Pakal: cómo fue el fascinante hallazgo de la tumba del rey de los mayas hace 70 años.

Cuando se produjo el hallazgo de la tumba del rey Pakal, nadie sabía que se estaba realizando uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la arqueología prehispánica.

Era el 15 de junio de 1952. El verano era ardiente en el corazón de la selva del sureste mexicano, pero bajo tierra, en un misterioso pasadizo de un templo maya, el arqueólogo Alberto Ruz y sus ayudantes sentían que estaban en el ártico.

Habían estado trabajando por más de tres años en un estrecho, frío y húmedo túnel, sin saber a ciencia cierta qué buscaban o qué podían encontrar.

Tras un par de golpes de intuición, Ruz y sus acompañantes llegaron hasta una bóveda que había permanecido intacta por más de 1.600 años.

«Me encontraba ante una cripta que parecía que había sido tallada en hielo», relató Ruz.

«El momento en que miré y se abrió la lápida fue para mí de indescriptible emoción (…) Fue como si penetrara en el tiempo, que se había detenido 1.000 años antes. Lo que mis ojos fueron los primeros en ver fue lo que había visto el último sacerdote maya».

Y es que ahí, bajo el majestuoso Templo de las Inscripciones de la ciudad maya de Palenque, se reveló ante los ojos de Ruz la tumba de K’inich Janaab’ Pakal II, uno de los más notables gobernantes de las culturas prehispánicas del continente.

Hasta entonces era casi inédito que un gobernante hubiese sido enterrado en una tumba bajo una pirámide, como los históricos reyes de la cultura egipcia.

La tumba de Pakal

FUENTE DE LA IMAGEN. INAH. La tumba de Pakal estaba en el centro de la pirámide del Templo de las Inscripciones.

«El tema como tal de Pakal es muy misterioso. Y el tema del descubrimiento de la tumba es fenomenal, es asombroso, es como de película», dice a BBC Mundo el investigador Rodrigo Garay.

Gracias al testimonio escrito de su tía abuela, a quien Ruz le relató cómo se dio este hallazgo, y luego de 5 años de investigación con expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Garay reconstruyó aquel momento que pasaría a la historia de la arqueología.

¿Quién fue Pakal y cómo se dio el extraordinario hallazgo de su tumba? Garay y los testimonios de los arqueólogos ayudan a descifrarlo.

El constructor de un imperio

K’inich Janaab’ Pakal II nació en el año 603 d.C. en el seno de una familia de nobles mayas del señorío de B’aakal, en el periodo Clásico (250-950 d.C.) en el que se dio el gran esplendor de esta civilización.

Su llegada al trono se dio a la temprana edad de 12 años, luego de un periodo convulso en la región por la disputa del poder en B’aakal.

Los expertos difieren en la longevidad que tuvo Pakal, entre 50 y 80 años. Pero lo que es claro es que como gobernante lideró la construcción de la enorme ciudad de Lakam Ha’, que hoy se conoce como Palenque por la población cercana del mismo nombre.

El Templo de las Inscripciones en Palenque

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El Templo de las Inscripciones es uno de los edificios de Palenque, que ha sido descubierto en una mínima parte.

«Cuando se visita Palenque se ve solo el 4% de lo que fue esta gran ciudad, pero todo está construido bajo su periodo», explica Garay.

«En general, la cultura maya, pero en Palenque parece hasta obsesivo, es que nada está hecho al azar. Todo tiene un orden en la ciudad que está enlazado con un gran conocimiento astronómico y filosófico muy profundo», añade.

La ciudad estaba sumamente planificada. Tenía una población grande, comparada con otras. Había decoraciones artísticas de alto nivel. El sistema hidráulico era remarcable.

Pakal fue notable al defender la ciudad de ataques, pero también para liderar un periodo de paz que duró décadas, lo cual hizo florecer a su imperio como pocos en aquel tiempo y región.

«El pueblo lo entendía como un representante de lo divino en el mundo terrenal. Tiene este tratamiento muy especial. Lo ves, por ejemplo, en cómo se le describe en su tumba, donde él surge renaciendo como el dios del maíz: la planta que renace, que alimenta y que crea comunidad», señala Garay.

«Y él se representa siendo levantado por sus ancestros. O sea, todo esto te habla de un profundo conocimiento filosófico. Es un personaje que sin duda llama mucho la atención», añade.

La ciudad de Palenque

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Solo el 4% de lo que fue Palenque en su máximo esplendor es lo que se puede ver en la zona arqueológica actual.

A diferencia de muchas construcciones de considerable altura que se construían sobre viejas estructuras o montañas, como las pirámides, Pakal ordenó la construcción de un templo en Palenque.

Al final de su vida, en el interior del que luego sería llamado Templo de las Inscripciones, reposarían sus restos en una extraordinaria cripta que no tiene mucho paralelo con otras en la cultura maya o de su tiempo en América.

El mausoleo preservado por el tiempo

En contraste con los bien documentados vestigios prehispánicos en el centro de México, los de la civilización maya permanecieron bajo la selva durante muchos años después de instaurada la Corona española en 1521.

Fue hasta 1773 que Ramón Ordoñez y Aguiar, un religioso al servicio del Virreinato de la Nueva España y estudioso de la historia maya, registró por primera vez las ruinas de Palenque.

No hubo muchos avances en cuanto a su estudio, pero sí saqueos de comerciantes de artefactos y arte prehispánico. A pesar de ello, el mausoleo de Pakal se mantuvo a salvo.

Ante la falta de recursos e interés del gobierno mexicano, fueron los exploradores extranjeros los protagonistas en la región.

El británico Alfred Maudslay fue el primero en hacer un levantamiento topográfico y darle nombre a los edificios. Pero el primer gran acercamiento al hallazgo lo hizo el arqueólogo danés Frans Blom.

Un estuco de Palenque

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los exploradores encontraron piezas de alto valor artístico, como los relieves en estuco.

Como cuenta la arqueóloga Mercedes de la Garza, una alumna de Ruz y experta en cultura maya, Blom escombró la parte superior del Templo de las Inscripciones y aunque notó que el piso estaba hecho de losas de piedra y una de ellas tenía unos orificios con tapones de piedra, no le dio mucha importancia.

«Dijo ‘Quién sabe qué serán’ y los dejó ahí», explicó De la Garza.

Pero su trabajo en la década de 1920 sería de enorme ayuda 30 años después.

Los misteriosos tapones en el piso

A finales de la década de 1940, Alberto Ruz lideró una nueva exploración arqueológica sobre Palenque. Al ser un edificio central, el Templo de las Inscripciones fue uno de los puntos a trabajar.

Se trata de una edificación de alta calidad artística de casi 23 metros de altura. En lo alto, el templo cuenta con dos cámaras y seis pilares con grabados en relieve en estuco (una pasta usada en la antigüedad), así como tableros con inscripciones, de ahí su nombre.

«La cantidad de arte que parece surgir de lo que queda en esta arquitectura, te hace ver que era una sociedad sumamente avanzada», cuenta Garay.

Pero el misterio de su interior fue el que Ruz develó al hacer su exploración.

«Había una losa con tapones de piedra que llamaron su atención», cuenta De la Garza.

Orificios en una losa del Templo de las Inscripciones

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. Los hoyos con tapones en el piso del Templo de las Inscripciones fueron encontrados por Blom y explorados por Ruz.

«Quitó los tapones, levantó la lápida, cosa que ya habían hecho Frans Blom y otros que no le dieron importancia, pero Ruz observó que a los lados las paredes continuaban hacia abajo».

Fue entonces que comenzó su aventura y la de sus ayudantes.

El gran hallazgo

La tía abuela de Garay, Marta Enciso, visitó Palenque en compañía de Ruz, quien era su maestro. Pero sufrió una terrible caída en el sitio arqueológico que la dejó convaleciente durante varios meses.

Fue al estar internada que el arqueólogo le contó cómo fue el descubrimiento de la tumba de Pakal y Enciso decidió escribir un relato que Garay, con apoyo de esa y otras fuentes, ha preservado a través de su libro «Pakal: El rey maya que conquistó el tiempo».

Ruz ya había pasado casi cuatro años en trabajos de remoción de escombros y excavación bajo la lápida con tapones. «Ya había rasgos de pesimismo, de que no iban a llegar a nada», explica Garay.

Los trabajos los llevaron a descender 52 escalones y «se encuentran que no hay nada».

Alberto Ruz

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. Alberto Ruz luchaba por mantener el financiamiento de Henry Rockefeller Jr., que ya estaba impaciente por la falta de resultados.

«Fue uno de los trabajadores el que se da cuenta de que hay una losa triangular en el costado izquierdo y se dice que eso fue el trabajo más complicado, la remoción de esta losa», explica Garay.

Eso los llevó hacia otra escalinata que desembocaba en una cámara.

«Alberto Ruz describe: ‘Lo primero que vi es que es una cripta de hielo’ al momento de poner sus ojos por primera vez algo que había permanecido inviolado por más de 1.600 años».

Había cal y sedimentos que crearon una apariencia invernal, como de hielo.

Ruz no tenía idea de que se trataba de la tumba de Pakal. Pensó que era un altar. En las paredes encontraron nueve señores del inframundo tallados en relieve y cinco esqueletos, posiblemente de una ofrenda.

Ilustración de la cámara interior en el Templo de las Inscripciones

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH

Pero entonces vino uno de tres descubrimientos asombrosos: la altamente detallada lápida de Pakal, con inscripciones sobre la historia del rey, su dinastía, los dioses mayas y los astros, según explica De la Garza.

Garay explica que «el mismo trabajador que dio con la primera pista, de que había una puerta secreta, es el que sugiere que se taladre» la lápida de casi 20 cm de grosor para ver si hay algo debajo de ella.

«Pensar en taladrar eso era muy complicado. Pero una vez que taladran y que meten por ahí un hilito, un cablecito, y surge el color rojo cinabrio, pues ahí es que se dan cuenta que están frente a un entierro, de alguien muy importante», señala Garay.

Encontrar ese colorante era sinónimo de que había un entierro funerario.

Llevaron gatos hidráulicos, de los usados para levantar camiones, y con mucho trabajo consiguieron elevar la pesada lápida. En cuanto hubo el espacio justo, Ruz se introdujo decidido a develar qué había ahí.

El levantamiento de la lápida

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH

«Y puede por primera vez darse cuenta de que estaban viendo los restos óseos de aquel personaje para el cual todo eso se había sido construido. Es sin duda uno de los de los grandes descubrimientos registrados de la humanidad en ese momento», cuenta Garay con emoción.

El hallazgo de los restos de Pakal y los de una máscara de jade de una extraordinaria manufactura artística fueron los otros dos asombros descubrimientos de Ruz y su equipo.

«En el momento de pasar el umbral tuve la extraña sensación de penetrar en el tiempo. En un tiempo que había sido detenido 1.000 años antes», describió el propio Ruz.

El sarcófago de Pakal

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. El sarcófago tenía forma de pez.

«Un monumento indestructible»

El arqueólogo no era experto en el lenguaje maya de Palenque, por lo que en ese momento no tenía idea de quién era aquel personaje que fue llamado simplemente como «el Palencano».

Pero estaba consciente de que era alguien especial, que era la persona de un tiempo y momento para el que todo aquello había sido edificado.

«Tanto en la construcción de la pirámide, como de la cripta y el sarcófago, se advierte el afán de lograr un monumento indestructible, capaz de resistir la tremenda carga de la pirámide, los temblores de tierra y el paso de los siglos hasta la eternidad», escribió.

