La escultura de Dalí hallada en una casa de Hawái después de estar «perdida» más de 40 años.

Le llamaban «la cera perdida de Salvador Dalí» porque estuvo desaparecida durante más de 40 años.

De hecho, muchos pensaban que el «Cristo de San Juan de la Cruz», un crucifijo de cera original a partir del cual se han realizado cientos de versiones, había sido destruido.

Sin embargo, durante todo este tiempo, la escultura en bajorrelieve que el genio del surrealismo español moldeó con sus propias manos estuvo almacenada en una bóveda en Hawái.

La obra de Dalí, valorada entre US$10 y US$20 millones, se hallaba en el sótano de la casa de un coleccionista privado estadounidense que, aparentemente, la compró directamente al artista.

Cuando unos galeristas en Hawái supieron de su existencia, decidieron pagarle una suma no revelada para comprar la escultura y exhibirla en una de sus salas con un nuevo nombre: «Lost wax» (Cera perdida).

Harte International Galleries, la galería ubicada en la isla de Maui, presentó la pieza el miércoles 11 de mayo, con motivo del 118 aniversario del nacimiento del artista catalán.

Salvador Dalí con su escultura de cera, Cristo de San Juan de la Cruz

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Dalí con su escultura, «Cristo de San Juan de la Cruz», también conocida como «la cera perdida».

Pese a que el museo hawaiano había vendido en el pasado otras versiones del «Cristo de San Juan de la Cruz», «nadie pensó que la obra original, realizada por el maestro Dalí en cera, todavía existía», dijo en un comunicado Glenn Harte, cofundador y director de la galería.

La galería planea «compartir con el público ‘La cera perdida’, para que los entusiastas del arte y la historia puedan experimentar esta notable obra de arte».

Según el galerista, el coleccionista a quien compraron la obra guardaba la escultura en la caja de plexiglás original que Dalí había utilizado para conservar su forma.

«Dados los desafíos de preservar la cera, pocos esperaban que el molde original hubiera sobrevivido», considera la revista de arte ArtNews.

Escultura de cera Cristo de San Juan de la Cruz, de Dalí

FUENTE DE LA IMAGEN – HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. La obra se encontraba en la caja de plexiglás original que Dalí usó para conservar su forma.

La adaptación en 3D de «la mayor obra religiosa de Dalí»

Harte International Galleries trabajó con el experto en Dalí Nicolas Descharnes -cuyo padre, Robert Descharnes, fue secretario de Dalí hasta su muerte- y con el experto iconográfico Carlos Evaristo para la autenticación de la escultura.

La pieza de cera fue creada en 1979 y sirvió como modelo para otras ediciones del «Cristo de San Juan de la Cruz» de Dalí en oro, plata, platino y bronce.

A su vez, la escultura es la representación tridimensional de una aclamada pintura del artista español, la obra homónima que representa a Jesús en la cruz flotando en un cielo crepuscular que, según la galería de Hawái, es «la obra religiosa más importante jamás creada por Dalí».

La pintura «Cristo de San Juan de la Cruz» es de 1951 y ahora se encuentra en un museo en Escocia, la Galería de Arte y Museo Kelvingrove, en Glasgow.

Dali (1904 - 1989) con su pintura Cristo de San Juan en la Cruz, 17 de noviembre de 1951

FUENTE DE LA IMAGEN – DANIEL FARSON/GETTY IMAGES. Dali (1904 – 1989) en su estudio con su pintura «Cristo de San Juan en la Cruz», el 17 de noviembre de 1951.

Imagen de portada:HARTE INTERNATIONAL GALLERIES. Salvador Dalí moldeó con sus manos esta escultura que se creía perdida o destruida.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Arte

 

 

5 poemas de Rafael Alberti

Fue uno de los poetas más reconocidos de la Generación del 27. Su activismo político le obligó a exiliarse hasta el comienzo de la democracia en España. A continuación os ofrecemos 5 poemas de Rafael Alberti.

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,

las grandes, las solas, desiertas llanuras.

Galopa, caballo cuatralbo,

jinete del pueblo,

al sol y a la luna.

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan,

las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo

caballo de espuma

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;

que es nadie la muerte si va en tu montura.

Galopa, caballo cuatralbo,

jinete del pueblo

que la tierra es tuya.

¡A galopar,

a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

con esa arrebatada espuma extrema,

que es jazmín del que sabe y del que quema,

brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca

Tu lancinante aguda flor suprema,

Doblando su furor en la diadema

del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello

borbotar temperado de la nieve

por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello

se te resbala, amor, y se te llueve

de jazmines y estrellas de saliva!

La niña rosa, sentada

La niña rosa, sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

abierto, un atlas.

¡Cómo la miraba yo

viajar, desde mi balcón!

Su dedo, blanco velero,

desde las islas Canarias

iba a morir al mar Negro.

¡Cómo la miraba yo

morir, desde mi balcón!.

La niña, rosa sentada.

Sobre su falda,

como una flor,

cerrado, un atlas.

Por el mar de la tarde

van las nubes llorando

rojas islas de sangre.

Metamorfosis del clavel

Al alba, se asombró el gallo.

El eco le devolvía

voz de muchacho.

Se halló signos varoniles,

el gallo.

Se asombró el gallo.

Ojos de amor y pelea,

saltó a un naranjo.

Del naranjo, a un limonar;

de los limones a un patio;

del patio, saltó a una alcoba,

el gallo.

La mujer que allí dormía

le abrazó.

Se asombró el gallo.

Te digo adiós, amor, y no estoy triste

Te digo adiós, amor, y no estoy triste.

Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado,

un solo beso lento y prolongado

que se truncó en dolor cuando partiste.

No supiste entender, no comprendiste

que era un amor final, desesperado,

ni intentaste arrancarme de tu lado

cuando con duro corazón me heriste.

Lloré tanto aquel día que no quiero

pensar que el mismo sufrimiento espero

cada vez que en tu vida reaparece

ese amor que al negarlo te ilumina.

Tu luz es él cuando mi luz decrece,

tu solo amor cuando mi amor declina.

Imagen de portada: Gentileza de Zenda

FUENTE RESPONSABLE: Zenda; Libros, Apuntes y Cía. Diciembre 2017. Editor Arturo Pérez-Reverte

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

 

5 poemas de Manuel Acuña

Poeta mexicano del siglo XIX. Su vida fue tan breve que de él dijo José Martí: «¡Lo hubiera querido tanto, si hubiese él vivido!». Os ofrecemos 5 poemas de Manuel Acuña.

A una flor

Cuando tu broche apenas se entreabría

para aspirar la dicha y el contento

¿te doblas ya y cansada y sin aliento,

te entregas al dolor y a la agonía?

¿No ves, acaso, que esa sombra impía

que ennegrece el azul del firmamento

nube es tan sólo que al soplar el viento,

te dejará de nuevo ver el día?…

¡Resucita y levántate!… Aún no llega

la hora de que en el fondo de tu broche

des cabida al pesar que te doblega.

Injusto para el sol es tu reproche,

que esa sombra que pasa y que te ciega,

es una sombra, pero aún no es la noche.

Adiós a México

Pues que del destino en pos

débil contra su cadena,

frente al deber que lo ordena

tengo que decirte adiós;

Antes que mi boca se abra

para dar paso a este acento,

la voz de mi sentimiento

quiere hablarte una palabra.

