Sophie Scholl, la estudiante que se opuso a Hitler y sigue inspirando en Alemania.

Su nombre no es muy conocido más allá de Alemania, pero Sophie Scholl es una figura icónica en su país y su historia es extraordinaria.

En junio de 2021 se conmemoro el centenario del nacimiento de esta mujer que le hizo frente a Adolf Hitler y ello le costó la vida.

Su actividad en la resistencia ha sido relatada en libros, películas y obras de teatro. Y continúa inspirando a la gente hoy en día.

Scholl nació en 1921 en un país por aquel entonces convulsionado. Pero su niñez fue segura y cómoda.

Su padre era el alcalde de la ciudad suroccidental de Forchtenberg (aunque la familia se mudó después a Ulm) y Sophie y sus cinco hermanos se criaron en un hogar luterano que respetaba los valores cristianos.

Pero para cuando llegó a la adolescencia, Hitler estaba ya en el poder.

«No me digas que es por la patria»

Al principio, Sophie y su hermano mayor Hans apoyaban a la formación que lideraba Hitler desde 1921, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP, por sus siglas en alemán), conocido coloquialmente como Partido Nazi.

Como muchos otros jóvenes, él se unió al movimiento Juventudes Hitlerianas y ella a la homóloga organización para niñas, la Liga de Muchachas Alemanas.

Hans Scholl (1918 - 1943, izq.) y su hermana Sophie (1921 - 1943), alrededor de 1940

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las fotos corresponden a Hans (izq.) y Sophie Scholl cuando eran estudiantes alrededor de 1940.

Se dice que su padre, un ferviente crítico de Hitler, estaba horrorizado por el entusiasmo inicial de sus hijos, y que su influencia, así como la del resto de la familia y los amigos fue poco a poco surtiendo efecto en ellos.

Al final, los hermanos no pudieron reconciliar sus propias tendencias liberales con las políticas del Tercer Reich, como se llamaba entonces al Estado alemán, y, al darse cuenta de cómo sus amistades judías y artistas estaban siendo tratadas, empezaron a ser cada vez más críticos del régimen.

Para cuando Hitler invadió Polonia, en septiembre de 1939, su postura pasó a ser de oposición.

Los jóvenes alemanes estaban siendo enviados a la guerra, y en ese contexto Sophie le escribió a su novio Fritz Hartnagel, quien también era soldado: «No puedo entender cómo algunas personas continuamente ponen la vida de otros en riesgo. Nunca lo entenderé y pienso que es horrible. No me digas que es por la patria».

Sophie siguió los pasos de su hermano Hans y entró en la Universidad de Munich, donde él estudiaba medicina.

Allí hermano y hermana compartieron círculo de amigos, a quienes les unía el gusto por el arte, la cultura y la filosofía.

A Sophie, que estudiaba esta última materia además de biología, le gustaba bailar, tocar el piano y era una pintora talentosa, dicen.

Pero aquellas eran épocas violentas. Algunos de los estudiantes ya habían prestado servicio militar. Estaban viviendo bajo un gobierno militar y estaban decididos a resistir.

«No nos callarán»

Con ese objetivo, Hans Scholl y su amigo Alexander Schmorell fundaron el grupo Rosa Blanca, al que luego se unieron Sophie, Christoph Probst y Willi Graf, además de uno de sus profesores, Kurt Huber.

Sophie y Hans Scholl en la película de 1982 "La Rosa Blanca"

FUENTE DE LA IMAGEN -KPA/ UNITED ARCHIVES. La película alemana de 1982 «La Rosa Blanca» cuenta la historia de Sophie Scholl, su hermano Hans y los otros cuatro miembros del grupo.

Apoyados por una red de amigos y simpatizantes, imprimieron y distribuyeron volantes en los que instaban a la ciudadanía a resistir al régimen nazi, denunciaban asesinatos de judíos y exigían el fin de la guerra.

«No nos callarán», se leía en una de aquellas hojas. «Somos la Rosa Blanca, tu mala conciencia, y no te dejaremos en paz».

El grupo emitió su sexto panfleto a comienzos de 1943.

«El nombre de Alemania quedará dañado para siempre si la juventud alemana no se subleva, toma venganza y se expía al mismo tiempo, aplasta a sus torturadores y funda un nuevo espíritu europeo».

Ese fue su último panfleto.

Una foto del atrio de la Universidad Ludwig Maximilian en Munich, Baviera, donde Sophie Scholl Sophie Scholl arrojó los pamfletos, 04 May 2021

FUENTE DE LA IMAGEN -EPA. Sophie Scholl arrojó los panfletos desde el piso superior de la Universidad Ludwig Maximilian en Munich.

El 18 de febrero de 1943, Hans y Sophie estaban distribuyendo volantes en la universidad.

No está claro por qué Sophie subió al piso superior del edificio principal de la universidad, desde el que se veía el atrio, y arrojó un manojo de panfletos por encima de la baranda. Muchos suponen que quería que la mayoría de los estudiantes los vieran.

Pero un conserje vio a las páginas caer y la denunció a la Gestapo,la policía secreta.

Ella y su hermano fueron interrogados y, después de un juicio corto, sentenciados a muerte.

Rehusaron divulgar la identidad del resto de miembros del grupo, pero las autoridades dieron con ellos de todas formas. En pocos meses todos habían sido ejecutados.

Roland Freisler (der.) conocido como el juez de Hitler, que condenó a muerte a Sophie y Hans Scholl y a Christoph Probst en febrero de 1943

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Conocido como el juez de Hitler, Roland Freisler (der.) condenó a muerte a Sophie y Hans Scholl y a Christoph Probst en febrero de 1943.

En la mañana en la que Sophie, quien por aquel entonces tenía 21 años, enfrentó la guillotina, dijo:

«Que día tan lindo y soleado, y debo marcharme… ¿Qué importa mi muerte, si por nosotros, miles de personas despertaron y fueron motivadas a emprender acciones?».

Esas palabras, su valentía, siguen siendo honradas hoy en Alemania, donde escuelas y calles llevan su nombre y el de su hermano. Y muchos lamentan que los otros miembros de la Rosa Blanca no sean tan recordados.

Una copia de la sentencia contra los miembros de la Rosa Blanca frente a sus fotos

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los nombres de Sophie y Hans Scholl son bien conocidos en Alemania, pero mucho menos los de Alexander Schmorell, Christoph Probst, Karl Huber y Willi Graf.

Sin embargo, el nombre de Sophie también se ha explotado con otros fines.

Hace unos años hubo indignación cuando el partido de extrema derecha AfD emitió el eslogan «Sophie Scholl hubiera votado por AfD».

Durante un evento político en Hanover, el pasado noviembre, una joven mujer saltó al escenario y se comparó con Sophie Scholl.

En su momento, con motivo del centenario de su nacimiento, la Casa de la Moneda de Alemania emitió una moneda conmemorativa, hubo misas en su honor y un nuevo canal de Instagram dedicado a ella.

Muchos reflexionarán en silencio sobre la vida de una joven mujer cuya valentía y convicción todavía conmueven los corazones y mentes.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. Al principio, de adolescente, Sophie Scholl apoyó a Hitler, pero sus opiniones respecto a él cambiaron.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Jenny Hill, Corresponsal de la BBC en Berlín. Junio 2021

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5 poemas de Alejandra Pizarnik

Fue una de las grandes voces de la generación del sesenta. Considerada como una de las poetas surrealistas más importantes de Argentina y América Latina. Aquí puedes leer 5 poemas de Alejandra Pizarnik.

Cenizas

La noche se astilló de estrellas

mirándome alucinada

el aire arroja odio

embellecido su rostro

con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño

antepasado de mi sonrisa

el mundo está demacrado

y hay candado pero no llaves

y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre.

Cuarto solo

Si te atreves a sorprender

la verdad de esta vieja pared;

y sus fisuras, desgarraduras,

formando rostros, esfinges,

manos, clepsidras,

seguramente vendrá

una presencia para tu sed,

probablemente partirá

esta ausencia que te bebe.

Despedida

Mata su luz un fuego abandonado.

Sube su canto un pájaro enamorado.

Tantas criaturas ávidas en mi silencio

y esta pequeña lluvia que me acompaña.

Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,

sin edad,

sin muerte en qué vivirme,

sin piedad por mi nombre

ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?

¿Y quién no goza entre amapolas?

¿Y quién no posee un fuego, una muerte,

un miedo, algo horrible,

aunque fuere con plumas,

aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.

La sombra no muere.

Y mi amor

sólo abraza a lo que fluye

como lava del infierno:

una logia callada,

fantasmas en dulce erección,

sacerdotes de espuma,

y sobre todo ángeles,

ángeles bellos como cuchillos

que se elevan en la noche

y devastan la esperanza.

