Científicos descubren un pato que habla.

Un científico neerlandés ha descubierto antiguas grabaciones de un pato almizclero imitando la frase “You bloody fool!” (“¡Maldito tonto!”), aprendida cuando fue criado por humanos en un parque de aves australiano.

El científico de la Universidad de Leiden, Carel Ten Cate, dijo que lo interesante de la expresión vocal del ave acuática, apodada “Ripper”, no era tanto el mensaje, sino el hecho que pudiera imitar a los humanos.

“Definitivamente se basa en la voz humana, aunque la pronunciación es un poco extraña, que podría ser el acento australiano, no lo sé”, dijo Ten Cate, que publicó sus hallazgos en la revista de investigación biológica Philosophical Transactions of the Royal Society.

Dijo que al principio se había preguntado si las grabaciones, realizadas en la década de 1980, podrían ser un engaño, pero fueron realizadas por el ornitólogo Peter Fullagar, coautor del artículo. 

Las grabaciones se habían guardado en un archivo de sonido y se habían consultado ocasionalmente hasta que Ten Cate las redescubrió en el curso de su investigación sobre el aprendizaje vocal en las aves.

Ten Cate dijo que Ripper tenía algo más en su repertorio: también podía hacer un ruido como el de una puerta que se cierra y su pestillo haciendo clic.

Algunas especies de animales, sobre todo aves como los loros y los pájaros cantores, son capaces de imitar el habla humana. Pero el fenómeno es raro, aunque algo más común en animales criados por humanos.

“Encontrar una especie ajena a estos grupos (…) en un pato, es bastante extraordinario. Se trata de un hecho evolutivo independiente de la capacidad de aprendizaje vocal, lo cual es muy especial”, afirma Ten Cate.

Imagen de portada: Gentileza de Ámbito

FUENTE: Ámbito – Información General – Noticias del Mundo

El tesoro de las plumas más caras del mundo

Ave marina de los océanos, el eider -de donde proviene la palabra edredón- deja tras de sí un tesoro natural contra el frío: una de las fibras naturales más calientes del planeta, a la vez ligera y muy aislante.

En una isla perdida de la bahía de Breidafjordur, en la costa oeste de Islandia, se está llevando a cabo una cosecha milenaria: la de las lujosas plumas de eider, que se venden en varios miles de euros el kilo para hacer los mejores edredones del mundo.

Como cada verano, cerca de 400 agricultores islandeses excavan en las rocas, en la arena o en las hierbas altas para encontrar plumas grises de este pato polar que, a partir de mayo, anida en estos hermosos paisajes marinos poco poblados.

“Cuando hay huevos, sólo se toma una parte de las plumas. Y cuando el eider ya dejó el nido, se recupera el resto”, explica a la AFP Erla Fridriksdottir, presidenta de King Eider, uno de los principales exportadores del país.

Ave marina de los océanos, el eider -de donde proviene la palabra edredón- deja tras de sí un tesoro natural contra el frío: una de las fibras naturales más calientes del planeta, a la vez ligera y muy aislante.

La hembra, de plumaje marrón oscuro con manchas negras, tapiza su nido con plumas de su pecho para aislarlo durante la incubación.

Se necesitan unos sesenta nidos para obtener un kilo de plumas, mientras que cada edredón necesita entre 600 y 1.600 gramos según la calidad elegida.

La cosecha mundial de este producto de archilujo no supera las cuatro toneladas, de las cuales tres cuartas partes proceden de Islandia, de lejos el mayor productor mundial por delante de Canadá y de otros países ribereños del Polo Norte.

En la isla de Bjarneyjar, generaciones enteras se afanan en descubrir los nidos. Una tradición local que habría comenzado en Islandia durante la colonización vikinga venida de Noruega, a finales del siglo IX.

Desde 1847, el eider está totalmente protegido en Islandia. Su caza y la utilización de sus huevos están prohibidas.

Existen otros predadores, como las gaviotas, cuervos, águilas, visones y zorros, pero la especie sabe protegerse según los especialistas.

Una vez cosechadas, las plumas se secan al aire libre para evitar el moho, y luego los empleados de Erla comienzan la primera etapa de su limpieza en un enorme horno, a una temperatura de 120 C durante ocho horas.

“Cuando las plumas llegan aquí, están llenas de hierba, cáscaras de huevo y todo tipo de restos provenientes del océano. Las ponemos en el horno para matar cualquier organismo”, explica a la AFP Pall Jonsson, a cargo de las máquinas en el taller situado en la pequeña ciudad vecina de Stykkisholmur.

En una segunda fase, las máquinas rotativas eliminan las plumas de otras suciedades comprimiéndolas contra una delgada malla metálica.

El toque final es llevado a cabo por manos expertas, que ninguna tecnología puede sustituir. Incluso los más experimentados necesitan entre cuatro y cinco horas de trabajo para limpiar a mano un kilo de plumas.

Éstas son finalmente lavadas con agua y desinfectadas, también a mano, antes de ser secadas.

Según la Oficina Internacional de la Pluma, la producción de plumas de eider, de prestigio mundial, no representa más que una gota de agua en la producción mundial de plumas, estimada en 175.000 toneladas anuales.

Además de su rareza geográfica, el recorrido que realiza la pluma de eider -desde su recogida manual hasta su limpieza rigurosa- explica su elevado precio. Un simple edredón que contiene 800 gramos de plumas se vende en 640.000 coronas islandesas (5.120 dólares).

