Capturando a los Carver.

VIDAS

Alrededor de una supuesta visita del célebre Raymond Carver a Argentina, y su mujer de entonces, la también poeta Tess Gallagher, se tejió un malentendido que dura hasta hoy. Hablamos con Gallagher y algunos de los protagonistas.

El 24 de marzo de 1986, Raymond Carver publicó su poema «Cutlery» en el New Yorker.  

En el poema, el escritor consigue traer con su caña hacia la superficie un inmenso salmón. El salmón emerge enorme y plateado bajo la luz de la luna, tironea y se sale del anzuelo y vuelve al río. Carver queda perturbado con esa imagen que probablemente ilustre al mismo tiempo el misterio de la poesía y el trabajo del poeta: pasar esperando y esperando hasta que la belleza aflore. “Cutlery” (traducido como Cubertería, o Cubiertos) tenía además elementos que tocaban a los argentinos: hablaba de un río ancho que podíamos identificar fácilmente como el Paraná, mencionaba a la ciudad de Rosario y contaba de una comida en el Jockey Club. 

La fecha de publicación del poema -un 24 de marzo-, una mala traducción de la palabra officers, la falta de documentación respecto a la llegada de Carver a la Argentina, algunas ficciones escritas a raíz de esa visita y el rumor de que Carver habría dado una charla literaria en el Jockey Club en 1980 elevaron el viaje a la categoría de mito urbano. Para colmo, “Cutlery” no aparece en ninguno de los libros de poesía que llegaron a la Argentina en castellano, a través de la colección de Visor. 

No es el único poema en que Carver nombra a la Argentina: En el libro Ultramar (Ultramarine), en el último poema, “The gift”, Carver escribe: “Pero por alguna razón, antes de dormirme, me acordé de aquella vez en el aeropuerto de Buenos Aires, la tarde en que nos íbamos. ¡Qué tranquilo y desierto estaba todo!”. Y más adelante, en el mismo poema: “me di vuelta para mirar una vez más las luces de Buenos Aires”. También escribió “En la pampa esta noche”, en la que habla de gauchos y hay un verso donde señala que “Juan Perón duerme en España con el General Franco”.

Jorge Lanata, en su libro Polaroids, aparentemente influido por el relato del periodista rosarino Gary Vila Ortiz, escribió el cuento “Un pez en el aire”. Pero en esa ficción, Carver llega en soledad a Rosario a dar una charla de escritura creativa en el Jockey Club para gente de alta alcurnia y militares de la ciudad. El cuento probablemente haya sido leído en clave de no ficción. Al final del relato, en el que Carver termina componiendo el poema a orillas del Paraná, se cita “Cutlery” y se encuentra la traducción de la palabra officers como oficiales. Ese error luego lo repararía una traducción realizada por Mirta Rosemberg y Daniel Samoilovich: los que compartían la comida con Carver y su mujer Tess Gallagher en Rosario no eran militares argentinos, sino los directivos del club. 

No fue la única ficción que sumó malentendidos: en una novela de Víctor Cagnin, Carver cena y conversa animadamente con Gary Vila Ortiz y el propio Lanata. Esa escena también fue concebida como ficción, pero muchos lectores la asimilaron como la más pura realidad y terminó empastando la verdadera historia de la visita del escritor americano a la Argentina, a Buenos Aires y también a Rosario. 

El relato sin duda más creíble sobre la llegada de Carver lo dio la escritora Beatriz Vignoli, quien asegura que la charla sobre escritura creativa en Rosario existió, pero no fue de Carver solo: fue en compañía de su pareja, Tess Gallagher. 

El relato de Vignoli abunda en precisiones: la charla no fue en una cena en el Jockey Club, sino en el Instituto Nacional del Profesorado, hoy Olga Cossetini, que funcionaba en el edificio del Normal Nacional de Enseñanza Superior, y ocurrió en 1984. Según Vignoli, el encuentro fue organizado ARICANA (Asociación Rosarina de Intercambio Cultural Argentino Norteamericano). Vignoli, quien tenía diecinueve años y cursaba el primer año del traductorado, confesó que a ella en verdad la cautivó Gallagher, poeta y cuentista, quien recitó en inglés poesía de Alejandra Pizarnick. Pero cuando Carver leyó, Vignoli cuenta que, literalmente, se durmió. A Carver lo describe maravillosamente en un texto que ya es un clásico de la literatura rosarina, “Yo dormí con Carver”:  

“Vi a un hombre que se sentó ante el micrófono y saludó con una voz gris, plana, neutra, opaca. El hombre era como la voz. Todo cuadrado, todo gris. Los ojos grises. Unos anteojos verdosos, grandotes, de miope, enormes, cuadrados. Una grisez sólida, eso era Carver”.

El traductor Emilio Ganem, presidente entonces del centro de estudiantes del traductorado, agrega más datos: “levantamos la clase para ir al salón de actos donde ellos iban a leer y a dar una charla. Fue algo inesperado, no fue algo organizado. 

Para mí la trajo Fanny Sloer de Godfrid, que era una profesora de literatura muy relacionada, con muchos contactos. Ella nos pidió ayuda para que la charla tuviera más convocatoria. Y sí; como ya contó Beatriz Vignoli, la charla de Carver fue bastante aburrida.” 

En esa charla en la que se durmió Vignoli, Carver, en un inglés monótono, habría leído, según la reconstrucción del periodista Miguel Roig, “Intimacy”, el cuento que se publicaría luego en Tres rosas amarillas. En ese relato, el escritor, ya consagrado en los Estados Unidos y curado de su alcoholismo, visita durante una gira a su ex mujer, Mariann Burk. El cuento es una furiosa catarsis de su ex, acaso sea una reescritura de “Princesa”, de Anton Chejov, y es también un cuestionamiento a la utilización de la intimidad como material narrativo, aunque en el conmovedor final ella lo termina autorizando a que escriba lo que quiera.

Justamente esa fama exponencial que en pocos años logró Carver después de la publicación de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (“Will you please please be quiet, please”) en 1976 es la que lo traería junto a Gallagher a tierras argentinas. La vida de Carver pega un giro de ciento ochenta grados al año siguiente, en 1977, cuando ingresa a Alcohólicos Anónimos. En 1977 conoce en un encuentro de escritores en Texas a su futura pareja. Al año siguiente recibe la beca Guggenheim. 

En 1981 publica su segundo volumen De qué hablamos cuando hablamos de amor (“What we talk when we talk about love”), que lo consagra casi como una estrella pop. Instalados en Siracusa, Carver y Gallagher comienzan a enseñar escritura creativa en la universidad, a publicar regularmente en “New Yorker”, y a viajar y dar charlas por el mundo. En 1982, “Cathedral” es considerado uno de los diez mejores cuentos de los Estados Unidos, y al año siguiente Carver es premiado con el Harold and Mildred Strauss Living Award –recibe suficiente dinero como para poder escribir sin preocupaciones- y el libro Cathedral es candidato al National Book. 

En ese contexto –Carver y Gallagher tienen que poner delante de su casa un cartel con la leyenda “Escritores trabajando”, por la cantidad de visitas que reciben a diario-, deciden realizar un viaje al exterior para darse un respiro, y salen a dar charlas sobre escritura creativa con el auspicio de la US Information Agency. En el verano norteamericano de 1984 viajan a San Pablo, y luego a Buenos Aires y a Rosario. Para Vignoli, la encargada de coordinar el intercambio pudo haber sido la profesora de inglés rosarina Fanny Fuhks. Quisimos contactar a Fanny junto a mi amigo, el escritor rosarino Raúl Astorga, pero Fanny murió el año pasado. 

