Cómo hacer buenos amigos cuando eres mayor y no tienes tiempo.

Nunca es tarde para forjar vínculos sólidos y profundos con otras personas. Una experta ofrece todas las claves por las que surge la amistad en edades adultas y cómo encontrarla.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, todo el mundo lo sabe, y a pesar de que este dicho sea un poco cliché, no le falta razón. Existe una gran variedad de vínculos dentro de todo el espectro de lo que denominamos amistad, pero si algo tienen en común es un profundo sentido de la lealtad, el compromiso y los cuidados recíprocos que consiguen que las relaciones se sostienen aunque pasen los años o las circunstancias vitales de cada uno cambien. 

En un momento post pandémico como este, en el que el contacto social se ha visto reducido de forma prolongada, la presencia de amigos cerca se ha vuelto más apremiante que nunca para sobrellevar los momentos difíciles. Pero la vida da muchas vueltas, y al final el hecho de enfocarnos en el trabajo o el cuidado de familiares próximos (tanto padres como hijos) puede provocar que ya no pases tanto tiempo como antes y poco a poco estos vayan haciendo su vida sin ti. Entonces, ¿qué hacer? Si estás metido en una rutina que deja poco o nada de tiempo para socializar y hacer planes distintos de los habituales es posible que te sea muy difícil entablar nuevas relaciones. Sobre todo si eres adulto y tienes la vida hecha, pues es en la juventud cuando más probable es hacer amigos. Al fin y al cabo, cuando vas a la escuela, al instituto o a la universidad conoces mucha más gente que cuando estás trabajando sin parar.

¿Cómo volver a prender la llama de la amistad con desconocidos una vez se es mayor y estás atrapado en la rutina? Primero habría que atender a los rasgos por los que se construye una amistad. La psicóloga australiana Ahona Guha ha publicado un interesante artículo en “Psychology Today” en el que no solo ofrece consejos para tejer lazos profundos con otras personas, sino también analiza cómo se construye una amistad desde cero. 

Para ella, deben existir tres factores: el de proximidad (estar cerca de alguien geográficamente), repetición (ver al potencial amigo una y otra vez, generalmente en una variedad de entornos) y el más decisivo e importante, similitud (personas que se parecen a nosotros y persiguen cosas similares). 

“A menudo es más fácil hacer amigos a medida que nos vamos haciendo mayores, tal vez porque nos asusta mucho menos el sentirnos rechazados”, explica Guha. 

“Del mismo modo, el autoconocimiento generalmente aumenta con la edad, lo que significa que podemos formar amistades de mejor calidad con personas realmente adecuadas para nosotros, en vez de conformarnos y acostumbrarnos a las mismas”. Por ello, y como asegura la experta, no todo son desventajas cuando se trata de hacer amigos en edad adulta.

Cómo crear un vínculo fuerte

En primer lugar, la psicóloga explica que debes conocer tus valores vitales, qué te gusta hacer y qué es lo que buscas en un amigo. “De lo contrario”, expresa, “es como aparecer en una gran tienda para comprar algo pero no saber qué”. Aunque es una metáfora un poco fea por su trasfondo comercial, Guha incide en el hecho de investigar y reflexionar sobre las personas que han sido tus amigas hasta ahora y qué veías en ellas. 

“¿Qué cualidades tenían? ¿Hay alguien a quien admires especialmente y por qué?”. “Pasamos mucho tiempo preocupándonos por encontrar amigos, y olvidamos la importancia de ser una persona con la que nos gustaría entablar amistad” 

El segundo paso consiste en encontrar a personas que comparten esos mismos valores que tú. “Identifica dónde pueden estar”, aconseja la psicóloga. Puede ser en el trabajo, en el comedor, en un concierto, en un bar, un recital… Por otro lado, es necesario salir de los entornos en los que soléis coincidir. 

Por muy bien que te lleves con una persona en el trabajo tendrás más posibilidades de forjar una relación profunda y bonita con ella si salís de los mismos ambientes en los que os veis por obligación. ¿Nunca has sentido una sensación rara y bonita cuando te has encontrado a esa persona a la que siempre ves en un mismo lugar y de repente estáis en un sitio insospechado? 

“Pasamos mucho tiempo preocupándonos por encontrar socios o amigos, y a menudo olvidamos la importancia de ser una persona con la que nos gustaría entablar amistad”, recalca Guha. Es curiosa esta apreciación, pues podemos caer en el error de solo pensar en nuestro bien y no en el de los demás. 

“Sé constante, llama cuando prometas que lo vas a hacer, sé amable y honesto, comparte, no te reprimas por miedo ni tampoco acapares el centro de la conversación”, aconseja. Sin duda, estas son algunas de las claves para construir un vínculo sólido y fuerte.

“Los amigos son importantísimos, independientemente de la etapa vital en la que te encuentres”, concluye la psicóloga. “Aportan diversión, conexión, cercanía, apoyo y risas. 

Los buenos amigos aumentan significativamente nuestros niveles de bienestar e incluso pueden ayudarnos a vivir más tiempo. Los elegimos y son las personas con las que pasamos tiempo porque les queremos”, sin esperar nada a cambio. Los amigos dan vida, y una vida sin amigos, apenas es nada.

FUENTE: Por ALMA, Corazón y Vida -Por E. Zamorano – Bienestar – Relaciones Sociales- Psicología.

 

¿Verdadero o falso?

Cinco maneras de ser más felices en el trabajo, según los filósofos.

Especialistas como el filósofo Arthur Schopenhauer elaboraron teorías que brindan claves para disfrutar más la vida; también en el entorno laboral

La búsqueda de la felicidad es una cuestión que se plantean los filósofos de forma recurrente. Las tres escuelas de esta materia en la Grecia clásica daban respuestas alternativas.

El Estoicismo propugnaba despegarse de las cosas materiales y buscar el equilibrio en nuestro interior, el imperio de la razón sobre las necesidades físicas. Por su parte, el Epicureísmo proponía explorar todo tipo de placeres, alcanzar el éxtasis mediante la experiencia sensorial e intelectual.

Finalmente, el Cinismo cuestionaba el sentido de la pregunta sobre la búsqueda de la felicidad, porque es imposible encontrar respuestas certeras a este tipo de interrogantes: es preferible vivir como se quiera y justificarlo como nos parezca. Pienso que ninguna de esas tres alternativas satisface completamente las aspiraciones de la mayoría de la gente, que no son escépticos, ni quieren vivir como eremitas o en el exceso permanente.

Arthur Schopenhauer, el filósofo alemán al que se suele etiquetar como “pesimista”, hizo sin embargo un intento de lo que él denominó como “eudemonología”, o teoría sobre la felicidad, que le llevó a formular una serie de recomendaciones, especialmente útiles en el trabajo, pero también en la vida corriente.

Si pasamos al menos la mitad de nuestro tiempo dedicados a tareas profesionales, parece importante identificar qué pautas o recomendaciones nos pueden servir para aprender a disfrutar en ese contexto.

El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer

El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer

1. Entender la felicidad como un camino

La primera recomendación es entender la felicidad como camino, no como un destino, como el resultado del ejercicio permanente y no como un objetivo alcanzado. Esta afirmación evoca el significado de la vida como viaje, presente en la literatura desde la Odisea. Las personas que pensamos que son felices no lo son por haber llegado a una situación y conformarse.

De hecho, para mantenerse en una situación determinada, conservar una relación personal o persistir en un estado de ánimo equilibrado hace falta seguir esforzándose. Sucede como en la estrategia empresarial: la opción marginal de “seguir igual” implica invertir en mantener cuota de mercado, continuar mejorando la relación con los clientes, mejorar la imagen de marca, y no simplemente no hacer nada.

Esto es aplicable a la vida personal, como aprendimos sobre la importancia de la resiliencia durante la pandemia: una parada es un retroceso. El principio también es aplicable al trabajo. Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente, formándonos para estar actualizados, proponernos nuevas metas.

Hay personas que piensan que se puede vivir de la buena reputación y los logros del pasado, lo cual es un error. Hay que seguir demostrando la competencia y la valía con el desempeño personal, fundamentalmente porque mejorará nuestra autoestima y nuestra felicidad.

2. Ser no es tener

No hay que confundir mejorar y progresar con acumular más cosas. Ser no es tener, como explicaron muchos filósofos. Schopenhauer explica el sentimiento de vacío que sobreviene al logro de un bien material en el que se ponen todas las expectativas.

“La riqueza es como el agua del mar: cuanto más se beba, más sed se tendrá. Lo mismo vale para la fama”, explica. Y yo añadiría que también es aplicable al poder y a los cargos en la empresa, si no se entienden con vocación de servicio.

Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente

Para ser feliz en nuestra profesión es necesario continuar mejorando de forma permanente

Shutterstock

3. Evitar los sentimientos extremos

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira. Aunque a veces encontramos caricaturas de CEOs en biografías, películas e incluso materiales educativos, que retratan jefes insoportables, coléricos, que se arrebatan en episodios irrelevantes, los verdaderos líderes son los que enseñan y se convierten en referencia de comportamiento.

Los jefes irascibles solo consiguen que las personas de su entorno terminen yéndose de su empresa. La envidia es un vicio especialmente dañino, porque genera amargura. Se trata de la tristeza por el bien ajeno, algo mezquino y que la gente suele rechazar.

Como afirmaba Séneca, filósofo de la Roma clásica, “nunca serás feliz si te atormenta que algún otro sea más feliz que tú”. Desgraciadamente, parece que su alumno el emperador Nerón no aprendió la lección. Por el contrario, mi experiencia es que la generosidad es la estrategia ganadora a largo plazo, y las personas que la cultivan reciben un reconocimiento recíproco.

Una parte esencial de la dirección consiste precisamente en enseñar, que una buena manera de caracterizar al CEO es como profesor o coach. Esta dimensión proyecta una dimensión más trascendente al management, y también potencia la felicidad personal.

