“Pacto de silencio” en el exclusivo refugio alemán de los oligarcas rusos.

-Si esta editorial no se encuentra “salpicada” por información falsa o malintencionada; podría decirse que como la historia del mundo lo ha relatado desde el Génesis, de acuerdo al lugar del observador el que  con sus creencias y/o ideologias, observa nuevamente como el poder economico aplasta sin reticencia  alguna la consciencia colectiva de las sociedades.-

El concejal de Los Verdes por la aldea de Rottach-Egern está presionando al gobierno federal para que incaute o congele activos de los multimillonarios con vínculos con el Kremlin.

ROTTACH-EGERN, Alemania.– Recostadas entre picos nevados a apenas una hora al sur de Múnich, las aldeas que rodean el lago alpino de Tegernsee han sido el patio de recreo de los superricos desde hace siglos, desde los reyes bávaros y los zares rusos, hasta los jerarcas nazis y las estrellas pop.

Todos ellos llegaron seducidos no solo por los paisajes prístinos, sino también por ese amigable aire de discreción que en los últimos años también convirtió las orillas del Tegernsee en un destino favorito de los oligarcas rusos.

“Este valle ha sido el escondite no solo de los ricos, sino de los turbios. Es una larga tradición de este lugar”, dice Martin Calsow, autor de novelas policiales, que vive en Tegernsee y allí hace transcurrir muchas de sus historias. “Vivimos de ellos y son la fuente de nuestra riqueza a cambio de que nadie lo sepa, y así todos contentos. Es como un pacto de silencio.”

Pero la guerra de Rusia en Ucrania y las sanciones en respuesta que pesan sobre las élites rusas— han encrespado las plácidas aguas del Tegernsee y deformado su reflejo con una incómoda pregunta: ¿es correcto seguir haciendo la vista gorda sobre el origen de la riqueza de quienes fueron recibidos en la región?

Quien no está dispuesto a hacerlo en Thomas Tomaschek, concejal de Los Verdes por la aldea de Rottach-Egern, donde tienen su refugio lacustre algunos de los más encumbrados oligarcas rusos.

Una pintoresca vista de las propiedades junto al lago en Tegernsee, Alemania, en un valle que ha sido durante mucho tiempo un refugio para los ricos, 9 de mayo de 2022.

Una pintoresca vista de las propiedades junto al lago en Tegernsee, Alemania, en un valle que ha sido durante mucho tiempo un refugio para los ricos, 9 de mayo de 2022. LAETITITA VANCON – NYTNS

Tomaschek está haciendo lo que por estos lugares definitivamente no se estila: desafiar la autocomplacencia local y presionar al gobierno federal para que incaute o congele activos, una tarea nada fácil dado el blindaje financiero que ya es parte constitutiva de la vida de los superricos, como los Lamborghinis color flúo que hacen picar a toda velocidad por los caminos de montaña.

“Acá hay un problema moral con estos oligarcas”, dice Tomaschek. “Muchos me dicen que no hagas olas, que no es problema nuestro. Bueno, yo creo que sí es problema nuestro”.

Tomaschek le apunta a uno en particular, el magnate uzbeco Alisher Usmanov, estrecho aliado de Vladimir Putin, que hizo su fortuna a través de operaciones mineras y metalúrgicas y tiene tres villas sobre el lago.

Cerca de ahí, sobre las laderas también hay una extensa propiedad vinculada a Ivan Shabalov, magnate ruso de los oleoductos. Sobre Shabalov no han recaído sanciones, pero algunos cuestionan el origen de su fortuna, ya que su empresa trabaja con el gigante energético Gazprom, controlado por el Kremlin.

Los escrúpulos de los vecinos del Tegernsee reflejan un examen de conciencia más amplio a nivel nacional. La decisión de dejar en suspenso la puesta en funcionamiento del oleoducto Nord Stream 2 entre Alemania y Rusia es una admisión tácita del fracaso del “cambio a través del comercio” que impulsaron durante años los políticos y los empresarios de Occidente para moderar las tendencias del Kremlin.

Pero las discusiones en Tegernsee muestran que, a pesar del cambio de postura del gobierno, algunos beneficiarios locales de esos vínculos con la élite de Moscú tienen la intención de esperar a que pase la agitación actual para volver calladitos a sus negocios de siempre.

Usmanov, que según los vecinos venía al menos tres veces al año, se encontraba en Tegernsee cuando fue agregado a la lista de sanciones de la Unión Europea, en febrero.

Sin embargo, su jet privado pudo despegar de Múnich varias horas después. Las autoridades del aeropuerto le dijeron a los medios de comunicación locales que el avión estaba registrado a nombre de una compañía de Isla de Man, no a nombre del propio Usmanov, y que ninguno de los pasajeros había usado pasaportes rusos.

Eso demuestra que las autoridades se durmieron”, dice Tomaschek.

ARCHIVO – El presidente ruso Vladimir Putin, a la izquierda, posa el 26 de enero de 2017 para una foto con el fundador de USM Holdings, el empresario Alisher Usmanov, durante una ceremonia de entrega de premios en el Kremlin de Moscú, Rusia. (Alexei Druzhinin/Sputnik, Kremlin Pool Photo vía AP, Archivo)

Ante las consultas del diario The New York Times, el equipo de prensa de Usmanov respondió que las propiedades en cuestión fueron transferidas a un fideicomiso hace años y de manera “totalmente transparente y legal”. Agregaron, además, que Usmanov no tuvo nada que ver con la crisis de Ucrania, y que no es cercano a Putin.

“Reclamar la expropiación de una propiedad legalmente adquirida por otra persona es nihilismo legal absoluto”, respondió con dureza el equipo de prensa y señaló que Rottach-Egern ocupa “un lugar especial en el corazón del señor Usmanov”.

Tomaschek no está de acuerdo y compara negativamente la respuesta de Alemania con la de Italia, donde con relativa rapidez las autoridades implementaron leyes antimafia para identificar y confiscar los yates y villas de los oligarcas rusos.

En las últimas semanas, Alemania ha intentado reforzar su marco legal con el impulso de un nuevo grupo de trabajo. Pero los resultados podrían demorar meses y dar tiempo al movimiento u ocultación de activos.

A fines de marzo, Tomaschek organizó una protesta frente a las villas de Usmanov. Se presentaron unos 300 manifestantes, una verdadera sorpresa para el somnoliento distrito bávaro.

“En Tegernsee no se protesta. Cuesta mucho, realmente mucho movilizar a alguien”, dice Josef Bogner, propietario del Voitlhof, un exclusivo restaurante de gastronomía bávara de Rottach-Egern.

“Tiene algo que ver con estas montañas, que imponen una visión del mundo estrecha”, agregó.

De hecho, hasta el alcalde de Rottach-Egern trató de disuadir a Tomaschek de organizar la protesta, y la calificó “cacería de brujas”, frase que luego repitió en televisión. La idea tampoco cayó bien entre otros concejales colegas de Tomaschek, uno de los cuales trabajó como arquitecto para Usmanov.

Tomaschek dice que desde entonces recibe regularmente emails de odio y llamadas telefónicas amenazantes, y que lo han acusado de “agitador” y “cerdo nazi”.

Lo mismo lo está pasando a Christina Häussinger, editora del Tegernseer Stimme, un periódico local. Hace unas semanas, mientras recorría las calles para levantar el testimonio de los lugareños, muchos se negaron. “Usted quiere avergonzarnos”, se quejó un hombre. “No nos traiga problemas.”

El periódico de Häussinger investiga regularmente las propiedades de los oligarcas y otros vecinos superricos.

Comensales en un hotel de lujo junto al lago Tegernsee, en Rottach-egern, Alemania, 9 de mayo de 2022.

Comensales en un hotel de lujo junto al lago Tegernsee, en Rottach-egern, Alemania, 9 de mayo de 2022. LAETITIA VAN CON – NYTS

“Acá vivimos en un idilio, y lo que quiere la mayoría de la gente es reconfirmarlo, y no que se lo cuestione”, dice la periodista.

Uno de esos lectores que no aprecia sus artículos es Andreas Kitzerow, un artesano local que participa en las obras de renovación de las villas de Usmanov.

“Me indigna totalmente. Usmanov siempre ha sido discreto y por lo que sé, no está involucrado de ninguna manera con la guerra”, dice Kitzerow. “Piensan que pueden hacerle esto solo porque conoce a Putin o porque es ruso. No hay que juzgar así a la gente.”

Y debido a las sanciones, dice Kitzerow, ahora el oligarca no puede pagar la cifra de casi 1 millón de dólares que le debe a él y a otros trabajadores por las obras en sus mansiones.

Algunos residentes dicen que los críticos como Häussinger son una mayoría silenciosa ignorada por los políticos y empresarios que se siguen beneficiando mientras el aumento de los precios en la región expulsa a los habitantes tradicionales.

Así que la guerra en Ucrania se prolonga y las fastuosas villas a orillas del Tegernsee siguen con los postigos cerrados y sin que nadie se atreva a tocarlas. Y algunos temen que el impulso para tomar medidas empiece a flaquear, porque es lo que quiere la élite local.

