“¿Para qué seguir engañando, si tenemos memoria?”

Porqué será que el tema “No llores por mi Argentina?, sigue tan vigente.

Con más de un 70% de pobreza infantil en el Conurbano, comercios y pymes que cierran y millones de trabajadores que no llegan a fin de mes y ahora pagarán retroactivos. Con esa realidad, la política aumentó un 40% sus sueldos. ¿Perdieron el sentido común o el corazón?”. Esa fue la interpretación de Florencio Randazzo de la decisión de aumentar ese porcentaje a los empleados del Congreso –y por ende a los legisladores– de Cristina Kirchner y Sergio Massa (probablemente obligado porque en 2020 había propuesto reducirse los sueldos en pandemia).

Randazzo, con un discurso más parecido a Macri y Bullrich que al peronismo tradicional de Schiaretti y Perotti, hizo una lectura de comentarista popular: “Ellos se aumentan el 40 y a nosotros nos dan el 29”, sin entender que lo último que le preocupa a Cristina Kirchner es cobrar 11% más de aumento en su sueldo de senadora.

Quien sí entendió de qué se trataba fue Artemio López en su columna de ayer en PERFIL y los lectores de Perfil.com, quienes la mantuvieron todo el día como la primera entre las más leídas (leer “La señal de Cristina Kirchner…” ):

  • “La decisión electoral corresponde al 40% de la población integrante de los segmentos medios y medios bajos que vota de acuerdo a la mejora o no de sus condiciones de existencia material”.
  • Y “se observa hoy un 40% de electores aún indecisos allí donde las fronteras ideológicas se tornan líquidas que definirá su voto estrictamente sujeto a la lógica de mejoras socioeconómicas”.
  • “La señal (de Cristina) es tan poderosa, dado que en modo alguno el Gobierno debe promover paritarias por debajo del 40% si es que quiere cumplir con su contrato electoral del año 2019 y que efectivamente los salarios crezcan por sobre la inflación”.

El problema de fondo es que esa promesa es incumplible cuando por la pandemia el producto bruto cayó 10%, como sucedió en 2020 (9,9%), y ya venía cayendo en 2019 y 2018 más de 2% cada año. Muy simplificadamente, si el producto bruto cayó el 10%, es lo mismo que decir que la suma del flujo (lo nuevo) de los dos sectores: el asalariado o el capital, perdió ese 10%.

Queda solo apelar a lo viejo (el stock de lo acumulado: ahorros, capital) y el futuro (deuda). El Estado puede promover una redistribución del ingreso que le dé más a un sector que al otro en los momentos de crecimiento (el 50% para el capital y 50% para el trabajo que demandaba Perón), pero difícilmente se logre cuando las empresas no solo perdieron su rentabilidad, sino su stock –capital–, que en los últimos dos años se les redujo a mitad y en muchos casos se consumió hasta extinguirse.

Aunque incompleta, una medida es el índice Merval que promedia el valor de todas las empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires, y era de 700 dólares en 2019 y descendió a menos de la mitad. Esto vale para las empresas más grandes del país, pero la pérdida del capital es aún mayor para las pymes que emplean a la mayoría de los trabajadores argentinos.

Las paritarias regulan los sueldos de los empleados en blanco cuando la cantidad de trabajadores que están en negro o, peor aún, realizan trabajos no mensualizados, son la mayoría. En un país como la Argentina, las paritarias son ya un tema de la clase media. Por lo que es bien probable que Cristina Kirchner piense que la clase baja la votará de cualquier manera y lo que esté disputando ahora sea el voto de la clase media.

En síntesis, no habría mago económico que pudiera hacer que los sueldos le ganen a la inflación después de una pandemia: paritarias con un porcentaje mayor recibirán como respuesta una inflación mayor y su resultado, neutralizarse.

El Estado podrá aumentar las tarifas por debajo del porcentaje de las paritarias y reducir el impuesto a los sueldos, como viene haciendo generando un efecto en el  poder de compra del salario. Pero si las paritarias, en lugar del 29%, van a 40%; la inflación, en lugar del 40%, irá al 50%, y no se alcanzará que los sueldos le ganen a la inflación en momentos de crisis.

Por tamaño, sistema de gobierno, geografía atlántica y tipo de exportaciones, Brasil es el país más parecido a la Argentina. En 2020 su producto bruto cayó 4% y en 2021 crecerá 4% recuperando este año todo lo que perdió con la pandemia el año anterior. La Argentina recuperará este año solo el 60% de lo que cayó el año pasado: caímos diez por ciento y recuperaremos seis. Esos cuatro puntos del producto bruto que quedarán perdidos en el acumulado de estos dos años corresponden la mitad a Macri y la otra mitad a Cristina Kirchner.

Dos por ciento es la caída anual que Macri dejó por arrastre en sus últimos dos años y otro dos por ciento podría asignarse a la falta de confianza que genera el kirchnerismo tratando de encontrar la cuadratura del círculo. Pero a Alberto Fernández le caben ambas responsabilidades: la de no haber podido modificar la inercia de la herencia de Macri y no haber podido anular la influencia negativa de Cristina Kirchner.

Brasil tuvo casi medio millón de muertos por covid contra 80 mil de la Argentina: casi seis veces más muertos con casi 5 veces más población (el equivalente serían 20 mil muertos más en la Argentina). 

A pesar de tener una economía mejor, Bolsonaro perdió las elecciones por priorizar la producción al combate del covid (ahora hasta la Copa América). Falta ver cómo valorará el votante argentino la gestión de Alberto Fernández en el control de daños de la pandemia y cuán efectivas son las críticas de la oposición en ese sentido. La citación de los laboratorios al Congreso y el lanzamiento de la fabricación de Sputnik en la Argentina esperan anularlas. Habrá que ver si lo logra.

FUENTE: Jorge Fontevecchia – Co-fundador de Editorial Perfil – CEO de Perfil Network

 

INTERNACIONAL – EXTERMINIO EN XINJIANG – CHINA

El crudo relato de una sobreviviente de los campos de concentración modernos en China

A cuatro años de la traumática experiencia que marcó su vida para siempre, Sayragul Sauytbay (44) revela los oscuros secretos e intenciones detrás uno de los más temidos “centros de formación profesional” en toda Asia.

Sayragul Sauytbay (44) reside en Suecia tras haber escapado del “mayor encarcelamiento sistemático de un grupo étnico desde el Tercer Reich” | AFP

La sobreviviente de uno de los campos de concentración modernos de China reveló las golpizas, violaciones y “desapariciones” que experimentó detrás del alambre de púas. Sayragul Sauytbay, parte de la minoría étnica kazaja, contó las atrocidades que debió ver.

Oriunda del este de Turkestán, Kazajistán, la vida de esta médica y madre de dos pequeños tomaría un rumbo drástico en 2017, tras ser enviada a una instalación de confinamiento china para enseñar a prisioneros, en uno de los 1.200 gulags en la región.

Se estima que los campos de internamiento de lo que ahora se conoce como la ciudad de Xinjiang albergan a tres millones de kazajos y uigures que son sometidos a todo tipo de experimentos médicos, torturas y violaciones, antes desconocidas.

Además de ser médica, Sayragul Sauytbay ofrecía sus servicios como maestra en una escuela. El establecimiento educativo fue construido por su padre, especialmente para niños de la minoría étnica kazaja.


Observadores internacionales apuntan a un intento de exterminio de minorías étnicas.

Sin embargo, China indica que los campamentos son nada más y nada menos que “centros de formación profesional” y los residentes están allí por su propia voluntad.


Previo a ingresar al establecimiento carcelario, Sauytbay fue literalmente obligada a firmar su propia sentencia de muerte, aceptando que enfrentaría la pena de muerte si revelaba lo que sucedió en la prisión o rompía alguna regla allí dentro.

Una vez establecido el acuerdo, fue puesta a trabajar con el objetivo de “reeducar” a los presos en el idioma, la cultura y la política chinas. La primera imagen con la que se topó fue la de hombres y mujeres con la cabeza afeitada y que apestaban a orina y heces.

La mujer de ahora 44 años se despidió de uno de sus dos hijos, Ulagat, antes de partir al campo de concentración localizado en la ciudad china de Xinjiang.


Torturas y reeducación maoista: cómo funcionan los campos de concentración de China.
A medida que se familiarizaba con las instalaciones, las condiciones de hacinamiento se hacían a sus ojos cada vez más inhumanas. Con el tiempo, comenzaría a ser testigo de innumerables y sangrientos casos de extracción de órganos.

Entre una de las tantas historias que esos muros guardan, presenció como a una mujer de 84 años le arrancan las uñas por una presunta llamada internacional, la cual nunca existió. Aun así, el límite de la morbosidad estaba muy lejos todavía de encontrarse.

Llegaron los abusos. Fue obligada a presenciar como guardias violaban a una joven de no más de 20 años por haber enviado mensajes de texto a un amigo musulmán. Durante su internamiento, Sauytbay también obtuvo acceso a información clasificada.

Durante su estadía en aquel “centros de formación profesional”, encontró documentos prohibidos que mencionaban planes para exterminar etnias, anexar países vecinos y conquistar Europa.

Entre los secretos de estado que leyó y que podía distinguir fácilmente por que contenían el el sello “Documentos clasificados de Beijing”, pudo encontrar el verdadero propósito escondido de los campamentos de Xinjiang, descripto en un plan de tres pasos:

Paso uno (2014-2015): “Asimilar a los que están dispuestos en Xinjiang y eliminar a los que no lo están”
Paso dos (2025-2035): ‘Una vez que se complete la asimilación dentro de China, anexaran los países vecinos’.
Paso tres (2035-2055): “Después de la realización del sueño chino, llega la ocupación de Europa”.
Su paso por el “infierno” finalizaría en marzo de 2018. La kazaja no dudaría en volver a su país natal para reunirse su esposo e hijos antes de huir a Suecia. “El mayor encarcelamiento sistemático de un grupo étnico desde el Tercer Reich”, lo llamó.

Con 44 años, se encuentra físicamente rota y tiene pesadillas recurrentes sobre su tiempo en el gulag. En las noches, escucha los desgarradores gritos de prisioneros que, al ser torturados, suplicaban: “Sálvanos, por favor. Sálvanos”.

Luego de haber sufrido tan traumática experiencia, plasmó lo vivido en “The Chief Witness: Escape From Modern-Day Concentration Camps” (El Testigo Principal: Escape De Un Campo De Concentración Moderno), escrito junto a la periodista Alexandra Cavelius.

Sustracción de órganos humanos

“El Testigo Principal: Escape De Un Campo De Concentración Moderno”, libro escrito por Sayragul Sauytbay y Alexandra Cavelius, detalla el calvario que debió transitar la kazaja.


Entre las tantas atrocidades vislumbradas durante su estadía en dicho campo de concentración, Sauytbay dedicó uno de los primeros capítulos de su libro a la venta de órganos. Reclusos sanos eran marcados con una cruz y se los trataba diferente.

