Un estudiante de México inventó un pavimento “antibaches” que se regenera automáticamente con agua.

Este pavimento “antibaches”, como es conocido, le dio al mexicano Israel Antonio Briseño el premio James Dyson – México.

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Los baches son uno de los problemas más recurrentes en las carreteras, por la calidad del asfalto, la influencia del ambiente o la falta de mantenimiento. Pero un estudiante de México se propuso terminar con este problema, creando un pavimento que se regenera automáticamente con agua.

Israel Antonio Briseño es el nombre del inventor de 25 años de edad, que llamó a su proyecto Paflec (siglas de Pavimento Flexible Capaz de Regenerarse). El material que utilizó para crearlo es neumático de autos.

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Israel Briseño inventó un pavimento capaz de autorepararse

Comenzó a trabajar en él cuando era alumno de la Universidad Autónoma de Coahuila, en su tesis para graduarse de Ingeniero Civil.

Así trabaja el Paflec de Israel Antonio Briseño

Cuando el elemento y el agua se mezclan, se produce una reacción química que lo regenera, explica Briseño.

“Es un polvo, un aditivo que se agrega y mezcla en el asfalto para prevenir los baches”, señaló el inventor en una conversación con el portal mexicano El Sol de la Laguna.

Paflec Así es el pavimento autorregenerativo «antibaches»-

“Tiene la capacidad de absorber agua y regenerar fisuras. Gracias a eso, puede hacer que el pavimento tenga más años de vida útil”.

“La carpeta asfáltica se echa a perder con el agua. Entonces, ahí me inspiré, convertí el mayor agente de degradación en agente de recuperación”, cuenta Briseño.

“Originalmente el proyecto era mi tesis, pero vi que tenía el potencial de ayudar a muchas personas y decidí emprenderlo”.

El pavimento que se regenera con agua está aún a prueba en México

Briseño trabajó en su proyecto desde 2017, ganándose en 2021 el reconocimiento de Ciudadano del Año por Grupo Salinas, y el prestigioso galardón James Dyson – México.

Israel Briseño El inventor de México muestra el Paflec, el pavimento autorregenerativo.

En la actualidad, está probando su invención en las localidades de Francisco Ignacio Madero, Coahuila, y Camargo, Chihuahua.

El Paflec de Briseño busca ser aprobado definitivamente por el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción en México. Además, lo llevaría ante la Secretaría de Comunicaciones y Transporte de su país natal.

Imagen de portada: Israel Briseño, inventor mexicano Así es el pavimento autorregenerativo «antibaches»

FUENTE RESPONSABLE: Fayer Wayer. Por Kiko Perozo. 23 de septiembre 2022.

Sociedad/América Latina/México/Ciencia/Transporte.

Quién es María Asunción Aramburuzabala, la mujer más rica de México.

María Asunción Aramburuzabala es una de las pocas mujeres que participan en el Consejo Mexicano de Negocios.

La mujer más rica de México asegura que nunca tuvo vocación de ser empresaria, sino que una promesa realizada a su padre antes de morir le obligó a formarse en un mundo de negocios que le era casi completamente desconocido.

Hoy, sin embargo, María Asunción Aramburuzabala puede presumir a sus 59 años de una fortuna de US$6.180 millones, lo que según Forbes la sitúa en el quinto puesto de su lista de millonarios de México y como la tercera mujer más rica de América Latina (solo por detrás de la chilena Iris Fontbana y la brasileña Lucia Maggi).

Heredera de la empresa líder de cerveza en México y fabricante de la mundialmente conocida Corona, Grupo Modelo, Aramburuzabala supo multiplicar después esa fortuna familiar gracias a inversiones en el campo inmobiliario, tecnológico, bancario o de telecomunicaciones, entre otros.

«Esa diversificación en sus diferentes negocios y el seguir buscando nuevas áreas en las que invertir su capital han hecho que su fortuna se haya mantenido más constante en los últimos años, porque ha sabido adaptarse para innovar en sus inversiones», opina Roberto Arteaga, editor adjunto de Forbes México.

‘Mariasun’, como la conocen sus personas cercanas, fue también la primera mujer en ingresar en el consejo de administración de la Bolsa Mexicana de Valores y tiene en su currículum el haber participado en los consejos de algunas de las empresas más influyentes de México.

Poco aficionada a prodigarse en medios de comunicación -BBC Mundo solicitó una entrevista con la empresaria pero no obtuvo respuesta-, Aramburuzabala participó el año pasado en el podcast Cracks donde habló sobre sus claves para el éxito, de los orígenes humildes de su familia, de cómo aprendió a moverse en un mundo dominado por hombres y de sus planes de futuro.

«Destacaría de ella su enfoque y determinación. Aunque en la entrevista es muy sencilla, amable y abierta, no puedes dejar de percibir su gran fuerza. Debe ser muy retador ser su oponente en cualquier situación», recuerda de aquella conversación Oso Trava, emprendedor, asesor en desarrollo de negocios y conductor del podcast.

El imperio familiar de la cerveza

El origen cervecero de la fortuna de Aramburuzabala comienza en el pequeño municipio vasco de Eskoriatza, en el norte de España. En una familia numerosa y muy humilde nació su abuelo Félix, quien se dedicaba a transportar piedras en carretas de bueyes para ser usadas en construcciones.

María Asunción Aramburuzabala

Foto: Getty

Lista de millonarios de México 2022

  • Carlos Slim:
  • US$81.240 millones
  • Germán Larrea:US$30.850 millones
  • Ricardo Salinas:US$12.450 millones
  • Familia Baillères:US$6.650 millones
  • M.A. Aramburuzabala:US$6.180 millones

Fuente: Forbes

Como tantos otros, a inicios del siglo pasado decidió viajar a América en busca de oportunidades. En México comenzó en el negocio de la levadura y, tras conocer al entonces presidente de Grupo Modelo, se acabó convirtiendo en su socio y en uno de los principales impulsores de la compañía.

De su familia y esos orígenes humildes, Aramburuzabala asegura que aprendió «la honestidad, la disciplina y el trabajar largas jornadas de trabajo».

Tras la muerte de su abuelo, fue el padre de María Asunción, Pablo Aramburuzabala, quien heredó su parte de la empresa. Cuando este fallece víctima de un cáncer terminal, es a ella a quien le toca tomar las riendas con solo 32 años por petición expresa de su padre.

Cerveza Corona

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala fue una de las herederas del grupo fabricante de la cerveza Corona.

«(Él) estaba ya muy, muy grave, y esa promesa que yo le hice de cuidar a la familia… fue algo que a mí me determinó. Es algo que cargo todavía con ello (aunque) lo haría sin esa promesa (…). He sido como el guardián y el hombre de la familia», reconoció en su entrevista del año pasado.

Recuerda sus inicios como una etapa muy difícil. Tras casarse con el empresario Paulo Patricio Zapata a la edad de 19 años, Aramburuzabala estudió la carrera de contaduría pública y tuvo a sus dos hijos.

Pero cuando fallece su padre, lo cierto es que la hoy empresaria se dedicaba a las labores del hogar y resume con una sola frase su situación en aquel momento: «Yo fui de la cocina a la oficina (…). No fue que yo tuviera vocación de ser empresaria, sino que fue más bien enfrentar la necesidad».

Años de aprendizaje

Asegura que, en ese momento, empresarios y banqueros cercanos intentaron aprovecharse de la familia y sacar beneficio de su inexperiencia en el sector. Pero su madre y su única hermana confiaron en ella para ponerse al frente de los negocios.

«Les dije: ‘Tengo que aprender, pero sí les digo que yo no me voy a aprovechar de ustedes’. No es que me escogieran porque fuera muy buena, la verdad que tampoco había mejor… o sea, era yo la opción», admitió quien pasó a ocupar el cargo de vicepresidenta de Grupo Modelo.

Después conocería a Carlos Slim, el hombre más rico de México, y de quien dice que sí recibió ayuda y recomendaciones. «Él tiene todo para aprender porque es una persona inteligentísima (…). Es una persona que no se le va nada, que está en todo, que conoce todas sus inversiones… Es impresionante el control que tiene», destacó.

Carlos Slim

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Aramburuzabala asegura que Carlos Slim fue uno de los primeros grandes empresarios en prestarle apoyo.

Aramburuzabala, quien se define a sí misma como «una mujer de carácter» e «increíblemente dura» consigo misma, se impuso para tomar entonces su lugar en los negocios y fundó la firma de inversiones Tresalia, en alusión a «tres aliadas» (su madre, su hermana y ella) para diversificar sus operaciones.

Consciente de su falta de criterio para saber dónde invertir en aquel entonces, optó por rodearse de abogados y asesores en quienes no delegaba al 100%. «Yo iba (con ellos) y me sentaba en todas y cada una de las reuniones que había. Y pues así aprendí», reveló.

Según Arteaga, de Forbes México, el gran acierto de Aramburuzabala es «saber escuchar» y contar con expertos a quien «poder cuestionar al máximo» para entender el futuro de los negocios. «Su gran crédito no solo fue administrar una fortuna heredada, sino mantenerse por sus constantes inversiones», le dice a BBC Mundo.

Pero en 2013, Grupo Modelo fue vendida a la multinacional belgo-brasileña AB InBev. Y aunque la mayoría de directivos decidió desvincularse por completo de la compañía, ella optó por permanecer como accionista.

«Soy una gente medio sentimental en el sentido de que las raíces me pueden (…). Es mi DNA y yo creo que es algo que nunca voy a dejar», dijo, a la vez que se definió como «chelera (cervecera) y tequilera».

Una mujer en un entorno machista

Sobre el camino recorrido hasta convertirse una de las pocas mujeres en ocupar tan alto cargo, Aramburuzabala reconoce que no fue nada fácil desembarcar en la directiva del negocio familiar.

«No hay ningún negocio más machista que la cerveza. Y mi papá va y tiene dos mujeres (hijas)», recordó. Su madre, en cambio, las animó siempre a que creyeran en sus posibilidades. «Despierten. Aquí ustedes se tienen que preparar, porque aquí no hay hombres en la familia y ustedes van a tener que enfrentar su terreno», les decía a ella y su hermana.

Y aunque en sus inicios como empresaria reconoce que la participación de las mujeres en los negocios era casi «nula», hoy ve satisfecha cómo participan más en la vida política y en puestos de poder en las empresas.

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – YOUTUBE / OSO TRAVA

Aramburuzabala fue entrevistada el año pasado en el podcast Cracks que recibe a empresarios y personalidades para conocer sus claves para el éxito.

«Nosotras mismas nos decimos muchas veces que no se va a poder. Tenemos que romper ese paradigma de aquí no puede haber mujeres (…). Tenemos que aventarnos (lanzarnos) y hacerlo», opinó, a la vez que apostó por más diversidad en las juntas directivas. «Se traen otras visiones y la conversación se enriquece».

Rosalía Lara, editora de Inteligencia de la revista Expansión en cuya lista de ‘Las 100 mujeres más poderosas de los negocios’ aparece Aramburuzabala en el segundo puesto, destaca cómo en México sigue siendo común que los hombres sean quienes hereden los negocios y las mujeres se centren en temas filantrópicos.

«Ese no fue el caso de Aramburuzabala, que fue más allá al participar como consejera en otras compañías, lo que no es para menos. México ocupa el último lugar de América Latina en el número de mujeres en los consejos de administración de las empresas que cotizan en Bolsa con apenas un 7,7%, según un estudio realizado por Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER)», le dice a BBC Mundo.

De su relación con AMLO a los Pandora Papers

En los últimos tiempos, diversos medios publicaron la intención de Aramburuzabala de dejar México tras aumentar sus inversiones inmobiliarias en EE.UU. y Europa mientras vendía operaciones que tenía en su país, como hizo el año pasado con el gigante tecnológico Kio Networks dedicado a los centros de datos.

Detrás de esa decisión, aseguran algunos analistas, estaría -además del impacto de la pandemia- su mala relación con el actual gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, al contrario de la que mantenía con presidentes anteriores.

