Se supo: de dónde vino el polvo que impulsó la vida en la Tierra

Hace muchísimos años nuestro planeta se oscureció y se enfrió dramáticamente. Lejos de ser un desastre, este evento terminó por abrir caminos evolutivos. ¿Quién fue el responsable?

Si reventáramos de un golpe la bolsa de nuestra aspiradora doméstica, la atmósfera en nuestro hogar se volvería más oscura y más fría. Algo así, pero a gran escala, sucedió en la Tierra hace 466 millones de años. Toneladas de polvo oscurecieron la atmósfera y dieron lugar a una larga Edad de Hielo que cambió para siempre la vida en nuestro planeta: la Glaciación del Ordovícico.

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¿De dónde salió el polvo que enfrió el planeta? No fue de una erupción volcánica, ni de un desierto ventoso. Una investigación publicada en la revista Sciences Advances, descubrió la respuesta: un choque brutal entre asteroides, entre Marte y Júpiter, que despidió una gigantesca cantidad de escombros que vino a parar a la atmósfera terrestre.

No es raro que la Tierra reciba material cósmico. “Cada año nos cae encima el equivalente a mil camiones llenos de polvo interestelar. Pero durante un par de millones de años después de la colisión, fue el equivalente a diez millones de camiones al año«, explicó Philipp Heck, profesor asociado de la Universidad de Chicago (EEUU) y coautor del estudio.

El polvo espacial enfrió el planeta por millones de años

Lo cierto es que durante varios millones de años nuestro planeta recibió el polvo de esta colisión. Las partículas bloquearon la radiación solar y bajó drásticamente las temperaturas, a sólo 10 grados. Los océanos se congelaron cerca de los polos y descendió el nivel del mar.

Sin embargo, como fue un proceso gradual, permitió que innumerables especies se abrieran paso en el camino evolutivo. Durante dos millones de años, animales y plantas fueron adaptándose a las nuevas condiciones climáticas y aparecieron nuevas especies.

“Los sucesos extraterrestres no siempre son destructivos. Muchos piensan en los meteoritos simplemente como asesinos de dinosaurios, pero nosotros descubrimos lo contrario. Una gran colisión en el cinturón de asteroides tuvo consecuencias constructivas que llevaron al enfriamiento y la biodiversificación”, sostuvo Heck.

Sacarle el polvo a las piedras

La investigación se basó en el análisis del polvo espacial incrustado en rocas de 466 millones de años de antigüedad. “Estudiamos la materia extraterrestre y los meteoritos en el estrato sedimentario de la Tierra, es decir, en las rocas que una vez fueron el lecho marino. Después la extrajimos para averiguar qué era y de dónde vino», explica Heck.

A través de un tratamiento ácido, los investigadores eliminaron la roca hasta que sólo quedó el polvo estelar. Luego analizaron su composición química. Al mismo tiempo, analizaron rocas del lecho marino para identificar elementos extraños a la corteza terrestre e isótopos -átomos particulares- que podrían indicar su origen extraterrestre.

“Los átomos de helio tienen dos protones, dos neutrones y dos electrones. Pero algunos de los disparados por el Sol tienen un neutrón de menos. Si estos isótopos especiales de helio aparecen junto a metales raros que tienden a formar parte de los asteroides, tenemos la prueba de que este material llegó del espacio”, explican los investigadores.

Enfriamiento global: ¿posible solución?

Si el polvo cósmico puede obstruir la radiación solar y así bajar la temperatura del planeta, ¿podría utilizarse para combatir el calentamiento global? ¿Podríamos destruir meteoritos en el espacio para bloquear los rayos solares y producir un enfriamiento del planeta?

Aunque suene descabellado, algunos científicos ya propusieron esta idea. Sin embargo, Heck y su equipo fueron más cautelosos: «El calentamiento global es innegable y cualquier idea razonable debería ser explorada. Pero las propuestas de geoingeniería deben valorarse con mucha cautela y mucho criterio. Si algo sale mal, las cosas podrían terminar peor de lo que estaban”, sostuvo el especialista.

Imagen de portada: Gentileza de Meteored

FUENTE RESPONSABLE: Meteored. Por Mariela de Diego. 22 de septiembre 2022.

Planeta Tierra/Universo/Polvo cósmico/Consecuencias

 

El plan para reconstruir la humanidad en caso de desastre planetario.

Avi Loeb nos habla sobre la necesidad de crear una copia de seguridad no solo del ADN de plantas y seres humanos, sino también de toda la cultura y conocimiento humanos.

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El Programa Artemis de la NASA nos llevará pronto de vuelta a la Luna. Ha pasado medio siglo desde que el último humano, el comandante Gene Cernan, pisó la superficie lunar durante la misión Apolo 17, el 13 de diciembre de 1972. 

Una vez que se establezca una base lunar para humanos, una prioridad importante debería ser dotarla de un sistema informático que recoja toda la información necesaria para reiniciar la vida en la Tierra. Esto incluye la información genética de todas las formas de vida terrestre, así como la información de todas las creaciones humanas, como los libros, la música y el contenido de Internet. El repositorio de datos lunares serviría el mismo propósito que el sistema de copia de seguridad y recuperación en la «nube» que contraté recientemente para mi nuevo ordenador. En una noche clara, la Luna aparecería como la «nube» de almacenamiento de datos definitiva.

