Calma…

No corras ya mujer,
no es necesario.

Mis brazos te retienen,
junto a un grito que deseo
escuche hasta el Universo
de almas que descreen
del amor como antídoto
del veneno de la soledad.

Me amas tal como soy
como yo a ti dulce e imperfecta,
tus sienes se estremecen
cuando nuestros labios
se hunden en lo mas profundo
de los sentidos y emociones.

Ya nos tenemos, en cuerpo
nos hemos convertido,
y así será hasta que permitas
que ambos sigamos siendo
nuestros propios dueños,
sin importarnos que aun
el propio mundo se desplome.

Nos seguiremos teniendo
como hoy, en el infinito
del continuo del tiempo.

Metamorfosis

Fui a tu casa porque
me habías invitado,
al llegar pase
por todas las miradas
de tus amigos,
que me observaban
como el raro y real
joven hippie que era
en aquella década
de la revolución de los 60,
cuna que revoluciono
la cultura no solo musical
sino también a una juventud
ansiosa de libertad,
de romper con mandatos sociales
aquellos opresivos
que nos ataban a lo “viejo”.

Era el distinto
en aquella “tu reunión”,
en que me reí
en la cara de cada uno
de tus amigos almidonados,
con cabello corto
como soldados de torta,
olvidando yo, que era igual
que ellos no hacia tanto tiempo.

Eran años de Joan Báez,
Bob Dylan, José Cocker,
The Beatles y el cercano
festival de Wooddtock
con su locura y descontrol.

Había pasado un año
de nuestro último encuentro,
tú eras la misma, frágil y preciosa.

Yo en cambio,
había abandonado
la universidad,
y de lo acartonado
salí haciéndome artesano,
fabricando aquellas
sandalias trenzadas,
que vendía en viajes a dedo,
por lo largo y ancho
de nuestro país.

Había sido para ambos
el amor primero,
pero como todo, ya
no era yo el mismo
como bien había sido
tiempo antes, igual a tus amigos.

Nos miramos, recordamos,
bailamos un par de melodías,
olí tu piel, tuve que esforzarme
para alejarme y decirte adiós,
no era aquel que habías conocido.

Hoy, luego de tantos años
te sorprenderías al leer esto,
será porque jamás te olvide
y tu recuerdo me seguirá
por siempre, como entonces.

¿Que nos importa?

Piel sedienta que clama
por caricias que nos brinden
calor en este frío de invierno,
el que esta noche penetra
y cala hasta nuestros huesos.

Ella me entrega su cuerpo breve
entre mis piernas que la abrazan,
nos dejamos llevar por el roce de la piel
que nos enciende el deseo de jugar
bajo las mantas, hasta que ambos
nos penetramos, mojando nuestras bocas
a la par de nuestros jadeos de pasión,
deseando que no finalicen nunca.

No nos interesa ni el fin del mundo
que proclaman alienígenas humanos,
que como enfermos profetizan
lo que otros hace siglos hicieron,
ni el miserable virus que en vilo
al mundo todo, inflama de temor.

Que mejor que tenerse y adorarse,
y si aquello fuera cierto, abrazarse
hasta el momento en que todo termine,
convirtiendo con este grito de amor
el bronce fundido de nuestras vidas.

Infiel

Eres libélula infiel,
luego de ser esa ninfa
que nadabas con  el mal,
frente a todo nuevo amor.

Hombres que te amaban
fueron solo alimento
para tu voracidad no carnal,
solo para darte gustos
sofisticados con sabor
a la nada misma
de tu vacia apariencia,
una aparente bella mariposa
que jamas pudiste ser.

Eres como la libélula,
solo una depredadora
de las almas ajenas,
a las que no te importa
usar y mancillar sin piedad.

Cuando te encuentres
con la muerte, dile
lo que has hecho.

Quizás te transformes
en su socia…

Gracias

Me haces sentir
conmovido
al no tenerte,
pensando ya
que eres de otro
y te he perdido,
en un mundo que gira
cual carrusel sin risas,
al no saber a tiempo
haberte valorado.

