Recuerdo a mi hermana…cada día

En septiembre de 2020, luego de 42 días de hospitalización falleció mi querida y adorable hermana Alicia. Ingresó al Sanatorio Italiano por un diagnóstico de una enfermedad terminal, pero con tratamientos específicos hubiera podido alcanzar una sobrevida según informaron los profesionales médicos entre 4 y 5 años. En plena pandemia y una sociedad absolutamente desconcertada, le hicieron durante su internación 4 hisopados con resultados negativos. Ya la visitaban los servicios de kinesiología y nutrición, ya que le darían el alta ambulatoria para continuar con el tratamiento. Pero súbitamente; los valores se dispararon y debieron trasladarla a terapia intensiva. Fue así, que le detectaron por saliva COVID19. Allí, donde solo podíamos esperar el parte de los médicos o comunicarnos por teléfono, sin poder verla ni siquiera unos minutos, rezabamos para que lo superara con la angustia y tristeza que nos embargaba a todos, junto a sus tres hijos y sus familias. Hoy festejará su cumpleaños, y como de costumbre lo festejamos como con todos aquellos que se fueron de vacaciones…con un hasta luego. Y cuando sucede, es costumbre que escriba unas líneas. De corazón; quiero compartirlo con aquellos que no conozco, pero sé que con algunos es como sin verles el rostro, coincidimos en muchas cosas por los dialogos virtuales que nos cruzamos. Sepan disculpar…Les deseo un viernes maravilloso y mejor fin de semana. Daniel

Hola Ali querida!! ¿Cómo estás? Con qué alegría debes estar festejando tu cumpleaños junto a mamá,papá y Carlos. No me quiero imaginar a todos de la familia que se fueron de vacaciones a ese lugar maravilloso, que como decía la “vieja” debe ser un vergel. ¿Con torta y todo va la cosa? ¿No me digas que también hay piñata? Ahhh…pero solo una velita. Ja…ja. ¿Como decíamos cuando estaba en tu casa y me servías a cuerpo de rey con tanto cariño, preparando siempre lo que me gustaba y tan prolija, como buenos obsesivos que somos los Capurro. ¡No sabes cuanto te extraño, hermana! Ese tip tuyo de cada día, cuando me llamabas y me preguntabas “¿Cómo anda? Mira que hablábamos a veces mañana y tarde, y siempre teníamos algo que contar, o recuerdos hermosos para volverlos al presente. Quedate tranquila; que tus hijos como sus familias están bien, cada tanto nos contactamos. Los criaste para que principalmente fueran buenas personas, con ambiciones de progresar pero sin soberbia, con mucho esfuerzo y humildad. Fíjate que con tu querubín Maxi es con quien más nos wasapeamos o hablamos por teléfono. Están bien, haciendo su camino para un mejor futuro. Bueno, hermana querida se que en algún momento nos vamos a ver y ahí me sumaré a los festejos, como vos a los míos y de los demás, que están contigo. Te envío un beso enorme, desde esta lejanía en la que cada día te extraño mas y en mis personales diálogos con Dios te traigo “al presente”. Dales a los “viejos”, a Carlos también un beso grande, como a todos quienes ves cada día, en ese celestial lugar, inflamado de la pureza más absoluta.

Si no la viste…te la recomiendo

Alguien me alertó por el móvil de que iría a participar en un zoom, junto a un grupo de personas que comúnmente realizan cine debate, luego de ver el film danes “Otra ronda” (Endnu en runde) en streaming de Netflix

Me dijo además, que él mismo trataba un tema muy fuerte. El alcoholismo desde la perspectiva de una cultura diferente como es para nosotros, la del país nordico. 

Realmente la teoría que se propusieron a experimentar los cuatro profesores de una escuela secundaria; el argumento sobrepasa con amplitud a la misma, dando un descarnado relato que hace visible desde otra perspectiva de entramado social las mismas miserias y evidentemente distintos matices, que nos encontramos frente a una sociedad, cuyo núcleo basal como lo es la familia se encuentra en crisis, desde hace décadas.

Esto que acabo de expresar, ha sido porque busqué el título e intrigado en solitario me acomodé tranquilamente y me puse a ver el filme, acompañado por nuestro (y en este caso de uso personal).

De la misma manera, que me sorprendió que los daneses poco les importa lo que politicamente correcto o no, 

A pesar de que no puedo establecer un paralelismo entre lo que le sucede a uno de los protagonistas (Martin); con mi actual vida de lobo solitario y melancólico, debo decir que me identifique con su personaje en cuanto al antes y después cuando junto con sus colegas, se lanzó a probar la teoría del alcohol en sangre como cierta o no, la que se fundamentaba en el consumo por determinados niveles, lo que mejoraba los estados de ánimo, seguridad, locuacidad y empatía de cada uno de ellos frente a sus alumnos.

Vuelvo a expresar; da mucho para pensar como asimismo buscar paralelismos, con algunas actitudes que aplicamos en nuestras propias vidas.

Abrazos totales.

Daniel

Y tu que dirías?

Pensó que él la llevaría al departamento que estaban remodelando para vivir allí cuando se unieran, aprovechando esa situación para hacerle el amor ya que luego de cinco meses, todo se detenía en la frontera de los abrazos, besos y roces.


No obstante, a pesar de que la vida de él hasta que llegó a conocerla, era un continuo de noches tumultuosas, mujeres y alcohol, cuando la conoció además de ser mayor en ocho años, ella le resultó un ángel tan inocente en que supuso que el destino la puso frente a él, para así darle contenido a una vida ya vacía por lo errante que todo a su alrededor, lo inundaba.

Ella tenía veinte años, él ocho más viviendo desenfrenadamente en ambientes de la noche en donde lo sexual y el consumo de sustancias, era algo normal para aquella época. Se prometió a sí mismo que si deseaba conservarla, que además de amarla tan profundamente como lo sentía, debería respetarla como a ninguna, si bien todas sus relaciones fueron siempre consensuadas.

Llegaron al departamento, en remodelación, materiales, latas de pintura por acá y allá, herramientas sobre el piso, todo un caos. El fue a preparar un par de cafés a la cocina.

Ella, mientras tanto miraba entre sorprendida y feliz, el lugar que sería su hogar, muy distinto al suyo en donde debía bajar la cabeza y limitarse a lo que su madre dijera. Su salvavidas había sido conocerlo y enamorarse de él por su personalidad y la seguridad que le transmitía.

La piel seduce siempre, y al pasar el la tomo de la cintura…de ahí la pasión pudo más, se sacaron la ropa el la ayudó y puso una colcha en el suelo, le beso hasta el alma , le lamió cada centímetro de su cuerpo, llegó hasta el pubis llegando ella al primer orgasmo.

Ella más que excitada, esperaba esa penetración que terminará con su virginidad; deseaba sentirlo dentro de ella…y sucedió algo inesperado, que para muchos espectadores imaginarios pudo haber parecido estúpido.

El se detuvo…le murmuró al oído que solo faltaban dos semanas; que deseaba respetar la promesa que se había hecho a sí mismo, porque finalmente en ella estaba representado el amor de su vida.