Hija del viento

Han venido.

Invaden la sangre.

Huelen a plumas,

a carencias,

a llanto.

Pero tú alimentas al miedo

y a la soledad

como a dos animales pequeños

perdidos en el desierto.

Han venido

a incendiar la edad del sueño.

Un adiós es tu vida.

Pero tú te abrazas

como la serpiente loca de movimiento

que sólo se halla a sí misma

porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,

tú abres el cofre de tus deseos

y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad

que las palabras se suicidan.

Imagen de portada: Alejandra Pizarnik (Archivo)

FUENTE RESPONSABLE: Zenda; Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Marzo 2018

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Ellen Fetter y la mariposa de la teoría del caos

Aprovechando la celebración del Día Internacional de las Mujeres Matemáticas el jueves 12 de mayo, conmemoramos a Ellen Fetter, la programadora que ayudó a dibujar la mariposa que aletea en la teoría del caos.

El jueves 12 se cumplieron tres años desde que se celebró por primera vez el Día Internacional de las Mujeres Matemáticas, una iniciativa para conmemorar los logros de las que se han dedicado a esta disciplina a lo largo de la historia y así, fomentar e inspirar a niñas y jóvenes a trabajar en esta área.

El día fue aprobado el verano de 2019 durante el Encuentro Mundial de Mujeres Matemáticas en Río de Janeiro, tras ser propuesto por el comité de Mujeres y Matemáticas de la Sociedad Matemática Iraní. 

La fecha fue escogida en honor a Maryam Mirzakhani, nacida el 12 de mayo de 1977 y primera y única mujer en haber ganado una Medalla Fields, galardón que otorga la Comunidad Matemática Internacional por descubrimientos sobresalientes en Matemáticas.

Este año se lo dedicamos íntegramente a Ellen Fetter, ¿te suena de algo?

Ellen Fetter

Nacida en en Estados Unidos en 1940, Ellen Fetter estudió matemáticas en el Mount Holyoke College, una institución femenina de Massachusetts. Recién graduada, asistió a una entrevista en el instituto Tecnológico de Massachusetts en busca de un trabajo relacionado con su pasión, las matemáticas. 

Allí, sería contratada por la que fue su predecesora en el proyecto Lorenz, Margaret Hamilton, quien más adelante participaría en la misión Apolo, la primera misión que llevó por primera vez al hombre a la Luna.

La teoría del caos es una teoría científica interdisciplinaria centrada en patrones subyacentes y leyes de sistemas dinámicos, muy sensibles a las condiciones iniciales.

Una vez que Fetter ocupó su puesto, continuó la labor de Hamilton y colaboró con el meteorólogo Edward Norton Lorenz definiendo sus ecuaciones caóticas. Él fue quien en 1963, tratando de obtener predicciones meteorológicas utilizando un potente ordenador, desarrolló las llamadas ecuaciones de Lorenz. Conjuntamente representaron el diagrama del atractor extraño, una de sus representaciones más conocidas que recuerda precisamente a las alas de una mariposa.

La mariposa que aletea en la teoría del caos

La teoría del casos que estudiaba Lorentz, y a la que más tarde se unió Fetter, es una rama de las matemáticas y la física que se dedica a estudiar sistemas complejos y dinámicos en los que una pequeña variación de las condiciones iniciales puede terminar provocando una enorme diferencia en el resultado. De ahí, nace la forma sencilla, poética y conocida por todos, de explicar coloquialmente en qué consiste la teoría del caos; el aleteo de una mariposa puede causar un huracán al otro lado del mundo.

Diagrama del atractor extraño que posee el modelo de Lorenz para el tiempo atmosférico. Fuente: Wikimedia Commons.

Las abundantes computaciones numéricas que realizó Fetter ayudaron a comprobar que una ligera variación en los valores iniciales podrían dar resultados drásticamente diferentes, dificultando enormemente las predicciones meteorológicas acertadas.

Reconocimiento

Tanto Fetter como Hamilton, formaron parte de la primera generación de programadoras, en su gran mayoría mujeres, que fueron imprescindibles en muchos grandes avances técnicos y científicos, pero cuyo trabajo a menudo se vio menospreciado. Sin embargo, Lorenz reconoció su aportación en sus publicaciones, donde destacaba la gran laboral computacional que había llevado a cabo Fetter.

Imagen de portada: El día 12 de Mayo se festeja el Dia de las Mujeres matemáticas. 

FUENTE RESPONSABLE: Meteored.tiempo.com* Barcelona,España. Por Yurima Celdrán. Mayo 2022

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César Aira, sin ademanes de grandeza.

César Aira, más de un centenar de títulos y en la categoría de escritor de culto.

Los ojos con aire cansado tras las gafas de pasta, la camisa a cuadros, vaqueros pardos, zapatillas deportivas negras. Ninguno de los turistas que se cruzan en el hotel Barceló Cartuja con César Aira sospechan que el señor corriente que deambula con las manos a la espalda pueda ser un gran escritor. Ninguna pose, ningún ademán de grandeza. 

Sin embargo, ese hombre de movimientos lentos es autor de una de las obras más vastas e interesantes de las letras contemporáneas: más de un centenar de títulos que no han logrado sacarlo de la categoría de escritor de culto, pero que han hecho recaer sobre él el premio Formentor 2021.

Hace tiempo le preguntaron si ambicionaba algún premio literario, y respondió: “Uno que esté muy bien dotado”. El Formentor, con sus 50.000 euros, sin duda lo está. Un galardón que se ha revelado como muy argentino, al haberlo obtenido con anterioridad Jorge Luis Borges, Ricardo Piglia, Alberto Manguel y el argentino de adopción WiItold Gombrowicz. “Este va a ser el último premio, ya me lo prometí”, dice. “No es que me disguste, pero ya está.

Le dejo el lugar a algún joven que lo pueda disfrutar más que yo”.

Aira (Coronel Pringles, 1949) da muestras ante la prensa de su capacidad para brindar buenos titulares, casi siempre inspirados por su resistencia a asumir lugar común alguno. Y la charla con Librújula no iba a ser una excepción.  “Como las preguntas a menudo se repiten, voy afinando las respuestas. Quizá la última entrevista sea perfecta”, comenta con su característico humor.

Un crítico español, Carles Pujol, dijo: “O se lee, o se escribe”. ¿Usted encuentra siempre tiempo para ambas cosas?

Todos los escritores somos lectores naturales, y de hecho la mayoría nos hicimos escritores por ser lectores. Uno empieza leyendo, y en cierto momento se dice: “Yo también quiero hacerlo”. 

Por suerte, con los años no he perdido el gusto de la lectura, los dos grandes gustos de mi vida son leer y escribir. Son dos actividades muy parecidas, pero muy distintas también. Pero escribo poco al día, si no, me saturo. Una o dos páginas y ya estoy satisfecho, ya cumplí. Escribo lento, voy pensándolo mucho, y corrijo sobre la marcha. Lo mío es como un dibujo lento que voy haciendo…

Ha sido usted un gran lector en autobuses. Ahora, en cambio, en el transporte público la gente solo lee en los móviles. ¿Habrá que escribir para ellos?

Un señor me dijo: “Escribí un cuento en el teléfono, y se lo mandé directamente a no se quién”.

“¡Cómo! —pensé yo—, ¿escribir en el teléfono?”.

Se lo comenté a un amigo y me dijo: “¡Pero de qué época eres, todo el mundo escribe ahora en el teléfono!”. Lo hacen así, con los pulgares… No, yo eso no puedo hacerlo. En cuanto al transporte público, he sido un gran lector en ellos, sí, pero ahora ya no subo a los autobuses. Sí, he leído… demasiado [sonríe].

La escritura es el oficio solitario por excelencia, y la lectura también se hace casi siempre en soledad. ¿Se le puede acusar de ser poco sociable?

No, no me considero insociable. Le doy mucha importancia en mi vida a la amistad, más que a todos los demás contactos humanos, incluidos los familiares. Me gustan mucho esos diarios de Bioy Casares, que son un monumento a la amistad con Borges. Toda mi vida, toda mi carrera literaria, surgió de la amistad. Me hice escritor de chico con mi amigo Arturo Carrera, el poeta, y ahí empezó todo. Nos dividimos los campos, yo le dejé la poesía, él me dejó el relato… Todo es una historia de amistad.

¿Sus comienzos, fueron fáciles?

Tuve padres comprensivos, buena posición económica,nunca tuve que trabajar… Fue una vida fácil que me permitió vivir fuera de la realidad. Creo que la verdadera literatura la escribe un joven. La experiencia de la vida es lo que va enturbiando. Pero no se puede renunciar a la vida… Para mí, el escritor de los escritores, el único verdaderamente grande, fue Lautreamont. Se murió con 24 años y escribió este libro maravilloso, Maldoror. Es un escolar, que no sabe nada de la vida, pero sabe… sabe… eso.

