¿Somos quienes quisimos?

Cada vida se construye de errores y aciertos por igual mal nos pese
por el solo hecho de ser humanos, simples mortales y falibles,
pero con una gran diferencia, hay quien amanece deseando construir
mientras otro prisionero del egoísmo y avaricia se esmera en destruir.

No es solo consecuencia de ser rico o pobre, es nuestra propia naturaleza
la que nos transforma sin avisarnos en ángeles o demonios o viceversa,
oiremos proclamas hasta nuestro último suspiro que será la benevolencia
la que nos permitirá viajar sin obstáculos hacia aquella enorme puerta,
que se cerrara para siempre llevándonos un centenar de interrogantes
y solo nuestros con la ignorancia del sin saber que sucederá al traspasarla.

Siempre he creído en algo absolutamente superior a los mortales,
pero si bien he respetado a toda religión y sus templos, no lo he hecho
con quienes hombres al fin se asumen como voceros de algo superior,
siendo buceadores de aberraciones como voceros que cada religión.

Somos lo que quisimos ser sin excusa alguna, nos convertimos
en quienes somos con los materiales que supimos utilizar o ignorar,
el camino de la construcción fue en los primeros años la enseñanza
de nuestros mayores, pero luego pudimos siendo racionales tomarlos
o cambiarlos para una mejor vida y ello era solo responsabilidad nuestra.

No hay excusas cuando se esgrime que la culpa la tiene el otro,
si teníamos una vida que no deseábamos porque no modificarla
-quizás la comodidad de no hacer nada, nos hizo inconscientes-
porque sabíamos que nuestra zona de confort sería inalterable
y esos otros que construyen serían nuestros eternos proveedores.

La vida que vivimos es en realidad cuestión de suerte?

Absolutamente no.


Fueron las convicciones que mantuvimos durante mucho tiempo,
reitero con aciertos y errores como seres imperfectos pero a sabiendas
de lo que debíamos lograr como objetivos de vida, y sin claudicaciones.

La queja por lo que somos no existe, porque somos lo que quisimos ser.

Deseo que me permitan hacer un paréntesis o una parada técnica; para aclarar que no me considero “ni víctima ni victimario”, de la vida que he tenido.

La razón es que cada uno de nosotros utiliza los ingredientes que desea o dispone, por lo que nunca la vida en sí misma, no siempre es totalmente buena como tampoco totalmente mala.


Prosiguiendo el relato; aún hoy me pregunto qué sucedió en aquellos ya lejanos dieciséis años.

Nadie me supo o se atrevió a decirme -gran error- que fue aquello, ya que aún continúa ese espeso velo que no me permite recordar, como si fuera un episodio de amnesia transitoria, los hechos de ese lapso que tuvo una duración de aproximadamente seis meses.


Nunca me caractericé por ser el primero de la clase; pero la fui llevando. Lo idílico de la justicia y libertad se interpuso en mi juventud, haciéndome muy participativo de cualquier revuelta o manifestación que se organizara para defender esas nobles y utópicas causas.


Pero si bien me oriente a las ciencias sociales; la necesidad me hizo esclavo del capital. Ahí se acabó el lirismo, si bien siempre me he considerado un hombre de centro izquierda. En aquellos años de los setenta, se estaba produciendo una transformación en los cuadros de ejecutivos, en que las empresas orientaban sus búsquedas a tecnócratas que pudieran planificar e implementar procesos de reingeniería en sus estructuras.


Así que a los veintiún años; me convertí en Jefe de Personal de una empresa, cuya casa matriz estaba radicada en Alemania. Carecía en ese entonces de título profesional, la voracidad personificada de un autodidacta que todo libro sobre en aquella época, de la denominada  “Administracion de Personal” y quizás las actitudes y aptitudes personales, hicieron el resto.