Reiniciar la Tierra permitiría la oportunidad de un programa de recuperación selectivo, en el que sólo se reconstruyeran los aspectos positivos de nuestra vida.

La copia de seguridad de la información lunar puede actualizarse rutinariamente a través de canales de comunicación láser usando transmisores de datos desde la superficie de la Tierra. Dentro de unas décadas, una base lunar contará con un pequeño número de personas. Si una catástrofe golpea la Tierra, el sistema de copia de seguridad les permitirá seguir un plan de recuperación.

El Apolo 17 en la rampa de lanzamiento, la última nave que fue a la Luna. (NASA)

Hay muchos riesgos existenciales para la vida en la Tierra, como el cambio climático, una guerra mundial nuclear, pandemias, el impacto de un asteroide, la ebullición de nuestros océanos y ríos, o la calamidad inesperada de un evento astrofísico raro como una explosión de rayos gamma. La probabilidad de que cualquiera de estos fenómenos acabe con la humanidad es muy incierta [otras, como los supervolcanes o las tormentas solares extremas son riesgos mucho más altos — N. del T.] pero merece la pena tener un plan de seguridad. Por supuesto, reiniciar la Tierra permitiría la oportunidad de un programa de recuperación selectivo, en el que sólo se reconstruyeran los aspectos positivos de nuestra vida. Imagina un mundo sin la toxicidad de Twitter, sin la negatividad en los informativos, sin las ínfulas de superioridad injustificadas por parte de unos grupos de personas hacia otros. Imagina un mundo donde todos los seres sean humildes y se traten con respeto y cooperen en armonía.

El Artemis listo para el despegue. (EFE)

¿Podríamos volver al bíblico Jardín del Edén? ¿Podríamos disfrutar de la naturaleza dejada a su aire, a la manera de Henry Thoreau, sin terraformarla? 

Nuestros deseos podrían ir más allá del mundo físico. ¿Podríamos reiniciar un nuevo mundo en el que se respeten otras opiniones y la evidencia sea la única medida de éxito en la descripción de la realidad, no sólo en la política sino también en el mundo académico? ¿Podríamos imaginar a los científicos buscando conocimientos a partir de encuentros con artilugios tecnológicos extraterrestres? (Sugerencia: si no puede imaginar esto último, consulte el Proyecto Galileo)

Si podemos imaginar un mundo mejor, tal vez no deberíamos esperar que una catástrofe global extinga el entorno imperfecto en el que vivimos. Podríamos tener el valor y la visión de reiniciar nuestro mundo en la Tierra en un futuro próximo para que se parezca al ‘Jardín del Edén’ sin esperar a que el infierno amanezca en la Tierra y nos obligue a intentarlo de nuevo. 

Pero la razón por la que he mencionado a los extraterrestres es porque podrían despertar nuestra ambición sobre lo que es posible, del mismo modo que un compañero exitoso nos empuja a rendir más en el colegio. En otras palabras, si observamos un mundo mejor creado por vecinos inteligentes en nuestro vecindario cósmico, podríamos inspirarnos para imitarlos y beneficiarnos de sus conocimientos. 

Una de las principales razones por las que busco una inteligencia superior en el espacio es por el beneficio para la humanidad en la Tierra. Pero es posible que no podamos reiniciar la vida en la Tierra sin que una catástrofe la aniquile, sólo por la resistencia al cambio de comportamiento y la tendencia de la historia humana a repetir los errores del pasado. En previsión de ese futuro, debemos mantener un sistema de seguridad en la Luna.

Ilustración del exoplaneta Kepler-62e. (NASA)

Si la Tierra no es habitable después de la catástrofe, podríamos reiniciar la vida en otro planeta, como Marte en el sistema solar o en otro de los miles de millones de planetas habitables similares a la Tierra alrededor de otras estrellas en la Vía Láctea. Mi esperanza es que si tiramos los dados de la humanidad miles de millones de veces, podríamos conseguir el «Jardín del Edén» en al menos un planeta habitable de la Vía Láctea. Tal vez la Tierra representa un ensayo fallido de otra civilización. Ésta podría ser la solución a la pregunta de Enrico Fermi: «¿dónde está todo el mundo?« 

La respuesta podría ser que, tras sufrir una decepción con sus intentos fallidos en la Tierra, lo están intentando en otro lugar. Esto podría parecerse a la experiencia de un cocinero que se da cuenta de que el pastel se ha desinflado e intenta mezclar y hornear los ingredientes de forma diferente en otro recipiente y horno. 

En esta metáfora, el pastel es nuestra civilización, el recipiente es un planeta y el espacio del horno es la región habitable de la estrella anfitriona. Si pudiera elegir, el planeta en el que el experimento tiene éxito es donde me encontrarías. No soy el único que tiene este pensamiento. Harold Arlen y E. Y. Harburg ya reconocieron en 1939 la importancia de emigrar a una estrella, cuando Judy Garland cantaba sus palabras: «En algún lugar sobre el arco iris, los cielos son azules

Y los sueños que te atreves a soñar

realmente se hacen realidad

Algún día pediré un deseo a una estrella

Y despertaré donde las nubes queden atrás

Donde los problemas se derriten como gotas de limón

Por encima de las chimeneas

Ahí es donde me encontrarás». 

La defensa da por terminado el caso, Señoría.

