Saciemos nuestra sed…

Recorrí lentamente toda tu espalda
mi voraz lengua la fue acompañando
en todo su recorrido sin detenerse,
hasta su última colina donde confluye
en esas formidables grupas que tienes.

Ni te das cuenta, profundamente dormida
luego de esas batallas que libramos toda vez
que nos encontramos alejados de la rutina
que nos consume a ambos y solo seguimos,
porque sabemos que estará el otro esperando,
para dar sin pedir nada a cambio ese oxigeno
de llamas de pasión como es el verdadero amor.

Suavemente abriste los párpados no sorprendida,
ya sabias que quedaban otras batallas más locas,
quizás que la última o la próxima porque cada una
tan distinta a la otra porque agregamos una secuencia
nueva e inesperada que hace que deseemos cada cita,
como si fuera la última aun a sabiendas que habrá otra.

Ahora eres la que se desplaza sobre mi cuerpo,
sediento de esos labios que buscan y encuentran
con su humedad aquello que atrapan y mil destellos
perforan mi mente dejándome tieso a tu merced.

No he tenido estas sensaciones hace tanto tiempo
no porque no las tuviera pero ninguna con algún parecido,
será que como dicen nuestras pieles se han encontrado
para que aquella a la que se adhiere prisionera se convierte.

Cabalga amor mío, cabalga sin ver horizonte alguno
sigamos hasta ese infinito en el que ambos logremos
alcanzar ese punto inevitable de éxtasis que nos aguarda.

Imagen: Gentileza de wattpad.com – Pinterest

Trastorno pandémico

Me contestaste en forma lacónica “un no se, veré"
cuando te pregunte adonde iríamos este verano,
si crees que puedo sorprenderme te aseguro que no
se que el temor te invade y ya lo has demostrado,
cuando a tus pacientes solo atiendes virtualmente,
toda compra la haces de manera digital y no sales
de la casa desde aquel lejano mes de marzo en que
se decretó el estado de cuarentena y aislamiento.

Parece ser que no te hubieras enterado de los cambios
graduales pero cambios al fin que han flexibilizado
mucho de aquello que te aterrorizó sin comprenderlo.

Me preocupa tu salud mental por la fobia a todo lo social,
que expresas tener pareciendo estar frente a una mujer distinta,
desconocida que vive como en su hermético castillo
por temor a contagiarse ante el menor roce con extraños.

Es uno de los tantos “daños colaterales” que produce
el aislamiento que en tu caso lo haces complacida,
como replicando “el síndrome de Estocolmo”,
donde la figura del secuestrador está plasmada
por ti en lo más profundo de tu mente enferma.

Lamento haber hecho esto, se que no te lo mereces
que no lo puedes controlar ni resolver fuera de tus cabales,
suena la sirena de la ambulancia viniendo a buscarte
para llevarte al neuropsiquiátrico para tratarte
y sacarte de esta paranoia que llegó para quedarse.

Otrora cafetín de Buenos Aires

Recordé esas letras de tango
de aquel Cafetín de Buenos Aires,
con letras de Discepolín y música
del gran maestro Mariano Mores.

Pero ahora es un bar reciclado
en la esquina de Irigoyen y Loria,
el barrio del viejo Once refugio
de la numerosa colectividad judía.

En el sobre las aceras añosos plátanos
más que centenarios protegen del sol,
a los porteños cada día en su ir y venir
de la changa o del trabajo en este hoy,
tan confuso del que no sabemos el rostro
cercano a quien cruzamos cubierto con su barbijo.

Dos jóvenes adolescentes a no más de dos metros,
conversan y se ríen con esa frescura que solo
poseen los que aún poseen restos de lirismo.

Otros dos maduros, son opinólogos de la vida
ya maduros hablan de famosos e intercambian,
haciendo un contrapunto notable uno con el otro,
confesando intimidades de terceros de ellos, conocidos.

Tiene razón una amiga que tengo hace años,
los hombres se convierten en verdaderas “Doña Rosa”,
cuando a criticar se refiere, no tienen compasión alguna.

Respiró profundamente, miró al cielo límpido y celeste
sin nube alguna luego de la tormenta de anoche,
los tapabocas de mil colores no deja de darle
un aire de fiesta a este barrio de casi dos siglos.

Llamo al mesero que acá aun le decimos -“mozo”-
le pido un cortado en “jarrito” con mas café que leche,
que apuro tengo…si la mañana hay que vivirla lentamente
.

Mi pequeño homenaje

Llueve a cántaros en Buenos Aires,
en este atardecer de primavera
el sol se ha escondido pareciera,
y haber llamado a las tormentas
dispersas para juntarse solo en una,
que es plomiza como la tristeza
que se ha acumulada desde la partida
de “El Diego” el pibe aquel de Fiorito,
que jamás renegó de su cuna
al contrario, petiso guapo que se enfrentó
a los más poderosos sin importarle nada,
ni siquiera a las consecuencias de esos
que gobernaban los medios o instituciones.