4. La felicidad está intrínsecamente relacionada con la salud

Como explica Schopenhauer, “nueve décimos de nuestra felicidad se basan únicamente en la salud”. Curiosamente, el filósofo alemán se anticipa a los avances de la neurociencia y a toda la corriente de bienestar (wellbeing) que se trasladó al entorno de las empresas.

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira, es otra de las maneras para ser más felices en el trabajo

Evitar los sentimientos extremos, especialmente la envidia, el odio y la ira, es otra de las maneras para ser más felices en el trabajo – Pexels

Dado que la salud física tiene un carácter relativamente efímero, es fundamental la resiliencia y la búsqueda del equilibrio, entendido como un estado de conciencia que permite hacer frente al dolor.

Pero en todo caso, como decía el adagio latino, mens sana in corpore sano, si se cuida la salud corporal se estará construyendo una mejor salud mental.

5. Ejercitarse en la alegría

El último consejo que selecciono es la importancia de ejercitarse en la alegría de forma sistemática. La alegría es un estado de ánimo que se puede cultivar, y cuanto más se practica más se consigue. Como explicaba Sigmund Freud, el humor desnuda la represión, genera proximidad y contribuye a un mejor ambiente.

Por eso es recomendable el uso del humor en reuniones de trabajo, quizás no al principio, para no banalizar el intercambio de ideas, pero si en algunos momentos, para romper el hielo o destensar una discusión. De nuevo, si pasamos tanto tiempo en el trabajo, parece deseable poder divertirse de vez en cuando.

Una de las actuaciones más memorables de Rita Hayworth en el cine es la canción Zip (Cremallera) en la película Pal Joey, donde encarna a una honorable filántropa apremiada a interpretar, en una subasta benéfica, uno de sus célebres números de cuando era vedette.

Una de las frases de la divertida canción dice:

“Zip; Anoche estuve leyendo a Schopenhauer

Zip; Y creo que Schopenhauer tenía razón”.

¿Se puede aprender a ser feliz?

La sensación de felicidad se conceptualizó como el bienestar experimentado por las personas, tanto en pensamientos como en sentimientos.

¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo?

¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo? – Pixabay

En el hemisferio norte, los días del final de la primavera y comienzo del verano son considerados los más felices del año. Se habla, incluso, del “Yellow Day” para referirse al 20 de junio.

Al contrario, el “Blue Monday”, tercer lunes de enero, pleno invierno, se le llama el “más triste del año”. Pero lo cierto es que estos días de “felicidad” y “tristeza” dejan de lado los componentes más importantes para cuantificar estos estados: los mecanismos internos y subjetivos de las personas.

¿Se puede ayudar a las personas a aumentar su felicidad? ¿Cómo se podría fomentar el bienestar subjetivo? ¿Por qué los hallazgos sugieren que los programas de entrenamiento mental ayudan a mejorar el bienestar psicológico?

En definitiva, ¿es la felicidad modulable y entrenable? ¿Qué sabe la ciencia sobre la felicidad?

Un artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology evaluó el bienestar subjetivo analizando la efectividad del entrenamiento mental para ayudar a desarrollar nuevas formas de nutrir nuestra propia felicidad. La sensación de felicidad se conceptualizó como el bienestar experimentado por las personas, tanto en pensamientos como en sentimientos.

Desde los primeros estudios, el bienestar subjetivo se ha definido como la forma en que los individuos experimentan la calidad de su vida en tres aspectos mentales diferentes. Eso sí, interrelacionados.

Estos son: el afecto negativo poco frecuente, el afecto positivo frecuente y las evaluaciones cognitivas de satisfacción con la vida en varios dominios (salud física, relaciones y trabajo).

Concepción hedonista

Se ha llevado a cabo un creciente cuerpo de investigación con el objetivo de identificar los factores que afectan a la felicidad, operacionalizados como el bienestar subjetivo. Aunque la definición de felicidad tiene una larga historia y se remonta a argumentos filosóficos y a la búsqueda de la sabiduría práctica, en los tiempos modernos se equipara al hedonismo.

La definición de felicidad se equiparó con el hedonismo

La definición de felicidad se equipara con el hedonismo – Pixabay

El hedonismo se basa en el logro del placer inmediato, en la ausencia de afecto negativo y en un alto grado de satisfacción con la propia vida. No obstante, los expertos actualmente argumentan que el auténtico bienestar subjetivo va más allá de esta visión limitada y apoyan una interpretación de la felicidad como un esfuerzo eudemónico.

Hoy en día, varios académicos sostienen que los altos niveles de bienestar subjetivo dependen de una perspectiva multidimensional que abarca componentes tanto hedónicos como eudemónicos. Desde este punto de vista los individuos parecen centrarse más en el funcionamiento psicológico óptimo, en vivir una vida profundamente satisfactoria y actualizar su propio potencial, crecimiento personal y sentido de autonomía.

Felicidad modulable y entrenable

En psicología, esta postura se apoya en la teoría de la motivación humana de Maslow. El programa mencionado para entrenar el bienestar subjetivo fue, esencialmente, un entrenamiento informado y suave de la mente, y en particular de las emociones.

Estuvo basado en el principio de que el bienestar individual está indisolublemente ligado al desarrollo de las virtudes y fortalezas humanas internas. Como el equilibrio emocional, el yo interno, conciencia, una actitud abierta y solidaria hacia uno mismo y los demás.

Todo ello dota a la persona de una claridad mental que puede fomentar una comprensión más profunda de la propia realidad y la de los demás. Hasta la fecha, la evidencia sugiere que la felicidad es, en cierta medida, modulable y entrenable. Por lo tanto, las estrategias cognitivas y conductuales simples que los individuos eligen en sus vidas podrían mejorar la felicidad, más que las condiciones externas y ambientales que proponen el Yellow day.

No todo serán estímulos positivos

Pero, ¿por qué no nos preguntamos lo inverso? ¿Por qué nos entrenamos día a día, sin saberlo, para no ser felices? La concepción exclusivamente hedonista y externa de la felicidad ha calado en nuestros cerebros sobre estimulados de noticias.

Consejos, novedades y una infinidad de material disponible para ser consumido. Sin elegirlo, sin pedirlo o sin saber por qué y para qué. Con nuestros cerebros raptados por los input de información externa, buscamos el cero afecto negativo.

Para conseguir el bienestar, no debemos poner el foco solo en los externo

Para conseguir el bienestar, no debemos poner el foco solo en los externo – Pixabay

Es un objetivo sumamente difícil de alcanzar. Al final, para sobrevivir y adaptarse a la naturaleza humana, existe un gran volumen de emociones displacenteras necesarias que deben ser experimentados. El afecto negativo forma parte de nuestro día a día. Otra condición que buscamos con demasiada intensidad, duración y frecuencia es el hedonismo.

Observamos como la habituación disminuirá y cambiará lo hedónico y cómo, para resistirnos a ello, aumentaremos lo deleitable hasta cotas tan altas que serán incompatibles con las demás demandas.

Estado interno

En definitiva, para conseguir un mejor bienestar subjetivo (o felicidad) no debemos poner el foco solo en lo externo. Saber qué hay que entrenar para conseguir un mejor estado interno está cada vez más cerca.

Los resultados de las investigaciones en psicología muestran que nuestro cerebro podrá adaptarse. Pero, ¿le conviene a la industria que esto suceda? Y lo más importante, ¿queremos que pase? Los beneficios de los programas de entrenamiento mental contemplativo para mejorar nuestro estado subjetivo de felicidad hablan por sí solos.

Eso sí, el desconocimiento general de la población sobre estos programas y medidas hace que sean mirados con desconfianza e incredulidad. La divulgación de artículos científicos específicos sobre el bienestar subjetivo debe ser un eje central para romper los parapetos que la sociedad tiene sobre la felicidad.

No olvidemos que la humanidad se compone de personas que no cesan, ni cesarán, de buscarla.

FUENTE: LA NACIÓN – Lifestyle

Por Santiago Iñiguez de Onzoño

BBCNews Mundo

Cómo lidiar con la falta de amigos en verano- Final

Foto: Foto: iStock.

Qué pasa cuando tus personajes de ficción se convierten en tus mejores amigos. 

Si hay un tema de conversación por excelencia en los reencuentros de familiares y amigos después de la cuarentena ese es el de las series y películas que hemos visto a lo largo de estos últimos meses. El hecho de disponer de tanto tiempo para estar en casa hizo que se dispararon las suscripciones a las plataformas de “streaming” en los primeros días del encierro. Se podría decir que vivimos una primavera que acabó convirtiéndose en un gran maratón de cine. 

Hemos aprovechado para conectar con las historias de personajes de ficción a falta de no poder continuar con las nuestras, más reales. Y a su vez, como forma de desconexión ideal frente al caos, la incertidumbre y los dramas originados por la pandemia. Esta tendencia a refugiarnos en los productos culturales ha servido para poner en valor el papel que juega el sector cultural en situaciones excepcionales, a veces menospreciado en tiempos en los que las cosas siempre fueron bien. 

Al estar confinados, no nos quedó otro remedio que cancelar todos nuestros planes a corto y medio plazo. Como mucho, soñar con poder retomarlos en un futuro no muy lejano. Así, esta vida en suspenso que comenzó abruptamente también terminó de la manera más repentina. Junio ha llegado, el primer mes sin fases de desescalada ni períodos de estados de alarma. Por fin hemos podido ver a nuestros seres queridos y disfrutar con ellos de un paseo bajo el sol de verano. Sin embargo, son muchos los que viven estos momentos con cierta tristeza o nostalgia de aquella época en la que vivíamos entre muros, a caballo entre el sofá, la cama y la cocina.

