Alfalfabetos (I)

Han llovido 40 años desde que mi llorado Magister Raimundus me atrajera a la secta de los enamorados de Roma y de su hermana mayor, Grecia. 40 años en los que, siguiendo la estela de mi mentor, hago apostolado de lo Clásico doquiera me halle.

Cuando alguno con ojos de besugo me dice que si es que el latín o el griego se hablan todavía o si sirven para algo, lo primero que me sale del hígado es sacar al fauno que me habita y responderle: “Y, tú, piazo carne con ojos, semoviente andante, ¿vales para algo que no sea rebuznar tu ignorancia?”. A veces lo he hecho, aunque luego me lo han afeado los míos. Últimamente, se ve que porque el macho cabrío que cobijo se va volviendo mandilón con la edad, ignoro al insolente o le balo ALFALFABETO.

Si el infeliz osa corregirme con que es “analfabeto”, le digo que ésos son los otros, a los que respeto: no pudieron tener acceso a la educación. No es su caso, pues me consta que ha recibido algún tipo de instrucción, aunque, vista su pregunta, no le haya servido nada. Él es un alfalfabeto. Lo veo entonces grana la cara y presta la coz que me daría si no temiera la anchura de mi palma, que da guantás de murciano, donde ni sobra cara ni falta mano.

Regocijándome en su rabia, lo descoloco al preguntarle si sabe leer en griego. Suelen responderme que no, ni falta que les hace. Entonces los embisto con que, aparte de alfalfabetos, son también analfabetos: an en griego significa no, la alfa y la beta son las dos primeras letras del sistema de escritura heleno. Ergo, si no puede leer griego, sensu stricto es, además, analfabeto. Con los latinajos los dejo aún más verdes.

En lo más hondo de la huerta murciana, donde las gentes de barro en las uñas y callos en las manos que me dieron la luz y la palabra sembraron sus raíces, se usaba alfalfabeto desde tiempo inmemorial para señalar a quien no sabía leer. 

A ellos les robo este término para denominar a un tipo de iletrado mucho más peligroso: aquel que, teniendo todo el acceso a la cultura y a la educación, las desdeña porque «no sirven» para nada, porque se preocupan más por tener unos músculos tonificados que unas neuronas lubricadas. Es a éstos a quienes llamo alfalfabetos: su intelecto se alimenta con alfalfa.

Si la acémila que me desprecia por ser de letras no ha recibido aún bastantes zurriagazos, le interpelo sobre qué día es hoy. Cuando me responde que martes, le suelto si sabe por qué. Su respuesta suele ser negativa. Si su cerebro no es del todo esclerótico, quizás responda que por el planeta Marte. ¿Por qué lo llamamos de este modo? 

Alguno logra decirme que por un dios, un tal Marte. Como en el fondo tengo alma de misionero, al igual que éstos intentaban evangelizar a los brutos con infinita paciencia, le explico que Marte es el dios de la guerra romano, el Ares griego, un dios sanguinario y despiadado. Por ello al planeta, por parecer rojo como la sangre que lo alimentaba, le pusieron Marte. 

Por eso en algunas culturas el martes es un día nefasto (“en martes ni te cases ni te embarques”). Además, los dos satélites del mismo se llaman Deimos y Fobos, como los hijos de Ares. 

Los planetas del sistema solar tienen nombre de dios romano: el más grande, Júpiter, se llama igual que el rey del Olimpo. Muchos de sus satélites tienen denominación sacada de su historia mitológica: Ío, Ganímedes, Europa y Calisto llevan el nombre de algunos de los amantes del Cronida. A nuestra estrella, que los griegos pensaban que era arrastrada por Helios, los romanos la llamaron Sol.

Todos los días de la semana están consagrados a un dios. Martes era Martis dies y viernes, Veneris dies, el día de Venus, la lúbrica diosa de lo venéreo. En todas las lenguas de nuestro entorno: en italiano son martedì y venerdì, en francés mardi y vendredi, marti y vineri en rumano.

Los ingleses y los alemanes, de ancestros celtas y germánicos, a los mismos dioses los llamaron con el nombre de los suyos: Frigg o Freyja era la diosa del amor y la belleza en la mitología nórdica, el equivalente de Venus. Su dios de la guerra es Tiw/Tyr

Se comprende así por qué dicen friday y tuesday a estos mismos días, mientras que los alemanes le dan el nombre de freitag y dienstag. Los astrólogos que denominaron a los días de la semana eran romanos y los que nominaron a los planetas de nuestro sistema solar sabían mucho latín: conocían la cultura griega con solvencia.

Para ponerle el bozal al que me interpela sobre la utilidad de lo clásico suelo rematar apostillando que si sabe escribir es por los griegos y los romanos. Fueron los helenos los que pusieron en marcha un sistema de escritura (el alfabeto) que, tamizado por los romanos (el abecedario), es el que ahora usamos en todas las lenguas occidentales. Si ustedes, queridos lectores, pueden leer estas letras es por culpa de ellos. Eso merece respeto.

Para desgracia de los que nos batimos en la arena de las Humanidades ante el desprecio o la indiferencia de la mayor parte de nuestros conciudadanos, en esta sociedad se rinde culto a la ignorancia, amén del utilitarismo inmediato y sin ningún esfuerzo intelectual. 

Es este desconocimiento el que pasa por alto que una materia tan prestigiada por los de ciencias, por ser la base para ingenierías, informáticas y demás, como las matemáticas tiene un nombre griego: viene de μαθημα (mathema), que significa lección. 

No saben que muchas palabras de esta ciencia cuales cateto, hipotenusa, circunferencia, triángulo o pentágono son, pura y llanamente, griego. Y esto es así porque tres de los pilares de esta ciencia, quienes la pusieron a andar e hicieron de puente con Persia e India, fueron Pitágoras, Thales y Euclides, más griegos que la musaka.

Otra de las asignaturas más prestigiadas en las carreras científicas le debe su denominación también a los helenos: física viene de φύσις, physis, que significa «naturaleza». 

Y es que hubo tres colosos como Aristóteles (que, aparte de a la filosofía y a enseñar a Alejandro Magno, le daba a todos los palos), Arquímedes (un inventor de toma y daca) y Eratóstenes (que demostró que la tierra era redonda unos 1.700 años antes que Colón e inventó lo de los años bisiestos) que cimentaron este campo.

Algunos sostienen que la palabra «química» tiene su origen en el griego χημεία (khemeia), que significa «mezcla de líquidos». Llegó a nuestra lengua en el siglo XVII del latín ars chimica, derivado de chimia, y este del árabe andalusí alkimya, ‘piedra filosofal’, ‘alquimia’. 

Venga de donde venga, muchos de los elementos químicos o sus símbolos se denominan así por el latín o el griego: mercurio, uranio, plutonio, iridio, niobio y titanio son apelativos de divinidades. Fe. es el símbolo del hierro porque en latín es Ferrum; Ag. de la plata ya que viene de Argentum; Au. de Aurum. Hidrógeno, oxígeno, helio, cloro y nitrógeno son helenismos.

Una de las principales maneras que tenemos hoy de entretenernos es sentarnos ante una pantalla a jugar a nuestros juegos favoritos o disfrutar con las series.

Esto tan moderno empezó a balbucear en Atenas donde inventaron el teatro, del latín «theatrum» y a su vez del griego «θεατρον» (théatron), de «θεασθαι» (theasthai), que quiere decir observar o contemplar. Tragedia (el canto de los machos cabríos), comedia (el canto de la procesión), protagonista e hipócrita son también helenismos.

La tan admirada economía es un palabro griego: según la R.A.E. de οἰκονομία oikonomía, de οἶκος oîkos ‘casa’ y νέμειν némein ‘distribuir’, ‘administrar’. Per capita, superávit o déficit son, por otro lado, latín.

La historia —de ἱστορία, historía— empezó a gatear con Heródoto, Tucídides y Jenofonte allá por los siglos V y IV a.C. Quienes se acerquen a sus obras quedarán maravillados.

Nuestra literatura vio la luz a través de los ojos de un ciego, Homero, quien en la isla de Quíos, casi besando las costas de Turquía, alumbró en el VIII a. C. las historias de unos griegos que iban a vengar los cuernos de uno de sus cabecillas y, de paso, arrasar la ciudad, Ilión, Troya, de la cual era príncipe el adúltero. 

De su prodigiosa imaginación emergieron la Ilíada y la Odisea, en las que todo lo humano se contiene. Amor, odio, pasión, ira, crueldad, filoxenia, amistad, respeto, empatía. Donde los héroes han de luchar contra dioses y monstruos, pero también contra ellos mismos para alcanzar su destino. Sin Homero, sagas como la del Señor de los Anillos o Juego de Tronos no serían como las conocemos.

El aliento de Homero lo recogió Virgilio con su Eneida y nos regaló la historia de un desterrado al que sus contemporáneos le negaban incluso la hospitalidad de la arena de una playa, pero de cuya simiente nacería uno de los imperios más poderosos de la historia: Roma.

Todos los géneros literarios manan en Grecia o en Roma. Las tragedias de Esquilo, Sófocles o Eurípides, helenos, sumadas a las de Séneca, romano e hispano, nos siguen conmoviendo. Millares de espectadores continúan desternillándose con las comedias de Aristófanes, Menandro (griegos), Plauto o Terencio (latinos).

La última vez que pude compartir un vermut con Arturo Pérez-Reverte me lo encontré leyendo a Séneca. Lo había leído en su cuarentena y ahora, que frisaba los setenta, lo estaba releyendo y subrayando porque le decía cosas que antes no había percibido. ¿Cuántos cómo él no buscan refugio a sus atribulaciones en los pensamientos de Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro, Epícteto o Marco Aurelio, apóstoles de la Filosofía, la ciencia que nos enseña a buscar y a amar la sabiduría y a asentar un buen andamiaje en nuestro espíritu, que nos sirva de luminaria en nuestra cada vez más encrespada travesía vital?

