¿Fenómeno mundial o regional?

Sera cierto, entonces lo que dicen afuera,
y hacia adentro de nuestra Argentina,
que los argentinos por lo general son vagos
le escapan al trabajo rudo y se sientan
sobre los subsidios que nosotros pagamos
de nuestros impuestos y contribuciones,
que hacen del gasto público un espiral
inacabable, que es como la planta de habichuelas
del cuento, que crece y crece hasta traspasar
la atmósfera y llega al Castillo de aquel Ogro,
que inútilmente y vanamente persigue
al maldito déficit para destruirlo, sin lograrlo.

Ese que no nos deja crecer, como deberíamos
por la bendición de quien nos ha dado tanto.

Pero no, somos los argentinos únicos culpables
de tanta frustración, no puedo excluirme
a pesar de tantos años de trabajo, mas 
de lo que dicen “hombre promedio”, que no existe.

Como es posible que una proporción de 9 a 10,
en la construcción sean de personas de origen paraguayo,
con todo el respeto que me merece el pueblo guaraní.

O que las verdulerías de la ciudad de Buenos Aires
en una relación de 8 a 10 sean de personas de origen boliviano,
con todo el respeto que me merece el pueblo del altiplano.

Entiendo que la base de las políticas publicas
orientadas a erradicar el hambre, debe ser prioridad del Estado 
pero también debe serlo terminar con la informalidad
y construir empleo, incluyendo a aquellos que panza arriba
dicen vivir necesidades y descansan en sus casas, subsidiados
o bien aquellos otros que con magros sueldos son explotados
por los mercaderes de aquí y de allá, también donde vives tú.

Fenómeno mundial… si lo hay…¿no crees?

Frágil y estúpida sociedad

Con su vestido de jersey
se paseaba por el bulevar,
recibiendo silbidos y gritos
de los chicos que sentados
en el bar no hacían otra cosa,
que admirar o hacerse la cabeza
con su bello cuerpo adolescente.

Pero ella era así, provocativa 
desde niña, en donde jugaba
con sus amiguitas a la reina
con sus princesas, donde siempre
el papel central, era de ella.

Su madre era mi amiga
desde hace largos años,
con la suficiente confianza
como para advertirle a solas,
que a la púber adolescente de su hija
debía cuidarla y hablarle mucho,
de lo contrario, correría riesgos
en un mundo tan avieso hoy
con todo lo femenino, a pesar del “me too”.

Me dio una respuesta de compromiso,
que era una niña aun, en pleno desarrollo
que no comprendía su cuerpo y con el,
provocaba en los demás. 
Tan segura de sí misma, que no dude
en pedirle disculpas por entrometido e irme.

Pasaron seis meses, 
sirenas de autos policiales 
y estos rodeando la manzana,
buscando a quien no pudieron encontrar.

Solo encontraron en la casa de mi amiga,
a una adolescente como si fuera una marioneta rota.

La pandemia

La psicosis, no ya sorpresa invade al mundo,
que paralizado solo puede ser observador
y solo informarse de lo que está pasando,
de miles de muertes que serán anécdotas,
dentro de unos años ya, como lo han sido
aquellas víctimas de otras epidemias
la gripe aviar, la porcina o el ebola.

Suposiciones e hipótesis que dé a decenas
los medios amarillos propagan sin cesar,
no se respira más que angustia en Europa,
ya en América o en Oceanía, en África,
también en Asia o Medio Oriente,
resultado de un mundo globalizado 
en donde el Coronavirus pareciera programado,
para diezmar a la población y crear pánico.

Los stocks de barbijos han desaparecido
y como siempre, ante la necesidad ha quintuplicado
su valor, para llevar la tragedia a los bolsillos
de los que siempre se aprovechan de los otros,
como si fueran solo feligreses con su mejor diezmo,
ignorando que quizás golpeen a sus propias puertas
debiendo marchar también quizás, infectados
por ese camino de no regreso.

Todo viajero, es sospechado…
Un estornudo cerca, nos pone en alerta…
Un apretón de manos se evita y se repite
una, mil veces el consejo de lavarse las manos…
como si ello, parara este virus que se propaga
y da número a estadísticas espeluznantes,
que carecen ya de sentido, porque día que pasa
avanza y más rápidamente, contagia.

Sigo preguntándome, con los avances
de la biotecnología y las investigaciones…
¿ Quién será o serán los criminales
que continúan sin entregar al mundo,
la vacuna que detenga este suicidio colectivo?