Imagen de portada: Fotografía tomada por Bill Anders desde la nave Apollo 8 en órbita a la Luna. (NASA/Procesada por Jim Weigang)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Avi Loeb. 15 de septiembre 2022.

Espacio/Exoplanetas/Planeta Tierra/Ciencia.

Solo necesitamos un pequeño cambio para que la Tierra sea más habitable. El problema: depende de Júpiter.

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Aunque han pasado 500 años desde que Nicolás Copernico lanzara un gancho directo a la mecánica celeste clásica; aunque han pasado un poco más de 150 desde que Darwin nos pusiera en nuestro sitio (evolutivamente hablando) y unos 100 desde que Einstein nos explicara que ni siquiera la materia y el tiempo eran lo que pensábamos que era; aunque hace 90 que Lemaître vislumbrara la idea del ‘Big Bang’ en el fondo de una ecuación astronómica casi nada ha cambiado. Sabemos mucho sobre el universo, sí; pero nos seguimos creyendo el ombligo del universo.

Eso, aunque no lo parezca, tiene implicaciones para la ciencia y la tecnología actuales.

Una suposición equivocada. Por ejemplo, durante décadas hemos pensado que la Tierra era el paradigma de la habitabilidad. Pensábamos que éramos un milagro, que si un solo factor de los miles de millones que sostienen la vida en nuestro planeta cambiara, todo se derrumbaría como un «castillo de naipes». Sin embargo, ahora un grupo de investigadores de la Universidad de California Riverside han descubierto que no es así. Bastaría un «pequeño cambio» para que la habitabilidad de la Tierra fuera mucho mejor.

El «pequeño cambio» en cuestión. Como podéis ver, he usado dos veces las comillas al hablar de ese «pequeño cambio». Ya van tres. Y el motivo es que, si bien a escala cosmológica es una cambio casi intrascendente, estamos hablando de que Júpiter modifique su órbita.

Para entender bien cómo funcionan las interacciones de los planetas en el contexto del sistema solar, Pam Vervoort y su equipo desarrollaron modelos muy minuciosas de nuestro vecindario local para poder modificar pequeños detalles y ver qué pasaba. Y lo que pasaba, en contra de lo que todo el mundo pensaba, es que si el gigante gaseoso modificara un poco su órbita y empujara la nuestra, no empeoraría la habitabilidad de la Tierra: se mejoraría.

Es decir, si la órbita de la Tierra se hiciera un poco más excéntrica por el influjo de Júpiter, muchas partes de la superficie del planeta que ahora están bajo cero se calentarían, aumentarían su temperatura y entraría en el rango habitable. Siberia se convertiría en el nuevo Caribe (o algo en esta línea).

E. Schwieterman et al.

¿Y para qué sirve todo esto? Esa es quizás la pregunta más interesante. Es decir, ¿por qué hay gente que se dedica a ver qué pasaría si la órbita de un planeta enorme cambiara un poquito? ¿Qué hace gente de la Universidad de California buscando formas de volver más cálida la superficie de la Tierra? La respuesta es: «para nada que tenga que ver directamente con la Tierra». Como hemos explicado muchas veces, la forma en la que los científicos entendían la habitabilidad dejaba mucho que desear.

Durante años, lo que los medios llamaban “nueva tierra” no era más que una «ratonera tóxica incompatible con la vida compleja«. Los científicos de Riverside tratan de mejorar la manera en que entendemos esto y, sobre todo, tratan de entender el influjo que el sistema planetario entero provoca en la capacidad de un planeta para sostener biologías interesantes. Es decir, este estudio no nos va a resolver la vida, pero si que puede ayudarnos a encontrar alguna ahí fuera.

Imagen de portada: Gentileza de Xataka.

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Javier Giménez. 19 de septiembre 2022.

Sistema Solar/Planeta Tierra/Exoplaneta/Júpiter/Ciencia.

 

La sexta extinción masiva ya tiene fecha de inicio en el Planeta Tierra.

Se estima que, en el 2.100, se iniciaría efectivamente la sexta extinción masiva en la Tierra. Según los expertos, el ciclo del carbono del planeta podría desestabilizarse a partir de ese año y provocar la desaparición de la mayoría de especies del planeta.

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La ciencia explica que una extinción masiva es un tipo de extinción terminal en la cual desaparecen sin descendencia un 10 % o más de las especies a lo largo de un año, o bien un 50 % o más de las especies en un periodo comprendido entre uno y tres millones y medio de años. 

Los especialistas explican que, en el planeta, en los últimos 540 millones de años, hubo cinco episodios de extinción masiva, que coincidieron con procesos que han trastornado el ciclo natural de absorción de carbono en la atmósfera y los océanos. Estos cambios se dieron durante miles o millones de años, y acabaron dando lugar a la extinción de especies marinas en el mundo.

Ahora, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts que, según una investigación matemática vinculada con las emisiones de carbono actuales la próxima extinción masiva se iniciaría alrededor del año 2100. A partir de entonces, el planeta entrará en un «territorio desconocido», un período inestable de fuertes catástrofes.

Se indica que los especialistas armaron su hipótesis contrastando las mediciones actuales con los datos obtenidos de los registros históricos, indicando que el estudio de la extinción del Pérmico, hace unos 250 millones de años, en la que desaparecieron más del 95% de las especies marinas del mundo, entre otros variados factores, el consabido aumento de los gases de efecto invernadero. 