La Facultad de Derecho (UBA); en donde se cursaba la Licenciatura de Relaciones del Trabajo, me tuvo entre sus alumnos a mediados de los años ochenta. Una carrera de más de cinco años; la finalice en tres años y seis meses, y para ello aprobando once o doce materias de cátedra por año, en calidad de regular, “libre u oyente”.

Prevía que luego de Alfonsín; el oxígeno de una democracia que los propios argentinos jamas hemos sabido valorar y defender, se vendría el neoliberalismo con su “capitalismo salvaje” que en la década de los ´90 -junto a la fantasía de “la convertibilidad” U$S 1 = $ 1, en donde el “deme  dos” era una constante y las reservas se fugaban al exterior por miles de millones, las organizaciones o corporaciones cambiaban sus cuadros de conducción por profesionales jóvenes, no solo con sólidos conocimientos del área de -hoy Recursos Humanos o Capital Humano antes Personal-  sino asimismo con fuertes personalidades para transformarse en líderes autocráticos, insensibles y que debían blandir tal como si fuera una espada “la gestión de reducción de personal, enarbolando la bandera de la falsa productividad”.


Consecuencia, que a fines de los 90 la desocupación en el mercado formal alcanzó el máximo histórico cercano al 23% de la PEA, si alguien cree que se debía en gran parte a la apertura externa, le diría que tiene parte de razón, pero el tema es mucho más complejo. Y ello da para que a futuro en mi condición de humilde observador de parte de la historia de mi país, pueda desarrollar el tema “Evolución del empleo en la Argentina” en la categoría de “Pensamiento  crítico”
.


Pero vuelvo a la década del 80, como si hoy fuera “mi presente”. Un sueldo digno, pero ya constituida una familia con una niña y un niño, apretados en un departamento de “dos ambientes y medio”. Me preguntaran que era el medio y responderé que “un amplio pasillo de circulación con un decorativo hogar muy bonito que había colocado, no por las gélidas temperaturas de la ciudad, sino porque siempre me agrado tener a la vista un hogar en un ambiente”.


A los tres años de vivir allí; con una niña de dieciocho meses y el niño recién nacido, intente desplazar las paredes pero luego de mucho esfuerzo, reconocí que era imposible.

No era un momento económico para ser demasiado audaz, pero siempre he insistido que si alguien tiene solo un poco de locura interior -audacia-, no puede quedarse sentado esperando que le avisen el momento.


A pesar de que sabía que los ´90 me debían encontrar egresado de la Universidad de Buenos Aires. la prioridad en ese momento era darle mas bienestar a nuestra familia. Aquel que conoce Buenos Aires, debo decirle que nos mudamos al viejo barrio de Flores, refugio de las mansiones de verano de la oligarquía porteña, que primero se asentó en el barrio de la Boca y ante la epidemia del cólera, migró hacia el norte de la ciudad.


Vendimos rápidamente el departamento tan coqueto -habia una larga cola de compradores-; resigne mi automóvil ya con sus años y a través de un contacto le sume un préstamo que me dio una financiera. Moraleja; Qué compré “algo” que era más que un híbrido almacén que abarcaba toda una esquina con un sótano de 1,80 metros de profundidad, utilizado como depósito. Paredes altas, descascaradas su color amarillo por el paso del tiempo, realmente algo espantoso. Eso fue lo que pudimos adquirir en condominio con mi esposa.


Mi sueño era construir en altos y bajos, la casa más funcional y cómoda para nuestra familia. Y luego de seis meses extendí los planos municipales sobre la mesa -no me pregunten como-, para diseñar cada uno de los ambientes y el estilo mediterraneo que deseaba. Lo resumo en la frase que le exprese a la que fuera mi esposa -“flaca, te aguantas seis años de construcción viviendo en la casa con granos de arena en la cama”-. Responderme -Si vos estas seguro, hagámoslo- fue como cargar combustible nuclear en mi organismo.


