del mundo están amenazadas por la crisis climática global».

Ante ello, hace un llamado a la acción, para reducir las emisiones globales y «garantizar así que estos bosques sigan siendo sumideros de CO2 y, por supuesto, sitios importantes por su biodiversidad».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Mundo Corresponsal de Ciencia de la BBC Victoria Gill

Octubre 2021- COP26/Cambio Climático/Medio Ambiente/Ciencia

Litio: la fiebre del «oro blanco», ¿fortuna o infortunio para Argentina?

Tomasa Soriano cría cabras y llamas en Jujuy. Ella cree que hay menos agua en la zona desde que llegaron los mineros de litio.

En el noroeste de Argentina, la carretera hacia el Altiplano zigzaguea a una altitud de 4.000 metros. Es un paisaje de colosales farallones de lava, conos volcánicos y profundos barrancos.

Los cactus gigantes sobresalen de las grietas de las rocas y se alzan hacia la inmensidad del cielo azul.

Unas asustadizas vicuñas, parientes de la llama, se alejan del tráfico con sus endebles extremidades. Y sobre la cresta de la montaña se ve una vasta y cegadora extensión de algo mágicamente blanco: la cuenca rica en litio de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.

El cartel hecho a mano que da la bienvenida a los visitantes no deja lugar a dudas: «No al litio».

Argentina, junto a Bolivia y Chile, tiene una de las mayores reservas mundiales de litio.

«No al litio. Sí al agua y a la vida en nuestros territorios», es el cartel que recibe a los visitantes de Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, al norte de Argentina.

«Litio para hoy, hambre para mañana»

A principios de este año, la compañía minera canadiense involucrada en actividades de exploración abandonó la zona luego de que los manifestantes bloquearan la carretera principal que atraviesa las salinas.

«Litio para hoy, hambre para mañana», dicen las señales de los activistas.

«Para nosotros, Salinas Grandes es como una madre sagrada», dice Verónica Chávez, quien es la presidenta de su pueblo, Santuario Tres Pozos, una de las 33 comunidades indígenas en esta área, la mayoría de ellas en la provincia de Jujuy.

«Tenemos que respetarla porque me cuida a mí, a mi familia y a mis hijos. Y cuidó de mis ancestros. Así que sentimos un profundo respeto hacia este entorno, no hay lugar para la explotación del litio».

Verónica Chávez , Jujuy, Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Verónica Chávez dice que en su tierra no hay lugar para la explotación de litio.

Esta es una de las regiones más áridas de la Tierra.

Así que, más allá de los vínculos culturales y espirituales que los pueblos indígenas tienen con las salinas, hay una gran ansiedad sobre la demanda de agua dulce.

«Sabemos que las empresas de litio usan millones y millones de litros de agua dulce», dice Chávez, «Así que, ¿qué pasará con nuestros animales, con nuestras vidas, con las vidas de nuestros nietos en el futuro?»

jujuy, Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

El Santuario Tres Pozos, Salinas Grandes es el pueblo de Verónica.

La extracción minera de litio en Argentina requiere perforar profundamente en el salar para llegar hasta la salmuera (agua saturada de sal) que contiene el mineral que alimenta nuestros celulares, computadoras y autos eléctricos.

El agua salada se bombea a unas enormes piscinas en la superficie y se deja evaporar durante meses, resultando en una solución rica en litio.

El agua dulce se usa entonces para producir y extraer carbonato de litio, el polvo blanco que se exporta al extranjero, a las fábricas de baterías, a partir de esta solución.

Para impulsar un auto Tesla Model S eléctrico se necesitan 45 kg de carbonato de litio.

Y para producir una tonelada de carbonato de litio -dependiendo de la instalación- se evapora aproximadamente medio millón de litros de salmuera y se usan 30.000 litros de agua dulce.

jujuy, Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Llama de sal en Salinas Grandes, Jujuy, en donde las comunidades lograron expulsar a las empresas de extracción de litio.

Más dinero, menos agua

En contraste con el enfrentamiento entre las comunidades y la industria minera en Salinas Grandes, a dos horas en carro en dirección oeste, hacia la frontera con Chile, queda el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio.

Sales de Jujuy, un proyecto empresarial conjunto entre la firma australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la compañía minera del gobierno provincial de Jujuy- es una de las dos minas en operación en Argentina.

El año pasado, la planta produjo unas 14.000 toneladas de carbonato de litio. Solamente en términos de agua dulce, la fábrica podría haber utilizado el equivalente a más de 150 piscinas olímpicas.

Olaroz Cauchari

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Sales de Jujuy es la «joint venture» encargada de extraer litio en Olaroz Cauchari.

Algunos residentes de la zona han notado un cambio en su suministro de agua desde que llegaron los mineros.

«Hay mucha menos agua en los pozos y en los canales de riego. Estamos preocupados», dice Tomasa Soriano quien cría cabras y cuida a 97 llamas.

Soriano vive en Huancar, un pequeño pueblo de calles de tierra y en su mayoría edificios de adobe en los alrededores de la inmensa blancura de Olaroz Cauchari.

El litio ha aportado una gran mejora económica a estas comunidades, que viven una de las regiones más ignoradas de Argentina.

El marido de Soriano trabaja para una compañía de exploración minera. Pero cuando no está trabajando en la escuela local, cuidando de sus cinco hijos o atendiendo a sus animales, ella también tiene que aprender sobre el agua.

Franco Lamas, minero de sal en Salinas Grandes.

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Franco Lamas es un minero de sal tradicional en Salinas Grandes, la comunidad que rechazó a las empresas.

«Puede que tengamos menos agua por el cambio climático», dice ella. «Pero también sospechamos que la industria del litio, los mineros, usan mucha cantidad de agua dulce».

Los activistas ambientales argentinos respaldan la sospecha de Soriano.

La teoría es que cuando la salmuera se bombea desde debajo del salar, el agua dulce de los laterales de la cuenca gravitó para llenar el espacio dejado por la salmuera extraída, por lo que quedará menos agua para cultivos, animales y personas.

«Incluso aunque la información que tenemos es incompleta, creemos que los datos muestran un daño que ya se está haciendo. Lo que no sabemos es la extensión de ese daño», dice Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El informe de FARN se basa en datos públicos de compañías mineras que trabajan en Jujuy. La ONG ha pedido que se detenga toda la nueva producción de litio.

Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

FUENTE DE LA IMAGEN – BBC/LINDA PRESSLY

Pia Marchegiani, de FARN, le dijo a la BBC que se sabe que la minería de litio está perjudicando la zona.

«Tenemos un principio en ley medioambiental llamado el principio de precaución, que dice que si no hay suficiente información científica, o cuando la literatura no coincide con impactos probables, no debería haber un motivo para estar inactivo. Se debe actuar con anticipación», dice Marchegiani.

Opiniones enfrentadas

El secretario de Minería del gobierno provincial de Jujuy está molesto por esta cuestión.

«El estudio de FARN es pura cháchara», dice Miguel Soler con desprecio.

«No hemos visto ningún impacto en los recursos hídricos o en la vida silvestre hasta ahora. De hecho, hubo un aumento de vicuñas y flamencos en la zona», asegura.

Miguel Soler

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Miguel Soler, del gobierno regional, defiende las actividades mineras en los salares.

«Tenemos más de 10 años de datos de monitoreo y muestreo sobre la calidad del agua. Tenemos muchos pozos de perforación que controlan la profundidad del agua. El trabajo lo realizan las compañías y el gobierno lo revisa».

Su respuesta subraya la falta de investigaciones independientes sobre los recursos de agua dulce.

«Ese es uno de los mayores problemas», dice Victoria Flexer, profesora de electroquímica en la Universidad de Jujuy y directora de un grupo de trabajo interdisciplinar sobre el litio.

Y con la economía argentina una vez más al borde del desastre frente a las elecciones nacionales, es improbable que haya dinero para un estudio imparcial.

«En Argentina, las provincias que tienen litio están entre las más pobres del país», dice Flexer.