Ella bajó la vista…se besaron suavemente y permanecieron abrazados…

Imagen: Gentileza Pinterest – Iwona Rutkowska

El núcleo social en el tobogán

En este atardecer templado en pleno invierno de Buenos Aires; decidí a pesar del desgano que tengo en deslizar las palabras sobre el teclado, escribir que cuando el corazón -en sentido poético, obviamente-  es engañado, el mundo se derrumba como si fuera un castillo de naipes o la reacción en cadena como fichas de dominó que caen una sobre otra, y la voluntad de volver a construirlos huye, atenazando la mente en un laberinto de recuerdos y emociones pasadas, inyectándole un cóctel explosivo de tristeza y odio.

Y esto último, malsano como el que más es producto de la falta de códigos en esa misma pareja, que juro y perjuro que antes del engaño era preferible con un café por medio, decirse cuando cualquiera de los dos dejará de amar.


Pero; sin embargo es sufrimiento y soledad insoportable, cuando luego de la ruptura comienza cualquiera de ellos, a descubrir finamente situaciones vividas, en que el otro avisaba sutilmente que la rotura en mil pedazos de la relación, se había iniciado mucho antes del final.

No interesa siquiera que la pareja hubiera convivido decenas de años. Sería un error generalizar esta situación, ya que sé de matrimonios que fueron tan claros, en una decisión dolorosa pero compartida, cuando a pesar de las buenas intenciones la vida en común se torna insoportable.


El hombre o su esposa, recuerda ahora aquella oportunidad en que su pareja, le digo que había estado en una disco -New York City-, otrora reducto de adolescentes y jóvenes, ahora únicamente para adultos mayores -solos y solas-, que desean recuperar como si fuera el lugar la fuente de juvencia, todo aquello de los años jóvenes, que no volverán.

Una copa, una conversación liviana, un baile con manos entrelazadas, como si fuera un grito de libertad. El engaño es para quien lo comete, como una respiración profunda cuya inhalación produce energía y al exhalar relaja, como si uno rompiera cadenas invisibles, que atan y asfixian.


En esos casos, generalmente son amigos/as o familiares afectos a esos lugares y habitués que con similar conducta, alientan y llevan a quien ya tiene profundas dudas de la unión con su pareja a esos lugares, aceptando lo que le dicen “será una fantasía como cuando se trataba de una rata de no ir a la escuela” y pasarla fenomenal o una nimiedad que a nadie lastimara, por lo que no habrá culpa alguna, tan es así que muchos afirman, que es algo normal dentro de este mundo anormal.


Múltiples ausencias del hogar, casi periódicas con cualquier excusa para justificarlas. Y ella o él, creyendo la imbecilidad de que solo es la libertad necesaria, para no asfixiar el aire que se respira, dentro de la pareja.

Y aún, hay casos en que quien no es infiel, se pregunta qué ha hecho mal más cuando el amor de su vida, ha tenido una vida en común no libre de problemas, pero casi siempre en una zona de confort. Obviamente, aquí “billetera no mata galán”.


Ayer cuando escribí “no habrá más amor”; me preguntaba cuántas personas conforman hogares monoparentales, es decir de una sola persona. No me sorprendí cuando observé en la Encuesta Permanente de Hogares en la Ciudad de Buenos Aires, suman cientos de miles. Y supongo, debe ser una tendencia en el mundo; salvo sociedades en donde el mandato social y religioso, se encuentra rigurosamente establecido.


Sea hombre o mujer, el que se enfrente a una situación de infidelidad reacciona de acuerdo a sus sentimientos o emociones. No será fácil, la soledad y la pregunta persistente Solo me pregunto lo mismo que muchas/os ¿Sí ya termino, porque duele tanto?

Mi adorable y xenofobo país-Final

Los responsables de la decadencia

Todo lo que puede venir por debajo de la pirámide de responsabilidades tiende a localizarse, a medida que se desciende en ella, en grupos sociales cada vez más amplios hasta implicar a la sociedad en su conjunto. ¿Quién no estuvo inclinado en algún momento a culpar a la sociedad alemana de esa generación en su conjunto, sobre las barbaridades y aberraciones del régimen nazi?

¿Quién por otro lado dudaría del elevado nivel de civilización y refinamiento que se observa en ciertos alemanes que adhirieron a ese régimen; personas que han alcanzado los más altos niveles en las artes, las ciencias y otras virtudes morales? Vemos en este punto la dicotomía entre individuo y sociedad. Los hombres no son individuos aislados ni la sociedad un ente ajeno a ellos, sino que se ligan a través de cadenas invisibles que forman la verdadera urdimbre social.

Dice al respecto el sociólogo alemán Norbert Elias: “…La libertad individual queda sustituida por una autonomía relativa. Su noción de libertad es residual. Es la capacidad de acción que le resta al hombre en su paso por los múltiples pliegues de la coacción. Los hombres no planean los procesos sociales que guían sus vidas, pero deben tratar de desbrozar la opacidad que ellos mismos crean, a su pesar. El intelectual moderno se debate entre la desazón que le produce la cultura de su tiempo y la voluntad sociológica de entender los grandes procesos que gobiernan el destino de los hombres…”

El constitucionalismo alberdiano (1853-1943) y el nacionalismo popular (1943-2021), en sus diferentes versiones, se constituyeron en los axiomas de los dos grandes paradigmas que sucesivamente, se instalaron en dos ciclos largos en los que se dividió nuestra corta historia. La sociedad tiene su propia conciencia, ideología o relato, más allá de la que puedan tener los individuos que la integran. La sociedad no va a producir ningún cambio si primero no cambia “su paradigma”.

Ha resultado difícil entender el comportamiento de las sociedades en la medida que se pone el esfuerzo en interpretarlo como una extensión simple y llana de los comportamientos individuales.

Los arquetipos que se crean en la simbología política producen decisiones sobre el voto diferentes de las decisiones que ese mismo individuo que está votando tomaría en circunstancias en donde no interviene su preferencia política. Es conocido el caso de la encuesta en donde el encuestado tiene respuestas contradictorias en relación a YPF o SHELL, según la pregunta trate de su ideología personal o de su preferencia laboral para su hijo. Defiende a la primera envuelto en la bandera nacional, pero optaría por la segunda como proyección laboral para su hijo. Es evidente que el concepto de “independencia económica”, tomado esto como ejemplo, está empaquetado en una simbología que excede el “interés individual genuino” que es contradictorio con el “interés general simbólico”. El fracaso de las performances sociales sobreviene cuando el interés individual no se alinea con el llamado interés general del “relato” prevaleciente. De donde se deducirá una forma de poner en claro qué es el interés general explicitado en el voto y qué es el bien común. La diferencia entre estos dos conceptos está evidenciando una deficiencia del “gobernante” que, entre otras cosas, tiene la responsabilidad pedagógica de educar o extraer de sus representados su propio interés genuino que es aquel en donde el bien común supera a la suma de los bienes individuales que se deducen de los intereses particulares.

Cuando la sociedad asocia la transformación o el cambio del sistema político con un mejoramiento marcado de la situación económico-social de las mayorías en un período concentrado de tiempo, ese sistema político puede convertirse en nuevo paradigma para esa sociedad, mediando una sucesión de hechos anteriores que muestran la necesidad del cambio y hechos posteriores que vayan haciendo prolongar esa asociación entre cambio y mejora a lo largo del tiempo. Esto es lo que sucedió con el Peronismo a partir de 1946.