Dibujo de la lápida de Pakal

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. Este dibujo es una réplica de la lápida, una de las piezas de arte más elaboradas de la cultura maya.

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. La máscara de jade en el rostro de Pakal también es considerada una pieza de alta manufactura artística.

Tuvieron que pasar unas dos décadas para que los expertos descifraran que era la tumba de Pakal, su importancia en el mundo maya y la trascendencia del hallazgo de Ruz.

«Encontrar fuera de Egipto otro templo que también tuviera un conducto secreto y que llevara a una tumba llamó la atención en todo el mundo. Y a raíz de eso Alberto Ruz se volvió una persona sumamente famosa, reconocida, dio pláticas de esto por todo el mundo», señala Garay.

«Todavía hay muchísimo por conocer. Yo creo que todo este siglo para nosotros va a ser de conocer y entender más sobre todas estas grandes civilizaciones. Poco a poco vamos a ir descubriendo la grandeza de donde caminamos y las raíces que tenemos».

Imagen de portada: Getty Images

FUENTE RESPONSABLE: Darío Brooks. BBC News Mundo. 21 enero 2023.

Sociedad y Cultura/México/Historia/Arqueología/Indígenas.

11 lugares que frecuentaban Frida Kahlo y Diego Rivera en la CDMX (muchos todavía existen).

¿Por qué no confiar en el criterio de Frida Kahlo y Diego Rivera y visitar algunos de sus sitios favoritos en la CDMX? Muchos todavía existen.

Frida Kahlo y Diego Rivera son quizás los más grandes exponentes del arte y la pintura del siglo XX en México. Ambos se han convertido a lo largo de los años en iconos de la cultura mexicana, y tanto sus rostros como sus obras se han convertido en protagonistas de tazas, playeras y objetos de recuerdo que aluden a nuestro país –eso sin mencionar la gran cantidad de películas en las que han aparecido los personajes–. Sea como sea, dicha pareja de artistas es por definición la representación de México en todas sus letras, así que, ¿por qué no confiar en su criterio e ir a visitar los lugares que frecuentaban en la CDMX? Aquí te compartimos una lista de los sitios a los que Frida Kahlo y Diego Rivera iban con regularidad, para que puedas armar tu propio tour.

LA CASA AZUL

Probablemente el sitio más icónico relacionado con Frida Kahlo en la CDMX. La Casa Azul fue hogar de la familia Kahlo desde su construcción en 1904. Su diseño estuvo inspirado en influencias de arquitectura francesa de la época, con un bello patio central rodeado por habitaciones. Posteriormente, Frida y Diego le dieron su propio toque, llenando el lugar de color y elementos representativos de México y sus poblados. En este sitio se reunieron con una gran cantidad de personajes históricos, entre los que se encuentran Tina Modotti, León Trotsky y Remedios Varo. Actualmente está abierta al público y es la parada obligada de los turistas que visitan la CDMX.

FOTO: KAMIRA / SHUTTERSTOCK.COM

LAS CALLES DE COYOACÁN

Coyoacán fue el sitio en donde Frida pasó sus primeros y sus últimos años, pero –contrario a lo que se cree– los paseos de Frida Kahlo por dicho lugar no eran tan hipster y cool como lo son ahora. Durante la infancia y juventud de Frida, Coyoacán estaba rodeado de ríos y zonas de cultivo, más parecido a un pequeño ‘pueblito‘ en donde los cafés, el organillero, los locales para comer helado y los preciosos restaurantes fueron llegando después, con el paso de los años. Hoy en día puedes pasear por la zona, tomar un tour inspirado en la artista y disfrutar de su gran oferta gastronómica.

FOTO: SHUTTERSTOCK

FOTO: LUIS ALVARADO ALVARADO/ SHUTTERSTOCK

ESTUDIO DIEGO Y FRIDA

Conocido también como las Casas Gemelas, debido a que se trata de dos casas-estudio conectadas entre ellas. En este sitio vivieron Diego y Frida durante ocho años, hasta que la artista regresó a la Casa Azul, mientras que Diego permaneció en este lugar hasta que falleció en 1957. La razón por la que la construcción consiste en dos edificios separados, es porque fue planeada para que ambos pintores tuvieran independencia en sus espacios de trabajo. En la actualidad, este sitio se llama Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, abierto al público.

FOTO: ROBERTO MICHEL / SHUTTERSTOCK.COM

XOCHIMILCO

Una de las experiencias favoritas de Frida Kahlo y Diego Rivera aún está vigente, y puedes vivirla en la más pura expresión: un paseo en trajinera por los canales de Xochimilco. Era tanto el amor de la pareja por los paisajes de este sitio, que en más de una ocasión lo visitaron, e incluso, una de las sesiones de fotos más emblemáticas de Frida como protagonista se llevó a cabo en este sitio.

FOTO: F. HENLE

CAFÉ PARÍS

A inicios del siglo XX, la zona más importante –y en donde prácticamente ocurría todo– era el Centro Histórico de la Ciudad de México, y fue ahí en donde Frida Kahlo y Diego Rivera tuvieron la mayoría de sus reuniones intelectuales y noches de aventura en cantinas, restaurantes y cafés. Uno de sus sitios favoritos era el Café París, que abrió sus puertas en 1934 y que rápidamente se convirtió en el lugar predilecto de políticos, periodistas, artistas, pintores y escritores de la época, entre los que destaca Octavio Paz. En los años 50 esta cafetería dejó de existir, pero actualmente ocupa su lugar el café La Pagoda.

EL ANTIGUO CAFÉ PARÍS DESAPARECIÓ Y EN SU LUGAR SE ENCUENTRA EL CAFÉ LA PAGODA/ FOTO: @YEARIMCR

‘DEPA’ EN LA ROMA-CONDESA

Si creías que lo de tener un ‘depa’ en la Roma o en la Condesa era una tendencia actual entre jóvenes, estabas muy equivocado, Frida también tuvo un departamento justo en Avenida Insurgentes 432, en donde actualmente se cruza la calle Chilpancingo. En este lugar, Frida Kahlo llevó a cabo una gran cantidad de fiestas, además de que se encontró con algunos de sus amantes y sobre todo, lo utilizó como escape cuando llegaba a discutir con Diego. Este fue su último hogar antes de regresar a la Casa Azul, en donde murió en 1954. Actualmente hay un nuevo edificio habitacional que reemplazó a aquel en el que vivía Frida, y aunque en su mayoría es privado, a pie de la calle hay una tienda de adidas a la que puedes entrar a comprar calzado y ropa deportiva.

FOTO: CHRISONTOUR84 / SHUTTERSTOCK.COM

ANTIGUO COLEGIO DE SAN ILDEFONSO

Con 15 años, Frida fue una de las primeras 35 mujeres admitidas en esta institución, y fue ahí en donde vio por primera vez a Diego Rivera, mientras el pintor se encargaba de crear los murales que hasta el día de hoy se pueden admirar en el edificio. Durante esta etapa, Frida simpatizaba con un grupo de estudiantes llamado ‘Los Cachuchas’, con quien compartía ideas políticas. Actualmente el edificio está abierto al público para visitas guiadas, eventos y exposiciones.

FOTO: JACKBOLLA/ SHUTTERSTOCK

PALACIO DE BELLAS ARTES

Además de que fue en el Palacio de Bellas Artes donde, en 1954, se llevó a cabo el velorio de Frida Kahlo, la pintora visitó el recinto en varias ocasiones, y fue en 1947 cuando su obra formó parte de la exposición ‘Cuarenta y cinco autorretratos de pintores mexicanos: Siglos XVIII al XX’. El mismo Carlos Fuentes relató el momento en el que coincidió con Frida en dicho evento, asegurando que la presencia de la artista era sumamente imponente. Hoy en día se puede asistir a este icónico lugar tanto a disfrutar de sus exposiciones y museo como para ver alguna de las óperas, conciertos y el espectacular Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.

FOTO: BONDROCKETIMAGES/ SHUTTERSTOCK

MUSEO CASA LEÓN TROTSKY

Frida y Diego le dieron asilo en la Casa Azul a León Trotsky y a su esposa Natalia Sedova, tras su llegada a México en 1937. Sin embargo, después de un par de años, ambos se mudaron a una casa ubicada en la calle de Viena, en donde Trotsky fue asesinado en 1940, por un simpatizante de Stalin. En dicha casa, Frida y Diego pasaron largas tarde de plática, discusiones políticas, intercambio de ideas y mucho más. Hoy en día puedes visitar el lugar, ahora conocido como Museo Casa León Trotsky.

FOTO: ANTON_IVANOV/ SHUTTERSTOCK

PULQUERÍA LA ROSITA

No es un secreto que a Frida y a Diego les encantaba la fiesta, y una de sus bebidas favoritas era el pulque, por ello, iban con frecuencia a un local cerca de su casa, llamado ‘Pulquería La Rosita’. La mala noticia es que actualmente no la podrás visitar, pues fue demolida años después y actualmente hay una casa privada en su lugar.

FOTO: ROBERTO MICHEL / SHUTTERSTOCK.COM

BOSQUE DE CHAPULTEPEC

En una de sus memorias, Frida narró que su padre la llevó a caminar por el Bosque de Chapultepec, y que en un momento de distracción, se tropezó con la raíz de un árbol, lo que terminó en una herida que le causó gran dolor en la pierna derecha. Sobra decir que actualmente puedes ir a caminar por el lugar, disfrutar de una tarde de ejercicio o incluso visitar el imponente Castillo de Chapultepec.

FOTO: KIEV.VICTOR / SHUTTERSTOCK.COM

Imagen de portada:

FUENTE RESPONSABLE: Food and Pleasure. Por Kazil Barragán. 8 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/México/Lugares que frecuentaron/Frida Kahlo/Diego Rivera.

Un estudiante de México inventó un pavimento “antibaches” que se regenera automáticamente con agua.

Este pavimento “antibaches”, como es conocido, le dio al mexicano Israel Antonio Briseño el premio James Dyson – México.

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Los baches son uno de los problemas más recurrentes en las carreteras, por la calidad del asfalto, la influencia del ambiente o la falta de mantenimiento. Pero un estudiante de México se propuso terminar con este problema, creando un pavimento que se regenera automáticamente con agua.

Israel Antonio Briseño es el nombre del inventor de 25 años de edad, que llamó a su proyecto Paflec (siglas de Pavimento Flexible Capaz de Regenerarse). El material que utilizó para crearlo es neumático de autos.

Pincha el link si deseas ver el vídeo;

Israel Briseño inventó un pavimento capaz de autorepararse

Comenzó a trabajar en él cuando era alumno de la Universidad Autónoma de Coahuila, en su tesis para graduarse de Ingeniero Civil.

Así trabaja el Paflec de Israel Antonio Briseño

Cuando el elemento y el agua se mezclan, se produce una reacción química que lo regenera, explica Briseño.

“Es un polvo, un aditivo que se agrega y mezcla en el asfalto para prevenir los baches”, señaló el inventor en una conversación con el portal mexicano El Sol de la Laguna.

Paflec Así es el pavimento autorregenerativo «antibaches»-

“Tiene la capacidad de absorber agua y regenerar fisuras. Gracias a eso, puede hacer que el pavimento tenga más años de vida útil”.

“La carpeta asfáltica se echa a perder con el agua. Entonces, ahí me inspiré, convertí el mayor agente de degradación en agente de recuperación”, cuenta Briseño.

“Originalmente el proyecto era mi tesis, pero vi que tenía el potencial de ayudar a muchas personas y decidí emprenderlo”.

