No es la soledad…es la vida.

Soledad infinita
que ya pesa
un poco más
que ayer
y menos
que mañana,
sobre
las espaldas
exhaustas
por haber vivido
de pie
equivocado
o no,
pero jamás
de rodillas.

Orgullo, no
no es orgullo,
es lo que uno
mamo de chico,
ejemplos de vidas
sin dobleces
ni trampa alguna.

No conseguiré
el cielo fácilmente
porque me equivoqué
fiero algunas veces,
he pedido perdón
a aquellos que lastime
por esos impulsos
que uno no los sujeta.
 
Pero no me quejo
vida bien vivida,
con momentos
únicos e
inolvidables,
mi único amor,
mis hijos, mis nietos
y también
de los otros
las pérdidas
algunas que aún
duelen en el Alma,
y que uno guarda
para cuando
se acerque
el camino
del reencuentro.

Como cantaba
la “negra” Sosa,
gracias a la vida
que me ha dado tanto.

Notable!!

Tony Bennett, 96 años quien padece Alzheimer y no reconoce siquiera a su familia, graba este tema con Lady Gaga que saca lo mejor de él. Y el reconoce muy bien su propósito. Para reflexionar y ver siempre el vaso medio lleno…Que tengan un maravilloso jueves. Abrazo a tod@s!

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN – FINAL

Estimular la mente.

Si deseas conocer más sobre este tema, cliquea por favor donde está escrito en “negrita”. Muchas Gracias.

Una forma de tener al cerebro entretenido es cambiar nuestras rutinas. Hacer cada día lo mismo a las mismas horas es una buena práctica en las personas con demencia o en los mayores con riesgo de desorientación. 

Sin embargo, introducir ciertas novedades en el día a día es fundamental en las personas que se valen por sí mismas para no caer en la monotonía.

Foto: Foto: iStock.

Los mejores trucos para fortalecer la memoria a corto y largo plazo

Otra buena manera de entrenar la memoria es por medio de los juegos y pasatiempos. Si se tiene compañía, se puede estimular el cerebro jugando contra alguien a diferentes juegos de mesa. 

Si no, existen pasatiempos que se adaptan a todos los niveles cognitivos e, incluso, videojuegos como ‘Brain Training’ que sirven para trabajar con la memoria a corto y largo plazo. Otro de los buenos consejos para que el cerebro siga funcionando correctamente es la lectura. 

Con un libro no solo estamos estimulando la memoria, sino que también dejamos volar la imaginación. Cada persona se imagina un libro de una manera diferente y los lectores se formarán en su cabeza las imágenes que ellos desarrollen de la historia que están leyendo, haciendo trabajar al cerebro. La vida familiar y social es fundamental para mantener el cerebro en funcionamiento 

El último consejo para fortalecer la memoria es un repaso por algunas rutinas diarias que debemos hacer, tanto en casa como en la calle: enumerar lo que se ve en un paseo, escribir cartas a antiguos amigos, repasar los álbumes de fotos, hacer juegos de palabras… Todos estos pequeños trucos ayudan a que nuestro cerebro no deje de trabajar y no perdamos la memoria.

Así puedes hacer las paces con tu memoria: trucos para no olvidar las tareas pendientes.

Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución.

Vuelve septiembre y vuelve la rutina, es decir, las nuevas tareas que nunca son nuevas del todo y que, además, se juntan con la recopilación de tareas que has dejando “para otro momento” y que el verano enterró en el cajón del olvido o de septiembre, que es lo mismo. De repente, nos quedamos atrapados en esa espiral de cosas que hay que hacer sin nuevo horizonte lo suficientemente cercano para volver a mirar de reojo a la idea de posponerlas. 

Colapso. ¿Cómo nos vamos a acordar de cada cosa en el momento exacto de llevarlas a cabo? Es posible que tu memoria te odie en estos momentos en el que le quieres hacer trabajar por encima de sus posibilidades, pero no te preocupes, hay solución para que el proceso no se haga más cuesta arriba de lo que ya nos resulta la vuelta al ajetreo diario. El experto en educación y vida laboral Marty Nemko sugiere una serie de ideas para que las pongas en marcha.