Tomaschek, por ejemplo, no tienen planes de hacer otra protesta. “Ya enviamos el mensaje”, dice. “Hicimos lo que se puso, ahora debe intervenir el Estado.”

Imagen de portada: Una mansión que se cree que pertenece al oligarca ruso Alisher Usmanov, en Rottach-Eggern, Alemania, 9 de mayo de 2022. LAETITIA VAN CON – NYTS

FUENTE RESPONSABLE: La Nación (f: The New York Times) Por Erika Soloman.Traducción de Jaime Arrambide. Mayo 2022

Sociedad/Alemania/Guerra Rusia-Ucrania/Poder económico/Pensamiento Critico

Enseñar Filosofía a los adolescentes no tiene ninguna lógica.

EL ERIZO Y EL ZORRO

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Quien no tiene plena conciencia de la muerte o no ha sufrido las frustraciones del amor, el sexo y la amistad no puede ni remotamente comprender esta disciplina.

En el mes de marzo, el Gobierno aprobó un nuevo currículo escolar para la Educación Secundaria que, aunque no eliminaba la asignatura de Filosofía, sí modificaba su presencia en el plan de estudios (aquí mi colega Héctor García Barnés explicó exactamente cómo). 

Desde entonces, cosa extraña, hemos discutido con insistencia sobre el valor de la filosofía y la necesidad de enseñarla a los adolescentes. Y me ha sorprendido encontrarme a la defensiva: pese a ser lector de filosofía y estar convencido del inmenso valor que tienen las humanidades para intentar entender el mundo y llevar una buena vida, no tengo nada clara la importancia de que a los 14 o 15 años reciban clases sobre Platón o el imperativo categórico. 

Uno de los principales argumentos en favor de enseñar filosofía a los jóvenes es que esta nos ayuda a ser “ciudadanos críticos”. Conocer la historia del pensamiento nos daría herramientas para criticar ideas ampliamente compartidas, nos permitiría escoger con libertad lo que pensamos y cómo lo pensamos y nos convertiría en seres autónomos. Son cosas que suenan muy bien, pero es dudoso que una asignatura de Filosofía sirva para eso.

Platón ante la Academia de Atenas. (Milos Bicanski/Getty Images)

En realidad, muchos de quienes sostienen estos argumentos ven en la filosofía un medio para transmitir sus posiciones a sus discípulos, no para invitarlos a abandonarlas (aunque, sin duda, hay innumerables buenos maestros que no se ajustan a esta descripción). Un filósofo cristiano puede ser un profesor brillante y ecuánime, aunque difícilmente pretenderá transmitir a sus alumnos las razones para abandonar el cristianismo. 

El llamado “pensamiento crítico” —vinculado a la izquierda universitaria y a la filosofía de las últimas décadas que pone en cuestión los lugares comunes de la sociedad occidental— es muy crítico con todo lo que le parece de derechas, neoconservador o capitalista, pero no parece tener una particular capacidad para criticarse a sí mismo o poner en duda sus postulados. Es hasta divertido ver cómo ahora una parte de la derecha política defiende la enseñanza de la filosofía como forma de justificar el mundo en el que vivimos y sus injusticias. Y recordemos que, en todo caso, una parte muy importante de la tradición filosófica occidental la han conformado defensores de la dictadura, no del pluralismo. Con todas las singularidades propias del momento histórico en el que vivieron, Platón, Nietzsche, Heidegger o Sartre fueron, en buena medida, teóricos del autoritarismo o de la tiranía. 

Una parte muy importante de la tradición filosófica occidental la han conformado defensores de la dictadura, no del pluralismo.

¿Acaso la filosofía no sirve para saber criticar el mundo y escoger nuestras ideas y forma de vida, encontrarle un sentido a la existencia y la convivencia en sociedad? Por supuesto que sí. Pero no a los 14 o los 15 años. A esa edad, quizá pueda transmitir a los jóvenes la curiosidad o las ganas de saber, y eso ya sería algo maravilloso. 

Pero quien no tiene plena conciencia de la muerte, quien no se ha enfrentado a importantes dilemas morales en su vida personal o profesional, quien no entiende el carácter con frecuencia trágico de la política o no ha sufrido las frustraciones del amor, el sexo y la amistad no puede ni remotamente comprender la filosofía. 

La filosofía es la disciplina de las humanidades más intrínsecamente adulta. A pesar de los esfuerzos de sus meritorios profesores, me temo que, en plena adolescencia, las grandes construcciones filosóficas de Aristóteles o Hegel tienen el mismo atractivo que los cuentos de Borges: el de unas fascinantes elaboraciones fantásticas con poco o ningún contacto con el mundo real.

Una disciplina para adultos

Lo que me lleva al siguiente argumento: la filosofía occidental es difícil. En primer lugar, está la distancia temporal: es complicado entender a alguien que pensaba o escribía según las convenciones de hace 2.500, 1.000 o 200 años, e incluso los escritores “claros” del pasado nos resultan arduos en el presente. 

Por si eso fuera poco, parece que los filósofos han buscado a propósito el uso de un lenguaje, unos conceptos y unos argumentos que dificulten la comprensión. 

Esto no es privativo de esa disciplina: otras, como la teología, el derecho o la economía, han creado retóricas cuyo fin es dejar fuera de la conversación a quien no las domina. 

Sea como sea, es absurdo pensar que un estudiante pueda entender a Wittgenstein o a Kant, que es lo que mi buen profesor de Filosofía intentaba con nosotros en tiempos de BUP y COU. Lógicamente, no lo consiguió. Y déjenme decirles que sigo sin entender el ‘Tratado lógico-filosófico’ y que no tengo energía para enfrentarme a la ‘ Crítica de la razón pura

Una de las mejores defensas que conozco de la filosofía y de su enseñanza a los jóvenes es el ensayo ‘Filosofía para legos’, de Bertrand Russell, uno de los filósofos más claros y transparentes del siglo XX. Solo tiene un problema: ningún lego se molestaría en leerlo o, si lo hiciera, no estoy seguro de que entendiera las explicaciones de Russell sobre la relación de esta disciplina con la ciencia y la religión, y su fina distinción entre la “comprensión teórica de la estructura del mundo” y “el descubrimiento y la transmisión de la mejor forma de vida posible”.

Una de las mejores defensas que conozco de la filosofía y de su enseñanza a los jóvenes es el ensayo ‘Filosofía para legos’, de Bertrand Russell.

Es posible que mis argumentos parezcan una crítica a la filosofía (de eso trata la filosofía en todo caso, ¿no?). 

Sin embargo, son más bien una defensa de su postergación, del mismo modo que pienso que no pasa nada por retrasar la lectura de ciertos clásicos de la literatura hasta el momento en que uno pueda entenderlos. 

O, dicho de otro modo, lo que defiendo es el placer de comprender: la alegría que sientes cuando entiendes algo complejo que antes desconocías, o cuando encuentras a otra persona que se hace las mismas preguntas que tú y, además, tiene respuestas que entiendes. 

Sin eso, créanme, no hay conocimiento, ni mucho menos filosofía. Y, me temo, que eso es algo que solo puedes hacer y sentir cuando eres adulto.

Ojalá encontremos la manera de incentivarlo desde la adolescencia. Pero me parece una aspiración un tanto ilusoria, fruto de que nos gusta considerar la filosofía más como un bien absoluto que como una tradición que estemos dispuestos a conocer y estudiar y cuestionar de verdad. 

Ahora bien, si es usted un adulto, no me venga con excusas: lea los filósofos que entienda —¿Montaigne, Camus, Voltaire, Arendt, Berlin, Shklar?—, tómese muy en serio sus enseñanzas y, a menos que ese sea su trabajo, o tenga una vocación admirable, pase completamente de los demás sin remordimientos.

Imagen de portada: El pensador’, de Rodin, en el New Museum Barberini de Potsdam el pasado enero. (Michele Tantussi/Getty Images).

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Ramón González Férriz. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Filosofía/Pensamiento critico

 

 

 

5 formas de salvar al planeta del cambio climático.

«Creo que el gran mensaje es que debemos terminar con la era de los combustibles fósiles», señaló Jan Christoph Minx, uno de los autores del informe.

Los peligros del cambio climático han sido reportados durante años. Pero lo que ha recibido menos atención es cómo el mundo podría abordar el problema de manera efectiva.

El 4 de abril, los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU presentaron un plan para evitar los peores impactos del aumento en la temperatura.

El informe del IPCC esencialmente llama a una revolución en la producción de energía y alimentos.

Los científicos señalan que para evitar un calentamiento muy peligroso en el planeta, las emisiones de carbono deben alcanzar su punto máximo en tres años y luego caer rápidamente.

Incluso entonces, la tecnología para extraer CO2 del aire seguirá siendo necesaria para mantener bajas las temperaturas.

Presentamos cinco ideas clave que según los investigadores del IPCC son fundamentales para mantener al mundo seguro.