El relato histórico siempre eximió al Peronismo y al nacional populismo de la responsabilidad de estos tremendos fracasos y lo vuelve a colocar como la alternativa electoral que asegura la gobernabilidad. Sin embargo, de las dos grandes carencias del actual paradigma –institucionalidad republicana y fallas en el mecanismo de aprendizaje– son responsables todas las parcialidades políticas pero, en mucho mayor medida, los dos grandes partidos políticos: el Peronismo y el Radicalismo.

La herencia regalista española y el nacionalismo económico que se va introduciendo desde fines del siglo XIX, derivó en un equivocado estatismo, contrario al espíritu de nuestra Constitución. Aquellos se constituyeron en el sostén ideológico del Radicalismo que, a su vez fue su aporte sustancial al paradigma nacional y popular. El mayor pragmatismo del Peronismo, más dúctil para entender la sociología del voto, le permitió ajustarse mejor a la dinámica de las conveniencias históricas del capitalismo mundial exitoso, cosa que por su rigidez no consiguió hacer el Radicalismo más encerrado en su dogmatismo tradicional. Menem, en el Peronismo, fue el ejemplo de lo anterior. El kirchnerismo, en cambio, regresionó al Peronismo del 46 lo que lo hizo, en lo que respecta a su ideología económica y a su dogmatismo, más afín con el Radicalismo.

El hecho de que no sea un solo partido el responsable de nuestra decadencia, agrava la confusión en el aprendizaje, por cuanto se establece una suerte de alternancia viciosa entre dos parcialidades que precisamente son las que aportan cada uno lo suyo en el error del paradigma de la decadencia, convirtiéndolo en un error sistemático. El uno, el Peronismo, aportó su inclinación por el corporativismo y el desprecio por las formas republicanas. No obstante, no me atrevería a ratificar que sucede lo mismo en el ADN del gobierno de Alberto Fernandez, en la actualidad. 

Aún más; la coalición gobernante (Cambiemos) que fue derrotada en diciembre del 2019 (radicalismo, macrismo, parte del socialismo y otras fuerzas políticas) también hizo como su bandera el corporativismo y el desprecio por la oposición, en sociedad con los medios hegemónicos dominantes que alentaron en la sociedad; una suerte de “falsa credibilidad” en las políticas de Estado, tan erróneas como perversas que toma Mauricio Macri en su gestión de gobierno.

Ahora bien; asumiendo Alberto Fernandez en diciembre de 2019 se encontró con una grave y caótica situación, tanto en lo económico como en lo social, con aproximadamente un 42% de pobreza y sin ninguna posibilidad de ser asistido por Organismos Internacionales de crédito; ya que el gobierno macrista con la anuencia del voto de los EE.UU., logró que el Fondo Monetario Internacional le otorgara un préstamo, que históricamente es el mayor realizado a un país por más de U$S 50.000 millones de dólares. 

En la jerga popular se puede expresar, que la falta de credibilidad del partido gobernante en la sociedad y el egocentrismo ciego de Macri, el manotazo de ahogado recurrió a un endeudamiento que ya no existía con el FMI, habiendo también realizado con anterioridad por citar un ejemplo, la colocación de bonos argentinos en acreedores nacionales y del exterior, uno de ellos a cien años. La ralentización de la economía, la pérdida de empleos, el aumento de la pobreza y la indigencia, no hacían mella en la coalición gobernante, ya que la deuda contraída con el FMI no se destina ni a sanear la situación económica ni a financiar crecimiento alguno. Solo pretendieron con ello, poder mantener el status quo, en la búsqueda de alcanzar la reelección. 

Intentar analizar la dinámica de este proceso de decadencia que ya lleva casi 80 años. Una verdadera patología sin un diagnóstico compartido y como tal, de pronóstico incierto. En un sistema democrático electivo se hace indispensable que la sociedad perciba sus problemas reales para que el cuerpo social pueda realizar el aprendizaje que implica todo proceso de evolución. 

Pueden identificarse las causas de la decadencia, que desde ya son múltiples. Pero una vez instalada, es decir cuando adquiere condición de estado, las causas difícilmente pueden ser identificadas desde dentro mismo de la sociedad decadente. Sociedad que no ya no posee ni siquiera capacidad de movilización ni de manifestarse políticamente en masa para exigir justicia, ya que está, representada en el máximo nivel por la Corte Suprema de Justicia, se ha visto asociada entre la bruma de la impunidad, alentando la corrupción sistemática que como un carcinoma, genera metástasis en toda los cuadros políticos desde hace ochenta años.

Ya es por todos conocido; que el virus conocido vulgarmente como COVID19, desembarcó en estas tierras en los inicios del 2020; es decir tres meses después que asumiera el gobierno peronista -que en verdad, venció en las elecciones por la masa cautiva de votantes del kirchnerismo-

Hasta inicios de este año, las políticas asociadas a la salud de los argentinos tuvo como partícipes al Gobierno como asimismo a la totalidad de los gobernadores, cualquiera fuera su color político. Pero bastó; que el  actual Gobierno redujera la coparticipación (las partidas que la Nación, remite a cada provincia) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bastión siempre antiperonista y hoy en manos de Horacio Rodriguez Larreta (PRO-macrismo), para lo que políticamente debía ser el tema de la presencialidad en las escuelas, fuera utilizado por la oposición para mediatizar permanentemente la anti virtualidad de la educación tanto en medios periodísticos como en otros contrarios al Gobierno, dejando que miles de argentinos y argentinas continuarán contagiándose en miles de personas cada día, con una suba de la letalidad como consecuencia de la falta de unidades de terapia intensiva, de insumos, oxígeno, entre otros. El personal sanitario sufre pérdidas humanas y se encuentran ya en el límite de la resistencia al estrés.

Pero en la política, nada interesa cuando se intenta, a pesar de la grave situación cotidiana que se vive en la Argentina, obstaculizar al Gobierno al punto tal que el gobernador de la Ciudad de Buenos Aires, judicializar el Decreto de Necesidad y Urgencia emitido por la Presidencia de la Nación, para obtener la continuidad de la presencialidad en las escuelas.

La expresión “daños conjeturales” acuñada por el presidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, se parece mucho a (y funciona como) otra más célebre: daños colaterales. Ambas apuntan a minimizar, ningunear o banalizar perjuicios graves causados para garantizar un bien superior. En un caso decidir un pleito importante a favor del aliado político. Herir o matar al enemigo, en otro.

La sentencia de la Corte Suprema entró en el pasado en cuestión de semanas. Se recontra concretaron los hechos que los Supremos consideraron no corroborados aunque los tenían delante de las narices. Nada novedoso sucedió durante ese tránsito veloz, solo se verificaron las tendencias, los indicadores conocidos por “todo el mundo”. La cantidad de fallecimientos (en general y de personal docente en particular), de contagios diarios, los niveles de ocupación de camas en terapia intensiva, la saturación del sistema de salud.

Los códigos procesales, sabiamente, indican que los magistrados deben tomar en cuenta “los hechos notorios”, conocidos por toda la comunidad. 

En un asunto de gravedad institucional y humana nada impedía a los jueces a apersonarse, moverse y observar los hechos.

De modo lateral, se desnudó el modo capcioso en que los jueces llenaron las lagunas que deja la Carta Magna. Las disquisiciones sobre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), rara avis parida y mal regulada en la Constitución de 1994. No es provincia como las demás, porque no antecedió al Estado nacional ni tiene facultades preexistentes consagradas por pactos ídem.

