Una jirafa dio a luz inesperadamente delante de los visitantes de un zoológico.

(CNN) — Los visitantes del Zoológico de Virginia vivieron una experiencia única después de que una jirafa diera a luz inesperadamente delante de ellos.

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Imara, una jirafa masái –subespecie en peligro de extinción–, dio a luz a su novena cría el 9 de septiembre, según una publicación en Facebook del zoo.

Las jirafas masái, una de las cuatro subespecies de jirafa, están clasificadas como «en peligro» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Las jirafas, que se encuentran en Tanzania y Kenia, han sufrido una importante disminución de su población debido a la caza furtiva y la pérdida de su hábitat.

La cría nació con un peso de 55 kilos y una altura de 1,80 metros, lo que resulta muy apropiado si se tiene en cuenta que las jirafas son los mamíferos más altos del mundo.

La cría fue bautizada con el nombre de Tisa, que significa «nueve» en swahili, como un guiño al número de partos de su madre y a su cumpleaños, según un comunicado de prensa del zoo.

Tisa está «sana y llena de personalidad», asegura el zoológico. Poco después de su nacimiento, los visitantes pudieron ver a la recién nacida ponerse de pie y empezar a amamantar.

Y desde el 19 de septiembre ya está aprendiendo a correr, dice el comunicado de prensa.

Imara y el padre de la cría, Billy, fueron emparejados por recomendación del Plan de Supervivencia de Especies de la Asociación de Zoológicos y Acuarios, explica el zoo. Como la especie está en peligro de extinción, «el nacimiento de esta nueva cría es especialmente importante».

Con la inclusión de Tisa, el Zoológico de Virginia alberga ahora un total de cinco jirafas.

Imagen de portada: La última incorporación del Zoológico de Virginia es una jirafa masái bebé llamada Tisa.

FUENTE RESPONSABLE: CNN Mundo. Por Zoe Sottile. 25 de septiembre 2022.

Sociedad/Naturaleza/Animales/Jirafa/Jirafa bebé

 

Cambio climático: los árboles urbanos no están preparados.

Años atrás, la elección del arbolado de las ciudades emergentes fue cuidadosamente pensada y elegida para obtener beneficios de la vegetación. Hoy, muchos de ellos se encuentran amenazados por el rápido aumento de temperatura y los cambios en las lluvias.

Más del 56% de los árboles de ciudades están expuestos a condiciones poco saludables para ellos.

El cambio climático amenaza la salud y la supervivencia de los árboles urbanos. El aumento sostenido de las temperaturas y los cambios en los patrones de las lluvias provocan que muchas de las especies que fueron elegidas hace años para brindar sombra y cobijo en las calles de las ciudades no estén adaptados a las nuevas condiciones climáticas.

Los investigadores utilizaron el Inventario Global de Árboles Urbanos, una base de datos que registra más de 4000 árboles y arbustos diferentes plantados en 164 ciudades en 78 países, para evaluar el impacto probable del calentamiento global en los árboles plantados a lo largo de las calles y parques. Más de la mitad de las especies de árboles ya están en riesgo en algunas ciudades debido al aumento de las temperaturas y los cambios en las precipitaciones. Y para 2050, se prevé que esta proporción aumente hasta alcanzar entre el 70% y el 80%.

No quiere decir que esas especies vayan a morir. Podrían estar experimentando condiciones climáticas estresantes que pueden afectar su salud y desempeño, lo que pone en riesgo la provisión de los múltiples beneficios y servicios que proveen los bosques urbanos.

Los árboles no solo brindan sombra, también pueden mejorar la salud física y mental, son importantes en la integración social y pueden mitigar los efectos del aumento de la temperatura. En otras palabras, hacen a las ciudades mucho más habitables, pero hoy hay más de 1.000 especies que están en riesgo de desaparecer. La investigación detalló que el 56% de las especies experimentan condiciones climáticas que superan sus márgenes de seguridad de temperatura y el 65% lo hace por las precipitaciones.

El autor principal del estudio, Manuel Esperón-Rodríguez, de la Universidad de Sydney Occidental (Australia) precisó que “no quiere decir que esas especies vayan a morir”. Lo que pronostica el estudio es que “podrían estar experimentando condiciones climáticas estresantes que pueden afectar su salud y desempeño, lo que pone en riesgo la provisión de los múltiples beneficios y servicios que proveen los bosques urbanos”.

En todo el mundo

El estudio también detalla que las especies comunes de ciruelos, robles, arces, álamos, olmos, pinos, tilos, zarzos, eucaliptos y castaños se encuentran entre las especies que han sido señaladas en riesgo debido al cambio climático en la mayoría de las ciudades. Y los árboles en ciudades de regiones tropicales y en países vulnerables como India, Níger, Nigeria y Togo son los más afectados.

La selección de especies se ha basado en el clima pasado y actual y, por lo general, no tiene en cuenta el cambio climático futuro

En promedio, las ciudades hacia el ecuador estarán expuestas a mayores disminuciones en precipitación y se ve “una tendencia a que el riesgo promedio aumente hacia el ecuador donde los recursos económicos para mitigar el cambio climático son generalmente más limitados, lo que incluye varias ciudades de Latinoamérica”, indica Esperón-Rodríguez.

No quieren decir que las especies de árboles que hay en las ciudades se hayan elegido mal, sino que probablemente el cambio climático de los últimos años ha sido muy rápido.

Estos resultados no quieren decir que las especies de árboles que hay en las ciudades se hayan elegido mal, sino que probablemente el cambio climático de los últimos años ha sido muy rápido. En la actualidad, la selección de especies se ha basado en el clima pasado y actual y, por lo general, no tiene en cuenta el cambio climático futuro, que puede no reflejar el clima pasado.

El investigador dice que hay que proteger los árboles y arbustos de las ciudades, “pensar dos veces antes de cortar más, ya que están brindando muchos beneficios”, y seguir plantando, “lo que ayuda a mantener las temperaturas de la ciudad cómodas para ellos y para nosotros”.

Imagen de portada: Gentileza de Meteored.

FUENTE RESPONSABLE: Meteored. Por Cindy Fernández. 24 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Cambio climático/Medio Ambiente/Naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

Las ranas negras de Chernóbil: el descubrimiento español que dispara las posibilidades de la exploración espacial.

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En 2016, Germán Orizaola y Pablo Burraco encontraron una rana de San Antonio negra como el tizón. Hacía muy poco que habían empezado a trabajar en las inmediaciones de Chernóbil y buscaban aprovechar los pecios de la catástrofe para observar a la evolución en vivo y en directo. Y, pese a todo, las ranas negras los dejaron fuera de juego.