Dicho tratamiento diferencial intrigó a la médica que, poco tiempo después, dio cuenta de que estos prisioneros “seleccionados” desparecían de sus celdas a altas horas de la noche, arrastrados por los guardias a través de los pasillos del establecimiento.


Tras leer sus expedientes, también marcados con una X de color rojo, obtuvo la respuesta que tanto buscaba: los órganos de estas pobres personas eran sustraídos y luego vendidos a clínicas de Turkestán, siendo un producto codiciado por ciudadanos árabes.

“Crudos gritos de un animal moribundo”


“Sonaban como los crudos gritos de un animal moribundo”, admitió. Así describe los desgarradores llamados de ayuda de cientos de prisioneros dentro del gulag.

Tras concluir con su exposición sobre la venta de órganos, procede a describir las terroríficas horas de guardia a las que era sometida, estando la luna como único testigo y compañía. Gritos como los que escuchó aquellas solitarias noches son casi irreproducibles.

Después de dos o tres días en el campamento, sus oídos percibieron los primeros desgarradores alaridos, resonantes en todo el enorme salón y filtrándose en cada poro de su cuerpo. El vértigo subía lentamente por sus piernas mientras su cuerpo se helaba.

“Nunca había escuchado algo así en toda mi vida, gritos como ese no son algo que se olvide. En el momento en que los escuche, sabía qué tipo de agonía está experimentando esa persona. Sonaban como los crudos gritos de un animal moribundo”, expreso.

Desapareciendo a los muertos

Hasta el día de hoy, familiares de reclusos cuyo paradero es todavía desconocido piden justicia. Algunos de ellos sin saber si realmente su pariente murió o continúa con vida dentro del campo de exterminio.


Siendo otro día en el “infierno”, y mientras oficiaba de médica leyendo expedientes clínicos y perfiles psicológicos de prisioneros, encontró un misterioso documento rotulado Instrucción 21. Su curiosidad le impidió volver a dejarlo donde lo había visto.

“Todos los que mueran en el campo deben desaparecer sin dejar rastro”, podía leerse. Asimismo, indicaba que los signos de tortura en los cuerpos debían ser irrastreables y que en caso de fallecer un recluso, su pérdida debía mantenerse en absoluto secreto.

Cualquier evidencia, prueba o documentación sería entonces destruida de inmediato. Miembros de la familia del difunto eran, en el menor de los casos, engañados con vagas excusas sobre la defunción del ser querido. Al resto, ni siquiera se les informaba.

“La habitación negra”, una cámara de tortura

Sauytbay no podía hacer más que mirar con piedad a los reclusos inconscientes, mientras eran arrastrados de las muñecas por los pasillos de la prisión. Se los llevaba a una infame habitación de tortura.

Durante su rutina como “maestra”, Sauytbay notaba como varios de sus “alumnos” gemían y se rascaban hasta sangrar. No sabía decir si estaban realmente enfermos o se habían vuelto locos. Incluso llegaba a desmayarse, desplomándose sobre sus sillas.

Cuando esto sucedía, los guardias llamaban a sus colegas, quienes entraban apresuradamente, agarraban a la persona inconsciente por ambos brazos y se la llevaban como un pedazo de carne, arrastrándola mientras sus pies rozaban el suelo.

Aquellos “desgraciados” tenían la mala dicha de ser llevados a la infame “habitación negra”. Allí, los prisioneros eran atados por las muñecas y los tobillos, amarrados a sillas que tenían clavos que sobresalían de los asientos y torturados por horas.

Extracción de uñas en manos y pies.


Uno de las tantas ilustraciones de la médica en las que intenta graficar las cruentas escenas de tortura que ocurrieron delante de sus ojos. Encadenados e indefensos, los presos eran puestos a prueba.


Continua ampliando la horrida descripción del lugar, incluyendo mesas repletas de todo tipo de herramientas y dispositivos de tortura. Entre ellos, garrotes policiales, varillas de hierro e incluso armas e implementos que parecían sacadas de la Edad Media.

Sin embargo, nada podía compararse con aquel instrumento utilizado en manos y pies, para extraer uñas. El grotesco piso estaba rodeada de ellas, complementándose a la perfección con la sangre de los reclusos. Hubiese esperado que fuese todo pero no.

A un lado de la habitación, como trofeos, una hilera de sillas diseñadas con diferentes propósitos. La madre de 44 años estaba segura de que no saldría con vida de allí y menos después de haber visto lo que vio. Hoy difunde su cruda historia desde Suecia.

Fuente: Editorial Perfil
JFG

Mi adorable y xenofobo país-Final

Los responsables de la decadencia

Todo lo que puede venir por debajo de la pirámide de responsabilidades tiende a localizarse, a medida que se desciende en ella, en grupos sociales cada vez más amplios hasta implicar a la sociedad en su conjunto. ¿Quién no estuvo inclinado en algún momento a culpar a la sociedad alemana de esa generación en su conjunto, sobre las barbaridades y aberraciones del régimen nazi?

¿Quién por otro lado dudaría del elevado nivel de civilización y refinamiento que se observa en ciertos alemanes que adhirieron a ese régimen; personas que han alcanzado los más altos niveles en las artes, las ciencias y otras virtudes morales? Vemos en este punto la dicotomía entre individuo y sociedad. Los hombres no son individuos aislados ni la sociedad un ente ajeno a ellos, sino que se ligan a través de cadenas invisibles que forman la verdadera urdimbre social.

Dice al respecto el sociólogo alemán Norbert Elias: “…La libertad individual queda sustituida por una autonomía relativa. Su noción de libertad es residual. Es la capacidad de acción que le resta al hombre en su paso por los múltiples pliegues de la coacción. Los hombres no planean los procesos sociales que guían sus vidas, pero deben tratar de desbrozar la opacidad que ellos mismos crean, a su pesar. El intelectual moderno se debate entre la desazón que le produce la cultura de su tiempo y la voluntad sociológica de entender los grandes procesos que gobiernan el destino de los hombres…”

El constitucionalismo alberdiano (1853-1943) y el nacionalismo popular (1943-2021), en sus diferentes versiones, se constituyeron en los axiomas de los dos grandes paradigmas que sucesivamente, se instalaron en dos ciclos largos en los que se dividió nuestra corta historia. La sociedad tiene su propia conciencia, ideología o relato, más allá de la que puedan tener los individuos que la integran. La sociedad no va a producir ningún cambio si primero no cambia “su paradigma”.

Ha resultado difícil entender el comportamiento de las sociedades en la medida que se pone el esfuerzo en interpretarlo como una extensión simple y llana de los comportamientos individuales.

Los arquetipos que se crean en la simbología política producen decisiones sobre el voto diferentes de las decisiones que ese mismo individuo que está votando tomaría en circunstancias en donde no interviene su preferencia política. Es conocido el caso de la encuesta en donde el encuestado tiene respuestas contradictorias en relación a YPF o SHELL, según la pregunta trate de su ideología personal o de su preferencia laboral para su hijo. Defiende a la primera envuelto en la bandera nacional, pero optaría por la segunda como proyección laboral para su hijo. Es evidente que el concepto de “independencia económica”, tomado esto como ejemplo, está empaquetado en una simbología que excede el “interés individual genuino” que es contradictorio con el “interés general simbólico”. El fracaso de las performances sociales sobreviene cuando el interés individual no se alinea con el llamado interés general del “relato” prevaleciente. De donde se deducirá una forma de poner en claro qué es el interés general explicitado en el voto y qué es el bien común. La diferencia entre estos dos conceptos está evidenciando una deficiencia del “gobernante” que, entre otras cosas, tiene la responsabilidad pedagógica de educar o extraer de sus representados su propio interés genuino que es aquel en donde el bien común supera a la suma de los bienes individuales que se deducen de los intereses particulares.

Cuando la sociedad asocia la transformación o el cambio del sistema político con un mejoramiento marcado de la situación económico-social de las mayorías en un período concentrado de tiempo, ese sistema político puede convertirse en nuevo paradigma para esa sociedad, mediando una sucesión de hechos anteriores que muestran la necesidad del cambio y hechos posteriores que vayan haciendo prolongar esa asociación entre cambio y mejora a lo largo del tiempo. Esto es lo que sucedió con el Peronismo a partir de 1946.

El relato histórico siempre eximió al Peronismo y al nacional populismo de la responsabilidad de estos tremendos fracasos y lo vuelve a colocar como la alternativa electoral que asegura la gobernabilidad. Sin embargo, de las dos grandes carencias del actual paradigma –institucionalidad republicana y fallas en el mecanismo de aprendizaje– son responsables todas las parcialidades políticas pero, en mucho mayor medida, los dos grandes partidos políticos: el Peronismo y el Radicalismo.

La herencia regalista española y el nacionalismo económico que se va introduciendo desde fines del siglo XIX, derivó en un equivocado estatismo, contrario al espíritu de nuestra Constitución. Aquellos se constituyeron en el sostén ideológico del Radicalismo que, a su vez fue su aporte sustancial al paradigma nacional y popular. El mayor pragmatismo del Peronismo, más dúctil para entender la sociología del voto, le permitió ajustarse mejor a la dinámica de las conveniencias históricas del capitalismo mundial exitoso, cosa que por su rigidez no consiguió hacer el Radicalismo más encerrado en su dogmatismo tradicional. Menem, en el Peronismo, fue el ejemplo de lo anterior. El kirchnerismo, en cambio, regresionó al Peronismo del 46 lo que lo hizo, en lo que respecta a su ideología económica y a su dogmatismo, más afín con el Radicalismo.

El hecho de que no sea un solo partido el responsable de nuestra decadencia, agrava la confusión en el aprendizaje, por cuanto se establece una suerte de alternancia viciosa entre dos parcialidades que precisamente son las que aportan cada uno lo suyo en el error del paradigma de la decadencia, convirtiéndolo en un error sistemático. El uno, el Peronismo, aportó su inclinación por el corporativismo y el desprecio por las formas republicanas. No obstante, no me atrevería a ratificar que sucede lo mismo en el ADN del gobierno de Alberto Fernandez, en la actualidad. 

Aún más; la coalición gobernante (Cambiemos) que fue derrotada en diciembre del 2019 (radicalismo, macrismo, parte del socialismo y otras fuerzas políticas) también hizo como su bandera el corporativismo y el desprecio por la oposición, en sociedad con los medios hegemónicos dominantes que alentaron en la sociedad; una suerte de “falsa credibilidad” en las políticas de Estado, tan erróneas como perversas que toma Mauricio Macri en su gestión de gobierno.

Ahora bien; asumiendo Alberto Fernandez en diciembre de 2019 se encontró con una grave y caótica situación, tanto en lo económico como en lo social, con aproximadamente un 42% de pobreza y sin ninguna posibilidad de ser asistido por Organismos Internacionales de crédito; ya que el gobierno macrista con la anuencia del voto de los EE.UU., logró que el Fondo Monetario Internacional le otorgara un préstamo, que históricamente es el mayor realizado a un país por más de U$S 50.000 millones de dólares. 

