La neuroplasticidad cerebral es básica para la salud de nuestro cerebro: este es el entrenamiento que más nos ayuda a trabajarla según la ciencia.

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La salud cerebral y nuestra neuroplasticidad es básica no solo para nuestro día a día, sino también para asegurarnos de tener un envejecimiento saludable y lo más activo posible. Una mayor neuroplasticidad nos ayuda a aprender nuevas habilidades, a crear recuerdos o a recuperarse de lesiones cerebrales.

La pregunta es, ¿cómo mejoramos la neuroplasticidad de nuestro cerebro? La respuesta podría estar en el entrenamiento físico. Al menos eso es lo que sugieren las investigaciones al respecto. Un nuevo estudio, publicado en Journal of Science and Medicine no solo indica los beneficios que el deporte tiene para el cerebro, sino incluso qué tipo de rutina puede beneficiarnos más.

Para la investigación se contó con 128 participantes, mujeres y hombres saludables de entre 18 a 65 años. Ninguno de ellos tenía dificultades o enfermedades neurológicas o fisiológicas. Se monitoriza los cerebros de estos participantes después de tan solo un ejercicio aeróbico en una bicicleta estática y en una cinta de correr.

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Durante la sesión de ejercicio en la bicicleta estática o en la cinta de correr, la intensidad fue variando desde ejercicio continuo de baja intensidad hasta ejercicio de intervalos de alta intensidad, por lo que el ritmo cardíaco varió siendo de entre el 50 y el 90 por ciento de intensidad.

Lo que encontraron fue que los mayores cambios en neuroplasticidad cerebral se daban o bien con 20 minutos de entrenamiento de intervalos o bien con 25 minutos de entrenamiento aeróbico moderado continuado.

Para los investigadores sería evidente que la realización de deporte ayuda a mejorar la neuroplasticidad del cerebro. La duda que quedaba por responder era qué tipo de entrenamiento y con qué duración sería más efectivo. Tanto el entrenamiento de intervalos de alta intensidad como el aeróbico moderado parecen ayudar en un tiempo similar. Posiblemente nuestra mejor opción sea, de nuevo, combinar ambos entrenamientos.

Imagen de portada: Gentileza de Vitónica.iStock.

FUENTE RESPONSABLE: Vitónica. Ejercicios que benefician las capacidades cognitivas. Razones para disminuir el estrés así como la ansiedad. Como hacer para evitarlo. Por Iria Reguera @iriarequera

Cómo entrenar tu cerebro para mejorar tu rendimiento cognitivo.

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A medida que nos vamos haciendo mayores el rendimiento cognitivo, la concentración, la memoria y el aprendizaje se deterioran. Además, hay muchos factores que influyen en nuestro rendimiento cognitivo que están en nuestro día a día y no nos damos cuenta.

El cerebro es un órgano tan importante como los demás y tendemos a centrarnos demasiado en nuestro bienestar físico que nos olvidamos de nuestro bienestar mental. Por ello, te vamos a dar una serie de consejos para saber cómo entrenar tu cerebro para mejorar tu rendimiento cognitivo.

Trata de liberarte de una mala rutina.

Una mente que no sale de su zona de confort, que no explora nuevas formas de pensamientos es una mente estancada y restringida. De hecho, según un estudio, aquellas personas que se involucran en desafíos y en experiencias emocionantes tienen más probabilidad de mantener un alto rendimiento y funcionamiento cognitivo.

Sin embargo, al otro lado de la moneda hay la participación pasiva donde no creará nuevos retos y la mente no se nutrirá, por lo que no habrá un aumento en el rendimiento cognitivo, al contrario.

El simple hecho de escuchar música nueva e incluso de jugar a nuevos juegos de ordenador, por ejemplo, ya provoca una estimulación mental, por lo que es muy fácil aumentar tu desarrollo mental. Sal de tu zona de confort y encuentra algo que te apasione, ya que si estás dentro de ella es muy difícil que estés una zona donde mejores a nivel cognitivo.

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Trata de seguir moviéndote todos los días.