Los psicólogos lo llaman “síndrome de la cabaña”, y la realidad es que se trata de una cabaña muy bien amueblada para la mayoría al poder contar con distintos dispositivos informáticos con los que hemos vivido conectados a esos otros hogares, mundos y realidades que se daban ahí fuera sin nosotros, peleando de algún modo el dolor de no poder estar juntos. Pero, sobre todo, conectados también con esos otros mundos de ficción en los que poder revivir cómo era la vida sin distanciamiento social ni cuarentena gracias a las comedias más ligeras o bien contemplar cómo personajes inventados se enfrentaban a situaciones más difíciles que la nuestra en films de lo más apocalípticos, muy populares durante el período de confinamiento. 

¿Qué grado de empatía podemos sentir hacia los personajes que aparecen en nuestras ficciones favoritas? ¿Puede ser tan intenso como el que sentimos hacia las personas reales, sobre todo ante el hecho de haber renunciado durante un tiempo prolongado a las relaciones con ellas? Evidentemente, nada puede suplir el contacto real y directo con personas de carne y hueso, pero los mundos de ficción sí que pueden ser sustitutos de los reales, de ahí por ejemplo la esencia de obras literarias como el “Decamerón” de Bocaccio, la cual consistía en narrar cuentos entretenidos para huir mentalmente de la catástrofe provocada por la peste negra en el siglo XIV.

Los tres niveles de la cultura

Para José Manuel Chillón, profesor de Filosofía de la Universidad de Valladolid, los productos culturales con los que contamos hoy en día se pueden dividir en tres niveles. El primero vendría a designar a la literatura y la pasión por leer, que alude a la “ficción costosa, la cual implica el esfuerzo de la comprensión, el trabajo de la lectura para ir recreando los mundos sugerentes que están plasmados en el papel”. 

El segundo se corresponde con las artes audiovisuales, en las que el sujeto asume un papel pasivo, reflexivo, y prima la sensación”, sostiene. 

“Y el tercero sería el mundo virtual en el que uno se siente el creador, que se corresponde con el de los videojuegos, las redes sociales o la realidad virtual”. 

Este último, junto con el segundo, es el que más ha primado durante la cuarentena. Vivimos una era en la que prima la sensación: aglutina a muchos, pero es como una aspirina efervescente, se diluye de inmediato “La fantasía y la imaginación es el punto de partida del conocimiento, como creía Aristóteles”, asevera Chillón. 

“En cambio, creo que las nuevas generaciones están atrapadas en el segundo y el tercer nivel. Los niños y adolescentes no han llegado a echar tanto de menos salir a la calle porque la cuarentena les ha permitido tener todo lo que ellos ansían, que es contacto virtual. Además, han visto en el confinamiento la oportunidad para que nosotros, los padres, ablandamos las normas y las restricciones con las películas o los videojuegos. Y al final parece que han terminado prefiriendo eso a la vida normal. Creo que esta es una de las razones del síndrome de la cabaña”.

¿Enamorado de tu propio personaje ideal?

En la película “Ruby Sparks” un joven novelista que atraviesa una crisis creativa acude a un terapeuta para que le ayude a salir de su bloqueo. 

Este le recomienda que escriba una página al día por lo menos y así es como empieza a definir a la que sería la encarnación de su amor idealizado: una joven llamada Ruby que, por arte de magia, un día aparece en su casa. El escritor descubre que todo lo que escribe sobre ella se cumple, su personaje ha cobrado vida y es capaz de regir su comportamiento.

Pronto, se da cuenta que este don acaba adquiriendo un carácter perverso, y al final decide dejar su creación a sus anchas, otorgándole el libre albedrío. Teniendo en cuenta esto, el joven escritor de ‘Ruby Sparks’ abarca los tres niveles de la cultura que presentaba Chillón.

Aunque está afincado en el tercero, el cual se refiere a la realidad virtual (no hay tecnología tan puntera como una máquina de escribir que lleva a lo real todo lo que escribes en ella), ha tenido que pasar por el primero para poder entender cómo se diseña un personaje reflexionando sobre los que ya crearon otros antes que él; para al final terminar quedándose en el segundo nivel, es decir, dejar de ser el creador de la historia y pasar a ser sola y definitivamente el espectador. 

O, en todo caso, estar dentro de la historia de Ruby que ya no es la que él decide, pasando a ser un personaje más. Hemos desaprovechado el valor existencial del aburrimiento. Necesitamos aburrirnos, dejar de hacer cosas que sirvan para algo Más allá de cómo se desarrolla la película, el argumento es muy interesante porque nos presenta una de las cualidades que tiene el cine y el por qué conectamos tanto con sus personajes y lo que les sucede. 

En cierto modo, encaja con las ideas del filósofo esloveno Slavoj Zizek sobre “el beneficio sin inconvenientes”, por el cual el mercado actual nos ofrece productos libres de sus propiedades perjudiciales: café sin cafeína, cerveza sin alcohol… y extrapolando a la vida cotidiana, el cine nos ofrece la oportunidad de experimentar situaciones que en algún momento podríamos vivir sin involucrarnos físicamente, tan solo a nivel mental y emocional.

A la hora de ver una película, llegamos a un acuerdo tácito con sus creadores para creer aquello que nos van a contar, sabiendo de antemano que no es real. La filósofa Tamar Gendler postula en un interesante estudio que existen dos niveles de conciencia que compiten entre sí cuando vemos una película: el ‘belief’ y el ‘alief’. 

El primero es el que rige las certezas que cada día asumimos y se corresponde con nuestro conocimiento del mundo, separando lo que es real de lo que no lo es. El segundo, en cambio, es la suspensión momentánea del primero, que nos lleva a aceptar y tomar por real aquello que de antemano sabemos que corresponde al mundo de la ficción. Este mecanismo mental no deja de ser la premisa más básica del cine, lo que nos lleva a perdernos mental y emocionalmente en la historia y a conectar con los personajes. Además, a medida que crecemos vamos perdiendo, de ahí que los niños tengan más facilidad para quedar cautivados por las historias de ficción que los adultos.

Las lógicas de la sensación

“Vivimos en una era en la que prima constantemente la sensación”, explica Chillón a El Confidencial. “¿En qué se diferencia esta de la razón? 

Que aglutina a muchas personas, pero es como una aspirina efervescente, se diluye inmediatamente. No deja poso. No puedes mantener la emoción que sentiste al dejar a tu pareja, pero sí que puedes argumentar el razonamiento que te llevó a hacerlo, aunque hayan pasado meses. Vivimos en una sociedad cada vez más líquida, y a este tiempo le viene como anillo al dedo la sensación”. ¿Es el cine la cumbre de la sensación? ¿Y una serie, en las que esa misma sensación puede tener una continuidad mucho más larga y prolongada en el tiempo? 

El síndrome de la cabaña es la consecuencia directa de una forma de ser que ha venido fraguando en los últimos doce años Todo esto nos lleva a pensar que muchas personas que hayan pasado solas esta cuarentena se habrán tenido que conformar con experimentar esta clase de sensaciones a falta de no poder crear su propio relato. 

Esta, sin duda, puede ser una de las causas del ‘síndrome de la cabaña’ del que tanto se habla actualmente. A esta serie de sensaciones continuadas se le suma el hecho de rellenar los huecos que quedan con el mundo virtual. Pero, ¿qué diferencia tiene este con el mundo de la ficción en él podemos entrar gracias a una película? “El mundo virtual no cuesta, no exige esfuerzo, tiene todo lo que ansiamos, rapidez y creación continua”, reflexiona el filósofo vallisoletano. 

“Soy yo quien genero mi propia aventura, no necesito meterme en la de otro, como sucede con un libro o una película. Hay algo muy importante que hemos desaprovechado del confinamiento y es el valor existencial del aburrimiento. Necesitamos aburrirnos y dejar de hacer cosas que sirvan para algo concreto. Las nuevas generaciones no han tenido la oportunidad de aburrirse, han estado pegados a un escenario que no era el de la realidad, lo que ansían ahora los jóvenes es ser ‘youtubers’ o ‘influencers’, generar un tipo de vida-espectáculo permanente y constante en la que siempre hay acción, protagonismo individual, sin necesidad de escucha, de mirada sí, pero de escucha no.

“La cuarentena tenía que haber servido para hacer una experiencia de desierto y despojo, para descubrir nuestra poquedad y miseria”, recalca Chillón. “Pero en vez de eso hemos suplido nuestras deficiencias y carencias humanas llenando esos huecos constantemente de vacunas virtuales. 

El síndrome de la cabaña, al final, viene desde antes. La virtualidad en la que vivimos lo genera. Cuando en el año 2000 se empezó a hablar de Europa como una “aldea global”  toma de fundamento que ya nuestra conexión es a distancia, inmediata y de relaciones virtuales que se dan en un mismo sitio y tiempo. 

Cualquier padre o madre sabe que para castigar a su hijo debe quitarle el dispositivo que tiene para conectarse, cuando antes era al contrario, el castigo consistía en no salir a la calle a jugar. Tenemos profundas deficiencias en las relaciones sociales. El contacto físico no puede suplirse, tampoco estar acompañado. El síndrome de la cabaña no es más que la consecuencia evidente y directa de una forma de ser en el mundo que ha venido fraguando en los últimos doce años”.

Por último, ¿qué hacer en caso de que nos sintamos un poco más solos de lo normal este verano, bien porque las relaciones de amistad que teníamos se han desgastado o porque tenemos la sensación de que ya no disfrutamos tanto con aquellas personas que antes eran imprescindibles? “Hay que poner las cosas en contexto e intentar aprovechar al máximo lo que se tenga”, asevera el psicólogo. “No deberíamos gastar mucha energía en pensar en todo lo que no puedo hacer o con quien no puedo estar, sino en cómo podemos entretenernos, divertirnos o cómo estamos lo más a gusto posible”. A fin de cuentas, podemos disfrutar mucho de la soledad en verano si sabemos cómo. Si estás pensando en pasar esta temporada estival más solo que de costumbre, tienes que valorar que tienes mucha más libertad para hacer cosas y tiempo para pensar en lo que quieres o buscas en un futuro. Nadie es una isla aislada en mitad del océano, por lo que si ahora mismo te sientes un poco solo has de saber que es temporal y pronto llegará esa compañía que tanto ansías.