«Ella ha sabido aprovechar sus relaciones políticas. Recordemos que en 2005 se casó con el entonces embajador de EE.UU. en México (Tony Garza, su segundo marido). 

Fueron años muy fructíferos para ella en los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuando sus negocios fueron beneficiarios de muchas licitaciones públicas, sobre todo en tecnologías de la información», afirma Darío Celis, analista económico y financiero.

AMLO junto a empresarios

FUENTE DE LA IMAGEN – GOBIERNO DE MÉXICO

AMLO ha tenido desencuentros públicos (y, en ocasiones, posteriores acercamientos) con empresarios e inversores en México por el supuesto trato de favor que recibían en gobiernos pasados.

Pero muchos de esos contratos, asegura el experto en entrevista con BBC Mundo, no se renovaron cuando López Obrador llegó al poder y Aramburuzabala empezó a sentir «un clima adverso» para sus negocios.

Pero Aramburuzabala niega que esto sea cierto. «Este rumor de que yo me iba de México, que porque el gobierno me trataba mal… (…). Hay que inventar una historia de horror, la verdad es que no hay nada de malo», respondió.

«Es difícil a veces que la gente entienda que vendas tu negocio, porque si lo haces es porque algo pasó y te fue mal. No, ese es nuestro negocio: invertir, crecerlo y después venderlo para tener un profit (beneficio). Y otra vez empiezas un nuevo ciclo», justificó sobre su venta de inversiones en México.

Evolución de la fortuna de María Asunción Aramburuzabala en la última década. .  .

«A mí me lo desmintió algunas veces», responde Celis. «La pregunta es ¿por qué emprende sus nuevos negocios fuera de México? Kio era un gran negocio que no tenía por qué vender. El problema es que ella consideró que México no es un lugar propicio para invertir en este momento con este gobierno, así que decidió hacerlo en el extranjero e irse por un rato», opina.

No es el único tema polémico que le ha salpicado en los últimos años. El año pasado, la investigación sobre los Pandora Papers incluyó su nombre entre la lista de empresarios y políticos que supuestamente movieron fortunas a paraísos fiscales. Aramburuzabala no se pronunció en público sobre esto.

En 2019, la firma de bienes raíces que dirige, Abilia, le ocasionó otro gran quebradero de cabeza. Aquel año despidió a buena parte de los directivos de la inmobiliaria tras descubrir que habían cometido un supuesto enorme fraude financiero en la empresa. Esta situación le afectó tanto que Aramburuzabala reconoció que tuvo que retirarse durante año y medio debido al estrés.

Reinventarse en el futuro

Cuando piensa en cuál ha sido su inversión favorita, Aramburuzabala señala a las escuelas Aliat. «Cuando educas a una persona, le cambias la vida. Es algo super llenador y es algo que ningún otro negocio te da: factor humano», dijo.

De hecho, asegura que si realizó algunas de sus inversiones es porque sentía que eran necesarias para el crecimiento y desarrollo de los mexicanos. «Yo veía las acciones en la Bolsa Mexicana de Valores y decía: ‘¿Cómo es posible que México no tenga una empresa de tecnología pura, que no haya una de educación?'».

María Asunción Aramburuzabala

FUENTE DE LA IMAGEN – AFP

Separada de su segundo marido desde 2010 y amante de la fotografía, los animales y el buceo, alguna de sus prioridades profesionales pasa por el campo de las Fintech (empresas que usan la tecnología para brindar servicios financieros) y, aunque de momento no participa en el área de criptomonedas, cree que se tiene que «poner mucho más las pilas» al respecto.

Entre sus objetivos está el preparar la transición de sus negocios a la siguiente etapa de liderazgo -en los que su hijo Pablo ya está implicado- y el reinventarse. «A mí siempre me ha gustado lo que hago, pero me gustaría pensar en algo distinto», dijo.

«¿A lo mejor volver a estudiar? No sé, algo de agricultor o algo así… No tiene que ser de negocio, te puedes reinventar en tantas cosas…».

Imagen de portada: María Asunción Aramburuzabala. Por Cuartoscuro.com

FUENTE RESPONSABLE: Marcos González Díaz; Corresponsal de BBC News Mundo en México. 27 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/México/Negocios/Empresas/Mujeres.

 

 

 

 

 

Así es la vaquita marina, la marsopa mexicana que lucha por su supervivencia en el Mar de Cortés.

Una investigación reciente estima que deben de haber aún 10 individuos de la vaquita marina, el mamífero marino más cercano a la extinción.

El oceanógrafo francés, Jacques Cousteau, llamó una vez al Mar de Cortés “el acuario del mundo”, debido a la gran diversidad biológica que existe en esa zona. Este rincón del océano Pacifico es, efectivamente, uno de los lugares más ricos en fauna marina. A pesar de esto, la pesca y otras actividades humanas han ido poniendo en alto riesgo la supervivencia de muchas especies endémicas. Éste es el caso de la vaquita marina.

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Vaquita marina, la marsopa endémica del Golfo de California

La vaquita marina es también conocida como cochito, sin embargo su nombre científico es Phocoena sinus. Phocoena viene del latín y significa “marsopa”, mientras que sinus hace referencia a “cavidad”, que, en este caso, es una alusión al lugar de origen de este mamífero marino: el Golfo de California.

Heather Paul/Getty Images

Las marsopas son unas especies de mamíferos marinos que pertenecen al grupo de los cetáceos. Ballenas, delfines y cachalotes son también parte de esta clasificación. Existen siete especies de marsopas, todas ellas se distinguen por ser más pequeñas, en comparación con otros animales del mismo grupo, y por la forma de sus dientes (aplanados).

De entre todas las marsopas, la vaquita marina es la más pequeña. En consecuencia, es también el cetáceo de menor tamaño. Las primeras descripciones de este animal vienen de la mitad inicial del siglo XX. Éstas fueron el resultado del hallazgo de unos cráneos vistos en San Felipe, Baja California. Pero fue hasta 1958 que se le pudo identificar formalmente.

Características de la vaquita marina

La descripción de este mamífero marino es muy peculiar. Se trata de un animal que llega a alcanzar 1.5 metros de longitud, en el caso de las hembras, y 1.4, en el caso de los machos. Al igual que las otras marsopas, la vaquita marina se caracteriza por ser robusta. Su cabeza es redondeada y  su aleta dorsal es alta. Otros distintivos de este cetáceo son las manchas negras que tiene alrededor de los ojos y labios. En cuanto a sus colores, el lomo es gris oscuro, los costados son gris claro y el vientre es blanco.

Wikimedia Commons

La marsopa del Golfo de California es de aguas poco profundas. De acuerdo con la Dra. María Luisa Martínez Vázquez, del  Instituto de Ecología (INECOL), la vaquita marina nunca se aleja mucho de las costas y prefiere las corrientes cálidas. Es, además, un animal que se mueve en grupos pequeños (de 2 a 3  individuos). Se vale de la ecolocación para buscar alimento y para detectar la presencia de depredadores.

El Gobierno menciona que la madurez sexual de este cetáceo se alcanza a los seis años. Los meses de apareamiento son abril y junio. La fecundidad es, frente a otras especies, baja. Se estima que una hembra puede dar a luz, a lo largo de su vida, a 5 o 7 crías.

El mamífero marino en mayor peligro de extinción

Debido a distintos factores, la vaquita marina está en peligro de extinción desde 1996. El número de ejemplares de la especie se ha ido reduciendo año con año, a pesar de los trabajos hechos a favor de su conservación. En 2022, fue publicado un estudio de la Universidad de California en el cual, entre otros datos, se mencionaba que actualmente deben de existir 10 vaquitas marinas. Sin embargo, la misma fuente hace saber que los ejemplares restantes se encuentran en buen estado de salud, hecho que eleva las probabilidades de salvar a la especie.

El principal motivo que está llevando a la extinción a este mamífero marino, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es la pesca ilegal de totoaba. Éste es un pez que también se encuentra en riesgo alto de desaparecer, ya que se comercia clandestinamente, sobre todo en China, por las propiedades curativas y afrodisiacas que se le adjudican.

El problema con este tipo de pesca es que muchas vaquitas han quedado atrapadas en las redes destinadas a la captura de la totoaba. En 2017, el gobierno de México prohibió el uso de estos instrumentos de pesca en el hábitat de la vaquita. Otras medidas han sido tomadas para proteger a la especie.

Proyectos para la conservación del cetáceo más pequeño

En 1992, todavía antes de que se declarara en peligro de extinción a la vaquita, se creó el Comité Técnico para la Preservación de la Vaquita y la Totoaba (CTPVT). Éste organismo conjuntó esfuerzos, del sector público y privado, enfocados a cuidar esta especies.

Anadolu Agency/Getty Images

Adicionalmente, en 1997, se formó el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA). En este grupo coinciden investigadores de Canadá, Estados Unidos, Europa y México. CIRVA lleva su trabajo hacia dos vertientes; en primer lugar está la elaboración de un plan de recuperación de la especie; en segundo, se vigila el impacto socioeconómico en las comunidades que pueden verse afectadas por las medidas propuestas.

La conservación de la vaquita marina va más allá de lo ético, dice la Dra. María Luisa Martínez Vázquez. “Al ser un depredador tope, su presencia en el ecosistema regula muchos procesos y ciclos que se verán alterados en su ausencia. Esto ya se ha observado en otros ecosistemas que han perdido a sus especies clave. En el caso que nos ocupa, es probable que las pesquerías se vean afectadas, con lo que se esperan fuertes afectaciones económicas.”

Imagen de portada: Gentileza de NG en Español.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 

Cetáceos/Extinción/Marsopas/Mar de Cortés/México.

Las antiguas ciudades mayas estaban peligrosamente contaminadas con mercurio.

  • Harán falta más investigaciones para saber si la concentración de mercurio influyó en cambios socioculturales
  • Se encontraron grandes cantidades en el subsuelos de estas ciudades, debido a su habitual uso entre los mayas.

«Pudo ser un peligro para su salud». Un reciente descubrimiento de varios científicos de la Universidad Católica de Australia ha puesto de manifiesto la existencia de altos niveles de contaminación por mercurio en las antiguas ciudades mayas. 

En concreto, un artículo que publica Frontiers in Environmental Science explica que en el subsuelo de estas urbes se concentraban grandes concentraciones de mercurio, que se debería al uso frecuente de este elemento y productos que lo contienen durante el periodo clásico, lo que pudo ser un peligro para su salud.

Además, dicho estudio agrega que esta contaminación es, en algunos lugares, tan fuerte que incluso hoy podría ser un peligro potencial. 

Descubrir mercurio enterrado en las profundidades de los suelos y sedimentos de las antiguas ciudades mayas “es difícil de explicar hasta que empezamos a considerar la arqueología de la región, que nos dice que los mayas utilizaron el mercurio durante siglos», explicó el autor principal, Duncan Cook, de la Universidad Católica de Australia.

«Extraordinarias cantidades de mercurio»

El equipo revisó para su estudio todos los datos sobre las concentraciones de mercurio en el suelo y los sedimentos de los sitios arqueológicos del antiguo mundo maya.

Las concentraciones oscilan entre 0,016 partes por millón en Actuncan y hasta “la extraordinaria cifra” de 17,16 partes por millón en Tikal. El umbral de efecto tóxico (TET) para el mercurio en los sedimentos se define como 1 partes por millón.

Para buscar el origen de esta contaminación, los autores destacan que se han encontrado vasijas selladas llenas de mercurio líquido en yacimientos mayas como Quiriqua (Guatemala), El Paraíso (Honduras) y la antigua megalópolis multiétnica de Teotihuacan (México central).

En otros lugares de la región maya, los arqueólogos encontraron objetos pintados con pinturas que contienen mercurio, principalmente hechas con el mineral cinabrio o bermellón. Por ello, concluyen que los antiguos mayas utilizaban con frecuencia pinturas y polvos que contenían cinabrio para la decoración, un mercurio que podría haberse filtrado de los patios, las zonas del suelo, las paredes y la cerámica, y haberse extendido posteriormente al suelo y al agua. Pero, sin saberlo, “también era mortal y su legado persiste en los suelos y sedimentos de los antiguos yacimientos mayas», agregó.

