Sera anécdota

Juntos crecimos, aprendimos
y el hoy nos encuentra unidos,
con tu latido y el mío
en este abrazo partido,
como si no quisiéramos
perdernos en este impensado caos.

No será posible perdernos,
hemos sobrevivido a tantas otras
circunstancias inesperadas que esto,
será solo una anécdota entre tantas
a recordar en los años por venir.

Lo adorable es poder deslizarnos
en nuestra piel, como siempre deseando
cada parte de nuestros cuerpos,
desde aquella vez mirando ese cielo
incrustado de estrellas y solo nuestro.

Todo lo intenso de nuestro amor
será inmensamente mayor,
cuando termine este aislamiento
y encontrara a aquellos jóvenes
en la piel de nuestros cuerpos,
más vehementes y amantes que antes.

Placidez

Es noche cerrada ya,
ningún ruido ni siquiera
el de mi propio respirar
pausado, llenándome con aire
los pulmones como aquel
que lo hace para sumergirse
en las olas rebeldes de los mares,
o como para tomar impulso
para arrojarme de un avión
junto a otros en acrobacia aérea
tomados de las manos.

Sueños que visualizados permiten
superar este ostracismo auto impuesto,
que me lleva a reflexionar lo ya vivido.

Como cual torbellino, recuerdos que vuelven
a mí, como capítulos del libro de mi vida.
Emociones, alegrías, tristezas, sorpresas,
un enjambre de sensaciones contrapuestas.

Y la felicidad de estar, para sacar de ellos
lo mejor y más auténtico de mi alma.
El amor adorable recibido
al igual que el brindado con pasión,
cualesquiera fuera el destinatario
que me da la placidez y sensación,
de estar junto a todos con quienes
he compartido cada etapa de mi vida,
sumergiéndonos juntos en ese mar
o tomándonos de las manos
en esa acrobacia de amor eterno.

Por nosotros…

Has visto, siempre aun en lo imprevisto
debemos ver el vaso medio lleno,
fíjate cuanto hace que mi mirada
no recorría tu cuerpo y verte descalza
caminando por nuestra casa.

Como nos deseamos ahora
jugando a lo que más nos gusta,
quien será de nosotros el primero 
en morder la manzana, de lo
que ya no es pecado.

Y a tus cuantos “te amo” 
que me has regalado,
respondí de igual manera, 
extasiados ambos como ayer 
cuando apostamos a convivir juntos.

Es como un reencuentro cuando jamás
nos hemos separado, pero aquello
ni siquiera era parecido a esto,
en donde hemos vuelto a mirarnos
como aquella vez primera, en que
caí bajo el embrujo de tus ojos negros.

Ven, acércate más. Sigamos bailando
hasta que las velas se apaguen
y las copas de vino, queden vacías.

Y luego, la manzana hará el resto…

Es nuestro momento

Ven, ahora es nuestro tiempo
para recordar aquel momento
en que nos conocimos,
casi en secreto para todos
aquellos que nos conocían.

Ni siquiera percibían ellos
en aquellas reuniones,
nuestras miradas fugaces,
sutiles, con una sonrisa
cómplice en nuestros labios.

Ven, tendremos mucho que hacer
por nosotros mismos y por los otros,
invisibles a nuestros ojos
pero con la conciencia de cuidarlos,
hagamos todo aquello que dejamos
tu y yo de hacer, por nuestros trabajos.

Juguemos volviendo al momento,
en que nos seducíamos
volvamos a mirarnos y reírnos
como antes, que será bueno
para reforzar este ya, nuestro fuerte vínculo.

Añoro

No es nostalgia, es añoranza
de aquellos días de la infancia.
De una pelota de goma rebotando
y una decena de niños jugando
en la calle desierta, donde un carro
era cosa novedosa y chapa de lujo.

Donde las paredes del frente
de las casas del vecindario,
eran nuestro Messi de aquel tiempo
haciéndonos un pase milimétrico,
para gritar ese gol estremecedor
que nos hacía abrazar con el Polaco,
el “ruso” Sue o el “gallego” Paco.

¿Pandemia? ¡Qué va!
Si el cartón de vacunas obligatorias
lo tenías con todos los sellos,
y el tiempo ayudaba, en cualquiera
estación del año se tratara,
teníamos esa voracidad de salir,
de jugar, ser felices con tan poco.

Pasaron décadas de aquel tiempo,
en toda disciplina hemos avanzado.
Pero ese avance, al que no me opongo
nos quitó aquellas cosas de otra época
dirán algunos, que eran tan auténticas.

Por el otro…

Bien sabes que tú y yo,
que de la ciudad nos hemos alejado
a la cabaña frente al lago
alejada de vecinos y curiosos,
no para disfrutar aquellas vacaciones
en donde la compañía y el amor,
nos unía mirando cada atardecer.

En realidad, hemos decidido escapar
de la incertidumbre que se propaga
en cada avenida y calle de la ciudad.

Personas, cuan egoístas son 
que solo piensan en sí mismas,
y nada cumplen ante la pandemia
que llego a las costas del Plata.

Ni que hablar de aquellos
a quienes cada tanto, 
me gustaba acompañar
por las noches, llamados
“aquellos en situación de calle”.

Me siento con culpa, sabes.
Temo, por que lo pasara con ellos.
Si antes, eran los invisibles para muchos,
imagínate hoy, donde cada cual 
solo se monta en su propio ego.

Mira, ya se. Pero no me detengas,
sé que me encuentro entre 
quienes en riesgo se encuentran.
Pero ellos necesitan más que yo,
solo a alguien que los acompañe
escuchando sus angustias y miedos.

Te lo dije…

Recuerdas cuando te gritaba ¡Vive!
Cuando decías tener un problema,
a sabiendas que todo se soluciona.

Cuando te decía haz lo que desees
no lo que te sientas obligada hacer,
ya que esa pequeña porción de egoísmo
que cada uno y cada cual, debe tener
es para preservarse a sí mismo,
y desandar la finitud de la vida
con alegría y curiosidad continua,
sin dejar de pensar en el otro.

Cuando te alentaba a alcanzar
aquellos sueños que tenías,
desde aquella infancia compartida.

Ahora continúo diciéndote lo mismo,
todo pasa y esto también pasara.
Previene, deshecha rápido el pánico
que tanto mal hace, como el aislamiento.

Luego volveremos a salir a caminar,
por el parque tomados de la mano
como lo hemos hecho siempre,
mirando los pájaros revoloteando
sobre las copas de esos árboles
que tanto nos han acompañado siempre.