¿Un hecho que afirma que no hay verdad objetiva?

La fascinante historia de las montañas Kong, la inexistente cordillera que apareció durante un siglo en los mapas.

Durante décadas pensaron que eran reales y que se extendían por cientos de kilómetros en África Occidental. Algunos llegaron a describirlas como una barrera infranqueable. Pero no existen. ¿Cómo llegaron estos montes legendarios a los mapas?

Las cumbres de los montes Kong rozaban el cielo y, según algunos testimonios, permanecían cubiertas de nieve durante buena parte del año pese a encontrarse en pleno trópico.

Desde finales del siglo XVIII y durante buena parte del XIX, esta cordillera imponente ocupó un lugar destacado en gran parte de los mapas de África, que la mostraban como una barrera infranqueable en el oeste del continente capaz de desviar el curso de los ríos.

Pero esas montañas que durante décadas se tuvieron por reales y alimentaron la imaginación de geógrafos y viajeros europeos no existen.

No existían, claro está, cuando hicieron su aparición en los mapas.

Un “fantasma de la historia”

Los montes Kong son uno de los “grandes fantasmas de la historia de la cartografía”, como apunta el periodista Simon Garfield en su libro On the map, que dedica un capítulo a la legendaria cordillera y a cómo esta mentira geográfica sobrevivió casi 100 años.

El primero en describir los inexistentes montes Kong fue el explorador escocés Mungo Park, quien viajó al interior de los actuales Senegal y Mali entre 1795 y 1797 en busca de las fuentes del río Níger, uno de los grandes misterios de la geografía africana para los europeos de aquel tiempo.



El primero en describir los inexistentes montes Kong fue el explorador escocés Mungo Park Crédito: BBC

El relato de su periplo se publicó en Londres en 1799 con un apéndice ilustrado por el cartógrafo inglés James Rennell, en cuyos mapas los montes Kong cobran forma por primera vez como un gran macizo montañoso que se extendía a lo largo del paralelo 10 por buena parte de África Occidental.

Su nombre lo tomaban de la ciudad de Kong, capital del imperio homónimo que se extendió durante el siglo XVIII y XIX en la actual Costa de Marfil.

¿Un espejismo o una invención?

Es difícil saber si Mungo Park realmente creyó ver la cordillera o simplemente se la inventó.

Probablemente vio un espejismo, o quizá unas nubes que parecían montes. Entonces preguntó a viajeros y mercaderes si había una cordillera en esa dirección y le dijeron que sí”, le dice a BBC Mundo Thomas Bassett, profesor emérito de geografía en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y coautor del artículo Las montañas Kong en la cartografía de África Occidental.

Para Bassett, la historia de las montañas de Kong es inseparable del debate sobre el curso del río Níger Crédito: BBC

“No obstante, yo diría que su origen se debe realmente a James Rennell. Como argumento en mi artículo junto a mi colega Philip Porter, la emergencia de los montes Kong hay que entenderla en el contexto amplio del debate teórico sobre el curso del río Níger”, apunta el experto.

“Había muchas teorías en conflicto y la representación de Rennell de los montes Kong está relacionada con su propia hipótesis”, explica Bassett.

El misterio de las fuentes del Níger

Rennell, uno de los geógrafos más reputados de su tiempo, defendía que el Níger discurría hacia el este y se adentraba en el continente africano, alejándose del Océano Atlántico, para luego evaporarse en una especie de delta interior.

La existencia de los montes Kong corroboraba su idea: aquella barrera insalvable impedía que el río fluyera hacia el sur hasta el golfo de Benín, como hace en realidad.

La existencia de los montes Kong corroboraba la idea de James Rennell, uno de los geógrafos más reputados de su tiempo Crédito: BBC

A partir del momento en que las ilustraciones de Rennell vieron la luz, la gran mayoría de los mapas comerciales de África hasta finales del siglo XIX reprodujeron su visión de África e incluyeron los montes Kong.

La cordillera, quizá como consecuencia de su carácter irreal, iba adquiriendo formas y extensiones variables según el gusto y la imaginación de quien la dibujara.

Eldorado de África Occidental

En algunos mapas, los montes Kong llegan a atravesar todo el continente africano de oeste a este, como un muro que sellara el desierto del Sahara por el sur.

No faltaron descripciones detalladas en las que se les atribuía un tono azulado, una “altura formidable” o que aseguraban que sus tierras eran estériles, pero ricas en oro.

Las montañas de Kong a menudo eran representadas como una barrera casi infranqueable Crédito: BBC

Se popularizó la idea de que eran una especie de “Eldorado de África Occidental”, la fuente misteriosa de las riquezas del Imperio Ashanti, localizado en la actual Ghana.

La leyenda no dejó de crecer hasta que, en 1889, el militar francés Louis-Gustave Binger contó su viaje a lo largo del río Níger ante la Sociedad Geográfica de París. Su conclusión: sobre el terreno los montes Kong no existían.

Desde entonces, tal como había aparecido, la cordillera se desvaneció.

Las lecciones de los montes Kong

Su rastro, en cambio, más allá de la anécdota histórica, plantea una serie de cuestiones sobre la precisión de los mapas y los intereses de quienes los crean.

“La lección de las montañas Kong es básicamente que debemos ser lectores críticos de mapas. Tenemos que plantearnos preguntas sobre el contexto en el que se hicieron y por qué motivos fueron diseñadas. Sin tener eso en cuenta no se puede entender un mapa”, sugiere el profesor Bassett.

El viaje de Louis-Gustave Binger a lo largo del río Níger acabó con el mito de las montañas de Kong Crédito: BBC

El geógrafo destaca el hecho de que las montañas Kong ilustradas por Rennell aparecieron en un momento en que a los mapas ya se les suponía un rigor científico y eran interpretados como representaciones fieles de la realidad.

“Antes del siglo XVIII hubo mapas con todo tipo de accidentes geográficos fantásticos e imaginarios. Por ejemplo, en el siglo XVI, el cartógrafo Ortelius retrató las fuentes del Nilo en dos grandes lagos en el Sur de África. Las montañas Kong son excepcionales en el sentido de que aparecieron en mapas posteriores al siglo XVIII, cuando se suponía que ya eran científicos”, señala Bassett.

Esa presunción de verdad de la cartografía, junto al prestigio de un geógrafo como James Rennell y de la industria editorial europea, explica que la cordillera inventada perdurara tanto tiempo sin que se cuestionara su existencia.

Los intereses detrás de los mapas

La desmentida oficial de Binger, casi un siglo después, llegó condicionado también por los intereses europeos. La constatación de que los montes Kong no existían alentó la política expansionista de Francia en África Occidental.

En los despachos de los gobiernos europeos de finales del siglo XIX, los mapas -más que en un motivo de discusión geográfica- se convirtieron en herramientas imprescindibles para materializar las aspiraciones colonialistas.