1 – El carbón debe ser cosa del pasado

Las 63 densas páginas de este informe del IPCC están plagadas de calificativos y notas al pie de página.

Pero surge claramente un mensaje central de los científicos. Si el mundo quiere mantenerse alejado de un calentamiento peligroso, los combustibles fósiles «están fritos».

Mantener el mundo por debajo de 1,5 °C requiere que las emisiones de CO2 alcancen su punto máximo en 2025, señalan los investigadores, y se reduzcan en un 43% para fines de esta década.

Torres eólicas y paneles solares en un campo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El costo de las energías renovables se redujo en torno al 85 % durante la década 2010-2020.

La forma más eficaz de hacer ese cambio es generar energía a partir de fuentes sostenibles como la eólica y la solar.

Los autores destacan el colapso de los costos de estas tecnologías, que se redujeron en torno al 85 % durante la década 2010-2020.

Y mientras la guerra en Ucrania está haciendo que los gobiernos de Europa coqueteen una vez más con el carbón, un fuente emisor de carbono, existe una amplia aceptación política de que la energía barata y sostenible es el único camino a una seguridad energética que no dependa de Vladimir Putin.

Por ello, para contener la temperatura del planeta (y debido al contexto político actual), el IPCC cree que el carbón finalmente debería retirarse para siempre.

«Creo que es un mensaje muy fuerte, ya no puede haber nuevas centrales eléctricas a carbón. De lo contrario, realmente se está arriesgando la meta de no sobrepasar 1,5 °C», afirma el profesor Jan Christoph Minx, de la Universidad de Leeds, y autor principal coordinador del informe del IPCC.

«Creo que el gran mensaje es que debemos terminar con la era de los combustibles fósiles. Y no solo debemos terminar con ella, sino que debemos hacerlo muy rápido».

2 – Lo inverosímil se vuelve real…

Hace pocos años, la idea de una solución tecnológica para el cambio climático era considerada por muchos como algo excéntrico.

Desde rociar sustancias en la atmósfera para enfriar la Tierra hasta bloquear el Sol con escudos en el espacio, varias de esas ideas fueron criticadas y rápidamente olvidadas.

Pero a medida que la crisis climática se ha intensificado y la reducción de las emisiones de carbono sigue sin concretarse, los investigadores se han visto obligados a reconsiderar el papel de la tecnología tanto en la limitación como en la reducción del CO2 en la atmósfera.

Planta en Islandia de captura de CO2

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Esta planta en Islandia extrae y almacena CO2 de la atmósfera.

Las propuestas de «eliminación de dióxido de carbono» (CDR por sus siglas en inglés) están ahora oficialmente sobre la mesa con el respaldo del IPCC en este último informe.

Los científicos son contundentes: no será posible mantener bajas las temperaturas sin algún tipo de técnicas de eliminación de carbono de la atmósfera, ya sea a través de árboles o de máquinas que extraigan CO2.

Hay mucha oposición a esto por parte de los ambientalistas, algunos de los cuales acusan al IPCC de haber cedido a la presión de los países productores de combustibles fósiles y de poner demasiado énfasis en tecnologías que, en esencia, siguen sin probarse.

«La principal deficiencia que veo es que el informe es demasiado débil en cuanto a metas de reducción rápida en las emisiones de combustibles fósiles», dijo Linda Schneider de la Fundación Heinrich Böll en Berlín.

«Yo hubiera esperado que el informe presentara vías confiables hacia 1,5 °C, sin depender de tecnologías que simplemente no sabemos si funcionarán».

Autos eléctricos conectados a estaciones para recargar sus baterías

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La reducción en la demanda de energía por parte de los consumidores es clave, según el IPCC.

3 – Frenar la demanda es un arma secreta

Una de las grandes diferencias de este informe con respecto a versiones anteriores es que las ciencias sociales tienen una gran presencia.

Esto se ve principalmente en ideas para reducir la demanda de energía por parte de los consumidores en áreas como vivienda, transporte y alimentación.

Las sugerencias incluyen dietas bajas en carbono, reducciones en el desperdicio de alimentos, cambios en la construcción en las ciudades y opciones de transporte que emitan menos carbono.

El IPCC cree que los cambios en estas áreas podrían limitar las emisiones de sectores que proveen servicios a consumidores en un 40-70 % para 2050, mejorando al mismo tiempo el bienestar de las personas.

El informe es bastante específico y detallado en esta materia, y sí, estos cambios requerirán incentivos de los gobiernos. Pero parecen una estrategia bastante indolora de lograr un impacto.

4 – Enfriando el planeta con dinero en efectivo…

Las acciones contra el cambio climático a menudo se han retrasado por debates sobre su costo financiero.

Pero en los últimos años se ha visto que el costo de los desastres climáticos ha aumentado constantemente.

El IPCC asegura que sigue fluyendo demasiado dinero hacia los combustibles fósiles y no hacia las soluciones climáticas de energías limpias.

Si se eliminaran los subsidios que los gobiernos dan a los combustibles fósiles, esto reduciría las emisiones hasta en un 10 % para 2030, según Greenpeace.

A más largo plazo, modelos que incorporan los daños económicos causados por el cambio climático muestran que el costo global de limitar el aumento de temperatura a 2°C durante este siglo es menor que los beneficios económicos globales de reducir el calentamiento, señala el IPCC.

Mantener las temperaturas muy por debajo de los 2 °C costaría un poco más, pero no mucho, dados los daños que se evitarían y la amplia gama de beneficios colaterales, como aire y agua más limpios.

«Si tomas los escenarios más agresivos de todo el informe, costaría, como máximo, el 0,1 % de la tasa de crecimiento anual del PIB estimada», dijo el profesor Michael Grubb, de University College London, también autor principal coordinador del informe.

Aviones privados en una pista

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El informe dice que las personas más ricas del mundo están gastando demasiado dinero en transporte, por ejemplo, con aviones privados.

5 – El papel de los ricos

Hay un énfasis renovado en este informe en el enorme impacto que las personas más ricas están teniendo en el planeta.

Según el IPCC, el 10 % de los hogares con las emisiones per cápita más altas contribuye hasta el 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el consumo en hogares.

En esencia, el informe dice que las personas más ricas del mundo están gastando demasiado dinero en transporte, incluso en aviones privados.

¿Los convertirá esto en blanco de una mayor tributación u otras medidas para reducir sus emisiones?

Ese bien puede ser el caso, pero algunos autores del IPCC creen que los ricos tienen otros roles que desempeñar para ayudar al mundo a alcanzar el cero neto.

«Las personas ricas contribuyen de manera desproporcionada a mayores emisiones, pero tienen un alto potencial de reducir emisiones manteniendo al mismo tiempo altos grados de bienestar y niveles de vida dignos», señaló el profesor Patrick Devine-Wright de la Universidad de Exeter, otro autor principal del informe del IPCC.

«Creo que hay personas con un estatus socioeconómico alto que podrían reducir sus emisiones y convertirse en modelos a seguir con estilos de vida bajos en carbono, inversiones en negocios y oportunidades bajas en carbono, y acciones para presionar por políticas climáticas estrictas».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Matt McGrath BBC News, Corresponsal de Medio Ambiente @mattmcgrathbbc

Sociedad abúlica/Cambio Climático/Características/Medio Ambiente/ Criticas.

 

Qué significa leer de forma crítica los clásicos literarios.

Cuando traemos al aula una obra de literatura española de cualquier época, lo primero que debemos tener en cuenta es que cada texto responde a un sistema de pensamiento y reproduce o cuestiona los modos imperantes de ver el mundo y de vivir en sociedad de la época. Estos modos de ver el mundo están sujetos a cuestiones de canon, a preceptos estéticos de escuelas literarias y a contextos socioculturales sin los cuales las obras literarias no podrían comprenderse ni apreciarse en su justa valía.

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Leer de forma crítica es cuestionar la aportación ideológica de cada obra en su momento de escritura, las razones por las que una determinada estética va asociada a esos modos de pensar y cómo influyó en la educación de generaciones la repercusión que los productos literarios (sus tramas y personajes) tuvieron en la sociedad contemporánea y en su avance.

Un ejemplo práctico

Un ejemplo de ese planteamiento es el acercamiento a los temas, los rasgos estéticos y los modelos de personajes presentes en la literatura española del siglo XVIII, a partir del análisis de una comedia neoclásica ilustrada con perspectiva de género. Este acercamiento no solo despierta el interés del alumnado, sino que promueve su pensamiento crítico.

Sirva de modelo la comedia de buenas costumbres La familia a la moda de la autora malagueña María Rosa Gálvez.

Ya la vida de esta poeta y dramaturga ilustrada tiene elementos suficientes para captar nuestra atención. Hija adoptiva de una influyente familia andaluza, casada en un matrimonio lleno de sinsabores y separada de un marido que dilapidó la fortuna familiar, sospechosa de ser la amante de Manuel Godoy y cuestionada por ello, Gálvez ejemplifica a una mujer fuerte que se dedicó con convicción a su escasa pero valiosa producción literaria.