«Así que, por un lado, estos gobiernos provinciales no tienen recursos humanos cualificados para llevar a cabo un monitoreo cuidadoso. Y por otro las economías de estas provincias se están convirtiendo en fuertemente dependientes de la presencia de compañías de litio, pues crean trabajo».

Respecto al problema del agua, se muestra escéptica sobre el reporte de FARN, la ONG medioambiental.

«No he visto cifras sólidas», dice ella. «Atribuir la desecación de un pequeño curso de agua dulce a la industria minera es algo que no se puede probar ni refutar en solo un año, porque en los lagos y ríos del desierto a veces se secan de forma natural».

Olaroz Cauchari

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Lugares como Olaroz Cauchari dependen económicamente cada vez más de las empresas mineras.

«Necesitamos mediciones durante al menos cinco años para estar absolutamente seguros de ello. La variabilidad se debe a la extracción de litio y no solo a la variación de las lluvias «.

Aún así, el agua -y su ahorro- son una prioridad para su equipo. Ella está trabajando en un método para recuperar el litio usando electroquímica.

«Creemos que podríamos producir agua dulce paralelamente al carbonato de litio. Podría ser como un producto lateral, y podríamos enviar ese agua a las comunidades».

La desventaja de la técnica es que usa electricidad, haciéndola mucho más costosa que el actual método para extraer litio, el cual depende del sol para evaporar la salmuera, rica en minerales.

Y en un momento en que el precio de este mineral ha caído en los mercados internacionales, la industria no ha arrancado hasta ahora.

Pero algunas compañías privadas han desarrollado otras técnicas para producir litio que también usan menos agua dulce.

«Una vez que la salmuera se bombea, la ponemos en una columna de agua durante un par de horas. Hay pequeños gránulos del tamaño de medio grano de arroz. Estos gránulos extraen el litio del agua», dice Steve Promnitz, director gerente de Lake Resources, una empresa australiana dedicada a la exploración en Olaroz Cauchari, que pretende comenzar la producción en 2023.

Dra. Victoria Flexer

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Victoria Flexer dice que faltan investigaciones independientes.

«A las dos horas devolvemos ese agua al acuífero. Es exactamente la misma, pero sin litio. Después se puede tratar ese producto concentrado y convertirlo en un producto de litio».

Estos dos métodos evitan la necesidad de enormes piscinas de evaporación, reduciendo la huella ambiental.

Pero en la cuenca de Salinas Grandes y en la Laguna de Guayatayoc, donde se detuvo la exploración de litio desde las protestas de febrero, Verónica Sánchez no se deja impresionar.

«No vamos a permitir más minería aquí», dice con firmeza.

Y a diferencia de la región de Olaroz Cauchari, donde los lugareños no tuvieron muchas opciones para impulsar sus perspectivas económicas antes de la llegada de las compañías de litio, las comunidades de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc tienen una relación comercial sólida con el salar.

Muchos turistas que se toman selfies los visitan todos los días. Hay puestos que venden chucherías talladas en sal mientras las mujeres asan empanadas rellenas de carne de llama. Y hay ingresos de la recolección tradicional de sal.

AIS Resources, la compañía canadiense dedicada a la exploración de litio cuando ocurrieron las protestas, no quiso ser entrevistada por la BBC.

jujuy, Argentina

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Este es el pueblo de Verónica, Santuario Tres Pozos, Salinas Grandes.

En cualquier caso, nueve meses después, el callejón sin salida continúa. Por eso ninguna de las compañías de litio con concesiones en Salinas Grandes y la Laguna Guayatayoc puede trabajar ahí.

«El gobierno de Jujuy está totalmente abierto a hablar», dice Soler. «Respetamos a la comunidad, pero al mismo tiempo debemos respetar la ley».

Él afirma que la exploración continuará.

En 2017 había unos tres millones de vehículos eléctricos en las carreteras de todo el mundo. Y la Agencia Internacional de Energía ha pronosticado un aumento de casi 125 millones para 2030.

Steve Promnitz compara el cambio que está llegando a la revolución del transporte con el que se produjo a principios del siglo XX.

«Hacia 1910, nadie podía verlo. Y luego en la década de 1920 nadie imaginaba todavía usando caballos. Eso es lo que va a pasar con los autos eléctricos que funcionan con baterías de litio. Esta es una tecnología probada».

Pero Verónica Chávez tiene un mensaje para los conductores que quieren un auto eléctrico para «descarbonizar» sus vidas y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

«Nosotros también tenemos derecho a vivir en paz. Y no deberíamos cargar con las consecuencias de quienes quieren salvar el planeta… porque nos están matando».

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FUENTE RESPONSABLE: Enviada especial de BBC News a Jujuy, Argentina. Linda Pressly. 20/10/2019

Economía/Argentina/Medio Ambiente/Ciencia/Tecnología/Energía Renovable.

 

 

Qué es el hidrógeno verde y cómo podría ayudar a limpiar nuestras carreteras de CO2 y a cocinar con menos humo.

Algunos analistas son positivos respecto al hidrógeno, pero también prudentes.

El sueño de una economía verde basada en el hidrógeno parecía haberse desvanecido, pero ha recobrado impulso y puede que esta vez llegue para quedarse.

Hoy este elemento es visto por muchos como una opción eficaz para «limpiar» el humo de nuestras carreteras, la llamada «descarbonización», el gran reto de los ambientalistas.

El uso del hidrógeno como combustible no es nuevo: la tecnología existe desde hace décadas. Se usó, por ejemplo, en naves espaciales de la NASA. De hecho, el primer motor de combustión de la historia funcionó con hidrógeno.

Se ha propuesto para todas las industrias posibles —es el elemento químico más abundante en el universo— pero hasta hace poco no había surgido como una alternativa 100% sostenible para generar grandes cantidades de energía.

La clave: que cuando el hidrógeno se quema solo deja tras de sí vapor de agua, en lugar de los gases de efecto invernadero que provienen de los combustibles fósiles.

Además, es más liviano que cualquier otro elemento de la tabla periódica, por eso las primeras aeronaves usaban motores de hidrógeno en el siglo XX… hasta que ocurrió una tragedia fatal con un zepelín en 1937.

Pero el interés en el hidrógeno como combustible ha resurgido en los últimos años para el desarrollo de pilas y motores, o como energía «verde» de uso doméstico.

hidrógeno

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La idea del hidrógeno como elemento de combustión no es nueva.

Los críticos de esta tecnología temen que acabe siendo demasiado cara para el uso masivo, pero sus defensores tienen grandes esperanzas depositadas en ella.

Energía limpia para la movilidad

Algunas importantes marcas de automóviles llevan años realizando fuertes inversiones en el desarrollo de motores que funcionen con hidrógeno.

Honda, Daimler Chrysler, Ford, General Motors/Opel, Hyundai, Kia, Renault/Nissan o Toyota son algunas de ellas.

Y ya son varios los países que la plantean como una alternativa viable a los motores eléctricos.

Japón dijo recientemente que quiere convertirse en una «economía del hidrógeno», y países como Alemania, Estados Unidos, Francia, China o Rusia tienen trenes que funcionan con este elemento.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alabó sus cualidades en la última cumbre del G20 en un informe que tituló The Future of Hydrogen. Seizing today’s opportunities («El futuro del hidrógeno. Aprovechando las oportunidades de hoy»).

¿Pero cómo funciona la tecnología del hidrógeno verde?

Un conductor dirige el primer tren impulsado por hidrógeno, del fabricante francés de trenes Alstom, durante su primer trayecto el 16 de septiembre de 2018 cerca de Bremervoerde, Alemania.

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Un conductor dirige el primer tren impulsado por hidrógeno, del fabricante francés de trenes Alstom, durante su primer trayecto el 16 de septiembre de 2018 cerca de Bremervoerde, Alemania.

El mecanismo es el siguiente: el hidrógeno reacciona con el aire, generando electricidad y liberando agua (H2O) al exterior en forma de vapor. Así, genera electricidad o calor de manera totalmente limpia.