Si alguien encuentra sus libros difíciles, ¿qué podemos responderle?

No, no soy un escritor difícil, de hecho, mucha literatura más popular es más difícil que lo que yo hago. Sí asumo con gusto el calificativo de raro, e incluso me gustaría ser rarísimo. A mí me gusta contar una historia de principio a fin, no me gustan esas cosas de Vargas Llosa de pasar de un tiempo a otro… Necesito esa claridad expositiva para poder llevar mis invenciones más lejos. Es decir, si se me ocurren historias muy raras, tengo que escribirlas muy claro. Porque si al barroquismo de la invención se suma el barroquismo de la ejecución, como aprendí de Salvador Dalí, podría llevar a una mezcla poco comestible, creo.

Por otro lado, se le da mucha importancia al tamaño. ¿Y si la gran novela latinoamericana tuviera solo cien páginas?

Eso fue todo un camino. Cuando empecé a publicar, traté de hacer libros que tuvieran cierta cantidad de páginas, como quieren las editoriales. Hasta que aparecieron unas muchachas de la ciudad de Rosario, y yo sentí que esas chicas podían ser mi laboratorio literario, con ellas podía hacer algo nuevo, distinto. “¿Ustedes publicarían una novela mía que tuviera 40 páginas?”, les dije. “Sí, sí, por supuesto”. Aquella fue la editorial Beatriz Viterbo, la primera independiente que se lanzó en Argentina. Hoy hay doscientas y pico. Con ellas, y luego con otras, pude hacer todos mis experimentos, publicar novelas de nueve páginas… ¡Lo hice! [ríe]. Ahí tuve toda la libertad que tenía, y a su vez mantuve con editoriales españolas, con la amistad de Claudio López, la línea de novelas que se parecen a las novelas de siempre.

Hace poco hablaba con unos escritores sobre el humor, tan presente en su obra. Se preguntaban cuándo se habían reído a carcajadas con un libro por última vez. ¿Lo recuerda usted?

Sí, hace tiempo leí una novela de Terry Southern titulada Candy, un poco pornográfica, con la que se hizo una película muy mala, pero sí, yo me ahogué de la risa. Hace muchísimos años de eso, y todavía lo recuerdo. Pero lo bueno que tiene la lectura es que te provoque una sonrisa de satisfacción, la plenitud intelectual que se puede sentir cuando uno encuentra algo bien hecho.

El fin de los grandes escritores

El encuentro con Aira tiene lugar después del anuncio del premio Nobel al tanzano Abdulrazak Gurnah. La noticia le sirve al argentino para recordar un comentario que suele hacerse en su país, según el cual el Nobel de Literatura ha acabado siendo como un segundo Nobel de la Paz: como si se premiaran más las buenas intenciones que los buenos libros. “Es curioso cómo se han perdido los grandes escritores”, reflexiona Aira. 

“Hace treinta o cuarenta años todavía había gente como Faulkner, Hemingway, Günter Grass, Kawabata… Ahora no hay ninguno, por eso el premio Nobel se lo dan a una señora desconocida de no sé qué país”.

Volvamos, si le parece, sobre el joven Aira. Siempre se cita como influencia de sus años de formación el cómic, tan denostado por muchos. ¿Qué huella dejaron los tebeos en su escritura?

El cómic tuvo muchísima importancia para mí. Mi imaginación es predominantemente visual, yo no trabajo con el sonido de las palabras, sino con las imágenes. Nunca he tenido ese gusto sensual por las palabras que tienen los poetas. Cuando se me ocurre un argumento, lo que me viene son imágenes que van apareciendo. Y el comic es eso, la imaginación puesta en el papel. Mi favorito, por supuesto, era Supermán. Una vez, yendo por la calle, un señor que pasaba en frente cruzó y me dijo: “¿Usted es Aira? Mire, yo no he leído nada de usted, pero lo respeto mucho [risas] por lo que usted dijo de Supermán”.

¿Y qué dijo?

Lo extraordinario de estos cómics de Supermán era que este señor, que provenía del planeta Krypton, tenía poderes prácticamente totales. Podía destruir un planeta de un puñetazo, podía ver hasta la galaxia más lejana…

Podía todo. ¿Cómo crear un conflicto a alguien así? Un ladrón se escapa y él lo puede atrapar inmediatamente. Para crearle un conflicto, había que buscar algo que fuera bastante difícil, y eso hizo que esos cómics fueran bastante intelectuales. 

Yo pasé de Supermán a Borges casi sin transición. Luego se daban juegos intelectuales como la aparición de Mister Mxyzptlk, que es un duendecillo malísimo que habita la Quinta Dimensión, y tenía poderes contra los que Supermán no podía hacer nada. El único modo de hacerle volver a la Quinta Dimensión era hacerle pronunciar su nombre, pero al revés. Era muy difícil, pero Supermán se las arreglaba para hacerlo.

También ha ejercido como traductor, entre otros, de Stephen King. ¿Ha aprendido algo del maestro del terror?

No, de Stephen King no… Yo diría más bien de la novela policial, que en Argentina posee una gran tradición entroncada con Borges. Los lectores argentinos crecimos leyendo la colección El Séptimo Círculo. Es un género muy honesto, hay una honestidad con el lector, no se hacen trampas… O se hacen las trampas que hay que hacer para darle emoción a la lectura.

2022 es el Año Pizarnik, a quien usted trató de cerca. ¿Alguna recomendación?

No sé… A mí las pizarnikianas me odian, supongo que por envidia, porque fui amigo de ella, porque ella me quería. Porque escribí un librito sobre su poesía y después una antología que es un texto biográfico, y me lo criticaron mucho. La pobre Alejandra creó ese personaje de la pequeña náufraga, y todo lo que se escribe sobre ella es tomando esas metáforas. Yo sé cómo trabajaba, es una poeta culta, casi erudita, pero no escribía con esa angustia, la angustia fue una invención literaria. Ella se creó ese personaje y a veces se burlaba de él.

Es usted el quinto argentino que gana el Formentor. ¿Considera a su país esa potencia literaria que fue durante el siglo pasado?

No lo sé, está el hecho de que tenemos a Borges. Borges puso una vara muy alta, es una presencia muy viva entre nosotros. Prácticamente no hay un día que pase que entre nosotros, los amigos, la familia, no se mencione a Borges. “Como diría Borges…” Así todo el tiempo. Bioy dijo que cuando murió Borges fue como si se apagara una luz, y así fue. También pienso que fue así cuando murió Manuel Puig, que fue el último escritor que fui leyendo libro a libro, mientras iban saliendo. Hay algo que he notado, los argentinos no sabemos prácticamente nada de los países que nos rodean, no sabemos quién es el presidente de Colombia, por ejemplo. Y en otros países a los que viajo compruebo cómo saben de la Argentina. En el fermento de la cultura argentina hay algo…

Se niega a escribir sobre Eva Perón ni sobre los desaparecidos de la dictadura militar, porque se han convertido, ha dicho, en “una industria”. Pero, si la literatura no se ocupa de esos temas, ¿quién hablará de ellos?

Los periodistas o… En fin… La literatura es literatura.

Sin embargo, la literatura ilumina siempre aspectos de la realidad que el periodismo no alcanza…

No crea… Para mí la literatura es un juego irresponsable que no tiene nada que ver con las cuestiones serias. Los políticos, los historiadores, los académicos pueden ocuparse de ellas, pero déjenos la libertad de jugar como niños con las palabras.

¿Tiene tiempo para el fútbol, tan amado en su país?

Precisamente en Colombia una vez me invitaron unas señoras muy coquetas, nos sentamos a la mesa y me dijeron: “Bueno, vamos a ver, ¿qué está pasando con Riquelme? [risas] ¿Está deprimido?”. Y yo no tengo ni idea de fútbol. El defecto nuestro es que nos cerramos en nosotros mismos. Pero quizás también hay algo en lo argentino que merece la pena.

Imagen de portada:Caty CLADERA

FUENTE RESPONSABLE: Librújula. Por Alejandro Luque. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Entrevista/César Aira

 

 

 

La escultura de Dalí hallada en una casa de Hawái después de estar «perdida» más de 40 años.

Le llamaban «la cera perdida de Salvador Dalí» porque estuvo desaparecida durante más de 40 años.

De hecho, muchos pensaban que el «Cristo de San Juan de la Cruz», un crucifijo de cera original a partir del cual se han realizado cientos de versiones, había sido destruido.

Sin embargo, durante todo este tiempo, la escultura en bajorrelieve que el genio del surrealismo español moldeó con sus propias manos estuvo almacenada en una bóveda en Hawái.