En el portal de Psychology Today, Nemko ha recogido lo que, según su propia experiencia, resulta más factible para evitar ese cóctel fatal de desgana y desmemoria. Coge lápiz y papel, o no:

Menos apuntar y más hacer

Lo primero que el experto asegura que hay que apuntar es que no hay que apuntar tanto. Es decir, que dejes de hacerte listas y pegarlas en la pared de tu habitación, en la nevera o en cualquier parte de la casa que luego no vas a mirar como huyendo de ellas. ¿Para qué lo escribes si no le vas a prestar atención a la nota de aviso? Simplemente hazlo. “Si es solo una tarea de unos minutos, a menudo es mejor hacerla. Eso no solo evita que tu lista de tareas pendientes sea demasiado larga, sino que también suprime la posibilidad de olvidarlo”, dice Nemko, porque luego, ya sabes, llega el remordimiento.

No se trata de que no apuntes nada

Pero después de no intentar escribir menos, escribe. Sí, porque no se trata de que no apuntes nada, sino de que no lo apuntes todo. Sobre todo, resulta mejor apuntar aquello que nos surge y que no hacemos con regularidad, ya sea una actividad laboral o no. En estos casos, “coloca un post-it en la pantalla de tu ordenador, el espejo del baño u otro lugar por el que pases con frecuencia, por ejemplo, el mostrador de la cocina”. 

¡Pero míralo! Asimismo, cuando se trata de presentaciones, “no dejes que el miedo a olvidar te haga el guión y por ningún motivo te pongas a leer la presentación. Solo ten una hoja de referencia en una tarjeta de índice, con una palabra o frase para cada punto, ejemplo, estadística o anécdota”, recuerda Nemko.

Haz balances diarios

Si es necesario, antes del final de cada día, refresca tu memoria revisando las carpetas de correos enviados de tu correo electrónico y los mensajes de texto de tu móvil, es decir, haz un balance, de la mejor forma que consideres y teniendo en cuenta aquello a lo que dedicas más tiempo. De la misma forma, puede ayudarte “revisar tu correo electrónico y la carpeta de mensajes de texto enviados para ver si hay algo que hayas olvidado hacer”.

Según este experto, también puede ser buena idea tener siempre un bloc de notas a mano, y dejarlo junto a tu bolso, cartera o mochila para no olvidarlo nunca, para que recuerdes llevarlo contigo. También puedes tener una de repuesto en tu coche. Así podrás anotar todo aquello que se te viene a la cabeza en esos momentos menos oportunos.

Verbaliza y entrégate a la alarma

Pero no solo es bueno escribir, también verbalizar. Según Nemko: “Si hay algo que de otro modo podrías olvidar, podría ser útil decirlo en voz alta tres veces, con expresión”. De hecho, este experto sostiene que si tienes problemas para recordar el nombre de alguien, “repítelo en voz alta”, incluso haz con él una rima. Por supuesto, nuestra gran enemiga, la alarma, por más que no nos guste es, a su vez, una gran aliada. Así que, sobre todo para eventos o actividades urgentes que corres el riesgo de olvidar, usa la función de alarma de tu teléfono o un temporizador de cocina para recordártelo”.

Perdónate

“Para encontrar siempre tus llaves o lo que sea, actualízalo, es decir, adquiere el hábito de poner tus llaves siempre en el mismo lugar y hazlo de inmediato”, apunta. Por último, pero no menos importante, perdónate. Los descuidos no te caracterizan, no solo te pasan a ti. Todos olvidamos cosas, y a medida que envejecemos es posible que olvidemos más a menudo. Pero estos consejos pueden ayudarte a reconciliarte con tu memoria y, un poquito más, con septiembre y el regreso a las tareas.

LA MENTE SIEMPRE FUERTE

Las mejores formas de fortalecer tu memoria para que nunca se te pase nada

El cerebro es un músculo que tiene que ser entrenado como cualquier otro del cuerpo humano. Hoy vemos una serie de consejos de la mano de expertos para que nada se te olvide.

La mente, al igual que el cuerpo físico, necesita cuidarse y entrenarse para mantenerse siempre fuerte. De hecho, conservar nuestra memoria es uno de los aspectos clave para gozar de una vida plena y cargada de bienestar, pues nuestra vida cotidiana quedaría muy limitada en caso de que ir perdiendo gradualmente la capacidad de pensar conceptos y resolver situaciones que antes no nos deparaban ningún esfuerzo mental. Además, nuestra forma de vida actual resulta perjudicial en muchas ocasiones para forzarnos a recordar. Sin ir más lejos, ahora necesitamos hacer uso de dispositivos móviles tanto para buscar aquello que nos interesa y hemos olvidado como para recordarnos tareas pendientes o asuntos de lo más variados. De alguna manera, estos aparatos acaban siendo una extensión de nuestro propio cerebro, por lo que corremos el riesgo de ser más olvidadizos y perder la capacidad de rememorar detalles que antes podíamos recordar al ‘dedillo’. Por no hablar de la falta de atención que pueden producir y que nos impide concentrarnos en nuestras tareas.