El pavimento que se regenera con agua está aún a prueba en México

Briseño trabajó en su proyecto desde 2017, ganándose en 2021 el reconocimiento de Ciudadano del Año por Grupo Salinas, y el prestigioso galardón James Dyson – México.

Israel Briseño El inventor de México muestra el Paflec, el pavimento autorregenerativo.

En la actualidad, está probando su invención en las localidades de Francisco Ignacio Madero, Coahuila, y Camargo, Chihuahua.

El Paflec de Briseño busca ser aprobado definitivamente por el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción en México. Además, lo llevaría ante la Secretaría de Comunicaciones y Transporte de su país natal.

Imagen de portada: Israel Briseño, inventor mexicano Así es el pavimento autorregenerativo «antibaches»

FUENTE RESPONSABLE: Fayer Wayer. Por Kiko Perozo. 23 de septiembre 2022.

Sociedad/América Latina/México/Ciencia/Transporte.

Quién es María Asunción Aramburuzabala, la mujer más rica de México.

María Asunción Aramburuzabala es una de las pocas mujeres que participan en el Consejo Mexicano de Negocios.

La mujer más rica de México asegura que nunca tuvo vocación de ser empresaria, sino que una promesa realizada a su padre antes de morir le obligó a formarse en un mundo de negocios que le era casi completamente desconocido.

Hoy, sin embargo, María Asunción Aramburuzabala puede presumir a sus 59 años de una fortuna de US$6.180 millones, lo que según Forbes la sitúa en el quinto puesto de su lista de millonarios de México y como la tercera mujer más rica de América Latina (solo por detrás de la chilena Iris Fontbana y la brasileña Lucia Maggi).

Heredera de la empresa líder de cerveza en México y fabricante de la mundialmente conocida Corona, Grupo Modelo, Aramburuzabala supo multiplicar después esa fortuna familiar gracias a inversiones en el campo inmobiliario, tecnológico, bancario o de telecomunicaciones, entre otros.

«Esa diversificación en sus diferentes negocios y el seguir buscando nuevas áreas en las que invertir su capital han hecho que su fortuna se haya mantenido más constante en los últimos años, porque ha sabido adaptarse para innovar en sus inversiones», opina Roberto Arteaga, editor adjunto de Forbes México.

‘Mariasun’, como la conocen sus personas cercanas, fue también la primera mujer en ingresar en el consejo de administración de la Bolsa Mexicana de Valores y tiene en su currículum el haber participado en los consejos de algunas de las empresas más influyentes de México.

Poco aficionada a prodigarse en medios de comunicación -BBC Mundo solicitó una entrevista con la empresaria pero no obtuvo respuesta-, Aramburuzabala participó el año pasado en el podcast Cracks donde habló sobre sus claves para el éxito, de los orígenes humildes de su familia, de cómo aprendió a moverse en un mundo dominado por hombres y de sus planes de futuro.

«Destacaría de ella su enfoque y determinación. Aunque en la entrevista es muy sencilla, amable y abierta, no puedes dejar de percibir su gran fuerza. Debe ser muy retador ser su oponente en cualquier situación», recuerda de aquella conversación Oso Trava, emprendedor, asesor en desarrollo de negocios y conductor del podcast.

El imperio familiar de la cerveza

El origen cervecero de la fortuna de Aramburuzabala comienza en el pequeño municipio vasco de Eskoriatza, en el norte de España. En una familia numerosa y muy humilde nació su abuelo Félix, quien se dedicaba a transportar piedras en carretas de bueyes para ser usadas en construcciones.

María Asunción Aramburuzabala

Foto: Getty

Lista de millonarios de México 2022

  • Carlos Slim:
  • US$81.240 millones
  • Germán Larrea:US$30.850 millones
  • Ricardo Salinas:US$12.450 millones
  • Familia Baillères:US$6.650 millones
  • M.A. Aramburuzabala:US$6.180 millones

Fuente: Forbes

Como tantos otros, a inicios del siglo pasado decidió viajar a América en busca de oportunidades. En México comenzó en el negocio de la levadura y, tras conocer al entonces presidente de Grupo Modelo, se acabó convirtiendo en su socio y en uno de los principales impulsores de la compañía.

De su familia y esos orígenes humildes, Aramburuzabala asegura que aprendió «la honestidad, la disciplina y el trabajar largas jornadas de trabajo».

Tras la muerte de su abuelo, fue el padre de María Asunción, Pablo Aramburuzabala, quien heredó su parte de la empresa. Cuando este fallece víctima de un cáncer terminal, es a ella a quien le toca tomar las riendas con solo 32 años por petición expresa de su padre.

Cerveza Corona

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala fue una de las herederas del grupo fabricante de la cerveza Corona.

«(Él) estaba ya muy, muy grave, y esa promesa que yo le hice de cuidar a la familia… fue algo que a mí me determinó. Es algo que cargo todavía con ello (aunque) lo haría sin esa promesa (…). He sido como el guardián y el hombre de la familia», reconoció en su entrevista del año pasado.

Recuerda sus inicios como una etapa muy difícil. Tras casarse con el empresario Paulo Patricio Zapata a la edad de 19 años, Aramburuzabala estudió la carrera de contaduría pública y tuvo a sus dos hijos.

Pero cuando fallece su padre, lo cierto es que la hoy empresaria se dedicaba a las labores del hogar y resume con una sola frase su situación en aquel momento: «Yo fui de la cocina a la oficina (…). No fue que yo tuviera vocación de ser empresaria, sino que fue más bien enfrentar la necesidad».

Años de aprendizaje

Asegura que, en ese momento, empresarios y banqueros cercanos intentaron aprovecharse de la familia y sacar beneficio de su inexperiencia en el sector. Pero su madre y su única hermana confiaron en ella para ponerse al frente de los negocios.

«Les dije: ‘Tengo que aprender, pero sí les digo que yo no me voy a aprovechar de ustedes’. No es que me escogieran porque fuera muy buena, la verdad que tampoco había mejor… o sea, era yo la opción», admitió quien pasó a ocupar el cargo de vicepresidenta de Grupo Modelo.

Después conocería a Carlos Slim, el hombre más rico de México, y de quien dice que sí recibió ayuda y recomendaciones. «Él tiene todo para aprender porque es una persona inteligentísima (…). Es una persona que no se le va nada, que está en todo, que conoce todas sus inversiones… Es impresionante el control que tiene», destacó.

Carlos Slim

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala asegura que Carlos Slim fue uno de los primeros grandes empresarios en prestarle apoyo.

Aramburuzabala, quien se define a sí misma como «una mujer de carácter» e «increíblemente dura» consigo misma, se impuso para tomar entonces su lugar en los negocios y fundó la firma de inversiones Tresalia, en alusión a «tres aliadas» (su madre, su hermana y ella) para diversificar sus operaciones.

Consciente de su falta de criterio para saber dónde invertir en aquel entonces, optó por rodearse de abogados y asesores en quienes no delegaba al 100%. «Yo iba (con ellos) y me sentaba en todas y cada una de las reuniones que había. Y pues así aprendí», reveló.

Según Arteaga, de Forbes México, el gran acierto de Aramburuzabala es «saber escuchar» y contar con expertos a quien «poder cuestionar al máximo» para entender el futuro de los negocios. «Su gran crédito no solo fue administrar una fortuna heredada, sino mantenerse por sus constantes inversiones», le dice a BBC Mundo.

Pero en 2013, Grupo Modelo fue vendida a la multinacional belgo-brasileña AB InBev. Y aunque la mayoría de directivos decidió desvincularse por completo de la compañía, ella optó por permanecer como accionista.

«Soy una gente medio sentimental en el sentido de que las raíces me pueden (…). Es mi DNA y yo creo que es algo que nunca voy a dejar», dijo, a la vez que se definió como «chelera (cervecera) y tequilera».

Una mujer en un entorno machista

Sobre el camino recorrido hasta convertirse una de las pocas mujeres en ocupar tan alto cargo, Aramburuzabala reconoce que no fue nada fácil desembarcar en la directiva del negocio familiar.

«No hay ningún negocio más machista que la cerveza. Y mi papá va y tiene dos mujeres (hijas)», recordó. Su madre, en cambio, las animó siempre a que creyeran en sus posibilidades. «Despierten. Aquí ustedes se tienen que preparar, porque aquí no hay hombres en la familia y ustedes van a tener que enfrentar su terreno», les decía a ella y su hermana.

Y aunque en sus inicios como empresaria reconoce que la participación de las mujeres en los negocios era casi «nula», hoy ve satisfecha cómo participan más en la vida política y en puestos de poder en las empresas.

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – YOUTUBE / OSO TRAVA

Aramburuzabala fue entrevistada el año pasado en el podcast Cracks que recibe a empresarios y personalidades para conocer sus claves para el éxito.

«Nosotras mismas nos decimos muchas veces que no se va a poder. Tenemos que romper ese paradigma de aquí no puede haber mujeres (…). Tenemos que aventarnos (lanzarnos) y hacerlo», opinó, a la vez que apostó por más diversidad en las juntas directivas. «Se traen otras visiones y la conversación se enriquece».

Rosalía Lara, editora de Inteligencia de la revista Expansión en cuya lista de ‘Las 100 mujeres más poderosas de los negocios’ aparece Aramburuzabala en el segundo puesto, destaca cómo en México sigue siendo común que los hombres sean quienes hereden los negocios y las mujeres se centren en temas filantrópicos.

«Ese no fue el caso de Aramburuzabala, que fue más allá al participar como consejera en otras compañías, lo que no es para menos. México ocupa el último lugar de América Latina en el número de mujeres en los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa con apenas un 7,7%, según un estudio realizado por Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER)», le dice a BBC Mundo.

De su relación con AMLO a los Pandora Papers

En los últimos tiempos, diversos medios publicaron la intención de Aramburuzabala de dejar México tras aumentar sus inversiones inmobiliarias en EE.UU. y Europa mientras vendía operaciones que tenía en su país, como hizo el año pasado con el gigante tecnológico Kio Networks dedicado a los centros de datos.

Detrás de esa decisión, aseguran algunos analistas, estaría -además del impacto de la pandemia- su mala relación con el actual gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, al contrario de la que mantenía con presidentes anteriores.

«Ella ha sabido aprovechar sus relaciones políticas. Recordemos que en 2005 se casó con el entonces embajador de EE.UU. en México (Tony Garza, su segundo marido). 

Fueron años muy fructíferos para ella en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuando sus negocios fueron beneficiarios de muchas licitaciones públicas, sobre todo en tecnologías de la información», afirma Darío Celis, analista económico y financiero.

AMLO junto a empresarios

FUENTE DE LA IMAGEN – GOBIERNO DE MÉXICO

AMLO ha tenido desencuentros públicos (y, en ocasiones, posteriores acercamientos) con empresarios e inversores en México por el supuesto trato de favor que recibían en gobiernos pasados.

Pero muchos de esos contratos, asegura el experto en entrevista con BBC Mundo, no se renovaron cuando López Obrador llegó al poder y Aramburuzabala empezó a sentir «un clima adverso» para sus negocios.

Pero Aramburuzabala niega que esto sea cierto. «Este rumor de que yo me iba de México, que porque el gobierno me trataba mal… (…). Hay que inventar una historia de horror, la verdad es que no hay nada de malo», respondió.

«Es difícil a veces que la gente entienda que vendas tu negocio, porque si lo haces es porque algo pasó y te fue mal. No, ese es nuestro negocio: invertir, crecerlo y después venderlo para tener un profit (beneficio). Y otra vez empiezas un nuevo ciclo», justificó sobre su venta de inversiones en México.

