Seguiré con bastante retraso.

Recuerdo que la VII parte del cuento corto al que denomine “Misterio en Giverny”; lo escribí el 7 de agosto de 2020, un día antes de que mi hermana fuera internada de urgencia, por una enfermedad degenerativa y agresiva, en la que luego de acompañarla por 45 días junto a sus hijos, falleció no por su enfermedad de base, sino por COVID19. 

No voy a justificarme con ello; pero debo decir que en la vida se presentan prioridades, que necesitan de toda nuestra atención como así de nuestro tiempo.

Es por ello, que esta entrada será la copia de aquella última, para permitirle al lector tener una guía sobre el contenido-núcleo del cuento, que espero finalizar en breve término. Muchas gracias y mis disculpas a todas/os.

Misterio en Giverny – VII parte 

Ya era noche avanzada en La Capucine; casi las once. Jean Claude, estaba realmente pasado de copas, por más que hubiera terminado su plato principal. Se daba lo que suponía Richard, el joven artista parisino, no era propiamente un noctámbulo, solo un “niño bien” acomodado y que se codeaba con la aristocracia.

-Dime, Jean Claude; vamos por el postre?

-Buehhh….pide la carta, vemos que tenemos…-

-Diviso Richard a Elizee, y la llamo, por favor…ven.-

-Sí caballero…-

-Nos traes la carta, queremos un postre-

-Aquí tiene, me llama cuando sepan que pedir.-

-Gracias Elizee…-

Ohhh…mira Jean Claude;tenemos Macarons, Mont-Blanc, Tarte Tatin y  Gâteau Saint Honoré…que deseas pedir para ti?

– Para mi Richard, una Tarte Tatin…-

– Bien Elizee, por favor nos traes una Tarte Tatin y una Gâteau Saint Honoré?-

-Enseguida, respondió Elizee.-

Mientras tanto…Richard volvió a su papel muy bien actuado, de aquel que sabe bien cómo orientar una conversación trivial, para sacar provechosa información para sí mismo en esa cena, preámbulo de una amistad en ciernes y aprovechando la credulidad de Jean Claude y el olor etílico que era evidente.

-Jean Claude dime; hay obras de arte importantes en la Villa del Mediterráneo que fuera de los Rothschild, o son meras réplicas.-

– No…creo que quien se ha pasado con la cerveza; eres tú Richard, le respondió Jean Claude, agregando puedes maravillarte con obras de Bouguereau del siglo dieciocho, tales como “Dante y Virgilio” o “El Nacimiento de Venus”. Además prosiguió encuentras obras de Cabanel, el danés Bendz y los más famosos lienzos de Pierre-Auguste Cot. Además hay tantas pero tantas maravillas, que sería imposible describirlas en una sola velada.-

-Qué genial…no me imaginaba que tuviera tanto para ver. Ahora dime, quizás haya dejado en tu atelier, algún recuerdo el gran Rodin?-

– No, la verdad que no he visto nada y si lo hay, no lo he visto. Sí puedo decirte que desde la ventana, tienes una hermosa vista de las distintas tonalidades de verde, que hasta te producen verdadera paz.-

-Alizee llegó con los postres, y dejó delicadamente en la mesa.-

-Ohhh…Richard; debo decirte que me tendrás acompañar a casa…porque no me veo demasiado bien…bah…es lo que creo…dijo Jean Clause soltando una risotada.-

-Haciéndose el sorprendido; pero en realidad era lo que deseaba que le pidiera, Richard le respondió -es lo de menos que puedo hacer por ti, compañero.-

-Y prosiguió “Lo que lamento Jean Claude, que en tu estado no podrás conocer a Babette.”-

-No hay problemas; Richard. Será la próxima vez, ni siquiera estoy para pararme…uhhh…que me han pegado fuerte estas deliciosas cervezas, dijo Jean Claude, tratando de incorporarse.-

-¿Qué haces Jean Claude?; espera. No hemos terminado los postres y además debemos pedir y pagar la cuenta…o crees que aquí nos regalan la cena, por no ser de aquí o por lo simpáticos que somos…haciéndole un guiño socarrón.-

Terminaron con los típicos postres franceses; y fue el momento en que Jean Claude llamó a Elizee, pidiéndole la cuenta, lo que ella hizo y luego le entregó.

-Dime Richard; ya que no veo muy bien, cuanto es la cuenta.-

-Si que estas realmente mal; amigo. Son 48 euros y piensa en la propina por la magnífica atención de la muchacha.-

-Desde ya; Richard. Jamás he sido un miserable. Toma 55 euros, págalo tú por favor.-

Richard llamó a Elizee y le pagó junto con la propina. La muchacha encantada, le agradeció y les dijo que siempre, serían bien recibidos en el lugar, invitándolos a volver.

Richard se acercó a Jean Claude y lo ayudó a incorporarse. Con alguna dificultad, Jean Claude como todo aquella persona pasada de alcohol, se puso tenso y recto al caminar, lo que produjo la risa de Richard, quien le dijo;

-Pareces un muñeco a cuerda; Jean Claude, por la forma en que caminas.-

Ambos jóvenes rieron con ganas y marcharon abrazados, por esas calles obscuras, ya que la arboleda era como un telón que escondía las luces del alumbrado público.

Mientras caminaban; hablaban de sus planes de los próximos días, y ahí fue que Jean Claude le comentó a Richard, que la semana de la próxima semana, más precisamente se iría todo el día, a Les Andelys a casi 20 kilómetros del pueblo, especialmente para visitar el emblemático Castillo Cháteu-Gaillard.

-Richard; le preguntó qué lo motivaba a visitar el Castillo.-

-Jean Claude; le respondió: sabes, me interesa hacer unos bocetos del entorno en donde se encuentra enclavado, entre dos barrios de antaño de la ciudad de Les Andelys, siendo uno de los parajes más destacados del Valle del Sena.-

Arribaron a la casa de Jean Claude y Richard se ofreció a ayudarlo a subir, lo que el otro joven agradeció. Subieron por la escalera de madera y mientras ello ocurría, la mirada aviesa de Richard, no se perdía detalle del lugar y de cada rincón.

Tanto en la planta baja; como en el primer piso Richard observó los pisos antiguos de madera, que generalmente poseían una pequeña cámara de aire por debajo, de no más de diez centímetros, que actuaban como ventilación y para refrescar los distintos ambientes, cuando los veranos eran terriblemente tórridos.

La mirada de Richard, era parecida a una máquina fotográfica ya que su memoria visual no había perdido de guardar como en un pendrive, todo aquello de interés que Jean Claude confiadamente le había comentado, con una amplia variedad de detalles. Por eso, ahora conocía sobradamente qué lugar habitaba Jean Claude.

Jean Claude en su estado; al llegar le pidió ayuda para acostarse en su cama y Richard accedió amablemente, sacándole los zapatos y recostandose en su cama. Luego de saludarlo con una palmada en el hombro, se retiró de la casa.

Continuará

¿Demasiados interrogantes? – Final…no lo creo.

15 cambios que nos hicieron humanos

SCIENCE PHOTO LIBRARY

Los humanos somos probablemente la especie más rara que jamás ha existido.

Tenemos cerebros extravagantemente grandes que nos permiten construir complicados artefactos, entender conceptos abstractos y comunicarnos usando el lenguaje.

También somos casi lampiños, tenemos mandíbulas débiles y nos cuesta dar a luz. ¿Cómo evolucionó una criatura tan estrafalaria?

1 – Vivir en grupo

Monos

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Hace 60-30 millones de años

Los primeros primates, el grupo que incluye a monos y humanos, evolucionaron poco después de la desaparición de los dinosaurios.

Muchos comenzaron rápidamente a vivir en grupos. Eso supuso que cada animal debía moverse en una compleja red de amistades, jerarquías y rivalidades.

Así que vivir en grupos puede haber impulsado un aumento sostenido de la capacidad intelectual.

2- Más sangre al cerebro

Arteria carótida

FUENTE DE LA IMAGEN,

HENRY GRAY WIKIMEDIA COMMONS

Hace 15-10 millones de años

Humanos, chimpancés y gorilas descienden todos de una especie desconocida de homínido extinguida.

En este ancestro, un gen llamado RNF213 comenzó a evolucionar rápidamente.

Esto puede haber estimulado el flujo de sangre hacia el cerebro al ensanchar la arteria carótida.

En humanos, las mutaciones de RNF213 causan la enfermedad de Moyamoya, en la que la arteria es demasiado estrecha, una condición que conduce al deterioro de la capacidad cerebral por falta de irrigación.

3 – La división de los primates: primeros cambios de genes

Chimpancé

SPL

Hace 13-7 millones de años

Nuestros ancestros se separaron de sus parientes parecidos a los chimpancés hace unos 7 millones de años.

En un principio, tendrían una apariencia similar. Pero dentro de sus células, el cambio ya estaba en marcha.

Después de la división, los genes ASPM y ARHGAP11B empezaron a mutar, así como un segmento del genoma humano denominado región HAR1.

No está claro que provocó estas modificaciones, pero HAR1 y ARHGAP11B están involucrados en el crecimiento del córtex cerebral.

4 – Subidón de azúcar: energía para el cerebro

Cerebro

FUENTE DE LA IMAGEN,

HENRY GRAY WIKIMEDIA COMMONS

Hace menos de 7 millones de años

Después de que la línea evolutiva humana se separó de la línea de los chimpancés, dos genes mutan.

SLC2A1 y SLC2A4 forman proteínas que transportan glucosa dentro y fuera de las células.

Las modificaciones pueden haber desviado la glucosa de los músculos hacia el cerebro de aquellos homínidos primitivos, y es posible que esta glucosa los haya estimulado y permitido que crecieran los cerebros.

5 – Las manos más hábiles

Mano

HENRY GRAY WIKIMEDIA COMMONS

Hace menos de 7 millones de años

Nuestras manos son inusualmente hábiles y nos permiten hacer bellas herramientas de piedra o escribir palabras.

Eso puede deberse en parte a un fragmento de ADN llamado HACNS1, que ha evolucionado rápidamente desde que nuestros ancestros se dividieron de los ancestros de los chimpancés.

No sabemos qué hace HACNS1, pero se activa cuando se desarrollan nuestros brazos y manos.

6 – Mandíbulas débiles: más lugar para el cerebro

Mandíbula

HENRY GRAY WIKIMEDIA COMMONS

Hace 5,3 – 2,4 millones de años

En comparación con otros primates, los humanos no pueden morder con demasiada fuerza porque tienen músculos delgados en la mandíbula.

Esto parece deberse fundamentalmente a una mutación del gen MYH16, que controla la producción de tejido muscular.

Este cambio ocurrió hace entre 5,3 y 2,4 millones de años. Las mandíbulas más pequeñas pueden liberar espacio para que crezca el cerebro.

Los puñetazos marcaron la evolución del rostro masculino

Una nueva teoría sugiere que nuestros ancestros masculinos desarrollaron rasgos faciales musculosos y robustos como defensa ante los golpes de puños.

Los huesos que se quiebran más habitualmente por peleas con trompadas –las mandíbulas, la nariz– también se fortalecieron en la evolución de los primeros homínidos.

Y estos son, además, los huesos que muestran más diferencias entre hombres y mujeres.

SPL

El hueso de la mandíbula, que suele romperse en las peleas a puños, estaba naturalmente reforzada en algunos de nuestros ancestros evolutivos.

El estudio, publicado en la revista especializada Biological Reviews, sostiene que estos refuerzos se desarrollaron en medio de las peleas por compañeras femeninas y recursos, sugiriendo que la violencia impulsó cambios evolutivos clave.

Los registros fósiles muestran que los australopitecos, los predecesores inmediatos del género humano Homo, tenían estructuras faciales impresionantemente robustas.

Por muchos años, esta fuerza extra fue vista como una adaptación a una dieta dura que incluía nueces, semillas y hierbas.

CICERO MORAES

Reconstrucción del rostro de un homínido Paranthropus boisei.

Pero hallazgos más recientes, que examinan los patrones de deterioro y los isótopos de carbono en dientes de australopitecos, han sembrado dudas sobre la hipótesis de la alimentación.

“De hecho, el (australopithecus) boisei, el “hombre cascanueces”, probablemente comía frutas”, dijo David Carrier, biólogo evolutivo de la Universidad de Utah, EE.UU., y autor principal del nuevo estudio.

Armadura masculina

En lugar de la dieta, Carrier y el médico Michael Morgan proponen que la competencia violenta provocó el desarrollo de estas fortificaciones faciales, lo que los científicos llaman la “hipótesis del refuerzo protector”.

