El adiós…

He tenido que alejarme de ella,
la respuesta que me dio sonó a soberbia,
algo que me dejó más que triste
fue sentirme defraudado sin entenderla.

Me dijo que no dejará de enviarle
los mensajes de cada día deseándole
buenos augurios para ese día junto
algún vídeo o frase para darle ánimo.

Ni con ella, ni con ninguna otra persona
siempre mi vida fue servir a los otros,
sin pedir nada a cambio ni las gracias.

No porque sea un santo con áurea incluida,
será quizás la forma en que fui criado
en donde me enseñaron a que la vida es un dar y recibir.

Así le respondí hoy, pareció no comprender
pero termine de leer la última hoja de un libro,
vivir sin rencores que destruyen es mi estilo.

Lo mío es solo contestar con el silencio

Mi abuela…la que no conocí.

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Mi padre era de hablar poco conmigo
además de que fui el último de cuatro,
imagino que ya eran demasiadas bocas
para alimentar con su único sueldo en la casa,
lo que lo obligaba a tener dos o tres más
trabajos y a la vez por ello estaba ausente,
prefería conversar con mis hermanas
siempre supe que tenía una empatía,
una cortesía distinta a todas, con las mujeres.

Ya adolescente, cuando la enfermedad le llegó
en mi el enojo fue enorme debo decir que mi padre no se construía
con cuarenta como yo por más aggiornado que me pusiera,
era un hombre ejemplar siempre pensando en los suyos
pero arriba de la pirámide, mi madre, luego mis hermanas,

Fue en esa ocasión que me atreví a preguntarle
porque razón su trato era distinto con las mujeres,
me dirigió su mirada transparente y solo dijo
-por mi madre, que tanto sufrió al lado de mi padre-

Sabía y veía además que su relación con mi abuelo
no era siempre de las mejores porque el pasado,
deja marcas mas cuando sos un niño o adolescente
viendo como me dijo -maltrataban a su madre-

Y siguió…y no paro de hablar, era como si descargara
todo el dolor guardado por años para aliviar su pena,
-Tu abuela, mi madre Monona era una santa y mi padre
le gustaba beber más de la cuenta y le dio una mala vida-

Tal es así continuó -que nos tuvimos que ir de la casa
como a escondidas hacia la casa de la tía Valentina-
Ahh…le respondí, me imagino que allí estuvieron mejor,
me volvió a mirar ya con sus pupilas embebidas en lágrimas-

-No te creas, mi madre tuvo que pagarles a las hermanas
por nuestra manutención y educación, así que era
una versión distinta a la de ese cuento que conoces -Cenicienta-

A los años volvieron porque el abuelo “Pancho”
les prometió cambiar, además mi padre y su hermano
ya eran jóvenes con manos para trabajar y al “viejo Pancho”,
se que eso no le había agradado jamás en su vida.

Así conocí la historia de mi abuela “Monona” que casi no
conocí solo cuando la vi de niño en un rincón del comedor
hablando consigo misma afectada por una demencia senil

Decídete o prefiero alejarme.

Dime cual es la razón
por la que no te decides,
a tener algo conmigo
conociéndonos hace tanto tiempo.

Ambos solos, con hijos y nietos
y eso que no nos convierte
en personas desechables,
nos que vida por delante
para tomarnos de la mano
juntos iremos hasta la última estación.

Nos encontramos hace más de un mes
nos dimos un abrazo que creo nos estremeció,
distintos sí pero los mismos de hace tiempo
que dejamos de vernos hace casi veinte años.

Cuando te dije que siempre te quise,
te sorprendiste me dijiste de sentirte
extraña por haber sido nuestros matrimonios
aquellos que se frecuentaban cada tanto.

Continuas tu dando vueltas sin tomar una decisión
pero bien te explique ya que no mendigo amor,
respondiste que tu puerta aún está entreabierta,
que te diera tiempo…y me pregunto ¿por qué?

Pero te lo dije hace una semana ya no puedo
seguir esperando que tomes una decisión,
más aún te dije claramente que si no te sientes
por mi, atraída lo digas y sabré comprender.

Es preferible eso y no tener este sabor amargo
en lo más profundo de este corazón mío
.

Inesperado…

¿Recuerdas? Siempre fuiste mi sueño imposible,
desde que éramos niños cuando nuestras madres
cada día se visitaban por ser muy buenas amigas,
nosotros agarrados detrás de ellas con caras de niños
que se preguntaban mientras nos escondíamos,
de que se trataba lo que se hablaban porque luego
si tu y yo les preguntábamos solo nos respondían
“si fueras mas grande te lo explicaría, pero ahora
no entenderías eres demasiado pequeño para decírtelo”.

Ellas no se daban cuenta que nosotros sabíamos más
de lo que suponían ya que pregunta sin respuesta,
nos daba la chance de visitar a mi abuelo “Nonino”
que siempre nos daba la respuesta correcta ¿recuerdas?