En los actuales mapas no hay señal de las montañas de Kong Crédito: BBC

“A lo largo del siglo XIX, gradualmente, vemos cómo los reinos y feudos africanos se van convirtiendo en colonias europeas. Los mapas políticos del siglo XIX se superponen sobre la geografía física. Eso explica las diferencias entre los mapas británicos, franceses o portugueses. No solo están describiendo territorios, están reclamando”, apunta Bassett.

“Esos mapas son, como algunos historiadores han apuntado, retóricos, plantean argumentos sobre el mundo. El caso de las montañas Kong es un ejemplo de todas estas cuestiones”, agrega el profesor.

Una historia que resuena más de un siglo después, en un tiempo en que es posible asomarse a las calles de cualquier ciudad del mundo a través de una pantalla y los planos más detallados caben en el bolsillo gracias a los teléfonos móviles

Fuente: LA NACIÓN – ABC NEWS – Autor: Pablo Esparza – 05/12/2020

¿Otra fuente de conflicto mundial?

La perspectiva de escasez del recurso lo convirtió en un valor negociable

La disponibilidad futura de agua ya cotiza en Wall Street

Como el oro, el petróleo o la soja, el agua ya tiene precio para su entrega en una fecha futura. La referencia, por ahora, es el mercado spot de California. 

Cerca de 2000 millones de personas en el mundo viven en países con problemas de acceso al agua. Imagen: AFP

El mundo de las finanzas no deja de generar sorpresas y permite adelantar grandes cambios estructurales a nivel global. Esta semana comenzaron a operar en las bolsas de Wall Street los derivados de futuro de agua. Cotizarán junto a los de petróleo, oro y materias primas como la soja. El anuncio muestra una de las grandes preocupaciones de los próximos años: la escasez de recursos naturales.

En una nota reciente de Bloomberg se recordó que el anuncio acerca de la posible incorporación de los futuros de agua se había hecho en septiembre. En ese momento los incendios forestales devastaron la costa oeste de Estados Unidos justo cuando el Estado de California empezaba a salir de una sequía de ocho años.

Por ello en el mercado norteamericano terminaron de convencerse de lanzar esta nueva clase de coberturas. Se trata de futuros que permiten cubrirse o apostar sobre la disponibilidad y el precio futuro del agua. 

El lunes comenzó a operar el contrato a enero de 2021. Se negociaron a 496 dólares por acre-pie (cada acre-pie equivale a unos 123 millones de litros). La cobertura se hace por ahora en función del mercado spot de agua de California valuado en torno de los mil millones de dólares.

La demanda de estos futuros será principalmente de grandes consumidores de agua como los productores de almendras y las empresas eléctricas de la costa oeste de Estados Unidos. Se trata de sectores que tienen grandes dificultades para cubrir sus costos cuando ocurren fluctuaciones de precios por efecto de la falta de agua.

Los contratos comenzarán también a ser referencia para inversores globales que buscan tener un indicador de escasez de recursos naturales.

Crisis ambiental

En la jerga de los operadores bursátiles es común escuchar que los inversores se adelantan a los acontecimientos. En otras palabras: las acciones que suben ahora son en verdad un reflejo de mejoras económicas posteriores (y las cotizaciones que bajan ahora son un adelanto de las próximas crisis). La muletilla no siempre se observa en la práctica pero para el caso del agua la frase parece ser atinada.

Los fondos financieros perciben que una de las grandes dificultades para la economía global en los próximos años tendrá que ver con la falta de disponibilidad de agua potable en varias partes del planeta. 

Esto lleva a pensar no sólo en el incremento de los precios sino en la posible aparición de un mercado global de agua con transacciones similares a las que ocurren con otros commodities de la energía o los alimentos.

El director del fondo RBC Capital Deane Dray resumió en forma sencilla la situación. “Es probable que el cambio climático, las sequías, el crecimiento de la población y la contaminación hagan que los problemas de escasez de agua y los precios sean un tema candente en los próximos años. Definitivamente vamos a seguir de cerca el desarrollo de este nuevo contrato de futuros de agua”, planteó.

Datos duros 

En los informes de Naciones Unidas hace varios años se advierte que el cambio climático producto de la acción humana empieza a hacer cada vez menos predecible la disponibilidad de agua en distintas partes del mundo. Principalmente por el resultado de las sequías pero también de las inundaciones extremas.

Los inversores -con el antecedente de la pandemia de coronavirus- se han vuelto más proclives a escuchar estas advertencias. Los datos a nivel internacional no son alentadores respecto de la disponibilidad de recursos naturales. 

Cerca de dos mil millones de personas habitan en países con problemas de acceso al agua y dos tercios del mundo podrían enfrentarse a dificultades de escasez en los próximos cuatro años.

Fuente: Periódico Página 12 – Economía – Crisis Ambiental – Futuros de Agua – 09/12/2020

El plan de Japón para que sus ciudadanos encuentren pareja (y se reproduzcan)

Japón planea impulsar su maltrecha tasa de natalidad financiando programas de inteligencia artificial que ayuden a sus ciudadanos a encontrar el amor.

A partir del próximo año subvencionará a las instituciones locales que ya están ejecutando o preparando proyectos que utilizan este tipo de tecnología para emparejar a las personas.

El número de bebés nacidos en Japón en el último año quedó por debajo de los 865.000, lo que supone un récord de caída de la natalidad.

6 países donde se reducirá drásticamente la población y uno donde crecerá (y qué consecuencias traerán estos cambios)

Esta nación, crecientemente envejecida, está buscando formas de revertir una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo.

El gobierno planea asignar a las autoridades locales 2.000 millones de yenes (US$19 millones) para aumentar la tasa de natalidad, informó la agencia de noticias AFP.

Inteligencia artificial para encontrar pareja

Muchos ya ofrecen servicios de búsqueda de pareja, gestionados por personas, y algunos han introducido diversos sistemas de inteligencia artificial con la esperanza de que realicen un análisis más sofisticado de los formularios con los que los usuarios envían sus datos.

Algunos de los sistemas existentes se limitan a considerar criterios como los ingresos y la edad, y sólo facilitan un resultado positivo si hay una coincidencia exacta.

Se prevé que la población de Japón disminuya del máximo de 128 millones que alcanzó en 2017 a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los medios de comunicación locales informan de que la financiación tiene por objeto permitir a las autoridades habilitar sistemas avanzados, más caros, que tengan en cuenta factores como las aficiones y los valores personales.

El estudio que proyecta qué países de América Latina perderán y ganarán más población en el futuro (y qué consecuencias habrá)

“Estamos planeando especialmente ofrecer subsidios a los gobiernos locales que operan o impulsan proyectos de emparejamiento que utilizan la inteligencia artificial”, explicó un funcionario del gabinete a la AFP. “Esperamos que este apoyo ayude a revertir la disminución de la tasa de natalidad de la nación”, señaló.