Todo este mercurio habría supuesto un peligro para la salud de los antiguos mayas, señala el estudio, pues los efectos del envenenamiento crónico por ese elemento incluyen daños en el sistema nervioso central, los riñones y el hígado, temblores, problemas de visión y audición, parálisis y problemas de salud mental.

El equipo considera que hay que hacer más investigaciones para determinar si la exposición al mercurio desempeñó un papel en cambios y tendencias socioculturales más amplios en el mundo maya, como los que se produjeron hacia el final del periodo clásico.

Imagen de portada: Templo funerario ceremonial construido por la civilización maya en la ciudad de Tikal Wikimedia Commons/Chen Siyuan

FUENTE RESPONSABLE: 20 MINUTOS EFE. 23 de septiembre 2022.

Civilización Maya/México/Contaminación/Mercurio/Ciencia.

 

Encuentran las ruinas de Sak Tz´i, la dinastía maya perdida que echó raíces en Chiapas.

Los Sak Tz’i’ conformaron una dinastía de poderosos gobernantes mayas. Sus restos se encontraron en un rancho de Chiapas, en México.

El descubrimiento se consiguió, originalmente, en 2018. En las profundidades de un rancho en el Valle de Santo Domingo, Chiapas, un equipo de investigadores de la Universidad de Brandeis y la Universidad de Brown encontraron los restos de una antigua dinastía de gobernantes. Se trató de los Sak Tz’i’, una población perdida de la civilización maya.

De acuerdo con los arqueólogos, que colaboraron con científicos mexicanos y canadienses, ‘Sak Tz’i» se traduce del maya como perro blanco. Establecieron sus cimientos en en actual Lacanja Tzeltal, y habitaron el espacio durante al menos 1,000 años. Luego desaparecieron misteriosamente, sin dejar explicación al respecto.

Una crisis sanitaria más tarde, los trabajos de excavación se reanudaron. Hasta ahora, esto es lo que han encontrado.

Relatos de rituales y guerra inscritos en las paredes

Una ciudad maya palaciega

Wikimedia Commons / CC BY 3.0

La misión por desenterrar Sak tz’i’ comenzó en 1994. Casi dos décadas más tarde, los investigadores han logrado recuperar estructuras completas y artículos de la vida cotidiana. Entre ellos, documentan los investigadores, figuran docenas de estelas mayas, utensilios de cocina y el cadáver de una mujer de mediana edad.

Al respecto, el curador del Museo Penn de la Universidad de Pensilvania, Simón Martín asegura que los hallazgos comprueban no sólo que este asentamiento existió, sino que éste fue su territorio durante al menos un milenio:

“Los mayas eran verdaderamente los griegos de las antiguas Américas”, d, explica el especialista, que no participó en el estudio, a The New York Times. “Construyeron una civilización avanzada a pesar de, o tal vez incluso debido a, profundas divisiones políticas, con más de cien reinos en competencia”.

Los investigadores estiman que los jeroglíficos mayas encontrados datan del año 750 a.C. Aunque existe evidencia de que antiguamente Sak tz’i’ fue una ciudad palaciega, hoy está cubierta por la vegetación chiapaneca casi por completo.

Imagen de portada: VISTA LATERAL DE LA ESTRUCTURA 13. ESTRUCTURA 1 ES VISIBLE EN EL FONDO. | CRÉDITO WIKIMEDIA COMMONS / CC BY 3.0

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Civilización Maya/México/Historia de México

 

‘Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas’: el hallazgo de una pieza clave de la cultura maya.

Antes de la pandemia, se descubrieron las ruinas de Sak Tz’i’, un reino mesoamericano pequeño pero influyente, en una finca del sur de México. Este verano los arqueólogos volvieron a excavarlas.

CHIAPAS, México — En una mañana luminosa y llena de bichos de principios del verano, Charles Golden, antropólogo de la Universidad de Brandeis, atravesó la hierba, que le llegaba hasta las rodillas, de una finca agrícola en lo profundo del Valle de Santo Domingo, una región poco poblada, con matorrales espesos y una selva casi impenetrable. Solo el sonido estridente, entre un rugido y un ladrido, de los monos aulladores atravesaban el incesante llamado de apareamiento de las cigarras. “Estamos llegando a lo que queda de la dinastía Sak Tz’i’”, dijo Golden.

Golden se acercó a una valla de alambre que delimitaba un pastizal, luego pasó por debajo del alambre y observó el panorama que se desdoblaba: las ruinas de Sak Tz’i’, un asentamiento maya de al menos 2500 años de antigüedad. A lo largo de unas 40 hectáreas de enredaderas enmarañadas y tierra gruesa, había reminiscencias de una grandeza perdida: montones de roca colosales y escombros que habían sido templos, plazas, salas de recepción y un imponente palacio en terrazas.

Justo delante estaban los restos de un complejo de plataformas que habían formado la ciudadela. En su mejor momento, estaba dominada por una pirámide de 14 metros de altura en la que podrían haber estado enterrados los miembros de la familia real. En el lugar en el que se encontraban la pirámide y varias residencias de la élite había muros derribados de piedra cortada. 

Golden observó que en la entrada de la pirámide probablemente había una hilera de esculturas independientes en relieve, llamadas estelas, la mayoría de las cuales estaban ahora entre los escombros o habían sido removidas y movidas por ladrones.

Hacia el sureste, observó un callejón lleno de escombros: era un campo de juego de pelota desgastado por el tiempo, de 107 metros de largo y cinco metros de ancho con lados inclinados. El juego, un acontecimiento religioso que simbolizaba la regeneración, requería que los jugadores mantuvieran en alto una pelota de goma maciza utilizando únicamente las caderas y los hombros. 

Cerca de allí, en medio de lo que había sido un conjunto de centros ceremoniales, había un amasijo de piedras donde los plebeyos se reunían para las celebraciones públicas y los reyes celebraban la corte. Golden señaló el antiguo patio, ahora convertido en un montón de piedras. “Desde este lugar”, dijo, “los gobernantes de Sak Tz’i’ trataban de dirigir a sus súbditos —con éxito o no— y participaban en la política en un panorama en el que varios reinos luchaban por el control”.

Una zona colapsada de una pirámide en Sak Tz’i’, probablemente causada por saqueadores que alteraron la estructura.

Charles Golden, a la derecha, antropólogo de la Universidad de Brandeis, con otros integrantes del equipo arqueológico excavando un sitio que pudo haber sido un monumento.

A small square delineated with bright orange string encompasses a small pile of moss-covered rocks. Several men work around the square, wearing rain boots, jeans and T-shirts.

Pequeño y rudimentario, Sak Tz’i’ —Perro Blanco, en el lenguaje de las antiguas inscripciones mayas— a veces fue aliado, por momentos vasallo y en ocasiones enemigo de varios de los actores regionales más grandes y poderosos, incluyendo Piedras Negras, en la actual Guatemala, y Bonampak, Palenque, Toniná y Yaxchilán, en el actual Chiapas. La dinastía floreció durante el periodo Clásico de la cultura maya, del 250 al 900 d. C., cuando la civilización alcanzó sus mayores logros en arquitectura, ingeniería, astronomía y matemáticas.

Por razones que aún no están claras, Sak Tz’i’ y cientos de otros asentamientos fueron abandonados y regiones enteras quedaron desiertas durante el siglo IX. Aunque los descendientes siguen viviendo en la región, los caprichos de la naturaleza abrocharon los muros de los templos, los ladrones de tumbas desmontaron las pirámides y un dosel selvático cada vez más espeso ocultó las plazas y calzadas. Sak Tz’i’ fue borrada de la memoria.

Los estudiosos no empezaron a buscar pruebas físicas del reino hasta 1994, cuando los epigrafistas que leían una estela —encontrada un siglo antes en una excavación en Guatemala— se dieron cuenta de que un glifo describía la captura de un rey de Sak Tz’i’ en el año 628 d. C.

Hace tres veranos, un equipo de investigadores y trabajadores dirigidos por Golden y Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, exploraron el pastizal y descubrieron los restos de decenas de estelas de piedra, utensilios de cocina y el cadáver de una mujer de mediana edad que había muerto al menos 2500 años antes. 

La datación por radiocarbono indicó que el yacimiento, al que los investigadores llamaron Lacanjá Tzeltal en honor a una comunidad moderna cercana, fue probablemente colonizado hacia el 750 a. C. y ocupado hasta el final del periodo Clásico. Tal vez lo más importante es que Golden y Scherer consideraron que esa finca había sido una —si no la— capital de la dinastía Sak Tz’i’.

Simon Martin, conservador del Museo Penn de la Universidad de Pensilvania, que no participó en el proyecto, dijo que las pruebas aportadas por los dos investigadores y sus colegas constituían un argumento sólido de que Lacanjá Tzeltal fue la verdadera Sak Tz’i’ o, al menos, una sede de la dinastía durante parte de su historia.

“Los cadáveres desechados de los monumentos saqueados en este sitio coinciden con algunos de los que anteriormente se atribuían a Sak Tz’i’”, dijo, “mientras que el descubrimiento de un nuevo monumento encargado por un gobernante de Sak Tz’i’ es igualmente revelador”.

El vendedor de carnitas

Andrew Scherer, bio arqueólogo de la Universidad de Brown, cuyo trabajo tiene que ver principalmente con restos humanos, en su laboratorio de campo en Chiapas

Golden, de 50 años, y Scherer, de 46, llevan colaborando en los remansos de la Mesoamérica histórica desde finales de la década de 1990. Fueron los primeros arqueólogos en documentar sistemas de fortificaciones recién descubiertos en los yacimientos mayas del Clásico Tardío de Tecolote, en 2003, y Oso Negro, en 2005, ambos en Guatemala.

“La división del trabajo se reduce realmente a nuestras áreas de especialización”, dijo Golden, quien se encarga de organizar los datos geográficos, la cartografía y la teledetección con drones. Scherer analiza los huesos humanos y todo lo relacionado con la dieta, los isótopos y los enterramientos.

Alto, elegante y gracioso, Golden nació en Chicago, y de joven quedó cautivado por los artefactos del Museo del Instituto Oriental. “Me aterrorizaban las momias, no podía estar en la misma sala que ellas”, dijo. “Pero también me deslumbraron las piezas de la Puerta de Istar de Babilonia y las demás reliquias de Mesopotamia. Fue impresionante ver fragmentos reales de lugares de los que había oído hablar en la Biblia”.

Golden estudió arqueología en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, pero la lección más importante que aprendió, dijo, fue como pasante de verano en una excavación en Belice en 1993. Había estado cavando un pozo de prueba cuando sacó del suelo un pequeño tubo estriado. “Estaba seguro de que era una cuenta decorativa precolombina”, dijo. Sonriendo con orgullo, mostró el objeto a su supervisor, que lo giró en sus manos y respondió: “A alguien se le debe haber caído esto en el almuerzo. Son macarrones con queso Kraft”. El aspirante a Louis Leakey se escabulló de vuelta a su foso de pruebas, mucho más sabio.

Scherer es más bajo y corpulento, con el pelo recogido en una cola de caballo y una barba que cubre su barbilla de gris. Creció en el centro de Minnesota y le picó el bicho de la arqueología en la universidad —la de Hamline, en St. Paul— mientras realizaba un estudio de campo en un campamento de nativos estadounidenses de 2000 años de antigüedad. El curso fue dirigido conjuntamente por ancianos ojibwe, que le enseñaron a golpear el sílex, curtir pieles y construir wigwams.

Scherer examina los huesos antiguos de un gato encontrados durante la excavación de la estructura palaciega en Sak Tz’i’.

A close-up view of small bones in the hands of Dr. Scherer, with other fragments on the table and several small bags with yellow post-it labels attached to them.
Several men carrying  backpacks and other containers and equipment walk in single-file on a path cutting through a grassy field. In the background, rolling green hills under an overcast sky.

Arqueólogos y trabajadores contratados para ayudar con las excavaciones en su camino a Sak Tz’i’ en junio. El sitio fue encontrado en un terreno propiedad de un ganadero, Jacinto Gómez Sánchez.