En la jerga popular se puede expresar, que la falta de credibilidad del partido gobernante en la sociedad y el egocentrismo ciego de Macri, el manotazo de ahogado recurrió a un endeudamiento que ya no existía con el FMI, habiendo también realizado con anterioridad por citar un ejemplo, la colocación de bonos argentinos en acreedores nacionales y del exterior, uno de ellos a cien años. La ralentización de la economía, la pérdida de empleos, el aumento de la pobreza y la indigencia, no hacían mella en la coalición gobernante, ya que la deuda contraída con el FMI no se destina ni a sanear la situación económica ni a financiar crecimiento alguno. Solo pretendieron con ello, poder mantener el status quo, en la búsqueda de alcanzar la reelección. 

Intentar analizar la dinámica de este proceso de decadencia que ya lleva casi 80 años. Una verdadera patología sin un diagnóstico compartido y como tal, de pronóstico incierto. En un sistema democrático electivo se hace indispensable que la sociedad perciba sus problemas reales para que el cuerpo social pueda realizar el aprendizaje que implica todo proceso de evolución. 

Pueden identificarse las causas de la decadencia, que desde ya son múltiples. Pero una vez instalada, es decir cuando adquiere condición de estado, las causas difícilmente pueden ser identificadas desde dentro mismo de la sociedad decadente. Sociedad que no ya no posee ni siquiera capacidad de movilización ni de manifestarse políticamente en masa para exigir justicia, ya que está, representada en el máximo nivel por la Corte Suprema de Justicia, se ha visto asociada entre la bruma de la impunidad, alentando la corrupción sistemática que como un carcinoma, genera metástasis en toda los cuadros políticos desde hace ochenta años.

Ya es por todos conocido; que el virus conocido vulgarmente como COVID19, desembarcó en estas tierras en los inicios del 2020; es decir tres meses después que asumiera el gobierno peronista -que en verdad, venció en las elecciones por la masa cautiva de votantes del kirchnerismo-

Hasta inicios de este año, las políticas asociadas a la salud de los argentinos tuvo como partícipes al Gobierno como asimismo a la totalidad de los gobernadores, cualquiera fuera su color político. Pero bastó; que el  actual Gobierno redujera la coparticipación (las partidas que la Nación, remite a cada provincia) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bastión siempre antiperonista y hoy en manos de Horacio Rodriguez Larreta (PRO-macrismo), para lo que políticamente debía ser el tema de la presencialidad en las escuelas, fuera utilizado por la oposición para mediatizar permanentemente la anti virtualidad de la educación tanto en medios periodísticos como en otros contrarios al Gobierno, dejando que miles de argentinos y argentinas continuarán contagiándose en miles de personas cada día, con una suba de la letalidad como consecuencia de la falta de unidades de terapia intensiva, de insumos, oxígeno, entre otros. El personal sanitario sufre pérdidas humanas y se encuentran ya en el límite de la resistencia al estrés.

Pero en la política, nada interesa cuando se intenta, a pesar de la grave situación cotidiana que se vive en la Argentina, obstaculizar al Gobierno al punto tal que el gobernador de la Ciudad de Buenos Aires, judicializar el Decreto de Necesidad y Urgencia emitido por la Presidencia de la Nación, para obtener la continuidad de la presencialidad en las escuelas.

La expresión “daños conjeturales” acuñada por el presidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, se parece mucho a (y funciona como) otra más célebre: daños colaterales. Ambas apuntan a minimizar, ningunear o banalizar perjuicios graves causados para garantizar un bien superior. En un caso decidir un pleito importante a favor del aliado político. Herir o matar al enemigo, en otro.

La sentencia de la Corte Suprema entró en el pasado en cuestión de semanas. Se recontra concretaron los hechos que los Supremos consideraron no corroborados aunque los tenían delante de las narices. Nada novedoso sucedió durante ese tránsito veloz, solo se verificaron las tendencias, los indicadores conocidos por “todo el mundo”. La cantidad de fallecimientos (en general y de personal docente en particular), de contagios diarios, los niveles de ocupación de camas en terapia intensiva, la saturación del sistema de salud.

Los códigos procesales, sabiamente, indican que los magistrados deben tomar en cuenta “los hechos notorios”, conocidos por toda la comunidad. 

En un asunto de gravedad institucional y humana nada impedía a los jueces a apersonarse, moverse y observar los hechos.

De modo lateral, se desnudó el modo capcioso en que los jueces llenaron las lagunas que deja la Carta Magna. Las disquisiciones sobre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), rara avis parida y mal regulada en la Constitución de 1994. No es provincia como las demás, porque no antecedió al Estado nacional ni tiene facultades preexistentes consagradas por pactos ídem.

La interpretación judicial reescribe el texto legal, todos los días en todos los casos. Transformarlo en tótem, atribuirle claridad y sentido unívoco de los que carece, hurtar el cuerpo a la peculiaridad de la pandemia, condujo a un resultado funesto. Una resolución insensible que coadyuvó a agravar los problemas y postergar medidas ineludibles.

¿Se harán cargo los magistrados de su cuota de responsabilidad, tan imprecisa numéricamente cuan innegable? Desde luego que no. Los jueces se auto exoneran de las consecuencias sociales de sus sentencias. Saludan al Derecho Romano, escriben en latín o en una versión indescifrable del castellano y se lavan las manos ante las secuelas.

¿Responderán ante la opinión pública? ¿Darán explicaciones ante los medios, que son parte esencial del sistema democrático? Jamás. Los Supremos, de ordinario, no participan del Agora ni se someten a entrevistas para defender sus posiciones, justificar sus pronunciamientos, esclarecer a la gente común. La Constitución no les concede esa dispensa, antidemocrática. Hamilton vivió antes de que se inventara la tevé. Alberdi desconocía la radio… La falta de presencia pública es una prerrogativa arcaica, impropia de sociedades del Siglo XXI.

El silencio, la oscuridad, el secretismo, la elusión impositiva describen a aristócratas (oligarcas diría Aristóteles) que hicieron daño y se esconden.

El presidente, los gobernadores, los intendentes sometidos al escrutinio popular, seguidos en vivo por cámaras y micrófonos llevan otra responsabilidad.

Durante estos días atroces, en un rapto de lucidez común, resolvieron acentuar restricciones por nueve días. En el peor momento de la pandemia, como todes reconocen menos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, que tal vez se desayunaron el jueves pasado.

La tregua de nueve días: La sentencia cortesana configuraba un estado confederal para responder a los desafíos de la peste. Propiciaba –verbalizando o sottovoce—una anarquía en su conducción. La perspectiva de 24 políticas sanitarias, debilitando al Estado Nacional, reducido al rol de proveedor de vacunas, insumos médicos y ayuda económica a los más carenciados.

El Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta jugó con fuego para quedar como abanderado de la educación y gerente de una ciudad libertaria. Los controles los amago y te los debo. Como vecino, por una vez, este cronista da fe de la existencia de bares y restaurantes atendiendo adentro cuando estaba prohibido. Llegó a ver uno frente a una comisaría, semi colmado y con una policía en la puerta. Policías, guardaparques (o como se llamen) sin barbijo o con la pieza colgando por debajo de la nariz. Nimio número de inspectores frente a los agrupamientos nocturnos. Cervecerías con cincuenta o cien personas ocupando media cuadra.

Toquemos apenas la presencialidad en escuelas, que no es centro en esta nota. Burbujas que estallan, la mitad del piberío (como mucho) con asistencia a clases intermitente.

Escapa al saber de este cronista cómo piensan íntimamente Larreta y su elenco. A título de hipótesis: se ne fregan de ciertos “costos” a cambio de posicionarse como adalid de las clases presenciales. En una sociedad polarizada y segmentada por preferencias políticas, descuenta que conservará la condición de mayoría en la Ciudad. La verborragia del Gobierno, su excesiva focalización en la CABA lo catapultaron como figura nacional.

En estas semanas, Larreta y su gente rondaron el pánico. Lo cuentan, con subterfugios, los medios que le hacen de claqué, los periodistas (pautados o militantes o las dos cosas) que lo endiosan.

Otros gobernadores se mueven de modo similar. Se esmeran en esquivar la toma de decisiones, en esperar que las asuma “Alberto” y que él pague los costos.

Los nueve días de restricciones severas, duras para la población e imprescindibles, son un logro del presidente. Conversó, roscó (con perdón de la palabra), reinstaló un feriado puente anulado semanas atrás.

La oposición es intratable, judicializa todo, juega a indignar y meter ruido. El contra Poder Judicial se alinea con ella. En ese marasmo debe gobernar Fernández. Lo que no dispensa sus errores al comunicar o al gestionar porque tiene que hacerlo en el contexto que le tocó.

Los nueve días son a la vez un alivio y un intervalo breve, que coloca a los mandatarios con Fernández a la cabeza ante el día después, el primero de junio.

Con peste, nada es sencillo: Gobernar siempre es difícil. La complicación se potencia en pandemia. Un vistazo somero sobre las elecciones realizadas en el mundo (salpicón surtido, desde ya) sugiere que los oficialismos tienden a pasarla mal.

La comunicación es una de las facetas de la acción política. Astutos o hasta taimados, varios gobernadores rehúyen el centro de la escena y “dejan” que el presidente transmita las malas nuevas.

El discurso de Fernández en cadena tuvo un rating descomunal, el pueblo quiere saber.“Lamentablemente,tenía razón” arguye el presidente, apuntando al rival político. A los espectadores en general les importan más los anuncios que ese cuadro de situación. Una mirada superficial y expandida sobre el debate público, estimamos, confunde proporciones. 

Aunque las redes sociales creen un espejismo en contrario, las personas politizadas, encolumnadas a favor o en contra del Gobierno, constituyen una minoría. El resto se enfoca en la familia, el barrio, el trabajo. Transita la cotidianeidad. Se concentra en el laburo, la escuela de los pibes, la inflación, la seguridad urbana, algo de esparcimiento.

Los cambios de escenario complican la existencia. Atribula la falta de horizontes, no ya futuros, sino para dentro de contadas semanas. Dos sociólogos clásicos del siglo pasado, Peter L. Berger y Thomas Luckmann, enseñaban que para la gente común, la realidad cotidiana está dada. No se problematiza, reversionamos. Uno se despierta, abre la canilla y espera agua. Sabe qué lo espera cuando sale a la calle, que el super chino está a media cuadra casi siempre abierto, que la tarjeta SUBE sirve para pagar el bondi, cuyo trayecto conoce.

Los cambios de reglas para salir a la calle, los fluctuantes horarios autorizados para circular, los permisos que caducan de improviso y deben renovarse, la inextricable distinción entre servicios esenciales y no esenciales… las alteraciones constantes desorientan, acentuando las preocupaciones. La sensación ciudadana ante la hiper regulación constante puede asemejarse a la de épocas de anomia. Se pierden las referencias, se debe recalcular todo por encima de los duros desafíos de ganarse el pan y de ordenar la vida en familia.

La narrativa oficial centra la mira en la CABA y en Rodríguez Larreta en detrimento de otras 23 provincias y mandatarios. Táctica discutible en un país federal cuya población recela del centralismo porteño.