FUENTE: Alma, Corazón y  Vida Por Enrique Zamorano

Preocupación en la NASA por el “bamboleo” en la órbita de la luna.

El movimiento del satélite y su combinación con el nivel del mar preocupa a los expertos de la agencia espacial.

En los últimos años se han registrado numerosos casos de inundaciones de marea alta en el mundo. Tan solo en 2019 se contabilizaron 600. Lamentablemente, los expertos anticipan que el fenómeno seguirá creciendo, especialmente a partir del 2030 debido a la combinación del ciclo lunar con el aumento del nivel del mar.

Un equipo de científicos de la NASA de la Universidad de Hawai estudian cómo la confluencia de distintos factores será decisiva para que esto ocurra: “La combinación de la atracción gravitacional de la Luna y el aumento del nivel del mar por el cambio climático, continuarán exacerbando las inundaciones costeras en nuestras costas y en todo el mundo” dijo el administrador, Bill Nelson.

También explica que se trata de un tipo de inundación que puede no ser tan grave o intensa, que incluso puede darse con días soleados, pero que es muy molesta y que se está haciendo más frecuente. “Son inundaciones que no generan grandes daños en la infraestructura, sino que dado que son olas de menor altura, inundan zonas de paseo costeros, casas en zonas bajas” agregó.

INUNDACIONES EN CHINA – AP

Además, los expertos están estudiando que el efecto acumulado en el tiempo si tendría un impacto importante para las ciudades víctimas. “Si se inunda 10 o 15 veces al mes, una empresa no puede seguir funcionando con su estacionamiento bajo el agua. La gente pierde su trabajo porque no puede ir a trabajar. Los pozos negros que se filtran se convierten en un problema de salud pública”, dijo Phil Thompson el profesor de la Universidad de Hawai.

El bamboleo de la Luna

Se trata de un movimiento regular en la órbita de la Luna que tarda 18,6 años en completarse. Esto ocurre desde 1728, no es nuevo ni peligroso por sí mismo, pero impacta sobre la atracción gravitacional de la Luna, que es la principal causa de las mareas de la Tierra. Esto combinado con el aumento del nivel del mar como resultado del calentamiento del planeta, traería consecuencias enormes.

FUENTE: LOS ANDES – República Argentina

Cómo lidiar con la falta de amigos en verano – Parte I

SEGÚN UN PSICÓLOGO

La época estival es uno de esos momentos del año en los que más se ensalza el hecho de pertenecer a un grupo social fuerte. ¿Qué hacer en caso de sentirnos más solos de lo normal?

 

Como todos los veranos, los anuncios de la televisión se llenan de inolvidables puestas de sol en las que hay fiestas y amigos, parejas y matrimonios con hijos que aprovechan sus días de vacaciones en la costa o adolescentes que se divierten a pie de playa. 

 

Si algo tiene en común la época estival con la navideña es que son los dos momentos del año en los que nos encontramos con nuestros seres queridos y pasamos más tiempo de lo normal con ellos. Al fin y al cabo, la diversión siempre va unida a la sociabilidad, de ahí que cuando pensemos en planes de esparcimiento y desconexión durante julio o agosto inevitablemente nos venga a la mente esa persona o conjunto de personas con las que más nos gusta estar. 

 

Pero, ¿qué ocurre cuando por distintas circunstancias del destino no contamos con una red fuerte de amigos? 

 

Aunque la soledad siempre es un sentimiento más prototípico de los ancianos, como apunta el manido prejuicio del hombre o mujer mayor de 65 años que hace tiempo se quedó viudo o viuda y no tuvo hijos, hay diversos estudios publicados recientemente que reflejan un mayor sentimiento de soledad en los jóvenes. 

 

Por ejemplo, el informe España 2020, realizado por la Fundación Encuentro y la Universidad Pontificia de Comillas, el cual asegura que un 31% de menores de 30 años se sienten solos frente al 14,7% de los mayores de 60, únicamente en la Comunidad de Madrid. 

 

En definitiva, hay infinidad de ‘papers’ (algunos con datos más contundentes que otros) ,que ratifican este notorio aumento de las sensaciones de soledad entre la población general, así como sus consecuencias para el bienestar físico y emocional de quien los padece. 

 

“No hay que fiarse de los contenidos que se publican en redes como Instagram, pues corresponden a momentos muy pequeños y selectivos de la vida de una persona” Ahora bien, cabe preguntarse por el propio concepto de soledad, ya que ‘a priori’ no es una sensación negativa, pensarán muchos: en ocasiones necesitamos estar solos con nosotros mismos y esto es altamente positivo. 

 

Se puede estar solo físicamente o sentirse solo emocionalmente. No todos los momentos que compartimos con nosotros mismos son amargos. Sin embargo, después de habernos visto presionados a reducir la interacción social en el último año y echar tanto de menos los ratos que pasábamos con nuestros amigos, las ganas de volver a socializar se han disparado, especialmente si es verano y ya no hay tantas restricciones como antes para la vida social. 

 

¿Ha cambiado nuestra forma de relacionarnos después de haber pasado tanto tiempo aislados, aunque solo fuera físicamente, y esto es lo que ha causado ese repunte en los sentimientos de soledad de la población? 

 

En opinión de Rafael San Román, psicólogo de la plataforma de bienestar emocional y apoyo psicológico ifeel, “seguimos relacionándonos igual”. Al fin y al cabo, “buscamos la profundidad en nuestras conexiones con los otros tanto o más que antes para forjar un vínculo de amistad que exige tiempo, implicación, disponibilidad…”. 

Todo depende de la personalidad de cada uno y de su forma de relacionarse, pero lo que sí que es cierto es que, como vimos en otro artículo, es muy posible que a mucha gente se le haya hecho más difícil o ya no disfruten tanto de esas ‘small talks’ o conversaciones ligeras con gente a la que no conocemos tanto ni nos une un lazo tan fuerte, sin duda alguna el campo de cultivo de futuras amistades.

 

¿Cuáles son los fundamentos de una amistad? ¿Cuándo llega ese momento en el que por fin podemos considerar a alguien como una persona especial con la que no solo nos divertimos y pasamos mucho tiempo juntos, sino que también nos apoya en los momentos difíciles? 

 

San Román incide en el concepto de intimidad. Aunque el propio término alude a la facultad de estar recluido en uno mismo o en un espacio reducido de personas, “la intimidad compartida se basa en la experiencia de ser conscientes el uno del otro sin necesidad de hacer nada especial o de hablar”. Es decir, “tener la confianza de que en cuanto lo necesites hay alguien ahí para establecer contacto, y muchas veces no necesitas ni pedírselo”. 

 

Por tanto, el sentimiento negativo de soledad puede aparecer cuando hacemos un repaso mental de nuestros vínculos y no damos con un mínimo de ellos que sean lo suficiente íntimos y profundos.

La envidia de compañía

Por otro lado, como decíamos, hay momentos del año en que los sentimientos de soledad pueden darse más que en otros, como el verano o la navidad, épocas en las que desde los medios de comunicación de masas y las redes sociales se promociona el hecho de estar acompañados por nuestros seres queridos. “Son épocas en las que tendemos a ver a gente en grupo haciendo cosas estupendas y pasándoselo fenomenal”, corrobora el psicólogo. ¿Qué sucede cuando no disponemos de esta red amplia de contactos y de relaciones profundas y vemos que los otros sí? “No deberíamos gastar mucha energía en pensar en todo lo que no puedo hacer o con quien no puedo estar, sino en cómo podemos estar más a gusto” “Las redes sociales son devastadoras en este aspecto, alimentan la envidia, que es el sentimiento de desear lo que el otro tiene y tú no”, sostiene San Román. 

 

“Genera hostilidad hacia los demás y también hacia nosotros mismos. Podemos llegar a pensar que nuestra vida no es tan emocionante como la del resto y entonces caer en la frustración que da pie a carencias de autoestima o sensación de vacío. 

 

No hay que fiarse de los contenidos que se publican en plataformas sociales, sobre todo en redes como Instagram que son tan visuales, pues corresponden a momentos muy pequeños y seleccionables de la vida de una persona”. “Hay amistades de muchos tipos y grados”, prosigue el psicólogo.

 

“Una de las más típicas puede ser la de conveniencia, pero esta es contingente: en cuanto una o ambas partes sientan que no están extrayendo ningún beneficio comienzan a debilitarse. Si no hay una base afectiva, si todo responde a un sentido utilitario e instrumental, y no hay un apoyo emocional, no se comparten aficiones… Estas cosas pueden existir también en los lazos de conveniencia, por supuesto, pero si lo que más pesa es esa razón instrumental la relación tiene un futuro precario”.

La amistad: una evolución constante

Otra de las peculiaridades de la amistad es que nunca se mantiene estática o en un mismo punto: siempre evoluciona, sea para bien o para mal. Muchas veces podemos sentirnos defraudados por gente a la que considerábamos muy importante, y esto tiene un fuerte impacto en nuestro bienestar emocional, haciéndonos sentirnos un poco más solos. 

 

“A veces descubrimos que la persona a la que consideramos nuestro mejor amigo o amiga durante años ya no lo es, a veces sigue siéndolo, pero no tan cercano, y otras veces desaparece de nuestra vida”, reconoce San Román.

 

De ahí que sea muy importante darse cuenta de esta evolución, pues si no podemos sufrir en exceso. Y en muchas ocasiones, aquel grupo de amigos con el que solíamos pasar todos los veranos ya no es tan fuerte.

FUENTE: Alma, Corazón y  Vida Por Enrique Zamorano

Medicina. Avances científicos. Final

Finalmente, hay que recalcar la importancia del mapeo de las zonas de riesgo. En Galicia, el Laboratorio de Radón de Galicia comenzó en 2001 el Mapa de Radón de Galicia, que cuenta con 4.300 mediciones en viviendas y próximamente será ampliado a 5.000 mediciones. Aún así, son necesarias muchas más mediciones en toda España para mejorar la caracterización de la exposición a radón.

