Juntos…

El mar se desliza lentamente por la arena
casi al tiempo que el sol cae en el atardecer,
como suspirando al vernos tan enamorados
pero el sabe que siempre no ha sido así,
que hubo idas y venidas, contratiempos
fugaces o no en donde tu o yo nos alejamos.

Nuestro amor es así como tantos otros,
distinto en su expresión igual en contenido,
es la distancia la que nos pone en eje desafiandonos
a poner en el verdadero sitio esa tristeza de la lejanía
de alguien que nos abrió su alma para beber de ella.

No se si será el puerto último adonde arribamos,
a mi no me preocupa porque sé que volveremos
para encontrarnos siempre ya que son las diferencias
las que realmente dicen que nos necesitamos.

Ven abrazemonos bien fuerte vamos a prometernos
que no volvamos a estar lejos el uno del otro,
convencidos ya que ambos nos necesitamos tanto
ahora aquí o en el lugar más lejano de este mundo.

No habrá pendientes…

Hace tiempo que no sabia de ti

desde aquel adiós apurado y sorpresivo,

al ver luz en las ventanas de tu casa

pensé que luego de años de abandono,

la habrías arrendado para evitar el recuerdo

lo que con tus padres en ella, habías sufrido.

Luego de mi cena continúe pensando en ti

cuando nos abrazamos en el porche de esa casa,

subí a mi dormitorio con ese fuerte recuerdo

y al llegar no pude dejar de mirar por la ventana,

por si alguna silueta se recortaba detrás de las cortinas.

Desperté casi acompañando al amanecer,

no dormí del todo bien y hasta soñé contigo,

me di la ducha de cada mañana bajando luego

a preparar como todos los días mi desayuno.

Escuche música ochentosa en alto volumen

como si alguien quisiera inyectar movimiento

y despertar al vecindario sin importarle nada,

me sorprendí al verte en la ventana bailando

eras tu sin duda alguna quien había regresado.

Miraste, me sorprendiste viéndote y fue así

que levantaste tu mano como gesto de saludo,

me alegro tanto ese gesto como el que hiciste

luego al darme a conocer que querías verme.

Pensé que siempre en la vida, nada debe quedar

en nuestro camino como tema pendiente

y más aún, cuando de amor se trata…

Porque no me atreví…

Tanto tiempo ha pasado
que por no parecer atrevido,
no me anime a decirte
desde el alba al verte,
cuanto me gustabas
solo cuando caminabas
alrededor de mi
y mis ojos abrían la neblina
del humo de cigarrillos
que se encendían
en donde ambos trabajabamos,
solo para ver tus pupilas
de ese extraño color esmeralda.

Hoy en raros tiempos
cada día nos enviamos,
unas palabras o un dibujo
para sabernos cerca
el uno del otro, aunque
no podamos vernos,
solo para sabernos cerca
y darnos un mimo en el alma.

Me pregunto cada día
si esto de hoy alguna vez pasara,
para no solo verte
en una pantalla,
para abrazarte sin pudores
para unirme a ti por siempre
.

Aceptame…

Te amo y bien lo sabes porque siempre
cada mañana te deseo lo mejor de cada día,
te amo porque en ti sobra ternura y calidez,
esa calidez que necesito para abrigar
un corazón que está cansado de ermitaña
soledad que me acompaña hace tiempo
y me produce un frío que no puedo ya resistir.

Juegas conmigo pero sé que sientes
dentro tuyo el mismo sentimiento,
pero tienes miedo de entregarlo
dices que ya no estas en edad
de enamorarte como si el amor,
alguna vez tuviera fecha de vencimiento.

Te has convertido en una leona
cabeza de tus hijos y de tu nieto
a quienes adoras incondicionalmente,
no comprendes que quiero ser parte
de ese tu mundo maravilloso,
para protegerte y amarte como
nunca te han sabido amar.

Fantasía

Como si fueras una fantasía representada

ante mi aquella en la figura tuya de aquel año,

en qué pequeñita te reflejabas en mis manos

cuando nos amábamos creando sueños

que construyeran nuestra propia historia.

Cuanto te ame, mejor dicho cuanto te amo

al volver a recordar aquel tiempo único,

perdurable en mi memoria hasta que mi tiempo

me murmuré suavemente que debo partir.

No importa, mis recuerdos quedaran en otro

que los replicara en una nueva vida,

y en el momento exacto como aquel que fuera

te tomara en sus brazos y te abrazara con fuerza

como si fuera yo diciendote “te amo”…

Homenaje a Emily Dickinson

No tuve tiempo para odiar, poema 498 de Emily Dickinson

PODCASTS | Por Elisa M. Salzmann | 16 de April 16:30

El poema 498 es uno de los 1773 poemas que escribió E. Dickinson en su hogar natal casi siempre en su dormitorio, en la mansión diríamos hoy o residencia de la familia Dickinson, The Homestead.