Que muy bien pudiera ser

que cuando de aquí me aleje,

al decirte adiós, te deje

para no volverte a ver.

Y así entre el mal con que lucho

y que en el dolor me abisma,

quiero decirte yo misma,

sepas que te quiero mucho.

Que enamorada de ti

desde antes de conocerte,

yo vine sólo por verte,

y al verte te puse aquí.

Que mi alma reconocida

te adora con loco empeño,

porque tu amor era el sueño

más hermoso de mi vida.

Que del libro de mi historia

te dejo la hoja más bella,

porque en esa hoja destella

tu gloria más que mi gloria.

Que soñaba en no dejarte

sino hasta el postrer momento,

partiendo mi pensamiento

entre tu amor y el del arte.

Y que hoy ante esa ilusión

que se borra y se deshace,

siento ¡ay de mí! que se hace

pedazos mi corazón…

Tal vez ya nunca en mi anhelo

podré endulzar mi tristeza

con ver sobre mi cabeza

el esplendor de tu cielo.

Tal vez ya nunca a mi oído

resonará en la mañana,

la voz del ave temprana

que canta desde su nido.

Y tal vez en los amores

con que te adoro y admiro

estas flores que hoy aspiro

serán las últimas flores…

Pero si afectos tan tiernos

quiere el destino que deje,

y que me aparte y me aleje

para no volver a vernos;

Bajo la luz de este día

de encanto inefable y puro

al darte mi adiós te juro,

¡oh dulce México mío!

Que si él con sus fuerzas trunca

todos los humanos lazos,

te arrancará de mis brazos

¡pero de mi pecho, nunca!

Hojas secas

I

Mañana que ya no puedan

encontrarse nuestros ojos,

y que vivamos ausentes,

muy lejos uno del otro,

que te hable de mí este libro

como de ti me habla todo.

II

Cada hoja es un recuerdo

tan triste como tierno

de que hubo sobre ese árbol

un cielo y un amor;

reunidas forman todas

el canto del invierno,

la estrofa de las nieves

y el himno del dolor.

III

Mañana a la misma hora

en que el sol te besó por vez primera,

sobre tu frente pura y hechicera

caerá otra vez el beso de la aurora;

pero ese beso que en aquel oriente

cayó sobre tu frente solo y frío,

mañana bajará dulce y ardiente,

porque el beso del sol sobre tu frente

bajará acompañado con el mío.

IV

En Dios le exiges a mi fe que crea,

y que le alce un altar dentro de mí.

¡Ah! ¡Si basta no más con que te vea

para que yo ame a Dios, creyendo en ti!

V

Si hay algún césped blando

cubierto de rocío

en donde siempre se alce

dormida alguna flor,

y en donde siempre puedas

hallar, dulce bien mío,

violetas y jazmines

muriéndose de amor;

yo quiero ser el césped

florido y matizado

donde se asienten, niña,

las huellas de tus pies;

yo quiero ser la brisa

tranquila de ese prado

para besar tus labios

y agonizar después.

Si hay algún pecho amante

que de ternura lleno

se agite y se estremezca

no más para el amor,

yo quiero ser, mi vida,

yo quiero ser el seno

donde tu frente inclines

para dormir mejor.

Yo quiero oír latiendo

tu pecho junto al mío,

yo quiero oír qué dicen

los dos en su latir,

y luego darte un beso

de ardiente desvarío,

y luego… arrodillarme

mirándote dormir.

VI

Las doce… ¡adiós…! Es fuerza que me vaya

y que te diga adiós…

Tu lámpara está ya por extinguirse,

y es necesario.

-Aún no-.

Las sombras son traidoras, y no quiero

que al asomar el sol,

se detengan sus rayos a la entrada

de nuestro corazón…

-Y, ¿qué importan las sombras cuando entre ellas

queda velando Dios?

-¿Dios? ¿Y qué puede Dios entre las sombras

al lado del amor?

-Cuando te duermas ¿me enviarás un beso?

-¡Y mi alma!

-¡Adiós…!

-¡Adiós…!

VII

Lo que siente el árbol seco

por el pájaro que cruza

cuando plegando las alas

baja hasta sus ramas mustias,

y con sus cantos alegra

las horas de su amargura;

lo que siente pro el día

la desolación nocturna

que en medio de sus angustias,

ve asomar con la mañana

de sus esperanzas una;

lo que sienten los sepulcros

por la mano buena y pura

que solamente obligada

por la piedad que la impulsa,

riega de flores y de hojas

la blanca lápida muda,

eso es al amarte mi alma

lo que siente por la tuya,

que has bajado hasta mi invierno,

que has surgido entre mi angustia

y que has regado de flores

la soledad de mi tumba.

Mi hojarasca son mis creencias,

mis tinieblas son la duda,

mi esperanza es el cadáver,

y el mundo mi sepultura…

Y como de entre esas hojas

jamás retoña ninguna;

como la duda es el cielo

de una noche siempre oscura,

y como la fe es un muerto

que no resucita nunca,

yo no puedo darte un nido

donde recojas tus plumas,

ni puedo darte un espacio

donde enciendas tu luz pura,

ni hacer que mi alma de muerto

palpite unida a la tuya;

pero si gozar contigo

no ha de ser posible nunca,

cuando estés triste, y en el alma

sientas alguna amargura,

yo te ayudaré a que llores,

yo te ayudaré a que sufras,

y te prestaré mis lágrimas

cuando se acaben las tuyas.

VIII

1

Aún más que con los labios

hablamos con los ojos;

con los labios hablamos de la tierra,

con los ojos del cielo y de nosotros.

2

Cuando volví a mi casa

de tanta dicha loco,

fue cuando comprendí muy lejos de ella

que no hay cosa más triste que estar solo.

3

Radiante de ventura,

frenético de gozo,

cogí una pluma, le escribí a mi madre,

y al escribirle se lo dije todo.

4

Después, a la fatiga

cediendo poco a poco,

me dormí y al dormirme sentí en sueños

que ella me daba un beso y mi madre otro.

5

¡Oh sueño, el de mi vida

más santo y más hermoso!

¡Qué dulce has de haber sido cuando aun muerto

gozo con tu recuerdo de este modo!

IX

Cuando yo comprendí que te quería

con toda la lealtad de mi corazón,

fue aquella noche en que al abrirme tu alma

miré hasta su interior.

Rotas estaban tus virgíneas alas

que ocultaba en sus pliegues un crespón

y un ángel enlutado cerca de ellas

lloraba como yo.

Otro tal vez, te hubiera aborrecido

delante de aquel cuadro aterrador;

pero yo no miré en aquel instante

más que mi corazón;

y te quise tal vez por tus tinieblas,

y te adoré, tal vez, por tu dolor,

¡que es muy bello poder decir que el alma

ha servido de sol…!

X

Las lágrimas del niño

la madre enjuga,

las lágrimas del hombre

las seca la mujer…

¡Qué tristes las que brotan

y bajan por la arruga,

del hombre que está solo,

del hijo que está ausente,

del ser abandonado

que llora y que no siente

ni el beso de la cuna,

ni el beso del placer!

XI

¡Cómo quieres que tan pronto

olvide el mal que me has hecho,

si cuando me toco el pecho

la herida me duele más!

Entre el perdón y el olvido

hay una distancia inmensa;

yo perdonaré la ofensa;

pero olvidarla… ¡jamás!

XII

¡Ah, gloria! ¡De qué me sirve

tu laurel mágico y santo,

cuando ella no enjuga el llanto

que estoy vertiendo sobre él!