El tiempo apremia: se prevé que la población de Japón disminuya desde las 128 millones de personas que alcanzó en 2017 (su máximo) a menos de 53 millones a finales de siglo.

Los mandatarios tratan de garantizar que la fuerza de trabajo contratada del país pueda hacer frente a los crecientes costos del Estado del bienestar.

Hay expertos que alertan de que sería mejor opción mejorar las condiciones laborales que gastar el dinero en tecnología.

Sachiko Horiguchi, antropóloga sociocultural de la Universidad del Templo de Japón, cree que hay mejores formas de que el gobierno aumente la tasa de natalidad que subvencionar la búsqueda de pareja con la IA, como ayudar a los jóvenes que ganan bajos salarios.

La investigadora señaló un reciente informe que sugiere un vínculo entre niveles bajos de ingresos y la pérdida de interés en las relaciones amorosas entre los jóvenes adultos japoneses.

“Si no están interesados en salir con alguien, las citas románticas probablemente sean ineficaces”, dijo Horiguchi a la BBC.

La presión sobre las mujeres

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial

“Si tenemos que confiar en la tecnología, podría ser más efectivo facilitar robots que se encarguen de las tareas domésticas o del cuidado de los niños”.

Los especialistas han señalado durante mucho tiempo la falta de apoyo a las madres trabajadoras en Japón, una sociedad que tradicionalmente ha esperado que las mujeres hagan todas las tareas domésticas, críen a los niños y, además, cumplan con su trabajo profesional.

Las razones detrás de la “llamativa caída” de la tasa de fecundidad de las latinas en Estados Unidos

El gobierno ha asegurado que quiere animar a más mujeres a trabajar a tiempo completo, pero la brecha de género ha aumentado en los últimos años.

Japón se clasificó en el puesto 121 de 153 países en un informe sobre la igualdad de género realizado por el Foro Económico Mundial en 2019, bajando 11 puestos respecto al año anterior.

Fuente: Redacción – BBC News Mundo – 8 diciembre 2020

Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud.

Gu Bing trabaja mucho su sacrifica su sueño para tener tiempo libre y divertirse.

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, una directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Jimmy Mo dice que casi nunca se acuesta antes de las 2 am.

“Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optan por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separarnos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar de trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”

Fuente: Lu-Hai Liang – BBC Worklife – 6 diciembre 2020

Reencuentro con el Museo del Prado

Reencuentro con el edén de pecados y delicias del Bosco en El Prado.

El Museo del Prado acaba de rebasar los dos siglos y para celebrar su 201 cumpleaños ha reabierto su sala dedicada a El Bosco, que llevaba cerrada desde el 12 de marzo, remodelada para la ocasión. Un reencuentro con todas esas figuras diminutas entregadas a la lujuria, al pecado, condenando al infierno mientras disfrutan de esa verde pradera con flores gigantes y árboles de turgentes frutos rojos como una promesa de felicidad efímera, un edén fuera del tiempo donde coexisten el bien con el mal en su habitual y enigmático equilibrio.

Quizá porque hoy es miércoles, o porque es mediodía, la nueva sala dedicada a El Bosco en el Museo del Prado está vacía, pero el año pasado recibía cada día a 7.000 visitantes. El Prado así, casi sin gente, es un raro privilegio.

En el silencio de los pasillos, bajo el tenue resplandor de focos y claraboyas, flota una melancolía lechosa y algo hipnótica que me hace dudar de que exista el mundo de ahí fuera y solo esté vivo todo lo que hay en los cuadros: los reyes, los guerreros y las vírgenes, los dioses y las ninfas, los caballos, los leones, los pájaros y las serpientes, los ríos, los árboles. 

Aquí dentro solo existen los sueños, los temores y dudas, las obsesiones que atrapan el tiempo en los lienzos, y nosotros solo podemos atravesar fugazmente la imaginación de los artistas sin comprenderla del todo, maravillados.

El Museo del Prado acaba de rebasar los dos siglos desde su inauguración en 1819 y para celebrar su 201 cumpleaños en noviembre invitó a figuras de la danza como Blanca Li, Carmen Werner, María Pagés, Dani Pannullo, Antonio Ruz, Mónica Runde, Chevi Muraday, Iratxe Ansa o Daniel Abreu a bailar ante los cuadros más icónicos de esta Sala de El Bosco. 

Además, María de la Peña, responsable de prensa de la pinacoteca durante más de una década, acaba de publicar en la editorial La Fábrica el libro Diez artistas y el Museo del Prado, donde Eduardo Arroyo, Miquel Barceló, Rafael Canogar, Alberto García-Alix, Carmen Laffón, Antonio López, Blanca Muñoz, Soledad Sevilla y Juan Uslé hablan de su vinculación creativa con el museo y relatan sus primeras visitas. 

La mayoría de los artistas recuerda haber visto en su infancia un museo solemne y frío, siempre medio vacío porque entonces no recibía tanto público, y donde incluso, como cuenta Canogar, las salas abrían sus ventanas a la contaminación de la calle.

Tríptico del ‘Carro de heno’ del Bosco. Foto: Museo del Prado.

‘La Adoración de los Magos’ del Bosco. Foto: Museo del Prado.

Yo no recuerdo exactamente la primera vez que fui al Prado, pero guardaba en mi mente una imagen de salas grises en cuyas paredes colgaban demasiados cuadros que no sabía si era cierta; la memoria nos engaña tanto. Para su reapertura en junio, tras el cierre forzado por la pandemia y bajo el lema #vuelve al Prado, la pinacoteca se reunió en la Galería Central y las salas adyacentes 249 de sus obras más representativas en la exposición Reencuentro, donde además hay varios paneles que muestran cómo era el museo hace años. Allí he visto en esta mañana fotografías que constatan mi frágil evocación en blanco y negro: los cuadros ordenados en caprichosas cuadrículas llegaban casi hasta el techo en una sucesión abigarrada cuya contemplación, sala tras sala, te dejaba exhausta, sin aire.

Pero aquí, en este espacio amplio y remozado, contra el intenso azul verdoso de las paredes, los cuadros de El Bosco reverberan de color y de detalles. 

Podría estar contemplándose durante horas. La verdad es que no sé cuánto tiempo llevas absorta con mi libreta en la mano, disfrutando de la sala sin nadie, pero debe de ser mucho porque el vigilante bosteza bajo la mascarilla en su rincón y yo empiezo a sentir hambre. 

