Qué puede enseñarnos sobre la felicidad un panadero de la antigua Pompeya.

A pesar de una pandemia que cambió radicalmente las vidas de miles de millones de personas, el “Informe mundial de la felicidad” indica que eso, la felicidad, se mantiene estable en el mundo, un testimonio de la resiliencia de la raza humana.

Como estudiosa del mundo clásico, no me parecen nada nuevas las discusiones sobre la felicidad que suelen darse en medio de crisis personales o sociales como la que vivimos.

Hic habitat felicitas o “Aquí mora la felicidad”, proclama una inscripción hallada en una panadería de Pompeya, unos 2.000 años después de que su dueño viviera y probablemente muriera en la erupción del volcán Vesubio que destruyó la antigua ciudad romana en el año 79 d. C.

¿Qué significaba la felicidad para ese panadero pompeyano?

¿Y cómo puede ayudar la antigua idea romana de felicidad en nuestra búsqueda de lo mismo hoy?

Felicidad para mí, pero no para ti.

Los romanos consideraban a Felicitas y a Fortuna, una palabra relacionada, diosas.

Ambas tenían templos en Roma en los que quienes buscaban sus favores depositaban ofrendas y hacían promesas.

Felicitas fue también retratada en monedas romanas desde el siglo I a. C. hasta el IV d. C., lo que indica su posible conexión con la prosperidad de las arcas del Estado.

Los emperadores romanos intentaron asimismo asociar su figura a la de estas diosas, como muestran algunas de las monedas que acuñaron.

Grabado de una estatua de Felicitas

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Grabado de una estatua de Felicitas incluida en la Enciclopedia Iconográfica de Ciencia, Literatura y Arte, publicada en 1851.

“Felicitas Augusti” se leía, por ejemplo, en una moneda de oro del emperador Valeriano, iconografía que parece mostrar que era el hombre más feliz del Imperio y favorecido por las diosas.

Al invocar a Felicitas en su propia morada y negocio, el panadero pompeyano quizá estaba intentando atraerla, con la esperanza de que la bendición de la felicidad recaería sobre su vida y venta.

Pero esta idea del dinero y el poder como fuente de la felicidad encerraba una cruel ironía.

Felicitas y Felix fueron nombres habituales para esclavos de ambos sexos. Por ejemplo, Antonius Felix, gobernador de Judea en el siglo I d. C., era un antiguo esclavo.

Pompeya

La antigua ciudad romana de Pompeya.

No hay duda de que su suerte cambió. Mientras que Felicitas era el nombre de la esclava que fue martirizada junto a Perpetua en el año 203 d. C., hoy ambas adoradas como santas por el cristianismo.

Los romanos veían a los esclavos como prueba del estatus superior de sus dueños y como la encarnación de su felicidad.

Vista de esta manera, la felicidad parece un juego de suma cero, entrelazado con el poder y la dominación. La felicidad en el mundo romano tenía un precio y los esclavizados lo pagaban para entregar el don de la felicidad a sus dueños.

Baste decir que para los esclavizados, sea donde sea que habitara la felicidad, no era en el Imperio romano.

¿Dónde reside realmente la felicidad?

¿Es posible imaginar en la sociedad actual que la felicidad sólo exista a costa de otro?

¿Dónde reside la felicidad, si los casos de depresión y otras enfermedades mentales aumentan y las jornadas de trabajo duran cada día más?

Mujer agotada grente a la computadora

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Durante las últimas dos décadas, los trabajadores de Estados Unidos han trabajado más y más horas.

Una encuesta de Gallup reveló el año pasado que el 44% de los empleados a jornada completa trabajaban más de 45 horas a la semana, mientras que un 17% llegaba o superaba las 60.

El resultado de esta cultura del exceso de trabajo es que la felicidad y el éxito realmente parece ser también una ecuación de suma cero.

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Hay un coste, habitualmente humano, cuando el trabajo y la familia libran un tira y afloja por el tiempo y la atención en el que la felicidad es siempre la víctima.

Esto ya era así mucho antes de la pandemia de covid-19.

Los estudios sobre la felicidad se vuelven más populares en tiempos de alto estrés social.

Quizá no sea casualidad que el más longevo de ellos, el de la Universidad de Harvard, surgiera durante la Gran Depresión de la década de 1930.

En 1938, un grupo de investigadores midió la salud física y mental de 268 estudiantes y les siguieron el rastro a ellos y a sus descendientes durante 80 años.

¿Cuál fue su principal descubrimiento? “Las relaciones estrechas, más que el dinero o la fama, mantienen a la gente feliz a lo largo de sus vidas”.

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Esto incluye un matrimonio y una familia feliz, y una comunidad cercana de amigos.

Significativamente, las relaciones destacadas en el estudio son las basadas en el amor, el cuidado, y la igualdad, más que en el abuso y la explotación.

Igual que la Gran Depresión motivó el estudio de Harvard, la actual pandemia empujó al científico social Arthur Brooks a lanzar en abril de 2020 una columna semanal sobre la felicidad titulada “Cómo construir una vida”.

En el primero de sus artículos, Brooks bucea en los estudios de que la fe y trabajar con un sentido, además de las relaciones estrechas, pueden mejorar nuestra felicidad.

Encontrar la felicidad en el caos.

Los consejos de Brooks se relacionan con los descubrimientos del “Informe mundial de la felicidad” de 2021, que detectan “alrededor de un 10% de aumento en el número de personas que dijeron haber estado preocupadas o tristes el día anterior”.

Una pareja tomada de la mano

La fe, encontrarle un sentido al trabajo y las relaciones contribuyen a desarrollar sentimientos de seguridad y estabilidad, ambas han sufrido con la pandemia.

El panadero pompeyano que escogió colocar esa placa en su lugar de trabajo probablemente hubiera estado de acuerdo en que hay una relación significativa entre la felicidad, el trabajo y la fe.

Y, aunque no vivió una pandemia, o al menos no han encontrado constancia de ello, no era ajeno al estrés social.

Es posible que su elección decorativa refleja una corriente oculta de ansiedad, algo comprensible si se tiene en cuenta la convulsión política en Pompeya y en el Imperio en los últimos 20 años de vida de la ciudad.

Sabemos que, cuando tuvo lugar la erupción del 79 d. C., algunos pompeyanos estaban todavía reconstruyendo sus casas o reparando los daños ocasionados por el terremoto del 62 d. C.

La vida del panadero estuvo seguramente llena de elementos que le recordaban la inestabilidad y la posibilidad de un desastre inminente. Quizá la placa que colocó fue una manera de combatir esos miedos.

Después de todo, ¿sentiría la gente realmente feliz la necesidad de colocar una placa proclamando la presencia de la felicidad en su hogar?

O quizá estoy analizando demasiado ese objeto, y era simplemente un adorno fabricado masivamente, una versión del siglo I del “Hogar, dulce hogar” de nuestra época, que el panadero o su mujer compraron como capricho.

En cualquier caso, la placa contiene una verdad importante: la gente del mundo antiguo tuvo sueños y la aspiración de ser feliz, como la gente de hoy.

El Vesubio pudo poner punto final a los sueños de nuestro panadero, pero la pandemia no tiene por qué tener ese efecto en nosotros.

Y aunque el estrés de este último año y medio hayan podido resultar abrumadores, no ha habido un momento mejor para reevaluar nuestras prioridades y recordarnos que debemos poner a las personas y nuestras relaciones primero.

Nadejda Williams es profesora de Historia Antigua en la West Georgia University. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Imagen de portada: Gentileza de The Conversatión.

FUENTE: The Conversation – Por Nadeida Williams

Felicidad/Relaciones sociales/Trabajo/Estrés/Contrastes

Ida Tarbell, la mujer que enfrentó a Rockefeller y le puso freno al titán del petróleo. Final.

La masacre

Tenía un plan.

Se acercó a todos y cada uno de sus competidores y les recordó que había demasiadas refinerías y muchas estaban perdiendo dinero; les señaló que, a pesar de todo, Standard Oil tenía el poder y la influencia para lograr tarifas de transporte más favorables y les subrayó que era una compañía estable y pujante.

Tras mostrarles los libros con las ganancias y reservas de la compañía, dejándolos impresionados, les hacía una oferta tentadora: que le vendieran su refinería a cambio de acciones en Standard Oil, asegurándose que así sus familias “nunca sabrían lo que es la necesidad”.

La decisión era de ellos: podían aceptarla o intentar competir con su conglomerado y arriesgarse a la ruina.

Acción de Standard Oil de 1875.

Acción de Standard Oil de 1875.

La mayoría -22 de sus 26 competidores en Cleveland- optó por vender, y efectivamente les fue muy bien económicamente.

Pero otros, como Frank Tarbell, se aferraron a su independencia. Su socio, “arruinado por la compleja situación” se suicidó, y la casa de la familia Tarbell tuvo que ser hipotecada para enfrentar las deudas de la empresa.

Rockefeller haría después lo mismo en Pittsburgh, Filadelfia, Baltimore, Nueva York y otros centros de refinación.

A principios de la década de 1880, las guerras del petróleo habían pasado y la mayoría de los independientes habían quebrado o vendido a Rockefeller.

Ida Tarbell quedó devastada por el “odio, la sospecha y el miedo que envolvió a la comunidad” tras el episodio.

“Entre la alarma, la amargura y la confusión, deduje de las palabras de mi padre una convicción que aún mantengo: que lo que había sucedido estaba mal”.

Ida Tarbell

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Lo ocurrido dejó una marca indeleble en Tarbell.