¡De qué me sirve el reflejo

de tu soñada corona!

¡cuando ella no me perdona

ni en nombre de ese laurel!

XIII

La que a la luz de sus ojos

despertó mi pensamiento,

la que al amor de su acento

encendió en mí la pasión;

muerta para el mundo entero

y aun para ella misma muerta,

solamente está despierta

dentro de mi corazón.

XIV

El cielo muy negro, y como un velo

lo envuelve en su crespón la oscuridad;

con una sombra más sobre ese cielo

el rayo puede desatar su vuelo

y la nube cambiarse en tempestad.

XV

Oye, ven a ver las naves,

están vestidas de luto,

y en vez de las golondrinas

están graznando los búhos. . .

El órgano está callado,

el templo solo y oscuro,

sobre el altar… ¿y la virgen

por qué tiene el rostro oculto?

¿Ves?… en aquellas paredes

están cavando un sepulcro,

y parece como que alguien

solloza allí, junto al muro.

¿Por qué me miras y tiemblas?

¿Por qué tienes tanto susto?

¿Tú sabes quién es el muerto?

¿Tú sabes quién fue el verdugo?

La brisa

Aliento de la mañana

que vas robando en tu vuelo

la esencia pura y temprana

que la violeta lozana

despide en vapor al cielo.

Dime, soplo de la aurora,

brisa inconstante y ligera,

¿vas por ventura a esta hora

al valle que te enamora

y que gimiendo te espera?

¿O vas acaso a los nidos

de los jilgueros cantores

que en la espesura escondidos

te aguardan medio adormidos

sobre sus lechos de flores?

¿O vas anunciando acaso,

sopla del alba naciente,

al murmurar de tu paso,

que el muerto sol del ocaso

se alza un niño en Oriente?

Recoge tus leves alas,

brisa pura del Estío,

que los perfumes que exhalas

vas robando entre las galas

de las violetas del río.

Detén tu fugaz carrera

sobre las risueñas flores

de la loma y la pradera,

y ve a despertar ligera

al ángel de mis amores.

Y dile, brisa aromada,

con tu murmullo sonoro,

que ella es mi ilusión dorada,

y que en mi pecho grabada

como a mi vida la adoro.

La felicidad

Un cielo azul de estrellas

brillando en la inmensidad;

un pájaro enamorado

cantando en el florestal;

por ambiente los aromas

del jardín y el azahar;

junto a nosotros el agua

brotando del manantial

nuestros corazones cerca,

nuestros labios mucho más,

tú levantándote al cielo

y yo siguiéndote allá,

ese es el amor mi vida,

¡Esa es la felicidad!…

Cruza con las mismas alas

los mundos de lo ideal;

apurar todos los goces,

y todo el bien apurar;

de lo sueños y la dicha

volver a la realidad,

despertando entre las flores

de un césped primaveral;

los dos mirándonos mucho,

los dos besándonos más,

ese es el amor, mi vida,

¡Esa es la felicidad…!

Imagen de portada: Gentileza de Zenda

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Autores,libros y compañía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Peréz-Reverte

Sociedad y Cultura/México/Literatura/Poesía

 

 

 

Banksy en Buenos Aires: llega a la Argentina la primera gran muestra dedicada al grafitero anónimo.

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Desde agosto en La Rural se exhibirán más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas; las entradas estarán a la venta a partir de junio, por un precio aún no estipulado.

¿Vendrá él a Buenos Aires? 

Lo sabremos por sus huellas callejeras, como las que dejó el año pasado en cinco ciudades británicas. Lo que ya está confirmado es que llegará en agosto a La Rural la primera gran exposición en la Argentina dedicada al grafitero anónimo: Banksy, ¿genio o vándalo? es el título de esta muestra que incluirá una experiencia con realidad virtual y una instalación multimedia en 360°, especialmente creada para este recorrido por una carrera que asombra al mundo. No autorizado por uno de los principales exponentes del street art contemporáneo, claro, que busca defender su anonimato y su independencia del sistema.

Una de las obras que se verán en la muestra – Alba Ruperez

La nueva apuesta de Daniel Grinbank reunirá en el Pabellón Frers -el mismo que aloja hasta junio la exitosa muestra inmersiva sobre Vincent van Gogh, visitada por casi 300.000 personas- más de setenta obras originales procedentes de colecciones privadas, ya exhibidas en ciudades como Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Madrid, Barcelona, Hong Kong y Tokio, entre otras. 

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona

Vista de sala de la muestra Banksy, ¿genio o vándalo?, cuando se exhibió en Barcelona. Alba Ruperez

“Estamos transitando un terreno muy inexplorado, con poca experiencia en el país”, dijo a LA NACIÓN Grinbank, conocido productor de espectáculos, que expandió el negocio a las exhibiciones e impulsa este proyecto en alianza con Sold Out. “Es un área que está creciendo mucho, porque permite el distanciamiento social. La muestra más taquillera en este momento es la de Harry Potter, que es más convocante que los musicales de Broadway”, explica, antes de apuntar que la de Banksy también registró en otras ciudades “cifras sorprendentes” cercanas a los 200.000 visitantes.

Sobre los costos de esta coproducción, aclara que “el importe es confidencial”, y que son altos no solo por los derechos para traerla sino por el traslado, el acondicionamiento del lugar y el personal necesario para atender al público. 

“El de Banksy es un target distinto al de Van Gogh, que al terminar el año seguramente se va a destacar como el espectáculo más convocante en el país -aclaró-. Banksy es un contestatario, un provocador, un fenómeno contracultural muy fuerte. Esperamos convocar a un público joven más importante”.

Allí se podrá ver por ejemplo una versión de Niña con globo, obra triturada en la sala de Sotheby’s de Londres segundos después de que se rematara por el equivalente en libras a 1,4 millones de dólares, para convertirla en una nueva obra titulada El amor está en el tacho. Esta última, a su vez, volvió a rematarse en octubre último en la misma sala por el equivalente a 25,38 millones de dólares.Es decir, la cifra más alta que se haya pagado por una pieza de Banksy.

Se exhibirá también otra de las imágenes más conocidas del grafitero británico, El amor está en el aire, que muestra a un manifestante dispuesto a lanzar flores en lugar de piedras o bombas. Por una versión de esa pieza se pagó el año pasado en Sotheby’s de Nueva York el equivalente en criptomonedas a 12,9 millones de dólares, y la empresa Particle anunció en diciembre que la revendería en 10.000 “partículas” virtuales, únicas y coleccionables.

La ironía y el factor sorpresa son claves en las acciones de este artista, que interviene los sitios más insólitos con corrosivas imágenes cargadas de crítica política y social. 

Temas como la globalización, el consumo, las guerras, la política, la religión, los refugiados o la crisis climática son abordados con humor a través de técnicas variadas: óleo, acrílico o spray sobre lienzo y madera, serigrafías, esténciles sobre hormigón, esculturas, instalaciones, videos y fotografías. En la muestra porteña, una audioguía para smartphones gratuita, disponible en castellano e inglés, permitirá conocer más detalles sobre sus obras.

“Banksy es uno de los artistas más brillantes e importantes de nuestro tiempo –dijo a la productora Sold Out Alexander Nachkebiya, curador de la muestra, que vendrá a Buenos Aires para el montaje-. 