AP FRANK FRANKLIN II

En un estudio anterior, Carrier sugirió que las peleas a golpes, como las del boxeo, marcaron la evolución de la mano humana.

En apoyo de su propuesta, Carrier y Morgan ofrecen datos de peleas de humanos modernos. Varios estudios de salas de emergencias de hospitales, incluyendo uno del Hospital Real de Bristol, muestran que los rostros son particularmente vulnerables a las lesiones violentas.

“Las mandíbulas son los huesos que se rompen con más frecuencia – y ahora no es el fin del mundo, porque tenemos cirujanos, tenemos medicina moderna”, explicó Carrier.

“Pero hace cuatro millones de años, si te quebraste la mandíbula, probablemente era una lesión fatal. No podrías masticar alimentos… Morirías de hambre”.

Las mandíbulas, mejillas y estructuras de ojos y nariz que más comúnmente sufren en las peleas de puños modernos son también las más protegidas por los cambios evolutivos observados en los australopitecos.

Es más, estos son los huesos que muestran más diferencias entre hombres y mujeres, tanto como entre nuestros antepasados.

Según señala Carrier, así es como uno esperaría que evolucionara una armadura defensiva.

“En humanos y en grandes simios en general… Es más probable que los machos sean los que se metan en peleas y también son los machos los que probablemente se lesionen”, le explicó Carrier a la BBC.

Violencia o paz

Un dato interesante es que los descendientes evolutivos de los australopitecos –incluyendo los humanos– han demostrado cada vez menos refuerzos faciales.

Y esto coincide, de acuerdo con Carrier, con una menor necesidad de protección.

“Nuestros brazos y parte superior del cuerpo no son ni de cerca tan fuertes como eran los de los australopitecos”, dijo Carrier.

“Hay una correlación temporal”.

La idea de la “fortificación” facial se basa en una observación anterior de Carrier y Morgan que sugería que los homínidos primitivos fueron los primeros en desarrollar una mano capaz de formar un puño, y por consiguiente, de lanzar un puñetazo.

Aquel primer trabajo suscitó críticas de otros investigadores, y Carrier supone que esta nueva contribución también será controversial.

Tal como apunta, el debate sobre el rol de la violencia en la evolución humana no es nuevo.

“(Nuestro estudio) apunta a este debate sobre si nuestro pasado fue violento o pacífico”, le dijo Carrier a la BBC.

“Esa es una discusión que se mantiene desde hace mucho tiempo”.

OTHER

“El registro histórico es desde hace un corto tiempo atrás, el registro arqueológico se remonta unas decenas de miles de años más… Pero la anatomía tiene indicios de qué selección era importante, qué comportamientos eran importantes y así nos da información sobre el pasado muy lejano”.

7 – Dieta variada: carne en el menú

Nuestros ancestros primates más antiguos comían principalmente fruta, pero especies posteriores como el Australopithecus ampliaron su gusto.

Además de alimentarse con una variedad más grande de plantas, como las hierbas, parece que comieron mucha más carne e incluso que la troceaban con herramientas de piedra.

Más carne supuso más calorías y menos tiempo de masticación.

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Hace 3,5 – 1,8 millones de años

8 – Pelados: no más vello corporal

Los humanos son primates casi lampiños. Nadie sabe por qué, pero ocurrió hace entre 3 y 4 millones de años.

Fue entonces cuando evolucionaron las ladillas, que solo pudieron infectar el pubis cuando el resto del pelo había desaparecido.

Expuesta al sol, la piel se oscureció. A partir de entonces, todos nuestros ancestros fueron negros, hasta que algunos humanos modernos dejaron los trópicos.

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Hace 3,3 millones de años

9 – Conexiones: un gen de inteligencia

WIKIMEDIA COMMONS

Hace 3,2 – 2,5 millones de años

Un gen llamado SRGAP2 fue duplicado tres veces.

Como resultado, nuestros ancestros tuvieron varias copias, algunas de las cuales podrían haber evolucionado libremente.

Una de las copias mutadas resultó ser mejor que la original.

Es probable que haya provocado que las células del cerebro modelaran más prolongaciones, permitiéndoles formar más conexiones.

Identifican partes del cerebro que nos hace humanos

SPL

Está en la parte delantera del cerebro, justo por encima de las cejas.

Allí identificaron científicos de la Universidad de Oxford en Reino Unido una región del cerebro humano única, que no aparece en el cerebro de nuestros parientes más cercanos, los monos.

Los investigadores de la universidad británica compararon para su estudio tomografías cerebrales de 25 humanos y 25 macacos y observaron un área específica –generalmente relacionada con los procesos de toma de decisiones, la capacidad de hacer varias tareas de forma simultánea y de anticipar estrategias– que no está presente en los cerebros de los monos analizados.

FRANZ XAVER NEUBERT

En esta imagen se puede ver, marcada con el color rojo oscuro, la zona del lóbulo frontal identificada por los científicos.

“Encontramos un área en el cerebro humano que está bastante adelante, justo por encima de las cejas, que no coincidía con ninguna región del cerebro del mono, que parecía en el cerebro humano bastante distintiva y muy distinta de todas las regiones en el cerebro del mono”, explica a BBC Mundo Franz-Xaver Neubert, experto en psicología experimental y autor del estudio publicado en la revista especializada Neuron.

Y precisamente esta zona, según creen los científicos, está involucrada con algunos de los rasgos que nos hacen únicos como humanos.

“Toda clase de funciones se han atribuido a esta región, pero en general creo que la gente tiende a pensar que puede estar involucrada en lo que algunos llaman multitarea (o la capacidad de hacer varias cosas a la vez)”, dice Neubert.

También está relacionada con la capacidad de planificar, o de anticiparse a los acontecimientos, algo que nos permite “tener en mente estrategias que no estás usando en el momento pero que puedes usar más tarde”.

“Enormes similitudes”

Sin embargo, otro de los hallazgos de este estudio no se basa en lo que nos diferencia sino en lo que nos une.

“Una de las cosas sorprendentes es que encontramos enormes similitudes en la organización de estas áreas en el cerebro humano –especialmente en las áreas que pensamos que están involucradas en el lenguaje y la flexibilidad cognitiva– y en el de los monos”, dice Neubert.

Imagen gráfica que compara un cerebro humano y otro de mono

FRANZ XAVER NEUBERT

Imagen gráfica de las zonas del cerebro comparadas entre humanos y monos.

En su trabajo, los científicos identificaron y analizaron 12 subregiones de la parte frontal del cerebro y sus patrones de conectividad con otras zonas, que identificaron como huellas.

Luego las buscaron en el cerebro del mono, y así encontraron las similitudes que se ven, marcadas con colores, en la imagen de más arriba. El cerebro del extremo izquierdo es humano, el de abajo es de mono.

De las 12 subregiones, 11 eran muy similares en las dos especies.

Cerebro humano

FRANZ XAVER NEUBERT

Los científicos analizaron la corteza cerebral prefrontal.

“Una cosa interesante es que la gente puede pensar que el lenguaje es una habilidad exclusivamente humana, por lo tanto debe estar apoyada en áreas y conexiones que son exclusivamente humanas”, explica el investigador.

“Estos resultados sugieren que ese no es el caso, que quizás las regiones que están involucradas en el lenguaje en humanos hacen algo diferente en los monos, incluso aunque ellos no tienen la habilidad del lenguaje”.

Por lo tanto, dice Neubert, aunque se podría pensar que estas zonas del lenguaje y la flexibilidad cognitiva –que es la capacidad de cambiar de forma dinámica entre una tarea y otra– son un desarrollo absolutamente nuevo en los humanos, según estos resultados no lo son.

“Pueden basarse en un aparato más antiguo”, precisa el experto en conversación con BBC Mundo.

La corteza cerebral prefrontal, que es la zona cerebral analizada en este estudio, está involucrada en los aspectos cognitivos y del lenguaje más complejos, y sólo está presente en humanos y otros primates.

Algunas de sus partes están relacionadas con desórdenes psiquiátricos, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la adicción a las drogas y los comportamientos compulsivos.

Por eso, dice Neubert, entender mejor sus conexiones puede ser relevante para encontrar mejores formas de tratarlos.

10 – Cerebros más grandes: primates pensantes

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Hace 2,8 millones de años

Los humanos modernos pertenecen a un grupo o género de animales conocido como Homo.

El fósil de Homo más antiguo conocido fue hallado en Etiopía y tiene 2,8 millones de años.

La primera especie fue probablemente Homo habilis, aunque este supuesto ha sido disputado.

En comparación con sus ancestros, estos nuevos homínidos tenían cerebros mucho más grandes.

11 – Parto complicado: una cabeza muy grande

Para los humanos, el parto es difícil y peligroso.

A diferencia de otros primates, las madres casi siempre necesitan ayuda.

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Hace 2,5 millones – 200.000 años

Esto es porque caminar en dos piernas supone un canal pélvico más estrecho para el paso de un bebé humano, cuya cabeza ha crecido en relación a sus ancestros.

Para compensar el parto dificultoso, los bebés nacen más pequeños e indefensos.

12 – Control del fuego

Nadie sabe cuándo nuestros ancestros aprendieron a controlar el fuego.

La prueba directa más antigua proviene de la Cueva Wonderwerk, en Sudáfrica, que contiene cenizas y huesos quemados de hace 1 millón de años.

Pero hay evidencias de que los homínidos procesaban los alimentos incluso antes y de que eso podía incluir cocinar con fuego.

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¿Hace 1 millón de años?

 

13 – El don de la charla

HENRY GRAY WIKIMEDIA COMMONS

Hace 1,6 millones – 600.000

Todos los grandes homínidos tienen sacos de aire en sus tractos vocales que les permiten lanzar fuertes bramidos.

Pero los humanos no, porque esos sacos de aire hacen que sea imposible producir diferentes sonidos vocales.

Nuestros ancestros los perdieron aparentemente antes de que nos bifurca ramos de nuestros primos Neandertales, lo que sugiere que ellos también podían hablar.

14 – Un gen para el lenguaje

SPL

Hace 500.000 años

Algunas personas tienen una mutación en un gen llamado FOXP2.

Como resultado, les cuesta entender gramática y pronunciar palabras.

Eso sugiere que FOXP2 es crucial para aprender y usar el lenguaje.

El gen moderno se desarrolló en el ancestro común de los humanos y los Neandertales: el FOXP2 neandertal es igual al nuestro.

De qué hablaron los humanos, cuando empezaron a hablar

CHRIS TEMPLETON

Los investigadores dividieron a 184 estudiantes en cinco grupos y cada uno recibió instrucciones diferentes para aprender a fabricar la primera herramienta de la que se tiene evidencia.

Si hay algo que nos distingue de los animales es nuestra capacidad para comunicarnos a través del lenguaje.

Pero en qué punto de la evolución humana se desarrolló esta esta habilidad y por qué es un tema de intenso debate.

Ahora, un estudio de un equipo internacional de investigadores sugiere que las primeras conversaciones entre seres humanos tuvieron lugar entre 1,8 y 2,5 millones de años atrás, cuando los humanos empezaron a fabricar las primeras herramientas.

Estos primeros intercambios verbales, dice el estudio, habrían facilitado a nuestros ancestros la transmisión del conocimiento sobre cómo fabricar estas herramientas de piedra para cortar la carne de los animales.

“Si alguien está tratando de aprender una destreza nueva que requiere mucha sutileza, ayuda tener un maestro que te corrija”, señala el psicólogo Thomas Morgan de la Universidad de California, Estados Unidos, autor principal del estudio publicado en la revista Nature Communications.

“Uno aprende mucho más rápido cuando alguien te dice qué tienes que hacer”, añade.

¿Cómo eran entonces estos primeros diálogos?

Herramienta

WIKIPEDIA

La herramienta de tradición Olduvayense fue utilizada por cerca de 700.000 años.

“Lo más importante que alguien que enseña le tiene que decir a quien aprende son cosas como dónde golpear”, le dice a BBC Mundo Natalie Uomini, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania.

“Hay un lugar específico en la roca donde tienes que golpear, a un ángulo de 70º”.

Mientras que las otras cosas se pueden aprender por imitación, “el concepto de ángulo es muy difícil de explicar sin recurrir al lenguaje”, explica Uomini.

“También palabras como ‘si’ o ‘no’ habrían resultado importantes”, agrega la investigadora.

¿El huevo o la gallina?

Para llegar a esta conclusión, los investigadores dividieron a 184 estudiantes en cinco grupos, y en cada uno de ellos se implementaron distintas formas de aprender a crear la herramienta.

Algunos incluían el uso de comunicación verbal mientras que en otros solo se permitían los gestos o imitar las acciones del otro.