Al paso del tiempo, la ausencia de material periodístico, las malas traducciones y la digestión de obras de ficción como de no ficción hay que sumarle las imprecisiones del mismo poema de Carver, “Cutlery”. En él, el escritor escribe “el ancho río que devuelve la luz de las abiertas ventanas del comedor del Jockey Club”. 

Hoy resulta imposible ver el Paraná desde la terraza del Jockey. En 2011, el director de cine Gustavo Postiglione le dedicó unos minutos a la visita de Carver a Rosario en su documental “La ciudad y las palabras”. Postiglione subió a la terraza del edificio y demostró que desde ahí no se ve el Paraná. 

Pero eso fue casi treinta años después del poema de Carver. ¿En 1984, si es que Carver estuvo allí, con menos edificios, lo pudo haber visto? Otros poetas rosarinos, como Martín Prieto, en ese mismo documental, sugieren que en verdad Carver juntó en su poema imágenes de su paso por Rosario con nombres emblemáticos; compuso, fusionó. No se preocupó por la veracidad geográfica del recuerdo; fue detrás de la epifanía. Al borde del Paraná fue evocando otro río, otro pez, la misma espera, la misma falta. En el documental de Postiglione, desde la voz en off se daba a entender que el relato de Vignoli no era del todo fiable. Gran problema que sufren los memoriosos: la memoria de elefante y la mitomanía suelen ser orillas de un mismo río. 

Periodista cultural, Astorga sostiene que existiría una foto de Gary Vila Ortiz junto a Carver, que quizás cenaron juntos en el restaurante “La misión del marinero” y que hasta hubo una entrevista. En 1984, Carver era ya una estrella nacional en Estados Unidos, y un ilustre desconocido en Argentina. Sus títulos llegarían traducidos dos años más tarde, por Anagrama, en 1986. Por eso no existen rastros de la charla en el profesorado, ni fotos de su paso por el Jockey. Gary Vila Ortiz, el periodista cultural rosarino, también murió. Le escribí a Reynaldo Sietecase y al escritor rosarino Patricio Pron. Los dos muy gentilmente me respondieron en Twitter. Sietecase escribió: “Alguna vez Gary Vila Ortiz me contó que estuvo con él, no sé si lo llegó a entrevistar o lo presentó”. Pron, desde España, twitteó: “La última vez que pregunté, nadie se acordaba de nada. (O sí: Beatriz Vignoli sí se acordaba, aunque tampoco de mucho)”. 

Entonces me acordé de Santiago Llach. En 2021, Gallagher había sido jurado del Mundial de Poesía que él mismo organiza. Lector fanático de Carver, Llach le escribió. El miércoles a las doce de la noche, llegó el mail de respuesta de Gallagher. 

“Hola Santiago, ¡Gracias por escribirme!  Ray y yo pasamos unos días hermosos en Argentina. Recuerdo en especial que caminamos por las calles nocturnas de Buenos Aires con Ray y fuimos a un show de flamenco una noche. Nuestra increíble anfitriona me llevó a un mercado de pescados un día para mostrarme todas las hermosas variedades que se pueden pescar en Argentina porque sabía que yo había pescado en el estrecho de Juan de Fuca cerca de donde nací desde los 5 años, y Ray y yo fuimos varias veces a Alaska a pescar salmón. Esta mujer maravillosa hasta nos cocinó uno de estos pescados. Recuerdo lo impactante de la arquitectura. Pude ver por qué  Buenos Aires tiene la reputación de ser la París de Sudamérica. No estoy segura de haber estado en Rosario, pero sé que Ray y yo escuchamos una historia sobre algo que sucedió en el Jockey club de ahí. ¡Necesito volver a leer ese poema! 

Cariños 

Tess»       

Curiosidades de la vida: teníamos el testimonio de la viuda de Carver, pero el misterio, lejos de aclararse, crecía. Llach marcó dos cuestiones: una, que el show de flamenco debió haber sido de tango. Y dos, que en Buenos Aires no hay negocios callejeros de venta de pescado. Esa es una marca típica de Rosario, de la zona de La Florida. ¿De quién hablaría Gallagher cuando se refería a la increíble anfitriona que tan bien los había tratado y hasta había cocinado para ellos? Gracias al testimonio de Ganem, contactamos a Fanny Sloer de Godfrid. Vignoli me pasó el Instagram de su nieta, la actriz Valentina Godfrid. Fanny, con ochenta y ocho años y una memoria extraordinaria, se encargó de despejar todas las dudas.

“Efectivamente, a pedido de la sección cultural de la Embajada de EE.UU y en mi carácter de profesora de Literatura Norteamericana en el Instituto Nacional del Profesorado y de la UNR, el 8 de junio de 1984 organicé la visita de Raymond y Tess a Rosario adonde Carver dio una conferencia sobre Hemingway. Hubo un almuerzo en el Jockey Club, una visita a los pescadores, porque Carver era un fanático de la pesca, y una conferencia sobre Hemingway en el Instituto del Profesorado, además de un city tour. Fue una visita muy breve, fue organizada muy a último momento por la Embajada y no conocíamos suficientemente la obra de Carver. Recién después de su visita lo leímos y estudiamos. A Carver, lo que más le impactó fue la visita a los pescadores en la costanera de La Florida. Mi amigo Gary Vila Ortiz no participó del almuerzo en el Jockey Club, y es probable que hayamos cenado en La Misión del Marinero cerca de mi casa, pero no podría asegurarlo. Carver murió a los pocos años, y yo publiqué una nota en el diario La Capital el 30 de octubre de 1988. Después de su fallecimiento, Tess me mandó de regalo el último libro de poemas de Carver “A new path to the waterfall”, con una tarjeta muy linda”.

En ella, se lee “Querida Funny: quería que tuvieras el último libro de Ray. Me acuerdo muy bien de tu amabilidad, de ti y de tu marido. Espero que este presente sea bien compartido allí en Rosario. Con cariño, Tess”.

(Este artículo fue posible gracias a la colaboración desinteresada de Raúl Astorga, Santiago Llach, Beatriz Vignoli, María Soledad Suares y Valentina Godfrid.)

Imagen de portada: Raymond Carver

FUENTE RESPONSABLE: BA La Agenda Revista. Por Rodrigo Manigot*Es músico y guionista. Es cantante y compositor de Ella es tan Cargosa. En Twitter es @elrulomanigot 

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/En memoria

Un río de mariposas de colores, de Dante Tenenbaum (selección).

Odisea de intentos fallidos

Hoy las calles de mi ciudad son un río de

mariposas muertas.

Mis pies se afilan al caminar, se vuelven

fuego en el afán de correr y soñar.

Mi vida es una odisea de intentos fallidos.

Tiene olor a humo y naufragio,

y tengo anosmia.

¿Algo de todo esto tiene sentido?

Sigo caminando y veo

un árbol al revés

que genera olas en el mar del cielo

donde los aviones navegan

hasta conectar a las personas.

La palabra

Las luces de los autos iluminan

ese edificio de fantasía que recordaba como mágico.

Miré sin querer,

vi el odio camuflado, esas noches de luna llena y nubes escandalosas.

Recibí una bomba por teléfono

y la desactivé.

Pájaros en las fotos

Mientras ordeno mis cosas para salir,

siempre olvido algo.