Su trabajo es un desafío para el sistema, una protesta, una marca extremadamente bien construida, un misterio, una desobediencia a la ley…

Queremos que cada visitante de esta exposición pueda resolver por sí mismo quién es realmente Banksy: ¿un genio o un vándalo?, ¿un artista o un empresario?, ¿un provocador o un rebelde?

Lo poco que se sabe del artista es que nació en Bristol, donde participó del “boom del aerosol” a fines de la década de 1980. Desde entonces fueron señalados como sospechosos, entre otros, Robin Gunningham, Remi Kabaka y Robert del Naja, líder de Massive Attack. “¡Todos somos Banksy!”, aseguró este último.

En su cuenta de Instagram (@banksy) suele publicar videos que cosechan millones de reproducciones y miles de comentarios. 

Por ejemplo el registro de Venecia empetrolada, exhibición callejera de un mosaico de pinturas que formaban un gigantesco crucero en los canales de la ciudad. “Armando mi puesto en la Bienal de Venecia -comentó el artista debajo de la publicación-. Pese a ser el evento de arte más grande y prestigioso del mundo, por alguna razón nunca he sido invitado”.

Imagen de portada:El video muestra a un hombre encapuchado, supuestamente Banksy, dirigiéndose a realizar una obra en la playa. Captura de pantalla

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Argentina. Cultura. Por Celina Chatruc. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Banksy/Revolucionario o vándalo

Cai lun, el funcionario chino considerado el inventor del papel

El eunuco imperial Cai Lun, un alto funcionario de la corte del emperador He, de la dinastía Han Oriental, recibió el encargo de su señor de hallar un nuevo soporte de escritura mejor que el existente hasta el momento, en seda, bambú y madera, que además tenía un gran coste de fabricación. El enorme ingenio de Cai Lun lo llevó a mejorar un método ya existente probando diferentes materiales hasta que logró fabricar un papel mucho mas económico, duradero y flexible.

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Si a alguien se le pregunta cuál es el invento más importante de la historia de la humanidad, seguramente responderá que el papel. En realidad, el papel ha contribuido de un modo impagable a la evolución humana y se ha convertido en un vehículo ideal de transmisión del conocimiento de generación en generación. Pero antes del papel, el ser humano ya empleó otros soportes para plasmar aquello que quería transmitir. La arcilla en la antigua Mesopotamia, por ejemplo, o el papiro en Egipto. De hecho, ya desde el III milenio a.C. los egipcios usaron la fibra extraída de la planta del papiro, que crecía en las riberas del Nilo, para crear un soporte de escritura muy parecido al papel. Posteriormente, el papiro sería sustituido por el pergamino, un material confeccionado a partir de la piel de animales como el cordero, el becerro o la cabra.

Pero ¿y el papel tal y como lo conocemos en la actualidad? Pues para conocer la evolución del papel desde sus inicios hasta nuestros días tenemos que remontarnos hasta el año 105 d.C. y viajar a la China de la dinastía Han Oriental. Hasta aquel momento, todos los documentos oficiales de la corte se habían escrito sobre soportes fabricados con seda, bambú o madera, pero debido a su fragilidad, su rápido deterioro y su costoso proceso de elaboración, el emperador He de Han ordenó a sus sabios que pensaran un sistema de fabricación para lograr un material que fuera más flexible y resistente, y también más económico. Para lograrlo, a partir de entonces el eunuco y consejero imperial Cai Lun dedicó todos sus esfuerzos a cumplir la orden de su señor.

Manuscritos chinos realizados en papel.Foto: iStock

CAI LUN EN LA CORTE IMPERIAL

Se cree que Cai Lun nació en la provincia china de Guiyang alrededor del año 48 d.C., cuando en el país asiático gobernaba la dinastía Han Oriental. En el año 75 d.C., el joven Cai Lun se convirtió en eunuco imperial (aunque el sinólogo australiano Rafe Crespignyi sugiere que esto posiblemente ocurrió en el año 70 d.C.). En su nuevo puesto, el trabajo de Cai Lun consistía en ejercer como enlace entre el consejero privado del emperador y este, y probablemente también actuó como chambelán, un alto funcionario real que estaba a cargo de la administración de la familia real. Alrededor de 80 d.C., bajo el reinado del emperador Zhang, Cai Lun fue ascendido a Xiao Huang Men (Asistente en las Puertas Amarillas), un cargo de confianza que consistía en ser el encargado de entregar y distribuir los mensajes que llegaban desde el exterior a las diferentes estancias del palacio imperial.

Cai Lun ejerció como enlace entre el consejero privado y el emperador y probablemente también actuó como chambelán.

Separado de la fibra útil del resto de las materias primas necesarias para la fabricación de papel (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Proceso de calentamiento de la pulpa obtenida tras la criba de la fibra útil (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Pero Cai Lun no se dedicó tan solo a actividades administrativas. Al parecer también se vio implicado en algún que otro complot cortesano.

Algunas fuentes apuntan a que, tras la muerte del emperador Zhang, Cai Lun ayudó a su viuda, la emperatriz Dou, a asesinar a una rival de la corte con la intención de situar al hijo adoptivo de Dou, el príncipe Zhao, como heredero al trono imperial. El príncipe Zhao ascendió al trono en 88 d.C., con diez años de edad, como emperador He, y Dou se hizo con el poder efectivo con el titulo de Emperatriz Viuda. Esta repartió los puestos de responsabilidad entre sus propios hermanos. Uno de ellos fue Dou Xian, el cual premió la lealtad de Cai Lun con el cargo de Zhongchang shi (Asistente regular). 

A partir de entonces, Cai Lun ejerció como consejero privado de He y se convirtió en el eunuco principal de la corte. Más tarde Cai Lun sería nombrado Shangfang Ling (Prefecto del Taller del Palacio o Prefecto de los Maestros de Técnicas), es decir, responsable de la producción de instrumentos y armas para uso imperial.

EL ÉXITO DE CAI LUN

Hacia el año 105 d.C, como hemos visto, el emperador He encargó a Cai Lun investigar el modo de conseguir un soporte para escritura mucho mejor que el que se utilizaba en aquel momento, elaborado con unas piezas de seda llamadas chih, las cuales resultaban muy caras de fabricar, o sobre tablas de bambú, que eran bastantes pesadas. 

A todo ello se sumaba la fragilidad de los materiales, que podían ser destruidos fácilmente por la humedad. Pero Cai Lun no partía de cero, ya que un par de siglos antes se había empezado a fabricar un nuevo material más fino y manejable a base de cáñamo. Aquel invento llamó poderosamente la atención de Cai Lun, que decidió probar con él y cambiar totalmente su proceso de elaboración.

El emperador He encargó a Cai Lun investigar el modo de conseguir un mejor método de fabricación de un soporte para la escritura.

Triturado de la pasta resultante hasta conseguir una fina lámina (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Proceso de ablandado de la pasta en finas láminas (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Cai Lun entonces llevó a cabo varias pruebas con cáñamo, cortezas de árboles, trapos de tela y restos de redes de pesca. El aplicado funcionario trituró todos aquellos componentes y los sumergió en agua durante varios días, removiéndolos hasta que se ablandaron lo suficiente para evitar grumos que produjeran rugosidades no deseadas en la superficie. Una vez ablandado el material, lo trituró hasta conseguir una pasta que, una vez seca, extendió en capas muy finas que puso a secar al Sol. Según cuenta el historiador chino Fan Ye en un pasaje del Hou Hanshu, la historia oficial de la dinastía Han Oriental, Cai Lun «presentó el proceso al emperador en el primer año de Yuanxing y recibió elogios por su habilidad. Desde ese momento, el papel ha estado en uso en todas partes y es universalmente llamado el ‘papel del Señor Cai'».

