El privilegio que uno se lleva…

Había arribado a la Spezia
en el norte de Italia,
ansioso por conocer Cinque Terre.

El sendero de los enamorados
no estaba habilitado y suspire aliviado,
imposible para mí de hacerlo caminando.

Estaba fuera de temporada,
pero se hizo el milagro
un par de días antes que llegara
a esa ciudad puerto de La Spezia.

Se había habilitado el tren
que recorría diariamente todos
los pueblos desde Riomaggiore
hasta en mi caso, a Levanto.

Saque un boleto exprés por dos días,
y disfrute cada pueblo, su gente
sus callecitas, sus barcitos, su gastronomía
y la belleza de estar enclavados
en colinas frente al mar,
la que me encanto entre todas ellas
fue Vernazza, con una pintoresca
y hermosa vista, como si estuviera
colgada de un balcón.

Me siento tener el privilegio que Dios,
el Universo o el de Spinoza me ha regalado,
pudiendo conocer otros pueblos,
otras culturas, mezclándome entre sus gentes
retratando los mismas emociones
como si estuviera en mi amada Buenos Aires.

Que te están haciendo, maravillosa Sevilla

Danza mujer, taconea fuerte
en el tablao de mala muerte
ahí en la zona más obscura 
de Sevilla, tierra de gitanos,
mas malvivientes, que te siguen
y de resistirte no tienen
duda alguna en acuchillarte
o pegarte un tiro en la sien.

Hermosa ciudad, que ya no es
la que fue, hace unos años
cuando la caja de pandora
no era este ruin mundo globalizado.

El alcalde hace lo que puede, 
la gente en sus manifestaciones
reclama ya que se juega su sustento,
el Real Alcázar, la Giralda, la Catedral
si que puedes caminar
sobre estas maravillas de día
tomando tus recaudos,
pero al caer la noche ni siquiera
puedes ir a beber un espirituoso
con tus buenos amigos.

Danza mujer, taconea fuerte
en el tablao de mala muerte
ahí en la zona más obscura, 
a ver si haces escapar
a estos desgraciados,
desquiciados que se la pasan 
ensuciando
la rica historia sevillana.

No puedes no conocerlo…

Lo conoces?
Francisco Badilla Briones,
tal es su nombre…

No lo conoces aun?
pues deberías, no sabes
como usa su paleta de colores,
para que a ti, te parezca
que la parábola de los sembradores,
estén tan cerca de ti
como lo que estás leyendo.

Su verdadero y real compromiso
con la tierra, como si uno fuera
a oler el sembradío recién mojado,
por esa llovizna suave que lo alcanza
para satisfacer su deseo de crecer,
firme y robusto, para esos hombres
que en la pintura del notable pintor,
y con sus manos dentro de las alforjas de semillas,
las van dejando en los surcos de la tierra
y detrás el caballo de mil leguas,
cubriendo con la fina tierra la esperanza,
para cuando la cosecha sea una realidad.

Refiriéndose a su obra, Francisco
expresa que es como los olores mágicos
que le cantan las musas, embriagándonos junto a él
en la mesa del tiempo, en que aun hoy
sabemos de quienes tienen una pequeña chacra,
y bien pueden haber sido los modelos
de tan excelso artista contemporáneo,
en una sociedad alejada del arte, que debe trascender fronteras.

¡Deja de romper las pelotas!

¿Porqué te fastidias tanto
y a la vez, fastidias a todos?
crees tú que eres el ombligo 
del mundo y quien solo tiene problemas.
Ocúpate y resuélvelo
como la mayoría, con actitud
y una cuota de audacia o valentía,
lo que se te ocurra.

Aun no te has dado cuenta
que eres un privilegiado
en esta recalcitrante sociedad,
que cada mañana te despiertas
pensando en ir a tu trabajo, 
que cuando vuelves a casa
tienes una familia que te espera,
una cena que te satisface
y una cama limpia, donde roncas
a mansalva.

No has visto aun en la recova
de la Plaza Mayor, a quienes
duermen sobre un cartón o
un desvencijado colchón
y se cubren con una manta vieja
o con páginas de diarios viejos.

Y que comen lo que comen
cuando una mano misericordiosa
se acuerda de ellos, miserables
expulsados de una sociedad
aún más miserable e insensible.

Como dice el Nano, pareces
un chico, así que por última vez
déjame de romper las pelotas.