Mientras tanto, Carmen es tratada en el Hospital Puerta de Hierro. Está contenta porque está en buenas manos. Además, ya ha avisado a sus vecinas de la urbanización para que, antes de que la historia se repita, traten de averiguar si en su casa puede haber una elevada concentración de radón, el enemigo invisible.

*Alberto Ruano Raviña es Profesor Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Santiago de Compostela. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Mitos y realidades del cáncer

Que no te engañen, no existe ningún tratamiento milagroso para curar el cáncer, ni el cáncer es contagioso. Te contamos algunas de las falsas creencias más extendidas explicadas por los profesionales de la Asociación Española Contra el Cáncer.

MicroARN Foto: João Conde, Nuria Oliva and Natalie Artzi / Massachusetts Institute of Technology (MIT)

Estar más informados no significa estar mejor informados. Por eso es más necesario que nunca distinguir los datos falsos de las evidencias científicas, especialmente cuando hablamos de salud, un sector en el que abunda la publicidad de remedios milagrosos y las prácticas no científicas. Existen numerosos mitos en torno al origen, prevención y curación del cáncer, por lo que su identificación es un requisito indispensable a la hora de enfrentarse a esta enfermedad.

Por ello la Asociacion Española contra el Cáncer (AECC) ha preparado una lista en la que se desglosan muchos de esos mitos sin valor científico sobre el cáncer. El objetivo es erradicar estas falsas ideas establecidas socialmente para ayudar a los pacientes y familiares a superar la enfermedad. Aquí te dejamos algunos de los mitos más extendidos e infundados recopilados por la Asociación.

 

1) “El cáncer es contagioso”

No, nunca. El cáncer no es una enfermedad infecciosa, por tanto, no se puede contagiar de una persona a otra. Sin embargo, cuando se padecen determinadas enfermedades infecciosas como el sida o la hepatitis (provocadas por un virus), existe un mayor riesgo de padecer algunos cánceres. En esos casos, se trasmiten el sida o la hepatitis y el cáncer acaba siendo una posible evolución de estas enfermedades.

 

2) “El cáncer es hereditario”

Es poco probable.

Solo en algunos casos existe una cierta predisposición para padecer determinados tipos de cáncer, aunque estos casos suponen un 5-10% del total de cánceres el 90% restante son esporádicos, es decir, no se transmiten por herencia.

Entre los principales cánceres con componente hereditario se cuentan el de mama y el colorrectal. Según aclara Marta Blanco, oncóloga de la AECC, las mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 implican una mayor predisposición a padecer cáncer de mama y ovario, mientras que las personas con antecedentes familiares de enfermedades como poliposis adenomatosa familiar (PAF por sus siglas en inglés), u otras alteraciones, como el cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (CCHNP) o síndromes como el de poliposis juvenil o el de Cowden, pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer colorrectal.

Sin embargo, que existan distintos casos de cáncer en una familia no significa necesariamente que tengamos más probabilidades de padecerlo. “El cáncer es una enfermedad muy frecuente en España -sostiene Blanco-. Por eso no es raro que haya varios miembros de una misma familia que padezcan esta enfermedad. Sin embargo, para sospechar que pueda haber predisposición familiar tienen que cumplirse una serie de criterios a valorar por los médicos, entre ellos la existencia de casos a edades más tempranas a lo habitual o la existencia de dos o más familiares de primer grado (padre/madre, hermanas/hermanos, hijos/hijas), con el mismo tipo de cáncer relacionado“, apunta.

Cuando existen antecedentes familiares, lo recomendable, sostiene Blanco, es consultar con el médico de atención primaria para que valore su situación. Si el doctor lo estima conveniente, podrá derivar el paciente a una Unidad de Cáncer Familiar en la que se le solicitará información sobre casos de cáncer en la familia. A partir de ahí, podrán prescribirse pruebas diagnósticas concretas o incluso adoptarse medidas de prevención, como la quimioprevención o la cirugía profiláctica.

“Es importante tener en cuenta que los resultados deben ser interpretados y explicados adecuadamente por los profesionales de un servicio especializado en cáncer familiar para que el paciente entienda la repercusión que supone el riesgo asociado a la mutación de un gen relacionado con un cáncer hereditario”, aclara la doctora.

 

3) “El cáncer siempre duele”

Posiblemente no. El cáncer no tiene por qué doler. La aparición de dolor depende de la zona en que se localiza el tumor. Pero, en cualquier caso, existen gran cantidad de opciones de tratamiento contra el dolor que controlan, en un porcentaje muy elevado de los casos, las molestias del paciente.

4) “El estrés y los problemas emocionales causan cáncer y/o lo empeoran, tengo que mantenerme positivo o no me curaré”

Falso. Los estudios científicos realizados hasta la fecha no han demostrado que exista una conexión directa entre el estrés y el cáncer. El pronóstico del cáncer depende de una serie de factores como la localización, la extensión y la velocidad del crecimiento. También el estado de salud previo y la respuesta del organismo al tratamiento, es decir, no existe una relación causa-efecto.

Lo que sí es cierto es que un estado anímico óptimo ayuda a afrontar mejor la enfermedad y sus tratamientos desde el punto de vista psicológico.

5) “La quimioterapia mata lo bueno y lo malo”

Falso. La quimioterapia se encarga de destruir las células que tienen un crecimiento anormal o muy rápido, que son las malignas. Pero en nuestro organismo tenemos células que se reproducen a un ritmo muy rápido y que no son cancerosas -por ejemplo, las de la sangre- que también se ven afectadas. Además, la quimioterapia puede tener efectos secundarios que en ocasiones producen limitaciones y que nos provocan malestar.

“La quimioterapia generalmente ataca por diferentes vías el ciclo de las células tumorales en los momentos en los que están más activas -afirma la doctora Banco-. Sin embargo, en nuestro organismo existe una gran cantidad de células que también son muy activas en condiciones normales, como las de la médula ósea (donde se producen las células sanguíneas, como los glóbulos rojos y blancos, o las plaquetas). Además, existen muchos tejidos que se renuevan constantemente, cuyas células tienen una gran capacidad de reproducirse, como las de la superficie de la piel, las mucosas (de la boca y del del aparato digestivo) y los folículos pilosos. Estas son las células que se ven afectadas con mayor facilidad, dando como resultado algunos de los efectos secundarios más comunes, como la caída del pelo, el enrojecimiento de la piel, las alteraciones en las uñas, dificultad para tragar o la diarrea” asegura.

6) “El cáncer es una enfermedad moderna”

No es cierto. Existen registros sobre esta enfermedad durante el antiguo Egipto que datan del 4.000 a.C. Lo que ocurre es, que en la actualidad, existen más avances que hacen que sea más fácil la detección precoz y el diagnóstico de la enfermedad.

7) “Los desodorantes causan cáncer”

Falso. Actualmente no existen estudios que indiquen de manera segura que aumente el riesgo de padecer cáncer por el uso de estos productos de higiene íntima.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

FUENTE – NATIONAL GEOGRAPHIC – Por Héctor Rodríguez

Hallazgo de cepas de levadura – ¿Feroz competencia o estrategia de marketing? Final

El NCYC tiene alrededor de 600 cepas de elaboración de cerveza en sus archivos, algunas de las cuales fueron depositadas por cervecerías del Reino Unido que enfrentaron el cierre durante las crisis económicas de las décadas de 1950 y 1960.

Los cerveceros ahora comienzan a reconocer que pueden diversificar sus productos

Los cerveceros ahora comienzan a reconocer que pueden diversificar sus productos. Pexels

Algunas de estas cepas apenas se utilizaron desde entonces.

 Nueno-Palop dijo que los cerveceros ahora comienzan a reconocer que pueden diversificar sus productos, usando quizás una cepa con una conexión histórica con su ubicación en el Reino Unido.

Un viejo legado

Esta idea de que las levaduras históricas pueden impartir herencia además de sabores interesantes se está imponiendo fuera del mundo de la cerveza. Alan Bishop tiene el título de alquimista y destilador principal en Spirits of French Lick, una destilería en Indiana, Estados Unidos.

La compañía fabrica una variedad de licores, incluidos bourbon, ron y gin. En los últimos años, Bishop se dedicó a la bioprospección con la esperanza de recolectar cepas de levadura abandonadas en antiguas destilerías de Indiana y Kentucky.

Por lo general, lleva a estos sitios un frasco de mosto, el líquido que contiene los azúcares del grano que se fomentará. Tan solo lo deja abierto, expuesto al aire. Entonces, la levadura se deposita naturalmente en el mosto, lo que permite que comience la fermentación.

A veces, Bishop también refriega el interior de jarras viejas en destilerías cerradas, para retirarles la levadura. Explicó que en sus alrededores hay muchas destilerías desaparecidas, porque la industria artesanal de los productores de whisky y bourbon que había en EE.UU. en el siglo 19 cerró con la prohibición, un período entre 1920 y 1933 cuando la producción, importación y venta de bebidas alcohólicas se volvió ilegal en todo el país.

Bishop aún no ha enviado ninguna de sus cepas bio prospectadas para análisis genético, por lo que no puede saber su procedencia exacta. Pero sí está seguro de que el uso de levaduras alternativas marca la diferencia en las bebidas que él y sus colegas producen.

Por ejemplo, señaló que una cepa en particular que recogió del sitio de la destilería Daisy Spring Mill, en un parque estatal de Indiana, confiere potentes sabores de canela a la bebida fermentada.

Con esta experimentación surge la oportunidad de desarrollar bebidas nuevas e interesantes, pero también conectar la destilería Spirits de French Lick con el área local y su legado, argumentó Bishop. En general, cree que los destiladores están perdiendo la oportunidad de buscar cepas de levadura más variadas para su producción.