La obra de Dalí, valorada entre US$10 y US$20 millones, se hallaba en el sótano de la casa de un coleccionista privado estadounidense que, aparentemente, la compró directamente al artista.

Cuando unos galeristas en Hawái supieron de su existencia, decidieron pagarle una suma no revelada para comprar la escultura y exhibirla en una de sus salas con un nuevo nombre: «Lost wax» (Cera perdida).

Harte International Galleries, la galería ubicada en la isla de Maui, presentó la pieza el miércoles 11 de mayo, con motivo del 118 aniversario del nacimiento del artista catalán.

Salvador Dalí con su escultura de cera, Cristo de San Juan de la Cruz

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Dalí con su escultura, «Cristo de San Juan de la Cruz», también conocida como «la cera perdida».

Pese a que el museo hawaiano había vendido en el pasado otras versiones del «Cristo de San Juan de la Cruz», «nadie pensó que la obra original, realizada por el maestro Dalí en cera, todavía existía», dijo en un comunicado Glenn Harte, cofundador y director de la galería.

La galería planea «compartir con el público ‘La cera perdida’, para que los entusiastas del arte y la historia puedan experimentar esta notable obra de arte».

Según el galerista, el coleccionista a quien compraron la obra guardaba la escultura en la caja de plexiglás original que Dalí había utilizado para conservar su forma.

«Dados los desafíos de preservar la cera, pocos esperaban que el molde original hubiera sobrevivido», considera la revista de arte ArtNews.

Escultura de cera Cristo de San Juan de la Cruz, de Dalí

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. La obra se encontraba en la caja de plexiglás original que Dalí usó para conservar su forma.

La adaptación en 3D de «la mayor obra religiosa de Dalí»

Harte International Galleries trabajó con el experto en Dalí Nicolas Descharnes -cuyo padre, Robert Descharnes, fue secretario de Dalí hasta su muerte- y con el experto iconográfico Carlos Evaristo para la autenticación de la escultura.

La pieza de cera fue creada en 1979 y sirvió como modelo para otras ediciones del «Cristo de San Juan de la Cruz» de Dalí en oro, plata, platino y bronce.

A su vez, la escultura es la representación tridimensional de una aclamada pintura del artista español, la obra homónima que representa a Jesús en la cruz flotando en un cielo crepuscular que, según la galería de Hawái, es «la obra religiosa más importante jamás creada por Dalí».

La pintura «Cristo de San Juan de la Cruz» es de 1951 y ahora se encuentra en un museo en Escocia, la Galería de Arte y Museo Kelvingrove, en Glasgow.

Dali (1904 - 1989) con su pintura Cristo de San Juan en la Cruz, 17 de noviembre de 1951

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIEL FARSON/GETTY IMAGES. Dali (1904 – 1989) en su estudio con su pintura «Cristo de San Juan en la Cruz», el 17 de noviembre de 1951.

Imagen de portada:HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Salvador Dalí moldeó con sus manos esta escultura que se creía perdida o destruida.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Arte

 

 

5 poemas de Rafael Alberti

Fue uno de los poetas más reconocidos de la Generación del 27. Su activismo político le obligó a exiliarse hasta el comienzo de la democracia en España. A continuación os ofrecemos 5 poemas de Rafael Alberti.

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,

las grandes, las solas, desiertas llanuras.

Galopa, caballo cuatralbo,

jinete del pueblo,

al sol y a la luna.

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan,

las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo

caballo de espuma

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;

que es nadie la muerte si va en tu montura.

Galopa, caballo cuatralbo,

jinete del pueblo

que la tierra es tuya.

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

con esa arrebatada espuma extrema,

que es jazmín del que sabe y del que quema,

brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca

Tu lancinante aguda flor suprema,

Doblando su furor en la diadema

del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello

borbotar temperado de la nieve

por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello

se te resbala, amor, y se te llueve

de jazmines y estrellas de saliva!

La niña rosa, sentada

La niña rosa, sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

abierto, un atlas.

¡Cómo la miraba yo

viajar, desde mi balcón!

Su dedo, blanco velero,

desde las islas Canarias

iba a morir al mar Negro.

¡Cómo la miraba yo

morir, desde mi balcón!.

La niña, rosa sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

cerrado, un atlas.

Por el mar de la tarde

van las nubes llorando

rojas islas de sangre.

Metamorfosis del clavel

Al alba, se asombró el gallo.

El eco le devolvía

voz de muchacho.

Se halló signos varoniles,

el gallo.

Se asombró el gallo.

Ojos de amor y pelea,

saltó a un naranjo.

Del naranjo, a un limonar;

de los limones a un patio;

del patio, saltó a una alcoba,

el gallo.

La mujer que allí dormía

le abrazó.

Se asombró el gallo.

Te digo adiós, amor, y no estoy triste

Te digo adiós, amor, y no estoy triste.

Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado,

un solo beso lento y prolongado

que se truncó en dolor cuando partiste.

No supiste entender, no comprendiste

que era un amor final, desesperado,

ni intentaste arrancarme de tu lado

cuando con duro corazón me heriste.

Lloré tanto aquel día que no quiero

pensar que el mismo sufrimiento espero

cada vez que en tu vida reaparece

ese amor que al negarlo te ilumina.

Tu luz es él cuando mi luz decrece,

tu solo amor cuando mi amor declina.

Imagen de portada: Gentileza de Zenda

FUENTE RESPONSABLE: Zenda; Libros, Apuntes y Cía. Diciembre 2017. Editor Arturo Pérez-Reverte

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

 

5 poemas de Manuel Acuña

Poeta mexicano del siglo XIX. Su vida fue tan breve que de él dijo José Martí: «¡Lo hubiera querido tanto, si hubiese él vivido!». Os ofrecemos 5 poemas de Manuel Acuña.

A una flor

Cuando tu broche apenas se entreabría

para aspirar la dicha y el contento

¿te doblas ya y cansada y sin aliento,

te entregas al dolor y a la agonía?

¿No ves, acaso, que esa sombra impía

que ennegrece el azul del firmamento

nube es tan sólo que al soplar el viento,

te dejará de nuevo ver el día?…

¡Resucita y levántate!… Aún no llega

la hora de que en el fondo de tu broche

des cabida al pesar que te doblega.

Injusto para el sol es tu reproche,

que esa sombra que pasa y que te ciega,

es una sombra, pero aún no es la noche.

Adiós a México

Pues que del destino en pos

débil contra su cadena,

frente al deber que lo ordena

tengo que decirte adiós;

Antes que mi boca se abra

para dar paso a este acento,

la voz de mi sentimiento

quiere hablarte una palabra.

Que muy bien pudiera ser

que cuando de aquí me aleje,

al decirte adiós, te deje

para no volverte a ver.

Y así entre el mal con que lucho

y que en el dolor me abisma,

quiero decirte yo misma,

sepas que te quiero mucho.

Que enamorada de ti

desde antes de conocerte,

yo vine sólo por verte,

y al verte te puse aquí.

Que mi alma reconocida

te adora con loco empeño,

porque tu amor era el sueño

más hermoso de mi vida.

Que del libro de mi historia

te dejo la hoja más bella,

porque en esa hoja destella

tu gloria más que mi gloria.

Que soñaba en no dejarte

sino hasta el postrer momento,

partiendo mi pensamiento

entre tu amor y el del arte.

Y que hoy ante esa ilusión

que se borra y se deshace,

siento ¡ay de mí! que se hace

pedazos mi corazón…

Tal vez ya nunca en mi anhelo

podré endulzar mi tristeza

con ver sobre mi cabeza

el esplendor de tu cielo.

Tal vez ya nunca a mi oído

resonará en la mañana,

la voz del ave temprana

que canta desde su nido.

Y tal vez en los amores

con que te adoro y admiro

estas flores que hoy aspiro

serán las últimas flores…

Pero si afectos tan tiernos

quiere el destino que deje,

y que me aparte y me aleje

para no volver a vernos;

Bajo la luz de este día

de encanto inefable y puro

al darte mi adiós te juro,

¡oh dulce México mío!

Que si él con sus fuerzas trunca

todos los humanos lazos,

te arrancará de mis brazos

¡pero de mi pecho, nunca!

Hojas secas

I

Mañana que ya no puedan

encontrarse nuestros ojos,

y que vivamos ausentes,

muy lejos uno del otro,

que te hable de mí este libro

como de ti me habla todo.

II

Cada hoja es un recuerdo

tan triste como tierno

de que hubo sobre ese árbol

un cielo y un amor;

reunidas forman todas

el canto del invierno,

la estrofa de las nieves

y el himno del dolor.

III

Mañana a la misma hora

en que el sol te besó por vez primera,

sobre tu frente pura y hechicera

caerá otra vez el beso de la aurora;

pero ese beso que en aquel oriente

cayó sobre tu frente solo y frío,

mañana bajará dulce y ardiente,

porque el beso del sol sobre tu frente

bajará acompañado con el mío.