Porque la Argentina es tan cosmopolita…

Una de mis queridas sobrinas, me ha pedido si le podía describir cómo llegaron mis abuelos maternos a la Argentina, para un trabajo que debe realizar una amiga suya. Si me hubiera solicitado de mi parte paterna, me hubiera resultado mas sencilla, ya que le compartiría la monografía que hizo hace años mi hija Analia, al entrevistar ambos a mi tio Santiago, único hermano de mi padre que a su vez había recorrido desde el nacimiento del apellido (756 AC) hasta nuestros días. Capurro, tiene ascendencia italiana, específicamente de Recco, Italia y por el lado materno de mi padre, vasco franceses y suizos.
Pero en el caso de mi madre, es más complicado. En primer lugar porque se trata de una nacionalidad un poco desconfiada en difundir sus secretos y otra por aquello de eso “no se habla”. Sin embargo, hare un recordatorio retrospectivo en mi memoria para poder alcanzar solo una “parte de lo vivido” por esos inmigrantes sirio-libaneses (mi ascendencia materna) que llegaron a principios del siglo XX.
De mi memoria surge, que la comunidad de origen árabe musulmán y cristiana, era reducida en comparación con las de origen italiano y española, gente con gran capacidad de trabajo, que arribaron allá a fines del siglo XIX y luego los distintos flujos se dieron hasta casi el año 1950. 
La comunidad árabe establecida ya en el país, recibió a mis abuelos cuando llegaron a la Argentina y ya cuando pasaron por inmigraciones, por el hecho de no saber español y tener dificultades para comunicarse los rebautizaron –¡así como les dijo! Aunque suene irrisorio- Mi abuelo de apellido Suleiman paso a ser Soleiman y mi abuela a su nuevo apellido Ali, el que se repetiría en varias mujeres que llegaron del medio oriente.
Después de pasar por el viejo Hotel de Inmigrantes, miembros de la comunidad ya establecidos los ubicaron en una casa, que supieron pagar. Era una de esas casas muy comunes en la ciudad de Buenos Aires de la época, con un local comercial al frente y la puerta de entrada de madera, en que trasponiendo un zaguán uno se encontraba con amplio patio y las habitaciones a la derecha, una a continuación de la otra. Al fondo el comedor diario y la cocina. Descubierto más atrás, el baño y un pequeño jardín que tenía una higuera, que daba unos fantásticos y sabrosos higos negros, que disfrute mucho de niño al igual que todo familiar que visitaba la casa.
La comunidad de aquel entonces era muy cerrada y altamente compleja en su apertura a aquellos nativos del país, fundamentalmente por el tema religioso ya que adoraban al libro sagrado del Corán y a su profeta Mahoma, en donde festividades como el Ramadán se cumplían a rajatablas, así como las oraciones mirando a la meca, todos los días. Recuerdo a mi querida abuela Asme, con un rosario de cuencas en sus manos, mientras oraba.
Así mi paladar se mezcló de niño con sabores latinos y árabes, por igual en que todo se hacía en casa y no había delivery, como hoy.
Pero existe un antes de mi nacimiento. Mis abuelos paternos, tuvieron en Buenos Aires; siete hijos –cinco mujeres “las mayores” y dos hombres “los menores- que es cuando uno se pone a pensar, que no pararon hasta tener el hijo varón. Mi madre era la segunda de las hijas. Supieron utilizar el local comercial, para instalar una verdulería, que les permitió mantener a tan numerosa prole.
Pero, dolorosamente mi abuelo paterno enfermo de gravedad a los cuarenta y tres años, dejando a la familia devastada y a mi abuela, al frente del negocio con alguna ayuda de alguna de sus hijas adolescentes.
Los sabores de las comidas tradicionales como el quepe, fatay, yisbaro, hummus y tantas otras exquisiteces eran cotidianas e imperdible el cordero a la cruz, cuando llegaba cada fin de año en que éramos una multitud.
Pero creo que me adelante a los hechos que sucedieron. Como bien comente antes, la comunidad era muy cerrada como hoy por ejemplo es la judía o la corena, y quienes acordaban los matrimonios eran los padres. Por ello, la mayoría de mis tías –salvo alguna rara excepción- fueron entregadas como esposas adolescentes “algunas a los quince años” lamentablemente sin amor y con hombres de más edad. La que dio la nota; como no podía ser de otra manera, fue mi madre, Sara Soleiman (Naye o Nancy) quien habiendo sido advertida por una de sus hermanas, Josefa (Popi) que estaba saliendo con un muchacho, que este traería a un amigo y la invito a acompañarla. Así fue como mi madre conoció al “Ingeniero” Francisco Félix Capurro –rubio de ojos grises o verdes, según el tiempo- y el querubín de los “flechazos” hizo en ellos de las suyas.
Ese amor fue tan intenso, que miembros de la comunidad persiguieron a mi padre varias veces, a punta de cuchilla –no olvidemos que la mayoría eran matarifes o carniceros-. Pero Francisco, no se amilanaba. Se ponía contra la pared, y los enfrentaba a trompada limpia. Hasta que un día, enfrentado a ocho energúmenos, mi abuelo –su padre- Félix salió con un pistolón con tiros al aire para sacárselos de encima.
Finalmente mis padres se casaron y mi madre tuvo prohibida la entrada a la casa materna casi por cuatro años. La historia de amor de mis padres, fue publicada en la revista Caras y Caretas, del legendario uruguayo Natalio Botana amante fugaz de Frida Kalo. Un amigo de mi padre, Otero un día al verme por la calle, siendo yo un adolescente, me dijo – Un día, pibe nos vamos a sentar en un bar y te voy a contar con detalle, el gran amor de tus padres- Charla que quedo en la nada, por su fallecimiento. Pero me detengo aquí. Habría muchas historias para contar, pero en esta breve reseña están las razones de porque la Argentina, es tan cosmopolita, llamada también “el crisol de razas”. Hasta la próxima…