Me olvido de la confianza que me daba vivir.

¿Dónde la olvidé?

¿Quién me hizo perderla? Fui yo. No, yo no fui.

El mundo tiene la culpa de todo lo que me pasa,

todos están en contra de mí.

Voy a sacarles fotos a los pájaros y a sus plumas de colores.

Un río de mariposas de colores

Dante Tenenbaum

Poesía

Halley Ediciones

Buenos Aires (Argentina), 2022

ISBN: 978-987-8482-77-4

65 páginas

Imagen de portada: Dante Tenenbaum

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. 16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/´Poesía.

 

 

6 poemas de Fernanda García Lao

Fernanda García Lao es una poeta, narradora y directora escénica nacida en Mendoza, Argentina, en 1966. Vivió en España, donde tuvo su etapa formativa entre 1976 y 1993, debido al exilio de su familia. Ha escrito y dirigido piezas teatrales que le valieron, entre otros, el premio Antorchas. Publicó las novelas Muerta de hambre, primer premio del Fondo Nacional de las Artes; La perfecta otra cosa, La piel dura, Vagabundas, Fuera de la jaula, Nación Vacuna y Sulfuro, los libros de cuentos Cómo usar un cuchillo y El tormento más puro, los poemarios Carnívora y Dolorosa. En colaboración con Guillermo Saccomanno escribió la novela epistolar Amor invertido y el libro de relatos Los que vienen de la noche. Ha sido traducida al inglés, al francés y al italiano. Su obra se ha publicado en América Latina, España, Francia, Italia y Estados Unidos. Desde 2010 coordina talleres de escritura y colabora para distintas publicaciones literarias. En la actualidad, reside en Barcelona. Presentamos una selección de poemas de su último libro Autobiografía con objetos, publicado en España por Kriller71 Ediciones y en Argentina por Zindo & Gafuri Ediciones (2022).

***

Para narrarse habría que atribuirle a la memoria dotes de las que carece. Las coordenadas espacio temporales están viciadas de subjetividad.

Una biografía podría ser un repertorio de materia.

Escribe Walter Benjamin: Cada objeto es una enciclopedia de su dueño.

Yo digo al revés: Cada cual es una enciclopedia de sus objetos.

He aquí los míos.

Sillita reposera de tela blanda

Insolación de la tarde, instante uno de tu vida. El sol de la siesta. El mundo alto y la espalda ocupada en su descanso. Los pies en el aire. Cierto olor a baba, a tierra seca de patio. Voces que no dicen, palabras antes de su sentido. Memoria personal vacía. El ser, más grande que la conciencia.

***

Agujero en el patio a la altura de los tobillos

Ves pasar por ahí a tus vecinas descalzas, del otro lado del muro. Hablás arrodillada, enviando la voz o algún juguete a la que es tu amiga. Transacción incómoda pero sutil que anula el muro y se hace costra en las rodillas.

***

Casa nueva que parece castillo

Tu primera noche huele a cemento fresco. Los huecos para el aire acondicionado con el estómago a la vista. Los muebles del departamento parecen miniaturas en este universo. Las escaleras son cortas, pero van en todas direcciones. En lo más alto, la torre es un caracol contra las tinieblas. Desde el parque, silbido de balas.

***

Acequias no son exequias

Esconderte en ese lugar oscuro fuera de circulación. Olisquear el sudor hueco que baja de la montaña. Arteria seca que recorre el cuerpo de la ciudad desde abajo. Has sido advertida: ahí no. En un segundo se inunda. Introducir un pie, el otro, la cabeza. Un parto al revés. Respirar la muerte, contar hasta cien y que no venga.

***

Parte de pago

Invierno y, sin embargo, asfixia por el parquet caliente del nuevo departamento. La casa fue vendida. Extranjería sin abandonar la ciudad. La frase del padre antes del exilio: dejemos las toallas en el toallero. La selección de lo que viaja, el apuro. Alegría mal disimulada de la madre, que regresa a su tierra.

***

Pasaporte recién sellado

Que los cumplas feliz dicen personas con los pies en el cielo. Tu vida empieza de nuevo en un 747. Elegiste el libro y la muñeca. La biblioteca y los cuadros viajarán más lento, en la bodega de un barco. La infancia no viaja. Se hace vieja, atrás.

Imagen de portada; Fernanda García Lao (Foto: Isabel Wagemann).

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

Aprende a escribir con… Pere Gimferrer.

La poesía también es un tipo de mnemotecnia. De hecho, pocas cosas hay tan fáciles de recordar como unos versos elevados. A veces, ni siquiera hace falta esforzarse en memorizarlos; basta con leerlos en una sola ocasión para que se adhieran con una fuerza extraordinaria a nuestro cerebro. Un ejemplo: Pere Gimferrer puede recitar de corrido la Divina Comedia, por supuesto en versión original, y a lo largo de su vida solo ha conocido a dos personas que hicieran lo mismo: una era Jaume Vallcorba, mítico editor de Acantilado y Quaderns Crema; la otra fue toda una sorpresa.

Ocurrió una vez que se encontraba en Turín y tenía que regresar de inmediato a Barcelona. Una huelga ferroviaria en Francia le impedía coger el tren y, no habiendo otra opción, contrató a un taxista para que condujera durante toda la noche. Salieron a las 21,00 horas y llegaron a las 07,00, y en medio del camino del viaje, y por aquello de matar el tiempo, Gimferrer recitó en voz alta una de las estrofas de Dante Alighieri, recibiendo como respuesta por parte del conductor los versos que venían a continuación. Y así entretuvieron aquellos dos hombres el resto de la expedición, el uno abriendo cantos y el otro cerrándolos, y cuando llegaron a destino, el autor de Arde el mar y Tristissima noctis imago preguntó al taxista por la educación que había recibido, a lo que el otro contestó que había estudiado en la misma escuela municipal, sin duda una de las más importantes en la aplicación de un sistema pedagógico realmente efectivo, en la que se basó Edmondo de Amicis para escribir su best-seller Corazón: diario de un niño, novela en la que, por cierto, y aunque no venga a cuento, se inspiraron los creadores de la serie de anime Marco, de los Apeninos a los Andes.

Con esta anécdota quiere ejemplificar Pere Gimferrer la importancia en la formación de un poeta no solo de leer a los clásicos, sino de interiorizarlos. A fin de cuentas, la poesía nace para ser recordada y, en consecuencia, la meta de todo autor debe ser escribir versos que queden por siempre grabados. El otro consejo para quienes quieran dedicarse al género más noble de todos es sin duda más concreto: aprender métrica. Aunque luego no vayan a usarla. Es la misma recomendación que le dio J.V.Foix a Joan Brossa cuando éste le enseñó sus primeras piezas, y vaya si causó efecto.

Dice Pere Gimferrer que, para saber si tenemos alma de poeta, basta con que leamos nuestros propios poemas. Porque son ellos los que nos dirán si habita en nosotros el genio o si estamos perdiendo el tiempo. Pero, si no conseguimos que sean nuestras propias creaciones las que nos abran los ojos, podemos acudir a terceras personas, preferiblemente autoridades en la materia, para que opinen sobre nuestro trabajo. Al mismo Gimferrer le dio el espaldarazo definitivo primero Vicente Alexandre, después Octavio Paz y luego ya Josep Maria Castellet y aquello de los novísimos. Todas esas personas ratificaron la calidad de su obra y el chico que quería ser director de cine —pero que no se veía con el carácter necesario como para coordinar a tanta gente— dio un volantazo a su destino y se convirtió en el poeta de quien muchos consideran que merece el Nobel.