Haz que sea
cruel extrañarte,
desde aquel
primer deseo
inolvidable,
porque ese dolor
sin igual
día a día,
me hará sentir
que sigo vivo.

Fue la vida
la que nos unió
tan extraños,
tan distintos,
la que por lo mismo
nos separó sin reparo.

Supiste ponerme
un inesperado límite,
y me hiciste pequeño
en el dolor de perderte.

En la soledad
de mi cuarto,
es inútil
volver al pasado,
solo es tu recuerdo
lo que solo me quedo
de ti, amor primero.

Y eso tan pequeño
que me contenta,
es porque permite
que contigo sueñe.

Cree en ti…

Como convertir
tu desasosiego
de ansiedad
y desconfianza,
al saber haberte
dado en cuerpo y alma,
sin que alguien,
te reconociera
como tal
te mostraste espontánea,
sin dejar de buscar
jamás un sosias,
un igual a quien eres
solo alguien que te amara,
y su ser devuelto en tu reflejo.

Como hacer
para detenerte mujer,
y ayudar a detenerte
en ese tonto desenfreno
al creer en tu tormento
de no ser amada,
como bien lo deseas
sin mentiras, sin engaños
sin darte cuenta
de lo que vales,
en cuerpo y alma,
como ninguna otra.

Como hacer
que las lágrimas
esas que mojan
tu almohada
cada noche,
se conviertan
en la entereza
que te de la luz
y el saber
que tesoro guardas
en tu alma, inacabable.

No se si estaré

No sé si
estaré mañana,
pero no renegare
en forma alguna,
de toda aquellas alegrías
que me acompañaron
día tras día.

Tampoco de las tristezas
que me fortalecieron
desde la adversidad,
a enseñarme que nada
es para siempre,
ayudándome a ponerme
de pie y andar nuevamente.

Seré igual de feliz
al llevarte en mi alma,
como lo más maravilloso
que sucedió conmoviendo
mi alma y cuerpo,
en aquel lejano momento
cuando nos descubrimos.

Por eso aguardo
en paz y con plenitud
cuando suceda,
sin temer porque se
que la vida me ha sido generosa.

Una sonrisa

Eres pequeña,
pero pasional
como nunca
a nadie conocí,
no tienes tabú
que te detenga,
no te interesa
lo que piensen,
eres autentica
hasta la médula.

No te importa
lo que digan,
si tiene ganas
de vociferar una puteada,
explotas hacia afuera
sin misericordia.

Pero eres un cascabel
que sabe arrancarme
una sonrisa, aun
en tiempos de pandemia.

Desaire

Amor y demonio a la vez
resultas en esta vida mía,
amanecer brillante un día
mantilla de luto, al siguiente.

Me enloqueces y arrebatas
como si ya no fuera demasiado,
lidiar con mis recuerdos rotos
vagando por la inmensidad
de un pasado al que ya no volveré.

Me besas, me abrazas
y luego, como si fueras
una imagen fantasmal
te alejas por un tiempo.

Deja de jugar conmigo
tu triste muñeco de trapo,
que utilizas solo cuando
no encuentras tu camino.

Portada: Pinterest

¿Amistad?

Insiste una y otra vez
no comprendo su porque,
si en pareja feliz dice estar
ya en su joven madurez.

Solo quiero tu amistad
me dice recurrente,
cuando hubo intensidad
de lo nuestro hace años,
en que nos daba por igual
hacerlo sobre una mesa,
un sofá, un piso, en un baño,
sexo desenfrenado, aun dormidos.

Me dice 
quiero saber de ti,
mientras se acuesta 
con el otro,
en pos de una amistad 
de corto plazo,
y si de algo 
estoy convencido,
es que la amistad 
entre un hombre y una mujer,
más temprano 
que tarde
terminará en una cama.

Sé que muchos 
dirán que no,
en estos tiempos 
que vivimos,
pero vengo de un modelo
que no es el 
de los millenium´s de hoy.

Mi modelo era aquel
en que la sensibilidad
por una mujer me perdía
en cada milímetro de su piel.