La trama de esta comedia gira en torno al problema con el que se encuentra doña Guiomar, la protagonista, cuando llega a casa de su hermano don Canuto, avisada por su administrador de la ruina en la que se halla la familia. Durante unas pocas horas, esta mujer debe enfrentarse a un hermano frívolo, un sobrino maleducado, una cuñada casquivana, y unos criados insolentes, así como a un marqués embaucador y a un maestro trapichero empleado en la casa. Todos ellos, gente sin oficio ni beneficio preocupada solo de vivir ociosamente y ocupar un puesto acomodado en la sociedad pudiente.

Doña Guiomar, viuda rica que suscita interés a su familia exclusivamente porque cuentan con ser sus herederos, trama una sencillísima pero astuta argucia para poner a cada uno en su lugar, devolviendo el orden a esa casa.

Material adicional

La lectura de esta comedia se enriquece con la lectura del drama El egoísta, de la misma autora, y el sainete Las mujeres solas de María de Cabañas.

También resulta de enorme valor incorporar testimonios aparecidos en la prensa de la época, o discursos ensayísticos publicados por reconocidos pensadores como Feijoo, Jovellanos, Cabarrús, Clavijo y Fajardo, Josefa Amar y Borbón, etc., que participaron en una polémica en torno al universo femenino.

Una polémica candente en toda Europa en ese siglo, con argumentos a favor y en contra de la promoción social de las mujeres, de su capacidad intelectual o de su inferioridad respecto a los hombres, así como la cuestión de la educación femenina.

Reflexión sobre estereotipos y conflictos

La familia a la moda sirve para enseñar los principales rasgos de la comedia neoclásica de buenas costumbres: respeto de las tres unidades (acción, tiempo y lugar), verosimilitud, decoro, justo medio, diálogos con gran carga ideológica, inicio de las obras ya en el desenlace de las acciones, pocos personajes en escena, valores socio-morales, finalidad didáctica, etc.

Pero además ayuda a presentar los diversos estereotipos de género masculino y femenino y de clase social más frecuentes en el teatro de la época, y a definir claramente los roles concebidos bajo la óptica del momento.

Junto con los otros textos aludidos, puede sorprender la presencia de conflictos que hoy están de plena actualidad: desde la violencia doméstica (de padres a hijos y de maridos a esposas, con ejemplos extremos tanto de abusos de autoridad como físicos), hasta la vigencia de los matrimonios concertados, pasando por la preocupación por la formación de las mujeres para la maternidad–embarazo, lactancia y crianza de los hijos, así como su responsabilidad en la educación moral de los hijos y las hijas, su capacidad intelectual, su subordinación al hombre, y su función social.

De Kant al despotismo ilustrado

Este enfoque centrado en el universo femenino permite al mismo tiempo un análisis completo de las características, funciones y expectativas a las que se enfrentaban los hombres. El análisis de ambas identidades genéricas constata el objetivo didáctico moral y de instrucción pública que se espera de la literatura en esa etapa. También, el modelo de ciudadanos y de sociedad al que aspiraban los ilustrados.

Por ejemplo, la relación de sumisión de Inés respecto a su madre –quien ejerce una autoridad abusiva sobre ella con el único fin de robarle su pretendiente–, permite comentar tanto el tema de los matrimonios concertados como la figura de los cortejos, pero también la cuestión del correcto entendimiento del tema del respeto a la autoridad, ya planteado por Kant, o el alcance del concepto de despotismo ilustrado.

Relación con la actualidad

Algunas de estas cuestiones no están nada alejadas de la actualidad, si tenemos presentes noticias como las referidas a la situación de las mujeres en Afganistán o la práctica vigente de matrimonios concertados en determinadas culturas, como la hindú o la pakistaní, que tienen lugar incluso en España.

Acercarnos a esos testimonios literarios y ensayísticos, y proponer en el aula que el alumnado los analice desde planteamientos de género, no solo ayuda a conocer y comprender la literatura y la sociedad españolas del siglo XVIII sino también a revisar los movimientos ideológicos actuales con un pensamiento crítico.

Imagen de portada: Gentileza de Museo del Prado. Baile en máscara (Luis Paret y Alcázar, 1767), representación de un festejo celebrado quizá en el Teatro del Príncipe de Madrid.

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Rigor académico; estilo periodístico. Enero 2022. Por Maribel Martínez López.Profesora Titular de Literatura Española, Universidad de La Rioja.

Sociedad y Cultura/Literatura/Teatro/Perspectiva de género/ Ilustración/Pensamiento crítico/Crítica literaria.

 

El poder del dinero pone dudas sobre la credibilidad de un país y sobre otras gentilezas que subyacen bajo la superficie…

El histórico puente que desmantelarán en los Países Bajos para que pase el superyate de Jeff Bezos.

El puente, conocido como De Hef por los locales, tiene una larga historia que data de 1877.

La ciudad holandesa de Róterdam desmantelará un histórico puente para permitir el paso de un superyate construido para el fundador de Amazon, Jeff Bezos.

Esta lujosa nave está siendo diseñada por la firma neerlandesa Oceanco.

La embarcación mide unos 127 metros de largo y es demasiado alta como para poder pasar a través del puente Koningshoeven, uno de los símbolos de la ciudad.

El desmantelamiento fue confirmado por un portavoz del ayuntamiento de la ciudad y Bezos pagará la factura de la operación.

FUENTE DE LA IMAGEN,REUTERS. El Y721.

¿Por qué causa polémica?

Los medios de comunicación en los Países Bajos reportaron el martes que la sección media del puente, conocido localmente como De Hef, será temporalmente retirada para permitir la navegación del yate de 40 metros de alto.

Dicho movimiento ha generado controversia porque este puente de acero tiene una larga historia y es un monumento nacional.

Entre 2014 y 2017 quedó en desuso debido a una gran renovación. 

Funcionarios de la ciudad dijeron entonces que no volvería a desmantelarse.

Esta medida fue criticada por el político local Stephan Lewis, quien dijo en Twitter que «derribar nuestro hermoso monumento nacional va demasiado lejos».

El ayuntamiento de la ciudad declaró que los empleos creados en la construcción de la embarcación impulsaron el plan y prometió que el puente sería reconstruido en su forma actual, según recogió la agencia de noticias AFP.

Jeff Bezos – FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Es la única ruta hacia el mar», dijo el vocero del ayuntamiento.

El líder del proyecto de la autoridad local de Róterdam, Marcel Walravens, replicó esta postura y afirmó que no sería práctico terminar la construcción del yate en otro lugar.

En declaraciones al sitio de noticias Rijnmond, Walravens insistió en que este proyecto es «muy importante» desde el punto de vista económico y mencionó la reputación de Róterdam como «la capital marítima de Europa».

El puerto de Róterdam es el mayor de Europa y uno de los más grandes del mundo.

«La construcción naval y la actividad dentro de ese sector son un pilar importante del municipio», agregó Walravens.

El líder del proyecto le dijo a un periódico local que probablemente se llevará a cabo en el verano boreal. Los funcionarios esperan que la sección pueda ser retirada y reemplazada dentro de un par de semanas.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Róterdam es el puerto principal de Europa y uno de los más grandes del mundo.

¿Cómo es el superyate de Bezos?

Los detalles de este lujoso yate que está diseñando Oceanco se conocieron por primera vez el año pasado.

Esta firma mantiene cierto secretismo sobre sus clientes, pero una biografía de Bloomberg sobre Jeff Bezos en 2021 parecía confirmar los rumores de que el creador de Amazon sería el dueño de la nave.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Pasar tiempo en superyates suele ser una práctica habitual entre las personas con más recursos.

Conocido como Y721, el buque será el más grande de su tipo en el mundo, según la compañía Boat International. Se rumorea que cuenta con muchas características de lujo con un «yate de apoyo» que lo acompaña con una plataforma de aterrizaje para helicópteros.

Forbes estima que el fundador de Amazon tiene un patrimonio de más de US$175.000 millones y actualmente lo ubica entre los tres hombres más ricos del mundo.

Además de ser un gigante en la industria del comercio electrónico, Bezos también es propietario del periódico The Washington Post y de la compañía espacial Blue Origin.

Imagen de portada: Gentileza de AFP

FUENTE RESPONSABLE. Redacción BBC News Mundo. Febrero 2022

Sociedad y Cultura/Holanda/Soberania/Amazon/Tecnología/Europa/Pensamiento crítico/El poder del dinero

Iain McGilchrist: “No entendemos de dónde provienen la felicidad y la plenitud”

Graduado en letras, el psiquiatra escocés acaba de publicar un libro en el que aborda una filosofía de lo cotidiano para vivir mejor; “nuestra crisis espiritual es tan grande como la física”, dice, en alusión a la pandemia

La formación de Iain McGilchrist es peculiar. Su abordaje, también. Y encima vive en el extremo noroccidental de Escocia, en la isla de Skye, rodeado de whisky. Tan rodeado del “agua de la vida” que mora en la histórica y legendaria Talisker House. Los amantes del whisky sabrán de qué les hablo.

