Avanti Argentina

Ya me harte de los irracionales y displicentes argentinos; que no se solidarizan con los otros, ante una pandemia que ingresa sin pedir permiso a cualquier lugar del mundo en donde un infectado, arribe. Nuestra línea de bandera, ya ha traído en estos últimos días unos 20.000 argentinos varados en distintos puntos del planeta, y quedan aún 10.000 o más que han pedido ayuda para volver a la Argentina. Otros en el mundo siguen reclamando, cuando en realidad partieron ya declarada la cuarentena de manera irresponsable. La prioridad la tendrán los adultos mayores, las embarazadas y familias con niños. Los demás serán el “furgón de cola” por su irresponsabilidad.
Ahora lo más loco; son aquellos que en un numero de 30.000 personas y ya declarado el aislamiento de la población con “el quédate en casa”, se fueron de viaje en la última semana, desde el aeropuerto internacional de Ezeiza. Aeropuerto que según información extraoficial, se cerrara en la próxima semana.
O aquellos; que creen que la cuarentena es sinónimo de vacaciones y circulan creyéndose impunes, azorados cuando los detienen en un retén de control y sus automóviles quedan secuestrados y a ellos, “vivillos de cuarta” se les abre una causa penal.
Loable el desempeño del personal de Aerolíneas y la sincronización con los Ministerios de Salud y Seguridad. Loable el Ejército Argentino, que se ha comprometido por un lado a prepararse con Hospitales Móviles para adelantarse a lo que se viene y por el otro; a preparar a través de sus camiones especiales la comida y llevarla caliente, con la asistencia de cada Municipio a los más expuestos al hambre, aquellos que ya no tienen una changa (el cartonero, el albañil que ya no puede salir de su casa, el que vive el día a día) y les falta lo más esencial: la comida. Nuestro pueblo, históricamente se ha caracterizado por su solidaridad ante la tragedia. Pero las contradicciones están a la vista.
Durante toda la historia Argentina, los Gobiernos trabajaron duro para construir un pueblo ignorante. Y llego el día donde los mismos Gobiernos necesitan un pueblo inteligente, y ese pueblo inteligente no está. Sin embargo, no puedo aceptar esta frase; ya que la inteligencia nada tiene que ver con la racionalidad y el respeto al otro, para ser respetado. Mi solidaridad con todos aquellos que ven como otros, menosprecian la vida finita que tenemos. La denuncia de “esos trastornados”; se hace inevitable ante los organismos de control correspondientes.
Recuerda lo que hagas por ti, es cuidar al otro.

Quietud aparente

Engañosa quietud en las calles
displicencia en algunos, a quienes
no les interesa la otra gente.

Aislamiento en otros, que lo sufren
contra cara en otros que gozan haciendo
actividades para recuperar ese tiempo,
en que era de mayor valor, contemplar
que atropellarse en un mundo ciego.

Imbéciles que no les interesa el otro
como el que viajo con sospecha del virus 
desde la otra orilla, ejemplo de absurdo burgués
provocando que cuatrocientos pasajeros
se encuentren aislados, en un hotel del centro.

Como en estado de sitio, que me trae malos recuerdos
viviremos como podamos, porque esto recién comienza.
Estamos aun con temperaturas templadas,
a pesar de que el otoño ha comenzado.

No me sumo a todos aquellos que dicen,
que luego de que esto, la sociedad emergerá
con mayor solidaridad y misericordia,
por el solo hecho de que ni las guerras mundiales
o disruptivas regionales , nos han hecho cambiar.

Deseo con toda mi alma, equivocarme
por los que nos siguen, para regalarles
un mundo mejor, al caótico en que viven.