Ambos investigadores se sintieron atraídos por la cultura maya porque es la única de la América antigua con una historia escrita que se remonta al primer milenio. “Conocemos los nombres de los reyes y reinas que gobernaron los lugares que estudiamos, quiénes fueron sus enemigos y sus aliados, cuándo fueron a la guerra, cuándo nacieron y murieron”, dijo Scherer.

A él y a Golden les avisó de la existencia de las ruinas de Lacanjá Tzeltal uno de sus antiguos asistentes de investigación. En 2014, un estudiante de posgrado de la Universidad de Pensilvania llamado Whittaker Schroder estaba explorando excavaciones arqueológicas cerca de la frontera con Guatemala para un tema de disertación. Mientras conducía por el pequeño pueblo de Nuevo Taniperla, en la selva tropical, Schroder, ahora asociado postdoctoral en la Universidad de Florida, pasó por un puesto de carnitas al lado de la carretera. El vendedor trató de llamarle la atención, pero Schroder, quien es vegetariano, siguió adelante.

Poco después, Schroder volvió a pasar por el puesto. De nuevo, el vendedor trató de llamar su atención. Esta vez Schroder se detuvo a charlar. “El vendedor dijo que tenía un amigo con una piedra que quería que un arqueólogo viera”, recuerda Schroder. “Le pedí que se explayara, y me explicó que la piedra tenía un grabado con el calendario maya y otros glifos”.

Más tarde, esa misma noche, un amigo del vendedor le enseñó a Schroder una foto en un celular que, aunque granulada, mostraba claramente un pequeño panel de pared ilustrado con jeroglíficos. 

En una esquina inferior aparecía una figura danzante con un tocado ceremonial, blandiendo un hacha en la mano derecha y un garrote en la izquierda. Jacinto Gómez Sánchez, un ganadero que vivía a 40 kilómetros de distancia, había desenterrado la losa de piedra caliza en unos escombros de su propiedad muchos años antes.

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Dr. Golden, wearing a gray cap, grayish shirt, jeans and boots, perchers over the green stones of an ancient wall. Behind him, thick jungle vegetation fills the rest of the frame.

Golden sobre un muro colapsado en el sitio

Mr. Gomez, in a straw hat, holds a stick that props up a blue tarp. Several workers crowd in the foreground and sift through dirt for fragments of artifacts, all huddled to avoid the rain seen coming down outside the tarp.

Jacinto Gómez Sánchez, al centro, quien encontró la primera losa de piedra de Sak Tz’i’, y otros trabajadores se refugiaron bajo una lona durante una lluvia repentina.

Schroder se puso en contacto con Golden y Scherer. “Con frecuencia recibimos peticiones para ver estatuillas y esculturas de piedra en colecciones privadas”, dijo Scherer. “Mientras que los jarrones y otros objetos de cerámica son casi siempre antiguos, las esculturas de piedra suelen ser objetos modernos elaborados para los turistas. Por eso, cuando alguien dice: ‘Vengan a ver mi escultura precolombina’, tendemos a asumir que vamos a ver una imitación hecha para turistas”.

Para gran sorpresa de ambos mayistas, la foto que les enviaron mostraba un monumento de tamaño natural con glifos de la dinastía Sak Tz’i’. Les llevó otros cuatro años negociar el permiso para excavar en la propiedad. En 2019, el equipo de investigación sobrevoló el lugar con drones y aviones equipados con una herramienta de detección llamada LIDAR, que podía ver a través del dosel del bosque para visualizar el terreno y la arqueología que había debajo. Los investigadores calcularon que en su punto más alto, alrededor del año 750 d. C., el asentamiento llegó a tener 1000 habitantes.

En junio, tras un retraso de dos años a causa del coronavirus, Golden, Scherer y su equipo volvieron al lugar para continuar la excavación. Gran parte del trabajo fue de mantenimiento preventivo. Dado que los muros de piedra de la ciudadela corren peligro de derrumbarse, el antropólogo mexicano Fernando Godos y un equipo local fueron contratados para reforzar y estabilizar la mampostería que se estaba desmoronando.

Restos de muros bajos rodean partes de la excavación, especialmente cerca del palacio, lo que es inusual en los antiguos reinos de la región; normalmente estos baluartes se construían en las afueras. Uno de los objetivos de la próxima temporada de investigación es determinar si las murallas se construyeron apresuradamente en los últimos días de la dinastía, como cree Scherer, o si formaban parte de la construcción original, o al menos de la modificación, del centro del sitio del periodo Clásico. La defensa parece haber sido la principal preocupación en Lacanjá Tzeltal, una fortaleza densamente poblada y rodeada de arroyos y riberas empinadas. Las barricadas de piedra presumiblemente reforzaban las empalizadas de madera.

Una dinastía desaparecida

Un hoyo hecho por saqueadores en la pared trasera de la ciudadela.

A wall of stones has a neat, rectangular hole in it, with a pile of discarded stones and rocks in the foreground.

Los mayas, con sus calendarios asombrosamente precisos, su escritura sofisticada, su sistema agrícola altamente productivo y su capacidad para predecir fenómenos celestes como los eclipses, fueron posiblemente la cultura más ilustrada del Nuevo Mundo. Construyeron suntuosos asentamientos sin la ayuda de la rueda, las herramientas de metal o las bestias de carga.

“Los mayas fueron realmente los griegos de las Américas de la antigüedad”, dijo Martin. “Construyeron una civilización avanzada a pesar de las profundas divisiones políticas, o quizá incluso a causa de ellas, con más de cien reinos en competencia”.

La sociedad maya se extendía más allá de las fronteras modernas, al norte de Guatemala en la península de Yucatán, al este en Belice y al sur a través de los extremos occidentales de El Salvador y Honduras. Los mayas del periodo Clásico nunca estuvieron unificados políticamente, sino que eran una mezcla de ciudades-Estado.

“Hay grandes reinos en las tierras bajas centrales, como Tikal y Calakmul, que eran los Estados Unidos y la Unión Soviética de su época”, explica Scherer. “Nuestro equipo se ocupa de reinos mucho más pequeños implicados en su propio tipo de alianzas políticas que se rompen y se convierten en conflictos a una escala realmente diminuta y localizada”. Las inscripciones en los monumentos de esos asentamientos suelen remontar la historia de la civilización a un diluvio universal. El calendario de la Cuenta Larga registraba los días transcurridos desde la mítica fecha de inicio de la creación maya, el 11 de agosto del 3114 a. C.

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A close-up image of a rounded stela covered in green moss, lying on the forest floor.

Una estela cubierta de musgo en la base de la pirámide.

Two archaeologists hunch while standing over notebooks, paying close attention to something not readily seen in the frame, at the base of the pyramid structure, which extends into the distance but is largely indistinguishable from the rest of the background, all rocks and plants.

Alexandra Bazarsky, a la derecha, y Alejandra Roche Recinos, esbozaron un hallazgo inusual en la base de la pirámide.

El paisaje de los antiguos mayas está salpicado de ruinas cuyos nombres son desconocidos para los estudiosos y cuyas inscripciones jeroglíficas mencionan lugares cuya ubicación se ha perdido. “Sak Tz’i’ entra en esta última categoría, y la tenaz búsqueda de su identidad ha ocupado a los estudiosos durante unas tres décadas”, dijo Martin. “¿Por qué? Porque Sak Tz’i’ era el más importante de los actores políticos ‘sin techo’ que quedaban”.

La mención más famosa de la sociedad, aparte de las inscripciones en piedra encontradas en museos y colecciones privadas, aparece en los dinteles de las puertas de Bonampak, en los que se representa a los cautivos de Sak Tz’i’ derrotados y humillados.

Las referencias a Sak Tz’i’ ayudaron a acotar su ubicación en el este de Chiapas, pero todavía quedaban cientos de kilómetros cuadrados, la mayoría bajo la cobertura de los árboles, en los que podía estar oculto. Un artículo publicado en 2003 en la revista Latin American Antiquity triangulaba las coordenadas geográficas del asentamiento, pero el modelo informático era solo eso, un modelo que requería confirmación.

Hubo salidas en falso. Plan de Ayutla, en Chiapas, un magnífico yacimiento redescubierto a mediados de la década de 1990, estaba más o menos en el lugar correcto y contenía una impresionante colección de templos y el mayor juego de pelota de la región. Aunque los retazos de texto maya en Plan de Ayutla no proporcionaban ningún nombre para el lugar, el sitio parecía un probable contendiente para Sak Tz’i’. “Desafortunadamente, nunca ha habido ninguna evidencia glífica que vincule a Plan de Ayutla con el reino Sak Tz’i’”, dijo Golden.

A la deriva

Mr. Gomez wears a gray t-shirt, baseball cap and jeans and white rain boots, sitting on an upright slab of wood. In the dark room he’s sitting in, several artifacts are lined against a wall, cleaned of any dirt and moss, their intricate designs clearly visible.

Gómez con algunos objetos recuperados de Sak Tz’i’. “Me recuerdan mi herencia”, dijo.

A sus 46 años, Gómez es robusto y alegre, con plata en su sonrisa y, cuando es necesario, tiene una mirada decidida. Vive en su finca ganadera con su esposa, sus cuatro hijos y su mono araña, Pancho, como mascota. Su abuelo ayudó a fundar el pueblo de Lacanjá Tzeltal en 1962.

Gómez recuerda haber retozado entre los escombros de Sak Tz’i’ cuando era niño. Su padre y su abuelo le inculcaron la necesidad de proteger los monumentos y esculturas de la propiedad. “Me recuerdan mi herencia”, dijo Gómez. 

Hace una década, cuando los saqueadores amenazaron con entrar por la noche para robar las reliquias, decidió consultar a los arqueólogos sobre el panel de la pared, y reclutó al vendedor de carnitas como intermediario.

En junio, a la luz del sol de una tarde chiapaneca, Gómez mostró a Scherer las instalaciones externas en las que se almacenaban las reliquias más preciadas. Le señaló herramientas, vasijas de barro, piedras de honda, piedras de moler, una cabeza de jaguar de estuco. Cuando sacó una punta de lanza de sílex bellamente tallada, Scherer sonrió con familiaridad.

En 2019, mientras excavaba el campo de pelota, Scherer había desenterrado un altar de piedra. Debajo del altar encontró la punta de lanza, así como hojas de obsidiana, conchas de ostras espinosas y fragmentos de piedra verde. En la cosmología maya, explicó Scherer, el sílex connota la guerra y el sol o el cielo; la obsidiana, la oscuridad y el sacrificio. Las conchas de ostras y la piedra verde se equiparaban con la vida, la vitalidad y el renacimiento solar en el mar.

Aunque el altar estaba muy erosionado, Golden creó un modelo en 3D y demostró que su glifo representaba a dos cautivos atados y postrados y las tenazas de un ciempiés monstruoso, un motivo que los mayas utilizaban para marcar una escena subterránea o del inframundo.

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Un panel, todavía parcialmente enterrado

A moss-covered tablet that seems to have an intricate design obscured by the moss, sits half buried on the jungle floor, surrounded by thick vegetation.
Two men lean against a wire fence in the foreground, while a few slabs of stone rest in an area cleared of grass. A large mound looms beyond that.

Los escombros del altar de Sak Tz’i’

La joya de las antigüedades recuperadas fue el panel mural de 60 centímetros por un metro, fechado recientemente en el año 775 d. C., que había puesto en marcha la excavación. Una traducción de la inscripción realizada por Stephen Houston, antropólogo de la Universidad de Brown, reveló relatos de batallas, rituales, una inundación legendaria y una fantástica serpiente de agua descrita en pareados poéticos como “cielo brillante, tierra brillante”.

Scherer reconoció que, aunque otros asentamientos mayas también tenían relatos míticos de la creación, la historia registrada en la tablilla de Lacanjá Tzeltal era única en el sitio y podría ser una alegoría de su construcción. “Los relatos tocan la relación de la comunidad con el entorno natural que la rodea”, dijo. “La zona está llena de arroyos y cascadas y se inunda con frecuencia”.