Así, notaron que los grupos que usaban el lenguaje producían un mayor volumen de herramientas, en menos tiempo y desperdiciando menos material.

En opinión de los investigadores, el experimento muestra que el lenguaje ayuda a crear las herramientas.

Es evidente que no se puede probar si de hecho esto fue lo que dio origen al lenguaje, señala Uomini.

“Nunca sabremos lo que ocurrió en el pasado, pero esto es simplemente un elemento que apunta a que el lenguaje estuvo involucrado y de alguna manera conectado con el origen de la fabricación de herramientas”, dice.

La evolución de las herramientas y el lenguaje van de la mano, dicen los investigadores.

CHRIS TEMPLETON

La evolución de las herramientas y el lenguaje van de la mano, dicen los investigadores.

Basándose en el estudio, los investigadores creen que este forma primitiva de lenguaje o protolenguaje comenzó a evolucionar lentamente hace 1,7 millones de años, cuando se produjo un cambio en el tipo de herramientas producidas por el hombre.

La evolución de ambos (herramientas y lenguaje) está interconectada, aunque resulta imposible saber qué evolucionó primero o cuál de los dos fue el motor.

Por otra parte, cabe preguntarse cómo podemos determinar el origen del lenguaje en un experimento llevado a cabo con personas que, aunque no puedan hablar como parte del estudio, sí tienen un lenguaje.

Obviamente, no es posible encontrar hombres prehistóricos para hacer el estudio.

“Sería interesante estudiar este proceso en gente de distintas culturas para ver si existen diferencias o en chimpancés, y comparar los resultados”, dice Uomini.

“Pero nuestro experimento muestra que el lenguaje es lo que marca una diferencia. Y tiene que ver más con la actividad en sí que con la gente que la hace”, concluye la investigadora.

El lenguaje humano “se originó en África”

Un estudio sobre las lenguas que se hablan en todo el mundo revela que todas provienen de un lenguaje común que surgió en África.

Con anterioridad, investigaciones genéticas han demostrado que el primer humano se originó en ese continente hace 50.000 años.

Y la nueva investigación encontró que el primer lenguaje también surgió allí.

Luego los idiomas modernos evolucionaron a partir de ese primer, único lenguaje, como resultado de la migración de las poblaciones.

O por lo menos esa es la conclusión del doctor Quentin Atkinson, del Departamento de Psicología de la Universidad de Auckland, Nueva Zelandia, cuya investigación aparece publicada en la revista Science.

SPL

Las lenguas de África usan el mayor número de fonemas.

 

Patrón genético

El científico se interesó en el estudio del origen del lenguaje cuando trabajaba en un proyecto de genética e historia humana.

Las investigaciones de genética humana revelan que la principal evidencia de que el ser humano se originó en África es que la diversidad genética es mayor en África y se reduce a medida que las poblaciones se alejan de ese continente.

“Pensé que sería interesante analizar si los patrones del lenguaje humano, y su diversidad de sonidos alrededor del mundo, seguían un patrón similar” le dijo el doctor Atkinson a la BBC.

El investigador estudió los fonemas -las unidades de sonido que se usan para diferenciar distintas palabras en los idiomas- de 504 de las lenguas que el ser humano habla hoy en día.

Descubrió que todos los fonemas que se usan en todos los idiomas tienen el llamado “efecto fundador” que se ve en la genética de poblaciones.

Es decir, cuando una población pequeña se desprende de una población original grande para colonizar nuevos territorios, lleva consigo un subgrupo de la población original.

El científico descubrió que el lenguaje también tenía un efecto fundador: los dialectos que contienen más fonemas se hablan en África y los que contienen el menor número de fonemas se hablan en América del Sur y en las islas tropicales del océano Pacífico.

“Si nuestras lenguas pueden trazarse hasta África y el lenguaje es un marcador del linaje cultural, esto significa que todos somos una familia tanto en el sentido cultural como en el sentido genético” explicó el investigador.

“Creo que esto es algo extraordinario”, agregó.

Según el investigador, las regiones del mundo que fueron colonizadas más recientemente -y que tienen menos pobladores- tienen también menos fonemas en sus dialectos.

Pero las áreas que fueron colonizadas por el humano hace miles de años, como el África subsahariana, todavía siguen usando el mayor número de fonemas en el mundo.

Por ejemplo, dice el estudio, algunas de las lenguas africanas tienen más de 100 fonemas. Las hawaianas -al final de la ruta de migración desde África- tienen sólo 13.

Y el idioma inglés tiene 45 fonemas.

El investigador subraya que esta reducción en el número de fonemas usados no puede explicarse por los cambios demográficos o por algún factor local.

Pero sí muestra que existen mecanismos paralelos que fueron gradual y lentamente formando tanto la diversidad genética como la lingüística del ser humano.

Evidencia “clara”

Clase de inglés

El estudio analizó 504 lenguas que se hablan hoy en día.

Hasta ahora la mayoría de las teorías sobre el origen del lenguaje humano se basan en la correspondencia de sonidos similares entre los distintas familias de dialectos y lenguas.

Por ejemplo: agua se dice water en inglés y wasser en alemán, y eso puede indicar un ancestro común.

Pero este proceso, como dice el doctor Atkinson, sólo puede remontarse hasta determinada época -unos miles de años- porque después las palabras empiezan a cambiar tanto que es imposible definir qué está relacionado con qué.

“Por eso decidí que en lugar de tratar de reconstruir detalladamente cada cambio de sonido en una palabra, miré el patrón estadístico más amplio del número de sonidos usados en las lenguas de todo el mundo”.

“Y allí encontré la evidencia del origen del lenguaje en África”, afirmó Atkinson.

Ésta, por supuesto, es una teoría más sobre el origen del lenguaje humano, un campo de investigación que sigue siendo motivo de acalorados debates.

Pero tal como señala el investigador, “es la primera vez que se observa un patrón tan claro, y tan consistente con el patrón genético, sobre la evolución del lenguaje”.

“Pero como todo en la ciencia -agrega- siempre existe la posibilidad de refutar”.

15 – Saliva reforzada para comer carbohidratos

La saliva contiene una enzima llamada amilasa, fabricada por el gen AMY1, que digiere el almidón.

Los humanos modernos cuyos ancestros fueron agricultores tienen más copias AMY1 que aquellos cuyos ancestros siguieron siendo cazadores recolectores.

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Este refuerzo digestivo puede haber ayudado para dar inicio a los cultivos, los poblados y las sociedades modernas.

FUENTE: BBC News Ciencia

  • Jonathan Webb
  • BBC
  • Melissa Hogenboom
  • BBC Earth
  • Paul Rincon
  • Editor de Ciencia de BBC News

¿Demasiados interrogantes? – VIII Parte

¿Por qué somos la única especie humana que todavía está viva?

Cráneos humanos

SPL

Aparte de la nuestra, no quedan especies de homínidos en la Tierra.

Hace dos millones de años en África, numerosas especies de aspecto humano deambulaban por el planeta. Algunas eran parecidas, otras muy particulares.

La última de estas especies se descubrió en septiembre del 2015, en Sudáfrica. Se cree que los cientos de huesos encontrados pertenecen a una nueva especie, conocida como Homo naledi.

Homo luzonensis: descubren una nueva especie humana en la isla de Luzón en Filipinas.

Como esta, puede haber más especies extintas de homínidos esperando ser descubiertas.

AFP

Los investigadores hallaron restos dentales y huesos del pie y de la mano de al menos tres individuos.

Tenemos una nueva incorporación a nuestra gran familia: una extinguida especie humana que vivió hace miles de años en Filipinas.

Se conoce como Homo luzonensis, en reconocimiento al lugar donde fue descubierta: la isla más grande del país, Luzón.

Su descubrimiento es fruto del trabajo de un equipo multidisciplinar de científicos y los detalles aparecieron publicados  en la revista Nature.

Sus características físicas resultan de una mezcla de rasgos de ancestros humanos muy antiguos y de humanos más recientes.

Eso puede significar que grupos de humanos primitivos abandonaron África y llegaron hasta el sudeste asiático, algo que antes no se consideraba posible.

El hallazgo sugiere además que la evolución de los humanos en esa región debió ser un asunto altamente complicado, con tres o más especies humanas coincidiendo en la misma época en la que llegaron nuestros ancestros directos, los Homo sapiens.

Cueva Callao

Los nuevos especímenes fueron descubiertos en la cueva Callao, en el norte de Luzón, y su existencia se remonta a entre unos 67.000 y 50.000 años atrás.

Consisten en 13 restos: dientes y huesos de la mano y del pie, así como parte de un fémur, que pertenecen al menos a tres individuos. Fueron recuperados en excavaciones que se realizan en la cueva desde 2007.

REUTERS

Los investigadores hallaron 13 elementos de la nueva especie.

Infografía

Homo luzonensis

El Homo luzonensis tiene algunas similitudes físicas con humanos recientes, pero en otros rasgos se asemeja a los australopithecines, criaturas similares a los primates que caminaban sobre dos patas y que vivieron en África entre dos a cuatro millones de años atrás.

Si especies del tipo Australopithecus fueron capaces de llegar al sudeste asiático, esto cambia nuestras ideas previas sobre quiénes, de nuestros familiares, dejaron África primero.

Desde hace tiempo se pensaba que el Homo erectus era el primer miembro de nuestra línea directa que abandonó el hogar africano, hace alrededor de 1,9 millones de años.

Y dado que Luzón solo era accesible por mar, el hallazgo abre interrogantes sobre cómo llegaron a la isla especies pre-humanas.

Además del Homo luzonensis, las islas del sudeste asiático también albergaron otra especie humana llamada los Denisovans, que parecen haberse mezclado con humanos de la era moderna temprana (Homo sapiens) cuando llegaron a la región.

La isla indonesia de Flores albergó una especie llamada Homo floresiensis, cuyos miembros reciben el apodo de “los Hobbit” por su pequeña estatura. Se cree que sobrevivieron allí desde al menos hace 100.000 años hasta hace 50.000 años, y potencialmente se solaparon con la llegada de humanos modernos.

Lo que resulta interesante es que científicos también afirman que el Homo floresiensis muestra rasgos físicos que son reminiscentes de los hallados en los australopithecines.

REUTERS

La cueva Callao, en el norte de Luzón, está abierta a los turistas.

El profesor Chris Stringer, del museo de Historia Natural de Londres, Reino Unido. comentó: “Tras la publicación de los extraordinarios hallazgos de los pequeños Homo floresiensis en 2004, dije que el ensayo sobre la evolución humana realizado en Flores podía repetirse en muchas de las otras islas en la región.

“Esa especulación parece haber sido confirmada en la isla de Luzón… a casi 3.000 kilómetros de distancia”.

Nuestra especie apareció hace aproximadamente 200.000 años, cuando todavía existían muchas otras especies. Sin embargo, hoy solo quedamos nosotros. ¿Por qué sobrevivimos, mientras que todos nuestros parientes más cercanos desaparecieron?

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La extinción es parte de la evolución. No sorprende que algunas especies de aspecto humano –homínidos– hayan desparecido.

Pero no es tan comprensible que el mundo tenga espacio para solo una especie humana. Nuestros parientes vivos más cercanos son los chimpancés, los bonobos, dos especies de gorilas y dos de orangutanes.

¿Cuestión de dieta?

Hay algunas pistas sobre por qué algunos de nuestros antepasados tuvieron más éxito que otros.

Hace millones de años, cuando muchas especies de homínidos convivían, comían principalmente plantas.

Pero a medida que se mudaron de los bosques a las sabanas, se volvieron cada vez más carnívoros.

Fósil

El cráneo de un Australopithecus.

El problema fue que los animales que cazaban también iban teniendo menos plantas para comer, así que en general, había menos comida para todos. Esa competencia llevó a que algunas especies se extinguieran.

“A medida que la evolución humana empujó a algunos de sus miembros a ser más carnívoros, fueron quedando cada vez menos de ellos”, dice John Shea, de la Universidad Stony Brook, en Nueva York.

Pero el cambio en la alimentación no fue la causa de que la Tierra se convierta en un planeta de una sola especie humana.

Hace 30.000 años, los humanos modernos convivían con otros tres homínidos: los Neandertales en Europa y Asia occidental, los Denisovanos en Asia y los Hombres de Flores -apodados “hobbits”-, en la isla del mismo nombre, en Indonesia.

  • Se cree que los Hombres de Flores desaparecieron hace 18.000 años, por una gran erupción volcánica, según evidencia geológica.
  • De los Denisovanos solo se tiene un dedo pequeño y dos dientes, por lo que no sabemos por qué desaparecieron.
  • En el caso de los Neandertales -de los que sabemos mucho porque hay muchos fósiles-, la evidencia arqueológica sugiere que estos fueron desplazados de su hábitat poco tiempo después de que nosotros lo ocupamos, según Jean Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania.