La vida literaria del siglo XIX en los Estados Unidos suele estudiarse como una época fundante y fecunda. 

Se la llama la era del Renacimiento Americano con sus vitoreados pesos pesados: R.W.Emerson, H.D.Thoreau, N. Hawthorne, H. Melville, W .Whitman. 

No es raro para la época que haya quedado excluida una mujer. 

Pero Emily Dickinson merece formar parte de ese dream team y agregar su diferencia. 

Ya en el siglo XX las feministas se encargaron de re ubicarla en el mapa de la literatura occidental. 

Emily nació en 1830 en una Massachussets profundamente calvinista, vivió con su familia en su amplia mansión – museo visitable por la web en estos tiempos pandémicos-  en la ciudad de Amherst. 

El rasgo que une su poesía con la poesía moderna es el interés por hacer del poema un lugar de reflexión, a veces intrincadamente oscuro, otras veces como en el 498, más claro y comprensible.

Es famosa una carta entre ella y su editor Thomas Wentworth Higginson en la que él le pide que deje de rimar en sus versos, que se aparte del sonsonete de la rima. Recordemos que ya Walt Whitman estaba rompiendo a sablazos con estrofas rimadas e instalando el verso libre de una vez y para siempre. Y ella muy elegantemente y – por carta – se niega a hacerlo. La negación, negarse a seguir ciertos parámetros impuestos por la sociedad heteropatriarcal será parte de su ideología, educada en la primera universidad para mujeres, Emily condensó en su poesía todo tipo de conocimientos: literarios, históricos, sociológicos, físicos, geográficos y los someterá a una nueva mirada, a una nueva manera de ver ese-  su mundo en guerra. La trágica guerra de Secesión lleva a Emily a escribir en su annus mirabilis entre 1882 y 1883, más de trescientos poemas y el 498 es uno entre tantos asombrosos poemas que están a disposición de los lectores ávidos de preguntas y de poesía.

No tenía tiempo para Odiar

porque la Tumba Me lo impedía 

y la Vida no

bastaba

para concluir la Aversión 

Tampoco tenía tiempo para Amar 

pero puesto

que alguna Ocupación ha de haber—

el pequeño Esfuerzo del Amor 

pensé,

era lo bastante grande para mí 

Traducción de Alvaro Torres Díaz.

por Elisa M. Salzmann

No obstante lo breve y oscuro que expresa su mensaje en su poema 498; en lo personal me conmovió uno entre tantos otros, de los que su fina letra nos dejara como su legado.

TENÍA UNA GUINEA DORADA:

TENÍA una guinea dorada;

Lo perdí en la arena

Y aunque la suma fue simple,

Y libras estaban en la tierra,

Todavía lo tenía de tal valor

A mi ojo frugal,

Que cuando no pude encontrarlo

Me senté a suspirar.

Tuve un petirrojo carmesí

Que cantó de lleno muchos días,

Pero cuando los bosques fueron pintados

Él también se fue volando.

El tiempo me trajo otros petirrojos,

Sus baladas eran las mismas:

Todavía por mi trovador perdido

Mantuve la “casa en hame”.

Tenía una estrella en el cielo;

One Pléyade era su nombre,

Y cuando no estaba atendiendo

Se apartó de la misma.

Y aunque los cielos estén abarrotados

Y toda la noche cenando

No me importa,

Ya que ninguno de ellos es mío.

Mi historia tiene una moraleja:

Tengo un amigo perdido, –

Pléyade su nombre, y robin,

Y Guinea en la arena,

Y cuando esta triste cancioncilla,

Acompañado de lágrima,

Se encontrará con los ojos del traidor

En un país lejos de aquí

Concede ese arrepentimiento solemne

Puede apoderarse de su mente,

Y no tiene consuelo

Debajo del sol puede encontrar.

I HAD A GOLDEN GUINEA:

I HAD a golden guinea;

I lost it in the sand

And although the sum was simple,

And pounds were on the ground,

I still had it of such value

To my frugal eye

That when I couldn’t find it

I sat down to sigh.

I had a crimson robin

That he sang full for many days,

But when the woods were painted

He too flew away.

Time brought me other robins,

Their ballads were the same:

Still for my lost troubadour

I kept the “house in hame”.

He had a star in the sky;

One Pleiade was his name,

And when I was not attending

He turned away from it.

And although the skies are crowded

And all night having dinner

I do not mind,

Since none of them are mine.