No obstante, uno de los inconvenientes es que para obtener hidrógeno como elemento aislado —y poder generar así hidrógeno para hacer combustible— se requieren grandes cantidades de energía o usar fuentes no renovables.

Una alternativa «relativamente verde»

La gran mayoría (casi el 99%) del hidrógeno se produce a partir de hidrocarburos: gas natural y carbón, haciendo que su propia producción sea una fuente abundante de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

En ese caso hablamos de un combustible de hidrógeno que no es verde, pero que, sin embargo, representa una alternativa «relativamente verde» a los gases de efecto invernadero.

Reino Unido ha desarrollado un proyecto —llamado HyDeploy— en la Universidad de Keele mezclando gas natural con un 20% de hidrógeno en un ensayo que cobró relevancia nacional, según explica el analista de medio ambiente de la BBC Roger Harrabin.

Al añadir hidrógeno se reduce la cantidad de CO2 cada vez que se enciende la calefacción o al cocinar.

quemador de gas

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El gas natural puede mezclarse con hidrógeno para hacer una energía más «verde».

Es la primera prueba de este tipo en Reino Unido de hidrógeno en una red de gas moderna.

Como combustible, el hidrógeno funciona en gran parte de la misma manera que el gas natural, apunta Harrabin.

El hidrógeno se produce en un aparato llamado electrolizador, un dispositivo que divide el agua (H2O) en sus componentes: hidrógeno y oxígeno.

Pero también puede generarse sin producir nada de contaminación, mediante la electrólisis, convirtiendo el agua en moléculas de hidrógeno y oxígeno usando fuentes renovables, como excedentes de energía eólica.

En ese caso, sí estaríamos hablando de hidrógeno verde, de un proceso limpio.

Aunque aquí nos encontramos con otro problema: su alto costo.

«La electrólisis del excedente de energía renovable es inequívocamente beneficiosa para el medio ambiente, pero no es muy eficiente», cuenta el analista de la BBC.

«En el futuro próximo, puede ser más barato producir hidrógeno a partir de gas natural. Sin embargo, el CO2 se libera en el proceso industrial utilizado para generar hidrógeno», agrega Harrabin.

eólica

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El hidrógeno podría generarse utilizando energía excedente de las energías renovables.

¿La solución? Una tecnología llamada captura y almacenamiento de carbono (CCS) que todavía no está disponible a gran escala y que permite capturar el CO2 resultante y almacenarlo bajo tierra, dice el periodista.

¿Una revolución inevitable?

Según un informe reciente de la entidad financiera estadounidense Morgan Stanley, la «revolución» del hidrógeno verde ayudará a reducir emisiones en procesos industriales existentes y también a proporcionar combustible para autobuses, camiones o barcos.

Pero los principales inconvenientes del hidrógeno son el costo y la disponibilidad.

Los costos son mucho más altos que los que requiere, por ejemplo, el gas natural, aunque la diferencia probablemente disminuya a medida que se eleven los impuestos al carbono para combatir el cambio climático en las próximas décadas, prevé Harrabin.

La organización independiente sobre desarrollo sostenible E3G dijo en un comunicado lo siguiente: «Obtener hidrógeno implica un gasto masivo en infraestructura. En muchos casos, los costos adicionales hacen que parezca poco atractivo en comparación con las alternativas (como las energías renovables)».

Anuncio de combustible de hidrógeno el 13 de agosto de 2008 en Nueva Jersey, EE.UU.

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La idea de usar el hidrógeno como combustible no es nueva, pero ha resurgido en los últimos años.

Por eso algunos expertos como Richard Black, de la Unidad de Inteligencia de Energía y Clima (ECIU), mantienen cierto grado de escepticismo.

«Deberemos tener y tendremos hidrógeno en la mezcla de opciones de energía, pero no es una solución milagrosa para todo, una impresión que a veces se desprende de lo que suele decirse. Hay esperanza, pero también mucha publicidad», le dijo a la BBC.

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FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Economía/Industria Automotriz/Contaminación/Cambio Climático/Medio Ambiente/Ciencia/Tecnología

 

 

Energías renovables: qué son los hidrógenos verde, azul y negro (y por qué se invierten miles de millones en 2 de ellos).

Los automóviles con motores impulsados con hidrógeno ya son una realidad.

Cuando hace unas décadas se hablaba del hidrógeno como el combustible del futuro, parecía una realidad muy distante.

Pero el futuro ya está aquí con planes nacionales y multilaterales que están destinando inversiones estratosféricas a que el hidrógeno sustituya a otras fuentes de energía no renovable que han causado severos daños al planeta.

«Quizás no nos damos cuenta, pero estamos ya en ese futuro en el que el hidrógeno ya está dando sus pasos», dice a BBC Mundo el doctor Alejandro Karelovic, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción (Chile).

«Ya existen mercados de hidrógeno verde, proyectos de producción de energía renovable ya toman en cuenta la generación de hidrógeno», añade.

Desde su uso en autobuses, trenes y automóviles, turbinas industriales y estufas, el hidrógeno ya se ha probado como un combustible que reemplaza a los derivados del petróleo, el carbón o el gas.

Reino Unido ha puesto en marcha autobuses abastecidos con hidrógeno que no libera gases nocivos al ambiente.

Si bien en la actualidad la producción de hidrógeno con fines energéticos no está libre de generar dióxido de carbono (CO2), el causante del efecto invernadero y el calentamiento global, no es una tarea imposible.

De hecho ya hay desarrollos avanzados que muestran que el hidrógeno es la fuente deseada de energía libre de contaminantes derivados y hay señales de que será un energético costeable.

Hidrógeno verde, azul y negro

Si bien el hidrógeno es el elemento químico más abundante del planeta, no se encuentra disponible como molécula en ningún yacimiento. Hay que obtenerlo de otras fuentes.

«La principal es el agua, H2O. Y los combustibles fósiles también tienen mucho hidrógeno, como el gas natural. Esa es la principal fuente para obtenerlo en la actualidad», explica Karelovic.

Una ilustración de la composición del agua

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El agua es una fuente de hidrógeno.

La producción de hidrógeno con fines energéticos se clasifica por colores que hacen referencia a qué tan limpia o no es su generación.

El más común hoy en día es el hidrógeno azul. Para generarlo, se extrae de los yacimientos de gas natural.

Si se evita que se libere a la superficie CO2, no contribuye al calentamiento global. Pero lograrlo eso eleva los costos, por lo que mucho es producido con alguna carga de carbón.

«Es el mejor disponible en el momento», dice Karelovic.

Un auto con la leyenda "hidrógeno azul"

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El hidrógeno azul es el más disponible en la actualidad.

Hay uno más limpio y deseable: el hidrógeno verde es aquel que se produce a través de fuentes renovables de energía, como la que generan los campos de paneles solares o los eólicos, que aprovechan los vientos.

Esa energía limpia se emplea para alimentar máquinas.

Un electrolizador, por ejemplo, puede extraer el hidrógeno que hay en el agua y así se genera en el proceso solo vapor y no se quema ningún combustible nocivo.

Un campo eólico

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La energía eólica, que no contamina, puede ser usada para generar hidrógeno de fuentes como el agua.

El hidrógeno también se ha producido durante décadas echando mano de estos combustibles no renovables, como el carbón o el petróleo. Se le llama hidrógeno negro (también marrón o gris) porque es parte del daño ambiental persistente.

«Ahora mismo se produce mucho hidrógeno, pues se usa en muchas materias primas, entre ellas los fertilizantes. La mayor parte, actualmente, viene de hidrógeno negro», explica Karelovic.

«A lo que tenemos que ir como humanidad es al hidrógeno verde. Es la única manera de salvarnos del cambio climático y de los problemas que se avecinan», añade.

¿Y qué hacer con el hidrógeno?

Mientras que energías limpias como la solar o la eólica son intermitentes, pues funcionan solo cuando hay sol o viento, el hidrógeno tiene la ventaja de poder almacenar y distribuir energía.