En materia educativa, con varios días sin escuela por delante y la perspectiva factible de prórroga se hace imprescindible que el discurso oficial trascienda la cuestión sanitaria. Larreta macanea cuando fija clases para fines de diciembre pero se emboca en un sentido: proponer que está pensando en el futuro, que las restricciones son transitorias, apenas una parte de la realidad.

Demasiada confianza: Meses atrás Fernández describía a Larreta como “un amigo”. No resultó así.

En un carril parecido el presidente confió a veces demasiado en consensos genéricos, mesas esporádicas tan amplias como ineficaces, en supuestos aliados que defeccionaron.

La reaparición de Marcelo Tinelli ofrece un ejemplo pequeño e ilustrativo. Replicó con denuncismo berreta, rayano en la extorsión, a una crítica sensata del ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán. Anti política al rojo vivo, un alarde de idiosincrasia. Comunicador cutre y exitoso, Tinelli tiene derecho a expresarse y todavía congrega público. Metió la pata el Gobierno cuando le dio una silla en la Mesa Argentina contra el Hambre. Protagonista frívolo, nada serio podía esperarse de él. Se lo embellecía a cambio de una pátina de supuesta popularidad, desmereciendo (sin desearlo pero…) a personalidades valiosas que enaltecen la iniciativa.

Tinelli, podrá decir usted, es una figura menor. Vale. Pero la relación con él no se diferencia conceptualmente de la que mantuvo con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), hoy punta de lanza de la oposición. Labor a la que se dedica tanto como a la insolidaria remarcación de precios.

La gente y las vacunas: La historia nunca se repite ni siquiera cuando reinan semejanzas y la sensación de déjà vû. La gobernabilidad en el contexto de tragedia cuenta cómo virtud del gobierno y de buena parte de la sociedad civil. La contención ciudadana, la templanza, la falta de violencia política contribuyeron en buena medida. Las minorías intensas y gritonas son minoría. Perdieron la batalla anti vacuna, que emprendieron con armas viles que incluyeron la criminalización.

En mayo-junio van llegando y llegarán millones de vacunas. De México, de Europa, de Estados Unidos, de Rusia. Es factible que haya producción nacional. La oposición retacea reconocimientos o miente sobre el panorama; las personas de a pie se anotan y festejan cuando llega su turno.

Esa infatigable tarea ranquea como la mejor política pública del Gobierno. El incremento de la recaudación impositiva añade un factor positivo. Acrecentar la inversión social, ayudar a empresas y laburantes en apuros sigue siendo la agenda prioritaria de un gobierno nacional y popular.

Alberto Fernández recobró, de momento y en buena hora, la conducción de la política sanitaria federal pese a la baja cooperación de demasiados gobernadores.

La innegable prioridad de la vida y la salud no alcanza en una sociedad compleja. También es imperioso recuperar el control de la economía, la creación de puestos de trabajo y la redistribución del ingreso. Metas irrenunciables para un gobierno nacional-popular.

Un ejemplo para recordar: Hace rato que el exceso de confianza del Gobierno lo hace cometer traspiés, errores evitables. Encara demasiados conflictos a la vez. Desde Vicentín, genera escenarios en los que sale derrotado. La Reforma Judicial centrada en los tribunales federales es un ejemplo clavado: ajena a los intereses de la gente y hasta a su atención.

Se aproxima el 25 de mayo, aniversario de la jura del presidente Néstor Kirchner con quien se formó Fernández. Puede ser útil recordar su praxis. Kirchner era un luchador que trataba de administrar los conflictos. Daba pelea, a menudo, pero también retrocedía cuando la correlación de fuerzas le parecía adversa: contra Juan Carlos Blumberg, por caso.

Personalizar a adversarios-enemigos, otra lección que daba Kirchner cuando mencionaba con nombre y apellido a Alfredo Coto, a Héctor Magnetto. Cuando prorrumpió “¿qué te pasa, Clarín?” o conducía un boicot contra Shell.

Escogía oportunidades y contrincantes: la Corte Suprema desprestigiada, los represores del terrorismo de Estado, el “pejotismo”. Metía la pata, claro, como en el enfrentamiento con las patronales agropecuarias. Pero siempre pensaba en estar fuerte, en acrecentar su poder democrático. El poder no es una materia inerte, como un canuto de plata en una caja fuerte. Es representación e imagen, se construye, se pulsea.

Construir poder en democracia es trabajoso, supeditado a las reglas institucionales. Necesario también en todos los tiempos. Inclusive en las terribles circunstancias que padecemos hoy.

FUENTE: Quien escribe; con los valiosos aportes de 

“LA DECADENCIA ARGENTINA” de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

PÁGINA 12 – Editorial

Las características increíbles del sistema educativo coreano

modelo de Corea del Sur de desigualdad económica, social y educativa

Detrás del “modelo exitoso” aparecen tremendas inequidades, alto desempleo en la población joven, una economía con alto grado de informalidad y gran cantidad adultos mayores pobres.

La galardonada película Parasite lo refleja en forma extraordinaria.

Por Rubén Telechea *

23 de mayo de 2021

La película Parasite expone en forma brutal la desigualdad entre dos familias coreanas.La película Parasite expone en forma brutal la desigualdad entre dos familias coreanas.

El fenómeno cinematográfico que resultó Parasite, con su saga de premios internacionales y éxito de taquilla, permitió visualizar algunas cuestiones que se observan entre líneas sobre aspectos sociales y económicos de Corea del Sur para muchos desconocidos en Argentina. Por ejemplo, las tremendas desigualdades sociales, el alto desempleo en la población joven, una economía con alto grado de informalidad y gran cantidad adultos mayores pobres.

Alcanza con observar la diferencia entre las dos familias en las que se centra la historia. Una vive en un minúsculo semisótano inundable que años antes había sido un bunker antibombardeo, haciendo malabares para robar wifi de los vecinos (en uno de los países con mayor y mejor conectividad del mundo) y subsistiendo a duras penas. Mientras, la otra reside en una millonaria mansión inteligente, tiene chofer, ama de llaves y tutores para todas las disciplinas formativas que sus hijos necesitan. 

También aflora permanente el fantasma de la desocupación y, algo aún más sorprendente, el de la continua quiebra de empresas, que es uno de los motivos esgrimidos por los protagonistas (pobres) para no tener empleo. Sorprende especialmente no solo por la imagen que tenemos de Corea del Sur sino por lo que indican sus cifras: el PIB es de 1,6 billones de dólares, el per cápita es de unos 30 mil dólares y la inflación es de 0,3 por ciento anual.

Desigualdad

Otro elemento más sorprendente aúne no solo aparece en Parasite sino también en The Host, una película anterior del mismo director Bong Joon-ho: esas desigualdades  provienen de la posibilidad (o no) de acceder a la educación universitaria. 

Para quienes no vieron The Host, la historia gira sobre una familia disfuncional que busca desesperadamente a una de sus hijas, que fue raptada por un abominable monstruo mutante nacido en el río. De los tres hijos que conforman la familia, el que fue a la universidad viste distinto, habla distinto, razona distinto y actúa distinto a sus hermanos, que no accedieron a la educación superior. En Parasite los ricos sienten que también “huelen distinto”.

En esta última  buena parte de la trama se basa en dos hermanos pobres y sin trabajo (obviamente no universitarios) que se introducen en una familia rica para ser profesores particulares de su hija, que transita la escuela secundaria pero ya se está preparando para ingresar a la universidad. Lo que Bong Joon-ho ha sabido retratar magistralmente es lo que en Corea se llama “cucarachas de oro” (los ricos) y “cucarachas sucias”, los que se quedaron abajo (nunca más literal), en casas insalubres y pequeñas.

Resulta necesario describir las aristas principales del sistema universitario coreano, pero que en realidad tiene que ver con el sistema educativo de ese país en su totalidad. Para ser graduado universitario primero hay que pasar el examen que permite ingresar a esas instituciones, llamado CSAT o Suneung. En él se viven situaciones que serían inimaginables en Argentina y gran parte del mundo: el proceso comienza con un grupo de docentes que cada año permanece confinado e incomunicado durante un mes mientras elaboran lo que será el examen de ingreso de todas las universidades. 

Luego, el día de la evaluación -que dura ocho horas y veinte minutos- se recomienda a la población no salir en auto para evitar problemas de tránsito a los participantes, porque si llegan cinco minutos tarde no pueden rendir. Por eso quienes pueden se alojan en un hotel cercano a la sede donde rinden. Desde varios días antes, los medios difunden técnicas para mejorar el rendimiento y la concentración. Es común ver padres rezando en las puertas de las sedes donde se rinden los exámenes y los días previos los templos budistas e iglesias cristianas suelen estar repletos de madres que portan los retratos de sus hijos e hijas pidiendo por ellos.

Más de 500.000 aspirantes se presentan cada año y solo el 3 por ciento consigue el SKY, un juego de palabras entre “cielo” en inglés y el acrónimo de las tres mejores universidades del país (de Seúl, de Korea y de Yonsei). Ese cielo que se alcanza es ingresar a alguna de ellas. El otro 97 por ciento deberá esperar un año o pasar a una de mucho menor nivel (y quizás mayor costo) aunque nada de eso evita la frustración de sentir que todo el recorrido previo transitado en su infancia y adolescencia quedan tirados en la basura.

Estudiar

Para dimensionar ese tránsito previo es bueno reproducir lo que manifiesta la ONG “Un Mundo sin Preocupación por la Educación Sombría”: los jóvenes coreanos pasan entre 70 y 90 horas semanales estudiando (sea en el colegio, en institutos privados o con profesores particulares como los que aparecen en Parasite) y duermen entre 5 y 6 horas diarias, por lo que es obvio que su vida social se ve notablemente disminuida. 

Sam Dillon, corresponsal del New York Times contó su sorpresa al asistir a una escuela secundaria de Seúl donde vio adolescentes estudiando a las 22.30, cuando ya llevaban quince horas de actividad. En ciertos casos estudiaban parados para no dormirse. Otros, luego de las clases doble turno en su escuela, llegan a sus casas y siguen (solos o con profesores particulares) hasta que el cuerpo no les dé más. O en los hagwones -institutos privados de apoyo escolar- hasta tan tarde que motivó a que el gobierno debiera establecer una suerte de toque de queda para obligarlos a cerrar a medianoche. Hace poco se debatió en el Congreso surcoreano la posibilidad de que también se les prohíba abrir los fines de semana. No se aprobó.

Además está la presión de padres y madres, ya que la principal inversión de muchas familias es en el proceso formativo de los hijos (especialmente en el idioma inglés) para que puedan ingresar a la universidad. Se calcula que aproximadamente el 30 por ciento de los ingresos de una familia se gasta en ese proyecto. 

Luego, mantener un hijo en la universidad sale entre 300 y 400 mil dólares hasta que se gradúa. Es común que haya familias que sacan hipotecas para cubrir ese costo. Algunos padres siguen instando a los hagwones a utilizar los castigos corporales para lograr un mayor esfuerzo en los estudiantes, a pesar de que estos fueron prohibidos en 2010).