IV

En Dios le exiges a mi fe que crea,

y que le alce un altar dentro de mí.

¡Ah! ¡Si basta no más con que te vea

para que yo ame a Dios, creyendo en ti!

V

Si hay algún césped blando

cubierto de rocío

en donde siempre se alce

dormida alguna flor,

y en donde siempre puedas

hallar, dulce bien mío,

violetas y jazmines

muriéndose de amor;

yo quiero ser el césped

florido y matizado

donde se asienten, niña,

las huellas de tus pies;

yo quiero ser la brisa

tranquila de ese prado

para besar tus labios

y agonizar después.

Si hay algún pecho amante

que de ternura lleno

se agite y se estremezca

no más para el amor,

yo quiero ser, mi vida,

yo quiero ser el seno

donde tu frente inclines

para dormir mejor.

Yo quiero oír latiendo

tu pecho junto al mío,

yo quiero oír qué dicen

los dos en su latir,

y luego darte un beso

de ardiente desvarío,

y luego… arrodillarme

mirándote dormir.

VI

Las doce… ¡adiós…! Es fuerza que me vaya

y que te diga adiós…

Tu lámpara está ya por extinguirse,

y es necesario.

-Aún no-.

Las sombras son traidoras, y no quiero

que al asomar el sol,

se detengan sus rayos a la entrada

de nuestro corazón…

-Y, ¿qué importan las sombras cuando entre ellas

queda velando Dios?

-¿Dios? ¿Y qué puede Dios entre las sombras

al lado del amor?

-Cuando te duermas ¿me enviarás un beso?

-¡Y mi alma!

-¡Adiós…!

-¡Adiós…!

VII

Lo que siente el árbol seco

por el pájaro que cruza

cuando plegando las alas

baja hasta sus ramas mustias,

y con sus cantos alegra

las horas de su amargura;

lo que siente pro el día

la desolación nocturna

que en medio de sus angustias,

ve asomar con la mañana

de sus esperanzas una;

lo que sienten los sepulcros

por la mano buena y pura

que solamente obligada

por la piedad que la impulsa,

riega de flores y de hojas

la blanca lápida muda,

eso es al amarte mi alma

lo que siente por la tuya,

que has bajado hasta mi invierno,

que has surgido entre mi angustia

y que has regado de flores

la soledad de mi tumba.

Mi hojarasca son mis creencias,

mis tinieblas son la duda,

mi esperanza es el cadáver,

y el mundo mi sepultura…

Y como de entre esas hojas

jamás retoña ninguna;

como la duda es el cielo

de una noche siempre oscura,

y como la fe es un muerto

que no resucita nunca,

yo no puedo darte un nido

donde recojas tus plumas,

ni puedo darte un espacio

donde enciendas tu luz pura,

ni hacer que mi alma de muerto

palpite unida a la tuya;

pero si gozar contigo

no ha de ser posible nunca,

cuando estés triste, y en el alma

sientas alguna amargura,

yo te ayudaré a que llores,

yo te ayudaré a que sufras,

y te prestaré mis lágrimas

cuando se acaben las tuyas.

VIII

1

Aún más que con los labios

hablamos con los ojos;

con los labios hablamos de la tierra,

con los ojos del cielo y de nosotros.

2

Cuando volví a mi casa

de tanta dicha loco,

fue cuando comprendí muy lejos de ella

que no hay cosa más triste que estar solo.

3

Radiante de ventura,

frenético de gozo,

cogí una pluma, le escribí a mi madre,

y al escribirle se lo dije todo.

4

Después, a la fatiga

cediendo poco a poco,

me dormí y al dormirme sentí en sueños

que ella me daba un beso y mi madre otro.

5

¡Oh sueño, el de mi vida

más santo y más hermoso!

¡Qué dulce has de haber sido cuando aun muerto

gozo con tu recuerdo de este modo!

IX

Cuando yo comprendí que te quería

con toda la lealtad de mi corazón,

fue aquella noche en que al abrirme tu alma

miré hasta su interior.

Rotas estaban tus virgíneas alas

que ocultaba en sus pliegues un crespón

y un ángel enlutado cerca de ellas

lloraba como yo.

Otro tal vez, te hubiera aborrecido

delante de aquel cuadro aterrador;

pero yo no miré en aquel instante

más que mi corazón;

y te quise tal vez por tus tinieblas,

y te adoré, tal vez, por tu dolor,

¡que es muy bello poder decir que el alma

ha servido de sol…!

X

Las lágrimas del niño

la madre enjuga,

las lágrimas del hombre

las seca la mujer…

¡Qué tristes las que brotan

y bajan por la arruga,

del hombre que está solo,

del hijo que está ausente,

del ser abandonado

que llora y que no siente

ni el beso de la cuna,

ni el beso del placer!

XI

¡Cómo quieres que tan pronto

olvide el mal que me has hecho,

si cuando me toco el pecho

la herida me duele más!

Entre el perdón y el olvido

hay una distancia inmensa;

yo perdonaré la ofensa;

pero olvidarla… ¡jamás!

XII

¡Ah, gloria! ¡De qué me sirve

tu laurel mágico y santo,

cuando ella no enjuga el llanto

que estoy vertiendo sobre él!

¡De qué me sirve el reflejo

de tu soñada corona!

¡cuando ella no me perdona

ni en nombre de ese laurel!

XIII

La que a la luz de sus ojos

despertó mi pensamiento,

la que al amor de su acento

encendió en mí la pasión;

muerta para el mundo entero

y aun para ella misma muerta,

solamente está despierta

dentro de mi corazón.

XIV

El cielo muy negro, y como un velo

lo envuelve en su crespón la oscuridad;

con una sombra más sobre ese cielo

el rayo puede desatar su vuelo

y la nube cambiarse en tempestad.

XV

Oye, ven a ver las naves,

están vestidas de luto,

y en vez de las golondrinas

están graznando los búhos. . .

El órgano está callado,

el templo solo y oscuro,

sobre el altar… ¿y la virgen

por qué tiene el rostro oculto?

¿Ves?… en aquellas paredes

están cavando un sepulcro,

y parece como que alguien

solloza allí, junto al muro.

¿Por qué me miras y tiemblas?

¿Por qué tienes tanto susto?

¿Tú sabes quién es el muerto?

¿Tú sabes quién fue el verdugo?

La brisa

Aliento de la mañana

que vas robando en tu vuelo

la esencia pura y temprana

que la violeta lozana

despide en vapor al cielo.

Dime, soplo de la aurora,

brisa inconstante y ligera,

¿vas por ventura a esta hora

al valle que te enamora

y que gimiendo te espera?

¿O vas acaso a los nidos

de los jilgueros cantores

que en la espesura escondidos

te aguardan medio adormidos

sobre sus lechos de flores?

¿O vas anunciando acaso,

sopla del alba naciente,

al murmurar de tu paso,

que el muerto sol del ocaso

se alza un niño en Oriente?

Recoge tus leves alas,

brisa pura del Estío,

que los perfumes que exhalas

vas robando entre las galas

de las violetas del río.

Detén tu fugaz carrera

sobre las risueñas flores

de la loma y la pradera,

y ve a despertar ligera

al ángel de mis amores.

Y dile, brisa aromada,

con tu murmullo sonoro,

que ella es mi ilusión dorada,

y que en mi pecho grabada

como a mi vida la adoro.

La felicidad

Un cielo azul de estrellas

brillando en la inmensidad;

un pájaro enamorado

cantando en el florestal;

por ambiente los aromas

del jardín y el azahar;

junto a nosotros el agua

brotando del manantial

nuestros corazones cerca,

nuestros labios mucho más,

tú levantándote al cielo

y yo siguiéndote allá,

ese es el amor mi vida,

¡Esa es la felicidad!…

Cruza con las mismas alas

los mundos de lo ideal;

apurar todos los goces,

y todo el bien apurar;

de lo sueños y la dicha

volver a la realidad,

despertando entre las flores

de un césped primaveral;

los dos mirándonos mucho,

los dos besándonos más,

ese es el amor, mi vida,

¡Esa es la felicidad…!

Imagen de portada: Gentileza de Zenda

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Autores,libros y compañía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Peréz-Reverte

Sociedad y Cultura/México/Literatura/Poesía

 

 

 

Banksy en Buenos Aires: llega a la Argentina la primera gran muestra dedicada al grafitero anónimo.

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Desde agosto en La Rural se exhibirán más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas; las entradas estarán a la venta a partir de junio, por un precio aún no estipulado.

¿Vendrá él a Buenos Aires? 