Los glifos también destacan la vida de los gobernantes dinásticos, como el deliciosamente llamado K’ab Kante’, incluyendo cuándo murió cada uno, cómo se les conmemoró y en qué circunstancias llegaron sus sucesores al trono. En un glifo, el gobernante Sak Tz’i’ aparece como el Yopaat danzante, una divinidad asociada a las violentas tormentas tropicales. 

El hacha que lleva en la mano derecha es un rayo, la deidad de los pies de serpiente K’awiil; en la izquierda lleva una “manopla”, un garrote de piedra utilizado en el combate ritual. Se presume que el panel que faltaba mostraba a un prisionero de guerra, arrodillado en súplica a Yopaat.

Martin calificó los hallazgos de Golden y Scherer como un gran avance en nuestra comprensión de la política y la cultura maya del periodo Clásico. “Estos descubrimientos devuelven la historia a unas ruinas ahora sin vida y, al menos metafóricamente, las repoblan con gobernantes, nobles, guerreros, artesanos, comerciantes, agricultores y toda la matriz social de la antigua sociedad maya”, dijo.

Scott Hutson, arqueólogo de la Universidad de Kentucky que no participó en la investigación, señaló que antes de que se determinara la ubicación de Sak Tz’i’, “los arqueólogos sabían que sus gobernantes se dedicaban a la diplomacia de alto riesgo, que a veces desembocaba en guerras con vecinos poderosos”. Los mapas de Golden y Scherer, añadió, “aportan concreción y conmoción a esta narrativa, al mostrar que el sitio era más pequeño que la mayoría de sus competidores y que, en cierto sentido, sobresalía a pesar de su tamaño”.

En Lacanjá Tzeltal, Golden se sentó a horcajadas sobre un montón de piedras bajo una carpa de excavación y evocó el apogeo del reino Sak Tz’i’. El polvo en el aire captaba la luz del sol de la tarde, y el silencio del lugar parecía resonar. La búsqueda del asentamiento perdido, dijo Golden, había sido como montar un mapa de la Europa medieval a partir de documentos históricos y no saber dónde debía ir Borgoña. “Esencialmente, hemos localizado Borgoña”, dijo. “Es una pieza del rompecabezas así de crucial”.

Imagen de portada: Un panel de piedra, que data del siglo VIII d. C., de K’ab Kante’, un gobernante del antiguo reino maya de Sak Tz’i’. Las ruinas de Lakanjá Tzeltal, un asentamiento importante de al menos 2500 años, fueron descubiertas en una finca en Chiapas, México. Fotografía de Meghan Dhaliwal.

FUENTE RESPONSABLE: The New York Times. 14 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/México/Cultura Maya.

5 poemas de Rogelio Guedea

Dentro de la literatura ha publicado obras en diferentes géneros como la novela, el ensayo y la poesía. Además de por sus poemas —gracias a los cuales ha conseguido importantes premios como el Adonis—, es conocido en México por su labor de columnista en diferentes medios de comunicación del país. A continuación, reproduzco 5 poemas de Rogelio Guedea.

Ella es yo

Porque te conozco

porque adivino a qué horas

en qué rincón

porque te descubro leyendo las cartas

tristes que te envío

los besos al mayoreo

los regaños que firmas con tu nombre

porque entiendo que no gustas de lavar

un calcetín

y no de salir en las mañanas a comprar

para el almuerzo

el pan de ausencia que habrá de consolarte

porque un botón de la camisa que me pongo

a diario

de la única camisa de hombre bueno

que me queda

te hace llorar hasta el fondo de mí

y me hiere

porque estás conmigo

y sé lo que tú eres

me conozco

Un canto sin orillas

poema que va naciendo con la luz del pájaro, esta mañana,

aquí, en el

compás de lo imprevisible/

escritura que no conspira contra nadie

y hasta en ello se equivoca/

¿se equivocan acaso los que aman?

¿también los que no aman se equivocan?

si ha dicho luz, ha dicho pájaro: esta mañana,

aquí/ pero mejor si ha dicho lo imposible: el agua fría del surtidor

que lo moja, el tierno verdor de tus ojos, una camisa de fuerza

lo imborrable,

¿lo ha dicho entonces? ¿se quedó en la mitad del éxtasis, con la mujer

montada en sus palabras, una noche?

si ha dicho pájaro, ha dicho luz:

y está cantando.

Herido busco mi país

herido busco mi país. busco tu nombre. busco la calle

donde te conocí. me caían sombras. me caías. tú llorabas.

me salpicabas tu tristeza. tu tristeza era como mi país.

tenía árboles. animales. unos arroyos que no acababan.

tu tristeza salpicaba mi país y yo nadaba con brazos

y pies en mi derrota. exiliado me fui. me exilé porque

el amor de mi país estaba yéndose por las alcantarillas.

no florecía ya el amor en mi país. lloraba como tú. gemía.

maullaba como gata en celo. así como tu cuerpo y

mi cuerpo cuando nos besamos.

En el cielo crecido de fulgor

en el cielo crecido de fulgor. agrio de noches que

comí. recordé la vez que mamá me sacó como pedazo

arrancado de su carne. recordé un día esa noche que no

podía salir de su carne magullada. sucia como casa que

no alquiló nunca la alegría. condenada estuvo de mí a

tenerme. condenada. y abuela carito dicen que la consolaba

con emplastos. con lluvias que hizo caer para que mamá

no llorara mi desgracia más. tía Yolanda y tío Jorge se

hermanaron. dicen. tío Jorge sudó fuegos que ya se

marchitaron por sacarme. lo que pasa es que yo no quería

salir de ahí. estaba bien ahí mamando de su sangre.

alimentando mi gloria pequeñita. ahora tío Jorge maldice

mi existir. maldice mi escribir poemas a tu rostro. me

maldice. y tía Yolanda se quedó callada como muerta. que

aún es peor. y cuando salí por fin de esa iglesia que parecía

una mar llena de veleros. pececitos. peñas o peñascos o como

se diga. vi a papá llorando como niño del que dios no se

acordó. lo vi tirado como caballo viejo. llorando porque el

señor doctor le dijo esta criatura mejor debió morir. eso le

dijeron los doctores matadores a papá que lloraba. si tú lo

hubieras visto como yo lo vi. mujer. te hubieras también

llenado de amargura. un charco de amargura se hubiera

clavado como palo en lo tierno de tu amor. eso dijeron los

doctores. los doctores dicen cosas que ellos nunca entienden.

hablan de la muerte riendo como señoritas y fuman luego en

los pasillos mientras papá llora mi desgracia. abuela carito

dice que tenía una cabeza y luego otra cabeza encima de la

cabeza que tenía. pero eso no fue lo peor. lo peor fue cuando

vieron que me salían luciérnagas de los ojos. palomas que

levantaron del suelo a papá. a volar a volar le decían las

palomas que me salían de los ojos. la madre Lupe lo supo la

noche que subió las escaleras y vio mis manos grandes. no se

sabe todavía si eran manos o vientos que me empezaron a

crecer. o pájaros que croaban o ranas que piaban tu rostro

hecho de luces caídas como lluvia. la noche que la madre Lupe

vio mis manos estaba la lluvia arreciada. yo sólo recuerdo

que me subían pedazos de tu ser. maderos que tenían tu

nombre. y papá se amarraba como soga de barco grande a

su esperanza. veía en mis ojos porvenires. veía senderos en

mis pies o caminos anchos como mujeres gordas. era entonces

que papá se alegraba un poco y dejaba de llorar. era entonces

que abrazó a mamá cuando la madre Lupe dejó caer como

piedra su presagio. no recuerdo qué presagio dejó caer la

madre Lupe en mi raíz. sólo recuerdo que tu rostro se llenaba

de calles que caminaría o ciudades o países donde ahora estoy

anclado. empolvado de distancia. quemado como ese día que

los doctores matadores. viendo cómo volaba papá. temieron

mi vivir.

Los que se compadecen

los que se compadecen. los que miran mi corazón

henchido. solo. esos que tienen hijos y sombras

inofensivas. esos que preguntan por mis ojos tristes.

por mi alma sin ti. los que tocan a mi puerta. los que

riegan un poco mi alegría. aquellos que no saben mi

nombre. aquellos que edifican bienvenidas. soles para

su amargura. lluvias que limpian un poco mi esperanza.

mis cicatrices. mis heridas puntuales como un reloj.

ciertas como la mar que nos abrasa o cierra. a esos les

abrí hoy mi corazón y dejé que me crecieran hondo y

ancho y otra vez hondo como libertad.

Imagen de portada: Rogelio Guedea

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 1° de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/México/Poesía.

 

«Los hombres abortan masivamente a hijos que ya nacieron»: Alma Delia Murillo.

«No te conozco, no sé el color de tu piel, la forma de tu mirada, tu estatura, tu peso, tus manos, tu voz. No sé nada de ti. Y sin embargo soy tú».

Poco después de cumplir 40 años, la escritora y columnista mexicana Alma Delia Murillo partió en busca de su padre al que por décadas creyó muerto.

Y de alguna manera nos llevó a todos con ella. Porque la obra en la que relata su travesía, «La cabeza de mi padre», está repleta de imágenes -unas duras, otras poéticas- con las que es muy fácil identificarse. Su viaje es tan real como metafórico, tan personal como universal.

Murillo tenía 7 años cuando su padre se esfumó. «Fue por cigarros y no volvió, como decimos aquí».

Su infancia estuvo marcada por ese abandono y por la pobreza, por el hambre y el esfuerzo, pero también por los libros y los juegos, las peleas y los arrebatos de una familia numerosa. «Crecer con siete hermanos es la cosa más divertida del universo», dice, y su sonrisa es tan grande que no cabe en la pantalla de zoom.

Autora de 4 novelas, trabajó durante dos décadas en el mundo corporativo hasta que decidió juntar coraje, dejar atrás «esa frustración que le mordía el alma», y dedicarse a su pasión: la literatura.

Su vida merecía ser contada, y con «La cabeza de mi padre» le hizo justicia escribiéndola.

BBC Mundo habló con ella en el marco del Hay Festival Querétaro, que se realiza en esa ciudad mexicana entre el 1 y el 4 de septiembre.

Línea

Empecemos por la foto de tu padre decapitado que ocupa la portada del libro, esa foto a la que alguien le arrancó la cabeza. ¿Tenías conciencia de que era una imagen tan universal?

¿Ay, sabes? Eso yo lo intuía. Intuía que en todas las familias -o al menos en muchas- podía haber algo así.

Pero ahora que la novela lleva unos meses circulando, no salgo del pasmo de la cantidad de gente que se siente identificada con la foto, que no es la original, sino una propuesta, pero se le parece mucho.

Son muchísimas las personas que se me han acercado y me dicen, oye, en mi casa también, la foto de mi abuelo no tiene la cabeza, la foto de mi papá no tiene la cabeza.

Para mí, era una imagen fundamental. De niña la vi un montón de veces.

Es una foto en que la cabeza se arrancó con furia. No está recortada de forma elegante. No hay Photoshop ni retoques; es la foto de una cabeza arrancada con violencia, y tiene una enorme carga simbólica.

No solo la de un padre que se va y es decapitado, sino la de cuál es la familia que late en el corazón de México y de muchos países latinoamericanos, ¿no?

Nuestras familias andan así, medio decapitadas.

Las cifras que aparecen en el libro hablan por sí solas. Destacadas que en México hay unos 26 millones de hijos sin padre, según las cifras oficiales. 

¿Qué efectos crees que tiene esto en la sociedad mexicana?

Un efecto brutal.

Yo elegí una estadística que es la más conservadora, pero hay cifras que dicen que hasta en el 40% de los hogares mexicanos el papá se fue.

En México, todos somos hijos de Pedro Páramo, digo yo, el personaje de la novela de Juan Rulfo. Todos fuimos abandonados por él y somos su hijo, Juan Preciado, buscándolo. O Juana Preciado, claro. Porque también habemos muchas hijas buscando al padre.

Y eso por supuesto que tiene un montón de consecuencias.