EL LEGADO UNIVERSAL DE CAI LUN

Posteriormente, Cai Lun desarrolló varias formas de impermeabilizar este material para lo cual usó encolados a base de almidón de arroz, con lo que logró un efecto satinado que además protegía al papel de los parásitos y del paso del tiempo. Sin embargo, a pesar del éxito y del prestigio que le valió aquel revolucionario invento, Cai Lun tuvo un triste final. Tras la muerte del emperador He quedó vacante el trono imperial y hubo problemas sucesorios. Su viuda, la emperatriz Deng, para evitar traiciones ordenó que todo el séquito de su predecesor fuera encarcelado. Antes que tener que soportar aquella tremenda humillación, Cai Lun prefirió quitarse la vida ingiriendo veneno tras tomar un baño.

Cai Lun desarrolló varias formas de impermeabilizar el papel para lo cual usó encolados a base de almidón de arroz.

Proceso de secado del papel en la antigua China (grabado chino realizado en madera).Foto: PD

Pero el magnífico legado de Cai Lun no fue olvidado. De hecho se erigió un templo en su honor en la misma área de la ciudad donde cientos de familias se dedicaban a la fabricación del papel empleando su método y que se distribuía por toda China. En la actualidad Cai Lun es internacionalmente reconocido como el «padre» del papel tal como lo conocemos en la actualidad, un elemento de enorme importancia que se expandió rápidamente por todo el mundo y que, aun hoy en día, y a pesar del avance de las modernas tecnologías, parece tener asegurada una larga vida.

Imagen de portada: Posible retrato de Cai Lun representado en un sello emitido en 1962. Foto: CC

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic Historia. Por J.M.Sadurni. Actualizado Mayo 2022.

Sociedad y Cultura/Biografías/Inventos/Curiosidades de la Historia.

EL PESIMISMO NOS HACE MÁS FUERTES (Y MEJORES)

Esta perspectiva no dice que tengamos que sufrir, sino que debemos estar preparados para hacerlo. En este sentido, el pesimista es un revolucionario: no quiere dejar el mundo tal como es, sino comprenderlo sin temor para poder cambiarlo.

Quien asegura que corren tiempos terribles y aciagos es porque quizás no se ha parado a pensar en el desarrollo histórico humano, repleto de infortunios de todo tipo, como plagas, epidemias, guerras y catástrofes naturales.

Precisamente, todo libro de autoayuda parte de la pretenciosa idea de que el mundo –y uno mismo– puede (y debe) mejorar. Nos vemos avasallados por toda una literatura que intenta hacer del mundo un lugar más agradable cuando, a la vista de la realidad, todo parece sugerirnos lo contrario: no existe posibilidad de progreso

Ya lo dijeron los antiguos latinos, y Schopenhauer lo ratificó: eadem, sed aliter; todo es siempre igual, todo es siempre lo mismo, aunque se dé de diferente manera y cambien los protagonistas. En paralelo a la fiebre de la autoayuda y al auge de la psicología positiva, se desprecian con demasiada facilidad las bonanzas de un saludable pesimismo que, lejos de lo que suele mantenerse, no nos aboca a un escenario apocalíptico o a sostener una actitud de rendición (o más aún, un talante depresivo u oscuro). 

En realidad, un pesimismo correcta y cabalmente entendido ayuda a asentarnos en nuestra circunstancia. Lejos de esperar ingenuamente que las cosas mejoren por sí mismas, se sitúa críticamente ante el escenario humano para pensarlo y rebelarse contra las crueldades que contiene, por mucho que parezcan inevitables: la invitación de cierto pesimismo, el que aquí nos interesa, es la de aspirar a conquistar un mundo más habitable, consciente siempre de sus limitaciones, adversidades y dolores internos.

Si es de tu interés profundizar en esta entrada, cliquea por favor donde se encuentre escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Por primera vez en español, gracias al incansable trabajo del profesor Manuel Pérez Cornejo, se pone a disposición de los lectores una de las obras más relevantes –y menos atendida en nuestros días– del siglo XIX: la Filosofía de lo inconsciente, del filósofo pesimista Eduard von Hartmann. Un libro que, en su momento, cosechó tan apabullante éxito que permitió a su autor poder vivir de las rentas que las ventas del mismo le procuraron hasta su muerte, lo que le valió para poder dedicar su existencia al estudio y redacción de numerosos títulos que, aún hoy, siguen siendo desconocidos para el lector hispanohablante. 

Gracias a este volumen, estamos más cerca de entender el espíritu de algunos autores que, siguiendo la estela teórica del maestro Schopenhauer, se propusieron entender el funcionamiento de nuestro mundo a partir de premisas pesimistas. Un pesimismo que quizás, y contrariamente a lo que se piensa comúnmente, no entrega sus armas ni se rinde ante la adversidad, sino que resulta tan lúcido como necesario y revolucionario. 

«El pesimismo nos resitúa en nuestro ahora, cuestionándolo, al contrario del optimismo actual, que nos invita a aceptar la realidad tal y como es»

He aquí la originalidad del planteamiento de Eduard, del planteamiento de Eduard von Hartmann y de su Filosofía de lo inconsciente. Von Hartmann presenta uno de los talantes más pesimistas de cuantos continuaron las reflexiones de Schopenhauer para aumentarlas o corregirlas, si bien no por ello exento, paradójicamente, de una saludable esperanza. Su pesimismo nos resitúa en nuestro ahora, cuestionándolo y reinterpretándolo, al contrario del optimismo tan en boga de nuestros días, que nos invita a aceptar la realidad tal y como es para, desde ella y con ella, conducirnos hacia un presunto mundo mejor en lo personal y en lo social.

Mientras el optimismo se mueve en la bifurcación moral del bien y el mal, el pesimismo aletea fuerte sus alas y propugna una sana rebelión contra lo establecido, especialmente contra las convenciones morales. El pesimismo filosófico responde con un gran sí al «resto oscuro» (al decir de Sylvia Plath) que parece sobrevolar toda existencia, decidiendo estudiarlo sin renunciar nunca a él.

Por ello es tan urgente un estudio filosófico, literario y antropológico dedicado al porqué del pesimismo y de su utilidad en la actualidad, en tiempos del imperativo de la felicidad. La existencia del mal y el asombro ante él, ante la conciencia del mal propio y ajeno, es un problema arraigado en la naturaleza del ser humano. Tal fue para Schopenhauer el motor de la filosofía: la abismal e irrefutable existencia del mal. Aquellos libros de autoayuda, de los que cualquier librería está plagada, parecen albergar un extraño y llamativo afán por negar el dolor, por ocultar nuestra condición en ocasiones desgraciada y desamparada, afirmando que siempre se puede mejorar. Todo ello al abrigo de la inocente sospecha de que una suerte de benévola providencia vela por nosotros y por la satisfacción de nuestros deseos.

Ni la historia de la filosofía ni la de la literatura ha procedido de este modo.

Desde muy pronto, ambas disciplinas se convirtieron en un modo de transitar e incluso aceptar nuestra condición doliente. Ambas se interpretaron como un continuo aprendizaje en el complejo y enrevesado camino que conduce desde el nacimiento hasta la muerte. 