«El hidrógeno se puede usar de distintas maneras. Se puede usar para volver a producir electricidad, para crear materias primas, productos químicos. Se puede mezclar con otros combustibles para hacer combustión mixta», explica el experto de la Universidad de Concepción.

Un campo de energía solar

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Los campos de energía solar fotovoltaica tienen la desventaja de solo generar electricidad durante el día.

La producción del deseado hidrógeno verde ya está probada a través del uso de electrolizadores, dispositivos que dividen los elementos químicos del agua (dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno) en sus componentes.

El hidrógeno tiene múltiples aplicaciones: puede ser quemado directamente en sustitución del gas a nivel industrial o urbano, o en celdas de combustible de vehículos de transporte, entre ellos automóviles y trenes.

Puede servir para almacenar o producir energía eléctrica. Para refinar metales y en aplicaciones agrícolas como los fertilizantes.

Un gráfico del funcionamiento de un tren cero emisiones

Sin embargo, el proceso de crear hidrógeno a partir de energía eólica o solar tiene críticos, como el multimillonario Elon Musk, que llama «células tontas» a la creación de este tipo de baterías.

Señalan que es un desperdicio porque implica convertir la electricidad en gas y luego de nuevo en electricidad, una mezcla de dos pasos.

Pero quienes apoyan esta alternativa creen que eso es un problema de la infraestructura actual y que en una futura red eléctrica producirá tanta energía barata fuera de las horas pico que es necesario encontrarle otros usos.

Y esperan ver caer en picada el costo de las celdas de combustible.

Una bomba de energía de hidrógeno

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En algunos países ya hay bombas de energía para vehículos que tienen como base el hidrógeno.

Otro problema de la infraestructura actual, advierte Karelovic, es cómo transportarlo, ya que el hidrógeno es un gas que tiene que ser comprimido para moverlo, además de que es inflamable.

«Una de las soluciones es transformar el hidrógeno en un carrier (o portador) energético. Un ejemplo es el amoniaco, el metanol, que son mucho más fáciles de transportar. El hidrógeno se transforma en esas moléculas», explica.

América Latina, ¿protagonista o espectador?

La Unión Europea presentó en julio su plan para alcanzar en 2050 la sustitución de energías no renovables por hidrógeno verde y azul que contribuyan a «limpiar» el continente.

Su plan, que pretende poner en marcha generación de hidrógeno renovable desde este mismo 2020, tendrá una inversión inicial para esta década equivalente a casi US$50.000 millones.

Pero otros países europeos también están haciendo sus propios planes. Alemania ha destinado casi US$10.000 millones, mientras que Reino Unido está creando su Grupo de Trabajo del Hidrógeno para establecer presupuestos y metas.

Un tranvía impulsado por hidrógeno en Rusia

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Rusia puso en funcionamiento su primer tranvía de hidrógeno en San Petersburgo en 2019.

Los analistas estiman que para 2050, esta industria tendrá un valor de US$1,2 billones.

La producción y distribución de hidrógeno, en particular el verde, no es rentable en este momento ante otros combustibles fósiles como el petróleo o el gas.

«Pero las tecnologías van avanzando tan rápido que los precios de los electrolizadores y la tecnología asociada van disminuyendo rápidamente. Se prevé que en el año 2030 sería ya competitivo con la energía no renovable», dice Karelovic.

Requiere también de un impulso político, como la visión estratégica de potencias de Europa y Asia que no solo buscan el ansiado combustible limpio, sino ser competidores en el mercado energético del futuro.

Una celda energética de hidrógeno

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Las celdas de hidrógeno han probado ser una fuente confiable de energía.

«En Latinoamérica no podemos quedarnos atrás», dice Karelovic. «El que no se suba a esto va a quedar retrasado en las nuevas tecnologías. Por eso es súper importante que los países lo consideren para su economía y hacerlo lo antes posible».

En América Latina apenas hay esbozos de planes para sustituir combustibles fósiles por renovables como el hidrógeno, el cual puede ser producido por cualquier país, aunque tendrán ventajas competitivas aquellos que tengan infraestructura energética como la eólica, la solar o la hidroeléctrica.

Chile, en su región desértica, está entre los países que tienen un gran potencial en la generación de energía solar. En Centroamérica y México existen importantes recursos hidrológicos.

«Si uno no produce, por lo menos va a necesitar tecnología para poder usar este hidrógeno. Todos van a estar metidos en esto tarde o temprano», señala el experto chileno.

«Por eso es importante no quedarse atrás ahora, porque si no, vamos a estar como siempre: compramos la tecnología, no la desarrollamos».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Darío Brooks

Economía/Cambio Climático/Energías Renovables/Medio Ambiente/Ciencia

 

 

 

Los conflictos violentos por recursos (como el agua) que ya está creando el cambio climático.

Mali se mueve de extremo a extremo: de la sequía a las inundaciones.

Todo en Mami rezuma agotamiento. Sus redondos y marrones ojos están llenos de tristeza y su cuerpo palpita de dolor.

«Primero, atacaron grupos armados» explica con una voz cansada, sentada en un tapete de plástico con sus cinco hijos pequeños acurrucados junto a ella, en la legendaria ciudad maliense de Tombuctú, otrora una gran capital cultural.

«Luego vino la lluvia, e hizo el resto».

Las peores lluvias en 50 años en el norte de Mali se llevaron por delante toda su cosecha.

Esas lluvias se filtraron a través de las grietas en su casa de barro, causadas por una explosión en el ataque de un grupo armado.

Mami perdió toda su cosecha en las peores lluvias en Mali en 50 años.

Las grietas se ven por todas partes en una tierra frágil ahora doblemente maldita por el conflicto y el cambio climático.

Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1,5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas.

«No ha estado en nuestro radar», admitió Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

«Con frecuencia ponemos la mira en las armas y los actores armados, y quizás en el subdesarrollo, pero ahora vemos que el cambio climático está provocando conflictos entre las comunidades y este es un tipo diferente de violencia».

La región más vulnerable

Mali tiene una importante misión de mantenimiento de la paz de la ONU, así como una fuerza multinacional antiterrorista para combatir la creciente amenaza de grupos extremistas en todo el Sahel, vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

Según informes, el año pasado se registró el mayor número de muertos por violencia contra civiles desde la crisis de 2012, cuando grupos islámicos ocuparon las principales ciudades del norte de Mali, incluida Tombuctú.

Pero detrás de la violencia, se avecina otra tormenta.

Mapa

La región del Sahel -que incluye a Mali, Níger, Burkina Faso, Chad y Mauritania- comprende algunos de los Estados más pobres y frágiles del mundo, y está considerada como la más vulnerable al cambio climático.

En una visita al norte de Mali con el CICR, fue alarmante ver cómo las consecuencias del cambio climático se entrelazan con lo que ya siempre ha sido una dura existencia en el borde del desierto del Sahara.

«La fragilidad de Mali te mira fijamente a la cara», señala Maurer, mientras estamos, rodeados por una multitud, en un campamento abarrotado para familias que huyen de la inseguridad y el hambre en comunidades del norte de Mali.

«Toda la atención de la comunidad internacional está en conflictos altamente visibles en Siria, Irak y Yemen, pero la fragilidad aquí dura décadas».

Pastor con su rebaño en Macina, Mali

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Los decrecientes niveles de agua están creando tensiones entre pastores y agricultores.

Mali ahora se tambalea entre sequías e inundaciones. Ambas son cada vez más duraderas y causan un enorme daño en los cultivos y ganado.

Y eso significa que los agricultores y pastores nómadas, de diferentes grupos étnicos, se están enfrentando por unos recursos menguantes.

«Siempre ha habido pequeños enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, pero los niveles de agua están disminuyendo y eso está generando mucha tensión», explica Hammadoun Cisse, un pastor que encabeza un comité de reconciliación que intenta mediar entre las comunidades.

Y los grupos islamistas están echando más gasolina al fuego.

«Vienen como protectores de comunidades y luego intentan imponernos su forma de vida», explica Cisse.

«Nosotros no aceptamos este tipo de cultura islámica con ideas yihadistas, así que esto crea otro conflicto».