El arquetipo nacional del padre ausente se vuelve determinante a nivel colectivo, porque crea historias de supervivencia muy duras, donde las madres -como la mía- se hacen cargo solas contra viento y marea, supliendo los dos roles, siendo proveedoras, pero teniendo que además que educar.

Este país está hecho de eso.

De mapas, como dice tu propia madre.

Completamente.

Y también está esa cosa súper permisiva de que los hombres se pueden ir.

Llegas a decir que los hombres abortan de facto a sus hijos y sin necesitar ninguna ley…

Ni ley ni pañuelo verde, y ni nadie los juzga ni los considera inhumanos, o diabólicos.

Es muy distinto del tratamiento que recibe una mujer que abandona. Ella sí que es diabólica y no tiene humanidad.

Imagínate lo que ha costado promover la ley de la interrupción legal del embarazo. Mientras escribía este libro justo se despenalizó el aborto en México, y yo pensaba, pues si los hombres abortan masivamente -como mi padre- a hijos que ya existen, ni siquiera al cigoto o la mórula. No, a niños y niñas ya nacidos.

Es así y no está prohibido, ni vemos a la Iglesia o las asociaciones políticas saliendo a marchar contra los hombres que abortaron a sus hijos.

Por muchos años tú crees que tu padre está muerto, y cuando te enteras por casualidad de que no es así, escribes que «es más digno tener un padre muerto que un padre que no te quiere y duele menos». ¿Crees que las familias monoparentales siguen siendo un estigma?

Sí, claro. Esto es pasar de ser una estadística a contar una historia, y contar la historia duele.

Con la estadística uno se puede camuflar en medio de los números y ya está, pero cuando hablas del abandono en una comida, en una reunión, cuando se te aparece en el formulario de solicitud de empleo o del pasaporte esa línea que dice «nombre del padre», esa ausencia da vergüenza.

Es como el elefante en la habitación, porque nos sentimos inadecuados. Quedamos del lado de los incompletos.

Alma Delia Murillo

FUENTE DE LA IMAGEN – ANA HOP

Compartir eso, hacerlo parte de nuestra identidad pública sigue siendo difícil, y aunque a mucha gente no le guste, lo voy decir: tiene que ver con esta narrativa patriarcal donde las emociones no se ponen en el discurso público. Nosotras sí, las mujeres estamos mucho más dispuestas a hacerlo.

Es curioso que mientras buscas a tu padre, de alguna manera encuentras también a tu madre. El relato que haces de ella es muy completo, e incluye algo que es muy contraintuitivo de la idea de familia ideal que tenemos en América Latina, que es cuando ella decide ausentarse. Es una paradoja súper bonita.

Me emociona que me lo digas… No sé si lo había pensado así.

Mi madre me hizo un regalo enorme. Me regaló la libertad. Cuando me iba a ir de la casa, me preguntó «cuándo te vas… para no estar». Me dejó el espacio para irme, para no dudar. Me regaló no mirarla, desapareció para que yo tuviera la fuerza de irme sin mirar atrás.

Es algo muy generoso, pero duro también, como un regalo envenenado pienso a veces, porque estamos hablando de nuestros orígenes, y uno no quiere traicionarlos.

Y yo, como tantos otros mexicanos, le debo tanto a mi madre. Yo pude estudiar en la universidad porque ella limpiaba casas, porque trabajaba como empleada doméstica, y cada vez que lo cuento en público o escribo alguna columna al respecto, no sabes la cantidad de gente que me dice entre vergüenza y no que ellos tienen la misma historia.

Ella fue muy generosa. También me regaló su alegría, que a mí me sigue pareciendo inexplicable e inaudita. En medio de todo lo que vivió, de la muerte de su primer hijo, de las quemaduras que sufrió una de mis hermanas, de las carencias y las humillaciones, siempre fue una mujer con alegría.

Por eso al final intento devolverle el poder de elegir que no tuvo, porque se pasó 20 años pariendo y criando, y le digo «eres libre, vete, no seas solo una mamá, sé una mujer».

Y efectivamente, la muestras como mujer: «Mi madre se enamoró como bestia.

Yo lo vi… Se enamoró y se incendió en sí misma». ¿Se habla muy poco de las madres enamoradas, no?

Es que en México y en todos nuestros países, existe esta adoración a la madre, la Virgen, la Santa Madrecita, que es intocable, perfecta, pura, pero esa es una forma de castradura ¿no?

La madre también puede ser una señora enamorada, desesperada. Yo creo que mi madre estaba en una calentura, en un arrebato sexual.

De niña me enojé por eso, pero ahora digo, ay, qué bueno que lo vivió y qué bueno haber sido testigo.

Hablemos del viaje para encontrar a tu padre. O más bien de los viajes, porque la travesía es en varias dimensiones…

Sí, en realidad es una serie de búsquedas y viajes. No es sólo el road trip por esa carretera de Michoacán buscando a un padre al que no veía hacía 40 años, sino también un viaje en que se vuelve a contar el origen, de dónde vienes y quién eres.

Y cuando eres como yo, una mujer que creció en una zona marginal, en un país latinoamericano, morena, de pelo negro, pues tienes una historia que contar que va a implicar desde luego clasismo, violencia, violencia de género, ¿no?

Pero cuando me preguntan si escribí una novela feminista, me hace gracia. Es que digo no, no es que uno se siente con su pila de libros de teoría feminista, sino que te sientas a contar una experiencia. Y cuando las mujeres contamos nuestra experiencia, está atravesada por eso.

El viaje también está marcado por una especie de recorrido social, de lo que llamamos movilidad social, que es un fenómeno complejo y que en un país como México es muy difícil de conseguir.

Hay estadísticas demoledoras, que dicen que por las siguientes tres generaciones la gente se queda en el mismo decil social, socioeconómico, el mismo nivel de ingresos que sus padres.

Aparte de la violencia más explícita que describes y que tú misma sufriste, hay otra más cotidiana, cuando te refieres a esa frase tan típica de «tan solita que estás», y rematas diciendo » la insensatez más incomprendida es elegirte a ti misma». No se puede dudar que hay avances en temas de género, pero ¿avanzan más rápido los discursos que la realidad?

Es que sigue sucediendo, ¿no?

Mira, si tienes un oficio como el mío, por ejemplo, tan neurótico, en el que yo necesito estar sola para escribir, quiero silencio y soledad, el juicio ha sido siempre muy duro: de egoísta, narcisista, vanidosa, en fin.

Pero yo necesito eso y punto. He intentado vivir en pareja y me sale fatal.

Y sí, es cierto que hay avances, claro que los hay. En México se ha despenalizado la interrupción del embarazo y empieza a haber cierta paridad en las cámaras, en el gobierno, en los gabinetes, hablamos de nuestros temas, se hacen públicos.

Pero, ¿sabes qué? El otro día lo discutía con una amiga. A pesar de que todo esto pasa, los feminicidios siguen aumentando. Estamos hablando de 3 mil al año. Y cada vez hay más.

¿Qué es eso? ¿Qué es este discurso? La curva tendría que ser inversamente proporcional, pero no. Y eso es porque las leyes, las decisiones, el poder judicial, penal, las industrias, las empresas, siguen mayoritariamente en manos de este modelo masculino y de hombres.

¿Y cómo se rompe esta cadena?

Uf, es tan difícil.

Ahora mismo estoy en un proyecto, escribiendo guiones para un podcast sobre feminicidios. Diez feminicidios. Y ha sido brutal. ¿Sabes qué es tan duro y tan, tan palpable y material? Como el tema de la impunidad atraviesa todos los casos.

Al final, la conclusión es que los hombres matan porque pueden, porque saben que no les va a pasar nada, porque las fiscalías no persiguen los casos. Porque incluso a feminicidas confesos los liberan.

Estamos ahora viviendo una cosa horrible, que es que en algunos estados del interior de México se ha visto una tendencia de quemar a las mujeres. Vivas. Con fuego directo o con ácido. Van 47 en este año. Porque pueden.

Entonces creo que, claro, nos podemos meter en temas más soft y discutir que si la educación, la permisividad, la cosa cultural, pero a mí me gusta interpelar a los hombres, voltear y decirles a ellos, «oigan, ¿no tendrían ustedes también que estarse preguntando por qué lo hacen, por qué pueden, por qué no funcionan las leyes?».

Sí, la impunidad la tienen que desbaratar en términos legales, jurídicos, en las fiscalías, pero también la tienen que desbaratar los varones. Creo que ahí está el corazón de esto.

¿La falta de empatía que describes en el libro cuando hablas del racismo sigue la misma lógica del discurso más avanzado que la realidad? Hablas de los castigos que sufrías en el colegio, de la humillación por llegar con piojos…

A ver… En México, sobre todo en los últimos dos años, hay una discusión encarnada porque muchísima gente en la opinión pública dice que en este país no hay racismo, pese a que organismos como la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación dicen que todo está marcado por el color de la piel.

Es parecido a lo que dice el colectivo chileno Las Tesis: ¿por qué todas las mujeres conocemos a alguien de quien han abusado y los hombres no conocen a ningún amigo que lo haya hecho? Porque no lo ven.

Si lo traslapamos al asunto del racismo, y este como castigo a la pobreza y al color de piel, pues no lo ves si estás del lado de los de piel más blanca. Y eso me parece importante decirlo. Yo ni nombre le pongo, solo les estoy contando mi experiencia.

Yo he visto cómo reacciona una sociedad con una madre como la mía, que tiene ocho hijos y cómo aplauden y le hacen portadas en la revista Hola a otras mujeres que tienen seis o siete hijos, pero tienen un apellido y una herencia patrimonial.

Esos hijos sí están bien, pero los de la pobreza no.

Volvamos a la cabeza de tu padre. ¿Qué pasa cuando lo encuentras? Tú misma dices que «el verdadero milagro es cambiar de punto de vista». ¿Te cambió a ti?

Sí, sí. O sea, es la sensación de estar completa.

Tatuaje de un pañuelo rojo

FUENTE DE LA IMAGEN – ALMA DELIA MURILLO

Alma Delia Murillo se tatuó el pañuelo rojo que se llevó como recuerdo cuando conoció a su padre.

Lo digo en el libro: si cortar cabezas es difícil, ponerlas en su lugar es una proeza demoledora.

Yo me pasé 40 años andando, escribiendo, pensando que a lo mejor me hice escritora porque tenía una necesidad de tejer textos para contar esta historia, para nombrarla. He hecho años de terapia aprendiendo que hay un yo narrativo que se puede componer.

Y la sensación que tengo es esta: creo que mi padre está aquí y está completo. Sí, tengo papá, pero además, como estoy tan loca, a veces hablo con él.

Tengo enmarcado el pañuelo rojo que era suyo y que me llevé cuando lo conocí poco antes de que muriera. Un amigo lo convirtió en una pieza.

De pronto paso por ahí y le digo «bueno, bueno, cabrón, te estás poniendo a mano, ¿no?»

Lo siento aquí, presente.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Querétaro, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad mexicana del 1 al 4 de septiembre. Sigue aquí toda la cobertura.

Imagen de portada: Alma Delia Murillo

FUENTE RESPONSABLE: HayFestivalQuerétaro@BBC Mundo. Por Carolina Robino. 31 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/México/Familia/Literatura/Derechos de la Mujer

Miroslava, una mujer marcada por la fatalidad.

No fue ni gratuito ni al tuntún que, en 2019, Michael Chaves estrenase un remake de La maldición de la llorona dentro de la saga de Expediente Warren. 

El cine fantástico mejicano, muy especialmente el de terror, del que La llorona (Ramón Peón, 1933) es un título referencial, es uno de los mejores del mundo. Consciente de ello, el Hollywood del agotamiento argumental fue a buscar en los grandes filmes de la pantalla del país vecino lo que sus guionistas, aplicándose en la escritura de libretos protagonizados por la muñeca Barbie o adaptando series de televisión, no le supieron dar. 

Aun así, como el que nos ocupa también es el Hollywood del adocenamiento —la pantalla estadounidense ya había rodado tres lloronas con anterioridad a la de Chaves—, lo más probable es que ya tengan preparadas precuelas, secuelas y hasta un reboot.