¿Los clientes? “A menudo son amantes de la naturaleza y personas que se preocupan por el medio ambiente”, porque “es la única pluma que se cosecha, las demás son a menudo subproductos de la industria alimentaria”, explica Erla Fridriksdottir.

Su empresa islandesa exporta principalmente a Japón y Alemania.

FUENTE: Ámbito – Noticias del Mundo

Estorninos: la voraz especie invasora que llegó a Estados Unidos por culpa de Shakespeare

Una fría mañana de marzo de 1890, el farmacéutico y aficionado al teatro Eugene Schieffelin se dirigió al Central Park de Nueva York cargado con jaulas llenas de pájaros.

Motivado por su afición a la obra de William Shakespeare, Schieffelin abrió las jaulas y liberó a los pájaros.

Pero lo que ocurrió después, cambió la ecología de Estados Unidos para siempre.

¿Qué tiene que ver exactamente el dramaturgo británico con un problema ambiental en suelo estadounidense?

Aves y teatro

Los pájaros aparecen a menudo en las obras de teatro y poemas de Shakespeare.

60 especies de aves aparecen en las obras de Shakespeare.

“(Shakespeare) usa a los pájaros para expresar la profundidad del sentimiento romántico en Romeo y Julieta. Los usa para expresar el chillido de búhos en la noche en Macbeth y el Rey Lear. Los usa con finalidad dramática”, le dijo a la BBC Drew Lichtenberg, de la Shakespeare Theater Company.

Chovas, cuervos, cormoranes, búhos, ruiseñores y alondras figuran entre las 60 especies que aparecen en las obras del dramaturgo británico, que durante siglos inspiraron a los amantes de las aves.

Schieffelin amaba a los pájaros y también amaba la obra de Shakespeare.

Inmigrante alemán, era miembro de la Sociedad Estadounidense de Aclimatación, que tenía como objetivo introducir plantas y aves de Europa en el “Nuevo Mundo”, para generar comodidad y familiaridad en la nueva nación de América.

Así que, juntando sus dos pasiones, Schieffelin decidió que sería una gran idea introducir la mayor cantidad posible de los pájaros mencionados por el dramaturgo en América del Norte.

Aquella mañana de invierno de 1890, liberó 60 estorninos en Central Park con la esperanza de que pudieran reproducirse.

La Sociedad Estadounidense de Aclimatación ya había liberado otras especies de aves -algunas de las que comúnmente se encuentran en las obras de Shakespeare, como los ruiseñores y las alondras— pero ninguna había sobrevivido.

Un año después, Schieffelin lanzó 40 estorninos más.

No había muchas razones para pensar que los estorninos tendrían mejor suerte que los intentos con las otras especies… pero aquel centenar de estorninos sí logró prosperar.

Desafortunadamente.

Un desastre en los campos y en el aire.

Ahora hay alrededor de 200 millones de estorninos en América del Norte.

Agresivos y corpulentos, causan devastación en hábitats y en los cultivos de los agricultores.

Se estima que, cada año, esta especie invasora causa casi US$1.000 millones en daños a cosechas, particularmente árboles frutales.

Estornino comiendo una fruta.

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Los estorninos causan pérdidas millonarias en cosechas de frutas.

Son tan engorrosos que figuran entre las pocas especies de aves que no están protegidas por ley.

Pero además son un gran problema para el mundo de la aviación.

Cuando un grupo de estorninos choca contra un avión los efectos son devastadores.

En 1960 causaron el accidente por golpe de pájaro más mortal de la historia de la aviación.

Las aves entraron en los motores de un avión cuando despegaba del aeropuerto Logan de Boston, y la aeronave se estrelló, matando a 62 personas.

Una plaga

En EE.UU. hubo varios intentos para acabar con ellos en más de un siglo.

La gente les ha disparado, ha tratado de envenenarlos, atraparlos o asustarlos.

En los años 40, la Casa Blanca incluso probó altavoces que emitían sonidos de búho y las columnas alrededor del Capitolio estaban equipadas con cables electrificados.

Bandada de estorninos.

FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES

Los estorninos vuelan en bandada, y dejan en el cielo curiosas formas.

Nada funcionó. La población de estorninos siguió creciendo y se convirtió en una plaga.

Hay algunos factores que explican por qué la población de estorninos ha crecido tanto.

Para empezar, su gregarismo los protege frente a aves depredadoras más grandes.

Además, los estorninos acosan y expulsan a otras aves de sus nidos.

De hecho, los científicos creen que hay una correlación entre la gran cantidad de estorninos y el declive de especies nativas como el pájaro carpintero carirrojo, el vencejo y el azulejo.

Son una especie omnívora, por la que puede explotar una amplia gama de alimentos, desde invertebrados, hasta semillas y frutas.

Su visión binocular combinada con las características de su pico les permite encontrar alimentos en climas más fríos mejor que otras aves, lo que significa que no tienen que migrar a climas más cálidos en invierno.

Irónicamente, a diferencia de otras aves mucho más presentes en su obra, Shakespeare solo menciona a los estorninos una vez en “Enrique IV”.

Hotspur se rebela contra el rey y piensa en formas de atormentarlo, y fantasea con la idea de enseñarle a un estornino a decir “Mortimer”, el nombre de uno de los enemigos del rey.

Y, sin embargo, esa única mención es la causante de un auténtico desastre ambiental.

FUENTE: BBC NEWS MUNDO – Naturaleza