Frente a El Jardín de las Delicias, descubriendo nuevos detalles, anotó: el hombre pez, los perros rabiosos, unos seres monstruosos que surgen de los tejados, los frutos gigantes

Anoto: la perspectiva de un paisaje en tonos azules como una ciudad futurista, las ciudades incendiadas

Anoto también: los lagartos que se comen al guerrero sobre el filo de un cuchillo, los pájaros que alimentan a los hombres, el crucificado en el arpa, los unicornios blancos, el carrusel de la orgía

Hay decenas de seres diminutos suspendidos en movimiento sobre el óleo de la tabla, como figurantes en un gran plano representando un papel, y cada pequeño rostro que observo tiene su propia expresividad porque está detenido en el sentimiento concreto con el que le pensó el pintor: dolor, felicidad, miedo, ansia, ira, burla, abatimiento, duda. Alguno de esos rostros me observa a mí. Este tríptico es una película, y en cada centímetro de sus tablas viven los personajes y está sucediendo algo.

En su tiempo, El Bosco era el pintor de moda entre los nobles y, pese la cristiana austeridad de sus costumbres, a Felipe II le gustaba coleccionar sus cuadros. Gracias a eso el museo conserva seis de los que han llegado hasta hoy atribuidos al pintor, que apenas son una veintena. 

No es difícil imaginar al rey atacado por la gota pasando horas muertas en la contemplación de estas escenas para aliviar su dolor, observando el goce de estas figuras diminutas entregadas a la lujuria, al pecado, condenando al infierno mientras disfrutan de esa verde pradera con fuentes y estanques sobrevolada por aves exóticas de plumas iridiscentes, con flores gigantes y árboles de turgentes frutos rojos como una promesa de felicidad efímera, un edén fuera del tiempo donde coexisten el bien con el mal en su habitual y enigmático equilibrio.

Puede que la fascinación que a lo largo de los siglos ha suscitado la obra de El Bosco provenga de ese inagotable talento escenográfico y narrativo, y de la perspicacia con la que comprende a sus personajes, que suelen actuar de forma mezquina o atolondrada y resultan tan vivos y atemporales, tan parecidos a nosotros. Lubbert, el enfermo de Extracción de la piedra de la locura, nos mira resignado dejando que el falso médico con un embudo por sombrero extraiga la flor de la lujuria de lo alto de su frente, mientras la mujer con el libro en la cabeza se aburre y el fraile pontifico aferrado a su jarro de cerveza. Nuestras obsesiones crecen como flores de piedra, y si no se extirpan nos infectan de locura.

Mirando al pobre Lubbert me estoy acordando de la obsesión de Orson Welles por El Quijote que relata Agustín Sánchez Vidal en la novela Quijote Welles, editada por Fórcola, en la que una periodista se propone escribir su biografía a través de entrevistas y encuentros con el director, que vive sus horas bajas y es mirado por todos como un loco. 

Durante años, ofuscado con Don Quijote, Welles ha ido rodando trozos de una película sin guión que nadie quiere financiar, y que nadie ha visto. Y de pronto, a través del cuadro, veo esta sucesión de espejos: la locura de Don Quijote se refleja en Welles, cuya locura quiere a su vez reflejar en su película la del hidalgo. 

Welles admitió siempre la influencia de Goya, un pintor a su vez influido por el Quijote. “Cuando volví a España en 1951” le dice en un pasaje del libro a la periodista a propósito de su película Mister Arkadin, “lo primero que hice fue ir al Museo del Prado y allí había una exposición de sus grabados. 

Los murciélagos de los títulos de crédito, que reaparecen en la decoración del baile suspendidos sobre los asistentes, los tomé de uno de los más famosos, El sueño de la razón produce monstruos”.

Hace cuatro años, para conmemorar el quinto centenario de la muerte de El Bosco, el museo le dedicó una exposición temporal que superó las 600.000 visitas, todo un récord para la institución. 

Por eso me resulta tan extraña, mientras salgo, la perspectiva de la Galería Central con apenas un puñado de personas aquí y allá que parecen un poco desorientados; aquí la oferta es inmensa. 

En esta quietud los cuadros adquieren una fabulosa cualidad sonora, como si hablasen fuerte entre ellos para poder escucharse de una punta a otra. 

Todos gritan y son tan hermosos que no sé a cuál mirar; no sé qué haríamos ahora, pienso, si no existiera el arte y la literatura, si los museos tuvieran que cerrarse para siempre. 

Por fortuna, el Prado se ha preparado para un tiempo nuevo y como si hubiera despertado de un breve letargo vuelve distinto pero igual, se diría que más consciente de todo lo que guarda dentro y puede darnos. Así nos gusta pensar que hemos vuelto también nosotros.

MUSEO DEL PRADO

Nueva Sala del Bosco.

Reencuentro. Hasta el 28 de febrero

Fuente: El Asombrado & Co. – Arte y Diseño – Ana Esteban – 07/12/2020

¿Sol artificial?

Energía nuclear: cómo es el poderoso “sol artificial” con el que China busca generar energía limpia a partir de la fusión.

La energía de fusión nuclear es una promesa que durante décadas varios países han intentado hacer realidad. Ahora, China dice estar más cerca de lograrlo.

El pasado fin de semana, las autoridades de ese país anunciaron que pusieron en marcha un reactor con el que quieren avanzar en la meta de generar energía de fusión nuclear.

El dispositivo se llama HL-2M Tokamak y está ubicado en la ciudad de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, en el suroeste de China.

El HL-2M Tokamak es capaz de generar temperaturas de 150.000.000 de grados Celsius, por lo que sus creadores lo llaman “un sol artificial”.

Las altas temperaturas generadas por el “sol artificial” son fundamentales para lograr la fusión nuclear, un proceso que durante años se ha pregonado como una manera de producir energía limpia y prácticamente inagotable.

¿En qué consiste el logro anunciado por China y qué significa para la conquista de la anhelada energía de fusión nuclear?

Fusión nuclear

Para entenderlo, primero repasemos qué es la fusión nuclear.

Como su nombre indica, es un proceso en el que el núcleo de dos átomos ligeros se unen para formar un núcleo más pesado.

En cada reacción de fusión se liberan grandes cantidades de energía.

Así funcionan el Sol y las estrellas, donde cada segundo ocurren millones de reacciones en las que núcleos de hidrógeno, por ejemplo, se fusionan y crean núcleos de helio.

Los proyectos de energía de fusión nuclear intentan imitar lo que ocurre en el Sol.

La idea es tomar un tipo de gas de hidrógeno, calentarse a más de 100 millones de grados hasta formar una nube delgada y frágil llamada plasma, y luego controlar ese plasma mediante poderosos imanes hasta que los átomos se fusionan y liberen energía.

Este proceso libera bajas cantidades de carbono y pocos desechos, por eso la fusión nuclear se ha propuesto como una manera de proteger el medio ambiente.

Los entusiastas de la energía de fusión nuclear sostienen que podría dejar atrás el uso de combustibles fósiles, uno de los responsables del cambio climático.

Actualmente, la energía nuclear se produce mediante procesos de fisión, un método contrario a la fusión en el que un núcleo pesado se divide para producir otros más ligeros.

La fisión genera grandes cantidades de desechos radiactivos y despierta preocupaciones relacionadas con la proliferación de armas nucleares.