¿Qué tiene de especial una rana negra? La rana de San Antonio oriental (Hyla orientalis) es verde brillante. Un verde brillante muy característico, de hecho. 

Es cierto que, ocasionalmente, se pueden encontrar individuos algo más oscuro, pero ¿negros? Tras la sorpresa, los investigadores se dieron cuenta de que quizás era algo que tenía sentido: al fin y al cabo, la misma sustancia responsable del color oscuro en la mayoría de los animales (la melanina) se ha relacionado constantemente con la reducción de los efectos negativos de la radiación ultravioleta.

Es decir, «la melanina absorbe y disipa parte de la energía de las ondas radiactivas. Además, puede captar y reducir el número de radicales libres que generan. 

Estas acciones reducen la probabilidad de sufrir daños celulares que disminuyan la supervivencia de los individuos», explican Orizaola y Burraco. ¿Era posible que lo que tuvieran entre manos fuera, precisamente, una adaptación a la radiación ionizante?

Germán Orizaola/Pablo Burraco

En busca de la rana perdida. Para averiguarlo, los investigadores examinaron unas 200 ranas macho entre 2017 y 2019. De hecho, para averiguar si la ‘correlación’ con Chernóbil era cierta (o se trataba, no sé, de una variante autóctona que hasta ese momento no había sido identificada), las ranas macho se recogieron en muchas zonas del norte de Ucrania: algunas estaban en el corazón de la zona de exclusión, lejos de la central y tenían zonas normales de radioactividad.

La evolución, en acción. Tras estos años de trabajo, descubrieron efectivamente que «las ranas de Chernóbil tienen una coloración mucho más oscura que las ranas capturadas en zonas control fuera de la Zona de Exclusión». 

El diseño observacional del estudio no permite asegurar nada, pero los datos sugieren fuertemente que «las ranas oscuras habrían sobrevivido mejor a la radiación y se habrían reproducido con más éxito». 

En apenas diez generaciones las ranas pasaron un proceso acelerado de selección natural que ha marcado de manera tremendamente llamativa a las ranas de la Zona de Exclusión.

Más allá de las ranas. 

Sin embargo, esto va mucho más allá de las ranas. Es más precisamente por tratarse posiblemente de uno de los ejemplos más claros de adaptación a los efectos de la radiación ionizante hay mucha miga en este descubrimiento. 

Al fin y al cabo, el estudio de las ranas negras de Chernóbil constituye el primer paso para entender mejor el papel protector de la melanina en ambientes afectados por contaminación radiactiva. Es decir, estamos ante un estudio clave para entender que la biología tiene un papel central en la exploración espacial.

Imagen de portada: Gentileza de Xataka.

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Javier Jiménez. 24 de septiembre 2022.

Ecología/Naturaleza/Rana/Chernóbil/Radiación.

 

Un hito en el país: la UNT reintroduce en San Javier un mamífero al borde de la extinción.

Este lunes soltarán un tapir en un cercado de pre suelta. Unas semanas después, quedará totalmente libre.

El tapir es el mayor mamífero terrestre de Sudamérica. Habita este planeta hace 35 millones de años, lo que lo convierte en un ser primitivo. 

Se han contabilizado cinco especies en algunos países americanos y del sudeste asiático. Todas están al borde de la extinción debido a la pérdida de su hábitat, a la fragmentación de sus poblaciones y a la caza. 

En la Argentina, se calcula que debe haber unos 2.500 ejemplares («es un número bajo», explica Juan Pablo Juliá, director de la Reserva Experimental de Horco Molle y miembro de la asociación internacional Tapir Specialist Group).

La reducción ha sido dramática. Por ello, el programa de reintroducción del tapir a Tucumán -liderado por la reserva- ha avanzado desde 2019 sin pausa.

Y este lunes se realizará el acto de traslado del primer ejemplar de tapir a su cercado de pre suelta; es decir, al sitio donde posteriormente será liberado, dentro del Parque Sierra de San Javier. «Se trata de una medida necesaria para lograr la aclimatación a su nuevo hogar. Este proceso dura aproximadamente un mes. Luego, comenzará su vida en la naturaleza», añade Juliá.

Antes, los biólogos capacitarán a los lugareños para que, en caso de toparse con el animal, no pretendan cazarlo ni le teman.

La experiencia -única en el norte del país- podría convertirse en el puntapié de planes similares, a decir de Juliá. Para reinsertar el tapir es necesario conocer sus hábitos y para ello desde la Facultad de Ciencias Exactas se ha diseñado un sistema de rastreo con GPS: un collar satelital que se coloca en el cuello del mamífero.

Justamente, esto supone una investigación mancomunada de diferentes centros de estudio de la Universidad Nacional de Tucumán. Además del trabajo llevado a cabo por la gente de la Reserva, que depende de la depende de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, la iniciativa cuenta con la colaboración del gobierno provincial, de empresas privadas y de Ciencias Exactas.

«Primero vamos a soltar dos hembras, con 15 días de separación entre ellas. Cuando estén entrando en celo, se soltará un macho. Y está previsto liberar una pareja más el año que viene», precisa Juliá.

Si el tapir desaparece, muchas otras especies, animales y vegetales, se irán con él. Su papel en los ecosistemas es clave, ya que disemina semillas a través de la defecación; germina plantas con su orina y cambia el follaje.

Además de esa importancia ecológica, se trata de una especie de bandera o paraguas. Sucede que los naturalistas se valen de su carisma para proteger lo que viene por detrás, como ranas, insectos y murciélagos.

En América del Sur, donde hay pocos animales de más de 100 kilos, el tapir forma parte del selecto club de la megafauna. Tal vez modelado por su pasado, huye de la civilización.

La gestación es de 13 meses. Nace una cría por vez. El cachorro tiene la piel manchada, para camuflarse en el medio ambiente. Cuando es adulto, las manchas desaparecen. Se comunica con sus pares a través de silbidos y de señales olfativas.

En agosto de 2016, en la reserva de Horco Molle murió Inés, un tapir hembra de 34 años. Era considerada uno de los ejemplares más viejos del mundo que vivía en cautiverio y un ícono de la conservación.

Imagen de portada: TAPIRES EN HORCO MOLLE. Ejemplares de esta especie amenazada recorren un sendero de la reserva. LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO

FUENTE RESPONSABLE: La Gaceta. Tucumán; Argentina. 23 de septiembre 2022.

Argentina/Naturaleza/Animales en peligro de extinción.

 

 

 

 

LUCA, el antepasado común universal de todos los seres vivos.

Para la gran mayoría de lectores, LUCA no es más que un nombre propio, identificable con Modric (el futbolista del Real Madrid), con el protagonista de una canción de Suzanne Vega o con el título de una película de Disney.