¿Quieres evitar perder más memoria en la medida de lo posible y mantener a tu cerebro en forma todo lo máximo posible? La revista Preventionha reunido a una serie de expertos para que digan cuáles son los mejores trucos para conseguir que las cosas no se te olviden y ganar en calidad de vida.

No busques en Google, intenta recordar

Como decíamos, los teléfonos móviles han acabado siendo una extensión de nosotros mismos y muchas veces esto corre en nuestra contra. Internet es una gran herramienta para saber los nombres de aquellos actores que salían en tu película favorita y ya no te acuerdas, pero si lo usas en exceso para recuperar esta serie de datos que antes estaban perfectamente almacenados en tu cerebro, corres el riesgo de perder la habilidad para recordar las cosas. Por cierto, ¿te acuerdas, valga la redundancia, de aquellos tiempos en los que había que marcar cada uno de los dígitos del número al que querías llamar? Ahí está la prueba de que la tecnología, en muchos casos, nos ha hecho más olvidadizos, desechando datos y detalles que antes eran vitales en nuestra vida diaria y ahora apenas significan nada. Establece un horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantente estricto en relación al tiempo que le dedicas a cada una “El cerebro es una máquina de usar o desechar”, asevera Sara Mednich, profesora de ciencia cognitiva en la Universidad de California. “Cuando aprendemos cosas nuevas y luego las recordamos, activamos el hipocampo y la corteza prefrontal, áreas del cerebro íntimamente relacionadas con la memoria. Pero cuando confiamos en fuentes externas, como nuestros teléfonos o Internet, esas regiones del cerebro pueden debilitarse”.

Échate la siesta

Sí, tal y como suena. El sueño hace más por la memoria que cualquier pastilla que estimule la actividad mental. Dormir nos ayuda a interiorizar todos los conocimientos que hemos aprendido a lo largo del día, por lo que es de vital importancia que duermas tus horas necesarias para estar descansado y completamente despierto al día siguiente. En caso de no poder por distintos motivos, siempre puedes recurrir a una siesta breve después de comer. “Cuando nos echamos la siesta a mitad del día, nuestro cerebro se vuelve más eficiente”, recalca Mednick. La cifra de tiempo que marca la experta es una hora y media, aunque algunos pensarán que eso es demasiado. Con 30 minutos tienes más que suficiente.

Haz ejercicio

Cuando te mueves, el corazón bombea la sangre más rápido y también a tu cerebro. Junto con todos sus nutrientes. “El ejercicio estimula al cuerpo para que produzca una proteína que actúa como fertilizante para la mente, estimulando las neuronas para que broten asociaciones entre ellas y se comuniquen de forma más efectiva”, asegura Gary W. Small, experto en habilidades cognitivas.

Evita el ‘multitasking’

“El cerebro no está diseñado para hacer varias tareas a la vez”, incide Small. “Como resultado, la mente se estresa cuando se obliga a realizar varias tareas a la vez y entonces es cuando cometes más errores, lo que provoca que sea menos eficiente”. Este estrés, ya sea percibido o no, desencadena una liberación de hormonas que interfieren con la memoria a corto plazo.

¿Cómo evitarlo? Centrándome en una sola tarea, eliminando (lo primero) el teléfono de tu vista para evitar distracciones. También puedes establecer una especie de horario para cada una de las cosas que debes hacer y mantenerte estricto en el tiempo que le dedicas a cada una.

Imagen de la Portada: Gentileza de Alma, Corazón y Vida.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida – Por EC

Envejecimiento/Memoria/Salud/Ejercicios

Memoria semántica: ¿de qué se trata y cómo puede mejorarla?

Salud

Existen varios tipos de memoria y cada una presenta una función particular.

La memoria puede ser definida como la capacidad que tiene el cerebro para retener información y recuperarla de manera voluntaria, tales como hechos, ideas, relaciones entre conceptos, sensaciones, entre otros eventos que ocurrieron en el pasado, reseña CogniFit, empresa líder en el entrenamiento cognitivo de precisión a través de dispositivos digitales.