Cada historia que oímos en el norte de Mali fue una de múltiples amenazas y todas terriblemente enredadas.

Una dura existencia, en números

Hombre maliense en bicicleta en el desierto del Sahara en 2005.

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  • Las temperaturas en el Sahel han aumentado casi 1ºC desde 1970, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable.
  • Se prevé que el aumento de las temperaturas en la región sea 1,5 veces mayor que la media global, dice la ONU
  • Aproximadamente el 80% de la tierra cultivable del Sahel está afectada por la degradación, incluida la erosión del suelo y la deforestación, estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
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«Perdimos todo nuestro ganado en la sequía de los 70 y tuvimos que cambiarnos de ciudad», dice Rabiatou Aguissa, mientras se agacha en un taburete de plástico en un complejo de paredes polvorientas en Tombuctú.

Madre de ocho niños, ella también perdió a su marido.

«Su hermano pequeño se unió a un grupo armado y él estaba tan molesto que murió del trauma», cuenta, mientras reajusta la tela alrededor de su cabeza.

Junto a ella, hay otro recordatorio de una vida en pequeños pedazos.

Paquetes del tamaño de un pulgar de sal, cebollas, pescado seco y tomates se ensamblan en una pequeña bandeja de metal, lista para la venta en la carretera.

Dos agujas de tejer sobresalen de la bandeja, otra herramienta para tratar de llegar a fin de mes.

Una población creciente y cada vez más frágil

En su estrecho recinto amurallado, y en todos los lugares a los que fuimos, los grupos de niños risueños son otra señal de lo que nos espera.

La población en el Sahel se dobla cada 20 años, y cada generación es más frágil que la anterior.

El Banco Mundial considera que esta región se está quedando atrás en la batalla contra la pobreza.

Niño en la región de Tombuctú.

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Los grupos armados reclutan a jóvenes pastores cuyos animales murieron.

Nos reunimos con Younoussa, de 17 años, en el Centro para el Tránsito y la Reorientación en Gao, un lugar de rehabilitación para jóvenes que fueron reclutados a la fuerza por grupos armados.

Casi 50 jóvenes, entre 13 y 17 años, se disponen a desayunar cuando llegamos.

Younoussa nos cuenta que se convirtió en pastor a los 13 años, pero muchos otros niños comienzan a atender a los rebaños desde los 9 o 10 años. Como muchos jóvenes malienses, nunca fue a la escuela, solo a clases de Corán.

Nos dice que la inseguridad obligó a su familia a huir de su casa, pero él se quedó para vigilar su ganado.

«Pero no llovía, y los animales no tenían nada para comer. Murieron, uno tras otro».

«Para sobrevivir, no tuve otra opción que unirme a un grupo armado», nos dice.

Nos detalla cómo ganaba el equivalente a US$3 por mes, trabajando en la cocina y en puestos de control.

La mayoría de estos jóvenes no quieren admitir si combatieron o no.

«No quiero estar con un grupo armado», dice Younoussa, visiblemente triste. «Quiero estar con mi familia otra vez y conseguir un trabajo».

Un agricultor practicando una antigua forma de cultivo en Mali.

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Los agricultores tienen que pensar más allá de su propia familia.

Esta peligrosa mezcla de factores en Mali puede parecer abrumadora, pero hay destellos de esperanza.

Como casi todos los malienses tienen que vivir de la tierra, ahí es donde tiene que empezar la lucha.

«Los agricultores no están solos», dice Sossou Geraud Houndonougho, quien trabaja en agua y saneamiento para el CICR en la ciudad de Mopti.

«Tenemos que enseñarles no solo a plantar su propio jardín para su familia, sino a trabajar juntos para plantar un bosque para su comunidad, para su futuro», explica.

Y el medidor, Cisse, hace una petición de diálogo: «Debemos sentarnos y hablar, y ver qué podemos hacer, no con armas sino con el diálogo, para reducir las diferencias entre nosotros».

«Vemos ejemplos prometedores, a nivel local, que nos muestran que la paz es posible y que hay mucha energía para responder al cambio climático», considera Maurer del CICR. «Pero está claro que no lo superarán a menos que haya un apoyo de la comunidad internacional que vaya más allá de la seguridad».

Y el mensaje es claro desde Mali: el tiempo se está acabando.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC, Jefa de corresponsales Lyse Doucet

La escasez del agua/Zonas más afectadas/Conflictos armados/Sociedad/Medio Ambiente/Hostilidad/Sobrevivencia.

 

 

Cómo la escasez de agua está provocando cada vez más guerras en el mundo (y dónde serán los próximos conflictos).

El cambio climático está disminuyendo el suministro de agua o haciendo que las lluvias sean cada vez más erráticas.

Hablando conmigo a través de Zoom desde su apartamento en Ámsterdam, Ali al Sadr hace una pausa para beber de un vaso de agua clara y limpia.

Al darse cuenta de la ironía, deja escapar una risa. «Antes de salir de Irak, luchaba todos los días por encontrar agua potable», relata. Tres años antes, al Sadr participó en las protestas callejeras en su ciudad natal, Basora. Los manifestantes exigían a las autoridades acciones concretas ante la creciente crisis del agua en la ciudad.

«Antes de la guerra Basora era un lugar hermoso», agrega el joven de 29 años. «Solían llamarnos la Venecia de Oriente».

Bordeada a un lado por el río Shatt al Arab, la ciudad está atravesada por una red de canales.

Al Sadr cuenta que le encantaba trabajar junto a los canales como estibador. «Pero cuando me fui estaban vertiendo aguas residuales sin tratar a los cursos de agua. No podíamos lavarnos, el olor me daba migrañas y, cuando finalmente me enfermé, pasé cuatro días en la cama».

En el verano de 2018 el agua contaminada envió a 120.000 residentes a los hospitales de la ciudad y, cuando la policía abrió fuego contra los que protestaban, Al Sadr tuvo la suerte de escapar con vida. «En un mes hice las maletas y me fui a Europa», señala.

Historias como la de Al Sadr se están volviendo demasiado comunes en todo el mundo. Una cuarta parte de la población mundial se enfrenta ahora a una grave escasez de agua al menos un mes al año y, como en el caso de Al Sadr, la crisis está llevando a muchos a buscar una vida más segura en el exterior.

Protestas en Basora en 2018 exigiendo agua potable

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Protestas en Basora en 2018 por la contaminación del agua en la ciudad.

«Si no hay agua, la gente empezará a desplazarse», afirmó Kitty van der Heijden, jefa de cooperación internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Países Bajos y experta en hidropolítica.

La escasez de agua afecta aproximadamente al 40% de la población mundial y, según predicciones de Naciones Unidas y del Banco Mundial, la sequía podría poner a 700 millones de personas en riesgo de desplazarse para 2030.

Muchos observadores como Van der Heijden están preocupados por lo que podría suceder.

«Si no hay agua, los políticos van a intentar controlar ese recurso y es posible que empiecen a pelear por ella».

A lo largo del siglo XX, el uso mundial de agua creció a más del doble de la tasa de aumento de la población. Esta disonancia está llevando actualmente a muchas ciudades, desde Roma a Ciudad del Cabo, desde Chennai a Lima, a racionar el agua.

Las crisis del agua han estado casi todos los años desde 2012 entre los cinco primeros peligros de la lista de Riesgos Globales por Impacto del Foro Económico Mundial.

En 2017, sequías severas contribuyeron a la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial, cuando 20 millones de personas en África y Medio Oriente se vieron obligadas a abandonar sus hogares debido a la escasez de alimentos y a los conflictos.

Peter Gleick, director del Pacific Institute con sede en Oakland, California, ha pasado las últimas tres décadas estudiando el vínculo entre la escasez de agua, los conflictos y la migración, y cree que los conflictos por el agua están aumentando.

«Con muy raras excepciones, nadie muere literalmente de sed», afirmó Gleick. «Pero cada vez más personas mueren a causa de agua contaminada o debido a conflictos por el acceso al agua».