“Nació en mí un odio al privilegio, privilegio de cualquier tipo”, escribió más tarde. “Todo fue muy confuso, sin duda, pero aún estaba bien, a los 15 años, tener un plan definido basado en lo visto y oído, listo para una futura plataforma de justicia social y económica si alguna vez se me despertaba la necesidad de una”.

Y tres décadas más tarde, así fue.

“Yo no era una escritora”

En 1900, Tarbell estaba trabajando en la revista McClure’s.

Para entonces ya era una periodista ampliamente admirada gracias a series tremendamente exitosas como “La vida de Napoleón Bonaparte”, tan bien recibida que condujo a la inmensamente popular serie de 20 capítulos sobre la vida de Abraham Lincoln, la cual duplicó la circulación de la revista.

No obstante, nunca se consideró una escritora talentosa. “Yo no era escritora, y yo lo sabía”, declaró.

Lo que tenía era un compromiso inquebrantable con los temas que abordaba, a los que les dedicaba largos períodos de minuciosas investigaciones, antes de empuñar la pluma.

Un método que ponía en evidencia su formación científica.

Tenía una maestría en Biología pero, aunque le fascinaba la ciencia, descubrió que su pasión era la escritura, que la había llevado a París en 1891, desde donde se mantenía vendiendo artículos a publicaciones estadounidenses, mientras asistía a conferencias en la Sorbona, visitaba exposiciones de los impresionistas y gozaba de una activa vida social.

Y uno de sus escritos sobre la capital francesa llamó la atención de Samuel McClure, el cofundador y editor de la revista que llevaba su nombre, con la que quería crear un nuevo tipo de periodismo que capturara la imaginación y la conciencia de las clases medias, y no la soltara.

S.S. McClure, ilustración del The Booklovers Magazine, Vol 1 (1903)

S.S. McClure, ilustración del The Booklovers Magazine, Vol 1 (1903)

Su objetivo era mostrar cómo la concentración del poder económico en Estados Unidos había abrumado y corrompido por completo la política y la ley.

La sociedad estadounidense había sido sacudida por un escándalo tras otro -sobornos a políticos, arrestos a policías y violencia contra personas inocentes, venta de comida adulterada- junto con historias terribles sobre el efecto de las crecientes desigualdades entre ricos y pobres.

Pero nadie sabía qué hacer al respecto.

Las clases medias que creían en la reforma estaban desconcertadas y confundidas. Sabían que todos los escándalos eran de alguna forma producto de los enormes cambios en la sociedad. Pero también sabían que las nuevas tecnologías y las industrias gigantes traían beneficios asombrosos y transformativos.

Nadie parecía ser capaz de comprender las verdaderas dimensiones de lo que estaba sucediendo y McClure quería usar su revista para cambiar la forma en que la gente veía el mundo, y mejorarlo.

Era una ambición extraordinaria. Y la alcanzó con la producción de artículos como los que aparecieron en una famosa edición de su revista en enero de 1903 que conmocionó a Estados Unidos.

En ese número McClure publicó tres historias muy dramáticas.

Página central de la revista Puck, 21 de febrero de 1906, "Los cruzados" de C. Hassman. La ilustración de un gran grupo de políticos y periodistas en una cruzada contra el soborno y la corrupción, incluida Ida Tarbell.

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Página central de la revista Puck, 21 de febrero de 1906, “Los cruzados” de C. Hassman. La ilustración de un gran grupo de políticos y periodistas en una cruzada contra el soborno y la corrupción, incluida Ida Tarbell.

Los tres periodistas que las escribieron se convirtieron en superestrellas y recibieron el apodo de “muckrakers” o rastrilladores de estiércol, que empezó siendo un insulto del presidente Teodoro Roosvelt, quien en un discurso en 1906 los criticó comparándolos con jardineros que limpian los excrementos sin mirar lo bueno de la sociedad, pero terminó siendo una medalla de honor.

Uno de esos periodistas era Ida Tarbell.

En la mira

Durante dos años, investigó a fondo cada detalle de la forma en la que Rockefeller había creado su gigantesco imperio petrolero.

Cuando descubrió que algunos documentos habían sido destruidos o, curiosamente, sacados de los archivos públicos, continuó sus pesquisas, convencida de que “aparecerían” en alguna parte copias de los informes faltantes o de las investigaciones sobre las actividades de Rockefeller. Y así fue.

Apoyada en los documentos que desenterró, entrevistas con empleados y abogados, así como conversaciones con el ejecutivo más poderoso de Standard Oil, Henry H. Rogers, en la casa del autor Mark Twain, Tarbell escribió una serie que empezó siendo de tres entregas y se extendió a 19, bajo el título de “La historia de la compañía Standard Oil”.

El personal y los colaboradores de McClure's Magazine se reúnen en un banco del parque. (De izquierda a derecha): el editor S.S. McClure, la novelista Willa Cather y los periodistas Ida Tarbell y Will Irwin.

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Colegas de McClure’s Magazine reunidos en un parque. (De izquierda a derecha): el editor S.S. McClure, la novelista Willa Cather y los periodistas Ida Tarbell y Will Irwin.

A pesar de lo insípido del título, la narrativa era apasionante, y los lectores devoraron sus descripciones de cómo los agentes de Rockefeller atacaban una región como Pensilvania y utilizaban todo tipo de tácticas despiadadas e ilegales para apoderarse de las pequeñas empresas y destruir a los emprendedores que las dirigían.

Tarbell demostró que no sólo controlaba los ferrocarriles que transportaban el petróleo, sino que además utilizaba el soborno, el fraude, la infracción criminal y la intimidación para destruir a cualquiera o cualquier cosa que le impidiera crear su gigantesco monopolio.

A tono personal

A pesar de que se trataba de una fuerte denuncia, durante toda la serie Tarbell reconoció la brillantez de Rockefeller y la impecabilidad de la estructura empresarial que había creado, y se mantuvo fiel a su método.

Pero en las dos últimas entregas, en las que se centró en el hombre que había estado investigando durante casi 5 años, la autora de artículos profundamente arraigados en los hechos plasmó en la página fuertes opiniones sin filtro.

Recordando, por ejemplo, la única vez que lo vio en persona, escribió que lo primero que pensó fue que era “el hombre más viejo del mundo, una momia viviente”.

En ese momento, Rockefeller tenía 66 años, pero sufría de una condición conocida como alopecia generalizada, que lo había dejado sin cabello, pestañas y cejas.

Rockefeller

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Sus ojos le parecieron “pequeños, atentos y firmes, y son tan inexpresivos como una pared. Lo ven todo y no revelan nada”.

Más allá de su apariencia física, lo acusó de estar “loco por el dinero” y lo tachó de “hipócrita”.

Y concluyó: “Nuestra vida nacional es en todos los aspectos claramente más pobre, más fea, más mala, para el tipo de influencia que él ejerce”.

Fue ese retrato hecho por “esa mujer venenosa” lo que hirió profundamente a Rockefeller. Se negó, sin embargo, a discutir el tema públicamente, por ello le ordenó a sus asesores que no dijeran “ni una palabra sobre esa mujer descarriada”.

Pero ya no se necesitaban más palabras. Ella había escrito suficientes.

En pedazos

Sus revelaciones fueron una sensación a nivel nacional.

“Te has convertido en la mujer más famosa de Estados Unidos… me estás asustando”, le dijo McClure.

El reportaje tuvo el impacto necesario como para ser en gran parte responsable por una decisión que tomó la Corte Suprema en 1911 que encontró que Standard Oil violaba la Ley Sherman Antimonopolio.

La enorme firma, determinó el más alto tribunal de EE.UU., era un monopolio ilegal y ordenó que se dividiera.

Caricatura política que muestra un tanque de Standard Oil como un pulpo con tentáculos envueltos alrededor de las industrias del acero, el cobre y el transporte marítimo, así como una casa estatal, el Capitolio de EE.UU. y la Casa Blanca.

Caricatura política que muestra un tanque de Standard Oil como un pulpo con tentáculos envueltos alrededor de las industrias del acero, el cobre y el transporte marítimo, así como una casa estatal, el Capitolio de EE.UU. y la Casa Blanca.

El trabajo de Tarbell contribuyó además a la creación en 1914 de la Comisión Federal de Comercio (FTC), encargada de hacer que se respetaran la libre competencia y los derechos de los consumidores.

Un gran triunfo… Sin embargo, como dijimos en el título, Tarbell frenó, pero eso no quiere decir que detuvo al titán del petróleo.

Él…

Rockefeller mantuvo grandes participaciones en las 34 “mini Standards” que se crearon tras la intervención del Tribunal Supremo de Justicia de EE.UU. -entre ellas Exxon Mobil y Chevron-.

Y la ruptura resultó ser enormemente rentable.

El generoso filántropo -“Si no es el primero, ciertamente es nuestro segundo filántropo”, señaló la misma Tarbell-, que creaba fundaciones para apoyar la educación y la ciencia, vivió tres décadas más sin saber qué era la necesidad, como le había prometido a quienes compraba.

Para algunos fue y sigue siendo un heroico empresario de los que hicieron grande a EE.UU.; para otros, uno de los ladrones del sueño americano.

Ella

La experiencia con el revelatorio trabajo sobre Standard Oil llevó a que Tarbell se especializara en temas de gran repercusión social y política, como los aranceles y las prácticas laborales, sobre los que no sólo escribió sino que dio conferencias a lo largo y ancho del país.

Ida Tarbell

FUENTE DE LA IMAGEN –  GETTY IMAGES – Feminista “por ejemplo pero no por ideología”.