Evolución de la fortuna de María Asunción Aramburuzabala en la última década. .  .

«A mí me lo desmintió algunas veces», responde Celis. «La pregunta es ¿por qué emprende sus nuevos negocios fuera de México? Kio era un gran negocio que no tenía por qué vender. El problema es que ella consideró que México no es un lugar propicio para invertir en este momento con este gobierno, así que decidió hacerlo en el extranjero e irse por un rato», opina.

No es el único tema polémico que le ha salpicado en los últimos años. El año pasado, la investigación sobre los Pandora Papers incluyó su nombre entre la lista de empresarios y políticos que supuestamente movieron fortunas a paraísos fiscales. Aramburuzabala no se pronunció en público sobre esto.

En 2019, la firma de bienes raíces que dirige, Abilia, le ocasionó otro gran quebradero de cabeza. Aquel año despidió a buena parte de los directivos de la inmobiliaria tras descubrir que habían cometido un supuesto enorme fraude financiero en la empresa. Esta situación le afectó tanto que Aramburuzabala reconoció que tuvo que retirarse durante año y medio debido al estrés.

Reinventarse en el futuro

Cuando piensa en cuál ha sido su inversión favorita, Aramburuzabala señala a las escuelas Aliat. «Cuando educas a una persona, le cambias la vida. Es algo super llenador y es algo que ningún otro negocio te da: factor humano», dijo.

De hecho, asegura que si realizó algunas de sus inversiones es porque sentía que eran necesarias para el crecimiento y desarrollo de los mexicanos. «Yo veía las acciones en la Bolsa Mexicana de Valores y decía: ‘¿Cómo es posible que México no tenga una empresa de tecnología pura, que no haya una de educación?'».

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – AFP

Separada de su segundo marido desde 2010 y amante de la fotografía, los animales y el buceo, alguna de sus prioridades profesionales pasa por el campo de las Fintech (empresas que usan la tecnología para brindar servicios financieros) y, aunque de momento no participa en el área de criptomonedas, cree que se tiene que «poner mucho más las pilas» al respecto.

Entre sus objetivos está el preparar la transición de sus negocios a la siguiente etapa de liderazgo -en los que su hijo Pablo ya está implicado- y el reinventarse. «A mí siempre me ha gustado lo que hago, pero me gustaría pensar en algo distinto», dijo.

«¿A lo mejor volver a estudiar? No sé, algo de agricultor o algo así… No tiene que ser de negocio, te puedes reinventar en tantas cosas…».

Imagen de portada: María Asunción Aramburuzabala. Por Cuartoscuro.com

FUENTE RESPONSABLE: Marcos González Díaz; Corresponsal de BBC News Mundo en México. 27 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/México/Negocios/Empresas/Mujeres.

 

 

 

 

 

Así es la vaquita marina, la marsopa mexicana que lucha por su supervivencia en el Mar de Cortés.

Una investigación reciente estima que deben de haber aún 10 individuos de la vaquita marina, el mamífero marino más cercano a la extinción.

El oceanógrafo francés, Jacques Cousteau, llamó una vez al Mar de Cortés “el acuario del mundo”, debido a la gran diversidad biológica que existe en esa zona. Este rincón del océano Pacifico es, efectivamente, uno de los lugares más ricos en fauna marina. A pesar de esto, la pesca y otras actividades humanas han ido poniendo en alto riesgo la supervivencia de muchas especies endémicas. Éste es el caso de la vaquita marina.

Si deseas profundizar en esta entrada; por favor cliquea adonde está escrito en “azul”. Muchas gracias.

Vaquita marina, la marsopa endémica del Golfo de California

La vaquita marina es también conocida como cochito, sin embargo su nombre científico es Phocoena sinus. Phocoena viene del latín y significa “marsopa”, mientras que sinus hace referencia a “cavidad”, que, en este caso, es una alusión al lugar de origen de este mamífero marino: el Golfo de California.

Heather Paul/Getty Images

Las marsopas son unas especies de mamíferos marinos que pertenecen al grupo de los cetáceos. Ballenas, delfines y cachalotes son también parte de esta clasificación. Existen siete especies de marsopas, todas ellas se distinguen por ser más pequeñas, en comparación con otros animales del mismo grupo, y por la forma de sus dientes (aplanados).

De entre todas las marsopas, la vaquita marina es la más pequeña. En consecuencia, es también el cetáceo de menor tamaño. Las primeras descripciones de este animal vienen de la mitad inicial del siglo XX. Éstas fueron el resultado del hallazgo de unos cráneos vistos en San Felipe, Baja California. Pero fue hasta 1958 que se le pudo identificar formalmente.

Características de la vaquita marina

La descripción de este mamífero marino es muy peculiar. Se trata de un animal que llega a alcanzar 1.5 metros de longitud, en el caso de las hembras, y 1.4, en el caso de los machos. Al igual que las otras marsopas, la vaquita marina se caracteriza por ser robusta. Su cabeza es redondeada y  su aleta dorsal es alta. Otros distintivos de este cetáceo son las manchas negras que tiene alrededor de los ojos y labios. En cuanto a sus colores, el lomo es gris oscuro, los costados son gris claro y el vientre es blanco.

Wikimedia Commons

La marsopa del Golfo de California es de aguas poco profundas. De acuerdo con la Dra. María Luisa Martínez Vázquez, del  Instituto de Ecología (INECOL), la vaquita marina nunca se aleja mucho de las costas y prefiere las corrientes cálidas. Es, además, un animal que se mueve en grupos pequeños (de 2 a 3  individuos). Se vale de la ecolocación para buscar alimento y para detectar la presencia de depredadores.

El Gobierno menciona que la madurez sexual de este cetáceo se alcanza a los seis años. Los meses de apareamiento son abril y junio. La fecundidad es, frente a otras especies, baja. Se estima que una hembra puede dar a luz, a lo largo de su vida, a 5 o 7 crías.

El mamífero marino en mayor peligro de extinción

Debido a distintos factores, la vaquita marina está en peligro de extinción desde 1996. El número de ejemplares de la especie se ha ido reduciendo año con año, a pesar de los trabajos hechos a favor de su conservación. En 2022, fue publicado un estudio de la Universidad de California en el cual, entre otros datos, se mencionaba que actualmente deben de existir 10 vaquitas marinas. Sin embargo, la misma fuente hace saber que los ejemplares restantes se encuentran en buen estado de salud, hecho que eleva las probabilidades de salvar a la especie.

El principal motivo que está llevando a la extinción a este mamífero marino, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es la pesca ilegal de totoaba. Éste es un pez que también se encuentra en riesgo alto de desaparecer, ya que se comercia clandestinamente, sobre todo en China, por las propiedades curativas y afrodisiacas que se le adjudican.

El problema con este tipo de pesca es que muchas vaquitas han quedado atrapadas en las redes destinadas a la captura de la totoaba. En 2017, el gobierno de México prohibió el uso de estos instrumentos de pesca en el hábitat de la vaquita. Otras medidas han sido tomadas para proteger a la especie.

Proyectos para la conservación del cetáceo más pequeño

En 1992, todavía antes de que se declarara en peligro de extinción a la vaquita, se creó el Comité Técnico para la Preservación de la Vaquita y la Totoaba (CTPVT). Éste organismo conjuntó esfuerzos, del sector público y privado, enfocados a cuidar esta especies.

Anadolu Agency/Getty Images

Adicionalmente, en 1997, se formó el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA). En este grupo coinciden investigadores de Canadá, Estados Unidos, Europa y México. CIRVA lleva su trabajo hacia dos vertientes; en primer lugar está la elaboración de un plan de recuperación de la especie; en segundo, se vigila el impacto socioeconómico en las comunidades que pueden verse afectadas por las medidas propuestas.

La conservación de la vaquita marina va más allá de lo ético, dice la Dra. María Luisa Martínez Vázquez. “Al ser un depredador tope, su presencia en el ecosistema regula muchos procesos y ciclos que se verán alterados en su ausencia. Esto ya se ha observado en otros ecosistemas que han perdido a sus especies clave. En el caso que nos ocupa, es probable que las pesquerías se vean afectadas, con lo que se esperan fuertes afectaciones económicas.”

Imagen de portada: Gentileza de NG en Español.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 

Cetáceos/Extinción/Marsopas/Mar de Cortés/México.

Las antiguas ciudades mayas estaban peligrosamente contaminadas con mercurio.

  • Harán falta más investigaciones para saber si la concentración de mercurio influyó en cambios socioculturales
  • Se encontraron grandes cantidades en el subsuelos de estas ciudades, debido a su habitual uso entre los mayas.

«Pudo ser un peligro para su salud». Un reciente descubrimiento de varios científicos de la Universidad Católica de Australia ha puesto de manifiesto la existencia de altos niveles de contaminación por mercurio en las antiguas ciudades mayas. 

En concreto, un artículo que publica Frontiers in Environmental Science explica que en el subsuelo de estas urbes se concentraban grandes concentraciones de mercurio, que se debería al uso frecuente de este elemento y productos que lo contienen durante el periodo clásico, lo que pudo ser un peligro para su salud.

Además, dicho estudio agrega que esta contaminación es, en algunos lugares, tan fuerte que incluso hoy podría ser un peligro potencial. 

Descubrir mercurio enterrado en las profundidades de los suelos y sedimentos de las antiguas ciudades mayas “es difícil de explicar hasta que empezamos a considerar la arqueología de la región, que nos dice que los mayas utilizaron el mercurio durante siglos», explicó el autor principal, Duncan Cook, de la Universidad Católica de Australia.

«Extraordinarias cantidades de mercurio»

El equipo revisó para su estudio todos los datos sobre las concentraciones de mercurio en el suelo y los sedimentos de los sitios arqueológicos del antiguo mundo maya.

Las concentraciones oscilan entre 0,016 partes por millón en Actuncan y hasta “la extraordinaria cifra” de 17,16 partes por millón en Tikal. El umbral de efecto tóxico (TET) para el mercurio en los sedimentos se define como 1 partes por millón.

Para buscar el origen de esta contaminación, los autores destacan que se han encontrado vasijas selladas llenas de mercurio líquido en yacimientos mayas como Quiriqua (Guatemala), El Paraíso (Honduras) y la antigua megalópolis multiétnica de Teotihuacan (México central).

En otros lugares de la región maya, los arqueólogos encontraron objetos pintados con pinturas que contienen mercurio, principalmente hechas con el mineral cinabrio o bermellón. Por ello, concluyen que los antiguos mayas utilizaban con frecuencia pinturas y polvos que contenían cinabrio para la decoración, un mercurio que podría haberse filtrado de los patios, las zonas del suelo, las paredes y la cerámica, y haberse extendido posteriormente al suelo y al agua. Pero, sin saberlo, “también era mortal y su legado persiste en los suelos y sedimentos de los antiguos yacimientos mayas», agregó.

Todo este mercurio habría supuesto un peligro para la salud de los antiguos mayas, señala el estudio, pues los efectos del envenenamiento crónico por ese elemento incluyen daños en el sistema nervioso central, los riñones y el hígado, temblores, problemas de visión y audición, parálisis y problemas de salud mental.

El equipo considera que hay que hacer más investigaciones para determinar si la exposición al mercurio desempeñó un papel en cambios y tendencias socioculturales más amplios en el mundo maya, como los que se produjeron hacia el final del periodo clásico.

Imagen de portada: Templo funerario ceremonial construido por la civilización maya en la ciudad de Tikal Wikimedia Commons/Chen Siyuan

FUENTE RESPONSABLE: 20 MINUTOS EFE. 23 de septiembre 2022.