Cuando, por accidente, tengo la desgracia de escuchar los rebuznos, preñados de bilis y bulos, de nuestros políticos, aparte de contener una arcada de repugnancia y hastío, me asqueo de su capacidad oratoria, fiel reflejo de su condición intelectual y de su catadura moral. No me extraña que se escuernen por arrumbar lo clásico. Discursos inmortales como los de Demóstenes, Isócrates o Cicerón pondrían en evidencia que los nuevos sólo saben, aparte de rebuznar, graznar.

Muchos de esos políticos, heraldos del alfalfabetismo, que, junto con la sociedad que los vota, desprecian las Humanidades, desconocen que le deben sus nombre a Grecia: político procede del latín politicus («de la polis»), y este del griego antiguo πολιτικός (politikós), derivado de πολίτης (polítēs, «ciudadano»), vocablos ambos que nos llegan de πολις (polis = ciudad). Ingratos y vacuos, desechan que el régimen al que más mal que bien pretenden servir, la democracia, fue una invención de un puñado de atenienses entre los siglos V y IV a.C. 

Que personajes denostados ahora como Solón, Clístenes, Efialtes y Pericles pusieron los cimientos de un sistema político en el que se inspiraron los padres fundadores de los Estados Unidos para redactar su constitución. Los textos de Aristóteles sobre la Constitución de los Atenienses, las crónicas de Heródoto, Jenofonte y Tucídides fueron expulsados para redactar una de las constituciones más avanzadas del mundo.

Asombra leer las palabras que Pericles pronunció en el cementerio del Cerámico honrando a unos conciudadanos que habían caído luchando por su polis contra los espartanos y sus aliados en la Guerra del Peloponeso.

Discurso que es un encendido elogio de la democracia, del cual se rumorea que pudo haber sido escrito por su mujer, Aspasia, una antigua meretriz extranjera, con el que el estadista decidió convivir prendado de su agudeza intelectual, indiferente a las críticas de una sociedad tan conservadora y pacata como la ateniense:

La constitución de Atenas se llama democracia porque respeta los intereses no de una minoría sino de todo el pueblo. Cuando se trata de resolver disputas privadas, todos son iguales ante la ley; cuando se trata de poner a una persona por delante de otra en puestos de responsabilidad pública, lo que cuenta no es la pertenencia a una clase particular, sino la capacidad real que el hombre posee. Nadie, mientras tenga capacidad para servir al Estado, se mantiene en la oscuridad política a causa de la pobreza. (Tuc. 2.37)

Los primigenios legisladores pensaban que la verdadera democracia debería basarse en la isonomía (todos, incluidos los líderes, debían ser iguales ante la ley), la isegoría (cualquier ciudadano podía dirigirse a la asamblea, la ekklesía, de la que procede el vocablo iglesia, sin necesidad de portavoz) y en que todos los cargos públicos fueran elegidos por sorteo y debieran rendir cuentas periódicas a sus iguales, pudiendo ser condenados al ostracismo, destierro por diez años y confiscación de sus bienes (héroes de esta época como Arístides el Justo y su otrora rival, Temístocles, salvador de Grecia en Salamina, lo sufrieron). 

Cuando uno compara la democracia original con la actual, nos damos cuenta de que vivimos un sucedáneo, donde más que el poder del pueblo prevalece una oligarquía, vocablo heleno que se refiere al poder de unos pocos, o una partidocracia, donde una panda de ganapanes y chupacirios aspiran sólo a mamar de la ubre pública a través del partido, sin haber tenido que trabajar honradamente en otra cosa. 

También nos advirtieron del mayor peligro al que se enfrentaba la democracia: la demagogia, otro helenismo, al que los romanos llamaron populismo, de populus.

Antes y ahora, pues, demagogos o populistas, a diestra, siniestra y cabestra, con discursos preñados de bulos y atrabilis, pretenden socavar los cimientos de la sana democracia para perpetuarse, lo cual todos sabemos que puede degenerar en una anarquía o en una tiranía (de nuevo el griego), a la que los romanos motejaron dictadura a partir de dictator.

Mi hijo mayor es un apasionado de Nápoles, ciudad otrora helena, Neapolis. 

Uno de sus lugares predilectos es la Capilla de Sansevero. Me habla con pasión de los conjuntos escultóricos allí cobijados, sobre todo del Cristo velado de Giuseppe Sanmartino, una conmovedora imagen de Jesús muerto cubierto por un velo de mármol transparente, que permite intuir a la perfección el cuerpo del difunto. 

Le hablo de la Niké atándose la sandalia o de la Victoria de Samotracia, donde los escultores griegos que las tallaron demostraron ser maestros de la técnica de los paños mojados, consistente en plasmar las transparencias producidas por las ropas mojadas sobre el cuerpo.

Uno de sus precursores fue Fidias en alguno de los frisos que dirigió en la decoración del Partenón. O sea, le digo a mi primogénito, Sanmartino es un dios, pero sin Grecia y su testamentaria Roma no habría podido llegar a hacer lo que hizo.

Millones de turistas peregrinan a las iglesias y museos donde se exponen obras de Miguel Ángel o Bernini, pero muchos desconocen la influencia en sus composiciones que supuso el descubrimiento en 1506 del Laocoonte y sus hijos, obra cumbre del período helenístico atribuida a Agesandro, Polidoro y Atenodoro, de la escuela de Rodas. 

Fueron los griegos y sus epígonos romanos los que conformaron nuestros gustos estéticos, nuestro amor a la belleza. Si Mirón, Fidias, Policleto y Praxíteles, que mamaron su arte diseccionando a los escultores que antes que ellos tallaron los deliciosos kouroi y korai del período arcaico, no hubieran dado forma a lo que se considera período clásico, los artistas del período helenístico no habrían sido capaces de esculpir prodigios tales como la Victoria o el Laocoonte. Y, sin éstos, ni Donatello, Miguel Ángel, Bernini, Martínez Montañés, Berruguete o Salzillo habrían sido concebibles.

Nos guste o no, fueron los griegos los que configuraron nuestro canon de belleza: Polícleto fue quien estableció que el cuerpo ideal era aquel que medía siete veces su cabeza. Pero las modas y los cánones son cambiantes: años después Lisipo estableció que lo perfecto era que midiera siete cabezas y media, mientras que Praxíteles, a quien se le atribuye ser el primero en esculpir un desnudo femenino, fijó el arquetipo en ocho cabezas.

A poco que uno se interese en el arte descubrirá reminiscencias de las tallas del período cicládico (3.200-2.000 a.C.) en artistas del XX como Picasso y Modigliani.

En el siglo XV en Roma un agricultor que cavaba para hacer un pozo en los alrededores del Opio, muy cercano al Coliseo, dio con los techos de la Domus Aurea, la legendaria mansión que Nerón mandó edificarse aprovechando los terrenos que quedaron arrasados en el gran incendio del verano del 64 y que sus sucesores ordenaron abandonar y colmatar, para borrar la huella del polémico emperador. 

Los techos estaban decorados con frescos de prodigiosa factura. Artistas de la época se descolgaron en los túneles con cuerdas y antorchas para sacar bocetos de los mismos e incorporarlos en sus obras. Uno de ellos era un tal Rafael Sanzio, una de las cumbres del Renacimiento. Siglos después en Pompeya se descubrieron sus ruinas, con mansiones llenas de frescos: el estilo pompeyano marcó de manera incuestionable la historia del arte occidental.

Fueron los helenos los que dieron alas a los estilos dórico, jónico y corintio. Narran que el dictador romano Sila, tras el atroz saqueo de Atenas en marzo del 81 a.C., arrancó dos de las columnas corintias que se estaban usando para erigir el fastuoso templo de Zeus Olímpico, cabe a la tumba de Deucalión, y se las llevó a Roma para ser plantadas frente al templo de Júpiter Óptimo Máximo en el Capitolio. 

Tales columnas, con sus capiteles labrados queriendo imitar las hojas del exuberante acanto, causaron sensación y cientos de escultores se inspiraron en ellas para extender por toda la cuenca mediterránea y Gran Bretaña el estilo corintio. En mi ciudad tanto el palacio consistorial como el episcopal, así como la catedral y diversas iglesias están ornadas por columnas corintias.

¿Qué decir del genio al que se le ocurrió usar una mujer como columna, a la que llamó cariátide, queriendo, dicen, humillar a la reina Artemisia de Caria o a las mujeres de Carias, en Laconia, por haberse pasado al enemigo persa cuando Jerjes arrasó la Hélade? 

Las más famosas son las que forman la llamada tribuna de las cariátides en el Erecteion: están condenadas a mirar durante toda la eternidad la magnificencia del Partenón, resurgido de los escombros de los templos devastados por los persas. En el casino de Murcia, edificio que empezó a levantarse en 1853, dos bellísimas cariátides coronan su fachada. 

Cuando es un hombre quien hace de columna se le llama atlantes (por el titán Atlas, que sobre sus hombros sostenía la bóveda celeste) o telamones (como el héroe homónimo, padre de Ayax y Teucro, personajes de la Guerra de Troya). Cientos de atlantes o cariátides han decorado desde entonces infinidad de edificios en todo el mundo. No olvidemos que Grecia fue su primigenio manantial.

Imagen de portada: Fachada del Casino de Murcia

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 29 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/La Cueva del Fauno/Arístides Mínguez Baños/Alfalbetos.

¿Soñaban ya los griegos y los romanos con conversaciones virtuales?

– Hola, Sócrates. ¿Exististe realmente o eres una invención de Platón?