En 1906, dejó McClure’s pero siguió escribiendo para American Magazine, una revista de la que fue copropietaria y coeditora.

Pero así como su némesis, Tarbell fue, para sus congéneres, una heroína y una villana.

Era lo que algunos han descrito como una feminista “por ejemplo pero no por ideología”.

A pesar de haberse convertido en una de las mujeres más influyentes de EE.UU., creía que los roles femeninos tradicionales habían sido minados por quienes defendían los derechos de las mujeres y que las contribuciones de su género debían circunscribirse a la esfera privada.

Publicaciones como “The Business of Being a Woman” (1912) y “The Ways of Women” (1915) crearon tensiones con el movimiento sufragista de la época, del cual su madre era miembro. Más tarde, sin embargo, cambió de opinión y apoyó el derecho al voto para la mujer.

Durante 30 años presidió de The Pen and Brush, Inc., una corporación creada en 1912 para ofrecer oportunidades a artistas y escritoras en un momento en que las mujeres estaban excluidas de la membresía en clubes de artes exclusivos para hombres.

También participó en la fundación de la Authors’ League (Liga de Autores), la organización profesional de escritores que hoy se llama Authors Guild.

Murió de neumonía en 1944, a la edad de 86 años.

“La historia de la Standard Oil Company” sigue siendo un clásico del periodismo de investigación; Tarbell sigue siendo un ejemplo clásico del credo que se originó en la época de los muckrakers: los periodistas deben “consolar al afligido y afligir al poderoso”.

FUENTE:BBC News Extra

Pandemia – Trabajo remoto

Lo que los jefes realmente piensan sobre el trabajo en remoto.

Hacerle una pregunta rápida a un colega en el escritorio de al lado, tener reuniones espontáneas para discutir temas y saber que todos tienen una conexión de wifi estable.

Estas son solo algunas de las razones por las que James Rogers, de 26 años, prefiere manejar a su equipo desde la oficina y no desde la mesa de la cocina de su casa.

“Para nosotros, como empresa, la oficina va primero. Creo que podemos ser mejores cuando trabajamos en la oficina a tiempo completo”, defiende Rogers, que lidera las relaciones públicas digitales en la sucursal de Londres de una agencia británico-estadounidense de contenido global.

Desde abril, la empresa comenzó a dar a los empleados la opción de regresar a la oficina de manera parcial.

“Nuestro objetivo es que el mayor número de miembros del equipo regrese a la oficina con la mayor frecuencia posible en los próximos meses”, explica.

Los expertos en recursos humanos aseguran que la actitud de Rogers muestra una tendencia.

A pesar de que numerosas encuestas globales indican que el trabajo en remoto fue una experiencia positiva para una parte importante de empleados y que muchos (aunque no todos) quieren seguir así, muchos jefes no están de acuerdo.

Grupo de personas en una oficina.

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En EE.UU., el 72% de los gerentes que supervisan a empleados en remoto prefieren que todos los trabajadores estén en la oficina, según un estudio reciente de la Society for Human Resource Management (Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos), al que tuvo acceso BBC Work Life.

Una encuesta de junio del órgano colegial de los gestores de Reino Unido, Chartered Management Institute (CMI), mostró que aproximadamente la mitad de gerentes esperaba que el personal estuviera en la oficina al menos dos o tres días a la semana.

En Suecia, la compañía de datos Winning Temp, con clientes en 25 países, dice que está notando signos de presión para volver a la oficina, particularmente en mercados donde hay altos niveles de vacunación.

“Veo que muchas empresas están forzando (el regreso)”, dice el fundador y director ejecutivo Pierre Lindmark. “Empiezan a decir, ‘OK, te pusiste la segunda vacuna, tienes que estar en la oficina'”.

Todo esto está alimentando debates sobre por qué los jefes están rechazando la metodología del empleo remoto más rápido de lo que muchos expertos predijeron, qué significa esto para el futuro del trabajo a distancia y cómo afectará a los empleados que se aferran a sus rutinas de trabajo durante la pandemia.

Una necesidad de control

Aunque el trabajo desde casa durante el covid-19 demostró que los empleados pudieron ser productivos, los expertos en recursos humanos señalan que muchos jefes experimentaron una pérdida de control en comparación con los tiempos previos a la pandemia. Y ahora quieren recuperarlo.

Dos mujeres se comunican por videollamada.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

“Si estás con la gente, sientes que puedes tener el control”, opina Lindmark. “No juzgas a las personas simplemente por observarlas en cámara, estás juzgandolos viendo la productividad, lo que está pasando (en la oficina)”.

Ahora que en muchos países las cuarentenas terminaron y las tasas de vacunación son altas, Lindmark señala que los jefes están tomando una decisión más “emocional” para que todos vuelvan a la oficina.

Pero advierte que esto sucede sin que ellos observen de cerca el desempeño individual o el de toda la empresa durante el tiempo remoto, o sin tener una estrategia sobre cómo esto afectará a los empleados.

“Manejar un equipo remoto es más difícil. Exige nuevas habilidades. Mucha gente se metió en esto sin estar preparada”, añade Maya Middlemiss, autora y especialista en el trabajo en remoto, con sede en Valencia, España.

“Por lo tanto, no es sorprendente que estemos teniendo una reacción violenta y las personas que no se adaptan bien a ese manejo de grupo prefieran tener a todos de regreso (al sitio de trabajo)”, opina.

James Rogers

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA JAMES ROGERS

“Para nosotros, como empresa, la oficina va primero. Creo que podemos ser mejores cuando trabajamos en la oficina a tiempo completo”, opina James Rogers.

Otros, como el bloguero de negocios y medios de comunicación Ed Zitron, creen que muchos jefes, sobre todo en cargos intermedios, están ansiosos por recuperar un sentido de estatus.

Según él, algunos ya no tienen la oportunidad de parecer importantes como cuando iban “de una reunión a otra” y monitorean lo que sus equipos estaban haciendo.

“Si bien esto puede pasar también en Zoom y Slack, se vuelve significativamente más evidente quién realmente hizo el trabajo, porque se puede evaluar digitalmente de dónde proviene”, escribió en un boletín de junio.

Como era de esperar, los propios jefes no comparten esa perspectiva.

Aquellos que defienden el trabajo en la oficina, como James Rodgers, reconocen que tener “más visibilidad” es una parte central de su mantra pro-oficina.

“No es para que puedas micro gestionarlos o ‘vigilarlos’, sino para que puedas entender dónde podrían necesitar más apoyo”, argumenta.

“Es más fácil entender si un miembro del equipo podría estar teniendo problemas con una tarea cuando está sentado frente a ti. No tienes esa visibilidad cuando están sentados a 30 o 40 kilómetros de ti en su propia casa”, agrega.

Aparte de la visibilidad, estos mismos jefes también destacan que las mejores posibilidades sociales y creativas de los empleados están en la oficina.

Por ejemplo, las charlas para romper el hielo en la cocina, la presentación en persona de nuevos empleados, tomar algo después del trabajo para afianzar equipos y que surjan ideas espontáneas.

“Hicimos nuestro mejor esfuerzo durante las cuarentenas para intentar ser lo más creativos y (tener intercambios) fluidos en la medida de lo posible, pero es bastante difícil cuando tienes que programar una llamada para cada cosa”, advierte Daniel Bailey, de 34 años, que es director ejecutivo de una empresa de investigación de calzado con sede en Londres.

“Trabajar de forma remota tiene grandes beneficios, (pero) no creo que sea mejor que estar juntos en un lugar para el proceso creativo”, opina.

Una mujer conectada a una computadora.

  • FUENTE DE LA IMAGEN –  GETTY IMAGES
  • Kerri Sibson, directora de la compañía de desarrollo detrás del nuevo Design District londinense (la nueva “meca” del diseño de Londres), dice que algunos jefes están priorizando el regreso a la oficina para que su personal pueda organizar y asistir a eventos presenciales nuevamente, o relacionarse con otros profesionales de la industria de la misma área.

“Las nuevas empresas necesitan encontrar oportunidades de crecimiento que a menudo provienen de estos encuentros fortuitos”, explica.

¿Igualdad?

Los jefes que defienden el trabajo presencial en la oficina suelen insistir en que las empresas pueden y deben trabajar para garantizar que “haya igualdad de experiencias y oportunidades para el equipo, tanto si están en la oficina como si no”.

Pero una reciente encuesta de la Society for Human Resource Management (SHRM, Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos) reveló que alrededor de dos tercios de los gerentes con personal en remoto creen que ese tipo de trabajo a tiempo completo es perjudicial para los objetivos profesionales de los empleados.

Pierre Lindmark

FUENTE DE LA IMAGEN –  CORTESÍA PIERRE LINDMARK

“Veo que muchas empresas están forzando (el regreso)”, dice el fundador y director ejecutivo Pierre Lindmark.

Mientras que una cantidad similar considera que los empleados remotos son más fáciles de reemplazar que los trabajadores que acuden al lugar de trabajo.

“El refrán ‘ojos que no ven, corazón que no siente’ explica perfectamente por qué existe este sentimiento entre los gerentes y muestra cuán profundamente arraigada está la idea del trabajo cara a cara en nuestra cultura”, argumenta Johnny C. Taylor, presidente y director general de la organización.

Otra investigación sugiere que algunos gerentes tienen dificultades para confiar en los empleados que trabajan desde casa.

Los resultados de una encuesta a 200 ejecutivos de EE.UU. en agosto pasado mostraron que ellos no tenían plena fe en que un tercio de su personal utilizará correctamente las tecnologías de colaboración necesarias para que el trabajo en remoto resulte exitoso.