Ninguna filosofía, ni siquiera las de signo más optimista (como por ejemplo, la vía de Leibniz y su creencia en el mejor de los mundos posibles), ha prescindido de la premisa de que la felicidad –ese constructo tan escurridizo– se obtenga sin esfuerzo o fácilmente.

Únicamente a través de la libre asunción de la existencia del mal y de nuestra condición de náufragos en un inhóspito y vasto océano, junto a la firme conciencia de la desgracia propia y ajena, podemos alcanzar una existencia libre de engaños, cabal y responsable. La libertad solo la constituyen el ahínco y la convicción de vivir con las botas enfangadas en una plena y zozobrante incertidumbre.

De ahí la directa pregunta que se hace Eduard von Hartmann, inmerso en el seno del más rotundo pesimismo, en la Filosofía de lo inconsciente: «¿Qué cabría esperar?». La particularidad de dicho pesimismo es que, a pesar de declarar la bancarrota del optimismo más dulzón, no se priva de combinarlo con la posibilidad de un recatado talante esperanzado en el progreso cultural de la humanidad. Y es tal combinación la que hace tan reseñable, actual y atractiva la figura de Eduard von Hartmann. 

Von Hartmann sostuvo que, incluso en el caso de que no logremos alcanzar la felicidad en esta vida, a través de un constante aplomo y esfuerzo sí podemos crear un mundo moral y culturalmente mejor. Ampliando con originalidad el trabajo de Schopenhauer sobre el inconsciente y adelantándose a Freud y Jung, Von Hartmann pone su punto de mira en la noción de inconsciente.

Dedicó todas sus energías a demostrar, apoyándose en los avances de las ciencias naturales, la existencia de una fuerza inconsciente que se manifiesta en cuanto nos rodea. Todo en nosotros (instintos, sociabilidad, el amor sexual, los nervios o los movimientos reflejos), así como todo en el universo (desplazamientos planetarios, gravedad, surgimiento y muerte de las estrellas, etc.), apunta al despliegue de un impulso primigenio. 

«El asombro ante la conciencia del mal propio y ajeno es un problema arraigado en la naturaleza del ser humano»

Ser conscientes del propio mal es comenzar a ser conscientes de nuestra realidad. Resulta imposible cambiar las cosas sin reflexionar sobre el mal, el sufrimiento y los males de nuestro tiempo (o al menos, sin preguntarnos si podemos cambiarlas). El optimismo tiende a dejar todo en su sitio. Es un eficaz mecanismo de pensamiento que nos hace estáticos, que nos deja inermes: todo es tan bueno (o tan malo) como puede ser. El pesimismo y su ejercicio, al contrario, es revolucionario: nos hace ver qué va mal y analiza qué puede cambiarse, permitiendo comprobar e investigar aquellas estructuras –biológicas, sociológicas, políticas o antropológicas– que hacen que el sufrimiento continúe su camino libremente.

«El pesimismo y su ejercicio es revolucionario: nos hace ver qué va mal y analiza qué puede cambiarse»

El pesimismo nos invita permanentemente a pensar y, sobre todo, a pensarnos. He aquí la raíz del humanismo pesimista de Eduard von Hartmann y, en general, de todo pensamiento pesimista. Visto así, el pesimismo puede ser el comienzo de una genuina revolución. Puede que el pesimismo no llame a la rebelión, pero sí a la revolución intelectual: vivimos invadidos por un peligroso y meloso imperativo de felicidad, rodeados de invasivos mensajes que nos hacen creer que hemos nacido para ser felices.

Ya lo dijo Schopenhauer: nuestro mayor error es pensar que hemos nacido para ser dichosos. 

Así lo vemos en nuestros días: toda estrategia de mercadotecnia se dirige a la deliberada creación de seres humanos muy poco humanos, escasamente preparados para sufrir; se señala, condena y patologiza todo lo que tiene que ver con el dolor y el sufrimiento, cuando la insoslayable realidad es que todos acusamos pérdidas, rompemos con nuestra pareja y tenemos crisis con los amigos o en el trabajo; a pesar de ello, nos han lanzado hacia la despiadada construcción de una sociedad medicalizada. 

Una sociedad que está torturada porque no sabe y porque ha olvidado que en el meollo de la existencia también se encuentra el sufrimiento.

El pesimismo no dice que tengamos que sufrir, sino que debemos estar preparados para hacerlo. En este sentido, el pesimista es un revolucionario: no quiere dejar el mundo como es, pero tampoco crea falsas expectativas, situándonos dentro como espectadores privilegiados y realistas.

Eduard von Hartmann aseguró que, incluso en el caso de que no podamos llegar a ser felices en términos individuales, sí podemos alcanzar la dignidad de encontrar un valor inaudito en el hecho de contribuir al progreso cultural y a la mejora moral de la humanidad. 

Y no porque vayamos a recibir un puesto privilegiado en un más allá o porque la moralidad vaya a recibir justa recompensa en este mundo –creencias que apelan tan sólo al egoísmo personal–, sino porque Von Hartmann creyó ciegamente en que la mejora de uno mismo puede contribuir a la creación de un mundo más plenamente humano. 

Es responsabilidad de cada individuo, por tanto, participar activamente en dicho desarrollo: nuestras acciones pueden tener un efecto determinante en el mundo; aquí es donde se encuentra la forja de nuestra dignidad. 

«El pesimista considera que el bien más preciado es la tranquilidad, la virtud de saber sortear los sinsabores propios de la existencia»

La solución que Von Hartmann planteó fue la de intervenir activamente en ese proceso histórico de construcción en el que todos estamos envueltos. Si el pesimismo más acendrado asegura que es imposible huir del connatural sufrimiento asido a la naturaleza de todo ser viviente, el esperanzado pesimismo de Von Hartmann aduce que existe un camino no tanto de superación individual como de común redención: el de contribuir a paliar ese sufrimiento mediante una progresiva perfección moral individual; un camino que se traduzca finalmente en la meta común de mitigar el dolor y promover la cultura y el deseo.

Por eso, el pesimista considera que el bien más preciado es la tranquilidad, la virtud de saber sortear los sinsabores propios de la existencia sin caer en una enfermiza evasión que tan solo conduce a una neurosis obsesiva. 

Los males llegarán, y cuando esto suceda, el pesimista estará preparado y los sabrá afrontar, acogiéndolos de buen grado. No por ello el pesimista es un resignado y servil individuo; al revés, el pesimista es un revolucionario –intelectual y moral– encubierto. 

No espera de manera inocente a que las cosas cambien, sino que, a la vista de lo inevitable del mal, pone remedio para saber encajarlo sin rencor y, en la medida de lo posible, evitarlo e incluso solucionarlo.

En definitiva, el pesimista que sigue las enseñanzas de Eduard von Hartmann es alguien que ha alcanzado una lucidez tal que no le importa reconocer la falta de fundamento de este mundo e incluso la absurdidad de la existencia. No quiere huir de ella, sino que desea explorarla hasta sus últimas consecuencias, sosteniendo un valor tan alto que es capaz de perfeccionarse a sí mismo para, con ello, intentar perfeccionar el mundo y evitar el sufrimiento.

En tiempos de barbarie, dolor, descreimiento y desesperanza, el pesimista sensato es el último en tirar las armas. Es aquel que nunca cae en la inacción.