Foto: Luis Serrano. Fundación José Manuel Lara

Desde aquel entonces Gimferrer ha escrito cientos de poemas, pero nunca se ha sentado a una mesa para hacerlo. A él las ideas le vienen de golpe, cuando menos se lo espera, así como si cayeran del cielo. 

Está caminando por la calle o bebiendo un poco de agua en su despacho de la editorial Seix Barral, a la que lleva vinculado más de medio siglo, cuando de pronto le sobreviene una unidad rítmica. Es como un destello que inunda su mente con un grupo de palabras que, además de formar una cadencia, constituyen un verso cuyo significado todavía no entiende quien las ha recibido, pero que potencialmente puede abrir un poema. 

Ahora bien, Gimferrer nunca se esfuerza en la búsqueda de un sentido a esos sonidos, porque, en su opinión, éste ha de ser suscitado por el mismo destello. Si lo hace, el autor continúa trabajando en la pieza ya sea mental, ya materialmente; si no, a la papelera y a seguir con lo que estaba haciendo. De hecho, el mismo día en que se realizó la entrevista de la cual surge este texto, Gimferrer había experimentado dos iluminaciones de esas, de las que estallan en su mente sin saber ni por qué ni cómo, pero ambas fueron descartadas porque, pese a parecer hermosas, no apuntaban ningún destino.

Jorge Luis Borges dijo en cierta ocasión que «al otro, a Borges, es al que se le ocurren las cosas», y Pere Gimferrer suscribe la cita. Considera que el poeta es siempre alguien diferente, y sobre todo superior, a la persona cuyo cuerpo habita. No somos nosotros quienes componemos poemas y tampoco es nuestra voz la que se escucha cuando un lector los lee en silencio. Y es que, cuando escribimos, somos otro, alguien más conectado con el mundo, más elevado del suelo, más preocupado por el mensaje oculto en las diferentes entradas del diccionario. 

Que ya dijo Mallarmé que la función del poeta era «dotar de un sentido más puro a las palabras de la tribu». Y eso es lo que hace Gimferrer cada vez que le sobreviene una idea: convertir algo tan instrumental como pueda ser el lenguaje en un objeto de culto.

El último libro de Pere Gimferrer es Tristissima noctis imago’(Fundación José Manuel Lara, 2022).

Imagen de portada: Foto: Luis Serrano. Fundación José Manuel Lara

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Álvaro Colomer. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

 

 

 

 

Juan Antonio Massone: “Soy siempre alguien que se parece a quien soy en lo más insondable”.

Juan Antonio Massone es un poeta a cabalidad, esto es, vive su vida como vive su poesía, nutriéndose de sus experiencias más íntimas y significativas, expresándolas en un lenguaje elegante, pero jamás rebuscado y compartiéndolas a través de sus múltiples intervenciones públicas, ya sea en sus clases, en sus columnas literarias, en sus estudios, en sus libros y en esas conversaciones que, en ocasiones, uno tiene el privilegio de compartir con él.

Por otra parte, es necesario recordar que se trata de un poeta con más de una veintena de obras publicadas, miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, profesor universitario de literatura de varias generaciones de literatos y profesores, articulista de diarios y revistas, en fin, una persona plenamente dedicada al oficio de escribir y de investigar sobre literatura.

Nos acercamos a él de la única forma que ha sido posible en estos últimos años, debido a la pandemia: virtualmente. Después de varios lustros sin encontrarnos, fue un reencuentro agradable y necesario para mí, que lo leo desde mis veinte años y fui su alumno de literatura un tiempo después.

Era inevitable no preguntarle sobre su obra y esas preguntas más sus respuestas se convirtieron en más que una conversación, en una entrevista que quiero compartir con ustedes.

—Sus afanes son compartidos entre la enseñanza de la literatura, la investigación académica —especialmente la lectura, análisis y publicación de ensayos sobre otros autores— y el ejercicio de la poesía. ¿Con cuál de estas actividades se identifica más?

—Todas las actividades desarrolladas por mí poseen sentido, aunque por supuesto a cada una la distinguen caracteres específicos. La escritura de poemas es, en mi caso, el más íntimo, el más personal, quizás el más amplio en los tiempos.

—¿Quién nutre a quién? ¿El poeta al profesor de literatura o éste último al poeta?

—Se es unidad. Las dimensiones se entretejen y mutuamente se influyen, pues las habilidades no son estancas, convergen en alguien, no como suma, sino en calidad de síntesis.

—A propósito de la educación, ¿qué sentido tiene para Juan Antonio Massone enseñar literatura, especialmente poesía, en este siglo XXI tan agitado, convulsionado y tan lejano al silencio, la meditación y la introspección tan necesarias para encontrar la esencia de la poesía?

—Las dificultades de ser persona, hoy, se relacionan con el aturdimiento que trae el bullicio y el decaimiento del espíritu. Esta deshumanización comenzó hace mucho, pero la superficialidad materialista, la pérdida de la lectura y de la conversación, han conseguido agravar los efectos nocivos de la tecnología —los hay positivos, por supuesto—, cultivando todo tipo de idolatrías: aparatos, íconos, hábitos contagiados con tanta desprevención como irracionalidad, además de los consabidos medios y consecuencias transformados en fines: poder, consumo, placer, adicciones.

—En su labor como académico de la lengua, debe usted estar atento a las modificaciones que se pretenden incorporar a nuestros usos lingüísticos, muchas de ellas forzados, como el lenguaje chat, el mal llamado lenguaje inclusivo y la gran cantidad de extranjerismos y barbarismos que nos acometen a cada rato y desde todos los frentes. ¿Para allá va nuestro idioma o son manifestaciones idiomáticas que no prevalecerán?

—La lengua es el elemento aglutinador de la cultura. El más vivo y dinámico. Existen extranjerismos bienvenidos, porque no disponemos de los vocablos específicos con los cuales referir algunos actos, puesto que no somos inventores de tecnología. Otros vocablos representan un uso equivocado. Respecto del lenguaje inclusivo, existen algunas situaciones aconsejables de duplicación. Incluso pueden ser muy antiguos los usos: “señoras y señores”, “damas y caballeros”, así como los nombres de ejercicios profesionales o de oficios y otros. Sin embargo, el doblete permanente es innecesario: ralentiza la comunicación, la torna majadera. En el caso del uso de la “e”, con el afán de crear un neutro, es mucho más problemático gramaticalmente. Los usos de vocablos tecnológicos correrán suertes diferentes: algunos perdurarán; de otros se encargará la lengua de sustituirlos con el tiempo.

—De lo que he leído de su obra —que sigo desde mis tiempos de estudiante universitario—, los grandes temas que cruzan su poesía son el amor, la espiritualidad, la otredad y el dolor. ¿Cuál es el origen de la recurrencia de estos temas? ¿Hay otros que cree necesario relevar en estos momentos?

—Cierto, esos temas me son constantes. El origen de éstos se identifica con la clave de mi ser. Uno es genética y espiritualmente alguien singular. La escritura, cuando da cuenta de alguien y no de algo, hace presentes esas recurrencias. Quizás debería agregar la crítica social, que he desarrollado con frecuencia desde hace algunos años.