Las farmacéuticas también podrían beneficiarse de las levaduras bioprospectadas

Las farmacéuticas también podrían beneficiarse de las levaduras bio prospectadas – BBC Mundo

“No se presentó mucha atención a la levadura en la destilación, lamentablemente, al menos en los últimos 100 años. Cada una de estas variedades de levadura tiene sus propias características”, manifestó. Argumentó que las diferencias de sabor que se desarrollan al fermentar bebida no desaparecerán siquiera después que se procese y madurez en barricas durante meses, o años.

“Cápsulas de tiempo”

La diversificación de levadura podría beneficiar a todo tipo de industrias. Por ejemplo, podría ayudar a los fabricantes de perfumes a crear mejores fragancias. Las levaduras se utilizan a veces para producir las sustancias químicas complejas de un aroma cuando no se pueden obtener fácilmente a partir de otros ingredientes.

En los últimos años, levaduras modificadas genéticamente se han vuelto disponibles a una escala como para usarlas en la producción comercial. Entre los pioneros en este enfoque está la empresa de biología sintética Ginkgo Bioworks, en EE.UU.

Thomas señala que la levadura Debaryomyces que se encuentra en la cerveza del Wallachia también parece ser tolerante a metales pesados como el arsénico y el plomo. Eso puede significar que sería una buena levadura de biorremediación, usada para absorber contaminantes en un ambiente, para limpiarlo.

El agua subterránea contaminada con arsénico se relaciona con problemas de salud en lugares como la costa oeste de Sudamérica, Medio Oriente o India, dijo Thomas. Las farmacéuticas también podrían beneficiarse de las levaduras bio prospectadas. Muchos medicamentos se elaboran con la ayuda de levaduras usadas para cultivar determinadas sustancias químicas. Algunos sugieren que se podría encontrar levaduras aún mas eficientes para este propósito en el medio ambiente, tal vez en el mar.

Además, los fabricantes de pan podrían recurrir a levaduras nuevas -de hecho, viejas- en la búsqueda de diversificar sus productos. En 2020, Seamus Blackley, el creador de la consola de videojuegos Xbox original, anunció que había recreado un pan egipcio utilizando cultivos de levadura extraídos de recipientes para hornear del antiguo Egipto.

Los antiguos egipcios fueron los primeros en hornear pan, pero las levaduras que usaban probablemente eran diferentes a las actuales

Los antiguos egipcios fueron los primeros en hornear pan, pero las levaduras que usaban probablemente eran diferentes a las actuales.

Dos científicos que ayudaron a Blackley en su tarea aún investigan cepas de levadura egipcias y analizan la composición genética de la levadura utilizada en ese experimento, con el fin de averiguar qué contribución pueden haber hecho las cepas antiguas al pan.

Blackley dijo que el equipo pretende lanzar un programa de muestreo de ADN más extenso, con el fin de analizar otros artefactos y sitios arqueológicos.

Pero como se trata de algo vivo en un ambiente en constante cambio, es difícil saber con certeza si una cepa de levadura extraída de la naturaleza realmente desciende directamente de una usada en la producción histórica de alimentos, aclaró Caiti Smukowski Heil, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en EE.UU.

Esa es una de las razones por las que los naufragios son tan especiales, señala: si logras extraer la levadura de una botella sellada que ha estado en condiciones oscuras, frías y estables durante muchos años, puedes estar seguro de que has recuperado la levadura original utilizada para hacer ese producto.

De cualquier manera, aseguró, existe una “enorme diversidad de levaduras sin explotar”. Las panaderías comerciales, por ejemplo, se basan en gran medida en las cepas estándar de Saccharomyces cerevisiae. Pero las levaduras silvestres o las cepas históricas que han dejado de usarse podrían ser mejores opciones para la producción moderna.

“Las especies de levadura fuera de Saccharomyces cerevisiae suelen ser más tolerantes a cosas como el uso de masa congelada y a veces incluso tienen una mayor capacidad de fermentación”, señaló Heil.

Thomas señaló que quiere tomar muestras y estudiar la levadura de recipientes sellados en otros naufragios o “cápsulas de tiempo” de bebidas bien conservadas. Y al estudiar la genética de cepas de levadura antiguas, también pueden identificarse genes previamente desconocidos pero deseables, que influyan en la levadura genéticamente modificada en el futuro.

Pero el naufragio de Wallachia es un recordatorio de lo afortunados que somos al tener acceso a un puñado de levaduras históricas que podemos asociar con seguridad a un momento y lugar específicos. En los cerca de 30 años transcurridos desde que Hickman se sumergió allí, ha sido testigo de cómo el naufragio se deteriora con el tiempo.

Las estructuras y pasarelas por encima y alrededor de la sala de máquinas se derrumbaron. Las grietas en las paredes envejecidas del barco se ensancharon. La embarcación se desintegra. ”Posiblemente dentro de los próximos 20 a 30 años, desaparecerá por completo”, aclaró.

Es probable que el Wallachia se lleve las botellas de cerveza restantes mientras se deshace lentamente en el fondo del mar. Una conexión valiosa con los cerveceros del siglo 19 se irá para siempre, y se llevará consigo las preciosas levaduras que hay en botellas olvidadas.

FUENTE: LA NACIÓN – BBC Mundo – Por Chris Baraniuk

Que no te crezca la nariz…

El método que usan los científicos para pillar a un mentiroso.

Más allá de atender a sus expresiones faciales o lenguaje no verbal, también cabe reparar en el contenido de lo que dice. Hoy vemos la técnica SUE, utilizada en la investigación criminal.

Que si se toca demasiado el pelo cuando habla, esquiva la mirada directa a los ojos o hace movimientos extraños y nada naturales. Hay muchos detalles que pueden delatar que alguien te está mintiendo, pero a la hora de la verdad nunca puedes llegar a estar seguro al cien por cien si alguien te está siendo totalmente sincero o intenta engañarte de alguna forma. 

Más allá de los trucos populares, que pueden inducir al error, lo cierto es que la detección de mentiras es una competencia muy requerida en ciertos ámbitos profesionales, sobre todo los relacionados con la inteligencia, el espionaje o la seguridad. De ahí que la investigación científica en torno a cómo se miente bien o cómo detectar que alguien te está engañando aunque no lo parezca haya avanzado mucho con el paso de los años. 

A fin de cuentas, todos hemos mentido alguna vez, con más o menos acierto, y podríamos decir que el mundo se divide entre aquellas personas que son excelentes actores en su vida personal y aquellas que a la mínima se nota que no saben ni pueden mentir. La técnica SUE “es similar a una estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra tiende a ganar” 

En términos más generales, en muchas ocasiones somos engañados porque realmente no queremos saber la verdad o tenemos un sesgo de credibilidad. Imagínate que sospechas que tu pareja te está mintiendo con algo que puede ser una tontería o un hecho que sí que reporta gravedad, como por ejemplo a la hora de esconder una infidelidad

Lógicamente, deseas conocer la verdad, pero en ocasiones deseas tanto estar con ella y que os vaya bien que prefieres no saberlo. En ese caso, a pesar de la sospecha, tenderás a descartar automáticamente cualquier atisbo de mentira en sus palabras y actos.

Las técnicas Reid y SUE

Una de las peculiaridades a las que solemos atender para detectar la mentira es en las formas, y no tanto en el contenido. Así, en los últimos años han cogido mucho peso las fórmulas para detectar el engaño que dan más importancia a lo que se dice y no cómo se dice. Conocida como la técnica Reid o Entrevista de Análisis de Conducta (BAI), esta consiste en una sesión de preguntas y respuestas que no acusan de nada, tan solo provocan que el sujeto arroja síntomas de verdad o de engaño. 

En ella, los investigadores formulan primero cuestiones relativas a los antecedentes de la persona entrevistada para conseguir información personal y evaluar el comportamiento verbal y no verbal. Después, pasa a las preguntas que “provocan un comportamiento determinado” con el fin de obtener respuestas verbales y no verbales diferentes”. 

Si su velocidad a la hora de hablar es más lenta quiere decir que o bien no se acuerda del todo o se lo está inventando del tirón. Esta técnica solo se aplica cuando hay sospechas fundadas de que el entrevistado está mintiendo, o en el terreno de la criminología, cuando hay muchos indicios de que el sospechoso es culpable.

Recientemente, Julia Hirschberg, experta en lenguaje informático de la Universidad de Columbia, implementa una estrategia similar a la Reid llamada SUE (“empleo estratégico de la evidencia”, por sus siglas en inglés) en la que se atiende a lo que el sospechoso dice y no tanto cómo lo dice. 

A diferencia del anterior, tiene un enfoque que no recurre a la intimidación, sino en obtener contradicciones de un relato falso o, al contrario, confirmar la veracidad del mismo. En sus propias palabras: “es similar a un juego o estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra persona tiende a ganar”, tal y como lo explica en un artículo de la revista”Discover Magazine”. 

En este sentido, sería como jugar una partida de ajedrez contra alguien a quien ya has visto jugar previamente. El entrevistador puede comenzar con preguntas generales hasta ver si el relato coincide con lo que ya se sabe que es cierto sin llegar a revelar lo que se sabe. Básicamente, que el sospechoso lo confirme por sí mismo. Para ello, se insta a que recuerde todo lo que sabe del hecho por el que se le pregunta o, en el área criminológica, qué estaba haciendo y dónde estaba cuando el delito se cometía. 

Más tarde, pasará a realizar preguntas específicas relacionadas con la parte de verdad que el entrevistador ya sabe. Por consiguiente, se le preguntará si ha habido algún error en su declaración o si confirma la versión oficial, tanto suya como la del investigador. Por último, el sospechoso deberá contrastar las dos versiones, entre su visión de los hechos y las pruebas irrefutables que están en manos del entrevistador.