Quizás sean tiempos para recordar el humanismo pesimista de Hartmann y para convertir nuestra miseria en una oportunidad con la que dignificar nuestro pensamiento y nuestras acciones. También para reír: el último legado del pesimismo es, en realidad, una carcajada que vierte sobre el sinsentido mientras sigue enfrentándolo, dando un sí a la vida.

Imagen de portada: ‘Kohala Koheiji’, por Katsushika Hokusai (1760-1849).

FUENTE RESPONSABLE: Ethic. Opinión. Por Carlos Javier González Serrano. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Filosofía/La Filosofía del inconsciente

6 poemas de David Refoyo

David Refoyo es un poeta nacido en Zamora en 1983. Ha publicado Odio (2011), amor.txt (2014) y Donde la ebriedad (2017) en La Bella Varsovia, y El fondo del cubo (Visor, 2020), con el que recibió un accésit en el XXX Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma. Es miembro del Seminario Permanente de Claudio Rodríguez. Presentamos una selección de textos de su último libro publicado y tres poemas inéditos.

Finde

para Tomás Sánchez Santiago

Dirá papá mejor al parque de atracciones

hija qué más arriesgado que bajar de la cruz con Van der Weyden

salir a tiempo del escape room de la familia de Felipe IV

engañar a Saturno que no pueda devorarnos con sus manos ciclópeas

buscas miedo un miedo controlado que derive en risa adrenalina

y si rendimos Breda y si paseamos por el tríptico de las delicias

qué sentiremos entonces si no es miedo ¿acaso belleza?

como si algo fuese más terrorífico que la belleza

que se va como quien parece no haber estado y expira y ya nunca regresa

y tú quieres ir al parque de atracciones y lo entiendo

a tu edad preferí el museo y mírame ahora viejo apocado

incapaz de mirar a los ojos a Velázquez

o sostener esa belleza entre mis versos en un segundo de luz

***

El guardián

A esas pinturas papá se dice cuadros se dice lienzos a esas pinturas

pásales un plumero un trapo seco dales un soplido pero no utilices químicos

un van Dyck un Rubens un Juan Gris un dibujo de Sorolla

las paredes de la casa son frías son como dormir en un museo sin que nadie mire

son frías porque el arte que desconocemos resulta ingrato y nos observa desde arriba

la Marquesa solo en los veranos el guarda de la finca el año entero

le digo Rubens con las cuatro pinceladas aprendidas en historia del arte

se encoge de hombros silba a los galgos tira mendrugos de pan con moje

agua hervida y pimentón típico de Castilla los podencos corren animosos

él mira de soslayo y disimula entre algazaras desmonta escopetas

las lubrica un paño con ungüento y tres en uno sobre los resortes

camina con los hombros encogidos toda la tarde

postura inmisericorde hasta que la Marquesa regrese a la ciudad

cuando septiembre se pose sobre las alas de las perdices

***

Poesía

Alguien en mitad de un prado un día de tormenta

el metálico sabor del ozono la lluvia helada

el riesgo de morir electrocutados

así veía la poesía

transformar lo cotidiano en un acontecimiento

qué equivocado estuve padre

debí fijarme en ti mucho antes

debí conformarme con ser tan solo el hijo

***

Rosa

Odiaba el rosa

quería ser uno de esos padres modernos

transgresores distintos

hacer de ti una mujer no sexualizada

que eligieras tu camino

Te preguntaba qué querías

que aprendieras a tomar tus decisiones

y decías muñeca peine fregona

decías carrito de la compra o de bebé

Vestías de rosa porque te gustaba

el rosa el rosa que tanto había odiado

desde siempre el color de las niñas

el color de los pijos y ahora yo también

visto el rosa y juego con muñecas

me pongo prendedores y diademas lazos

ahora tomas las decisiones por los dos

***

Caza

Trato de cazar este poema

pero revoloteas alrededor

dónde está el babero dónde qué

un oso de peluche a mi lado

le das de comer maíz

que robamos de una finca

preguntas por la basura la plastilina

tus palabras ahuyentan a las mías

dos idiomas diferentes

[estancos]

Trato de cazar este poema

cierro el cuaderno con el portazo

que necesitan las cosas importantes

Olvidaré la idea y bajaré a la alfombra

como el jabalí a la viña

en busca del placer sencillo

Jugaré contigo quizá la única poesía

que en esta vida nueva de poeta

me interese

***

Humo

Huye de quien te diga resiliencia

Ya los indios hablaban a través del humo

Primero los exterminaron

luego les robaron el lenguaje

Así sucede siempre en la conquista

así sucede también en el amor.

Así en estos versos de hombre blanco

Imagen de portada: David Refoyo

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Autores, libros y compañía.Juan Domingo Aguilar. Editor Arturo Perez Reverte.Mayo 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

Pier Paolo Pasolini , el poeta universal más iconoclasta

Galaxia Gutenberg edita «La insomne felicidad» en el centenario del nacimiento del poeta y cineasta italiano.

Corría el año 1957 y Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) publicaba Las cenizas de Gramsci (Garzanti), poemario que la valió el premio Viareggio y el reconocimiento y consagración como poeta, y que recoge íntegro la antología poética La insomne felicidad (Galaxia Gutemberg), que se acaba de publicar en este año de su centenario. Es una edición bilingüe, con selección y traducción del también poeta Martín López-Vega, quien en una acertada selección y traducción nos trae como un nuevo libro de poesía de Pasolini, al menos se lee como tal.

Aunque y bien lo sabemos: “Toda antología es una lectura por fuerza personal de la obra que se antóloga. El volumen de la obra poética de Pasolini hace que cualquier selección, por amplia que sea (y esta, sin duda lo es), recoja sólo una pequeña parte de la totalidad”. Creo que el poeta estaría de acuerdo con López-Vega y su lectura y le diría algo así: “Y ahora vuelvo a casa, rico de aquellos/ años tan nuevos que nunca habría pensado/ que llegaría a verlos envejecer dentro de un alma”.

Lo que más me llama la atención del poeta Pasolini, leyendo su obra y su vida, es la capacidad de ser coherente en las y sus contradicciones. Lo que me lleva a pensar en Lorca. Y tan es así que leyendo esta antología, he encontrado de nuevo a Pasolini. Todo él anida en estas 638 páginas. Y me ha llevado a pensar en Silvio Parrello, Er Pecetto, al que conocí en Tarragona gracias a Òscar Ramírez, junto a Giuseppe Lorin y Michela Zanarella, entre otros. “En medio de la pobre iglesia/ está llena de pecado tu oscuridad,/ pero en tu luz ligera/ ríe el destino de un ser puro”.

La antología recoge un poema de Los confines (1941-1942); seis poemas de La mejor juventud (1954); cinco de El ruiseñor de la Iglesia Católica (1943-1949; 1958); seis de Diarios 1943-1953; los 11 de Las cenizas de Gramsci (1957); 13 de La religión de mi tiempo (1961); 11 de Poesía en forma de rosa (1964); 16 de Transhumanar y organizar (1971) y tres de Sombrío entusiasmo (Poesía ítalo-friulana 1973-1974). Una selección poética del todo recomendable, de justa y necesaria lectura. ¡Es una poesía que te llega al alma; no lo duden!

Que Pasolini era poeta es sabido, también cineasta, y un poeta comunista que amaba a Jesús (a Dios), además, tan ortodoxo como heterodoxo, marxista convencido diríase; pero, disidente e independiente hasta del Partido Comunista Italiano, en aquellos años de terrorismo de la Brigadas Rojas y los grupos paramilitares fascistas, sin ir más lejos. Era homosexual militante. Y crítico feroz de los poderes de su época (la Iglesia Católica y el Partido, entre otros).