Pescador en Irak

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Represas construidas por Turquía río arriba redujeron el flujo de agua hacia Irak.

Gleick y su equipo están detrás de una cronología de conflictos por agua llamada Water Conflict Chronology. Se trata de un registro de 925 conflictos hídricos, grandes y pequeños, que se remontan a los días del rey babilónico Hammurabi. La lista no es exhaustiva y los conflictos enumerados varían desde guerras hasta disputas entre vecinos. Pero lo que revela la cronología es que la relación entre el agua y los conflictos es compleja.

«Clasificamos los conflictos por el agua en tres grupos», dijo Gleick. «Como un ‘desencadenante’ del conflicto, donde la violencia se asocia con disputas sobre el acceso y el control del agua; como un ‘arma’ del conflicto, donde el agua se utiliza como arsenal en los conflictos, incluso mediante el uso de presas que retienen agua o inundan comunidades río abajo; y como ‘blanco’ de conflictos, donde los recursos hídricos o las plantas de tratamiento o las tuberías son blancos de ataques».

Sin embargo, al ver los registros que Gleick y sus colegas han recopilado, queda claro que la mayor parte de los conflictos están relacionados con la agricultura. Quizás esto no sea sorprendente ya que la agricultura representa el 70% del uso de agua dulce en el planeta.

En la región semiárida de Sahel en África, por ejemplo, hay informes frecuentes de violentos enfrentamientos entre pastores y agricultores debido a la escasez de agua para sus animales y cultivos.

A medida que aumenta la demanda de agua, también lo hace la escala de conflictos potenciales.

«Las últimas investigaciones sobre el tema muestran que la violencia relacionada con el agua está aumentando con el tiempo», señaló Charles Iceland, director global de agua en el Instituto de Recursos Mundiales, World Resources Institute.

«El crecimiento de la población y el desarrollo económico están impulsando la creciente demanda de agua en todo el mundo. Mientras tanto, el cambio climático está disminuyendo el suministro de agua o haciendo que las lluvias sean cada vez más erráticas en muchos lugares».

En ninguna parte es más evidente el efecto dual del estrés hídrico y el cambio climático que en la cuenca amplia de los ríos Tigris y Éufrates, que comprende a Turquía, Siria, Irak y el oeste de Irán.

Según imágenes de satélite, la región está perdiendo agua subterránea más rápido que casi cualquier otro lugar del mundo. Y mientras algunos países hacen intentos desesperados por asegurar sus suministros de agua, sus acciones están afectando a sus vecinos.

Agua llenando una cisterna para regar cultivos en California en 2021 debido a la sequía

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La escasez de agua afecta aproximadamente al 40% de la población mundial.

Durante junio de 2019, cuando las ciudades iraquíes sufrieron una ola de calor de 50° C, Turquía dijo que comenzaría a llenar el embalse de su represa Ilisu, en los orígenes del Tigris.

La represa es parte de un proyecto de larga duración de Turquía para construir 22 grandes diques y centrales eléctricas a lo largo del Tigris y el Éufrates que, según un informe de la Oficina Internacional Francesa del Agua, está afectando significativamente el flujo de agua hacia Siria, Irak e Irán.

De acuerdo a la misma fuente, cuando se complete este proyecto turco llamado GAP (Guney Dogu Anadolu Projesi) las obras podrían incluir hasta 90 represas y 60 centrales eléctricas.

A medida que aumentó el nivel del agua detrás de la represa Ilisu, de más de 1,5 km de ancho, el flujo del río hacia Irak se redujo a la mitad. A miles de kilómetros de distancia, en Basora, al-Sadr y sus vecinos vieron cómo se deterioraba la calidad del agua.

En agosto de 2018, cientos de personas comenzaron a llegar a los hospitales de Basora a causa de erupciones cutáneas, dolor abdominal, vómitos, diarrea e incluso cólera, según Human Rights Watch.

«En realidad, la historia de Basora tiene dos partes», señaló Charles Iceland. «En primer lugar, está el vertido de aguas residuales en las vías fluviales locales sin ningún tratamiento. Pero también debe considerarse la construcción de represas en la frontera turca: con menos agua dulce fluyendo por el Tigris y el Éufrates, el agua salada (del Golfo Pérsico) se está infiltrando más arriba en el río. A medida que pasa el tiempo, está arruinando las cosechas y enfermando a la gente».

Es un problema complejo, pero esta capacidad de ver vínculos entre eventos aparentemente dispares ha informado el trabajo de Iceland con la asociación Agua, Paz y Seguridad (Water, Peace and Security o WPS), una iniciativa financiada por el gobierno holandés y un grupo de seis ONGs estadounidenses y europeas (incluido el Pacific Institute y el Instituto de Recursos Mundiales).

La asociación desarrolló una Herramienta de Alerta Temprana Global, que utiliza inteligencia artificial para predecir conflictos. El sistema combina datos sobre lluvias, malas cosechas, densidad de población, riqueza, producción agrícola, niveles de corrupción, sequías e inundaciones, entre muchas otras fuentes de datos para producir alertas de conflictos.

Los potenciales conflictos se muestran en una proyección Mercator con puntos rojos y naranjas hasta el nivel de distritos administrativos. Actualmente este sistema de alerta advierte de alrededor de 2.000 posibles puntos conflictivos, con una tasa de precisión del 86%.

Bote en el río Indo

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El río Indo es una fuente vital de agua para India y Pakistán, pero se origina en las montañas de Tibet controladas por China.

Si bien la herramienta de predicción identifica potenciales conflictos, también puede ayudar a comprender qué sucede en áreas que ya están experimentando disputas debido a la escasez de agua.

Las llanuras del norte de India, por ejemplo, son una de las áreas agrícolas más fértiles del mundo. Sin embargo, esta región es escenario de enfrentamientos frecuentes entre agricultores por la escasez de agua.

Los datos revelan que el crecimiento de la población y los altos niveles de riego ya superaron allí los suministros de agua subterránea disponibles. A pesar de las exuberantes tierras de cultivo de la zona, el mapa de Agua, Paz y Seguridad clasifica a casi todos los distritos del norte de la India como «extremadamente altos» en términos de estrés hídrico.

Varios ríos clave que alimentan la zona, el Indo, el Ganges y Sutlej, se originan en el lado tibetano de la frontera, pero son vitales para el suministro de agua tanto en India como en Pakistán. Recientemente estallaron varias escaramuzas fronterizas entre India y China, que reclama áreas río arriba.

Un violento enfrentamiento en mayo del año pasado en el valle de Galwan, a través del cual fluye un afluente del Indo, dejó 20 soldados indios muertos. Menos de un mes después, hubo informes de que China estaba construyendo «estructuras» que podrían reducir el flujo del río hacia India.

Voluntarios en kayaks recogiendo botellas de plástico en un río

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La escasez de agua se debe no solo a sequías sino a la contaminación.

Pero los datos capturados por la herramienta de alertas también revelan tendencias sorprendentes, como la migración neta hacia algunas de las áreas con mayor estrés hídrico.

Omán, por ejemplo, sufre niveles más altos de sequía que Irak, pero antes de la pandemia recibía cientos de miles de migrantes por año. Eso se debe a que Omán tiene una mejor clasificación en términos de corrupción, infraestructura hídrica, fraccionamiento étnico y tensión hidropolítica.

«La vulnerabilidad de una comunidad a la sequía es más importante que la sequía en sí», afirmó Lina Eklund, investigadora de Geografía Física en la Universidad de Lund de Suecia.

El vínculo entre escasez de agua y conflictos, en otras palabras, no es tan sencillo como parece. Incluso cuando existe una sequía grave, una combinación compleja de factores determinará si realmente conduce a un conflicto: la cohesión social es uno de los más importantes.

Tomemos la región de Kurdistán en Irak, por ejemplo, un área que sufrió la misma sequía de cinco años que empujó a un millón y medio de agricultores sirios a los centros urbanos en marzo de 2011. La comunidad kurda, con sus estrechos vínculos, no experimentó el mismo éxodo, descontento o luchas internas.