Desde ese momento, «se planteó si las emisiones actuales de CO2 podrían acabar teniendo un efecto similar. Aunque para ello debería buscar una forma de comparar un evento geológico que pudo durar miles o millones de años con un fenómeno cuyo estudio está limitado a dos siglos, desde el inicio de la industrialización», aporta Continental. 

Y completa: «Para ello, se ideó una fórmula matemática que relacionaba el ritmo y la magnitud de los cambios en el ciclo del carbono con los períodos de tiempo en el que estos se habían producido. Para comprobar si el modelo funcionaba se analizaron cientos de artículos de geoquímica e identificaron 31 eventos producidos en los últimos 542 millones de años en los que se había producido cambios significativos en el ciclo del carbono del planeta debido a causas naturales. Luego, se midió la naturaleza y la duración de esos cambios y los asoció con la cantidad de CO2 absorbido por el océano en aquellos momentos». 

Explica el experto Daniel Rothman, geofísico del MIT, en Estados Unidos, que son las perturbaciones en el ciclo de carbono las que marcan la diferencia. 

Finalmente, Rothman y el equipo de trabajo aislaron «un umbral común identificado en la mayoría de los 31 eventos. Los datos mostraban que casi todos fueron muy benignos, sin grandes consecuencias para la estabilidad del planeta. Sin embargo, detectó que hasta cuatro de los cinco períodos en los que se habían producido extinciones masivas habían superado ese umbral, calculado en 310.000 millones de toneladas de CO2, una cantidad a la que, según las estimaciones, llegaremos en 2100. Entonces el planeta Tierra volverá a pasar por un período que podría haber experimentado ya en otras cinco ocasiones, aunque esta sería la única vez en la que la humanidad sea testigo de ello».

Imagen de portada: SUSTAINABILITY

FUENTE RESPONSABLE: Mdz. Mundo. (Continental, Dw, Wikipedia, National Geographic, Youtube) 

16 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Sexta extinción masiva/Planeta Tierra/Carbono

 

 

Emoción en la comunidad científica: descubren una supertierra habitable

El hallazgo provoca ilusiones en los científicos, quienes ya están estudiando con detenimiento las supertierras rocosas.

Científicos dieron con un hallazgo que podría cambiar el futuro de la humanidad: dos supertierras rocosas, una de las cuales podría ser un lugar habitable como el planeta Tierra. Las claves del descubrimiento que ilusiona a la comunidad de especialistas.

El descubrimiento de los exoplanetas -que pueden clasificarse como supertierras- se dio gracias a las observaciones del telescopio TESS de la NASA en búsqueda de exoplanetas. El primer exoplaneta LP 890-9b tiene aproximadamente 1,32 veces el diámetro de la Tierra y hasta 13 veces su masa. Además, orbita su estrella en 2,7 días.

Por otro lado, el otro exoplaneta de este sistema, el LP 890-9c, está un poco más lejos de la estrella y tiene aproximadamente 1,37 veces el diámetro de la Tierra y hasta 25 veces su masa. Es una zona no demasiado cerca y no demasiado lejos en la vecindad orbital de cada estrella en la que el agua líquida podría existir en un planeta, siendo así un lugar con posible vida como la conocemos. Aunque los investigadores advirtieron que el segundo mundo es potencialmente más habitable que el primero, también señalaron que la posición conveniente de un exoplaneta no significa un mundo habitable.

La NASA alertó que un asteroide hipersónico pasará cerca de la Tierra.

Un asteroide de tamaño similar a un avión de pasajeros pasará este martes 6 a velocidades hipersónicas cerca de la Tierra, informó el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. De acuerdo a la Agencia estadounidense, el asteroide 2022 QC7, que mide entre 16 y 36 metros de ancho, se aproxima a nuestro planeta a una velocidad aproximada de 9,1 kilómetros por segundo, o 32.760 kilómetros por hora, es decir, cerca de 27 veces la velocidad del sonido, dice RT.

Pincha en el siguiente link; si deseas ver el vídeo.

China enviará 23 cohetes para desviar un asteroide

Del mismo modo, la NASA confirmó que el objeto celeste pasará a una distancia superior a los 4,6 millones de kilómetros de la Tierra, más de 12 veces la distancia que hay entre nuestro planeta y la Luna, por lo que las posibilidades de que se estrelle en la superficie terrestre son prácticamente nulas. A pesar de la gran velocidad a la que atraviesa el espacio, de dirigirse hacia la Tierra, los expertos estiman que, debido a su pequeño tamaño, el 2022 QC7 podría causar una explosión al ingresar a la atmósfera; sin embargo, no produciría ningún tipo de daños sobre la superficie.

Imagen de portada: Encuentran dos supertierras rocosas, una de las cuales podría ser habitable.

FUENTE RESPONSABLE: El destape. 12 de septiembre 2022.

Espacio exterior/Ciencia/Planeta Tierra

 

Júpiter se acerca a la mínima distancia de la Tierra: será el tercer objeto más brillante en el cielo nocturno.

Astrónomos revelaron la fecha exacta en que sucederá un fenómeno que no se repetirá en muchos años.

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Según información brindada por astrónomos de todo el mundo, la gran oposición a Júpiter, es decir, la ocasión en que la órbita del mayor planeta del sistema solar alcanzará su máxima aproximación a la Tierra, ocurrirá el próximo 26 de septiembre a las 19:10 GMT, momento en que la distancia entre ambos planetas será de 3.95 unidades astronómicas.