Porque “el Diego” se sentía mas feliz
con aquellos en donde se reflejaba,
como si fueran su propio espejo
los más humildes, los que no nada tenían.

¿Si era controvertido? ¿Si era adicto?
¿Y qué hay con eso?
¿O los que están arriba, son abstemios
de todo, además de hipócritas?

Aquellos que no renegamos y nunca lo haremos
de dónde venimos lo recordaremos como aquel,
que nos llenó de alegría en un momento
mas que histórico para todos nosotros.

Ahora estará rodeado de querubines,
a la derecha de Dios con el que se enojo,
cuando se llevó a la Tota, su madre
pero solo fue por el dolor porque siguió
creyendo en Él hasta que no se quien,
lo invito a pasear él confiado como siempre,
se dejó llevar y ahora no solo el pueblo llora
el cielo también lo hará por largo tiempo…

Tengo pareja…pero aun no habla.

Me acosté muy tarde, anoche
un día como esos que son tan exigentes,
que caí desmayado mas que dormido
y la cama parecía estar aguardando.

Como casi siempre los sueños
arribaron esta vez en la piel
de una bella y magnífica mujer,
que me hizo recordar a una de
las escritoras con quien hemos
compartido opiniones y saludos.

Me veía con ella sentados ambos
en una mesa de un parador,
frente el mar azulado verdoso
que arrastraba sus olas como lenguas
absorbiendo la arena que encontraban.

Tomados de la mano bajamos a la playa
nos descalzamos y caminamos por ella,
tomados de la mano haciéndonos mimos
esos que te pierden aunque te resistas.

Hasta que bajo una preciosa luna llena
reflejada en el mar extrañamente calmo,
nos abrazamos y besamos apasionadamente
pero sentí tan extraña su lengua en mi boca.


Abrí inconsciente de madrugada mis ojos,
solo encontré a mi mascota Daysi lamiéndome la cara

“Extraña”

Bella y díscola a la vez
siempre fuiste así de no serlo
no serías quien eres,
una mujer extraña
y a la vez etérea,
que pareciera hacerse
invisible como de a ratos,
para que te buscaran
con la esperanza de hallarte,
en tu oscuro y bello mundo
que ha atravesado milenios.

Pero tu siempre aguardas,
no te desesperas agazapada,
como aguardando esa presa
que sabes pronto llegará,
a esa trampa que son tus ojos,
ojos que detienen todo suspiro
dejando que los devores, resignados
y gozando sin gritos tu ceremonial
.

Imagen: Gentileza de Behance.net – Pinterest

El adiós…

He tenido que alejarme de ella,
la respuesta que me dio sonó a soberbia,
algo que me dejó más que triste
fue sentirme defraudado sin entenderla.

Me dijo que no dejará de enviarle
los mensajes de cada día deseándole
buenos augurios para ese día junto
algún vídeo o frase para darle ánimo.

Ni con ella, ni con ninguna otra persona
siempre mi vida fue servir a los otros,
sin pedir nada a cambio ni las gracias.

No porque sea un santo con áurea incluida,
será quizás la forma en que fui criado
en donde me enseñaron a que la vida es un dar y recibir.

Así le respondí hoy, pareció no comprender
pero termine de leer la última hoja de un libro,
vivir sin rencores que destruyen es mi estilo.

Lo mío es solo contestar con el silencio

Mi abuela…la que no conocí.

Continuar escribiendo

Mi padre era de hablar poco conmigo
además de que fui el último de cuatro,
imagino que ya eran demasiadas bocas
para alimentar con su único sueldo en la casa,
lo que lo obligaba a tener dos o tres más
trabajos y a la vez por ello estaba ausente,
prefería conversar con mis hermanas
siempre supe que tenía una empatía,
una cortesía distinta a todas, con las mujeres.

Ya adolescente, cuando la enfermedad le llegó
en mi el enojo fue enorme debo decir que mi padre no se construía
con cuarenta como yo por más aggiornado que me pusiera,
era un hombre ejemplar siempre pensando en los suyos
pero arriba de la pirámide, mi madre, luego mis hermanas,

Fue en esa ocasión que me atreví a preguntarle
porque razón su trato era distinto con las mujeres,
me dirigió su mirada transparente y solo dijo
-por mi madre, que tanto sufrió al lado de mi padre-

Sabía y veía además que su relación con mi abuelo
no era siempre de las mejores porque el pasado,
deja marcas mas cuando sos un niño o adolescente
viendo como me dijo -maltrataban a su madre-

Y siguió…y no paro de hablar, era como si descargara
todo el dolor guardado por años para aliviar su pena,
-Tu abuela, mi madre Monona era una santa y mi padre
le gustaba beber más de la cuenta y le dio una mala vida-

Tal es así continuó -que nos tuvimos que ir de la casa
como a escondidas hacia la casa de la tía Valentina-
Ahh…le respondí, me imagino que allí estuvieron mejor,
me volvió a mirar ya con sus pupilas embebidas en lágrimas-

-No te creas, mi madre tuvo que pagarles a las hermanas
por nuestra manutención y educación, así que era
una versión distinta a la de ese cuento que conoces -Cenicienta-

A los años volvieron porque el abuelo “Pancho”
les prometió cambiar, además mi padre y su hermano
ya eran jóvenes con manos para trabajar y al “viejo Pancho”,
se que eso no le había agradado jamás en su vida.