Civilización Maya/México/Contaminación/Mercurio/Ciencia.

 

Encuentran las ruinas de Sak Tz´i, la dinastía maya perdida que echó raíces en Chiapas.

Los Sak Tz’i’ conformaron una dinastía de poderosos gobernantes mayas. Sus restos se encontraron en un rancho de Chiapas, en México.

El descubrimiento se consiguió, originalmente, en 2018. En las profundidades de un rancho en el Valle de Santo Domingo, Chiapas, un equipo de investigadores de la Universidad de Brandeis y la Universidad de Brown encontraron los restos de una antigua dinastía de gobernantes. Se trató de los Sak Tz’i’, una población perdida de la civilización maya.

De acuerdo con los arqueólogos, que colaboraron con científicos mexicanos y canadienses, ‘Sak Tz’i» se traduce del maya como perro blanco. Establecieron sus cimientos en en actual Lacanja Tzeltal, y habitaron el espacio durante al menos 1,000 años. Luego desaparecieron misteriosamente, sin dejar explicación al respecto.

Una crisis sanitaria más tarde, los trabajos de excavación se reanudaron. Hasta ahora, esto es lo que han encontrado.

Relatos de rituales y guerra inscritos en las paredes

Una ciudad maya palaciega

Wikimedia Commons / CC BY 3.0

La misión por desenterrar Sak tz’i’ comenzó en 1994. Casi dos décadas más tarde, los investigadores han logrado recuperar estructuras completas y artículos de la vida cotidiana. Entre ellos, documentan los investigadores, figuran docenas de estelas mayas, utensilios de cocina y el cadáver de una mujer de mediana edad.

Al respecto, el curador del Museo Penn de la Universidad de Pensilvania, Simón Martín asegura que los hallazgos comprueban no sólo que este asentamiento existió, sino que éste fue su territorio durante al menos un milenio:

“Los mayas eran verdaderamente los griegos de las antiguas Américas”, d, explica el especialista, que no participó en el estudio, a The New York Times. “Construyeron una civilización avanzada a pesar de, o tal vez incluso debido a, profundas divisiones políticas, con más de cien reinos en competencia”.

Los investigadores estiman que los jeroglíficos mayas encontrados datan del año 750 a.C. Aunque existe evidencia de que antiguamente Sak tz’i’ fue una ciudad palaciega, hoy está cubierta por la vegetación chiapaneca casi por completo.

Imagen de portada: VISTA LATERAL DE LA ESTRUCTURA 13. ESTRUCTURA 1 ES VISIBLE EN EL FONDO. | CRÉDITO WIKIMEDIA COMMONS / CC BY 3.0

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Civilización Maya/México/Historia de México

 

‘Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas’: el hallazgo de una pieza clave de la cultura maya.

Antes de la pandemia, se descubrieron las ruinas de Sak Tz’i’, un reino mesoamericano pequeño pero influyente, en una finca del sur de México. Este verano los arqueólogos volvieron a excavarlas.

CHIAPAS, México — En una mañana luminosa y llena de bichos de principios del verano, Charles Golden, antropólogo de la Universidad de Brandeis, atravesó la hierba, que le llegaba hasta las rodillas, de una finca agrícola en lo profundo del Valle de Santo Domingo, una región poco poblada, con matorrales espesos y una selva casi impenetrable. Solo el sonido estridente, entre un rugido y un ladrido, de los monos aulladores atravesaban el incesante llamado de apareamiento de las cigarras. “Estamos llegando a lo que queda de la dinastía Sak Tz’i’”, dijo Golden.

Golden se acercó a una valla de alambre que delimitaba un pastizal, luego pasó por debajo del alambre y observó el panorama que se desdoblaba: las ruinas de Sak Tz’i’, un asentamiento maya de al menos 2500 años de antigüedad. A lo largo de unas 40 hectáreas de enredaderas enmarañadas y tierra gruesa, había reminiscencias de una grandeza perdida: montones de roca colosales y escombros que habían sido templos, plazas, salas de recepción y un imponente palacio en terrazas.

Justo delante estaban los restos de un complejo de plataformas que habían formado la ciudadela. En su mejor momento, estaba dominada por una pirámide de 14 metros de altura en la que podrían haber estado enterrados los miembros de la familia real. En el lugar en el que se encontraban la pirámide y varias residencias de la élite había muros derribados de piedra cortada. 

Golden observó que en la entrada de la pirámide probablemente había una hilera de esculturas independientes en relieve, llamadas estelas, la mayoría de las cuales estaban ahora entre los escombros o habían sido removidas y movidas por ladrones.

Hacia el sureste, observó un callejón lleno de escombros: era un campo de juego de pelota desgastado por el tiempo, de 107 metros de largo y cinco metros de ancho con lados inclinados. El juego, un acontecimiento religioso que simbolizaba la regeneración, requería que los jugadores mantuvieran en alto una pelota de goma maciza utilizando únicamente las caderas y los hombros. 

Cerca de allí, en medio de lo que había sido un conjunto de centros ceremoniales, había un amasijo de piedras donde los plebeyos se reunían para las celebraciones públicas y los reyes celebraban la corte. Golden señaló el antiguo patio, ahora convertido en un montón de piedras. “Desde este lugar”, dijo, “los gobernantes de Sak Tz’i’ trataban de dirigir a sus súbditos —con éxito o no— y participaban en la política en un panorama en el que varios reinos luchaban por el control”.

Una zona colapsada de una pirámide en Sak Tz’i’, probablemente causada por saqueadores que alteraron la estructura.

Charles Golden, a la derecha, antropólogo de la Universidad de Brandeis, con otros integrantes del equipo arqueológico excavando un sitio que pudo haber sido un monumento.

A small square delineated with bright orange string encompasses a small pile of moss-covered rocks. Several men work around the square, wearing rain boots, jeans and T-shirts.

Pequeño y rudimentario, Sak Tz’i’ —Perro Blanco, en el lenguaje de las antiguas inscripciones mayas— a veces fue aliado, por momentos vasallo y en ocasiones enemigo de varios de los actores regionales más grandes y poderosos, incluyendo Piedras Negras, en la actual Guatemala, y Bonampak, Palenque, Toniná y Yaxchilán, en el actual Chiapas. La dinastía floreció durante el periodo Clásico de la cultura maya, del 250 al 900 d. C., cuando la civilización alcanzó sus mayores logros en arquitectura, ingeniería, astronomía y matemáticas.

Por razones que aún no están claras, Sak Tz’i’ y cientos de otros asentamientos fueron abandonados y regiones enteras quedaron desiertas durante el siglo IX. Aunque los descendientes siguen viviendo en la región, los caprichos de la naturaleza abrocharon los muros de los templos, los ladrones de tumbas desmontaron las pirámides y un dosel selvático cada vez más espeso ocultó las plazas y calzadas. Sak Tz’i’ fue borrada de la memoria.

Los estudiosos no empezaron a buscar pruebas físicas del reino hasta 1994, cuando los epigrafistas que leían una estela —encontrada un siglo antes en una excavación en Guatemala— se dieron cuenta de que un glifo describía la captura de un rey de Sak Tz’i’ en el año 628 d. C.

Hace tres veranos, un equipo de investigadores y trabajadores dirigidos por Golden y Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, exploraron el pastizal y descubrieron los restos de decenas de estelas de piedra, utensilios de cocina y el cadáver de una mujer de mediana edad que había muerto al menos 2500 años antes. 

La datación por radiocarbono indicó que el yacimiento, al que los investigadores llamaron Lacanjá Tzeltal en honor a una comunidad moderna cercana, fue probablemente colonizado hacia el 750 a. C. y ocupado hasta el final del periodo Clásico. Tal vez lo más importante es que Golden y Scherer consideraron que esa finca había sido una —si no la— capital de la dinastía Sak Tz’i’.

Simon Martin, conservador del Museo Penn de la Universidad de Pensilvania, que no participó en el proyecto, dijo que las pruebas aportadas por los dos investigadores y sus colegas constituían un argumento sólido de que Lacanjá Tzeltal fue la verdadera Sak Tz’i’ o, al menos, una sede de la dinastía durante parte de su historia.

“Los cadáveres desechados de los monumentos saqueados en este sitio coinciden con algunos de los que anteriormente se atribuían a Sak Tz’i’”, dijo, “mientras que el descubrimiento de un nuevo monumento encargado por un gobernante de Sak Tz’i’ es igualmente revelador”.

El vendedor de carnitas

Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, cuyo trabajo tiene que ver principalmente con restos humanos, en su laboratorio de campo en Chiapas

Golden, de 50 años, y Scherer, de 46, llevan colaborando en los remansos de la Mesoamérica histórica desde finales de la década de 1990. Fueron los primeros arqueólogos en documentar sistemas de fortificaciones recién descubiertos en los yacimientos mayas del Clásico Tardío de Tecolote, en 2003, y Oso Negro, en 2005, ambos en Guatemala.

“La división del trabajo se reduce realmente a nuestras áreas de especialización”, dijo Golden, quien se encarga de organizar los datos geográficos, la cartografía y la teledetección con drones. Scherer analiza los huesos humanos y todo lo relacionado con la dieta, los isótopos y los enterramientos.

Alto, elegante y gracioso, Golden nació en Chicago, y de joven quedó cautivado por los artefactos del Museo del Instituto Oriental. “Me aterrorizaban las momias, no podía estar en la misma sala que ellas”, dijo. “Pero también me deslumbraron las piezas de la Puerta de Istar de Babilonia y las demás reliquias de Mesopotamia. Fue impresionante ver fragmentos reales de lugares de los que había oído hablar en la Biblia”.

Golden estudió arqueología en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, pero la lección más importante que aprendió, dijo, fue como pasante de verano en una excavación en Belice en 1993. Había estado cavando un pozo de prueba cuando sacó del suelo un pequeño tubo estriado. “Estaba seguro de que era una cuenta decorativa precolombina”, dijo. Sonriendo con orgullo, mostró el objeto a su supervisor, que lo giró en sus manos y respondió: “A alguien se le debe haber caído esto en el almuerzo. Son macarrones con queso Kraft”. El aspirante a Louis Leakey se escabulló de vuelta a su foso de pruebas, mucho más sabio.

Scherer es más bajo y corpulento, con el pelo recogido en una cola de caballo y una barba que cubre su barbilla de gris. Creció en el centro de Minnesota y le picó el bicho de la arqueología en la universidad —la de Hamline, en St. Paul— mientras realizaba un estudio de campo en un campamento de nativos estadounidenses de 2000 años de antigüedad. El curso fue dirigido conjuntamente por ancianos ojibwe, que le enseñaron a golpear el sílex, curtir pieles y construir wigwams.

Scherer examina los huesos antiguos de un gato encontrados durante la excavación de la estructura palaciega en Sak Tz’i’.

A close-up view of small bones in the hands of Dr. Scherer, with other fragments on the table and several small bags with yellow post-it labels attached to them.
Several men carrying  backpacks and other containers and equipment walk in single-file on a path cutting through a grassy field. In the background, rolling green hills under an overcast sky.

Arqueólogos y trabajadores contratados para ayudar con las excavaciones en su camino a Sak Tz’i’ en junio. El sitio fue encontrado en un terreno propiedad de un ganadero, Jacinto Gómez Sánchez.

Ambos investigadores se sintieron atraídos por la cultura maya porque es la única de la América antigua con una historia escrita que se remonta al primer milenio. “Conocemos los nombres de los reyes y reinas que gobernaron los lugares que estudiamos, quiénes fueron sus enemigos y sus aliados, cuándo fueron a la guerra, cuándo nacieron y murieron”, dijo Scherer.