Anteriormente, otra investigación de Harvard Business Review sobre la pandemia reveló que un 41% de los gerentes se mostraba escéptico de que los trabajadores en remoto siguieran motivados a largo plazo.

Middlemiss advierte que existe un “riesgo real” de que este tipo de actitudes hacia los empleados que optan por el teletrabajo amplifiquen los prejuicios preexistentes, como los relacionados con la raza, la clase, la discapacidad y el género.

Una mujer conversa con un hombre

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Incluso antes del covid-19, las mujeres eran más propensas a solicitar trabajo flexible debido a responsabilidades de cuidado, señala, y por lo tanto es probable que se vean afectadas de manera desproporcionada si las empresas priorizan la retención y promoción del personal de oficina.

Retener el talento

Expertos en empleo predicen que, a pesar de la resistencia al trabajo en remoto, es posible que los jefes tengan que tomarlo como una opción permanente ya que las empresas buscan retener y contratar trabajadores.

“La pandemia demostró que los empleados pueden trabajar con éxito desde casa y quieren mantener esta flexibilidad”, afirma Taylor.

“Los beneficios como el teletrabajo y los horarios flexibles son fundamentales para atraer y retener talentos de primer nivel y los empleadores lo saben”, añade.

“Si puedes trabajar de forma remota para alguien, en realidad puedes teletrabajar para cualquier otra persona, incluidos posibles empleadores que no estén en tu área”, agrega Middlemiss.

“Por lo tanto, si sabes que así es como quieres vivir y trabajar, es importante que sepas que podría haber muchas más oportunidades frente a ti”, destaca.

Existe una evidencia abrumadora de un aumento en el cambio de trabajo a medida que los trabajadores emergen de la pandemia con una perspectiva más clara sobre lo que quieren de sus rutinas laborales y domésticas en el futuro.

En EE.UU., una nueva encuesta de PwC muestra que casi dos tercios de los trabajadores están buscando un nuevo puesto, mientras que las cifras del portal de empleo líder en Reino Unido, Totaljobs, sugieren que más de las tres cuartas partes de los británicos están en búsqueda activa.

Los jefes que defienden el trabajo a distancia dicen que su enfoque está teniendo un impacto positivo en la contratación.

“Hemos tenido desarrolladores que quieren trabajar para nosotros desde Francia, Reino Unido, Bélgica. Y eso se debe a que contamos con esta flexibilidad”, explica Olga Beck-Friis, cofundadora de una plataforma digital de asesoramiento legal con sede en Estocolmo.

“Actualmente no tenemos planes de adoptar una política de regreso a la oficina de tiempo completo”, dice.

Olga Beck-Friis

FUENTE DE LA IMAGEN – POCKETLAW

Olga Beck-Friis, cofundadora de una plataforma de asesoramiento legal digital con sede en Estocolmo, dice que planea mantener el trabajo remoto en su empresa.

Mientras tanto, Lindmark de Winning Temp cree que algunos de los gerentes que eligen regresar al trabajo presencial de manera completa pueden terminar reevaluando sus decisiones.

Según él, el cambio desde el trabajo a distancia podría tener un impacto en los niveles de productividad y rentabilidad.

“Si las personas han trabajado en casa durante mucho tiempo y realmente lo disfrutan, al volver a la oficina sienten que están controladas… están perdiendo autonomía”, asegura.

En cambio, sugiere que los jefes observen más de cerca la producción individual y del equipo y cómo se sienten para ayudar a crear modelos híbridos.

“Un programa de trabajo flexible… tiene que funcionar mutuamente para los empleados, los empleadores y las organizaciones”, coincide Taylor de la Society for Human Resource Management. “No existe una solución única para todos. Y esa es la clave”, analiza.

Desde Londres, el gerente a favor de que la gente vuelva a la oficina, Rogers, sigue confiando en que otras empresas adoptarán su forma de pensar.

“Creo que habrá una gran cantidad de empresas que subestiman el poder de tener a los empleados juntos en un espacio y que cambiarán su postura inicial sobre el trabajo en remoto en el futuro”, opina.

“Nosotros descubrimos que la mayoría de nuestro personal estaba emocionado de estar todos juntos en la oficina”, concluye.

Imagen de la portada: Gentileza de BBC New Mundo

FUENTE: BBC New Mundo – Por Maddy Savage – Sociedad/Empleo remoto/Vida-trabajo/Visualización/Equipo de trabajo/Controversias.

MUJER – ¿Quieres entrenar el cerebro y mantenerlo en forma?

Apunta estos ocho ejercicios.

 

El cerebro es un músculo más de nuestro cuerpo que necesita que lo trabajes para preservar su salud. Si no haces ejercicios para activarlo, puede atrofiarse, acomodarse y perder capacidades. Por tanto, al igual que te esfuerzas para mantener tu cuerpo en forma, si quieres un cerebro joven, mejorar tu memoria, tu concentración, tu imaginación y creatividad y alcanzar un envejecimiento saludable, tienes que empezar a practicar estas actividades. 

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Test para saber si tienes pérdida de memoria

Cerebro en forma 

Se trata de un plan de entrenamiento o gimnasia cerebral conocida también como neuróbica. Como nos cuentan desde Herbalife Nutrition, todas estas actividades están enfocadas a mejorar y estimular el funcionamiento de los dos hemisferios del cerebro, permitiendo un aumento de la actividad neuronal. Son sencillos ejercicios que puedes practicar a diario que te ayudarán a tener más memoria, atención, concentración y mayores capacidades cognitivas ¡Toma nota!

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Los 8 alimentos que tu cerebro necesita para mejorar la memoria

Aprender, cambiar, mover 

Tu cerebro necesita acción o, de lo contrario, se relaja. Cada vez que aprendes algo nuevo, que cambias de lugar los muebles de tu casa o le das un aire nuevo a tu hogar, cuando cambias la ruta para ir al trabajo, cambias el reloj de muñeca, intentas manejar el ratón con la otra mano o utilizas la contraria para cepillarte los dientes estás obligando a tu cerebro a trabajar y a esforzarse, es decir, a mantenerse activo. 

Escribir a mano 

Estamos tan acostumbradas a utilizar las nuevas tecnologias  los teclados que hacemos muy pocas cosas a mano, algo que es necesario para que tu cerebro se mantenga en forma. Por lo tanto, escribir a mano es otro de los ejercicios fundamentales que deberías empezar a hacer para conservar una buena memoria y frenar el deterioro cogntivo. Puedes escribir un diario, algo que, además, te servirá para conectar con tus emociones, por ejemplo. 

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Todos los motivos por lo que deberías escribir un diario

Pasatiempos 

Son perfectos para un cerebro en forma. Esto es debido a que las actividades a las que estás acostumbrada, por ejemplo, las de tu trabajo o las tareas del hogar o, como no, ver la tele, no supone demasiado esfuerzo para tu cerebro. Pero si lo desafías, incrementarán el rendimiento, la coordinación, la concentración y la memoria. Ejercicios como los sudokus, encontrar las diferencias, crucigramas, cálculo mental, etc, son las actividades que tu cerebro necesita para que se creen nuevas conexiones neuronales. 

Leer 

Un estudio realizado por investigadores peruanos, en el que participó la Universidad Complutense de Madrid, vio que las personas que leen poco muestran un rendimiento cognitivo general inferior. Además, tienen menos velocidad de procesamiento, imaginación, atención, etc. Está claro que leer es una actividad muy completa y un hábito saludable, pues no solo mejora el pensamiento abstracto, sino también el funcionamiento y la reserva cognitiva del cerebro, es decir, la capacidad para mantener, a lo largo del tiempo, las actividades cerebrales.

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Los 15 libros más vendidos en España y en el mundo

El prestigioso neurocirujano Sanjay Gupta, autor del libro ‘Mantente alerta: construye un cerebro mejor a cualquier edad’, señala que conectar con los demás es otro de los ejercicios fundamentales para mantener la salud de este órgano. Asegura que uno de los secretos de las personas felices es tener unas buenas relaciones sociales y que ello ayuda a aumentar la capacidad para adaptarse y frena el deterioro cognitivo. 

Dieta sana y equilibrada 

La alimentación tiene una repercusión directa en la salud del cerebro, recuerdan los expertos de Herbalife Nutrition. Por eso, es importante, no solo evitar el consumo de alcohol y tabaco, que contribuyen al envejecimiento prematuro, sino llevar una alimentación saludable y equilibrada que permita mantener el cerebro joven y prevenir su deterioro cognitivo. Las frutas, verduras, hortalizas y el pescado aportan los beneficios nutritivos necesarios para mantener el cerebro a pleno rendimiento y prevenir su deterioro cognitivo. 

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Dieta sana: Alimentos buenos para tu memoria

Hacer ejercicio 

Para el Dr. Gupta, tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza mantienen una buena salud cerebral. Recomiendo actividades como caminar, andar en bici, correr al aire libre, etc, y cambiar las rutas y el terreno, o descubrir actividades nuevas que impliquen que nuestro cerebro trabaje, por ejemplo, baile, equitación, etc. 

Descansar 

Es esencial para la salud de tu cerebro. Mientras duermes, tu cerebro trabaja para eliminar la ‘basura’ del día y para fijar los recuerdos. Sin descanso, tu cerebro envejece, se deteriora. Por tanto, es importantísimo procurar dormir al menos 7 horas para una correcta salud cerebral. Los expertos recomiendan mantener un horario para levantarse y acostarse a la misma hora todos los días, evitar siestas largas que van más allá de media hora y no utilizar aparatos electrónicos antes de dormir. Para compensar, puedes hacer siestas cortas si no has dormido lo suficiente.