Jessica Hartog, jefa de gestión de recursos naturales y cambio climático de International Alert, una ONG con sede en Londres, explica que esto se debe a que el gobierno sirio, que aspira a la autosuficiencia alimentaria, apoyó durante mucho tiempo a la agricultura, con subvenciones de combustible, fertilizantes y extracción de agua subterránea.

Cuando Damasco eliminó abruptamente estas ayudas en medio de la sequía, las familias rurales se vieron obligadas a migrar en masa a los centros urbanos. La crisis causó desconfianza en el régimen del presidente Bashir al Assad y eso a su vez impulsó la guerra civil que ha diezmado al país.

Planta desalinizadora de Jubail en Arabia Saudita

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Arabia Saudita satisface el 50% de sus necesidades de agua a través de plantas desalinizadoras.

Pero si se pueden identificar los conflictos potenciales por agua, ¿se puede hacer algo para detenerlos?

Desafortunadamente, no existe una solución única que pueda aplicarse a múltiples situaciones. En muchos países, simplemente reducir las fugas en las cañerías podría marcar una gran diferencia: Irak pierde hasta dos tercios del agua tratada debido a la infraestructura dañada.

El Instituto de Recursos Mundiales también sugiere abordar la corrupción y reducir la extracción desmedida para agricultura. Charles Iceland propone incluso aumentar el precio del agua para reflejar el verdadero costo de proveerla. En muchas partes del mundo las personas se han acostumbrado a que el agua sea un recurso abundante y barato en lugar de algo que deber ser valorado como un tesoro.

También se puede aumentar el nivel de agua disponible mediante técnicas como la desalinización del agua de mar. Arabia Saudita actualmente satisface el 50% de sus necesidades de agua a través de este proceso.

El reciclaje de aguas «grises» o residuales también puede ofrecer una alternativa de bajo costo y fácil de implementar que podría ayudar a comunidades agrícolas afectadas por sequías.

Una evaluación de la desalinización y el tratamiento de aguas residuales a nivel mundial estima que un mayor uso de estas técnicas podría reducir la proporción de la población mundial que sufre una grave escasez de agua del 40% al 14%.

Cultivos en California

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La agricultura representa el 70% del uso de agua dulce en el planeta.

A nivel internacional, es probable que grandes represas de países río arriba aumenten el riesgo de disputas con naciones que dependen de esos cursos río abajo.

Sin embargo, Susanne Schmeier, profesora de Derecho y Diplomacia del Agua en el instituto IHE Delft Para la Educación sobre Agua en Países Bajos, señaló que los conflictos ribereños son más fáciles de detectar y es menos probable que lleguen a un punto crítico.

«Los conflictos locales son mucho más difíciles de controlar y tienden a escalar rápidamente, una diferencia principal con respecto a conflictos transfronterizos, donde las relaciones entre los Estados a menudo limitan la escalada de conflictos relacionados con el agua», afirmó Schmeier.

Sin embargo, hay muchos ejemplos en todo el mundo en los que las tensiones son altas: el conflicto del Mar de Aral, que involucra a Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán; el conflicto del río Jordán entre los estados levantinos; la disputa del río Mekong entre China y sus vecinos del sudeste asiático. Ninguna de estas discordias ha escalado a conflicto, pero Schmeier apunta hacia una disputa que podría hacerlo.

Egipto, Sudán y Etiopía dependen del Nilo Azul y durante mucho tiempo han intercambiado golpes políticos sobre el proyecto de la Gran Represa del Renacimiento de Etiopía (Great Ethiopian Renaissance Dam o GERD) aguas arriba, una obra de US$5.000 millones y tres veces el tamaño del Lago Tana.

Cuando el gobierno etíope anunció planes para seguir adelante con el proyecto, Egipto y Sudán llevaron a cabo ejercicios de guerra conjuntos en mayo de este año que llamaron deliberadamente «Guardianes del Nilo».

Esta disputa es quizás actualmente la que tiene el mayor riesgo de convertirse en una guerra por el agua, pero hay otros puntos críticos.

Funcionarios paquistaníes, por ejemplo, se han referido a la estrategia de uso aguas arriba de India como la «guerra de quinta generación», mientras que el presidente uzbeko, Islam Karimov, advirtió que las disputas regionales por el agua podrían conducir a una guerra.

«No nombraré países específicos, pero todo esto podría deteriorarse hasta el punto en que el resultado no solo sea una confrontación seria, sino incluso guerras», afirmó Karimov.

Obras de la Represa del Gran Renacimiento en el Nilo Azul

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La Gran Represa del Renacimiento que construye Etiopía en el Nilo Azul es fuente de crecientes tensiones con Egipto y Sudán.

Los acuerdos para compartir el agua son una forma común de calmar este tipo de disputas. Se han firmado más de 200 desde el final de la Segunda Guerra Mundial, como el Tratado de las Aguas del Indo de 1960 entre India y Pakistán, y un acuerdo entre Israel y Jordania firmado antes de su tratado de paz.

Pero un intento de más de una década por parte de la ONU de introducir a nivel global una Convención del Agua sobre ríos y lagos transfronterizos solo ha logrado que 43 países se adhieran a la iniciativa.

Hartog dice que los tratados modernos probablemente deberán incluir protocolos de mitigación de sequías para calmar los temores de países aguas abajo de que sus vecinos agua arriba restrinjan el acceso durante una crisis. Los acuerdos también deberían contener mecanismos de resolución de disputas.

Un ejemplo apuntado como positivo es el de Lesoto, Sudáfrica, Botsuana y Namibia que, tras un aumento peligroso de tensiones por agua en el año 2000, intensificaron la cooperación a través de la llamada Comisión del Río Orange-Senqu (Orasecom).

En este caso, el establecimiento de acuerdos y la consagración de los principios de uso razonable del agua resultaron suficientes para aliviar la situación. Sin embargo, cuando se trata de liberar recursos adicionales, los estudios indican una y otra vez que la desalinización y el tratamiento de aguas residuales son dos de las estrategias más eficientes.

Quizás Egipto esté prestando atención a este mensaje. El año pasado el gobierno egipcio negoció una serie de acuerdos para construir hasta 47 nuevas plantas de desalinización, además de la planta de tratamiento de aguas residuales más grande del mundo.

Sin embargo, aunque las autoridades egipcias han acelerado la construcción de las plantas, la mayor parte de estos proyectos no se completarán hasta después de 2030 y la situación del agua en el país continúa deteriorándose.

Hartog cree que Egipto, Etiopía y Sudán podrían necesitar ayuda externa si quieren evitar un conflicto.

«Parece poco probable que los tres países lleguen a un acuerdo por sí mismos y los esfuerzos diplomáticos internacionales deben intensificarse para evitar una escalada», señaló, agregando que la presión sobre el gobierno cada vez más aislacionista de Addis Abeba está aumentando.

«Este podría ser el mejor punto de entrada para que países como Estados Unidos, Rusia y China unen fuerzas para ayudar a estos países ribereños a asegurar un acuerdo vinculante trilateral».

Cuenca del río Orange-Senqu

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En 2000 se firmó un acuerdo para compartir el agua en la cuenca del río Orange-Senqu en el sur de África, pero las represas en sus afluentes siguen siendo fuente de controversias.

¿Y qué hay de los conflictos internos?

Varias naciones están impulsando iniciativas para administrar mejor el agua. Perú, por ejemplo, requiere que los proveedores de servicios de agua reinviertan una parte de sus ganancias en investigación e integración de infraestructura verde en la gestión de aguas pluviales.

Vietnam está tomando medidas enérgicas contra la contaminación industrial a lo largo de su parte del delta del Mekong y también está integrando infraestructura construida tradicionalmente para garantizar una distribución más equitativa entre sus residentes urbanos y rurales.

A medida que el cambio climático y el crecimiento de las poblaciones humanas sigan agravando el problema de las sequías en todo el mundo, estas soluciones serán cada vez más necesarias para detener los conflictos y la migración.