My story has a moral:

I have a lost friend, –

Pleiade his name, and robin,

And Guinea in the sand

And when this sad little song,

Accompanied by a tear,

He will meet the eyes of the traitor

In a country far from here

Grant that solemn repentance

It can take over your mind

And has no consolation

Under the sun can find.

Enemigo común

Reías tanto mientras
yo te corría
tratando alcanzarte
sin suerte,
eramos jóvenes
donde todo nos era posible.

Hoy seguimos juntos
nos cuidamos cada día,
el uno al otro
como en aquella época,
ya que hoy enfrentamos
a un enemigo
común tan invisible
que contagia y mata.

Alcohol, lavado de manos,
ventilacion no es novedad
para nosotros solo costumbre
hacerlo o usarlos,
cada día de la vida.

Nos prometimos
no quedarnos quietos,
sos vos o ambos
que cuidamos el jardín,
en el otoño necesita
mucho más cuidado,
nos reímos mucho
trayendo recuerdos
de un tiempo
que pasó,
pero su huella, dejó.

Nuestra sesión
de yoga más meditacion
en ayunas cada día
nos lleva la primera hora,
de cada amanecer

Luego él desayuno de reyes
que preparas
despues a pasear
por la plaza cercana,
gozando del aire perfumado
atrasado de los tilos.

Sabemos que este
enemigo invisible,
no tiene vencimiento,
por ello tenemos claro
que nuestra mejor vacuna
será nuestra actitud
y el amor que nos brindamos.

Solo extrañamos
los abrazos de los nietos,
pero ello nos dan
el mejor regalo al cuidarnos,
con su ausencia.

Nada, es para siempre…

Pequeña…

Pensé en nuestro primer encuentro

mi ojos se posaron en ti y tus mejillas,

súbitamente tomaron un color rosado

te sentiste quizás incomoda o sorprendida,

mis ojos te miraron sin pestañear tantas

veces como me resultó posible hacerlo,

en aquel inolvidable cumpleaños de tus 15.

Un día más que especial, tus 15 y yo con17,

le dijiste a una amiga que necesitabas

chicos agradables que supieran bailar,

para alegrar a tus amigas de entonces,

una de ellas fue la que me invitó ese sábado.

Flechazo de un Cupido escondido vaya

a saber donde que nos atravesó el corazón

y ambos hasta hoy siempre inseparables.

A través de los años hemos visto tristes,

a amigos separarse por cosas de la vida,

y sin embargo hemos tenido la paciencia

junto al equilibrio de amarnos cada vez más.

Ee así que estalla una carcajada tuya cuando

te dijo que te amaré en esta y mil vidas más,

porque sigues seduciendome con tus hoyuelos

y ese ahora fuerte carmín de tus mejillas.

¿Será quizás que los años que han pasado

me han transformado en un demonio?

Eras rumor, hoy sollozo.

Eras el rumor del agua que descendía bravía
bañando cristalina cada roca con la que tropezaba,
así siguiendo la pendiente el sol te vestía multicolor
creando la escenografía perfecta en la que solo tú
podrías producir saltando con ellos, tus pies pequeños
una danza que hoy puedo ver solo yo en mis recuerdos.

Te fuiste un día temprano en este mismo lugar,
dejando detrás de ti las huellas en el mismo sendero
que hoy guarda tu figura para que llore tu ausencia,
pero no temas estás en mí porque he de confesarte
que aún alejado de este destierro que me has legado,
seguirás en mi retina como siempre, irreemplazable.

Imagen: Gentileza Pinterest

Dejame ser…

De repente soltaste mi mano
en un ademán más que brusco,
¡zas! -me dije, otra escena de celos.

Tus cejas transformadas en una
y la frente pusiste de manera altiva,
fue el preámbulo del torrente de tu enojo
porqué miras a otra, estando conmigo?-

Me detuve sonreí y te dije lo de siempre
-los ojos nos fueron dados para ver la belleza.
tanto de una hermosa mujer, como de un paisaje.-

Furiosa como una leona herida te ibas,
pero te detuve y te sujete por la cintura
ya agotado te susurre al oído lo siempre
“sabes, no me ahogues, dejame ser…”.

Y proseguí “hubieras preferido a
que como a hurtadillas lo hiciera
en algún momento en que te distraías”.

O tú no lo haces con algún hombre
bien plantado con quien te cruzas,
amar es no ser propiedad de nadie
ni tú ni yo somos, el objeto del otro.

¿Si lo nuestro tendrá futuro, quién lo sabe?
vive el hoy deja atrás lo que hayas pasado,
disfruta nuestros besos, nuestras caricias
cuando dejamos impregnados nuestros cuerpos
en esas sábanas de mil hilos que sueles estrenar.

Déjame ser e inténtalo tú también…