Coincidencias astronómicas

De acuerdo a lo informado por varios centros astronómicos alrededor del mundo, el punto de mayor aproximación entre Júpiter y la Tierra, un fenómeno que ocurre cada 12 años, coincide también con la alineación entre ambos planetas y el Sol.

La máxima aproximación a Júpiter ocurre cada 12 años.

La alineación de los tres cuerpos celestes también será coincidente con el momento en que el gigante gaseoso se encuentre próximo a su perihelio, lo que equivale a decir el punto en que su órbita se encuentre más cerca del Sol.

Más elevado en el cielo nocturno

Los astrónomos también explicaron que Júpiter será el tercer objeto más brillante en el firmamento nocturno, después de la Luna y Venus, ya que su diámetro angular sufrirá un aumento del 2 por ciento, su arco de observación alcanzará los 50 segundos y su brillo será de aproximadamente -3 magnitudes.

Júpiter será el tercer objeto más brillante en el cielo nocturno.

Además, los científicos precisaron que Júpiter estará situado, en el cielo terrestre, en la constelación de Piscis, muy cerca del ecuador, y que se verá elevado sobre el horizonte del hemisferio norte de la Tierra, por primera vez en muchos años.

Cada 12 años

La última vez que algo así sucedió, señalan los astrónomos, fue el 18 de marzo de 2011, cuando ocurrió la última gran oposición a Júpiter, y no volverá a suceder sino hasta el 1 de octubre de 2034.

La aproximación no volverá a ocurrir hasta el 1 de octubre de 2034.

Si bien Júpiter demora diez horas en completar una vuelta alrededor de su eje, precisa de casi doce años para completar un ciclo alrededor del Sol, por lo que un día en el gigante gaseoso dura menos de la mitad que un día terrestre.

Imagen de portada: ISTOCK / NASA

FUENTE RESPONSABLE: History Latinoamérica. ACTUALIDAD.RT.COM 26 de agosto 2022.

Júpiter/Tierra/Fenómenos naturales

La prueba de que hace falta un escudo contra meteoritos urgentemente.

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Unos 120 minutos. A la hora de publicar este artículo, ése es el tiempo que quedará para que el asteroide 2022 NF ‘roce’ la Tierra. Un cuerpo celeste del tamaño de un autobús del que no teníamos ninguna noticia hasta el día 4 de julio, cuando apareció de la nada en las pantallas del sistema de detección de objetos espaciales cercanos Pan-STARRS. Una desagradable sorpresa que, aunque no impactará con nuestro planeta, recalca la necesidad de invertir en la defensa planetaria para evitar que el universo nos convierta en una piñata cósmica.

Aunque 2022 NF pasará a 11,41 kilómetros por segundo entre la Tierra y la Luna a sólo un 23% de la distancia que media entre el planeta y nuestro satélite, el Jet Propulsion Laboratory afirma que no representa ningún peligro. Pero el hecho de que una roca de entre siete y doce metros de largo brote repentinamente de la oscuridad del espacio interplanetario es un buen recordatorio, otro más, de que el universo no tiene piedad y que debemos protegernos contra él.

Peligro improbable pero no imposible

Según la NASA, 2022 NF es tan pequeño que no entra dentro de la categoría de asteroides potencialmente peligrosos. Pero el meteorito Chelyabinsk — de unos 19 metros de diámetro — tampoco entraba dentro de esta categoría cuando explotó sin aviso alguno a 29.7 kilómetros sobre la región del mismo nombre en el sur de los Urales, liberando 500 kilotones de energía. La detonación atmosférica causó daños en más de 7.000 edificios e hirió a casi 1.500 personas.

Seguimiento en vivo del 2022 NF con la fascinante herramienta pública de objetos cercanos del JPL (NASA).

Así que, aunque asteroides como el 2022 NF o el Chelyabinsk pueden causar una extinción masiva como sí lo haría una roca de 185 metros como Apophis, este tipo de objetos sí representan un peligro a nivel local. Sí, es cierto que las probabilidades de impacto de un meteorito son remotas, pero una baja probabilidad no equivale a imposibilidad, como lo demostró claramente la explosión de Chelyabinsk.

El Chelyabinsk explotando sobre el sur de los Urales.

Lo que es importante del descubrimiento de 2022 NF es recordar que no conocemos todo lo que nos rodea. Ni de lejos. A Apophis, por ejemplo, lo tenemos bien controlado. Es el cuerpo celeste más peligroso para nuestra existencia jamás detectado y seguimos su trayectoria cada vez con mayor precisión. Recientemente se ha estimado que en 2029 pasará a poco más de 29.000 kilómetros, bastante más cerca de lo que pensábamos. Mucho más cerca que los 90.000 kilómetros de la aproximación de 2022 NF y de hecho más cerca que muchos de nuestros satélites artificiales.

Apophis en su aproximación a la Tierra en abril de 2029 según la herramienta del JPL (NASA)

Por ejemplo, no descubrimos a ‘Oumuamua — un objeto interestelar de 200 metros de largo y origen desconocido — hasta que pasó de largo en su camino fuera del sistema solar. Otra roca espacial que aparentemente salió de la nada a los ojos de nuestros sistema de defensa planetaria.