Estupidez argenta…

Observo y absorto estoy, cavilando un poco sobre nosotros. ¿Qué cosas no entendemos los argentinos, solo al leer que el Gobierno Nacional público por Boletín Oficial el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 260/2020 del 12 de marzo último; además de las resoluciones que a partir de allí se informa a la población.
Al aproximarse Semana Santa –fin de semana largo- los argentinos festejan la liturgia pero no por su fe católica, en tropel se apura en hacer las maletas y dirigirse a los distintos puntos turísticos del país, obviamente los más cercanos las localidades de la costa atlántica.
Mientras se han suspendido los vuelos de cabotaje e internacionales, se han cerrado las fronteras con Chile y Brasil e infinidad de información altamente fiable brindada a la población, todo ello no alcanza para detener esta irresponsabilidad bien argentina. No me vengan con la estupidez ,como ocurrió en su momento con Italia o bien España, que por ser latinos no le damos la verdadera importancia a esta pandemia. Eso es lo mas ridículo y brutal que he escuchado en mucho tiempo.
Ahí lo tenemos a Jair Bolsonaro-en cuarentena-; presidente del Brasil saliendo a saludar a sus seguidores sin barbijo y estrechándoles las manos, sin importarle la pandemia a la que en un primer momento la trato como “una mera fantasía”. También Donald Trump, personaje que se desempeña como presidente de los E.E.U.U. que habiéndose encontrado con el citado Bolsonaro y tener algunos de sus secretarios afectados por el virus, saludando también a sus seguidores ante las elecciones municipales, próximas a desarrollarse.
Ni que hablar de la inacción de López Obrador en México; o la imbecilidad del primer ministro inglés Boris Johnson, que le anticipa a la población que es un hecho estadística-mente probable, que muchos ingleses pierdan familiares muy cercanos. El mundo está verdaderamente; además de enfermo como sociedad, tristemente demente.
Pero volvamos a nosotros, los argentinos. Que es lo que no entendimos cuando leyendo las primeras recomendaciones del Decreto enunciado por el Gobierno actual, expresa claramente en algunos de sus artículos;
ARTÍCULO 17.- OBLIGACIONES DE LOS OPERADORES DE MEDIOS DE TRANSPORTE: Los operadores de medios de transporte, internacionales y nacionales, que operan en la República Argentina, estarán obligados a cumplir las medidas sanitarias y las acciones preventivas que se establezcan y emitir los reportes que les sean requeridos, en tiempo oportuno. 
ARTÍCULO 18.- EVENTOS MASIVOS: Podrá disponerse el cierre de museos, centros deportivos, salas de juegos, restaurantes, piscinas y demás lugares de acceso público; suspender espectáculos públicos y todo otro evento masivo; imponer distancias de seguridad y otras medidas necesarias para evitar aglomeraciones. A fin de implementar esta medida, deberán coordinarse las acciones necesarias con las autoridades jurisdiccionales correspondientes. 
ARTÍCULO 19.- COOPERACIÓN: Invitase a cooperar en la implementación de las medidas recomendadas y/o dispuestas en virtud del presente Decreto, a fin de evitar conglomerados de personas para mitigar el impacto sanitario de la pandemia, a las entidades científicas, sindicales, académicas, religiosas, y demás organizaciones de la sociedad civil.
Hemos aprendido de lo desconocido; primero de China y luego de Italia o España. Desistimos de la comunicación sobreabundante de la pandemia; porque sabemos que muchas veces o es falsa o tiene intencionalidad de cualquier tipo. Nos informamos a través de los voceros oficiales de la Nación o los Ministros de Salud de cada provincia, por ser el nuestro un país federal.
Entonces convoco a los inconscientes argentinos a dejar de ser brutos imbéciles e ignorantes, al poner en riesgo a los demás y defenderse con la declamación de la frase de siempre “a mí, no me va a pasar nada”…
Si nuestro país, que fue construido por una inmigración con vocación de trabajo y esfuerzo, para alcanzar una mejor calidad de vida tuviera en sus descendientes un mínimo de racionalidad, la maravillosa Argentina sería una de las potencias mundiales y no la menoscabada de siempre, tanto por la clase política como por su sociedad (en la que me incluyo), arrastrando una deuda “eterna” desde 1821.

https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/medidas-gobierno

Por el otro…

Bien sabes que tú y yo,
que de la ciudad nos hemos alejado
a la cabaña frente al lago
alejada de vecinos y curiosos,
no para disfrutar aquellas vacaciones
en donde la compañía y el amor,
nos unía mirando cada atardecer.

En realidad, hemos decidido escapar
de la incertidumbre que se propaga
en cada avenida y calle de la ciudad.

Personas, cuan egoístas son 
que solo piensan en sí mismas,
y nada cumplen ante la pandemia
que llego a las costas del Plata.

Ni que hablar de aquellos
a quienes cada tanto, 
me gustaba acompañar
por las noches, llamados
“aquellos en situación de calle”.

Me siento con culpa, sabes.
Temo, por que lo pasara con ellos.
Si antes, eran los invisibles para muchos,
imagínate hoy, donde cada cual 
solo se monta en su propio ego.