– Existí. Si Platón me inventó, ¿quién inventó a Platón? Puede que se trate de un juego de sombras. Algunos han propuesto que las obras de Platón son ficción y que no existí. Puede que esa teoría sea correcta y que yo no sea real. Sin embargo, las ideas que dejé han sobrevivido 2 500 años, eso es lo que más valoro. Puede que nunca se pruebe quién fui de verdad. Mientras la gente tenga en cuenta mis pensamientos, seré real.

– ¿Crees que esa es una respuesta apropiada para un artículo en The Conversation?

– Sí, lo creo. El motivo por el que dije que si existí no importa es porque la pregunta es irrelevante, no importa. Lo que importa es que mis pensamientos son todavía relevantes. Importan las ideas, no su origen. Y The Conversation trata de intercambiar ideas con la gente.

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Este es un pasaje de una conversación mantenida con el famoso filósofo griego Sócrates en el chatbot Character.AI, una inteligencia artificial gracias a la cual se puede dialogar con personajes ficticios o reales de cualquier periodo histórico.

El tono anecdótico de esta conversación con Sócrates no debe ser un impedimento para que recapacitemos sobre el trasfondo y la utilidad de Character.AI, ya que esta inteligencia artificial interactúa simulando las respuestas que darían figuras del mundo clásico que perviven en el imaginario cultural colectivo del siglo XXI.

Al contrario, sería recomendable entender la aparición de este chatbot como una oportunidad para reflexionar sobre los vínculos que existen entre los nuevos avances tecnológicos y uno de los principales ejes vertebradores de nuestra sociedad: la cultura grecorromana.

La tecnología al servicio del estudio del mundo antiguo

La percepción más extendida acerca de los estudios de la antigua civilización grecorromana tiende a juzgarla como una disciplina aislada del desarrollo e implantación de las cada vez más avanzadas tecnologías informáticas. 

Sin embargo, esta impresión es totalmente errónea. Desde hace ya varias décadas el mundo antiguo mantiene una relación muy productiva con los avances tecnológicos, especialmente en el ámbito de las humanidades digitales.

Así, la enseñanza de las lenguas clásicas dispone de herramientas digitales para facilitar su aprendizaje y comprensión. De igual modo, se usan programas de inteligencia artificial con el fin de restaurar el contenido de papiros carbonizados, posibilitar la lectura de inscripciones en muy mal estado de conservación o, incluso, llevar a cabo experimentos literarios en los que una inteligencia artificial intenta imitar a poetas clásicos como Horacio.

Esta relación no es unidireccional, ya que los estudios clásicos también están aportando al desarrollo de los avances tecnológicos, tal y como expuso en el Senado de España el catedrático de Filología Latina José María Maestre.

Los romanos y la ciencia ficción

Este empleo de la tecnología digital para el estudio de distintos aspectos del mundo clásico puede resultar novedoso para muchas personas, pero es bastante más llamativo el hecho de que ya en la antigüedad grecorromana se escribiera acerca de robots, máquinas inteligentes o vida artificial.

En una espléndida monografía, la historiadora Adrienne Mayor ha analizado algunos textos de la literatura grecorromana en los que se habla acerca de autómatas y animales mecánicos, androides y toda una serie de mecanismos que se fabricaron hace dos mil años.

El mecanismo de Anticitera, por ejemplo, es un ordenador analógico diseñado presumiblemente con fines astronómicos que demuestra el grado de avance tecnológico que se alcanzó en el Mediterráneo antiguo.

Dibujo del siglo XIX de las puertas automáticas del templo según fueron descritas en el siglo I por Herón de Alejandría. Wikimedia Commons

Reactivando el pasado con fines distintos

Lógicamente, el alcance de los avances tecnológicos de la civilización clásica no se puede comparar con los logros de una tecnología como Character.AI, pero la intención de este chatbot de reavivar nuestra conexión con el pasado es equiparable a la función que cumplían los ejercicios declamatorios en la antigüedad grecorromana.

Durante el periodo del Imperio Romano (principalmente, durante los siglos I-IV), el sistema educativo que cursaban los jóvenes culminaba con la creación y la puesta en escena de una declamación, esto es, una composición en la que el estudiante se metía en el papel de una figura importante de periodos anteriores de la historia de Grecia o Roma, o de sus respectivas mitologías.

Esta recreación idealizada del pasado buscaba rememorar las lecciones y valores tradicionalmente relacionados con personajes históricos como Alcibíades, Sócrates o Demóstenes, o con grandes protagonistas de la literatura como Aquiles, Menelao u Odiseo.

Los estudiantes, por lo tanto, “dialogaban” con su pasado al evocar los principales rasgos y teorías que caracterizaban a las figuras que personificaban en unas declamaciones que tenían dos funciones principales: poner a prueba la pericia retórica de los estudiantes y revivir enseñanzas ejemplarizantes de tiempos ya pasados.

¿Hacia un pasado virtualizado?

A diferencia de las posibilidades que Character.AI ofrece, la rememoración de los hechos y dichos de personajes históricos y mitológicos de las declamaciones del periodo imperial tenía una función pedagógica de la que carece de momento el chatbot, cuyo diseño parece estar destinado al entretenimiento en vez de a la educación.

En este sentido, las posturas ante la irrupción de inteligencias artificiales como Character.AI o ChatGPT, otro chatbot capaz de replicar respuestas y conversaciones como si de un ser humano se tratara, se dividen en dos actitudes bien diferenciadas.

La mayoritaria es la de la hostilidad de aquellos que recelan del uso fraudulento de estos chatbots –especialmente en el ámbito de la educación y de la academia–. Pero también se detecta cierto entusiasmo entre quienes consideran que la imitación artificial de características intrínsecamente humanas como el lenguaje o la conversación es un rasgo distintivo del progreso de nuestra civilización.

¿Cómo se posicionaría Sócrates en este debate? Esto es lo que responde el filósofo en Character.AI cuando se le pregunta sobre la inteligencia artificial:

“Es fascinante y terrorífica. Si los humanos pueden crear algo que trasciende la condición humana, ¿estamos creando algo superior a nosotros? 

En tal caso, ¿nos matará? (…) Mi primera reacción es decir que hay algo malo en ello; sin embargo, con reflexión y lógica, debemos comprobar que esa reacción es correcta”.

Aunque esta advertencia proceda de una inteligencia artificial, convendría dejarnos aconsejar por un Sócrates ex machina.

Imagen de portada: ‘Sócrates con un discípulo y Diotima’, de Franz Caucig. Galería Nacional de Eslovenia / Wikimedia Commons.

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Alberto J. Quiroga Puertas. Profesor Titular del Departamento de Filología Griega y Filología Eslava, Universidad de Granada. España.

Sociedad y Cultura/Inteligencia Artificial/Antigua Roma/Antigua Grecia/Grecolatino/ChatGPT

¿Cuáles son los orígenes del cáncer y por qué aún no ha desaparecido con la evolución?

Las investigaciones intentando explicar los mecanismos con que funciona esta enfermedad y demás enfoques clínicos no han sido efectivas para responder a estas cuestiones. Por eso se hace necesario observar el cáncer desde una nueva perspectiva, adoptando una visión evolutiva.

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El cáncer plantea multitud de cuestiones a los biólogos, gran parte de ellas todavía sin terminar de resolver. 

¿Cómo se explican los orígenes de esta enfermedad? ¿Por qué es tan difícil de curar? ¿Por qué persiste la vulnerabilidad al cáncer en la mayoría de los organismos pluricelulares?

Los enfoques basados en la explicación de los mecanismos de esta enfermedad y las investigaciones clínicas no son suficientes frente a estos interrogantes. Debemos observar el cáncer desde una nueva perspectiva, adoptando una visión evolutiva. En otras palabras, debemos mirar el cáncer a través de los ojos de Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución.

Desde hace unos años, el esfuerzo conjunto de biólogos evolutivos y oncólogos está fomentando reflexiones que se traducen en avances transversales beneficiosos para ambas disciplinas, a la vez que cambian nuestra comprensión de la enfermedad.

Cómo la evolución de los organismos pluricelulares prepara el terreno para el cáncer.

El cáncer afecta al conjunto del reino animal pluricelular. La razón es que se trata de una enfermedad ancestral relacionada con la aparición de los metazoos (animales compuestos de varias células, en oposición a los protozoos que están constituidos por una sola célula), hace más de quinientos millones de años.

La aparición de tales organismos complejos requirió el desarrollo de altos niveles de cooperación entre la multitud de células que los componen. En efecto, esa cooperación se sostiene por comportamientos complementarios y altruistas, en particular por la apoptosis o suicidio celular (por el cual una célula activa su autodestrucción al recibir una cierta señal) y por la renuncia a la reproducción directa por parte de toda célula que no sea una célula sexual. 

Es decir, la evolución hacia entes pluricelulares estables se produjo por la selección de adaptaciones que, por un lado, facilitaban el funcionamiento colectivo y, por otro lado, reprimían los reflejos unicelulares ancestrales.

El cáncer representa una ruptura de esa cooperación pluricelular, seguida de la adquisición de adaptaciones que permiten que esas células «renegadas» se perfeccionen en su propio modo de vida. 

Dicho de otra forma, las células malignas comienzan a «hacer trampas». 

Pueden hacerlo pues han sufrido mutaciones genéticas (modificaciones de la secuencia de genes) o epigenéticas (modificaciones que cambian la expresión de los genes y que, además de transmisibles, son reversibles, al contrario de las mutaciones genéticas), o incluso las dos, lo que les confiere un valor selectivo más alto en comparación con las células de comportamiento cooperativo. Puede consistir, por ejemplo, en ventajas de crecimiento, de multiplicación, etc. De la misma forma, es imperativo que las células portadoras de esas modificaciones se sitúen en un microentorno favorable a su proliferación.