En diciembre del año pasado, más de dos años después de que Ali al Sadr abandonara Basora, menos del 11% de los hogares de la ciudad tenían acceso a agua potable.

Una inyección a fines de 2020 de US$6,4 millones por parte de Países Bajos a través de Unicef, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, está ayudando a mejorar la infraestructura de agua de la ciudad. Pero los cortes de energía a principios del verano cerraron muchos de los sistemas de bombeo de agua en medio de altas temperaturas.

Para los residentes de Basora es difícil pensar en problemas a nivel global cuando enfrentan a diario dificultades para obtener agua potable. La ciudad volvió a ser escenario de disturbios en los últimos meses y Al Sadr cree que las manifestaciones continuarán hasta que la situación mejore.

«Cuando yo protesté no sabía qué había detrás de toda esta crisis», afirmó Ali.

«Yo solo quería algo para beber».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future por Sandy Milne

Escasez de agua/Conflictos/Sociedad/Salud/Medio ambiente

 

Que el sol brille para todos

La humanidad se enfrenta a retos sin precedentes y el abastecimiento energético es uno de ellos. Las fuentes renovables son clave para consolidar un futuro esperanzador y por ello EDP desarrolla e impulsa proyectos de energía solar en todo el mundo.

Centro de Formación Comunitario del barrio de Dandora, Nairobi

El Centro de Formación Comunitario del barrio de Dandora, en Nairobi, se abastece con suministro eléctrico proporcionado por la organización Loudwire con financiación del Fondo de Acceso a la Energía (A2E) de EDP.

En el distrito de Actur, en Zaragoza, se ha erigido el primer barrio solar de nuestro país, al que se espera sigan otros muchos en un futuro cercano. 

Se trata del primer barrio solar creado por la empresa de energía EDP, una iniciativa pionera que ha llevado a cabo en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza y la fundación ECODES, y que ha impulsado a llevar el concepto de barrios solares solidarios a varias comunidades de Portugal. ¿El objetivo? 

Fomentar el autoconsumo compartido en barrios de zonas urbanas y facilitar el acceso a una energía eficiente y renovable, además de solidaria, pues abastecerá también a familias vulnerables, que estarán exentas del pago de la cuota mensual. Para lograrlo, se ha puesto en marcha una instalación fotovoltaica en el tejado de un edificio municipal que ofrecerá a 200 hogares y comercios de proximidad energía limpia y barata gracias a los 300 paneles que, con una potencia instalada de 100 kWp (kilovatios-pico, la máxima potencia de los paneles solares), podrán generar unos 150.000 kWh anuales. 

Esto significa que el barrio solar de Zaragoza ahorrará cada año la emisión de casi 40.000 kilos de CO2, con un impacto positivo en la calidad del aire similar al que generarían 3.000 árboles. 

Pese a las condiciones climáticas de España, el aprovechamiento de la energía solar en nuestro país es aún muy incipiente. 

Según Red Eléctrica de España, en 2020 las renovables supusieron el 43,6 % de la producción energética; de este porcentaje, solo el 6,1 % provino de la energía solar. La mayor parte de la producción, el 22,2 %, fue de origen nuclear, y en segundo lugar, con una cuota del 21,7 %, eólico.

Energía limpia

Foto. EDP

Energía limpia

Los fondos de A2E de EDP aportan financiación a proyectos de energía limpia, como este de la comunidad mozambiqueña de Manhurivi.

Sin duda la solar y las demás fuentes de energía renovable son esenciales para implementar un modelo energético descarbonizado que permita afrontar la emergencia climática y salvaguardar los límites ecológicos planetarios. Promover esa transición en todo el mundo es una prioridad para EDP. 

Por este motivo, desde 2018 y a través de su Fondo de Acceso a la Energía (A2E, por sus siglas en inglés) apoya un total de 20 proyectos en comunidades de siete países africanos: Mozambique, Kenia, Malawi, Nigeria, Tanzania, Ruanda y Angola. Proyectos que facilitan a la población el acceso a una energía limpia, segura y asequible.

Centro de formación para niñas en Mozambique

Centro de formación para niñas en Mozambique

El Programa de Fondo de Acceso a la Energía ha beneficiado proyectos como este centro educativo Girl MOVE, en el distrito de Marrere, en Nampula, Mozambique, que promueve la formación y capacitación de las niñas.

Foto: EDP

Gráfico: David Martínez. Fuente. EDP

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Las líneas de trabajo de EDP colaboran en la consecución de nueve de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU.

Uno de ellos es la iniciativa OffGridBox, que, para proveer de energía verde y agua limpia a las áreas más remotas de Ruanda, y en especial a los refugiados y comunidades de acogida, ha creado un contenedor acoplado a una placa solar. 

Dentro del contenedor hay un colector, un tanque de agua, un sistema de filtrado para asegurar su potabilidad, una batería y un inversor que convierte la corriente generada por la placa solar en electricidad lista para su consumo. Gracias a este invento, hasta seis campos de refugiados (Kigeme, Mahama, Nyabiheke, Gihembe, Kiziba y Mugomba) contarán con un equipamiento que les permitirá encender tres luces durante cuatro horas, cargar sus teléfonos o alimentar pequeños equipos electrónicos, además de recolectar cinco litros de agua purificada cada vez.

Barrio solar de Actur, Zaragoza

Barrio solar de Actur, Zaragoza – Foto: EDP

EDP promociona el establecimiento de barrios solares tanto en España como en Portugal. En nuestro país, el primero se ha establecido en el distrito de Actur, en Zaragoza; esta iniciativa brinda a familias y empresas acceso a la energía solar, aprovechando azoteas u otros espacios para producir la energía renovable que necesitan y compartir el excedente con el vecindario.

Áreas de actividad de EDP

Gráfico: David Martínez. Fuente: EDP

Áreas de actividad de EDP

Democratizar la energía es uno de los objetivos de EDP para consolidar un modelo energético sostenible en el mundo, un objetivo que lleva a cabo en diferentes áreas de actividad mediante el Programa del Fondo de A2E. El acceso a la energía limpia permite a las personas progresar en todos los ámbitos de la vida y abandonar modelos de crecimiento contaminantes y obsoletos.

Aún queda una tarea ingente por hacer: todavía hay en el mundo alrededor de 789 millones de personas que carecen de acceso a la electricidad y otros 2.800 millones que dependen de la madera, el carbón y los desechos de los cultivos para cocinar y calentarse, una realidad que EDP quiere ayudar a cambiar. «Además de ser imprescindible para revertir la degradación ambiental y abordar el cambio climático, la energía limpia, segura y asequible es vital para el desarrollo social y económico de las comunidades y para impulsar su crecimiento sostenible –afirman desde la compañía–. 

También es necesaria para mejorar la calidad de vida en los países en desarrollo, asegurando el acceso de la población al agua potable y a una atención médica en condiciones, así como para impulsar la agricultura, el comercio y la industria, actividades esenciales para generar trabajo y prosperidad».

En ese marco, las líneas de trabajo de EDP apoyan asimismo a las start-ups de energía más innovadoras del planeta a través del programa Free Electrons, que este año ha celebrado su quinta edición. SOL Share, con sede en Bangladesh y ganadora de la edición de 2018, ha sido objeto de una inversión de 500.000 dólares por parte de EDP Ventures

La finalidad de esta start-up es mejorar la vida de millones de personas de este país asiático que no tienen acceso a la electricidad. Para ello ha desarrollado un sistema de microrredes que, instaladas en viviendas equipadas con paneles solares, permite redistribuir la electricidad, compartirla entre hogares y pequeñas empresas, y sacar un rendimiento por ello. 

En Bangladesh, donde hay más de cinco millones de pequeños sistemas solares en los hogares y más de 50 millones de personas que aún no tienen acceso a la red, el impacto de SOL Share es enorme.

Larga vida a iniciativas que, como las de EDP, aprovechan un sol que, como decía Dickens, «trae de regreso, no solo luz, sino nueva vida, esperanza y vitalidad al ser humano».

Imagen de portada: Gentileza de EDP

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC

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