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Activa tus neuronas con este ejercicio: lograrás dormir bien

Imagen de portada: Gentileza de HOLA!

FUENTE: HOLA! HOME/Estar bien.

 

Ansiedad: ¿Qué es y qué la provoca?

Salud Mental

Se recomienda al lector, que en aquellos párrafos subrayados o en “negrita” si desea profundizar sobre el tema, cliquee sobre el mismo. Muchas gracias.

El trastorno de ansiedad generalizada y las fobias son más comunes en las mujeres, pero la ansiedad social afecta a hombres y mujeres por igual.

La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud que puede hacer que la persona sude, se sienta inquieta y tensa, o tener palpitaciones, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Estados Unidos.

Una persona puede sentirse ansiosa cuando se enfrenta a un problema difícil en el trabajo, antes de tomar un examen o antes de tomar una decisión importante. Sin embargo, si bien la ansiedad puede ayudar a enfrentar una situación, además de darle un impulso de energía o ayudarle a concentrarse, para las personas con trastornos de ansiedad el miedo no es temporal y puede ser abrumador.

De hecho, la Biblioteca reveló que los trastornos de ansiedad son afecciones en las que la ansiedad no desaparece y puede empeorar con el tiempo. Los síntomas pueden interferir con las actividades diarias como el desempeño en el trabajo, la escuela y las relaciones entre personas.

Asimismo, la Sociedad Española de Medicina Interna explicó que existen varios tipos de trastornos de ansiedad, incluyendo:

  • Trastorno de ansiedad generalizada: Las personas con este trastorno se preocupan por problemas comunes como la salud, el dinero, el trabajo y la familia. Sus preocupaciones son excesivas y las tienen casi todos los días durante al menos 6 meses.
  • Trastorno de pánico: Las personas con trastorno de pánico sufren de ataques de pánico. Estos son repentinos y repetidos, con momentos de miedo intenso sin que exista un peligro aparente. Los ataques se producen rápidamente y pueden durar varios minutos o más.
  • Fobias: Las personas con fobias tienen un miedo intenso a algo que representa poco o ningún peligro real. Su miedo puede ser por arañas, volar, ir a lugares concurridos o estar en situaciones sociales (conocida como ansiedad social).
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: incluye pensamientos o acciones no voluntarias que el paciente no puede dejar de pensar o hacer para no generar ansiedad. En todo caso, el sujeto reconoce el carácter absurdo de sus pensamientos o acciones. Por ejemplo: lavarse las manos de forma frecuente.
  • Trastorno por estrés post-traumático: se da en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables tras el impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los recuerdos persistentes del suceso traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia y la reducción general de interés por los sucesos cotidianos.

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Por su parte, Medlineplus señaló que los factores de riesgo para los diferentes tipos de trastornos de ansiedad pueden variar. Por ejemplo, el trastorno de ansiedad generalizada y las fobias son más comunes en las mujeres, pero la ansiedad social afecta a hombres y mujeres por igual.

No obstante, existen algunos factores de riesgo generales para todos los tipos de trastornos de ansiedad, incluyendo:

  • Ciertos rasgos de personalidad, como ser tímido o retraído cuando se está en situaciones nuevas o se conocen personas nuevas.
  • Eventos traumáticos en la primera infancia o la edad adulta.
  • Antecedentes familiares de ansiedad u otros trastornos mentales.
  • Algunas afecciones de salud física, como problemas de tiroides o arritmia.

Además, la fuente indicó que los diferentes tipos de trastornos de ansiedad pueden tener síntomas diferentes. Pero todos muestran una combinación de:

  • Pensamientos o creencias ansiosas difíciles de controlar, le hacen sentir inquieto y tenso e interfieren con su vida diaria. No desaparecen y pueden empeorar con el tiempo.
  • Síntomas físicos, como latidos cardíacos fuertes o rápidos, dolores y molestias inexplicables, mareos y falta de aire.
  • Cambios en el comportamiento, como evitar las actividades cotidianas que solía hacer.

Finalmente, la biblioteca reveló que los principales tratamientos para los trastornos de ansiedad son psicoterapia (terapia de conversación), medicamentos o ambos, son:

· La terapia cognitiva conductual es un tipo de psicoterapia que a menudo se usa para tratar los trastornos de ansiedad. Enseña diferentes formas de pensar y comportarse. Puede ayudar a cambiar cómo una persona reacciona ante las cosas que le causan miedo y ansiedad. Puede incluir terapia de exposición, la que se enfoca en confrontar sus miedos para que pueda hacer las cosas que ha estado evitando.

· Los medicamentos para tratar los trastornos de ansiedad incluyen medicamentos contra la ansiedad y ciertos antidepresivos. Algunos tipos de medicamentos pueden funcionar mejor para tipos específicos de trastornos de ansiedad. Se debe comunicar con un profesional para identificar qué medicamento es mejor para la salud.

FUENTE RESPONSABLE : SEMANA – Enfermedades/Estrés/Salud – 13-09-2021

La salud en los libros

Cuánto tiempo se debe leer para beneficiar al cerebro

La neurocientífica y autora de “Bio Hack Your Brain” (Hackea tu cerebro) Kristen Willeumier explica que entretenerse pasando páginas puede mejorar el cerebro.  

Optimizar la salud de su cerebro requiere de ciertos hábitos. Se necesitan intervenciones diarias y un enfoque equilibrado y holístico para mantenerse en forma a lo largo de los años.

La neurocientífica y autora de “Bio Hack Your Brain” (Hackea tu cerebro) Kristen Wuilleumier, aseguró que “desde la comida hasta el ejercicio y la hidratación, puede mejorar la juego mental”.  

FOTO: Entrelíneas

Optimizar la salud de su cerebro requiere de ciertos hábitos. Se necesitan intervenciones diarias y un enfoque equilibrado y holístico para mantenerse en forma a lo largo de los años.

“Los cambios de estilo de vida muy simples, si se practican de manera constante, respaldan la salud de su cerebro durante toda la vida”, dijo para el podcast mindbodygreen. 

Uno de esos sencillos cambios es leer durante al menos 15 minutos al día y, según explica Willeumier, entretenerse pasando páginas puede mejorar el cerebro.

Cuánto se debe leer para tener una salud cerebral estelar

“La cosa número uno que creo que la gente necesita hacer más, es la lectura de formato largo, de 15 a 30 minutos, para leer cualquier tipo de libro”, dice Willeumier. 

Según la neurocientífica, la lectura es un arte perdido hace mucho tiempo. Si bien hoy en día se lee una buena cantidad de textos, entre redes sociales, noticias y artículos, normalmente estas son experiencias de corta duración. 

Para Willeumier, lo ideal es abrir un libro y sumergirse en las páginas: “Cuando el cerebro aprende, forma estos mapas cognitivos”, explicó. “Por lo tanto, cuanto más leas a medida que envejeces, tu cerebro se mantendrá en forma”.

Un estudio encontró que la lectura de novelas se asocia con la conectividad cerebral, tanto a corto como a largo plazo.

Otro, mostró que aquellos que se dedicaban a actividades estimulantes mentalmente como la lectura, tenían un deterioro cognitivo más lento durante su vejez. 

La investigación también encontró que aprender cosas nuevas (como sucede, por ejemplo, durante una lectura atrapante) puede mejorar la memoria. 

Willeumier dice que incluso se puede mejorar la velocidad cerebral “leyendo velozmente” o aprendiendo a escanear páginas más rápido.

Sin embargo, en todo momento habrá que ceñirse al mínimo de 15 minutos diarios: según Willeumier, es una lectura significativa y larga cada día lo que mejora la salud del cerebro. 

Cuatro formas en las que la lectura beneficia al cerebro

Leer es, más que un hobby, una medida que contribuye al bienestar mental. Desde Penguin Random House explican cómo este hábito beneficia desde lo mental, físico y emocional. 

Leer es sano para la salud desde lo físico, mental y emocional, según un informe realizado por Penguin Random House en colaboración con Mind Body Green. 

Ayuda a reducir el estrés

El hábito de lectura puede reducir hasta un 68% el estrés crónico, según un estudio de la Universidad de Sussex de 2009. Acurrucarse a leer un libro puede ser más efectivo incluso que otras actividades, como escuchar música o tomar té.

La explicación del estudio es que, cuando una persona lee, se desconcentra de su propio estrés para pasar a enfocarse en el mundo ficticio al que entra a partir de la lectura.

FOTO: Cuatro formas en las que la lectura beneficia al cerebro

Leer es sano para la salud desde lo físico, mental y emocional, según un informe realizado por Penguin Random House en colaboración con Mind Body Green. 

Ayuda a reducir el estrés

El hábito de lectura puede reducir hasta un 68% el estrés crónico, según un estudio de la Universidad de Sussex de 2009. Acurrucarse a leer un libro puede ser más efectivo incluso que otras actividades, como escuchar música o tomar té.

La explicación del estudio es que, cuando una persona lee, se desconcentra de su propio estrés para pasar a enfocarse en el mundo ficticio al que entra a partir de la lectura.

Mejora las habilidades sociales y la empatía

Gran parte de la salud mental radica en la interacción con el entorno y las habilidades de manejo de las emociones. 

Si bien la lectura no es considerada una actividad muy social, tiene un impacto en el desarrollo de la empatía del lector. 