De esta forma, con las mismas que se sustrajo la inocencia a la abominación de Frankenstein para dársela al barón —su creador, el verdadero monstruo por robar cadáveres de patibularios para devolverlos a la vida—, se acabará desvirtuando el sentido numinoso de una plañidera, que constituye una de las figuras más sugerentes e inquietantes del cine de miedo, para convertirla en una víctima de los efectos especiales.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea donde se encuentra escrito en “azul”.

La Llorona original, la mejicana, ya gozó de su propia saga —La herencia de la Llorona (Mauricio Magdaleno, 1947), El grito de la muerte (Fernando Méndez, 1959), La maldición de la Llorona (Rafael Baledón, 1963)…—, pero aquel era un cine artesanal, más atento a la sugerencia que a la evidencia, y como siempre asusta más lo que se imagina que lo que se ve, es infinitamente mejor. Tan bueno que ha quedado como un clásico que los realizadores estadounidenses, aunque lo intentan, no consiguen imitar. Trabajan en la idea de que con los dichosos efectos especiales la historia ganará. Total, que no consiguen más que una sucesión de sustos previsibles, que cada vez sobresaltan menos, y nunca magnetizan como los sonidos de esas criaturas de la noche, que nos invita a escuchar el conde (Bela Lugosi) en la versión canónica de Drácula (Tod Browning, 1931).

La plañidera referida es un mito muy arraigado en el folclore hispanoamericano, no sólo en Méjico, que se remonta al periodo precolombino. Se trata del espectro de una mujer maldita por haber ahogado a sus hijos. Arrepentida de su crimen con posterioridad, decide quitarse la vida.

Miroslava Šternová, simplemente Miroslava en la edad de oro del cine mejicano —que desde el estreno de Allá en el rancho grande (Fernando Fuentes, 1936) se prolongó a lo largo de veinte años—, no tuvo tiempo para arrepentirse de su última acción. El nueve de marzo de 1955, superada por un desengaño amoroso —nunca llegó a saberse a ciencia cierta si por Cantinflas o por Luis Miguel Dominguín—, resolvió matarse ingiriendo una dosis letal de Ayerlucin, un barbitúrico que le procuró la muerte sin sentirla.

Sólo contaba veintinueve años y la conmoción que provocó en el país fue mayúscula. La esperaban en el rodaje de una película que habría de titularse No es posible la Luna conmigo. Como ella era la protagonista, aquella cinta nunca se acabó. Proliferaron los rumores. Su público la quería tanto que se especuló con la idea de que fue sustituida por otra actriz, Ninón Sevilla, en las fotos que se tomaron con anterioridad al levantamiento del cadáver. Se trataba de que el cuerpo, ya eternamente inerte de Miroslava, no mostrase esa pose grotesca, que resta del último movimiento de los vivos antes de convertirse en muertos. 

Otra actriz, Dolores Frausito, la maquilló antes de que se la llevasen al Panteón Francés de San Joaquín, donde fue incinerada.

Muchos años después, don Luis Buñuel, para quien fue la Lavinia de Ensayo de un crimen (1955), última película de la actriz, habría de recordar en sus memorias —Mi último suspiro (1982)—: “En una de las secuencias, Ernesto Alonso, el actor principal, quemaba en un horno de ceramista un maniquí que era la reproducción exacta de Miroslava. Muy poco tiempo después de terminado el rodaje, Miroslava se suicidó por contrariedades amorosas y fue incinerada según su voluntad”. Buñuel no oculta su sorpresa ante tan macabra coincidencia.

Atendiendo a tantas bellas páginas, leídas en mis queridísimos cuentos de miedo, quiere ello decir que Miroslava, al haber pedido ser incinerada, nunca será una muerta enamorada. Al parecer, las almas en pena, aunque etéreas, precisan un cuerpo —mera representación de su imagen espectral— para vagar por la eternidad. Desde luego, a la futura suicida, atractivo para ser una de esas criaturas de la noche que tanto gusta escuchar no le faltaba.

Ahora que la tónica empieza a ser que se hable de los asesinos de sí mismos con naturalidad —antes la norma era omitirlos, como ya he apuntado en anteriores entregas de estos artículos—, confesaré que tengo a otro suicida, el uruguayo Horacio Quiroga, entre mis cuentistas más estimados. Su miedo es verosímil, una historia como La gallina degollada (1909) podría ser cierta: “Los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz” dan muerte, a imitación de lo que han visto hacer en la cocina, a la única hermana que disfruta de todas sus facultades. Pero aún me parece más cierta la descripción de esa mecánica de la fatalidad de la que Quiroga extrae su materia literaria. Hay episodios en la vida de Miroslava que bien podrían ser una de las piezas reunidas por el uruguayo bajo el título de Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917).

Nacida en la Praga de 1926, Miroslava nunca llegó a conocer a sus padres biológicos. Adoptada junto a su hermano Ivo por el psicoanalista Oscar Šternová (Stern) y su esposa, Miroslava Bečka Stern, quiso tanto al doctor y a su hermano Ivo, que fue a ellos a quienes dejó dos de las cartas que se encontraron junto a su cadáver y el frasco vacío de Ayerlucin. Hija de una familia acomodada y bendita con una belleza que se hacía notar, el futuro de la joven Miroslava tenía trazas de cuento de hadas. Todo lo contrario, le aguardaba una historia de terror. Dio comienzo cuando los nazis empezaron a poner en marcha su Reich de los mil años. No mucho después, los Stern fueron recluidos en un campo de concentración. Aunque, tras tres semanas de cautiverio consiguieron salir, la abuela se quedó allí. Nunca más la volvieron a ver.

Llegados a Méjico en el 41, el padre mandó a Miroslava a estudiar inglés a Nueva York. Datan de entonces sus primeras tentativas de suicidio. Tras la muerte de su madre en el 45, volvió a intentar quitarse la vida. En el cine debutó en el 46. Lo hizo a las órdenes de Gilberto Martínez Solares en Bodas trágicas. Ese mismo año 46 se casó con Jesús Jaime Gómez Obregón, de quien se separó a los pocos meses. En el 47 coincidió con Cantinflas, con quien mantuvo una relación sentimental, en A volar, joven, una comedia de Miguel M. Delgado. También se le atribuyen historias, entre otros, con Arturo de Córdova, Pedro Armendáriz —otro futuro suicida— y el estadounidense Steve Cochram. Nunca le importó el estado civil de sus amantes.

Trabajó en Hollywood en varias ocasiones y no necesariamente incorporando a personajes latinos, como era costumbre entonces en la pantalla estadounidense. De todas sus cintas en inglés se debe destacar La ley del juez Thorne (1955), un western del gran Jacques Tourneur que protagonizó junto a Joel McCrea. Además de con Ensayo de un crimen, de entre sus filmes mejicanos cumple dar noticia de El monstruo resucitado (Chano Urueta, 1953). Fue un primer acercamiento del fantástico de aquel país al ya mito de Frankenstein, y toda una influencia en el cine de Jesús Franco.

Imagen de portada: Miroslava Sternová

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Javier Memba. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 28 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Cinematografía/México

El legado que los vascos dejaron en América (además de los apellidos).

Amerikara noa ere nere borondatez / hemen baino hobeto izateko ustez… («Me voy a América por mi propia voluntad / con la esperanza de vivir mejor que aquí»…)

Así comienza una popular canción en euskera —el idioma de los vascos— que describe el largo viaje que millones de ellos hicieron para migrar a países de América en diferentes etapas de los últimos cinco siglos en busca de nuevas oportunidades.

Esta migración fue común desde muchos países a lo largo de la historia. Pero quizá lo más llamativo es que los vascos, que se reparten entre la Comunidad Autónoma del País Vasco (o Euskadi) y Navarra —en el norte de España— e Iparralde —en el suroeste de Francia—, dejaran una huella tan notable en América siendo una población que hoy apenas ronda los tres millones de personas.

«Obviamente, no puedes comparar un grupo tan pequeño con los millones de italianos que migraron allí y la impronta que dejaron… pero, cualitativamente hablando, los vascos sí que dejaron un importante legado», valora Óscar Álvarez Gila, coordinador del postgrado sobre Diáspora Vasca de la Universidad del País Vasco.

Pero ¿cuántos vascos llegaron a migrar?

«No lo sabemos y nunca lo sabremos», responde tajante a BBC Mundo. «En las estadísticas no existía la categoría ‘vasco’ para catalogarlos [eran registrados como españoles o franceses], y muchos de quienes migraban en el siglo XIX lo hacían de manera ilegal cruzando la frontera con Francia y tomando un barco».

Sin embargo, basado en estudios, testimonios y la presencia actual de descendientes, el experto cita como destinos preferidos de aquellos vascos migrantes Chile, Cuba, el oeste de Estados Unidos y México; aunque superados ampliamente por Uruguay y sobre todo Argentina, donde se dice que en torno al 10% de su población actual tiene algún antepasado vasco.

A excepción de quienes salieron exiliados por razones políticas tras la Guerra Civil española en 1939, la mayoría de vascos que viajaron a América en diferentes corrientes durante los últimos siglos lo hicieron en busca de oportunidades de trabajo a países con economías en expansión y con políticas de acogida para migrantes muy favorables durante décadas.

Era lo que entonces se llamaba salir a «hacer las Américas».

Mapa corrientes migratorias vascos América

«En alguno de esos países se pagaba mejor que en el País Vasco, así que viajaban para mejorar su vida y hacer capital con la idea de regresar convertidos en alguien, y muchas veces con la idea de ayudar a fundaciones, a escuelas… Así se convertían en figuras reconocidas. De ahí viene el concepto de ‘indiano'», le dice a BBC Mundo Josu Ruiz de Gordejuela, historiador y autor de varios libros sobre vasconavarros en México.

En BBC Mundo recopilamos junto a expertos una pequeña parte de todo ese legado que la diáspora vasca llevó hasta América y que permaneció (o se adaptó) hasta la actualidad.

Apellidos

Quizá, aunque ni siquiera lo sepas, en tu familia hay raíces vascas si tu apellido es Iturbide (que significa «camino de la fuente» en euskera), Elizondo («junto a la iglesia»), Ezeiza (de izei como «abeto»), Bolívar (bolu e ibar, «la vega del molino») y un largo etcétera. Según expertos, los vascos generaron unos 70.000 apellidos de los que hoy conservan unos 35.000.

Su presencia en América es tan amplia como, a veces, difícil de investigar. Primero, porque no todos son apellidos claramente identificables al no tener siempre una grafía en euskera; y segundo, porque muchos apellidos de origen vasco se extendieron después por otros territorios cercanos.

«El caso más emblemático es García, generado en el reino de Pamplona y que significa ‘joven’, pero que después fue llevado al resto de reinos de España. Por eso, tener hoy un apellido vasco como García no significa que tú lo seas. Es lo que llamamos ‘apellidos vascos generalizados'», le dice a BBC Mundo Jorge Beramendi, historiador y miembro de la Fundación Vasco Argentina Juan de Garay.

Manifestante con tapabocas con la bandera vasca

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Esta agrupación hizo un minucioso trabajo de investigación examinando guías telefónicas argentinas, padrones electorales y diccionarios para llevar a cabo la mayor recopilación de apellidos vascos en el país —unos 25.000— y que pueden consultarse en la web feriadellibrovasco.com

Otra dificultad para identificarlos es que muchos de estos apellidos fueron registrados al llegar a América de manera distinta por la similitud entre algunos sonidos (como «s» y «z»; «b» y «v», «c» y «k»…), por diferencias en las reglas ortográficas del euskera con los idiomas principales de los países donde se migraba, así como por la posterior estandarización del idioma en Euskadi y adopción de nuevos dígrafos como la «tx», pronunciada como la «ch» en español o «tch» en francés.

Todo esto dio lugar a que hoy existan múltiples variantes de un apellido, como ocurre con Etxeberria («casa nueva», en euskera) y Echeverría, Echebarria, Etcheverry, etc. También con Otxoa y Ochoa (que significa «lobo», aunque escrito como otsoa), Jauregi y Jáuregui («palacio»), Intxaurrondo e Inchaurrondo («nogal»), Berasategi y Berazategui, Apodaka y Apodaca…

Nombres geográficos (y el legado de personajes históricos).