Hay infinitos estudios que respaldan que el ejercicio físico tiene un efecto increíble en la estimulación y el desarrollo mental, ya que un cuerpo sano también está estrechamente relacionado con una mente sana.

De hecho, los investigadores de la Universidad de Minnesota descubrieron, en el 2014, que una mejora en la aptitud cardiorrespiratoria se correlacionó directamente con una mejora de la capacidad cognitiva, que se mantenía en el futuro.

Además, la actividad física también tiene efectos positivos en estados emocionales alterados como la depresión y ansiedad, haciendo que las personas que realizan ejercicio físico se sientan más motivados y menos estresados que las personas que no hacen ningún deporte.

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Trata de dormir lo suficiente para cubrir las horas recomendadas.

Dormir poco durante un periodo de tiempo largo tiene efectos muy nocivos para la salud, de hecho puede ralentizar tu desarrollo profesional y personal de forma drástica ya que tu capacidad de memoria, aprendizaje, captación de información y rapidez mental disminuye. Por lo que, dormir las horas necesarias es fundamental para tener un buen rendimiento cognitivo.

Un estudio que realizó la Universidad de Brown demostró que el sueño insuficiente bloquea el conocimiento adquirido al aprender nuevas tareas y disminuye el rendimiento cognitivo. Es más, la somnolencia excesiva se demostró que puede impedir que el cerebro interiorice gran parte del aprendizaje o el trabajo que ha realizado durante el día, haciendo que esa información se pierda e impidiéndote recordarla al cabo de unas horas.

La alimentación también influye en el desarrollo cognitivo.

A medida que se han hecho investigaciones al respecto se ha descubierto que hay ciertos alimentos que son perfectos para el cerebro, que son los llamados Brain Foods que son aquellos que si los ingieres de forma habitual pueden ayudarte a mejorar el rendimiento cognitivo.

Por ejemplo, los más famosos son los alimentos ricos en ácidos grasos como el omega-3, como el pescado y las nueces, son capaces de ayudar a combatir la depresión y mejorar la cognición con el tiempo.

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Por otro lado, los antioxidantes, que se encuentran principalmente en los arándanos y las bayas de acai, pueden ralentizar los efectos perjudiciales que tienen los radicales libres en el cerebro.

Además, los alimentos ricos en hierro, como la carne, los huevos y las verduras de color oscuro, pueden ser responsables de mejorar la concentración y aumentar el coeficiente intelectual. Es más, los alimentos que contienen vitamina B1, sobre todo los cereales y los panes integrales, pueden ayudar a mejorar la velocidad de los procesos mentales.

Trata de confiar en el poder de la risa.

Sonreír y reír provoca una secreción de endorfinas que influyen en el desarrollo cognitivo, ya que ayuda a reducir la influencia del cortisol frenar trastornos emocionales como es estrés y la depresión. De hecho la risa y otras formas positivas de ver las cosas pueden mejorar la capacidad para pensar de forma creativa y de ver los problemas desde una perspectiva nueva.

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Además, un estudio realizado en el 2016 demostró que la risa puede ayudar a eliminar la incidencia de epinefrina en nuestro cuerpo, mejorando los valores de hipertensión arterial y reduciendo el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca.

Imagen de portada: Gentileza de Vitónica.iStock.

FUENTE RESPONSABLE: Vitónica. Ejercicios que benefician las capacidades cognitivas. Razones para disminuir el estrés asi como la ansiedad. Como hacer para evitarlo. Por Guille Andreu

Lo que dice la neurociencia sobre la procrastinación.

La procrastinación es una conducta en la que casi todo el mundo incurre alguna vez. Sin embargo, para algunos se convierte en un problema severo. ¿Qué dicen las neurociencias al respecto?

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En los últimos 10 años se ha avanzado de manera muy notable en el estudio del cerebro. El momento actual se cataloga como uno de los más emocionantes en la historia de las neurociencias. Estas han comenzado a escudriñar temas que hasta ahora no entraban en su órbita, como la procrastinación.