La técnica SUE de detección de mentiras es mucho más lenta y requiere más trabajo y atención por parte de los entrevistadores. En cuanto a los rasgos no verbales de la declaración, no se centra tanto en sus movimientos faciales, posturales o gestos, sino más bien en el sonido, el ritmo o la entonación del habla. Si va muy lento o muy rápido en su declaración denotará que está mintiendo o diciendo la verdad. 

Posiblemente, si su velocidad es más pausada quiere decir que o bien no se acuerda del todo o se lo está inventando del tirón. También hay que desconfiar de la rapidez de sus enunciados, pues posiblemente haya tenido tiempo para inventarse la versión y quiere decir de carrerilla, tanto para que no se le olvide lo que quiere decir como para imprimir una sensación de veracidad al relato. ¿Cómo se podría aplicar esta fórmula de detección de mentiras a la vida cotidiana?

Tan solo intenta comprobar por tus propios medios si aquello que estás afirmando o negando es cierto o falso, lo cual sin duda llevará su tiempo. Y acto seguido, en el cara a cara, saca el tema después de una larga conversación en la que se sienta confiado. 

No le preguntes directamente por el hecho o la afirmación sobre la que crees que te está mintiendo, sino más bien pregúntale por detalles que sabes que son ciertos y que puedan aludir a esa hipotética mentira. No es nada sencillo conseguir el éxito en este modelo de detección de mentiras, pues has de tener la suficiente paciencia y entereza como para no caer en la acusación directa ni tampoco en la ingenuidad.

Así debes hacer preguntas para detectar a un mentiroso

Como no les crece la nariz como a Pinocho, a la gente en general le cuesta saber si su interlocutor está engañando. Por suerte, hay algunos trucos

Detectar a un mentiroso es un desafío

La investigación psicológica ha revelado en muchas ocasiones que los humanos, en general, no somos buenos para detectar el engaño, porque desgraciadamente, la nariz de Pinocho no existe en la vida real. Es verdad que algunos mentirosos exhiben una gama de comportamientos físicos o verbales que quizá pueden marcar alguna señal (tartamudear, no mirar, mover las manos…), pero por supuesto, esta clase de gestos no son en ningún motivo una prueba segura de que nuestro interlocutor está ocultando información o inventándome. 

¿Por qué miente la gente? Son muchos los posibles motivos: para evitar un castigo, para ganarse el reconocimiento de los demás, para mantener la privacidad sobre un asunto concreto o para escapar de una situación complicada pueden ser algunas de las razones, siempre y cuando no sea un mentiroso compulsivo. 

Para aquel que intenta desentrañar el misterio, a lo Sherlock Holmes, le puede ser casi imposible conocer la verdad. Se sabe que las señales verbales son más efectivas que el lenguaje no verbal, porque mentir produce una carga mental adicional y como hay que pensar mucho más, esto puede ofrecer pistas para detectar el engaño .

A pesar de todo, las investigaciones también aseguran que la gente detecta mejor cuando un miembro de la familia o alguien con el que están muy familiarizados es quien está mintiendo.

Quizá se comportan de manera diferente o hay algo que no está del todo bien, especialmente cuando son los padres los que tienen que descubrir si sus hijos están contando la verdad o no.

Si bien la investigación psicológica pone al descubierto numerosos, duraderos y significativos desafíos para detectar mentiras con precisión, la literatura también ofrece orientación sobre cómo mejorar las posibilidades de detectar a un mentiroso, incluso cuando no estamos familiarizados con esa persona, asegura “Psychology Today”.

Se sabe que las señales verbales son más efectivas que el lenguaje no verbal, porque mentir produce una carga mental adicional y como hay que pensar mucho más, esto puede ofrecer pistas para detectar el engaño. Aquí te dejamos una lista de puntos que puedes seguir si quieres desbaratar una mentira.

Haz las preguntas adecuadas

Por ejemplo, no es lo mismo preguntar “¿Viviste en Nueva York?”, que provoca una respuesta mucho más cerrada, pues puede contestarse con un ‘sí’ o ‘no’, que llevar a cabo una pregunta más abierta siempre que se pueda. Por ejemplo: “cuéntame todo sobre ese tiempo en el que viviste en Nueva York”.

Haz que cada pregunta cuente

No hagas preguntas sin sentido solo por decir algo. Más bien, asegúrate de que cada pregunta te lleve hacia el objetivo, que es comprender la verdad de lo que la persona te está diciendo.

Sé estratégico/a

Quizá conoces los hechos, pero considera antes hacer una pregunta sobre ellos antes de revelar que conoces la respuesta. Esto te permitirá comprender si esa persona está siendo sincera en general o no. Más tarde, cuando hagas preguntas de las que desconoces la respuesta, ya tendrás algún conocimiento sobre cómo se comporta la persona cuando es sincera (o no lo es).

Escucha en lugar de hablar

Si interrogas, procura decir lo menos posible, para darte tiempo para escuchar, pensar y comprender completamente las respuestas a tus preguntas. Haz que cada pregunta cuente y haz la menor cantidad posible.

Sé conversador e inquisitivo

En lugar de agresivo y acusador. Cuestionar a una persona constituye una interacción social compleja, que a menudo será más placentera y mucho más productiva si los interrogadores son capaces de mantener una charla tranquila con las personas de manera que recopilen más información.

Incluye algún elemento temporal en tus preguntas

Cambiar entre intenciones pasadas, presentes y futuras a menudo puede ser tan difícil para los mentirosos (recuerda que es mayor su exigencia mental) que, sin darse cuenta, revelan su engaño al cometer errores, contradecirse a sí mismos o a hechos objetivos conocidos por el interrogador.

Haz preguntas aclaratorias

Este tipo de preguntas buscan más detalles sobre una respuesta anterior o un relato inicial. Los mentirosos pueden tener problemas con los detalles y también pueden ser inconsistentes cuando recapitulan o repiten los detalles. Incluso con el uso de estas técnicas psicológicas, detectar a los mentirosos sigue siendo un desafío. Pero la investigación del mundo real ha revelado que el rendimiento puede mejorar significativamente cuando estos enfoques se combinan y se aplican sistemáticamente al hacer preguntas.

LA CIA TE ENSEÑA SUS TRUCOS PARA PILLAR A LOS MENTIROSOS/AS.

Foto: La CIA te enseña sus trucos para pillar a los mentirosos

Por Héctor G. Barnés

Si quieres descubrir si tu pareja te ha sido infiel, si tu hijo te está engañando con sus notas o si tus empleados te están ocultando algo, ¿por qué no recurrir a los métodos empleados por algunos de los mejores interrogadores del mundo, es decir, la CIA? 

Ese es el principal reclamo del libro que tres ex agentes de la Agencia de Inteligencia Central, Philip Houston, Michael Floyd y Susan Carnicero, acaban de publicar. Titulado Spy the Lie. Former CIA Officers Teach You How to Detect Deception (St. Martin ‘s Press), el ensayo de los actuales consultores de la empresa de análisis conductista QVerity se propone difundir de manera didáctica todas las estrategias utilizadas por los agentes profesionales. 

De manera ligera y desenfadada, los veteranos detallan tanto aquellos signos que deberían hacernos sospechar cómo cuáles son las preguntas más útiles en un interrogatorio para obtener la respuesta que necesitamos. Como es de esperar, lo más importante en el modelo propuesto por los agentes es “mostrarse atentos a todas las señales visuales y auditivas”, especialmente en los cinco segundos en los que el interrogado debe reaccionar a una pregunta que puede resultar comprometedora. Es lo que han llamado el “modelo L-squared”, según el cual se ha de poner el mismo empeño en la vista y en el oído, y no dejar que uno de los dos sentidos prevalezca por encima del otro. 

Cuanto más recordemos a nuestro interlocutor lo sinceros que somos, más sospechosos resultamos. Entre las respuestas más sospechosas que describen el trío de agentes en su libro –escrito junto a Don Tennant, compañero en la consultora QVerity–, se encuentran dar una respuesta evasiva o responder con otra pregunta (“¿Has visto que se ha roto la ventana?”; “¿Qué ventana?”) o poner de manifiesto lo mal que le ha sentado que se piense que ha podido realizar tal acción (“¿Cómo puedes pensar que he sido capaz de eso?”). 

En ambos casos se evita ofrecer una respuesta afirmativa o negativa a la pregunta, por lo que moralmente el mentiroso siente que no ha engañado a nadie. En una línea semejante se encuentra lo que los agentes denominan “la respuesta abiertamente específica”. Aunque el concepto en sí sea paradójico, los agentes lo utilizan para referirse a aquellas contestaciones que no faltan a la verdad pero ocultan parte de la misma. Se trata de aferrarse a los detalles para soslayar el tema central, como cuando Bill Clinton aseguró que era falso que hubiese estado doce años junto a Gennifer Flowers, cuando en realidad habían sido once y medio. 

El corazón delator 

Un  comportamiento habitual de aquellos que sienten que han sido pillados con las manos en la masa es atacar el comportamiento de su interlocutor, evitando de esa manera verse en la obligación a responder sus cuestiones y convirtiéndose al mismo en responsable de la situación. También llama la atención el papel que los adverbios de tiempo juegan en el lenguaje de los mentirosos. 

Al contrario de lo que podría pensarse, cuanto más recordemos a nuestro interlocutor lo honestos que estamos siendo (“sinceramente”, “con total franqueza”), más debería este sospechar con nosotros, pues cuando no hay nada que ocultar, estos marcadores lingüísticos desaparecen. Hacer que el interrogado sienta que se persigue a otro es una manera de que se relaje.

Otros factores que deberían llamar la atención del interrogante son: la utilización de un nivel inapropiado de cortesía, especialmente si esta es extrema, pues podría tratarse de una manera de granjearse la simpatía del interrogador; cambiar súbitamente de tema a través de una frase sólo lejanamente relacionada con la relación que está teniendo lugar; o recurrir a la mala memoria para justificar las lagunas de su discurso. No se trata tan sólo de encontrar los signos delatores, sino también de saber plantear las preguntas adecuadas. 