Graduado con honores en Letras de Oxford, McGilchrist viró hacia la medicina. Psiquiatra, dirigió hospitales y desarrolló investigaciones neurocientíficas, mientras escribía en sus ratos libres. Y un día, tres décadas después de empezar a darle forma, terminó El maestro y su emisario, en el que abordó cómo los dos hemisferios del cerebro afectan nuestras vidas, para bien y para mal. Su libro causó sensación.

Ahora, a los 68 años, McGilchrist lanza The Matter with Things, adentrándose en la filosofía de nuestras vidas cotidianas, buscando respuestas a las preguntas que nos agobian desde siempre (y más en estos tiempos). “Tenemos una crisis espiritual que es tan grande como la crisis física”, afirma, y no cree que el flagelo del Covid19 nos lleve a mejorar. “Tan pronto como la pandemia lo permita, muchos volverán a ser egoístas e infelices”, lamenta.

De rostro bonachón, tono amable y mente brillante, McGilchrist no aspira a ver cambios sustanciales, ni a nivel global, ni personal: Pero tampoco es ese el objetivo, aclara. “No se nos pide que solucionemos todos los problemas; solo que nos comportemos de una manera verdaderamente humana”.

Y en ese “verdaderamente” está la clave, que plantea con una pregunta: “¿Qué me permitirá decir, cuando todo termine, ‘bueno, hice mi mejor esfuerzo’?”.

–¿Por qué este libro, The Matter with Things, y por qué ahora?

–Desde mi adolescencia sentí que había algo muy mal en la forma en que generalmente hemos estado pensando en el mundo moderno de Occidente. Comencé a sentirlo de manera intuitiva y solo más tarde descubrí que había muchos filósofos que estarían de acuerdo conmigo, porque no supe sobre ellos en la escuela. El mundo no es algo meramente material y mecanicista, algo que está ahí fuera, ajeno a nosotros. Pero solemos ver las cosas de ese modo. Lo mismo ocurre con las obras de arte o con la naturaleza, que tomamos como algo que nos rodea, cuando en realidad somos en relación con ella. Sin embargo, me tomó treinta años de estudios e investigaciones del cerebro poder articular mis ideas.

–¿A qué conclusiones arribó?

–Encontré que hay muchas diferencias entre los dos hemisferios del cerebro que no se han investigado. Son dos formas completas de percibir el mundo: uno se enfoca en lo que podemos tomar y usar, y eso es lo que priorizamos; el otro ve el panorama completo y lo que sucede en otros lugares. Ahora, usted podrá preguntarse por qué es esto relevante. La respuesta es porque nos ayuda a comprender mejor qué es un ser humano, qué es el mundo y cuál es nuestra relación adecuada con el universo. Debemos comprender que todo está interconectado. No somos solo un cerebro que funcionaría mejor si no tuviera que lidiar con un cuerpo. ¡Al contrario! Somos un cuerpo y la mente está ahí para comprender y ayudar a ese cuerpo, mirando de otro modo la forma en que abordamos las respuestas a las cosas. Sin embargo, hemos conspirado para despreciar nuestras reflexiones no instruidas sobre las intuiciones de la vida, los juicios que formamos por experiencia.

«Deberíamos cultivar hábitos de reflexión, de meditación, de sumergirnos en las grandes obras de la música y la poesía»

–¿Cómo es eso?

–Todo tipo de personas inteligentes han aportado pruebas de que podemos estar equivocados, demostrando aquí o allá que nuestra intuición está equivocada. Eso es muy divertido, sí, como lo son los libros que aportan giros inesperados. O como las ilusiones ópticas. Sin embargo, tras observar una ilusión óptica, nunca escuché a alguien decir: “Bueno, de ahora en adelante, voy a cerrar los ojos y vivir mi vida a ciegas porque no puedo confiar en ellos”. No. Nuestras intuiciones son absolutamente vitales y nos alertan que destruir el mundo, violarlo y saquearlo es malo. Sin embargo, el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro ve el mundo de otro modo: “Sé todas las respuestas. Entiendo cómo funciona”. En otras palabras, lo que los griegos llamaban “arrogancia”. Creer que lo sabemos todo, cuando las investigaciones psicológicas demuestran que las personas que saben muy poco piensan que lo saben todo y las personas que saben mucho piensan que no saben nada. Pero así vivimos, en un mundo que cree que “sabemos cómo hacernos inmortales. Podemos tener todo lo que queremos”.

–¿A qué se debe eso?

–Se debe a que no entendemos de dónde proviene la felicidad, de dónde proviene la plenitud. Asumo que debemos vivir en una conexión amorosa con el mundo, sin buscar manipularlo y hacer dinero con él.

–¿La pandemia global ha reforzado o, por el contrario, modificado de alguna manera sus puntos de vista, sus ideas o su proceso de escritura?

–Puedo decir que no, aunque pensé al principio de la pandemia que podría salir algo bueno de todo esto, que la gente vería que hay valor en una sociedad que no está impulsada por maníacos consumiendo todo el tiempo y que la gente comenzaría a calmarse, a moverse más despacio, pensando más detenidamente, leyendo más y contribuyendo menos a la destrucción del mundo.

–¿Y ahora?

–Ahora no sé si es algo que hayamos aprendido. Creo que tan pronto como se pueda, muchos volverán a ser egoístas e infelices. Basta con ver lo que ocurre en Gran Bretaña, donde se alienta a despreciar una cultura que tardó mil o dos mil años en crecer, haciendo afirmaciones locas como que no existe el cuerpo de una mujer o de un hombre. Leemos cosas estúpidas, todos los días, en el periódico. Resultaría divertido si no fuera tan triste, como muestran las investigaciones desarrolladas durante décadas. Cuanto más nos hemos enriquecido, menos satisfechos estamos. Y, por el contrario, las personas de países menos occidentalizados son más felices y saludables, con sociedades en las que uno tiene el deber de participar. Porque la sociedad nos hace lo que somos y nosotros, a cambio, ayudamos a mejorar esa sociedad.

«No hay nada de lo que podamos estar más seguros que de la existencia del tiempo. Nada tendría sentido sin su existencia. No habría nada. Por tanto, el tiempo no es nuestro enemigo»

–¿Puede ahondar en esa idea?

–Debemos dejar de hacer las cosas que resultan tan destructivas para nosotros, para nuestras comunidades y para el mundo. Se lo digo de otro modo: cuando la gente acude a mí como psiquiatra, no me corresponde a mí darle las supuestas respuestas, porque sería un error. Lo único que puedo decir es: “Me dices que estás haciendo esto y aquello y que no está funcionando. Bueno, dejemos de hacerlo, y pensemos y escuchemos un poco, y veamos si hay algo a lo que podamos responder”. Es casi una idea espiritual. Si siempre estamos recibiendo información y estímulos, y tratamos de hacer cien cosas a la vez, en realidad es muy probable que hagamos las cien cosas mal. Necesitamos, por tanto, crear un espacio en el que podamos concentrarnos.

–¿Qué lecciones aprendió a lo largo de este proceso de escritura de diez años?

–Escribir mi primer libro me tomó 25 años porque mientras estudiaba y escribía tenía un trabajo muy demandante y a tiempo completo, además de que me resultó muy difícil en ese primer libro expresar ciertas cosas porque nuestro lenguaje no nos equipa con lo que necesitaba decir. ¡Tuve que intentar explicarle a la gente por qué a veces es mejor no hacer que hacer! ¡A veces es mejor no saber sobre algunas de las cosas que son más valiosas, como el amor, el arte, el sexo, la poesía o la música! Son cosas que no se pueden expresar con palabras. Así que pasé mucho tiempo meditando al respecto hasta que llegué a la conclusión de que no podía escribir ese libro. De hecho, fui a terapia por ese primer libro [risas]. Pero al final, en el proceso de tener que explicar cosas que son difíciles de expresar, comencé a entenderlo mejor. Al escribir este nuevo libro, partí de tres lugares para comprender la respuesta a la pregunta sobre quiénes somos. La neurología, la filosofía y la física. La buena noticia es que a medida que avanzaba, los tres ejes se unieron. Fue maravilloso.

«Me considero un pesimista esperanzado, porque hubo muchas ocasiones en la historia en las que debimos haber pensado que era el final de todo. Pero no fue así»

–Deme un ejemplo.