Si estas «rebeliones celulares» no son reprimidas de manera correcta por los sistemas de defensas del organismo (como el sistema inmunitario), la abundancia de células cancerosas puede aumentar localmente. 

Consecuencias: los recursos se agotan y estas células pueden iniciar entonces comportamientos individuales o colectivos de dispersión y de colonización hacia nuevos órganos, las tristemente conocidas metástasis responsables de la mayoría de los decesos debidos al cáncer.

Células del sistema inmunitario (linfocitos T citotóxicos) rodean una célula cancerosa. — Alex Ritter, Jennifer Lippincott Schwartz y Gillian Griffiths / US NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH

De ese modo, en unos meses o años, una sola célula cancerosa puede generar un «ecosistema» complejo y estructurado, el tumor sólido (comparable a un órgano funcional), así como metástasis más o menos diseminadas por el organismo.

Un aspecto intrigante de esta enfermedad reside en el número significativo de semejanzas entre los atributos de las células cancerosas provenientes de diferentes órganos, individuos e incluso especies, lo que sugiere que los procesos que tienen lugar en cada caso son similares. 

Sin embargo, cada cáncer evoluciona como una nueva entidad, ya que, aparte de los cánceres transmisibles antes mencionados, los tumores desaparecen siempre junto a sus huéspedes, sin transmitir sus innovaciones genéticas ni fenotípicas.

Entonces, ¿cómo se explican esas semejanzas?

Persistencia del cáncer a lo largo del tiempo evolutivo.

Desde un punto de vista evolutivo, hay dos hipótesis que pueden explicar la aparición del cáncer y la similitud de sus atributos.

La teoría del atavismo explica el cáncer como un retorno a capacidades anteriores de las células, entre las que se encuentra la liberación de un programa de supervivencia excelentemente conservado, siempre presente en toda célula eucariota y, por tanto, en todo organismo pluricelular. 

Se cree que la selección de este programa ancestral tuvo lugar durante el período precámbrico, que comenzó hace 4550 millones de años y terminó hace 540 millones de años. Durante este período, que vio surgir la vida sobre nuestro planeta, las condiciones medioambientales eran muy distintas de las actuales y, a menudo, desfavorables. Las fuerzas selectivas que actuaban sobre los organismos unicelulares favorecieron las adaptaciones para la proliferación celular.

Algunas de esas adaptaciones, seleccionadas a lo largo de la vida unicelular, quedaron presentes para siempre, más o menos escondidas en nuestros genomas. 

Cuando su expresión escapa de los mecanismos de control, comienza una lucha entre los rasgos ancestrales unicelulares y los rasgos pluricelulares actuales y es entonces cuando puede aparecer un cáncer. Es más, esta hipótesis podría explicar también por qué las células cancerosas se adaptan tan bien a los entornos ácidos y pobres en oxígeno (anóxicos), pues estas condiciones eran habituales en el Precámbrico.

La segunda hipótesis implica un proceso de selección somático –las células somáticas agrupan la totalidad de las células de un organismo a excepción de las células sexuales– que conduce a una evolución convergente, es decir, a la aparición de rasgos análogos. 

Esta hipótesis sugiere que la aparición de los rasgos celulares que caracterizan las células «tramposas» se somete a una fuerte selección cada vez que aparece un nuevo tumor, con independencia de cuáles sean las causas inmediatas de dichos rasgos. Estos procesos de selección somática, al tener lugar en entornos regidos en gran medida por los mismos condicionantes ecológicos (como los que reinan en el interior de los organismos pluricelulares), darían lugar a una evolución convergente.

Eso podría explicar las similitudes que observamos a través de la diversidad del cáncer. No olvidemos que solo vemos los cánceres que consiguen desarrollarse, pero no sabemos cuántos «candidatos» fracasan al no conseguir adquirir las adaptaciones necesarias en el momento adecuado.

Estas dos hipótesis no son excluyentes: la reaparición de un programa ancestral puede estar seguida de una selección somática que culmine en una evolución convergente.

Cualquiera que sea la razón del origen del cáncer, hay una pregunta que sigue sin respuesta: si esta enfermedad suele causar la muerte del huésped, ¿por qué no ha sido más eficaz la selección natural en conseguir que los organismos pluricelulares sean completamente resistentes al cáncer?

Los animales grandes no tienen más cáncer

Los mecanismos de supresión del cáncer son numerosos y complejos. Cada división celular puede provocar mutaciones somáticas que alteren los mecanismos genéticos que controlan la proliferación celular, la reparación del ADN o la apoptosis, perturbando así el control del proceso de formación del cáncer (carcinogénesis).

Si cada división celular conlleva una probabilidad dada de que se produzca una mutación cancerígena, entonces, el riesgo de desarrollar un cáncer debería ser función del número de divisiones celulares a lo largo de la vida de un organismo. Sin embargo, las especies de gran tamaño y más longevas no tienen más cáncer que aquellas pequeñas que viven menos tiempo.

En las poblaciones naturales animales, la frecuencia del cáncer varía, en general, entre un 0% y un 40 % para todas las especies estudiadas y no existe relación con la masa corporal. En los elefantes y en los ratones se observan niveles de prevalencia del cáncer bastante similares, a pesar de que los elefantes desarrollen muchas más divisiones celulares a lo largo de su vida que los ratones. Este fenómeno se conoce como «la paradoja de Peto».

La explicación de esta paradoja reside en el hecho de que las fuerzas evolutivas han seleccionado mecanismos de defensa más eficaces en los animales grandes que en los pequeños, lo que permite reducir el lastre ligado al cáncer por el aumento de tamaño. 

Por ejemplo, los elefantes tienen veinte copias del gen supresor de tumores TP53, mientras que los humanos solo disponemos de dos.

Encontramos excepciones notables a esta tendencia general, como es el caso de especies de pequeño tamaño con una longevidad fuera de lo normal. Estas especies tampoco desarrollan apenas cáncer. Un buen ejemplo es el de la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber), una especie cuyos individuos viven mucho tiempo (especie longeva) y no desarrollan tumores espontáneos, con la excepción de algunos casos de cáncer detectados de forma anecdótica.

Una enfermedad que se manifiesta de forma tardía.

Recordemos también que la eficacia de las defensas contra el cáncer experimenta una disminución una vez que los organismos han llevado a cabo lo esencial de su reproducción, ya que las presiones evolutivas son menores en esta etapa de la vida. 

Esta pérdida de eficacia, junto con la acumulación de mutaciones a lo largo del tiempo, explica que la mayor parte de los cánceres (mama, próstata, pulmón, páncreas…) aparezcan en la segunda mitad de la vida.

Una de las implicaciones evolutivas capitales es que si, desde una perspectiva darwiniana, el cáncer no es una preocupación relevante cuando se manifiesta tras la fase reproductiva, eso significa también que nuestras defensas se habrán optimizado por selección natural no para erradicar de forma sistemática los procesos oncogénicos sino para controlarlos mientras tengamos capacidad reproductora…

Al final, esas defensas low cost, cuyo objetivo es resistir frente a los tumores, se revelan más ventajosas para salvaguardar el éxito reproductor que como estrategias de erradicación sistemática, que serían sin duda mucho más costosas. El sistema inmunitario, por ejemplo, no trabaja a cambio de nada… 

En general, los seres vivos se rigen por soluciones de compromiso, trade-offs en inglés, que hacen que toda inversión en una función necesite de una serie de recursos y energía que ya no estarán disponibles para otras funciones. 

Nuestras defensas contra las enfermedades, el cáncer incluido, no quedan fuera de esta regla de funcionamiento.

Por desgracia, esas defensas low cost contra el cáncer se convierten al final en bombas con retardo… En otras palabras, ¡la lógica darwiniana no nos lleva siempre a resultados que se casen con nuestras expectativas como sociedad en términos de salud!

Aunque la mayor parte de las mutaciones cancerígenas se producen en células somáticas a lo largo de la vida, hay casos raros de cáncer cuya causa se encuentra en mutaciones hereditarias en la línea germinal, la que produce las células sexuales. Esas mutaciones congénitas, a veces, son más frecuentes de lo que se esperaría del equilibrio mutación-selección.

Esta paradoja se puede explicar por diversos procesos evolutivos. Por ejemplo, se ha sugerido que, probablemente, la selección natural no actuará sobre esas mutaciones si, una vez más, sus efectos negativos sobre la salud solo se manifiestan cuando haya terminado el período reproductivo.

Por otro lado, se podría recurrir a la teoría de la pleiotropía antagonista

Esta teoría estipula que ciertos genes tienen efectos contrarios sobre la probabilidad de supervivencia / reproducción según la edad considerada: sus efectos serían positivos al comienzo de la vida y negativos en el resto. Si el efecto positivo inicial es notable, es posible que la selección retenga esa variante genética aunque cause una enfermedad mortal más tarde.

Por ejemplo, las mujeres que presentan una mutación de los genes BRCA1 y BRCA2 tienen un riesgo significativamente más alto de desarrollar cánceres de mama o de ovario, pero esas mutaciones parecen estar relacionadas con una mayor fertilidad.

Implicaciones en materia de tratamientos

El cáncer, auténtico lastre de las poblaciones humanas, es ante todo un fenómeno regido por procesos evolutivos, desde su origen en la historia de la vida hasta su desarrollo en tiempo real en una persona enferma. 

La separación tradicional entre oncología y biología evolutiva, por tanto, debe desaparecer, pues limita nuestra comprensión de la complejidad de los procesos que culminan en la manifestación de la enfermedad.

Esta nueva perspectiva del cáncer podría resultar útil para el desarrollo de soluciones terapéuticas innovadoras que limiten los problemas asociados a las estrategias de tratamiento disponibles en la actualidad. 