Familias

En 2016, las familias gastaron la astronómica cifra de 16.000 millones de dólares en cuestiones relacionadas con el apoyo escolar, una cantidad que ha llevado al surgimiento de una nueva clase social: los “estupobres”, que se endeudan durante años para esa misión y que, además, ha generado un gran negocio en torno a los hagwones y docentes particulares, que llegan a convertirse en estrellas con multitudes de admiradores y que ganan sueldos millonarios. 

Uno de esos profesores-estrella es Cha Kil-yong, popularmente conocido como Mr. Cha. Es el creador de SevenEdu, una escuela online de preparación para el examen de ingreso que cuenta con más de 300.000 alumnos. Utiliza disfraces, pelucas y caretas para enseñar matemática de un modo entretenido y para motivar a sus estudiantes. Con estos métodos hizo una fortuna en pocos años. Se codea con ídolos de los jóvenes surcoreanos, como una cantante de k-pop con la que grabó una canción instando a los estudiantes a que cambien el semblante y sonrían mientras preparan el examen de ingreso a la universidad.

Obviamente que no en todas las familias pueden sobrellevar ese gigantesco esfuerzo o disponer del dinero necesario para pagar a los docentes y luego el arancel de la universidad. Aquí irrumpe la raíz de gran parte de las desigualdades de la sociedad coreana.

Todo este cóctel de presiones lleva a que más de mil jóvenes estudiantes por año se suiciden. Además se ha ido gestando un nuevo movimiento llamado honjok, cuya traducción sería “individualistas solitarios”. Se trata de jóvenes que no sólo viven solos, sino que comen, beben, salen y viajan solos.

Competencia

Hyo-sang-Lim, profesor de la Universidad Kyung Hee (que no pertenece al selecto grupo SKY), define con crudeza el carácter despiadadamente competitivo del estudiante que llega “al cielo”. Manifiesta que dicen “no pensamos en disfrutar, nuestra meta es estar mejor que los demás”. Una canción popular entre los adolescentes coreanos dice: “Si duermes tres horas al día, tal vez entres en SKY/ si duermes cuatro horas entrarás en otra universidad/ si duermes cinco horas, olvídate de entrar en la facultad”.

Un aspecto extraño y paradojal de esta situación es que, si bien Corea del Sur tiene uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo en cuanto a resultados (pero también seguramente el más duro), que lo ubica en el segundo lugar detrás de Finlandia en las pruebas PISA de la OCDE, no tiene ninguna universidad incluida entre las 100 mejores en los rankings internacionales y sólo la de Seúl se encuentra entre las 200 más calificadas. Al mismo nivel que la UBA, por ejemplo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los aranceles de las universidades públicas prácticamente no difieren de lo que se abona en las privadas. Corea del Sur es el país donde, del presupuesto universitario, lo que pagan los estudiantes cubre la mayor proporción del mundo: entre 45 y 50 por ciento del total, cifra que casi duplica a la media mundial. Sobre un total de algo más de 220 universidades existentes, 180 son privadas donde concurren alrededor del 80 por ciento de los estudiantes. Las tres del “SKY” son privadas.

La sumatoria de todos los factores mencionados ha generado una extrema infelicidad entre estudiantes, familias y docentes. El resultado final es que se considera a sus graduados universitarios con poca iniciativa y creatividad, con conocimientos adquiridos como autómatas donde prima la memorización y con escasísima conciencia crítica.

Mientras se escucha y se lee tanto acerca de la supuesta falta de dedicación de los estudiantes de Argentina y la “discutible” calidad de sus graduados, resulta importante conocer otros “modelos exitosos” como el coreano para sacar conclusiones más cercanas a la realidad. 

* Docente UNLZ y UNQ.

FUENTE: PAGINA 12

Mi adorable y prejuicioso país. I

Los que se detienen y gastan su precioso tiempo; en leer “lo bueno, lo malo y lo feo” que suelo escribir, conocen que soy un escritor autodidacta de clase “variopinto”, que cada día lee a quienes lo siguen, realizando los comentarios en donde le parece pertinentes hacerlos y da “me gusta”, no para recibir otro a cambio, sino porque realmente me ha agradado la prosa, el cuento o relato, microrelato, toma fotográfica y todo aquello, que día a día cada uno de ustedes sube a la plataforma y me agrada, porque además de maravillarme con letras que solo puede escribir un profesional que concurrio a talleres literarios o bien se graduo en la Universidad, también me sucede lo mismo con aquellos que como yo, intentamos hacerlo de la mejor manera posible. No obstante, existe para mi algo mucho más importante, me permite de manera indirecta conocer el alma de quien lo hace, aunque no tenga la maravillosa oportunidad de algún día conocerlo/a.

Cuando me defino como un escritor autodidacta “ variopinto”, se que lo soy porque de la misma manera que escribo un poema o una cita, cuento corto o microrrelato, también publicó editoriales sobre lo que sucede en el mundo y en mi país. en diferentes disciplinas.

Hoy me he levantado demasiado tarde; para mi gusto y nunca he tenido tantas ganas de escribir desde que “este  hartazgo” que tengo, sobre los poderes emanados de nuestra Carta Magna que como personajes de vodevil, omiten aquellos que si están donde están es por los Derechos establecidos en nuestra Ley Fundamental.

Se que en la sociedad argentina, más aún en el porteño (1) -un individuo que padece de una xenofobia excrable-, con todo aquel que no sea descendiente de aquellos primeros inmigrantes europeos, que en masa que llegaron a nuestras tierras, en el Siglo XVIII desde 1881 hasta la primera guerra mundial como las contemporáneas desde el fin de la segunda guerra mundial hasta nuestros días.

El avieso germen racista, discrimina a los inmigrantes de ciertos países limítrofes, como a paraguayos, bolivianos y peruanos, fundamentalmente. A quienes peyorativamente; se les ha dado el pseudónimo de “paragua”, “bolita” o “peruca”.

Extrañamente no sucede lo mismo con los uruguayos, porque salvo con el fútbol nos consideramos primos hermanos. Si alguien lee profundamente la historia, rápidamente se dará cuenta que argentinos y uruguayos, deberíamos estar dentro de un mismo Estado, pero la historia marca que hace casi dos siglos, a las potencias no les resultaba agradable que ambas margenes del Río de la Plata, tuvieran el mismo dueño.


Habitan el suelo argentino; aproximadamente tres millones de paraguayos, dos a tres millones de bolivianos y unos quinientos mil peruanos. Hay argentinos; que en nuestros días protestan airadamente sobre estos inmigrantes limítrofes, porque además de ocupar empleos en una economía sin crecimiento desde hace décadas, fundamentalmente desde los años setenta, utilizan en forma gratuita los sistemas de salud y educación, además de recibir planes sociales de ayuda alimentaria o de otra índole. Se los acusa de delincuentes, narcotraficantes o contrabandistas.


En lo personal; debo expresar que en cuanto a los tópicos de delincuencia, se encuentran en cualquier país del mundo -salvo algunas excepciones que no suman al gran número-, incluyendo las grandes potencias.

En repetidas ocasiones, he intercambiado opiniones con aquellos que sienten un “racismo  extremo”  y conciliadora mente les digo, que la única manera de cambiar la política inmigratoria en la República Argentina, sería realizando una nueva reforma de la Constitución Nacional, y fundamentalmente su Preámbulo que dice:



Ahora bien, hagamos de cuenta que se modifica el preámbulo de nuestra C.N. y los artículos concomitantes a la constitución política y derechos de los ciudadanos.

Bien, supongamos que modificamos el Preámbulo y a todos los hombres y mujeres libres del mundo, no nacidos en la República Argentina, se dictan Leyes que permitirían deportarlos o expulsarlos hacia sus países de origen.


Ahora bien; propongo que nos demos un “baño de realidad”.

La economía informal en la Argentina es de aproximadamente un 42%, de la PEA. Entonces nos encontrariamos que las personas de nacionalidad paraguaya, han regresado a su país de origen -tomemos en cuenta que esto posee un contenido de ficción, que no puede medirse, dado el hecho de los nacimientos ocurridos en suelo  argentino-.

Con datos de la Cámara Argentina de la Construcción; de cada diez inmigrantes paraguayos, seis trabajan en la construcción.

Conclusión: ¿una industria que es motorizadora de otras, donde obtendrá sus recursos humanos?.

Por otra parte; de cada diez mujeres de igual nacionalidad, trabajan como empleadas domésticas. ¿ Quiénes las reemplazan?. ¿Mujeres argentinas? 


No se podría de manera alguna; en ninguno de los casos reemplazar por hombres y mujeres nacidos en la Argentina, porque simplemente no demandan esos trabajos.

Y así el viejo contrato entre los movimientos sociales y los políticos promoviendo la “viveza “criolla” habiendo tantos viviendo con subsidios del Estado, que pagamos todos nosotros -los contribuyentes-.


Vayamos ahora a la comunidad boliviana. Hace treinta años; llegaron desde Corea inmigrantes de dicho país con capitales, que destinaron en su gran mayoría, a desarrollar una industria textil vigorosa y a bajo costo, -compitiendo así con la comunidad judía-, eso sí con un alto grado de explotación laboral en talleres clandestinos, en los que ocupaban y ocupan residentes ilegales -en su mayoría, bolivianos/as- que vivían en cobertizos dentro de los propios talleres, sin derechos ni protección laboral alguna.


Pasado unos años, los inmigrantes bolivianos al conocer todo el circuito de fabricación y comercialización, comenzaron a independizarse y con un pequeño capital, copiaron el modelo coreano y se lanzaron al mercado marginal de indumentaria. Otros en cambio, alquilaron locales para comercializar frutas y verduras, cultivadas por sus propios compatriotas en la zona sur de la provincia de Buenos Aires.


Hoy; en la ciudad de Buenos Aires de diez verdulerías, ocho son atendidas por la comunidad boliviana. Conclusión: -Por ejemplo tomemos en mi caso; no tendría la verdulería de cercanía en donde comprar mis deliciosas y necesarias manzanas-.


En este caso de comercio puramente informal, el argentino hace rato dejó de hacer pie. Y sucede lo mismo que con la construcción. ¿Quién comercializará estos productos? 

Me podrán decir, que en este caso uno podría concurrir a una sucursal de una cadena de supermercados o retail, pero los precios son marcadamente mayores que en las verdulerías barriales, y en un país como el nuestro, en el que la inflación no se detiene y algunos funcionarios sin cerebro la pretenden justificar, diciendo que es “un tema de expectativas”, logrando solo estresar aun más a una población, en donde los pobres son más pobres y la clase media hace malabares, para mantenerse en ese devaluado “estrato social”.

(1) Argentina/o residente en la Ciudad de Buenos Aires.


Continuará

El ego todo lo puede…

Observo a mis nietos detenidamente cada vez que los veo y denotan a pesar del esfuerzo de sus padres; una hiperactividad inusual ya que se aburren rápidamente, de lo que están haciendo: jugando, escuchando música, o bien aislándose en soledad. Esto último, lo observó más en el caso de los adolescentes.