Pero existía un pequeño problema; ni loco tenía 500.000 dólares y menos un arquitecto. Así hubiera sido fácil, mirándolo de afuera y no luego como un imbécil que se paraba en la acera frente a la casa, sonriendo al ver como avanzaba aún lentamente su construcción.


Oficios desconocidos, “la magia” lo hizo posible a través de preguntar, observar, deteniéndome en otra obra similar viendo los detalles, etc. etc. y utilizando el sótano del comercio para acopiar materiales durante un año, antes de proceder a la demolición de la mayor parte de la casa; en donde se iban a levantar las dos losas de hormigón que serían su estructura de base.


Como aquello de la “necesidad tiene cara de hereje”; fui albañil, excavador, electricista, plomero, pintor, etc. etc.

Diría que salvo el profesional que gestiono la aprobación de mis planos, como los especialistas en el hormigón y luego, aquellos con los que peleaba más que a menudo -quienes levantaban las  paredes-. Esto si fue un caso. Ya no estaban el experto italiano o polaco o croata; ahora eran migrantes de países limítrofes que se decían albañiles y sin ser peyorativo -ni siquiera eran  peones-.


Hubo momentos en que mi ex esposa tuvo que mudarse a la casa de su madre y tuve que transformarme en el sereno de la obra -al margen de mi trabajo en la empresa-; pero debo decir que nunca me sentí solo.Las alimañas e insectos que resultaron ser mis más cercana compañías, lograron que hasta hoy no me conmueva ninguna película de terror.


Hube de detener la obra por un año -hiperinflación mediante, una de las tantas-, pero a través de un contacto político -¿cuando no, verdad? obtuve un préstamo hipotecario a once años. Con ello pudimos demoler la parte restante, finalizando la construcción y alcanzar nuestro sueño en el año 1987, meses después de la llegada del tercer niño. Mejor suerte tuvo él, porque sus hermanos mayores la niña con siete y el varón con cinco años, no habían casi podido caminar, dentro de la casa en construcción.


Completamente solo me armaba andamios de seis metros de altura, tendía caños de luz sobre lo que iban a ser las losas de hormigón, demoli los techos recuperando las vigas de madera que recicle en pisos y revestimientos, pintaba los ambientes a veces hasta las tres de la mañana, me hice paisajista construyendo mi propio jardín, etc. etc. Pero como dicen; eran otros tiempos, los tiempos aquellos.


Ya en el mismo año 1987; volví a la Universidad y finalice mi carrera logrando previamente la tecnicatura, en el año 1990 con el título de Licenciado en Relaciones del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires.

Luego vendrían seminarios, cursos de especialización y actualización, viajes a congresos y así durante toda mi vida laboral activa.


Dormía sólo tres horas por día, alla por los 80. Mi empleo era full-time y me demandaba su cantidad de horas, luego rápido a la UBA y llegar cerca de medianoche -algo frugal de cena- y a dormir hasta las tres de la mañana. en que me levantaba a estudiar o preparar prácticos que debía presentar. Como era de esperar al recibir el título en la filmación, se me escucha “de esto el 50% es de mi familia, que me sostuvo durante estos duros pero fructíferos últimos tres años”.


No se si mi inconsciente con una ideología que se mantuvo en el tiempo; me permitió durante mucho tiempo unas mas que honestas y recíprocas relaciones interpersonales con los mandos medios y trabajadores de las empresas multinacionales o nacionales, en que me desempeñe.

Todo lo contrario, me sucedía generalmente con la alta Dirección de las mismas empresas, a las que alentaba cambiar las metodologías de premios y castigos al personal, propios de los trogloditas años 50. 

¿Sería el pensamiento subliminal de considerarme un traidor, hacia mis creencias ideologícas de aquellos años jóvenes? 

Continuará…

Los colores de la vida…

Brisa que llegas del mar por favor no te vayas
eres ahora solo tu quien me acompaña,
en cada nuevo amanecer pleno de angustia,
perforando mis sienes con oscuros lamentos
de tortuosos sueños con protagonistas violentos,
que me roban sin piedad el descanso de cada noche.