¿Qué nos dice la neurociencia sobre la procrastinación? Ha surgido un importante caudal de datos que permiten explicar los procesos llevados a cabo en el cerebro y que, aparentemente, determinan el hecho de procrastinar. Aunque, como es sabido, las conductas no sólo pueden explicarse a partir de procesos fisiológicos, lo cierto es que estos también influyen en ellas.

La procrastinación no es una conducta habitual en todas las personas. Quizás todo el mundo ha incurrido en esas postergaciones indefinidas alguna vez, pero lo cierto es que en algunas personas se trata de una conducta crónica. Tienen enormes dificultades para terminar lo que comenzaron. En ellas se ha centrado la investigación al respecto.

“La neurociencia, en otras palabras, nos da permiso para darnos un descanso cuando nos encontramos verdaderamente atascados, y es el descanso el que nos ayuda a obtener la solución”.

-Barbara Oakley-

La procrastinación

La procrastinación pone nombre a esas situaciones en las que se posterga una actividad o situación que debe atenderse. Lo frecuente es que se busque sustituir esa actividad o situación por otra que sea más agradable y, por lo general, más irrelevante. De este modo, no se atiende ni se concluye algo que es importante y se le deja “para después”. Ese “después” nunca llega.

Todo ello lleva a que quien procrastina empiece muchas cosas y no las concluya. Hay un punto en que le resulta muy desagradable, o incluso intolerable, empezar o continuar con lo que tiene que hacer y busca la manera de “ganar tiempo”.

Un ejemplo típico de la procrastinación sería: una persona debe organizar un archivo que requiere para su trabajo. Sin embargo, es una tarea que no le apetece nada. Además, entiende que le va a llevar tiempo y quizás a corto plazo la vea como poco rentable -hoy tarda menos en encontrar un documento que lo que puede tardar en ordenar su archivo-. Sabe que a la larga, ganará tiempo, pero nunca encuentra el momento… Se dice a sí misma que lo hará cuando tenga un rato, pero la realidad es que nunca lo tiene.

Mujer descansando

Las neurociencias y la procrastinación

La doctora Barbara Oakley, profesora de la Universidad de Oakland, ha recogido información acerca de lo que dicen las neurociencias sobre la procrastinación. En principio, señala que las investigaciones sobre el tema apuntaron a que los procrastinadores crónicos tenían dificultades en las regiones neuronales asociadas al autocontrol y la regulación emocional.

Ajustar el funcionamiento de esas zonas es posible. El problema es que para hacerlo se requiere un ejercicio de autocontrol, lo que nos lleva a un círculo vicioso. Sin embargo, esto no es todo lo que las neurociencias dicen frente al tema.

Otras investigaciones al respecto señalan que los procrastinadores tienen problemas para reparar su estado de ánimo a corto plazo. Sienten malestar y no lo solucionan de forma inmediata. Así mismo, hay una especie de separación entre la percepción del yo presente y el yo futuro.

Dicho de una forma más sencilla, la procrastinación es una forma de afrontamiento que apuesta por los beneficios que se obtienen de manera inmediata.

Cerebro con mecanismos

El dolor y la procrastinación

Una hipótesis más interesante señala que algunas personas llegan a sentir “dolor” en el cerebro al hacer alguna actividad que les resulta desagradable. En esos casos, se activa un mecanismo llamado “red neuronal por defecto” para aliviar esa sensación. Esta red se activa cuando una persona está atascada frente a algún problema al que no le ve solución.

Según esta tesis, las personas resuelven problemas gracias a rutas neuronales previamente marcadas. Es decir, se soluciona la dificultad con el aprendizaje previo. Cuando una persona se atasca es porque no cuenta con referentes. Es allí cuando se activa la red neuronal por defecto y la mente comienza a divagar.

A partir de esto, se concluye que lo peor que una persona puede hacer es insistir en superar ese bloqueo. Lo indicado es alejarse del foco de la dificultad, en otras palabras, descansar. Esto ayuda a que se active un foco difuso y el cerebro comience a elaborar una nueva ruta de acción.

