Como un puzzle…

Como sacarte de este rincón
en donde cada uno guarda
para sí, los mejores momentos
remembranzas de aquel pasado,
en que para ambos sin dudarlo
el sentido de la vida era tenernos.

No será posible reemplazarte, dejare
que la soledad a los recuerdos se aferre,
sé que no lograre olvidarte ya inalcanzable,
único y cierto amor de una vida turbulenta.

Siendo tú recuerdo demasiado fuerte,
difícil será que pueda reemplazarte,
sería como encontrar esa última pieza
para construir nuevamente mi alma rota,
a sabiendas que en la inmensa obscuridad
de tu recuerdo, jamás intentare hallarla.

Reconstruirse

Como poder convertir tu torrente
de angustia y desasosiego errante,
en la realidad que invito que me creas,
ahuyentando a todo aquel demonio
de un pasado aberrante que azoto
tu inocente niñez y adolescencia.

Debes mujer, valorarte hoy más que ayer
eres otra, ya deja de una vez reflejarte
en aquel espejo del recuerdo en que ves
a aquella que odias y devuelve inexistente.

Como lograr mujer, que tus lágrimas
en que cada noche mojan tu almohada,
se transformen en agua de una alberca
mágica que pueda lavar tu cuerpo y alma,
diciéndote una vez más, que no tienes culpa
dándote las respuestas a esas preguntas
que aun hasta hoy, no tienes resueltas.

Me quedare a tu lado, con tu silencio
a cuestas, que siento como un martirio.

Pero seguramente en algún momento, me iré.
Y ello será cuando vea con total certidumbre
cuando renazcas de tanto padecer, y dejes
que tu historia sea para ti, solo un anécdota.

Así te abrirás al mundo, y ya no te detendrás
en esa deseada búsqueda de ser bien amada.
Seré yo o cualquier otro, qué más da.
Pero te descubrirás a ti misma, siendo otra
una que renació de la más obscura historia.

Me equivoqué

Debía ayudarte a crecer y no someterte a
mis deseos no siempre justos ni armoniosos,
crecidos en la omnipotencia de esa soberbia
que en un momento de la vida nos atrapa,
así que debía llevarte conmigo, donde fuera
aun sin darme cuenta, de tu clamor doliente.

Ahora jamás podremos ir tomados de la mano,
demasiados traspiés e impurezas contamino
definitivamente eso que se inició como un sueño,
y finalizo como una pesadilla, aun despiertos.

No por ello, olvidemos los ciertos y pocos momentos
aunque dudes, que sí créeme los hemos tenido, 
en aquel mundo que fue nuestro y sin tiempos, 
tratemos de recordar de aquello solo lo bueno, 
que basto para que hoy, vivamos sin resentimiento. 

Haría lo mismo que hace tantos años, 
pero como dicen, ya con estos años vividos
todo desde el inicio sería tan distinto,
pero la vida es como una película cuando 
ya la has visto, no crees que su remake
aunque sea gratis, brinde otro final.

Déjalo, fue otro pensamiento en voz alta.

Vidas truncas…

No era posible no dejarte ya,
si a tu amor, el hastió había alejado.
Hacía tiempo, en que fue anunciado,
con ese estar y no estar al mismo
tiempo, como haciendo evidente
un rechazo que expoliaba el ambiente
haciéndonos invisibles, aun presentes.

A veces solo a veces, te extraño
por todo aquello que vivimos juntos,
pero sé que a través del tiempo
todo será aún más difuso y obscuro,
al pretender recordar felices y únicos
momentos, que deshilvanamos juntos,
como volviendo desde el ovillo del inicio
en que pretendimos lanzarnos al vacío,
sin contención alguna, para hacer solo
de lo muestro algo distinto y prohibido
al mismo tiempo, tal como era tu ilusión.

No supe comprender desde el comienzo
que frente a mí, había una joven con sueños
e hice todo lo posible casi desde el principio 
para que ellos se esfumaran, sin darte tiempo 
a que supieras en esa, tu juventud que debíamos 
no ser solo amantes, debía enseñarte un mundo 
desconocido, lo que no supe o no tuve la voluntad 
de tolerar tus tiempos, que demandaban hacerlo.