Caza poco eficiente

Cuando llegamos a Europa, hace solo unos 40 mil años, los Neandertales llevaban viviendo ahí más de 200 mil años, tiempo más que suficiente para adaptarse al clima frío del lugar.

Restos de un Hombre de Flores

Los restos descubiertos hasta ahora del Hombre de Flores (a la izquierda) provienen todos de la misma isla.

Vestían ropa abrigadora, tenían herramientas sofisticadas de piedra y eran espléndidos cazadores.

Estaban mejor adaptados que los humanos modernos para cazar en los bosques.

Pero rápidamente, el clima se volvió más frío, y los bosques, más abiertos, como las sabanas africanas a las que los humanos modernos estaban acostumbrados.

Los bosques menguaron y ya no sirvieron para mantener a los Neandertales.

Estos no adaptaron su estilo de caza a las nuevas circunstancias, dice John Stewart, de la Universidad Bournemouth, en el Reino Unido.

Los humanos modernos, en cambio, parecían cazar una gama más amplia de especies: animales grandes y pequeños, como liebres y conejos.

Por el contrario, hay poca evidencia de que los Neandertales hayan cazado mamíferos pequeños, de acuerdo a algunos análisis arqueológicos realizados en Iberia, lugar donde los Neandertales resistieron por más tiempo.

Sus herramientas servían mejor para cazar animales grandes. Pese a que hay evidencia de que comían aves, deben haberlas atraído con los restos de otros animales muertos, en vez de cazarlas directamente.

Fósiles de Neandertales

Gibraltar fue hogar de algunos de los últimos Neandertales.

“Los humanos modernos parecían tener un número mayor de alternativas de solución frente a los problemas “, dice Stewart. Esta habilidad de innovar y adaptarse puede explicar por qué reemplazamos a los Neandertales tan rápido.

Cuando llegamos a Europa, teníamos herramientas más variadas que los Neandertales. Incluso más innovadoras y letales, según la evidencia arqueológica.

Arte, pegamento social

Pero también creamos otra cosa que nos ayudó a superar a cada una de las otras especies de la Tierra: el arte simbólico.

Hay amplia evidencia de que los humanos modernos estaban haciendo arte poco tiempo después de que salieron de África, hace 40 mil años.

Los arqueólogos han encontrado ornamentos, joyería, representaciones figurativas de animales míticos e incluso instrumentos musicales.

“Cuando los humanos modernos llegaron (a Europa), su población creció rápidamente”, dice Nicholas Conard, de la Universidad de Tubinga, en Alemania, que ha descubierto muchas de estas reliquias. Empezamos a vivir en unidades sociales mucho más complejas y necesitábamos formas más sofisticadas de comunicarnos.

Un hacha de Neandertal

El hombre de Neandertal produjo herramientas, pero no arte.

Una de las reliquias más sorprendentes es una estatua de madera de un león-humano, llamada el Hombre León, que fue encontrada en una cueva en Alemania. Esculturas similares del mismo período han sido encontradas en otros lugares de Europa.

Esto sugiere que estábamos compartiendo información entre grupos culturales de diferentes áreas. Parece que el arte era parte de nuestra identidad y ayudaba a unir a diferentes grupos.

En otras palabras, los símbolos eran una especie de pegamento social. Estos podrían “ayudar a la gente a organizar sus asuntos sociales y económicos”, dice Conard.

En cambio, los Neandertales no parecían necesitar el arte o los símbolos. Sólo hay evidencia limitada de un poco de joyería hecha por ellos. “Ellos cazaban, cocinaban, dormían, tenían sexo y se recreaban. No necesitaban artefactos simbólicos para cumplir con sus tareas”.

Compartir información simbólica fue crucial para el éxito de los humanos. Cada nueva idea que recogiamos tenía la posibilidad de volverse inmortal al pasar de generación en generación. Así fue como el lenguaje se propagó, por ejemplo.

Capacidad de adaptación (genética)

El hecho de que hayamos practicado el arte y fabricado herramientas con las mismas manos también señala nuestra capacidad única de variar nuestro comportamiento, dice Shea.

“Todo lo que hacemos, lo hacemos de una forma distinta”, dice. “Las soluciones que desarrollamos para un problema, pueden ser reorientadas para resolver otro distinto. Esto es algo que hacemos especialmente bien”.

Otros homínidos antiguos parecían hacer lo mismo una y otra vez. “Encontraban un camino y se quedaban atascados ahí”.

Homínidos

Hubo muchos homínidos, pero sólo una especie sobrevivió.

¿Tuvimos un cerebro superior al que agradecerle por esto?

Las ilustraciones de la evolución humana muestran homínidos con cerebros cada vez más grandes.

Pero en realidad, nuestra historia evolutiva es más complicada.

El Homo erectus vivió por mucho tiempo y fue el primer homínido en expandirse fuera de África, pero su cerebro era bastante pequeño.

Además, los Neandertales tenían un cerebro igual de grande que nosotros, en proporción con el tamaño de su cuerpo.

Hublin dice que hay una mejor explicación.

Nuestro comportamiento o las circunstancias que vivimos pueden cambiar nuestra constitución genética.

Por ejemplo, los europeos desarrollaron tolerancia a la lactosa cuando empezaron a comer más productos lácteos.

La Peste Negra en el siglo XIV también cambió los genes de los sobrevivientes.

En este sentido, Hublin propone que en un determinado momento, los humanos modernos se beneficiaron de cambios genéticos clave.

Lo que nos separó

Durante los primeros 100 mil años de nuestra existencia, los humanos modernos se comportaron de manera similar a los Neandertales. Después algo cambió.

Representación de la evolución humana

Del simio al hombre en pocos pasos.

Nuestras herramientas se volvieron más complejas, al mismo tiempo que empezamos a desarrollar artefactos simbólicos.

Ahora tenemos evidencia para sugerir que nuestro ADN cambió después de que nos separamos del ancestro común que compartimos con los Neandertales.

Nosotros desarrollamos docenas de características únicas en nuestro genoma, que nos diferenciaron de otros homínidos.

Los genetistas han determinado que estas características se relacionan con la forma en la que nuestros cerebros se desarrollaron, que puede haber sido la clave de nuestro éxito.

No sabemos qué beneficios trajeron estos cambios genéticos. Otros han sugerido que nuestro cerebro hipersocial y cooperativo nos diferencia.

El lenguaje, la cultura, la guerra y el amor, todos los comportamientos humanos distintivos tienen un elemento social.

Nuestra tendencia a la vida social pudo haber propiciado la habilidad de usar símbolos y crear arte.

Cueva Gorham, en Gibraltar

La cueva Gorham fue una vez una colonia de Neandertales.

Por decenas de cientos de años, antes que desarrolláramos estas habilidades, los humanos modernos y otros homínidos estaban en el mismo nivel, dice Conard. Cualquier otra especie pudo haber ocupado nuestro lugar.

Pero no lo hicieron. A medida que nuestra población se multiplicó, las otras especies retrocedieron y eventualmente desaparecieron.

Tal vez debamos agradecer a nuestra creatividad por haber sobrevivido.

Pero hay otra posibilidad. Tal vez fue pura casualidad. Tal vez nuestra especie tuvo suerte y sobrevivió, mientras que los Neandertales se llevaron la peor parte.

FUENTE: BBC News

Redacción

  • Paul Rincon
  • Editor de Ciencia de BBC News
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¿Demasiados interrogantes? – Parte VII

El fascinante hallazgo en Marruecos del primer ‘Homo sapiens’ que “reescribe” lo que se sabe del origen humano.

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  • PROFESOR ZHAOYU ZHU – 
  • Los artefactos de piedra descubiertos servían para una variedad de propósitos.

Un grupo de científicos asegura haber encontrado la evidencia más antigua conocida de la presencia humana fuera de África.

Las herramientas de piedra descubiertas en China sugieren que los humanos primitivos, o un pariente cercano, se encontraban en la región hace 2,12 millones de años.

Estos instrumentos son aproximadamente 270.000 años más antiguos que la evidencia anterior más antigua, que consiste en huesos y utensilios hallados en Dmanisi, Georgia.

La investigación, realizada por un equipo chino-británico, se publicó en la revista Nature en el año 2015.

Los artefactos, descubiertos en Shangchen, en la meseta Loess, en el norte de China, servían para una variedad de propósitos. Todos muestran signos de haber sido usados.

La mayoría fueron hechos de cuarzo, que probablemente provenía de las montañas de Qinling, de cinco a 10 km al sur del lugar de la excavación.

Pero no sabemos con certeza qué especie de pariente humano los fabricó.

¿Por qué importan estas herramientas?

Los humanos abandonaron África en muchas ocasiones durante su historia. El origen de las personas que actualmente viven fuera de este continente, por ejemplo, se remonta a un éxodo que ocurrió hace 60.000 años.

Pero no había pruebas de presencia humana en Eurasia hasta el hallazgo de los restos de Dmanisi, que datan de hace 1,8 millones de años.

“La caminata de aproximadamente 14.000 kilómetros desde el este de África hasta el este de Asia representa una expansión de proporciones dramáticas”, escribió el paleoantropólogo John Kappelman, que no participó en el nuevo estudio, en un artículo publicado también en una de las ediciones de la revista Nature.

PROF ZHAOYU ZHU

La excavación se encuentra en la meseta Loess, en China.

África ha sido tradicionalmente vista como el motor de la evolución humana, el lugar donde surgieron especies clave que se extendieron por el resto del mundo.

Sin embargo, algunos científicos proponen otorgar a Asia un papel más importante en esta historia.

Con estos nuevos descubrimientos, algunos investigadores se preguntarán qué tan atrás se remonta la historia humana en ese continente.

Hombre de Cheddar: ¿por qué a los humanos que abandonaron África se les aclaró la piel hace miles de años?

Piel oscura y ojos azules: así era el primer británico de hace 10.000 años del que se conservan restos.

El estudio del esqueleto humano más antiguo encontrado en Reino Unido contradice la creencia popular de que la mayoría de europeos tuvieron siempre la piel de color claro.

Un análisis genético del conocido como “hombre de Cheddar”, de 10.000 años de antigüedad, reveló que la pigmentación de su piel era “de oscura a negra”.

Su rostro, reconstruido gracias a un escáner de alta tecnología, muestra un aspecto totalmente opuesto a las pieles blanquecinas que hoy caracterizan a muchos de los británicos.

“La combinación de una piel muy oscura con los ojos azules no es lo que típicamente solemos imaginar, pero esa era la apariencia real de aquella gente”, dijo Chris Stringer, del Museo de Ciencias Naturales de Londres donde fue expuesto.

De hecho, según Yoan Dieckmann, del equipo del University College de Londres responsable del estudio, la piel clara que asociamos a los europeos modernos del norte sería un fenómeno “relativamente reciente”.

Chris Stringer, del Museo de Ciencias Naturales de Londres, estudió el “hombre de Cheddar” por más de 40 años.

Entonces ¿en qué momento aquellos ancestros comenzaron a cambiar su color de piel y por qué se produjo ese fenómeno?

Migraciones desde África

Según los expertos, hay dos factores principales que explican esta transformación histórica.

El primero de ellos es la movilidad geográfica de las poblaciones humanas modernas, que mientras vivieron en África hace al menos 150.000 años tuvieron en su mayoría una piel oscura.

“Aquellas poblaciones, que serían nuestros ancestros directos, comenzaron después a migrar. A Europa, por ejemplo, llegaron hace unos 45.000 años”, le explicó a BBC Mundo Víctor Acuña, profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México.

Algunos estudios genéticos concluyeron que la pigmentación de la piel más clara comenzó a ser común en algunas regiones europeas hace 25.000 años.

El descubrimiento del “hombre de Cheddar”, que vivió hace 10.000 años, indica sin embargo que ese aclaramiento no ocurrió hasta mucho después en lugares como las islas británicas.

El análisis en 2014 de otros restos humanos de hace 7.000 años encontrados en León, España, concluyeron también que pertenecían a un hombre de piel oscura y ojos azules.

Protección frente al sol

El segundo factor, el más importante, es el que explica por qué al llegar a estas zonas del planeta la piel de los humanos tendía a aclararse.

“Los humanos, a diferencia de otros primates, tenemos muy poco vello corporal. Por ello pensamos que la pigmentación de la piel era una barrera a los efectos negativos de la luz ultravioleta” tan intensa en África, dijo Acuña.