Lo sabremos por sus huellas callejeras, como las que dejó el año pasado en cinco ciudades británicas. Lo que ya está confirmado es que llegará en agosto a La Rural la primera gran exposición en la Argentina dedicada al grafitero anónimo: Banksy, ¿genio o vándalo? es el título de esta muestra que incluirá una experiencia con realidad virtual y una instalación multimedia en 360°, especialmente creada para este recorrido por una carrera que asombra al mundo. No autorizado por uno de los principales exponentes del street art contemporáneo, claro, que busca defender su anonimato y su independencia del sistema.

Una de las obras que se verán en la muestra – Alba Ruperez

La nueva apuesta de Daniel Grinbank reunirá en el Pabellón Frers -el mismo que aloja hasta junio la exitosa muestra inmersiva sobre Vincent van Gogh, visitada por casi 300.000 personas- más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas, ya exhibidas en ciudades como Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Madrid, Barcelona, Hong Kong y Tokio, entre otras. 

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona. Alba Ruperez

“Estamos transitando un terreno muy inexplorado, con poca experiencia en el país”, dijo a LA NACIÓN Grinbank, conocido productor de espectáculos, que expandió el negocio a las exhibiciones e impulsa este proyecto en alianza con Sold Out. “Es un área que está creciendo mucho, porque permite el distanciamiento social. La muestra más taquillera en este momento es la de Harry Potter, que es más convocante que los musicales de Broadway”, explica, antes de apuntar que la de Banksy también registró en otras ciudades “cifras sorprendentes” cercanas a los 200.000 visitantes.

Sobre los costos de esta coproducción, aclara que “el importe es confidencial”, y que son altos no solo por los derechos para traerla sino por el traslado, el acondicionamiento del lugar y el personal necesario para atender al público. 

“El de Banksy es un target distinto al de Van Gogh, que al terminar el año seguramente se va a destacar como el espectáculo más convocante en el país -aclaró-. Banksy es un contestatario, un provocador, un fenómeno contracultural muy fuerte. Esperamos convocar a un público joven más importante”.

Allí se podrá ver por ejemplo una versión de Niña con globo, obra triturada en la sala de Sotheby’s de Londres segundos después de que se rematara por el equivalente en libras a 1,4 millones de dólares, para convertirla en una nueva obra titulada El amor está en el tacho. Esta última, a su vez, volvió a rematarse en octubre último en la misma sala por el equivalente a 25,38 millones de dólares.Es decir, la cifra más alta que se haya pagado por una pieza de Banksy.

Se exhibirá también otra de las imágenes más conocidas del grafitero británico, El amor está en el aire, que muestra a un manifestante dispuesto a lanzar flores en lugar de piedras o bombas. Por una versión de esa pieza se pagó el año pasado en Sotheby’s de Nueva York el equivalente en criptomonedas a 12,9 millones de dólares, y la empresa Particle anunció en diciembre que la revendería en 10.000 “partículas” virtuales, únicas y coleccionables.

La ironía y el factor sorpresa son claves en las acciones de este artista, que interviene los sitios más insólitos con corrosivas imágenes cargadas de crítica política y social. 

Temas como la globalización, el consumo, las guerras, la política, la religión, los refugiados o la crisis climática son abordados con humor a través de técnicas variadas: óleo, acrílico o spray sobre lienzo y madera, serigrafías, esténciles sobre hormigón, esculturas, instalaciones, videos y fotografías. En la muestra porteña, una audioguía para smartphones gratuita, disponible en castellano e inglés, permitirá conocer más detalles sobre sus obras.

“Banksy es uno de los artistas más brillantes e importantes de nuestro tiempo –dijo a la productora Sold Out Alexander Nachkebiya, curador de la muestra, que vendrá a Buenos Aires para el montaje-. 

Su trabajo es un desafío para el sistema, una protesta, una marca extremadamente bien construida, un misterio, una desobediencia a la ley…

Queremos que cada visitante de esta exposición pueda resolver por sí mismo quién es realmente Banksy: ¿un genio o un vándalo?, ¿un artista o un empresario?, ¿un provocador o un rebelde?

Lo poco que se sabe del artista es que nació en Bristol, donde participó del “boom del aerosol” a fines de la década de 1980. Desde entonces fueron señalados como sospechosos, entre otros, Robin Gunningham, Remi Kabaka y Robert del Naja, líder de Massive Attack. “¡Todos somos Banksy!”, aseguró este último.

En su cuenta de Instagram (@banksy) suele publicar videos que cosechan millones de reproducciones y miles de comentarios. 

Por ejemplo el registro de Venecia empetrolada, exhibición callejera de un mosaico de pinturas que formaban un gigantesco crucero en los canales de la ciudad. “Armando mi puesto en la Bienal de Venecia -comentó el artista debajo de la publicación-. Pese a ser el evento de arte más grande y prestigioso del mundo, por alguna razón nunca he sido invitado”.

Imagen de portada:El video muestra a un hombre encapuchado, supuestamente Banksy, dirigiéndose a realizar una obra en la playa. Captura de pantalla

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Argentina. Cultura. Por Celina Chatruc. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Banksy/Revolucionario o vándalo

Cai lun, el funcionario chino considerado el inventor del papel

El eunuco imperial Cai Lun, un alto funcionario de la corte del emperador He, de la dinastía Han Oriental, recibió el encargo de su señor de hallar un nuevo soporte de escritura mejor que el existente hasta el momento, en seda, bambú y madera, que además tenía un gran coste de fabricación. El enorme ingenio de Cai Lun lo llevó a mejorar un método ya existente probando diferentes materiales hasta que logró fabricar un papel mucho mas económico, duradero y flexible.

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Si a alguien se le pregunta cuál es el invento más importante de la historia de la humanidad, seguramente responderá que el papel. En realidad, el papel ha contribuido de un modo impagable a la evolución humana y se ha convertido en un vehículo ideal de transmisión del conocimiento de generación en generación. Pero antes del papel, el ser humano ya empleó otros soportes para plasmar aquello que quería transmitir. La arcilla en la antigua Mesopotamia, por ejemplo, o el papiro en Egipto. De hecho, ya desde el III milenio a.C. los egipcios usaron la fibra extraída de la planta del papiro, que crecía en las riberas del Nilo, para crear un soporte de escritura muy parecido al papel. Posteriormente, el papiro sería sustituido por el pergamino, un material confeccionado a partir de la piel de animales como el cordero, el becerro o la cabra.

Pero ¿y el papel tal y como lo conocemos en la actualidad? Pues para conocer la evolución del papel desde sus inicios hasta nuestros días tenemos que remontarnos hasta el año 105 d.C. y viajar a la China de la dinastía Han Oriental. Hasta aquel momento, todos los documentos oficiales de la corte se habían escrito sobre soportes fabricados con seda, bambú o madera, pero debido a su fragilidad, su rápido deterioro y su costoso proceso de elaboración, el emperador He de Han ordenó a sus sabios que pensaran un sistema de fabricación para lograr un material que fuera más flexible y resistente, y también más económico. Para lograrlo, a partir de entonces el eunuco y consejero imperial Cai Lun dedicó todos sus esfuerzos a cumplir la orden de su señor.

Manuscritos chinos realizados en papel.Foto: iStock

CAI LUN EN LA CORTE IMPERIAL

Se cree que Cai Lun nació en la provincia china de Guiyang alrededor del año 48 d.C., cuando en el país asiático gobernaba la dinastía Han Oriental. En el año 75 d.C., el joven Cai Lun se convirtió en eunuco imperial (aunque el sinólogo australiano Rafe Crespignyi sugiere que esto posiblemente ocurrió en el año 70 d.C.). En su nuevo puesto, el trabajo de Cai Lun consistía en ejercer como enlace entre el consejero privado del emperador y este, y probablemente también actuó como chambelán, un alto funcionario real que estaba a cargo de la administración de la familia real. Alrededor de 80 d.C., bajo el reinado del emperador Zhang, Cai Lun fue ascendido a Xiao Huang Men (Asistente en las Puertas Amarillas), un cargo de confianza que consistía en ser el encargado de entregar y distribuir los mensajes que llegaban desde el exterior a las diferentes estancias del palacio imperial.

Cai Lun ejerció como enlace entre el consejero privado y el emperador y probablemente también actuó como chambelán.

Separado de la fibra útil del resto de las materias primas necesarias para la fabricación de papel (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Proceso de calentamiento de la pulpa obtenida tras la criba de la fibra útil (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Pero Cai Lun no se dedicó tan solo a actividades administrativas. Al parecer también se vio implicado en algún que otro complot cortesano.