—En Chile estamos pasando tiempos difíciles. Los diversos y distintos sectores sociales, políticos, económicos, étnicos, etc., parecieran no hacer grandes esfuerzos para escucharse ni para establecer un hogar común. ¿Qué papel debiera cumplir la literatura, la poesía en particular, para hacerse cargo de este momentum agitado y convulso? ¿Hay lugar para las artes en la sociedad que debiera proyectar la nueva Constitución?

—El tiempo representa un lapso de Los Tiempos. Nada de lo humano debería sernos ajeno, según dijera Terencio. Es verdad que esta etapa histórica —nacional e internacional— se caracteriza por la fragmentación y la consiguiente pérdida de lo universal. Es inadecuado esperar que un olmo dé peras. Sin embargo, la historia suele sorprender con versiones inesperadas, porque el sujeto humano es, también, insólito.

—Hace algunos años participaba activamente de instituciones como la Sech, el Ateneo, la Agrupación de Amigos del Libro, aparte de la Academia y la universidad, por cierto, ¿en qué está hoy Juan Antonio Massone, en cuanto a su participación activa en instituciones literarias?

—Actualmente participo en la Academia Chilena de la Lengua y, circunstancialmente, en actividades de charlas, jurados literarios o entrevistas. Mantengo, desde hace nueve años, una columna semanal (jueves) en La Prensa, diario de la Región del Maule.

—La Academia de la Lengua aparece como una institución muy elitista y poco conectada con la ciudadanía. ¿Qué haría Massone para vincularla más con la sociedad, especialmente con la juventud?

—La Academia recibe en su seno a quienes considera solventes respecto de los trabajos que debe desarrollar, sobre todo en los estudios de nuestra lengua, pero todo el quehacer suyo se lleva a cabo en beneficio de los hispanohablantes. Hemos participado en textos escolares, concursos para escolares, publicaciones de difusión, notas idiomáticas, algunos libros especiales. Sexo, género y gramática; Lo pienso bien y lo digo mal; 640 frases que caracterizan a los chilenos, amén de los volúmenes panhispánicos, a los que concurre nuestra Academia, junto a las otras veintidós, incluida la Real Academia Española. Es deseable que pudiéremos disponer de mayor cobertura en la prensa y en los medios. Disponemos de sitio electrónico y varias actividades son subidas a las redes sociales.

—La lectura es un eje fundamental en su vida. ¿Qué está leyendo ahora? Y aprovechando el momento… ¿qué está escribiendo ahora?

—Siempre leo varios libros simultáneamente. Obras de mitología y leyendas germánicas y nórdicas han disputado mi atención e interés. Pero no faltan poemarios y narraciones que acuden a la cita.

—En estos tiempos de Covid-19, confinamiento, clases y reuniones telemáticas, ¿cómo se ha enfrentado al día a día en que parece que todas las actividades y lugares en que uno las ejerce se han apropiado de los espacios de nuestra casa?

—Terminé por acostumbrarme a las clases telemáticas. Las prefiero en cuanto ahorro de tiempo y traslado. No tengo problema alguno si estoy solo. Soy la persona con quien más converso. Y siempre está Él, el gran otro.

—¿Sigue siendo Chile un país de poetas o la literatura más comercial, desechable en muchos casos, ha ido borrando esas profundidades poéticas de antaño y convirtiéndolas en superficialidades más emparentadas con lo que hoy se ufana en denominar “versificación urbana”?

—Las épocas dejan sus huellas y sus preferencias en muchos libros. El peso interior específico de muchos autores es más leve que lo conocido hace algunas décadas; sin embargo, existen muchísimas obras muy interesantes en la actualidad, aunque no siempre sean todas de literatura.

—¿Quién es Juan Antonio Massone hoy? Con casi medio siglo de labor literaria y docente, ¿ha evolucionado en lo literario, lo personal, lo espiritual? ¿Más cerca del poeta llamado Dios o del antipoeta Lucifer?

—Soy siempre alguien que se parece a quien soy en lo más insondable, porque estoy conformado por tantos factores: mis altibajos, mis coherencias y mis resquebrajaduras, entre muchos más. En el supuesto de ser poeta, jamás pretendería ser un dios. Soy hombre y, como dice el proverbio, no salto fuera de mi sombra. Mucho menos, en mi caso, me inclinaría a ser un portavoz de Lucifer. La palabra poética, si aspira a ser veraz en el espíritu, no puede prestarse a quien es, por esencia, mentiroso, torcido, embaucador y necrófilo.

Complemento mi respuesta con este poema:

Credo

Creo en la Palabra Todopoderosa

Que deposita semillas de cielo en el polvo,

Suspira de júbilo o silenciosa se tiende

En la entraña invisible de los vientos;

Creo en Verbo, misterioso abrazo de sílabas,

Concebido por obra y gracia del silencio

Y grávida deja a las almas tornasoles

Sin que le amedrenten desiertos o cenizas,

Ni el artero vacío del absurdo en tumulto.

Creo en la Palabra que padece la espina

Del aire y en cuyo expolio se ensañan

El ruido mercantil y la zozobra del tiempo;

Creo en los ojos inocentes, en los dedos

De luces y de brisas, la mirada crucial

Y la mano que no rehúyen abandono.

Creo en el Espíritu, animador de lo inerte

Cuando más inesperado: desata nieve en estío

Y despunta su albor cuando la duda hiere.

Creo en la santidad peregrina de los labios,

En el feliz reencuentro de todas las ausencias,

En el postrer perdón a la mezquina arrogancia,

En el vigor lustral de agónicos escombros

Y en la perenne Voz que acoge a todo nombre.

Amén

Y con estos versos, que provienen de la esencia más pura del poeta en permanente poética conditio, cerramos esta entrevista que augura un pronto reencuentro presencial y el ejercicio de una conversación siempre amena, culta, nutritiva, como todas las que se tienen con este poeta intenso, maestro de maestros y amigo leal y entrañable.

Imagen de portada: Juan Antonio Massone: “Soy la persona con quien más converso. Y siempre está Él, el gran otro”.

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. Por Benedicto Gonzalez Vargas. 11 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Entrevista.

 

5 poemas de ‘Cuota de mal’, de Concha García

Cuota de mal es un poemario maduro y reivindicativo de la poesía. Este libro recoge el pensamiento y la poética de la cordobesa, afincada en Barcelona desde hace muchos años, Concha García (La Rambla, 1956). No es ni más ni menos que las preguntas, más que las respuestas, que se hace con el paso de los años, en una vida dedicada a la literatura, como es la suya. Un vocabulario de colores y de momentos y situaciones nos da cuenta desde su mirada lírica, penetrante e irónica, de las cosas que hay fuera de nuestra mente. Posiblemente, todo lo que la persona lectora se pregunte lo encontrará entre esta sesentena de poemas certeros, cual latigazos cerebrales: para despertar. Cuota de mal es un buen regalo para el cerebro de las personas lectoras que abran sus páginas y lean. ¡No cabe ninguna duda! La poesía de Concha García siempre nos descubre, con esa su peculiar mirada, toda la realidad que nos rodea. Es capaz y logra elevar la anécdota diaria, el momento, el suceso, a la categoría de poesía, sin tapujos ni ornamentación ni retórica posible. Versos claros y concisos. No busquen otra cosa, solo esa poesía trabajada, pulida, diamantina. “Amada orilla del mar/ cuando contemplo tu extensión/ no miro hacia atrás”.

Zenda adelanta cinco poemas del libro, editado por Huerga y Fierro.