Cuando migran a regiones del norte del planeta, donde las radiaciones del sol son mucho más escasas, dejaban de necesitar esa protección natural ante posibles quemaduras o cáncer de piel.

Como explica Acuña, “en zonas con poco sol, tener color de piel más claro les permitía una mejor absorción de la luz ultravioleta que es vital para capturar mejor la vitamina D”.

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El color oscuro de la piel protegía al “hombre de Cheddar” de los efectos nocivos del sol.

Ello explica que dentro de la propia Europa comenzarán a observarse diferencias al respecto. Las pieles más claras se volvieron más frecuentes en el norte, mientras que en el sur la población mostraba tonos más variables.

En definitiva, el color de piel jugó un papel fundamental a la hora de que aquellas generaciones pudieran adaptarse al medio de manera natural.

10% de aquellos ancestros

Con esta explicación, es obvio que esta característica de la evolución humana no se reduce solo a los ancestros de los británicos.

De hecho, como destaca Acuña, esta tendencia a una pigmentación cada vez más clara no solo se registró entre los antepasados que llegaron al norte de Europa.

“Los estudios indican que procesos evolutivos similares ocurrieron al menos en las poblaciones que llegaron al este de Asia y a África, donde pese a lo que mucha gente cree, también se detectaron notables diferencias en la pigmentación de sus pieles”, señaló el profesor.

Sobre el hallazgo del “hombre de Cheddar”, el experto confirmó la relación directa entre aquel grupo ancestral y la población europea actual, aunque matizó que esta última podría ser portadora de no más de un 10% de aquellos antepasados debido al mestizaje.

“Aquella primera población tuvo contacto con migraciones posteriores. Eso hizo que ‘desaparecieran’ como cultura arqueológica al ser asimiladas por otros grupos”, le dijo a BBC Mundo.

Se estima que el “hombre de Cheddar” migró de la Europa continental a las islas británicas al final de la última Edad de Hielo.

Sus restos fueron encontrados en una cueva próxima a la localidad británica de Cheddar en 1903, pero no fue hasta contar con los avances tecnológicos del siglo XXI que los científicos lograron poner cara al primer británico que se conoce.

EPA

El esqueleto del “hombre de Cheddar” fue encontrado hace más de un siglo en gran estado de conservación.

“Aquella primera población tuvo contacto con migraciones posteriores. Eso hizo que ‘desaparecieran’ como cultura arqueológica al ser asimiladas por otros grupos”, le dijo a BBC Mundo.

Se estima que el “hombre de Cheddar” migró de la Europa continental a las islas británicas al final de la última Edad de Hielo.

Sus restos fueron encontrados en una cueva próxima a la localidad británica de Cheddar en 1903, pero no fue hasta contar con los avances tecnológicos del siglo XXI que los científicos lograron poner cara al primer británico que se conoce.

FUENTE: BBC News

Paul Rincon

Editor de Ciencia de BBC News

  • Continuará…

¿Demasiados interrogantes? – Parte VI

El motivo que pudo contribuir a la extinción de los neandertales y a que los Homo sapiens sobrevivieron.

HAIRYMUSEUMMATT/WIKIMEDIA COMMONS

Las diferencias entre el cerebro de los humanos modernos y los neandertales pudo haber influido en su misteriosa extinción.

Si eran físicamente robustos y tenían capacidades intelectuales y de organización tan avanzadas… ¿por qué se extinguieron los neandertales?

Su rápida desaparición hace unos 40.000 años es uno de los grandes misterios de la paleontología.

Son muchos los estudios que han apuntado a posibles causas de su declive para entender cómo pudieron sobrevivir miles de años a las duras condiciones de la Edad de Hielo, pero sucumbieron ante la llegada de una nueva especie procedente de África: el Homo sapiens.

Ahora, una investigación internacional concluyó que las diferencias anatómicas entre el cerebro de ambos grupos humanos podrían haber influido en la extinción de los neandertales.

En concreto, el estudio liderado por científicos japoneses y publicado este jueves en la revista Scientific Reports confirma que, aunque el cerebro de los neandertales era más grande que el de nuestros ancestros, su cerebelo era menor.

Esta parte inferior del cerebro cercana a la columna vertebral es la encargada de regular capacidades como el movimiento o el equilibro, y está relacionada con funciones como la capacidad de concentración, el desarrollo de la memoria, el aprendizaje o el procesamiento del lenguaje.

SCIENTIFIC REPORTS

Comparación de la morfología de los cerebros de los neandertales (NT), los humanos modernos (MH) y los primeros Homo sapiens (EH). En gris se ve un cerebro tipo donde aparecen marcadas en amarillo las zonas donde hay diferencias significativas en el tamaño de los cerebros de las especies que se comparan. Tanto el cerebelo como el occipital están muy marcados en la comparación entre humanos modernos y neandertales, mientras que no hay esas diferencias cuando se comparan los cerebros de los primeros H. sapiens y los humanos modernos.

“Al tener un cerebelo más pequeño, puede concluirse que los neandertales no tenían capacidades cognitivas tan refinadas como los humanos modernos, es decir, todas aquellas que te hacen socializar con mucha más intensidad”, le dice a BBC Mundo Marcia Ponce de León, antropóloga boliviana que participó en el estudio desde el Instituto de Zúrich, Suiza.

Según los autores, ese mayor desarrollo de habilidades cognitivas y sociales les sirvió a los Homo sapiens para adaptarse mejor a los cambios del entorno y aumentar sus posibilidades de supervivencia en comparación con los neandertales.

La feroz competencia que fue clave en la desaparición de los neandertales de la faz de la Tierra.

El Homo sapiens desplazó al neandertal en apenas tres milenios.

La desaparición, hace 40.000 años, de la especie arcaica humana neandertal ha sido un misterio para la ciencia.

La estirpe neandertal sobrevivió durante cientos de miles de años, en medio de severas fluctuaciones de temperatura, solo para ser testigos de la colonización de Europa por el Homo sapiens, los ancestros del humano moderno, hace 43.000 años.

El declive y eventual extinción del neandertal, apenas tres milenios después, se ha atribuido a que homo sapiens tenía una dieta más flexible y variada, y pudo ajustarse mejor a los tiempos de escasez.

  • Sin embargo, un equipo internacional de científicos basados en Tubinga, Alemania, echa por tierra esa teoría.

En un reciente estudio publicado en el periódico especializado Scientific Reports, sostienen que el menú de nuestros ancestros era básicamente mamut y plantas, igual al de los neandertales.

El misterio del cromosoma que nos separó de los neandertales.

S. ENTRESSANGLEE. DAYNESSCIENCE PHOTO LIBRARY

¿Se perdió en el tiempo el cromosoma Y del hombre de Neandertal o simplemente no era compatible con nuestro sistema inmunológico?

Es un hecho bien conocido que muchos humanos modernos llevan en su código genético hasta un 4% del ADN de los neandertales.

Pero un estudio internacional, liderado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.), acaba de revelar que el cromosoma Y neandertal –el paquete genético que se transmite de padres a hijos– no está presente en las poblaciones modernas.

“No encontramos el cromosoma Y neandertal en ninguna de las muestras analizadas”, dijo el científico peruano Carlos Bustamante, coautor de la investigación.

“Eso no prueba que el cromosoma se haya extinguido totalmente, pero probablemente sea así”, agregó Bustamante.

El estudio fue publicado en American Journal of Human Genetics (Revista Estadounidense de Genética Humana).

Los efectos nocivos para la salud de tener ADN del hombre de Neandertal.

Por ello, el motivo de su desaparición sigue siendo una incógnita que paleoantropólogos de todo el mundo continúan investigando.

El Homo sapiens y el Neandertal podrían no haberse visto nunca cara a cara en la lucha por la supervivencia, como cree parte de la comunidad científica.

Según esta teoría, el sapiens le habría ganado la batalla a su pariente más robusto, con quien habría convivido en el centro y sur de Iberia (actualmente España) hasta el momento de la extinción del Neandertal, hace 35.000 años.

Pero un estudio reciente, llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores, cuestiona las fechas. Según los nuevos datos, su presencia en la zona data de hace aproximadamente 50.000 años.

Esto pone entre signos de interrogación la coexistencia entre humanos modernos y Neandertales en la región, de acuerdo con la investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

La clave del filtrado

Para llegar a estas conclusiones los científicos emplearon un método moderno de obtención de data denominado “ultrafiltración”.

“Mediante el uso de nuevas tecnologías eliminamos el carbono que contamina el colágeno en los huesos, y que tiende a revelar edades y fechas erróneas”, le explicó Thomas Higham, coautor del estudio y director subrogante de la Unidad de Acelerador de Radiocarbono de la Universidad de Oxford a BBC Mundo.

Con la ayuda de arqueólogos españoles que habían trabajado en yacimientos vinculados al momento de transición entre Neandertales y Homo sapiens, los científicos examinaron 215 huesos en 11 ubicaciones del sur ibérico.

“La datación por radiocarbono es particularmente sensible a los contaminantes modernos, por lo que el proceso de ultrafiltración es fundamental”, le dijo Jesús Jordá, arqueólogo y miembro del equipo investigativo, a BBC Mundo.

Los investigadores determinaron que 27 huesos eran aptos para la prueba (contaban con la cantidad de colágeno requerida), y de estos, lograron estipular con precisión el origen de seis, provenientes de dos sitios: Jarama VI y Zafarraya.

En ambos lugares se había concluido previamente que los restos databan de hace aproximadamente 35.000 años. Pero ahora se habla de 50.000 años de antigüedad.

“El descubrimiento no sólo cuestiona el hecho de que los seres humanos modernos hayan coexistido con los Neandertales en la zona, también implica que carecemos de la evidencia que teníamos para justificar la teoría de que los seres humanos son responsables por la extinción del Neandertal“, comentó Jordá.

Aun así, para muchos científicos ésta sigue siendo la explicación más sensata: “no puede ser coincidencia que los neandertales se hayan extinto precisamente a la llegada de los seres humanos tras tantos años de existencia”, opina Higham.

Esta teoría se basa en que, al tener que coexistir con los de nuestra especie, los Neandertales se vieron obligados a competir con ellos por la obtención de recursos.

Se cree que pronto se encontraron en desventaja frente a las nuevas tecnologías y aptitudes para la caza del Hombre, entre otras prácticas necesarias para la supervivencia- por lo que terminaron por extinguirse.

El sorprendente hallazgo de unas pinturas que demuestra que los neandertales fueron artistas antes que los humanos.

En la cueva de Maltravieso, en el occidente de España, hay impresiones de manos de neandertales que fueron hechas soplando pintura roja sobre ellas.

Tradicionalmente han sido vistos como salvajes. Ahora resulta que los neandertales eran artistas.

Un estudio publicado por la revista Science sugiere que hicieron dibujos en cuevas en España unos 20.000 años antes de la llegada a Europa de los humanos modernos.

También aparentemente pintaron conchas marinas que usaban como joyería.

Hasta ahora se pensaba que el arte era un tipo de comportamiento exclusivo de nuestra especie (Homo sapiens) y que estaba muy lejos del alcance de nuestros primos evolutivos.

Las pinturas en las cuevas incluyen impresiones de manos de neandertales hechas con plantillas, patrones geométricos y círculos rojos.

Están presentes en los sitios de La Pasiega, Maltravieso y Ardales, ubicados en tres lugares de España entre los cuales hay una distancia de hasta 700 kilómetros.

Esta pintura con forma de escalera, hecha con líneas rojas horizontales y verticales, tiene más de 64.000 años de antigüedad. (Foto: CD Standish, AWG. Pike, DL Hoffmann).

Para obtener fechas precisas los investigadores usaron una técnica llamada “datación uranio-torio”, que se basa en medir la desintegración del uranio que se incorpora en la costra mineral que se forma sobre las pinturas.

Los resultados arrojan una antigüedad mínima de 65.000 años para las pinturas de las cuevas. Los humanos modernos solo llegaron a Europa hace unos 45.000 años.

Eso significa que las obras artísticas del Paleolítico deben haber sido hechas por los neandertales, que eran la única especie del género homo que habitó Europa en esa época.

Los hallazgos son respaldados además por la datación de conchas marinas que fueron perforadas para ser usadas como collares y teñidas con pigmentos.

Dos de las cuatro muestras tienen unos 115.000 años de antigüedad, lo que les aleja aún más en el momento en el que se conoce que comenzó a haber presencia de humanos modernos en la región.

Hasta ahora se pensaba que los neandertales no eran capaces de crear arte.

“Poco después del descubrimiento de sus primeros fósiles en el siglo XIX, los neandertales eran descritos como primitivos e incultos, incapaces de crear arte y de usar un sistema simbólico, y algunas de esas opiniones aún persisten”, dijo Alistair Pike, profesor de la Universidad de Southampton y uno de los coautores del estudio.