Qué habrá sido de aquel tiempo donde idiota
creí haber alcanzado la cima en este sucio mundo,
tan miserablemene preciado al igual que hostil y desigual,
en donde el poder se valora por lo que se tiene
jugando al trueque con aquellos viejos valores
que supe recibir desde mi infancia e hice añicos,
entregandolos como siendo espejos de colores
cómo pago para verme allí donde todo se mide
por poseer y no por ser, blindando mi espacio
alejándome de cada uno de mis afectos poco a poco
hasta que hoy este desasosiego en mi alma habita.

En el barro estamos…

Será como tantos otros dicen a menudo
que la soledad es un mundo íntimo y distinto,
apropiándose de cada uno de los sentidos
en que todo se observa desde otra perspectiva,
perdiendo el temor a todo aún a la muerte.

Qué razones puede haber para este hastío
en que nada parece ser apreciado ni deseado,
cuando poco tiempo atrás la búsqueda
de ese interior indescifrable nos permitía
por lo menos con pocas cosas vivir en armonía.

Qué trabajoso resulta escribir estas letras
teñidas de pensamientos y murmullos oscuros,
enfrentando una y otra vez al ser con el alma.

Puede alguien perder la razón a paso lento
o son los recuerdos del pasado que lo abrazan,
que alejan a seres que aún amados son volátiles
quizás por la vorágine de estos tiempos en que el yo
prevalece sobre el nosotros mostrando en cada espejo,
lo tan errados que estamos bebiendo inútiles enojos,
discusiones sin sentido que dejan cicatrices en la memoria
perdurando como un mal recuerdo aun pasado el tiempo.

Como dijo el poeta, es tan corta la vida y tan largo el olvido
que no hacemos otra cosa que lastimarnos para luego reprocharnos,
hurgando las razones de negarnos la sabiduría de escuchar al otro
perdiéndonos en un mundo atrapado hace tiempo en su propio caos.

Imagen: Pinterest – Gentileza CynthiaAnna

Atreverse y dejar de quejarse.

Cuanto terminará este tránsito entre esta locura
disparatada que invade amenazando la conciencia,
donde la verdad es desconocida y reemplazada
por discursos llenos de odio y de intereses cruzados,
hasta convertirnos en rebaño cautivo de grupos mediáticos
que nos confunden día tras día tal como fue desde el inicio
de los tiempos regalándonos contradicciones que solo
como el agua para sus molinos representan a sus propios
intereses cuyas intenciones se encuentran alejadas
de nosotros simple mortales con escaso buen entender,
dándole razón a lo que la ciencia su cómplice diciendo
que es solo un paradigma que como tantos caerá
en el olvido ante la aparición de otro el que seguramente
traerá al mundo mayor iniquidad social además de cero altruismo.


Por ahora, sabemos que tenemos noventa
mil pensamientos diarios que nos acechan,
desde aquellos racionales hasta los “otros”,
esos en lo que la mente nos los muestra como
fantasías o demonios descabellados de la razón.

Esos que no nos dejan en paz y nos persiguen
con tesón haciéndonos sentir cuán tan imperfectos
somos pero anteponiendo siempre nuestra inútil rebeldía
tan contradictoriamente humana para reconocerlo.

Hay un tiempo en que nos creemos el centro
del Universo pero es el ego de ese mismo tiempo,
que nos da un baño de realidad según pasan los años
dándonos tarde ya la oportunidad de conocernos
y de lo infinitamente estúpidos que hemos sido en la vida,
tal como somos haciéndonos que la conciencia
traiga consigo miserias humanas que arrastramos,
sin máscaras de ocasión ni eufemismos apropiados,
dejándonos desnudos y mostrando las imperfecciones
que pretendemos justificar por nuestro propio interés.

