Movamos el árbol

Deja de mirar hacia abajo,
solo vuela y abre tus alas,
como remos en una barca
sobre estas nubes vaporosas,
busquemos llegar a otros mundos
en donde la gente se ría, distinta
al nuestro, que continua ácida 
con la alegría de quien se atreva,
a mostrarla a los otros, además
lo malsano de aquella acostumbrada,
a la codicia sin importarle la nada
de aquellos que solo en su mesa,
comen lo que otros les alcanzan
manos de pocas almas generosas
que sirven a los invisibles, que no odian.

Y sabes bien que otros, no gozan
siquiera de un bocado de pan,
que no pueden contener la asfixia,
y la mortandad que el hambre
se va cobrando víctimas, sin nombre.

Por eso te he invitado a lo imposible,
tratar de volar lejos, ya no puedo ver
miseria y tristeza de tantos niños
que buscan entre los restos podridos 
algo, lo mínimo para llevar a sus estómagos.

Sabes que son ciudadanos sin derechos
pero no se los castiga con el destierro, 
es peor aún, se los deja abandonados
para luego expoliarlos, ahogándolos en
su propia ignorancia a quienes sobreviven,
usándolos de manera pendular para fines
establecidos, de generación en generación.

Me dices que no podemos irnos 
a lugar alguno y es así que como tú,
otros aun seguirán no animándose 
a desplegar también sus alas, por la libertad.

¿La moral? ¿Dónde está?

Toda creencia o mito aparece hoy, como solución al karma diabólico de por si negativo, que es la pandemia.
Así recibí hoy; un chat en que decía “Nuestro gobierno cerro el país el pasado veinte seis de marzo, mientras en un versículo bíblico dice; “Ve  pueblo mío, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor”, dice el versículo correspondiente a Isaías 26:20 en lo que para muchos significa una profecía de lo que sucede en gran parte del mundo en la actualidad. Y más allá de esto, algunos dicen “El Señor ordeno un encierro durante la Pascua en Egipto… cuando El Ángel de la muerte paso, donde los israelitas estaban protegidos por la sangre del cordero”. El pasado 16 de abril es cuando finaliza la Pascua y en esa fecha se terminó la primera cuarentena. 21 días es el 16. Esto es increíble!! (SIC)

Luego un mensaje; existen creyentes que dicen que a partir de hoy y durante 90 días, el sol se estará expandiéndose sobre la conciencia de todos, actuando sobre el ADN, emanando mucho amor. Los controladores que no nos quieren despiertos y activados LO SABEN, por eso quieren a la gente encerrada. Y no es casualidad que en esta época el Sol esta tan activado generando radiaciones de amor tan poderosas para que se lleve a cabo la ASCENCIÓN HUMANA de acuerdo al PLAN DIVINO para el que fuimos destinados, se hayan puesto de acuerdo y para atacarnos con esta Pandemia y aislarnos encerrados en casa, para alejarnos de recibir estos maravillosos códigos sagrados. Párense frente al sol, salgan donde la luz solar mata las cepas o larvas de todo el cuerpo. Miles de Códigos de Luz están golpeando el planeta para que lleven a cabo todas las actualizaciones de ADN. Hay que mirar al sol tanto cuando sale como cuando se pone, como lo hicieron los egipcios hace miles de años. La glándula pineal se activa mucho más y se nutre cuando miras directamente al sol. Quédate en el amor. Quédate en el amor y la compasión. Si no hay sol afuera, cierra los ojos e imagínalo con tu tercer ojo.” (SIC)

Siempre he sabido que la radiación ultravioleta puede dañar nuestro ADN- pero vaya uno a saber-.

Y luego de esto, se imaginaran que pocas ganas tengo de polemizar sobre las profecías de Nostradamus (TERCER SIC). Cada cual, es dueño de creer en quien crea, por algo todos sin excepción somos dueños de nuestro albedrío. 

Ahora bien, ya anteriormente en forma anticipada y luego reiterada, escribí suponiendo ciertas teorías conspirativas, fundamentado en el “ver para creer”.

Si bien trato de no estar conectado tanto con lo periodístico, la información en forma de metralla nos dice que tanto la nicotina, el plasma, la inmunidad del contagiado asintomático y tantas otras e innumerables falacias, darán al mundo el poder lograr la cura o la milagrosa vacuna. Esa misma información que amplía con todo el morbo posible, construye un ranking de los números de contagios de cada país, como así el número de muertos, como si a alguien en su sano juicio le interesara saber quien va en el primer o en último lugar, cuando miles de personas no pudieron siquiera, despedirse de sus muertos.