“El tema de cuánto se parecía el comportamiento de los neandertales al de los humanos modernos es un asunto muy debatido. Nuestros hallazgos harán una contribución significativa a esa discusión”, agregó.

En África, se han hallado artefactos simbólicos con una antigüedad de 70.000 años, pero están vinculados con los humanos modernos.

“Los neandertales creaban símbolos significativos en lugares destacados. El arte no se crea por accidente”, comentó Paul Pettitt, de la Universidad de Durham.

“Tenemos ejemplos en tres cuevas separadas por 700 kilómetros de distancia y evidencias de que se trató de una tradición duradera. Es muy posible que muestras artísticas similares en otras cuevas de Europa occidental también tengan origen neandertal”, agregó.

Lo que sigue

El descubrimiento también cuestiona la teoría de que los seres humanos fueron responsables por la extinción del neandertal.

La exploración en España es apenas una parte del estudio liderado por la Universidad de Oxford.

“Desde 2005 hemos estado trabajando con tecnólogos especializados en este período en distintas partes de Europa”, explicó Higham.

“Los de Oxford se desplazaron a distintos yacimientos de Europa para dotarlos con su nuevo método”, apuntó por su parte Jordá.

Para continuar con su investigación, el equipo planea explorar el este, empezando por Rusia, en busca de pistas que contribuyan a comprender los motivos detrás de la desaparición de los neandertales.

Por lo pronto, Higham destacó una de las implicaciones del descubrimiento en España: “los hallazgos refuerzan lo importante que es ser críticos y rigurosos a la hora de interpretar datos”.

En cuanto a implicaciones inmediatas, Jordá remarcó que “el laboratorio de Oxford ha hecho una investigación muy completa y los resultados están lo suficientemente aceptados como para pensar en adaptar los textos de historia, por lo menos en lo que se refiere a la península ibérica”.

FUENTE: BBC News

  • Ella Al-Shamahi
  • BBC Science Focus
  • Continuará

¿Demasiados interrogantes? – Parte II

Así se veían los denisovanos, el extraño grupo de homínidos que se cruzó con nuestros antepasados hace 50.000 años.

GENTILEZA: MAAYAN HAREL

Se cree que los denisovanos se extinguieron hace 50.000 años.

Su rostro ha vuelto a tomar forma después de 50.000 años.

Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén realizó la primera reconstrucción facial de un grupo de homínidos que fue descubierto hace poco más de una década y que es conocido como los denisovanos.

Desde que los primeros restos de este grupo que se cruzó con nuestros antepasados fue descubierto en 2008, una de las grandes preguntas que intrigaron a los expertos era cómo era su apariencia física.

Ahora, tras realizar un estudio genético del grupo, los investigadores pudieron determinar algunas características anatómicas de nuestros parientes y realizar un diseño de su cabeza y cara mediante programas informáticos.

¿Quiénes eran los denisovanos?

Hace unos 100.000 años había varios grupos diferentes de humanos, incluidos los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos.

GETTY IMAGES – Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

“En muchos sentidos, los denisovanos se parecían a los neandertales, pero en algunos rasgos se parecían a nosotros y en otros eran únicos”, cuenta el profesor Liran Carmel, investigador de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Se cree que los denisovanos se asentaron en Siberia y en el este de Asia.

Los científicos han encontrado evidencia de que vivían a gran altura en el Tíbet, transmitiendo un gen que ayuda a las personas modernas a hacer frente a elevaciones similares.

Todavía no se sabe por qué desaparecieron.

GENTILEZA: MAAYAN HAREL

Los denisovanos tienen rasgos comunes con los humanos modernos y los neandertales.

Solo llamaron la atención del mundo después de que los arqueólogos investigaron algunos restos en una cueva en Siberia hace poco más de una década.

Hasta ahora, los únicos restos de denisovanos descubiertos son tres dientes, un hueso meñique y una mandíbula inferior.

Según los estudios, alrededor del 5% de los ancestros de las personas de Oceanía pueden remontarse hasta los denisovanos.

¿Qué nos dicen las nuevas reconstrucciones?

Las reconstrucciones, basadas en complejos análisis de ADN de denisovanos, neandertales, chimpancés y humanos, muestran que el cráneo de este homínido era probablemente más ancho que el nuestro o el de los neandertales.

También parece que no tenían mentón.

Los expertos estiman que muchos rasgos de los denisovanos son similares a los de los neandertales, incluida la frente inclinada, la cara larga y la pelvis grande.

También otras características que son únicas entre los humanos, como un gran arco dental.

El profesor Carmel le dijo a la BBC que estaba encantado de descubrir que algunas de sus predicciones habían sido confirmadas por el descubrimiento de una mandíbula de denisovano.

“Cuando se reportó el hallazgo del hueso de la mandíbula estábamos muy emocionados de ver cómo coincidía. Fue una especie de confirmación independiente de nuestro método”, afirmó.

Las reconstrucciones fueron solo el comienzo de la investigación sobre los denisovanos, adelantó el profesor Carmel.

“Eran humanos muy similares a nosotros, por lo que señalar las diferencias entre nosotros es fundamental para comprender qué nos hace humanos y qué pudo habernos llevado a la forma en que nos adaptamos al mundo”, dijo.

El curioso hallazgo de la primera humana fruto del encuentro sexual entre dos especies distintas: una neandertal y un denisovano.

B VIOLA, MPI-EVA

Cueva denisova en Siberia: la escena de un antiguo encuentro.

Hace mucho tiempo, dos humanos de diferentes especies se conocieron en una cueva en Rusia.

Y cerca de 50.000 años después, un grupo de científicos descubrió a la hija que tuvieron juntos.

Por medio del ADN extraído de los fragmentos de hueso hallados en la cueva, se logró determinar que la niña era hija de una madre neandertal y un padre denisovano.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, ofrece una nueva perspectiva sobre las vidas de nuestros parientes humanos más cercanos.

Los neandertales y los denisovanos eran humanos como nosotros, pero pertenecían a distintas especies.

“Sabíamos de estudios anteriores que los neandertales y los denisovanos debieron tener hijos en ocasiones”, dijo Viviane Slon, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (MPI-EVA) de Leipzig, en Alemania.

“Pero nunca imaginé que seríamos tan afortunados como para encontrar a un descendiente de ambos grupos”.

¿Todos somos parte neandertal?

En la actualidad, los humanos que no son africanos tienen en su ADN una pequeña porción que proviene de los neandertales.

Algunas otras poblaciones no africanas, dependiendo de en dónde viven, también tienen en su ADN una fracción que proviene de un grupo originario de Asia conocido como denisovanos.

Excavaciones en la cueva.

GENTILEZA: B VIOLA, MPI-EVA

Estudios anteriores demuestran que los neandertales y los denisovanos debieron tener hijos en ocasiones. Esta excavación encontró evidencia fósil de uno.

El hecho de que los genes se pasan a las siguientes generaciones demuestra que el cruce entre especies debió presentarse.

Sin embargo, el único lugar conocido en el que se ha encontrado evidencia fósil de los denisovanos y los neandertales ha sido en una cueva denisova en las montañas Altai de Siberia.

Y a menos de 20 humanos conocidos como arcaicos (aquellos pertenecientes a especies diferentes a la nuestra, Homo sapiens) se les ha secuenciado su genoma.

“De este número bastante reducido, podemos llegar a encontrar un individuo de ascendencia mixta, mitad y mitad”, comentó la doctora Slon a BBC News.

Cuando se toman en cuenta otros estudios, “empiezas a tener la imagen completa de que en toda nuestra historia evolutiva siempre se han dado cruzamientos entre los humanos”.

¿En dónde y cuándo vivieron los denisovanos y los neandertales?

Se sabe que los neandertales y los denisovanos coincidieron en la misma época en Eurasia.

Ambos grupos vivieron hasta hace 40.000 años. Los neandertales en el oeste y los denisovanos en el este.

Conforme los neandertales migraron hacia el este, se pudieron haber encontrado en ocasiones con los denisovanos y con algunos de los primeros humanos modernos.

“Puede que los neandertales y los denisovanos no tuvieran muchas oportunidades de encuentro”, comentó Svante Pääbo, director del MPI-EVA.

“Pero en las ocasiones que coincidieron, debieron haberse apareado con frecuencia, mucho más de lo que pensábamos en un inicio”.

¿Qué sabemos de la niña y su familia?

La historia de la niña se ha ido esclareciendo a partir de un fragmento de hueso que arqueólogos rusos encontraron hace varios años en la cueva denisova.

El fósil se trasladó a Leipzig para hacerle análisis genéticos.

Cueva denisova.

GENTILEZA: B. VIOLA, MPI-EVA

La cueva es el único lugar en el que se han encontrado fósiles de los neandertales y los denisovanos.

“El fragmento es parte de un hueso largo y podemos estimar que el individuo (al que pertenecía) tenía al menos 13 años de edad”, dijo Bence Viola, de la Universidad de Toronto.

Los investigadores dedujeron que la madre de la niña era más cercana genéticamente a los neandertales que vivieron en Europa occidental que a algún individuo neandertal que haya vivido antes en la cueva denisova.

Esto demuestra que los neandertales migraron entre Asia y Europa occidental y oriental, decenas de miles de años antes de que perecieran.

Los estudios genéticos también revelaron que el padre denisovano tuvo al menos un ancestro neandertal en su árbol familiar.

Quiénes eran los misteriosos homínidos de Denisova y por qué importan sus encuentros sexuales con los humanos modernos.

GETTY IMAGES

En Papúa Nueva Guinea hay pobladores cuyo ADN proviene en un 5% de ancestros denisovanos.

No se sabe qué aspecto tenían, qué comían o si poseían tecnología. De hecho, hasta hace una década ni siquiera se sabía que los denisovanos habían existido alguna vez.

Lo que es seguro es que esta especie de homínidos antiguos tuvo sexo con los humanos modernos.

De acuerdo con un estudio publicado esta semana en la revista Cell, nuestros antepasados se cruzaron y tuvieron hijos con los denisovanos en al menos dos oportunidades.

Utilizando innovadoras técnicas, investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, detectaron rastros de ADN de los homínidos de Denisova en personas que hoy en día viven en el este de Asia y en Oceanía, y descubrieron que eran distintos entre sí.

“Me sorprendió que hubiera dos grupos muy diferentes de denisovanos que aportaran ADN a los humanos modernos; no era algo que esperaba ver”, dijo Sharon Browning, autora principal del estudio y genetista de la Universidad de Washington, al sitio de noticias Live Science.

Y es que cada nuevo descubrimiento sobre estos misteriosos homínidos tiene el potencial de reescribir la historia.

¿Quiénes eran los denisovanos?

En 2008 un equipo de antropólogos descubrió un diente adulto y huesos del meñique de una niña en Denisova, una cueva en el sur de Siberia.

Este diente es uno de los pocos restos fósiles de denisovanos que se han encontrado hasta la fecha. (Foto: David Reich/Nature)

Los restos fósiles tenían 40.000 años de antigüedad y, si bien los estudios genéticos demostraron que tenían vínculos con los neandertales, tampoco se trataba de la misma especie.

Tras establecer que tenían tantas diferencias con los neandertales como con los homo sapiens, la nueva especie fue bautizada en honor al lugar de aquel primer hallazgo.

En estos 10 años apenas se encontró otro diente y restos fósiles de un dedo del pie en la misma cueva.

Pero el descubrimiento en sí ya obligó a reescribir los libros de la evolución y de las migraciones de los seres humanos.

Hasta entonces, por ejemplo, se pensaba que los neandertales y humanos modernos habían sido los únicos homínidos viviendo en Europa y Asia durante el Pleistoceno tardío.

Una figura de neandertal siendo fotografiado.

GENTILEZA: AFP

Los humanos modernos tuvieron al menos un episodio sexual con neandertales y dos con denisovanos.

No obstante, así como nuestros ancestros migraron de África por primera vez hace 60.000 años, los neandertales y denisovanos habían hecho lo propio hace entre 300.000 y 400.000 años.

“En lugar de la historia clara que solíamos utilizar para explicar la migración desde África de los humanos modernos y el reemplazo de los neandertales, ahora tenemos estas líneas entrecruzadas con más participantes y más interacciones de lo que previamente conocíamos”, dijo en su momento Richard Green, de la Universidad de California, en Santa Cruz, quien participó en el histórico descubrimiento.

Por otra parte se sabe que la rama de los denisovanos se separó de los neandertales hace unos 400.000 años y que ambos grupos lo hicieron de los homo sapiens hace 600.000 años.