***

ACRE

Las preguntas que te haces

con el paso de los años

son apenas certezas, pensadas

y reabiertas como si hubieses

encontrado alguna vez

una perla. Tantas cosas

existen fuera de tu mente

que no concibes

mundo menor.

***

POSTAL

Largas cordilleras que no acaban

desfilan moviéndose tras las nubes,

una bandada de pájaros lejanos

irrumpe con sus aleteos

y todo parece cercano. También

esos hombres y mujeres atraviesan

el océano y algunos mueren a nado

para llegar a tocar tierra.

Ahora se ve más cerca.

La linde que atraviesa un joven

dejando tras de sí grupos exhaustos.

Les ponen una manta encima

tiritan con los ojos abiertos

y piensan en la fotografía de las montañas

del país donde han llegado.

***

MATINAL

Aborrezco que el cobertor huela a húmedo

y que holgazanees durante todo el día

para proseguir con esa monserga

sobre tu inclinación a las ciencias

y lo frustrado que está tu padre

porque no consiguió plaza fija.

Las ideas que tenías sobre la poesía

cayeron de golpe, ahora te sostiene tu fe

en algunos seres humanos que hacen el bien,

aunque todos tengamos la misma posibilidad

de ser tan violentos como la furia.

***

AZABACHE

Sus manos, qué saben de abrir

con llave una casa, apretadas

en la barandadilla del puerto junto

a otras del mismo color, jóvenes,

tan hermosas, no como las tuyas

siempre al acecho de algo. Hubieses

troceado con más rabia la carne

dando un portazo a tus familiares

esas curiosas parentelas que comen turrón

y abren en canal pavos rellenos,

pensando, que en el fondo

ojalá se ahoguen todos.

Tan negros.

***

ANAQUEL

Leo las referencias bibliográficas

acerca del suicidio de Silvia Plath

que me conducen

a las de otra poeta que se tiró

de un espigón en Mar de Plata,

Alfonsina Storni y su bello perfil

y Anne Sexton, en una cocina,

también Pizarnik, la enterradora de palabras

donde ocultaba como diamantes

varias clases de silencios,

su fulgor recorre los días abarcables.

Con ellas leo que la poesía

puede ser un enigma cuando

no sabes qué decir y lo somatizas

en tu cuerpo. Hace un tiempo

albergaba una honda satisfacción

que no era producida por nada.

Abro la ventana, noto aire,

el sol de la calle deja ver

millones de motas

que se dibujan flotantes

en el haz de luz.

—————————————

Autora: Concha García. Título: Cuota de mal. Editorial: Huerga y Fierro. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

BIO

Concha García nació en 1956 (La Rambla, Córdoba). Ha vivido en Barcelona la mayor parte de su vida. Autora de varios poemarios: Ya nada es rito y otros poemas Obra reunida 1990- 2003, 2018, Acontecimiento, 2008, El día anterior al momento de quererle, 2013, Las proximidades, 2016 y Vasta Sed, 2020.

Autora de ensayos sobre poesía: Asomos de Luz y Miradas en los entresijos, 2020; y de diarios: La Lejanía. Cuaderno de Montevideo, 2013, Los antiguos domicilios, 2016, Desvío a Buenos Aires. Diario de una poeta en la Patagonia argentina, 2019 y Ciudades escritas, 2019. Autora de dos antologías de poesía de la Patagonia Argentina. Premios Aula Negra de la Universidad de León, Premio Barcarola de Poesía, Jaime Gil de Biedma y Dama de Baza. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona.

Imagen: Cubierta de portada de “Cuota de mal”

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 15 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

 

5 poemas de ‘Lugares a los que volver con el buen tiempo’, de Boris Rozas.

Lugares a los que volver con el buen tiempo, del vallisoletano Boris Rozas, es el poemario ganador del Premio Internacional de Poesía Fuente Vaqueros 2022 (fallado en la localidad granadina por Ramón Martínez, Raquel Lanseros y Fernando Operé), del que Zenda adelanta 5 poemas.

***

I.

Hay lugares que huelen y saben a poemas

en abierto

a club de jazz, a microclima.

A un poco del cielo de Lugones,

a un mucho que esconder

en mi guantera,

nuestra historia entrecruzada por congojas

que no se detuvieron,

los problemas de danzar en solitario

en azoteas,

no hay posible reproche

en esta entrada,

se pronuncian los nombres

cuando se viajan

hartos de próximas paradas.

***

II.

“(…) La ha visto en un paraje solitario

con el mar y las rocas en la noche.”

JOAN MARGARIT

Si fuera verdad que el cansancio

me ha vencido

no dejes de salir al mar

por las mañanas,

aunque llueva en tu barco, nuestro hijo,

azules olas

en segundas oportunidades.

En un santiamén nos concederemos

otra cita

esta vez no habrá testigos,

seremos el jazz y la bruma

apartados

del parque, dos bancos.

***

III.

Esta noche, al bajar la basura

frente a tu casa,

he encontrado dos alas

plenamente recogidas,

serán de aquellos seres

que nos habitaron

en los claustros de la luz

seguramente volaron

en círculos

creyéndose camino,

lección uno:

no hay camino,

sólo regresos puntuales

voces de acero

que gravitan.

El cuerpo

contra otro cuerpo se ilumina,

racimando surcos en la piel,

en la deriva

donde se hayan

nuestros vértices.

lección dos:

no hay cuerpos,

sólo aristas.

Aparentemente las bestias

nos ganaron,

yacerán sin necesidad

de usar muros

o fronteras,

desnudos, sin tener que

usar palabra alguna.

Puestas encima del olvido

nos vencen

las aves

que sobrevuelan

todos los árboles,

lección tres:

no hay árboles,

sólo párpados

que habitan

más allá de tu casa.

***

IV.

El otoño se ha disfrazado

de Bob Harris

en aquel espacio diáfano

en Shibuya,

cuento con ello si me acerco

alguna vez

saber hacia dónde soplarán

mis velas

esa noche,

al crujir del pelo rosado

que apenas roza la nieve

pura.

Tú que ya sientes

otro amor intellectualis

mientras lentamente

se inclinan las hojas

a tu espalda.

***

V.

Stanley no sabe leer entre líneas

pero se atreve

a cruzar la calle

como un perro,

el amor existe

y te doblega,

con forma de flecha

o silueta

de bala

Comienza en el espacio

que ocupa el otro

acaba con largos

paseos

sobre el mar.

—————————————

Autor: Boris Rozas. Título: Lugares a los que volver con el buen tiempo. Editorial: Valparaíso. Venta: Todos tus libros, Fnac y Casa del Libro.

BIO

Boris Rozas (Buenos Aires). Autor de dieciséis poemarios hasta la fecha, entre ellos Ragtime, Invertebrados, Las mujeres que paseaban perros imaginarios, o Annie Hall ya no vive aquí. Es Premio León Felipe, Pilar Fernández Labrador, Francisco de Aldana, Hernán Esquío, Gonzalo Rojas, Nacional Coronio, Manuel Garrido Chamorro, Laguna de Duero, Dueñas, María Eloísa García Lorca, Villa de Ermua, Premio Umbral, La palabra de mi voz, Premio Sarmiento, etc. Reside en Valladolid. Rozas es poeta de paisajes urbanos y voces interiores, con banda sonora propia, amante del cine y de cualquier disciplina artística que acerque al hombre a la pura trascendencia. Un posmodernista en plena madurez literaria, con un estilema poético plenamente reconocible y al alcance de todos los públicos.