¿Cuál será el camino de la redención?
¿Tanto para el que eligió creer en Dios como para el ateo?
Si sabemos que un día partiremos dejemos de buscar
las fantasías de las experiencias cercanas a la muerte,
nos iremos tan solos como cuando nacimos será tiempo así
de poder sincerarnos hacia nuestro interior protegido
por siete llaves reconociendo nuestras propias miserias,
pensando en dejar una sola iniciativa carente de todo egoísmo
para que aunque, sea quien sea, alguien nos recuerde
como aquella persona que quiso alejarse del control
de los poderosos y pretendió iniciar un nuevo Génesis.

Pienso…

Acabo de leer un poema de un colega

en que habla de la temporalidad y el reloj,
del tiempo que se escurre entre los dedos,
y el alma que en un momento se transforma
gélida en otro reloj que se detiene, tal cual vida.

Toda persona puede sentir a la muerte como desee,
tan diferentes somos qué infinitas razones
me hacen suponer que para algunos será terror,
mientras que para otros, una extrema placidez.

No pienso el final de la vida como algo trágico
menos aún si ha sido plena con obstáculos,
creo que en ese segundo en que inhale profundo
mi último aliento no vendrá a mi tormento alguno,
quizás por la convicción que ha echado raíces
en mi alma recóndita muy alejada de mi ser,
que cuando ello suceda iré caminando lentamente
por un pasillo no importa si luminoso o obscuro,
a otra dimensión donde la felicidad me aguarda.
gozando el reencuentro de aquellos que cada día
a mi memoria llegan como esos seres amados,
que jamás se han alejado de nuestra almas.

Son ellos, quienes hoy velan nuestros sueños
sin hacer el mínimo ruido, para no desvelarnos.

Don Juan Siglo XXI…

El termómetro marca 33° a la sombra,
me encuentro caminando tranquilamente
junto a un variopinto de muchedumbre,
que fatigosa y ojos con barbijo recorre
buscando regalos que al presupuesto se ajuste.

Es que en tiempos de pandemia todo se ha desbocado,
gente sin trabajo, subsidios insuficientes, malhumor
por miles de negocios más empleos que se han perdido,
hacen un combo perfecto para una pre navidad de locos.

Pero la observo a ella con auriculares tarareando
la melodía como ignorando la muchedumbre a su lado,
moviendo suavemente su cuerpo balanceándose
como si fuera un péndulo tal sortija de calesitero,
esperando que algún niño travieso en sus brazos la tome.

No se porque siempre pasa lo mismo, reniego de mis años
pienso que como un Dorian Gray del siglo XXI mantengo,
propietario en mi de aquellos joviales eternos treinta años.

Se también que si me acerco hoy con el tema de género,
ella me puede hacer un escándalo y yo en evidencia
de ser un energúmeno de esos que hay pero no es mi caso.

Pero siempre quien desea conquistar tiene una estrategia,
la mía resulto tan simple como caminar detrás suyo
dejando caer una medalla para que el ruido del metal,
llegara a sus oídos y se detuviera provocando un tropiezo
necesario de mi parte demostrando que la gentileza
a pesar de todo -aún planeada- algunos la practicamos.

Cuando se detuvo no me pareció tan joven frente a frente,
pero si una bella y escultural mujer cercana a los cuarenta,
sonreímos al mismo tiempo me agache tomando la medalla,
-¿es tuya, le pregunté?- y ella ya conocedora de estrategias,
con cara de sorpresa me dijo -¿No…no se te cayó a vos?,
volvimos a reír, le ofrecí que podíamos tomar una mesa
de la confitería Fiamma que estaba a metros y beber algo.

Asintió suavemente con un leve movimiento de su cabeza,
“cazador cazado” pensé, y lo que siguió solo me lo confirmo
.