Me tienen harto con el aplanamiento de la curva, de los recuperados, que pueden servir como donantes para inmunizar a los que por miles, seguirán contagiándose. O colocar como prioridad mantener “protegidos” a aquellos considerados adultos mayores –cuando en la cultura occidental se los excluye permanentemente-. Ahora como si fuera novedad, la hipocresía de la sociedad se aterra de lo sucedido con aquellos internados en geriátricos, que se han contagiado porque sus hijos o nietos (salvo excepciones por alguna discapacidad severa), les resultaba una molestia tenerlos en su casa y los dejaron a su suerte. Ahora los funcionarios ineptos, abundan en declaraciones en cuanto a extremar el control de esas instituciones, que se cuentan por miles, siendo imposible de realizar. Como tantas otras cosas, la memoria colectiva sufrirá una amnesia y se olvidara de ello. Hasta que vuelva a suceder algo similar y servirá para volver a una rueda circular, a la que nadie le pone freno.

Aun mas, ahora toda persona mayor de setenta años deben solicitar permiso de salida de su domicilio aun por un día, justificando las razones. Así, los confinan como en guetos domiciliarios quitándoles el derecho a movilizarse, violando normas constitucionales o supranacionales.

La mayoría creo al igual que yo; cree pensar que esta pandemia está alejada de la extrema gravedad de aquellas pestes, que la historia nos describe cruelmente desde el inicio de los tiempos, con millones de víctimas. Ahora bien, no son pocos los que dicen que luego de eliminar al COVID-19 (Que así sea), resurgiremos mejores como sociedad.

Pido disculpas, pero tengo mis dudas. Creo que a vamos a mirar al otro, de distinta manera. Que nuestras conductas cambiaran, luego de estar tan aleccionados con prohibiciones de acá y allá. Que seremos más individualistas y distantes que antes. Que geopolíticamente no habrá cambios en el poder central. Y que seguiremos sin enterarnos o bien no dándole importancia a que hay países en donde tres de cada cuatro niños menores de 5 años, mueren de hambre cada día, otros que no superan los 30 años como expectativa de vida, justificando que nada podemos hacer y son solo números de una realidad perversa siendo lo más grave que seguiremos acostumbrados a ello, lo que nos lleva irremediablemente al inframundo merecido, si es que existe.

Mientras tanto, mal que nos pese, seguiremos haciéndonos los distraídos – me incluyo -viviendo una realidad que nos imponen y sin ofender, a todos sin distinción dentro de la misma bolsa. Si alguien se sintió molesto, le pido disculpas, es solo lo que pienso. 

¿Lógica razón?

Tenía ganas hasta
hace un rato de hacer algo,
pero no recuerdo ahora
de que se trataba.
Lo mismo me sucede
cuando llevo un limón
a la alacena y la sal
al refrigerador. ¿Raro, no?

A veces mi lógica va como
esfumándose y yéndose
por ahí, pero no sé dónde,
al igual que la capacidad
cognitiva que creo haber
poseído aun en situaciones
difíciles de enfrentar y resolver. 

Y eso que aplico cada día
técnicas neurolingüísticas,
para alimentar este cerebro
que iluso, creo me acompaña
desde siempre y debo alimentar.

Tampoco me voy a acomplejar,
cuantas personas van por ahí,
sin saber siquiera que valor
tiene de lo que hacen cada día.

Muchos me criticaran, 
lo doy más que seguro.

Pero en verdad, si me paro
en una esquina cualquiera
de cualquier ciudad del mundo,
y abro mi plegable mesita tijera,
sentándome en un banquillo
comenzaría una encuesta de opinión.

Mi primera pregunta sería
¿Sabe Usted que papel
cumple en este mundo? 
Fundamente.
¿Qué significa para Usted
la vida? 
Fundamente.
¡Entre el ser y el alma,
con cual se queda? 
Fundamente.

Me encontraría al finalizar
con una parva de respuestas, 
que deberé sin duda clasificar
según un rango subjetivo,
de lo que para mí, solo para mi
será acertado o por el contrario
una verdadera y total estupidez.

Quien puede atreverse a adivinar
cuál será el número de aciertos
como así de los desaciertos obtenidos,
al ser estos últimos el resultado
de lo que por lo general las personas, 
califican que están fuera del sano juicio.

Puedo asegurar que el resultado
por ser tan falibles, sorprendería a todos.

Es tiempo ya…

Es una tarde diáfana de otoño ,
la que se pasea ante nuestros ojos,
como si nos dijera que regala
un pos datado final de verano 
el que se resiste a partir,
invitándonos a reflexionar
tal cual pájaros enjaulados,
proponiendo con auténtica valentía
reflexionar sobre el “como somos”.