Así pues, la procrastinación se evita haciendo algo tan simple como descansar. Si una persona lleva a cabo una actividad que le resulta desagradable, o frente a la cual está bloqueada, lo mejor es que haga pausas cada vez que sienta la necesidad de hacerlo. De este modo, es probable que pueda empezar o terminar esa tarea que le apetece tan poco.

Imagen de portada: Gentileza

FUENTE: La Mente es Maravillosa – Neurociencias – Investigación – Mujer –

 

Erwin Neher, Premio Nobel de Medicina: 

“La curiosidad es algo que todos tenemos de niños, un investigador es alguien que logra conservarla de adulto”

Desde que estaba en la secundaria, Erwin Neher, por pura curiosidad, desarmaba radios y relojes para ver cómo funcionaban sus mecanismos eléctricos.

Luego aprendió que el cuerpo humano también tiene electricidad, un dato que le pareció tan fascinante que lo llevó a estudiar biofísica, una área de la ciencia que se ocupa de los fenómenos eléctricos en los organismos vivos.

A Neher le llamaba la atención que algo como la electricidad, la cual se manipula con cables, transistores y resistencias, también pudiera ocurrir en un cuerpo humano, que está lleno de líquidos y sin ningún metal.

Neher (Alemania, 1944) estudió física en la Universidad Técnica de Múnich, medicina en la Universidad de Göttingen (Alemania) y se especializó en fisiología en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.).

Lo que nació como una inquietud de adolescente, en 1991 lo llevó a ganar el Premio Nobel de Medicina, que recibió junto a su colega Bert Sakmann.

Durante décadas, Neher y Sakmann habían estudiado la manera en que las células intercambian mensajes eléctricos.

De esa manera, lograron desarrollar técnicas para medir las corrientes eléctricas que atraviesan las membranas celulares.

Gracias a ese descubrimiento, se han podido desarrollar una gran cantidad de fármacos, entre ellos algunos para tratar enfermedades como el párkinson, el alzhéimer y la fibrosis quística.

Si lo deseas, clickea en el siguiente párrafo para profundizar sobre los “hábitos”

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FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

Neher ha dedicado su vida a estudiar las señales eléctricas que circulan entre las células.

Hoy, a sus 77 años, Neher sigue convencido de que la curiosidad fue lo que le permitió alcanzar la mayor distinción en la ciencias, y en sus charlas en escenarios mundiales siempre aconseja a los jóvenes mantenerse curiosos.

Actualmente, Neher es el director del Instituto Max Planck de Química Biofísica en Alemania.

En BBC Mundo conversamos con Neher acerca de la curiosidad y la ciencia.

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¿Qué es la curiosidad, una cualidad o un hábito?

Creo que es una cualidad todos tenemos, particularmente los niños. Ellos quieren explorar el mundo, quieren averiguar, ensayar cosas.

Un investigador es alguien que preserva esa curiosidad cuando es adulto. Es alguien cuya mente está cautivada por las ganas de saber, de probar, de entender algo.

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¿Cree que a medida que crecemos vamos perdiendo la curiosidad?

Sí, a medida que envejecemos tienden a ponerse en primer plano cosas como mantener a tu familia o tener solvencia económica, cosas como esas.

Cuando envejeces quizás tienes la sensación de que las posibilidades de encontrar algo nuevo o de lograr una experiencia nueva disminuyen, pero como científico siempre estás confrontado por nuevas preguntas, nuevas ideas.

¿Usted tiene un método para mantenerse siempre curioso?

Creo que se trata simplemente de mantenerse intentando cosas nuevas.

En el caso de los niños, se trata de dejarlos hacer cosas por ellos mismos, de que averigüen por ellos mismos las leyes de la física.

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Para Neher, la clave es no perder la curiosidad que todos tenemos de niños.

¿Cree que los sistemas educativos estimulan la curiosidad?

En la universidad creo que no mucho. Tradicionalmente, la idea es transmitir conocimiento establecido.

Luego, en las prácticas, los estudiantes pueden intentar cosas y encontrar maneras de resolver ciertos problemas.