A él y a Golden les avisó de la existencia de las ruinas de Lacanjá Tzeltal uno de sus antiguos asistentes de investigación. En 2014, un estudiante de posgrado de la Universidad de Pensilvania llamado Whittaker Schroder estaba explorando excavaciones arqueológicas cerca de la frontera con Guatemala para un tema de disertación. Mientras conducía por el pequeño pueblo de Nuevo Taniperla, en la selva tropical, Schroder, ahora asociado postdoctoral en la Universidad de Florida, pasó por un puesto de carnitas al lado de la carretera. El vendedor trató de llamarle la atención, pero Schroder, quien es vegetariano, siguió adelante.

Poco después, Schroder volvió a pasar por el puesto. De nuevo, el vendedor trató de llamar su atención. Esta vez Schroder se detuvo a charlar. “El vendedor dijo que tenía un amigo con una piedra que quería que un arqueólogo viera”, recuerda Schroder. “Le pedí que se explayara, y me explicó que la piedra tenía un grabado con el calendario maya y otros glifos”.

Más tarde, esa misma noche, un amigo del vendedor le enseñó a Schroder una foto en un celular que, aunque granulada, mostraba claramente un pequeño panel de pared ilustrado con jeroglíficos. 

En una esquina inferior aparecía una figura danzante con un tocado ceremonial, blandiendo un hacha en la mano derecha y un garrote en la izquierda. Jacinto Gómez Sánchez, un ganadero que vivía a 40 kilómetros de distancia, había desenterrado la losa de piedra caliza en unos escombros de su propiedad muchos años antes.

Imagen

Dr. Golden, wearing a gray cap, grayish shirt, jeans and boots, perchers over the green stones of an ancient wall. Behind him, thick jungle vegetation fills the rest of the frame.

Golden sobre un muro colapsado en el sitio

Mr. Gomez, in a straw hat, holds a stick that props up a blue tarp. Several workers crowd in the foreground and sift through dirt for fragments of artifacts, all huddled to avoid the rain seen coming down outside the tarp.

Jacinto Gómez Sánchez, al centro, quien encontró la primera losa de piedra de Sak Tz’i’, y otros trabajadores se refugiaron bajo una lona durante una lluvia repentina.

Schroder se puso en contacto con Golden y Scherer. “Con frecuencia recibimos peticiones para ver estatuillas y esculturas de piedra en colecciones privadas”, dijo Scherer. “Mientras que los jarrones y otros objetos de cerámica son casi siempre antiguos, las esculturas de piedra suelen ser objetos modernos elaborados para los turistas. Por eso, cuando alguien dice: ‘Vengan a ver mi escultura precolombina’, tendemos a asumir que vamos a ver una imitación hecha para turistas”.

Para gran sorpresa de ambos mayistas, la foto que les enviaron mostraba un monumento de tamaño natural con glifos de la dinastía Sak Tz’i’. Les llevó otros cuatro años negociar el permiso para excavar en la propiedad. En 2019, el equipo de investigación sobrevoló el lugar con drones y aviones equipados con una herramienta de detección llamada LIDAR, que podía ver a través del dosel del bosque para visualizar el terreno y la arqueología que había debajo. Los investigadores calcularon que en su punto más alto, alrededor del año 750 d. C., el asentamiento llegó a tener 1000 habitantes.

En junio, tras un retraso de dos años a causa del coronavirus, Golden, Scherer y su equipo volvieron al lugar para continuar la excavación. Gran parte del trabajo fue de mantenimiento preventivo. Dado que los muros de piedra de la ciudadela corren peligro de derrumbarse, el antropólogo mexicano Fernando Godos y un equipo local fueron contratados para reforzar y estabilizar la mampostería que se estaba desmoronando.

Restos de muros bajos rodean partes de la excavación, especialmente cerca del palacio, lo que es inusual en los antiguos reinos de la región; normalmente estos baluartes se construían en las afueras. Uno de los objetivos de la próxima temporada de investigación es determinar si las murallas se construyeron apresuradamente en los últimos días de la dinastía, como cree Scherer, o si formaban parte de la construcción original, o al menos de la modificación, del centro del sitio del periodo Clásico. La defensa parece haber sido la principal preocupación en Lacanjá Tzeltal, una fortaleza densamente poblada y rodeada de arroyos y riberas empinadas. Las barricadas de piedra presumiblemente reforzaban las empalizadas de madera.

Una dinastía desaparecida

Un hoyo hecho por saqueadores en la pared trasera de la ciudadela.

A wall of stones has a neat, rectangular hole in it, with a pile of discarded stones and rocks in the foreground.

Los mayas, con sus calendarios asombrosamente precisos, su escritura sofisticada, su sistema agrícola altamente productivo y su capacidad para predecir fenómenos celestes como los eclipses, fueron posiblemente la cultura más ilustrada del Nuevo Mundo. Construyeron suntuosos asentamientos sin la ayuda de la rueda, las herramientas de metal o las bestias de carga.

“Los mayas fueron realmente los griegos de las Américas de la antigüedad”, dijo Martin. “Construyeron una civilización avanzada a pesar de las profundas divisiones políticas, o quizá incluso a causa de ellas, con más de cien reinos en competencia”.

La sociedad maya se extendía más allá de las fronteras modernas, al norte de Guatemala en la península de Yucatán, al este en Belice y al sur a través de los extremos occidentales de El Salvador y Honduras. Los mayas del periodo Clásico nunca estuvieron unificados políticamente, sino que eran una mezcla de ciudades-Estado.

“Hay grandes reinos en las tierras bajas centrales, como Tikal y Calakmul, que eran los Estados Unidos y la Unión Soviética de su época”, explica Scherer. “Nuestro equipo se ocupa de reinos mucho más pequeños implicados en su propio tipo de alianzas políticas que se rompen y se convierten en conflictos a una escala realmente diminuta y localizada”. Las inscripciones en los monumentos de esos asentamientos suelen remontar la historia de la civilización a un diluvio universal. El calendario de la Cuenta Larga registraba los días transcurridos desde la mítica fecha de inicio de la creación maya, el 11 de agosto del 3114 a. C.

Imagen

A close-up image of a rounded stela covered in green moss, lying on the forest floor.

Una estela cubierta de musgo en la base de la pirámide.

Two archaeologists hunch while standing over notebooks, paying close attention to something not readily seen in the frame, at the base of the pyramid structure, which extends into the distance but is largely indistinguishable from the rest of the background, all rocks and plants.

Alexandra Bazarsky, a la derecha, y Alejandra Roche Recinos, esbozaron un hallazgo inusual en la base de la pirámide.

El paisaje de los antiguos mayas está salpicado de ruinas cuyos nombres son desconocidos para los estudiosos y cuyas inscripciones jeroglíficas mencionan lugares cuya ubicación se ha perdido. “Sak Tz’i’ entra en esta última categoría, y la tenaz búsqueda de su identidad ha ocupado a los estudiosos durante unas tres décadas”, dijo Martin. “¿Por qué? Porque Sak Tz’i’ era el más importante de los actores políticos ‘sin techo’ que quedaban”.

La mención más famosa de la sociedad, aparte de las inscripciones en piedra encontradas en museos y colecciones privadas, aparece en los dinteles de las puertas de Bonampak, en los que se representa a los cautivos de Sak Tz’i’ derrotados y humillados.

Las referencias a Sak Tz’i’ ayudaron a acotar su ubicación en el este de Chiapas, pero todavía quedaban cientos de kilómetros cuadrados, la mayoría bajo la cobertura de los árboles, en los que podía estar oculto. Un artículo publicado en 2003 en la revista Latin American Antiquity triangulaba las coordenadas geográficas del asentamiento, pero el modelo informático era solo eso, un modelo que requería confirmación.

Hubo salidas en falso. Plan de Ayutla, en Chiapas, un magnífico yacimiento redescubierto a mediados de la década de 1990, estaba más o menos en el lugar correcto y contenía una impresionante colección de templos y el mayor juego de pelota de la región. Aunque los retazos de texto maya en Plan de Ayutla no proporcionaban ningún nombre para el lugar, el sitio parecía un probable contendiente para Sak Tz’i’. “Desafortunadamente, nunca ha habido ninguna evidencia glífica que vincule a Plan de Ayutla con el reino Sak Tz’i’”, dijo Golden.

A la deriva

Mr. Gomez wears a gray t-shirt, baseball cap and jeans and white rain boots, sitting on an upright slab of wood. In the dark room he’s sitting in, several artifacts are lined against a wall, cleaned of any dirt and moss, their intricate designs clearly visible.

Gómez con algunos objetos recuperados de Sak Tz’i’. “Me recuerdan mi herencia”, dijo.

A sus 46 años, Gómez es robusto y alegre, con plata en su sonrisa y, cuando es necesario, tiene una mirada decidida. Vive en su finca ganadera con su esposa, sus cuatro hijos y su mono araña, Pancho, como mascota. Su abuelo ayudó a fundar el pueblo de Lacanjá Tzeltal en 1962.

Gómez recuerda haber retozado entre los escombros de Sak Tz’i’ cuando era niño. Su padre y su abuelo le inculcaron la necesidad de proteger los monumentos y esculturas de la propiedad. “Me recuerdan mi herencia”, dijo Gómez. 

Hace una década, cuando los saqueadores amenazaron con entrar por la noche para robar las reliquias, decidió consultar a los arqueólogos sobre el panel de la pared, y reclutó al vendedor de carnitas como intermediario.

En junio, a la luz del sol de una tarde chiapaneca, Gómez mostró a Scherer las instalaciones externas en las que se almacenaban las reliquias más preciadas. Le señaló herramientas, vasijas de barro, piedras de honda, piedras de moler, una cabeza de jaguar de estuco. Cuando sacó una punta de lanza de sílex bellamente tallada, Scherer sonrió con familiaridad.

En 2019, mientras excavaba el campo de pelota, Scherer había desenterrado un altar de piedra. Debajo del altar encontró la punta de lanza, así como hojas de obsidiana, conchas de ostras espinosas y fragmentos de piedra verde. En la cosmología maya, explicó Scherer, el sílex connota la guerra y el sol o el cielo; la obsidiana, la oscuridad y el sacrificio. Las conchas de ostras y la piedra verde se equiparaban con la vida, la vitalidad y el renacimiento solar en el mar.

Aunque el altar estaba muy erosionado, Golden creó un modelo en 3D y demostró que su glifo representaba a dos cautivos atados y postrados y las tenazas de un ciempiés monstruoso, un motivo que los mayas utilizaban para marcar una escena subterránea o del inframundo.

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Un panel, todavía parcialmente enterrado

A moss-covered tablet that seems to have an intricate design obscured by the moss, sits half buried on the jungle floor, surrounded by thick vegetation.
Two men lean against a wire fence in the foreground, while a few slabs of stone rest in an area cleared of grass. A large mound looms beyond that.

Los escombros del altar de Sak Tz’i’

La joya de las antigüedades recuperadas fue el panel mural de 60 centímetros por un metro, fechado recientemente en el año 775 d. C., que había puesto en marcha la excavación. Una traducción de la inscripción realizada por Stephen Houston, antropólogo de la Universidad de Brown, reveló relatos de batallas, rituales, una inundación legendaria y una fantástica serpiente de agua descrita en pareados poéticos como “cielo brillante, tierra brillante”.