Pero cuando lo escribimos con mayúsculas nos estamos refiriendo a algo que entra dentro del campo científico, ya que son las siglas de last universal common ancestor o último antepasado común universal; es decir, el ancestro común más reciente a todos los seres vivos conocidos, tanto actuales como extintos, con una antigüedad que ronda los cuatro mil millones de años.

Aunque LUCA es un término que ideó, en un artículo publicado en 1999, el microbiólogo francés Patrick Forterre, en realidad no es la única forma de referirse a él, ya que también existen variantes como LUA (last universal ancestor, último antepasado universal) o LCA (last common ancestor, último antepasado común). Pero el sentido es el mismo en todas: una forma de vida de la que descienden todas las demás que conocemos y de la que no se ha encontrado evidencia fósil específica, aunque sus características pueden deducirse de las que tienen actualmente los genomas. Conviene aclarar, eso sí, que LUCA no sería el primer organismo con vida de la Tierra; ni siquiera el único de su época.

La idea de un ancestro común empezó a forjarse en el siglo XVIII, con los diagramas ramificados que hacían los naturalistas, denominados claves, de los que el primer ejemplo destacado -ya en 1801- fue el Arbre botanique de Augustin Augier, un sacerdote católico que trataba con ello de ilustrar sobre el orden perfecto de la naturaleza creada por Dios. Fue Jean-Baptiste Lamarck el que, ocho años más tarde, dio un paso adelante al incorporar una propuesta evolutiva paralela en la tableau que hizo para su obra Philosophie zoologique. Después llegaron otros como Robert Chambers, Edward Hitchcok, Heinrich Georg Bronn…

Hubo que esperar a 1859 para que Charles Darwin publicase El origen de las especies, en cuyo texto usaba la metáfora del árbol de la vida para sostener dos veces la hipótesis de que todas las formas de vida descendían de otra primordial. Aceptado por el mundo académico, no sin alguna controversia (recordemos el famoso debate de Oxford), el evolucionismo se confirmó como teoría formal en los años sesenta del siglo siguiente, cuando, en un paso de gigante que dio la ciencia, logró descifrarse el código genético, resultando que es universal. Antes, en 1924, el biólogo y bioquímico soviético Alexander Oparin había revolucionado los conceptos sobre el origen de la vida en la Tierra, explicándola como un desarrollo constante de la evolución química de moléculas de carbono en un caldo primitivo, estimulado por el calor.

La abiogénesis empezó en algún momento de la etapa cronológica que va desde los 4.410 millones de años (condiciones para la condensación del vapor de agua) a los 3.770 millones de años (primeros indicios de vida), siendo en ese segundo segmento cuando se calculaba que surgió LUCA hasta hace poco. Eso ha ido cambiando a la luz de los avances científicos. Si en el año 2000 se calculaba la edad de LUCA entre 3.500 y 3.800 millones de años (unos cientos de millones de años antes de los fósiles más antiguos), luego se recalculó entre 3.480 y los 4.280 millones, con lo que sería coetáneo del LHB (Late Heavy Bombardment, Bombardeo Intenso Tardío; un período de impacto frecuente de meteoritos en los planetas del Sistema Solar, Tierra incluida).

Ahora bien, en 2018, un estudio de la Universidad de Bristol sobre fósiles de microorganismos canadienses aplicando relojes moleculares de última generación (técnicas de datación de la divergencia de especies a partir del número de diferencias entre dos secuencias de ADN), ha adelantado esa cronología al eón Hádico (la división geológica más antigua de las que se compone el Precámbrico), situándola en torno a 4.350 millones de años. Eso significa unos pocos cientos de millones de años después de la formación de la Luna (que nació del impacto entre la Tierra y un protoplaneta bautizado como Tea, volviéndose inhabitable).

A mediados del eón Hádico habrían hecho aparición los primeras células procariotas, aquellas cuyo material genético está disperso en una parte irregular del citoplasma llamada nucleoide (frente a las eucariotas, que lo tienen en el núcleo, de ahí que el geólogo Stephen Drury definiera en broma a las procariotas como «bolsas de sustancias químicas»). LUCA sería, por tanto, una procariota, un tipo de organismos que se dividen en dos grandes tipos: arqueas, que son las más primitivas por carecer de núcleo y se subdividen en metanógenos (anaerobias, se alimentan de metano), halófilas (viven en ambientes muy salinos) e hipertermófilas (viven en medios de temperaturas extremas y posiblemente se tratase de las primeras células simples); y bacterias, algo más evolucionadas.

Al principio se incluyó a LUCA entre las arqueas basándose en los cladogramas (diagramas de distancias genéticas) de células vivas que indicaban que el dominio Archea (por utilizar la terminología de su descubridor) se separó muy pronto de los demás seres gracias a a su capacidad para resistir condiciones extremas. Posteriormente se descubrieron arqueas que vivían en ambientes menos hostiles y el análisis de fósiles revela que una simbiosis entre éstas y bacterias dio como resultado el gran paso evolutivo hacia la vida compleja: las mencionadas eucariotas, que gracias a su mayor tamaño (hasta diez mil veces más que las procariotas) tienen un núcleo con envoltura de ADN (ácido desoxirribonucleico) que favorecería el surgimiento de organismos pluricelulares y la diversidad de especies que los caracteriza.

El análisis de fósiles revela que una simbiosis posterior entre arqueas y bacterias dio como resultado el gran paso evolutivo hacia la vida compleja: las mencionadas eucariotas. Sin embargo, LUCA era unicelular y su bobina de ADN flotaba en el citoplasma. 

El fallecido microbiólogo estadounidense Carl Woese, el hombre que descubrió las arqueas en 1977, lo definió como una «entidad más simple y rudimentaria que los ancestros individuales que generaron los tres [dominios] y sus descendientes».

Según Woese, la herencia genética de todos los organismos modernos deriva de la transferencia horizontal de genes entre una antigua comunidad de organismos, ese ancestro común de existencia reforzada en 2010 por un análisis de secuencias moleculares. También introdujo el término progenote para aludir a una comunidad de organismos pre-celulares, anteriores pues a los procariontes, cuyos individuos estarían formados por un grupo esférico de lípidos y que constituiría el germen de nuestra herencia genética. 

El genoma de los progenotes, que pertenecían al mundo del ARN, era bastante diferente al de los organismos actuales, que es más preciso y menos variable, lo que induce a matizar a Woese porque las estimaciones indican que un ascendiente único -aunque flexible para un intercambio genético entre especies- resulta más probable.