Imagen: Cubierta de portada “Lugares a los que volver con el buen tiempo”

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 14 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

 

6 poemas de ‘No es a mí a quien lees’, de Adriana Hoyos.

No es a mí a quien lees, último libro de Adriana Hoyos, se divide en cinco partes: Geografías del desasosiego, reflexiones sobre lugares que transitamos de manera cotidiana y que componen los mapas de la ciudad, pero también los mapas emocionales e interiores. En la segunda estación, Otras voces, distintas individualidades se expresan simultáneamente revelando los matices de la identidad. Escenas de familia, donde la autora alude a lo íntimo a través de los retratos familiares; Anuencia de las imágenes, que evoca formas, colores y volúmenes de Giorgio de Chirico, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Jeanne Hébuterne, Modigliani o René Magritte. Y la parte final titulada Parábola del Zigurat, compuesto por un único poema largo (212 versos) en el que se mezclan varios idiomas, incluido el musical, para meditar sobre el mundo globalizado. Este poema aspira a atravesar los límites del significado con el sonido de las palabras en una partitura poética. Se trata de un anhelo de aspirar a conseguir con la palabra la universalidad de la música, y con el cual logra un efecto sonoro de gran belleza y potencia que nos remite claramente a sus orígenes musicales. El libro se cierra con una partitura compuesta por Leonardo Federico Hoyos: Zigurat, canción para voz contralto, violín y arpa céltica.

Zenda adelanta seis poemas del libro.

***

ESA QUE CANTA HACIA ADENTRO

Esa que ausculta los sonidos

Esa que busca en la niebla

Y cose los silencios soy yo

En la fractura del cielo

En la dureza de la piedra

En el filo de la imaginación

Murmuro en el origen

Revelo un instante

-Sustancia de la memoria-

Mientras palpita en el aire

La risa áspera del tiempo

No soy la que escribe

Soy la que pregunta

No soy la que sabe

Soy la que cree

No soy la que conoce

Sino la que descifra

No soy la que se arrodilla

Sino la que se levanta

En la gracia de su linaje

***

¿En qué parte de mí estoy? ¿adónde?

Gloria Gervitz

EN LA NEBLINA ESPESA DE LOS SUEÑOS

Se dicta lo que he de vivir cada día

A oscuras dormida en otro tiempo

Sé que allí sucede lo inefable

Descifro aquello que se oculta

Savia tan libre como hermosa

Tan despojada de prejuicios

Tan absurda y descarada

Tan ambigua que todo sugiere

Si logro rescatarme del olvido

Seré dueña por fin de lo vivido

Mudaré los días a mi antojo

Habitaré en la luz clara

Hasta rescatar mi espíritu

De la bruma y el ruido de los días

***

A mi tío, un oculista ocultista 

CON TU LINTERNA MARIPOSA AZUL

Como un voyeur indagas

Ojo contra ojo astro oculto

Iris centro celeste de la esfera

Oquedad del pensamiento

Qué eternidad buscas tan honda

Qué planeta extraño al otro lado

Qué mar irradia el sereno círculo

Como un eremita empecinado

En la retina vislumbras lo efímero

El territorio de esos ojos se resiste

Repentina llega la niebla hasta el espejo

Una luciérnaga baila en la curva de la noche

Al otro lado ese reflejo quizás sea el tuyo

***

NORTH CAROLINE

A mi tía Sara Lu

Mi tía desde su casita prefabricada

Blanca con antejardín y vallas escribe

A Steve excombatiente de Vietnam

Quiéreme mucho dulce amor mío

Barrios ordenados y limpios de felicidad opaca

En madera nívea y pulida de sueño americano

Los adolescentes caminan cabizbajos

Los vecinos se saludan con pulcritud

Ella canta con voz clara en el coro de la iglesia

Hallelujah hallelujah hallelujah

La cruz de oro brilla en el torso de Steve

En las noches sudor napalm y pesadillas

En un intento por mudar pena en amor

Se encuentran en el bosque lluvioso

Sermón del caballero errante y la doncella

Quiéreme mucho dulce amor mío

Con tres maletas y un corazón de terciopelo rojo

Ella bordea la ciudad en un mercedes automático

Enciende la radio y escucha a Leonard Cohen

Hallelujah hallelujah hallelujah

***

ESTA MÚSICA NOS LLEVA A HABITAR UN MAR HONDO

De promesas y paraísos perdidos

Mi padre ve fluir la sangre

Su sangre

Mi sangre

Mi padre observa desde la ventana

Ve pasar su vida

Soy un instante de su instante

Mi padre está abatido

Sigue en el hospital

Su corazón no responde

Mi padre está lúcido

Mi padre es vulnerable

El detalle de los años

La huella irrefutable

Los estragos sobre el cuerpo

Los hijos desfilan afligidos

La música renace en el agua

Danza de alces en la niebla

La nieve cubre el recuerdo

Tengo siete años

Te señalo la luna

Te enseño el futuro

No pasa nada

Nunca pasa nada

Todo es mucho

Mucho es nada

Mi padre siempre tuvo terror a la sangre

A la electricidad a las serpientes

Mi padre es de color rojo

La distancia que nos separa son diez horas

Mi padre tiene miedo a la muerte

Esta noche soñaremos al unísono

Y las montañas amanecerán nevadas

Y tomaremos el sol cogidos de la mano

Lloraremos juntos

Habrá risa en el llanto

La realidad tocará la muerte

Así escribo para ti y para mí un principio sin final

***

INTERIOR HAMMERSHØI

Fuera el viento es un animal enfermo

Atardece y me acurruco en la silla

Es el viento sibilante de Ordet

Personajes en espacios desnudos

Soledad muda sentada de espaldas

Cabeza y pelo anudado en un moño

Cabeza y pelo miran la ventana

Cabeza con pelo mirando el suelo

Cabeza con pelo y silla de madera

Cabeza con pelo bajo la luz pálida

En un país nórdico a la hora del alba

Vuelvo al interior de este cuerpo leve

Todo tiene una atmósfera más suave

Es la misma soledad con otra luz

En posición frontal miro a cámara

—————————————

Autora: Adriana Hoyos. Título: No es a mí a quien lees. Editorial: Huerga y Fierro. Venta: Todostuslibros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

BIO

ADRIANA HOYOS es una poeta, cineasta y gestora cultural nacida en Bogotá. Sus poemas se han vertido al albanés, árabe, francés, inglés, italiano, serbio, rumano, turco y sueco. Forma parte de antologías nacionales e internacionales, destaca Poéticas del Origen. Génesis y permanencia de la poesía de mujeres. En 2009 publicó La torre sumergida, Barcelona—March Editor. En 2013, La mirada desobediente. En 2017, Del otro lado. No es a mí a quien lees o geometrías de la voz. En 2022, su poema “A una dama de Tsárskoye Seló” fue finalista en el II Premio Internacional de Poesía Jovellanos, incluyéndose en el libro El mejor poema del mundo, Ed. Nobel. En 2020 fue Premio especial del International Festival Indjija Pro Poet, Serbia. Ha dirigido los cortometrajes: Elegía, Hotel Santa Fe y Beneyto desdoblándose.

Imagen: Cubierta de portada “No es a mí a quien lees”

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 10 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

 

Nada sobre nada, de Manuel Acuña.

No vivió demasiado, pero sí lo suficiente para dejarnos versos hermosos como estos. A continuación reproduzco Nada sobre nada, de Manuel Acuña.