Algunas fuentes apuntan a que, tras la muerte del emperador Zhang, Cai Lun ayudó a su viuda, la emperatriz Dou, a asesinar a una rival de la corte con la intención de situar al hijo adoptivo de Dou, el príncipe Zhao, como heredero al trono imperial. El príncipe Zhao ascendió al trono en 88 d.C., con diez años de edad, como emperador He, y Dou se hizo con el poder efectivo con el titulo de Emperatriz Viuda. Esta repartió los puestos de responsabilidad entre sus propios hermanos. Uno de ellos fue Dou Xian, el cual premió la lealtad de Cai Lun con el cargo de Zhongchang shi (Asistente regular). 

A partir de entonces, Cai Lun ejerció como consejero privado de He y se convirtió en el eunuco principal de la corte. Más tarde Cai Lun sería nombrado Shangfang Ling (Prefecto del Taller del Palacio o Prefecto de los Maestros de Técnicas), es decir, responsable de la producción de instrumentos y armas para uso imperial.

EL ÉXITO DE CAI LUN

Hacia el año 105 d.C, como hemos visto, el emperador He encargó a Cai Lun investigar el modo de conseguir un soporte para escritura mucho mejor que el que se utilizaba en aquel momento, elaborado con unas piezas de seda llamadas chih, las cuales resultaban muy caras de fabricar, o sobre tablas de bambú, que eran bastantes pesadas. 

A todo ello se sumaba la fragilidad de los materiales, que podían ser destruidos fácilmente por la humedad. Pero Cai Lun no partía de cero, ya que un par de siglos antes se había empezado a fabricar un nuevo material más fino y manejable a base de cáñamo. Aquel invento llamó poderosamente la atención de Cai Lun, que decidió probar con él y cambiar totalmente su proceso de elaboración.

El emperador He encargó a Cai Lun investigar el modo de conseguir un mejor método de fabricación de un soporte para la escritura.

Triturado de la pasta resultante hasta conseguir una fina lámina (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Proceso de ablandado de la pasta en finas láminas (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Cai Lun entonces llevó a cabo varias pruebas con cáñamo, cortezas de árboles, trapos de tela y restos de redes de pesca. El aplicado funcionario trituró todos aquellos componentes y los sumergió en agua durante varios días, removiéndolos hasta que se ablandaron lo suficiente para evitar grumos que produjeran rugosidades no deseadas en la superficie. Una vez ablandado el material, lo trituró hasta conseguir una pasta que, una vez seca, extendió en capas muy finas que puso a secar al Sol. Según cuenta el historiador chino Fan Ye en un pasaje del Hou Hanshu, la historia oficial de la dinastía Han Oriental, Cai Lun «presentó el proceso al emperador en el primer año de Yuanxing y recibió elogios por su habilidad. Desde ese momento, el papel ha estado en uso en todas partes y es universalmente llamado el ‘papel del Señor Cai'».

EL LEGADO UNIVERSAL DE CAI LUN

Posteriormente, Cai Lun desarrolló varias formas de impermeabilizar este material para lo cual usó encolados a base de almidón de arroz, con lo que logró un efecto satinado que además protegía al papel de los parásitos y del paso del tiempo. Sin embargo, a pesar del éxito y del prestigio que le valió aquel revolucionario invento, Cai Lun tuvo un triste final. Tras la muerte del emperador He quedó vacante el trono imperial y hubo problemas sucesorios. Su viuda, la emperatriz Deng, para evitar traiciones ordenó que todo el séquito de su predecesor fuera encarcelado. Antes que tener que soportar aquella tremenda humillación, Cai Lun prefirió quitarse la vida ingiriendo veneno tras tomar un baño.

Cai Lun desarrolló varias formas de impermeabilizar el papel para lo cual usó encolados a base de almidón de arroz.

Proceso de secado del papel en la antigua China (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Pero el magnífico legado de Cai Lun no fue olvidado. De hecho se erigió un templo en su honor en la misma área de la ciudad donde cientos de familias se dedicaban a la fabricación del papel empleando su método y que se distribuía por toda China. En la actualidad Cai Lun es internacionalmente reconocido como el «padre» del papel tal como lo conocemos en la actualidad, un elemento de enorme importancia que se expandió rápidamente por todo el mundo y que, aun hoy en día, y a pesar del avance de las modernas tecnologías, parece tener asegurada una larga vida.

Imagen de portada: Posible retrato de Cai Lun representado en un sello emitido en 1962. Foto: CC

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic Historia. Por J.M.Sadurni. Actualizado Mayo 2022.

Sociedad y Cultura/Biografías/Inventos/Curiosidades de la Historia.

EL PESIMISMO NOS HACE MÁS FUERTES (Y MEJORES)

Esta perspectiva no dice que tengamos que sufrir, sino que debemos estar preparados para hacerlo. En este sentido, el pesimista es un revolucionario: no quiere dejar el mundo tal como es, sino comprenderlo sin temor para poder cambiarlo.

Quien asegura que corren tiempos terribles y aciagos es porque quizás no se ha parado a pensar en el desarrollo histórico humano, repleto de infortunios de todo tipo, como plagas, epidemias, guerras y catástrofes naturales.

Precisamente, todo libro de autoayuda parte de la pretenciosa idea de que el mundo –y uno mismo– puede (y debe) mejorar. Nos vemos avasallados por toda una literatura que intenta hacer del mundo un lugar más agradable cuando, a la vista de la realidad, todo parece sugerirnos lo contrario: no existe posibilidad de progreso

Ya lo dijeron los antiguos latinos, y Schopenhauer lo ratificó: eadem, sed aliter; todo es siempre igual, todo es siempre lo mismo, aunque se dé de diferente manera y cambien los protagonistas. En paralelo a la fiebre de la autoayuda y al auge de la psicología positiva, se desprecian con demasiada facilidad las bonanzas de un saludable pesimismo que, lejos de lo que suele mantenerse, no nos aboca a un escenario apocalíptico o a sostener una actitud de rendición (o más aún, un talante depresivo u oscuro). 

En realidad, un pesimismo correcta y cabalmente entendido ayuda a asentarnos en nuestra circunstancia. Lejos de esperar ingenuamente que las cosas mejoren por sí mismas, se sitúa críticamente ante el escenario humano para pensarlo y rebelarse contra las crueldades que contiene, por mucho que parezcan inevitables: la invitación de cierto pesimismo, el que aquí nos interesa, es la de aspirar a conquistar un mundo más habitable, consciente siempre de sus limitaciones, adversidades y dolores internos.

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Por primera vez en español, gracias al incansable trabajo del profesor Manuel Pérez Cornejo, se pone a disposición de los lectores una de las obras más relevantes –y menos atendida en nuestros días– del siglo XIX: la Filosofía de lo inconsciente, del filósofo pesimista Eduard von Hartmann. Un libro que, en su momento, cosechó tan apabullante éxito que permitió a su autor poder vivir de las rentas que las ventas del mismo le procuraron hasta su muerte, lo que le valió para poder dedicar su existencia al estudio y redacción de numerosos títulos que, aún hoy, siguen siendo desconocidos para el lector hispanohablante. 

Gracias a este volumen, estamos más cerca de entender el espíritu de algunos autores que, siguiendo la estela teórica del maestro Schopenhauer, se propusieron entender el funcionamiento de nuestro mundo a partir de premisas pesimistas. Un pesimismo que quizás, y contrariamente a lo que se piensa comúnmente, no entrega sus armas ni se rinde ante la adversidad, sino que resulta tan lúcido como necesario y revolucionario. 

«El pesimismo nos resitúa en nuestro ahora, cuestionándolo, al contrario del optimismo actual, que nos invita a aceptar la realidad tal y como es»

He aquí la originalidad del planteamiento de Eduard, del planteamiento de Eduard von Hartmann y de su Filosofía de lo inconsciente. Von Hartmann presenta uno de los talantes más pesimistas de cuantos continuaron las reflexiones de Schopenhauer para aumentarlas o corregirlas, si bien no por ello exento, paradójicamente, de una saludable esperanza. Su pesimismo nos resitúa en nuestro ahora, cuestionándolo y reinterpretándolo, al contrario del optimismo tan en boga de nuestros días, que nos invita a aceptar la realidad tal y como es para, desde ella y con ella, conducirnos hacia un presunto mundo mejor en lo personal y en lo social.

Mientras el optimismo se mueve en la bifurcación moral del bien y el mal, el pesimismo aletea fuerte sus alas y propugna una sana rebelión contra lo establecido, especialmente contra las convenciones morales. El pesimismo filosófico responde con un gran sí al «resto oscuro» (al decir de Sylvia Plath) que parece sobrevolar toda existencia, decidiendo estudiarlo sin renunciar nunca a él.