 

Diferencias entre una célula eucariota y una procariota/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

LUCA, por tanto, probablemente formó parte de las procariotas extremófilas y, de hecho, se cree que evolucionó en ambientes que todavía existen; es el caso, por ejemplo, de las fumarolas hidrotermales subacuáticas que brotan, por ejemplo, en las dorsales oceánicas por la interacción entre el agua y el magma que brota debajo, en las que las temperaturas pueden superar los 100º y donde se cree que pudo originarse la vida en la Tierra. Pero, frente a arqueas y bacterias, que a medida que evolucionaron fueron reduciendo y simplificando su genoma, LUCA siguió el camino contrario: se hizo más complejo que algunas procariotas modernas.

Eso, decíamos antes, no significa que LUCA estuviera solo. Fue uno entre muchos, aunque el único cuyos descendientes consiguieron sobrevivir más allá de la Era Paleoarcaica junto con las eucariotas y bacterias (las cuales generaron su propia descendencia evolutiva); los otros fueron extinguiéndose a lo largo del reseñado eón Hádico y las dos primeras etapas del Arcaico (el Eoarcaico y el Paleoarcaico). 

No obstante, la cosa no sería tan sencilla puesto que el árbol de la vida actual es el resultado de la TGH (transferencia genética horizontal), también conocida como TGL (transferencia genética lateral); o sea, aquella transmitida entre organismos unicelulares y/o pluricelulares, en lugar de transmitirse verticalmente a la descendencia.

En 2016, un equipo de biólogos dirigido por Madeline C. Weiss analizó 6,1 millones de genes que codifican proteínas y 286.514 grupos de proteínas de genomas procarióticos secuenciados de varios árboles filogenéticos, identificando 355 grupos de proteínas que probablemente eran comunes a LUCA. 

Reconstruir a éste no es tarea fácil, ya que sólo se pueden describir sus mecanismos bioquímicos basándose en los organismos vivos actuales, fruto de muchas transferencias genéticas horizontales y mutaciones. La conclusión fue que se trataba de un pequeño ser unicelular anaerobio, autótrofo (capaz de generar compuestos orgánicos complejos) y termófilo (adaptación a altas temperaturas ambientes), que a nuestros ojos de hoy muy bien podría pasar desapercibido entre un grupo de bacterias modernas.

Tenía un código genético, probablemente ADN, que le permitió sobrevivir al mundo del ARN. Ese código se expresó en proteínas, formadas a partir de aminoácidos libres gracias a la traducción de un ARN mensajero a través de ribosomas y ARN de transferencia. Contaba también con citoplasma, basado en agua y compartimentado por una membrana de bicapa lipídica, en el que flotaba libremente el ADN. 

LUCA se multiplicaba duplicando todo su contenido seguido de división celular y utilizaba quimiosmosis para producir energía electroquímica. Todo ello -y muchas más cosas que sería prolijo especificar aquí- lo dotaban de capacidad para vivir en esas chimeneas hidrotermales submarinas o en otros entornos geoquímicamente hostiles.

El cómo evolucionó para originar los diversos árboles filogenéticos es todavía más incierto y para explicarlo hay unas cuantas hipótesis. La primera, propuesta por el citado Oparin y el biólogo evolutivo británico John Burdon Sanderson Haldane, apoyada luego por un experimento de Stanley Miller Harold Urey, estuvo en boga hasta la segunda mitad del siglo XX y partía de la idea que vimos de que LUCA era hipertermófilo, por lo que se habría gestado en un caldo primigenio catalizado por tormentas eléctricas, calor volcánico y rayos solares. 

Sin embargo, los componentes de la atmósfera del inicio del Precámbrico impedían sintetizar los aminoácidos necesarios, por lo cual, en 1988, el bioquímico Günter Wächtershäuser introdujo algunas matizaciones reorientando el origen a las chimeneas hidrotermales, que presentaban condiciones más concentradas.

Así que LUCA sería muy parecido a una arquea, que son las suelen habitar en esos singulares sitios, pero están tan adaptadas a ellos que LUCA evolucionaría hacia las bacterias. 

Lo que nos lleva a la segunda hipótesis, la del microbiólogo indio Radhey Gupta, que identifica a LUCA con una bacteria grampositiva, monodérmica, de la que evolucionaron las bacterias gramnegativas didérmicas y las arqueas (las eucariotas serían posteriores a LUCA). Los últimos descubrimientos confirman que los procariontes primitivos -caso de las arqueas- poseen una sola membrana celular.

Una tercera hipótesis, la de Carl Woess, la vimos antes: LUCA formaba parte de los progenotes, de los que vienen los tres grandes dominios actuales, Archaea, Bacteria y Eucarya, fruto de una transferencia genética entre las células primarias de ARN y tres virus ADN. 

Los opositores a Woess niegan que un organismo de ARN se pueda considerar un ancestro o, al menos, lo consideran indemostrable, concluyendo que los progenotes son anteriores a LUCA y por tanto sin vinculación directa con la vida actual. Además se le discute su diseño del Árbol de la Vida por considerarlo descompensado: el reino bacteriano consta sólo de unos cuantos miles de especies mientras que el arqueano no llega a las doscientas (quizá algunos pocos miles por descubrir) y, frente a ellos, el eucariota suma varios millones.

Así llegamos a la hipótesis formulada por el biólogo evolutivo británico Thomas Cavallier-Smith, quien agrupaba a todos los procariontes dentro del reino de las bacterias y, dentro de éstas, LUCA tenía todas las características básicas de una bacteria gramnegativa (doble membrana celular lipídica, pared celular de peptidoglucano, ausencia de flagelo, división celular, etc.), siendo posteriores las grampositivas, cuyo metabolismo probablemente era fotosintético y anaerobio, habiendo generado el grupo de las neomura, del que a su vez derivan las arqueas y eucariotas (posteriormente, en 2020, Cavallier-Smith se auto corrigió considerando que el ancestro de las neomura fue una plancton bacteria y que las grampositivas no constituyen un grupo taxonómico propio). La crítica: ningún árbol filogenético molecular parece respaldarlo.

En suma, si queremos buscar a nuestro pariente más lejano hay que remontarse en el tiempo más de cuatro mil millones de años. Casi casi al poco de aparecer todo esto, teniendo en cuenta que la edad de la Tierra está calculada en aproximadamente 4.550 millones de años (la del universo, en 13.770 millones de años).

Cronología de la vida en la Tierra/Imagen: Wikipedia

Árbol de la Vida realizado por Charles Darwin en 1837 señalando un único ancestro común/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons.

División del Precámbrico según la Comisión Internacional de Estratigrafía/Imagen: Wikipedia.