Seguimos necesitando más defensas

Sigue siendo preocupante que este tipo de descubrimientos siga ocurriendo. Pan-STARRS — el complejo de telescopios y cámaras para la defensa planetaria en Hawaii que vio surgir a 2022NF de la inmensidad del espacio — es un buen sistema pero claramente insuficiente. Y, aunque más sistemas de detección temprana — incluyendo uno del Pentágono — todavía estamos dando palos de ciego. Incluso con un nuevo sistema chino que supuestamente está ahora en la fase de planificación, seguiremos expuestos a sorpresas desagradables y potencialmente letales.

Uno de los telescopios del sistema de detección de objetos cercanos Pan-STARRS en Hawaii. (Universidad de Hawaii)

Hay propuestas de sistemas de detección en la Tierra y en el espacio, con mayor capacidad de detección gracias a un mayor número de observatorios. 

Sistemas como el Proyecto Galileo – que busca evidencia de posibles objetos extraterrestres — también son parte indirecta de la defensa planetaria. Y también se está comenzando a usar inteligencia artificial para analizar el cielo de forma constante. 

Incluso quieren usar el telescopio espacial James Webb como parte de esta red de pesca espacial. 

Pero aún con un sistema de alerta temprana que nos avise con mayor antelación de lo que ha pasado con 2022 NF o ‘Oumuamua, seguiríamos a merced de estos objetos porque no tenemos ningún sistema de intercepción para evitar una catástrofe a nivel local, regional o mundial. 

Pero el hecho es que todavía no tenemos ni idea de lo que puede funcionar para desviar o destruir una de estas amenazas. No hay mucho interés en prepararse para esta posible eventualidad por parte de los gobiernos. La NASA quiere hacer alguna prueba con un impacto de una sonda, a ver qué pasa. 

Y China quiere lanzar 23 cohetes contra uno, también a ver qué pasa. 

Mientras, Musk presume de tener la solución con sus cohetes, aunque como funcione como sus otras promesas, apañados vamos. El ser humano es así. Al final, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.

Imagen de portada: Ilustración de un asteroide camino a la tierra (NASA).

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Jesús Díaz. 7 de julio 2022.

Planeta Tierra/Sociedad/Espacio/Asteroides/Meteoritos/Ausencia de protección.

 

 

 

 

 

La diversidad mineral de la Tierra es un 75 % mayor de lo que se pensaba.

Es posible que haya 4.000 minerales más en el mundo de lo que se pensaba, según un nuevo estudio histórico que los cataloga e identifica no solo por su composición interna, sino por las formas en que se forman.

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Los seres vivos han jugado un papel clave en la formación de casi la mitad de las especies minerales de la Tierra, mientras que el agua es responsable de más del 80 % de la diversidad mineral, cifras que han sido reveladas por primera vez gracias a dos estudios publicados el pasado viernes (01.07.2022) que detalla los orígenes y la diversidad de todos los minerales conocidos en la Tierra.

El estudio de 15 años, dirigido por la Institución Carnegie para la Ciencia, es un trabajo histórico que, según los científicos, ayudará a reconstruir la historia de la vida en la Tierra, guiará la búsqueda de nuevos minerales y depósitos de mineral, predecirá las posibles características de la vida futura y ayudará a la búsqueda de planetas habitables y vida extraterrestre.

«La mitad de todas las especies minerales conocidas en la Tierra se han formado a través de procesos biológicos. Y un tercio de esas, solo han podido formarse gracias a la vida. No conocemos ninguna otra forma en las que se habrían creado», declara a Efe Robert Hazen.

«Es una afirmación realmente asombrosa por la que hace sólo 20 años me habrían tachado de loco», continúa Hazen con una sonrisa.

Se forma de 26 maneras diferentes, la mayor cantidad de cualquier mineral. La pirita es tan estable que se forma tanto a alta como a baja temperatura, tanto con agua como sin ella, y tanto con la ayuda de microbios como en entornos difíciles donde la vida no juega ningún papel.

Se forma de 26 maneras diferentes, la mayor cantidad de cualquier mineral. 

La pirita es tan estable que se forma tanto a alta como a baja temperatura, tanto con agua como sin ella, y tanto con la ayuda de microbios como en entornos difíciles donde la vida no juega ningún papel.

Hazen es un mineralogista y astrobiología del Instituto Carnegie de Washington, coautor de los dos estudios publicados en la revista American Mineralogist junto con Shaunna Morrison, de Earth and Planets Laboratory. En uno de los estudios también han colaborado el científico ruso Sergey Krivovichev y el estadounidense Robert Downs.

«Tipos de minerales» asciende a más de 10.500

Según se lee en el comunicado de prensa del Instituto Carnegie de Washington, si se tiene en cuenta la génesis de los minerales, el número de «tipos de minerales» –un término recién acuñado– asciende a más de 10.500, una cifra que supera en un 75 % las aproximadamente 6.000 especies minerales reconocidas por la Asociación Mineralógica Internacional (AIM) basándose únicamente en la estructura cristalina y la composición química.

Un bello ejemplo procedente de Alberta (Canadá) de la intersección entre la evolución biológica y la evolución mineral; la interacción entre los minerales y la vida. Hace cien millones de años, la amonita depositó su propio caparazón de carbonato duro; un biomineral. En este raro caso, esa concha original de carbonato fue sustituida posteriormente por el mineral ardiente ópalo.