Más adelante, en los estudios doctorales o en las tesis de maestría, los estudiantes se enfrentan a retos que definitivamente despiertan la curiosidad.

Un buen número de estudiantes, no todos, desarrollan esta curiosidad, es una buena oportunidad para hacerlo.

¿Y qué se podría hacer para estimular más la curiosidad en las universidades?

Creo que tiene que ver con la forma de enseñar. Es decir, que no sea solo lo que llamamos educación frontal, esa en la que el profesor censura y dice lo que él piensa que es la verdad y los estudiantes tienen que aceptarla.

En cambio, puede ser una educación más interactiva, en la que se hagan preguntas y los estudiantes intenten encontrar sus propias respuestas a ciertos problemas.

Creo que eso es lo principal.

Universidad

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La curiosidad es un buen primer paso, pero, ¿cómo llevarla a un nivel que dé frutos?

Como investigador, tienes que encontrar tú mismo cuál es la pregunta que quieres resolver.

Un investigador necesita una curiosidad que lo atrape en una idea en la que prácticamente no pueda dejar de pensar.

Eso es lo más importante, identificar el problema que quieres solucionar y mirarlo desde distintos ángulos.

Luego, haces experimentos de los que se derivan preguntas más específicas.

En el laboratorio puedes responder algunas de estas preguntas, a menudo fallas, el experimento no te dice lo que esperabas, o no te dice nada nuevo.

Eso, por supuesto, es decepcionante, pero si sigues pensando en esas preguntas haces algunos ajustes para arreglar lo que no funcionó y, si tienes suerte, funciona.

Erwin Neher

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Un investigador necesita una curiosidad que lo atrape en una idea en la que prácticamente no pueda dejar de pensar”

Erwin Neher

Premio Nobel de Medicina, 1991

Idealmente, todos quisiéramos ser más curiosos e intentar cosas nuevas, pero a veces la rutina, el tipo de trabajo o las necesidades apremiantes no lo permiten. ¿Qué hacer en ese caso?

Bueno, no tengo esa experiencia porque he sido un investigador toda mi vida.

Pero me imagino que las compañías pueden fomentar una cultura en la que las iniciativas de los empleados sean reconocidas, y que sean recompensados por innovar o implementar mejoras.

Me refiero a cualquier medida que vaya en contra de la rutina, que vaya en contra de que la gente haga lo mismo todo el día.

Usted sostiene que un aspecto clave para el éxito es el buen manejo del tiempo. ¿Cómo maneja su tiempo?

Como investigador, tu trabajo es tu hobby, y tu hobby es tu trabajo.

Eso significa que, aparte de tu trabajo, hay poco tiempo para otras cosas.

Si tienes una familia, un pasatiempo o quieres participar en actividades con tus amigos, tienes que usar el tiempo que te queda de tus labores de investigación de manera efectiva.

Como investigador, por supuesto que quieres tener bastante tiempo para tus experimentos, para lidiar con el problema que quieres resolver.

Pero también te ves forzado a hacer otras cosas, como leer literatura, escribir postulaciones a becas. Tienes que enseñar si estás en la universidad. Hay muchas cosas que se comen tu tiempo.

Tienes que esforzarte para hacer estas cosas de manera eficiente, de manera que puedas separar tiempo para lo que realmente quieres ser.

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El manejo del tiempo es clave en la carrera de un investigador científico.

Usted es un gran defensor del estudio de las ciencias básicas, cuyo objetivo es producir conocimiento, sin que necesariamente tenga una aplicación específica. ¿Cómo defender esas áreas en un mundo en el que el mercado y la tecnología exigen soluciones prácticas?

Mucha gente cree que uno debe elegir entre investigación básica o investigación aplicada.

Pero no se trata de elegir, es cuestión de encontrar el balance correcto entre ciencias básicas y ciencia aplicada.

La ciencia básica se trata de crear conocimiento nuevo. Si tienes conocimiento nuevo que surgió en tu laboratorio, tienes muchas más posibilidades de encontrarle una aplicación, o lo que la gente llama una innovación.

Usted compara a los científicos con los artistas, ¿a qué se refiere?