Creo pues que La insomne felicidad es una selección amplia de la obra poética de Pasolini, en italiano y friulano, que es sin duda alguna excelente, a la vez que la mejor ventana para mirar y leer sus poemas. No lo duden las personas lectoras y asómense a esta edición panorámica de esta su poesía civil. 

Esta antología nos ayuda a conocer el devenir telúrico intelectual de la Italia del siglo pasado. poesía disidente y escrita en libertad y verdad. No esconde nada. Y en ese juego está su lucidez para reflexionar sobre todo y la política de su tiempo y anticipándose al futuro.

Todos sabemos que la materia, de por sí, puede contener o no un cierto grado de poesía; pero, es el talento artístico de, este poeta universal e iconoclasta donde los haya, Pasolini, el único capaz de infundirle la auténtica belleza estética. La intuición del poeta guía su obra. Y esta antología ayudará hoy más que ayer a interpretar el momento actual. Y si se lee se verá que la polémica está servida, pues él escribió sobre las minorías, en este caso italianas; pero, exponiendo sus ideas de forma tan clara como agua de manantial. También poetiza sobre política y qué bien harían los políticos, propios y ajenos, en leerle.

Acabo esta reseña con unas palabras del gran Alberto Moravia, amigo y admirador de Pasolini: “Pasolini era lo que puede llamarse un ciudadano poeta. Estaba preocupado por su patria y expresó sus sentimientos en su trabajo. Él lloró sobre las ruinas de Italia, pero sin pizca de retórica. Fue un moderno que utilizó la tradición clásica. Se adhirió, como muchos otros de sus compatriotas, a una forma poco ortodoxa de comunismo, que era a la vez cristiana y utópica, y estos sentimientos hacia los pobres y desfavorecidos motivaron su propia poesía y su cine”. No se puede explicar mejor:

En la vida que es vida por ser así asumida

por nuestra razón y construida

para nuestro paisaje (y ahora capaz

de ser otra, más allá de nuestra implacable

defensa), espera (cantando supino,

acampando en nuestros barrios

para él desconocidos, y preparado desde

las más frescas e inanimadas eras)

el pueblo: en él muda el hombre su destino.

(Una estrofa del largo poema El canto popular perteneciente a Las cenizas de Gramsci, pág. 111)

Imagen de portada: Pier Paolo Pasolini

FUENTE RESPONSABLE: Librujula. Actualidad. Por Enrique Villagrasa. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Antología/Centenario/Pasolini

 

Las 25 frases más famosas de Platón.

Platón fue un filósofo griego. Fundó la Academia de Atenas en el año 387 a.C y desarrolló sus pensamientos filosóficos mediante alegorías y mitos, como la conocida «teoría de las ideas», que sostiene que el mundo sensible es una «sombra» de otro más real. A continuación hemos seleccionado las frases más famosas de Platón.

  1. De noche, especialmente, es hermoso creer en la luz.
  2. El objetivo de la educación es la virtud y la meta de convertirse en un buen ciudadano.
  3. Existen tres clases de hombres: amantes de la sabiduría, amantes del honor, y amantes de la ganancia.
  4. El amor es sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.
  5. Los estados son como los hombres, nacen de sus mismos rasgos.
  6. Las piedras más grandes no pueden quedar bien asentadas sin contar con las más pequeñas.
  7. La honestidad suele generar menos ganancias que la mentira.
  8. Nunca hay desanimar a nadie que continuamente hace progresos, no importa lo lento que vaya.
  9. Cualquier hombre puede fácilmente hacer daño, pero no todos los hombres pueden hacer el bien a otro.
  10. El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.
  11. Las buenas acciones nos dan fuerza a nosotros mismos e inspiran las buenas acciones de los demás.
  12. Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.
  13. Un recipiente vacío hace el sonido más fuerte, por eso los que tienen un menor ingenio son los más grandes charlatanes.
  14. Cuando un hombre no se sacrifica por sus ideas, o no valen nada estas o no vale nada el hombre.
  15. La pobreza no viene por la disminución de la riqueza, sino por la multiplicación de los deseos.
  16. Una vez se ha empezado a conocer, es imposible no caer rendido ante la idea de ver las cosas tal y como son.
  17. Debemos construir una sociedad en la que cada uno haga aquello en lo que es mejor.
  18. El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.
  19. La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.
  20. Volvamos sobre nuestros pasos para llegar al fundamento de la razón.
  21. Podemos perdonar fácilmente a un niño que tiene miedo de la oscuridad; la verdadera tragedia de la vida es cuando los hombres tienen miedo de la luz.
  22. Pensar sin brechas es necesario para construir fuentes del saber.
  23. Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.
  24. La libertad está en ser dueños de la propia vida.
  25. La mejor riqueza es contentarse viviendo con poco.

Imagen de portada: Gentileza de OK Diario

FUENTE RESPONSABLE: OK Diario. Por Janire Manzanas. Mayo 2022

Sociedad y Cultura/Filosofía/Platón/Frases celebres.

 

 

Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni.

Nació en Suiza a finales del siglo XIX, pero muy pronto se trasladó con su familia a Argentina. Su infancia fue dura, pero enseguida encaminó sus pasos hacia la enseñanza y la literatura. El poema Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni, es uno de los más representativos del dramatismo de su obra.

La inquietud del rosal fue el inicio de una carrera literaria que la convirtió en icono del postmodernismo. Y también de la causa feminista por este testimonio de sus deseos como mujer y su lucha como madre soltera. 

Pese a que las críticas en su país fueron tibias, el apoyo de escritores consagrados como Amado Nervo y José Enrique Rodó le permitió seguir publicando obras como El dulce daño, Languidez, Ocre y Poemas de amor. Su vida acabó de forma trágica. Su suicidio puso el punto final a una grave enfermedad. 

Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,

me quieres de espumas,

me quieres de nácar.

Que sea azucena

Sobre todas, casta.

De perfume tenue.

Corola cerrada .

Ni un rayo de luna

filtrado me haya.

Ni una margarita

se diga mi hermana.

Tú me quieres nívea,

tú me quieres blanca,

tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas

las copas a mano,

de frutos y mieles

los labios morados.

Tú que en el banquete

cubierto de pámpanos

dejaste las carnes

festejando a Baco.

Tú que en los jardines

negros del Engaño

vestido de rojo

corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto

conservas intacto

no sé todavía

por cuáles milagros,

me pretendes blanca

(Dios te lo perdone),

me pretendes casta

(Dios te lo perdone),

¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,

vete a la montaña;

límpiate la boca;

vive en las cabañas;

toca con las manos

la tierra mojada;

alimenta el cuerpo

con raíz amarga;

bebe de las rocas;

duerme sobre escarcha;

renueva tejidos

con salitre y agua:

Habla con los pájaros

y lévate al alba.

Y cuando las carnes

te sean tornadas,

y cuando hayas puesto

en ellas el alma

que por las alcobas

se quedó enredada,

entonces, buen hombre,

preténdeme blanca,

preténdeme nívea,

preténdeme casta.

———————

Autor y poema: Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni. Venta: Amazon

Imagen de portada: Alfonsina Storni

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Autores, libros y compañía. Por Laura Di Verso. Editor Arturo Pérez-Reverte.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Nuestros escritores. Mayo 2018