Además, a diferencia de la fusión, la fisión genera una reacción en cadena, lo cual crea el riesgo de una explosión.

Por eso, la energía de fusión se considera más segura que la de fisión.

Los tokamaks intentan emular las reacciones de fusión del Sol.

El sol artificial

El “sol artificial” que inauguró China es lo que los ingenieros llaman un tokamak, una máquina diseñada para aprovechar la energía de la fusión.

Un tokamak funciona como una cámara de vacío en forma de anillo en la que mediante calor y presión extrema el gas se convierte en plasma y se inicia la fusión.

El HL-2M es el tokamak más grande y avanzado creado por China, según informó la Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC, por sus siglas en inglés.).

El HL-2M es el tokamak más poderoso de China.

Según sus creadores, el HL-2M puede procesar más del doble de la cantidad de plae otros dispositivos que tienen en ese país.

“Es un importante dispositivo de apoyo para lograr el avance de la energía de fusión nuclear de China”, dice un comunicado de la CNNC.

Mirando al futuro

La CNNC también destaca que el “sol artificial”, es una plataforma “indispensable con la que China puede absorber la tecnología ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional)”.

El ITER, que se construye en Francia, es el mayor proyecto de fusión nuclear a nivel mundial, en el que participan la Unión Europea, Estados Unidos, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y China.

La meta de ITER es construir un tokamak que pueda producir 500 MW de energía en 2025.

Un reactor que genere 500 MW de energía sería suficiente para dar electricidad a unos 200.000 hogares en forma simultánea.

El ITER es el mayor experimento de fusión nuclear.

El experimento ITER no podrá convertir en electricidad la energía que produzca, pero aspira a ser el primer experimento de fusión que logre generar más energía que la que consume.

La información del HL-2M “será un aporte útil para el futuro funcionamiento del ITER y permitirá a los investigadores chinos beneficiarse de los resultados del ITER”, le dice a BBC Mundo Stewart Prager, investigador del Laboratorio de Física de Plasma de la Universidad de Princeton.

Entusiasmo y escepticismo

A pesar de la emoción que despiertan los avances en la energía de fusión nuclear, algunos expertos mantienen sus reservas.

Hasta ahora, ha sido difícil lograr que la energía de fusión sea comercialmente viable, porque los científicos no han podido generar suficiente energía a partir de las reacciones.

Los tokamak que hoy existen consumen más energía de la que producen.

“No me emociona mucho”, le dice a BBC Mundo Chary Rangacharyulu, experto en física nuclear de la Universidad de Saskatchewan (Canadá), refiriéndose al anuncio del “sol artificial” de China.

Rangacharyulu menciona que el alto costo de estos proyectos y el tiempo que tardan en producir un modelo experimental hacen que “no esté convencido” de que sean la solución al problema energético mundial.

El profesor añade que en general no es “muy optimista” de la energía de fusión nuclear, porque, a diferencia de la fisión, la reacción no se puede mantener por sí sola.

“Cuando en la fisión nuclear se desata la reacción en cadena, ésta puede continuar y solo debemos controlarla”, dice el experto.

“El proceso de fusión no es una reacción en cadena, tiene que haber un suministro constante de partículas que mantengan la reacción.

Finalmente, Rangacharyulu advierte que la energía de fusión no es totalmente limpia, ya que puede producir neutrones que podrían generar radioactividad.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), afirma que la fusión es una de las “fuentes de energía más amigables con el medio ambiente”, pero advierte que reducir el influjo de neutrones en la estructura de un reactor “es un desafío importante para los futuros experimentos de fusión”.

En todo caso, China mantiene su entusiasmo nuclear.

Según la CNNC, el país tiene como objetivo desarrollar un reactor de fusión experimental en 2021, construir un prototipo industrial para 2035 y entrar en uso comercial a gran escala en 2050.

“Todavía faltan algunas décadas para que la fusión genere energía a una escala significativa comercialmente”, concluye el profesor Prager.

Fuente: Carlos Serrano (@carliserrano)-BBC News Mundo-7 diciembre 2020

Después de 800 años, se podrá volver a ver a la Estrella de Belén en el cielo.

Cómo y dónde verla

Será perceptible del 16 al 21 de diciembre en horas después del atardecer, y se observará en cualquier parte del mundo, aunque en mejores condiciones en zonas cercanas al Ecuador.

El 2020 parece ser el año de las sorpresas. Tal es así que, a pocas semanas de culminar, ofrecerá un fenómeno astronómico extraordinario que no se suscita desde hace 800 años: la alineación de los planetas Júpiter y Saturno —evento conocido como “la gran conjunción”— que da como resultado la famosa Estrella de Belén de las sagradas escrituras.

El astrónomo Patrick Hartigan de la Universidad Rice indicó que “las alineaciones entre estos dos planetas son bastante raras, ocurren una vez cada 20 años aproximadamente. Pero esta conjunción es excepcionalmente rara debido a lo cerca que se verán los planetas”.

La última vez que ocurrió este evento fue el 4 de marzo de 1226 y la próxima vez que ocurra será el 15 de marzo de 2080. Además, este año suma la particularidad de que la Estrella de Belén podrá apreciarse a pocos días de la Navidad, lo cual aporta cierto misticismo para los católicos, ya que el relato tradicional cuenta que esta estrella fue la que guió a los Reyes Magos hacia el pesebre donde se produjo “el nacimiento de Jesús”.

¿Cuándo podrá verse?

El fenómeno será perceptible del 16 al 21 de diciembre. La luz de los planetas provocará que la “Estrella de Belén” sea visible en el firmamento a simple vista. Sin embargo, la noche del 21 de diciembre será más perceptible.

“En la noche de la aproximación más cercana, el 21 de diciembre, se verán como un planeta doble, separados por solo 1/5 del diámetro de la Luna llena”, explicó Hartigan.

Si bien estos dos planetas pueden parecer cercanos, todavía están separados por cientos de millones de kilómetros, explicaron expertos de la NASA.

¿Dónde se verá este fenómeno astronómico?

Habrá que esperar cielos despejados porque la conjunción será visible en todo el mundo, con la mejor perspectiva para aquellos cerca del Ecuador.

“Cuanto más al norte esté un espectador, menos tiempo tendrá para vislumbrar la conjunción antes de que los planetas se hundan bajo el horizonte”, dijo Hartigan. En el Hemisferio Sur ocurre a la inversa: cuando más al sur esté una persona, menos tiempo tendrá para observar el fenómeno.

Los expertos recomiendan utilizar un telescopio para poder apreciar con detalle la conjunción de ambos planetas; aunque ello no es estrictamente necesario, ya que el fenómeno será visible a simple vista.

Fuente: Periódico Página 12 – Sociedad – Estrella de Belén – Astronomía – 07/12/2020

Se inaugurará la primera rotonda submarina en el océano Atlántico.