Mira, ya se. Pero no me detengas,
sé que me encuentro entre 
quienes en riesgo se encuentran.
Pero ellos necesitan más que yo,
solo a alguien que los acompañe
escuchando sus angustias y miedos.

Éramos tan pobres y seguimos siéndolo…por falta de coraje en cambiar.

Hacía tiempo que no caminaba los pasillos de los Juzgados de Trabajo de la Nación, situados en la Ciudad de Buenos Aires y en esta semana interminable desde el lunes a hoy, religiosamente tuve que ir a uno de ellos cada día, a las 8 de la mañana. El tema es lo que menos importa, porque lo que más me ha enriquecido es ver que poco ha cambiado en los últimos veinte años, a pesar de las declamaciones de la informatización de los expedientes y de subir a la web en tiempo real, lo sucedido en las audiencias como para que las partes involucradas, tengan los testimonios de los participantes en “la ruleta de la justicia” e indagar sobre las declaraciones de los unos y los otros, para hacerse de la estrategia en cuanto a impugnar algún testimonio, que nos le puede resultar favorable con vista a la sentencia, que aclaro en la Ciudad de Buenos Aires no tiene fecha cierta de finalización –algunos hablan promedio de cinco años desde la presentación de la demanda, pero sé que algunos casos duermen en los brazos de Morfeo, desde hace más de un lustro.
Me preguntaran entonces, a que viene tanta perorata en que me siento sorprendido. Es que las oficinas y pasillos de los Tribunales –hay varios- cerca de nuestro Teatro Colon en la calle Lavalle; se muestra tan deteriorados o peor que hace 20 años, descascaradas y mugrientos.
Ni hablar de la contradicción entre la digitalización de los expedientes; con la aberrante vista en la oficina de cuatro por cuatro, en la que se toma cada audiencia y las decenas de expedientes, ubicados en las cuatro paredes y sobre el escritorio, en este caso de la audiencista –abogada y empleada judicial que toma las audiencias y que depende del secretario, quien a su vez está a cargo del Juez correspondiente.
Un bombón de chocolate –me imagino-, para roedores, cucarachas y otros invertebrados como la Lepisma Saccharina Linnaeus, que se hace un festín pantagruélico con los papeles. Por mas control de plagas que tengan, a la larga o a la corta toda esa documentación sufre un evidente deterioro, siendo un evidente foco de enfermedad para quien o quienes la manipulan.
Ahora bien ¿para que la digitalización? Si en paralelo, continúan con el papeleo. Una de las tantas contradicciones que tenemos los argentinos. Ahora, también me pregunto, si bien los Tribunales de Trabajo son los que menos interés le dan el poder político y económico, con el judicial no deja de suceder lo mismo. La Corte Suprema de Justicia en su rendición “transparente” del mes de febrero del corriente año, denuncia acreditaciones por casi 13.000 millones de pesos y una ejecución de gastos cercana a los 700 millones.
No hace falta preguntarse entonces, porque la sorpresa no tiene fecha de vencimiento. De las razones de la lentitud –eternidad de las causas- de todo proceso judicial cualquiera sea su fuero; las condiciones edilicias e infraestructuras miserables que se observa en los Juzgados laborales, de poner en riesgo la seguridad e higiene del ámbito laboral, en donde deben desempeñar sus tareas miles de personas, profesionales egresados de la carrera de Derecho de la U.B.A. u otras universidades, o bien estudiantes avanzados de las mismas, que comienzan trabajando en mesa de entradas. Todos los cuales están en situación de riesgo de contraer todo tipo de enfermedad.
Eso sí, desde ayer jueves pude observar en cada puerta desvencijada o pared, carteles de prevención por el Corona virus que ha llegado a estas tierras y que lamentablemente a pesar de las buenas intenciones del Poder Político, crecerá exponencial mente como ha sucedido en todo el mundo.
Lo más irrisorio de esos carteles –una nueva sorpresa- la enunciación entre otras cosas, de mantener la distancia entre personas a dos metros. Bueno como dije anteriormente; la audiencista, los abogados de las partes, el actor y un testigo suman cuatro personas que en una oficina de 4 x 4; difícilmente puedan mantener tal distancia, salvo que alguno de ellos emule a los héroes de Avengers.
Y lamentablemente al Corona virus foráneo, se ha sumado al flagelo de la epidemia del dengue desde la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina), enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti, de persona a persona. Ya suman extraoficialmente, más de 5.000 casos en el país.
Pero quisiera volver al tema que me ocupa.
El cierre de la audiencia de hoy viernes; con ausencia del letrado y testigos de la demandada, trajo una nota de sensibilidad social cuando la audiencista, mujer mayor próxima a jubilarse y que no lo hace, porque su haber sería menor a su propia subsistencia, y además vive sola en su departamento tuvo hoy “el estigma de la soledad consigo” y tuvo una necesidad de hablar abiertamente de su vida, como si nos conociéramos de toda la vida, – de su dolorosa vida, de las perdidas familiares, del temor a quedarse discapacitada sin nadie que la cuidara, de una tristeza infinita que en lo personal pienso, que la terminara matando. No por compromiso, porque no soy hipócrita le sugerí hacer determinadas cosas, para sentirse mejor. Pero en minutos, volvió a su postura inicial de ver el “vaso vacío”. La salude cortésmente, deseándole un muy buen fin de semana…ahh…con la salvedad que ni las manos nos dimos.