Mi abuelo “Nonino” sabía que me gustabas, me lo pregunto
varias veces y al decirle que si, siempre contestaba lo mismo,
ahh…Arturo solo tienes siete años ya tendrás tiempo.

Pero el tiempo pasó nos convertimos en rebeldes adolescentes
y mi decepción fue mayúscula cuando te ví con Julián,
tu compañero de secundaria en un baile de egresados.

Recuerdo que esa noche no pude conciliar el sueño
la rabia en mi interior ardía como una llama del infierno
también se que derrame un par de lágrimas…´pero bueno.


Se que luego dejaste a Julián eras muy codiciada
pero no me enteré luego que tuvieras otra relación,
no te dieron tiempo ya que tus padres te enviaron
a París para que cursaras el Doctorado en la Sorbona,
¿como hija única siempre has sido consentida….¿no?

Y ahora has vuelto de Europa, estas aquí frente a mi
no puedo creerlo la adolescente ahora mujer bonita,
tal como Richard Gere transformó a Julia Roberts
en aquella película que hizo furor ¿hace mucho tiempo ,no?

¡No…espera no te enojes! Ya se que no es tu historia
solo…quise decirlo por lo elegante que te ves y….
además que te he extrañado un montón a pesar
de que nuestras videollamadas han sido semanales.

¿Qué dices? Porqué nunca te dije que me gustabas?
No se… siempre desde niños estuvimos juntos
y creía que a tí yo no te interesaba salvo como amigo,
aquel que escuchaba tus berrinches y te contenía.

¿Qué estabas esperando que llegara este momento,
el de volver? ¿Y por qué tanta ansiedad en ello?
¿Qué a ti siempre te he gustado y te enamoraste
a la distancia, al notarme preocupado de todo
lo que podrías estar viviendo estando sola en París
si bien vivías con otras amigas de la Universidad?


Sé acerca fin de año y es el mejor regalo de Navidad
que podrías traerme después de tanto tiempo -¡tu amor!-
Ven vamos a ver a las “viejas brujas” de nuestras madres
decirles de lo nuestro, algo tan predecible como infartante.

¡Vamos…vamos ya!

Loca ella, loco yo…

Era como aquella canción que nos decía
loca ella, loco yo buscando ambos con simpleza,
aquello que nos habían contado de Woodstock ¨69
un lugar pero en soledad donde el amor y la paz
pudiéramos disfrutarlos en soledad como siempre,
cuando entrabamos en ese trance de amarnos
adorablemente de a ratos, con furia en otros.

Había amanecido soleado en la verde pradera
era un lugar tan perfecto que ni imaginamos,
habíamos llegado al atardecer del día anterior
luego de recorrer con nuestro equipo de trekking
quizás unos diez kilómetros aproximadamente.

Pero la cabaña prestada por un amigo era un sueño
tal como la casa de los enanos de aquel cuento,
por lo cálida y ese penetrante olor a incienso.

Creímos estar en el paraíso, nos miramos
y sin saber porque luego de salir y ver el paisaje,
comenzamos a reírnos como si estuviéramos
viéndonos por vez primera, ahí la subí a mi espalda
aterrizando en esa enorme y mullida cama,
un festival de colores estalló entre nosotros
sin necesidad que Joe Cocker cantara
su mítica versión de “With a Little Help from My Friends…” 

“Una historia de amor”

Me detuve, no podía evitarlo
quedamos enfrentados cara a cara,
quería evitar que me contara una
de las tantas historias que tenía
guardadas en su mente como reliquias
de un pasado para mi, tan lejano.

Fue así pero esta vez una historia
no de aquellas orilleras como las de Borges,
era una de amor entre diferentes culturas
por etnias y religiones de un tiempo
en que mezclarse era una profanación.

El rubio de ojos grises de ascendencia italiana,
ella cabello renegrido con mirada penetrante
con dos ojos almendrados que derretía
hasta las piedras de ascendencia libanesa.

Católico no practicante él, musulmana ella
un amor imposible en donde cada una
de las hermanas de ella fueron entregadas
muy jóvenes a paisanos mayores a cambio
como se decía en aquel tiempo de solvencia.


Pero ella rebelde y enamorada del muchacho
de mirada buena y trato más que amable,
se fue con él contra todas los códigos establecidos,
a ella le negaron la entrada a la casa materna
por tres largos años ya había parido un hijo,
la historia de ese gran amor fue editada
en la famosa y circulante “Caras y Caretas”,
y lo más notable del fin de esa historia
es que el se convirtió en el yerno más querido
por esa madre que cerró la puerta de su casa
a su propia hija pero que fue oportuna al dejarla
sutilmente sin que nadie supiera, entreabierta.

¡Basta de violencia!

Hoy, como cada día en este maldito infierno
en cualquier e infinitamente lejano lugar del mundo,
ella acurrucada nuevamente sufre, llora y ruega
para que detengan esa mano rabiosa y cobarde,
que le cae una y otra vez por el solo morbo
que al cobarde satisface sin distinción de estrato,
pero a todas ellas que son víctimas nadie escucha
cuando desaparecen son tema de primera plana,
o utilizadas para aquellos que parlotean políticas
que nunca terminan de convertirse en leyes ejemplares
tan similares al “ojo por ojo” o “diente por diente”.