“Aunque el hipocampo es la estructura cerebral más relacionada con la memoria, no podemos localizar los recuerdos en un punto concreto del cerebro, sino que está implicada una gran cantidad de áreas cerebrales. Además, esta capacidad es una de las funciones cognitivas más comúnmente afectadas con la edad”, agrega.

Es de mencionar que existen varios tipos de memoria y cada una presenta una función particular. La memoria semántica, por ejemplo, es la que permite darle sentido al mundo que rodea a cada individuo. Además, cuando se junta con la memoria episódica, conforman la memoria declarativa, reseña el portal especializado en bienestar y salud, MejorConSalud.

Partiendo del hecho de que la memoria semántica es la encargada de darle significado al entorno de cada persona, es preciso mencionar que se trata de una especie de pirámide de conceptos que están a disposición de cada uno. 

Un ejemplo de ello es que cuando una persona va a responder a una pregunta, lo hace mediante el uso de los conceptos que conoce.

Como bien es sabido, los nuevos conocimientos se aprenden conforme las personas van avanzando en edad y ese cúmulo de información adquirida es la que va conformando la pirámide de conceptos semánticos. 

Así las cosas, la memoria semántica evoca los nombres de objetos que se usan con frecuencia.

MejorConSalud deja en claro que este tipo de memoria “no se encarga de almacenar conocimientos profundos respecto a los conceptos”, sino que ”ayuda a identificar y a diferenciar unas cosas de otras”. 

De hecho, cita un ejemplo bastante claro: cuando una persona está en un examen y sabe que una de las respuestas es la correcta, pero no sabe por qué lo es y no tiene un argumento de fondo para sustentar, lo sabe mediante la memoria semántica.

Se trata de una memoria que está dedicada a los conceptos, sin seguir un orden estructurado y los recuerdos llegan mediante las asociaciones. Caso muy diferente al que ocurre con la memoria episódica, que opera siguiendo el hilo narrativo de la vida de cada individuo.

Hay una serie de recomendaciones que hace el portal especializado en bienestar y salud para potenciar la memoria semántica de cada individuo. La constancia es un factor clave para obtener buenos resultados.

Clasificar los conceptos

Es de recordar que la memoria semántica es un tipo de memoria piramidal, la cual puede ser potenciada mediante la clasificación de la información. “Dicho de otro modo, le asignamos diferentes categorías a los conceptos que aprendemos. Al implementar este método será más sencillo evocar los conceptos cuando los necesitemos”, reseña MejorConSalud.

Nombrar las categorías

Una vez se haya cumplido con el paso anterior, es decir, cuando ya se hayan clasificado los conceptos que se quieren recordar, luego se debe establecer cuál es la categoría a la que pertenecen, especificando cada una de las categorías. 

De este modo, se va a ir reduciendo el espectro de cada concepto. Por ejemplo: la categoría de manejo abarca los carros automáticos y sincrónicos.

Se trata de una memoria que está dedicada a los conceptos, sin seguir un orden estructurado y los recuerdos llegan mediante las asociaciones. – Foto: Getty Images

Hacer un listado de conceptos

La categorización puede resultar un proceso no tan sencillo para todas las personas, por lo que se recomienda realizar listados con los conceptos que se van incorporando. “Escribir ayuda a ordenar la pirámide de información. Los listados también son útiles para establecer las maneras de aplicar el conocimiento”, reseña el portal.

Practicar ajedrez

Un deporte que también es considerado como una ciencia, es el ajedrez. Quizás no sea el juego más fácil de aprender a jugar, valga la redundancia, pero ha demostrado ser muy benéfico para estimular todos los procesos cognitivos. La memoria semántica se ve beneficiada cuando las personas aprenden y practican ajedrez. 

Aprender un nuevo idioma

Aprender un nuevo idioma está en la lista de proyectos o de cosas por hacer de millones de personas en el mundo y, además de abrir un sinnúmero de puertas en el campo profesional, también es muy bueno para la memoria semántica. 

Para aprender una nueva lengua es necesario tener el dominio de diferentes conceptos de forma estructurada, por lo que con cada significado o cada regla nueva que se aprende, la memoria semántica se ejercita.

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Imagen: Gentileza de SEMANA Salud

FUENTE: SEMANA –

Salud/Memoría/Cerebro/Investigación/Ciencia