Por la gracia que la vida, les ha concedido a sus padres, poseen un sinnúmero de juguetes desde puzzles hasta electrónicos como poseer su propia tablet, tanto para competir con esos juegos de feroces combates y de dudoso ingenio del creador, como para investigar sobre alguna curiosidad o tema de interés que se les pueda presentar.


Pero generalmente lo hacen no de manera grupal; sino individual. Es como si cada uno, ocupará su propia burbuja de aislamiento, para hacer lo que en ese momento más le agrada o llama su atención. Entre nosotros; los adultos cuando conversamos sobre cómo la tecnología ha modificado por lo general las relaciones familiares, somos en general lapidarios.

No somos extremistas, ya que somos conscientes que parte de la tecnología ha favorecido positivamente avanzar en temas tan sensibles como la salud o la educación.


Desde impresoras 3D que crean manos y brazos ortopédicos hasta algunos electrodomésticos que liberan de quehaceres domésticos, dando más tiempo para el ocio y supuestamente en este último caso, mejoran la calidad de vida.


Sensores de luces, de seguridad, cámaras en los lugares estratégicos de intrusión en una casa de familia, entre otros ya que la enumeración sería interminable.

Y ni que hablar de la robótica e inteligencia artificial; que desde hace años, de la misma manera que en las líneas de montaje de las plantas automotrices, hay innumerables brazos robóticos que realizan actividades de alta precisión. En el otro extremo; las muñecas sexuales que iniciaron su derrotero en los años 70, pero que más bien eran androides y no humanoides como lo son en la actualidad con la posibilidad de interactuar con su dueño a nivel de lenguaje, programado por su propietario.


Por citar un ejemplo; en Japón consideran a la creencia de que las muñecas tienen conciencia o alma no es algo particularmente japonés, la construcción de relaciones afectivas con muñecas sexuales tampoco. Algunos buscan sexo, otros sólo compañía.


El mercado de los juguetes sexuales, del que forman parte estas muñecas, está en aumento en todo el mundo y, según un estudio del portal de estadísticas Statista, se espera que crezca en torno a un 9 % entre 2019 y 2026 hasta 52.700 millones de dólares.


La educación sexual es una de las grandes asignaturas pendientes de Japón, donde la materia sigue basada en enseñar las diferencias biológicas de los cuerpos masculino y femenino, que en muchos libros de texto se representan vestidos.

No se aborda el sexo ni los métodos anticonceptivos y mucho menos las diferentes sexualidades.
La práctica se “aprende” de los mangas “hentai”, vídeos y pornografía en internet, principalmente generados “para que la audiencia masculina satisfaga sus fantasías sexuales más básicas”, dice la docente.

Las muñecas son receptáculos de esas fantasías. Hasta se ha llegado a organizar “funerales” para las muñecas sexuales, considerándose no objetos, sino compañeras de vida.


Aún hoy, en la “zona roja” de Amsterdam y otras ciudades del mundo, los burdeles con trabajadores sexuales (hombres y mujeres), se encuentran que deben competir con burdeles de muñecas/os sexuales.

Generalmente el rango de edad de los clientes de estos últimos se encuentra entre los 20 y 30 años.


Pero volvamos al inicio; porque salvo algún caso excepcional los latinos somos más proclives a la seducción de mujeres y hombres de carne y hueso; con emociones, controversias, sentimientos, entre tantos otros aspectos.

La evolución de la sociedad mundial en las últimas décadas; ha sido regresiva en su gran mayoría, para encontrarse ante el fenómeno de una mayor desigualdad social y económica. Y ello; a pesar de que los índices de natalidad han bajado un 47% en el mundo desde la década del 60, lo que tiene un impacto más traumático en las sociedades.


En cuanto a la pobreza; se preveía que la pobreza extrema mundial aumentara por primera vez en más de 20 años en 2020 como resultado de las perturbaciones ocasionadas por la pandemia de COVID-19 (coronavirus) y agravadas por las fuerzas de los conflictos y el cambio climático, que ya estaban desacelerando los avances en la reducción de la pobreza.

En 2018, de cada cinco personas por debajo de la línea internacional de pobreza, cuatro vivían en zonas rurales.


· La mitad de los pobres son niños. Las mujeres representan la mayoría de los pobres en la mayor parte de las regiones y en algunos grupos de edad. De la población mundial pobre de 15 años o más, alrededor del 70 % no tiene ninguna formación o solo una instrucción básica.


· Casi la mitad de los pobres de África al sur del Sahara viven en sólo cinco países: Nigeria, República Democrática del Congo, Tanzania, Etiopía y Madagascar.


· Más del 40 % de los pobres del mundo vive en economías afectadas por la fragilidad, los conflictos y la violencia, y se espera que esa cifra aumente al 67 % en la próxima década. Esas economías representan el 10 % de la población mundial.


Analizando estos datos y otros inherentes a las distintas sociedades en el mundo actual, se ratifica que el ser humano se va aislando de sus pares en forma progresiva, ya que si para los “millennial”  su estatus de vida se encuentra en primer lugar, lo que les lleva a ser más individualistas y pocos afectos a la concepción natal, que sucederá con los centennials.

¿Habrá un giro sobre los valores sociales, que van irremediablemente llevando al mundo al autoexterminio o serán incapaces de encontrar un punto de inflexión que aliente el colectivismo?

Una palabra por 30 días

ROJO  397 palabras

He leído con profundo detenimiento al creador de “La buhardilla de Tristán”; nuestro amigo Javier Sanchez Bernal, y digo amigo porque asi los considero a todos aquellos que sigo, hagan o no lo mismo con mi letras. Javier, con buen tino desliza metafóricamente y en otras con contundencia, las divisiones de la sociedad a la que muchos llaman “grieta”, por razones políticas, étnicas, culturales, económicas, entre tantas otras. No obstante; en lo personal creo que solo en sociedades como las nórdicas u otras, los derechos civiles y políticos son transparentes por su propia auto fiscalización y es como un “micromundo”.

Así en la guerra civil española; “rojo” se le decía al comunista -lo que no era cierto, solo citar un caso emblemático como el del gran Federico Garcia Lorca, dramaturgo y poeta español, es el ejemplo más preciso de que el libre pensador no poseyó jamás, derecho alguno a manifestarse ni siquiera pacíficamente, a través de su crítica al sistema  instituido por la fuerza o la represión. 

Latinoamérica; otro ejemplo de ello, las fuerzas armadas derrocaron gobiernos democráticos, y no en defensa de los intereses de la Nación, por el contrario aquellos con ideologías o creencias políticas asociadas a la equidad “del pueblo lo que es del pueblo”, fueron reprimidos, asesinados y desaparecidos por millares. 

En la Nación Argentina en el siglo 19; unitarios y federales estos últimos utilizando la divisa rojo punzó como seguidores de Rosas, ya este ya enfrentado con las provincias del interior. El caso argentino es digno de estudio, pero hay innumerables países con su mismo negacionismo en todo el mundo. Seríamos hipócritas si lo negamos; vivimos como lo dice  “la parábola del tornillo”, hacia la izquierda abre y hacia la derecha cierra. 

El poder político cualquiera sea su color; es doblegado por el poder económico. Tomemos el caso de los EE.UU., en donde conviven 614 billonarios de los cuales cincuenta poseen casi la misma riqueza que la mitad de los habitantes de ese país. Respeto a Javier Sanchez Bernal, en cuanto a su llamado a sufragar, pero no comparto que ello dé un vuelco a la extrema desigualdad, que no solo se limita a un país, sino al mundo entero. Mientras el ser humano; no deje de pensar en sí mismo y continue diciendo “mas tengo, mas quiero”; partirá con rumbo desconocido, porque en ese entonces el planeta tierra será un páramo.

De India a Israel: el peligroso virus de la religión

Las celebraciones religiosas aportaron a la ola de contagios que causa estragos en el país asiático. El caso israelí.

CLAUDIO FANTINI

En el escenario de la pandemia, la frivolidad y el fanatismo fueron dos inesperados aliados en el sabotaje al distanciamiento social. Las aglomeraciones en fiestas clandestinas y en celebraciones religiosas son recurrentes focos de contagio en todas las latitudes.

En la juventud, porque el instinto gregario mostró indolencia ante la muerte y el dolor ajeno, y en la religión por la gravitación del “fanatismo”, palabra que deriva de “fanum”, que significa templo. En latín, “fanáticus” significa “perteneciente al templo”. Y desde tiempos inmemoriales, lo que se cree en el templo choca con lo que se descubre en el laboratorio.

Es la eterna confrontación entre religión y ciencia. Una puja que sembró de tragedias la historia y obstruye luchas contra enfermedades. En esta ocasión, el fervor religioso aparece entre las causas del catastrófico repunte del covid en la India, con su secuela de muertes a gran escala. Las causas son muchas. El gobierno se confió por el poco nivel de contagios que tuvieron las primeras olas.

Se pensó que la población, siendo mayormente joven, estaba menos expuesta que otras poblaciones. También que la cantidad de gérmenes patógenos que infectan a ciudades superpobladas donde predomina el hacinamiento y la falta de higiene, inmunizar a gran parte de la población india.

A eso se sumó el exceso de confianza provocado por la producción de vacunas en su territorio y el resultado fue un relajamiento que se vio en las calles, en protestas contra la política agrícola del gobierno y en la realización de comicios regionales sin protocolos sanitarios. Pero los mayores focos de contagios pudieron producirse en celebraciones religiosas.

Los indios se congregaron por el Durga Puyá y el Dussedra, que celebran la victoria de la diosa Durga sobre el demonio Mahishasur y el triunfo de Rama sobre Ravana, el “rey demonio” de diez cabezas. Ambas festividades se realizan en el mes de Ashwin del calendario hindú (septiembre u octubre), congregando multitudes. Y a renglón seguido, llegó el Kumbh Mela, que significa Jarra Sagrada y constituye la celebración religiosa más multitudinaria del mundo.

El Kumbh Mela, que congrega millones de peregrinos en cuatro ocasiones cada doce años, se realiza en ciudades que están junto a ríos sagrados. Este año se efectuó en Haridwar, la capital del estado Uttarakhand. La ciudad está atravesada por el río Ganges, sagrado porque según la mitología hinduista, escuchando los ruegos del rey Bhagiratha, el dios Shiva hizo descender agua de los cielos a las cumbres del Himalaya donde nació el río que riega las secas tierras bengalíes.

Este año, la fiesta de los ríos sagrados congregó a millones de peregrinos que se bañaron en las “aguas purificadoras” del Ganges. A esa altura de la pandemia estaba claro en todo el mundo que semejantes aglomeraciones eran focos de contagios y que, al retornar a sus hogares, los peregrinos esparcirían el virus por otros estados y ciudades. Entonces ¿por qué no se impidió la celebración?