La interpretación judicial reescribe el texto legal, todos los días en todos los casos. Transformarlo en tótem, atribuirle claridad y sentido unívoco de los que carece, hurtar el cuerpo a la peculiaridad de la pandemia, condujo a un resultado funesto. Una resolución insensible que coadyuvó a agravar los problemas y postergar medidas ineludibles.

¿Se harán cargo los magistrados de su cuota de responsabilidad, tan imprecisa numéricamente cuan innegable? Desde luego que no. Los jueces se auto exoneran de las consecuencias sociales de sus sentencias. Saludan al Derecho Romano, escriben en latín o en una versión indescifrable del castellano y se lavan las manos ante las secuelas.

¿Responderán ante la opinión pública? ¿Darán explicaciones ante los medios, que son parte esencial del sistema democrático? Jamás. Los Supremos, de ordinario, no participan del Agora ni se someten a entrevistas para defender sus posiciones, justificar sus pronunciamientos, esclarecer a la gente común. La Constitución no les concede esa dispensa, antidemocrática. Hamilton vivió antes de que se inventara la tevé. Alberdi desconocía la radio… La falta de presencia pública es una prerrogativa arcaica, impropia de sociedades del Siglo XXI.

El silencio, la oscuridad, el secretismo, la elusión impositiva describen a aristócratas (oligarcas diría Aristóteles) que hicieron daño y se esconden.

El presidente, los gobernadores, los intendentes sometidos al escrutinio popular, seguidos en vivo por cámaras y micrófonos llevan otra responsabilidad.

Durante estos días atroces, en un rapto de lucidez común, resolvieron acentuar restricciones por nueve días. En el peor momento de la pandemia, como todes reconocen menos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, que tal vez se desayunaron el jueves pasado.

La tregua de nueve días: La sentencia cortesana configuraba un estado confederal para responder a los desafíos de la peste. Propiciaba –verbalizando o sottovoce—una anarquía en su conducción. La perspectiva de 24 políticas sanitarias, debilitando al Estado Nacional, reducido al rol de proveedor de vacunas, insumos médicos y ayuda económica a los más carenciados.

El Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta jugó con fuego para quedar como abanderado de la educación y gerente de una ciudad libertaria. Los controles los amago y te los debo. Como vecino, por una vez, este cronista da fe de la existencia de bares y restaurantes atendiendo adentro cuando estaba prohibido. Llegó a ver uno frente a una comisaría, semi colmado y con una policía en la puerta. Policías, guardaparques (o como se llamen) sin barbijo o con la pieza colgando por debajo de la nariz. Nimio número de inspectores frente a los agrupamientos nocturnos. Cervecerías con cincuenta o cien personas ocupando media cuadra.

Toquemos apenas la presencialidad en escuelas, que no es centro en esta nota. Burbujas que estallan, la mitad del piberío (como mucho) con asistencia a clases intermitente.

Escapa al saber de este cronista cómo piensan íntimamente Larreta y su elenco. A título de hipótesis: se ne fregan de ciertos “costos” a cambio de posicionarse como adalid de las clases presenciales. En una sociedad polarizada y segmentada por preferencias políticas, descuenta que conservará la condición de mayoría en la Ciudad. La verborragia del Gobierno, su excesiva focalización en la CABA lo catapultaron como figura nacional.

En estas semanas, Larreta y su gente rondaron el pánico. Lo cuentan, con subterfugios, los medios que le hacen de claqué, los periodistas (pautados o militantes o las dos cosas) que lo endiosan.

Otros gobernadores se mueven de modo similar. Se esmeran en esquivar la toma de decisiones, en esperar que las asuma “Alberto” y que él pague los costos.

Los nueve días de restricciones severas, duras para la población e imprescindibles, son un logro del presidente. Conversó, roscó (con perdón de la palabra), reinstaló un feriado puente anulado semanas atrás.

La oposición es intratable, judicializa todo, juega a indignar y meter ruido. El contra Poder Judicial se alinea con ella. En ese marasmo debe gobernar Fernández. Lo que no dispensa sus errores al comunicar o al gestionar porque tiene que hacerlo en el contexto que le tocó.

Los nueve días son a la vez un alivio y un intervalo breve, que coloca a los mandatarios con Fernández a la cabeza ante el día después, el primero de junio.

Con peste, nada es sencillo: Gobernar siempre es difícil. La complicación se potencia en pandemia. Un vistazo somero sobre las elecciones realizadas en el mundo (salpicón surtido, desde ya) sugiere que los oficialismos tienden a pasarla mal.

La comunicación es una de las facetas de la acción política. Astutos o hasta taimados, varios gobernadores rehúyen el centro de la escena y “dejan” que el presidente transmita las malas nuevas.

El discurso de Fernández en cadena tuvo un rating descomunal, el pueblo quiere saber.“Lamentablemente,tenía razón” arguye el presidente, apuntando al rival político. A los espectadores en general les importan más los anuncios que ese cuadro de situación. Una mirada superficial y expandida sobre el debate público, estimamos, confunde proporciones. 

Aunque las redes sociales creen un espejismo en contrario, las personas politizadas, encolumnadas a favor o en contra del Gobierno, constituyen una minoría. El resto se enfoca en la familia, el barrio, el trabajo. Transita la cotidianeidad. Se concentra en el laburo, la escuela de los pibes, la inflación, la seguridad urbana, algo de esparcimiento.

Los cambios de escenario complican la existencia. Atribula la falta de horizontes, no ya futuros, sino para dentro de contadas semanas. Dos sociólogos clásicos del siglo pasado, Peter L. Berger y Thomas Luckmann, enseñaban que para la gente común, la realidad cotidiana está dada. No se problematiza, reversionamos. Uno se despierta, abre la canilla y espera agua. Sabe qué lo espera cuando sale a la calle, que el super chino está a media cuadra casi siempre abierto, que la tarjeta SUBE sirve para pagar el bondi, cuyo trayecto conoce.

Los cambios de reglas para salir a la calle, los fluctuantes horarios autorizados para circular, los permisos que caducan de improviso y deben renovarse, la inextricable distinción entre servicios esenciales y no esenciales… las alteraciones constantes desorientan, acentuando las preocupaciones. La sensación ciudadana ante la hiper regulación constante puede asemejarse a la de épocas de anomia. Se pierden las referencias, se debe recalcular todo por encima de los duros desafíos de ganarse el pan y de ordenar la vida en familia.

La narrativa oficial centra la mira en la CABA y en Rodríguez Larreta en detrimento de otras 23 provincias y mandatarios. Táctica discutible en un país federal cuya población recela del centralismo porteño.

En materia educativa, con varios días sin escuela por delante y la perspectiva factible de prórroga se hace imprescindible que el discurso oficial trascienda la cuestión sanitaria. Larreta macanea cuando fija clases para fines de diciembre pero se emboca en un sentido: proponer que está pensando en el futuro, que las restricciones son transitorias, apenas una parte de la realidad.

Demasiada confianza: Meses atrás Fernández describía a Larreta como “un amigo”. No resultó así.

En un carril parecido el presidente confió a veces demasiado en consensos genéricos, mesas esporádicas tan amplias como ineficaces, en supuestos aliados que defeccionaron.