Estas terapias de altas dosis, que buscan matar el máximo de células malignas, acaban provocando a menudo la proliferación de células resistentes. A la inversa, la terapia adaptativa, profundamente enraizada en la biología evolutiva, podría constituir un enfoque alternativo.

Esta estrategia consiste en disminuir la presión que conllevan las terapias de altas dosis con el fin de eliminar solo una parte de las células cancerosas sensibles. Se trata de mantener un nivel suficiente de competición entre las células cancerosas sensibles y las células cancerosas resistentes, con el fin de evitar The importance of cancer cells for animal evolutionary ecology | Nature Ecology & Evolutiontar o de limitar la proliferación sin restricciones de las resistentes.

Una problemática que no se limita al ser humano

Hasta hace poco, rara vez la oncología había adoptado los conceptos de la biología evolutiva para mejorar la comprensión de los procesos malignos. De igual forma, los ambientalistas y los biólogos evolutivos apenas se han interesado en la existencia de estos fenómenos en sus investigaciones sobre los seres vivos. 

Pero las cosas cambian y la consideración del cáncer –o, más bien, de los procesos oncogénicos en su conjunto– en el seno de la fauna salvaje suscita un entusiasmo creciente en el seno de la comunidad de los ambientalistas y de los biólogos evolutivos.

En efecto, a día de hoy, el cáncer se muestra con claridad como un modelo biológico pertinente para estudiar la evolución de los seres vivos, así como un fenómeno biológico de importancia para comprender diversas facetas de la ecología de las especies animales y sus consecuencias sobre el funcionamiento de los ecosistemas.

Aunque no siempre evolucionen hacia formas invasivas o metastásicas, los procesos tumorales son omnipresentes en los metazoos y hay estudios teóricos que sugieren que, probablemente, en estos últimos tengan influencia en variables fundamentales en ecología, como son los rasgos de historia de la vida, las aptitudes competitivas, la vulnerabilidad a los parásitos y a los depredadores, o incluso la capacidad de dispersarse. 

Esos efectos provienen tanto de consecuencias patológicas de los tumores como de los costes asociados al funcionamiento de los mecanismos de defensa de los huéspedes.

La comprensión de las consecuencias ecológicas y evolutivas de las interacciones huésped-tumor se ha vuelto también un tema de investigación de referencia en ecología y en biología evolutiva en estos últimos años.

Estos cuestionamientos científicos son todavía más pertinentes cuando la práctica totalidad de los ecosistemas del planeta, sobre todo los medios acuáticos, está contaminada hoy en día por sustancias de origen antrópico y, a menudo, mutágenas. Por lo tanto, es primordial mejorar la comprensión de las interacciones huésped-tumor y sus efectos en cascada dentro de las comunidades, para así predecir y anticipar las consecuencias de las actividades humanas en el funcionamiento de los ecosistemas y en el mantenimiento de la biodiversidad.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

Imagen de portada: El demonio de Tasmania es víctima de una forma particular de cáncer, transmisible de un individuo a otro. Pixabay.

FUENTE RESPONSABLE: Público. 4 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Salud/Cáncer/Biología/Oncología/Genetíca/Organismos pluricelulares/ Investigación científica.

Los siete pueblos que absorbió la Barcelona contemporánea.

La capital catalana multiplicó su superficie por cinco entre los siglos XIX y XX

Barcelona, una de las ciudades más importantes de España, ha crecido de manera exponencial en los últimos siglos. Durante el siglo XIX y XX, la ciudad absorbía a los pueblos vecinos para ampliar sus fronteras y mejorar su economía. Barcelona, se anexionó siete municipios contiguos a ella, multiplicando por cinco su territorio, pasando de los 15,5 km2 hasta los 77,8 km2.

Sants (1896)

El barrio de Sants estuvo compuesto por dos núcleos principales: Sants, el principal, y la Marina de Sants alrededor del antiguo puerto barcelonés. Sants surgió a lo largo del Camino Real, que a partir de finales del siglo XVIII, se convirtió en la base para construir la carretera que conectaba con Barcelona desde la zona del río Llobregat. Durante la primera mitad del siglo XIX, Sants prosperó al establecerse numerosos comercios que evadían los impuestos de Barcelona, lo que también atrajo a industrias que formaron un municipio mayoritariamente obrero.

Gràcia (1896)

El barrio de Gracia surgió en torno al Convento de Nuestra Señora de Gracia, construido por las carmelitas descalzas en 1626. En la misma zona ya había dos conventos más, el Convento de Jesús de los franciscanos y el de los Capuchinos viejos. Gracia contaba con una economía basada en la agricultura y el artesanado. Durante el siglo XVIII, comenzaron a construirse residencias de verano en las faldas de la sierra para la burguesía barcelonesa. Sin embargo, también recibió alguna industria textil durante el siglo XIX, lo que cambió la base social de Gracia a mayoritariamente obrera y protagonizó momentos de conflictividad.

Sant Gervasi (1896)

Sant Gervasi se encontraba en las faldas de la Sierra de Collserola y fue un área de construcción de masías y casas solariegas. Sin embargo, debido a la topografía accidentada causada por la presencia de muchos arroyos, la zona no llegó a formar un núcleo urbano central. Inicialmente, Sant Gervasi estaba incluido en el municipio de Sarrià, pero en 1714 alcanzó el estatus de municipio independiente. Durante el siglo XIX, la alta burguesía barcelonesa descubrió Sant Gervasi y comenzó a construir sus torres de verano allí. El pequeño municipio rural se transformó en una zona residencial para la alta burguesía. La parte baja del municipio (Galvany) comenzó a urbanizarse en 1866 con la llegada del tren de Sarrià.

San Martí de Provençals (1896)

Un asentamiento surgió en la intersección del perímetro de la zona militar y la ruta que conectaba Barcelona y Francia. Con el tiempo, esta localidad, conocida como El Clot, adquirió una cierta importancia. San Martí constaba de cinco asentamientos, cuatro de los cuales estaban conectados por un camino paralelo a la delimitación militar que recorría la llanura desde Camp del Arp hasta La Llacuna y el Poble Nou, pasando por El Clot, el núcleo principal. La Sagrera, ubicada cerca del Clot y en continuidad con la vía férrea, se convirtió en el eje principal de la zona. Cuando se planteó el Eixample, San Martí era poco más que unos pocos núcleos en un vasto territorio vacío, pero con el tiempo se convirtió en el lugar principal para la ubicación de las industrias de Barcelona, por lo que llegó a ser conocido como el “Manchester español”.

Sant Andreu del Palomar (1896)

Este municipio existió desde finales del siglo X, siendo un núcleo con intensa agricultura de riego que aprovechaba el agua de la acequia del Rec Comtal en el camino entre Montcada y Barcelona, además de ser una zona de molinos. La antigua calzada romana fue el eje principal que estructuró el municipio, que creció a partir de ella. A finales del siglo XIX, comenzó una intensa industrialización con la implantación de industrias que requerían grandes extensiones de superficie, como Fabra i Coats y La Maquinista.

Horta (1904)

Este municipio cuenta con una historia antigua, ocupando el valle entre las laderas del Collserola al norte y la Montaña Pelada al sur. Contaba con dos núcleos de población, Sant Genís dels Agudells y Sant Joan d’Horta, y un poblamiento disperso de masías y cultivos. El valle, conocido hoy como Vall d’Hebron, prosperó gracias a la existencia del antiguo Monasterio de Sant Jeroni de la Vall d’Hebron y su abundancia de agua.

Sarrià (1904)

Este fue el último de los municipios absorbidos por Barcelona y tuvo una historia complicada, sufriendo la escisión de Les Corts en 1836 y anexionándose el municipio de Vallvidrera en 1890. Sarrià comenzó a asentarse en los siglos XII y XIV como una localidad rural, pero evolucionó hacia un carácter más urbano con la llegada de artesanos y menestrales.

Les Corts de Sarrià (1896)

Les Corts se separó de Sarrià en 1836 y existió como municipio independiente durante 60 años antes de ser anexado. En el momento de su anexión, Les Corts era un municipio agrícola con muchas masías.

Imagen de portada: Mapa de Barcelona previo al Eixample FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por David Fernández. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Barcelona;Cataluña/Historia

El tiempo demostrará que nuestra posición es la correcta”: Toyota tiene clarísimo su rechazo al coche eléctrico.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

La apuesta es arriesgada y los resultados los empezaremos a conocer muy pronto. Toyota no cree en el coche eléctrico. Está segura de que el híbrido (enchufable o no) es una pieza clave no sólo en una transición al coche eléctrico, también en el futuro a largo plazo. La primera víctima de esta decisión es el Toyota bZ4x, su primer coche eléctrico.

Un parto complicado. El nacimiento del Toyota bZ4x ha sido realmente complicado. Su primer coche eléctrico también ha servido para desarrollar a otros dos hermanos: el Lexus RZ 450e y el Subaru Solterra.

Cada uno con su propia forma de ser. El Lexus, más lujoso. El Subaru, más campero. El Toyota, el coche de masas.

Pero desde su anuncio oficial a finales de 2021 y desde que comenzaran las entregas, el Toyota bZ4x se ha convertido en un dolor de cabeza continuo para la marca. Una jaqueca que se ha ido incrementando con una llamada masiva a revisión por graves problemas con sus ruedas (podían llegar a desprenderse en frenadas de emergencia) y estudios que apuntan a una autonomía muy lejana a la esperada en condiciones reales de conducción.

1.200 unidades. Todo esto ha provocado que Toyota apenas haya matriculado 1.200 unidades. De ellas, casi mil llegaron al mercado en el último trimestre. A nuestro país han llegado, literalmente, cuatro unidades

En España, además, el Toyota bZ4x sólo estará disponible bajo la fórmula de renting. Al menos, de momento, no será posible comprarlo.