–La cuestión del tiempo. Mucha gente piensa que si llegas a cierto nivel de percepción espiritual, compruebas que el tiempo realmente no existe. Pero estoy convencido de lo contrario. No hay nada de lo que podamos estar más seguros que de la existencia del tiempo. Nada tendría sentido sin su existencia. No habría nada. Por tanto, el tiempo no es nuestro enemigo. Es lo que hace posible todo lo que valoramos. Y no sería mejor si todo siguiera en un eterno presente. Eso nos lleva a otra idea: no podemos desesperarnos por cómo se encuentra el mundo. Por supuesto que resultará muy difícil corregir sus problemas, pero me considero un pesimista esperanzado, porque hubo muchas ocasiones en la historia en las que debimos haber pensado que era el final de todo. Pero no fue así. Continuamos. Y tampoco se nos pide que solucionemos todos los problemas. Solo que nos comportemos de una manera verdaderamente humana, realizándose, comprendiendo que todas las cosas importantes de la vida, como el amor o el arte, no se pueden medir y son casi infinitas, aunque puedan parecer muy pequeñas a nuestros ojos. Intentemos pensar en la vida como un regalo. En mi caso, no sé cuánto tiempo me queda, pero he tenido muchas cosas buenas en mi vida. Y si mañana sigo vivo, es el regalo de otro día.

–¿Por qué debería leer este libro algún lector argentino o latinoamericano?

–La forma en que plantea su pregunta sugiere que no es suficiente que sean humanos [risas]. Habiendo dicho eso, sé que están sufriendo ciertas cosas muy específicas. Afrontan dictaduras bastante desagradables, ya sea de nombre o de hecho, se están destruyendo las selvas tropicales y ciertas formas de vida de los indígenas nunca podrán recuperarse, perdiendo una enorme sabiduría y belleza porque cierta gente quiere ganar dinero y expoliar sus recursos. Tenemos que detener eso. Pero también es cierto que en su hemisferio hay tradiciones espirituales vivas, la gente parece más cercana al equilibrio entre cabeza y corazón, al menos mejor que nosotros, los británicos. En cualquier caso, unos y otros tenemos una crisis espiritual tan grande como la crisis física. Tenemos que abordar la mente y el cuerpo juntos, usándolos sabiamente, como lo hicieron los griegos y los romanos y los mejores filósofos del Renacimiento.

–¿Cuáles son las preguntas que deberíamos habernos hecho hace mucho tiempo? ¿Cuáles son las preguntas que deberíamos hacernos ahora?

–Las de siempre: ¿qué es un ser humano? ¿Qué es este cosmos, este mundo en el que vivimos? Son, sin duda, las cuestiones más importantes. ¿Somos tan inteligentes como para pensar que no hay nada divino aquí? Creo que es un gran error haber perdido el aspecto divino del cosmos porque, al final del día, las civilizaciones florecen cuando las tradiciones, los rituales, los conjuntos de valores, están ahí. En cuanto al aquí y ahora, debemos preguntarnos a dónde pertenecemos. ¿Cuáles son las cosas que me llaman más urgentemente? ¿Cuáles son las cosas que realmente quiero? ¿Qué me permitirá decir, cuando todo termine, “bueno, hice mi mejor esfuerzo”? Esa no es una pregunta que mucha gente se haga. Prefieren preguntarse cómo pueden ganar más dinero o cómo pueden encontrar otra mujer u otro hombre. En mi caso, una de las personas que me han inspirado fue Alexandr Solzhenitsyn. Cuando era adolescente lo escuché pronunciar su discurso de aceptación del Premio Nobel, y nunca me había emocionado tanto con algo hasta entonces. Era un hombre religioso y yo no lo soy, pero sé al menos que es una tontería rechazar la creencia sin más. Tenemos que escuchar y mirar con nuevos ojos y nuevos oídos. Deberíamos cultivar hábitos de reflexión, de meditación, de sumergirnos en grandes obras de música, de poesía. Ahí es cuando surgirán las respuestas. Como dijo el gran psicólogo William James: “Nuestro conocimiento es una gota, nuestra ignorancia es un océano”. Abrámonos.

–¿Hay alguna pregunta que no le hice y que le gustaría abordar?

–Muchas [Risas]. Mire, sé que mi libro es vergonzosamente ambicioso. He tratado de armar una filosofía, en el sentido griego de amor a la sabiduría. Y no digo que sea sabio, sino que amo la idea de la sabiduría. En lugar de tratar de parecer inteligente e intercambiar duelos lógicos con otros pensadores, intenté pensar en las cosas profundas.

-La última: ¿qué libros o películas o música sugiere para distraerse o, acaso, aprovechar el tiempo?

– Si no conoce las primeras películas de Andrei Tarkovski, míralas. Son, en mi opinión, las películas más profundas que jamás se hayan hecho. Merecen la calificación de “shakespeare anas”; en particular, Andrei Rubliov y Solaris. En cuanto a los libros, lo más gratificante es la poesía. Y la música es una fuente indescriptible de alegría para mí, quizás más grande que cualquier otra cosa en el mundo. Me encanta la música de cámara de Mozart y de Beethoven, pero también la música coral, sobre todo del Renacimiento; en particular la de Cristóbal de Morales, que es increíblemente nutritiva. Desafío a cualquiera a que lo escuche y no sienta que su alma se nutre.

Ian McGilchrist acaba de publicar The Matter with Things- Erlend Berge/www.erlendberge.no

UN HOMBRE QUE INTEGRA LOS SABERES

PERFIL: Iain McGilchrist

▪ Nacido en 1953, Iain McGilchrist estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford, donde completó su licenciatura y maestría con honores e impartió clases como profesor. Luego decidió dar un giro a su vida y estudiar medicina

▪ Psiquiatra, investigador clínico en neurología en las universidades de Oxford y John Hopkins, dirigió varios hospitales y se convirtió en investigador del Real Colegio de Psiquiatras y de la Real Sociedad de las Artes, ambas del Reino Unido

▪ Es miembro del Royal College of Psychiatrists de Gran Bretaña y miembro del All Souls College, Oxford.

▪ Escribió, entre otros libros, The Master and His Emissary y The Matter with Things: Our Brains, Our Delusions and the Unmaking of the World, recién publicado.

Imagen de portada: Ian McGilchrist-Erlend Berge/www.erlendberge.no

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Por Hugo Alconada Mon. Diciembre 2021

Lucifer de carne y hueso

En el bicentenario de Dostoievski ha circulado una célebre frase en boca de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido”. En realidad, el segundo de los hermanos no dijo tal cosa, sino algo mucho más profundo e interesante.

Es bien sabido que la conocidísima frase de “Ladran los perros, Sancho, señal de que cabalgamos”, con cualquiera de sus variantes, no fue pronunciada por don Quijote, y debe de ser una confiscación de unos versos del poema Kläffen de Goethe, que habla justo de unos atronadores ladridos que “solo demuestran que cabalgamos”.

Por cierto, Goethe tiene otro poema en que menciona lo mucho que detesta los ladridos de perro; excepto los de su vecino, pues le anuncian que “ya viene mi amada”.

John Middleton Murry cita con memoria torcida a Chéjov. Dice que, al darle consejos a un joven autor, le escribió: “No me digas que la luna brilla; muéstrame el destello de la luz en una botella rota”. Chéjov dijo algo parecido, pero más elaborado; en su texto, el reflejo en el trozo de botella era como “una pequeña estrella”. Ahora muchos citan a Middleton Murry creyendo que citan a Chéjov.

El buen Chéjov llegó a hacer lo mismo, aunque con licencia prosaica. En su cuento “El corresponsal”, uno de los personajes cita tergiversadamente a Pushkin: “Bienaventurado el que fue joven en su juventud”. Mientras que el protagonista de “Una enigmática criatura”, en su afán por seducir a una mujer, parafrasea a Raskólnikov diciendo “No la beso a usted, encanto, sino al sufrimiento humano”. En cambio, la escena original dostoievskiana es la más intensa, humana y patética de Crimen y castigo: “No me arrodillo ante usted”, dice Raskólnikov a la prostituida Sonia, “sino ante todo el dolor humano”.

Pues bien, ahora que se cumplieron doscientos años del nacimiento de Dostoievski, volví a leer en diversas publicaciones la frase más famosa de este autor ruso a través de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido” aunque con mayor fe y mejor gramática se diría, “Si Dios no existiera, todo estaría permitido”. Con la salvedad de que Iván Karamazov nunca dijo tal cosa.

He escuchado y leído la cita de marras de la boca y pluma de intelectuales que yo no soy digno de anudarse la corbata, por lo que siempre pensé que el error estaba en mí, y aún considero esa posibilidad; pero tras mis lecturas y relecturas de varias traducciones de los Karamazov, puedo jurar que Iván dijo algo mucho más profundo e interesante.

En la novela, suelen ser otros los que pretenden expresar las ideas de Iván. Miusov lo dice así: “Si se destruye en el hombre la fe en su inmortalidad, no solamente desaparecerá en él el amor, sino también la energía necesaria para seguir viviendo en este mundo. Entonces no habría nada inmoral y todo estaría permitido, incluso la antropofagia”.

Su hermano Dmitri pregunta si ha entendido bien, si acaso quiere decir que “para el ateo, la maldad no solo está autorizada, sino que ha de considerarse una manifestación natural, necesaria y razonable”.

Iván apenas responde: “Yo creo que no hay virtud sin inmortalidad”. ¿Pero acaso la ausencia de virtud implica que todo está permitido? Habría que explorar también Crimen y castigo para ahondar en ese tema; y leer mucha filosofía, pues la palabra “virtud” nunca ha tenido significado inequívoco.