La reaparición de Marcelo Tinelli ofrece un ejemplo pequeño e ilustrativo. Replicó con denuncismo berreta, rayano en la extorsión, a una crítica sensata del ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán. Anti política al rojo vivo, un alarde de idiosincrasia. Comunicador cutre y exitoso, Tinelli tiene derecho a expresarse y todavía congrega público. Metió la pata el Gobierno cuando le dio una silla en la Mesa Argentina contra el Hambre. Protagonista frívolo, nada serio podía esperarse de él. Se lo embellecía a cambio de una pátina de supuesta popularidad, desmereciendo (sin desearlo pero…) a personalidades valiosas que enaltecen la iniciativa.

Tinelli, podrá decir usted, es una figura menor. Vale. Pero la relación con él no se diferencia conceptualmente de la que mantuvo con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), hoy punta de lanza de la oposición. Labor a la que se dedica tanto como a la insolidaria remarcación de precios.

La gente y las vacunas: La historia nunca se repite ni siquiera cuando reinan semejanzas y la sensación de déjà vû. La gobernabilidad en el contexto de tragedia cuenta cómo virtud del gobierno y de buena parte de la sociedad civil. La contención ciudadana, la templanza, la falta de violencia política contribuyeron en buena medida. Las minorías intensas y gritonas son minoría. Perdieron la batalla anti vacuna, que emprendieron con armas viles que incluyeron la criminalización.

En mayo-junio van llegando y llegarán millones de vacunas. De México, de Europa, de Estados Unidos, de Rusia. Es factible que haya producción nacional. La oposición retacea reconocimientos o miente sobre el panorama; las personas de a pie se anotan y festejan cuando llega su turno.

Esa infatigable tarea ranquea como la mejor política pública del Gobierno. El incremento de la recaudación impositiva añade un factor positivo. Acrecentar la inversión social, ayudar a empresas y laburantes en apuros sigue siendo la agenda prioritaria de un gobierno nacional y popular.

Alberto Fernández recobró, de momento y en buena hora, la conducción de la política sanitaria federal pese a la baja cooperación de demasiados gobernadores.

La innegable prioridad de la vida y la salud no alcanza en una sociedad compleja. También es imperioso recuperar el control de la economía, la creación de puestos de trabajo y la redistribución del ingreso. Metas irrenunciables para un gobierno nacional-popular.

Un ejemplo para recordar: Hace rato que el exceso de confianza del Gobierno lo hace cometer traspiés, errores evitables. Encara demasiados conflictos a la vez. Desde Vicentín, genera escenarios en los que sale derrotado. La Reforma Judicial centrada en los tribunales federales es un ejemplo clavado: ajena a los intereses de la gente y hasta a su atención.

Se aproxima el 25 de mayo, aniversario de la jura del presidente Néstor Kirchner con quien se formó Fernández. Puede ser útil recordar su praxis. Kirchner era un luchador que trataba de administrar los conflictos. Daba pelea, a menudo, pero también retrocedía cuando la correlación de fuerzas le parecía adversa: contra Juan Carlos Blumberg, por caso.

Personalizar a adversarios-enemigos, otra lección que daba Kirchner cuando mencionaba con nombre y apellido a Alfredo Coto, a Héctor Magnetto. Cuando prorrumpió “¿qué te pasa, Clarín?” o conducía un boicot contra Shell.

Escogía oportunidades y contrincantes: la Corte Suprema desprestigiada, los represores del terrorismo de Estado, el “pejotismo”. Metía la pata, claro, como en el enfrentamiento con las patronales agropecuarias. Pero siempre pensaba en estar fuerte, en acrecentar su poder democrático. El poder no es una materia inerte, como un canuto de plata en una caja fuerte. Es representación e imagen, se construye, se pulsea.

Construir poder en democracia es trabajoso, supeditado a las reglas institucionales. Necesario también en todos los tiempos. Inclusive en las terribles circunstancias que padecemos hoy.

FUENTE: Quien escribe; con los valiosos aportes de 

“LA DECADENCIA ARGENTINA” de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

PÁGINA 12 – Editorial

Mi adorable y prejuicioso País. II

No obstante; la decadencia política y social argentina según historiadores y expertos en la materia, comienza desde la aparición de la segunda Revolución Industrial, con la colaboración de una oligarquía terrateniente y dueña de la tierras -obviamente masacrando o esclavizando a los pueblos originarios- a través de la abominable “Conquista del Desierto” al mando del general Julio A. Roca (1) -quien merecería un capítulo fuera del presente, por su personalidad altamente afectada, por patologías neurológicas e intereses foráneos y de la elite porteña(2)- , cuyas raíces tienen su origen generalmente en las antiguas familias patricias , las que solo en algunos casos realizaron su reconversión hacia la industria, en los albores de la década del 30 del Siglo XX.


En la historia de los últimos ciento sesenta años; la Argentina pasó desde su nacimiento como nación, a su apogeo, confundiéndose con los países más avanzados de la tierra, para entrar luego en declinación hacia su perigeo.


Siguiendo con la metáfora, ¿estará la Argentina cerca del perigeo para encarar un nuevo ciclo de apogeo? ¿O no habrá perigeo y sólo resta el descarrilamiento de la órbita y su desaparición del mundo de las naciones significativas? 


Enigma inextricable, no sólo para entrever su futuro, sino para descifrar su pasado. La decadencia no es una contingencia; la crisis sí lo es.


Contingencia y estado coexisten en dos planos distintos de la conciencia. El primer plano es lo sensorial inmediato; el segundo lo intelectivo o categórico. El estado normal de las sociedades modernas, a partir de la revolución industrial, ha sido el crecimiento, que en su plenitud se conoce como desarrollo.


Este fenómeno ha sido objeto de todo tipo de teorías económicas, sociológicas y políticas.


Pero la decadencia es un estado anormal, excepcional, razón por la que no ha recibido la misma atención académica o tratamiento teórico que el estado normal.


La decadencia suele no percibirse por los connacionales sino como crisis, por lo que resulta muy difícil encarar su solución cuando se lo hace con los métodos de éste. Se intenta analizar la dinámica de este proceso de decadencia que ya lleva casi 80 años. Una verdadera patología sin un diagnóstico compartido y como tal, de pronóstico incierto.


En un sistema democrático electivo, se hace indispensable que la sociedad perciba sus problemas reales para que el cuerpo social pueda realizar el aprendizaje que implica todo proceso de evolución.


Pueden identificarse las causas de la decadencia, que desde ya son múltiples. Pero una vez instalada, es decir cuando adquiere condición de estado, las causas difícilmente pueden ser identificadas desde dentro mismo de la sociedad decadente.

Es lo que Durkheim  llama “egocentrismo” que, en las ciencias sociales, se considera como una de las mayores dificultades para la investigación.


Once constataciones


En la Argentina se constata, sin necesidad de referirnos a estudios concretos, no porque no los haya, sino porque surge de la simple observación:


1. Decrecimiento económico relativo en el período de los últimos 80 años en el entorno regional o de conjuntos más amplios de países comparables.


2. Desmejoramiento, en el largo plazo, de indicadores sociales tales como educación, salud, vivienda, considerados como indicadores de tendencia pesada, es decir de lenta reversión, además del deterioro de los equipamientos que prestan esos servicios.


3. Crecimiento de villas de emergencia y tendencia de incremento de la pobreza en el largo plazo, contrariando la tendencia que se registra en el conjunto de América Latina.