Y nosotros los hombres somos los culpables
aunque no sea nuestra mano la que golpee o asesine,
no nos movilizamos para defender el útero
del que algún día estuvimos unidos por aquel cordón
que nos trajo a la vida de esa mujer llama madre,
solo por ello deberíamos no hacernos los distraídos
!Y LEVANTARNOS Y PONERNOS A SU LADO
SIENDO LA AVANZADA CONTRA LA VIOLENCIA,
EXIGIENDO A LOS GOBIERNOS MANO DURA!

Ayúdanos, por favor…

Te he dicho ya que me tienes agotado
harto de no encontrar en ti un solo gesto,
que me haga pensar si vale la pena esto,
seguir enrollados en un camino que vemos
tan diferentes al igual como nosotros lo somos.

Es a veces, tan difícil que aunar los esfuerzos
de ambos en solo uno para que la relación perdure,
si ya lo se cada uno tienes sus cosas pero es eso que
ni siquiera compartimos por si el otro desea opinar,

Convivimos; somos tan independientes que ni sabemos
lo que el otro hace y hasta veces no recordamos el sabor
de nuestros gustos de helado cuando cada tanto con cada pote
al acostarnos y en silencio nos enganchamos con una película,
que solo nos deja el sabor agridulce del silencio que hiere de muerte
todo aquello que nos unió pensando que arribamos al mismo puerto,
en donde nuestras naves tiraron por la borda las anclas deseando
ahogados en frustraciones por fracasos que esto era lo más maravilloso
al recibir adorablemente a quien sabias llegaría, para contenerte e iniciar
nuevamente ese riesgoso y complicado camino de convivir por amor.

No llores, me siento amándote y fracasado al mismo tiempo,
como antes, como siempre y ya extrañándote si te pierdo,
por favor te pido estoy muy cansado dame como me cuentas
la misteriosa pócima de ese cuento, que nos devuelva a nuestra vida.

Milonga y vida para dos…

El salón Canning es uno de los más renombrados
de todos los salones de tango de Buenos Aires,
las milongas cada atardecer taconean sobre el piso
siempre eso la dama si es un experta bailarina
solo saldrá al centro del salón con quién sabe
bailar aun mejor que ella y con maestría guiarla,
en ese baile que arrebata derrochando pasión
al mover los tacones de los expertos danzantes.

Allí se conocieron el, delgado con una altura media
emperifollado para la milonga con ese don de dandy,
que en otras épocas debería volver locas a las mujeres,
pero sus noventa y tres pirulos los llevaba como de 70.

Ella en cambio no tenia mas de treinta, pelirroja
con aires de princesa rusa convertida en Margot,
todos les hacían ronda cuando salían a la pista
ver el arte supremo que llevaban ambos en la sangre,
el señalándole con sus dedos en la espalda cada paso
y ella bailando con traspié, cambiando de pierna
en firulete que por su velocidad parecía una paloma
levitando sobre la pista dejando una estela de caras
asombradas ante tal magnífico y porteño espectáculo.

Ambos eran de esa raza de ganadores, no importaba
ni les interesaba la edad eran una amalgama
de piezas que encastraban a la perfección en una vida
que en común habían iniciado para disfrutar cada día.

No les interesaba a ambos…el hasta cuando…

Imagen: Gentileza Pinterest

¿Dime…porque lo has hecho?

Creíste tontamente que no lo había percibido
quizás preocupado como cada día en ti y el niño,
esforzándome para lograr ese anhelado ascenso
para poder darles una mejor y amable vida.

No supiste no dejar pequeñas pistas, mínimas
sobre su tocador del dormitorio donde me prometÍas
cada tanto y solo cuanto tu lo deseabas amor de por vida.

Cuando te ibas de la casa llevando a Pablito
donde la vecina para que te lo cuidara, yo sin saberlo
para volver antes de que regresara de mi oficina
o cuando pretendía hablar contigo por teléfono,
y debía ser solo por tu móvil porque habías dado
de baja la línea fija diciendo que era un inútil gasto.

Cuando anoche vi el collar de fino oro con una joya
en forma de pez dorado que brillaba como arqueándose,
al preguntarte – ¿ Y esto,Elena…es tuyo ?
demoraste en contestarme…tragaste saliva, vi enrojecer
tu cara…ello era toda una introducción a tu respuesta,
artera traición que no dudaste en hacerme en vil forma.

Me has destrozado el corazón…pero el tiempo todo supera,
solo pienso ahora en nuestro hijo porque bien supondrás
que lucharé para tener su custodia aunque te dejaré verlo.


El tiempo te dirá si eres sincera contigo misma si lo que has hecho
algunos de los dos lo tenia merecido, ahí quizás obtengas
esa respuesta que seguramente buscabas hace ya tiempo.