Una fuente hidrotermal en la dorsal Atlántica/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons


Fuentes

Juan Antonio Aguilera, El origen de la vida | VVAA, Biología | VVAA, Una maravilla llamada vida. Cómo son, cómo funcionan y de dónde vienen los seres vivos | Marc Maillet, Biología celular | Werner Müller-Esterl, Bioquímica. Fundamentos para medicina y ciencias de la vida | Marcelo Dos Santos, Con ustedes… ¡LUCA! (en Axxón) | Bill Bryson, Una breve historia de casi todo | Nick Lane, John F. Allen y William Martin, How did LUCA make a living? Chemiosmosis in the origin of life | Wikipedia

Imagen de portada: Los primeros procariontes termófilos descubiertos fueron arqueas y bacterias en aguas termales de Yellowstone | foto Jon Sullivan en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Jorge Álvarez. 14 de septiembre 2022.

Ciencia/Naturaleza/Origen/Evolución

 

 

 

 

 

El río que nació de un reventon.

La imagen es impresionante: el agua brota de una gruta y se precipita sobre una pared caliza en forma de chorros, una cascada de unos 80 metros de caída que ha dado lugar a los Chorros del río Mundo. Este nacedero es la joya del Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de La Sima, en la Sierra de Alcaraz, al que se accede desde el pueblo de Riópar. La excursión, de 4 km, transcurre por un terreno montañoso de pinares y de paisajes kársticos.

Todo momento es bueno para visitar el río Mundo -que varía su caudal a lo largo del año-, pero las lluvias del otoño y la nieve del invierno lo multiplican, haciendo que la cascada de los chorros salte con mucha más fuerza y llega hasta el resto de cascadas y pozas que va dejando el río a lo largo de su transcurso. Esto ocurre contadas ocasiones al año, sobre todo después de abundantes precipitaciones debido a que la cascada vierte las aguas que se han filtrado a través de los muros de la cueva que la precede. 

Imagen de portada: Río Mundo

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Meritxell Batlle Cardona. Redactora de Viajes National Geographic. 19 de septiembre 2022.

Naturaleza/Castilla La Mancha/España

 

 

 

 

¿A cuántas personas puede albergar la Tierra?

La Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) predice que en la fecha asombrosamente específica del 15 de noviembre de 2022 habrá 8.000 millones de humanos vivos al mismo tiempo.

Con la expansión de la población ha llegado una gran división. Algunos ven nuestros números crecientes como una historia de éxito sin precedentes.

De hecho, hay una escuela de pensamiento emergente que defiende que en realidad necesitamos más personas.

En 2018, el multimillonario tecnológico Jeff Bezos predijo un futuro en el que nuestra población alcanzará un nuevo hito decimal, en la forma de un billón de humanos dispersos por nuestro Sistema Solar, y anunció que está planeando formas de lograrlo.

Mientras tanto, otros, incluido el locutor británico e historiador natural Sir David Attenborough, han etiquetado a nuestro masivo enjambre humano una «plaga para la Tierra».

Desde este punto de vista, casi todos los problemas ambientales que enfrentamos actualmente, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y los conflictos por la tierra, se remontan a nuestra reproducción desenfrenada durante los últimos siglos.

Allá por 1994, cuando la población mundial era de «apenas» 5.500 millones, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, calculó que el tamaño ideal de nuestra especie estaría entre 1.500 y 2.000 millones de personas.

Entonces, ¿está sobrepoblado actualmente el mundo? ¿Y qué podría deparar el futuro para el dominio global de la humanidad?

Una preocupación ancestral

En la obra magna de Platón, «La República», escrita alrededor del año 375 a.C., el filósofo describe dos ciudades-estado imaginarias. Una es saludable y la otra es «lujosa» y «febril».

En esta última, la población gasta y devora en exceso, entregándose al consumismo hasta «sobrepasar el límite de sus necesidades».

Imagen de Platon

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En la Antigua Grecia, el filósofo Platón abogó por el control de la población y del consumo.

Esta ciudad-estado moralmente decrépita finalmente recurre a apoderarse de las tierras vecinas, lo que naturalmente desemboca en una guerra: simplemente no puede mantener a su gran población codiciosa sin recursos adicionales.

Platón se había topado con un debate que todavía está vivo hoy: ¿el problema es la población humana o son los recursos que consume?

En su famoso trabajo, «Un ensayo sobre el principio de la población», publicado en 1798, Thomas Malthus, un clérigo inglés con una inclinación por el pesimismo, comenzó con dos observaciones importantes: que todas las personas necesitan comer y que les gusta tener relaciones sexuales.

Cuando se lleva a su conclusión lógica, explicó, estos simples hechos conducen a que las demandas de la humanidad superen los suministros del planeta.

«La población, cuando no se controla, aumenta en una proporción geométrica. La subsistencia aumenta solo en una proporción aritmética. Un ligero conocimiento de los números mostrará la inmensidad del primer poder en comparación con el segundo», escribió Malthus.

En otras palabras, un gran número de personas conduce a un número aún mayor de descendientes, en una especie de circuito de retroalimentación positiva, pero nuestra capacidad para producir alimentos no necesariamente se acelera de la misma manera.

Estas simples palabras tuvieron un efecto inmediato, encendiendo un miedo apasionado en algunos y la ira en otros, lo que continuaría reverberando en la sociedad durante décadas.

El primero grupo pensó que había que hacer algo para evitar que nuestros números se descontrolaran. El segundo, que limitar el número de personas era absurdo o poco ético, y en su lugar se debería hacer todo lo posible para aumentar el suministro de alimentos.

Cuando se publicó el ensayo de Malthus, había 800 millones de personas en el planeta.

Sin embargo, no fue sino hasta 1968 que surgieron las preocupaciones modernas sobre la sobrepoblación global, cuando un profesor de la Universidad de Stanford, Paul Ehrlich, y su esposa, Anne Ehrlich, escribieron «La bomba demográfica».

Portada de "La bomba demográfica" de Paul Ehrlich

FUENTE DE LA IMAGEN – SIERRA CLUB/BALLANTINE BOOKS. Este libro dio pie a la preocupación actual por la sobrepoblación.

Se inspiró en la ciudad india de Nueva Delhi. La pareja regresaba a su hotel en un taxi una noche y atravesó un barrio pobre, donde se vieron abrumados por la cantidad de actividad humana en las calles.

Escribieron sobre la experiencia de una manera que ha sido muy criticada, especialmente porque la población de Londres en ese momento era más del doble de la de Nueva Delhi.

La pareja publicó su libro debido a la preocupación por la hambruna masiva que creían que se avecinaba, particularmente en los países en desarrollo, pero también en lugares como Estados Unidos, donde la gente comenzaba a notar el impacto que estaba teniendo sobre el medio ambiente.

El trabajo ha sido ampliamente acreditado con (o acusado de, según el punto de vista) desencadenar muchas de las ansiedades actuales sobre la sobrepoblación.