4. Inexistencia de planes de largo plazo en infraestructura física y de políticas de Estado que les den continuidad.


5. Desmejoramiento progresivo de la oferta de servicios públicos en sectores base de la economía por deterioro de todas las infraestructuras económicas básicas: ferrocarriles, carreteras, equipamiento eléctrico en centrales, redes de distribución y transmisión, agotamiento de reservas hidrocarburíferas y pérdida del autoabastecimiento de petróleo y gas.


6. Permanente recambio en los cuadros administrativos y técnicos de la administración pública, disolviendo y degradando la capacidad de una necesaria burocracia estatal estable e idónea, que acumula conocimiento a través del aprendizaje.


7. Avasallamiento institucional cada vez que un nuevo turno de gobierno asume la administración, como si se tratara de un nuevo fundador de la Nación Argentina, denostando todo lo realizado por el turno anterior y destruyendo toda continuidad. La institucionalidad también es un capital que se va construyendo y mejorando con experiencia acumulada en un proceso de aprendizaje de las instituciones.


8. Fuga de capitales a lo largo del período de 70 años en forma permanente, impulsada por crisis terminales aproximadamente cada diez años con mega-devaluaciones que significaron pérdidas patrimoniales gigantescas del trabajo acumulado de los argentinos.


9. Fuga de cerebros de los centros de investigación públicos y privados y de las empresas.


10. Stock de ahorro en el exterior de ciudadanos o empresas nacionales superior a la deuda externa y algunos años en el orden de magnitud de nuestro PBI. Ha sido la actitud de una sociedad que debió defenderse de su enemigo más peligroso: el Estado Nacional, como lo había advertido Alberdi(1) hace 160 años.


11. Dilución y progresiva desaparición de grandes empresas nacionales privadas representativas de una cultura empresarial nacional.


Los tres primeros aspectos son representativos de un deterioro relativo del estándar de vida de la población, los siguientes de una claudicación de las obligaciones del Estado y las últimas,de la pérdida del factor más dinámico del crecimiento: el interés de los ahorristas, inversores privados y empresarios en su propio país.


Este último es el síntoma más claro de la decadencia de esta nación. No escapa a ningún observador sagaz que de la sola enumeración de estos factores surge la idea de un marcado retroceso, el riesgo de no retorno y que un cambio consistente en una simple corrección de variables económicas, sin un dramático cambio del contexto institucional, normativo y axiológico para restituir el andamiaje de la confianza en la nación, no es suficiente para revertir esta tendencia.


En pos de la brevedad, dejaré para otra entrega el análisis de los periodos en donde la Argentina, con injerencia externa y sus socios apátridas internos, fue llevada a ingresar en un tobogán declinante en el que nadie, se esforzó lo suficiente por hacer pie
, incluyendo a nuestra sociedad a la que solo le interesa sus propios intereses individuales, invisibilizando el colectivo del que forman parte.


Me propongo redondear en la próxima entrega; que será además la última, los puntos de coincidencia en el marco pandémico-económico actual, con aquello que he relatado anteriormente y que se produce desde hace un larguísimo tiempo.

Voy a cerrar el presente, con algo sumamente significativo que refuerza el sentido de Nación.


En la mayoría de los argentinos, persiste la creencia o visibilidad ciega, de creerse superiores a cualquier hermano latinoamericano, anteponiendo como justificación que nuestra Nación es el resultado de un crisol de razas, en que la mayoria de los inmigrantes llegaron a nuestro país desde Europa y por ello, es que el sentido de Patria en la mayoría de nuestra sociedad, es como si su significado fuera algo etéreo y no verderamente su pertenencia.

Algo totalmente contrario; a la mayoría de las sociedades iberoamericanas, en donde el sentimiento nacionalista esta profundamente arraigado; aun en aquellos en donde la población no puede ejercer libremente sus derechos humanos.

Continuará…

1)Roca Alejo Julio Argentino – (político, militar y estadista argentino que sirvió como presidente de la Nación Argentina desde 1880 hasta el 1886 y desde el 1898 hasta el año 1904).


2) porteña: originario/a o radicado en la Ciudad de Buenos Aires.


3) Alberdi, Juan Bautista – (abogado, jurista, economista, político, diplomático, pacifista, escritor y músico argentino, autor intelectual de la Constitución argentina de 1853).​​​ 


FUENTE: Quien escribe; con los valiosos aportes de la obra  “LA DECADENCIA ARGENTINA” de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

Mi adorable y prejuicioso país. I

Los que se detienen y gastan su precioso tiempo; en leer “lo bueno, lo malo y lo feo” que suelo escribir, conocen que soy un escritor autodidacta de clase “variopinto”, que cada día lee a quienes lo siguen, realizando los comentarios en donde le parece pertinentes hacerlos y da “me gusta”, no para recibir otro a cambio, sino porque realmente me ha agradado la prosa, el cuento o relato, microrelato, toma fotográfica y todo aquello, que día a día cada uno de ustedes sube a la plataforma y me agrada, porque además de maravillarme con letras que solo puede escribir un profesional que concurrio a talleres literarios o bien se graduo en la Universidad, también me sucede lo mismo con aquellos que como yo, intentamos hacerlo de la mejor manera posible. No obstante, existe para mi algo mucho más importante, me permite de manera indirecta conocer el alma de quien lo hace, aunque no tenga la maravillosa oportunidad de algún día conocerlo/a.

Cuando me defino como un escritor autodidacta “ variopinto”, se que lo soy porque de la misma manera que escribo un poema o una cita, cuento corto o microrrelato, también publicó editoriales sobre lo que sucede en el mundo y en mi país. en diferentes disciplinas.

Hoy me he levantado demasiado tarde; para mi gusto y nunca he tenido tantas ganas de escribir desde que “este  hartazgo” que tengo, sobre los poderes emanados de nuestra Carta Magna que como personajes de vodevil, omiten aquellos que si están donde están es por los Derechos establecidos en nuestra Ley Fundamental.

Se que en la sociedad argentina, más aún en el porteño (1) -un individuo que padece de una xenofobia excrable-, con todo aquel que no sea descendiente de aquellos primeros inmigrantes europeos, que en masa que llegaron a nuestras tierras, en el Siglo XVIII desde 1881 hasta la primera guerra mundial como las contemporáneas desde el fin de la segunda guerra mundial hasta nuestros días.

El avieso germen racista, discrimina a los inmigrantes de ciertos países limítrofes, como a paraguayos, bolivianos y peruanos, fundamentalmente. A quienes peyorativamente; se les ha dado el pseudónimo de “paragua”, “bolita” o “peruca”.

Extrañamente no sucede lo mismo con los uruguayos, porque salvo con el fútbol nos consideramos primos hermanos. Si alguien lee profundamente la historia, rápidamente se dará cuenta que argentinos y uruguayos, deberíamos estar dentro de un mismo Estado, pero la historia marca que hace casi dos siglos, a las potencias no les resultaba agradable que ambas margenes del Río de la Plata, tuvieran el mismo dueño.