Por ello es tan urgente un estudio filosófico, literario y antropológico dedicado al porqué del pesimismo y de su utilidad en la actualidad, en tiempos del imperativo de la felicidad. La existencia del mal y el asombro ante él, ante la conciencia del mal propio y ajeno, es un problema arraigado en la naturaleza del ser humano. Tal fue para Schopenhauer el motor de la filosofía: la abismal e irrefutable existencia del mal. Aquellos libros de autoayuda, de los que cualquier librería está plagada, parecen albergar un extraño y llamativo afán por negar el dolor, por ocultar nuestra condición en ocasiones desgraciada y desamparada, afirmando que siempre se puede mejorar. Todo ello al abrigo de la inocente sospecha de que una suerte de benévola providencia vela por nosotros y por la satisfacción de nuestros deseos.

Ni la historia de la filosofía ni la de la literatura ha procedido de este modo.

Desde muy pronto, ambas disciplinas se convirtieron en un modo de transitar e incluso aceptar nuestra condición doliente. Ambas se interpretaron como un continuo aprendizaje en el complejo y enrevesado camino que conduce desde el nacimiento hasta la muerte. 

Ninguna filosofía, ni siquiera las de signo más optimista (como por ejemplo, la vía de Leibniz y su creencia en el mejor de los mundos posibles), ha prescindido de la premisa de que la felicidad –ese constructo tan escurridizo– se obtenga sin esfuerzo o fácilmente.

Únicamente a través de la libre asunción de la existencia del mal y de nuestra condición de náufragos en un inhóspito y vasto océano, junto a la firme conciencia de la desgracia propia y ajena, podemos alcanzar una existencia libre de engaños, cabal y responsable. La libertad solo la constituyen el ahínco y la convicción de vivir con las botas enfangadas en una plena y zozobrante incertidumbre.

De ahí la directa pregunta que se hace Eduard von Hartmann, inmerso en el seno del más rotundo pesimismo, en la Filosofía de lo inconsciente: «¿Qué cabría esperar?». La particularidad de dicho pesimismo es que, a pesar de declarar la bancarrota del optimismo más dulzón, no se priva de combinarlo con la posibilidad de un recatado talante esperanzado en el progreso cultural de la humanidad. Y es tal combinación la que hace tan reseñable, actual y atractiva la figura de Eduard von Hartmann. 

Von Hartmann sostuvo que, incluso en el caso de que no logremos alcanzar la felicidad en esta vida, a través de un constante aplomo y esfuerzo sí podemos crear un mundo moral y culturalmente mejor. Ampliando con originalidad el trabajo de Schopenhauer sobre el inconsciente y adelantándose a Freud y Jung, Von Hartmann pone su punto de mira en la noción de inconsciente.

Dedicó todas sus energías a demostrar, apoyándose en los avances de las ciencias naturales, la existencia de una fuerza inconsciente que se manifiesta en cuanto nos rodea. Todo en nosotros (instintos, sociabilidad, el amor sexual, los nervios o los movimientos reflejos), así como todo en el universo (desplazamientos planetarios, gravedad, surgimiento y muerte de las estrellas, etc.), apunta al despliegue de un impulso primigenio. 

«El asombro ante la conciencia del mal propio y ajeno es un problema arraigado en la naturaleza del ser humano»

Ser conscientes del propio mal es comenzar a ser conscientes de nuestra realidad. Resulta imposible cambiar las cosas sin reflexionar sobre el mal, el sufrimiento y los males de nuestro tiempo (o al menos, sin preguntarnos si podemos cambiarlas). El optimismo tiende a dejar todo en su sitio. Es un eficaz mecanismo de pensamiento que nos hace estáticos, que nos deja inermes: todo es tan bueno (o tan malo) como puede ser. El pesimismo y su ejercicio, al contrario, es revolucionario: nos hace ver qué va mal y analiza qué puede cambiarse, permitiendo comprobar e investigar aquellas estructuras –biológicas, sociológicas, políticas o antropológicas– que hacen que el sufrimiento continúe su camino libremente.

«El pesimismo y su ejercicio es revolucionario: nos hace ver qué va mal y analiza qué puede cambiarse»

El pesimismo nos invita permanentemente a pensar y, sobre todo, a pensarnos. He aquí la raíz del humanismo pesimista de Eduard von Hartmann y, en general, de todo pensamiento pesimista. Visto así, el pesimismo puede ser el comienzo de una genuina revolución. Puede que el pesimismo no llame a la rebelión, pero sí a la revolución intelectual: vivimos invadidos por un peligroso y meloso imperativo de felicidad, rodeados de invasivos mensajes que nos hacen creer que hemos nacido para ser felices.

Ya lo dijo Schopenhauer: nuestro mayor error es pensar que hemos nacido para ser dichosos. 

Así lo vemos en nuestros días: toda estrategia de mercadotecnia se dirige a la deliberada creación de seres humanos muy poco humanos, escasamente preparados para sufrir; se señala, condena y patologiza todo lo que tiene que ver con el dolor y el sufrimiento, cuando la insoslayable realidad es que todos acusamos pérdidas, rompemos con nuestra pareja y tenemos crisis con los amigos o en el trabajo; a pesar de ello, nos han lanzado hacia la despiadada construcción de una sociedad medicalizada. 

Una sociedad que está torturada porque no sabe y porque ha olvidado que en el meollo de la existencia también se encuentra el sufrimiento.

El pesimismo no dice que tengamos que sufrir, sino que debemos estar preparados para hacerlo. En este sentido, el pesimista es un revolucionario: no quiere dejar el mundo como es, pero tampoco crea falsas expectativas, situándonos dentro como espectadores privilegiados y realistas.

Eduard von Hartmann aseguró que, incluso en el caso de que no podamos llegar a ser felices en términos individuales, sí podemos alcanzar la dignidad de encontrar un valor inaudito en el hecho de contribuir al progreso cultural y a la mejora moral de la humanidad. 

Y no porque vayamos a recibir un puesto privilegiado en un más allá o porque la moralidad vaya a recibir justa recompensa en este mundo –creencias que apelan tan sólo al egoísmo personal–, sino porque Von Hartmann creyó ciegamente en que la mejora de uno mismo puede contribuir a la creación de un mundo más plenamente humano. 

Es responsabilidad de cada individuo, por tanto, participar activamente en dicho desarrollo: nuestras acciones pueden tener un efecto determinante en el mundo; aquí es donde se encuentra la forja de nuestra dignidad. 

«El pesimista considera que el bien más preciado es la tranquilidad, la virtud de saber sortear los sinsabores propios de la existencia»

La solución que Von Hartmann planteó fue la de intervenir activamente en ese proceso histórico de construcción en el que todos estamos envueltos. Si el pesimismo más acendrado asegura que es imposible huir del connatural sufrimiento asido a la naturaleza de todo ser viviente, el esperanzado pesimismo de Von Hartmann aduce que existe un camino no tanto de superación individual como de común redención: el de contribuir a paliar ese sufrimiento mediante una progresiva perfección moral individual; un camino que se traduzca finalmente en la meta común de mitigar el dolor y promover la cultura y el deseo.

Por eso, el pesimista considera que el bien más preciado es la tranquilidad, la virtud de saber sortear los sinsabores propios de la existencia sin caer en una enfermiza evasión que tan solo conduce a una neurosis obsesiva. 

Los males llegarán, y cuando esto suceda, el pesimista estará preparado y los sabrá afrontar, acogiéndolos de buen grado. No por ello el pesimista es un resignado y servil individuo; al revés, el pesimista es un revolucionario –intelectual y moral– encubierto. 

No espera de manera inocente a que las cosas cambien, sino que, a la vista de lo inevitable del mal, pone remedio para saber encajarlo sin rencor y, en la medida de lo posible, evitarlo e incluso solucionarlo.

En definitiva, el pesimista que sigue las enseñanzas de Eduard von Hartmann es alguien que ha alcanzado una lucidez tal que no le importa reconocer la falta de fundamento de este mundo e incluso la absurdidad de la existencia. No quiere huir de ella, sino que desea explorarla hasta sus últimas consecuencias, sosteniendo un valor tan alto que es capaz de perfeccionarse a sí mismo para, con ello, intentar perfeccionar el mundo y evitar el sufrimiento.

En tiempos de barbarie, dolor, descreimiento y desesperanza, el pesimista sensato es el último en tirar las armas. Es aquel que nunca cae en la inacción.

Quizás sean tiempos para recordar el humanismo pesimista de Hartmann y para convertir nuestra miseria en una oportunidad con la que dignificar nuestro pensamiento y nuestras acciones. También para reír: el último legado del pesimismo es, en realidad, una carcajada que vierte sobre el sinsentido mientras sigue enfrentándolo, dando un sí a la vida.

Imagen de portada: ‘Kohala Koheiji’, por Katsushika Hokusai (1760-1849).

FUENTE RESPONSABLE: Ethic. Opinión. Por Carlos Javier González Serrano. Mayo 2022

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