Posiblemente, la respuesta incluya el componente religioso del gobierno que encabeza Narendra Modi. El primer ministro pertenece al ala más radical del Bharatiya Janata, partido del nacionalismo hinduista que levanta la bandera del “hindutwá” (hinduidad) y que en la década del ’90, con el liderazgo de Atal Vajpayée, desplazó del poder al secular Partido del Congreso.

El hecho es que la inmensa escalada de contagios a escalas indias es un potencial laboratorio en el que el coronavirus podría acelerar mutaciones hasta quedar fuera del alcance de las vacunas. La primera consecuencia para el mundo fue que Narendra Modi prohibió la salida de vacunas producidas en la India.

No es el único punto del planeta donde el fervor religioso produjo aglomeraciones que pueden generar escaladas de contagios. Con uno de los estados más inteligentes del mundo, Israel pudo efectuar una sorprendente campaña de vacunación.

Falta ver si la inmunidad alcanzada impide que una celebración religiosa haya provocado una ola de contagios que sume muertes a la lista que las vacunas debieron congelar.

Más de cien mil personas se amontonaron en el Monte Merón a celebrar el Lag Baomer, provocando la mayor catástrofe civil de la historia israelí.

Al casi medio centenar de muertes que produjo una estampida multitudinaria, podrían sumarse los que provoque una eventual cadena de contagios. El nivel de israelíes inmunizados por una campaña organizada con eficacia asombrosa, podría no alcanzar para impedir que esta tragedia sume muertos causados por el covid19.

Los protagonistas de la catástrofe ocurrida en la Alta Galilea, fueron los jaredíes.

La palabra hebrea de la que proviene esa denominación de los ultra-ortodoxos, significa “miedo” y refiere al temor a Dios y a violar cualquiera de las 613 “mitzvot”, preceptos bíblicos señalados en la Torá.

Los jaredíes han violado anteriormente el distanciamiento social en Israel y en el distrito neoyorquino de Brooklyn, donde se encuentra una importante comunidad ultra-ortodoxa de la diáspora.

Después de haber piloteado la modélica campaña de vacunación, el gobierno de Benjamín Netanyahu permitió que cien mil personas asistieran a la celebración que se realiza cerca de la tumba de Rashbí, el rabino místico que enseñaba el Talmud en el siglo II y escribió el Zohar, uno de los libros cabalísticos fundamentales.

La multitud participó de la llamada fiesta del fuego, también fiesta de la alegría, en la que cantan y bailan junto a numerosas hogueras evocando el final de la plaga que dos mil años atrás fue enviada por Dios, según la religión hebrea.

Rashbí, cuyo nombre era Shimon Bar Yochai, fue uno de los cinco únicos sobrevivientes de aquel “castigo divino” y hoy es celebrado por los jaredíes con las hogueras que evocan “la luz espiritual” del misticismo.

Que el gobierno de uno de los estados más inteligentes del mundo no hiciera cumplir el límite de asistentes, podría tener que ver con el peso de los partidos religiosos en el gobierno de Netanyahu.

Por cierto, el choque entre religión y la lucha contra la pandemia se dio en todas las latitudes y creencias, incluidas las iglesias cristianas que desafiaron el distanciamiento social en las Américas.

Seguimos sumando pobres…

Para la UCA, sin la asistencia del Estado la pobreza habría alcanzado el 52% en 2020

El informe aclara que el golpe sanitario y económico de la pandemia se combinó con 3 años de suba en los números de pobreza.

Postales que duelen. El 42% está por debajo de la línea de pobreza. CEDOC.

La Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un estudio sobre el impacto del COVID-19 en el país y sostuvo que sin la asistencia del Estado Nacional, la pobreza habría trepado al 52% de la población y la indigencia al 25%. Las conclusiones muestran los duros resultados económicos de la pandemia en el país.

Los datos del estudio “Efectos de la pandemia Covid-19 sobre la dinámica del bienestar de la Argentina urbana” son contundentes respecto a cómo habrían escalado los números de la pobreza y la indigencia si el estado no hubiera inyectado recursos económicos en la población más desfavorecida.

Sin la asistencia social, más de la mitad de la población argentina habría alcanzado el 52% de la pobreza y un cuarto de los habitantes a nivel país habría caído en la indigencia.

El estudio confirma que los registros de la pobreza tuvieron un ascenso por tercer año consecutivo, contabilizando los números del 2018 (33,6%), 2019 (39,8%) y 2020 (44,7%). Esto grafica una suba de pobreza por ingresos de casi 11 puntos porcentuales en tres años. 

Los números finales que la UCA  seleccionó para obtener estas conclusiones llegan hasta octubre del 2020, y por ello representan diferencias con los porcentajes presentados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), que llegaron al 42% como balance final del año pasado.

En ese marco, la llegada de la ayuda social alcanzó al 55,4% de la población en términos generales, un nivel de asistencialismo superior a la mitad de los habitantes. Sin embargo, al segmentar las estadísticas en los sectores de escasos ingresos económicos, el impacto alcanza al 79,7% de la población en situación de pobreza.

Coyuntura crítica para la pobreza en Argentina

El estudio consignó que la situación de pobreza está atravesada por un contexto socioeconómico crítico en el país, y apunta a dos características específicas. Por un lado, las vicisitudes de casi una década de estancamiento seguido por recesión, previos al advenimiento de la pandemia. En simultáneo, el estudio habla del retroceso abrupto de los ingresos de los hogares en el marco de la crisis sanitaria y las medidas de aislamiento social preventivo dispuesta. La tan mencionada pobreza estructural.

“La situación económica de los últimos años llevó los niveles de pobreza multidimensional a los puntos más altos de la década en 2018 y posteriormente en 2019. En 2020, como consecuencia de la crisis producto de la pandemia esta tendencia se profundizó alcanzando al 42% de la población”, explica el estudio.

Luego, desarrolla de qué manera la pandemia aceleró las deshilachadas condiciones económicas de los sectores con menores ingresos de Argentina. “Esta evolución se explica por el fuerte impacto que tuvieron las medidas restrictivas sobre una economía con la trayectoria estancada y recesiva de los últimos años. Los efectos sobre el mercado de trabajo impactaron fuertemente en el ingreso de los hogares, particularmente de los más vulnerables en términos de sus inserciones laborales, llevando al incremento de la inseguridad alimentaria severa respecto a 2019”, explicaron los especialistas.

Pero otra de las conclusiones que establece el trabajo es de qué manera la pandemia afectó a sectores medios y medios altos, que vieron afectados sus ingresos por problemáticas como la pérdida de empleo. “Hogares de estratos mejor posicionados también perdieron empleos registrados, vieron suspendidas o finalizadas sus actividades por cuenta propia perdiendo vínculo con la seguridad social”, explicaron.

Las esquirlas de la pandemia también afectaron la escolaridad, una discusión que forma parte aún hoy de la agenda política y mediática argentina. “Por otra parte, las medidas de aislamiento también impactaron sobre los niveles de asistencia escolar, interrumpiendo la tendencia descendente del déficit de asistencia escolar en niños y adolescentes al incrementar el porcentaje de hogares que contaban con un al menos un niño o adolescente sin vínculo alguno con instituciones educativas formales”, explicaron desde la UCA.

La presentación del estudio se llevará a cabo en el día de hoy en el seminario académico “Pobreza Multidimensional y desigualdades sociales en la Argentina urbana 2010-2020. Desafíos teórico-metodológicos para su medición bajo el escenario Covid-19”. Podrá verse en vivo en  www.uca.edu.ar/odsavivo.

En latinoamérica; el COVID sumergió en la pobreza a 22 millones de personas.

GI/FL

 

Historia del Puerto de Buenos Aires

Huergo Vs. Madero – Historia del Puerto de Buenos Aires

Esta historia demuestra que nuestra división como argentinos; es una constante de la historia de la República. Por ello; siempre he expresado que nuestro país es maravilloso en todo sentido, pero como contradicción es pobrísimo en el sentido de PATRIA. Y esto como ya lo mencione en reiteradas oportunidades, se inicia con la Revolución de Mayo de 1810, semilla de la liberación del yugo de España.

Luis A. Huergo y Eduardo Madero.

Revista Técnica Nº280 (1913) y La República Argentina en 1906.

El modelo de puerto con diseño “en peine” del primer ingeniero del país, Luis A. Huergo, encontró fuerte oposición en el de “docks” que proponía Eduardo Madero. Fue una contienda abierta, y que se dirimió durante casi 50 años.

FUENTE: 27 de abril de 202112:41

Lic. Bruno Ivan Correia

LA NACIÓN

Existe una avenida en Buenos Aires que tiene dos nombres. Quien haya elegido esos nombres no actuaba de forma caprichosa, la ubicación geográfica alcanza para borrar cualquier duda. Los nombres son: Luis Huergo y Eduardo Madero. Ambos presentaron un proyecto, y a los diferentes grupos de poder que se alinearon detrás de ellos.

Luis A. Huergo y Eduardo Madero.

Luis A. Huergo y Eduardo Madero.

La lucha de estos bandos fue feroz y se extendió durante casi cincuenta años. Cada uno denunció al otro, la prensa pronto tomó partido, y expertos del país y el extranjero debatieron acaloradamente las ventajas de cada modelo.

Esta es la historia de la construcción del puerto de la ciudad de Buenos Aires, quizás la obra pública más importante del siglo XIX.

Un puerto en el Riachuelo

Desde el inicio de Buenos Aires se supo que la ciudad iba a necesitar un puerto, pero recién hacia 1860 la necesidad se volvió apremiante. La ciudad comenzó a crecer meteóricamente y sólo contaba con tres muelles (el de la Aduana, el de Pasajeros y el de Catalinas) que apenas alcanzaban. La mayoría del tiempo la carga y pasajeros seguían usando enormes carretones que se internaban en el río tirados por bueyes, igual que en los tiempos de la colonia.

Hasta que se concretaron los trabajos del puerto, a finales del siglo XIX, los pasajeros y las mercaderías desembarcaban en carretones en el río.

Hasta que se concretaron los trabajos del puerto, a finales del siglo XIX, los pasajeros y las mercaderías bajaban y eran trasladadas en carretones al río.

Samuel Boote. Colección César Gotta.

 

Los proyectos se sucedían uno tras otro siempre con el mismo problema: demandaban enormes cantidades de dinero y endeudamiento. Lo mismo ya había pasado en los tiempos de Rivadavia, que se había endeudado justamente para construir un puerto que nunca se hizo.

 

Esta demanda de dinero se debía a que los proyectistas planeaban siempre en grande. Pero existió una persona que alzó su voz proponiendo otra opción. Era Luis A. Huergo, el primer ingeniero recibido en el país, padre de la ingeniería nacional.

Caricatura de Luis A. Huergo, por Cao.

Caricatura de Luis A. Huergo, por Cao. Revista Caras y Caretas.

Se oponía a la idea de proyectos faraónicos y proponía avanzar de a pequeños pasos, expandiendo las obras a medida que fuera siendo necesario. Él creía que la mejor opción era empezar por desarrollar el puerto natural de la ciudad: el Riachuelo.