Porque tanto odio

A veces me pregunto –las razones de tanto odio contra las mujeres- en una sociedad, que en lo personal pienso que se encuentra en terapia intensiva desde hace décadas y que cada día que pasa, se está convirtiendo en una enfermedad terminal. Esto no es para un escritor autodidacta y solo humilde observador de lo que sucede. Es pasta para los expertos en las Ciencias Sociales…pero no me terminan de convencer, como tampoco me convence la “doble moral” de la política y el “terrible menosprecio de la justicia”.
Puedo suponer que desde la antigüedad la sociedad patriarcal instituyo como mandato social, relegar a la mujer a “tareas que se consideraban propias de la misma”. Pero sucedió la revolución cultural de los ´60 y el embrión de los movimientos feministas comenzó a gestarse y la participación reaccionaria de las mujeres famosas en su tiempo –ejemplo Jane Fonda- entre ellas, en manifestaciones que pugnaban por los derechos civiles, se hizo cada día más evidente.
Como fue evidente un crecimiento en lo personal y profesional de las mujeres hasta la actualidad, en donde se destacan en todas las disciplinas superando aun al sexo opuesto. Pero no ha sido suficiente, porque sigue la discriminación en cuanto a la igualdad de derechos tanto en lo público como en lo privado, y las estadísticas no mienten. Aquel machismo de origen, sigue perjudicándoles sutil o brutalmente.
Y el odio de los hombres contra las mujeres; no responde a una clase social determinada sino que es un carcinoma que se halla en toda la sociedad. No es que el pobre que vive hacinado es solo el violento, también los hijos del poder lo son, creyéndose protegidos por sus miserables antecesores.
Más de una vez he expresado; que un mundo gobernado por mujeres sería más justo y menos desigual, por la intrínseca sensibilidad social y moral que poseen contraria al brutal pragmatismo de los hombres, que si no logran desde el poder por las buenas lo que desean, no dudan en tomar las armas fundados en la falsa declamación de la “defensa de la Patria y la democracia”, cuando la cruda realidad es que van por los recursos de los emergentes o los del tercer mundo. Y esto no es empírico.
Volviendo al tema central; es que no solo las mujeres deben manifestarse pacíficamente por sus derechos civiles y públicos, sino que por cada mujer debe encontrarse un hombre solidario y realista, que desee una sociedad más justa y equilibrada. Todo el arco político debe establecer reglas precisas de igualdad de género y oportunidades, así como las más severas penalizaciones para quienes se hagan “los distraídos”.

A esos miserables…

A esos miserables, que se dicen hombres
mercaderes del acoso, de la trata y la violencia, 
como el Nano dice, en una de sus canciones
“con esos tipos tengo un problema personal”.

Proxenetas, psicópatas y violadores seriales
que reniegan hasta del vientre donde provienen,
representando una de las peores escorias de este tiempo.
a los cuales la justicia de los hombres no los alcanza
por ser ciega, contemplativa y malsana transformando
en víctimas a los victimarios, impunidad de manifiesto.

Mientras la sangre fluye en cada cuerpo, hasta la muerte
cada veintiuna horas en este, mi país 
vergüenza toda de una sociedad que no sabe 
o no quiere denunciar en el llamado tiempo real,
protegiendo su culo, igual de inmoral que el victimario.

A esos tipos, llegara el momento en que la sociedad
tomará para si su juzga-miento y sentencia final,
de la cual, no podrán escapar porque colgaran
como parásitos eunucos en un infierno, solo para ellos.