La de Iván no es una idea lineal y obvia, sino misteriosa. Además, plantea que Dios y la vida eterna del hombre no tienen que ir de la mano. ¿Por qué Dios, al crear al hombre, habría de equiparlo con alma inmortal? La existencia e inmortalidad del alma son ideas más platónicas que bíblicas.

Más adelante, Iván se sincera con su hermano menor: “Admito que es posible que Dios exista”. Pronuncia las palabras de Voltaire: “Si Dieu n’existait pas, il faudrait l’inventer”, y se maravilla de que la idea de un dios le haya sido necesaria al espíritu de “un animal perverso y feroz como el hombre”. 

Sin embargo, concede que “es una idea santa, conmovedora, llena de sagacidad y que hace gran honor al hombre”, y reconoce que “me limito a declarar que admito la existencia de Dios”, mas agregando que “he decidido no intentar comprender a Dios… admito sin razonar no solo la existencia de Dios, sino también su sabiduría y su finalidad para nosotros incomprensible”.

Iván Karamazov pasa a describir atrocidades que les ocurren a los niños. El significado de su discurso parece ser: “Dios existe y todo está permitido”.

Dostoievski no presenta a Iván como ateo, sino como rebelde. “No niego la existencia de Dios, pero, con todo respeto, le devuelvo la entrada”, dice Iván, ante el espanto de su hermano. “Eso es rebelarse”, contesta Aliosha. E Iván remata: “¿Rebelarse? Hubiera preferido no oírte pronunciar esa palabra. ¿Acaso se puede vivir sin rebeldía?”. Es Iván un Lucifer de carne y hueso. Sí, de carne y hueso y de palabras. Es también, a mis ojos, el más virtuoso de los Karamazov.

Muchas mentes han tratado de armonizar la idea de la bondad de Dios con la presencia del mal. Iván no lo intenta, simplemente a Dios lo manda al diablo. Acepta su existencia, pero no lo acepta a Él. Con todo respeto le hace a Dios lo que en Polonia se conoce como el gest Kozakiewicza.

No sé quién fue el primero que convirtió el razonamiento de Iván Karamazov en un eslogan pegajoso, tramposo, tuitero y simplista. A mí no me han bastado cientos de palabras para aclararlo. Habrá que leer la novela.

Imagen de portada: Gentileza de Letras Libres

FUENTE RESPONSABLE: Letras Libres. Por David Toscana. Noviembre 2021

México/Literatura/Sociedad y Cultura 

Bicentenario DOSTOIEVSKI/ DOSTOYEVSKI/LITERATURA RUSA/

LOS HERMANOS KARAMAZOV

El nuevo pronóstico de Bill Gates acerca del futuro y el metaverso.

Como se sabe, Microsoft trabajando en la creación de un metaverso donde los usuarios podrán asistir a reuniones laborales mediante avatares personalizados, sin necesidad de presencia física. Gates habló al respecto en su blog.

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Bill Gates volvió a dar orientaciones de lo que vendrá, a partir de una nueva publicación de su blog. El cofundador de Microsoft reflexionó sobre el futuro del teletrabajo y sobre cómo podría cambiar su formato con el desarrollo del metaverso. 

«Con la pandemia del coronavirus, la presencia en el lugar de trabajo y el proceso en sí mismo «han revolucionado», al punto de que cada vez son más las empresas que, aunque antes nunca ofrecieron esa flexibilidad a sus empleados, optan ahora por trabajar a distancia», evalúa Rt

«Estos cambios no harán más que intensificarse en los próximos años», consideró Gates, agregando que el teletrabajo irá atrayendo a más y más trabajadores al metaverso. 

«Dentro de los próximos dos o tres años, predigo que la mayoría de las reuniones virtuales pasarán de las cuadrículas de imágenes de cámaras 2D […] al metaverso, un espacio 3D con avatares digitales»  

El multimillonario reconoció, no obstante, que el trabajo a distancia hace que se pierda la interacción espontánea entre colegas.

«En el salón de tu casa no vas a tener exactamente una conversación no planificada con un colega sobre tu última reunión», explicó. A pesar de esto dijo que el metaverso permitirá replicar en casa esa experiencia, utilizando el avatar en 3D para reunirse con las personas en un espacio virtual que reproduciría la sensación de estar con ellas en un mismo lugar.

Como se sabe, la compañía Microsoft, cuya junta directiva abandonó Gates en 2020, ya trabaja «en la creación de un metaverso orientado al terreno laboral, donde los usuarios podrán asistir a reuniones de trabajo por medio de avatares personalizados, sin necesidad de hacerlo físicamente. A principios de noviembre, la compañía anunció un plan para introducir herramientas de realidad virtual y realidad aumentada en su servicio Teams de videoconferencias y trabajo en equipo», cierra la agencia. 

Mark Zuckerberg, por cierto, también trabaja fuerte en el metaverso, para Facebook. 

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Mdz mundo online. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Capitalismo/Metaverso/Bill Gates/Mark Zuckerberg/ Microsoft/Pensamiento critíco.

Platón, Aristóteles, san Agustín y Nietzsche deben quedarse en nuestras aulas.

Según lo que ha trascendido (y ojalá me equivoque o esté mal informado), un nuevo cambio en la ley de Educación supone la desaparición de facto de la Filosofía en la enseñanza media. 

Una noticia que me ha consternado. De todos los profesores que he tenido a lo largo de mi vida tal vez el que más me influyó fue mi profesor de Filosofía en el instituto, Javier. Al hilo de la lectura de ‘Los vencejos’, la última novela de Fernando Aramburu, protagonizada por Toni, profesor de Filosofía en un instituto de Secundaria en Madrid, quiero reivindicar la enseñanza de la Filosofía para aprender a pensar con más criterio y a vivir con más conocimiento y dignidad.

Es conocido que, al menos, hay dos tipos de lectores. Quienes se centran en un libro y no van a por otro hasta que no han terminado el primero. Y quienes leen varios libros a la vez, casi siempre de géneros distintos. 

Yo pertenezco al segundo tipo y suelo tener entre manos varias lecturas (novela, relato, ensayo, poesía). Estas semanas vuelo con Los vencejos (Tusquets), la última novela de Fernando Aramburu, una obra que, por si cabía alguna duda, demuestra una vez más el talento y la ambición literaria de uno de los autores más sólidos de la narrativa actual.

Hablaré de ella con más detalle en otro artículo dentro de no mucho, pero si comienzo hoy por Los Vencejos es porque está protagonizada (y narrada) por Toni, profesor de Filosofía en un instituto de secundaria en Madrid, y estas semanas se ha hablado (menos de lo que debería) del crimen que puede perpetrar el Ministerio de Educación con esta asignatura si sale adelante la reforma que prepara. Según lo que ha trascendido (y ojalá me equivoque o esté mal informado), este nuevo cambio en la ley supone la desaparición de facto de la Filosofía en la enseñanza media. Una noticia que me ha consternado.

No exagero si digo que de todos los profesores que he tenido a lo largo de mi vida tal vez el que más me influyó fue mi profesor de Filosofía en el instituto, Javier, tocayo, de quien creo haber hablado aquí alguna vez. “Sartre está bien, pero es mucho mejor Camus”, recuerdo que me dijo un día cuando me preguntó por mis lecturas en clase. 

En aquella época yo estaba inmerso en las obras literarias de los existencialistas (sobre todo, teatro y novela) y fue él quien me recomendó que leyera 

El mito de Sísifo, un libro que me marcó de por vida y que, curiosamente, tiene mucho que ver con el protagonista de Los Vencejos. Lamento mucho que Javier no llegara a escribir nunca esa novela que decía que tenía en la cabeza, de la que nos hablaba a veces mientras paseaba entre los pupitres, con el semblante pensativo.

Las preguntas que nos hacemos los humanos hoy son las mismas que ya se hicieron los clásicos (no solo en Grecia y Roma, también en la fructífera tradición oriental) y muchas de las respuestas ya nos las dieron ellos. 

Cómo entender la necesidad imperiosa de un decrecimiento frugal, por ejemplo, sin saber quién era Epicuro. Cómo saber qué es la realidad si no conocemos el mito de la caverna de Platón. Es imposible pensar en la ética o en la crítica literaria (en tantas cosas en realidad) sin Aristóteles. 

¿Ser historiador o periodista sin Heródoto? El mindfulness, que tan de moda se ha puesto y que suena muy bien porque está escrito en inglés, hunde sus raíces en la tradición de los maestros budistas, hinduistas y taoístas, quienes nos enseñaron a vivir en el momento presente. 

Nunca he creído en esa limitación dolorosa de separar el aprendizaje entre letras y ciencias porque estoy convencido de que en el instituto uno debería salir con un saber global. Para entender el mundo de hoy es tan importante haber leído La divina comedia como conocer las leyes de la termodinámica.