Lo siento, perdona, gracias…

Alicia

Siento esa extraña opresión 
feroz y repentina en mi pecho,
que es la misma que emerge
como una mano que atenaza,
cada vez que pienso en creer tenerte
a pesar de haberte perdido, hace tiempo.

Comienzo sin importar la lluvia
como cada sábado por la mañana,
a recorrer por donde caminábamos
cerca del terraplén del ferrocarril.

Es como si tratara de encontrar
por allí, la estela de nuestra almas
en cada lugar donde te detenías,
y en puntillas me alcanzabas
para darme ese beso que iluminaba.
cualquier oscuridad que acecharme
podía .

Comencé a perderte, 
cuando sin darme cuenta no valore
lo que traías contigo, tu forma de ser,
tu risa y tus silencios, tu rebeldía,
tu inocencia, tus ocurrencias.

Tu rebeldía al enfrentar a quien
quisiera oponerse a lo nuestro,
como pude ser tan ciego de no ver
el amanecer de tu mirada, o sentir
el roce de tu piel deseando la caricia
por la cual te sintieras querida,
brindándote de mí, absurda lejanía.

Pudiste ser el arco iris de mi vida
entrañable amor de adolescencia,
llenándome con tus colores de alegría,
por ello seguiré buscándote
aquí, ahora y de no encontrarte
en todas aquellas vidas por venir.

“Dudas” Parte III

Claudia, ¿Puedo preguntarte algo?
Sí…dime, le contesto segura de sí.
¿Me seguís amando? …le dijo.
Ella comenzó a sonreír
e incómoda le pidió disculpas.

Lo miro y luego le contesto
-Sabes, era lo que iba a preguntarte-
¿Cómo? -Bien sabes que sí- contesto Juan.
-Pues no lo demuestras, me asfixias-
Quedo pasmado. ¿Cómo dices? respondió.

Claudia le contesto pausadamente,
haciéndole prometer que escucharía.
-Sabes Juan, quien dice amar
acompaña, contiene, comparte,
se saca la prenda de su egoísmo
y sabe llegarle al otro al percibir
esa pequeñez que le sucede.

Y tú, estos últimos días
no hiciste otra cosa
que acosarme en preguntar
que hacía o dejaba de hacer,
me hiciste sentir culpable
por nada que hubiera hecho,
y no fue la actitud que esperaba
de alguien que dice amarme.

Como si hubiera recibido
la peor bofetada en mucho tiempo,
Juan estiro por debajo de la mesa
sus largas piernas, rozando las de Claudia.

Sabes amor, tienes razón –dijo Juan-
solo pude ver mi ombligo.
He sido el mayor de los egoístas,
no hice más que trasladarte
mis inseguridades a tu persona,
en lugar de comprenderte.

Levantaron al mismo tiempo
sus cuerpos de las sillas,
y se fundieron en un beso
prolongado y más que deseado,
para sellar un pacto a futuro.

“Dudas” Parte II

Por más que pensaba,
ese amor tan esperado
para él no presentaba fisuras,
su relación no era nada rutinaria.

Sabía que no podría
vivir sin ella,
la desesperación de perderla
y no verla más,
comenzó a afectar su razón
lo que nunca había sucedido,
pasaba del amor al odio
como quien por ciclotimia
cambia sus estados de ánimo
en su más profundo e íntimo mundo.

Tuvo la lucidez
de darse cuenta,
evitando llegar a una estupidez.

Se abrazó a su paciencia
y la invito a la cafetería,
a la que solían ir cada domingo.
pensó antes, que le diría que no,
se sorprendió cuando recibió un sí.

Su corazón volvió a palpitar
ya en el lugar, como fuera de eje
sintió temor al realizar la pregunta
que tanto había girado en su cabeza.

Miro sus ojos celestes como el cielo
o como el mar, donde se conocieron.