Pero eso no les impidió tener encuentros sexuales entre ellos.

En tres instancias

En un comunicado de la Universidad de Washington, Browning dijo sobre su estudio: “Este hallazgo nos ofrece una comprensión más matizada de la mezcla de humanos modernos y poblaciones antiguas que ocurrió cuando los humanos emigraron de África”.

Para mí esto sugiere que los humanos modernos no eran tan diferentes de los neandertales y los denisovanos”

Sharon Browning, genetista de la Universidad de Washington, a Live Science

“Gracias al análisis de ADN, sabíamos que había al menos dos eventos de cruces: uno con neandertales y uno con denisovanos”, agregó.

Ahora los investigadores confirmaron al menos un encuentro sexual más entre humanos y denisovanos.

Los rastros de ADN denisovano del evento sucedido en Oceanía se registran sobre todo en el genoma de pobladores de Papúa Nueva Guinea, que contienen hasta 5% de estos ancestros.

El otro episodio, el que ocurrió en el este asiático, pudo observarse sobre todo en el ADN de chinos Han y Dai, además de japoneses.

Browning dijo a Live Science: “Para mí esto sugiere que los humanos modernos no eran tan diferentes de los neandertales y los denisovanos”.

FUENTE: BBC News

  • Ella Al-Shamahi
  • BBC Science Focus

Continuará….

¿Demasiados interrogantes? – Parte I

5 preguntas sobre los denisovanos, los extraños parientes extintos de los humanos modernos que habitaron el planeta hace 50.000 años.

Los denisovanos tienen rasgos comunes con los humanos modernos y los neandertales.

Desde que fueron descubiertos los primeros restos de este extraño grupo de homínidos en 2008, los científicos no han descansado intentando conseguir más información sobre ellos.

La tarea, sin embargo, no ha sido fácil pues hasta el momento sólo se han descubierto unos pequeños fósiles de los llamados denisovanos.

Pero gracias a una nueva y compleja técnica que analiza la actividad del ADN, investigadores han logrado hacerse una mejor idea de su apariencia y de cómo vivían.

A continuación, te respondemos 5 preguntas clave con todo lo que hay que saber sobre esta especie extinta que vivió en Siberia y el Este de Asia.

1. ¿Quiénes eran los denisovanos?

En resumen: ni siquiera los científicos están seguros. Pero, según investigaciones, los denisovanos son un pariente extinto de los humanos modernos que vivieron en Siberia y el Este de Asia.

Algunos expertos han argumentado que los denisovanos son una especie completamente nueva de nuestro género, pero otros piensan que son simplemente neandertales orientales.

Desafortunadamente, es difícil saber el período exacto en el que caminaron por nuestro planeta, ya que se han descubierto muy pocos fósiles de los denisovanos.

GETTY IMAGES – Cueva de Denisova, en el sur de Siberia.

Sin embargo, los fósiles indican que habitaron la cueva de Denisova, en el sur de Siberia (de ahí la palabra “denisovanos”), entre 50.000 a 200.000 años atrás. Además, una mandíbula de un denisovano descubierta en una cueva en la meseta tibetana indica que se pudieron encontrar en la región hace al menos 160.000 años.

Estos hallazgos sugieren que los denisovanos eran contemporáneos de los neandertales e incluso del Homo Sapiens (que surgió por primera vez hace unos 300.000 años). De hecho, la evidencia de ADN indica que tanto los neandertales como los denisovanos vivían en la cueva de Denisova, aunque probablemente no al mismo tiempo.

2. ¿Cómo fueron descubiertos los denisovanos?

Los denisovanos fueron el primer grupo de humanos que se descubrió basándose únicamente en su ADN.

Sin embargo, esto fue en gran parte por accidente.

En 2010, un genetista alemán, el profesor Johannes Krause (entonces estudiante de doctorado), estaba extrayendo ADN mitocondrial de lo que pensó que era un hueso de dedo de un neandertal encontrado en la cueva de Denisova.

Pero no era un neandertal. En cambio, Krause se había topado con un nuevo linaje: los denisovanos.

GETTY IMAGES – Con solo pequeños fragmentos de hueso, los científicos lograron tener secuenciado todo el genoma de un denisovano.

Este hallazgo dejó a los investigadores en una posición extraña y sin precedentes: tener secuenciado todo el genoma de un denisovano sin tener un solo fósil significativo, además de algunos pequeños fragmentos de hueso y dientes.

Luego, en 2019, se analizó la mitad derecha de una mandíbula encontrada durante la década de 1980 en la cueva kárstica de Baishiya, de la meseta tibetana. Si bien no se le pudo extraer el ADN, los análisis de proteínas indicaron que pertenecía a un denisovano.

Muchos sospechan que varios fósiles de homínidos del Este de Asia también son de denisovanos y se han clasificado erróneamente como otras especies. Pero sin análisis exitosos de ADN o proteínas, y pocos fósiles denisovanos con los que compararlos, simplemente no lo sabemos.

3. ¿Qué aspecto tenían los denisovanos?

Incluso con cientos de fósiles, todavía tenemos muchas preguntas sobre cómo eran los neandertales. Y es que es muy difícil imaginar cómo es una especie descubierta en 2010 sin siquiera tener un cráneo parcial a su nombre.

GETTY IMAGES – Hace 100.000 años convivieron diferentes grupos de humanos.

Pero aunque determinar cómo eran los denisovanos es increíblemente difícil, hay algunas pistas. Los pocos fósiles que existen sugieren que tenían dientes y una mandíbula grande, y posiblemente un neurocráneo aplanado y ancho.

Sorprendentemente, su apariencia se puede recrear en parte mediante una nueva técnica que utiliza la metilación del ADN. Es decir, en lugar de examinar el ADN en sí, se analiza la actividad del ADN y cómo se expresa.

Usando este método los científicos predicen que los denisovanos tenían una pelvis ancha, una caja torácica grande, una frente baja y un cráneo más ancho.

4. ¿Se aparearon alguna vez con los neandertales?

¡Sí! De hecho, un pequeño fragmento de hueso de 2,5 cm encontrado en la cueva de Denisova en 2012 dio pistas de aquello.

  • El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.
  • Sus ojos se encontraron a través del accidentado paisaje montañoso de la Rumania prehistórica.
  • Era un neandertal y estaba casi al desnudo. Tenía buena postura y piel pálida, quizás ligeramente enrojecida por las quemaduras solares. Alrededor de uno de sus gruesos y musculosos bíceps llevaba un brazalete de garras de águila.
  • Ella era una humana moderna primitiva, vestida con un abrigo de piel de animal con un ribete de piel de lobo. Tenía la piel oscura, piernas largas y su cabello estaba recogido en trenzas.
  • Él se aclaró la garganta, la miró de arriba abajo y, con una voz nasal absurdamente aguda, hizo su mejor presentación. Ella le devolvió la mirada sin comprender. Por suerte para él, no hablaban el mismo idioma. Se rieron incómodamente y, bueno, todos podemos adivinar lo que pasó después.
  • Por supuesto, eso podría haber sido mucho menos parecido a una escena de una apasionante novela romántica. Quizás la mujer era en realidad neandertal y el hombre pertenecía a nuestra propia especie. Tal vez su relación era de tipo informal y pragmática, porque simplemente no había mucha gente alrededor en ese momento. Incluso se ha sugerido, también, que tales conexiones no fueron consensuadas.
  • Si bien nunca sabremos qué sucedió realmente en este encuentro, o en otros similares, de lo que podemos estar seguros es que se dio la unión de esa pareja. 

Al principio, no fue reconocido y estuvo escondido junto a miles de fragmentos de huesos de animales durante cuatro años. Sin embargo, después de ser identificado como un hueso de homínido por investigadores de la Universidad de Oxford, fue enviado al Instituto Max Planck para su posterior análisis.

GETTY IMAGES – El sexo entre los humanos modernos primitivos y los neandertales no era un evento raro.

5 – ¿Por qué murieron los denisovanos?

No estamos exactamente seguros de cómo se extinguieron los denisovanos. Ciertamente es posible que el Homo Sapiens haya superado a los denisovanos, pero, de nuevo, no hay pruebas de ello.

Ni siquiera estamos seguros de cuándo se extinguieron. Hay pruebas de ADN limitadas que incluso sugieren que pueden haber sobrevivido en Nueva Guinea o en las islas circundantes hasta hace 15.000 o 30.000 años.

Sin embargo, sabemos que el Homo Sapiens se apareó con los denisovanos en numerosas ocasiones, y que este mestizaje benefició a los humanos de hoy.

Por ejemplo, la variante del gen EPAS1 que los tibetanos y sherpas modernos heredaron de los denisovanos los hace adaptarse mejor a altitudes elevadas, protegiendolos de la hipoxia (una condición en la que los tejidos del cuerpo se ven privados de oxígeno).

De manera similar, los científicos incluso han descubierto que algunas poblaciones modernas en Oceanía tienen un sistema inmunológico que está parcialmente codificado (y reforzado) por el ADN adquirido de los denisovanos.

FUENTE: BBC News

  • Ella Al-Shamahi
  • BBC Science Focus

Continuará…

Los arqueólogos encuentran la primera momia embarazada del Antiguo Egipto.

Imágenes y escaneos de la momia Imagen: Desmond et al., J. Archaeol. Sci., 2021.

Lo que en un principio iba a ser el escaneo de una momia de un antiguo sacerdote egipcio, cambió radicalmente con el hallazgo de lo que parecían huesos de un pie diminuto. Por primera vez se había encontrado a una mujer embarazada momificada deliberadamente.

Al parecer, los escáneres posteriores confirmaron que se trataba de un feto aún en el útero de la madre fallecida y momificada. Un hallazgo impactante que planteaba una segunda cuestión: ¿quién era aquella mujer y por qué fue momificada con su feto?

Según ha explicado el arqueólogo Wojciech Ejsmond, de la Academia de Ciencias de Polonia:

Por razones desconocidas, el feto no se había extraído del abdomen durante la momificación. Por esta razón, la momia es realmente única. Nuestra momia es la única identificada hasta ahora en el mundo con un feto en el útero.

El ataúd y la momia Imagen: National Museum in Warsaw, Warsaw Mummy Project.

Cuentan los investigadores que la momia y su sarcófago se donaron a la Universidad de Varsovia en 1826 y se guardaron en el Museo Nacional de Varsovia, Polonia, desde 1917. Sin embargo, no fue hasta 1920 cuando se tradujo el nombre del ataúd. Aquel escrito reveló que el enterrado se llamaba Hor-Djehuty y estaba en una posición privilegiada. Según decía la traducción:

Escriba, sacerdote de Horus-Thoth adorado como una deidad visitante en el Monte de Djembe, gobernador real de la ciudad de Petmiten, Hor-Djehuty, hijo de Padiamonemipet y de una casa Tanetmin.

Tuvieron que pasar varias décadas y muchos avances para que ya en 2016, la tomografía computarizada revelara que la momia en el sarcófago podía no haber sido realmente Hor-Djehuty. Los huesos eran demasiado delicados, faltaban los órganos reproductores masculinos y una reconstrucción tridimensional reveló senos.

Los investigadores creen que, aunque el ataúd se hizo para una momia masculina, se colocó una momia completamente diferente en el sarcófago en algún momento, tal vez para hacerse pasar por un artefacto más valioso. Según los expertos:

Esta teoría está respaldada por el daño a algunos de los vendajes de la momia, probablemente causado por saqueadores del siglo XIX que rebuscaron en busca de amuletos. Por tanto, es imposible saber quién era exactamente la mujer, o incluso si venía de Tebas, donde se encontró el ataúd; sin embargo, se pueden medir algunos hechos a partir de sus restos.

Radiografías y tomografías computarizadas del abdomen de la momia que revelan al feto Imagen: Ejsmond et al., J. Archaeol. Sci., 2021

Estos datos cuentan parte del misterio de la mujer. Por ejemplo, que fue momificada con mucho cuidado y con un gran conjunto de amuletos, lo que sugiere en sí mismo que era alguien importante, ya que la momificación era un lujo en el antiguo Egipto.

También detallan en el estudio que murió hace poco más de 2.000 años, aproximadamente en el siglo I a.C., entre los 20 y los 30 años, y el desarrollo del feto sugiere que tenía entre 26 y 30 semanas de embarazo.

Y hasta aquí. No está claro cómo murió, pero el equipo cree que el análisis de los tejidos blandos conservados de la momia podría dar algunas pistas. [Journal of Archaeological Science vía ScienceAlert]

FUENTE: Editorial Miguel Jorge

Siglo XXI…y el misterio continua.