Un científico, al menos uno que tenga éxito en ser un investigador líder, es alguien que hace cosas que salen de sí mismo, a diferencia de alguien que está empleado y tiene que hacer lo que el superior o la compañía quiere que haga.

Entonces me refiero a una persona que se dedica a cosas que él mismo ha creado, similar a un artista que sigue sus propias ideas y sentimientos.

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¿En esta etapa de su vida qué le causa curiosidad?

Bueno, acabo de cumplir 77 años y creo que es tiempo de concluir, de recolectar las ideas que he tenido en los últimos 20 años y tratar de llegar a conclusiones sobre los problemas en los que he trabajado.

Eso tiene que ver con los mecanismos básicos de comunicación entre las neuronas.

Me parece fascinante cómo trabaja el cerebro, pero no es algo fácil. El trabajo diario en el laboratorio no se enfoca en las grandes ideas acerca del cerebro, si no, muy a menudo, en detalles de los mecanismos de cómo una neurona le envía una señal a otras neuronas.

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FUENTE DE LA IMAGEN, – GETTY

Neher está interesado en conocer mejor el funcionamiento del cerebro humano.

En este año que lleva la pandemia de coronavirus, ¿qué reflexiones ha hecho sobre el papel de la ciencia y la medicina en la sociedad?

La pandemia nos dice, una vez más, que la base de nuestra vida es la biología, que estamos sujetos a que ocurran cosas relacionadas con la biología.

La pandemia es un evento biológico, y creo que nos dice que debemos estar preparados.

Debemos investigar más acerca de cómo se esparce la infección, cómo se desarrolla la pandemia.

La pandemia nos muestra, una vez más, lo importante que la ciencia básica es para nuestra vida.

¿Qué consejos le daría a los jóvenes que se quieren dedicar a la investigación científica?

Los jóvenes que se quieran dedicar a la ciencia deben averiguar por sí mismos si tienen la habilidad de sumergirse en un problema, de dejarse cautivar por un problema.

Una vez identifiquen ese problema, los estudiantes deben tratar de ingresar a un laboratorio, en cualquier parte del mundo, donde se esté investigando este problema de la mejor manera posible.

Imagen: Gentileza de Festival Puerto de Ideas

FUENTE. BBC News MUNDO – Por Carlos Serrano – Neurociencia – Cerebro – Investigación – Sociedad – Mundo

 

Dígame con qué sueña y le diré lo que recordará su cerebro.

Alexander Luria era el mejor neuropsicólogo de Rusia y su caso más famoso fue un periodista. Si el jefe de redacción daba indicaciones, todos tomaban notas, excepto Shereshevsky. 

Cuando le increparon, el chico lo repitió palabra por palabra. Asustado, el jefe le rogó que visitara a un psicólogo, y Luria comprobó que tenía hipermnesia. Podía recordar todo lo que ocurría, fórmulas y páginas enteras, incluso años después: su cerebro no era normal.

Los cerebros normales necesitan un periodo de consolidación de los recuerdos. Durante el sueño, los contenidos relevantes se reciclan y consolidan. 

Los circuitos que conectan el hipocampo y la corteza se recombinan mientras dormimos. Una función esencial del sueño es seleccionar qué recordar y qué olvidar. Cada fase del sueño es importante para consolidar un tipo de información.

La fase de sueño NREM inicia el proceso del dormir. Al principio, las ondas son rápidas y el sueño, superficial. 

Luego, el sueño se hace profundo y las ondas cerebrales más lentas. Esta etapa es importante para consolidar habilidades sensoriales (distinguir señales visuales) y habilidades motoras (bailar, practicar deportes).

La fase REM se caracteriza por movimientos oculares muy rápidos y ensoñaciones más vívidas, casi una película. Esta fase aumenta su duración cuando estudiamos. Sirve para guardar conocimientos abstractos y también episodios muy emocionales.

El cerebro dirige

La película del sueño parece montada por un director excéntrico, tipo David Lynch. Este director, obviamente, es nuestro cerebro.