Visiones encontradas

Las estimaciones varían, pero se espera que alcancemos el «punto más alto humano» entre los años 2070 y 2080, momento en el que habrá entre 9.400 y 10.400 millones de personas en el planeta.

Puede que sea un proceso lento: si llegamos a los 10.400 millones, la ONU espera que la población se mantenga en ese nivel durante dos décadas, pero finalmente, después de esto, se prevé que la población disminuya.

Esto ha generado visiones encontradas sobre nuestro futuro.

En un extremo del espectro se encuentran aquellos que ven como una crisis las tasas de fertilidad más bajas en algunas áreas.

Un demógrafo está tan preocupado por la caída en la tasa de natalidad en Reino Unido que ha sugerido gravar a las personas sin hijos.

En 2019, en el país nacían en promedio 1,65 niños por mujer. Esto está por debajo del nivel de reemplazo (la cantidad de nacimientos necesarios para mantener el mismo tamaño de población) de 2,075, aunque la población siguió creciendo debido a la inmigración.

Una muchedumbre de gente en un concierto

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Algunos están preocupados por la sobrepoblación mientras que otros advierten que la natalidad está cayendo en casi todo el mundo, lo que podría traer problemas.

El punto de vista opuesto es que desacelerar y eventualmente detener el crecimiento de la población mundial no solo es eminentemente manejable y deseable, sino que puede lograrse a través de medios totalmente voluntarios, métodos como simplemente proporcionar anticonceptivos a quienes los deseen y educar a las mujeres.

De esta manera, los defensores de esta posición creen que no solo podríamos beneficiar al planeta, sino también mejorar la calidad de vida que experimentan los ciudadanos más pobres del mundo.

Por otro lado, otros abogan por desviar el enfoque de ajustar el número de personas en el mundo, sin importar cuán suave o indirectamente se logre, a nuestras actividades.

Argumentan que la cantidad de recursos que utiliza cada persona tiene un mayor impacto en nuestra influencia colectiva, y señalan que el consumo es significativamente mayor en los países más ricos con tasas de natalidad más bajas.

Reducir nuestras demandas individuales sobre el planeta podría reducir la huella de la humanidad sin sofocar el crecimiento en los países más pobres.

De hecho, el interés occidental en reducir el crecimiento de la población en las partes menos desarrolladas del mundo ha sido acusado de tener matices racistas, cuando Europa y América del Norte están más densamente pobladas en general.

El impacto ambiental

Más allá de este debate, las estadísticas sobre el impacto que hemos tenido sobre la Tierra son alarmantes.

Según el organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 38% de la superficie terrestre del planeta se utiliza para cultivar alimentos y otros productos (como combustible) para los seres humanos o su ganado: cinco mil millones de hectáreas en total.

Y aunque nuestros antepasados vivían entre gigantes, cazando mamuts, mega-vombátidos y pájaros elefantes de 450 kg, hoy somos la especie vertebrada dominante en la Tierra.

En peso, los humanos representamos el 32% de los vertebrados terrestres, mientras que los animales salvajes representan solo el 1% del total. El ganado representa el resto.

Animales migrando

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Las migraciones naturales de muchos animales salvajes ahora son imposibles de hacer sin deambular por asentamientos humanos o infraestructura humana.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés) descubrió que las poblaciones de vida silvestre disminuyeron en dos tercios entre 1970 y 2020; durante el mismo período, la población mundial se duplicó con creces.

De hecho, a medida que aumenta nuestro dominio, se han producido muchos cambios ambientales en paralelo, y varios ambientalistas prominentes, desde la primatóloga Jane Goodall, famosa por su estudio de los chimpancés, hasta el naturalista y presentador de televisión Chris Packham, han expresado su preocupación.

En 2013, Attenborough explicó su punto de vista a la revista Radio Times: «Todos nuestros problemas ambientales se vuelven más fáciles de resolver con menos personas, y más difíciles y en última instancia imposibles de resolver con cada vez más personas».

A algunos la alarma por la huella ambiental de la humanidad los ha llevado a decidir tener menos o ningún hijo, incluidos el duque y la duquesa de Sussex, Harry y Meghan, quienes anunciaron en 2019 que no tendrían más de dos por el bien del planeta.

En el mismo año, Miley Cyrus también declaró que aún no tendría hijos porque la Tierra está «enojada».

Un número creciente de mujeres se están uniendo al movimiento antinatalista y han declarado una «huelga de natalidad» (Birth Strike), hasta que se aborde la emergencia climática actual y la crisis de extinción.

La tendencia se vio impulsada por una investigación de 2017, que calculó que el simple hecho de tener un hijo menos por mujer en el mundo desarrollado podría reducir las emisiones anuales de carbono de una persona en 58,6 toneladas de «CO2 equivalente» o CO2e, más de 24 veces el ahorro de no tener un auto.

Hoy en día, se acepta ampliamente que las personas están ejerciendo una presión insostenible sobre los recursos finitos del mundo, un fenómeno que se destaca en el «Día del exceso de la Tierra», la fecha de cada año en la que se estima que la humanidad ha agotado todos los recursos biológicos que el planeta puede brindar de manera sostenible.

En 2010 cayó el 8 de agosto. Este año fue el 28 de julio.

Conmemoración del "Día del exceso de la Tierra" en Berlín, en 2018.

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES. Conmemoración del «Día del exceso de la Tierra» en Berlín.

Ya sea que el problema sean demasiados humanos, los recursos que usamos o ambos, «no puedo siquiera imaginar cómo más humanos podrían ser mejores para el medio ambiente», dice la académica Jennifer Sciubba, autora del libro «8.000 millones y contando: cómo el sexo, la muerte y la migración dan forma a nuestro mundo».

Sin embargo, Sciubba señala que la idea de una inminente «bomba demográfica» que viene a destruir el planeta -como sugiere el libro de los Ehrlich- está desactualizada.

«Cuando lo escribieron creo que había 127 países en el mundo donde las mujeres en promedio tenían cinco o más hijos en su vida», dice.

En esa era, las tendencias de la población realmente parecían exponenciales, y ella sugiere que esto infundió pánico sobre el nivel de población en ciertas generaciones que aún están vivas hoy.

«Pero hoy solo hay ocho [países con tasas de fertilidad superiores a cinco hijos por mujer]», expone Sciubba. «Así que creo que es importante que nos demos cuenta de que esas tendencias cambiaron».

Un futuro más feliz

La demografía no solo influye en el medio ambiente y la economía: también es una poderosa fuerza oculta que da forma a la calidad de vida de las personas en todo el mundo.

Según Alex Ezeh, profesor de Salud Global en la Universidad de Drexel, Pensilvania, el número absoluto de personas en un país no es el factor más importante.