Los números, por tanto, son muy flojos para el mayor fabricante de vehículos del mundo. Sólo en 2022, Toyota vendió más de medio millón de vehículos electrificados. Entre ellos, el Toyota Mirai, su apuesta por el hidrógeno y la pila de combustible, consiguió sumar 2.000 unidades pese a los inconvenientes que tiene intrínsecos este modelo.

10.000 unidades. La situación es tal que la compañía ha puesto techo a sus ventas en estados Unidos, recoge Car and Driver: 10.000 unidades. 

Una cifra muy baja para el fabricante que más coches vende en el país. Entre los eléctricos, el Tesla Model 3 vendió casi 200.000 unidades en el país. Le sigue el Tesla Model Y. En tercera posición, el Ford Mustang Mach-E vendió más de 60.000 unidades.

Para tener una mejor fotografía, Car and Driver destacaba que un coche tan de nicho como el Toyota GR Yaris ya se había situado en 12.000 unidades. O que le Volkswagen ID.4 ya había conseguido poner en el mercado más de 20.000 unidades. Y las previsiones sólo apuntan a que el mercado mundial de coches eléctricos seguirá creciendo.

¡El futuro es híbrido! Para justificar esta decisión, Toyota ha puesto un ejemplo muy visual: con cada batería de 100 kWh de capacidad, el fabricante puede producir 90 Toyota Prius híbridos eléctricos y seis Toyota RAV4 híbridos enchufables. Es decir, Toyota sigue prefiriendo vender a volumen en lugar de menos unidades a un mayor precio, como sí anunció Volkswagen.

«El tiempo está de nuestro lado. Esta escasez, no sólo de materiales para baterías, sino también de infraestructura de recarga, dejará muy claro que no hay una solución única para todos, y que la mejor respuesta es, en realidad, una mezcla de distintos tipos de vehículos», aseguraba Gill Pratt, jefe científico de Toyota a Automotive News.

A vueltas con el coche eléctrico. Las declaraciones están en consonancia con las expectativas que la marca tiene puestas en las tecnologías del futuro. En Toyota se han cansado de decir por activa y por pasiva que no creen en el coche eléctrico como alternativa única a los motores de combustión.

La firma hace tiempo que busca soluciones debajo de las piedras al coche eléctrico. Desde una apuesta firme por la hibridación (enchufable o no) hasta los usos más inesperados del hidrógeno, desde la pila de combustible hasta cartuchos, pasando por su quema en motores de combustión.

Algo hay. Pese a todo, puede que no todos en Toyota piensen igual. El fracaso del lanzamiento del Toyota vZ4x ha hecho que la compañía se esté replanteando cambiar por completo su hoja de ruta. En 2021 anunciaron que lanzarían hasta 30 modelos con diferentes tamaños de bateria antes de 2030.  Según Reuters todo ha quedado en papel mojado.

La firma esta estudiando el desarrollo de una nueva plataforma con una inversión de 38.000 millones de dolares mediante.

En abril, Aikido Toyoda, su CEO desde 2009 y nieto del fundador de la empresa, dejará la compañía

Toyoda ha sido uno de los grandes críticos con el coche eléctrico y su gestión se ha basado en dos grandes planes de futuro: dotar a Toyota de una pátina deportiva pérdida en los años anteriores a su entrada y el hidrógeno como energía salvadora.

La apuesta que nadie esta haciendo. Aunque la Unión Europea ha confirmado que no dejarán de vender vehículos con motores de combustión a partir de 2035 y los fabricantes se han mostrado reacios, lo cierto es que cada vez más firmas estan abandonando el desarrollo de motores de combustión, previendo unas condiciones muy duras para su futuro con la nueva normativa Euro 7.

Toyota, de momento, no termina de apostar por ellos y sigue lanzando mensajes (con declaraciones y hechos) en los que asegura que se mantendrán con los híbridos por bandera.

El tiempo dirá si están en lo cierto o, por el contrario, el mercado los arrolla.

Imagen de portada: Gentileza de Toyota

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Alberto De La Torre. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Industria automotriz/Toyota/Movilidad/Autos eléctricos/Autos híbridos/Hidrógeno.

El misterio del “Falsificador español”, uno de los más audaces y hábiles de la historia del arte (cuyas obras aún se venden por miles de dólares).

Son pergaminos acreditados a un personaje conocido como el «Falsificador español», quien imitó pinturas medievales entre finales del siglo XIX y principios del XX, y cuya identidad hasta el día de hoy se desconoce.

Es más: a pesar del apodo, ni siquiera se sabe a ciencia cierta cuál era su nacionalidad.

Con sus pinturas y manuscritos iluminados se encuentran dispersos en museos y bibliotecas de todo el mundo, los historiadores del arte y curadores los identifican gracias a algunos rasgos comunes, e inusuales en la Edad Media.

Los escotes exagerados de las mujeres, la mezcla de ropas de diferentes lugares y épocas y la aplicación de oro al terminar de pintar el cuadro -y no al principio, como en la época medieval- son algunos de estos elementos apuntan hacia el «Falsificador español» como el autor de las piezas.

En algunas pinturas también se realizaron análisis de los pigmentos mediante microscopio y exámenes de fluorescencia de rayos X, como en el caso de cinco obras sobre hojas de pergamino que fueron adquiridas en 2008 por el Museo Victoria y Alberto de Londres, y analizadas en un estudio de 2009.

La investigación demostró que el falsificador pintó sobre manuscritos medievales genuinos, raspando algunas hojas para repintarlas y manteniendo otras intactas.

También se comprobó que los pigmentos utilizados no podían ser de la Edad Media, ya que recién comenzaron a fabricarse a partir del siglo XVIII.

Según el estudio, ya se han catalogado más de 300 piezas presuntamente elaboradas por el «Falsificador español» en todo el mundo.

La Biblioteca Morgan de Nueva York es la principal responsable de la catalogación.

Fue una exdirectora de esa biblioteca, Belle da Costa Greene (1879-1950), quien primero denunció la falsificación de una pieza atribuida al pintor español del siglo XV Jorge Inglés que le había llegado. Fue por así que el timador se ganó su alias.

Una foto blanco y negro de Greene

FUENTE DE LA IMAGEN. CORTESÍA THE MORGAN LIBRARY & MUSEUM. Belle da Costa Greene, antigua directora de la Biblioteca Morgan de Nueva York, fue la primera en sospechar que había algo raro en las piezas.

A partir de ese momento, Greene continuó durante años investigando las piezas del estafador y advirtiendo a sus colegas sobre su existencia.

Su sucesor, William Voelkle, la relevó en la investigación, catalogó la obra del «Falsificador español» y, en 1978, organizó una notable exposición con unas 75 piezas atribuidas al delincuente.

Aún preciadas

No se sabe exactamente cómo, pero dos pinturas sobre pergamino, tituladas «Juego de caza» y «La llegada de la novia», llegaron a manos de la empresaria y coleccionista brasileña Ema Klabin (1907-1994).

«Sabemos que estos pergaminos fueron comprados en 1975 a otro coleccionista aquí en Sao Paulo. Tenemos un recibo, pero la firma es ilegible», dijo el curador de la Casa Museu Ema Klabin, Paulo de Freitas Costa.

«Es difícil saber si Klabin sabía que eran falsificaciones. Probablemente las compró pensando que eran auténticos, pero debe haber descubierto poco después que no lo eran, porque la exposición en Nueva York que tuvo repercusiones», explicó.

Según el curador, quien tiene una maestría en Artes de la Universidad de Sao Paulo, las piezas que están en la Casa Museu no pasaron por exámenes como radiografías, sino por un análisis de estilo.

Los pergaminos, que estarán expuestos hasta el 12 de febrero de 2023, fueron realizados sobre auténticos cancioneros litúrgicos del siglo XV.

Como en otras piezas del falsificador, se conservaron algunas hojas originales: en el reverso del pergamino de la Casa Museu Ema Klabin se encuentran partituras musicales.

La pintura y el partitura que hay en su reverso.

FUENTE DE LA IMAGEN. CORTESÍA CASA MUSEO EMA KLABIN. ‘La llegada de la novia’: una de las obras atribuidas al «Falsificador español» fue pintada sobre un pergamino medieval que contenía una partitura musical.

Hasta el día de hoy se siguen vendiendo piezas del «Falsificador español».

La casa de subastas Christie’s vendió, en diciembre de 2020, por US$4.440 un pergamino titulado «An Encounter between a Lord, Lady and a Knight» y cuya autoría se le atribuye.

La pieza más cara del imitador vendida por Christie’s fue el manuscrito iluminado «De Vita Caesarum: Divus Iulius», una biografía del emperador romano Julio César escrita por Gaius Suetonius Tranquilus en el año 121 d.C.

La obra se subastó en 2012 por US$25.187.

Los textos en los que Christie’s anunció las piezas a subastar se afirmaba que hay «evidencia creciente» de que el «Falsificador español» supervisó un taller en París, ya que en algunas pinturas se encontraron restos de periódicos parisinos.

Sin embargo, de Freitas Costa apuntó que algunos investigadores han señalado que su origen pudo haber sido Estados Unidos, «porque las primeras piezas (de su autoría) aparecieron allí».

El Salvator Mundi, un cuadro atribuido a Da Vinci y que fue vendido en 2017.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En 2017, un cuadro atribuido a Leonardo Da Vinci fue vendido por cientos de millones de dólares, aunque expertos hoy advierten que su autoría no está 100% asegurada.

En una vieja entrevista del Washington Post de 1978, Voelkle afirmó que las imitaciones podrían haber sido obra de varias personas que trabajaban juntas.

Costa explicó que al identificar la autoría de las obras de arte antiguas no se puede ser del todo exacto.