En una construcción que tomó más de tres años, dos regiones de las Islas Feroe, un pequeño archipiélago en el Atlántico Norte que forma parte del Reino de Dinamarca, quedarán unidas por unos extensos túneles submarinos de 11 kilómetros de largo que estarán conectados por una rotonda situada a 180 metros bajo el océano Atlántico.

El parlamento de las Islas Feroe aprobó los planes para construir los túneles en 2014, con la intención de conectar la ciudad capital, Tórshavn, con dos puntos en la isla de Eysturoy: Runavik y Strendur, reduciendo drásticamente el tiempo de conducción de más de una hora a solo 16 minutos. Un segundo túnel en construcción conectará Streymoy con otra isla, Sandoy.

Aunque las obras debían completarse a principios de 2021, la construcción fue terminada antes de tiempo, por lo que su fecha de inauguración se adelantó al 19 de diciembre, siempre que el equipo técnico pase las pruebas de seguridad.

La decoración de los túneles quedó a cargo del artista feroés Tróndur Patursson, que eligió para ello una combinación de esculturas y efectos de luz azul. 

Estunlar, la empresa detrás del proyecto, describió la obra como “la mayor expansión de infraestructura jamás realizada en las Islas Feroe“, con un costo estimado de 400 millones de coronas danesas (más de 65 millones de dólares) entre 2014 y 2024.

Estos túneles, afirmó el jefe de la división de Ingeniería Civil de los contratistas NCC, Per Jonsson, representan “un hito importante en nuestro contrato en las Islas Feroe, y muestra la amplia experiencia de NCC en proyectos complejos de infraestructura y túneles”.

Según adelantaron las autoridades, aquellos que utilicen los túneles deberán pagar una tarifa de peaje que va desde 60 coronas danesas (9,77 dólares) hasta 150 coronas danesas (24,43 dólares), según el tipo de transporte.

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El peaje costará entre 9 y 24 dólares según el transporte

Fuente: Página 12 – Sociedad – Océano Atlántico

CARTA ABIERTA DE UNA ENFERMA DE COVID PERSISTENTE.

Es posible que sean unos de los grandes olvidados de esta pandemia. Son los enfermos de Covid persistente , personas que llevan meses soportando los síntomas del virus y la angustiosa incertidumbre de si toda esta sintomatología que padecen les abandonará o no algún día. El hecho de no estar graves les condenó, en el mejor de los casos, a la última posición de la cola de la atención sanitaria en la primera ola. Y durante la segunda ola su situación no mejoró en demasía, relegados casi a la misma posición.

Observan con cierta esperanza la creación de unidades específicas de enfermos de Covid persistente, con la de los hospitales Germans Trias i Pujol y Bellvitge, pero son conscientes de que todavía queda una ardua travesía por recorrer con la incógnita de si las instituciones sanitarias les acompañarán en ese difícil tránsito.

El que sigue es el relato de una enferma de Covid persistente que lleva ocho meses soportando los estragos del virus. Es una llamada de auxilio, un grito de alerta que tiene por objetivo evitar que este colectivo de enfermos caiga en el olvido.

Luchamos para curarnos, por nuestros derechos como Covid persistentes

Lo menos importante de esta carta es mi nombre. Podría ser Cristina, Lara, Eva, Marta, Álvaro, Aitor, Carles, Sílvia, Anna, Dolors …

Soy una Covid persistente, una de las muchas personas que contrajimos la Covid-19 durante la primera ola de la pandemia, a mediados de marzo. Las abandonadas.

Hace ocho meses que lucho para curarme”

Ocho meses después aún sufro síntomas persistentes, aún arrastramos síntomas persistentes que incapacitan nuestro día a día, las relaciones sociales y la actividad laboral. La vida.

Hace ocho meses que lucho para curarme. Luchamos para curarnos, para volver a ser las personas que éramos antes de caer enfermas. Sin síntomas ni secuelas.

A principios de marzo, como muchos de los Covid persistentes de la primera ola, era una persona sana, sin patologías previas y con toda una vida por delante. Hablo de mí, de ti, de ellos, de un vosotros y de un ellos.

La incertidumbre es la piedra más puntiaguda de este largo camino de la enfermedad”

El nosotros, lo hemos construido día a día desde mediados de mayo, cuando nos agrupamos en la plataforma Afectades i afectats persistents per la Covid-19 y empezamos a cooperar con otras comunidades como Madrid, Andalucía, Euskal Herria y València, donde también había casos como los nuestros. Hemos construido una red colaborativa que nos ayuda a visibilizarnos. ¡A cuidarnos!

Nuestro recorrido no es más doloroso que el de los enfermos de la Covid-19 que han tenido que ser ingresados o intubados o que han pasado mucho tiempo en la UCI. Seguro que no lo es. Pero, posiblemente, la incertidumbre es la piedra más puntiaguda de este largo camino de la enfermedad.

Nadie sabe decirnos qué nos pasa y cuándo podremos recuperar la salud que teníamos antes de la Covid-19”

Hace muchos meses que arrastramos sintomatología compatible con el maldito virus, mayoritariamente sin ninguna patología grave a priori, pero con el inconveniente de que nadie sabe decirnos qué nos pasa y cuándo podremos recuperar la salud que teníamos antes de la Covid-19. Sin ciclos de recaídas, sin febrícula, sin ninguno de los síntomas que nos despiertan cada mañana. Necesitamos fortaleza y valentía en dosis muy altas, para no dejarnos arrastrar por el desánimo en la (re)caída. Somos las resilientes que no nos detenemos, aunque seguimos enfermas.

Vivimos en una montaña rusa cíclica, en un proyecto de vida que hemos tenido que reaprender: cambiar la alimentación, gestionar la energía que consumimos, adaptarnos, mientras los síntomas no se van, a vivir el día a día como un carpe diem permanente. Las recaídas siempre vuelven sin avisar y no las podemos predecir. Son inciertas e inesperadas como una granizada de verano y no te puedes preparar para sostenerlas.

Vivimos en una montaña rusa cíclica, en un proyecto de vida que hemos tenido que reaprender”

Nuestro afán es pedir que se cambien los protocolos rígidos e inflexibles que el Departament de Salut implementó en los Centros de Atención Primaria y los hospitales de nuestro país al principio de la pandemia.

A las personas con sintomatología leve o moderada se nos pidió que nos quedáramos en casa, porque no había suficientes camas en las Unidades de Cuidados Intensivos, no tenían pruebas PCR para toda la población y las pocas pruebas que había eran para las personas graves o para el personal sanitario. Estábamos ante un débil sistema sanitario que no estaba preparado para afrontar la pandemia con todas las herramientas necesarias. Y nos corresponsabilizamos.