En cambio, es la tasa de crecimiento o disminución de su población lo que es clave para las perspectivas futuras de un país: esto determina qué tan rápido están cambiando las cosas.

Tomemos África, donde Ezeh explica que actualmente se están produciendo tasas de crecimiento de la población radicalmente diferentes, dependiendo de dónde se mire.

«En varios países, particularmente en el sur de África, las tasas de fertilidad realmente han disminuido y el uso de anticonceptivos ha aumentado: la tasa de crecimiento de la población se está desacelerando, lo que en cierto modo son buenas noticias», dice Ezeh.

Al mismo tiempo, algunos países de África Central todavía tienen altas tasas de crecimiento demográfico, como resultado de la alta fecundidad y la esperanza de vida más larga.

En algunos lugares está muy por encima del 2,5% anual, «lo cual es enorme», dice Ezeh. «La población se duplicará cada más de 20 años en varios países».

Personas en un mercado de alimentos

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Hoy usamos el 38% de la superficie terrestre para cultivar alimentos u otros productos para los humanos.

«Creo que la conversación sobre el tamaño y los números está fuera de lugar», dice Ezeh.

«Piensa en una ciudad que se duplica cada 10 años -como varias ciudades en África. ¿Qué gobierno realmente tiene los recursos para mejorar cada infraestructura que existe actualmente cada 10 años, a fin de mantener el nivel correcto de cobertura de esos servicios?

«Los economistas piensan que una gran población es excelente para muchos resultados diferentes, pero ¿se logra esa gran población en 10 años, 100 años o 1000 años? Cuanto más se tarde en llegar, se pueden establecer las estructuras correctas en el sistema que sostendrá a esa población», añade Ezeh.

Una presencia en expansión

Aunque aún no se ha decidido el grado en que la humanidad continuará expandiéndose por el planeta, ya se han establecido algunas trayectorias.

Y una es que es probable que la población humana continúe creciendo durante algún tiempo, independientemente de cualquier posible esfuerzo por disminuirla.

Un estudio publicado en 2014 encontró que, incluso en el caso de una gran tragedia global como una pandemia mortal o una guerra mundial catastrófica, o una política draconiana del hijo único implementada en todos los países del planeta -nada de lo cual nadie espera, por supuesto- nuestra población aún crecerá hasta 10.000 millones de personas para 2100.

Con la humanidad lista para volverse aún más dominante en los próximos años, encontrar una manera de vivir juntos y proteger el medio ambiente podría ser el mayor desafío de nuestra especie hasta el momento.

Imagen de portada: ALAMY.Este año la población mundial alcanzará un nuevo hito.

FUENTE RESPONSABLE:Zaria Gorvett; BBC Future. 18 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Demografía/Naturaleza/Cambio climático/Medio ambiente.

 

 

 

 

 

 

 

Nació en Estados Unidos una cría de un animal que está al borde de la extinción.

La cría de okapi, uno de los mamíferos más exóticos que existen hoy en día, nació este 14 de septiembre en el Zoológico de Oklahoma.

En la madrugada de este miércoles, el Zoológico de Oklahoma le dio la bienvenida a una cría de okapi, uno de los mamíferos más exóticos del planeta, el animal vivo más cercano a la jirafa. El animal, que todavía no tiene nombre, es el séptimo de su especie que ha nacido en este zoológico, y la primera cría de una hembra llamada Kayin.

“Estamos encantados con la llegada de la primera cría de Kayin y le damos la bienvenida a esta nueva generación a nuestra familia okapi”, dijo Tracey Dolphin, curadora de animales de pezuña y primates del zoológico de Oklahoma. “Kayin está siendo una madre primeriza muy atenta y demuestra un cuidado materno excepcional. Su nuevo hijo está sano y fuerte, y está cumpliendo con sus hitos, incluida la lactancia y el vínculo con la madre”.

El equipo de atención veterinaria del zoológico realizó un examen de bienestar en la cría, comprobando su condición corporal general, signos vitales y obteniendo su peso, que registró casi 25 kilogramos.

Los okapi son una especie que fue declarada en peligro por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) en el 2013. Su apariencia es muy particular, ya que tienen una cabeza parecida a la de una jirafa, cuerpo como un caballo y parches con rayas como las de cebra. Son endémicos en la República Democrática del Congo, donde además son una especie protegida desde 1933.

Un taller sobre la conservación del animal hecho en 2013 encontró que, entre 1998 y ese año, la población del okapi había decrecido en más del 50 %. ¿Por qué? La UICN indicó que las amenazas en la República Democrática del Congo, que incluyen la caza ilegal, la pérdida de bosques y la invasión humana, han puesto en serio peligro a los animales.

Imagen de portada: Zoológico de Oklahoma

FUENTE RESPONSABLE: Pulzo. 14 de septiembre 2022.

Animales/Exóticos/En peligro de extinción/Okapi

 

El volcán que podría acabar con la civilización: «Supondría un descenso de temperatura tan brusco que no compensaría el cambio climático».

Un artículo de la revista ‘Nature’ sugiere que las probabilidades de sufrir una erupción de nivel siete durante este siglo es de uno entre seis.

Madrid. Fue un año de tres estaciones. En 1816 desapareció el verano. El cielo era gris cenizo. La oscuridad había desterrado al sol. Y la Tierra se enfrió medio grado centígrado. Un año antes, en la isla de Sumbawa (Indonesia) el volcán Tambora había entrado en erupción. Y es que el estruendo, que pudo oírse a unos 2.000 kilómetros de distancia, fue el aviso de una desgracia mundial.

En Estados Unidos, las bajas temperaturas y las heladas devastaron los cultivos. Y en Asia, la bruma de piroclastos rompió el ciclo monzónico. La ecuación perfecta para germinar la hambruna y epidemias, como el cólera. También daría origen a una de las obras cumbre de la ciencia ficción: ‘Frankenstein o el moderno Prometeo’, de Mary Shelley.

Durante el verano robado, la escritora inglesa y el poeta Lord Byron sobrellevaban las jornadas infernales en una casa de los Alpes. Aquel escenario oscuro inspiró el clásico literario de Shelley. De las pocas consecuencias positivas tras una erupción de nivel siete de ocho según el Índice de Explosividad Volcánica. Pero, ¿podría repetirse la peor erupción de los últimos 750 años?

Según un estudio internacional publicado en la revista ‘Nature’ existe una posibilidad entre seis de que ocurra. El artículo, firmado por varios vulcanólogos ingleses, recoge algunas de las consecuencias. Más letales, incluso, que el impacto de un asteroide. «Supondría un descenso de temperatura tan brusco que no compensaría el cambio climático», explica Stavros Meletlidis.

El vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional apunta que durante la historia de la humanidad, e incluso antes, «los cambios climáticos han estado vinculados con erupciones importantes». El segundo mayor nivel de explosividad se ha experimentado en Santorini o en Yellowstone, que «incluso se acerca al nivel ocho».

Ritmos distintos

En la isla griega, por ejemplo, «había un volcán que dejó una caldera grande y destruyó a civilizaciones de hace más de 3.500 años», señala el experto. Pero más allá de la tragedia humana, desde el punto de vista geológico es especial, ya que «los depósitos han dado la vuelta al mundo y se han encontrado en los polos», apunta Meletlidis.

Pese a la probabilidad, la comunidad científica quita hierro al asunto. «Se trata de una investigación científica, es un conteo durante 60 mil años y se hace una proyección de la probabilidad», señala. Asimismo hay otro factor clave la relatividad temporal: «naturaleza no funciona a nuestro ritmo», señala Meletlidis.

El anillo de fuego

En cuanto al posible lugar, uno de los puntos de mayor actividad volcánica es ‘El anillo del fuego’, en el Pacífico. Pero el vulcanólogo recuerda «que el artículo saca una probabilidad obtenida de una estadística que falla con mucha frecuencia» como ha pasado en La Palma.

En base a las erupciones anteriores, los científicos trataron de establecer la duración, pero sin éxito. Aún así, es importante mantener las labores de vigilancia. «Conocemos poco sobre la actividad volcánica aunque enviemos telescopios al espacio, el tiempo para avisar depende del propio volcán», comenta.

Imagen de portada: Gentileza de Cadena SER

FUENTE RESPONSABLE: Cadena SER. Por Pablo Gandía. 12 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Volcanes/Naturaleza.

Cambio climático: 6 puntos de «no retorno» que probablemente se traspasen, según un nuevo estudio.

Las tasas actuales de calentamiento pondrán a la Tierra en riesgo de cruzar seis «peligrosos» puntos de no retorno climáticos, según un nuevo análisis.

Traspasar estos límites afectaría los sistemas del planeta, dando paso al colapso de las capas de hielo y la pérdida de los arrecifes de coral.

Comentaristas científicos han dicho anteriormente que llegar a ese punto sería alcanzar una «emergencia climática».

Los investigadores analizaron evidencia de puntos de no retorno en 200 investigaciones recientes.

Tuvieron en cuenta:

  • A qué temperaturas se alcanzarían los puntos de no retorno.
  • Qué impactos tendrían en los otros sistemas de la Tierra.
  • En qué escalas de tiempo se sentirían los impactos.

Las investigaciones, basadas en datos publicados desde 2008, encontraron que ya existe un riesgo de que los niveles actuales de calentamiento global alcancen seis puntos climáticos de no retorno, y los riesgos incrementan con cada décima de grado de calentamiento.

El Rastreador de Acción Climática estima que incluso bajo un escenario optimista en el que los objetivos climáticos globales actuales se alcancen, el mundo verá un calentamiento promedio de 1,8 ºC.

Los puntos de «no retorno»

La idea de «puntos climáticos de no retorno» fue expuesta por primera vez por el grupo de ciencia climática de Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), hace dos décadas.

Si se cruzan, podrían desencadenar un cambio significativo en la manera como operan los sistemas de la Tierra, afectando océanos, el clima y los procesos químicos, algunos de los cuales podrían ser «irreversibles», según Naciones Unidas.

Una vez se cruza un punto, la ruptura del sistema es autosostenible, así que continuará aunque no haya más calentamiento.

Es autoperpetuante: un poco como cuando una pelota empieza a rodar por una colina sin poder parar.

Icebergs en Groenlandia

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La capa de hielo de Groenlandia es la principal contribuyente al aumento en los niveles del mar.

En ese momento se creía que los puntos solo se cruzarían si las temperaturas globales subían más de 5 ºC.

Pero desde entonces, se ha recopilado cada vez más evidencia que muestra cómo estos límites pueden traspasarse mucho antes.

Cuáles son los puntos

Los seis puntos que «probablemente» se crucen, según las investigaciones publicadas en la revista Science, son:

  • El colapso de la capa de hielo de Groenlandia.
  • El colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental.
  • El colapso de la circulación oceánica en la región polar del Atlántico Norte.
  • Extinción de arrecifes de corales en latitudes bajas.
  • Derretimiento repentino del permafrost (capa de suelo permanentemente congelado) en las regiones del norte.
  • Pérdida abrupta de hielo marino en el mar de Barents.

El autor principal del estudio, David Armstrong McKay, del Centro de Resiliencia de Estocolmo, la Universidad de Exeter y la Comisión de la Tierra, dijo que ya se están viendo señales de desestabilización en las regiones polares, y que este es el paso que precede al colapso de sistema.

Groenlandia y Antártida pierden actualmente hielo seis veces más rápidamente de lo que lo hacían hace 30 años, y la capa de hielo de Groenlandia se ha reducido de manera continua durante los últimos 25 años debido al cambio climático, según Naciones Unidas.

Y aunque no se espera que algunos de los otros puntos de no retorno, como una mortandad en el Amazonas, lleguen a ocurrir salvo que las temperaturas globales aumenten en al menos 3.5 ºC, todos estos sistemas están conectados.

Así que a medida que un sistema empieza a fallar, podría incrementar las posibilidades de que otros colapsen.

Varios puntos de no retorno

La coautora Ricarda Winkelmann, investigadora en el Instituto de Postdam para la investigación de impacto climático y miembro de la Comisión de la Tierra, dijo: «Muchos de los elementos en los sistemas de la Tierra están interconectados, haciendo que los puntos de no retorno en cascada sean una seria preocupación adicional».

Por ejemplo, si hay capas de hielo más pequeñas o menos capas y menos hielo marino, entonces se refleja menos la energía del sol, lo que lleva a un mayor calentamiento global.

Rio que se ha formado debido al calentamiento en el permafrost en Groenlandia.

FUENTE DE LA IMAGEN – LWIMAGES AB. 

El equipo sugirió que además de identificar estos riesgos, la lista de los puntos de no retorno podría aumentar hasta 16.

El equipo trabajó con datos paleoclimáticos (condiciones climáticas de hace miles de años), observaciones actuales y los resultados de modelos climáticos para hacer estas nuevas identificaciones.

Pero algunos de los puntos de no retorno anteriores, como El Niño-Oscilación del Sur, se han eliminado de la lista por falta de evidencia.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Los corales no sobreviven si la temperatura del agua es demasiado cálida.

FUENTE RESPONSABLE: Esme Stallard. BBC News, reportera de Ciencia y Clima. 10 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/ONU/Naturaleza/Cambio climático/Ciencia.