Otros estudios demuestran que acceder a otros “estados mentales” y perspectivas, como los de los personales de un libro, tiene un impacto directo en la capacidad de manejo de las relaciones sociales. 

Beneficia la memoria y a la salud integral del cerebro

Una de las claves para la salud del cerebro es mantener una estimulación mental constante. 

Cuando una persona lee, se activan en su cerebro cadenas de neuronas que permiten mantener las habilidades de pensamiento y la memoria durante más tiempo, especialmente a medida que se envejece.  

Mantener la mente activa y desafiarla a concentrarse son medidas centrales para garantizar mayor bienestar en la vejez. 

Mejora el procesamiento visual y la conectividad cerebral

El procesamiento visual es el término para asimilar y comprender lo que se observa alrededor, y está alojado en el lóbulo occipital del cerebro. Diversos estudios demostraron que los lóbulos occipitales de los lectores están más desarrollados, lo que mejora las habilidades de procesamiento visual.

Los estudios muestran también que la lectura aumenta la conectividad en la corteza temporal izquierda, incluso después de leer. 

Las neuronas de la corteza temporal izquierda son conocidas por lo que se llama “cognición fundamentada”, que puede permanecer intensificada incluso hasta la mañana después de una sesión de lectura sólida. 

Si te interesa podés leer los siguientes libros,  además si lo deseas cliquea en aquellos párrafos que están subrayados para profundizar sobre las obras ofrecidas.

“El último invitado”, un policial que se convirtió en best seller. 

“Mínimos Peces”, la historia de la hija no reconocida de Steve Jobs.

“El Cementerio de Praga”, el libro de Umberto Eco que resume el último siglo de Europa con una historia fascinante.

Por último; esta recomendación:

“Guía para sobrevivir al presente”, un libro de Santiago Bilinkis para aprender a cultivar hábitos que ayuden al bienestar en la era digital.

Imagen de la portada: Gentileza ENTRELINEAS

FUENTE: ENTRELÍNEAS – Literatura/Libros/Salud/Sociedad/Vida

Juntos de nuevo

Estamos juntos
eso es lo que vale,
que interesa
discutir de
cosa alguna,
si somos tan
distintos,
razón por la que
nos complementamos.

¿Ganar, perder?
¿Qué es eso?
¿De qué sirve?
Es una relación
amorosa,
donde prevalece
la adoración
por sobre todas
las cosas.

A veces
por ser tan
intolerantes
perdemos todos,
protagonizando
un culebrón
de aquellos,
afectando a
más personas
que nosotros dos,
tal como
un efecto dominó.

Si la pareja
ya no puede ser,
hay que estar
convencido
que del pasado
nada se construye,
lo que importa
es el hoy por uno,
por la familia,
sazonando con amor
eso que llamamos
empatía 
y entender
que debemos
aceptar
al otro
como es,
no podemos
hacerlo
a nuestra
medida,
sería un clon
insoportable,
además
de provocar
un
aburrimiento fatal.

6 ejercicios que practica cada día la neurocientífica Wendy Suzuki para mejorar su fortaleza mental.

Introducción:

Hola amigas/os, deseo desde el alma que hayan comenzado fantásticamente bien la semana. Que la buena vibra esté con Ustedes. Creo que saben bien; que soy un apasionado a las rutinas de ejercicios de respiración (energizante/relajante a la vez) y a la meditación. 

Fue algo que me costó comprender al principio, con los años uno se da cuenta que no maneja variable alguna, sino que muchas lo manejan a uno a través de la mente. Pensemos que los hombres pueden llegar a tener 90.000 pensamientos por día y las mujeres, hasta 120.000.

En estos tiempos, en que la incertidumbre hace largo rato nos acompaña como así también nos ha cambiado como sociedad, siempre resulta conveniente interactuar y saberse escuchar desde el interior. Solo así, y con muy poco esfuerzo veremos siempre el sol, aunque esté nublado, truene, granice o llueva. Abrazos totales. Espero que este artículo, aunque sea a una persona, le ayude. Solo con eso me sentiré como un boy-scout.

Daniel

Es raro imaginar la ansiedad como algo positivo. ¿Qué tiene de bueno sentirse nervioso y preocupado?

Según Wendy Suzuki, neurocientífica y profesora del Centro de Ciencias Neuronales de la Universidad de Nueva York, la ansiedad puede ser una buena emoción.

En lugar de luchar contra ella, Suzuki cuenta que durante su vida ha utilizado esa emoción para ser más productiva, más optimista, y, en última instancia, más resistente.

La investigadora —autora del libro Good Anxiety: Harnessing the Power of the Most Misunderstood Emotion (“Ansiedad buena: aprovechando el poder de la emoción más incomprendida” en español, que se publica este mes)— se ha especializado en el estudio de la plasticidad del cerebro y los efectos transformadores del ejercicio físico en la salud mental y el desarrollo cognitivo.

“La ansiedad buena se refiere al hecho de que, desde una perspectiva evolutiva, la ansiedad fue diseñada para protegernos de los peligros de este mundo”, le dice Suzuki a BBC Mundo.

El problema, según Suzuki, es que tenemos niveles de ansiedad colectiva “demasiado altos”, lo que hace que esa ansiedad pierda gran parte de su valor.

Wendy Suzuki

FUENTE DE LA IMAGEN – MATT SIMPKINS

Wendy Suzuki es profesora de Ciencias neuronales y Psicología en la Universidad de Nueva York.

“Para volver a las funciones protectoras beneficiosas de nuestra ansiedad”, dice la experta, “necesitamos aprender a bajar el volumen de nuestra ansiedad, explorar lo que esos sentimientos incómodos asociados con nuestra ansiedad nos dicen sobre nosotros mismos y, al hacerlo, aprender más sobre nosotros, sobre nuestros sentimientos y nuestras vidas emocionales”.

En un reciente artículo del portal Make it, de la cadena CNBC, Suzuki plantea que “la forma más poderosa de combatir la ansiedad es trabajar constantemente para desarrollar la resiliencia y fortaleza mental”.

Para lograr ese objetivo, la neurocientífica práctica estos seis ejercicios diariamente y los explica con sus propias palabras.

1. Visualiza resultados positivos

Al principio o al final de cada día, piensa en todas esas situaciones inciertas que hay actualmente en tu vida, incluyendo tanto las grandes como las pequeñas.

¿Recibiré una buena evaluación de desempeño?, ¿mi hijo se asentará bien en su nueva escuela?, ¿recibiré una respuesta después de mi entrevista de trabajo?

Mujer en la calle

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Ahora toma cada una de esas situaciones y visualiza el resultado más optimista que puede tener la situación.

No solo el resultado bueno, sino “el mejor” resultado posible que puedas imaginar. Esta práctica permite entrenarse en el desarrollo y esperar resultados positivos.

2. Convierte la ansiedad en progreso

La plasticidad de nuestro cerebro es lo que nos permite ser resilientes durante tiempos difíciles: aprender a calmarnos, reevaluar situaciones, replantear nuestros pensamientos y tomar decisiones más inteligentes.

Es más fácil aprovechar esto cuando recordamos que la ansiedad no siempre tiene por qué ser mala. Considera estas proposiciones:

La ira podría bloquear tu atención y capacidad de desempeño, o podría impulsar y motivar. La ira agudiza tu atención y sirve como recordatorio de lo que es importante.

El miedo podría desencadenar recuerdos de fracasos pasados. Cuando eso ocurre, te quita la atención y disminuye tu desempeño. Pero también podría hacerte más cuidadoso con tus decisiones, ayudarte a profundizar tus reflexiones y crear oportunidades para cambiar de dirección.

Mujer meditando

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La tristeza podría aplanar su estado de ánimo y desmotivarte, o podría ayudarte a cambiar tus prioridades y motivarte a transformar tu entorno, circunstancias y comportamiento.

La preocupación podría hacer que pospongas las cosas y evitar que logres tus metas, o podría ayudarte a afinar tus planes, ajustar tus expectativas y volverte más realista para que puedas orientarte a conseguir objetivos.

  • La frustración podría obstaculizar tu progreso y eliminar tu motivación, o podría desafiarte a mejorar.

Estas comparaciones pueden parecer simplistas, pero apuntan a opciones poderosas que producen resultados tangibles.

3. Prueba algo nuevo

En estos días, es más fácil que nunca tomar una nueva clase en línea, hacer un deporte o participar en un evento virtual.

No hace mucho, participé en un entrenamiento en vivo de Instagram con la campeona de Wimbledon, Venus Williams, donde usaba botellas como pesas.

Hombre en zoom meeting

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Nunca había hecho algo así antes. Resultó ser una experiencia fantástica y memorable.

Mi punto es que de forma gratuita (o solo por una pequeña tarifa) puedes empujar tu cerebro y tu cuerpo a probar algo que nunca antes habías considerado.

No tiene por qué ser un entrenamiento y no tiene por qué ser difícil; puede ser algo justo por encima de tu nivel o simplemente fuera de tu zona de confort.

4. Comunícate con otras personas

Ser capaz de pedir ayuda, mantenerse conectado con amigos y familiares y fomentar activamente las relaciones alentadoras y de apoyo no solo te permite mantener la ansiedad a raya, sino que también refuerza la sensación de que no estás solo.

Hombre hablando por teléfono

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

No es fácil de cultivar, pero la creencia y el sentimiento de que estás rodeado de personas que se preocupan por ti es crucial en momentos de enorme estrés, cuando necesitas recurrir a tu propia capacidad de recuperación para perseverar y mantener tu bienestar.