Entre la multitud de estrategias propuestas en el libro se encuentra, por ejemplo, preguntar al presunto culpable de qué forma castigaría a alguien que ha sido pillado haciendo eso mismo de lo que se sospecha. Cuanto más leve sea la pena, más probabilidades hay de que el acusado esté intentando relativizar la importancia real de su propia acción. 

También se sugiere que dejar entrever que la culpa puede encontrarse diluida o hacer sentir al interrogado que se persigue a otra persona son dos maneras de hacer que este se relaje y se muestre más dispuesto a proporcionar información que le pueda inculpar. Todos somos espías Durante la lectura del libro de los tres agentes, es frecuente recordar los célebres estudios realizados por el célebre psicólogo Paul Ekman, que describió en profundidad la manera que las expresiones faciales humanas reflejaban los sentimientos de la persona que las adopta. 

La universalidad de sus descubrimientos propició que pudiese definirse un conjunto cerrado de gestos habituales al mentir. Algunos de ellos han sido recogidos en el libro de Houston, Floyd y Carnicero: por ejemplo, desviar la mirada, bajar la vista o cerrar los ojos. También, frotarse la mejilla o atusarse el pelo. 

Otros indicadores extraverbales típicos son las pausas repetidas y prolongadas, un tono más agudo en la voz y un mayor movimiento del cuerpo. Además, cuando una persona miente tiene más actividad cerebral que sí está diciendo la verdad. El videojuego L.A. Noir presentaba como principal reclamo la posibilidad de detectar si los personajes del juego mentían o no. 

Sin embargo, un reciente estudio parece haber puesto en tela de juicio la noción popularmente compartida de que nuestros ojos delatan nuestras mentiras. Según explicaba Caroline Watt en un artículo publicado en la revista científica PLoS One, “aunque la mayor parte de la gente cree que el movimiento de los ojos tiene que ver con lo que la persona está pensando, no hemos descubierto ninguna relación entre ambos hechos”. 

Esto hace desmentir la idea bastante extendida de que mirar hacia la derecha implica que estamos imaginando una situación que aún no ha ocurrido, y que cuando lo hacemos hacia la izquierda, estamos recordando un hecho del pasado. 

Recientemente, el videojuego L.A. Noir presentaba como principal reclamo la posibilidad de detectar si los personajes del juego mentían o decían la verdad, a partir del examen de sus expresiones faciales y gestuales. El avanzado sistema de captura del que presume el estudio creador del juego, Team Bondi, permite captar hasta el más mínimo detalle de las expresiones de sus personajes. 

De esa manera, el jugador se introduce en la piel de un detective del FBI cuya principal misión es, a partir de las pistas e indicios de que dispone, descubrir la inocencia o culpabilidad de sus acusados. Para la segunda parte del juego, el estudio promete extender el sistema conocido como MotionScan a todo el cuerpo humano. El círculo parece haberse cerrado: si en un comienzo la interpretación gestual nació como una herramienta eminentemente práctica para pasar, con el transcurso de los años, a convertirse en una disciplina teórica, ahora vuelve a aplicarse una vez más de forma práctica. Sólo que, esta vez, en el mundo virtual de los videojuegos.

Por Héctor G. Barnés – Fuente: Por E. Z. – Alma, corazón y vida.

Más que interesante – Final

Nicolás Mavrakis es el autor del flamante libro “Byung-Chul Han y lo político” (Prometeo).

Ahí es donde me parece que él hila muy bien una sensación general de los usuarios de internet: pensemos la totalidad del mundo civilizado, que experimenta ese malestar, agotamiento y sin embargo son sensaciones que entran en contradicción evidente con este mundo digital del ‘Me gusta’ permanente”

Fue en el año 2015 -hace tan solo seis años- cuando conocimos de manera masiva, traducida en Argentina, la mayor parte de la obra de este pensador especialista en Martín Heidegger y promocionado entonces como “la gran revelación de la filosofía occidental”.

Allí se produjo un desembarco que entonces incluyó los títulos “La sociedad del cansancio” (2012), “La sociedad de la transparencia” (2013), “La agonía del Eros” y “En el enjambre y Psicopolítica” (2014), todos éxitos de ventas en Europa.

“Hay algo clave en todos los libros de Han que es esta actitud pesimista, que hay que entender como el típico gesto del Romanticismo.

El de aquel que denuncia un malestar del presente, nuestro presente tecnológico diríamos hoy, en contraste con un tiempo pasado que se supone habrá sido bueno, tiempo en que los rituales se cumplían, o con un tiempo futuro por venir en el que los rituales volverán a cumplirse”, señala Mavrakis.

La percepción del autor de “No alimenten al troll” y “En guerra con la piel” se acentúa especialmente en el caso de “La desaparición de los rituales”, donde Han no solo esboza una genealogía de la desaparición de los ceremonias y ritos, sino que se anima a citar “El Principito” y aventura diversas alternativas para liberar a la sociedad de su narcisismo colectivo gracias a, claro está, aquello que da por desaparecido en el título del mencionado libro.

“¿Por qué Han es un crítico romántico? -se interroga Mavrakis-. Porque en definitiva no importa tanto aquel pasado perdido o futuro por venir, sino lo que le interesa a él (romántico en sentido que refiere a futuros o pasados idealizados, abstractos, irrealizables o irrealizados) es la denuncia por ese malestar en el presente”.

“Esa es la actitud romántica de Han: mostrar la disconformidad con lo que hay en la actualidad, y se contrasta con lo que pudo haber o lo que habrá, un espacio indefinido, aquello que alguna vez fuimos o aquello que alguna vez volveremos a ser, es decir, lo que no existe.

Solo sirve para mostrar el malestar ante lo que se nos impone en determinada época, en este caso, la vida digital masificada, una vida que pasa a través de las redes sociales, algo que se intensificó mucho más después de la pandemia de Covid”, deduce el escritor.

FUENTE: Por Mercedes Ezquiaga

Más que interesante – Parte I

Byung-Chul Han, el filósofo que brinda la más afilada radiografía de una sociedad adicta a los likes

Un recorrido por la obra del filósofo, articulador de las miradas más lúcidas pero también más populares de la que habilitó un correlato en Argentina con una andanada de nuevas publicaciones que recogen la potencia de su discurso centrado en el agotamiento que genera el imperativo occidental de éxito y positividad.

Con un análisis que desmenuza la sociedad contemporánea que habitamos, adicta a los likes en redes sociales, fóbica al dolor, que ha perdido sus rituales y que desdibuja las barreras entre ocio y trabajo, la figura del filósofo surcoreano Byung-Chul se colocó en el último tiempo entre las miradas más lúcidas pero también más populares de la actualidad, un fenómeno que tiene su correlato en Argentina con una andanada de nuevas publicaciones que recogen la potencia de su discurso centrado en el agotamiento que genera el imperativo occidental de éxito y positividad.

La sociedad paliativa”, “Buen entretenimiento”, “La desaparición de los rituales” y “Caras de la muerte” son algunos de los títulos de este prolífico autor afincado en Berlín, todos ellos recién publicados por el sello Herder y distribuidos por Manantial.

Catalogados en la rama de la filosofía popular, constituyen volúmenes breves, ingeniosos, de amena digestión, llevaderos y contundentes, casi como un buen video de Tik Tok.

“El símbolo chino para ‘Chul’ significa ‘hierro’ o ‘metal’ pero también ‘luz’. En coreano, filosofía significa ‘Chul-Hak’, es decir, ‘ciencia de luz’.

De esta manera seguí en mi vida, sin saberlo, el significado de mi nombre”, contó alguna vez Han, que viajó a Alemania para estudiar Metalurgia en la Universidad Técnica de Clausthal-Zellerfeld, aunque una vez allí cambió por completo el rumbo de sus intereses.

Para algunos nada tiene que ver el pensamiento de este filósofo oriental que reflexiona desde Occidente con la factoría de entretenimiento que proviene de su país, Corea del Sur y que ha conquistado un inmenso público internacional en terrenos como la música, la televisión o el cine, del viral “Gangnam Style” al film Parasite, pero es innegable que de manera similar han triunfado en sus respectivas disciplinas, salvando las distancias.

Pero además el filósofo es reacio a dar entrevistas a la prensa sobre sus escritos, y cuando lo hace, sólo responde vía correo electrónico, en el idioma que adoptó -el alemán-, a lo que sumó en el último tiempo un nuevo requisito que es solo hablar con personas que sean filósofos (o filósofas), un obstáculo que podría sortearse con una estadía de cinco años en la sede de la Facultad de Filosofía de la calle Puan para tener posiblemente -así y todo puede que diga que no- un intercambio con el pensador apto todo público.

De cualquier modo, este surcoreano-alemán con una amplia llegada al público masivo entregó algunos de los conceptos más sobresalientes del mundo incierto que habitamos: así, en el más reciente “La sociedad paliativa” alude a una sociedad actual que ha desarrollado una fobia al dolor, en la que ya no hay lugar para el sufrimiento, algo que se refleja tanto en lo personal como lo social, e incluso en la política.

“El imperativo neoliberal ‘sé feliz’, que esconde una exigencia de rendimiento, intenta evitar cualquier estado doloroso y nos empuja a un estado de anestesia permanente”, asegura el autor sobre este cambio radical de paradigma en Occidente, a diferencia de las sociedades premodernas, las cuales tenían una relación muy íntima con el dolor y la muerte.


“Han abre la pregunta acerca de si tal vez todos esos corazones de las redes sociales, todos esos pulgares arriba de Facebook, todas esas interacciones simpáticas que se supone que reafirman nuestro bienestar, tal vez no son todo lo que necesitamos para estar bien.

Suponiendo que tenemos ese malestar que la pandemia intensificó muchísimo, ¿cómo lo podemos expresar? ¿Tenemos permitido expresar ese malestar? “, dice a Télam el escritor y periodista Nicolás Mavrakis.


Continuará

FUENTE: Por Mercedes Ezquiaga