Un bello ejemplo procedente de Alberta (Canadá) de la intersección entre la evolución biológica y la evolución mineral; la interacción entre los minerales y la vida. Hace cien millones de años, la amonita depositó su propio caparazón de carbonato duro; un «biomineral». En este raro caso, esa concha original de carbonato fue sustituida posteriormente por el mineral ardiente ópalo.

El estudio

Hazen y Morrison aprovecharon la pandemia para culminar un trabajo de 15 años que estudió las 6.000 especies minerales conocidas, y aprobadas por la AIM, con el fin de determinar cada uno de los métodos por los que se formaron.

«No tenía ni idea de qué esperar porque no sabíamos cuántos métodos de formación había. Podían ser 10 o podían ser 200. Y tras analizar miles de estudios, hemos descubierto 57 variedades en la formación de minerales», explica Hazen.

El científico pone como ejemplos de estos métodos de formación las descargas eléctricas de rayos, impactos de meteoritos y el enfriamiento del magma volcánico. Las altas temperaturas y presiones también producen metamorfosis.

Turmalina: El mineral más común con el elemento boro. Forma magníficos cristales en pegmatitas de granito ricas en minerales, que albergan cientos de especies minerales exóticas. La turmalina es interesante en el contexto de la aglomeración y la división.

La pirita es el mineral que puede formarse con el mayor número de métodos, exactamente 21, en algunos casos con la ayuda de microbios y en otros con la absoluta ausencia de vida. Los diamantes, en cambio, pueden crearse a partir de nueve caminos diferentes.

Estos casi 60 métodos de formación de minerales se pueden resumir en tres procesos: físicos, químicos y biológicos.

 Agua y la diversidad de minerales del planeta

«Más del 80 % de los minerales presentes en la Tierra tuvieron la mediación de agua, por lo que este elemento es fundamental para explicar la diversidad de minerales del planeta», señala Hazen.

La necesidad de la existencia de agua sería una de las razones por las que la diversidad mineral de la Tierra es mucho mayor que en la Luna, Mercurio e incluso Marte, que tienen menos especies minerales.

Se sabe que la calcita se forma de al menos 17 formas diferentes, lo que la convierte en una de las especies minerales más diversas (junto con la pirita). Este ejemplo de otro mundo parece ser un depósito en una cueva que capta diferentes episodios de cristalización que se correlacionan con los cambios en los niveles de agua en el sur de China, durante la Edad de Hielo.

Se sabe que la calcita se forma de al menos 17 formas diferentes, lo que la convierte en una de las especies minerales más diversas (junto con la pirita). Este ejemplo de otro mundo parece ser un depósito en una cueva que capta diferentes episodios de cristalización que se correlacionan con los cambios en los niveles de agua en el sur de China, durante la Edad de Hielo.

Pero casi tan importante como el papel del agua ha sido el de los procesos biológicos.

«Un tercio de los minerales de la Tierra no se podrían haber formado sin los procesos biológicos», continúa el mineralogista.

Por ejemplo, sin la fotosíntesis de las plantas, el planeta no habría tenido una atmósfera rica en oxígeno, elemento que ha permitido la formación de unos 2.000 minerales, según los autores del estudio.

¿Nueva forma de clasificación de los minerales?

A raíz de su descubrimiento, Hazen y Morrison han propuesto que se modifique la forma de clasificación de los minerales para que, además de considerar su estructura cristalina y composición química, se incorpore su génesis.

Ejemplos de minerales que se formaron después de que la vida creara el oxígeno atmosférico hace unos 2.500 millones de años. Se encuentran entre los cientos de hermosos minerales de cobre azul y verde que se forman cerca de la superficie de la Tierra como depósitos de mineral.

«El sistema de AIM es muy eficiente porque utiliza la mínima información posible para describir las especies minerales. En el sistema evolucionado que proponemos, cada mineral es una cápsula de tiempo, contiene toda su historia que nos dice de dónde vino, cuándo, cómo se formó y cómo encaja en la evolución del planeta», dice.

Hazen añade que incluir el origen y evolución de los minerales, y no solamente su estructura cristalina y composición química, cambia la visión de la diversidad de los minerales en el planeta.

Otra revelación de los estudios es el papel desproporcionado que 41 elementos raros (entre ellos arsénico, cadmio, oro, mercurio, plata, titanio uranio o tungsteno) tienen en la formación de un 42 % de los minerales de la Tierra.

«La presencia de un solo átomo de alguno de estos 41 elementos por cada 10.000 átomos de una roca produce un 42 % de todos los minerales del planeta. Me parece algo increíblemente maravilloso», termina señalando el científico estadounidense. 

FEW (EFE, Instituto Carnegie de Washington, American Mineralogist)

Imagen de portada:El berilo, el mineral más común que contiene el elemento berilio, se presenta en muchos colores hermosos, como la esmeralda. Rob Lavinsky/ARKENSTONE

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. 5 de julio 2022

Planeta Tierra/Minerales/Diversidad/Descubrimientos

 

 

 

 

 

 

 

 

Cometa gigante cerca de la Tierra: este es su diámetro y esta será la fecha de su aproximación.

El telescopio espacial Hubble fue determinante para descubrir esta roca espacial.

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La circulación de cometas cerca de la superficie terrestre son fenómenos que no son tan comunes, no obstante la Nasa los estudia con profundidad para tomar medidas de precaución. Una de las que más estudia la agencia estadounidense es el de un cometa detectado en el 2024 que sorprende por sus formación.