Cuando sufrimos una pérdida u otras formas de angustia, es natural retirarse. Incluso vemos este tipo de comportamiento en animales que están de luto.

Sin embargo, también tienes el poder de empujarte hacia la compañía de aquellos que pueden ayudarte a cuidarte.

5. Practica el auto-tuit positivo

El artista Lin-Manuel Miranda publicó un libro en el que habla de los tuits que envía al principio y al final de cada día.

En él, comparte lo que son esencialmente pequeños mensajes optimistas que son divertidos, singulares y en general encantadores.

Mujer enviando tuits

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Si lo observamos en sus entrevistas, verás a una persona intrínsecamente fuerte y optimista. ¿Cómo puedes llegar a ser tan resistente, productivo y creativo?

Claramente, parte de la respuesta son recordatorios positivos. No es necesario que los compartas con el público. La idea es animarse a hacerlo al principio y al final del día.

Si te resulta difícil, intenta pensar en qué te diría una persona que ha sido importante en tu vida (hermano, amigo, mentor, padre) y luego escribe el tuit o simplemente dítelo a ti mismo.

6. Sumérgete en la naturaleza

La ciencia ha demostrado una y otra vez que pasar tiempo en la naturaleza tiene efectos positivos en nuestra salud mental.

Algunos estudios han encontrado que puede aumentar significativamente tu bienestar emocional y resiliencia.

Personas en parque

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

No necesitas vivir junto a un bosque para sumergirte en la naturaleza. Un parque cercano o cualquier entorno tranquilo con vegetación donde no haya mucha gente funcionará bien.

Respira, relájate y toma conciencia de los sonidos, olores y visiones. Utiliza todos tus sentidos para crear una mayor conciencia del mundo natural.

Este ejercicio aumenta tu capacidad de recuperación general, ya que actúa como una especie de restauración de energía y restablece tu equilibrio.

FUENTE:

  • Redacción
  • BBC News Mundo

EMPLEO. Cuanto más avanzan los robots sobre nuestros trabajos y que puestos seran los mas afectados.

El 16,3% de las ocupaciones existentes tiene alto riesgo de automatización en la Argentina, según un reciente estudio; los sectores de ingresos más bajos se verían más perjudicados, aunque con los avances de la inteligencia artificial esa tendencia está bajo revisión.

“Decime, papá, ¿existe el año que viene?”, le pregunta la inquieta y siempre vigente Mafalda a su padre, que, con un gesto serio, no disimula su desconcierto por lo que acaba de escuchar. “¡El año que viene! ¿Existe realmente? ¿O será una de las tantas cosas que se dice que vienen y luego no vienen? ¿Eh?”, insiste la niña en la escena familiar que muestra una tira de la historieta de Quino.

Las preguntas sobre el futuro son una constante de la humanidad. Y hay momentos en los que, de manera especial, surgen inquietudes centradas en el mundo del trabajo. Desde hace un tiempo, se extienden las investigaciones que intentan cuantificar el efecto que, a una o dos décadas de distancia (quizá más, quizá menos), tendrán las crecientes y cada vez más aceleradas innovaciones tecnológicas en la cantidad de empleos. ¿Deberán resignarse cada vez más puestos a causa de las transformaciones? ¿En qué medida otras nuevas ocupaciones laborales compensarán esa pérdida? ¿Se está previendo una preparación adecuada para las oportunidades que llegarán, o para un trabajo en convergencia con las máquinas?

Una de las conclusiones de no pocos analistas es que más relevante que quedarse con pronósticos numéricos, cuyo nivel de acierto depende de una serie amplia e incluso cambiante de factores, resulta analizar el impacto que la transformación deja en la estructura del mercado de trabajo (por los cambios en el tipo de perfiles requeridos) y en la distribución del ingreso de una sociedad. Aclaración: se trata del impacto que habrá y del que ya hay: suele decirse que muchos empleos del mañana hoy ni siquiera existen, pero es también cierto que, en buena medida, las actividades implicadas en los trabajos actuales no eran siquiera imaginables cuando muchos de quienes las hacen eran chicos y, eventualmente, estaban en el sistema educativo.

“La automatización será probablemente una amenaza mayor para la igualdad social que para el empleo en general”, concluye, entre otros puntos, un trabajo reciente del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas), de la Universidad de La Plata.

El estudio titulado “El riesgo de la automatización en América Latina”, se propuso identificar el grado de riesgo de las ocupaciones en seis países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Se llegó a dos conclusiones, porque se trabajó con dos metodologías: una de ellas es que el 16,7% de los empleos existentes tiene alto riesgo de ser reemplazado por máquinas (16,3% es el dato para la Argentina); en la otra hipótesis, el 62% de las ocupaciones (59,9% en el caso de nuestro país) tienen elementos que las harían altamente susceptibles de ser automatizadas, un índice que es mucho más elevado para posiciones como las de personal de ventas (78,5%), atención al cliente (71,6%) o asistencia en la cocina (86%).

¿Por qué la diferencia entre ambas conclusiones? En el caso de la segunda alternativa citada, el trabajo se basó en el método usado por los investigadores Carl Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, en 2013. 

En su momento, la conclusión de este estudio, respecto de que el 47% de los empleos de los Estados Unidos tenía alto riesgo de ser reemplazado en un horizonte de quizá una o dos décadas, tuvo bastante difusión, pero también, con el tiempo, hubo varias críticas, como la que advierte que la automatización de determinadas tareas atribuibles a una ocupación no es motivo suficiente para indicar que un puesto podría quedar eliminado, tal como sugería el estudio.

Por eso, según explica a LA NACIÓN Leonardo Gasparini, director del Cedlas y uno de los autores del trabajo, otra metodología desarrollada por Melanie Arntz, del Centro Leibniz de Investigación Económica Europea, se ocupó luego de hacer un trabajo más fino para identificar qué tareas hay realmente en cada puesto. “Hay empleos que aparecían como completamente automatizables en la metodología de Frey y Osborne, que en esta otra metodología sólo lo son parcialmente”, agrega el economista.

El informe del Cedlas señala que, por la estructura del mercado laboral en América Latina, el porcentaje de puestos con elevado riesgo de automatización que se obtiene sobre la base de la metodología de Arntz, es bastante más alto que el que arrojó una estimación hecha para países desarrollados (9%). 

Y eso se explica porque en nuestra región (para la cual se tomó información de los institutos oficiales de estadística y se la trabajó con una base de datos desarrollada por el Cedlas y el Banco Mundial) los empleos de ingresos bajos y medios tienen más peso que en las economías industrializadas. Hay que tener en cuenta también que las estimaciones incluyen tanto el trabajo formal como el informal, este último de incidencia muy significativa en los países latinoamericanos y en la Argentina en particular.

En este punto está una de las más fuertes luces de alerta: la mayor vulnerabilidad ante la automatización de tareas se da entre quienes están peor ubicados en la pirámide socioeconómica y, también, entre quienes tienen menos años de estudios. 

En cuanto a sectores, el riesgo es mayor en el comercio, los restaurantes y hoteles, el transporte, las comunicaciones y el servicio doméstico (frente al promedio general de 16,7%, en esos sectores el índice llega hasta el 25%). Bastante más bajo resulta el índice en tareas de enseñanza (4,4%), o en servicios sociales y de salud (7,1%).

El impacto en los ingresos

¿Qué puede implicar una mayor automatización de tareas y un mayor uso de la inteligencia artificial en materia de ingresos de una población? 

En primer lugar, hay una cuestión sobre la cual advierte el informe mencionado y que hace a las dificultades para establecer pronósticos: el hecho de que un puesto o varias tareas de un puesto puedan ser hechas por máquinas no quiere decir que ello vaya a pasar realmente y, en todo caso, podría ocurrir en uno o en otro plazo según el lugar que se mire (dependerá de muchos factores y de decisiones de política pública y de gestión privada).

Y, por otra parte, el desplazamiento de un trabajador de su puesto puede llevar a una de varias situaciones: que la persona vaya a la desocupación o a la inactividad, que sea reubicado en la misma empresa, en función de que se crearían nuevas oportunidades, o que encuentre otra ocupación que, probablemente, estaría en el sector informal y le aportaría ingresos más bajo e incluso más inestables. Una predominancia de la primera y de la última de las opciones llevará a un incremento de la desigualdad.

Operarios ensamblan un robot que esculpe en mármol en una empresa italiana

Operarios ensamblan un robot que esculpe en mármol en una empresa italiana – AlessAndro GrAssAni /nyt – NYTNS

El economista Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella y estudioso de estos temas, aclara que tiende a ser pesimista y expresa: “La incidencia en los salarios tiene que ver con qué tan sustitutiva o complementaria es la automatización respecto de lo que hace la persona; si se reemplaza a alguien por una máquina, entonces habrá una sobreoferta para esa función, porque el trabajador competirá con sus pares y con la máquina, y entonces sí habrá un efecto negativo en el salario; si se trata de gente que trabaja con una máquina y eso hace que aumente la productividad laboral, posiblemente habrá menos demanda ahí, porque se necesitarán menos trabajadores para producir lo mismo que antes; pero, a la vez, como el puesto es más productivo, los salarios deberían subir, si es que el mercado paga la productividad marginal de los factores”.

Todo ello está cruzado por otras cuestiones, advierte, como el hecho de que hay firmas tecnológicas, por ejemplo en la economía de plataformas, que se desarrollan en un marco de escasa competencia que les sea significativa y que contratan a trabajadores no sindicalizados, lo cual aporta un elemento para pensar en salarios que tienden a reducirse y en desigualdades sociales que corren el riesgo de ampliarse.