Scherer reconoció que, aunque otros asentamientos mayas también tenían relatos míticos de la creación, la historia registrada en la tablilla de Lacanjá Tzeltal era única en el sitio y podría ser una alegoría de su construcción. “Los relatos tocan la relación de la comunidad con el entorno natural que la rodea”, dijo. “La zona está llena de arroyos y cascadas y se inunda con frecuencia”.

Los glifos también destacan la vida de los gobernantes dinásticos, como el deliciosamente llamado K’ab Kante’, incluyendo cuándo murió cada uno, cómo se les conmemoró y en qué circunstancias llegaron sus sucesores al trono. En un glifo, el gobernante Sak Tz’i’ aparece como el Yopaat danzante, una divinidad asociada a las violentas tormentas tropicales. 

El hacha que lleva en la mano derecha es un rayo, la deidad de los pies de serpiente K’awiil; en la izquierda lleva una “manopla”, un garrote de piedra utilizado en el combate ritual. Se presume que el panel que faltaba mostraba a un prisionero de guerra, arrodillado en súplica a Yopaat.

Martin calificó los hallazgos de Golden y Scherer como un gran avance en nuestra comprensión de la política y la cultura maya del periodo Clásico. “Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas ahora sin vida y, al menos metafóricamente, las repoblan con gobernantes, nobles, guerreros, artesanos, comerciantes, agricultores y toda la matriz social de la antigua sociedad maya”, dijo.

Scott Hutson, arqueólogo de la Universidad de Kentucky que no participó en la investigación, señaló que antes de que se determinara la ubicación de Sak Tz’i’, “los arqueólogos sabían que sus gobernantes se dedicaban a la diplomacia de alto riesgo, que a veces desembocaba en guerras con vecinos poderosos”. Los mapas de Golden y Scherer, añadió, “aportan concreción y conmoción a esta narrativa, al mostrar que el sitio era más pequeño que la mayoría de sus competidores y que, en cierto sentido, sobresalía a pesar de su tamaño”.

En Lacanjá Tzeltal, Golden se sentó a horcajadas sobre un montón de piedras bajo una carpa de excavación y evocó el apogeo del reino Sak Tz’i’. El polvo en el aire captaba la luz del sol de la tarde, y el silencio del lugar parecía resonar. La búsqueda del asentamiento perdido, dijo Golden, había sido como montar un mapa de la Europa medieval a partir de documentos históricos y no saber dónde debía ir Borgoña. “Esencialmente, hemos localizado Borgoña”, dijo. “Es una pieza del rompecabezas así de crucial”.

Imagen de portada: Un panel de piedra, que data del siglo VIII d. C., de K’ab Kante’, un gobernante del antiguo reino maya de Sak Tz’i’. Las ruinas de Lakanjá Tzeltal, un asentamiento importante de al menos 2500 años, fueron descubiertas en una finca en Chiapas, México. Fotografía de Meghan Dhaliwal.

FUENTE RESPONSABLE: The New York Times. 14 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/México/Cultura Maya.

5 poemas de Rogelio Guedea

Dentro de la literatura ha publicado obras en diferentes géneros como la novela, el ensayo y la poesía. Además de por sus poemas —gracias a los cuales ha conseguido importantes premios como el Adonis—, es conocido en México por su labor de columnista en diferentes medios de comunicación del país. A continuación, reproduzco 5 poemas de Rogelio Guedea.

Ella es yo

Porque te conozco

porque adivino a qué horas

en qué rincón

porque te descubro leyendo las cartas

tristes que te envío

los besos al mayoreo

los regaños que firmas con tu nombre

porque entiendo que no gustas de lavar

un calcetín

y no de salir en las mañanas a comprar

para el almuerzo

el pan de ausencia que habrá de consolarte

porque un botón de la camisa que me pongo

a diario

de la única camisa de hombre bueno

que me queda

te hace llorar hasta el fondo de mí

y me hiere

porque estás conmigo

y sé lo que tú eres

me conozco

Un canto sin orillas

poema que va naciendo con la luz del pájaro, esta mañana,

aquí, en el

compás de lo imprevisible/

escritura que no conspira contra nadie

y hasta en ello se equivoca/

¿se equivocan acaso los que aman?

¿también los que no aman se equivocan?

si ha dicho luz, ha dicho pájaro: esta mañana,

aquí/ pero mejor si ha dicho lo imposible: el agua fría del surtidor

que lo moja, el tierno verdor de tus ojos, una camisa de fuerza

lo imborrable,

¿lo ha dicho entonces? ¿se quedó en la mitad del éxtasis, con la mujer

montada en sus palabras, una noche?

si ha dicho pájaro, ha dicho luz:

y está cantando.

Herido busco mi país

herido busco mi país. busco tu nombre. busco la calle

donde te conocí. me caían sombras. me caías. tú llorabas.

me salpicabas tu tristeza. tu tristeza era como mi país.

tenía árboles. animales. unos arroyos que no acababan.

tu tristeza salpicaba mi país y yo nadaba con brazos

y pies en mi derrota. exiliado me fui. me exilé porque

el amor de mi país estaba yéndose por las alcantarillas.

no florecía ya el amor en mi país. lloraba como tú. gemía.

maullaba como gata en celo. así como tu cuerpo y

mi cuerpo cuando nos besamos.

En el cielo crecido de fulgor

en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que

comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo

arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no

podía salir de su carne magullada. sucia como casa que

no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a

tenerme. condenada. y abuela carito dicen que la consolaba

con emplastos. con lluvias que hizo caer para que mamá

no llorara mi desgracia más. tía Yolanda y tío Jorge se

hermanaron. dicen. tío Jorge sudó fuegos que ya se

marchitaron por sacarme. lo que pasa es que yo no quería

salir de ahí. estaba bien ahí mamando de su sangre.

alimentando mi gloria pequeñita. ahora tío Jorge maldice

mi existir. maldice mi escribir poemas a tu rostro. me

maldice. y tía Yolanda se quedó callada como muerta. que

aún es peor. y cuando salí por fin de esa iglesia que parecía

una mar llena de veleros. pececitos. peñas o peñascos o como

se diga. vi a papá llorando como niño del que dios no se

acordó. lo vi tirado como caballo viejo. llorando porque el

señor doctor le dijo esta criatura mejor debió morir. eso le

dijeron los doctores matadores a papá que lloraba. si tú lo

hubieras visto como yo lo vi. mujer. te hubieras también

llenado de amargura. un charco de amargura se hubiera

clavado como palo en lo tierno de tu amor. eso dijeron los

doctores. los doctores dicen cosas que ellos nunca entienden.

hablan de la muerte riendo como señoritas y fuman luego en

los pasillos mientras papá llora mi desgracia. abuela carito

dice que tenía una cabeza y luego otra cabeza encima de la

cabeza que tenía. pero eso no fue lo peor. lo peor fue cuando

vieron que me salían luciérnagas de los ojos. palomas que

levantaron del suelo a papá. a volar a volar le decían las

palomas que me salían de los ojos. la madre Lupe lo supo la

noche que subió las escaleras y vio mis manos grandes. no se

sabe todavía si eran manos o vientos que me empezaron a

crecer. o pájaros que croaban o ranas que piaban tu rostro

hecho de luces caídas como lluvia. la noche que la madre Lupe

vio mis manos estaba la lluvia arreciada. yo sólo recuerdo

que me subían pedazos de tu ser. maderos que tenían tu

nombre. y papá se amarraba como soga de barco grande a

su esperanza. veía en mis ojos porvenires. veía senderos en

mis pies o caminos anchos como mujeres gordas. era entonces

que papá se alegraba un poco y dejaba de llorar. era entonces

que abrazó a mamá cuando la madre Lupe dejó caer como

piedra su presagio. no recuerdo qué presagio dejó caer la

madre Lupe en mi raíz. sólo recuerdo que tu rostro se llenaba

de calles que caminaría o ciudades o países donde ahora estoy

anclado. empolvado de distancia. quemado como ese día que

los doctores matadores. viendo cómo volaba papá. temieron

mi vivir.

Los que se compadecen

los que se compadecen. los que miran mi corazón

henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras

inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes.

por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que

riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi

nombre. aquellos que edifican bienvenidas. soles para

su amargura. lluvias que limpian un poco mi esperanza.

mis cicatrices. mis heridas puntuales como un reloj.

ciertas como la mar que nos abrasa o cierra. a esos les

abrí hoy mi corazón y dejé que me crecieran hondo y

ancho y otra vez hondo como libertad.

Imagen de portada: Rogelio Guedea

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 1° de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/México/Poesía.

 

«Los hombres abortan masivamente a hijos que ya nacieron»: Alma Delia Murillo.

«No te conozco, no sé el color de tu piel, la forma de tu mirada, tu estatura, tu peso, tus manos, tu voz. No sé nada de ti. Y sin embargo soy tú».

Poco después de cumplir 40 años, la escritora y columnista mexicana Alma Delia Murillo partió en busca de su padre al que por décadas creyó muerto.

Y de alguna manera nos llevó a todos con ella. Porque la obra en la que relata su travesía, «La cabeza de mi padre», está repleta de imágenes -unas duras, otras poéticas- con las que es muy fácil identificarse. Su viaje es tan real como metafórico, tan personal como universal.

Murillo tenía 7 años cuando su padre se esfumó. «Fue por cigarros y no volvió, como decimos aquí».

Su infancia estuvo marcada por ese abandono y por la pobreza, por el hambre y el esfuerzo, pero también por los libros y los juegos, las peleas y los arrebatos de una familia numerosa. «Crecer con siete hermanos es la cosa más divertida del universo», dice, y su sonrisa es tan grande que no cabe en la pantalla de zoom.

Autora de 4 novelas, trabajó durante dos décadas en el mundo corporativo hasta que decidió juntar coraje, dejar atrás «esa frustración que le mordía el alma», y dedicarse a su pasión: la literatura.

Su vida merecía ser contada, y con «La cabeza de mi padre» le hizo justicia escribiéndola.

BBC Mundo habló con ella en el marco del Hay Festival Querétaro, que se realiza en esa ciudad mexicana entre el 1 y el 4 de septiembre.

Línea

Empecemos por la foto de tu padre decapitado que ocupa la portada del libro, esa foto a la que alguien le arrancó la cabeza. ¿Tenías conciencia de que era una imagen tan universal?

¿Ay, sabes? Eso yo lo intuía. Intuía que en todas las familias -o al menos en muchas- podía haber algo así.

Pero ahora que la novela lleva unos meses circulando, no salgo del pasmo de la cantidad de gente que se siente identificada con la foto, que no es la original, sino una propuesta, pero se le parece mucho.

Son muchísimas las personas que se me han acercado y me dicen, oye, en mi casa también, la foto de mi abuelo no tiene la cabeza, la foto de mi papá no tiene la cabeza.

Para mí, era una imagen fundamental. De niña la vi un montón de veces.

Es una foto en que la cabeza se arrancó con furia. No está recortada de forma elegante. No hay Photoshop ni retoques; es la foto de una cabeza arrancada con violencia, y tiene una enorme carga simbólica.

No solo la de un padre que se va y es decapitado, sino la de cuál es la familia que late en el corazón de México y de muchos países latinoamericanos, ¿no?

Nuestras familias andan así, medio decapitadas.

Las cifras que aparecen en el libro hablan por sí solas. Destacadas que en México hay unos 26 millones de hijos sin padre, según las cifras oficiales. 

¿Qué efectos crees que tiene esto en la sociedad mexicana?

Un efecto brutal.

Yo elegí una estadística que es la más conservadora, pero hay cifras que dicen que hasta en el 40% de los hogares mexicanos el papá se fue.