Ayuda por favor…solo un comentario…

Hola amigas y amigos, así como aquellos que no lo son. Hoy por haber recibido en mi celular, tengo una de esas dudas que se dicen “existenciales” y necesito ayuda de vuestra parte, por favor.

No me interesa que den un like, ME INTERESA MUCHO MAS VUESTRO COMENTARIO.

Transcribo textualmente; el mensaje que recibí hoy a la mañana y obviamente recircule con una introducción, que asimismo copio en el encabezado;

¡Hola! No se si es cierto o no, pero igual te lo envie. Todo es tan extraño, que hasta el Dr. Fauci, renombrado infectólogo que viene tratando el HIV, dice que las naciones deberían obligar a sus sociedades a continuar con las medidas preventivas, poniendo énfasis en el uso del tapabocas o barbijo. ¿Todo es muy raro, no? Hasta luego.

QUÉDATE EN CASA

Hace dos mil años , los árabes descubrieron que, obligar a las personas a cubrir la nariz o la boca, quitaba la personalidad y despersonaliza, ayudando a hacerlos más sumisos/as. 

Con eso impusieron a toda mujer  el uso obligatorio de un velo sobre el rostro.

Luego, el Islam convirtió eso en un símbolo de sumisión de la mujer a Alá, después al Rey, y por último al dueño del Harem.

La psicología moderna explica eso:    

sin un rostro no existimos como seres independientes y por consecuencia, como personas libre;

China hizo lo mismo con su pueblo en las últimas décadas;  y como en el colegio no nos enseñaron la verdadera historia, estamos condenados a repetirla.

QUÉDATE EN CASA:

Que nosotros te dejaremos sin trabajo,  para transformarte en dependiente del Estado.

QUÉDATE EN CASA:

Que nosotros decidiremos, cuando y como podrás salir, aunque no tengas dinero para hacer compras.

QUÉDATE EN CASA: 

Aunque le queden pocos años de vida a tus padres y ellos no vean a sus nietos por la duda de que se van a contagiar.

QUÉDATE EN CASA: 

Aun así , debes continuar pagando tus impuestos, aunque no estés trabajando.

QUÉDATE EN CASA:

Y te distraes con cosas banales y vives confundido con cosas absurdas, y no veas lo que realmente estamos haciendo con tus derechos.

QUÉDATE EN CASA:

Porque si sales fuera de tu casa,  corres el riesgo  de morir por una gripe que tiene un 2% de mortalidad.

QUÉDATE EN CASA:

Así podremos estudiar tu comportamiento, para poder controlarte mejor con nuestros satélites y sus dispositivos conectados.

QUÉDATE EN CASA:

Que te dejaremos una lista de entretenimiento virtual para que no cuestiones la “nueva normalidad”.

QUÉDATE EN CASA:

Y cuidado con lo que haces porque tus vecinos también actuarán como nuestra policía.

QUÉDATE EN CASA:

No te expongas a la luz solar ni a las bacterias, así destruiremos tu sistema inmunológico.

QUÉDATE EN CASA:

Así sacamos el dinero de circulación, creamos una sola moneda y preparamos el camino para la vacuna y fabricamos  una nueva especie.

QUÉDATE EN CASA:

Así  podemos continuar con nuestra agenda mundial, haciendo los cambios que queremos sin que te des cuenta, sin interferencias y sin protestas. 

QUÉDATE EN CASA:

Te alejas de todo lo que te hace humano  más, así  nuestra acción  será más sutil, con el tiempo lentamente lo encontrarás normal;  no te darás cuenta  y no habrá culpables.

QUÉDATE EN CASA:

No luches por tus derechos como ciudadano ni por tu familia, te queremos dócil, no un rebelde.

QUÉDATE EN CASA:

Sin libertad, sin trabajo, sin escuela, sin religión, sin viajes, sin capacidad de discernir, sin futuro, sin humanidad, pero con Tik-Tok y Netflix.

QUÉDATE EN CASA:

Por mientras gestamos o preparamos una dictadura generalizada gracias a tu ignorancia, credulidad y tolerancia.