Napoleón Bonaparte: de qué murió realmente (y otras 3 cosas que quizás no sabías sobre su vida)

El militar y estadista francés murió el 5 de mayo de 1821 en Santa Elena, dice la historia; pero ¿cuál fue la causa?

Mi muerte es prematura. Me han asesinado el oligopolio inglés y su asesino a sueldo”.

Estas fueron las palabras rencorosas de Napoleón Bonaparte cuando dictó su última voluntad y testamento en abril de 1821. Bonaparte, uno de los manipuladores más consumados de la historia, fue un hombre que llevó sus vendettas a la tumba.

Al día siguiente de su muerte bajo custodia británica, el 5 de mayo, 16 observadores asistieron a la autopsia, siete médicos entre ellos. Fueron unánimes en su conclusión: Napoleón había muerto de cáncer de estómago.

Sin embargo, las dudas que había fomentado Napoleón sobre lo que sucedió “realmente” nunca han desaparecido del todo. ¿Aceleró el gobierno británico su muerte? ¿Vertieron sus rivales franceses veneno en su vino? ¿Fue realmente Napoleón quien murió en Longwood House en mayo de 1821?

Durante casi dos siglos, todas estas cuestiones y más se han debatido y disputado.

Nacido en 1769 en el seno de una familia corsa de modestos recursos, en 1811 Napoleón Bonaparte gobernaba a 70 millones de personas y dominaba Europa.

Cuatro años más tarde, sus sueños dinásticos, políticos, imperiales y militares se hicieron añicos y fue exiliado a la remota isla de Santa Elena.

Allí, hasta su muerte, él y su irritable familia, vivieron en una villa laberíntica llamada Longwood House.

Tras ser derrotado en 1814, Napoleón Bonaparte se había escapado de la isla mediterránea de Elba donde había sido exiliado. Cuando llegó el momento de encarcelar después de la batalla de Waterloo, sus enemigos eligieron uno de los lugares más remotos del planeta: Santa Elena, una isla de 121 kms² a más de 1.900 kilómetros de la tierra más cercana en el Atlántico Sur, un océano que estaba controlado por la Royal Navy británica.

Heinrich Schliemann, ¿arqueólogo o cazatesoros?

EL DESCUBRIDOR DE TROYA 

Sobre el famoso alemán, reconocido por su tenacidad para dar con lugares como Troya o Micenas, pesa también la sombra de adulterar los yacimientos que excavaba.

Retrato de Heinrich Schliemann, por Sydney Hodges, c. 1866

Retrato de Heinrich Schliemann, por Sydney Hodges, c. 1866 Fine Art Images/Heritage Images/Getty Images

JULIÁN ELLIOT

Fue como si de pronto se descubriese el esqueleto de un centauro. Puede imaginarse el revuelo cuando, en 1873, Heinrich Schliemann, un arqueólogo aficionado, anunció a bombo y platillo el hallazgo de lo que llamó, pomposamente, el Tesoro de Príamo. 

Carente de formación científica y sobrado de ambición, entusiasmo y perseverancia, este estudioso alemán se refería a un conjunto de diademas, collares, pendientes, copas y otras espectaculares piezas de oro y plata que había encontrado en una gran vasija de cobre, junto a otros restos, en Hisarlik.

Las joyas emergidas en esa colina turca, cercana a los Dardanelos, presentaban, en efecto, un aspecto arcaico y orientalizante. Bien podrían haber realzado la belleza de Helena de Troya. ¿Había dado Schliemann con la mítica ciudad destruida por los aqueos?

Desde hacía un par de años, Heinrich llevaba desenterrando a gran escala muros y rampas de sillería, estructuras urbanas y domésticas, fragmentos cerámicos, proyectiles de piedra y puntas de lanza. Para él, estos y otros indicios que iban aflorando de la Edad del Bronce pertenecían con claridad a la ciudad cantada en la Ilíada

Sin embargo, la comunidad científica se mantuvo reacia a compartir esa convicción, hasta que los ornamentos recobrados entre el Escamandro y el Silios, dos ríos muy homéricos, no dejaron margen de duda.

Hasta ese momento, se había pensado que Troya era simplemente literatura, ficción, una fantasía.

Del mito a la realidad

El hombre que convirtió en una realidad histórica esa raíz legendaria de la cultura europea marcó un antes y un después en la arqueología. Heinrich Schliemann se transformó en su mejor embajador para varias generaciones.

Más cuando, después de la Troya de Príamo, tanteó la Micenas de Agamenón, la Ítaca de Ulises y otros puntos calientes del universo de Homero. 

Su ausencia de preparación académica no hizo sino aumentar su esta­tura totémica.

El explorador alemán parecía predestinado desde la infancia, cuando su padre le regaló su primera Ilíada, a devolver a la humanidad parte de su pasado mitológico. Contribuyó con fuerza a ello su biografía posterior, repleta de luchas contra la adversidad, aventuras en varios continentes, vaivenes personales y saltos económicos sin red.

Fotografía de un joven Schliemann. Dominio público

Todo esto protagonizado por un personaje, indudablemente, fuera de serie. Superdotado, políglota, poseía una memoria prodigiosa que le permitía saberse verso a verso sus libros favoritos y dominar una decena y media de idiomas.

Hizo fortuna en los negocios, y más tarde, siempre visionario y audaz, se retiró de ellos e invirtió lo ganado en un sueño. No es de extrañar que muchas aproximaciones a su vida suenen a hagiografía (1).

Ahora bien, la leyenda áurea de Schliemann cohabita, al igual que en todo ser humano, con facetas por lo menos cuestionables. Las voces menos seducidas por su fama reducen sus afanes arqueológicos a la búsqueda de un mero pelotazo.

En esa versión, este emprendedor, contemporáneo del Segundo Reich, no habría sido más que un vulgar cazador de tesoros con mucha suerte. 

Este perfil de avidez coincidiría con sus actividades previas a meterse entre andamios, palas y escobillas. Entroncaría con naturalidad en su pasado como inversor de alto riesgo, como un auténtico buscavidas en el mundo de los negocios y la banca hasta que logró cosechar fortuna.

Codicia, prisas y trizas

Una ramificación de la misma vertiente explicaría, siempre para las malas lenguas, su falta de miramientos hacia los restos helenísticos, romanos y otros, posteriores a su época de interés, con los que se cruzó. 

En Hisarlik, donde identificó hasta siete ciudades superpuestas –un número ampliado por prospecciones ulteriores a diez niveles (o más)–, dañó parte de las capas superiores a Troya II para llegar a ese estrato, que creía el homérico.

En ello también pudo haber prisas y, ciertamente, falta de conocimientos, si no de respeto, para conservar un yacimiento tan antiguo, vasto, diverso y delicado.

Ruinas del anfiteatro de Troya

Tampoco se salva de la quema el mito de que el arqueólogo se basó, exclusiva y líricamente, en Homero para detectar la ubicación de Troya.

Algunos autores recuerdan que la antedicha colina otomana había sido señalada como seno de la legendaria ciudad al menos desde inicios del siglo XIX. Apuntaron, en esa dirección, las publicaciones de los naturalistas y anticuarios ingleses Edward Daniel Clarke y John Marten Cripps y del periodista y geólogo escocés Charles Maclaren.

Además de los testimonios numismáticos y topográficos aportados por esos tres intelectuales, un ingeniero, John Brunton, tanteó la elevación década y media antes que Schliemann, eso sí, sin mayores resultados.

Y un funcionario anglomaltés, Frank Calvert, descubrió en ella un templo helenístico consagrado a Atenea en el lustro previo a la cata del alemán. 

De hecho, fue Calvert quien trató de convencer al director del Museo Británico para hurgar en Hisarlik en pos de Troya –un proyecto malogrado por falta de financiación– y quien orientó hacia ese lugar al admirador de la Ilíada para que pudiera coronar su sueño.

Multado por expolio

El revisionismo tampoco perdona a Schliemann su manera de sacar el Tesoro de Príamo de tierras turcas, un acto que fue considerado como un claro expolio y un ejemplo de tráfico ilegal de bienes culturales.

Consistente en unas diez mil piezas históricas de oro, el descubridor dio la mayoría a su joven esposa.

La idea era que camuflara una parte entre sus joyas y saliera del Imperio otomano en el primer medio de locomoción que pudiese. Así lo hizo Sophia Engastromenos, pero las autoridades locales no se dejaron engañar. No del todo.

La mujer logró escapar a Europa, pero Estambul cerró la excavación anatolia, multó al marido y, además, lo conminó a entregar las piezas restantes en su poder.

Esto explica que en 1876 Schliemann se hallase en Grecia, dedicado a Micenas, donde no le fue mal. Encontró la llamada máscara de Agamenón, otros valiosos objetos y numerosos sepulcros, antes de que, por fin, años después y previo pago de una penalización, se le permitiese regresar al yacimiento troyano.

Una de las diademas con colgantes de oro del tesoro de Príamo. Dominio público

Esta vez le acompañaría, desde 1882, el arqueólogo Wilhelm Dörpfeld, continuador de las obras in situ, que no solo evitó nuevas excentricidades de Schliemann, sino que corrigió sus errores de datación, algunos de bulto.

Troya II, por ejemplo, de donde había emergido el Tesoro de Príamo, era un milenio anterior a la época de la guerra que habría enfrentado a Aquiles y Héctor. 

El enclave homérico resultó ser Troya IV, que, tras la muerte de Schliemann en 1890, volvió a rectificarse, pues Dörpfeld dio con dos estadios de ocupación más. Después de nuevos cálculos, hoy se estima que el nivel legendario de la ciudad es el VI o el VII, siendo el I del Bronce antiguo, y el X, bizantino.

Grande pese a sus errores

La arqueología tiene una deuda inestimable con Heinrich Schliemann, pese a las sombras que proyecta su figura.

Sus descuidos técnicos, confusiones, inobservancias legales, carencias académicas y otros defectos, algunos más achacables a la época que al hombre, se empequeñecen al contrastarlos con sus contribuciones a las ciencias históricas. 

El inquieto emprendedor revalorizó las fuentes literarias como brújulas para localizar sitios ancestrales.

Abrió un nuevo campo a los estudios clasicistas, al mostrar la relevancia de las raíces protoculturales, y fue el primero en ensayar excavaciones estratigráficas, lo que sentó escuela entre los investigadores de su país, el Reino Unido, Francia, EE. UU. y la propia Grecia.

‘La Iliada’, de Homero, fue la inspiración en la vocación como arqueólogo de Schliemann.  Otras Fuentes

Tan importante como su rol precursor, en estos y otros aspectos, sus descubrimientos y su personalidad dieron a su disciplina un impulso divulgativo de tal potencia que la hicieron familiar al público general, además de inspirar, hasta hoy, a generaciones enteras de colegas. 

Sin el ejemplo de su romántica búsqueda de Troya, no se entiende al explorador de Tartessos Adolf Schulten, que persiguió Numancia solo con textos de Apiano y un viejo mapa en la mochila. Incluso el influyente egiptólogo británico Petrie tomó buena nota de su par germánico en la época, finales del siglo XIX, en que estaba naciendo la arqueología moderna.

De ahí que se considere a Schliemann el padre de esta, pese a todos sus fallos, en esos tiempos en que la ciencia y la aventura todavía podían ser sinónimos.

Cinco excavaciones puntales

Además de Troya, Schliemann trabajó en otros yacimientos

La ciudad del rey Príamo fue, sin duda, la aportación más espectacular del arqueólogo alemán. Trabajó de modo intermitente en ella desde 1871 hasta su muerte en 1890, con una repercusión solo comparable con las meteduras de pata en que incurrió.

Pero Troya no fue el único trabajo de campo acometido por este admirador a ultranza de Homero, que incluso bautizó a sus hijos Agamenón y Andrómeda ante un volumen de la Ilíada.

Micenas, la capital de los enemigos de Ilión, mereció, asimismo, sus desvelos desde 1876. Allí, este pionero dio con un círculo funerario, tholos y ajuares de gran valor. Pero, como en Anatolia, erró por siglos la datación, llevado por sus fantasías literarias.

Tras pretender localizar en Ítaca, sin éxito, el palacio del viajero rey Odiseo y su paciente esposa Penélope, una nueva campaña en Troya lo condujo a otros hallazgos (por ejemplo, una estructura palaciega en 1879) que volvió a identificar, de manera irreal, con la corte de Héctor, Paris y familia.

En su última década de vida, Schliemann exploró, bien asesorado por Dörpfeld, la localidad beocia de Orcómeno, la micénica de Tirinto y su querida Troya.

Fueron intervenciones menos coloristas, pero de un estimable mérito científico.

FUENTE: número 635 de la revista Historia y Vida. 28abri2021