Javier tenía la cualidad de saber integrar los debates de nuestro tiempo con la historia de la filosofía. Era como si los sofistas, San Agustín, Santa Teresa, Nietzsche, Marx o María Zambrano se sentaran con nosotros en el aula y participaran en nuestras conversaciones, en las que con ardor adolescente algunos tratábamos de buscar una luz en las tinieblas. 

En sus clases se respiraba siempre un aire de libertad. Pero de esa libertad de la que habla ese gran filósofo y gran sabio que es Emilio Lledó. No solo la libertad de expresar lo que pensamos sino, más importante aún, la libertad de pensar. Y es imposible conquistar esa libertad sin la filosofía.

Imagen de portada: Gentileza de ‘La escuela de Atenas de Rafael’. En el centro, Platón (ropajes rojos) y Artistóteles (túnica azul). En la escalera está Diógenes (de azul) y abajo, sentado, Heráclito

FUENTE RESPONSABLE: El Asombrario y Cía. Por Javier Morales. Diciembre 2021.

Filosofía/España/Sociedad y Cultura/Pensamiento critico.

¿Qué será de la literatura?

Se ha impuesto una prosa y una poesía que ya no buscan la frase y la palabra exactas, sino que cultivan un tono neutro, aséptico e impersonal que ahorra al lector cualquier esfuerzo.

Si deseas conocer mas sobre este tema, cliquea por favor donde se encuentra escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Imagino que he llegado a esa edad donde todo tiempo pasado parece mejor. Se ha hablado muchas veces de la mediocridad de la literatura de la posguerra española, pero yo, que nací en 1963, examino esos años y descubro que había autores y obras mucho más interesantes que los de ahora. Pienso en Javier Mariño (1943), de Gonzalo Torrente Ballester, Nada (1944), de Carmen Laforet, La familia de Pascual Duarte (1942), de Cela, La sombra del ciprés es alargada (1948), de Miguel Delibes o Los Abel (1948), de Ana María Matute. 

Eso en cuanto a la novela, pero en poesía, teatro y filosofía también se produjeron logros extraordinarios, como La casa encendida (1949), de Luis Rosales, Historia de una escalera (1949), de Buero Vallejo, o Naturaleza, Historia, Dios (1944), de Xavier Zubiri.

Si extendemos la nómina a las décadas posteriores y a los autores del exilio, nos topamos con escritores con una gran exigencia artística y un estilo cuidadosamente depurado, como los novelistas Luis Martín Santos, Rafael Sánchez Ferlosio, Rosa Chacel, Francisco Ayala, Carmen Martín Gaite, Juan Benet, los hermanos Goytisolo —Juan y Luis— o Juan Marsé. Entre los poetas, destacan José Antonio Muñoz Rojas, Ángel González, Pepe Hierro, Antonio Gamoneda, Jaime Gil de Biedma, Gabriel Ferrater, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente. Podría citar más nombres, pero creo que es suficiente y pido excusas por las omisiones.

Salvo excepciones, como Javier Marías, discípulo de Benet, el panorama actual es mucho menos brillante. De hecho, muchos de los libros que han conseguido un gran éxito de ventas parecen escritos por el mismo autor. 

Se ha impuesto una prosa y una poesía que ya no luchan con el lenguaje para hallar la frase y la palabra exactas, sino que cultivan un tono neutro, aséptico e impersonal que ahorra al lector cualquier esfuerzo. Además, se evitan los temas espinosos, como las pasiones tardías (pienso en Gustav von Aschenbach, el protagonista de La muerte en Venecia, de Thomas Mann, enamorado de Tadzio, un adolescente polaco de una belleza extraordinaria), las historias que puedan suscitar la sospecha de machismo (¿quién se atrevería hoy a editar Tempestades de acero, de Ernst Jünger, o novelas como las de Jane Austen, cuyas heroínas no tienen otra meta que hacer un buen matrimonio?) o las tramas que aún se atreven a hablar de Dios (¿quién frecuenta hoy en día a los grandes autores católicos, como Charles Péguy, André Maurois, Julien Green o Gustave Thibon?). 

Escribo esta nota tras leer un excelente artículo de Rafael García Maldonado, ¿Qué fue de la literatura?, publicado en El Español el pasado 30 de octubre. 

Escritor y editor, García Maldonado apunta que la «gran Cultura» ha sido sustituida por el entretenimiento. La dictadura de lo políticamente correcto y el anhelo de ventas han logrado que hoy en día nadie se atreva a editar a un autor como William Faulkner, con sus atmósferas irrespirables, sus personajes enajenados y su estilo lírico, denso y convulso, donde la voz narrativa a veces es asumida por un oligofrénico o un violador. 

Me anticipo a los que objetarán que Faulkner sigue reeditándose, pero lo que yo quiero decir es que apenas hay oportunidades para otros autores similares. ¿Cómo no se va a reeditar a Faulkner, ganador de un Nobel? Aplico la reflexión a los grandes clásicos que he citado hasta ahora. Pero ¿qué sucedería si un desconocido acudiera a una editorial con un manuscrito como El ruido y la furia? Probablemente, lo rechazarían, pues es una obra turbia, inquietante, difícil y oscura. 

La literatura no debe exaltar el mal, pero sí explorarlo. ¿Acaso la obligación de un escritor no es viajar hasta el corazón de las tinieblas para contemplar el horror y contarnos lo que ha visto? Gracias a la nueva ortodoxia elaborada por los adalides de la corrección política, esos «tontos» que —como dice Javier Marías— cada vez mandan más, la industria editorial apuesta por los libros que hablan de los trastornos de ansiedad en los grandes espacios urbanos, la lucha contra el heteropatriarcado, las estrategias de autoayuda, el mindfulness, los problemas de identidad sexual, la idílica vida en los pueblos, los asesinos en serie, el reciclaje de los pañales y una sexualidad desinhibida que ya no reconoce límites ni géneros. 

Imagino que una novela como La montaña mágica, de Thomas Mann, que aborda el conflicto entre el espíritu de la Ilustración y las tesis del Romanticismo, solo provocaría bostezos entre unos lectores que exigen a un libro las mismas dosis de entretenimiento que a una serie de Netflix o HBO. Eso sí, en el terreno del entretenimiento, hay grandes diferencias. No es lo mismo Jules Verne, Alejandro Dumas o Raymond Chandler que Juego de Tronos. En España, Arturo Pérez-Reverte ha logrado con la saga de Alatriste emular al mejor Dumas, pero —además— ha publicado novelas de gran calado, como Hombres buenos o Línea de fuego, pero el bando de lo políticamente correcto no le perdona que rescate la perspectiva de Manuel Chaves Nogales al abordar la Guerra Civil o se permita opinar sobre el lenguaje inclusivo, advirtiendo que podría cargarse nuestro idioma.

Javier Marías, el novelista que mejor ha asimilado las lecciones de Faulkner, también ha sufrido las iras de la nueva inquisición, esa que llama «fascista» a todo el que no suscribe su ideología, colocando en el mismo plano a Raymond Aron y Joseph Goebbels. Me pregunto qué será de la literatura. 

Aún se publican buenos libros, pero cada vez menos y la reedición de los clásicos cada vez depende en mayor medida del mecenazgo. ¿Quién se interesa hoy por un autor como Gabriel Miró? ¿Cuánto tiempo podrán soportar Baroja, Unamuno, Azorín y Ortega las críticas demagógicas que les adjudican posiciones reaccionarias, aconsejando marginar sus obras? De momento, ya han conseguido enterrar a un gran ensayista como Julián Marías

La hidra de lo políticamente correcto ha afectado incluso a Tintín y Disney, que no cesan de sufrir descalificaciones y, en algunos casos, iniciativas sumamente agresivas, como quemar sus libros o excluir sus obras de la programación infantil con el pretexto de que promueven prejuicios machistas y racistas.

Afortunadamente, nunca dejarán de publicarse buenos libros, pues el ser humano seguirá preguntándose si la vida solo es ruido y furia, o algo donde también caben el bien, la verdad y la belleza. 

Nuestra propia fragilidad garantiza que la buena literatura volverá, pues nuestras perplejidades no se han desvanecido y solo un buen poema, una novela ambiciosa, un ensayo agudo o una pieza teatral inspirada pueden arrojar algo de luz. Hasta entonces, aconsejo no perder el tiempo con poemas sobre el sexo no binario o con novelas con tramas policíacas resueltas por detectives anodinos. 

Tampoco recomiendo relatos inspirados por un revisionismo de izquierdas que exalta a los sudorosos milicianos dispuestos a violar novicias. Durante años, sufrimos la retórica de la Cruzada. Ahora soportamos la retórica de lo políticamente correcto. Pienso que en la literatura, la política, el arte o la religión, siempre acaba prevaleciendo el equilibrio. Espero no equivocarme, pues si no es así, ¿qué será de la literatura? No me gustaría que el futuro se pareciera al mundo de Bouvard et Pécuchet, donde la idiotez, lejos de ser escarnecida, es celebrada y exaltada.

Imagen de portada: Gentileza de El Cultural

FUENTE RESPONSABLE: El Cultural. Por Rafael Narbona. Noviembre 2021

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