Habitan el suelo argentino; aproximadamente tres millones de paraguayos, dos a tres millones de bolivianos y unos quinientos mil peruanos. Hay argentinos; que en nuestros días protestan airadamente sobre estos inmigrantes limítrofes, porque además de ocupar empleos en una economía sin crecimiento desde hace décadas, fundamentalmente desde los años setenta, utilizan en forma gratuita los sistemas de salud y educación, además de recibir planes sociales de ayuda alimentaria o de otra índole. Se los acusa de delincuentes, narcotraficantes o contrabandistas.


En lo personal; debo expresar que en cuanto a los tópicos de delincuencia, se encuentran en cualquier país del mundo -salvo algunas excepciones que no suman al gran número-, incluyendo las grandes potencias.

En repetidas ocasiones, he intercambiado opiniones con aquellos que sienten un “racismo  extremo”  y conciliadora mente les digo, que la única manera de cambiar la política inmigratoria en la República Argentina, sería realizando una nueva reforma de la Constitución Nacional, y fundamentalmente su Preámbulo que dice:



Ahora bien, hagamos de cuenta que se modifica el preámbulo de nuestra C.N. y los artículos concomitantes a la constitución política y derechos de los ciudadanos.

Bien, supongamos que modificamos el Preámbulo y a todos los hombres y mujeres libres del mundo, no nacidos en la República Argentina, se dictan Leyes que permitirían deportarlos o expulsarlos hacia sus países de origen.


Ahora bien; propongo que nos demos un “baño de realidad”.

La economía informal en la Argentina es de aproximadamente un 42%, de la PEA. Entonces nos encontrariamos que las personas de nacionalidad paraguaya, han regresado a su país de origen -tomemos en cuenta que esto posee un contenido de ficción, que no puede medirse, dado el hecho de los nacimientos ocurridos en suelo  argentino-.

Con datos de la Cámara Argentina de la Construcción; de cada diez inmigrantes paraguayos, seis trabajan en la construcción.

Conclusión: ¿una industria que es motorizadora de otras, donde obtendrá sus recursos humanos?.

Por otra parte; de cada diez mujeres de igual nacionalidad, trabajan como empleadas domésticas. ¿ Quiénes las reemplazan?. ¿Mujeres argentinas? 


No se podría de manera alguna; en ninguno de los casos reemplazar por hombres y mujeres nacidos en la Argentina, porque simplemente no demandan esos trabajos.

Y así el viejo contrato entre los movimientos sociales y los políticos promoviendo la “viveza “criolla” habiendo tantos viviendo con subsidios del Estado, que pagamos todos nosotros -los contribuyentes-.


Vayamos ahora a la comunidad boliviana. Hace treinta años; llegaron desde Corea inmigrantes de dicho país con capitales, que destinaron en su gran mayoría, a desarrollar una industria textil vigorosa y a bajo costo, -compitiendo así con la comunidad judía-, eso sí con un alto grado de explotación laboral en talleres clandestinos, en los que ocupaban y ocupan residentes ilegales -en su mayoría, bolivianos/as- que vivían en cobertizos dentro de los propios talleres, sin derechos ni protección laboral alguna.


Pasado unos años, los inmigrantes bolivianos al conocer todo el circuito de fabricación y comercialización, comenzaron a independizarse y con un pequeño capital, copiaron el modelo coreano y se lanzaron al mercado marginal de indumentaria. Otros en cambio, alquilaron locales para comercializar frutas y verduras, cultivadas por sus propios compatriotas en la zona sur de la provincia de Buenos Aires.


Hoy; en la ciudad de Buenos Aires de diez verdulerías, ocho son atendidas por la comunidad boliviana. Conclusión: -Por ejemplo tomemos en mi caso; no tendría la verdulería de cercanía en donde comprar mis deliciosas y necesarias manzanas-.


En este caso de comercio puramente informal, el argentino hace rato dejó de hacer pie. Y sucede lo mismo que con la construcción. ¿Quién comercializará estos productos? 

Me podrán decir, que en este caso uno podría concurrir a una sucursal de una cadena de supermercados o retail, pero los precios son marcadamente mayores que en las verdulerías barriales, y en un país como el nuestro, en el que la inflación no se detiene y algunos funcionarios sin cerebro la pretenden justificar, diciendo que es “un tema de expectativas”, logrando solo estresar aun más a una población, en donde los pobres son más pobres y la clase media hace malabares, para mantenerse en ese devaluado “estrato social”.

(1) Argentina/o residente en la Ciudad de Buenos Aires.


Continuará

El ego todo lo puede…

Observo a mis nietos detenidamente cada vez que los veo y denotan a pesar del esfuerzo de sus padres; una hiperactividad inusual ya que se aburren rápidamente, de lo que están haciendo: jugando, escuchando música, o bien aislándose en soledad. Esto último, lo observó más en el caso de los adolescentes.


Por la gracia que la vida, les ha concedido a sus padres, poseen un sinnúmero de juguetes desde puzzles hasta electrónicos como poseer su propia tablet, tanto para competir con esos juegos de feroces combates y de dudoso ingenio del creador, como para investigar sobre alguna curiosidad o tema de interés que se les pueda presentar.


Pero generalmente lo hacen no de manera grupal; sino individual. Es como si cada uno, ocupará su propia burbuja de aislamiento, para hacer lo que en ese momento más le agrada o llama su atención. Entre nosotros; los adultos cuando conversamos sobre cómo la tecnología ha modificado por lo general las relaciones familiares, somos en general lapidarios.

No somos extremistas, ya que somos conscientes que parte de la tecnología ha favorecido positivamente avanzar en temas tan sensibles como la salud o la educación.


Desde impresoras 3D que crean manos y brazos ortopédicos hasta algunos electrodomésticos que liberan de quehaceres domésticos, dando más tiempo para el ocio y supuestamente en este último caso, mejoran la calidad de vida.


Sensores de luces, de seguridad, cámaras en los lugares estratégicos de intrusión en una casa de familia, entre otros ya que la enumeración sería interminable.

Y ni que hablar de la robótica e inteligencia artificial; que desde hace años, de la misma manera que en las líneas de montaje de las plantas automotrices, hay innumerables brazos robóticos que realizan actividades de alta precisión. En el otro extremo; las muñecas sexuales que iniciaron su derrotero en los años 70, pero que más bien eran androides y no humanoides como lo son en la actualidad con la posibilidad de interactuar con su dueño a nivel de lenguaje, programado por su propietario.


Por citar un ejemplo; en Japón consideran a la creencia de que las muñecas tienen conciencia o alma no es algo particularmente japonés, la construcción de relaciones afectivas con muñecas sexuales tampoco. Algunos buscan sexo, otros sólo compañía.


El mercado de los juguetes sexuales, del que forman parte estas muñecas, está en aumento en todo el mundo y, según un estudio del portal de estadísticas Statista, se espera que crezca en torno a un 9 % entre 2019 y 2026 hasta 52.700 millones de dólares.


La educación sexual es una de las grandes asignaturas pendientes de Japón, donde la materia sigue basada en enseñar las diferencias biológicas de los cuerpos masculino y femenino, que en muchos libros de texto se representan vestidos.

No se aborda el sexo ni los métodos anticonceptivos y mucho menos las diferentes sexualidades.
La práctica se “aprende” de los mangas “hentai”, vídeos y pornografía en internet, principalmente generados “para que la audiencia masculina satisfaga sus fantasías sexuales más básicas”, dice la docente.

Las muñecas son receptáculos de esas fantasías. Hasta se ha llegado a organizar “funerales” para las muñecas sexuales, considerándose no objetos, sino compañeras de vida.