No solo debemos leernos…también protegernos.

Hoy me encontré con una entrada abrumadoramente triste, y quien escribía padecía una enfermedad difícil de controlar en sus distintos estados progresivos y por ello, no pude dejar de recordar mi propia historia que viví hace casi 30 años. Aquí solo reescribo mi respuesta al momento actual que padece. ” Hola! Mira, te voy a contar una historia, en la que el protagonista era yo. Hace casi 30 años, tuve paresia de ambas extremidades inferiores, problemas al orinar y del esfínter anal, por lo que no podía satisfacer mis necesidades fisiológicas. Imagínate que eran las 3 a.m. de mediados de invierno en junio, llamaron a un médico para diagnosticar por lo que dijo que era un problema con el nervio ciático. En ese momento, nadie había salido a comprar medicamentos, aparte de que mi cerebro que lo ordenaba, mis piernas no se movían. Justo a media mañana, comenzaron a moverse, continuando con los otros problemas, me llevaron a ver a diferentes especialistas, hasta que tuve la mala suerte de que me recomendaron a un famoso neurocirujano, quien después de verme sin recibir los estudios específicos realizados a pedido de uno de sus colegas. Después de hacerme caminar desnudo hacia adelante y hacia atrás, hacer que me pusiera mi dedo en la nariz con mis ojos cerrados y muchas otras cosas; me hizo vestir y allí me dijo que le diera los estudios. Con el orgullo de los que creen ser superiores a Dios o a lo que tu creas… me dijo que sufría de una enfermedad devastadora… Cuando le pregunté qué era, respondió; con calma: “muerte progresiva”, comenzaría con ceguera y moriría postrado en la cama, no más de un año después. 
Otro en mi lugar, se habría arrojado bajo las ruedas de un tren. Pero no, después de llorar durante una semana, frente al espejo cuando me afeitaba, pensé que no tenía nada, que no era posible. Comencé a hacer innumerables estudios invasivos que castigaron mi cuerpo y mi alma. Pero el último ocurrió; en diciembre del mismo año, una punción lumbar, que con el resultado en mis manos, fui a ver a otro neurólogo que también me trataba en forma paralela. 
Sabes, me dijo: Daniel en un 99% de las veces no tienes Esclerosis en placa. Fue un virus que se alojó en tu médula y como lo hizo, luego desapareció. 
Por ello, siempre debes luchar y nunca rendirte. Solo un espíritu positivo y reactivo ante la adversidad, puede superar incluso lo más inimaginable. Cuenta conmigo para todo. Te mando un fuerte abrazo”.

"Una vez más…la grieta"

Problemas de consorcio
en mi edifico, en el cual habito
es el claro ejemplo
de cómo esta nuestra sociedad.

La grieta que divide
a la política argentina,
solo beneficia a los políticos
con su financiamiento
de ejercito de “trolls”,
que difaman y lanzan
falsas acusaciones
de uno y otro lado,
buscando como el avestruz
poner la verdad en un hoyo
obscuro y profundo.
aprovechando la ignorancia
de una sociedad mediatizada
y en estado de estupidez colectiva.

En mi consorcio sucede
en miniatura lo mismo,
el administrador que no responde
más que solo a sus intereses,
y cree que su rol como a todo loco
al que le dan un púlpito,
es la sensación inescrupulosa
de quien se cree con el poder
para despreciar a quien le cuestione.

Los otros desquiciados propietarios,
me hacen recordar a las geniales
películas de Fellini o Antonioni,
en que los personajes centrales
resultan de lo más grotesco.

Como dice el Papa
“hagan lió y lo hacen,
pero no saben que la condena
no vendrá ciertamente del cielo.