La amígdala es una estructura pequeña, escondida en el interior del lóbulo temporal. Es la encargada de marcar los contenidos emocionales, es la música que da el tono emocional. 

¿Por qué el argumento del sueño nos parece surrealista o absurdo? Los protagonistas son eventos destacables del día. Si están cargados de emoción, tienen probabilidades de ser elegidos en el casting.

En paralelo, cada neurona puede combinarse con miles de millones. 

Las neuronas activas pueden llamar a antiguas amigas. Los neurocientíficos dicen que las neuronas son muy ruidosas. Por este motivo, se activan muchas conexiones adyacentes. Son actores secundarios que rellenan nuestros sueños. Y así, junto a eventos del día, aparecen personas o escenas familiares que hace tiempo no veíamos.

Entonces, ¿qué significan nuestras ensoñaciones? 

No hay que prestar tanta atención al argumento –esa historia intrigante que Freud intentaba descifrar–, ya que es debido a la presencia del azar en el proceso. Unos contenidos emocionales llaman a otros episodios de tono emocional similar.

Lo esencial es la emoción predominante, el tema de la película.

Si el sueño es una comedia, probablemente viva usted un momento feliz. Si es de terror, el miedo está presente durante el día. Si es un thriller, puede haber ansiedad. Todo el montaje ocurre de forma inconsciente e involuntaria. 

La mayoría de las veces, no lo recordamos al despertar. En este aspecto, Freud tenía razón. La película se rueda sin público, en el inconsciente. ¿Nadie la ve? Si la escena es muy intensa, el cerebro nos despierta antes de tiempo. Ya hay un espectador en la sala. Nuestra consciencia.

Sueño y memoria

En realidad, todas las fases parecen interaccionar de forma mucho más compleja y contribuir a la consolidación. 

Incluso la alternancia entre las fases de ondas lentas y el sueño REM juega un papel en los recuerdos de las experiencias. Por ello se dice que el procesamiento de la memoria es dependiente del sueño.

En resumen, el cerebro se ocupa de mantener viva la información importante. Imaginemos un profesional que, tras una noche sin dormir, no recuerda ninguna de sus tareas pendientes. 

El sueño cumple este objetivo, sintetizar lo relevante. Estos datos se repasan, se resumen y están disponibles al despertar.

Además, el dormir cumple muchas otras funciones, relacionadas con la higiene neuronal. Dormir poco, menos de entre 5 y 8 horas, constantemente, se asocia con un incremento de la mortalidad. 

No tema dormir, no perderá el tiempo, pues mientras usted descansa su cerebro trabaja de muy diferentes formas. El sueño favorece la creatividad y la resolución de problemas. 

La literatura ha recogido muchos sueños famosos que reflejan esta función. 

Por encargo del poeta Lord Byron, Mary Shelley tenía que escribir un relato. Tras una pesadilla, nació Frankenstein. El poeta Samuel Coleridge soñó un largo poema sobre Kubla Khan, lo que maravillaba a Borges. En el campo de la química, Mendeléyev confesó que se le había ocurrido la tabla periódica durante un sueño.

Por cierto, ¿qué fue del periodista Shereshevsky? No tuvo una carrera brillante. Su cerebro tenía demasiadas conexiones extrañas. 

Una mancha le recordaba una fórmula; un número tenía sabor o forma y se convertía en un hombre con bigote. Todos los sentidos se interconectaban y las informaciones se mezclaban. 

Esta sinestesia le impedía pensar bien, centrarse en el presente. Carecía de un cerebro normal, como el nuestro, que ejecutase la tarea de seleccionar lo importante.

Durante un tiempo, ofreció espectáculos circenses en locales de Moscú. 

Aun así, el pobre seguía sin saber cómo deshacerse de lo accesorio. Una simple tos le distraía, ya que no podía olvidar nada. No dejó de visitar a Luria y, al final, acabó conduciendo un taxi. 

Olvidar lo accesorio también es esencial para vivir el presente.

FUENTE: THE CONVERSATION – Neurociencia – Cerebro

Imagen: Gentileza The Conversation