Aún hoy, en la “zona roja” de Amsterdam y otras ciudades del mundo, los burdeles con trabajadores sexuales (hombres y mujeres), se encuentran que deben competir con burdeles de muñecas/os sexuales.

Generalmente el rango de edad de los clientes de estos últimos se encuentra entre los 20 y 30 años.


Pero volvamos al inicio; porque salvo algún caso excepcional los latinos somos más proclives a la seducción de mujeres y hombres de carne y hueso; con emociones, controversias, sentimientos, entre tantos otros aspectos.

La evolución de la sociedad mundial en las últimas décadas; ha sido regresiva en su gran mayoría, para encontrarse ante el fenómeno de una mayor desigualdad social y económica. Y ello; a pesar de que los índices de natalidad han bajado un 47% en el mundo desde la década del 60, lo que tiene un impacto más traumático en las sociedades.


En cuanto a la pobreza; se preveía que la pobreza extrema mundial aumentara por primera vez en más de 20 años en 2020 como resultado de las perturbaciones ocasionadas por la pandemia de COVID-19 (coronavirus) y agravadas por las fuerzas de los conflictos y el cambio climático, que ya estaban desacelerando los avances en la reducción de la pobreza.

En 2018, de cada cinco personas por debajo de la línea internacional de pobreza, cuatro vivían en zonas rurales.


· La mitad de los pobres son niños. Las mujeres representan la mayoría de los pobres en la mayor parte de las regiones y en algunos grupos de edad. De la población mundial pobre de 15 años o más, alrededor del 70 % no tiene ninguna formación o solo una instrucción básica.


· Casi la mitad de los pobres de África al sur del Sahara viven en sólo cinco países: Nigeria, República Democrática del Congo, Tanzania, Etiopía y Madagascar.


· Más del 40 % de los pobres del mundo vive en economías afectadas por la fragilidad, los conflictos y la violencia, y se espera que esa cifra aumente al 67 % en la próxima década. Esas economías representan el 10 % de la población mundial.


Analizando estos datos y otros inherentes a las distintas sociedades en el mundo actual, se ratifica que el ser humano se va aislando de sus pares en forma progresiva, ya que si para los “millennial”  su estatus de vida se encuentra en primer lugar, lo que les lleva a ser más individualistas y pocos afectos a la concepción natal, que sucederá con los centennials.

¿Habrá un giro sobre los valores sociales, que van irremediablemente llevando al mundo al autoexterminio o serán incapaces de encontrar un punto de inflexión que aliente el colectivismo?

Mi primer automovil…

Hoy sábado, ha sido un día muy especial. Hace un tiempo; mi hija mayor creyendo como siempre que quien escribe, siempre tiene las respuestas a todas las preguntas -a pesar de reiterarle una y otra vez, que cada día que pasa, sigo aprendiendo además de sorprenderme por no solo, lo que sucede en mi querida Argentina, sino en el mundo libre-

Tanto ella como su esposo, deseaban comprar su primer automóvil -obviamente usado, ya que los precios de los 0 km. son inalcanzables no sólo para ellos -maestros de escuela-; sino para la mayoría de la clase media argentina “hoy sufriendo enormemente los efectos económicos de la pandemia”.

Buscaron y buscaron por Internet, en sitios dedicados a la compra venta de automóviles y dentro de su humilde y esforzado presupuesto; me comentaron si de ver alguno que les resultará interesante, los acompañaba y les diera mi opinión. Sorprendido; le recordé a mi querida hija que mi profesión no era la de mecánico automotor y solo contaba con la experiencia de vida, de haber vivido situaciones similares, aprendiendo aquello que debía observar antes de cerrar cualquier operación de compra.

Los pase a buscar a su casa; y ansiosos como esperando la llegada de “Papá Noel” me indicaron donde se encontraban dos automóviles que debíamos observar para decidir por si o por no.

A 7 kilómetros llegamos a donde un tal Juan Pablo, tenía un automóvil para vender dentro del presupuesto con el que contaban.

Ya les habia comentado el cuidado que se debía tener en el mercado de compra venta de usados, ya que generalmente quien se dedica a ese rubro -excepciones, mediante- resultan ser verdaderos “piratas” quienes se ocupan de “maquillar” el producto, o les tocan el  velocimetro bajando el número de kilómetros rodados, entre otros trucos.

Aquí; luego de observar el auto sin la presencia del vendedor, observando múltiples detalles que los hicieron desistir de comprarlo; igualmente les dije que llamaran al vendedor quien al llegar y pedirle que pusiera en marcha el vehículo, irrisoriamente demostró que como  “pirata” quedó al descubierto en ese mismo instante, por el descomunal hecho de que no pudo hacer arrancar el motor, justificándose de que la batería no funcionaba (SIC).

Nos miramos sorprendidos y partimos raudamente, no sin antes saludarlo. Tan impresentable fue la situación que aun sonrió, al escribir estas líneas.

Realmente el vendedor resultó ser un verdadero “chanta” (1).

Proseguimos al segundo punto del recorrido, más o menos a dos kilómetros, donde una persona vendía un auto con algunos años encima afirmando que era el titular.

Al llegar, se presentó rápidamente – previamente vimos el automóvil y dentro del uso y años que tenía, se veía bien parado.- Abrió las puertas del vehículo y puso en marcha el motor, coteje si por el caño de escape “fumaba o largaba aceite”, observe algún óxido en el baúl y que tenía algunos arreglos de chapa. Pero en líneas generales; por el dinero del que disponían era como para hacer una reserva , negociando una baja de precio.

Así lo hicieron; y ambos -mi hija principalmente- quedaron contentos como si en este caso hubiera pasado realmente “Papá Noel” y dejado el automóvil de regalo.

La alegría de ellos, es mi alegría. Un pequeño sueño cumplido, siempre es importante.

Ahora comienza el tema del papeleo burocrático.

Y quizás; mi querida hija que tiene que andar de bus en bus en estos tiempos de pandemia, pueda ir con su “autito”.

(1) Chanta:Que presume de tener algo, especialmente una capacidad, un conocimiento o un poder, que en realidad no posee.

El sueño…

Era el distinto en ese lugar
donde predominaba el delito,
barrio pobre si lo hubiera
en el conurbano de la provincia
de la gran ciudad y a la vez tan lejana.

Padre changarin, madre domestica
que de bus a bus, casa a casa
llevaban los escasos pesos
para mantener seis bocas,
dándoles un plato de comida
por razón alguna nunca les faltara.

Julián era su nombre soñaba
con salir de ese lugar pero sabía,
que solo con su esfuerzo sin dobleces
en un año apenas tendría su título,
luego de un lustro de estudios
que lo convertirían en letrado.

Ya trabajaba medio tiempo
en un Tribunal como auxiliar,
para ir a la salida a la universidad
esa que le abrió un nuevo mundo
pleno de desafíos y oportunidades.

No buscaba solo su éxito personal,
pero bien sabía que él lograría
una mejor vida para su familia,
imaginando otro lugar donde vivir
sin sobresaltos ni droga, ni mas el miedo por disparos en la noche.

Sueña…sueña Julián que tu tesón
hará que tu vida y la de los otros,
merezca la pena vivirla a través
de tu esfuerzo y logrando con ello
convertir tu sueño en realidad.