Luchamos contra aquellos profesionales médicos que no nos quieren escuchar”

Y luchamos con algunos profesionales médicos que nos escuchan y quieren saber qué nos pasa, porque saben que, a nuestro lado, pueden aprender cómo evoluciona el virus y cómo actúa. Todavía hay mucho camino por recorrer y lo sabemos. Nos gusta poder participar en la búsqueda y la investigación y volver a corresponsabilizarnos con el sistema de salud y con la investigación. Y luchamos contra aquellos profesionales médicos que no nos quieren escuchar, que creen que tenemos problemas de ansiedad o de depresión y que no entienden que, los síntomas persistentes, siguen viviendo en nuestro cuerpo durante mucho tiempo.

Nos sentimos abandonadas por la sanidad pública en la primera ola de la pandemia porque éramos pacientes leves o moderados y se pensaba que podríamos vencer el virus en casa. Ahora, después de ocho meses, pretenden excluirnos con la excusa de que no tenemos pruebas científicas PCR o serológicas positivas cuando los estudios publicados en todo el mundo ponen en tela de juicio las pruebas y su tempo en la realización. Aún tenemos que lidiar con muchos médicos y médicas incluso cuando la clínica de la enfermedad es de una evidencia irrefutable.

La estigmatización es una sombra larga y tenebrosa que nos afecta a nivel emocional, laboral y social”

Si algo nos ha enseñado la Covid-19 a los portadores de larga duración es a ser resilientes, pacientes y persistentes. Venceremos la persistencia del virus y persistiremos en la reclamación de nuestros derechos sanitarios.

La estigmatización es una sombra larga y tenebrosa que nos afecta a nivel emocional, laboral y social a muchas de las persistentes. Hoy en día, una parte muy importante de la población no acepta una realidad que no podemos cambiar: seguimos enfermas e incapacitadas. La tarea pedagógica no nos corresponde a nosotras, estamos enfermas y bastante hacemos en defender a los nuestros y cuidarnos entre nosotras. La responsabilidad es del Departament de Salut, que es quien debe velar para ofrecer atención sanitaria a toda la ciudadanía por igual.

Sin nuestra red de apoyo, los Covid persistentes no hubiéramos podido resistir”

También los medios de comunicación, que tienen que tratar con respeto a los Covid persistentes. Entre un 10% y un 15% de enfermas de Covid-19 no se curan después de 10 o 15 días. No, compañeros, no es eso. Seguimos enfermas con la incertidumbre de no saber cuándo y cómo nos vamos a curar, cuándo y cómo recuperaremos nuestra vida anterior.

Lo que sí sé como Covid persistente es que, la mejor medicina mientras no haya investigación específica sobre la Covid de larga duración, pasa por la honestidad, la empatía, la escucha activa y el respeto.

Sin el apoyo incondicional de la familia y de los amigos, el infierno habría sido devastador. Sembradas de dudas, de dolores, de ahogos, de febrícula continuada, sin nuestra red de apoyo, los Covid persistentes no hubiéramos podido resistir. Gracias a todas las redes de apoyo, continuad cuidándonos porque seguimos enfermas. Os necesitamos.

Seguimos enfermas, pero firmes; seguimos para curarnos”

Y lo más mágico de todo esto es que a pesar de los dolores, la febrícula y todos los síntomas de estos largos meses, una red de mujeres, que no nos conocíamos, hemos tejido complicidades, confianzas y cuidados a partes iguales. De forma generosa y comprometida, como sólo las mujeres sabemos hacer. Hemos dejado que la confianza activa guíe nuestras vidas y así hemos duplicado nuestras oportunidades y la sabiduría.

Os agradezco que nos leáis y que compartáis esta carta. El nosotros lo tenemos; es un colectivo de 1.200 personas en Catalunya; ahora nos falta la difusión que haréis vosotros, un vosotros lleno de complicidad. Seguimos enfermas, pero firmes; seguimos para curarnos.

Fuente: La Vanguardia. Josep Fita – Barcelona – 03-12-2020

La importancia de la visión económica ecológica.

“Hay que cambiar la manera de medir lo que hacemos y quitarle importancia a lo que digan los economistas”: Joan Martínez Alier, economista ecológico.

Economistas hay unos cuantos. Pero los que no abundan son los economistas ecológicos. Joan Martínez Alier (Barcelona, 1939) es uno de ellos.

Expresidente y uno de los fundadores de la International Society for Ecological Economics, es uno de los más reputados expertos en ese campo. Ha consagrado toda su vida académica a estudiar la relación entre los desafíos medioambientales y la economía, contribuyendo activamente a la promoción del concepto de justicia medioambiental.

Catedrático emérito e investigador titular desde 2010 del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), Martínez Alier ha visto recientemente reconocida su labor con el Premio Balzan, un galardón que se concede desde 1961, que cuenta con dotación económica de US$830.000 y que muchos consideran como la antesala para luego conseguir el reconocimiento de la Academia Sueca. La prueba es que varios de los galardonados con el Premio Balzan han obtenido luego el Nobel.

Martínez Alier se ha hecho con el Balzan por “la excepcional calidad de sus contribuciones a la fundación de la economía ecológica”, entre otros motivos. Hablamos con él.

Es una crítica de la ciencia económica habitual. Dos puntos principales: hay que ver la economía físicamente, contar los flujos de energía y de materiales (en calorías o julios, en toneladas) y no darle importancia al PIB, que mezcla lo que es producción con lo que es destrucción.

El PIB ha crecido pero se destruye biodiversidad. Se usa carbón, petróleo y gas que producen un exceso de dióxido de carbono y por tanto cambio climático. Los daños no se restan del PIB.

¿Por qué tradicionalmente la economía y ecología se han llevado tan mal?

Porque cuando la economía industrial crece, los ecosistemas se destruyen. Y nos hemos dado cuenta.

¿Usted se considera más un economista o un ecologista?

Me considero y soy un economista ecológico, uno de los fundadores de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica en 1990, autor ya en 1987 de un libro con el título “Economía Ecológica” (en inglés, castellano, japonés etc.) y cofundador de las revistas Ecological Economics y Ecología Política en 1990.

El actual modelo económico es evidente que está agudizando el problema del cambio climático y del deterioro del medio ambiente. ¿Cómo puede la economía ecológica ayudar en ese sentido?

Cambiando la manera de medir lo que hacemos y quitando importancia a lo que digan los economistas, que mandan demasiado en la política.

Desde 2012 usted lidera el proyecto Atlas de la Justicia Ambiental, un inventario que recoge los conflictos ambientales que en este momento existen en el mundo y que en estos momentos ascienden a 3.310. ¿Qué es lo que genera esos conflictos?

Precisamente el hecho de que la economía industrial no sea ni pueda ser circular, sino que es entrópica.

Cuando la economía industrial crece, dice el economista ecológico, los ecosistemas se destruyen.