Gracias al telescopio espacial Hubble, la agencia espacial descubrió el objeto espacial que tiene por nombre C/2014 UN 271 que cuenta con un diámetro de alrededor de 130 kilómetros y un peso de 500 millones de toneladas, convirtiéndose en el más grande que se haya descubierto.

“El laboratorio espacial detectó el núcleo de hielo del cometa más grande jamás observado por los seres humanos. El coloso celeste pasará cerca de nuestro planeta al inicio de la próxima década”, aseguró la agencia espacial en un comunicado oficial en su momento.

Se estima que es unas 1.000 veces más masivo que un cometa típico, por lo que podría decirse que es el cometa más grande descubierto en los tiempos modernos. Tiene una órbita extremadamente alargada, viajando hacia adentro desde la distante Nube de Oort durante millones de años.

¿Cuándo pasará por la Tierra?

Según las investigaciones de la agencia espacial estadounidense, el año 2031 sería la fecha más aproximada para presenciar la circulación de este cometa que cuenta con una velocidad de unos de unos 35.400 kilómetros por hora y una formación de polvo, rocas y partículas de hielo.

A medida que más se vaya acercando al planeta, mayor información se puede recopilar de este fenómeno espacial. Hasta ahora, la NASA no ha reportado un riesgo real de impacto contra la Tierra.

Imagen de portada:C/2014 UN271 (Captura) NASA

FUENTE RESPONSABLE: Fayer Wayer. Por Jean Lucas Bello. 4 de julio 2022.

Planeta Tierra/NASA/Espacio/Investigación/Estudios

Hallazgo comprobado: hay alcohol en gel en el espacio exterior.

El isopropanol es el ingrediente clave en los desinfectantes para manos. Resulta ser la primera vez que se detecta en el medio interestelar y la primera que se notifica propanol normal en una región de formación estelar.

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Por primera vez en la historia del espacio exterior, se identificó Isopropanol, una sustancia que se utiliza como desinfectante en la Tierra. Hasta ahora, resulta ser el alcohol más grande detectado en términos moleculares.

El suceso fue descubierto gracias a las observaciones de la región de formación estelar Sagitario B2 (Sgr B2), cerca del centro de nuestra galaxia, donde ya se detectaron muchas moléculas. Y es el objetivo de una extensa investigación de su composición química con el telescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile.

La búsqueda de moléculas en el espacio lleva más de 50 años. Hasta la fecha, los astrónomos identificaron 276 moléculas en el medio interestelar. La base de datos de Colonia para espectroscopia molecular (CDMS) proporciona datos espectroscópicos para detectar las moléculas, aportados por muchos grupos de investigación. Fue fundamental en su detección en muchos casos.

El objetivo del presente trabajo es comprender cómo se forman las moléculas orgánicas en el medio interestelar, en particular, en las regiones donde nacen nuevas estrellas, y lo complejas que pueden ser las moléculas. La motivación es establecer conexiones con la composición química de los cuerpos del sistema solar, como los cometas.

Sgr B2 es una región sobresaliente de formación estelar en nuestra galaxia donde se detectaron muchas moléculas en el pasado. Se encuentra cerca de la famosa fuente Sgr A*, el agujero negro supermasivo en el centro del espacio.

«Nuestro grupo comenzó a investigar la composición química de Sgr B2 hace más de 15 años con el telescopio IRAM de 30 m», dijo en un comunicado el autor principal del estudio, Arnaud Belloche, perteneciente al Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR) en Bonn, Alemania. Y añadió: «Las observaciones fueron exitosas y condujeron en particular a la primera detección interestelar de varias moléculas orgánicas«.

Con la llegada del ALMA hace diez años, fue posible ir más allá de lo que se podía lograr con Sgr B2. Todo fue gracias al telescopio de plato único y un estudio a largo plazo de la composición química de Sgr B2 que aprovechó la alta resolución angular y sensibilidad que brinda ALMA.

Hasta ahora, contando desde 2014, las observaciones de ALMA llevaron a la identificación de tres nuevas moléculas orgánicas (cianuro de isopropilo, N-metil formamida, urea). El último resultado del proyecto es la actual detección de propanol (C3H7OH).

ALMA.ABC Color

El propanol es un alcohol y se convirtió en la más grande de aquella clase de moléculas que se detectó en el espacio interestelar. Existe en dos formas («isómeros»), según el átomo de carbono al que esté unido el grupo funcional hidroxilo (OH): 1) propanol normal, con el OH unido a un átomo de carbono terminal de la cadena; y 2) isopropanol, con OH unido al átomo de carbono central de la cadena.

El isopropanol también es bien conocido como el ingrediente clave en los desinfectantes para manos en la Tierra. Ambos isómeros de propanol en Sgr B2 fueron identificados en el conjunto de datos de ALMA. Es la primera vez que se detecta isopropanol en el medio interestelar y la primera vez que se detecta propanol normal en una región de formación estelar.

La primera detección interestelar de propanol normal se obtuvo poco antes de la detección de ALMA y estuvo en manos de un equipo de investigación español con radiotelescopios de plato único en una nube molecular no muy lejos de Sgr B2. Sin embargo, la detección de isopropanol hacia Sgr B2 solo fue posible con ALMA.

Imagen de portada: Espacio exterior. Flickr

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito. Argentina. 28 de junio 2022.

Espacio/Alcohol/Planeta Tierra