Ultraje a la inocencia

Niñas indígenas que escapan de la hambruna,
niñas de origen ancestral, que solo quieren
del otro lado de la frontera, un magro mangrullo
para sus estómagos vacíos y sus almas partidas.

Niñas venezolanas, que buscan refugio
y solo hallan el oprobio de la guerrilla
de Colombia, que las violan y esclavizan.

Niñas que aun deberían estar jugando
o estudiando en una escuela, pero a quienes
les interesa los benditos siempre excluidos.

La sociedad muda e hipócrita convalida
con su silencio, a su miserable conciencia
llevando hasta el juicio de los justos
ese silencio que será su propia condena.

No hablemos de la ONU y sus proclamados
Derechos del Niño, cuna de pérfidos y burócratas
que solo se pavonean del lugar que ocupan.

Oh…tú y el Dios en quien creas, detén
esto que no tiene nombre, tan vil e infame.

Corre niño…corre

Corre pequeño, vete ya
pero rápido, no mires para atrás
no dejes que esta sociedad
te alcance para hacer de ti, uno mas
que se convertirá en cuerpo sin alma,
limitándote toda tu vida a obedecer
y ser solo un instrumento del sistema.

¿Hacia dónde correrás?
No importa, tu corre
quizás tengas la suerte
de encontrarte con un duende
o mejor, un extraterrestre
que te llevaran a ese paraíso
en donde no mellaran tu inocencia
ni pudrirán tu cerebro.

Corre pequeño, hazlo ahora
tienes poco tiempo ya,
las garras del sistema se aproximan.

Busca la felicidad en las cosas
pequeñas y nobles de la vida,
que te puedan ofrecer
compórtate como el Principito
“eres el dueño de tu vida
y de tus emociones, nunca lo olvides
para bien o para mal”…

Adonde te has ido, Justicia?

Justicia esquiva para quien trabaja.
Justicia que exige inversión de prueba.
Justicia que protege a la brutal explotación.
Justicia que intimida a los testigos.
Justicia que se opone a la verdad de los justos.
Justicia que dilata por años cada caso.
Justicia inexistente para los reclamos de los viejos.
Justicia que no se inmuta ante los asesinos.
Justicia que les permite a estos, estudiar y tener una carrera.
Justicia que despilfarra ese presupuesto, que debería ser para los justos.
Justicia que malgasta los recursos expoliados a los ciudadanos.
Justicia que libera a depravados y miserables violadores.
Justicia que se protege a sí misma, como si fuera una logia masónica.
Justicia que le da la espalda a la sociedad, a la que le debe garantizar sus derechos.
Justicia infame, que recibe sobornos para dejar libres a quienes cometen delitos contra el Estado o a la misma sociedad.
Justicia que se cree por encima de Dios o en el que tú creas.
Justicia que actúa de acuerdo, al poder político de turno y no como fiscalizador del mismo.
Justicia burocrática por tener entre sus filas a impresentables funcionarios solo elegidos por el dedo o el conocimiento o por herencia.
Justicia que demora años en causas con son de resolución express.
Justicia…justicia…justicia…
Adonde te has ido…solo queda de vos, la figura ciega y la balanza ladeada solo para un lado…

¿Soberbia o estupidez?

Parecía enfurecida y arrogante,
caminando por la vía Santa Fe,
me dio la impresión que hacia modela je
sus ropas, la elegancia y su andar.

Ingreso a una tienda de afamada marca,
y como observador que debo ser
para escribir mis letras como resulten,
me detuve y parado desde la vidriera
la mire como un curioso de la vida ajena.

Tiro literalmente sobre un mostrador,
una bolsa de la tienda,volcando su contenido
y sin amabilidad, le gritaba a quien le atendía
a mi parecer, en forma desafiante y grosera.

La dueña del local o la empleada,
parecía disminuir en su estatura,
luego de cada expresión de la bella dama.

No quise ver más, seguí caminando
hacia el Jardín Botánico, ingrese en el
y me senté en un banco debajo
de un gran y añoso roble,
lugar ideal para pensar en lo ocurrido.

Con la educación y buenos modales no nacemos,
es la enseñanza que nos transfiere nuestro hogar
la que nos la provee, también los límites de la vida.
Al igual que la humildad, virtud escasa.

Por contraposición, llegue a la conclusión
que esa bella mujer, con toda su apariencia,
y su conducta, terminara siendo esclava
de su soberbia, por cada paso dado en su vida.

Si existe el paraíso, dudo que la dejen
traspasar el pórtico…