Continuamente busca nuevas materias primas en las fronteras de la extracción, desde la Amazonía al Ártico. Ya sea petróleo, carbón, gas natural, mineral de hierro, cobre, soja, eucaliptos para pasta de papel, lo que sea…

Como usted sabe, si se quema carbón o petróleo no se puede quemar dos veces, no es reciclable. Eso es lo que indicamos con la expresión más fundamental de la economía ecológica: la economía industrial no es circular sino que es entrópica.

¿Y qué significa que la economía industrial sea entrópica y no circular?

Significa que cuando la economía industrial está en marcha, pierde inevitablemente energía y materiales y eso ocurre porque la energía que usamos desde hace 200 años -petróleo, carbón y gas natural- sólo se puede usar una vez.

Le pongo un ejemplo: si en su cocina calienta agua y la hace hervir, al cabo de un rato de apagar el fogón el agua se enfría, y para volver a calentarla debe encender de nuevo el fogón. Eso ocurre porque la energía se disipa. Y con los materiales sucede lo mismo.

El aluminio, por ejemplo, se obtiene a través de una roca llamada bauxita a la que se bombardea con mucha electricidad. El aluminio se utiliza entre otras cosas para las latas de conserva, de las que se reciclan sólo entre un 10-20%, y en otros materiales la cifra es muy inferior. Los materiales de construcción que se emplean para edificar apenas se reciclan.

“Los materiales de construcción que se emplean para edificar apenas se reciclan”, explica Martínez Alier.

La entropía es una palabra de origen griego que los físicos empezaron a utilizar alrededor de 1870 para probar que la energía no se recicla.

Además, hay que tener en cuenta que al quemar combustibles fósiles como el carbón, el gas o el petróleo, producimos dióxido de carbono. Y estamos poniendo tanto CO2 en la atmósfera que este se está acumulando y produce el llamado efecto invernadero.

La pelea entre los economistas ecológicos y los economistas se debe a que los economistas actúan como si no supieran nada de esto. Hablan por ejemplo de crecimiento económico, cuando disminuye la cantidad de petróleo y de gas, aumenta el efecto invernadero y se pierde biodiversidad.

¿Cuáles son los conflictos ambientales más acuciantes?

Yo creo que aquellos que se dan donde hay población más vulnerable, población indígena, gente pobre que carece de poder político para defenderse de las empresas extractoras.

Lo peor que he visto ha sido en la explotación de petróleo de Chevron-Texaco en Ecuador y en la de Shell en el Delta del Níger, en Nigeria. Pero hay cientos y cientos de casos parecidos.

¿Prevé que en los próximos años sigan creciendo los conflictos ambientales? ¿Cuáles serán los más relevantes?

Creo que van a ir aumentando. Las fronteras de la extracción y las de la contaminación siguen avanzando. Llegan a territorios donde hay gente, que protesta. Hace unos días, el 22 de octubre, mataron en Somkhele, en la región sudafricana de KwaZulu Natal, a una abuela ecologista, Fikile Ntshangase.

Sobre los conflictos ambientales más acuciantes Martínez Alier destaca los vinculados a la explotación de petróleo de Chevron-Texaco en Ecuador y la de Shell en el Delta del Níger, en Nigeria.

Hay cientos de víctimas ecologistas cada año, no creo que el número vaya a bajar. Pero si hacemos más visibles estos conflictos, tal vez ayudamos a que en algunos países disminuya la represión contra los ecologistas.

En los últimos 120 años la población humana se multiplicó por cinco, mientras que todos los productos empleados al año por la economía global en el proceso de producción (desde biomasa a combustibles fósiles, pasando por materiales de construcción y metales) se multiplicaron casi por 13. ¿Qué significa eso y qué consecuencias tiene?

Es evidente que la economía no se “desmaterializa” sino todo lo contrario. Es buena señal que el crecimiento de la población se frene por voluntad propia -la población humana llegará a un máximo de unos 9.500 millones de personas hacia 2060, luego bajará un poco, me parece a mí-.

Pero el consumo va subiendo mucho más que la población, por lo menos hasta este año de pandemia del 2020.

Cada vez se recicla más, hay más economía verde, más economía circular, más energías alternativas. ¿Significa que vamos por el buen camino?

Es que no hay más que eso, palabras. Hay más energía del viento y fotovoltaica, sin duda, pero a nivel mundial se añade a las fuentes anteriores, carbón, petróleo, gas.

El carbón aumentó siete veces en el siglo XX y ha continuado aumentando hasta el 2020. El petróleo y el gas, mucho más. A nivel mundial.

La epidemia de gripe española de los años 1918 y 1919 dio paso a los locos años 20. ¿Se espera un consumo desaforado y alocado una vez que el coronavirus sea doblegado? Y si fuera así, ¿qué consecuencias tendría desde el punto de vista de la economía ecológica?

El confinamiento ha demostrado que podemos vivir consumiendo menos.

Creo que la pandemia ha puesto sobre la mesa política la Renta Básica Universal. Porque si la economía no crece (y yo creo que no debe ya crecer más en los países ricos porque es un falso crecimiento), entonces aumenta el desempleo.

La gente no tiene el ingreso de los salarios. Por tanto hay que darles unos ingresos que no sean de los salarios. Eso lo ha de garantizar el Estado o los gobiernos regionales, una Renta Básica Universal.

El confinamiento ha revelado que podemos vivir consumiendo muchísimo menos y ha traído también mejoras ecológicas, al reducirse la producción y el impacto del hombre en la naturaleza. ¿Deberíamos seguir en esa línea o es necesario el consumo para sostener el actual modelo económico?

Hace falta aumentar un “consumo” social de atención sanitaria, de vivienda pública. El consumo de vivienda pública debería crecer, sin hipotecar a la gente y sin criminales desahucios, ¿no le parece?

El consumo de viajes en avión debe decrecer. La agroecología debe crecer a costa de los monocultivos que usan agrotóxicos.

Usted sostiene que esta pandemia ha puesto de manifiesto que el PIB es un índice de medida con muchas carencias. ¿Qué carencias tiene en su opinión?

El PIB se olvida de contar el trabajo gratuito de cuidado de las personas, el cariño gratuito o las obligaciones familiares y sociales gratuitas, no lo suma porque no se paga en el mercado, ni los tomates o habichuelas que produzca en mi huerto, si lo tengo, para el consumo de la familia y amigos, eso no lo suma.

El PIB no suma actividades que se realizan fuera del mercado y no resta los daños ambientales. Las empresas casi nunca pagan sus pasivos ambientales, es obvio.

Y si el PIB no es un buen indicador, ¿qué índice se debería de utilizar para valorar la riqueza que genera un país?

Esta es fácil: deberíamos usar diversos indicadores físicos y sociales. No un solo índice. Y no usar la expresión “riqueza generada”, porque poner más CO2 en la atmósfera y destruir biodiversidad no es precisamente generar riqueza vital.

Fuente:

  • Irene Hernández Velasco
  • BBC News Mundo

3 diciembre 2020