Tu ombligo

Sabes, no puedo ni debo comprender
tu locura de que no te intereses en nadie.
Que creas que en el mundo, tu ombligo es centro
y pasas tu vida mirándolo en vano,
pensando en que como seguirás manipulando
todo aquello que solo a ti, te produzca beneficio.

Y todo lo otro, aquello esencial para la vida?
O soy un demente pensador que cree
que el amor, la alegría, la solidaridad
y todo aquello que compartimos a veces
sin saber con quién, pero plenos nos hace
es solo una quimera para pocos.

Es tu vida, y con ella puedes hacer lo que quieras.
Pero no sea cosa, que en un momento
cuando te detengas y dejes de mirar tu ombligo,
te lamentes de todo aquello, que has perdido.

La culpa es del me too…

Santa María de los Buenos Aires,
podría aceptar que Don Pedro
su primer fundador se equivocara,
pero que a Don Juan de Garay
no se le ocurriera rectificar su nombre,
eso, eso no se lo perdonare.

Miércoles tórrido en Buenos Aires
a casi un mes para que el verano llegue,
hombre con corbata con el saco en su mano,
ancianos que fatigados recorren sus calles
y cada tanto, se detienen a respirar
ese irrespirable aire mezcla de smog y humedad.

Pero apareció ella, y todo lo olvide
muy joven, remera cortisima y short ajustado
que la hacia parecer una deidad perversa.

Caminaba…mejor dicho, se deslizaba como serpiente
con sus audífonos escuchando seguramente
su tema preferido y sin la manzana del pecado.

Estuve mirándola, hasta que desapareció
de mi vista, aplaudiendo mis sentidos su belleza.
Porque para esa admiración, no hay edad
seas un adolescente o un hombre maduro,
que ya ha recorrido un largo trecho.

Eso si, hoy en día solo te debes contentar
con mirar, porque una mínima galantería
con el me too encima, te puede llevar a la hoguera.

Vulnerabilidad

No sabes ni siquiera donde vivir
ni adónde vas, en una ciudad
que te resulta desconocida.
El terror te paraliza, no dejas
de mirar hacia atrás, por si te siguen.

No comprendes aun que ha pasado
cuando tu inocencia alguien robo,
solo te dijo que era un juego
supiste que mentía cuando
el dolor del primer desgarro,
destrozo tu piel y alma de niña.

La ignorancia a tu alrededor
fue mudo testigo de tu profundo llanto.
A veces la pobreza con su ignorancia,
se hace ciega y fácilmente sobornada.

Ahora corres, corres sin detenerte
buscando no sabes qué, pero si
que nadie ponga sus manos sobre ti.

Penumbras

Las penumbras del pasado reciente
no cesan de perturbar mis sueños,
despierto hablando de madrugada
con desconocidos o quienes ya no están.

Es como un juego de roles
donde cambio en forma permanente.
Será uno de los tantos laberintos
que me tiene la vida, reservados
para encontrar dentro de mi
aquel que no hace tanto, fui.

He creído hablar con quienes
hace tiempo ya han partido.
Mi mente no descansa, fluye
de cuadro a cuadro como sucede
en una filmación de una película.

Esta parece ser de clase B,
su guión es de tinte psicológico
nada existe, todo es un juego
guión agobiante que alguien creo,
para llevarme paso a paso
a una locura sin retorno.

El ultimo adiós

Crees que soy tan crédulo,
para pensar que tu vida cambió
así de manera repentina,
en solo veinticuatro horas.

Belleza salvaje, sangre incaica
que me has sometido
a tu vida vana y de mentira plena.

No quieres liberarte o no te dejan,
eres aún una preciada presa
utilitaria para tu prisión sin celda.

Decirte adiós, es decirle adiós
a tu esperanza de un distinto amanecer.

Pero ya no puedo ayudarte a salir de ello,
si las garras del león te siguen sometiendo.

Por casa…como andamos

Tacos altos aguja, sobre los cuales
le cuesta mantener la vertical.
Falda muy corta
ausencia de ropa interior
pechos “hechos” al aire
por quien, es un misterio
casi suicida, saberlo.

Es trans, en el Rosedal
de los Bosques de Palermo.
Es su medio de vida
en una sociedad
que ser puta, gay o trans
es un escándalo
y un canto a la hipocresía.

Y porque cada ciudad
tiene su zona roja,
¿será porque nadie consume?

El infierno de la trata

Huérfana de madre,
abandonada por tu padre.
Viviste miserablemente
lejos de la ciudad,
entre gentes que ignoraron tu infancia
siendo tal el tormento del abuso,
que con tus ojos grandes y sorprendidos
nada pudiste hacer, inmóvil por el pánico.

Te llevaron a la ciudad tus abuelos,
Creíste confiada por fin, en alejarte
de las sucias manos que invadiéndote
hacían de tu cuerpo, un mero juguete sexual.

Pero el calvario continuo, en quien confiabas
tu abuelo, al acostarse su mujer
se acercaba a ti con miserable perversidad
pretendiendo abusar de ti, en cada ocasión.

Inventaste la excusa de buscar un trabajo,
la necesidad de brindarte al estudio
creyendo en una vida mejor, huiste de esa casa.

Pero solo creaste tu propia ficción
hoy vives en un pequeño cuarto,
manipulada por un amigo de tu propio abuelo
el beneficiado proxeneta que te “cobija”
y que también pretende darte el mismo “cariño”
en ese infierno humillante de la trata.

Vendes tu cuerpo de domingo a lunes,
no tienes descanso…”crees que estas mejor”
es como la parábola de aquel condenado al cadalso,
que en el último momento
le conmutan la pena
por prisión perpetua.

Una cosa es la meretriz que consiente,
otra alguien que siendo una niña
la condenaron a esa vida.