QUÉDATE EN CASA:

Hasta que te deshumanizan por completo y pierdas la empatía por tu gente, creando una división o ruptura imposible de remediar.  

POR EL RESTO DE TU VIDA

Entiende, no te quiere sano…. te quieren esclavo!!!

ACUÉRDATE 

Todo esto tiene cura. SOLO DEPENDE DE NOSOTROS.

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¿Todo un discurso, para disminuir a un rival?

El tembladeral que provocaron las declaraciones de la Ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuñas sacude a una sociedad argentina dividida hace ya mucho más tiempo de lo que los mis argentinos suponen. Sigue dando tela para cortar, a los periódicos que responden a ambos lados de la grieta. Las presiones de los sindicatos docentes, se harán sentir a partir de este martes 24 manifestándose por la renuncia de Acuña. La misma Ministra en la mañana de hoy; dio una conferencia de prensa, aduciendo que su pensamiento estaba ligado exclusivamente a la Educación y que junto con su equipo desde el inicio de la pandemia, trabajan 12 horas diarias para poder volver a llevar a los niños a la escuela a partir del mes de enero de 2021, periodo en que tradicionalmente los establecimientos educativos se encuentran cerrados, por motivo de las vacaciones estivales.


Ahora bien; cuando se le preguntó a Acuña sobre su relación con el ex SS nazi Erich  Priebke, Director de la escuela en la localidad de Bariloche, donde ella curso sus estudios, respondió con evasivas, citando solo que ella ya había pronunciado su pensamiento a través de una carta dirigida a los docentes.


Cuando el mismo periodista; le preguntó si sentía la necesidad de disculparse por sus apreciaciones “de que el personal docente sólo podían acceder a la docencia, por su escasa capacidad dentro de los estratos sociales, a los que pertenecían ya que les resultaba imposible insertarse en otras posiciones de más relevancia dentro de la sociedad argentina, o que tenían demasiada edad para desempeñarse como maestros de escuela o que bien tenían una orientación política opuesta al Gobierno de la Ciudad, tildándolos de “zurditos”, en ese instante Acuña reiteró sus dichos y dio por terminada la conferencia de prensa.


El períodico “Página 12”; que es la contracara de los de extrema derecha tanto  “Clarín” como “La Nación”; le realizó una entrevista a Uki Goñi, que se transcribe textualmente, tanto su contenido como su título el 23 de noviembre de este mes.


El experto en refugiados nazis en la Argentina
La opinión de Uki Goñi sobre Soledad Acuña, Erich Priebke y Página/12

La opinión completa de Uki Goñi


“Me han estado citando y buscando para comentar sobre el enjambre Soledad Acuña, Erich Priebke, Primo Capraro, Página/12. Abro ‘hilo’ sobre mi visión como investigador de los vínculos argentinos con el nazismo y su posible influencia en la realidad de este país.


La nota
de Página/12 me parece válida. Ojalá hubiera más debate todavía sobre la presencia nazi en argentina. No es menor que el director de la Capraro fuera un criminal SS.


La nota sabiamente cita a Carlos Echeverría, otro ex alumno de la Capraro, autor del muy valioso documental “El Pacto de Silencio” sobre Priebke y Bariloche.


¿La nota acusa a Acuña de nazi? De ninguna manera. Y cita a Echeverría diciendo que si fuera así, todos quienes cursaron en ese colegio, incluyendo él mismo, serían nazis. Es obviamente relevante informar el colegio tan particular al que asistió la responsable de educación CABA.


Yo cursé la secundaria en Dublín. Nuestro profesor de francés, Louis Feutren, era un ex SS escapado a Irlanda, país neutral como Argentina. En Dublín se sabía sobre  Feutren, como se sabía sobre Priebke en Bariloche. Obviamente su presencia me afectó.
Antes lo llamaba “un lento acostumbramiento a convivir con el mal”, hoy se dice “normalización”. Si nuestro profesor es un SS, se va anestesiando nuestro compás moral.