Huergo logró convencer al gobierno Provincial y Nacional para que destinará pequeñas partidas presupuestarias para obras en el Riachuelo. Buscó ganar profundidad en la cuenca y abrir un pequeño canal. El resultado de estos trabajos fue un éxito total.

Vista del Puerto del Riachuelo, obra de Huergo

Vista del Puerto del Riachuelo, obra de Huergo- Samuel Rimathé. Colección César Gotta.

Entre 1876 y 1878 el Riachuelo alcanzó una profundidad adecuada para recibir las primeras embarcaciones de ultramar.

Confiado por su éxito, Huergo presentó su proyecto general en 1881. Su idea era la de extender el área portuaria hacia el norte, profundizar aún más el canal de acceso y construir una serie de puntos de amarre que tendrían la forma de un peine apuntando hacia el río.

La draga Riachuelo, una de las primeras en actuar en el país. Su papel fue crucial para abrir un canal de acceso al Riachuelo y permitir la navegación de grandes buques.

La draga Riachuelo, una de las primeras en actuar en el país. Su papel fue crucial para abrir un canal de acceso al Riachuelo y permitir la navegación de grandes buques. Museo de la Ciudad

Está claro, visto desde nuestro tiempo, que ese diseño era el mejor. Lamentablemente, en 1880 se dio un evento que cambió las dinámicas de poder en Buenos Aires, y tuvo consecuencias en el desarrollo del puerto.

El proyecto elegido

Comparación de los proyectos de Madero y de Huergo.

Comparación de los proyectos de Madero y de Huergo. Gentileza Histamar.

En junio de 1880 las fuerzas de la provincia de Buenos Aires se atrincheraron en la ciudad para tratar de frenar la federalización. De concretarse el proyecto, la provincia iba a perder su capital, recursos y acceso al puerto.

El resultado de la contienda es conocido: el Gobierno Federal se impuso por la fuerza de las armas y la ciudad de Buenos Aires fue separada del resto de la provincia. El puerto, y su futuro, pasaron a depender totalmente del Gobierno Nacional.

Miembros de la casa Eduardo Madero.

Miembros de la casa Eduardo Madero.

La República Argentina en 1906.Las nuevas autoridades, que en 1881 también federalizar las obras del Riachuelo, no demostraron tener mucha simpatía por Huergo y su trabajo. Sin embargo, y a pesar de las trabas, las labores en el Riachuelo continuaron. Se amplió el cauce, el antepuerto y el canal de acceso. Si en 1876 se habían extraído 31.000 metros cúbicos del lecho del río, para 1885 se superaron los dos millones.

Sin embargo, a pesar de su éxito, el proyecto de Huergo para el nuevo puerto fue “cajoneado” y nunca llegó a ser presentado. Quedaba claro que existían intereses que marchaban en contra de las ideas del ingeniero. El representante de esos intereses tenía nombre y apellido: Eduardo Madero.

Este empresario tenía una larga trayectoria tratando de construir un puerto. Para 1881, cuando finalmente tuvo éxito, se encontraba en su tercer intento.

Construcción del Dock Sud, utilizando las mismas técnicas de construcción empleadas en el Puerto Madero.

Construcción del Dock Sud, utilizando las mismas técnicas de construcción empleadas en el Puerto Madero.Museo de la Ciudad.

Este nuevo proyecto de Madero era producto del trabajo de la firma inglesa de ingeniería Hackshaw, Son & Hayter. La idea era construir una serie de docks encadenados que contarían con esclusas en cada una de sus extremos.

La propuesta de Madero avanzó a una velocidad meteórica y consiguió su aprobación en el Senado para 1882. No debería sorprender a nadie esta celeridad, si se tiene en cuenta quiénes lo apoyaban: el senador Carlos Pellegrini y el tío de Madero, Francisco Bernabé Madero, vicepresidente de la República.

Oposición al proyecto Madero

Por ley, cualquier proyecto de este tipo debía ser aprobado por el Departamento de Ingenieros, dirigido por el Ingeniero Guillermo White, quien compartía las ideas de Huergo.

En 1884, el gobierno, previendo que el veredicto no iba a ser favorable, decidió formar una comisión que contaría con la presencia de White, pero sumaría tres miembros más.

A pesar de la maniobra, el veredicto fue negativo. La información presentada por Madero había sido un simple boceto y no alcanzaba para juzgar el mérito del proyecto. La única opción que le quedó al gobierno fue ocultar el informe y seguir adelante.

Las esclusas son puertas que permiten encerrar el agua durante las mareas. En la foto vemos una de las esclusas del puerto, que nunca fueron necesarias. Hoy todavía pueden verse algunos restos en las cabeceras del puerto.

Las esclusas son puertas que permiten encerrar el agua durante las mareas. En la foto vemos una de las esclusas del puerto, que nunca fueron necesarias. Hoy todavía pueden verse algunos restos en las cabeceras del puerto.Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados. Colección César Gotta.

Los detalles específicos del proyecto se mantuvieron secretos hasta 1886 y durante esos dos años se siguieron recibiendo planos, presupuestos y realizando contratos.

Ese mismo año, Huergo se enteró que sus trabajos en el Riachuelo habían sido ninguneados por Hackshaw, Son & Hayter. Agraviado por la situación, solicitó que se le diera acceso a la información técnica del proyecto, pedido que fue denegado. Por ello, presentó su renuncia al puesto de Director Técnico de las obras del Riachuelo y se lanzó a una campaña de lucha activa contra el nuevo puerto. Sus críticas al proyecto de Madero pueden dividirse en dos categorías.

Por un lado criticaba al proyecto en sí mismo y a sus autores. John Hackshaw era un reputado ingeniero inglés, pero su experiencia se limitaba a ferrocarriles. Prácticamente no había trabajado en obras portuarias y desconocía por completo la situación de Buenos Aires.

Su proyecto tenía graves falencias de base. En el mundo ya se estaba dejando de usar el sistema de docks. Su costo era demasiado elevado, ofrecían menos espacio para el amarre de barcos y cualquier ampliación a futuro era compleja y costosa.

Los docks, al estar separados por puentes giratorios, generaban una interrupción al flujo del tránsito: cuando los barcos cruzaban se cortaba el tráfico terrestre y viceversa.

El ministro José A. Terry era criticado por los medios. Le endilgaron la saturación del puerto.Otro problema era el sistema de esclusas propuesto. Los puertos que las utilizan están ubicados en zonas con una alta variación de las mareas, solo con compuertas pueden mantener un nivel de agua constante.

El estuario del Río de la Plata no produce una marea que justifique el uso de esclusas e incluirlas en el proyecto fue un gasto inútil. Para empeorar las cosas, el tamaño de las esclusas era tan pequeño que no servían para los barcos más modernos.

La última crítica se enfoca en el área a rellenar: era demasiado grande. La obra llevaría años y durante ese tiempo quedarían terrenos pantanosos e insalubres en pleno centro de la ciudad.

La segunda serie de críticas se centraba en el desarrollo de la obra. El presupuesto original incluía la construcción del puerto y el dragado del canal norte y sur. El contrato obligaba a la empresa a pagar cualquier gasto extra, y si había ahorros, estos debían descontarse del total asignado.

Nada de todo eso ocurrió. Entre 1884 y 1886, la firma fue realizando cambios en el proyecto, reduciendo el valor de los materiales sin descontarlo del total.

El caso más explícito fue el del malecón exterior. Originalmente iba a ser de piedra, pero la firma indicó que alcanzaba con madera. El resultado: la nueva protección costera resultó un fracaso y colapsaba a medida que se la construía.Museo de la Ciudad

Las defensas exteriores del puerto, construidas en madera, fueron inútiles desde su construcción. En la foto una imagen del estado en el que se encontraban. Fueron reemplazadas, en 1918, por el Balneario Municipal de Costanera Sur.

Las defensas exteriores del puerto, construidas en madera, fueron inútiles desde su construcción. En la foto una imagen del estado en el que se encontraban. Fueron reemplazadas, en 1918, por el Balneario Municipal de Costanera Sur.Las fuertes críticas de diferentes grupos de ingenieros obligaron a la firma de Hackshaw a aceptar la derrota y utilizar piedra.

El cambio se hizo a la altura de Azucena Villaflor. Hacia el norte, la defensa costera es de piedra y hacia el sur es de cemento. Esta diferencia se da porque lo construido en madera quedó hasta 1918, cuando se construyó la Costanera Sur. De más está decir que ni el presupuesto ni los tiempos fueron respetados.

El Puerto Madero nace muerto

En 1891, el dinero del presupuesto se terminó y Madero pidió aumentar la partida. Pellegrini, ya presidente, no tuvo más remedio que aceptar para no dejar el puerto por la mitad. Se calcula que, de un costo de 20 millones de pesos oro, el proyecto terminó saliendo cerca de 50 millones.

Archivo General de la NaciónLos docks de Puerto Madero. Quedaron abandonados decenas de años, hasta que , en los años 90, fueron reconvertidos en un distrito cotizado de la ciudad de Buenos Aires.

Los docks de Puerto Madero. Quedaron abandonados decenas de años, hasta que , en los años 90, fueron reconvertidos en un distrito cotizado de la ciudad de Buenos Aires.

Las obras recién se concluyeron en 1898 y ya para 1902 las predicciones de Huergo se habían vuelto realidad. El ingreso y egreso de barcos al puerto era lento e ineficiente. Los costos que se pagaban por estos retrasos hacían de Buenos Aires un punto de atraque muy caro.

Quedaba claro que se necesitaba un nuevo puerto. Esta vez se contrató a un norteamericano: Elmer Corthell. Este ingeniero, para horror del entonces presidente Roca, propuso un sistema de peines muy similar al de Huergo. Roca rechazó el proyecto. Aceptarlo significaba reconocer públicamente que se había cometido un error.

Recién para 1907, con Figueroa Alcorta como presidente, se llamó a un nuevo concurso para un puerto con el sistema de peines. Así, Huergo se vio reivindicado tras años de lucha. El apodo de su juventud de “El Toro” reflejaba perfectamente cómo había volcado su fuerza y energía para lograr el mejor proyecto para el país. La suerte quiso que aun estuviera vivo cuando fue aprobado. Había convertido su derrota en una victoria total.

Contemplación de Puerto Madero, poco antes de que quedara en desuso.

Contemplación de Puerto Madero, poco antes de que quedara en desuso.

Gastón Bourquin. Museo de la Ciudad

En la actualidad, el nuevo puerto sigue en funcionamiento, cien años después del inicio de las obras. Del otro lado, Puerto Madero quedó como un mal recuerdo. Funcionó hasta 1925, cuando se lo abandonó, después de 34 años. Durante el gobierno de Menem, mucho tiempo después, se revitalizó como distrito de bares, restaurantes, hoteles, universidades y oficinas.

Quedan pocos vestigios de la contienda entre estos dos hombres. Solo dos calles nos recuerdan un enfrentamiento que no deberíamos permitir que se pierda en la memoria.

Lic. Bruno Ivan Correia