Solemos vendernos a un precio mayor,
a pesar de que no somos mercancía transable.
Somos proclives a justificar con el error ajeno
lo que nos sucede, sin reconocerlo.

Creemos que lo sabemos todo
cuando cada día, nos sorprendemos
al sentirnos tan ignorantes sobre algo nuevo,
mientras se derrumban paradigmas
dando lugar a otros que modifican
el ayer, en algo que es pasado ya inútil,
transformando de manera dinámica
un mundo que va mutando día a día.

Introspección necesaria y metiéndonos el ego
en lo más profundo de un sótano imaginario.
Eso nos obliga a una autorreflexión profunda,
sin banalidades de nuestro propio ser interior.

Solo así veremos cuantas debilidades,
escondemos detrás de esas fortalezas aparentes.

Es en estos momentos, en que el egoísmo
se presentara ante nuestros ojos,
diciéndonos los miserables que hemos sido
utilizando para sobrevivir nuestro superyó,
con nuestra vanidad y la sutil conveniencia.

Será allí, en lo más profundo de nuestras miserias
donde encontraremos las visualizaciones creativas, 
que nos permitan renacer como otros a los que somos,
al convertirnos en aquellos que al nacer, inocentes fuimos
inmunes ya, de una sociedad que nos ha contaminado.

Avanti Argentina

Ya me harte de los irracionales y displicentes argentinos; que no se solidarizan con los otros, ante una pandemia que ingresa sin pedir permiso a cualquier lugar del mundo en donde un infectado, arribe. Nuestra línea de bandera, ya ha traído en estos últimos días unos 20.000 argentinos varados en distintos puntos del planeta, y quedan aún 10.000 o más que han pedido ayuda para volver a la Argentina. Otros en el mundo siguen reclamando, cuando en realidad partieron ya declarada la cuarentena de manera irresponsable. La prioridad la tendrán los adultos mayores, las embarazadas y familias con niños. Los demás serán el “furgón de cola” por su irresponsabilidad.
Ahora lo más loco; son aquellos que en un numero de 30.000 personas y ya declarado el aislamiento de la población con “el quédate en casa”, se fueron de viaje en la última semana, desde el aeropuerto internacional de Ezeiza. Aeropuerto que según información extraoficial, se cerrara en la próxima semana.
O aquellos; que creen que la cuarentena es sinónimo de vacaciones y circulan creyéndose impunes, azorados cuando los detienen en un retén de control y sus automóviles quedan secuestrados y a ellos, “vivillos de cuarta” se les abre una causa penal.
Loable el desempeño del personal de Aerolíneas y la sincronización con los Ministerios de Salud y Seguridad. Loable el Ejército Argentino, que se ha comprometido por un lado a prepararse con Hospitales Móviles para adelantarse a lo que se viene y por el otro; a preparar a través de sus camiones especiales la comida y llevarla caliente, con la asistencia de cada Municipio a los más expuestos al hambre, aquellos que ya no tienen una changa (el cartonero, el albañil que ya no puede salir de su casa, el que vive el día a día) y les falta lo más esencial: la comida. Nuestro pueblo, históricamente se ha caracterizado por su solidaridad ante la tragedia. Pero las contradicciones están a la vista.
Durante toda la historia Argentina, los Gobiernos trabajaron duro para construir un pueblo ignorante. Y llego el día donde los mismos Gobiernos necesitan un pueblo inteligente, y ese pueblo inteligente no está. Sin embargo, no puedo aceptar esta frase; ya que la inteligencia nada tiene que ver con la racionalidad y el respeto al otro, para ser respetado. Mi solidaridad con todos aquellos que ven como otros, menosprecian la vida finita que tenemos. La denuncia de “esos trastornados”; se hace inevitable ante los organismos de control correspondientes.
Recuerda lo que hagas por ti, es cuidar al otro.

Quietud aparente

Engañosa quietud en las calles
displicencia en algunos, a quienes
no les interesa la otra gente.

Aislamiento en otros, que lo sufren
contra cara en otros que gozan haciendo
actividades para recuperar ese tiempo,
en que era de mayor valor, contemplar
que atropellarse en un mundo ciego.

Imbéciles que no les interesa el otro
como el que viajo con sospecha del virus 
desde la otra orilla, ejemplo de absurdo burgués
provocando que cuatrocientos pasajeros
se encuentren aislados, en un hotel del centro.

Como en estado de sitio, que me trae malos recuerdos
viviremos como podamos, porque esto recién comienza.
Estamos aun con temperaturas templadas,
a pesar de que el otoño ha comenzado.