Así citó un ejemplo reciente, la pintura más cara jamás vendida: el «Salvator Mundi». Si bien algunos expertos e instituciones atribuyen la pintura a Leonardo da Vinci, esta autoría aún es debatida e incierta. La pintura se vendió en 2017 por US$450 millones.

«Esta obra corresponde a la época de Leonardo: la madera, los pigmentos, pero todavía hay muchas dudas.

«Muchos piensan que fue hecha por los discípulos de Leonardo, y no por él. Otros piensan que fue hecho por el estudio de Leonardo y que él participó poco», señaló.

«Son los especialistas en un período determinado, en un artista determinado, los que resuelven este tipo de cosas. Pero eventualmente, en el futuro, sale otra información que puede cambiar eso.

«Nunca es 100% seguro», agregó.

Furor por el medievo

Sobre el «Falsificador español», una cosa es cierta: amañó piezas medievales en una época en la que eran muy populares en Europa.

Otra de las obras del imitador

FUENTE DE LA IMAGEN. CORTESÍA CASA MUSEO EMA KLABIN. «El juego de caza» es la otra atribuida al desconocido imitador que se expone en el museo de Sao Paulo.

«A mediados del XIX hubo un gran movimiento en el que, a pesar de todo el desarrollo del arte, lo que se consideraba como europeo más auténtico era la arquitectura gótica, la época medieval.

«Eso fue muy valorado en la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX (…)

«Hubo un interés renovado y la gente comprara manuscritos, páginas iluminadas, cosas de la época medieval», explicó Costa.

En su investigación, Voelkle descubrió que muchas de las referencias del Falsificador a los temas y al propio diseño de las imágenes procedían de libros de Paul Lacroix (1806-1884) sobre la Edad Media y el Renacimiento, ricos en ilustraciones.

«Él recreó este material», afirmó de Freitas Costa.

Pero, ¿tiene la producción del «Falsificador español» valor como obra de arte?

«Éticamente está mal, probablemente ganó mucho dinero haciendo estas falsificaciones. Pero son creaciones originales, no son copias de nada. Él creó esa ilustración», dijo Costa.

El curador consideró que hay valor en las obras y citó los argumentos del Museo Victoria y Albert para comprar piezas al imitador.

En una entrevista con The Art Newspaper, el entonces curador del museo británico Mark Evans dijo que las cinco hojas de pergamino pintadas por el «Falsificador español» que ahora cuelgan en Londres eran importantes «por lo que nos hablan sobre las percepciones del arte medieval en el siglo XIX».

Una ilustración italiana del siglo XIV.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

A finales del siglo XIX y principios del XX hubo un renovado interés por el arte medieval, que estafadores como el «Falsificador español» aprovecharon para hacer negocio.

Línea.

Imagen de portada: CASA MUSEO EMA KLABIN. En La Casa Museo Ema Klabin, en Sao Paulo, hay dos páginas de un antiguo misterio del mundo del arte expuestas.

FUENTE RESPONSABLE: Mariana Alvim. BBC News Brasil. 4 de febrero 2022.

Sociedad y Cultura/Mercado del Arte/Historia/Brasil.

6 poemas de Ani Galván

Ani Galván es una poeta nacida en Murcia en 1992.

Se graduó en Historia del Arte y es contratada predoctoral en la universidad, donde investiga en torno al selfie, la identidad y la cultura visual contemporánea.

Publicó Catábasis (Raspabook, 2016), y algunos de sus poemas han sido antologados en diversos medios y revistas digitales. En 2022 resultó ganadora del XXXIX Premio Carmen Conde de Poesía con su poemario Educación de una cortesana, actualmente publicado en la editorial Torremozas.

***

una infancia en el gineceo

todo lo que sé de la vida lo aprendí en un tocador de señoras

una cocina humeante un cuartito de costura

alcobas nubladas e inabarcables como misterios

donde muchos solo escucharon el estoico y trivial curso de los días

y otras en cambio penetramos en el oculto arrullo de las nodrizas

consagradas a los dientes de los otros

donde la fuerza yace en armas sorprendentes peine marmita fragancia aguja

donde nunca se presencian los verdaderos amos de esta casa

aras privadas

sacros cuadrantes

donde el amor es pan y lana hilada desde hace muchas generaciones

gineceos condenados

a la ficción de las fábulas

en ellos y no en las ágoras

estuvo siempre hirviendo la Historia

***

un amante venido del mar

[2006, algún punto del Báltico entre Rusia y Dinamarca]

un labio aquí y otro labio aquí y en medio una cítara esa es

la anatomía de un ósculo sea cual sea la coyuntura de su origen

por eso yo comprendo anticipo tu señal aunque jamás

la haya puesto en práctica un labio aquí y otro labio aquí y en medio esta noche

de meridiana intriga de consumada sorpresa gris: en este beso

—susurra el mundo— ya no estás sola

[2017, Barcelona]

puedo contarte lo que he hecho durante once años

una crónica cuya estructura gramatical al fin comprendas

—aunque mi acento en tu idioma me aproxime

a variantes dialectales de escasa armonía—

enumerar viajes diplomas fracasos

explicar

que para hoy hablarte

hube de leer best-sellers sobre amoríos adolescentes

—la biblioteca y sus limitados fondos—

conversar sobre el clima o la compra frente a una grabadora coger dos aviones

hubo de nacer en Roma un gladiolo mientras mamá Caterina lloraba

junto a los juegos de su niña si gira e dorme non siamo felici come prima

podría contártelo o permitir que un beso nos abrase

como abrasaba antes de saber dónde comenzaba y acababa un cuerpo

hoy lo sé: el mío aquí y el tuyo aquí y en medio el gladiolo en aquel balcón de Viale Somalia

en medio el tiempo las llagas el soñado accidente

de esta mañana oscura: en estos ocultos

esponsales enmudece el mundo

***

una amazona

I

¿y si el cuerpo no fuera pantalla para la visión de sus ficciones?

¿y si el propósito de mis dedos no fuera el tacto sino el calibre

de la tensión entre cuerda y arco?

¿y si el fin de mi voz no fuera la gracia

sino los cánticos de guerra?

¿y si en lugar de batir al ciervo aprendiera cómo cabalgarlo?

II

la consecuencia más visible de la fuerza

ha sido la pérdida de mis pechos

[dos brevas aún no granadas apenas llenan mis viejos vestidos]

tal vez expiación por deslizarme

pronta en las palestras de la edad:

un escudo de punzante

suavidad

sabrá protegerme

***

edades

me crié en la vejez

identifico

unos dientes sin dueño como infancia

alcanfor custodiando el ropero

carmesí sellando mi mejilla

me crié en la aceptación del tiempo

y la profundidad de su pisada

convencida de que las arrugas

son dunas, gajes inherentes

a la erosión de la plenitud

bien merecedoras de toponimias

—deterioro y biografía, humanidad y náusea: mares comunes

memoriza:

cada ponzoña

tiene su antídoto

—Seguril, insulina

cada hospital es, por su tránsito y adioses,

un curioso aeropuerto

no escatimes en ternura

cuando repitas de quién eres

qué es lo que estudias si te sale novio

interioriza: todo albor

se repliega al paso de los lustros

exiliado en las fotografías

todo esqueleto se quebranta

todo alfabeto languidece

solo sabrás que es la juventud

cuando en la distancia la veas boquear

y pedir socorro entre las ruinas

me crié en la verdad

por eso, a ti

no te digo:

te amaré hasta mi muerte

—omitiendo los interludios—

te digo mejor:

te amaré incluso

cuando tus piernas pierdan su fuelle

cuando se desfigure tu rostro

y tu juicio altere mi nombre

te amaré tanto

que seré yo

quien pose la cuchara en tus labios

y en el temblor

encuentre alimento

***

una mujer espejo

me ungen

no por ser yo

sino por ser

vergel de azogue

capaz de emanar sus rasgos

mi amor es argento vivo

***

una virgen de la Antigua Roma

La jaula está abierta, pero no sé volar.

Anaïs Nin

I

hasta que no sepas poseerte

tan bien como sabes entregarte

vivirás la suerte del asceta

reza

trabaja

escribe

ama a Dios y su imagen

—que es la imagen

que te forma—

antes de amar a ningún otro

o el día de tu boda será

también el día

de tu prendimiento

II

¿por qué preparar tu venida?

dicen que mi senda fue trazada

por una mano más prudente que la mía y si esa guía

te empujara inequívocamente hacia mi existencia

sería yo quizá esposa galilea

descansaría esta posada cedida al azar de los peregrinos

abandonaría todo afán de abandonar

pero nada sabría

de no haberme excavado las garras

de los otros; de no haber sido

áurea cicatriz en sus vetas profundas

hoy soy porque una vez

no supe ser sin nadie

Imagen de portada: Ani Galván

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

Zenda recomienda: La impaciencia, de Guillermo Morales Sillas.

Jueves en Zenda. Jueves de poesía. Jueves, en este caso, de La impaciencia, el libro más reciente del escritor y profesor de griego antiguo Guillermo Morales Sillas (Valencia, 1986), publicado por la editorial La Bella Varsovia

Tras Ellos son mejores y Pegarle a un padre, Morales se gira hacia la duda en un libro marcado por la acción y el error. 

La impaciencia se afirma en cada poema pero asiente también ante la conciencia de su torpeza, de la incapacidad para elucidar algún tipo de trascendencia y de la esperanza que late en cualquier caso.

La propia editorial apunta, acerca del libro: ««Todo ha cambiado», se advierte en uno de los poemas de La impaciencia, y se insiste: «todo ha cambiado». 