Debido al gran número de vascos que participaron en las primeras expediciones que llegaron a América desde España, es habitual encontrar su huella en multitud de los nombres que elegían para bautizar zonas o ciudades que encontraban a su paso.

Es lo que hizo Francisco de Ibarra cuando nombró parte del norte de México como Nueva Vizcaya, en honor a la provincia vasca en la que nació. Si bien el nombre y sus límites no se conservan, sí continúa existiendo su capital Durango —en homenaje a otra ciudad vizcaína—, que hoy preside el estado mexicano del mismo nombre.

Escudos Durango y Vizcaya

FUENTE DE LA IMAGEN – WIKIPEDIA. El escudo del Durango mexicano (izquierda) es muy similar al que la Vizcaya vasca tenía hasta finales del siglo XX.

Ibarra, en Ecuador, fue fundada por orden del vasco Miguel de Ibarra y Mallea, y comparte nombre con otra Ibarra en el País Vasco. Otros nombres se perdieron como el de Nuevo Bilbao en Chile, que en el siglo XIX pasó a llamarse Constitución pero que aún conserva en su escudo el de la ciudad vasca sede del Museo Guggenheim.

Y aunque no le dejó un nombre vasco, solo un dato sirve para comprender la enorme influencia de aquel pueblo en Argentina: la segunda fundación de Buenos Aires en 1580 —bautizada entonces como Ciudad de Trinidad— corrió a cargo del vasco Juan de Garay.

Los mexicanos también encuentran vascos clave en su historia si pasean por el Ángel de la Independencia, donde reposan los restos del general navarro Francisco Xavier Mina que luchó junto a los insurgentes frente a España. Otros héroes nacionales como Juan Aldama, Ignacio Allende o Mariano Abasolo también provenían de familias vascas aunque ya nacieron en Nueva España.

Es el mismo caso que el de Agustín de Iturbide, hijo de vasco y primer emperador de México que, según historiadores, se definía sin embargo como «vasco de cuatro costados». Él fue quien adoptó la bandera tricolor del primer gobierno mexicano con el verde, blanco y rojo vigentes en la actualidad, así como el águila sobre el nopal en el escudo.

Iturbide

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Agustín de Iturbide se definía como «vasco de cuatro costados».

Pero el más destacado de los herederos de vascos en la independencia de América fue sin lugar a dudas Simón Bolívar, descendiente de quinta generación de un vizcaíno vecino del municipio de Ziortza-Bolibar que migró a Venezuela a finales del siglo XVI. En su juventud, el propio Libertador viajó a Euskadi para reencontrarse con sus raíces antes de convertirse en la figura clave de la independencia de varias naciones americanas.

También en el ámbito cultural encontramos influencias vascas. Sor Juana Inés de la Cruz, una de las más importantes figuras literarias de Nueva España, era hija de un guipuzcoano e incluso intercaló en algunas de sus obras referencias al País Vasco y varios versos en euskera.

Frontones

Antes de que el fútbol y el béisbol se convirtieran en deportes de masas en muchos países americanos, la pelota vasca ya atraía a multitudes a los frontones donde se practica desde hace siglos en sus diferentes modalidades.

Este deporte traído por los migrantes —y el negocio de las apuestas que lo acompañaba— levantaba auténtico furor en el continente, hasta donde viajaban algunos de los mejores pelotaris (jugadores de pelota) vascos para protagonizar giras multitudinarias.

Si en México o EE.UU. el deporte rey en el frontón era el jai-alai o cesta punta —jugada con una cesta de mimbre—, en Argentina la modalidad que continúa arrasando es la paleta y en trinquetes de canchas cerradas (con paredes en ambos laterales, al contrario que la mayoría de frontones de Euskadi que solo tienen pared izquierda).

Fronton

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES. Los frontones vascos se popularizaron en varios países para acoger distintas modalidades de juego de pelota.

«En Argentina, el juego de pelota es todo un juego nacional en alguna de sus modalidades. En prácticamente todos los pueblos hay frontones donde siempre se jugó y se sigue practicando mucho. Es un legado muy tangible de los vascos en nuestro día a día», le dice a BBC Mundo Pablo Ubierna, historiador vascoargentino.

Solo en Ciudad de México llegaron a construirse al menos cinco grandes frontones, algunos de ellos inaugurados por el presidente de la época, Porfirio Díaz. Incluso el revolucionario Pancho Villa era tan aficionado que mandó construir un frontón en la hacienda en la que se acabó retirando en el norte del país.

Pero la llegada de más deportes, la legalización de las apuestas en otros ámbitos y cambios en las leyes de casinos hizo que los frontones perdieran su esplendor en muchos lugares. El año pasado, por ejemplo, EE.UU. echó el cierre al último del país en Dania Beach, Florida. En 2017, el Frontón México reabrió en la capital tras 20 años de inactividad en un intento por reflotar la tradición.

Villa

FUENTE DE LA IMAGEN – INAH. Pancho Villa, de blanco en el centro, era gran fanático de la pelota vasca.

Gastronomía

La gastronomía vasca, reconocida internacionalmente y con un gran número de estrellas Michelin por metro cuadrado en Euskadi, dejó también su impronta en América.

En el oeste de EE.UU., por ejemplo, se popularizaron los hoteles donde los pastores vascos pasaban los meses de invierno, comiendo todos juntos en largas mesas corridas y, generalmente, con un único plato en el menú que se ponía en el centro de las mesas para compartir.

Una vez que la migración de pastores fue desapareciendo y esos establecimientos se fueron abriendo al público general, este peculiar estilo de organización de los locales se mantuvo hasta nuestros días en lo que se llama «estilo casero» o «estilo familiar» de disfrutar de los restaurantes vascos en EE.UU.

En su oferta actual pueden encontrarse productos tan típicos como las alubias hasta otros que no son especialmente populares en el País Vasco. Es el caso del picón punch, un cóctel muy representativo de la migración vasca en EE.UU. a base de licor de hierbas, agua de soda y granadina que, sin embargo, es un absoluto desconocido en Euskadi.

Bacalao

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El bacalao a la vizcaína sigue presente en la cocina mexicana aunque con una receta diferente de la tradicional vasca.

La cocina vasca también vivió variaciones en México, donde uno de sus platillos clásicos de Navidad es algo tan tradicional en Euskadi como el bacalao a la vizcaína.

Sin embargo, la receta original que llegó al virreinato de lomos de pescado con una salsa de pimiento, tomate y cebolla se mezcló después con otros ingredientes como chiles güeros, almendras, aceitunas o papas para adecuarlo a los gustos mexicanos, quienes lo consumen desmigado.

En países como Chile preparan algunos platos acompañados de una «salsa vasca», aunque en Euskadi no exista tal concepto.

Y en Argentina, amantes declarados de la carne, muchos consideran los restaurantes vascos como únicamente especializados en pescado… aunque de sus cocinas también salen deliciosos pintxos (pequeñas tapas atravesadas por un palillo) y chuletones de buey o vaca.

Pintxos vascos

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. También viajó a América parte de la gastronomía vasca, que tiene en los ‘pintxos’ uno de sus máximos exponentes.

Empresas y actividades económicas

La población migrante vasca realizó diversas actividades económicas en América desde su llegada, aunque en algunos países son recordados por algunas dedicaciones específicas que llevaron a cabo como la de pastores en EE.UU., panaderos en México, lecheros u otras actividades agrícolas en Argentina (donde fueron clave para consolidar aspectos como el uso de la boina en la indumentaria de los trabajadores del campo)…

Es en este concepto de «los vascos lecheros» de Argentina en el que se enmarca el éxito de la empresa láctea La Vascongada, fundada en 1908 por el vascofrancés Pedro Uthurralt. Hasta su quiebra a finales del siglo XX, varias generaciones de argentinos y uruguayos disfrutaron de uno de sus productos más carismáticos: la leche chocolatada Vascolet.

Ya en la actualidad, quizá muchas personas no saben que una de las marcas de cerveza más representativas de México en el resto del mundo tiene ADN vasco. Sí, el grupo fabricante de Corona (o Coronita, en España) fue creado por Braulio Iriarte, un navarro de Elizondo que migró a México siendo muy joven.

Iriarte pasó de trabajar como panadero a tener sus propias tiendas, crear la primera empresa en el país de fabricación de levadura para pan y ser artífice de una de las empresas cerveceras más populares en el mundo.

Gaucho

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Expertos reconocen influencia de parte de la vestimenta tradicional vasca en la de los gauchos argentinos.

Hoy en día, María Asunción Aramburuzabala -una de las herederas del emporio y con abuelo vasco- es la mujer más rica de México, según Forbes. Pero hay más casos de éxito en el país azteca.

Ángel Urraza, un joven vizcaíno llegado poco antes de la Revolución mexicana, prosperó hasta fundar Euzkadi, una compañía de llantas tan emblemáticas para el país que incluso en la película Goldfinger de James Bond se les hace referencia durante una escena ambientada en México.

Centros vascos

En arquitectura, hay numerosas construcciones herencia de la diáspora vasca.

El imponente edificio del colegio de las Vizcaínas en Ciudad de México fue el primer centro educativo laico para mujeres de toda América y el único que ha funcionado de manera ininterrumpida en el país desde que fuera fundado por vascos en 1767.

Pero si hay un lugar que simboliza la presencia de los vascos en el extranjero son las llamadas euskal etxeak o centros vascos, de los que el gobierno vasco tiene contabilizados cerca de 200 en el mundo. De ellos, casi la mitad están en Argentina.

Urkullu en el Laurak Bat

FUENTE DE LA IMAGEN – LAURAK BAT. El ‘lehendakari’ (presidente vasco), Iñigo Urkullu, visitó en 2018 el centro vasco Laurak Bat de Buenos Aires.

Estos centros nacieron inicialmente como lugar de acogida y ayuda mutua entre los vascos que cruzaban el océano hace décadas.

En la actualidad, tratan de mantener viva la identidad social y cultural vasca impartiendo clases de euskera, charlas, conciertos, clases de baile o partidos de pelota, entre muchas otras actividades.

«Pero somos una colectividad que no se ha quedado anclada en lo folclórico sino que está muy comprometida también con las causas políticas», le dice a BBC Mundo Arantxa Anitua, expresidenta del Laurak Bat de Buenos Aires, el centro vasco en activo más antiguo del mundo tras su fundación en 1877.

«Nos sentimos vascos, no franceses o españoles; la sociedad argentina lo entiende perfectamente y tiene una imagen muy valorada de nosotros. Pero aunque somos muy vascos, también somos profundamente argentinos», dice con pasión la actual presidenta de la Federación de Entidades Vasco Argentinas.

Si en Boise —capital del estado de Idaho y considerada epicentro de la diáspora vasca en EE.UU.—, decenas de miles de personas se congregan cada cinco años en un gran festival de cultura vasca organizado en torno a su basque block (barrio vasco) y museo vasco, en la capital argentina es cada año cuando miles toman la Avenida de Mayo para participar en el gran evento «Buenos Aires celebra al País Vasco».

Buenos Aires celebra al Pais Vasco

FUENTE DE LA IMAGEN – BUENOS AIRES CELEBRA AL PAÍS VASCO. Miles de personas participan en el festival anual de Buenos Aires para celebrar al País Vasco.

«Una vez me llamaron de la escuela de mi hijo para preguntarme si yo no era abogada, porque él había dicho que yo trabajaba ‘de vasca’, por eso de que es algo que menciono a todas horas», bromea Anitua.

Para ella, frente a otras nacionalidades presentes en Argentina que «se van diluyendo», el fuerte compromiso de sus componentes hace que la colectividad vasca en el país tenga el relevo generacional asegurado.

Este artículo es parte del Hay Festival Querétaro, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza del 1 al 4 de septiembre de 2022.

Imagen de portada: Buenos Aires; Argentina. Día de las colectividades.

FUENTE RESPONSABLE: Marcos González Díaz; HayFestivalQuerétaro@BBC Mundo. 29 de agosto 2022.

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