En su reciente libro Dinosaurios y Marmotas, Levy Yeyati dice que el debate sobre estos temas se profundizó en los últimos años con la aceleración de la robotización industrial y las aplicaciones de la inteligencia artificial. “Reemplazan no ya nuestro trabajo manual rutinario, sino nuestros cerebros”, plantea.

El riesgo de la automatización es más alto en trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias

El riesgo de la automatización es más alto en trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias

“Los nuevos artefactos inteligentes compiten hoy con el analista financiero y con el ingeniero petroquímico. En la medida en que los robots ganan flexibilidad y capacidad de aprendizaje también podrán sustituir a empleos hoy protegidos: el auto sin conductor reemplazaría al chofer; el robot, al personal de limpieza”, ejemplifica. Sobre el último punto, ya se vieron imágenes en los últimos meses de una barredora autónoma recorriendo calles finlandesas.

Requerirán que quienes los ocupen reciban una preparación especial, eso sí, pero los analistas también señalan que las propias innovaciones generarán empleos que hoy no existen, en una dinámica emparentada con las de otras épocas de cambios. 

Empleos que van desde los vinculados al mantenimiento de las máquinas, hasta los que implican controlar los procesos de inteligencia artificial, como los que el informe de 2019 de la Comisión Mundial sobre el Trabajo del Futuro por el centenario de la OIT señaló que deberían existir, si se pretende que el ser humano maneje al algoritmo y no el algoritmo al ser humano.

El tipo de sustitución a la que lleva la inteligencia artificial, afirma Levy Yeyati, produce lo que llama un “ahuecamiento” en la oferta de empleos de remuneraciones medias, para los cuales habría menos posibilidad de crecimiento que para los de bajos y altos ingresos, con el consecuente efecto en el deterioro de la distribución del ingreso.

Ese efecto, denominado de “polarización” por algunas investigaciones, no se demuestra en particular para el caso de América Latina, según destaca el estudio del Cedlas, que señala que en la región el riesgo sigue siendo considerablemente más alto para trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias.

Recalcular en tiempos de coronavirus

Y la pandemia y las cuarentenas, ¿cómo inciden en todo esto? “Aceleran el proceso de automatización -responde Gasparini-, porque, en el mundo, las empresas que tenían un grado de robotización avanzado son, naturalmente, las que han sufrido menos el impacto de las medidas de aislamiento, y eso incentivó a más firmas a incorporar más tecnología”.

De todas formas, esas decisiones dependen de muchos factores. Y en la Argentina, advierte el sociólogo Agustín Salvia, coordinador de la Encuesta de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), “están la crisis de la actividad y los problemas como la alta carga tributaria y la falta de inversiones”.

Sí existe un grado importante de digitalización, dice, en sectores como el agropecuario, que ocupan poca mano de obra.

Salvia considera que “el Estado va por detrás”, en cuanto a las acciones necesarias de cara a los desafíos planteados, pero “los fenómenos de transformación de los procesos de producción ocurren en una u otra medida en la práctica, independientemente de lo que hagan las políticas”.

Algo que se verificó en pandemia y sobre todo en las cuarentenas, según un análisis hecho por la economista Roxana Maurizio, es que, así como las empresas con mayor desarrollo tecnológico son las que más pudieron seguir operando pese a las restricciones, fueron los trabajadores con más formación y con mejores ingresos los que mayormente siguieron con sus tareas. 

“Los asalariados formales, de mayor nivel educativo, adultos, y que realizan tareas profesionales, técnicas, gerenciales y administrativas” son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo, cuenta Maurizio, investigadora del IIEP (UBA-Conicet), respecto de las conclusiones del estudio, publicado recientemente por la OIT, que incluyó a la Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Uruguay.

Los asalariados formales de mayor nivel educativo son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo en pandemia

Los asalariados formales de mayor nivel educativo son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo en pandemia – Shutterstock.

Concretamente, en el segundo y el tercer trimestre de 2020, entre el 40 y el 60% de los asalariados con nivel educativo universitario trabajó desde sus casas, mientras que entre quienes no completaron el nivel primario los valores fueron inferiores al 4%, según consigna el informe.

Más allá de acelerar ciertos cambios tecnológicos, con limitaciones según el país y el contexto, la pandemia bien puede estar acrecentando las desigualdades sociales. 

No solo por los efectos heterogéneos sobre el empleo, sino también por las consecuencias en la población en edad escolar, dada la mayor incidencia que las dificultades de la falta de presencialidad tuvieron en los sectores con menores recursos. Ese impacto no tendría una reversión más o menos cercana como la de las fuentes laborales, sino que sería más persistente.

El vínculo entre años de educación y riesgo de automatización de tareas laborales aparece abordado en el trabajo del Cedlas: “La proporción de trabajos con alto riesgo es más alta para quienes tienen ciclo secundario incompleto”, se concluye, a la vez que se advierte que más de un tercio de los trabajadores en América Latina se encuentra en este grupo de baja calificación. 

El riesgo alto de automatización alcanza su punto máximo a los 11 años de educación. Y para quienes cuentan con 17 o más años de formación, la tasa es de alrededor de 3%.

La educación, el desafío central

Es hacia la educación y hacia el enfoque de los planes de estudios donde los especialistas apuntan en primer lugar, a la hora de analizar qué hacer frente a las transformaciones del mundo del trabajo.

“No hay que pensar en la educación como más de lo mismo, más presupuesto, más computadoras, más horas en el aula o estudiando en casa -señala Levy Yeyati en su libro-. 

La formación requerida por las nuevas tecnologías es mucho más específica; exige una actualización de programas y formatos y, sobre todo, de los educadores”. Y agrega que, más allá de que siempre se debaten temas vinculados a los ciclos primario y secundario como herramientas para la inclusión y la movilidad social, desde el punto de vista del desarrollo económico la reforma educativa debe involucrar “fundamentalmente a la educación terciaria, sobre la que el Estado suele tener una incidencia menor”.

Gasparini aporta: “En teoría, aún hay tiempo para que muchos niños y jóvenes adquieran capacidades que les permitan en el futuro conseguir empleos en sectores más intensivos en capital humano”. 

Pero también señala que educar con foco en lo que viene “es una tarea inmensamente difícil, que en la Argentina no viene teniendo éxito”.

Cuando la pobreza afecta a casi la mitad de la población y cuando uno de cada dos trabajadores es informal, como ocurre en nuestro país, la vía educativa no parece una respuesta suficiente. Levy Yeyati desafía: “¿Debemos condicionar el modelo de desarrollo a los déficits de oferta laboral presente, por ejemplo, resistiendo la tercerización para preservar puestos de mala calidad y remuneración, o debemos aggiornar la oferta laboral con una reforma educativa y un mejor entrenamiento de los trabajadores activos para elevar la productividad y el salario real?” 

Y se responde: “Probablemente, un poco de ambas cosas”, lo que implicaría proteger el trabajo existente y, al mismo tiempo, preparar a las personas para lo que se demanda y se demandará, y estimular actividades de alta calificación.

El cuidado de personas mayores no puede ser reemplazado por máquinas y es una ocupación que tiende a crecer

El cuidado de personas mayores no puede ser reemplazado por máquinas y es una ocupación que tiende a crecer – RICARDO PRISTUPLUK – LA NACION

Entre las capacidades más valoradas, pensando en el futuro, ganan relevancia algunas que no están referidas a los conocimientos duros. “Las tecnologías de la información y la comunicación eran los trabajos del futuro hace 20 años; ahora son los del presente y en el futuro pueden ser reemplazados; por eso se pone el énfasis en las competencias blandas” vinculadas con puestos “que son, en promedio, de calificación medio baja y que sufren la paradoja de ser demandadas pero mal remuneradas”, dice Levy Yeyati.

La empatía, la capacidad de escucha y de diálogo son, por ejemplo, centrales para las tareas de cuidado de personas, relacionadas con la mayor expectativa de vida y con la necesidad de que entren en juego esas cosas que, al menos por ahora, solo están en quienes tienen un corazón que late y que siente.

FUENTE: LA NACIÓN – IA – Automatización – Empleo – Sociedad – Por Silvia Stang

Otra oportunidad…

Alguien
alguna vez
me dijo
que para
reconstruirse
hace falta más
que voluntad,
se hace necesario
verse uno
desde dentro
haciéndose
ese análisis
retrospectivo,
al que nos
negamos
la mayoría
de las veces,
solo por
nuestro amigo
ese maldito ego.

Si bien se pudo
acabar el amor
no se así
la vida
ni los sueños,
dejar cada
uno ir ante
la desazón
de ese instante
en que la pareja
ingresa en un túnel
en el que
es fagocitada
a si misma.

La vida
corre rápido,
no perdamos
ese tiempo
tan finito.
vivamos
con algarabía
por la felicidad
del otro,
porque
solo así
deseando
lo mejor
a ese amor
hasta ayer,
disfrutaremos
amablemente
ese tan ansiado
oasis
de paz y armonía.

Solo esta
el presente
es lo que
nos queda,
seremos
cómplices
de nuestras
nuevas vidas,
y con las
manos
en oración,
rogando alcanzar
ese llamado
equilibrio.

Que por analogía,
será el exquisito
y ultimo trago
de ese elixir
llamado oportunidad,
y así cada uno
dejaremos
que nos lleve
nuevamente,
a sentir
esa sensación
tan profunda,
que nos dejara
en nuestra
última estación.

Simple; entonces…
Lo siento
Gracias
Perdón