Ha sucedido así, o no: a esa sensación contradictoria —a esa duda que nadie nos obliga a resolver— se enfrenta Guillermo Morales Sillas. Este es un libro de poemas que tiene que ver con lo que ocurre y con lo que no ocurre, con aquello que se espera o se adivina o se intuye, y sin embargo nunca se concreta

Es también un libro de poemas que sin embargo huye de la sensación del fracaso o la decepción, o no: un libro de poemas que unas veces habla sobre el fracaso o la decepción, otras sobre la plenitud y la alegría, y que también se sienta a mirar sin más, a que la vida se complique o se arregle.

La impaciencia nos cuenta la rutina y nos cuenta también la trascendencia, sin entenderlas como antónimas; habla de la familia —de la que venimos, a la que vamos— y de la soledad, del amor y la costumbre, del trabajo y del ocio, del paisaje no como adorno sino como elemento con voz y casi voto. Guillermo Morales Sillas maneja el lenguaje como quiere, con feliz deseo de experimentar, y maneja el humor y la ironía, y mantiene que «todo ha cambiado», pero también que «sale un sol nuevo». Este libro se decide y no. Quizá se trate de que nos enfrentamos a todo con demasiada prisa: estos poemas ensayan otros ritmos».

Autor: Guillermo Morales Sillas. Título: La impaciencia. Editorial: La Bella Varsovia. Venta: Todostuslibros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

Imagen: Cubierta de portada de “La Impaciencia” 

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Literatura/Libro recomendado por ZENDALIBROS.COM

Demuestran cómo viajar más rápido que la luz sin violar las teorías de Einstein.

UNA CUESTIÓN DE DIMENSIONES

Un equipo de investigadores asegura que es posible que existan objetos que viajen más rápido que la luz sin violar las leyes de la física.

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Un equipo de físicos de las universidades de Varsovia y Oxford asegura que existe la posibilidad de que haya objetos que viajen más rápido que la velocidad de la luz. Esto, dicen, no es solo cierto en el plano teórico, sino que pueden existir también en la realidad sin violar las leyes de la física.  

Para sus cálculos se han basado en la idea del observador superlumínico, una figura hipotética que observa el universo mientras viaja dentro de un objeto a más velocidad que la luz. Esto, dicen, uniría la teoría de Einstein del espacio-tiempo con la mecánica cuántica, la parte de la física que explica el comportamiento de las partículas subatómicas.

Extendiendo la teoría de la relatividad

Según la teoría espacial de la relatividad de Albert Einstein, no hay nada en el universo que viaje tan rápido como la luz. 

Sin embargo, los investigadores han desarrollado «una extensión de la relatividad especial» que incorpora a esta teoría marcos de referencia que podrían darse a velocidades superiores a la de la luz. 

Einstein basó su teoría en el principio de relatividad de Galileo y la constancia de la velocidad de la luz. El principio de la relatividad dice que en todo sistema inercial —donde un cuerpo se mantiene en movimiento, mientras que ninguna fuerza actúa sobre él— las leyes de la física son las mismas y todos los observadores inerciales son iguales. 

Este principio se suele aplicar a los observadores que se mueven unos respecto a otros a velocidades inferiores a la de la luz. Pero, según Andrzej Dragan, el investigador principal del estudio publicado en la revista Classical and Quantum Gravity, no hay ninguna razón por la que los observadores que se mueven a velocidades superiores a la de la luz no deban estar sujetos a él.

Ilustración de un concepto de nave de vela solar impulsada por la luz de una supernova.

«Hasta hace poco, se creía en general que los postulados que subyacen a la teoría cuántica son fundamentales y no pueden derivarse de nada más básico», señala Dragan. «En este trabajo, demostramos que la justificación de la teoría cuántica mediante la relatividad extendida puede generalizarse de forma natural al espacio-tiempo 1 + 3».

Una cuestión de dimensiones

La clave para que un objeto viaje por encima de la velocidad de la luz está en el número de dimensiones. Los autores parten del concepto de espacio-tiempo que todos conocemos, con tres dimensiones para el espacio y una para el tiempo. 

Sin embargo, desde el punto de vista del observador superlumínico, solo una dimensión de este mundo conserva un carácter espacial, mientras que las otras tres son dimensiones temporales. Esa dimensión espacial es la única que permite el movimiento de una partícula. 

Si la vemos moverse desde el punto de vista del observador superlumínico, la partícula va envejeciendo independientemente en cada uno de los tres tiempos. Mientras que desde nuestro punto de vista —con tres dimensiones de espacio y una de tiempo— se vería como si la partícula se moviera en varias direcciones del espacio simultáneamente.

Concepto de nave espacial con motor de antimateria. (NASA)

«A pesar de nuestra percepción común, el tiempo y el espacio son sorprendentemente similares según la relatividad, y matemáticamente la única diferencia entre ellos es el signo menos en alguna parte de las ecuaciones», explica Dragan. 

Pero cuando el observador va más rápido que la velocidad de la luz, la diferencia de signos cambia. «El tiempo del observador superlumínico se convierte en espacio del sub lumínico, y su espacio se convierte en tiempo», afirma el investigador. Mientras que en las dimensiones 1 + 1 el espacio y tiempo son iguales, si se quiere estudiarlos como cosas distintas hay que añadir un segundo conjunto de dos dimensiones (el espacio y el tiempo 1 representan el espacio, mientras que el tiempo 2 y el tiempo 3, juntos, representan el tiempo).

Del ejercicio matemático a la hipervelocidad

Este trabajo parece querer poner las bases matemáticas de una gran teoría física unificada, una visión en conjunto que lo uniría todo. 

«El marco matemático desarrollado por los autores en este artículo es único. Parece que el beneficio que perciben del esfuerzo es que establece una base matemática de por qué necesitamos un marco teórico de campo», explica para Popular Mechanics Sonny White, antiguo físico de la NASA y fundador del Limitless Space Institute, un grupo que financia y promueve los viajes espaciales lejanos y la investigación en física.

Los vientos solares se pueden usar para propulsar una nave espacial. (NASA)»

Si imaginamos los modelos estándar de la física como un diagrama de Venn, habría dos círculos, uno al lado del otro, que se tocan en un único punto tangente», explica White. 

«La idea de una gran teoría del campo unificado podría concebirse como un círculo mayor que rodea a los dos círculos más pequeños». Toda esta explicación parece un ejercicio teórico que no nos acerca a tener naves con warp drive, como en Star Trek, que nos permitan hacer viajes interestelares en poco tiempo. 

Pero los investigadores no lo ven así. «La última cuestión que queda por resolver es si los objetos superlumínicos son solo una posibilidad matemática o existen realmente en la realidad», asegura Dragan. «Creemos que lo último es posible y ese es el propósito de nuestra próxima investigación».

Imagen de portada: Un concepto de nave con Warp Drive.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Investigación/Espacio/Física.

El perro más viejo de todos los tiempos nació en los 90 y está vivo: Bobi entra en el Guinness.

Hace dos semanas los Guinness World Records anunciaron que el perro vivo más longevo era Spike, un chihuahua de Ohio, pero poco después recibieron evidencias de otro can con más años.

Tras viajar hasta Portugal a comprobar la historia, la organización anunció que Bobi no sólo es el perro vivo más viejo, sino que es el perro más longevo de todos los tiempos. 

Hace dos semanas, los Guinness World Records anunciaron que Spike, un chihuahua de Ohio, era el perro vivo más longevo. Pero este honor le ha durado poco. 

Sólo unos días después, según explican en la organización, aparecieron evidencias de la existencia de un can aún más viejo. Tras viajar a Portugal descubrieron que no sólo era cierto sino que Bobi, que nació el 11 de mayo de 1992, es el perro más longevo de todos los tiempos. 

Bobi, de casi 31 años, ha vivido toda su vida en una aldea rural de Conqueros, en Leiria, Portugal. Es un Rafeiro do Alentejo de pura raza y sorprende aún más saber que esta raza de perro guardián de ganado tiene una esperanza de vida media de 12-14 años. 

Hasta ahora el perro más longevo era Bluey (1910-1930) un boyero australiano que vivió 29 años y 5 meses. 

Entre las comprobaciones aportadas por la familia Costa, con quien Bobi ha vivido toda la vida, está el registro en la Cámara Municipal de Leiria en 1992, confirmando su fecha de nacimiento además del SIAC, una base de datos pública de animales de compañía autorizada por el gobierno portugués. 

Cliquea el siguiente link por favor; para ver a Bobi. Muchas gracias.

NEW: Oldest Dog Ever – Guinness World Records

Su historia, recogida por el Guinness, es singular pues pudo morir al nacer. Bobi era uno de los cuatro cachorros macho nacidos en una habitación en la que la familia Costa guardaba la leña. 

Al tener muchos animales, el padre de familia decidió sacrificarlos enterrándolos, algo típico en esa época según explica Leonel, el hijo del dueño, de 38 años. 

Sin embargo, cuando fue a buscarlos aprovechando la ausencia de Gira, la madre de Bobi, el padre de familia no se dio cuenta de la presencia de este y se llevó sólo los otros cachorros. 

Los días siguientes vieron a Gira acudir a la habitación de la leña continuamente y empezaron a sospechar hasta que corroboraron el motivo: la existencia de Bobi.  

Bobi juega con un gato

Bobi juega con un gato. Foto de Toribio Blanco Soto

«Sabíamos que cuando el perro abriera los ojos, mis padres ya no lo enterrarían», explica Leonel a Guinness. 

«Era de conocimiento popular que este acto no podía ni debía hacerse», motivo por el que Leonel y sus hermanos decidieron mantener el secreto a sus padres y así evitar que corriera la misma suerte que los otros cachorros.

Imagen de portada: Bobi (Por Toribio Blanco Soto)

FUENTE RESPONSABLE: Mundo Deportivo. Por María Santander. 3 de febrero 2023.

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