No me sumo a todos aquellos que dicen,
que luego de que esto, la sociedad emergerá
con mayor solidaridad y misericordia,
por el solo hecho de que ni las guerras mundiales
o disruptivas regionales , nos han hecho cambiar.

Deseo con toda mi alma, equivocarme
por los que nos siguen, para regalarles
un mundo mejor, al caótico en que viven.

Estupidez argenta…

Observo y absorto estoy, cavilando un poco sobre nosotros. ¿Qué cosas no entendemos los argentinos, solo al leer que el Gobierno Nacional público por Boletín Oficial el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 260/2020 del 12 de marzo último; además de las resoluciones que a partir de allí se informa a la población.
Al aproximarse Semana Santa –fin de semana largo- los argentinos festejan la liturgia pero no por su fe católica, en tropel se apura en hacer las maletas y dirigirse a los distintos puntos turísticos del país, obviamente los más cercanos las localidades de la costa atlántica.
Mientras se han suspendido los vuelos de cabotaje e internacionales, se han cerrado las fronteras con Chile y Brasil e infinidad de información altamente fiable brindada a la población, todo ello no alcanza para detener esta irresponsabilidad bien argentina. No me vengan con la estupidez ,como ocurrió en su momento con Italia o bien España, que por ser latinos no le damos la verdadera importancia a esta pandemia. Eso es lo mas ridículo y brutal que he escuchado en mucho tiempo.
Ahí lo tenemos a Jair Bolsonaro-en cuarentena-; presidente del Brasil saliendo a saludar a sus seguidores sin barbijo y estrechándoles las manos, sin importarle la pandemia a la que en un primer momento la trato como “una mera fantasía”. También Donald Trump, personaje que se desempeña como presidente de los E.E.U.U. que habiéndose encontrado con el citado Bolsonaro y tener algunos de sus secretarios afectados por el virus, saludando también a sus seguidores ante las elecciones municipales, próximas a desarrollarse.
Ni que hablar de la inacción de López Obrador en México; o la imbecilidad del primer ministro inglés Boris Johnson, que le anticipa a la población que es un hecho estadística-mente probable, que muchos ingleses pierdan familiares muy cercanos. El mundo está verdaderamente; además de enfermo como sociedad, tristemente demente.
Pero volvamos a nosotros, los argentinos. Que es lo que no entendimos cuando leyendo las primeras recomendaciones del Decreto enunciado por el Gobierno actual, expresa claramente en algunos de sus artículos;
ARTÍCULO 17.- OBLIGACIONES DE LOS OPERADORES DE MEDIOS DE TRANSPORTE: Los operadores de medios de transporte, internacionales y nacionales, que operan en la República Argentina, estarán obligados a cumplir las medidas sanitarias y las acciones preventivas que se establezcan y emitir los reportes que les sean requeridos, en tiempo oportuno. 
ARTÍCULO 18.- EVENTOS MASIVOS: Podrá disponerse el cierre de museos, centros deportivos, salas de juegos, restaurantes, piscinas y demás lugares de acceso público; suspender espectáculos públicos y todo otro evento masivo; imponer distancias de seguridad y otras medidas necesarias para evitar aglomeraciones. A fin de implementar esta medida, deberán coordinarse las acciones necesarias con las autoridades jurisdiccionales correspondientes. 
ARTÍCULO 19.- COOPERACIÓN: Invitase a cooperar en la implementación de las medidas recomendadas y/o dispuestas en virtud del presente Decreto, a fin de evitar conglomerados de personas para mitigar el impacto sanitario de la pandemia, a las entidades científicas, sindicales, académicas, religiosas, y demás organizaciones de la sociedad civil.
Hemos aprendido de lo desconocido; primero de China y luego de Italia o España. Desistimos de la comunicación sobreabundante de la pandemia; porque sabemos que muchas veces o es falsa o tiene intencionalidad de cualquier tipo. Nos informamos a través de los voceros oficiales de la Nación o los Ministros de Salud de cada provincia, por ser el nuestro un país federal.
Entonces convoco a los inconscientes argentinos a dejar de ser brutos imbéciles e ignorantes, al poner en riesgo a los demás y defenderse con la declamación de la frase de siempre “a mí, no me va a pasar nada”…
Si nuestro país, que fue construido por una inmigración con vocación de trabajo y esfuerzo, para alcanzar una mejor calidad de vida tuviera en sus descendientes un mínimo de racionalidad, la maravillosa Argentina sería una de las potencias mundiales y no la menoscabada de siempre, tanto por la clase política como por su sociedad (en la que me incluyo), arrastrando una deuda “eterna” desde 1821.

https://www.argentina.gob.ar/coronavirus/medidas-gobierno