Me llevó tiempo evaluar esa cercanía. Es válido preguntarse qué evaluación ha hecho Acuña sobre Priebke.


Pero el hecho debería dar pie a un diálogo más rico que el actual en que peronistas  y anti-peronistas se arrojan botellas. Ambas caras de la grieta comparten los aciertos y desaciertos que nos han traído hasta aquí.


Néstor Kirchner fue el que más blanqueó el vínculo argentino con el nazismo. En 2003 abrió los archivos nazis en Migraciones, y en 2005 pidió disculpas por la orden secreta del 1938 que prohibió otorgar visas a judíos que buscaban huir a Argentina.


Hoy faltaría que se abran los archivos de la SIDE sobre ingreso de nazis, operación llevada a cabo por Rodolfo Freude, jefe de la División Informaciones en Casa Rosada en 1946-48.


¿Perón era nazi? Perón era peronista. La huída nazi a Argentina hubiera ocurrido igual aunque Perón no hubiera sido electo en 1946. Antes del GOU, la marina argentina ya tenía un acuerdo para ayudar a agentes nazis en Sudamérica. Lo que vino después fue a continuación de aquello.


La grieta permite a antiperonistas echar la culpa al peronismo, y a los peronistas  desestimar los hechos como propaganda gorila. Ambos zafan mutuamente acusando al otro.

El único que se hizo cargo fue Néstor Kirchner, abriendo archivos realmente (no la apertura fingida de Menem).


Ahora van a decir que soy K. Suerte con la estrategia adolescente de echarse la culpa ficticiamente entre ambos para zafar los dos por igual. Suerte con eso de pelear como pandillas en un callejón oscuro. Cuando se cansen, hay un país real, literalmente en llamas, que les espera”.

“Galaikita”

No soy de aquellos solitarios
que nunca están solos por completo
de husmear por esas plataformas
que hacen las veces de celestinas.

Porque parece, que estuviera en Amsterdam
con la diferencia que ahí se negocia,
y virtualmente la cosa, es mucho más sutil.

Amablemente te invitan a dar tus datos
y comienzan hacer correr un algoritmo,
que te seleccionara por edad y afinidad
quienes porcentualmente pueden llegar
a ser tu deseada princesa como aquella
que perdió el zapato de cristal a medianoche.

Nunca me imagine que una relación
se basaba en porcentajes, raro no?
Es como tocar algo tan intangible
que no deja de producir un cierto escozor.

Pero llegó el retrato de ella y su nombre
o seudónimo “Galaikita” que dice estar
contenida en envase ucraniano pero
con corazón gallego eso si no le agrada
hacer casi nada de las tareas de un hogar,
qué es lo de menos si sabe abrir la puerta
para ir a jugar, ya que uno quiere jugar…

Debo reconocer sin embargo que su envase
engalanado con un perfil de cabello rubio
como el trigo y con un sombrero negro,
es llamativa y realmente muy bello.

Sigo curioseando en su descripción
en que se dice buena amiga y perseverante
con todo aquello que se propone,
gusta de andar en bicicleta, el mate
y todas las manifestaciones del arte.

Veo que me estoy muy entusiasmado
y ya la imagino caminando por mi piso,
desea intentar construir una linda relación
real, pero colorida y con magia, una complicidad

de dos a quererse sin apuro indefinidamente.

Veo que estoy entusiasmado y llego hasta la estación
satelital internacional cuando en un párrafo
detallan sus cosas favoritas y entre tantas,
una que pega en el corazón y por eso estoy
apresuradamente escribiéndole para una cita.

La remató escribiendo que la cosa mas favorita
para ella es un abrazo largoooo … .así lo escribió.
No es una mujer además de hermosa, dulce
hasta su médula y además en un solo envase….