Nada sobre nada, de Manuel Acuña

Pues, señor, dije yo, ya que es preciso

puesto que así lo han dicho en el programa,

que rompa ya la bendecida prosa

que preparado para el caso había,

y que escriba en vez de ella alguna cosa

así, que parezca poesía,

pongámonos al punto,

ya que es forzoso y necesario, en obra,

sin preocuparnos mucho del asunto,

porque al fin el asunto es lo que sobra.

Así dije, y tomando

no el arpa ni la lira,

que la lira y el arpa

no pasan hoy de ser una mentira,

sino una pluma de ave

con la que escribo yo generalmente,

violente las arrugas de mi frente

hasta ponerla cejijunta y grave

y pensando en mi novia, en la adorada

por quien suspiro y lloro sin sosiego,

mojé mi pluma en el tintero, y luego

puse ocho letras: «A mi amada».

Su retrato, un retrato

firmado por Valleto y compañía,

se alzaba junto a mí plácido y grato,

mostrándome las gracias y recato

que tanto adoran a la amada mía;

y como el verlo sólo

basta para que mi alma se emocione,

que Apolo me perdone

si, dije aquí que me sentí un Apolo.

Ella no es una rosa

ni un ser ideal, ni cosa que lo valga;

pero en verso o en prosa

no seré yo el estúpido que salga

con que mi novia es fea,

cuando puedo decir que es muy hermosa

por más que ni ella misma me lo crea;

así es que en mi pintura

hecha en rasgos por cierto no muy fieles,

aumenté de tal modo su hermosura

que casi resultaba una figura

digna de ser pintada por Apeles.

Después de dibujarla como he dicho,

faltando a la verdad por el capricho,

iba yo a colocar el fondo negro

de su alma inexorable y desdeñosa,

cuando al hacerlo me ocurrió una cosa

que hundió mi plan, y de lo cual me alegro;

porque, en último caso,

como pensaba yo entre las paredes

de mi cuarto sombrío,

¿qué les importa a ustedes

que mi amada me niegue sus mercedes,

ni que yo tenga el corazón vacío?

Si mi vida vegeta en la tristeza

y el yugo del dolor ya no soporta,

caeré de referirlo en la simpleza

para que alguien me diga en su franqueza:

«¡¿si viera usted que a mí nada me importa?!»

No, de seguro, que antes

prefiero verme loco por tres días,

que imitar a ese eterno Jeremías

que se llama el señor de Cervantes.

Y convencido de esto,

ya que era conveniente y necesario,

borré el título puesto,

y buscando a mi lira otro pretexto

escribí este otro título: «El santuario».

¡El santuario!… exclamé; pero y ¿qué cosa

puedo decir de nuevo sobre el caso,

cuando en cada volumen de poesías,

en versos unos malos y otros buenos,

sobre templos, santuarios y abadías?

Para entonar sobre esto mis cantares,

a más de que el asunto vale poco,

¿Qué entiendo yo de claustros ni de altares,

ni que sé yo de sacristán tampoco?

No, en la naturaleza

hay asuntos más dignos y mejores,

y más llenos de encantos y de belleza,

y que he de escribir, haré una pieza

que se llame: Los prados y las flores.

Hablaré de la incauta mariposa

que en incesante y atrevido vuelo,

ya abandona el cielo por la rosa;

ya abandona la rosa por el cielo,

del insecto pintado y sorprendente

que de esconderse entre las hierbas trata,

y de el ave inocente que lo mata,

lo cual prueba que no es tan inocente;

hablaré… pero y luego que haya hablado

sacando a luz el boquirrubio Febo,

me pregunto, señor, ¿qué habré ganado,

si al hacerlo no digo nada nuevo?…

Con que si esto tampoco es un asunto

digno de preocuparme una sola hora,

dejemos sus inútiles detalles,

ya que no hay ni un señor ni una señora

que no sepa muy bien lo que es la aurora

y lo que son las flores y los valles…

Coloquemos a un lado estas materias

que valen tan poco para el caso,

y pues esto se ofrece a cada paso

hablemos de la vida y sus miserias.

Empezaré diciendo desde luego,

que no hay virtud, creencias ni ilusiones;

que en criminal y estúpido sosiego

ya no late la fe en los corazones;

que el hombre imbécil, a la gloria ciego,

sólo piensa en el oro y los doblones,

y concluiré en estilo gemebundo:

¡Que haya un cadáver más qué importa al mundo!

Y me puse a escribir, y así en efecto,

lo hice en ciento cincuenta octavas reales,

cuyo único defecto,

como se ve por lo que dicho queda,

era que en vez de ser originales

no pasaba de un plagio de Espronceda.

Como era fuerza, las rompí en el acto

desesperado de mi triste suerte,

viendo por fin que en esto de poesía

no hay un solo argumento ni una idea

que no peque de fútil, o no sea

tan vieja como el pan de cada día.

En situación tan triste

y estando la hora ya tan avanzada,

¿qué hago, dije yo, para salvarme

de este grave y horrible compromiso,

cuando ningún asunto puede darme

ni siquiera un adarme

de novedad, de encanto, o de un hechizo?

¿Hablaré de la guerra y de la gente

que enardecida de las cumbres baja

desafiando al contrario frente a frente,

y habré de convertirme en un valiente,

yo que nunca he empuñado una navaja?

No, señor, aunque estudio medicina

y pertenezco a esa importante clase

que no hay pueblo y lugar en donde no pase

por ser la mas horrible y asesina,

aparte de que en esto hay poco cierto,

como lo prueba y mucho la experiencia,

yo, a lo menos hasta hoy, me hallo a cubierto

de que se alce la sombra de algún muerto

a turbar la quietud de mi conciencia.

Sobre los libros santos, se podría

con meditar y con plagiar un poco,

arreglar o escribir una poesía;

pero ni esto es muy fácil en un día

ni para hablar sobre esto estoy tampoco;

porque en fiestas como esta,

donde el saber está en su templo,

salir con el Diluvio, por ejemplo,

fuera casi querer aguar la fiesta;

y como yo no quiero que se diga

que he venido a tal cosa,

ya que en mi numen agotado me hallo

el asunto y el plan a que yo aspiro

rompo mi humilde cítara, me callo,

y con perdón de ustedes me retiro.

Imagen de portada: Manuel Acuña

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 8 de diciembre 2019.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

 

Cuando tengo miedo de dejar de existir, de John Keats.

Fue una de las grandes cimas líricas del romanticismo inglés y aun hoy perdura como una de las más poderosas voces de la historia de la poesía. Hoy reproduzco Cuando tengo miedo de dejar de existir, de John Keats.

Cuando tengo miedo de dejar de existir, de John Keats

Cuando tengo miedo de dejar de existir

antes de que mi pluma haya vaciado mi cerebro entero,

antes de que libros apilados, en orden perfecto,

preserven como cosechas el grano ya maduro;

cuando contemplo, en el rostro estrellado de la noche,

enormes símbolos nublados de un romance más alto,

y pienso que quizás nunca viva para rastrear

sus sombras con la mágica mano del azar;

y cuando siento, bella criatura de una hora,

que nunca más volveré a mirarte,

que nunca disfrutaré el poder etéreo del amor irreflexivo,

entonces, en la orilla del ancho mundo me quedo solo,

y pienso hasta que el amor y la fama en la nada se hunden.

 

Imagen de portada: John Keats

FUENTE RESPONSABLE; Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 9 de diciembre 2019.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.