En México, todos somos hijos de Pedro Páramo, digo yo, el personaje de la novela de Juan Rulfo. Todos fuimos abandonados por él y somos su hijo, Juan Preciado, buscándolo. O Juana Preciado, claro. Porque también habemos muchas hijas buscando al padre.

Y eso por supuesto que tiene un montón de consecuencias.

El arquetipo nacional del padre ausente se vuelve determinante a nivel colectivo, porque crea historias de supervivencia muy duras, donde las madres -como la mía- se hacen cargo solas contra viento y marea, supliendo los dos roles, siendo proveedoras, pero teniendo que además que educar.

Este país está hecho de eso.

De mapas, como dice tu propia madre.

Completamente.

Y también está esa cosa súper permisiva de que los hombres se pueden ir.

Llegas a decir que los hombres abortan de facto a sus hijos y sin necesitar ninguna ley…

Ni ley ni pañuelo verde, y ni nadie los juzga ni los considera inhumanos, o diabólicos.

Es muy distinto del tratamiento que recibe una mujer que abandona. Ella sí que es diabólica y no tiene humanidad.

Imagínate lo que ha costado promover la ley de la interrupción legal del embarazo. Mientras escribía este libro justo se despenalizó el aborto en México, y yo pensaba, pues si los hombres abortan masivamente -como mi padre- a hijos que ya existen, ni siquiera al cigoto o la mórula. No, a niños y niñas ya nacidos.

Es así y no está prohibido, ni vemos a la Iglesia o las asociaciones políticas saliendo a marchar contra los hombres que abortaron a sus hijos.

Por muchos años tú crees que tu padre está muerto, y cuando te enteras por casualidad de que no es así, escribes que «es más digno tener un padre muerto que un padre que no te quiere y duele menos». ¿Crees que las familias monoparentales siguen siendo un estigma?

Sí, claro. Esto es pasar de ser una estadística a contar una historia, y contar la historia duele.

Con la estadística uno se puede camuflar en medio de los números y ya está, pero cuando hablas del abandono en una comida, en una reunión, cuando se te aparece en el formulario de solicitud de empleo o del pasaporte esa línea que dice «nombre del padre», esa ausencia da vergüenza.

Es como el elefante en la habitación, porque nos sentimos inadecuados. Quedamos del lado de los incompletos.

Alma Delia Murillo

FUENTE DE LA IMAGEN – ANA HOP

Compartir eso, hacerlo parte de nuestra identidad pública sigue siendo difícil, y aunque a mucha gente no le guste, lo voy decir: tiene que ver con esta narrativa patriarcal donde las emociones no se ponen en el discurso público. Nosotras sí, las mujeres estamos mucho más dispuestas a hacerlo.

Es curioso que mientras buscas a tu padre, de alguna manera encuentras también a tu madre. El relato que haces de ella es muy completo, e incluye algo que es muy contraintuitivo de la idea de familia ideal que tenemos en América Latina, que es cuando ella decide ausentarse. Es una paradoja súper bonita.

Me emociona que me lo digas… No sé si lo había pensado así.

Mi madre me hizo un regalo enorme. Me regaló la libertad. Cuando me iba a ir de la casa, me preguntó «cuándo te vas… para no estar». Me dejó el espacio para irme, para no dudar. Me regaló no mirarla, desapareció para que yo tuviera la fuerza de irme sin mirar atrás.

Es algo muy generoso, pero duro también, como un regalo envenenado pienso a veces, porque estamos hablando de nuestros orígenes, y uno no quiere traicionarlos.

Y yo, como tantos otros mexicanos, le debo tanto a mi madre. Yo pude estudiar en la universidad porque ella limpiaba casas, porque trabajaba como empleada doméstica, y cada vez que lo cuento en público o escribo alguna columna al respecto, no sabes la cantidad de gente que me dice entre vergüenza y no que ellos tienen la misma historia.

Ella fue muy generosa. También me regaló su alegría, que a mí me sigue pareciendo inexplicable e inaudita. En medio de todo lo que vivió, de la muerte de su primer hijo, de las quemaduras que sufrió una de mis hermanas, de las carencias y las humillaciones, siempre fue una mujer con alegría.

Por eso al final intento devolverle el poder de elegir que no tuvo, porque se pasó 20 años pariendo y criando, y le digo «eres libre, vete, no seas solo una mamá, sé una mujer».

Y efectivamente, la muestras como mujer: «Mi madre se enamoró como bestia.

Yo lo vi… Se enamoró y se incendió en sí misma». ¿Se habla muy poco de las madres enamoradas, no?

Es que en México y en todos nuestros países, existe esta adoración a la madre, la Virgen, la Santa Madrecita, que es intocable, perfecta, pura, pero esa es una forma de castradura ¿no?

La madre también puede ser una señora enamorada, desesperada. Yo creo que mi madre estaba en una calentura, en un arrebato sexual.

De niña me enojé por eso, pero ahora digo, ay, qué bueno que lo vivió y qué bueno haber sido testigo.

Hablemos del viaje para encontrar a tu padre. O más bien de los viajes, porque la travesía es en varias dimensiones…

Sí, en realidad es una serie de búsquedas y viajes. No es sólo el road trip por esa carretera de Michoacán buscando a un padre al que no veía hacía 40 años, sino también un viaje en que se vuelve a contar el origen, de dónde vienes y quién eres.

Y cuando eres como yo, una mujer que creció en una zona marginal, en un país latinoamericano, morena, de pelo negro, pues tienes una historia que contar que va a implicar desde luego clasismo, violencia, violencia de género, ¿no?

Pero cuando me preguntan si escribí una novela feminista, me hace gracia. Es que digo no, no es que uno se siente con su pila de libros de teoría feminista, sino que te sientas a contar una experiencia. Y cuando las mujeres contamos nuestra experiencia, está atravesada por eso.

El viaje también está marcado por una especie de recorrido social, de lo que llamamos movilidad social, que es un fenómeno complejo y que en un país como México es muy difícil de conseguir.

Hay estadísticas demoledoras, que dicen que por las siguientes tres generaciones la gente se queda en el mismo decil social, socioeconómico, el mismo nivel de ingresos que sus padres.

Aparte de la violencia más explícita que describes y que tú misma sufriste, hay otra más cotidiana, cuando te refieres a esa frase tan típica de «tan solita que estás», y rematas diciendo » la insensatez más incomprendida es elegirte a ti misma». No se puede dudar que hay avances en temas de género, pero ¿avanzan más rápido los discursos que la realidad?

Es que sigue sucediendo, ¿no?

Mira, si tienes un oficio como el mío, por ejemplo, tan neurótico, en el que yo necesito estar sola para escribir, quiero silencio y soledad, el juicio ha sido siempre muy duro: de egoísta, narcisista, vanidosa, en fin.

Pero yo necesito eso y punto. He intentado vivir en pareja y me sale fatal.

Y sí, es cierto que hay avances, claro que los hay. En México se ha despenalizado la interrupción del embarazo y empieza a haber cierta paridad en las cámaras, en el gobierno, en los gabinetes, hablamos de nuestros temas, se hacen públicos.

Pero, ¿sabes qué? El otro día lo discutía con una amiga. A pesar de que todo esto pasa, los feminicidios siguen aumentando. Estamos hablando de 3 mil al año. Y cada vez hay más.

¿Qué es eso? ¿Qué es este discurso? La curva tendría que ser inversamente proporcional, pero no. Y eso es porque las leyes, las decisiones, el poder judicial, penal, las industrias, las empresas, siguen mayoritariamente en manos de este modelo masculino y de hombres.

¿Y cómo se rompe esta cadena?

Uf, es tan difícil.

Ahora mismo estoy en un proyecto, escribiendo guiones para un podcast sobre feminicidios. Diez feminicidios. Y ha sido brutal. ¿Sabes qué es tan duro y tan, tan palpable y material? Como el tema de la impunidad atraviesa todos los casos.

Al final, la conclusión es que los hombres matan porque pueden, porque saben que no les va a pasar nada, porque las fiscalías no persiguen los casos. Porque incluso a feminicidas confesos los liberan.

Estamos ahora viviendo una cosa horrible, que es que en algunos estados del interior de México se ha visto una tendencia de quemar a las mujeres. Vivas. Con fuego directo o con ácido. Van 47 en este año. Porque pueden.

Entonces creo que, claro, nos podemos meter en temas más soft y discutir que si la educación, la permisividad, la cosa cultural, pero a mí me gusta interpelar a los hombres, voltear y decirles a ellos, «oigan, ¿no tendrían ustedes también que estarse preguntando por qué lo hacen, por qué pueden, por qué no funcionan las leyes?».

Sí, la impunidad la tienen que desbaratar en términos legales, jurídicos, en las fiscalías, pero también la tienen que desbaratar los varones. Creo que ahí está el corazón de esto.

¿La falta de empatía que describes en el libro cuando hablas del racismo sigue la misma lógica del discurso más avanzado que la realidad? Hablas de los castigos que sufrías en el colegio, de la humillación por llegar con piojos…

A ver… En México, sobre todo en los últimos dos años, hay una discusión encarnada porque muchísima gente en la opinión pública dice que en este país no hay racismo, pese a que organismos como la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación dicen que todo está marcado por el color de la piel.

Es parecido a lo que dice el colectivo chileno Las Tesis: ¿por qué todas las mujeres conocemos a alguien de quien han abusado y los hombres no conocen a ningún amigo que lo haya hecho? Porque no lo ven.

Si lo traslapamos al asunto del racismo, y este como castigo a la pobreza y al color de piel, pues no lo ves si estás del lado de los de piel más blanca. Y eso me parece importante decirlo. Yo ni nombre le pongo, solo les estoy contando mi experiencia.

Yo he visto cómo reacciona una sociedad con una madre como la mía, que tiene ocho hijos y cómo aplauden y le hacen portadas en la revista Hola a otras mujeres que tienen seis o siete hijos, pero tienen un apellido y una herencia patrimonial.

Esos hijos sí están bien, pero los de la pobreza no.

Volvamos a la cabeza de tu padre. ¿Qué pasa cuando lo encuentras? Tú misma dices que «el verdadero milagro es cambiar de punto de vista». ¿Te cambió a ti?

Sí, sí. O sea, es la sensación de estar completa.

Tatuaje de un pañuelo rojo

FUENTE DE LA IMAGEN – ALMA DELIA MURILLO

Alma Delia Murillo se tatuó el pañuelo rojo que se llevó como recuerdo cuando conoció a su padre.

Lo digo en el libro: si cortar cabezas es difícil, ponerlas en su lugar es una proeza demoledora.

Yo me pasé 40 años andando, escribiendo, pensando que a lo mejor me hice escritora porque tenía una necesidad de tejer textos para contar esta historia, para nombrarla. He hecho años de terapia aprendiendo que hay un yo narrativo que se puede componer.

Y la sensación que tengo es esta: creo que mi padre está aquí y está completo. Sí, tengo papá, pero además, como estoy tan loca, a veces hablo con él.

Tengo enmarcado el pañuelo rojo que era suyo y que me llevé cuando lo conocí poco antes de que muriera. Un amigo lo convirtió en una pieza.

De pronto paso por ahí y le digo «bueno, bueno, cabrón, te estás poniendo a mano, ¿no?»

Lo siento aquí, presente.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Querétaro, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad mexicana del 1 al 4 de septiembre. Sigue aquí toda la cobertura.

Imagen de portada: Alma Delia Murillo

FUENTE RESPONSABLE: HayFestivalQuerétaro@BBC Mundo. Por Carolina Robino. 31 de agosto 2022.

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