“Gata maula”

Juegas conmigo como decia la letra

de aquel tango de Gardel, Razzano y Lepera.

Recordas aquello de “Mano a Mano”

donde ni vos ni yo habíamos nacido,

en que una de sus frases debilitan

la figura del afamado guapo, despechado

por el amor perdido que se fue con un bacán,

que solo se atreve a declamar en su despecho

algo absolutamente sublime y desesperado,

“como juega el gato maula con el mísero ratón”.

Esa es nuestra relación, me acechas

me arrinconas aprovechándote de un amor

que como el mío, no tendrás jamás.

Solo basta que me encuentres

para que sin dudarlo me atormentes,

llevándome donde lo haces siempre.

Tu dormitorio es el palacio de la lujuria,

el antro en que el demonio se apodera de ti

y te transformas saboreando los fluidos

de mi cuerpo y haciendo que yo te imite.

Las bocas se juntan, las lenguas penetran

por todo lugar conocido, pero es solo el preámbulo

de lo que vendrá, lo hacemos suavemente

pero recorriendo cada centímetro de nuestra piel.

Han pasado ya tres horas, y aun sigues insaciable

y yo exhausto me transformo en el mísero ratón,

mientras tu “gata ardiente” no caminas por el tejado

sino por todo y cada lugar de mi cuerpo.

Sigue y no detengas nunca…

No te olvido

Me detuve hoy, sorprendido
pero no pude siquiera moverme,
mis pies quedaron atornillados al piso
ante la sorpresa infinita de verte
después de tanto tiempo.
.
Fuimos para ambos, el amor primero.
El primer beso, nuestro despertar sexual
en esa cabaña del bueno del viejo Juan,
que con su complicidad le usábamos
para encontrarnos y alejarnos de curiosos.

Corríamos por el vergel de las plantas
y de las flores, hasta que en el verano
nos tirábamos al río que estaba cerca,
jugando y riéndonos emocionados
por estar siempre juntos apoyándonos
y alentándonos uno al otro en sus sueños.

Nos besábamos bajo la glorieta de glicinas
y en la noche, mirábamos las estrellas
aguardando esa misteriosa y fugaz que cayera
para sellar nuestro compromiso de amor sin tiempo.

Te amé y seguiré amando hasta el último suspiro.
Me aleje de ti, para no verte sufrir.
Mis malos momentos de aquel entonces,
podían dañarte y quise evitarte dolor alguno.

Doy gracias, que no me has reconocido
no hubiera sabido que decirte,
aun mi corazón…continua sollozando.

Un sueño

Tus letras supieron apasionarme,
luego al escuchar tu voz me conmoví.

Algo en mi interior, quiso saber más de ti.

Imaginaba tu sonrisa, tus labios aguardando
que los míos se posaran en los tuyos,
tomarte de tu cintura suavemente
y abrazarte como nunca lo habían hecho.

Conocernos primero, ya que
aprendí a quererte teniendo tan poco.

Pensaba en como seducirte para amarte con pasión genuina
eternamente, como si fueras una deidad preciada.

Luego supe que eras un imposible,
pero quien me quita el haberte soñado.

Te recuerdo

Si supiera donde encontrarte
iría presuroso solo para verte,
amaría por igual tus finos rasgos
de tu hermoso rostro del ayer.

Tu cabello suelto hasta la cintura,
tus ojos castaños, tus manos suaves
como la espuma de las olas en la playa,
aquella en donde nos conocimos
y donde seguramente nuestras almas,
vagan aun tomadas de la mano.

Tus labios carmesí, que más de una vez
fueron míos y que su sabor quedo para siempre.

Daría lo que no poseo por volverte a ver
solo una vez, para decirte que has sido
uno de los grandes amores de mi vida.

El deseo cumplido

El viento húmedo y caluroso
golpeaba la ciudad amurallada
de Cartagena, la ciudad mágica
con balcones multicolores por sus flores.

Sus cabellos ocultaban su rostro
una y otra vez, sin resultado
trataba de descubrir su rostro moreno
de pie frente a la Torre del Reloj.

La noche anterior, él le había prometido
amor eterno luego de beber un ron
donde Fidel, donde ambos bailaron
con frenesí acompañados por las palmas
de quienes al verlos, se maravillaban.

Hacía tiempo ya, que deseaba
ser rescatada por un amor sincero.
La sedujo durante una semana
en el hostal en donde ella trabajaba.

La encandilo con sus palabras suaves
y neutras, sin modismos caribeños.
De nada le servía pensar un futuro
en Cartagena, a pesar de la Universidad
y su título de Filosofía y Letras.

Comenzó a inquietarse, como el tiempo.
Muchos que pasaban la adulaban,
invitándola como si exhibida, estuviera.

Suspiro cuando vio su clara sombra
en la puerta de la ciudad, andando
a su encuentro con un ramillete
en una mano y un pequeño paquete
en la otra, sorpresa que no esperaba.

Se besaron, tomo las flores…
el al mismo tiempo que le entrego
lo que llevaba, le dijo que la amaba
y que abriera el pequeño paquete.

Quedo encandilada ante el anillo,
no porque le propusiera matrimonio.
Si no por invitarla a vivir juntos
y comenzar a sorprenderse ambos,
para conocer sus almas y locuras.

Vulnerabilidad

No sabes ni siquiera donde vivir
ni adónde vas, en una ciudad
que te resulta desconocida.
El terror te paraliza, no dejas
de mirar hacia atrás, por si te siguen.

No comprendes aun que ha pasado
cuando tu inocencia alguien robo,
solo te dijo que era un juego
supiste que mentía cuando
el dolor del primer desgarro,
destrozo tu piel y alma de niña.

La ignorancia a tu alrededor
fue mudo testigo de tu profundo llanto.
A veces la pobreza con su ignorancia,
se hace ciega y fácilmente sobornada.

Ahora corres, corres sin detenerte
buscando no sabes qué, pero si
que nadie ponga sus manos sobre ti.

El ultimo adiós

Crees que soy tan crédulo,
para pensar que tu vida cambió
así de manera repentina,
en solo veinticuatro horas.

Belleza salvaje, sangre incaica
que me has sometido
a tu vida vana y de mentira plena.

No quieres liberarte o no te dejan,
eres aún una preciada presa
utilitaria para tu prisión sin celda.

Decirte adiós, es decirle adiós
a tu esperanza de un distinto amanecer.

Pero ya no puedo ayudarte a salir de ello,
si las garras del león te siguen sometiendo.