Así conocí la historia de mi abuela “Monona” que casi no
conocí solo cuando la vi de niño en un rincón del comedor
hablando consigo misma afectada por una demencia senil

Decídete o prefiero alejarme.

Dime cual es la razón
por la que no te decides,
a tener algo conmigo
conociéndonos hace tanto tiempo.

Ambos solos, con hijos y nietos
y eso que no nos convierte
en personas desechables,
nos que vida por delante
para tomarnos de la mano
juntos iremos hasta la última estación.

Nos encontramos hace más de un mes
nos dimos un abrazo que creo nos estremeció,
distintos sí pero los mismos de hace tiempo
que dejamos de vernos hace casi veinte años.

Cuando te dije que siempre te quise,
te sorprendiste me dijiste de sentirte
extraña por haber sido nuestros matrimonios
aquellos que se frecuentaban cada tanto.

Continuas tu dando vueltas sin tomar una decisión
pero bien te explique ya que no mendigo amor,
respondiste que tu puerta aún está entreabierta,
que te diera tiempo…y me pregunto ¿por qué?

Pero te lo dije hace una semana ya no puedo
seguir esperando que tomes una decisión,
más aún te dije claramente que si no te sientes
por mi, atraída lo digas y sabré comprender.

Es preferible eso y no tener este sabor amargo
en lo más profundo de este corazón mío
.

Inesperado…

¿Recuerdas? Siempre fuiste mi sueño imposible,
desde que éramos niños cuando nuestras madres
cada día se visitaban por ser muy buenas amigas,
nosotros agarrados detrás de ellas con caras de niños
que se preguntaban mientras nos escondíamos,
de que se trataba lo que se hablaban porque luego
si tu y yo les preguntábamos solo nos respondían
“si fueras mas grande te lo explicaría, pero ahora
no entenderías eres demasiado pequeño para decírtelo”.

Ellas no se daban cuenta que nosotros sabíamos más
de lo que suponían ya que pregunta sin respuesta,
nos daba la chance de visitar a mi abuelo “Nonino”
que siempre nos daba la respuesta correcta ¿recuerdas?

Mi abuelo “Nonino” sabía que me gustabas, me lo pregunto
varias veces y al decirle que si, siempre contestaba lo mismo,
ahh…Arturo solo tienes siete años ya tendrás tiempo.

Pero el tiempo pasó nos convertimos en rebeldes adolescentes
y mi decepción fue mayúscula cuando te ví con Julián,
tu compañero de secundaria en un baile de egresados.

Recuerdo que esa noche no pude conciliar el sueño
la rabia en mi interior ardía como una llama del infierno
también se que derrame un par de lágrimas…´pero bueno.


Se que luego dejaste a Julián eras muy codiciada
pero no me enteré luego que tuvieras otra relación,
no te dieron tiempo ya que tus padres te enviaron
a París para que cursaras el Doctorado en la Sorbona,
¿como hija única siempre has sido consentida….¿no?

Y ahora has vuelto de Europa, estas aquí frente a mi
no puedo creerlo la adolescente ahora mujer bonita,
tal como Richard Gere transformó a Julia Roberts
en aquella película que hizo furor ¿hace mucho tiempo ,no?

¡No…espera no te enojes! Ya se que no es tu historia
solo…quise decirlo por lo elegante que te ves y….
además que te he extrañado un montón a pesar
de que nuestras videollamadas han sido semanales.

¿Qué dices? Porqué nunca te dije que me gustabas?
No se… siempre desde niños estuvimos juntos
y creía que a tí yo no te interesaba salvo como amigo,
aquel que escuchaba tus berrinches y te contenía.

¿Qué estabas esperando que llegara este momento,
el de volver? ¿Y por qué tanta ansiedad en ello?
¿Qué a ti siempre te he gustado y te enamoraste
a la distancia, al notarme preocupado de todo
lo que podrías estar viviendo estando sola en París
si bien vivías con otras amigas de la Universidad?


Sé acerca fin de año y es el mejor regalo de Navidad
que podrías traerme después de tanto tiempo -¡tu amor!-
Ven vamos a ver a las “viejas brujas” de nuestras madres
decirles de lo nuestro, algo tan predecible como infartante.

¡Vamos…vamos ya!